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viernes, 17 de enero de 2025

#hemeroteca #mujeres #activismo | Sindicato de Inquilinas, Afroféminas o Las Kellys: por qué es tan relevante que las mujeres conquisten más espacios de protesta

Una protesta de 'Las Kellys' en Barcelona //

Sindicato de Inquilinas, Afroféminas o Las Kellys: por qué es tan relevante que las mujeres conquisten más espacios de protesta

Además de las asociaciones feministas, actualmente hay otros colectivos encabezados por mujeres que demuestran un gran compromiso por cambiar situaciones injustas, donde la mirada femenina es crucial para buscar soluciones reales
Mar Carmena | El País, 2025-01-17
https://elpais.com/smoda/feminismo/2025-01-17/sindicato-de-inquilinas-afrofeminas-o-las-kellys-por-que-es-tan-relevante-que-las-mujeres-conquisten-mas-espacios-de-protesta.html

Cuando unimos las palabras mujeres y activismo inmediatamente se nos viene a la cabeza las movilizaciones feministas de 2018 y 2019: “La masividad de las marchas, su resonancia en los medios y en la agenda política del gobierno hizo que muchas mujeres descubrieran su capacidad para contribuir y cambiar el estado de cosas”, explica Patricia García Espín, profesora en el departamento de sociología de la Universidad de Granada. Sin duda, el 8M cambió la forma en que se percibe su papel en la lucha social, pero su implicación abarca muchos otros espacios anteriormente conformados mayoritariamente por hombres: ”Investigaciones recientes en España revelan que las mujeres intervienen de manera casi paritaria en la mayoría de las formas de participación desde hace unos 15 años. La antigua división en la que ellos copaban los espacios de la esfera pública y ellas eran expulsadas al ámbito doméstico se ha desgastado en las últimas dos décadas”, afirma la experta.

Las mujeres siempre han estado activas: una parte de ellas silenciadas, en los márgenes, construyendo a oscuros pilares de cooperación y sororidad; otra, con hitos visibles—aunque eclipsados por el protagonismo de los logros masculinos—, como la huelga de las cigarreras de Gijón en 1903 o la formación del primer sindicato femenino de Arte Fabril y Textil de Barcelona en 1913. A día de hoy, la mayor inclusión de las mujeres en la participación pública ofrece nuevos puntos de vista, generalmente más inclusivos. Ejemplo de ello es el Sindicato de Inquilinas, que lucha para que el alquiler sea una opción de acceso a la vivienda asequible y estable. Valeria Racu, su portavoz, afirma que en esta organización hay más mujeres, más disidencias sexuales y de género y más personas racializadas. Según ella, estas personas han estado históricamente presentes, ya que los colectivos oprimidos se componen por quienes realizan tareas esenciales que no son valoradas ni económica ni socialmente, como tejer comunidad: “Anteriormente, hemos colaborado entre nosotras, pero ahora hemos ganado fuerza y visibilidad. Hoy estas labores ya no son algo marginal, sino una cuestión que hemos puesto en el centro: la importancia de la colectividad no solo para sostener la vida, sino también para luchar por mejorarla”.

La perspectiva de género, imprescindible en la lucha social
“La revolución será feminista o no será” es una frase rotunda que puede leerse en pancartas y títulos de libros, escucharse en las bocas de diputadas y vestirse estampada en camisetas. Lo que viene a decir es que sin perspectiva de género no es posible que exista un verdadero cambio para todas y todos; no profundizar en la situación de las mujeres dentro de los problemas sociales supone obviar una gran parte de la realidad. Por eso, que los sindicatos y asociaciones partan del feminismo como pilar permite cubrir más problemáticas que, de lo contrario, corren el riesgo de no ser atendidas: “Tenemos claro que la única forma de mejorar la vida es no dejando a nadie atrás. El patriarcado y el neoliberalismo promueven la competición y el aislamiento, pero lo que hacemos gracias al feminismo y el sindicalismo es romper con estas ideas, apoyarnos mutuamente y cooperar”, explica Valeria Racu.

Por otra parte, Antoinette Torres Soler, mujer afrodescendiente, migrante en España y presidenta de Afroféminas, explica que en la lucha antirracista ocurre lo mismo: “La colaboración ha sido una necesidad para las mujeres negras en particular. Nuestras redes de apoyo vienen del tiempo en que sufrimos la esclavitud, por lo que para nosotras la cooperación es lo natural”.

Asociaciones como Las Kellys, formada por camareras de piso, deben su germen inicial también al desahogo colectivo. Lo que comenzó con denuncias en Internet terminó derivando en una agrupación, autoorganizada dirigida a una amplia diversidad de mujeres, tal y como indica su manifiesto: “En Las Kellys hay algunas están en paro, otras en activo, algunas de prácticas, otras son eventuales, algunas están afiliadas a diferentes sindicatos, otras a ninguno, algunas son españolas, otras extranjeras...”

Conquistar espacios para no ser invisibles

Con respecto al sindicalismo, Eva Bermúdez Figueroa y Beltrán Roca Martínez ambos profesores de sociología en la Universidad de Cádiz, escriben en su artículo ‘Participación de mujeres en el movimiento sindical. Análisis desde la perspectiva de los recursos de poder’ que en los sindicatos las mujeres “no han existido como personas con identidad propia y han sido invisibilizadas por la historia, la literatura y las propias organizaciones, que han presentado una clara hegemonía masculina”. En este texto se recogen, además, testimonios de mujeres sindicalistas que afirman haberse sentido infravaloradas en los sindicatos, y que han tenido dificultades para afiliarse y participar por cuestiones de conciliación familiar. Por eso, se crean asociaciones explícitamente femeninas que nacen con el fin de paliar estas carencias. Al igual que en el cine se habla de la ‘female gaze’ o mirada femenina —que pone sobre la mesa la perspectiva de la espectadora o directora y dota de capacidad de acción a las mujeres en la pantalla—, en la lucha social también es necesaria esta visión para que se genere un discurso en primera persona.

