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viernes, 8 de mayo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #historia | El mapa de John Snow que cambió la forma de entender las epidemias

Imagen: Ferrovial / Mapa de John Snow
El mapa de John Snow que cambió la forma de entender las epidemias.
Juan Samaniego | Ferrovial, 2020-05-08
https://blog.ferrovial.com/es/2020/05/el-mapa-de-john-snow-que-cambio-la-forma-de-entender-las-epidemias/

A mediados del siglo XIX, Londres era una ciudad vibrante. La más poblada del mundo. Capital de un poderoso imperio. Su puerto movía más mercancías y pasajeros que ningún otro y sus instituciones financieras gobernaban el planeta. El subsuelo de la ciudad se preparaba para la construcción del primer metro y el Big Ben (o torre del reloj, como se conoció oficialmente hasta 2012) empezaba a alzarse a orillas del Támesis.

Y, aun así, la ciudad no pudo impedir que, en solo una semana en agosto de 1854, un 10% de la población del Soho sucumbiese a uno de los peores brotes de cólera de los que se tienen registro en Londres. Cerca de 18.000 personas vivían entonces en esta zona de la Ciudad de Westminster; y la capital británica se acercaba a los tres millones de habitantes. El cólera atacaba de nuevo dejando cerca de 2.000 muertes en siete días. La epidemia se extendió por la ciudad dejando alrededor de 10.000 muertos.

La enfermedad cambiaría el rumbo del Soho, entonces la zona más densamente poblada de Londres, para siempre. Pero el brote sería también seguido de cerca por John Snow. Su mapa sobre cómo se extendió la enfermedad en 1854 acabó por convertirlo en el padre de la epidemiología moderna. Los datos del cólera nos ayudaron a cambiar la forma en que entendemos las epidemias y las enfermedades.

El mal olor de la enfermedad
El cólera es una enfermedad intestinal causada por ingerir alimentos o agua contaminados por una bacteria: ‘Vibrio cholerae’. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año la contraen hasta cuatro millones de personas y deja hasta 150.000 muertes. En el siglo XIX, sin embargo, la situación era bastante diferente.

Entre el 1800 y el 1900, la enfermedad “se propagó por el mundo desde su reservorio original en el delta del Ganges, en la India. Seis pandemias en sucesión mataron a millones de personas en todos los continentes”, señalan desde la OMS. Hoy sabemos todo esto y conocemos bien cómo funcionan los brotes de ‘Vibrio cholerae’ y sus serogrupos causantes de las epidemias. Pero en 1850 se pensaba que las enfermedades las causaba el mal olor.

La teoría de los miasmas, imperante durante los siglos XVII, XVIII y XIX, defendía que eran el conjunto de emanaciones fétidas de suelos y aguas impuras las que causaban la enfermedad. La fermentación de diferentes elementos y, en particular, de la sangre, producía gases tóxicos que provocaban brotes de cólera, viruela o sífilis, entre otras enfermedades. Solo así podía explicarse por qué las epidemias eran comunes en los barrios humildes, congestionados, sucios y malolientes.

John Snow era un escéptico. Había vivido su primer brote de cólera desde la práctica médica con solo 19 años y no le parecía que la teoría miasmática explicase bien el comportamiento de las enfermedades. Entonces quedaban ya pocos años para Robert Koch y Louis Pasteur sentasen las bases de la teoría germinal de la enfermedad. Los miasmas quedarían olvidados en un cajón y la ciencia se lanzaría a identificar bacterias y, ya avanzado el siglo XX, virus.

Pero volvamos a Londres y al congestionado Soho. En un ensayo publicado en 1849, ‘On the Mode of Communication of Cholera’, John Snow hacía públicas sus dudas sobre los miasmas. No tenía una respuesta, pero creía que la enfermedad debía contraerse de una forma concreta. En 1854, el brote en el Soho le sirvió para probar que sus ideas no estaban desencaminadas. Y para cambiar la forma en que Londres empezó a tratar su salud pública.

El poder de un mapa
Los datos y su visualización gráfica son hoy una herramienta poderosa de comunicación. Logran explicar de forma sencilla conceptos complejos. Representar en una imagen cientos de números, dotando de sentido a cifras incomprensibles. En 1854, la recopilación, el análisis y la visualización de datos no eran nada habituales. Pero John Snow entendió que eran la mejor manera de investigar el brote.

Recorrió el Soho registrando todas las muertes y hablando con los vecinos. Fue acumulando datos y luego los representó sobre un mapa de la zona, en el que también estaban marcadas las 13 fuentes de las que bebían sus habitantes. Cada muerte en un hogar era señalada con una barra; y el mayor número de barras se acumulaba claramente alrededor de la fuente de Broad Steet.

Para Snow estaba claro, el problema estaba en el agua. Se recogieron muestras de la fuente para observar en microscopio, pero en aquel entonces no logró demostrarse el riesgo de lo que se veía. Aun así, el patrón de contagio estaba claro. La fuente fue inhabilitada y el brote remitió de forma inmediata en el Soho.

En los años que siguieron se repitió el experimento y se hizo un seguimiento exhaustivo del origen de las aguas de Londres. La depuración de las aguas de las que bebía la población no era algo que formase parte de las políticas de salud pública de ninguna ciudad; y ahí parecía estar el problema. Aunque esa es otra historia de la que ya hemos hablado antes.

John Snow murió en 1858, de un infarto, con 45 años. Dos años después, Louis Pasteur publicaría los resultados del primer experimento que demostró que los microbios no aparecían por generación espontánea, sino que crecían, se reproducían y se extendían como el resto de seres vivos.

La teoría microbiana de las enfermedades estaba en marcha y, junto a los datos del mapa de John Snow, cambió la forma en que entendemos y hacemos frente a las enfermedades.

Y TAMBIÉN…
El cólera en el Londres victoriano.
El doctor John Snow descubrió en 1854 que la enfermedad se transmitía a través del agua contaminada con materias fecales.
Olga Merino | El Periódico, 2020-05-15
www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20200515/olga-merino-epidemia-colera-londres-contra-7961999

viernes, 1 de mayo de 2020

#hemeroteca #saludpublica | Euskadi usará un programa de la OMS para el estudio rápido de casos de COVID-19

Imagen: EITB
Euskadi usará un programa de la OMS para el estudio rápido de casos de COVID-19.
El Departamento de Salud va a instalar el programa de uso libre denominado 'Go.Data' en los ordenadores del personal para el estudio rápido de casos y contactos.
EITB, 2020-05-01
https://www.eitb.eus/es/noticias/sociedad/detalle/7205505/euskadi-usara-programa-oms-estudio-rapido-casos-covid19/

El Departamento de Salud y Osakidetza va a comenzar a utilizar la próxima semana un programa desarrollado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el estudio rápido y seguimiento de los nuevos casos de COVID-19 y sus contactos con el fin de garantizar un aislamiento adecuado.

El epidemiólogo del Departamento de Salud Ignacio Garitano ha remarcado que la identificación precoz y el seguimiento son piezas clave para controlar la epidemia, y ha indicado que ahora en la nueva fase de desescalada lo serán más.

Por ello el Departamento de Salud ha querido dar "un paso más" y va a instalar el programa de uso libre denominado 'Go.Data' de la OMS en los ordenadores del personal de Salud Pública así como en los de Atención Primaria para el estudio rápido de casos y contactos que permita el aislamiento adecuado.

La clave para evitar rebrotes será la realización de test PCR a las personas con síntomas para la detección temprana de casos y una rápida intervención de Salud Pública y Atención Primaria.

Este programa 'Go.Data' va a facilitar todos estos pasos y el seguimiento de las cadenas de contactos. Se espera que esta herramienta pueda estar en funcionamiento la próxima semana en Álava, según ha informado el Departamento de Salud.

Esta aplicación permitirá dar información a tiempo real a todo el personal que está trabajando en esta materia, lo que supone un paso más en el "trabajo en red".

Para que el sistema de detección temprana funcione es necesaria la colaboración ciudadana, ha indicado Garitano. Por eso es necesario hacer lo siguiente: si una persona tiene síntomas como tos, fiebre, dolor de garganta, dificultad al respirar o falta de olfato, debe quedarse en casa (en aislamiento) y llamar a su centro de salud.

