Mostrando entradas con la etiqueta #MeQueer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta #MeQueer. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de agosto de 2019

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia | El #MeToo de las personas LGBT en Polonia

Imagen: 20 Minutos
El #MeToo de las personas LGBT en Polonia.
Mikołaj Czerwiński · Coordinador de Igualdad de Trato en Amnistía Internacional Polonia | 1 de 10, 20 Minutos, 2019-08-07
https://blogs.20minutos.es/1-de-cada-10/2019/08/07/metoo-lgbt-polonia/

Hace diez días, cuando me acerqué a la plaza principal en la que iba a dar comienzo el primer desfile del Orgullo LGBTI en la historia de Białystok, me encontré con una escena caótica.

Miles de personas enfurecidas se enfrentaban a quienes participaban en el desfile, gritando insultos homófobos y lanzando golpes con puños, botas y astas de bandera.

Vi cómo un joven era arrojado al suelo a patadas por unos cabezas rapadas, y cómo una mujer era empujada a la calzada. Una joven madre pasó corriendo a mi lado con su niño, y a un muchacho a quien le sangraba el labio le arrancaron su bandera arcoiris de las manos y le prendieron fuego. La policía se limitó a quedarse a un lado y mirar.

Fui al desfile del Orgullo de Białystok con colegas de Amnistía Internacional, pero cuando empezaron a llovernos adoquines y petardos quedó claro que no podríamos llevar a cabo nuestra habitual observación de los derechos humanos. En lugar de eso, nos agrupamos a la cabeza del desfile para mostrar nuestra solidaridad.

Es digno de destacar que, pese a que los superaban en número de cuatro a uno y pese al aluvión de violencia e insultos, quienes participaban en el desfile se mantuvieron firmes. Desafiantes y con alegría, bailaban al ritmo de una música casi lo bastante fuerte como para ahogar los gritos de: “¡A la mierda los maricones!”. Y cuando los organizadores desplegaron la enorme bandera arcoiris que encabezaría el desfile, se me llenaron los ojos de lágrimas.

Para muchas personas en Polonia, el nivel de violencia presenciado en el desfile del Orgullo de Białystok supuso una conmoción, pero no surgió de la nada. En los últimos meses, el gobierno polaco y los medios de comunicación progubernamentales han difundido cada vez más propaganda homófoba y tránsfoba y han utilizado la homofobia como punto de concentración antes de las próximas elecciones generales.

Este mismo año, Jarosław Kaczyński, líder del partido en el gobierno, el Partido Ley y Justicia (PiS), describió la “ideología LGBTI” como una “amenaza importada a la identidad polaca, a nuestra nación, a su existencia y, por tanto, al Estado polaco”. Después de que algunas ciudades, entre ellas Varsovia, declararán su apoyo a las personas LGBTI, el primer ministro Morawiecki declaró que los padres y las madres polacos no desean que se fomenten “tendencias homosexuales” en sus hijos e hijas, y algunos miembros regionales del partido han tratado de declarar ciudades y provincias enteras “zonas libres de ideología LGBTI”.

La campaña, que ha difundido retórica homófoba dentro y fuera de Internet, ha sido adoptada con entusiasmo por los políticos y medios de comunicación conservadores, y un periódico ha llegado a incluir adhesivos de “Zona libre de LGBTI” para sus lectores.

Pero, en los diez días transcurridos desde la violencia de Białystok, algo milagroso ha sucedido en Polonia.

Hace dos días, un joven llamado Tomasz tuiteó un mensaje en el que sugería que las personas LGBTI publicaran fotos de sí mismas “en la escuela o en el trabajo, para demostrar que somos personas normales con las que te puedes encontrar en cualquier parte: en la tienda, en la calle, en la oficina”. Añadió la etiqueta #jestemLGBT (“Yo soy LGBT”) y, durante los dos últimos días, ha sido la etiqueta más difundida en Twitter en Polonia, mientras miles de personas expresaban su solidaridad tuiteando y retuiteando.

