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miércoles, 16 de marzo de 2022

#libros #queer | Cultura y arte queer

Cultura y arte queer / Francisco Javier Muñoz Fernández, Fernando R. Bartolomé García (eds.).

Bilbao : UPV-EHU, 2022 [03-16].
136 p.
Serie: Ikertuz.

/ ES / Libros / ENS / REC / Cultura LGTBI / Homosexualidad en el cine / Homosexualidad y arte / Homosexualidad y literatura / Queer
📘 Ed. impresa: ISBN 9788413193809 / 12,00 €
Cita APA-7: Muñoz Fernández, Francisco Javier & Bartolomé García, Fernando R. (eds.) Cultura y arte queer. UPV-EHU.

[.es] Este libro recopila varios textos sobre temática queer abordados desde distintos puntos de vista como la historia, las artes, la literatura, el cine, el patrimonio, la ciudad y los proyectos artístico-culturales, desde la Ilustración hasta nuestros días. Se trata de miradas liminares y escudriñadoras que nos invitan a leer los matices de realidades plurales, y nos aproximan a territorios que habitualmente se relegan a los bordes, a las fronteras, para convertirlos en el centro de nuestra cartografía.

lunes, 14 de julio de 2014

#libros #culturagay | Gayconography : una visión artística de la imagen homosexual

Gayconography : una visión artística de la imagen homosexual / Guillem Medina ; ilustraciones de Tomeu Morey.
Palma de Mallorca : Plan B, 2014 [07-14].
256 p. : il.
ISBN 9788494112898 / 19,95 €

/ ES / ENS
/ Cultura gay / Homosexualidad y arte / Homosexualidad en el cine / Iconografía / LGTBI / Signos y símbolos

Obra muy completa sobre cómo se ha mostrado la iconografía gay a lo largo de los años a través de las diversas manifestaciones artísticas: literatura, fotografía, cine, etc. Si alguien se le ocurre buscar en Google el término icono gay, le saldrán cientos de fotos de jóvenes cachas más o menos con escasa ropa o directamente desnudos, fotos de divas como Judy Garland, Cher, Madonna, Britney Spears e incluso Carmen Lomana y Cristiano Ronaldo, bueno pues de todo eso NO va este libro. De lo que se trata aquí es de ver cómo se ha mostrado la iconografía gay a lo largo de los años a través de las diversas manifestaciones artísticas, ya sea en la literatura, la fotografía, el cine, el cómic, la música, las series de televisión e incluso las artes escénicas. Esta es una visión una visión ágil y amena de lo que ha dado de sí el amplio espectro gay a veces injustamente reducido a cuatro prototipos, y como más vale una imagen que cien palabras, en este libro el lector encontrará cientos de fotos que equivalen más o menos a bueno, un montón de palabras. En definitiva, aquí encontraréis muchos gais y otros que no están, pero todos ellos conforman una realidad gloriosa. Empieza pues el espectáculo.

sábado, 31 de mayo de 2014

#books #history | The invisibles : vintage portraits of love and pride

The invisibles : vintage portraits of love and pride / Sebastian Lifshitz
Rizzoli, New York : 2014 [05]
ISBN 9780847843060

Fotografía
Homosexualidad y arte
Memoria histórica
Historia - Siglo XX

This volume is a unique collection of photographs of gay couples from 1900 to 1960. While this is a time many now regard as the deeply closeted dark ages, these photos show gay couples who were clearly out - some camping it up for the camera while others in loving or clearly domestic poses. These photos were discovered and collected by the author in flea markets and garage sale, the names of the subjects and their photographers lost to time. He was intrigued by the fact that the pictures show couples posed hand in hand, revealing happiness, serenity and a surprising air of freedom so unlike the image of gays suffering in secret or fighting for their rights. This unique collection inspired Sebastien Lifshitz to restore to these nameless couples their voices in his documentary movie The Invisibles for which he was awarded the Cesar Award for Best Documentary in 2013.

ENLACES
Rizzoli | The invisibles

http://www.rizzoliusa.com/book.php?isbn=9780847843060
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DOCUMENTACIÓN
Casados con el amor por el rito del anonimato

El cineasta Sébastien Lifshitz publica un libro con fotografías de parejas homosexuales del siglo pasado recopiladas en mercadillos de todo el mundo
Alba Muñoz | PlayGround, 2014-08-19
http://www.playgroundmag.net/noticias/actualidad/Casados-amor-rito-anonimato_0_1374462548.html
Fotografías vintage revelan cómo eran las parejas gays en el pasado
E!, 2014-06-27

http://la.eonline.com/andes/2014/fotografias-vintage-revelan-como-eran-las-parejas-gays-en-el-pasado-fotos/
Orgullo gay vintage: así se celebraba la homosexualidad a comienzos del siglo pasado
Sébastien Lifshitz recopila fotografías íntimas del colectivo gay durante los primeros compases del siglo XX
Jordi Berrocal | PlayGround, 2014-06-02
http://www.playgroundmag.net/noticias/historias/Orgullo-vintage-celebraba-homosexualidad-comienzos_0_1327667234.html
Sébastien Lifshitz Releasing 'The Invisibles: Vintage Portraits of Love and Pride'
James Nichols | The Huffington Post, 2014-05-01

http://www.huffingtonpost.com/2014/05/01/sebastien-lifshitz-the-invisibles_n_5030062.html
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AUDIOVISUALES
Les invisibles

http://www.imdb.com/title/tt2399533/
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Y TAMBIÉN…
Sébastien Lifshitz

http://sebastienlifshitz.com/

viernes, 15 de julio de 2011

hemeroteka | Rusia rosa

Imagen: cubaencuentro | Muchacho desnudo, cuadro del pintor Alexander Ivanov.
Rusia rosa
Aunque hoy el panorama es bien distinto, en otras épocas la sociedad rusa se distinguió por ser un ejemplo de tolerancia hacia la homosexualidad
Carlos Espinosa Domínguez
cubaencuentro, 2011-07-15

Ha vuelto a ocurrir. Por sexto año consecutivo, la policía impidió el desfile por el Día del Orgullo Gay que iba a tener lugar en Moscú. Había esperanzas de que el nuevo alcalde de esa ciudad fuera un poco más tolerante que su predecesor, Yuri Luzhkov, conocido por su violenta homofobia y por haber tildado esa celebración de “satánica”. El pretexto dado esta vez por las autoridades es que no pueden garantizar la seguridad de los participantes, además de que dicen haber recibido quejas de grupos religiosos y ciudadanos.

La reiterada prohibición y la represión violenta que han acompañado los intentos por celebrar ese desfile, demuestran que el gobierno de Rusia, que asegura que ese país es “democrático y legal”, se empeña en seguir negando a homosexuales, lesbianas y transexuales los derechos básicos de igualdad ante la ley. A eso se suma, o posiblemente es una consecuencia de ello, que la población tiene respecto a ello una actitud similar. De acuerdo a un estudio llevado a cabo por el Opinion Research Center, de la Universidad de Chicago, el 64 % de los rusos piensa que la homosexualidad es un comportamiento equivocado. Asimismo los encuestados declararon que prefieren tener como vecino a un alcohólico o un drogadicto, en lugar de a un homosexual.

Actualmente, Rusia se halla entre los países en donde la homofobia ha aumentado más en los últimos años. Muchos se preguntan si eso se debe a la enorme herencia del régimen soviético, o si hay que achacarlo a la influencia de la aún poderosa Iglesia Ortodoxa Oriental. En realidad, es el resultado de la acción combinada de la iglesia, la herencia soviética, el Estado y la profesión médica. Sin embargo, no siempre Rusia fue un ejemplo de intolerancia ante esta otra sexualidad. Por el contrario, quien revise su historia comprobará que hubo etapas en que fue ejemplo de todo lo contrario, incluso para sus vecinos europeos.