En el caso de Afroféminas: a pesar de haber nacido como un medio de comunicación, terminó convirtiéndose además en una asociación porque, según su fundadora, era el paso lógico que permitía trabajar en temas sociales y denunciar delitos de odio. Antoinette observó con preocupación la situación de la mujer negra, por lo que decidió crear un medio que hablase para ellas: “Siempre fuimos una asociación feminista negra. Se creó para y por las mujeres negras. Los hombres negros monopolizaban muchos liderazgos y nosotras queríamos otras cosas”.

Efectivamente, existen ciertas complejidades sobre las que nadie puede tener más conocimiento que las mujeres, ya que son quienes las sufren. Por ejemplo, explica Patricia Espín que, desde que las mujeres se incorporaron plenamente al mercado laboral, ha habido un aumento de afiliadas a sindicatos que se ha traducido en nuevas reivindicaciones como la conciliación: “Ellas se replantean cómo hacer las organizaciones más inclusivas y accesibles. Su enfoque ha sido fundamental en la creación de agendas”.

Las mujeres han cooperado desde siempre para sobrevivir a la esclavitud, a la marginación y a la violencia: en las fábricas, en las huelgas, en las familias. Hoy, más visibles que nunca, continúan conquistando poco a poco las calles, las asociaciones, las empresas, los sindicatos, los hogares y, en definitiva, la vida.

miércoles, 6 de febrero de 2019

#hemeroteca #feminismo | El 8M refuerza sus reivindicaciones antirracistas: "Así nos enfrentamos a quienes hacen su política desde el miedo"

Imagen: El Diario
El 8M refuerza sus reivindicaciones antirracistas: "Así nos enfrentamos a quienes hacen su política desde el miedo".
La Comisión del 8M de Madrid presenta este jueves el argumentario para la huelga laboral, de cuidados, de consumo y estudiantil convocada para el 8 de marzo. A los motivos del año pasado, que siguen vigentes, se suma un intento por incluir un número mayor de reivindicaciones y denuncias de las situaciones que atraviesan las mujeres racializadas y migrantes. Aunque evita nombrar a Vox, sí se refiere a quienes "hacen su política desde el desprecio a las mujeres": "Frente al 'nosotros primero' planteamos 'nosotras juntas'".
Marta Borraz | El Diario, 2019-02-06
https://www.eldiario.es/sociedad/feminismo-prepara-huelga_0_865113763.html

A prácticamente un mes de la huelga del 8M, el movimiento feminista de Madrid ultima detalles y define las claves que motivan, un año más, una movilización que pretende ser masiva. A los contenidos que ya se fraguaron en 2018, se suma en esta ocasión un intento por incluir una mayor diversidad de mujeres. Con esta intención, la Comisión ha detallado un argumentario, al que ha tenido acceso eldiario_es, en el que desgrana las razones para hacer una huelga laboral, estudiantil, de consumo y de cuidados con un mayor foco en las mujeres racializadas y migrantes.

Así se desprende del texto que será presentado este jueves en la capital, que aunque evita nombrar a Vox directamente, sí señala algunas referencias que entroncan con el escenario político actual: "Así nos enfrentamos a quienes hacen su política desde la mentira y el desprecio de las mujeres, desde el miedo, la victimización y el resentimiento. Frente al 'nosotros primero' planteamos 'nosotras juntas". Con este documento, dividido en 100 razones y 90 objetivos, la Comisión del 8M llama a una huelga feminista en la medida de las posibilidades de cada una y denuncia las situaciones de violencia y desigualdad que siguen enfrentando todas las mujeres.

Al calor del éxito del 8M de 2018, el argumentario celebra los cambios que se han fraguado en España en este último año, pero "no son todos ni para todas", remarca. Así, y aunque cada territorio tiene autonomía, el V Encuentro Feminista Estatal celebrado en Valencia hace casi 15 días ya dejó patente el intento del movimiento por incorporar la perspectiva antirracista con conclusiones como el posicionamiento contra la Ley de Extranjería o la exigencia del cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE).

El año pasado esta fue una de las mayores críticas que recibió la huelga y varios colectivos antirracistas, como Afroféminas, decidieron descolgarse de la convocatoria. Aunque sumar a todas las mujeres en un sentido amplio es uno de los propósitos de este 8M que suena con más fuerza, aún las asambleas cuentan con una escasa presencia de mujeres racializadas. Desde la Comisión, no obstante, apuntan a que cada vez son más y la propuesta del antirracismo como eje transversal surge de ahí.

Cosificación y menos derechos
En este contexto, el argumentario recoge el racismo y la xenofobia, al menos en mayor medida que en 2018, como ejes de discriminación contra las mujeres junto al contenido específico dedicado a las fronteras, ya presente entonces. El 8M pide una formación específica del personal judicial y policial en perspectiva antirracista, el fin de las "redadas, el acoso y la discriminación" que sufren las mujeres racializadas y migrantes "en el espacio público y los medios de transporte" o que las migrantes dispongan de intérpretes al denunciar violencia machista.

El texto, que divide los contenidos en varios ámbitos –violencias, cuerpos, economía, laboral, fronteras y consumo– exige además que los medios de comunicación "no difundan estereotipos racistas", que se considere la realidad de las mujeres migrantes precarias a la hora de garantizar el acceso a la conciliación familiar y que las redes sociales sean espacios libres de violencia racista.

