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lunes, 10 de junio de 2019

#hemeroteca #lgtbifobia #testimonios | Resistencia o asilo, la lucha LGTB en Marruecos

Imagen: El Salto / Aaron y Mohammed
Resistencia o asilo, la lucha LGTB en Marruecos.
La comunidad gay, lesbiana y trans marroquí enfrenta vulneraciones de derechos y violencias múltiples procedentes de la ley, la familia, la policía o los medios de comunicación. Algunas resisten desde la clandestinidad y otros solo ven el asilo como salida.
Víctor Yustres / Victòria Oliveres / Sònia Calvó Carrió | El Salto, 2019-06-10
https://www.elsaltodiario.com/lgtbiq/resistencia-asilo-lucha-lgtb-marruecos

En Rabat, dos equipos de fútbol femenino se preparan para el partido. Celia calienta con sus compañeras en mitad del campo. Lleva el pelo muy tenso, recogido en un moño, y tiene actitud seria y concentrada porque sabe que ese partido es decisivo. Tiene 23 años y es del sur de Marruecos, de un minúsculo pueblo amazigh. Antes de empezar, se acerca a la banda del campo donde está Lilia, de 31 años. Ella es profesora, de Tetuán, pero vive en Rabat desde hace años. Lilia quiere darle un beso para animarla, pero se contiene y termina dándole un abrazo largo, de los que van más allá de la piel. Quiere irse de Marruecos con ella e irse a vivir a Ámsterdam, pero aún no se lo ha dicho.

Celia y Lilia son pareja desde hace un año, pero lo mantienen en secreto por miedo. Por esta misma razón, ellas y la mayoría de testigos del reportaje utilizan nombres ficticios. Marruecos es uno de los 70 países en el mundo que criminaliza la homosexualidad: el artículo 489 del Código Penal marroquí, herencia de la jurisdicción colonial francesa, castiga las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo con penas de entre seis meses y tres años de prisión, y multas de hasta 1.200 dirhams (más de 100 euros). También las personas trans sufren violencias y exclusión social.

La persecución de la comunidad LGBTI en Marruecos se enmarca en un contexto político de represión y vulneración sistemática de los derechos humanos. “A pesar de que hay elecciones y diferentes partidos, Marruecos es un régimen autocrático, una dictadura con una concentración de poderes en la monarquía y unas pocas élites”, afirma Laura Feliu, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Barcelona y experta en el mundo árabe. La criminalización del colectivo LGBTI, según Feliu, forma parte de un engranaje de control social del régimen para castigar conductas que se consideran contrarias al sistema. “Para mostrar su poder, el régimen marroquí necesita ejercer control: control patriarcal, de la juventud, de la familia, de la sociedad... Es importante esta represión para el mantenimiento del statu quo”, añade la investigadora.

El peso de la familia
“Mis padres descubrieron que era homosexual porque vieron una entrevista en vídeo que publicó un diario en las redes cuando colaboré en una campaña por los derechos LGBTI”, explica Youb, un joven de 22 años residente en Rabat pero originario de Agadir, la capital de la región de Souss-Massa, en el suroeste del país. “Aunque hablé a cara cubierta, se podía reconocer mi voz y mi ropa. Durante meses sufrí malos tratos psicológicos por parte de mi familia: me trataban como un despojo y no me querían ayudar económicamente, aunque dependía de ellos para sobrevivir”, explica.

A Mohammed, un joven de 24 años procedente del norte de Marruecos, su hermana le encontró en el móvil conversaciones y vídeos con otros chicos y le dijo que no dejaría más a sus hijos con un “zamel” (mariquita) como él. Estuvo vigilando durante meses y le ofreció dinero para que se fuera a la cama con una chica. “Por suerte no se lo dijo a mi madre, porque no lo habría soportado; me habría echado de casa”, afirma. Le escucha con atención su pareja, Aaron, un joven de 22 años originario de Meknès, una ciudad imperial ubicada a 130 kilómetros de Rabat. Él sí que explica más abiertamente a sus amigos que es homosexual, pero tampoco se lo quiere decir a sus padres.

La familia tiene un peso importante en Marruecos y, según afirman los testigos entrevistados, puede convertirse en correa de transmisión de la LGBTI-fobia. “La presión para adecuarse a la norma y la vigilancia del Estado hacen que las familias tengan que demostrar que están en concordancia con los valores asignados por la sociedad por miedo a ser señaladas”, afirma Laura Feliu.