#hemeroteca #saludpublica #controlsocial | España necesita contratar a miles de rastreadores para frenar el virus

Imagen: El Confidencial / Desinfección en Oviedo
España necesita contratar a miles de rastreadores para frenar el virus.
En pleno debate sobre las famosas fases de desconfinamiento, ‪a Illa le hacemos más preguntas sobre las horas de los 'runners' que de cómo planea el Gobierno rastrear nuevos contagios.
Marta García Aller | El Confidencial, 2020-05-01
https://blogs.elconfidencial.com/espana/cronicavirus/2020-05-01/espana-contratar-personas-frenar-coronavirus_2575239/

Cuando en Noruega empezaron los primeros casos de coronavirus, el país reconvirtió gran parte de sus funcionarios en rastreadores de virus para tratar de frenar la epidemia. Los municipios tenían libertad para reasignar a sus trabajadores públicos a una nueva tarea prioritaria: rastrear los contactos de los contagiados. Hablé a mediados de marzo con Katja, una funcionaria de un pueblo cerca de Oslo, que me contó cómo era su nuevo trabajo como detective de virus. Tenía que llamar por teléfono a todas las personas de su pueblo que dieran positivo en coronavirus para reconstruir sus pasos de los últimos días y trazar un mapa de contactos de aquellos a los que podría haber contagiado para avisarlos de que ellos también se pusieran en cuarentena estricta. La familia cercana, los compañeros de trabajo, los camareros de una cafetería con los que pudiera haber estado en contacto... También respondía sus dudas sobre el virus y hacía un seguimiento telefónico de su evolución.

Me acordé de ella ahora que han empezado los planes para la desescalada en España. Y de lo útil que hubiera sido en España una flexibilidad como la del sistema noruego para reasignar tareas a empleados públicos que no pudieran trabajar durante el estado de alarma para sacar adelante una tarea como esta, cuando el sistema sanitario se vio desbordado a mediados de marzo. Es curioso lo poco que se está hablando de cómo los municipios pueden poner en marcha medidas como esta para controlar mejor los riesgos de rebrote que pueden llegar con el desconfinamiento. En España, aún no hay un plan nacional para llevar a cabo esta tarea. Ni la Sanidad Pública tiene medios suficientes para ella ni esta carencia está en el debate público para presionar a las comunidades autónomas y el Gobierno para que busquen soluciones alternativas.

Estamos en pleno debate sobre las famosas fases de desconfinamiento, pero al ministro Illa se le han hecho más preguntas sobre las horas de los 'runners' y los derechos de los surfistas que sobre las estrategias para rastrear nuevos contagios. La reapertura de la economía no solo requiere un calendario de restricciones en el que cada uno vaya a preguntarse qué hay de lo mío. También hay mucha preocupación, como es normal en una economía cuyo PIB se desploma al 5,2%8, en calibrar los trabajos que más van a sufrir las consecuencias por la crisis sanitaria. Pero estaría bien empezar a pensar no solo en los empleos que se destruyen sino en los que hace falta crear para acorralar esta enfermedad contagiosa que sigue causando centenares de muertes diarias. Y la de rastreador de virus es una de ellas.

Los epidemiólogos insisten en que los test por sí mismos no bastan y el Gobierno no termina de explicar su estrategia para asignarlos. No solo hacen falta más PCR, también más coordinación y transparencia en los datos y un refuerzo urgente del sistema sanitario. Sigue sin haber suficiente personal para hacer el seguimiento de los casos positivos y el rastreo de los contactos que hayan podido tener para romper la cadena de transmisión. Es una de las tareas que mejor resultado están dando en otros países para controlar el coronavirus. En España, no está claro cuántos de estos trabajadores harían falta: según el epidemiólogo al que se consulte, las estimaciones oscilan entre 20.000 y 100.000 técnicos de rastreo. Lo ideal es que fueran trabajadores sanitarios que sepan de epidemiología, pero no es imprescindible y ante la situación de emergencia, hay países explorando otras opciones.

En Irlanda, el ejército está entrenando a sus cadetes para ayudar al personal de un centro de llamadas de epidemiología para el seguimiento de contactos del coronavirus. Vò, un pueblo de 3.000 habitantes de la región italiana del Véneto, realizó en marzo un experimento epidemiológico que logró controlar la enfermedad. Además del testeo masivo, había varios grupos de voluntarios de Cruz Roja haciendo el seguimiento para localizar rápidamente los casos que hubieran estado en contacto con positivos y frenar más contagios.

Canadá ha reclutado 27.000 voluntarios, una cantidad similar a la que podría necesitar Francia. En Estados Unidos, Illinois ha puesto en marcha en abril un equipo de 1.000 rastreadores covid-19 contratando a estudiantes de medicina y enfermería en colaboración con Partners in Health. Los médicos de esta ONG estadounidense, con experiencia en el rastreo de enfermedades infecciosas en Malawi, Liberia y México, nunca habían imaginado que tendrían que encargarse de entrenar un nuevo equipo de rastreadores en suelo estadounidense. Allí, cada ciudad se va organizando como puede. En San Francisco, han entrenado a un centenar de voluntarios entre los que hay desde estudiantes a bibliotecarios. Tom Frieden, exdirector del Centro de Control de Enfermedades de EEUU (CDC), calcula que su país necesitaría un ejército de 300.000 personas.

Las 'apps' para rastrear contactos han atraído más debate que estos equipos de rastreadores telefónicos. El ministro Illa reconoció este jueves que siguen evaluando las diferentes 'apps' disponibles sin concretar, como ya han hecho Francia, Italia y Alemania, si vamos a utilizar alguna con este fin. Pero un rastreo en el móvil, en el mejor de los casos, supondría solo una solución parcial. El 'big data' proporciona pistas de los posibles rebrotes, pero para asegurarse de que las personas que han dado positivo no transmitan la enfermedad, hace falta una información mucho más minuciosa de su red de contactos y encuentros. También desde el punto de vista emocional, las llamadas telefónicas que además de pedir información ofrecen ayuda y consuelo consiguen más información y de más calidad cuando logran ganarse la confianza de los pacientes.

¿Cómo es que esta no es una de las prioridades del debate público? Mientras el bloqueo de la economía era estricto, los contactos que podía haber tenido cada persona eran más fáciles de rastrarse. Pero tan pronto como empiece la desescalada, va a ser fundamental localizar dónde han estado las personas que den nuevos positivos con un seguimiento personalizado. Eso ayudaría a responder una de las preguntas que continúan sin respuesta en las ruedas de prensa que cada día actualizan el número de contagios en España: ¿dónde se han producido exactamente mientras la gente seguía confinada?

He vuelto a hablar con Katja, la rastreadora de virus noruega, para saber cómo ha evolucionado su trabajo un mes y medio después. Cuando hablamos a mediados de marzo, esta psicóloga de profesión reconvertida en detective telefónico pasaba siete horas diarias rastreando todos los contactos de hasta 16 nuevos positivos al día. Hace unos días que ya no tiene que hacer ninguna llamada, porque no hay nuevos contagios de coronavirus en su región. Está orgullosa de haber contribuido a controlar la expansión del virus, pero le incomoda un poco estar en casa de brazos cruzados y le gustaría volver a su antiguo empleo de trabajadora social, pero como en Noruega van a empezar a autorizarse de nuevo conciertos y otras actividades en grupo, tienen que estar atentos por si hay rebrote. Esta tarde, tiene amigos a cenar en su casa. Si alguno de los amigos estuviera contagiado, sabe que todos tendrán que ponerse en cuarentena.

sábado, 25 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #politica | El Consistorio de Donostia crea un mapa de densidad de menores por barrios

Imagen: Noticias de Gipuzkoa / Densidad de menores en Donostia
El Consistorio de Donostia crea un mapa de densidad de menores por barrios.
Pide “responsabilidad” a los padres y madres a la hora llevar a cabo salidas con sus hijos desde mañana.
Carolina Alonso | Noticias de Gipuzkoa, 2020-04-25
https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/gipuzkoa/donostia/2020/04/25/consistorio-donostia-crea-mapa-densidad/1026832.html

El Ayuntamiento de Donostia ha elaborado un mapa de la ciudad en el que informa de la densidad de niños y niñas que existe en cada barrio con el fin de que las familias conozcan la intensidad de menores que se pueden encontrar en las distintas zonas y puedan planificar así sus salidas con ellos desde mañana, cuando se permitirá a los menores de 14 años pasear acompañados de adulto. Además, el Ayuntamiento recuerda que tanto las playas de la ciudad como los parques seguirán estando cerrados en esta nueva etapa de confinamiento.