Durante el período de Kiev (860-1240), llamado así porque esa ciudad fue la capital, las principales expresiones literarias consistían en textos históricos y religiosos. Entre los segundos figuran las vidas de santos, y en algunas de ellas se han encontrado ejemplos de amor entre hombres. La más conocida es La leyenda de Boris y Gleb, escrita por un monje anónimo en el siglo XI. Sus protagonistas son dos jóvenes príncipes, Boris, que estaba casado, y Jorge el Húngaro, un sirviente a quien Boris amaba “más allá de toda consideración”. Ambos murieron asesinados, debido a problemas dinásticos. La lectura de La leyenda… pone de manifiesto las claras simpatías del autor por el amor mutuo que se tenían los protagonistas. El texto adopta la estructura de las vidas de santos y mezcla historia, hagiografía y poesía lírica. En su momento tuvo una amplia circulación no solo en Rusia, sino en los territorios que hoy ocupan Bulgaria, Serbia y Rumanía.

El principal reflejo de ese tema en la literatura de ese período hay que buscarlo, no obstante, en los escritos de los religiosos ortodoxos, quienes denunciaban y se oponían a esa forma de sexualidad. Por ejemplo, en el “Sermón número 12” de Daniel, un popular predicador de la década de 1530, para el cual los hombres que se afeitaban, usaban loción, se perfumaban el cuerpo y cambiaban de ropa más de una vez al día, se comportaban como putas. De modo similar, el Arcipreste Avvakum Petrov, líder de los Viejos Creyentes, comenta en su Autobiografía (1637) que se negaba a escuchar la confesión de un hombre que se hubiese afeitado la barba. Según cuenta, en una ocasión hizo enfurecer a un gobernante de provincia porque rehusó bendecir al hijo, por esa razón. De acuerdo a Avvakum, con eso el joven trataba de lucir más atractivo a otros hombres. La respuesta del padre es digna de aplauso: arrojó el sacerdote al río Volga.

Un aspecto muy significativo que merece ser resaltado, es el hecho de que en los períodos kievano y moscovita no existían leyes contra el sexo entre hombres. El primer código penal ruso, promulgado durante el reinado de Iaroslav el Sabio (1019-1054), no incluía ninguna referencia a ello. Las únicas sanciones eran las aplicadas por la Iglesia Ortodoxa Oriental, la institución más poderosa en aquellos años. Pero incluso esta era mucho menos severa que las de Europa Occidental. A diferencia de estos países, que basaban sus leyes en las prohibiciones del Antiguo Testamento, la Cristiandad Ortodoxa consideraba esas formas de “desviación sexual” no como crímenes, sino como pecados sujetos a la jurisdicción religiosa, no a las autoridades civiles.

La sodomía empieza a ser penalizada
Debido a eso, en lugar de aplicar los terribles castigos a los que se condenaba a los sodomitas en Europa (tortura, castración, muerte), en Rusia consistía en de uno a siete años de cárcel. Si no había penetración anal, la expiación era más leve: ir a confesarse, hacer un cierto número de postraciones, abstenerse de comer carne y productos lácteos por varios meses y, en caso extremo, la excomunión. En su libro Sex and Society in the World of Orthodox Slavs, 900-1700, Eve Levin hace notar que lo que más importaba era la posición relativa de las personas durante el acto. La mujer debajo y el hombre encima, tal era la postura natural según los patrones de la iglesia. Revertir esa posición pasaba a ser considerado “no natural” o pecado. Las relaciones homosexuales y lesbianas eran consideradas un pecado equivalente a la inversión de esa postura en una pareja heterosexual.

El Gran Príncipe Vasili III de Moscú, que gobernó de 1505 a 1533, fue homosexual. Por razones de Estado se vio obligado a casarse. Pero prefería tener relaciones sexuales con sus oficiales y guardias, quienes se le unían desnudos en su cama. Uno de sus hijos fue Iván el Terrible, quien sentía fascinación por los hombres afeminados. Uno de los más despiadados jefes de su policía secreta, Fiodor Basmanov, alcanzó ese puesto gracias a sus seductores bailes vestido de mujer.

Las casas de baños, que tan populares son hasta hoy en Rusia, dieron lugar a una tradición de indulgencia hacia el sexo entre hombres. Surgieron en el siglo XVII y desde el comienzo el Gobierno estableció que debían estar segregados. Esta separación de hombres y mujeres creó un espacio propicio para la homosexualidad y, más tarde, para la prostitución masculina. Una ilustración del siglo XVII muestra a los empleados, jóvenes y afeitados, mientras sirven a los clientes: les quitan las botas, les echan agua, los golpean con ramas para activarles la circulación. Entre 1860 y 1880, este servicio era muy solicitado. Incluso algunas casas de baños llegaron a tener gabinetes privados muy lujosos. Mijaíl Kuzmin, un escritor a quien me referiré ampliamente en otro trabajo, dejó en su diario estos apuntes que describen muy bien lo que ocurría en esos sitios:

“En la noche pensé ir a una casa de baños, solo por hábito, por placer, por higiene… El hombre que me atendió en la puerta, al oír que yo pedía un asistente, una sábana y jabón, acercándose disimuladamente a mí, me preguntó: ‘Quizás usted querrá un asistente bien parecido’. -No, no. ‘Bueno, está bien entonces’. No sé lo que me pasó, porque ni siquiera tenía eso en mente. -No, simplemente envíe un asistente. ‘Entonces le enviaré un asistente bien parecido’, dijo con una mirada suspicaz. -Sí, por favor, uno bien parecido, dije distraídamente, hundiéndome más. Bajando la voz, me preguntó: ‘Quizás a usted le gustaría uno bien joven’. Pensándolo un momento, le respondí: -No estoy seguro. ‘Enseguida, señor’”. (Agradezco a Juan Cueto-Roig la traducción del inglés.)

Debido al aumento de los viajes al exterior, a partir del siglo XVIII los rusos empezaron a darse cuenta de que lo que ellos habían dado como bueno por casi un milenio, era visto con espanto y furia en los países supuestamente más civilizados de Occidente. Pedro el Grande, quien introdujo a Rusia en el mundo moderno, promulgó en 1716 unas regulaciones que penalizaban la sodomía en el ejército con el ahorcamiento o el exilio. Pero él mismo se encargó después de suavizarlas. Un dato a apuntar: aunque estaba casado, ese monarca practicaba la bisexualidad en las ocasiones adecuadas. En las campañas utilizaba soldados como compañeros de cama. Prefería aquellos con vientres grandes y flácidos, sobre los cuales le gustaba descansar su cabeza.

El sexo entre hombres pasó a sobrevivir entonces entre las clases bajas, así como en las lejanas regiones del norte, entre los disidentes que se separaron de los Viejos Creyentes. Dos de esas sectas, los Khlysty y los Skoptsy, dieron cabida a las relaciones homo y bisexuales en su cultura, su folclor y sus rituales religiosos. Uno de los más importantes autores homosexuales de principios del siglo XX, Nikolai Kluev, incorporó buena parte de esos elementos en su visionaria producción poética. Los Skoptsy, muy vinculados al comercio, tenían además la práctica institucionalizada de que un viejo mercader adoptaba a un joven asistente-amante, que pasaba a ser su hijo y heredero. Tras su muerte, este podía repetir el proceso, lo que dio lugar a una dinastía mercantil.

No fue, sin embargo, hasta el siglo XIX cuando el Estado pasó a intervenir. Los artículos 995 y 996 de una ley puesta en vigor en 1835 condenaban las relaciones entre personas del mismo sexo con el exilio en Siberia de 4 a 5 años. Algunas veces a eso se sumaban los trabajos forzados y la confiscación de las propiedades. Asimismo si había violencia o intervenía un menor, los trabajos forzados se cuadruplicaban, En Siberia, los reclusos eran tratados por doctores para curarlos de sus hábitos “antinaturales”, y a menudo las autoridades locales los violaban. El código penal de 1903 redujo esos castigos. Así, el sexo entre adultos se redujo a 3 meses de cárcel.