El papel de la policía y los 'mass media'
La noche del 31 de diciembre de 2018, Chafiq, de 33 años, fue detenido por la policía cuando había sufrido un leve accidente de tráfico mientras viajaba en coche. Cuando los agentes vieron que iba vestido y maquillado de mujer, le forzaron a salir violentamente del vehículo y le humillaron ante una multitud. Además, hicieron fotos de su documento de identidad y al día siguiente corría toda su información por las redes sociales.

Este es un ejemplo reciente de la violencia policial ejercida contra personas de sexualidades e identidades de género no normativas en Marruecos. “La policía marroquí humilla y pega a la gente”, afirma la Lilia, que conoce varios casos de violencia física e incluso sexual por parte de policías y confiesa haber sufrido durante meses un seguimiento policial por haber asistido a actos por los derechos LGBTI.

Los medios de comunicación también hablan de hechos relacionados con personas homosexuales o trans de una manera sensacionalista. “Solemos ver titulares como ‘La tragedia de ...’ o ‘Enganchan un homosexual a ...’. Siempre con connotaciones negativas”, afirma Mohammed. “Se trata como un escándalo y se avergüenza a la víctima; en pocas ocasiones se amplía el foco para hablar de derechos”, añade.

En algunos medios se da voz también a supuestas personas expertas que hablan utilizando prejuicios y falsas visiones científicas. “Vi un debate en la televisión nacional en el que una psicoanalista hablaba sobre el hecho trans como si fuera una enfermedad y se dirigía a una mujer trans como si fuera un chico, diciéndole que estaba enferma y que la gente como ella no merecía vivir”, recuerda Lilia. “Esto puede hacer que la sociedad se ponga en contra de las personas LGBTI si oyen argumentos de una supuesta experta; es muy peligroso”, alerta.

Estigma y exclusión social
El estigma se acentúa sobre los hombres gais con más pluma, ya que son más visibles. “La sociedad marroquí, como la mayoría de sociedades, es muy patriarcal. Por eso, cuando los hombres no demuestran su virilidad y son considerados afeminados, la violencia y la exclusión social que sufren es aún más fuerte y la viven en la familia, en la escuela y el espacio público”, afirma la socióloga marroquí Safae El Hadri.

En el caso de las personas trans, la situación es más dura, sobre todo si no se ajustan a los patrones binarios de hombre-mujer. “Tengo amigas trans que toman pastillas de testosterona o anticonceptivos para hormonarse, ya que no tienen apoyo médico”, explica Lilia. “Tampoco reciben ninguna ayuda psicológica o familiar, y tienen dificultades para encontrar trabajo, por lo que muchas acaban dedicándose a la prostitución para sobrevivir. Me gustaría tener su coraje y su fortaleza”, añade.

Doble vida y espacios de seguridad
Lina tiene 45 años, es del norte de Marruecos y es lesbiana. Tiene una vida profesional exitosa como dirigente de una empresa de construcción y un estatus social elevado, pero sus relaciones personales las mantiene en el ámbito privado. “En este país, las personas homosexuales tenemos una doble vida: una pública y otra puertas adentro. Nos escondemos en casa para poder expresarnos libremente”, explica. “Mis amigas y yo, como mujeres, si queremos organizar una fiesta o tener un momento de ocio, no salimos a los bares ni a la calle, porque se nos juzgaría. Hemos tenido la necesidad de crear espacios de seguridad”, detalla.

Esta actitud diferenciada en el espacio público y el privado también marca la relación de Mohammed y Aaron. “Fuera de casa nunca nos cogemos de la mano ni nos mostramos afecto —afirma Aaron—, de hecho, si noto que alguien nos mira sospechosamente empiezo a decir ‘colega’ o ‘tío’ para aclarar que tenemos una relación sólo de amigos”.

Ante la hostilidad en el espacio público, la comunidad LGBTI busca espacios de seguridad para relacionarse. Además de las casas, también algunos bares, cafeterías, calles o hammams (baños públicos) se convierten, de manera discreta, en lugares de encuentro, relación y cortejo. También las aplicaciones de citas y las redes sociales se han convertido en una vía para conocer gente, aunque “hay que tener cuidado, porque hay personas que se hacen pasar por otros para robar fotos o vídeos y luego chantajear”, dice Mohammed.