El mapa da a conocer el número de menores de 14 años que residen en cada zona y es más oscuro cuanta mayor es la presencia infantil. También se señalan cuántas zonas hay de cada una de las distintas intensidades. Las cuatro áreas en las que mayor concentración de niños hay son Larratxo, Oleta y Eskalantegi, las tres en Altza, así como la zona de Egia situada en las inmediaciones de la plaza Iruresoro (Virgen del Carmen, Ametzagaina). En estos puntos, la densidad infantil es de entre 201 y 350 niños y niñas por hectárea. Le siguen las siete zonas en las que hay entre 151 a 200 escolares: Gros, Bidebieta, Buenavista, Morlans, Loiola, Ciudad Jardín y Riberas de Loiola. Todos los demás barrios tienen menos de 150 txikis residentes por hectárea.

Además de difundir el mapa, el Ayuntamiento pidió ayer a los progenitores que salgan de "forma segura y responsable" con los pequeños y recordó que es de su responsabilidad llevar a cabo los paseos cumpliendo las medidas establecidas. Es decir, los menores de 14 solo podrán salir acompañados de un adulto que resida en el mismo domicilio que ellos, con un máximo de tres menores a la vez. La salida del hogar no podrá durar más de una hora y en un radio máximo de un kilómetro de distancia, en horario de 9.00 a 21.00 horas. Los escolares podrán llevar a la calle juguetes, patinetes, bicicletas y balones, pero no podrán compartirlos con otros menores ni adultos ajenos a la familia.

El concejal de Seguridad, Martin Ibabe, agradeció a los donostiarras el cumplimiento de las normas en estos momentos y destacó la necesidad de seguir manteniendo las distintas medidas de prevención, como la higiene de manos y rostro, así como las debidas distancias de seguridad. Asimismo, pidió que los adultos con niños eviten a acudir a "zonas que empiecen a estar concurridas".

Las salidas se desarrollarán por las zonas urbanas ya que tanto las zonas de juegos infantiles como los parques de Aiete, Urgull, Cristina Enea o Ametzagaina siguen estando vetados a todas las personas.

Por otra parte, el Consistorio informó de que el alcalde, Eneko Goia, comparecerá el 11 de mayo ante la Comisión de Servicios a las Personas para informar sobre gestión municipal en relación con el impacto del COVID-19 en la capital guipuzcoana. La comparecencia se realizará a petición de los grupos municipales de PNV y PSE-EE.

viernes, 24 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #controlsocial | Comprueba en este mapa interactivo cuánto te puedes alejar de casa con los niños

Imagen: EITB / Un kilómetro desde el centro de Gasteiz
Comprueba en este mapa interactivo cuánto te puedes alejar de casa con los niños.
¿Cuánto es un kilómetro desde mi casa? En este mapa interactivo podrás comprobar en qué área podrás pasear con tus hijos desde el domingo.
EITB, 2020-04-24
https://www.eitb.eus/es/noticias/sociedad/detalle/7190119/cuanto-es-kilometro-mi-casa-mapa-interactivo/

A partir del domingo, 26 de abril, los niños y niñas de hasta 14 años podrán desplazarse una vez al día por Euskadi en una zona de un kilómetro desde su residencia.

Hasta tres niños podrán salir a la calle acompañados por un adulto para correr, saltar y hacer ejercicio a un kilómetro de casa, siempre respetando el distanciamiento social aconsejado por las autoridades sanitarias.

Con motivo de esta medida, Gaindegia ha creado un mapa interactivo para facilitar los desplazamientos con los menores, indicando cuál es el área que deben respetar para no salir de la zona de un kilómetro.

Para ello, el siguiente mapa interactivo permite seleccionar el lugar de residencia y visualizar dicho área. El mapa dibuja un círculo alrededor de la vivienda seleccionada, señalando así hasta donde se puede desplazar uno libremente sin quebrantar la normativa.

Y TAMBIÉN…
La cartografía republicana de la batalla de Guadalajara reaparece tras 83 años.
Los planos del teniente coronel anarquista Cipriano Mera fueron donados en 2016 al Museo de la Academia de Infantería de Toledo y se exponían sin identificación.
Vicente G. Olaya | El País, 2020-04-25
https://elpais.com/cultura/2020-04-24/hallados-los-mapas-que-el-ejercito-republicano-uso-en-la-batalla-de-guadalajara.html

miércoles, 22 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #controlsocial | España necesita miles de ‘rastreadores’ del virus para evitar que resurja

Imagen: El País / Madrid
España necesita miles de ‘rastreadores’ del virus para evitar que resurja.
La OMS y la UE destacan la importancia de que cada nuevo caso sea entrevistado por los sanitarios, sus contactos identificados y los contagiados aislados.
Oriol Güell | El País, 2020-04-22
https://elpais.com/sociedad/2020-04-21/espana-necesita-miles-de-rastreadores-del-virus-para-evitar-que-resurja.html

Si España aspira a recuperar algo de normalidad, necesita poner a miles de profesionales sanitarios a perseguir el rastro del virus allí por donde haya pasado. Cada nuevo caso positivo debe ser entrevistado, sus contactos identificados y aquellos que hayan contraído el virus, aislados. Si hacer pruebas a todos los casos sospechosos es el primer paso para frenar la epidemia, la denominada “investigación de contactos” es la herramienta fundamental para impedir que el virus resurja.

Así lo recomiendan la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades, que en un reciente documento califica esta práctica de “prioritaria” para “reducir el riesgo de una nueva escalada de contagios al retirar las medidas de distanciamiento social”, como el confinamiento de la población.

Un informe de la Universidad Johns Hopkins (Maryland) recoge que las autoridades chinas lograron frenar la epidemia en Wuhan tras poner a 9.000 sanitarios (81 por cada 100.000 habitantes) a trabajar con la única misión de “identificar meticulosamente a cada caso y sus contactos”.

El estudio también destaca que Estados como el de Massachusetts contratarán 1.000 profesionales con esa misión. Con siete millones de habitantes, esto son 15 rastreadores de contactos por cada 100.000 habitantes. “Insuficiente”, considera la Johns Hopkins, que insta al Gobierno de Estados Unidos a doblarla y contratar a 100.000 personas “debido al gran número de casos registrados [más de 750.000 el pasado lunes] y a que el virus está circulando ampliamente por el país desde hace semanas”.

Con la ratio propuesta por la Johns Hopkins, España necesitaría unas 14.100 personas dedicadas a estas funciones, aunque la comparación no es tan fácil. Antoni Trilla, jefe de Medicina Preventiva del hospital Clínic de Barcelona y uno de los asesores del Gobierno frente a la epidemia, recuerda que EE UU “no cuenta con una red de atención primaria como la española, que ya dispone de mucha información sobre los pacientes en la historia clínica” y que ahora podría ser de ayuda.

En este sentido, debe interpretarse la recomendación hecha por el presidente del Gobierno a las comunidades autónomas el domingo para que “refuercen” sus redes de atención primaria. El Ministerio de Sanidad y las comunidades aseguran que “grupos de expertos están trabajando” en este sentido, aunque no aportan más detalles.

Las fuentes consultadas alertan sin embargo de que España —que ya fue incapaz de hacer frente al primer embate de la epidemia por falta de pruebas— necesita dotar de más medios a los centros de salud si quiere que asuman la responsabilidad con éxito.

“Va a ser un reto importante, porque la atención primaria todavía no se había recuperado de los recortes”, admite Joan Ramon Villalbí, de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria. Sin embargo, sí ve factible que sus profesionales “puedan participar en la investigación de contactos en coordinación con los dispositivos de vigilancia epidemiológica en función de la realidad de cada equipo”.

Una red sin músculo
Los estudios de contactos son habitualmente realizados por los servicios de salud pública de las comunidades que, coordinadas con el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III, forman la red de vigilancia epidemiológica. Son los servicios que intervienen, por ejemplo, ante un caso de meningitis en un colegio o un brote de tuberculosis. Pero esta red, con menos de 500 profesionales activos, “no tiene el músculo necesario para rastrear todos los casos de coronavirus que van a producirse”, explica un alto cargo autonómico.

Para Pere Godoy, presidente de la Sociedad Española de Epidemiología, será necesario “formar y coordinar a los médicos de primaria”. “Un estudio de contactos suele empezar con una entrevista a un enfermo, de la que hay que obtener la información relevante. Luego hay que organizarla para cerrar todo el entramado de contactos. No es algo fácil”, explica. Y avisa de que “será necesario reforzar los servicios de vigilancia epidemiológica para que puedan desarrollar estas funciones de supervisión de forma adecuada”.