La gente en Polonia ha utilizado la etiqueta en las redes sociales para mostrar quién hay detrás de esos calificativos: estudiantes, camareros, bomberos, médicos o simplemente la persona que se sienta a tu lado en el autobús o con la que te cruzas en la calle. “Estoy harta de la manera en que se deshumaniza a la comunidad LGBTI en Polonia”, tuiteó Alexandra, estudiante. ”Soy una persona normal. Me levanto, voy a trabajar, vuelvo a casa, hago la cena para mí y para mi novia, voy a clase, y luego me acuesto”. Decenas de miles más se están uniendo, brindando solidaridad y apoyo tuiteando #jestemzLGBT (Yo estoy con los/las LGBTI) para expresar solidaridad con las personas LGBTI.

“Estoy muy contento de que una simple acción haya tenido tanto impacto”, me dijo Tomasz cuando hablé con él. “Mucha gente se ha puesto en contacto conmigo para decir que la etiqueta le ha ayudado a reunir el valor de revelar su orientación a sus amistades. A pesar de la cantidad de odio a la que se enfrentan las personas LGBTI, los últimos días han demostrado que estas personas son muy fuertes y no se avergüenzan de ser quienes son.”

Aunque una etiqueta por sí sola no basta para revertir la arraigada homofobia social, el movimiento #MeToo / #YoTambién demostró que las redes sociales pueden ser una herramienta efectiva para empoderar, desafiar a los prejuicios y ayudar a redefinir lo que es aceptable en una cultura. Polonia tiene un largo camino que recorrer, y para empezar debería proteger adecuadamente a quienes participan en los desfiles del Orgullo para garantizar que la violencia que tuvo lugar en Białystok no se repite.

Pero el movimiento de solidaridad —impulsado por una enorme oleada de apoyo de gente en las redes sociales— ha demostrado alto y claro que existe un ansia urgente de cambio.

Tal como tuiteó una mujer polaca junto a la etiqueta #jestemLGBT: “Podría ser amiga tuya algún día. Podría ser familia tuya algún día. Pero también soy alguien hoy”.

miércoles, 8 de mayo de 2019

#hemeroteca #masculinidad | Llega la ‘Teoría King Kong’ masculina

Imagen: El País / Víctor Parkas
Llega la ‘Teoría King Kong’ masculina.
Víctor Parkas ha elaborado un contestatario artefacto post-feminista que anima al hombre a abandonar su “cómoda” posición de simple aliado y lanzarse a una “dolorosa” refundación.
Laura Fernández | El País, 2019-05-08
https://elpais.com/cultura/2019/02/08/actualidad/1549632105_172839.html

El año 1977, los Sex Pistols derribaron la puerta que había que derribar para que el punk saliese despedido en todas direcciones. Hasta entonces, el deseo de libertad había estado contenido, a la espera de una señal. Algo parecido está ocurriendo con la masculinidad en la era del #MeToo y el #MeQueer, dice Víctor Parkas (Sant Boi de Llobregat, 1990), hasta ahora crítico musical, articulista de revista ‘millenial’, desde ‘Game Boy’ (Caballo de Troya), artefacto que mezcla lo confesional con una vibrante y descolocante ficción y cápsulas ensayísticas con aspecto de puñetazo. Parkas es un lúcido pensador del feminismo en masculino, de un ‘masculinismo’ que abandona la posición “cómoda” de la etiqueta ‘nuevas masculinidades’ para lanzarse a la destrucción y reconstrucción de la idea “vacía” de hombre. “Si es el hombre es una performance, que alguien encienda las luces y active la alarma de incendios”, escribe Parkas. Y que ese alguien sea, por una vez, un hombre.