Resistir en la clandestinidad
Ante la represión, hay quien resiste y se organiza para denunciar la homofobia y la transfobia. A partir del Movimiento 20 de febrero (impulsor de la Primavera Árabe marroquí de 2011), han aflorado diversos colectivos (no legales) y asociaciones (legalizadas por el Estado) que defienden los derechos humanos y las libertades. Aswat y Akaliyat son los principales colectivos que denuncian las agresiones contra la comunidad LGBTI en el país, ofrecen apoyo legal, psicológico o médico y hacen campañas de sensibilización, mayoritariamente de forma clandestina para evitar represalias. “Hacemos campañas a través de las redes sociales, seguimos los casos de agresiones o detenciones y nos ponemos en contacto con la red de abogados, médicos o psicólogos que nos pueden ayudar”, explica Oussama Borouja, presidente de Akaliyat.

También existen asociaciones legalizadas como MALI, un movimiento universal, laico y feminista que defiende especialmente los derechos de las mujeres y de la comunidad LGBTI. “Hay que movilizarse y tejer alianzas con el colectivo LGBTI, solo así avanzaremos también con el resto de derechos”, afirma Sara Aouni, miembro de MALI. “Por eso, nosotros también salimos el 17 de mayo, Día Mundial contra la Homofobia y la Transfobia, a manifestarnos ante el Ministerio de Justicia y del Ministerio de Sanidad para pedir al Estado que abole el artículo 489 y deje de considerar la homosexualidad como una enfermedad”, añade.

Activistas LGBTI y por los derechos humanos se enfrentan a menudo a seguimientos policiales y acoso por parte del poder. “La policía secreta se presentó en casa de mi familia cuando quisimos legalizar Akaliyat”, explica Borouja. “Hay que asumirlo y seguir. Si no, nunca hablaremos de nuestros derechos”.

El asilo como salida
Ante la imposibilidad de vivir libremente su vida, algunas personas LGBTI se plantean marchar de Marruecos y pedir protección internacional en otros “No es fácil dejar tu país, la familia, los amigos... No nos sentimos ciudadanos respetados aquí, pero el asilo lo dejamos como última alternativa. Mientras tanto, hay que cambiar mentalidades”, afirman Mohammed y Aaron. Lina comparte esta visión: “Si todos los que sufrimos injusticias nos vamos, ¿qué cambio habrá? Si no resistimos y concienciamos la población desde dentro, no mejoraremos nuestros derechos”. Oussama también recuerda que irse del país no es fácil, ya que la solicitud solo se puede hacer en la frontera o en el país de acogida. “O accedes a Ceuta y Melilla y pides la protección internacional allí o necesitas un visado por el país en cuestión, ingresos, una cuenta bancaria... Hay muchos que necesitan visado y no tienen los medios”, apunta el activista.

Por Celia y Lilia, la situación es insostenible. “Si ahora me dieras la posibilidad de marcharme con mi pareja, la aceptaría al instante, sin llevarme nada”, explica Celia. “Aquí no me siento segura ni puedo vivir la vida que quiero. Solo respiro, miro y me callo. Actualmente me siento así”.

*Este reportaje se ha realizado en el marco de las becas DevReporter, con la contribución financiera de la Unió Europea. El contenido de este documento es responsabilidad exclusiva de la Directa, medio que ha publicado el reportaje original en catalán.

sábado, 26 de enero de 2019

#hemeroteca #lgtbifobia | Chafiq, el joven travesti humillado por la policía en Marruecos: "No puedo continuar mi vida aquí"

Imagen: El Diario / Chafiq Lafrid
Chafiq, el joven travesti humillado por la policía en Marruecos: "No puedo continuar mi vida aquí".
Tras ser expuesto públicamente por unos agentes y desvelarse su identidad la pasada Nochevieja, el joven marroquí Chafiq Lafrid busca asilo en Europa. "Alguien débil en mi lugar tal vez se habría suicidado, yo he decidido hablar para que no se repita", dice a eldiario_es. "Fueron los policías los que expusieron los datos personales de Chafiq y ahora todos conocen lo que él mantenía oculto", dice la activista que lo ha acompañado estos días.
Maribel Hernández | El Diario, 2019-01-26
https://www.eldiario.es/desalambre/Marruecos-travesti-asilo_0_859864109.html

"Una catástrofe". Es la expresión que más repite al teléfono desde Marrakech el joven Chafiq Lafrid, un marroquí de 33 años que nunca había imaginado que su vida podía romperse del modo en que lo hizo la pasada Nochevieja.