José Luis Llisterri, presidente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, considera que “antes de sobrecargar más la red de primaria es imprescindible dotarla de medios, sobre todo humanos”. “Y lo primero es hacer los test al personal sanitario. Sin un mapa de la inmunidad en los centros, pocos pasos adelante podremos dar”, defiende. Según esta sociedad, la red está formada por 90.000 profesionales

Hasta 13 horas de trabajo por cada positivo
El Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) ha publicado en el último mes y medio cuatro documentos (incluyendo actualizaciones) sobre cómo los países deberían utilizar esta herramienta. En uno de ellos, del 3 de marzo, detalla el laborioso trabajo que supone reconstruir la vida del paciente para seguir el recorrido del virus. El proceso empieza cuando un profesional sanitario entrevista al paciente hasta dos horas. Los siguientes pasos del plan contemplan “la creación de la lista de contactos”, la clasificación de estos entre de “alto” y “bajo” riesgo, la validación de la información y su introducción en los sistemas de información, entre otros.

El ECDC prevé que estas funciones puedan requerir hasta 13 horas de trabajo y la intervención de tres personas. La última parte consiste en la entrevista de cada uno de los contactos (45 minutos cada una) para valorar con él el nivel de exposición y la necesidad de adoptar medidas como la realización de pruebas.

lunes, 20 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #capitalismodigital | El Capitalismo de Vigilancia conquista el shock

Imagen: El Salto
El Capitalismo de Vigilancia conquista el shock.
El capitalismo de vigilancia se erige como la solución a una pandemia descontrolada, de la misma manera que la uberización de la economía se erigió como la alternativa a un mercado laboral bajo shock por la crisis financiera de 2008.
Rosa Pérez Masdeu | El Salto, 2020-04-20
https://www.elsaltodiario.com/coronavirus/el-capitalismo-de-vigilancia-conquista-el-shock

Los GAFAM (Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft) son los emperadores del nuevo mundo. La distancia social es su nuevo territorio de conquista. El confinamiento nos encierra en casa y los dispositivos tecnológicos ponen el cerrojo a la celda virtual. El teletrabajo. Las clases online. Las videollamadas. Las compras en Amazon. La alianza entre Google y Apple para ofrecer la tecnología de las aplicaciones gubernamentales de rastreo del movimiento. El capitalismo digital es el mayor beneficiado de esta situación y su mayor soporte. Al mismo tiempo, ha impuesto nuevas lógicas que amenazan con trascender la excepción y devenir la norma.

Bajo la atenuación de la protesta propiciada por el miedo, el capitalismo de vigilancia, el que monitoriza y monetiza toda experiencia humana, puede ganar la batalla con una sutil estrategia: presentarse como el mal menor inevitable. El shock ha llegado en forma de pandemia. El debate entre seguridad y libertad se juega hoy en una nueva pantalla. Salvar la vida o la privacidad. Elegiremos salvar la vida. La duda es cómo será vivirla.

El capitalismo de vigilancia se erige como la solución a una pandemia descontrolada, de la misma manera que la uberización de la economía se erigió como la alternativa a un mercado laboral bajo shock por la crisis financiera de 2008. Se presentaba un nuevo paradigma de empleo: la libertad precarizada del entrepreneur frente a la disciplina fordista. Lo que para muchos fue la única alternativa al desempleo coyuntural, hoy es la nueva normalidad. Sin embargo, el capitalismo de vigilancia como la uberización de la economía se inscriben en un contexto más amplio: Internet ha sido fagocitado por el capitalismo, al mismo tiempo que ha sido el elemento desencadenante del paso del capitalismo industrial al capitalismo digital.

En la década de 1970, Internet, y la informática en general, escaparon de las instituciones estatales e hicieron su aparición en sociedad. Se presentaron como una herramienta que democratizaría el acceso al saber a nivel global. Sin embargo, rápidamente, “visionarios” como Bill Gates o Steve Jobs, entre otros, se apropiaron del conocimiento abierto creado por las comunidades de hobbyist y abrieron la puerta a patentar el conocimiento inmaterial: software y algoritmos.

Hoy la red aguanta el nuevo paradigma económico. Formateada por Internet, la economía global es volátil, difusa, especulativa y tendenciosa a la centralización y a la mercantilización de la actividad virtual y real.

Se pueden diferenciar dos modelos principales de negocios nativos de Internet. El definido por el término de uberización de la economía y el de gratuidad comercial, explica el economista Carlo Vercellone. Ambos modelos ganan en esta crisis. Ejemplos del primer caso son Uber o Amazon, que integran el mercado en su plataforma. Hasta el punto, que los repartidores de Amazon y los riders han sido considerados esenciales.

En el segundo modelo, se inscriben Facebook y Google que ofrecen sus servicios gratuitamente, pero monetizan la información que extraen de ellos: el Big Data, o el llamado oro del s.XXI. La unión de Google y Apple puede leerse como un acto benéfico a la salud global o como la ocasión irrechazable de asentar su dominio. Conquistar nuevas fuentes de su materia primera, el big data, y de engrosar su capital: los algoritmos y el Free Digital Labour.

‘Free digital labour’ y experiencia humana como materia primera
No solo aumentan las compras en Amazon, sino que la virtualidad disimula la soledad del confinamiento. La conexión online es la única permitida bajo la prescripción de “distanciamiento social”. Se multiplica el tiempo que pasamos de cara a la pantalla y por lo tanto nuestro “Free digital labour” (trabajo digital no remunerado). Se trata de la evolución adaptada a las nuevas tecnologías del concepto “attention labour”, teorizado por el economista Dallas Smythe al final de los años 70.

Smythe describió el “attention labour” como el trabajo no remunerado que realizan los espectadores cuando prestan atención al contenido difundido por los medios de comunicación. Las empresas mediáticas monetizan su actividad gracias a la atención del público. Si nadie mirara la televisión, ningún anunciante pagaría por los espacios publicitarios. En palabras del ex presidente de TF1 (uno de los principales grupos mediáticos franceses) Patrick Le Lay, “lo que vendemos a Coca Cola es tiempo de cerebro humano disponible”.

El “Free Digital Labour” va un paso más allá. En Internet, los usuarios no se limitan a prestar atención, sino que participan activamente de la creación. Asumen el rol de ‘prosumers’ (de ‘producers’ y ‘consumers’, que no clientes). La creación no pasa solamente por compartir experiencias, sino que la simple realización de una búsqueda genera información valiosa. Datos que serán procesados y vendidos con fines comerciales, políticos o en el caso que nos ocupa, sanitarios.

En una entrevista publicada en la edición de noviembre de 2018 de la revista ‘Nautilus’, la matemática británica Hannah Fry, autora del libro sobre algoritmos ‘Hello World’, aboga por una agencia de regulación del mercado de algoritmos para evitar las prácticas hasta ahora normalizadas: “Mientras hablamos, hay gente que hace fortunas colosales con nuestros datos. Por ejemplo, Palantir, uno de los grandes éxitos de Silicon Valley, más valioso que Twitter. La mayoría de gente nunca ha oído a hablar de ella, porque actúa en la sombra. Esta empresa y muchas otras tienen más información tuya de la que puedas imaginar. Sobre quién eres y qué te interesa (...). Tienen datos sobre tu sexualidad oficial y real, sobre tu aborto, tu opinión sobre las armas, saben si has tomado droga... Todos estos datos son acumulados, analizados y vendidos a precio de oro”.

En su obra ‘The Age of Surveillance Capitalism’, la profesora emérita de Harvard Shoshana Zuboff afirma que “Somos las fuentes del excedente crucial del capitalismo de vigilancia: los objetos de una operación de extracción de materia prima tecnológicamente avanzada y cada vez más ineludible. Los clientes reales del capitalismo de vigilancia son las empresas que hacen negocio en los mercados de predicción de comportamiento".

Esta crisis es el perfecto desencadenante para la imposición del nuevo paradigma de Capitalismo de Vigilancia. Concepto que Zuboff define en su libro como “Un nuevo orden económico que reivindica la experiencia humana como materia prima gratuita para prácticas comerciales ocultas de extracción, predicción y ventas”.

“El excedente de datos de comportamiento no solo debe ser abundante, sino también variado. Obtener esta variedad implica extender las operaciones de extracción del mundo virtual al mundo real, donde vivimos nuestra vida “real”. (...) [Los Capitalistas de Vigilancia] Tratarán de acceder a su sistema sanguíneo, a su cama, a sus conversaciones matutinas, a sus viajes, a su refrigerador, a su parking, a su sala de estar”, señala Zuboff en Le Monde Diplomatique.