“¿Cómo se explica que, en 30 años, ningún hombre haya producido el más mínimo texto innovador sobre la masculinidad?”, se preguntaba Virginie Despentes en su famosa y fundacional 'Teoría King Kong', más que un manual de feminismo, un manual de estado de la cuestión en lo que a desigualdad de género se refiere, publicado en 2006. La pregunta, dice Parkas, sigue vigente hoy, casi década y media más tarde. Karl Ove Knausgard, desde la ficción confesional, se lanza al relato doméstico de lo incómodo que resulta no ajustarse a la idea de hombre “que tiene más que ver con el Marlon Brando de ‘Salvaje’ que con el que se ausentó en la ceremonia de los Óscars en 1973 para ceder su espacio a la nativo-americana Sacheen Littlefeather”, por el mero hecho de no poder tirar abajo una puerta de una patada o no entender por qué el gorro de piscina de su madre no es adecuado para él, y se le considera un explorador de esas ‘nuevas masculinidades’.

Pero ¿qué son las nuevas masculinidades, insiste Parkas, si no un intento de escurrir el bulto? “Ser feminista es un mínimo, hay que ir más allá. Revisar privilegios. No podemos dedicarnos a observar y a sentirnos perdonados por repartir tareas, tener únicamente relaciones consensuadas y terminar con la invisibilización del talento femenino. El hombre ‘nuevo’ solo puede serlo si acepta adoptar gestos que no le den réditos de cara a la galería, si controla su apetito por acumular marcadores feministas, si detiene la propaganda de sí mismo”, dice Parkas, y escribe: “Lo que sería nuevo es que los hombres, tan ansiosos de refundarse, desistieran para alivio del resto. Que entregasen las armas y se disolvieran”. Porque, insiste, “al hombre, ser un aliado feminista no le reporta nada negativo, al contrario. “Las nuevas masculinidades, para ser realmente nuevas, tienen que estar dispuestas no solo a levantar la bota del cuello ajeno, sino a plantarla sobre el suyo propio o el de alguien que esté por encima”, añade.

Arrimar el hombro, “empezar a trabajar” por llenar “un espacio vacío” desde el que ensayar “probaturas”. La propia idea de un artefacto como ‘Game Boy’, que se abre con un obús de página y media que machaca la idea del bloqueo del escritor – blanco, hetero, hombre – que solo puede concebirse desde el privilegio – y que va ligado a la irrelevancia de su propia condición de hombre, blanco, hetero –, y se cierra con una reflexión sobre los genitales de los bebés – desde una nueva, también por refundar, paternidad –, nació de la necesidad de entender qué había hecho con él la educación, no solo paterna sino también sentimental – “todos esos tebeos de Robert Crumb y Joe Matt, ‘Mallrats’, las novelas de Frédéric Beigbeder” –, “y por qué tenía derecho a estar enfadado”. “Quería encontrar mi propio discurso, un sitio desde el que empezar a trabajar”, una Teoría King Kong propia, “una teoría ‘Game Boy’”, o, quizá, teniendo en cuenta la necesidad de acabar con “los privilegios”, ‘game over’.

Si hacemos caso de la analogía punk, ya no existe ninguna puerta que contenga la necesaria atomización activista del hombre. Y es cierto que Parkas no está solo. Hay, en opinión de Iván Repila, autor de una novela que apunta en la línea de lo que habla Parkas, ‘El aliado’, “una inmensa mayoría de hombres deseando cambiar”, y para hacerlo, “primero van a tener que mirarse al espejo y tomar conciencia de hasta qué punto han sido y siguen siendo machistas, y empezar a corregirse” lo que dará lugar a un proceso “de deconstrucción de la identidad doloroso, triste, y vergonzoso, en el sentido de que te hará consciente de hasta qué punto has sido un mal compañero en una batalla que nos afecta a todos”. ¿Y luego? “Luego tendrán que mirar alrededor y revolucionar a aquellos que aún no se hayan revolucionado, y no dejar pasar ni una al machismo ‘mainstream’, claro”. Hacer frente a lo que Parkas llama “la Contrarreforma”, la respuesta “reaccionaria ante cualquier intento de cuestionamiento de sus privilegios" que el machismo está articulando. Lo que sea que está en marcha, no ha hecho más que empezar.

