Mostrando entradas con la etiqueta 1959. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1959. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de julio de 2019

#hemeroteca #lgtbi #memoria | Estados Unidos: Cinco manifestaciones LGTBQ que sentaron el precedente de Stonewall

Imagen: Vice / Protesta en Black Cat Tavern, Los Angeles, 1967
Cinco manifestaciones LGTBQ que sentaron el precedente de Stonewall.
‘Si no puedes reunirte en sitios públicos sin riesgo de que detengan, no puedes vivir tu vida’.
Denio Lourenco | Vice, 2019-07-03
https://www.vice.com/es/article/d3nenv/manifestaciones-lgtbq-antes-de-stonewall

Han pasado 50 años desde aquellas trágicas y calurosas noches de junio de 1969, cuando los clientes del Stonewall Inn se rebelaron contra la policía durante una violenta redada. Lo que empezó como un ataque espontáneo a un bar gay de Nueva York terminó convirtiéndose en varias noches de disturbios por las calles de Greenwich Village.

Está bastante extendida la opinión de que de aquellos episodios nació el actual movimiento de lucha por los derechos del colectivo LGTBQ. Aunque es innegable que las protestas de Stonewall representaron un punto de inflexión para el movimiento, hay que destacar que no fueron en absoluto los primeros conflictos entre el colectivo LGTBQ y la policía.

A principios de la década de 1950, comenzaron a crecer las protestas de hombres y mujeres homosexuales y de personas transgénero que luchaban por sus derechos civiles. Desde entonces, en Estados Unidos los historiadores han registrado más de treinta manifestaciones, sentadas, protestas y disturbios del colectivo LGTBQ en los años previos a Stonewall.

En este artículo mencionamos cinco de las protestas más importantes que también convendría recordar.

Los disturbios de Cooper’s Do-Nuts, Los Ángeles, 1959

En mayo de 1959, varios clientes del colectivo LGTBQ del café Cooper’s Do-Nuts, en Los Ángeles, se rebelaron contra un grupo de policías que los acosaban durante una redada. En aquella época el travestismo era ilegal, hecho que la policía aprovechaba para llevar a cabo redadas y arrestos de ‘drag queens’ o personas transgénero en este tipo de establecimientos. Y eso fue exactamente lo que hicieron.

Aquella noche, agentes de la policía de Los Ángeles detuvieron a dos ‘drag queens’, dos trabajadores sexuales y un homosexual que ligaba con otros clientes, según las informaciones. Uno de los arrestados era el novelista John Rechy, que relató el incidente en su debut literario ‘La ciudad de la noche’, hoy todo un clásico. En una entrevista con la historiadora Lillian Faderman, Rechy recuerda que los presentes lanzaron vasos de café, donuts y basura a los agentes hasta que él y los otros arrestados lograron huir.

Ocurrido diez años antes de los disturbios de Stonewall, este episodio se considera uno de los primeros alzamientos LGTBQ de los que se tiene constancia en Estados Unidos.

La sentada del restaurante Dewey’s, Filadelfia, 1965

Inspirándose en gran medida por el movimiento contra la segregación racial, con episodios como el boicot de autobuses de Montgomery de 1955 o la sentada en el restaurante Woolworth, el activismo político del colectivo LGTBQ adquirió un tono mucho más contestatario durante la década de 1960.

“El movimiento homófilo de los 50 se fortaleció durante los 60 y los 70, y el colectivo LGTBQ empezó a reunir el valor necesario en aquel periodo de importantes movimientos sociales”, señala Marc Stein, profesor de Historia de la Universidad Estatal de San Francisco. Un ejemplo de ello es la primera sentada LGBTQ de la que se tiene constancia, el 25 de abril de 1965 en el restaurante Dewey de Filadelfia. El local se había convertido en un punto de reunión de personas del colectivo de la ciudad, pero aquella primavera, los empleados empezaron a negarse a servir a todos los clientes que parecieran gais o de género no conforme. Aquel 25 de abril, se negó el servicio a unas 150 personas por este motivo, según el libro de Stein 'City Of Sisterly And Brotherly Loves: Lesbian And Gay Philadelphia, 1945–1972'. Sin embargo, tres adolescentes decidieron que no se marcharían.

Llamaron a la policía y los tres jóvenes fueron arrestados. Posteriormente también fue detenido Clark Polak, un líder del movimiento de defensa de los derechos de los homosexuales de Filadelfia que había intervenido para ayudar a los chicos a conseguir un abogado. A los cuatro se les imputó un delito de conducta desordenada.