"Iba a mi casa de regreso de una fiesta en una discoteca cuando una moto, hacia las 2:30 de la madrugada, golpeó el retrovisor izquierdo de mi coche. No me pude parar inmediatamente porque venían otros vehículos detrás, así que di media vuelta un poco más adelante y regresé al lugar del accidente", recuerda en una conversación con eldiario_es.

Chafiq iba maquillado y vestido de mujer. Por eso, cuando la Policía le ordenó que saliera del coche, les suplicó que no le obligaran. "No puedo salir, hay mucha gente, tomad la documentación pero no me pidáis que salga del coche", les rogaba una y otra vez hasta que, ante la negativa, optaron por romper la ventanilla y sacarlo a la fuerza, según relata.

La escena de humillación que siguió, su exposición pública en plena calle, un denigrante paseo descalzo y esposado, mientras iba ataviado con su vestido ajustado de encaje azul y espalda descubierta, ha circulado ampliamente por medios de comunicación y redes sociales. "Me sorprendió la violencia de la Policía, me sacaron delante de todo el mundo, había periodistas, se pusieron a grabarme, a hacerme fotos, la gente que había allí me insultaba, me amenazaba, les decían que había que matarme", recuerda Chafiq, que fue trasladado a una comisaría, donde permaneció alrededor de cuatro horas.

"Tomaron fotos de mi documento de identidad y al día siguiente estaba todo publicado. Aquello fue verdaderamente una catástrofe", lamenta el joven, que todavía no entiende la actuación de "quienes se supone que deben protegernos" y ha emprendido medidas legales con el apoyo de Mohamed El Madimi, del Centro Nacional de Derechos Humanos.

"Me han violado moralmente"
Chafiq cuenta que comenzó a travestirse en 2013, después de abandonar las Fuerzas Armadas, donde sirvió durante 11 años. "El régimen militar es muy severo, no es lo mismo ser civil que militar, por eso decidí liberarme y cambiar al sector privado, yo tengo derecho a vestirme como quiera".

Siempre ha sido consciente de que gran parte de la sociedad marroquí no acepta a los travestis y condena la homosexualidad, pero admite que nunca había tenido problemas. "He sido siempre muy discreto, aunque sabía que los problemas podían llegar, nunca imaginé esto... Mi vida ha cambiado completamente en menos de 24 horas. Todo ha cambiado", asegura.

Hasta ese día llevaba una vida anónima y tranquila trabajando como administrativo en la recepción de una clínica privada en Marrakech. "Ahora todo el mundo sabe quién soy. Se ha publicado incluso la dirección de mi casa y algunos vecinos me han dicho que debo irme del edificio", una vivienda que posee en propiedad. "Salgo a la calle y me insultan. Han roto mi trabajo, mi residencia aquí, mi familia... Me han violado moralmente, yo no he cometido un crimen", denuncia.

De toda esta experiencia confiesa que lo peor ha sido el choque para la familia. "Mi familia ha roto la relación conmigo. Mi hermano me dijo que mi madre se desmayó cuando vio el vídeo. Ellos no lo aceptan".

Chafiq estuvo en shock los dos primeros días. Escondido. Asegura que no podía responder ni al teléfono y que lo sucedido le ha afectado mucho psicológicamente, pero también ha reflexionado. Quiere buscar protección lejos de Marruecos. "No tengo que esconderme porque tengo derechos. Yo soy así y por eso no puedo continuar mi vida aquí. Si quiero seguir con mi vida siendo como soy debo irme a un país que proteja los derechos humanos. Vengo de hacer mi pasaporte. Quiero pedir asilo en un país europeo que respete a la gente, a los homosexuales, que proteja su intimidad", afirma.

"Quedarme escondido no era la solución"
La Constitución marroquí de 2011 protege el derecho a la intimidad. Según su artículo 24, "toda persona tiene derecho a la protección de su vida privada". No es la primera vez que una persona travestida es expuesta públicamente y agredida en Marruecos, pero lo llamativo del caso de Chafiq es la participación y complicidad de los agentes policiales.

Los cuatro implicados, dos comisarios y dos inspectores, fueron sancionados una semana después de los hechos con medidas, según un comunicado de la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN), que llegan a la suspensión temporal de sus funciones por "no respetar sus obligaciones profesionales" y por "no haber tomado las medidas preventivas necesarias para la protección de los datos personales".