Sobre las claves de la categoría cuerpos, destaca la denuncia de la mayor cosificación que sufren las mujeres racializadas, que "se presentan como hipersexuales y exóticas, asociándose a 'lo salvaje' y a lo 'no domesticado'", la reproducción de un "canon estético occidentalizado" o el cuestionamiento de vestimentas y costumbres a mujeres de otras culturas. "Cuando las mujeres racializadas aparecemos en los medios de comunicación se reproduce la imagen de dominación blanca", reza el argumentario, que exige la presencia de referentes positivos.

El movimiento feminista reclama además que las mujeres migrantes dejen de ser consideradas "solo como cuidadoras sin derechos" o el fin de los obstáculos para la reagrupación familiar. También que se implementen protocolos contra el racismo en los entornos laborales y la creación de alternativas para las trabajadoras en situación administrativa irregular. "A las mujeres migrantes no se nos reconocen nuestras capacidades en el ámbito laboral, siendo destinadas a nichos como el trabajo doméstico y cuidados, es decir, estamos clavadas en el 'suelo pegajoso'", ilustra el texto.

Los motivos están vigentes
El espíritu del llamamiento de este año radica en que los motivos detallados el pasado, siguen vigentes: "Nuestras vidas siguen marcadas por las desigualdades, las violencias machistas, la precariedad, la exclusión, la expulsión de nuestras viviendas, el racismo y la no corresponsabilidad de los hombres y del Estado en los cuidados", cita el texto al principio. Entre las denuncias concretas, señalan la violencia machista, que piden que sea considerada como una cuestión que "atañe a toda la sociedad" y que sea ampliada legalmente a más allá de la que se da en el seno de la pareja o expareja. Ello junto los fallos de una justicia "patriarcal" que "pone en duda nuestra palabra", citan en una clara referencia a las movilizaciones sucedidas tras la sentencia a 'la manada'.

En este sentido, ponen en el foco en la violencia sexual, en la inseguridad en el espacio público como sensación habitual de las mujeres o en el déficit de formación en diversidad afectivo sexual y de género en las aulas. Así, reclaman que se tome como prioridad el interés superior de niños y niñas frente a las decisiones de los juzgados de otorgar regímenes de visitas a padres que han sido denunciados por violencia de género, la "asunción de responsabilidades" por parte del Estado en la lucha contra la trata y que el aborto se garantice en España independientemente de la comunidad autónoma.

En el ámbito económico, resaltan la falta de redistribución de los cuidados en la familia, tarea que recae especialmente en las mujeres, exigen el desarrollo del "ya limitado" sistema de dependencia y denuncian la falta de derechos que sigue lastrando al sector del empleo doméstico, en concreto, haciendo hincapié en la falta de ratificación por parte de España del Convenio 189 de la OIT, que amplía derechos a las trabajadoras domésticas. Asímismo señalan la brecha salarial, la falta de políticas de conciliación y "la mayor precarización" de los sectores feminizados, que cargan además con una "menor valoración a nivel social y económico".

Los derechos LGTBI, especialmente del colectivo trans, y de las mujeres con diversidad funcional también arrecian con fuerza este año. El texto pone énfasis en la patologización de las personas trans, que siguen teniendo que declararse enfermas para que su nombre y sexo sean reconocidos, en la "desprotección" que, asegura, sufren por parte del sistema judicial y en la invisibilización de lesbianas y bisexuales en un contexto en el que "sigue existiendo un modelo de familia tradicional nuclear".

A pesar de la extensión del documento, el 8M de Madrid asume que se trata de un texto de "propuesta" y alude a que "para resistir, hay que seguir avanzando", cita el feminismo autoproclamándose como movimiento "fuerte" que "forma parte de un proceso colectivo de transformación radical de la sociedad". Con el mismo espíritu del año pasado, el movimiento feminista de Madrid, al igual que el del resto de territorios, llama a las mujeres a que este 8M paren su trabajo de cuidados, el trabajo remunerado, el consumo y los estudios "para demostrar", una vez más, "que sin nosotras ni se produce ni se reproduce".


Nota de IGLU: Un par de apuntes, sobre el término 'racializadas' (para decir, en el fondo, 'no blancas') y la 'perspectiva antirracista' como 'eje transversal' (su relación con la 'trampa de la diversidad' y la dedicación anual de la FELGTB a un tema -este año a lxs mayores-, visibilizado de manera especial en su Orgullo).

jueves, 3 de enero de 2019

#hemeroteca #fiestas #racismo | Alcoi sin 'blackface': colectivos antirracistas exigen que se replantee la cabalgata de Reyes

Imagen: El Diario
Alcoi sin 'blackface': colectivos antirracistas exigen que se replantee la cabalgata de Reyes.
"El rostro negro era una forma de entretenimiento que deshumanizaba y hacía posible la esclavitud". "El mundo ya mira con asombro, y un poco de vergüenza ajena, ese aquelarre racista que mostráis a los niños de vuestra localidad", reprocha un colectivo al municipio.
Laura Martínez | El Diario, 2019-01-03
https://www.eldiario.es/cv/antirracista-replantear-Alcoi-entretenimiento-deshumanizaba_0_853214840.html

En la cabalgata de Reyes de la ciudad de Alcoi, con más de un siglo de tradición y una de las más antiguas de España, cada año hay un séquito de pajes con el rostro embadurnado de pintura negra que reparten los regalos en las casas de los vecinos que pagan por la ‘performance’. Cerca de 200 personas del municipio se disfrazan con unos llamativos labios rojos, a juego con un traje, a los que coloquialmente llaman "els negrets".