Un caso muy singular es el de Nadezhda Nurova (1763-1866), quien en términos modernos vendría a ser un transexual. Ferviente patriota, amante de los animales y con poco talento para las labores tradicionalmente consideradas como femeninas, fue forzada por sus padres a casarse. Pero años después, dejó a su esposo y sus tres hijos, se vistió con un uniforme de cosaco, adoptó el nombre de Alexander Sokolov y se unió al ejército para combatir contra Napoleón. Dejó una piel en la que se sentía incómoda desde su adolescencia. Cambió por completo su identidad. Exploró los roles sexuales y vivió como un hombre entre hombres. De esa experiencia, Nurova emergió orgullosa y triunfante. Fue condecorada y enterrada con honores militares. Publicó sus memorias, que se han traducido al inglés como The Cavalry Maiden. Curiosamente, en su retiro mantuvo el disfraz masculino.

De Tolstoi a Lermontov
Las reformas iniciadas en 1861 por el zar Alejandro II permitieron que la homosexualidad volviera a emerger en Rusia. Entre otras medidas, el monarca reemplazó el arcaico sistema legal por juicios con jurado, abiertos a la prensa y al público. Asimismo abolió el sistema de siervos y redujo la censura de libros y periódicos. Eso explica la aparición, en los años siguientes, de una serie de obras literarias que tratan de manera más directa el amor entre personas del mismo sexo. Como dato interesante, conviene señalar que varios de sus autores eran heterosexuales.

Alexei Konstantinovich Tolstoi (1817-1875) fue, además de escritor, un dramaturgo cuyas piezas teatrales se siguen representando en Rusia. Es autor de la voluminosa novela histórica Príncipe Serebriani (1862), que se inspira en las obras de Walter Scott y se ambienta durante el reinado de Iván el Terrible. En su momento fue ampliamente popular e incluso se tradujo a varios idiomas. Uno de sus personajes es un militar de carácter paradójico. Fue el iniciador de los asesinatos que tuvieron lugar durante las purgas políticas. Pero en su otra faceta, era un hombre afeminado que comentaba en público sobre los cosméticos usados por él para embellecerse el pelo.

En Confesiones de un esposo (1867), Konstantin Leontiev (1831-1891) narra la historia de un hombre casado que se enamora de un turco, a quien había tomado cautivo durante la guerra de Crimea. Ese mismo tema, el del bisexualismo, Leontiev lo trata en otra novela suya, La paloma egipcia (1881). A él pertenece además el cuento “Hamid y Manoli” (1869), primer texto ruso donde se denuncia la homofobia. Relata el amor entre dos hombres, uno de Turquía y otro de Creta, que termina de manera trágica a causa de los prejuicios de la familia de uno de ellos. Conservador y religioso, además de homosexual, Leontiev sirvió como diplomático en Turquía, y se basó en hechos reales que conoció allí para redactar ese relato.

En algunas obras de las máximas figuras de la literatura rusa del siglo XIX, también aparece tratado este tema. León Tolstoi (1828-1910) confesó en sus diarios y en su autobiografía que tuvo deseos homoeróticos en su adolescencia. Pero rehusó tener sexo con hombres porque su atracción hacia ellos era puramente física, mientras que su amor por las mujeres se basaba en otras cualidades de su personalidad. Asimismo en Los cosacos (1863) y Ana Karenina (1875-1877) hay descripciones y referencias al sexo entre hombres. En el capítulo XIX de la segunda parte de Ana Karenina, Alexei Vronski y sus amigos evitan a dos oficiales porque sospechan que son amantes. Al verlos llegar, Vronski frunce el ceño y finge no haber reparado en ellos. El mayor le habla y él le contesta secamente, con aspereza y sin ocultar un gesto de aversión. Tolstoi concluye la escena de este modo: “-¡Ahí van los inseparables! -Exclamó Iavchin, mirando con aire burlón a los oficiales que se alejaban”. Para la etapa cuando escribió Resurrección (1899), el pensamiento de Tolstoi había cambiado y veía la homosexualidad como un síntoma de la decadencia moral de la sociedad.

En Netochka Nezvanova (1849), una de sus primeras novelas, Dostoievski (1821-1881) describe, en la segunda parte, la apasionada relación que la protagonista tiene con una adolescente de su edad, hija de los príncipes que la habían recogido. En 1861, Dostoievski publicó el libro autobiográfico Apuntes de la casa de los muertos, donde relata, a través de un tal Petronik Gorjachikov, las experiencias vividas por él cuando lo enviaron a Siberia, tras haberle sido conmutada la pena de muerte. En esa obra hay veladas indicaciones de que el sexo entre hombres era practicado por algunos de los convictos que cumplían condena en Siberia.

Alexander Pushkin (1799-1837), considerado uno de los más grandes poetas rusos, no era homosexual. Sin embargo, aceptaba otras formas de sexualidad y fue lo que hoy denominaríamos un gay-friendly. Tuvo amistad con Filip Vigel, un noble ruso de origen sueco, quien dio a conocer unas famosas y extensas memorias en las cuales reveló su orientación, y donde además describió los círculos homosexuales de esa época. En 1835, dos años antes de su muerte en un duelo, Pushkin redactó un poema en el que imita la Antología griega. En ese sorprendente texto, asume la voz de un hombre que siente atracción por los adolescentes. Gracias a la inestimable colaboración de dos escritores amigos, esos versos pueden leerse por primera vez en nuestro idioma. José Manuel Prieto, quien además de excelente novelista ha vertido al español la poesía de Anna Ajmátova, tradujo el poema del ruso. Después, el poeta Manuel Santayana se encargó de hacer la versión final. Se titula “Imitación del árabe” y lo copio a continuación: “Amado adolescente, joven tierno,/ no te avergüences; siempre serás mío./ Un mismo ardor rebelde nos habita./ Vivimos juntos una misma vida./ La burla no me arredra:/ somos el doble fiel uno del otro./ Como una nuez doble los dos somos,/ bajo una misma cáscara”.

Un contemporáneo de Pushkin, como él un descollante escritor y muerto también en un duelo, Mijaíl Lermontov (1814-1841), es autor de un ciclo de textos que se conoce como los “Poemas del Húsar”. Dos de ellos, “Oda a la letrina” y “A Tiesenhausen”, pertenecen a la etapa cuando él estaba en la escuela de oficiales de la Guardia de San Petersburgo, y recrean travesuras y encuentros sexuales entre cadetes. El profesor norteamericano Simon Karlinsky, quien investigó la literatura rusa de temática homosexual, ha comentado sobre esos poemas que, aunque el asunto aparece tratado con evidente disgusto del autor, incluye detalles tan concretos que probablemente Lermontov debe haber sido testigo de los hechos que recrea.

Algunos investigadores dan la referencia de un libro publicado en Génova en 1879. Se titula Eros ruso, y recoge poemas explícitamente homoeróticos escritos en las décadas de 1830 y 1840, dentro de una exclusiva institución educacional de San Petersburgo. Se menciona “Las aventuras de un paje”, como su texto más extenso.

El explorador a quien le atraían los jovencitos
Karlinsky es además autor de un libro muy interesante, The Sexual Laberynth of Nikolai Gogol. El autor de Almas muertas fue un ejemplo típico de hombre religioso que luchó por reprimir su sexualidad. Lecturas como las de Karlinski han revelado que sus textos reflejan su miedo al matrimonio y a cualquier sexualidad relacionada con las mujeres. Por el contrario, su diario refleja el fuerte vínculo romántico que tenía con los hombres. Asimismo en una primera versión de su pieza teatral La boda, Gogol se refería al caso de un oficial que estaba tan enamorado de un subalterno, que dormía en la misma cama con él, algo que finalmente eliminó. Gogol terminó suicidándose a los 43 años, después de haber confesado su secreto a un intolerante sacerdote. Este le ordenó hacer abstinencia y rezar noche y día, si quería librarse del fuego y el azufre del infierno.