En los últimos años, han trascendido otros casos similares al de Chafiq. En junio de 2015, un travesti fue linchado por un grupo de personas tras ser expulsado a insultos de un taxi en una calle céntrica de Fez. La agresión también fue grabada y colgada en la red. En los vídeos se ve a la gente golpeando y propinando patadas a un chico vestido de mujer. El joven consigue incorporarse y huir, buscando refugio en un centro comercial, donde es protegido por un policía. En agosto de ese año, dos jóvenes fueron condenados a cuatro meses de cárcel por "violencia y daño intencionado" por este hecho.

En aquel entonces era ministro de Justicia Mustafa Ramid, actualmente al frente de la cartera de Derechos Humanos. Ramid aprovechó la ocasión para lanzar mensajes homófobos advirtiendo a los homosexuales que deberían evitar "provocar a la sociedad", según denunció en su momento Human Rights Watch. Dos años más tarde, en 2017, volvía a referirse a los homosexuales con términos como "basura" o matizaba sus propias palabras calificando la homosexualidad de "asquerosidad".

El travestismo no es un delito en Marruecos, ser homosexual, sí. El Código Penal, en su artículo 489, castiga con penas que van de los seis meses a los tres años de cárcel a quien cometa "actos contra natura con individuos del mismo sexo". Según el último informe de la Fiscalía General marroquí, en 2017 fueron procesadas por mantener relaciones homosexuales 197 personas.

Para Betty Lachgar, cofundadora del Movimiento Alternativo por las Libertades Individuales (MALI) y uno de los apoyos clave de Chafiq durante estas semanas en el proceso de búsqueda de asilo y denuncia de su caso, "la vida de las personas LGTB es muy complicada en una sociedad tan conservadora y patriarcal como la marroquí".

A la activista no le sorprenden los "abusos de poder" por parte de las autoridades. "Aquí, por ejemplo, la policía puede arrestar a un hombre por la calle si le parece que va maquillado o se mueve de forma femenina. Fueron los policías los que expusieron los datos personales de Chafiq y ahora todos conocen lo que él mantenía oculto", critica.

De la noche a la mañana, la vida también ha convertido a este joven en un activista que no quiere que nadie más vuelva a pasar por su misma situación. "Quedarme escondido no era la solución. Yo soy una persona fuerte, alguien débil en mi lugar tal vez se habría suicidado. Yo he decidido hacerle frente, buscar una solución y hablar para que algo así no se repita".

viernes, 25 de enero de 2019

#hemeroteca #lgtbifobia | Usar un vestido en Marruecos convirtió su vida en un infierno

Imagen: SDP / Chafiq Lafrid
Usar un vestido en Marruecos convirtió su vida en un infierno.
Un video que mostraba como la policía lo detenía tras un choque, lo exhibió en redes sociales.
SDP, 2019-01-25
https://www.sdpnoticias.com/gay/2019/01/25/usar-un-vestido-en-marruecos-convirtio-su-vida-en-un-infierno

Travestirse, vestirse como mujer. Lo que en algunos países se ha convertido en algo común (aunque aún es razón de burlas y estigmas), en Marruecos, ha hecho que la vida de un hombre se convierta en un infierno.

Bastó sólo una noche en la que Chafik Lafrid salió de su casa vestido de mujer para que ahora, este hombre de 33 años busque desesperadamente la manera de salir de su país donde la homosexualidad es delito y se considera una vergüenza.

Aquella noche, Lafrid fue maltratado por la policía y denigrado en las redes sociales donde circuló un video que mostraba cómo los uniformados lo llevaban por las calles con los pies descalzos y vistiendo un vestido entallado color azul, mientras decenas de transeúntes lo insultaban a gritos sin que nadie hiciera nada para defenderlo.

"Tenía de Marruecos la imagen de un país que respeta la diferencia. Pero lo que ha pasado me ha hecho cambiar de opinión", lamenta este agente administrativo que se reconoce como homosexual y que afirma haber llevado una vida “discreta”, hasta ahora.

Fue en Nochevieja cuando Chafik regresaba a casa conduciendo por una avenida muy concurrida de Marrakech, cuando una moto chocó contra su coche.