Hace años que Google es capaz de predecir antes que los ministerios de salud, la llegada de la epidemia de gripe estacional, en base a las búsquedas realizadas por sus millones de usuarios. Las personas buscamos “síntomas de la gripe” en Google antes de acudir al médico. Ahora, las apps que implementarán los gobiernos en los dispositivos para monitorizar la expansión del coronavirus alimentará “las fábricas de inteligencia artificial de Google que fabrican productos predictivos vendidos a clientes reales”, en palabras de Zuboff.

Dopamina y comunidad
Lo que genera el Big Data son las interacciones entre usuarios. Likes, comentarios, reacciones, búsquedas, valoraciones, discusiones, compras, visualizaciones... Una de las leyes de las plataformas de Internet (Ley de MetCalfe) es que más usuarios, atraen más usuarios. Pero también que una plataforma adquiere valor en función de su potencial de crear el efecto comunidad (Ley de Reed).

Sin embargo, en Internet, más que en comunidad vivimos en una especie de Síndrome de Estocolmo socialmente aceptado. Las plataformas online, como Facebook, dedican departamentos enteros a la generación de dopamina a través de sus prestaciones. Es decir, a mantener a los usuarios adictos al consumo de sus servicios. No es un problema personal llevarse el móvil hasta en el baño. Es el éxito del sistema.

En una acto en 2017 en Filadelfia, el expresidente de Facebook, Sean Parker, contó que cuando desarrollaban Facebook el “like” fue la respuesta a la preocupación de cómo consumir la mayor parte de tiempo y atención consciente posible de los usuarios. “Un pequeño golpe de dopamina” reconoció el estadounidense. “Es un circuito de retroalimentación de validación social (...) exactamente el tipo de cosas que un hacker como yo inventaría, porque explota la vulnerabilidad de la psicología humana”, explicó.

Promover la adicción, se traduce en más tiempo de navegación, más extracción de datos, más ingresos por publicidad (en 2019 el 98% de los ingresos de Facebook provinieron de la publicidad). Publicidad basada en la venta de datos de los usuarios para dirigir con precisión el mensaje del anunciante al target adecuado. Para vender lo que se quiera a quien se desee: unos zapatos, una póliza de seguros, un candidato a la presidencia... El negocio de la predicción de comportamientos toma otra dimensión cuando la predicción se convierte en modificación. Las implicaciones políticas escalan a otros niveles éticos. El caso de Cambridge Analytica no deja de ser una anécdota en relación al potencial de las tecnologías que pretenden normalizarse para frenar la pandemia.

Los nuevos imperios
Las compañías de Internet acaparan los podios de capitalización bursátil. Jeff Bezos ha cambiado la forma en que consumen millones de personas. Amazon se ha convertido en el omnipresente centro comercial global. Google no es solo el dueño de nuestro buzón online, sino que con Facebook posee nuestra identidad virtual.

El mercado digital está tan centralizado que hablamos de un oligopolio global de las GAFAM. De un nuevo imperialismo. La posición privilegiada de cada una de las empresas dominantes en el mercado digital puede verse amenazada por una simple innovación tecnológica fuera de sus laboratorios. Frente a esta amenaza constante, la tendencia de las GAFAM es absorber cualquier start-up que, potencialmente, podría innovar en su mismo campo. Fue la lógica de Facebook cuando compró Instagram en 2012 y WhatsApp en 2014. O Google cuando se hizo con Android en 2005, Youtube en 2006, entre las más de doscientas adquisiciones desde su creación.

Al mismo tiempo, para evitar una crisis de especialización, las GAFAM diversifican la actividad dentro de su universo. Apple, por ejemplo, creó la productora Apple Originals y la plataforma de streaming Apple TV. De esta manera, a través de Mac e Iphones también se consume contenido de Apple, y no solo el de Netflix o Amazon Prime. Por no hablar del universo Alphabet, el grupo de Google, que investiga en biogenética e inmortalidad.

En definitiva, el riesgo de perder el privilegio en el oligopolio fortalece el propio oligopolio, a través de una constante fagocitación de la competencia y de la conquista de nuevos espacios transvirtuales. La gestión de la pandemia significa cruzar una nueva frontera.

Potencial virtual y poder real

La virtualidad atraviesa las pantallas. En el origen de la creación, las industrias de Internet siguen la centenaria lógica extractivista, capitalista y colonial para obtener los minerales necesarios para la fabricación de los dispositivos electrónicos. Sin eludir el alto coste energético de los servidores que almacenan la nube. Por otro lado, participan de la desregulación del mercado laboral. Para terminar, juegan con la potencialidad de la instrumentalización de los datos. No es ninguna revelación que “la información sea poder". Y, sin embargo, los datos son una mercancía como cualquier otra que puede caer en manos de cualquiera que pueda adquirirla. Los potenciales digitales confieren poderes reales.

En la conversación con Nautilus, la matemática británica Hannah Fry relata una anécdota personal reveladora: “En 2011 en Londres, durante un momento de fuertes disturbios, estuve trabajando en un proyecto con la Policía Metropolitana, tratando de comprender matemáticamente cómo se habían propagado las protestas. Usamos algoritmos para entender cómo la policía habría podido actuar más eficazmente. Fui a Berlín a exponer el informe con los resultados de mi trabajo y me destrozaron por completo. Me hicieron preguntas como: Espera un segundo, estás creando un algoritmo que tiene el potencial de ser utilizado para reprimir manifestaciones pacíficas. ¿Cómo puedes justificar moralmente el trabajo que estás haciendo?. Me da un poco de vergüenza” prosigue Fry, “decir que no me lo había planteado hasta ese momento. Desde entonces, (...) comencé a notar que, en mi campo, otros investigadores no tratan los datos con los que trabajan y los algoritmos que crean con la preocupación ética necesaria”.

La experiencia de Fry es una de los miles de ejemplos en los que el poder de Internet tiene implicaciones que trascienden las fronteras virtuales. La consecuencia final del capitalismo de Internet es la transversalidad de sus efectos en todos los aspectos de la vida de los usuarios. La mayoría de nuestras actividades offline tienen su alter ego online. Su página de Facebook o Instagram, su web, su correo electrónico o twitter. Hasta tal punto que, en muchos lados, una vida completamente offline carece de instrumentos para sobrevivir en sociedad. Paradójicamente, en Silicon Valley los adultos exigen a las niñeras que eviten a toda costa el contacto de sus hijos con las pantallas (lo que, por otra parte, es un privilegio de clase).

Algunos gurús tecnológicos han expresado públicamente su pesar por haber participado en crear este mundo. La exdirectiva de Cambridge Analytica, Brittany Kaiser, abandera ahora la fundación ‘Own your data’ (‘Aduéñate de tus datos’). El que fuera presidente de La Red Social, Sean Parker, se declara algo así como “objetor de conciencia de las redes sociales”. El arrepentido billonario asegura que en los inicios de Facebook la gente le decía que no entraría en el portal virtual porque valoraba las interacciones reales. A lo que él respondía “Ok, lo sabes, llegarás”.

En cualquier caso, el daño está hecho. Pasa con todo avance tecnológico, el debate acerca de sus aplicaciones llega cuando la implantación es irreversible. Parece informulable la pregunta de si hoy preferiríamos vivir sin Internet. No es cuestión de negar la facilidad de difundir cualquier conocimiento a escala planetaria de manera inmediata. Sino, de ser conscientes de que toda actividad real y virtual tiene el potencial de ser extraída, procesada y mercantilizada con cualquier finalidad. La idea de libertad toma hoy otra dimensión. Amanece un futuro que no queremos imaginar, pero que deberíamos empezar a plantear. Porque lo que ayer parecía imposible hoy se convierte en inevitable.

Una anécdota: Si durante el confinamiento alguien quiere ver el documental ‘El mundo según Amazon’, puede encontrarlo en Amazon.