Una de las figuras más célebres de esta época, tanto dentro como fuera de Rusia, fue el explorador y escritor Nikolai Mijailovich Przhevalski (1839-1888). Había explorado regiones de Mongolia, Turkestán y el Tíbet que hasta entonces eran desconocidas. Fue además el descubridor de varios animales y plantas, entre ellos el equus przhevalski, única especie de caballo salvaje que ha sobrevivido hasta nuestra época. Sus relatos sobre los viajes que realizó al Asia fueron auténticos best sellers y alcanzaron el mismo éxito en las traducciones publicadas en Inglaterra y Estados Unidos. Antón Chéjov fue admirador suyo y en el obituario que redactó lo llamó “un héroe tan vital como el sol”. Por su parte, Vladimir Nabokov se basó en Przhevalski para crear el personaje del padre del protagonista de La dádiva, la mejor y más personal de sus novelas rusas, de acuerdo a los críticos.

Una biografía de Przhevalski, publicada por Donald Rayfield en 1976, vino a revelar lo que hasta entonces muchos se empecinaban en no ver. El explorador ruso, ejemplo prototípico de la masculinidad, como ponen de manifiesto las fotos, tuvo una especial atracción por los jovencitos. Eso era evidente en sus cartas y diarios, pero sus biógrafos insistían en darle otra interpretación. Cualificados geólogos de Viena y botánicos eminentes de Varsovia solicitaban en vano ser admitidos en sus expediciones. Los requisitos que se exigían eran otros y tenían que ver con la edad y el aspecto físico. En cada una de las expediciones de Przhevalski se incluía un compañero entre los 16 y los 22 años. Los jóvenes seleccionados debían demostrar una gran obediencia, compartir la tienda de campaña con él e incluso aceptar alguna que otra fraterna y ocasional tunda. A cambio, recibían regalos costosos, una carrera asegurada en el ejército y la posibilidad de alcanzar la fama por méritos propios.

Ese fue el caso de Piotr Kozlov, el gran amor de Przhevalski, quien luego se convirtió en un notable explorador. En The Dream of Lhasa: The Life of Nikolay Przhevalsky, Rayfield comenta que en él Przhevalski “encontró el joven que no había podido hallar en toda su vida: despierto, sometido, leal y guapo”. Este, a su vez, “sintió una adoración por Przhevalski que habría de persistir a lo largo de su existencia”. Kozlov consiguió llevar adelante los planes de su mentor. Entre otros, una visita a la ciudad prohibida de Lhasa, algo con lo cual el explorador ruso soñó durante toda su vida.

La década de 1890 fue especialmente significativa respecto a la presencia pública de los homosexuales. Dentro de la nobleza, hubo varios hombres que asumieron de manera abierta su opción. El más notorio fue el Gran Duque Serguei Alexandrovich (1857-1905), hermano de Alejandro III y tío de Nicolás II. Personaje enigmático y controversial, tuvo una vida matrimonial infeliz, debido a la conflictiva atracción que sentía por los hombres. En su época, esto fue algo conocido en los círculos aristocráticos, y de acuerdo a algunos autores asistía al teatro y a la ópera acompañado de sus amantes. El Gran Duque murió asesinado en una atentado con una bomba realizado por terroristas.

Un homosexual muy llamativo fue el Príncipe Vladimir Meshchersky (1839-1914), quien llegó a ser consejero de Estado y chambelán imperial. Monárquico reaccionario, que se opuso a cualquier tipo de reforma, tuvo amistad íntima con el Gran Duque Serguei Alexandrovich y fue consejero de Alejandro III. A fines de la década de 1880, se vio envuelto en un escándalo con un joven de la guardia imperial. Alejandro III mandó que la acusación fuera anulada y ordenó silencio a los testigos. La familia de Meshchersky, por el contrario, fue menos tolerante e incluso su hermano le prohibió visitar la casa.

Asimismo en el mundo del arte y la literatura hay que mencionar a algunas figuras que también fueron homosexuales, aunque en algunos casos no se atrevieron a admitirlo públicamente. Entre ellos están el pintor Alexander Ivanov (1806-1858) y los escritores Iván Miatlev (1796-1844), Konstantin Batiushkov (1787-1855) y Alexei Apujtin (1841-1893). Este último fue amante de Piotr Tchaikovski (1840-1893) en sus años de estudiante, aunque este aspecto del popular compositor fue negado durante décadas por los musicólogos soviéticos. De hecho y debido a esa recalcitrante actitud, muchos de sus materiales aún no se han podido recuperar, pese a que se hallan en archivos de Rusia. De todos modos, los que han visto la luz prueban de modo irrefutable la homosexualidad de Tchaikovski, algo que en su época era un secreto a voces.

En las dos últimas décadas del siglo XIX también se destacaron como figuras prominentes algunas lesbianas. Entre ellas se halla Ana Yureinova (1844-1919), quien desarrolló una labor muy activa dentro del movimiento feminista. Fundó además El Heraldo del Norte, publicación que editó junto con su pareja, María Feodorova. También fue destacada Polyxena Soloviova (1867-1924), poeta simbolista y traductora al ruso de Alicia en el país de las maravillas. Según se cuenta, su amante, Natalia Maneseina, había dejado a su esposo para compartir la vida con ella.

Esta eclosión de homosexuales y lesbianas en el campo del arte y las letras, aparece descrita en una novela del hoy olvidado Alexander Amfiteatrov (1862-1938). Se titula Hombres de los 90 y apareció publicada en 1910. Sus personajes principales son una poderosa banquera lesbiana y un poeta “decadente”, quien se mostraba en público con maquillaje y joyas, para hacer evidente se orientación sexual.

Fuente
Rusia rosa
Aunque hoy el panorama es bien distinto, en otras épocas la sociedad rusa se distinguió por ser un ejemplo de tolerancia hacia la homosexualidad
Carlos Espinosa Domínguez
cubaencuentro, 2011-07-15

domingo, 10 de abril de 2011

hemeroteka | Gilbert & George amantes, socios, artistas

Imagen: El País
Gilbert & George amantes, socios, artistas
"Assange es un nuevo Cristo. En cierta medida ha cambiado el mundo y se ha sacrificado por ello". "Es difícil definirnos. A veces nos gusta decir que somos una pareja de lesbianas"
Jesús Ruíz Mantilla | El País Semanal | El País, 2011-04-10

Es una de las parejas más que compenetradas y originales del arte universal. Gilbert & George, los creadores británicos, presentan sus 'Postales de la Uretra', en la que insisten en relacionar sexo, religión, raza y dinero, sus obsesiones.

Es difícil encontrar una pareja tan bien avenida. Ni en el matrimonio ni en el mundo del arte. Gilbert & George han desarrollado una simbiosis absolutamente perfecta a lo largo de los años. Parecen un cuerpo duplicado, diversificado, pero, sin embargo, cronometrado a la perfección. Mimetizan los gestos, las posturas, las miradas, los comentarios. No discuten entre ellos. O al menos nunca lo hacen delante de extraños. Simplemente, añaden matices. Hablan y callan a partes iguales hasta conseguir una sola voz: la más aguda sale de Gilbert; la más grave, de George.

Es curiosa la continuidad física que han conseguido desde que se conocieran en 1967, cuando estudiaban arte en la escuela Saint Martin's de Londres, y poco después desarrollaran esa marca de esculturas vivientes que tanta fama les dio. Más de 40 años juntos ya y todavía andan entusiasmados con sus performances, sus shows, como dicen. Lo mismo que una persona combina los colores de su indumentaria, ellos lo hacen en perfecta sintonía, pero a pieza entera. La elegancia es uno de sus mandamientos, lo mismo que la fe en sí mismos. Si Gilbert se viste de marrón claro, George elige un verde a tono.

Como cuando hablan de teología, herejías y corrientes religiosas: si Gilbert rememora a los teosóficos, George echa mano de los cuáqueros. Si Gilbert ataca a la Inquisición, George la toma con los mulás y las madrazas.

¿Qué son? ¿Amantes? ¿Gemelos? ¿Siameses separados por una rendija de aire? ¿Doctor Jekyll y Mr. Hyde? ¿Actores de postín, artistas retro? "Podríamos ser varias cosas a la vez. Hay gemelos que han sido amantes. Se llama incesto, le puedo prestar varios libros sobre el tema", comenta... George, o Gilbert, uno no tiene claro quién. Gilbert & George, mejor. Dos nombres, dos G mayúsculas. Un solo cuerpo, una sola mente, un solo artista, un único discurso.