La conexión Solanas
En su famoso y pisoteado ‘Manifiesto SCUM’, Valerie Solanas, la activista que intentó (y casi consiguió) matar a Andy Warhol, esboza la idea de hombre ‘nuevo’ que defiende Parkas en la teoría, y, en la batalla que presentan las mujeres contra la ‘vieja’ idea de hombre, los incluye en un pequeño ejército aliado llamado Cuerpo Auxiliar Masculino, integrado por, dice Solanas, “hombres que se emplean, metódicamente, en su propia eliminación”. Lo que, desde la teoría, podría consistir en hombres teorizando, como Parkas, contra la idea de hombre con sus propia ideas porque, como apunta él mismo en uno de los ensayos de ‘Game Boy’, “muchos de los libros de no ficción sobre masculinidades firmados por hombres, o bien construyen un discurso a través de la cita feminista, entrecomillando a pensadoras como Judith Butler, Rebecca Solnit y Caitlin Moran, o bien articulan el pensamiento desde la siempre preclara trinchera queer”. La sensación es la de que “el hombre no piensa dedicar ni un minuto de su tiempo a teorizar sobre algo que atañe al hombre”, añade. Y eso va a empezar a tener que acabarse.

lunes, 8 de octubre de 2018

#hemeroteca #homofobia | "El despacho ya ha sido fumigado": un exvicerrector de la Universidad de Murcia denuncia un episodio homófobo

Imagen: El Diario / Universidad de Murcia
"El despacho ya ha sido fumigado": un exvicerrector de la Universidad de Murcia denuncia un episodio homófobo.
José Ángel López afirma que en una comisión académica un compañero dijo que “mi despacho ya había sido fumigado”, en alusión a su orientación sexual. López ha elaborado un escrito a la Inspección de Servicios de la UM y solicita a esta institución que se abra un expediente informativo para que se esclarezca lo sucedido. La Universidad de Murcia no ha querido responder a las preguntas de eldiario_es: “No sé nada sobre el tema. No voy a hacer declaraciones”, ha expresado Mª del Carmen Ruiz Llamas, Jefa de la Inspección de Servicios.
Víctor Peñalver | El Diario, 2018-10-08
https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/MeQueer-trasciende-exvicerrector-Universidad-Murcia_0_820668240.html

El pasado verano miles de tuiteros se unieron en torno al movimiento #MeQueer para mostrar públicamente los ataques homófobos recibidos a lo largo de sus vidas. Esta reivindicación del colectivo LGTBI, que se viralizó a escala mundial, ya está teniendo consecuencias. Es el caso del profesor y exvicerrector de la Universidad de Murcia (UM), José Ángel López, que decidió poner en conocimiento de esta institución un comentario homófobo realizado por un compañero de profesión: “En mayo de este año, en la comisión académica del Máster del Profesorado, uno de los asistentes dijo que el despacho que yo había dejado de ocupar ya había sido fumigado”, cuenta López a eldiario_es.

“Ese comentario... Lo dijo porque estoy casado con un hombre, como si mi condición sexual se pudiera desinfectar”, lamenta el exvicerrector, mientras señala que él no estaba presente cuando se vertió ese comentario: “Poco después me llamaron algunos compañeros que sí estuvieron en esa comisión para decírmelo”.

José Ángel López, quien ha pedido expresamente no ocultar su identidad, revela que no es la primera vez que ha tenido que soportar comentarios de esta índole. Su marido, en pleno auge del movimiento #MeQueer, publicó en Twitter algunos episodios homofóbicos cotidianos por los que ha pasado López en el ambiente universitario.

Para el exvicerrector, el entorno en el que se produjo esta actitud homófoba ha sido un factor decisivo para dar este paso y denunciar: “Si lo hubiera dicho en un bar no me habría importado tanto, pero decir esto en una comisión académica, donde está representada toda la universidad, durante su turno de palabra, hace que estos hechos sean más graves”.