Una semana más tarde, el 2 de mayo de 1965, otras tres personas protagonizaron una nueva sentada como protesta por las detenciones. De nuevo, los propietarios del restaurante llamaron a la policía. Esta vez, sin embargo, los agentes admitieron que no tenían excusa alguna para echar a esas personas del establecimiento. A partir de este suceso, los propietarios de Dewey’s accedieron a dejar de discriminar a las personas LGTBQ.

Los disturbios de Compton’s Cafeteria, San Francisco, 1966

En agosto de 1966, los encargados de Compton’s Cafeteria —un establecimiento nocturno de San Francisco que frecuentaban muchos homosexuales y trabajadoras sexuales— y la policía acosaron a un grupo de mujeres transgénero y ‘drag queens’. La comunidad LGTBQ de la ciudad respondió a las agresiones protagonizando disturbios durante dos noches.

No era la primera vez que los clientes del Compton’s habían tenido enfrentamientos con la policía, pero aquella noche la clientela decidió que no soportaría más abusos. “La policía maltrataba a personas trans y ‘drag queens’ con total impunidad. Muchas veces las obligaban a desnudarse y las registraban, las acusaban de algún delito menor y les dispensaban un trato vejatorio”, relata Susan Stryker, directora del documental de 2015 sobre aquel episodio, ‘Screaming Queens’. “Nunca había habido resistencia efectiva al acoso policial hasta lo de Compton’s”.

La protesta empezó con unos piquetes pacíficos contra el servicio cada vez más discriminatorio que dispensaban en Compton’s, pero la policía intervino cuando la tensión fue en aumento. Según los relatos de aquella noche, un agente intentó detener a una de las mujeres trans y ella le echó el café en la cara. Fue entonces cuando se desató el infierno. En ‘Screaming Queens’, Amanda St. Jaymes recuerda que los platos y los muebles volaban por el local. La pelea se trasladó a la calle, donde decenas de personas trans, drag queens y gais plantaron cara a la policía y rompieron los cristales de los ventanales del restaurante.

Aunque de menor envergadura que los de Stonewall, que se produjeron tres años después, los disturbios de Compton’s sirvieron como revulsivo para que la comunidad LGTBQ del distrito de Tenderloin comenzara a organizarse. Durante los meses posteriores al incidente, el colectivo creó una red de servicios de apoyo médico y social para personas trans que a su vez llevó a la creación de la Unidad Nacional de Asesoramiento par Personas Transexuales estadounidense, a finales de la década de 1960.

Imagen: The New York Times / Acción de Mattachine Society en Julius' Bar
Protesta de Mattachine Society, Nueva York, 1966

Otra manifestación decisiva para la comunidad LGTBQ fue la del Julius' Bar, en Nueva York. Por aquel entonces, era habitual que los encargados de los bares se negaran a servir a personas gais, trans y de género no conforme.

Aunque ninguna ley aprobaba explícitamente esta discriminación, los bares tenían derecho a negarse a servir a clientes “problemáticos”, y en esa época, ser homosexual era motivo suficiente para que la gente te considerara problemático. El 21 de abril, Dick Leitsch y otros dos miembros del capítulo neoyorquino de la Mattachine Society, una de las primeras organizaciones pro derechos de los homosexuales estadounidense, se propusieron cambiar aquello.

Con la idea de llamar la atención sobre esta regulación, el grupo se dirigió con cuatro periodistas al Julius' Bar, donde días antes habían arrestado a un hombre por llevar a cabo “actividad gay”. Cuando llegaron, el camarero les sirvió unas copas. Sin embargo, como el mismo Leitsch recuerda en un episodio del podcast Making Gay History, cuando se identificaron como homosexuales, el camarero puso la mano sobre uno de los vasos y dijo: “No puedo serviros si sois gais. Ya lo sabéis”. Ese momento fue capturado en la ya icónica foto del fotógrafo Fred McDarrah, que posteriormente fue publicada en el periódico para el que trabajaba.

“Somos gais y solo queremos que nos sirvan comida y alcohol; somos pacíficos y queremos seguir siéndolo”, respondieron ellos. “Por favor, atiéndenos”.

“Para Dick, las encerronas eran el principal problema con el que debían lidiar los activistas a favor de los derechos de los gais. Si no puedes reunirte en espacios públicos sin peligro de que te detengan, no puedes vivir tu vida”, asegura Eric Marcus en Making Gay History. “Si eras hombre gay en Nueva York en esa época, corrías el riesgo de ser víctima de un agente de paisano, que hacía lo posible por conseguir que bajaras la guardia y mostraras interés por él. En aquel entonces, un arresto de ese tipo podía suponer la ruina personal, profesional y económica de muchos”.