Pocos pensaron que la naturaleza del arte pudiera dar a luz una combinación tan perfecta entre un chico criado en los Dolomitas italianos (Gilbert) y otro con porte de gentleman nacido en Devon, Inglaterra. Varias obsesiones, sin embargo, les han unido a través de los años. Poco cambiantes, eso sí. La obra de Gilbert & George ha ido dando vueltas como un carrusel pop sobre cuatro pilares que conectan a lo largo de toda su trayectoria: sexo, raza, dinero y religión. "Todos ellos se relacionan. La raza tiene que ver con la religión, y el sexo...". El sexo, con el dinero, con la raza, con el alma, con la religión, of course, con el fluido de este mundo excesivo y alocado en constante baile de humedades que mueve el universo.

"Todas las ambivalencias morales nos interesan. Hay cosas que las tienen, conceptos que los tienen y otros que no. Cuando hicimos nuestra muestra Naked shit (algo así como mierda en bolas) nos dimos cuenta. Todo el mundo nos preguntaba lo mismo. ¿Por qué la mierda? Hasta que al final caímos. Porque tiene una dimensión moral, no como las manzanas o los melones, más bien como ocurre con el sexo, la mierda tiene una dimensión moral".

Y la religión, y la ley, y las convenciones. De eso va también su nueva muestra: Postales de la uretra, que abre esta semana -el 14 de abril- en la sala de Ivory Press en Madrid. Es su última parada en España después de que participaran en aquel homenaje a Federico con esa foto que dio la vuelta al mundo -titulada In bed with Lorca- con ellos dos acostados en la cama del artista en la Huerta de San Vicente.

Estos días ultiman las maquetas de la sala donde se verán sus obras en su casa y taller de Londres, situado en el número 12 de Fournier Street. Allí reproducen a escala todos los lugares donde exhiben esta metáfora geométrica de nuestra época.

En esa calle recoleta y empotrada entre una iglesia anglicana y una mezquita en pleno East End tienen su templo estos ateos militantes de todo tipo de ideales humanistas sin renunciar a los decálogos prácticos. Por ejemplo, el que les impide prestar o pedir dinero: "Cuando alguien se atreve a preguntárnoslo, le decimos que va contra nuestras creencias".

El barrio ha cambiado en los últimos 20 años. En el tiempo que se conocieron, los años sesenta excitados por los ecos presentes del Sgt. Peppers, soñaron con una utopía alejada de fanatismos, nunca con que la cosa fuera a más. Pero ha ido, y la religión ha enrarecido el ambiente del barrio. Hay tensión. Y les molesta. "No estamos en contra de Dios, esa figura no hace daño. Estamos en contra de las religiones, ellas son las que provocan guerras". Durante décadas han puesto el carro de su imaginación y su provocación salvaje, pero de etiqueta, delante de las desviaciones y abusos cristianos. Ahora también miran de reojo al islam. "Resulta que todos debemos comer su curry, pero ellos no piensan probar nuestros huevos con beicon..., curioso, ¿no cree?".

La cuestión es liberarse. De las iglesias, de las mezquitas, del creacionismo y, a ser posible, del cinismo imperante. "Hoy vuelven esas teorías absurdas, en eso retrocedemos, y creemos que fueron mucho más interesantes movimientos como los cuáqueros del siglo XVII, que no fomentaban las canciones, ni las oraciones, que no creían en el cielo ni el infierno, o que pensaban que Dios creó todo esto y después de hacer su trabajo murió. Tan solo fomentaban el diálogo en sus encuentros y participaron en la elaboración de muchas constituciones demócratas. O los teosóficos de Madame Blavatsky, que inspiró tanto a los grandes artistas abstractos de Kandinsky a Malevich".

Ellos son figurativos y conceptuales. Beben del pop y el surrealismo. Desarrollan ideas dadá con cierto aire de té a las cinco. Aspiran a ser modernos, pero son conscientes de lo que eso implica: "No puedes convertirte en ello aferrándote a un único pasado, y lo que propones hoy debe perdurar en el futuro". Empezaron con unos carboncillos famosos en los que se retrataban caminando por parques o calles. "La gente comenzó a apreciarlos por la forma, por las texturas, y fue entonces cuando decidimos: que les den. A la mierda. No entendían el contenido, solo el continente".

Y cambiaron de rumbo. "Empezamos a trabajar con los negativos de fotografías. El efecto de esas imágenes más reales era muy fuerte. Si alguien contempla un desnudo de un jovencito pintado no dice nada, pero si es una fotografía se escandaliza, ¿por qué?". Sus juegos con imágenes reales desde entonces han sido infinitos. En gran formato, en vídeo y en pequeñas partículas. Como ahora con las Postales de la uretra. Forman casi una sucesión de átomos de cartón plastificado en los que se entrecruzan símbolos que cualquiera puede comprar en una tienda de souvenirs londinense. Solo que ellos las han reordenado como en una especie de orgía perpetua. Así ha sido concebida la exposición que presentan en Madrid. Su Uretra se revela en las fotos para evocar una forma física que en cierto modo sigue siendo tabú. "Se pueden enumerar manos, piernas y narices, pero nadie menciona la uretra. Lo mismo que hablamos de lágrimas y no de semen. Hay fluidos que forman parte de los convencionalismos y otros que no", comentan embotados en sus trajes impolutos, sin una sola arruga, y atados solamente a la gruesa rigidez de los nudos de sus corbatas.

Dentro de esas uretras enmarcadas, G&G han colocado un hilo conductor para sus postales: la Union Jack. La bandera británica ha sido el nexo de un coleccionismo obsesivo desde que hace más de 20 años decidieran que harían algo como homenaje a la insignia de su patria. "Cualquier postal que compráramos debía contener la bandera, en grande o en pequeño, como elemento decorativo o central, pero presente".

Ese fino sentido del humor que mezcla sexo, escatología, vicio e iconos sagrados mueve a estos dos artistas a dar su visión de las cosas. Puede que no sean los favoritos de la reina de Inglaterra, los obispos anglicanos o de cualquier otra confesión, ni de las ciertas élites del mundo en que ellos se mueven, pero sí han conseguido ampliar el público del arte. "Detestamos aquella máxima del arte por el arte, creemos firmemente, desde que estudiábamos, en el arte para la vida, para la gente", comentan.

Lo hacen perfectamente colocados en la mesa de un restaurante cercano a su casa. Gilbert ha preguntado al camarero qué dulce tienen y ha pedido dos raciones de tarta sin consultar a George. Hablan por una boca. Dan por supuesto que lo que se le antoja a uno, el otro lo quiere también, y duplican gestos, cortesía, sarcasmos, formas de agradar y comandas.

Se colocan en la misma posición, con las manos cruzadas y ligeramente apoyadas sobre la mesa. En comunión. Poco antes han abandonado su lugar de trabajo. El taller comunicado por atrás entre las dos viviendas adosadas de Fournier Street forradas de madera y papeles de colores, adornadas con cerámicas, objetos diminutos y colgadores de corbatas. "Hace años compramos una casa y nos encontramos un taller por el mismo precio; ahora necesitábamos ampliar el taller y nos hemos encontrado una casa de regalo".

Apenas salen del barrio. En esa área cercana a la City, donde algunos pubs están decorados con cuadros suyos, hacen su vida cercados de restaurantes hindúes, árabes y orientales entre multitud de locutorios, casas de masajes y templos de todo tipo de creencias donde han presentado alguna exposición sin que al vicario le importara gran cosa sus mensajes rayanos en lo blasfemo. "Con tal de que pagáramos el alquiler del local, le daba lo mismo".

Así han forjado una identidad multicultural, abierta, devota de la tolerancia y el entendimiento conseguidos a base de provocación inteligente. Para ello han querido romper barreras y etiquetas que no hacen más que clasificar al ciudadano en apartheids convencionales: "Hombre y mujer, gay o hetero, blanco o negro, para nosotros eso no es importante. Somos personas y punto. Es difícil definirnos. La gente no encuentra las palabras exactas, a veces nos gusta decir que somos una pareja de lesbianas. Somos normales y raros al tiempo, ciertamente. Si fuésemos normales nos aburriríamos y si fuésemos raros nos espantaríamos".