Las continuas quejas de colectivos antirracistas han conseguido que en la mayoría de cabalgatas se prescinda de la pintura negra para disfrazar a alguien de africano o afrodescendiente. Estos grupos llevan años señalando que hacer de un tono de piel una caricatura es denigrante. Sin embargo, municipios en los que esta tradición es seña de identidad -la de Alcoi está declarada Bien de Interés Cultural, Fiesta de Interés Turístico Nacional y aspira al reconocimiento de la Unesco desde 2011- se aferran a los reconocimientos para no modificarla.

El colectivo Afroféminas, que agrupa a mujeres afrodescendientes y que pelea por inculcar la perspectiva racial en el feminismo, inició una campaña por redes sociales el pasado año para que los vecinos de Alcoi se replantearan su fiesta. A través de su página web, la comunidad digital ha difundido esta semana una carta abierta a los pajes negros, aportando su visión crítica sobre la fiesta, al que se ha sumado el portal Es Racismo.

"Cientos de personas jóvenes de Alcoi recorrerán las calles de la localidad disfrazados de “negrets”. El año pasado oímos de algunos de vosotros que lo hacíais por los niños y por mantener su ilusión. Nos sorprende que no penséis en esos otros niños, que también viven en vuestra ciudad y que ven cómo se representa su humanidad, su ser y su identidad como una bufonada", alude el colectivo.

Afroféminas considera que uno de los principales problemas es que la gente no entienda que es un problema: "Es imposible entender por qué los negros estamos tan enfadados por su uso, a menos que uno sepa qué es lo que los negros vemos cuando los blancos se pintan la cara imitando la negritud".

Sobre la misma cuestión reflexionaba el periodista Moha Gerehou, también expresidente de SOS Racismo Madrid. En un vídeo para el canal de eldiario.es el activista explica por qué pintarse de negro en una cabalgata es racista y los vínculos de esta tradición con la esclavitud.

Una cuestión que describen también en Afroféminas en su portal: "Sabemos que el rostro negro y otras imitaciones raciales eran formas de entretenimiento para vuestros antepasados que formaban parte de un proceso deshumanizante más amplio que hacía posible la esclavitud y la postración", explica la comunidad. "El mundo ya mira con asombro, y un poco de vergüenza ajena, ese aquelarre racista que mostráis a los niños de vuestra localidad", concluyen en el comunicado.

El ayuntamiento de Alcoi asegura que está abierto al diálogo con el colectivo como ha hecho con otras asociaciones que planteaban las mismas cuestiones. "Nosotros no faltamos al respeto, no es un ‘blackface’, ni una manifestación racista", explica el concejal de festejos Raúl Llopis, del PSOE, que reitera que el consistorio está dispuesto a hablar con cualquier persona que lo desee y que respetan todas las críticas. Sobre la festividad, el concejal defiende la tradición. "Lo tenemos clarísimo", señala sobre la celebración de la próxima noche de Reyes.

sábado, 14 de julio de 2018

#hemeroteca #feminismo #racismo | Antirracista a ratos

Imagen: Pauline Park / Orgullo Crítico de Madrid en 2017
Antirracista a ratos.
Es mucho más fácil pedir a los hombres que retrocedan y renuncien a sus privilegios que aplicarse el cuento como euroblanca.
June Fernández | El Diario, 2018-07-14
https://www.eldiario.es/norte/vientodelnorte/Antirracista-ratos_6_792380772.html

Llegué al feminismo a través del antirracismo. La primera organización en la que milité fue SOS Racismo Bizkaia. Leí ‘El harén en Occidente’, de Fátema Mernissi, mucho antes que ‘El segundo sexo’, de Simone de Beauvoir. La primera situación de hostigamiento machista en Internet que viví fue por ser portavoz de una acción que demostró la discriminación racista en el ocio nocturno bilbaíno.

La agenda de la comisión feminista de SOS Racismo incluía conocer los impactos específicos de la reforma de la Ley de Extranjería en las mujeres migradas, denunciar la situación de las trabajadoras del hogar y cuidadoras en régimen de internas o señalar a la política inhumana de fronteras como la principal causa de la trata de mujeres para la explotación sexual.

Así, entré al feminismo menos condicionada por los sesgos etnocéntricos de lo que cabría esperar de una euroblanca. Aún era liberada en SOS Racismo cuando en 2010 montamos ‘Pikara Magazine’, un medio que se comprometía también a practicar un feminismo antirracista. Pero había un riesgo: la autocomplacencia.

Por esa época empecé a identificar agriamente el machismo en compañeros de militancia, esos compañeros que hablaban en femenino y nos animaban a las mujeres a empoderarnos. Fue uno de los motivos por los que dejé el activismo antirracista y me centré en los espacios feministas. Observé que, mientras ser una mujer feminista estaba demonizado, ser un hombre profeminista daba puntos: los medios te hacían caso, te convertías en un reputado experto en género, ligabas más… A la par que seguías manteniendo actitudes de control hacia tu pareja y de baboseo y paternalismo hacia otras mujeres, con la coartada de estar en permanente deconstrucción. Pasé del entusiasmo hacia el movimiento de hombres por la igualdad al escepticismo y a la abierta hostilidad. Cité siempre que pude dos artículos que publicamos en ‘Pikara’. En ‘¿Qué hacemos con la masculinidad: reformarla, abolirla o transformarla?’ (2013), Jokin Aspiazu criticaba el discurso de las nuevas masculinidades por ser autorreferencial y no aprender suficiente del feminismo, por centrarse en el hombre, heterosexual, cisgénero, con familia normativa, y por mantener el apego hacia la masculinidad. En ‘Una carta abierta a los hombres feministas’ (2014), Alexander Ceciliasson planteaba que el papel de los hombres ante el feminismo debe consistir en retroceder, callarse y hablar con otros hombres.