La protesta terminó en dos demandas que acabaron con la práctica de retirar licencia de venta de alcohol a aquellos establecimientos que sirvieran a clientes LGTBQ, medida que a su vez favoreció la proliferación de bares para gais en la ciudad y propició el compromiso del alcalde de Nueva York, John Lindsay, para poner fin a la práctica de las encerronas en los bares gais por parte de la policía. Si bien estos ardides policiales no desaparecieron por completo, al menos se redujeron considerablemente.

Disturbios del Black Cat Tavern, Los Ángeles, 1967

La Nochevieja de 1966, el recién inaugurado Black Cat Tavern, en Sunset Boulevard, estaba repleto de personas LGTBQ preparadas para dar la bienvenida al nuevo año. Hasta que unos agentes de la policía secreta, que habían estado esperando entre la multitud, empezaron a arrestar a clientes por besarse cuando dieron las doce. Esa noche, golpearon violentamente a los presentes y detuvieron a 16 personas, dos de las cuales escaparon.

Según el relato de ‘Gay L. A.: A History of Sexual Outlaws, Power Politics, And Lipstick Lesbians’, de Faderman, la policía persiguió a los hombres calle abajo hasta el bar New Faces, en Sanborn Avenue. Una vez allí, los agentes agredieron al propietario del club y apalearon a sus dos camareros hasta dejarlos inconscientes. Uno de ellos, Robert Haas, sufrió un desgarro en el bazo como consecuencia de la paliza. Cuando se recuperó, tuvo que enfrentarse a una acusación por un delito de lesiones menores a un agente de la policía. Más tarde, a seis hombres se les imputaron cargos de conducta lasciva por lo sucedido aquella noche.

Seis semanas después de los disturbios, el 11 de febrero de 1967, 200 personas se reunieron en el Black Cat para organizar un piquete pacífico frente al club como protesta contra los acosos y la violencia policiales.

La protesta la organizó un grupo llamado P.R.I.D.E. (Personal Rights in Defense and Education), responsables también de la publicación de un boletín titulado ‘Los Angeles Advocate’ que acabó convirtiéndose en una revista de distribución nacional que todos conocen como ‘Advocate’.

martes, 2 de octubre de 2018

#hemeroteca #homofobia #memoria | El 108: de estigma a símbolo de la lucha por los derechos de los gais en Paraguay

Imagen: El País / Activismo que conmemora la 'Carta de un Amoral' en Asunción, Paraguay
El 108: de estigma a símbolo de la lucha por los derechos de los gais en Paraguay.
La cifra hace referencia a un listado público difundido por la dictadura de Alfredo Stroessner contra homosexuales.
Santi Carneri | El País, 2018-10-02
https://elpais.com/internacional/2018/10/01/america/1538403431_183949.html

Basta caminar por casi cualquier rincón de Paraguay para escuchar, sobre todo a los hombres, referirse a alguien como un "108", una forma peyorativa para nombrar a los homosexuales. Aún hoy, algunos hoteles o viviendas evitan lucir este número en sus puertas. El dictador Alfredo Stroessner, que permaneció en el poder hasta 1989, tomó el mando del país en 1954 mediante un golpe de Estado y cinco años después sufrió una fuerte crisis política entre sus dirigentes. Entonces, un suceso terrible conmocionó al país: el popular locutor Bernardo Aranda, de Radio Comuneros, apareció quemado en su habitación de un inquilinato de Barrio Obrero de Asunción. Fue un escándalo que la prensa divulgó de forma morbosa como un "crimen pasional entre homosexuales". La búsqueda de los presuntos asesinos desató una cacería contra cualquier hombre acusado de ser gay.

La policía llevaba diez 10 haciendo redadas a opositores y a lugares de entretenimiento asociados a la comunidad gay. Arrestaba en la calle, torturaba en las comisarías -violaciones incluidas- y recibía el aplauso unánime de la prensa del régimen, que dedicaba textos y caricaturas homófobas prácticamente en cada publicación. A ello se sumaban listas de nombres y apellidos.

El 12 de septiembre, el diario paraguayo ‘El País’, afín a la dictadura, abrió su edición con el siguiente titular: "108 Personas de Dudosa Conducta Moral Están Siendo Interrogadas. Intensa Acción Policial. Esperan Resultados". Fue la primera vez que apareció el número 108 asociado a la homosexualidad, según demuestran los archivos, recortes de periódico y documentos que componen la investigación realizada por el abogado paraguayo Erwing Augsten. “Verse como gay, lesbiana o travesti en Paraguay es imposible sin entender que hubo una persecución sistemática contra la diversidad sexual que empezó en 1959 y que duró toda la dictadura”, explica el letrado.