Pero esa mezcolanza de antietiquetas no es la razón por la que apenas aparecen mujeres en sus obras. En dicho asunto aplican cierta rebelión estética. "Desde hace más de 500 años, la mujer ha sido el tema central del arte. Para nosotros, se ha tratado como un objeto de posesión y decidimos que había que desviar la atención".

Les han tildado de ser conservadores. Eso entra dentro de su espacio de rarezas. No tanto en Gilbert, que no vota. Pero sí en George, que admite sus convicciones tories y su admiración por Margaret Thatcher. "Yo voto normalmente y lo hago a los conservadores", afirma. "No me importa que me acusen de cometer pecado mortal. En el mundo del arte está mal visto; se supone que los cantantes, los escritores y los artistas debemos ser de izquierdas. Entre camareros y taxistas se acepta; entre nosotros, no. ¿Por qué, si la mayoría de este país los apoya?". Y de David Cameron, ese enigma, ¿qué piensa? "Creo que debemos apoyarlo haga lo que haga, no porque sea guapo, por el simple hecho de que estamos en bancarrota".

Lo mismo que para ellos es necesario apoyar a Julian Assange, impulsor de Wikileaks. "Es otro Jesucristo. En cierta manera ha cambiado el mundo y va a sacrificarse por todos nosotros. Ahora le acusan de abusos sexuales, pues queremos ver el DVD".Lo comentan, como todo, con esa media sonrisa ladeada y un tanto malévola. Con ese levantamiento de cejas coreográfico y el contrapunto medido de su discurso unísono, con su amable fogueo irónico y antimístico, sin romper el cordón umbilical que les une a los territorios de la provocación impertérrita.

Fuente
Gilbert & George amantes, socios, artistas
"Assange es un nuevo Cristo. En cierta medida ha cambiado el mundo y se ha sacrificado por ello". "Es difícil definirnos. A veces nos gusta decir que somos una pareja de lesbianas"
Jesús Ruíz Mantilla | El País, 2011-04-10

viernes, 1 de octubre de 2010

#books #art | Quaintance

Quaintance / Reed Massengill, Dian Hanson (ed.)
Köln : Taschen, 2010
168 p. : il.
Ed. trilingüe alemán - francés - inglés

ISBN 9783836507325 / 75 €
/ DE / FR / EN / ILU
/ Arte / Dibujo / Estados Unidos / George Quaintance / Historia / Homosexualidad y arte / Kitsch / Pintura - Siglo XX

Vista previa | Taschen
Quaintance

Un pintor de machotes como hombre renacentista
La vida extravagante y el arte prohibido de George Quaintance

George Quaintance fue un artista adelantado a su tiempo, un hombre que emprendió con éxito varias carreras y, sin embargo, jamás disfrutó de una fama masiva. De haber nacido unas décadas más tarde, quizás lo conoceríamos hoy como un estilista todoterreno de celebridades, como un profesor de "Dancing with the Stars" –la versión anglosajona de "Mira quién baila"–, o acaso como el gran artista que aspiró a ser.

Pero Quaintance, que murió en 1957, vivió y trabajó durante una época en que la homosexualidad era reprimida, en que sus gozosas pinturas y fotos de hombres musculosos no podían mostrar un pene. En una era anterior a los disturbios de Stonewall, la revolución sexual, los derechos gays y la crisis del sida, Quaintance y su arte erótico kitsch subsistieron al filo de la legalidad.

Medio siglo después, el mundo masculino de fantasía creado por Quaintance, poblado por latin lovers, vigorosos vaqueros y peones de torsos escultóricos, conserva su encanto seductor. Sus preciadas pinturas —que suman apenas 55— raramente salen a subasta, vendiéndose, en cambio, en privado, por cifras no reveladas. En tanto el artista 'de hombretones' más eminente de los años 1940 y principios de los 1950, su obra para "Physique Pictorial", "Demi-Gods" y "Body Beautiful" inspiró una generación de pintores como Tom of Finland, Harry Bush, Etienne y otros, estrellas menores en su estela.

Criado en una granja de la Virginia rural, Quaintance transitó un fascinante sendero de reinvención de sí mismo: en distintos puntos de su vida fue bailarín de vodevil, el retratista favorito de la alta sociedad de Washington y diseñador de peinados para famosos, aunque nunca llegara a tocar un pelo.

"Quaintance" de Taschen recorre la sorprendente historia de su vida y vuelve a poner en circulación sus pinturas, coloridas, kitsch y culturalmente resonantes, obras que hicieron de George Quaintance el artista 'de hombretones' más popular y exitoso de su época y una de las figuras más intrigantes de ésta.


Sobre el autor: Reed Massengill es un fotógrafo y escritor cuyo Portrait of a Racist de 1994 fue nominado al premio Pulitzer. Es autor y editor de diversos libros, incluidos "Self-Exposure: The Male Nude Self-Portrait" y "Uncovered: Rare Vintage Male Nudes".

Sobre la editora: Dian Hanson es una editora de más de 25 años de experiencia en las publicaciones masculinas. Comenzó en "Puritan Magazine" en 1976 y editó otros títulos no menos importantes como "Partner", "OUI", "Hooker", "Outlaw Biker", y "Juggs" magazines. Es la autora y editora de otros libros de Taschen: "The Big Book of Breasts" y "The Big Penis Book", entre otros.


Documentación
Pionero de una estética gay
“De su arte en su adolescencia quedan huellas, como un mural con un Cristo muy apuesto rodeado de discípulos cachas.” “Durante cuatro años se retiró a su Rancho Siesta y fue ese un tiempo muy creativo, cuando su obra alcanzó el cénit”
Lola Huete Machado | El País Semanal, El País, 2010-07-04 | IMAGENES

domingo, 4 de julio de 2010

hemeroteka | George Quaintance, pionero de una estética gay

Pionero de una estética gay
“De su arte en su adolescencia quedan huellas, como un mural con un Cristo muy apuesto rodeado de discípulos cachas.” “Durante cuatro años se retiró a su Rancho Siesta y fue ese un tiempo muy creativo, cuando su obra alcanzó el cénit”
Lola Huete Machado | El País, El País Semanal, 2010-07-04

Imagen: El País
El norteamericano George Quaintance pintó y popularizó el estilo homoerótico en los cincuenta, una época en que la cultura gay estaba lejos de ser lo que hoy es. Él abrió camino a otros artistas famosos, como Tom of Finland. Un recuerdo en la Semana del Orgullo Gay.

De su mano e imaginación brotaron esos vigorosos cowboys, latin lovers, operarios de torsos escultóricos y culo prieto que pueblan el imaginario homosexual… Cualquier marcha del Orgullo Gay debería detenerse siempre un minuto para rendir homenaje a este virginiano que dio las primeras puntadas en una estética homo que inunda hoy las calles del mundo. Así, cuando usted se encuentre a lomos de una carroza luciendo músculo, botas de puntera, jeans ajustados y mucho paquete… ahí mismo estará Georges Quaintance bien representado aunque tal nombre ni le suene. Con momentos así, inimaginables en su tiempo puritano, debió él soñar mucho.

La fama y el prestigio retratista del erotismo masculino se la llevaron más tarde otros artistas como Tom of Finland, Harry Bush o Etienne. Ellos tuvieron suerte con la época en que nacieron. Quaintance, no. Pero él fue pionero. ¿Estilo Brokeback mountain de vaqueros curtidos acampados en un valle idílico? Él lo dibujó hace ya más de 70 años. ¿Sensibilidad y ternura masculina? También. Hombres que nadan y se rozan; hombres que beben juntos desnudos; aquel que domina al caballo; un tercero abrochándose el pantalón mientras otro yace boca abajo en el canapé; toreros al estilo Valentino de Sangre y arena, que rezan, lucen traje y desmesura. Y los titula Pyramid builders, Hercules, Orpheus in Hades… “Fundador del estilo bollycao masculino”, dirá de él luego la revista gay In Touch.