Difundí iniciativas que reclamaban a los hombres ese ejercicio de renunciar a sus privilegios. Por ejemplo, el manifiesto ‘No sin mujeres’, lanzado en 2015 por la asociación Clásicas y Modernas, y revitalizado recientemente con el impulso de la histórica huelga del 8 de marzo. Emplaza a los hombres a no participar en congresos, mesas redondas, tertulias en medios o jurados en los que se hubiera excluido a las mujeres. “Usen el privilegio que el sistema les concede de ser llamados los primeros, cuando no los únicos, para decir ‘no sin mujeres’. Conozcan a las mujeres de sus áreas de conocimiento, nómbrenlas, desígnenlas o propónganlas para obtener puestos, menciones, honores”. En ese momento, la iniciativa pasó bastante desapercibida. En 2018, cerca de un millar de académicos la han suscrito.

De 2010 a 2017, Pikara se siguió autoproclamando antirracista a la par que prestábamos una atención irregular a los derechos de las personas migradas y racializadas, y consolidábamos un equipo de colaboradoras casi totalmente blanco. En un momento dado, entendimos que urgía pasar de “dar voz a las otras” a incluir voces diversas que transformasen nuestro medio. En 2017 incluimos como autoras habituales a dos comunicadoras muy potentes: la activista gitana Silvia Agüero Fernández, que ha hablado de historia del pueblo romaní, pero también de violencia obstétrica o lactancia materna, y la periodista Lucía Mbomío, cuyos reportajes deberían ponerse como ejemplo en todo curso de periodismo interseccional. Fue la irrupción de colectivos como Gitanas Feministas por la Diversidad o la revista Afroféminas la que nos hizo ponernos las pilas. Afroféminas, por cierto, decidió no secundar la huelga del 8 de marzo considerando que era una movilización de blancas que invisibilizaba a las mujeres racializadas. En las redes sociales, las reacciones fueron muy similares a las de los machistas-leninistas: “estáis dividiendo la lucha feminista” o “primero hay que erradicar el machismo y después hablamos de racismo”.

Y entonces empecé a identificar situaciones que había estado obviando, yo que me creía tan antirracista. Citaré dos:

Participé como moderadora en unas jornadas sobre xenofobia y discursos del odio organizadas por un ayuntamiento guipuzcoano en el que todos los ponentes eran blancos y payos. Me di cuenta cuando vi a la activista de origen brasileño Katia Reimberg entre el público, aportando un discurso más crítico que el de los supuestos expertos.

Me propusieron participar por segunda vez en un programa de La Sexta: la primera vez fue en un reportaje sobre machismo normalizado en el que todas las entrevistadas éramos blancas y payas, y no caí en la cuenta de ello. Esta segunda vez, querían explicar el patriarcado y contaban para ello con mujeres blancas y payas, de clase media, con estudios universitarios. Les di nombres de feministas negras, gitanas y trans. Se mostraron reticentes: querían hablar de machismo, no de racismo o de transfobia. Les expliqué que no se puede explicar bien el patriarcado si se aísla de otros sistemas de poder y si lo explican mujeres con un perfil muy determinado, y privilegiado. Hicieron un tímido amago de invitar a Lucía Mbomío a última hora, y finalmente todas las participantes fueron blancas. Propuse en Twitter un ‘No sin mujeres diversas’: mi compromiso a no participar en espacios que excluyan a mujeres racializadas. Lo estoy intentando aplicar, pero cuando no eres el sujeto oprimido sino el privilegiado, es mucho más fácil bajar la guardia. Es mucho más fácil pedir a los hombres que retrocedan y renuncien a sus privilegios que aplicarse el cuento como euroblanca.

¿Se puede ser hombre y feminista? Han corrido ríos de tinta y de tuits sobre esa pregunta. Ahora me interesa más hacerme otra que me interpela: ¿Se puede ser blanca y antirracista? Se puede y se debe, diréis. A mí cada vez me da más pudor definirme como tal. Leí una vez a alguien decir que, ahora que el feminismo es ‘trending topic’ y estrategia de ‘clickbait’, medios como ‘El País’ o ‘Vanity Fair’ practican un “feminismo a ratos”. Mientras publican reportajes sobre micromachismos o critican a las famosas que reniegan del feminismo, mantienen una estructura patriarcal y un sesgo androcéntrico en el resto de contenidos. Entonces me di cuenta de que yo practico un antirracismo a ratos.