Al lugar llegó la Policía y un elemento le pidió salir de su vehículo, a lo que se negó tajante alegando que podía haber "problemas" con el enjambre de curiosos atraídos por el accidente, pues llevaba vestido, una peluca e iba maquillado, explicó a AFP.

"La policía rompió el cristal con su porra y me extrajo del auto a la fuerza. Me quitó la peluca, me lanzó al suelo antes de ponerme las esposas", recuerda Chafik Lafrid.

En la comisaría, un agente le tomó una foto y reveló su identidad, tras lo que pudo regresar a su casa puesto que la multa solo se refería el accidente de tráfico.

El miedo no termina
Al día siguiente, las imágenes de su detención, las fotos de la policía y sus documentos personales se hicieron virales, ante lo que la dirección policial sólo atinó a sancionar a cuatro "responsables de la prefectura de policía de Marrakech" por "incumplimiento de las obligaciones profesionales" y por haber difundido sus "datos personales".

Pero Chafik Lafrid sigue "humillado" y "conmocionado": "Mi vida ha dado un vuelco", cuenta, asegurando que está "preocupado" por su seguridad ya que todos sus datos personales fueron expuestos.

Pero no es sólo su seguridad la que se vio afectada, la relación con sus padres, que ignoraban su vida secreta, "se rompió”, y en el trabajo se dio de baja declarándose enfermo.

A pesar de que ha recibido algunas muestras de apoyo, Chafik teme salir a la calle y ser reconocido, aún cuando vaya vestido de hombre y ocultado su rostro bajo una gorra.

El código penal marroquí sanciona con penas de seis meses a tres años de cárcel "los actos libertinos o contra natura con un individuo del mismo sexo". Aunque la homosexualidad está menos reprimida que en otros países de la región, en 2017, un total de 197 personas fueron investigadas por este motivo, según cifras oficiales.

domingo, 13 de enero de 2019

#hemeroteca #lgtbifobia | Un travesti marroquí busca refugio en Europa tras ser descubierto y humillado por la policía

Imagen: Público / Chafiq Lafrid
Un travesti marroquí busca refugio en Europa tras ser descubierto y humillado por la policía.
Cuando regresaba de una fiesta de fin de año, Chafiq Lafrid, de 33 años, tuvo un leve accidente de tráfico en el centro de Marrakech pero no quiso parar en el lugar del suceso, lo que provocó la intervención de la policía para echarle el alto.
Mohamed Siali · EFE | Público, 2019-01-13
https://www.publico.es/sociedad/travesti-marroqui-busca-refugio-europa-descubierto-humillado-policia.html

Un hombre marroquí travestido, maltratado recientemente por agentes de policía en Marrakech, que desveló su identidad ante toda la sociedad, quiere ahora pedir asilo en un país europeo a fin de "vivir como quiere" sin verse obligado a cambiar de "manera de ser".

El suceso se remonta a la noche del 31 de diciembre. Cuando regresaba de una fiesta de fin de año, Chafiq Lafrid, de 33 años, tuvo un leve accidente de tráfico en el centro de Marrakech pero no quiso parar en el lugar del suceso, lo que provocó la intervención de la policía para echarle el alto.

"Paré el coche, pero no quise abrir la ventanilla porque iba vestido de mujer y tenía miedo de la gente que se había concentrado en el lugar, así que el policía rompió el cristal de la ventanilla del coche y me sacó a empujones", cuenta por teléfono a Efe desde Marrakech.

Agregó que en lugar de protegerle de la "muchedumbre", los agentes le hicieron fotos que difundieron junto a imágenes de sus propios documentos personales, que comenzaron a circular por las redes sociales.

Chafiq, originario de la ciudad de Juribga, en el centro del país, vive en Marrakech desde hace siete años y trabaja como administrativo en una clínica privada. "Este incidente me ha afectado muchísimo. He decidido irme de todas maneras a un país europeo que respete mi opción sexual. Soy así de siempre y no puedo cambiar de forma de ser", precisó el hombre que sirvió también en las Fuerzas Armadas Reales durante once años.

Chafiq declaró sufrir daños psicológicos y físicos a raíz del incidente por lo que ha obtenido una baja de médica de un mes. "Ni a un criminal se le trata así. Mi familia no sabía de mi orientación sexual y ahora está conmocionada", subrayó.

Las fotos y vídeos de Chafiq, con un vestido de noche azul mientras era empujado por agentes de seguridad y recibía insultos de los transeúntes, han circulado de forma masiva por las redes sociales y las aplicaciones de comunicación.