#hemeroteca #saludpublica #ideologiadeodio | Carolin Emcke: “La pandemia es una tentación autoritaria que invita a la represión”

Imagen: El País / Carolin Emcke
Carolin Emcke: “La pandemia es una tentación autoritaria que invita a la represión”.
La filósofa alemana, que pasa el confinamiento en Berlín, se muestra conmovida: “Las imágenes de Madrid o de los campos de refugiados en las islas griegas me resultan insoportables”.
Juan Cruz | El País, 2020-04-20
https://elpais.com/cultura/2020-04-19/carolin-emcke-esta-es-una-tentacion-autoritaria-que-invita-a-la-represion.html

Carolin Emcke (Alemania, 1967) es una de las intelectuales europeas que de manera más persuasiva ha combatido los tópicos populistas que quieren dominar el mundo. Por ello fue distinguida con el premio de la Paz de la Feria del Libro de Francfort. ‘Contra el odio’ (Taurus, 2017) y ‘Modos del deseo’ (Tres puntos, 2018), son dos de sus libros editados en España. El primero es una reivindicación humana y filosófica contra la tentación autoritaria que se sirve de viejas banderas racistas y patrióticas. Uno de sus temores es que la presente pandemia avive ese rescoldo de odio. Ella vive en Berlín. Esta entrevista para El País se hizo por mail.

Pregunta. ¿Cómo piensa que un momento así afecte a la convivencia en los respectivos países y en el mundo?
Respuesta. Es demasiado pronto para hacer pronósticos. Todo es demasiado frágil, demasiado dinámico y, por cierto, demasiado asincrónico. Por más que sea una crisis global, su impacto no afecta a todos de la misma manera. La pandemia es una tentación autoritaria que invita a la represión, a la vigilancia totalitaria basada en datos digitales, a la regresión nacionalista. O al cálculo ‘darwinista’ que le pone precio a la pérdida de los cuerpos más viejos, más débiles, menos entrenados. Va a resultar decisivo poder demostrar que las sociedades que menos dañadas salen de la crisis sean aquellas que cuentan con un sistema de salud pública, aquellas cuyas infraestructuras sociales no han sido privatizadas y erosionadas por completo, poder probar que serán la solidaridad y el cuidado mutuo los que triunfen sobre el virus y no el estado de excepción y la privación de la libertad...

P. ¿Usted hubiera imaginado un drama como este? ¿Cómo le está afectando a usted misma? ¿Cómo está viviendo las normas dictadas en su país para preservar la salud?
R. Vivir este momento en Berlín me da humildad, pero también pudor: al día de hoy, en Berlín tenemos 50 muertos por el virus, en Nueva York van por 10.000. Las imágenes de Madrid o de los campos de refugiados en las islas griegas me resultan prácticamente insoportables. No veo cómo vamos a poder pagar la deuda moral y política que estamos asumiendo como alemanes, como europeos, por no reaccionar con la necesaria solidaridad, con la necesaria humanidad. Implementar de mala gana una serie de instrumentos financieros para los países del sur en lugar de lanzar bonos corona para Europa me parece una necedad mezquina e imperdonable. Y eso sólo hablando del contexto europeo.

P. Ahora tenemos miedo frente a un virus que nadie ha sabido cómo atajar. ¿Cree que todo esto causará aun más odio del que ya percibimos, al otro, al diferente, al que viene de fuera?
R. Es natural que la pandemia cause miedo y espanto. Miedo a enfermarse, a morir solo, a no poder acompañar a los seres queridos, a no poder despedirse, miedo a las penurias, a perder el trabajo, miedo al quebranto existencial. Pero la pérdida de soberanía no se compensa con la estigmatización o humillación de los otros. Como si la impotencia se sintiera menos si se maltrata a los marginalizados o a la propia pareja. No es sólo la xenofobia a lo que se recurre como compensación de la inseguridad individual o social, también se potencia la misoginia, la violencia contra las mujeres.

P. Usted ha trabajado sobre el odio y sobre el deseo. Una situación así introduce en su vida nuevas preguntas. ¿Cuál es ahora su principal inquietud, como ciudadana, como intelectual?
R. Mi mayor inquietud es que no aprendamos nada de la crisis, cuando esta nos está demostrando como si fuera un medio de contraste inyectado en un cuerpo cuáles son los males que afectan a nuestra sociedad. Ha quedado a la vista que no se puede negar la realidad, que hay límites a la manipulación del discurso, al delirio narcisista, a la mentira política. Nadie es invulnerable, nadie es intocable, aunque Trump o Putin quieran negarlo. A los populistas, se les está volviendo en contra su hostilidad contra las ciencias, y lamentablemente, el precio lo pagan sus electorados. Está quedando a la vista también que el Estado no puede retraerse infinitamente de su responsabilidad, que hacen falta infraestructuras públicas, bienes públicos, una orientación hacia el bien común. Y, por cierto, también un periodismo serio e independiente. Me preocupa sobre todo que el aprendizaje que estamos haciendo, doloroso y amargo, caiga en el olvido cuando todo haya pasado. Que reconstruyamos nuestras sociedades con las mismas injusticias, la misma inestabilidad.

P. Algo que también alerta a intelectuales y políticos es el peligro de que los derechos civiles sean lesionados o puestos en cuestión por medidas radicales en contra del virus. ¿Tiene usted el mismo temor?
R. Sí. Es una cuestión extremadamente sensible y de riesgo: que la epidemia sea instrumentalizada para justificar las ambiciones autoritarias. Viktor Orban acaba de demostrarlo en Europa: prácticamente ha anulado el estado de derecho en Hungría, puede prorrogar infinitamente el estado de excepción, ha transformado el parlamento en un accesorio decorativo. Tenemos que estar extremadamente atentos para impedir que en Europa se establezcan a largo plazo métodos totalitarios de extracción de datos, de vigilancia digital, de represión. No es lo mismo desarrollar aplicaciones basadas en perfiles anónimos de movimiento que permitan detectar los patrones del contagio, como se está pensando ahora para contener la epidemia, y otra cosa muy distinta que las autoridades estatales accedan a datos personalizados de los ciudadanos para perseguirlos. Está claro que el virus va a costarle mucho a nuestras sociedades, entre otras cosas a limitar nuestra libertad de movimiento, pero tenemos que exigirles a nuestros gobiernos que las decisiones sanitarias sean tomadas de modo transparente, explicando sus fundamentos, y que las restricciones sean temporales, para que no se vuelvan coartadas para la vigilancia y la represión.

Mentiras para subvertir la democracia
Emcke advierte: “Esta epidemia permite agitar el odio al otro, pero todo está ligado de manera global. Y, sin embargo, en los medios sociales vuelven a circular viejas teorías conspirativas, infundios que identifican supuestos culpables a los que marginalizar, mentiras. Tranquiliza ver cómo se han callado los populistas de derecha, que viven inventando supuestas amenazas a la nación, pero que son incapaces de enfrentarse a una real. Lo que quieren es dividir y subvertir la democracia. No les interesa salvar vidas, no reconocen la dignidad humana, no valoran la vida, de viejos o de jóvenes, de blancos o de no blancos, de musulmanes, judíos, católicos, de los desocupados o de los que tienen trabajo, de los hetero o de los 'queer', vidas que cuentan todas por igual”.

sábado, 18 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica | La crisis del coronavirus puede acabar de una de estas cuatro formas

Imagen: El Diario
La crisis del coronavirus puede acabar de una de estas cuatro formas.
La cooperación global, confinamientos intermitentes y el rastreo de contactos pueden jugar un papel crucial en la carrera por detener la pandemia.
Devi Sridhar · Presidenta de Salud Pública Global de la Universidad de Edimburgo | El Diario, 2020-04-18
https://www.eldiario.es/theguardian/crisis-coronavirus-puede-acabar-formas_0_1017698857.html

En un universo paralelo, aparece un virus nuevo en China. El país identifica rápidamente el patógeno, cierra las fronteras, lanza una campaña sin precedentes para erradicar el virus y se las arregla para asegurarse de que muy pocos casos salgan de su territorio. Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y Singapur, que también registran casos, localizan con rapidez a los infectados, rastrean a las personas con las que esos individuos estuvieron en contacto, aíslan a los portadores del virus y contienen su propagación. Gracias a esta estrategia de tres frentes –efectuar pruebas, rastrear y aislar–, la erradicación es un éxito. La humanidad se salva.

Pero no es lo que pasó en realidad.

En la realidad, el nuevo virus SARS-CoV-2 no fue controlado con las intervenciones de salud pública del Gobierno chino y se propagó por todo el mundo. Como otros gobiernos titubearon a la hora de tomar medidas tempranas, el virus fue extendiéndose silenciosamente de una comunidad a otra, infectando a muchas personas, hospitalizando y matando a algunas. Este virus es extraordinariamente peligroso, ya que se propaga tan fácilmente como un resfriado o la gripe, incluso a través de personas que no tienen ningún síntoma visible, y los datos más recientes demuestran que cerca del 5% de las personas infectadas necesita hospitalización. De esas personas, el 30% acabará en la UCI. Se calcula que entre el 0,6 y el 1,4% de las personas que contraigan el virus morirán.