Termino este artículo aplicándome el compromiso de utilizar mi privilegio para nombrar a comunicadoras y activistas racializadas y/o migradas que me nutren y me sacuden:

Silvia Agüero Fernández, Lucía Mbomío, Katia Reimberg, Mariana Olisa, Rebeca Santiago, Magda Piñeyro, Desirée Bela-Lobedde, Norma Vázquez, Míriam Hatibi, Noelia Cortés, Esther Maroko, María José Jiménez ‘Guru’, Gabriela Contreras, Hajar Samadi, Daniela Ortiz, Rosa Jiménez, Cony Carranza, Lucrecia Masson, Jeanne Roland Dacougna.

martes, 6 de marzo de 2018

#hemeroteca #feminismoblanco #afrofeminismo | Antoinette Torres Soler: "Las feministas negras no estamos al margen de la huelga, sino que hemos decidido seguir otro rumbo"

Imagen: El Diario / Antoinette Torres Soler
"Las feministas negras no estamos al margen de la huelga, sino que hemos decidido seguir otro rumbo".
Antoinette Torres Soler, fundadora y directora de Afroféminas, una comunidad en línea destinada a mujeres negras y afrodescendientes, explica por qué no se unen a la huelga del 8 de marzo. "En la unión encuentro marginalidad, así que me separo para construirme respetando que las demás tienen sus objetivos y sus luchas". "La deshumanización de la mujer racializada es un problema estructural que no se resuelve con una huelga, una foto o un cartel".
Miariam Salgado | El Diario, 2018-03-06
https://www.eldiario.es/desalambre/feminismo-mujer_racializada-afrofeminas_0_747176175.html

Antoinette Torres Soler es la fundadora y directora de Afroféminas, una comunidad en línea destinada a mujeres afrodescendientes/negras. Aunque, como recoge la página, no es necesario serlo para escribir en ella. Hace unos días, a través de su web, publicaron un comunicado en el que daban a conocer que dentro de su colectivo algunas mujeres habían tomado la determinación de no secundar la huelga del próximo jueves 8 de marzo.

- Parece que algunos feminismos se están "quedando al margen" de la huelga.
- Mira, yo prefiero darle otro enfoque. No estamos al margen, sino que hemos decidido seguir otro rumbo. Hace poco escribí un libro en el que explico este planteamiento, que es personal, una reflexión. El feminismo negro tiene una historia diferente. Es así, no es un capricho. Además, tiene unos referentes totalmente distintos, parte de las huellas que dejó la colonización y de cómo se construyó la mujer o, más bien, cómo se deshumanizó a la mujer negra. Nuestra lucha, nuestra reivindicación fundamental es la deshumanización de la mujer racializada. Pero esta deshumanización no viene solo de los hombres; también de las mujeres.

- Entonces, ¿cuáles es la relación entre el 'feminismo blanco' y el feminismo de mujeres negras?
- Primero pedíamos, exigíamos más bien, visibilidad dentro de un mismo proyecto, aún teniendo en cuenta que la historia es diferente. Que la historia sea diferente implica que obligatoriamente tienes que estar hablando de cosas distintas. Por esto he recibido muchas críticas. La gente piensa que se trata de excluir, pero nosotras siempre hemos estado excluidas. Mi reflexión es que si lo que incomoda es que nos separemos, lo que molesta es que haya una decisión de colectivo.

- Pero... ¿es así en todos los casos?
- Reconozco que hay muchas feministas blancas jóvenes que ya tienen una posición diferente o quizá muestran más empatía que las feministas académicas. En la academia te encuentras el peor racismo. Lo que quiero decir es que separarnos sí, pero no aislarnos. En las conferencias que doy me encuentro a menudo con que a muchas personas mi discurso les resulta incómodo, aunque a veces hay chicas jóvenes que se apenan de que nos vayamos, pero es que no nos vamos. Por ejemplo, yo respeto que haya grupos feministas que no quieran espacios mixtos, así que las afroféminas ahora igual tenemos que cultivar, ordenar y crear un discurso en lugar de sumarnos a una huelga que es un gesto. La deshumanización de la mujer racializada es un problema estructural que no se resuelve con una huelga, una foto o un cartel.

- ¿Cómo se repara esta situación?
- Yo creo que esta batalla se logra a largo plazo y a través de la educación. Estas opresiones y maneras de pensar completamente retorcidas están en la forma en la que nos han educado, por eso sigue habiendo adolescentes machistas y racistas. El cambio necesita políticas que deconstruyan y personas que hagan actividades como talleres, pero estamos aún muy lejos de todo eso.

- ¿Ha sentido alguna vez que las feministas blancas se olvidan de vuestra posición?
- Creo que no la olvidan, sino que no la quieren poner. Dicen que la diferencia quiere acabar con el feminismo, pero esa no es mi posición. Yo respeto que en este país el feminismo blanco tenga un problema con el género como punto fundamental. Comparto sus objetivos, pero no son los míos. En la unión encuentro marginalidad, así que me separo para construirme respetando que las demás tienen sus objetivos y sus luchas. Si algún día tenemos que coincidir, que la coincidencia nazca sola, pero que no sea una obligación porque yo no me siento representada: a mí me discriminan mujeres también.

- Algún ejemplo que se le venga a la mente...
- Una exposición de mujeres negras nacidas en Zaragoza. Mujeres que rompen el estereotipo, mujeres negras que en lugar de necesitar ayuda la ofrecían. Cuando me acerqué, nunca olvidaré esa frase, me dijeron: "Pero esto no es aquí, esto tiene que ser en la Casa que atiende a personas migrantes". Ese fue mi primer choque. Me di cuenta de que ser mujer con experiencia migrante te hace menos mujer.

- "Menos mujer" es una idea dura.
- Sí. A la mujer racializada o migrante se la presupone ignorante, que no sabe hablar ni tiene formación. En total, que tienen que hablar por ella. En mi libro, por ejemplo, aclaro que ser pobre no quiere decir que no puedas ser brillante. Piensa que en el siglo XIX las mujeres negras se vendían en la sección de animales, así que imagínate de dónde viene nuestra deconstrucción.

- Así que, ¿las feministas blancas tienen una actitud paternalista con las mujeres negras?
- Recuerdo una vez estuve en un debate con mujeres blancas feministas, aunque también había un hombre. Para mí el debate fue un horror porque entre ellas se creó un ambiente opresivo. El hombre, al final, me dijo: "Estas señoras se han puesto contigo como los hombres se ponen con las feministas".