Días después, el citado periódico publicó el listado completo de los detenidos, a los que acusaba de tener una "conducta amoral". Desde entonces, el 108 dejó de aparecer en los números de las habitaciones de algunos hoteles y casas paraguayas, de los autos e, incluso, de las listas de alumnos en los centros escolares. "Pea 108" (ese es un 108) se escucha aún hoy en la calle en guaraní, el idioma nativo, oficial junto con el español.

La escalada, con todo, pareció tener algún impacto en el periódico, porque el 30 de septiembre de 1959 su editor permitió la publicación de un texto titulado ‘Carta de un amoral’. "Nosotros seguimos una vocación que es tan antigua como la propia humanidad, y en este siglo de consagración de todos los derechos humanos nadie puede negarnos el derecho de hacer de nosotros mismos, de nuestro continente físico, lo que queremos, sin incomodar a los otros que no quieran hacer lo mismo", decía la carta anónima.

El texto fue ignorado por las autoridades en el momento de su publicación y pasó prácticamente desapercibida desapercibido. Pero ya en democracia fue rescatada del olvido por organizaciones civiles y ha sido convertida en símbolo de lucha para la comunidad TLGBI nacional. Por eso, desde hace 15 años, se realiza la Marcha por los derechos TLGBI cerca de la fecha de aquella publicación.

Una reproducción gigante de ese manifiesto cuelga hoy en una de las paredes de la sala principal del centro cultural Mansión 108, un concurrido espacio de actividades referente en la defensa de los derechos de personas trans, lesbianas, gais, bisexuales e intersex (TLGBI), entre otros lugares abiertos en la capital en los últimos años por organizaciones como Aireana, Somos Gay, Lesvos o Panambi.

"Pese a la fuerte discriminación que todavía existe. Algo está cambiando, y cada vez más juventud paraguaya empieza a exhibir con orgullo su identidad sexual en público", cuenta Bruno Chaparro, de 23 años, integrante de la asociación Diversxs de Encarnación, una de las principales ciudades de Paraguay.

Bruno decidió ser activista tras leer la historia de los 108. "En la escuela siempre me decían puto, 108, y nunca entendía por qué. Sabía que era por gay pero no conocí el origen hasta que cumplí 15 años", recordó. Ahora ha sido uno de los organizadores de la primera marcha por los derechos TLGBI de la historia de Encarnación, que se convirtió en noticia nacional cuando su intendente, Luis Yd, intentó prohibirla bajo la excusa de que la ciudad es "pro vida".

Finalmente, el sábado 29 de septiembre, unas 300 personas con banderas arcoíris recorrieron Encarnación sin problemas, incluso acompañadas de un familiar cercano del intendente. La marcha también se convocó por primera vez en Ciudad del Este, la segunda del país, y tuvo una gran asistencia en Asunción, donde varios miles de personas recorrieron el centro de la capital entre música y gritos de denuncia. “No tenemos registros de una marcha más grande en 15 años. Y creemos que tiene mucho que ver con el movimiento feminista y la movilización de las mujeres”, afirma Augsten.

Además de conciertos de todo tipo, también se escenificaron situaciones de discriminación, como la falta de investigación de los asesinatos de transexuales. La organización acordó que este año se destacarían los logros y denuncias del colectivo trans, por las agresiones que siguen sufriendo, como los 63 asesinatos sin investigar desde 1989. En el último mes, dos mujeres trans fueron asesinadas sin consecuencias para el agresor.

Los 108 hombres detenidos y torturados hace casi 60 años fueron recordados en una de las actuaciones teatrales que acompañaron la marcha, cuando los asistentes gritaron cada número.

El tabloide paraguayo Popular, que incluye en su contenido notas sobre "fantasmas" y fotos eróticas de mujeres, usó su portada del 28 de septiembre para insultar y ridiculizar a las mujeres trans. "Una condenable muestra de odio y transfobia teniendo en cuenta la ola de transfeminicidios que estamos viviendo", expresó la organización Somosgay en un comunicado. En la misma portada, el diario hace un chiste homófobo sobre un futbolista y reproduce las declaraciones de una persona autodenominada "pro vida" en donde insta a quemar a la titular del Ministerio de la Mujer. Los tiempos en los que la prensa dedicaba sus páginas a hacer ataques homófobos no han terminado.

Y TAMBIÉN…
Paraguay lanza una cruzada contra la “ideología de género”.

El Ministerio de Educación prohíbe los textos que promuevan la igualdad sexual, mientras avanza la influencia de grupos ultra católicos y evangélicos
Santi Carneri | El País, 2017-12-27
https://elpais.com/internacional/2017/12/26/america/1514302715_812007.html