Actualmente, hay en el mundo más de dos millones de casos confirmados de coronavirus. Estados Unidos, con más de 650.000 y acercándose a las 35.000 muertes, ha superado a China, donde los contagios detectados ascienden a 82.000 y las muertes a 3.000. En este momento, la mitad de los casos confirmados está en Europa. Los países de ingresos bajos y medios van solo unas semanas por detrás. Mientras países como Senegal, Liberia y Nigeria se han mostrado fuertemente preparados para enfrentar el problema, sus gobiernos están limitados por la falta de recursos, de atención sanitaria y de capacidad de prueba. Otros países, como Brasil, India y México, parecen negarse a aceptar lo que está por venir.

Todavía no sabemos qué porcentaje de la población mundial ya ha estado expuesta al virus. Sin una prueba fiable de anticuerpos que pueda confirmar si alguien ha tenido el virus y tiene posibilidades de ser inmune, es imposible saber cuántas personas son portadoras del virus pero no tienen síntomas. Todavía no está claro el papel que juegan los niños en la transmisión. Los niños no son inmunes, pero tampoco parecen seriamente afectados.

Entonces, ¿ahora qué? Basándome en lo que he aprendido de los modelos publicados y las respuestas de otros países ante el virus, esto podría tener cuatro finales posibles.

1. Cooperación para un diagnóstico rápido y barato

El primero sería que los gobiernos se unan y acuerden un plan de erradicación basado en un método de diagnóstico rápido y barato. Todos los países deberían cerrar sus fronteras simultáneamente durante un período de tiempo acordado y llevar a cabo una potente campaña para identificar portadores del virus y prevenir los contagios.

Esta estrategia parece improbable. El virus ya se ha propagado agresivamente y algunos países han sido reticentes a la hora de colaborar con otros. Pero podría convertirse en una posibilidad realista por tres razones: las terapias antivirales que se usan para prevenir y tratar síntomas de la enfermedad COVID-19 podrían resultar insuficientes, se podría tardar décadas en producir una vacuna, y la inmunidad podría ser solo a corto plazo, lo cual se traduciría en múltiples olas de infecciones, incluso en los mismos individuos. Nueva Zelanda está intentando actualmente una versión de esta estrategia: el país ha cerrado sus fronteras, ha impuesto el confinamiento obligatorio y está llevando a cabo pruebas en diferentes comunidades para erradicar al virus.

2. Confinamiento a la espera de una vacuna

Un segundo escenario, que parece un poco más probable, es que los primeros ensayos de vacunas sean prometedores. Mientras esperan la vacuna, durante los próximos 12 o 18 meses, los países intentarían retrasar la transmisión del virus a través de confinamientos intermitentes. Las autoridades sanitarias tendrían que anticipar, con tres semanas de antelación, si tienen suficientes camas, respiradores y personal en los hospitales para tratar a los infectados. Según este criterio, los gobiernos podrían decidir si flexibilizan o endurecen las medidas de confinamiento.

Pero este escenario está lejos de ser el ideal. Los sistemas de sanidad seguirían bajo presión y los costes sociales y económicos del confinamiento son altos. Una serie de varios períodos de confinamiento podría generar desempleo masivo, un aumento de la pobreza infantil y descontento social generalizado. En países más empobrecidos, morirían más personas a causa del confinamiento que del virus mismo: de desnutrición, de enfermedades prevenibles o de deshidratación a causa del insuficiente acceso a agua potable.

3. Pruebas masivas y rastreo de posibles infectados

Un tercer escenario aún más probable sería que los países, mientras esperan la vacuna, siguieran el ejemplo de Corea del Sur: aumentar las pruebas para identificar a portadores del virus, rastrear a las personas con las que estos han tenido contacto y ponerlas en cuarentena durante tres semanas. Esto requiere una planificación a gran escala, el desarrollo de una app de rastreo de contactos y miles de voluntarios para ayudar con la toma de muestras, procesamiento de resultados y control de las personas en cuarentena. También se podrían implementar medidas más flexibles de distanciamiento social para prevenir la propagación del virus y aliviar a los sistemas sanitarios.

4. Tratamiento de los síntomas, no de la causa

Como no podremos contar con una vacuna viable en el futuro cercano, un último escenario implicaría el tratamiento de los síntomas de la COVID-19, en lugar de su causa. Los profesionales de la salud podrían suministrar terapias antivirales que impidan que los pacientes empeoren al punto de necesitar cuidados intensivos, o que impidan que mueran cuando llegan a una fase crítica. Una solución incluso mejor sería utilizar una terapia profiláctica para evitar el inicio de la COVID-19, combinada con un diagnóstico rápido para identificar a aquellos que han sido infectados. En países con recursos, esto podría ser sostenible, pero en países más empobrecidos este enfoque sería difícil, si no imposible.

No existe una solución fácil. Los próximos meses requerirán de un frágil equilibrio entre los intereses de la salud pública, la sociedad y la economía, y los países dependerán los unos de los otros mucho más que antes. Si bien la mitad de la batalla será el desarrollo de herramientas para tratar el virus –una vacuna, terapias antivirales y pruebas rápidas de diagnóstico–, la otra mitad será la fabricación de suficientes dosis, la distribución de estas de una forma justa y equitativa, asegurándose de que lleguen a personas en todas partes del mundo.

La profesora Devi Sridhar es catedrática de Salud Pública Global de la Universidad de Edimburgo. Traducido por Lucía Balducci.

#hemeroteca #saludpublica | Diez comunidades contabilizan al menos 419.000 casos posibles de coronavirus

Imagen: El País
Diez comunidades contabilizan al menos 419.000 casos posibles de coronavirus.
Son pacientes a los que no se ha realizado ninguna prueba, pero cuyo diagnóstico encaja con la de un enfermo por covid-19.
Daniele Grasso / Elena G. Sevillano | El País, 2020-04-18
https://elpais.com/sociedad/2020-04-17/diez-comunidades-contabilizan-al-menos-419000-casos-posibles-de-coronavirus.html

Los casos confirmados de coronavirus en toda España ya rozan los 190.000. Esa cifra, actualizada a diario, incluye a todas las personas que han dado positivo en una prueba diagnóstica. Pero hay otro dato que ayuda a hacerse una idea de la dimensión de la pandemia: el de casos posibles de coronavirus. Se trata de personas que no han sido sometidas a ningún test, pero cuyo diagnóstico encaja con la de un paciente enfermo por covid-19. Las diez comunidades que recogen este dato suman al menos 419.000 casos posibles acumulados, según la información que ha recopilado El País. Madrid y Cataluña concentran el 73% de ellos.

El Ministerio de Sanidad define como casos posibles los pacientes que tienen infección respiratoria aguda leve y a los que no se ha realizado ninguna prueba de diagnóstico, bien sea una PCR (la más fiable) o una prueba rápida de anticuerpos. Para la realización de los test se priorizan las personas que requieren ingreso hospitalario y el personal de servicios esenciales, como los sanitarios. En una situación como la actual, donde ya hay transmisión comunitaria del virus, los centros de atención primaria consideran los casos con infección respiratoria aguda leve directamente como casos posibles, sin que se realice la prueba de detección. Las personas diagnosticadas como posibles casos tienen que quedarse aisladas en su propia casa al menos dos semanas.

Los protocolos del Ministerio de Sanidad al respecto, actualizados el 11 de abril, detallan cómo hacer seguimiento de estos posibles casos, tanto por vía telemática (principalmente telefónica), como en los centros de salud. A las personas identificadas como posibles se recomienda que se autoaislen en su propio domicilio hasta 14 días desde el comienzo de los síntomas. El protocolo prevé, además, que los centros realicen una revisión telefónica en 24 y en 48 horas para verificar que los síntomas sigan siendo leves. Si empeoran o si el paciente es identificado como población de riesgo, se le traslada a un centro hospitalario, donde, en principio, se le realiza un test.

El dato de los casos posibles varía más rápido que el de los confirmados, ya que depende de un diagnóstico que puede no ser presencial. Lo ejemplifican bien las cifras de la Comunidad de Madrid: los casos posibles activos (esos que a aún están en vigilancia) eran 45.000 el 7 de abril y en 10 días se han reducido hasta los 21.164 de este jueves.