- Pues solo queda la pregunta evidente: ¿cómo ha llegado al feminismo?
- Cuando comencé Afroféminas fue por el deseo de empoderamiento, pero yo no conocía el feminismo negro, a él llegue después, cuando me di cuenta de que mi experiencia no era casual. Mi experiencia era la misma que tenía la mujer negra de México o Francia. El feminismo negro tiene historia, pero está poco visibilizada. Yo tenía claro que ante cualquier tipo de microagresión quería saber responder, entonces me di cuenta de que había una teoría, así que empecé a prepararme y saqué el discurso del feminismo negro al mundo real y en 2015 fue cuando comencé a impartir talleres, que son espacios para que la gente pueda conocerlo y se sienta bien. En ellos nadie se siente agredido. Hay diferencias en el discurso entre Europa y Estados Unidos, pero la historia al final es trasladable a cualquier país que haya sufrido colonización.

lunes, 5 de marzo de 2018

#hemeroteca #feminismoblanco #afrofeminismo | Por qué Afroféminas no se suma a la Huelga Feminista

Imagen: Afroféminas
Por qué Afroféminas no se suma a la Huelga Feminista.
Afroféminas, 2018-03-05

https://afrofeminas.com/2018/03/05/porque-afrofeminas-no-se-suma-a-la-huelga-feminista/

El próximo 8 de Marzo está convocado el paro femenino. Un enorme número de asociaciones, colectivos, partidos políticos, medios de comunicación, y todo tipo de entidades se han sumado a este movimiento, que une a muchas mujeres. Pero algunas de nosotras hemos decidido, después de mucha reflexión, no sumarnos y queremos explicar algunas de las razones ante la insistencia de nuestras seguidoras y aliadas.

Primero diremos que estamos en nuestro derecho como entidad de no sumarnos. Ante los previsibles ataques, que ya se han producido (muy escasos eso sí), por parte de algunos colectivos feministas, acusándonos de estar en un lado del tablero político que no es el nuestro, solo decir que no tenemos lado en la política actual, nadie nos representa. Somos independientes y autónomas. Somos mujeres negras empoderadas. No se nos puede acusar de colaborar con el “enemigo” o ser cómplices del machismo. Nos han estado atacando durante dos meses desde posiciones racistas y muy pocas que hoy nos piden adhesión se interesaron por el tema, porque el racismo no les toca.

Para nosotras, que nos mantuvimos expectantes ante los acontecimientos y acciones que llevaban a la huelga, y que vimos el tratamiento de los medios y de las cabezas visibles de la política, opinamos que nuestra decisión es la única posible como mujeres negras y racializadas en este país.

A pesar de los tímidos intentos del manifiesto por ser inclusivo, los hechos son más fuertes que las palabras, y en realidad la invisibilización de las mujeres racializadas en este movimiento es prácticamente absoluta. Los medios apenas se hacen eco de las posturas de nuestras líderes, e incentivan un feminismo mainstream expresamente blanco.

Se nos pide que nos sumemos a la huelga en la suposición de que 1+1 es igual a 2, pero resulta que con el feminismo hegemónico en este país 1+1 es solamente 1 con un lavado de cara inclusivo, con una mujer negra en el cartel y poco más. No hay representación, ni visibilización de nuestras posturas, y nuestra principal reivindicación como mujeres racializadas, que es el racismo, se obvia, ya que en realidad, no se le da ninguna importancia. La brecha más grande es entre blancxs y racializadxs.

Lo que tenemos es un movimiento que nos dice que nos unamos, que marchemos juntas, pero que a la hora de la verdad le importamos poco, y nuestras reivindicaciones menos.

En las innumerables entrevistas y declaraciones que han dado estos días mujeres relevantes de la cultura, la política, el periodismo, etc., (en casi su totalidad blancas) queda claro lo que decimos. Nadie ha hecho ni una sola mención a nuestras reivindicaciones, ni a las de las gitanas, musulmanas, etc. Ellas tienen su agenda, que podemos compartir, pero que se olvida de que las mujeres racializadas sufrimos una doble o triple discriminación, y que en muchísimas ocasiones, esas discriminaciones también vienen de las propias mujeres blancas. Lo hemos sufrido incluso en círculos feministas. Hasta que no empecemos por ahí, tenemos poco que reivindicar en conjunto. Entendemos que esto se hace duro de escuchar, pero hay que decirlo.

Desgraciadamente la interseccionalidad sigue siendo una palabra que el feminismo hegemónico vacía de contenido cuando la tiene que poner en práctica. Hay un gran número de periodistas, cadenas de televisión y periódicos que están haciendo un gran esfuerzo por la huelga. ¿Cuántos de esos medios tienen personas negras trabajando? ¿Cuántas de esas periodistas, casi en su totalidad blancas, se han acordado de las mujeres racializadas? En una esfera tan blanca es poco probable vernos representadas.

Sabemos el riesgo de asumir esta postura en un ambiente de euforia. Otros colectivos afrofeministas se han sumado, y lo respetamos. Nuestras redactoras tomaran sus propias decisiones de secundarla o no, ya que no hay unanimidad. Pero Afroféminas no lo hará.

Pensamos que hacemos más no haciéndola y poniendo el punto de mira en el problema que sigue teniendo el feminismo blanco con las mujeres racializadas y su propio racismo. Creemos que no se puede arreglar el mundo si no eres capaz de arreglar tu propia casa, y tirar para adelante pidiendo uniformidad en las filas sin haber abordado seriamente tus problemas con nosotras, las mujeres racializadas.