Quaintance creó y trabajó con pasión estos temas mucho antes siquiera de que se pudiera creer que entre hombres podía haber algo más que charlas de machotes sobre el precio de las cabezas de ganado y las batallitas de guerra. Y su vida entera –en un tiempo de homosexualidad reprimida donde mostrar un desnudo era ilegal, y un pene, verdadero sacrilegio– transcurrió cual paradigma de ese mundo que años después sería normal, cool, homoestándar digamos.

Vivió entre 1902 y 1957. Nació en Virginia entre ganado y desde niño estuvo dotado para el dibujo. Es fácil visualizar Virginia y mucho más un rancho en ese lugar y aquel tiempo. “Mis antepasados fueron todos granjeros”, dijo él en una revista antes de morir. Pero su familia no censuró nunca su talento y le dejaron hacer, a pesar de que el padre necesitaba una mano masculina (solo tuvo una hermana, Nannie, que murió pronto) para una hacienda en la que hasta hubo esclavos un día. George, al parecer abiertamente afeminado desde niño, carne de cotilleo del valle durante toda su vida, realizó su travesía particular desde lo rural hasta lo metropolitano.

De su arte ya en la adolescencia quedan huellas, en objetos caseros o en un mural religioso para su comunidad en el que pintó un Cristo apuesto rodeado de discípulos bien cachas. Se marchó muy joven a estudiar arte en una Nueva York efervescente (en la Art Students League), pero acabó en la danza. Desde el principio impactó en su entorno con su talento, su vitalidad, su particular estética, sus novios latinos e indios (con idas y venidas, el puertorriqueño Víctor García, al que conoció a finales de los años treinta, fue su compañero y asistente hasta el final de su vida), su amor por lo multicultural y multidisciplinar, por el cambio, como si alguien le hubiera indicado que cuando algo marchaba bien, debía dejarlo atrás y comenzar de nuevo. “Tuvo tantas carreras como vidas tiene un gato”, dicen de él. Fue además profesor de danza y de bodybuilding, actor de vodevil, escultor, director escénico, siempre dibujante y, al final, pintor de esa sorprendente colección de 55 lienzos repletos de sensualidad masculina, de sujetos poderosos y lánguidos en poses y entornos bucólicos, de los cuales 18 se han perdido. Durante un tiempo incluso trabajó con seudónimo: Quentan (en dos portadas de Art Déco de 1933, en las que se aprecia ya su estilo figurativo y su facilidad para plasmar el movimiento).

Pocas veces se le ha rendido homenaje. Pero ahora la casa Taschen, de mano de su editora más provocativa, Dian Hanson, le dedica un libro titulado sencillamente Quaintance, uno de cuyos textos (“Vagabondage”) está escrito por el fotógrafo, autor y editor Reed Massengill, candidato al Pulitzer en 1994. “Si hubiera nacido cuando murió”, dice Massengill, “quizá le conoceríamos como uno de los más famosos estilistas todoterreno de celebridades, como un profesor de baile de una academia de televisión o como el gran artista que aspiró a ser”. La obra de Taschen (que ha restaurado 24 lienzos para este proyecto) pone además en circulación esas pinturas últimas más coloristas, neoclásicas y kitsch. El suyo es un arte erótico que subsistió “al filo de la legalidad en una era anterior a los disturbios de Stonewall, la revolución sexual, los derechos gay y la crisis del sida”. El texto ilustra sobre las publicaciones y contextualiza el ambiente de la época, y recorre la trayectoria del artista, centrándose en la aparición de sus trabajos en las primeras revistas del universo del músculo y más allá, desde Physique Pictorial, Your Physique (de la que fue director de arte de 1946 a 1948), Body Beautiful, etcétera.

Y si Tom of Finland (Touko Laaksonen) mostró en los años setenta con osadía y gran calidad todos los juegos sexuales explícitos posibles entre hombres (tumbados, de pie; por delante, por detrás; en cualquier ambiente, posición u ocasión) en un universo gay pensado para excitar mostrándolo todo, en las obras de Quaintance, sin embargo, no se muestra nada abiertamente. Su juego es otro. Él sugiere todo. Y ahí es donde, paradojas, reside su valor. Porque, al mirar, uno se convierte en espectador anonadado de hombres recios con torsos, culos y otras cosas bien firmes entre los que pasa mucho sin que parezca que pasa nada. En sus primeros trabajos pintaba hombres idílicos solos. Al final de su vida, eran piezas de relaciones eléctricas entre varios, de las que tenía gran demanda. Hombres con hombres entre los que hay relación sentimental, no solo sexo. Sus personajes se miran, se ofrecen y prometen uno al otro, se desean… “Al contrario de lo que dictaba la cultura pre Stonewall, que el romance nunca era una opción para homosexuales, Quaintance demostró que era tan posible como entre heterosexuales”. Sus piezas no solo nos invitan a disfrutar con hombres desnudos, sino que nos permiten verlos disfrutando unos con otros, sigue Massengill. Ahí está el punto Q.

De Nueva York se había marchado Quaintance a Los Ángeles en 1947, donde fundó junto a su compañero Víctor el estudio Quaintance Fine Arts. “Antes de dedicarse a los desnudos masculinos, se ganó una reputación como retratista de ricos y famosos, incluyendo diplomáticos de Washington, luminarias de Hollywood y otros notables”, dicen de él en GlbtG (encyclopedia de gay, lesbian, bisexual, transgender and queer culture). Allí, además, transmutó en peluquero, y aunque nunca tocó un pelo a nadie (él tenía poco y lucía un tupé llamativo), se hizo famoso creando peinados (con denominaciones como Rhumba, Armament o Medusa), llegando a tener entre sus clientes hasta a Marlene Dietrich.

Fue allí donde conoció al fotógrafo gay Bob Mizer, que retrataba hombres semidesnudos (su Athletic Model Guild, AMG, es legendario). Y quería explotar el mercado gay. “Sacó en mayo de 1951 el primer ejemplar de Physique Photo News. Quaintance supo que había encontrado un hogar para su talento”. Y le dio a la publicación empuje artístico. Una explosión de títulos (Tomorrow’s Man; Vim, Men and Art; Star Models; Adonis; Body Beautiful; Grecian Guild Pictorial…) que ya no tenían tanto que ver con una exhibición de musculitos, sino con la belleza masculina, siguió a aquella iniciativa. La demanda de tales revistas entre los hambrientos gays sacó del armario la obra de Quaintance. Y cuando murió de repente por infarto en 1957, tras su periodo más fértil en Rancho Siesta, su obra poco a poco se olvidó. Para sus fans: en el Forest Lawn Memorial Park, Glendale, California, sección Eventide, Lot 2116, espacio 1, están enterradas las cenizas del artista. 

Fuente
Pionero de una estética gay
“De su arte en su adolescencia quedan huellas, como un mural con un Cristo muy apuesto rodeado de discípulos cachas.” “Durante cuatro años se retiró a su Rancho Siesta y fue ese un tiempo muy creativo, cuando su obra alcanzó el cénit”
Lola Huete Machado | El País Semanal | El País, 2010-07-04 | IMAGENES 

PUBLICACIONES


Quaintance / Reed Massengill, Dian Hanson (ed.)
Köln : Taschen, 2010
168 p. : il.
Edición plurilingüe alemán-francés-inglés

ISBN 9783836507325
PVP 74,99 €


IGLU | Quaintance

viernes, 9 de marzo de 2007

#recursoselectronicos #tesis #arte | La poética del "pathos" en la iconografía de la pintura mejicana del siglo XX

La poética del "pathos" en la iconografía de la pintura mejicana del siglo XX [Recurso electrónico] / Rebeca Medina Prado ; Estela Ocampo, Pilar Palomar Mateos (dir.).
Tesis Universitat de Barcelona, Departamento de Pintura. Fecha defensa: 2007-03-09.
/ ES / Tesis / RE / Open Access
/ Arte / Feminismo / Historia – Siglo XX / Homosexualidad y arte / Identidades / México / Pintura / Signos y símbolos
TEXTO COMPLETO | Dipòsit Digital · UB
http://diposit.ub.edu/dspace/handle/2445/42587
TEXTO COMPLETO | TDR
http://www.tdx.cat/handle/10803/2561
TEXTO COMPLETO | Dialnet
https://dialnet.unirioja.es/servlet/tesis?codigo=4009