Sanciones disciplinarias contra los cuatro agentes
La Fiscalía acusó al hombre únicamente por intento de fuga en accidente de tráfico, mientras que la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN) ha dictado sanciones disciplinarias contra cuatro oficiales que intervinieron en el suceso por atropello a su intimidad.

Según un comunicado de la DGSN, los cuatro agentes, dos de ellos de alto rango, han sido castigados con medidas que llegan hasta la suspensión temporal de sus funciones por "no tomar las medidas necesarias para proteger los datos personales" de una persona bajo custodia policial.

La dirigente del Movimiento Alternativo de Libertades Individuales (MALI), Betty Lachgar, explicó a Efe que su organización está orientando a Chafiq para que consiga salir de Marruecos, y ha comenzado por ayudarle a obtener un pasaporte, además de ayudarle a "gestionar sus contactos con la prensa".

"Millones de personas han visto el vídeo. Ni siquiera se puede cambiar de barrio porque es propietario de la casa en la que vive y no tiene otra adonde ir", precisó Lachgar, que añadió que Chafiq no es un militante, sino que hasta el incidente desconocía que hubiera en Marruecos un movimiento de defensa de los LGTB.

La homosexualidad está criminalizada en Marruecos por el artículo 489 del Código Penal que castiga con una pena de entre seis meses y tres años a "quien cometa un acto impúdico contra natura con un individuo de su mismo sexo", y también recibe una gran reprobación de la sociedad y de sectores políticos conservadores.

El travestismo, sin embargo, no está contemplado en ningún artículo legal.

Los tribunales marroquíes emiten condenas contra quienes atacan a los homosexuales para enviar el mensaje de que la Justicia es la única parte con competencia si se produce algún tipo de perturbación social.

En agosto de 2015, por ejemplo, el Tribunal de Primera Instancia de la ciudad de Fez, en el centro del país, condenó por "violencia y daño intencionado" a cuatro meses de cárcel a dos jóvenes que trataron de linchar a un hombre travestido en medio de una multitud.

El por entonces ministro de Justicia el islamista Mustafa Ramid defendió que los agresores fueran procesados pero al tiempo exhortó a los homosexuales a que dejasen de "provocar a la sociedad".

En agosto de 2017, Ramid, en su actual cartera de Derechos Humanos, calificó de "basura" a los homosexuales en una conversación con periodistas que al parecer no sabía que estaba siendo grabada.

sábado, 12 de enero de 2019

#hemeroteca #lgtbifobia | La humillación de ser travesti en Marruecos y que la policía lo difunda

Imagen: El País / Detención de Chafiq Lafrid
La humillación de ser travesti en Marruecos y que la policía lo difunda.
Un hombre que circulaba vestido de mujer al sufrir un accidente busca refugio en Europa después de que varios agentes revelaran su identidad.
Francisco Peregil | El País, 2019-01-12
https://elpais.com/internacional/2019/01/11/actualidad/1547235283_088310.html

Chafiq es un marroquí de 33 años que desde hace dos semanas solo se atreve a desplazarse a escondidas por las calles de Marrakech, la ciudad donde trabaja. Vive como un apestado desde que sufrió un accidente a las 2:30 en Nochevieja, cuando venía de una fiesta. Lucía un vestido azul de mujer, con la espalda descubierta. La policía lo sacó del coche, un grupo de hombres se reunió alrededor de él para insultarle. A Chafiq se le ve esposado, con las manos a la espalda, descalzo, mientras varios medios digitales filmaban la escena y varios transeúntes lo insultaban. Los vídeos circulan por las redes sociales. “Los ha visto todo el mundo”, se lamenta Chafiq en conversación telefónica desde Marrakech. “Pero lo peor de todo es que varios agentes tomaron fotos de mi documento de identidad y lo difundieron en las redes”.

Chafiq venía de celebrar la llegada del nuevo año en un hotel de Marrakech. Desde que era pequeño le gustaba disfrazarse de mujer y esa noche también lo hizo. Ni sus padres ni su hermano sabían nada hasta ahora de su inclinación sexual, comenta. Tampoco los compañeros de la clínica donde trabaja como administrativo. Como tanta gente en Marruecos, donde la homosexualidad se castiga con penas de hasta tres años de prisión, Chafiq llevaba una doble vida. Consiguió mantenerla en secreto también durante los 11 años en que sirvió en las Fuerzas Armadas. Hasta esta Nochevieja.