Sinceramente pensamos, que nuestra postura hará mucho más efecto que una adhesión sin matices. Se ha demostrado que los matices quedan borrados en los medios. No estamos, no existimos. De nuevo invisibilizadas y olvidadas. ¿Acaso no somos mujeres?

Aun así, aplaudimos a muchas de nuestras aliadas que se sienten interpeladas por el llamamiento de esta huelga, es su historia o más bien una parte de ella. Sin embargo Afroféminas ha decidido trazar su propio camino. La deshumanización de la mujer racializada es nuestra principal prioridad y una cuestión tan compleja, no se resuelve con una huelga. Seguid vosotras vuestro camino, que al menos Afroféminas, buscará sus propias soluciones: Separarnos, que no aislarnos, como bien ha explicado Antoinette Torres en reiteradas ocasiones.

Ante esta decisión la directora de esta revista ha recibido muchas críticas. Sin embargo nos preguntamos si hasta ahora no existimos, ¿por qué ahora se molestan porque nos queramos marchar? Lo dejamos para vuestra reflexión.

jueves, 4 de enero de 2018

#hemeroteca #blackface | Colectivos antirracistas critican la cabalgata de Alcoi que pinta de negro a 200 pajes cada año

Imagen: El Diario
Colectivos antirracistas critican la cabalgata de Alcoi que pinta de negro a 200 pajes cada año.
Las cabalgatas de reyes reabren desde hace unos años el debate sobre el racismo en las tradiciones. Alcoi defiende su fiesta y asegura que se trata de una "tradición integradora".
Laura Martínez | El Diario, 2018-01-04
http://www.eldiario.es/cv/Colectivos-antirracistas-critican-cabalgata-Alcoi_0_725827834.html

Las cabalgatas de los reyes magos reabren desde hace años el debate sobre las tradiciones y la discriminación. Diversos colectivos se preguntan si de verdad es necesario embadurnar las caras de personas blancas para representar a un rey africano y a sus pajes. Hacer de un color de piel un disfraz y una caricatura es denigrante, consideran.

En la representación de la localidad alicantina de Alcoi, con más de un siglo de tradición, hay una categoría de pajes que forman parte de la cabalgata y reparten los regalos con escaleras por las casas de quienes han pagado para ello. Estos criados de los reyes magos, doscientos cada año, están representados por personas blancas pintadas de negro como el betún y con unos acusados labios rojos. Coloquialmente, a los integrantes de esta comitiva los llaman "els negrets".

La de Alcoi se reivindica como la cabalgata más antigua del Estado español, con 133 años a cuestas, y está declarada Bien de Interés Cultural y Fiesta de Interés Turístico Nacional. Además, aspira al reconocimiento de la Unesco desde 2011 y Televisión Española suele conectar en directo en su cobertura de la noche de reyes. Este es el principal argumento de la defensa del municipio ante las acusaciones de racismo por parte de varias ONG y colectivos: la tradición y la candidatura de la Unesco. "Un 'blackface' masivo en Alcoi, ¿puede ser patrimonio inmaterial de la humanidad?" se preguntan en Afroféminas. El colectivo para mujeres afrodescendientes, que pelea por inculcar la perspectiva racial en el feminismo, inició hace semanas una campaña de crítica a la cabalgata.

El término 'blackface' se refiere al maquillaje teatral para representar a personas de raza africana y tiene su origen en las exhibiciones de esclavos como entretenimiento para el público blanco. La práctica fue habitual hasta los sesenta, cuando el movimiento por los derechos civiles norteamericano consiguió su prohibición.

"El tema de las tradiciones es algo peliagudo, no podemos esconder detrás de éstas actos anacrónicos, que además ofenden a un sector de la población" señala el colectivo Afroféminas en este artículo en su página web. "Las tradiciones son cambiantes y deben adaptarse a los tiempos", recuerdan.

En la revista Africanidad, Antumi Toasijé escribe que "la representación de Alcoi es una más de tantas y tantas mofas racistas, en una larga tradición de opresión, esclavitud, colonialismo y racismo". Junto a estas críticas, otros colectivos han lanzado campañas en redes sociales contra la práctica de embetunar a personas blancas. Por ejemplo, la Revista Negrxs pide por Twitter e Instagram compartir las fotos de "blackface" y recoger experiencias de personas que hayan participado en cabalgatas de reyes.

Desde 'Es Racismo' critican que esta cabalgata "nos recuerda que somos indígenas, una forma de racismo más allá de una representación folclórica de la población africana históricamente esclavizada". La revista recoge en este artículo la cita de Antumi Toasijé, director del Centro Panafricano que señala la representación como "una más de tantas y tantas mofas racistas, en una larga tradición de opresión, esclavitud, colonialismo y racismo”.

En Alcoi todos defienden su tradición alegando de que es una fiesta "integradora". El pleno del Ayuntamiento liderado por el PSOE presentó una moción de apoyo a la figura de los pajes y a la cabalgata. La contraofensiva del municipio pasa también por una campaña en la plataforma Change_org, que pide a la Unesco el reconocimiento de la fiesta y lleva casi 12.000 firmas.

La diputada de Podemos por Alicante, Rita Bosaho, considera que "hay que conseguir avances sociales, y en el caso de las fiestas, que cada vez sean más de todos y todas, pero siempre respetando las tradiciones porque son parte de nuestra cultura". La representante de la formación morada apunta que las fiestas de la localidad alicantina, como la de 'Moros y cristianos' han ido actualizándose, incluyendo a mujeres por ejemplo, lo que es "un orgullo".