Aún sin tener la fiabilidad de una prueba diagnóstica, la cifra de casos posibles está siendo clave en la reacción de las comunidades ante el virus: “Esta actuación desde Atención Primaria ha sido fundamental hasta ahora para la detección precoz, los cuidados adecuados, aislamiento y seguimiento domiciliario o derivación a otro de los niveles asistenciales”, explica Rafa Cofiño, director general de Salud Pública de Asturias. Y seguirá siendo importante “en la nueva fase de transición de la pandemia, cuando haya que ser muy estrictos con la detección precoz y el estudio de contactos”.

Ildefonso Hernández, portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública (Sespas), coincide en que será decisivo llevar un seguimiento de los casos posibles. Lo explica con un ejemplo: “En fase de salida no todos los territorios (pensemos en los rurales, por ejemplo) van a tener la misma capacidad diagnóstica para saber qué es un caso”. Para empezar, definir un caso mediante PCR requiere tener un laboratorio de microbiología con equipamiento especializado del que hospitales pequeños carecen: “Imagina que una persona llama desde su casa en Bielsa o en cualquier otro sitio aislado, acude al médico y tiene síntomas compatibles, quizá ha tenido contacto con un caso. Le pueden hacer una prueba de anticuerpos y que dé negativa. Quizá vuelve en unos días si la sintomatología continua, pero si no vuelve en esas condiciones considerarlo posible es razonable. Es muy probable que sea covid-19”.

Sin un criterio claro
El viernes de cada semana, las comunidades deberían enviar al ministerio un resumen semanal de los casos posibles. Pero la falta de coordinación en la recogida de los datos hace que no todas estén recopilando la información de la misma forma, algo que, según Ildefonso Hernández, puede depender de la capacidad de notificación de los médicos de primaria o de que en unos territorios se haya empezado más tarde a reportar.

Andalucía, Galicia o la Comunidad Valenciana no hacen público esta cifra. Castilla y León, en cambio, ha sido una de las primeras comunidades en comunicar a diario el número de diagnosticados en atención primaria: hay 38.444 personas con sintomatología compatible (más de 44.000 acumuladas) y su curva ya ha empezado a aplanarse. Extremadura y Asturias también actualizan el dato a diario en su página web.

En el País Vasco, el rastreo de los casos posibles se realiza a través de una aplicación para teléfono móvil: hasta este jueves, 3.502 personas aseguraban tener posibles síntomas y a 615 se estaba realizando seguimiento médico a través de la propia aplicación, considerándolos como casos probables.

En la Comunidad de Madrid se realiza un seguimiento telefónico a través de los servicios de atención primaria, con un registro actual de unas 26.164 personas. En Cataluña, un cambio de criterio en la recogida y difusión de datos ha hecho que desde esta semana se incluya en el informe diario el número de casos posibles. Este jueves eran 55.195 personas.

Seguimiento de contactos
Además de recoger el número de casos posibles, hay comunidades, como Asturias, que están haciendo un seguimiento de los contactos de enfermos de covid-19 confirmados. Castilla-La Mancha, por ejemplo, hace este rastreo de contactos. Hasta la fecha se han identificado más de 20.000 contactos estrechos de los confirmados, a los que también se han recomendado 14 días de cuarentena. En Murcia, a través de la red de centros de salud local se ha identificado a más de 26.000 personas como contactos estrechos de casos positivos desde el comienzo de la crisis.

El objetivo es conseguir una idea del círculo de contactos de cada contagiado para entender la extensión de la epidemia. Se suele tratar de cuidadores de personas con síntomas, además de sus convivientes o familiares estrechos que hayan estado en el mismo lugar que un caso mientras este presentaba síntomas a una distancia menor de dos metros durante un tiempo de al menos 15 minutos. Todos los contactos también tienen que realizar aislamiento domiciliario durante dos semanas.

viernes, 17 de abril de 2020

#hemeroteca #controlsocial | Polémica sobre la legalidad de la nueva aplicación de la DGT

Imagen: El País
Polémica sobre la legalidad de la nueva aplicación de la DGT.
Tráfico desmiente las acusaciones de Dvuelta sobre los presuntos incumplimientos jurídicos de 'miDGT', el nuevo servicio digital de la DGT.
Sergio Amadoz | El Motor, El País, 2020-04-17
https://motor.elpais.com/actualidad/polemica-legalidad-app-dgt/

La Dirección General de Tráfico desmiente que la nueva aplicación que permite llevar en el móvil el carnet de conducir sea ilegal. La DGT responde así a la pregunta de El Motor sobre la denuncia de Dvuelta, entidad dedicada a la defensa de los conductores, que asegura que esta herramienta incita a los automovilistas a cometer una infracción. “No es cierto, estamos plenamente cubiertos por la ley –sostiene una portavoz de Tráfico– Antes de presentar cualquier novedad comprobamos su validez legal y la ‘app’ cumple la normativa”.

La aplicación miDGT, presentada hace unas semanas por el organismo que regula el tráfico, aglutina en el móvil la documentación en formato digital relacionada con el coche, fundamentalmente el permiso de conducir, la tarjeta de inspección técnica y el permiso de circulación. Para invitar a su descarga, la propia web de la DGT destaca que “los móviles son los nuevos permisos de conducir”.

El problema reside, según Dvuelta, en el principal argumento de la aplicación: la posibilidad de dejar el carnet de conducir en casa y llevar en el coche nada más que el móvil. En opinión de Paloma García Alejo, portavoz jurídica de la entidad, este hecho “resulta falso y contrario a la ley” e incita a los conductores –dice Dvuelta en una nota– a “cometer una infracción tipificada en el Reglamento General de la Circulación, que desarrolla la Ley de Seguridad Vial”, como es conducir sin portar consigo el permiso de conducción.

La DGT insiste en que la aplicación cumple la legalidad. “Las obligaciones legales de estar en posesión, llevar consigo y mostrar a los agentes de la autoridad los documentos del permiso de conducción, circulación y la tarjeta de Inspección técnica quedan cubiertas con la aplicación, puesto que la propia Ley no exige que los documentos tengan que ser en soporte físico”. La portavoz de Tráfico asegura, además, que la ‘app’ miDGT “está en consonancia con el derecho de los ciudadanos a relacionarse electrónicamente con la Administración, tal y como lo contempla la Ley de Procedimiento Administrativo”.

García Alejo, sin embargo, esgrime que “no se puede anteponer una ley general [la de procedimiento administrativo] a una ley especial [la de tráfico]”. Y añade que “la Ley de Procedimiento Administrativo se refiere a comunicaciones con la Administración que, conceptualmente es cosa distinta al hecho de exhibir un documento ante una autoridad policial”.

Respecto a la relación con los agentes, Tráfico recomienda que por el momento se lleven “los permisos en formato físico, puesto que la verificación de los mismos en el móvil sólo la pueden hacer los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil”.

Debate sobre la privacidad
Dvuelta también pone en cuestión las condiciones legales de miDGT, que solicita permisos, entre otros, para acceder al calendario, la cámara de fotos, la ubicación y el almacenamiento. “¿Por qué lanza la DGT su ‘app’ durante el estado de alarma, cuando está prohibido conducir salvo las excepciones legales? «La única explicación es que con coche o sin él, la DGT sabrá dónde estamos, si nos movemos, y a dónde lo hacemos, información que puede resultar de gran utilidad al Ministerio del Interior”, intuye Dvuelta.

“Me sorprende mucho que esta entidad, que se supone que vela por los intereses de los conductores, vea mal que desde Tráfico les demos más oportunidades para relacionarse con la Administración. De todas formas, este es un servicio que ofrece la DGT, nadie está obligado a utilizarlo”, responde la portavoz de Tráfico. “Y, por supuesto, los datos que se recogen son completamente anónimos”, sentencia.

En cuanto a la fecha de presentación, la portavoz de la DGT asegura que el lanzamiento de miDGT “estaba programado hace mucho tiempo”. “Somos uno de los primeros países en permitir llevar el carnet en el móvil y la fecha estaba más que prevista. Es un sinsentido que una organización que defiende a los conductores lance estas acusaciones”, concluye la representante de Tráfico.

Y TAMBIÉN…
La DGT ya permite llevar el carnet de conducir en el móvil.

Tráfico estrena una aplicación para teléfonos que agrupa la documentación obligatoria del conductor y el vehículo en formato digital.
Sergio Amadoz | Motor, El País, 2020-03-20
https://motor.elpais.com/conducir/midgt-carnet-de-conducir-movil/