En este trabajo se investiga la Poética del Pathos en la iconografía de la pintura mexicana del siglo XX. Uno de los motivos de dicha investigación ha sido la enorme expectación que se creó en México en la década de los años veinte del siglo XX frente al renacimiento artístico de la pintura mural y de caballete, creada bajo el patrocinio del Gobierno de México. El Ministro de Educación José Vasconcelos convocó a los pintores que se encontraban en Europa o Estados Unidos de Norteamérica, para decorar los edificios gubernamentales y dar sentido a la Revolución de 1910. Entre ellos Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco que desde el principio destacaron por sus propuestas pictóricas, lo cual dio origen a una polémica en torno a las imágenes o iconos, signos y símbolos expuestos. Por primera vez se expresaba pictóricamente a los indígenas de una forma diferente; frente a las injusticias cometidas durante la Colonia, las fiestas populares, así como reivindicaciones sindicales o ideológicas desde el indigenismo hasta el marxismo dado la implicación de algunos pintores (Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros), y sobretodo la reafirmación de la propia identidad a través del nacionalismo. Esto dio lugar a un renacimiento pictórico, hecho artístico que se conoce como La Escuela Mexicana de Pintura.

La consecuencia de esta propuesta estética en el siglo XX ha sido la obra pictórica, así como el grabado de artistas tales como: Frida Kahlo, Rufino Tamayo, María Izquierdo, José Luís Cuevas, Juan Soriano, Rafael y Pedro Coronel, Jorge González Camarena, Lilia Carrillo, Francisco Toledo, Francisco Castro Leñero, Antonio Peláez, Nahum B. Zenil, Carlos Arriola, Alejandro Arango, Gabriel Macotela, Germán Venegas, Rafael Cauduro, Martha Pacheco, Alfredo Castañeda, Arturo Solari, Roberto Parodi, Dulce María Nuñez, Rocío Maldonado, Julio Galán, Marisa Lara, Arnaldo Cohen, Abraham Mauricio, Rodolfo Morales, Filemón Santiago, Ismael Vargas, Esteban Azamar, o Dalia Monroy por citar algunos de los más destacados y que en la actualidad continúa despertando admiración alcanzando cotas inimaginables en el mercado de arte, lo que ha hecho emerger mitos como el de Frida Kahlo.

La investigación sobre el Análisis de la Poética del Pathos en la iconografía de la Pintura Mexicana del siglo XX está dividida en tres partes. En la primera se hace una aproximación a dicha poética a través de las teorías y el método que se usan como herramienta de investigación desde el punto de vista estético. En nuestro caso es el Método Iconológico, a partir de la Teoría del símbolo propuesta por Hegel y Cassirer hasta llegar a Abby Warburg el iniciador de la Iconología, la ciencia que estudia el significado de las imágenes o iconos y Edwin Panofski el creador de la Metodología Iconológica así como Esnest Gombrich entre otros por su implicación en el significado de la imagen. También se ha hecho una aproximación a la Semiótica tomando en cuenta a autores tales como Ferdinand de Saussure y Charles Peirce, así como las propuestas de Umberto Eco y la dificultad que comporta para la interpretación de la obra de arte. Finalmente se aplica en esta investigación el Método Iconológico con rigor metodológico.

La segunda parte es una aproximación a los acontecimientos sociopolíticos y socioculturales de México, así como a la estética y plástica tanto precolombina como de la época de la Colonia hasta llegar al siglo XIX y XX. Estos últimos acontecimientos que han marcado profundamente la sensibilidad de los artistas se han plasmado en el muro o el lienzo, añadiendo reivindicaciones de actualidad como el feminismo o la homosexualidad, y un neomexicanismo como reafirmación de la propia identidad. La conclusión final es que los nuevos iconos mexicanos del siglo XX son producto del contexto sociocultural mexicano.

sábado, 30 de septiembre de 2006

#libros #cultura | Gays y lesbianas : vida y cultura, un legado universal


Gays y lesbianas : vida y cultura, un legado universal / Robert Aldrich (ed.)
San Sebastián : Nerea, 2006.
384 p. : il.
ISBN 8496431193 [2006-09]
/ ES / ENS
/ Cultura / Historia / Homosexuales / Homosexualidad / Homosexualidad y arte / Lesbianas / Lesbianismo 
Biblioteca UPV/EHU
http://millennium.ehu.es/record=b1516951~S1*spi

Desde tiempos inmemoriales, en todo el mundo ha habido mujeres y hombres deseosos de intimidad física y emocional con personas de su mismo sexo. La historia de estas personas, durante muchos años olvidada, borrada, ignorada o reescrita, ha pasado a ser recientemente el foco de una asombrosa proliferación de estudios. Se han abierto nuevas y distintas vías de investigación y cuestionado viejos supuestos. Gays y lesbianas. Vida y cultura. Un legado universal se hace eco de estas investigaciones para presentar una sugerente y reveladora reflexión sobre lo que hasta hace poco se podría haber denominado historia secreta. En este amplísimo fresco, historiadores de nueve países analizan las relaciones entre personas del mismo sexo a lo largo de los siglos, reflejando el cambio de actitudes experimentado con respecto a la homosexualidad y la paulatina aparición del concepto de autoidentidad. Desde la Grecia y Roma clásicas hasta las actuales cuestiones de los derechos gays, el sida y las uniones civiles, el libro se adentra además en otras culturas no occidentales y nos descubre la gran variedad de relaciones entre personas del mismo sexo documentada a lo largo de la historia y en todo el mundo. Partiendo de memorias, cartas, archivos y obras artísticas y literarias, se analiza y detalla desde la poesía homoerótica persa hasta las historias de mujeres que se travestían en la Italia del siglo XVIII, y desde las delicias desenfrenadas y hedonistas del Berlín del periodo de entreguerras hasta los conceptos de tercer género en Asia y la Norteamérica nativa. El legado que nos han dejado estos hombres y mujeres ha influido en las actitudes contemporáneas hacia la sexualidad y afecta todavía hoy a la forma de vivir de muchas personas. La presente obra muestra por primera vez la versión íntegra de la historia de la que ha surgido la rica y variada cultura gay y lésbica actual.

SUMARIO
1. Historia de los gays y las lesbianas / Roberth Aldrich
2. La homosexualidad en Grecia y Roma / Charles Hupperts
3. La edad media / Bernd-Ulrich Hergemöller
4. La Europa de la Edad Moderna (1400-1700) / Helmut Puff
5. La homosexualidad masculina en el siglo de las luces y en la revolución (1680-1850) / Michael Sibalis
6. Las lesbianas y sus iguales en la Europa Moderna (1500-1800) / Laura Gowing
7. Las Américas: de la época colonial al siglo XX / Brett Genny Beemyn
8. La era homosexual (1870-1940) / Florence Tamagne
9. Esfera pública y políticas gays desde la Segunda Guerra Mundial / Domenico Rizzo
10. Mujeres que aman a mujeres en el mundo de hoy / Leila J. Rupp
11. Descubriendo la homosexualidad: comparación transcultural e historia de la sexualidad / Lee Wallace
12. La homosexualidad en Oriente Medio y en el norte de África / Vincenzo Patanè
13. Deseo e intimidad entre personas del mismo sexo en Asia / Adrian Carton
14. El mundo homosexual, de 1980 a la actualidad / Pert Hekma

ENLACES
Nerea | Gays y lesbianas : vida y cultura, un legado universal
http://www.nerea.net/temas/arte/gays-y-lesbianas-vida-y-cultura
>
DOCUMENTACIÓN
Gays y lesbianas en la historia
Historiadores de nueve países analizan las relaciones entre personas del mismo sexo a lo largo de los siglos
El País, 2006-10-08
http://elpais.com/diario/2006/10/08/domingo/1160279557_850215.html