"Quiero que se esclarezcan los hechos"
El acto denunciado transcurrió el 31 de mayo de este año y, a los cinco días, López informó por email a la Inspección de Servicios de la Universidad de Murcia. Ante la falta de una repuesta formal, el profesor elaboró un escrito en el que contó con detalle este hecho y en el que solicitaba la apertura de un expediente informativo y/o disciplinario que esclareciera lo sucedido.

El exvicerrector no conoce a día de hoy en qué estado se encuentra su denuncia: “La universidad todavía no me ha remitido su respuesta y no sé si ha abierto una investigación”. En este sentido, José Ángel López expresa que la institución ha intentado procurar un careo en el que el denunciado estaría dispuesto a pedir perdón, algo que, tal y como afirma el profesor, anularía su solicitud: “Un abogado me indicó que si acudía a esa cita y escuchaba su perdón la denuncia se anularía. Yo no quiero su perdón, quiero la verdad”.

Este periódico ha tenido acceso a la denuncia interna realizada por el profesor en la que se pide a la universidad que tome declaración a los asistentes a dicha comisión académica y al presunto autor de ese comentario “a fin de procurar certeza sobre la verdad o falsedad de los hechos denunciados”, recoge el escrito de López.

El exvicerrector, que no descarta acudir a la Jurisdicción Ordinaria en un futuro, desea que “ojalá ningún universitario tenga que volver a pasar por una situación tan desagradable y podamos desterrar de la Universidad de Murcia todas las conductas ofensivas, humillantes, violentas e intimidatorias contra una persona por su orientación sexual, con el propósito o el efecto de menoscabar su credibilidad, de despreciar su trabajo o de atentar contra su dignidad personal”, manifiesta José Ángel López en su denuncia.

La Inspección de Servicios de la UM no se pronuncia
Eldiario_es se ha puesto en contacto con Mª del Carmen Ruiz Llamas, Jefa de la inspección de Servicios de la UM. Este organismo, al cual va dirigida la denuncia, tiene como objetivo “asegurar un grado óptimo del funcionamiento de la organización administrativa, lo que comporta, a su vez, vigilar el cumplimiento de la legislación vigente y fomentar en la Universidad una cultura de rendición de cuentas”, indica la propia web de la UM.

A las preguntas de este periódico, Ruiz Llamas ha expresado: “No sé nada sobre el tema. No voy a hacer declaraciones”. Cabe destacar que si se demostrara la conducta homófoba denunciada podría suponer una infracción disciplinaria tipificada en la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público (art. 95.2.b) y en el Reglamento de Régimen Disciplinario de los Funcionarios de la Administración del Estado (art. 7.1.e).

miércoles, 19 de septiembre de 2018

#hemeroteca #lgtbifobia | La visibilidad que nos hace resistir

Imagen: El País / Orgullo LGTBI en Singapur, 2018
La visibilidad que nos hace resistir.
Las breves historias compartidas mediante la etiqueta #MeQueer evidencian el gran dolor que hemos sufrido, sufrimos y seguiremos sufriendo las personas LGTBI.
Uge Sangil | El País, 2018-09-19
https://elpais.com/elpais/2018/09/13/planeta_futuro/1536836569_779929.html

El año del #MeToo está produciendo una repercusión global sin parangón. Las ramificaciones de esa lucha feminista están dando como resultado otras iniciativas, tales como la recientemente viralizada #MeQueer. Hartmut Schrewe, escritor alemán, publicó el pasado 13 de agosto un tuit en el que decía: “Mi marido es mi marido, no mi amigo. #Homophobia #MeQueer”. No tuvo gran impacto, pero el ‘hashtag’ sí que empezó a hacerse viral a través de las historias de LGTBIfobia compartidas en Twitter. En países como Argentina, Colombia o México pronto empezó a tener mucho éxito, y el pasado 24 de agosto se convirtió en ‘trending topic’ en España gracias al periodista Rubén Serrano.