“Fue un simple accidente de circulación con un motorista”, relata Chafiq. “En principio, yo continué circulando con el coche, pero había un embotellamiento y decidí regresar al lugar del accidente. Me sorprendí porque vi a mucha gente que rodeaba mi coche. Tenía miedo de salir. Yo quería, ante todo, proteger mi vida”.

Chafiq no abrió la puerta y la policía rompió la ventana delantera y lo sacó por ella. “Todo el mundo filmaba y me insultaban. Era humillante. Después me llevaron a una comisaría y allí fue la catástrofe. Fotografiaron mi carné de identidad y lo difundieron en diferentes redes, como si yo fuera un criminal. Después me dejaron partir. Y al día siguiente, por la mañana, recibí mensajes de mis colegas de trabajo que habían visto el vídeo y mi carné de identidad”.

La dirección general de la policía marroquí, en un hecho sin precedentes, ha anunciado sanciones para cuatro agentes de la prefectura de policía de Marrakech involucrados en la difusión de los datos. Pero el daño ya está hecho. “Lo peor de todo es el daño que se le ha hecho a mi familia. Estoy sufriendo mucho por ellos, quiero dejarlos al margen de todo esto que me está pasando. Cuando vio el vídeo mi madre perdió el conocimiento. Todo el mundo sabe ya donde vivo y me reconoce por la calle. Tengo miedo y me gustaría que algún país de Europa me acoja. Mi sueño es vivir en un país donde se respeten los derechos humanos. La activista Betty Lachgar me está ayudando a conseguirlo”.

Betty Lachgar, portavoz del Movimiento Alternativo por las Libertades Individuales (Mali) explica: “En Marruecos una persona que sea travesti o trans, depende como él se considere, homosexual o no... debe esconderse siempre. Pero lo peor que te puede suceder es la humillación que sufren muchas personas LGTB (Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales) cuando se revela en las redes su identidad. En un país como Marruecos es horrible. Es un país conservador y homófobo, de sociedad patriarcal. Chafiq no había pensado jamás en dejar Marruecos. Vivía relativamente bien, pero ahora toda su vida está arruinada: con su familia, en el trabajo, en las relaciones sociales…”

Lachgar señala que el artículo 489 del Código Penal marroquí que castiga “los actos licenciosos y contra natura con personas del mismo sexo” con penas de seis meses a tres años y multas de entre 20 y 100 euros, se aplica también a personas que las autoridades consideran "homosexuales en razón de su vestimenta”.

Chafiq nunca ha salido fuera de Marruecos. Pero ahora no sueña con otra cosa que emprender su vida en Europa.

Tres años de cárcel para los homosexuales
Los colectivos de derechos humanos en Marruecos no se cansan de pedir la derogación del artículo 489 del Código Penal que castiga con penas de hasta tres años las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. Pero a veces las autoridades no se conforman con la dureza de la ley y filtran a los medios los datos personales de los detenidos.

En junio de 2015, por ejemplo, fueron detenidos por “exhibición impúdica” dos homosexuales que se besaron en la Torre Hassan, monumento en cuya explanada descansan los restos de Hassan II y Mohamed V, padre y abuelo, respectivamente, del actual monarca, Mohamed VI. El escarnio contra los dos detenidos consistió en revelar sus identidades y la dirección de sus domicilios, donde residían con sus padres. Decenas de personas acudieron ante sus casas para proferir gritos en contra de ellos.

Al año siguiente, en marzo de 2016, cinco hombres entraron en la casa de un homosexual que yacía en la cama con su pareja en la ciudad de Beni Melal, un municipio de 163.000 habitantes, a cuatro horas en coche desde Rabat. Después de golpearles los sacaron desnudos a la calle. Dos semanas después difundían las imágenes de la humillación pública por Internet. En un primer juicio, una de las víctimas fue sentenciada a cuatro meses de cárcel mientras a los agresores se les confiaba la libertad condicional. En una segunda vista, los jueces determinaron que las víctimas fueran condenadas con 3 y 4 meses de prisión condicional, con lo cual no irán a la cárcel, mientras que adjudicaron medio año de cárcel para dos de los agresores. Tras la sentencia decenas de vecinos se manifestaron en Beni Melal en defensa de los detenidos homófobos.