Desde entonces, miles de personas han compartido agresiones, discriminaciones u ofensas recibidas por el simple hecho de ser lesbianas, gais, trans, bisexuales o intersexuales, así como por, sin serlo, ser asociadas a ese colectivo. Las breves historias compartidas mediante la etiqueta #MeQueer evidencian el gran dolor que hemos sufrido, sufrimos y seguiremos sufriendo las personas LGTBI hasta que no se considere prioritaria la movilización global en defensa de los derechos humanos por parte de la comunidad internacional.

La visibilidad sigue siendo nuestra mayor herramienta. Durante las últimas décadas hemos ido llenando paulatinamente las calles de ciudades de todo el mundo para reivindicar, en primer lugar, que existimos, para después defender que tenemos los mismos derechos que el resto de la sociedad, que no somos personas enfermas, que la diversidad nos enriquece, que, como dijo Pedro Zerolo, primer presidente de FELGTB: “No somos orientaciones sexuales que vagamos por el espacio: somos sus hijos, sus hermanos, sus compañeros de grupo, sus colegas de partido...".

Las redes sociales son ahora unas aliadas más en ese empeño por no ser invisibles. Sin embargo, seguimos sufriendo, por ser personas LGTBI, una violencia que se manifiesta de manera especialmente cruenta en algunos países, y sin que ello trascienda en la mayoría de las ocasiones. El 28 de agosto en Chile fue asesinado Felipe Olguín, gay de 19 años. Otro dos hombres le increparon, le llamaron “maricón” y “mujercita” y acabaron con su vida al asestarle uno de ellos una puñalada en el pecho. Ese mismo día, dos mujeres fueron condenadas a seis latigazos en Malasia y a pagar el equivalente a unos 800 euros por ser supuestamente descubiertas manteniendo relaciones sexuales en el interior de un vehículo. El 26 de agosto se llevó a cabo una redada policial en un local del estado de Lagos, Nigeria, en la que se detuvo a 57 personas acusadas de mantener relaciones homosexuales. Podrían ser encarcelados durante 14 años, sin embargo, de haber ocurrido en el norte del país, donde se aplica la ley islámica, hubieran podido ser condenados a la pena de muerte. La noche del 17 al 18 de agosto Vanesa Campos fue asesinada en París. Ella era una mujer trans de 36 años, originaria de Perú y trabajadora del sexo. Se enfrentó a una banda organizada que acabó golpeándola y disparándole en el pecho.

Y esto es solo la punta del iceberg. ¿Cuántas personas se ven abocadas a día de hoy a matrimonios de conveniencia para evitar el ostracismo? ¿Cuál es la cifra total de personas LGTBI asesinadas por serlo o por ser percibidas como tales en el mundo? ¿Cuántas sienten vergüenza o culpa por no identificarse con el género asignado al nacer o por amar a alguien de su mismo sexo? ¿Hasta cuándo seguiremos teniendo que dar explicaciones, justificaciones o defendernos por pretender vivir con libertad nuestra identidad y nuestra sexualidad?

Solo hace falta rascar un poco la corteza de nuestra cotidianidad para descubrir miles de historias de discriminación. Ahora ha sido #MeQueer, pero necesitamos seguir exigiendo igualdad legal para alcanzar la igualdad real. Por la parte que nos toca, España tiene el potencial —y, por ello, la responsabilidad— de impulsar la defensa de los derechos humanos de las personas LGTBI más allá de sus fronteras. Pero, para ello, se debe seguir apostando por medidas legales para su protección. La Ley de Igualdad LGTBI, que cuenta con gran respaldo social, debe ser aprobada cuanto antes para acabar con los delitos de odio, el acoso escolar, la patologización de la transexualidad, las terapias curativas de la homosexualidad, las intervenciones quirúrgicas a recién nacidos intersexuales para adaptar sus genitales a un género, la discriminación hacia las personas con VIH/sida, los suicidios en menores de edad… Solo predicando con el ejemplo podremos impulsar la igualdad. Solo visibilizándonos y denunciando la violencia y discriminación podremos dejar de ser víctimas. La movilización mundial en defensa de nuestros derechos humanos es imparable, pero el camino por recorrer sigue siendo largo y lleno de obstáculos.

Uge Sangil es presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB).