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miércoles, 16 de abril de 2025

#hemeroteca #gais #cofradias | "Mariquitas capillitas": así es el documental que se mete dentro de la comunidad LGTBI en la Semana Santa de Sevilla

Los 'chillaores' a la Virgen de los Dolores en Sevilla //

"Mariquitas capillitas": así es el documental que se mete dentro de la comunidad LGTBI en la Semana Santa de Sevilla

Los 'chillaores' son la pieza más escandalosa de la Semana Santa... pero no tienen nada de nuevo
John Tones | Xataka, 2025-04-16
https://www.xataka.com/magnet/mariquitas-capillitas-como-comunidad-lgbti-sevilla-vive-pasion-semana-santa-dentro 

En 2019 se viralizó un vídeo que mostraba a un grupo de jóvenes vitoreando a la Virgen de los Dolores en una procesión de la Semana Santa de Sevilla. Lo entregado de los piropos ("¡Reina del Martes Santo!", "¡El barrio entero pa ti!") y el tono con el que éstos se lanzaban desató todo tipo de comentarios, muchos de ellos abiertamente homófobos y, sobre todo, plumófobos. En cualquier caso, no sorprendieron a quienes están habituados a la Semana Santa de la capital andaluza y a su íntima relación entre el fervor católico y la personalísima militancia LGTBI de muchos de los devotos de las imágenes.

A chillar, joven. En realidad, el fenómeno de los "chillaores", como se conoce a estos jóvenes, no tiene nada de nuevo, como creen algunos guardianes de las esencias de la Semana Santa (aunque es cierto que es ahora cuando la Iglesia se ha mostrado a favor de "cortar los histerismos"). Por ejemplo, en 1916, Eugenio Noel ya documentaba frases como "Esta Virgen se pasa por la entrepierna a todas las vírgenes de Sevilla" gritadas al paso de la Esperanza Macarena.

Barrios humildes. Estos vítores tenían en su día mucho de reivindicación social, ya que tanto el barrio de Triana como la Macarena eran zonas populares que engalanaban a sus vírgenes como desafío a la aristocracia de las procesiones centrales. Ahí tenían sentido los gritos con un punto corrosivo, intolerable para el poder central (y eclesiástico). Hoy Sevilla es una ciudad muy distinta, pero las costumbres florecen de nuevo: Noel hablaba de cómo en la Madrugá "la catedral no se cierra, las tabernas tampoco, y la vida de los prostíbulos es más activa que nunca". La Semana Santa es una actividad performativa, tanto si se opta por el amaneramiento como por la sobriedad extrema.

"¡Dolores guapa!". De esto se dio cuenta Jesús Pascual cuando vio el vídeo viral. Comenzó a indagar en el fuerte componente LGTBI de la Semana Santa de sevilla y lo plasmó en un documental titulado como el grito que lanzaban los ‘chillaores’ del vídeo, y que se puede ver en Filmin y Prime Video. El resultado es una amalgama de influencias que dejan clara la naturaleza popular de la Semana Santa en Sevilla y cómo los símbolos pueden ser reinterpretados sin que pierdan nada de su significado original. A la vez paradójicamente corrosivo y tradicional, '¡Dolores guapa!' es revelador sobre todo cuando los autodenominados "mariquitas capillitas" hablan de la tradición de los pasos y los costaleros como terreno abonado para el sentir gay.

Dos formas de verlo. En ¡Dolores guapa! se dice que "hay dos religiones: la de Roma y la de Sevilla". Se hace referencia así al catolicismo y a las múltiples formas de entender su iconografía, donde la Virgen María, pura feminidad y símbolo maternal, es a la vez símbolo pío y diva a la que vestir como a una folclórica (otro entorno eminentemente andaluz que los gays han hecho suyo, pese a la oposición tradicionalmente homófoba de la Iglesia y la España más inmovilista).

Rodríguez Ojeda, referente. En el documental se menciona, como referente imprescindible, al bordador Juan Manuel Rodríguez Ojeda, homosexual reconocido que revolucionó la Semana Santa a finales del XIX. Entre sus obras esenciales están el manto de la Virgen de la Macarena (que fue revolucionario en su día, por distanciarse de los mantos más sobrios vistos hasta ese momento) o los trajes de la Centuria Romana, que decoró con plumas y leotardos. Este colorido y preciosismo hicieron mucho por inyectar de una inaudita sensibilidad ‘queer’ a la Semana Santa de Sevilla. De hecho, con él se estableció un prototipo de participación gay en labores artísticas, de joyeros a vestidores de vírgenes.

Su doble moral, gracias. Aunque esta presencia homosexual es abierta y reconocida, en muchos casos declarada, no deja de haber cierta tensión: la integración está ahí, pero el señalamiento también: la Iglesia exige comportamientos "morales" a homosexuales y divorciados. Los gritos a la Virgen son así una forma de reivindicación de una realidad que, por la presencia de la Iglesia, no puede ser oficial: una vez más, como pasó antes en el cine y en la música, la sensibilidad camp sirve como declaración de intenciones (y como construcción de un entorno familiar alternativo ante el rechazo del propio).

Nuevos tiempos para el barroco. En los últimos tiempos, han surgido nuevos artistas y movimientos que reivindican esta realidad. Carlos Carvento fusiona mantillas sevillanas con actitudes de ‘drag queen’; colectivos como Proyecto Palio luchan por la visibilidad trans en las cofradías; y finalmente, escándalos como el del cartel de la Semana Santa de 2024 de Salustiano García, que cuestionó la iconografía de Cristo, abren debates que ayudan a visibilizar una lucha de estéticas y voluntades que lleva años burbujeando dentro de las cofradías.

domingo, 23 de marzo de 2025

#hemeroteca #homofobia #deportes | «No podemos salir a la pista y correr como mariquitas», la polémica frase del entrenador de Estudiantes

Natxo Lezkano, durante un partido, en una imagen de archivo //

«No podemos salir a la pista y correr como mariquitas», la polémica frase del entrenador de Estudiantes

Natxo Lezkano ha pedido disculpas tras decir esta frase a sus jugadores durante un tiempo muerto en el partido ante Obradoiro
Javier Varela | El Correo, 2025-03-23
https://www.elcorreo.com/deportes/baloncesto/podemos-salir-pista-correr-mariquitas-polemica-frase-20250323132044-ntrc.html

Polémica en la LEB Oro y no por el resultado de un partido. Natxo Lezkano, entrenador del Movistar Estudiantes, ha pedido disculpas públicamente por los comentarios ofensivos vertidos durante un tiempo muerto del partido de su equipo ante el Monbus Obradoiro. El encuentro finalizó con derrota estudiantil a domicilio ante el conjunto gallego por 90-73.

A falta de 5:49 para el final del partido, Estudiantes perdía por siete puntos (70-63) cuando el técnico nacido en Portugalete solicitó un tiempo muerto para intentar cambiar la dinámica. Además de dar indicaciones a sus jugadores, el técnico soltó una frase para recriminarles una supuesta actitud indolente.: «Eh, no podemos salir a la pista y correr como mariquitas». Unas palabras que fueron captadas por las cámaras y que rápidamente recibieron todo tipo de críticas en redes sociales.

«Eh, me cago en dios, corre a la esquina, corre a la esquina y todo esto», añadió mientras señalaba sobre la pizarra las instrucciones.

Los aficionados y los propios comentaristas del partido se quedaron sorprendidos de las palabras del técnico del equipo colegial. «No ha sido el tiempo muerto más políticamente correcto de Natxo Lezkano, pero a veces hay que hablar desde las entrañas. Estaba pidiendo más intensidad a los jugadores que salen de banquillo para que den un plus de agresividad en defensa», dijo Pedro Robles, comentarista del partido y exjugador del Estudiantes.

Ante el revuelo que han suscitado sus palabras, el técnico ha querido pedir disculpas: «Quisiera expresar mis más sinceras disculpas por el comentario inapropiado que hice durante el partido de hoy. Fue un momento de tensión y no fue mi intención ofender a nadie. Lamento profundamente lo sucedido y reitero mis disculpas a todos».

domingo, 24 de noviembre de 2024

#libros #gais #psicologia | Yo soy mariquita : reconoce al adolescente que fuiste, afirma al adulto que eres

Yo soy mariquita : reconoce al adolescente que fuiste, afirma al adulto que eres / Andrés Escribano.

Albacete : Autoedición, 2024 [11-24].
152 p.

/ ES / Libros / ENS / Aceptación / Adolescencia / Autoayuda / Gais / Mariquitas / Psicología / Testimonios

📘 Ed. impresa: ISBN 9788409655854 / 16.90 €
📝 Cita APA-7: Escribano, Andrés (2024). Yo soy mariquita : reconoce al adolescente que fuiste, afirma al adulto que eres. Autoedición.

En "Yo Soy Mariquita", Andrés Escribano explora el proceso de autoafirmación de los hombres mariquitas, más allá de simplemente salir del armario. El libro invita a reconocer al adolescente que fuimos e integrarlo en el adulto que somos, para alcanzar una verdadera libertad personal. A través de una excepcional combinación de rigor psicológico y experiencias personales profundamente conmovedoras. Escribano ofrece una guía inspiradora para todos aquellos que buscan afirmarse ante el mundo y ante sí mismos.

Andrés Escribano
(Albacete, 1990) es psicólogo, neuropsicólogo y sexólogo, con más de diez años de experiencia acompañando a personas LGBTQ+. Especialista en Psicología Afirmativa Gay, ha sido ponente en diversas instituciones académicas y profesionales, incluyendo la Asociación EMDR España. Comprometido con la comunidad, Andrés combina su experiencia profesional con una voz personal y auténtica en su escritura.

lunes, 25 de marzo de 2024

#hemeroteca #homosexualidad #cofradias | ‘¡Dolores guapa!’, una reivindicación del “mariquita capillita” en la Semana Santa sevillana

Fotograma de '¡Dolores guapa!' //

‘¡Dolores guapa!’, una reivindicación del “mariquita capillita” en la Semana Santa sevillana

Hablamos con Jesús Pascual, director del largometraje galardonado con el premio a Mejor Película de la Sección Panorama Andaluz en el Festival de Sevilla, sobre el papel del colectivo LGTBIQ+ en esta fiesta tradicional.
Laura Cuesta | Público, 2024-03-25
https://www.publico.es/uwu/cultura/dolores-guapa-una-reivindicacion-del-mariquita-capillita-en-la-semana-santa-sevillana/

Ser sevillano va de la mano con la tradición católica de la ciudad, también para el colectivo LGBTIQ+. Uno de los momentos que mejor refleja esta conexión entre estos dos mundos aparentemente opuestos tuvo lugar en 2019, cuando se viralizó un vídeo en el que unos jóvenes vitoreaban a la Virgen de los Dolores durante una procesión de la Semana Santa de Sevilla. “¡Dolores, guapa! ¡Qué bonita eres! ¡Eres la reina del Martes Santo! ¡Eres preciosa! ¡El barrio entero pa’ ti!”, gritaba uno de ellos. El vídeo también le llegó a Jesús Pascual, director nacido en Alcalá de Guadaíra que en aquel momento estaba terminando la carrera de Comunicación Audiovisual en la Universidad de Sevilla.

Aquellas imágenes recorrieron los móviles de miles de personas dentro y fuera de Andalucía, y Pascual se percató entonces de la cantidad de comentarios despectivos que los jóvenes estaban recibiendo. En aquel momento, se planteó estudiar cómo las imágenes y tradiciones de base religiosa atraviesan las vidas de las personas que habitan Sevilla y cómo, entre todas ellas, la figura del ‘mariquita capillita’ era imprescindible para comprender el funcionamiento de una fiesta como la Semana Santa.

Sus investigaciones resultaron en ‘¡Dolores guapa!’, documental en el que el director andaluz mira a esta tradición religiosa desde una perspectiva siempre relegada a los márgenes. Más que una carta de amor a la Semana Santa sevillana, la película es una oda a la ciudad de Sevilla y parte de su identidad. El largometraje fue galardonado con el premio a Mejor Película de la Sección Panorama Andaluz en el Festival de Sevilla. En esta entrevista, hablamos con el director.

P. ¡Dolores guapa! tiene su origen en 2019, cuando se viralizó el vídeo de unos jóvenes lanzando piropos a la Virgen de los Dolores ¿Cómo te llegó y qué se te pasó por la cabeza entonces?


El vídeo me llegó como a todo el mundo. Se hizo viral en redes sociales, hasta se hicieron stickers de Whatsapp. Había muchos comentarios que criticaban la Semana Santa y cómo la gente del colectivo participa en esta fiesta, haciendo referencia a las contradicciones que esto supone. A mí lo que me llamó la atención fue, precisamente, que llamara tanto la atención lo que se muestra. Las reacciones que se ven en el vídeo son bastante habituales en la Semana Santa de Sevilla y la Semana Santa de Andalucía. No son una cosa nueva, sino que es algo que lleva años ocurriendo.

P. El documental reivindica la figura del “mariquita capillita”. ¿Cómo te acercaste a la cultura LGBTIQ+ dentro de la Semana Santa a la hora de hacer la película?

Preguntando mucho. Hicimos un llamamiento en redes sociales para buscar perfiles. Pero también hay varios nombres que se conocen en Sevilla, que son personas que tienen cierta influencia en el mundo cofrade y que viven su sexualidad de manera abierta. Nos acercamos a ellos, les planteamos el proyecto y tuvimos la suerte de que confiaron en nosotros y nos fueron redirigiendo a otras personas que también podía ser interesante que conociéramos. Fue un trabajo de hablar mucho y ordenar los testimonios. También de leer mucha documentación, como teorizaciones sobre la Semana Santa de Sevilla que se habían hecho a lo largo de la historia desde un punto de vista no ortodoxo. Es decir, textos que no tuvieran tanto que ver con la doctrina católica, sino con la fiesta y la parte cultural de la fiesta.

P. A priori uno podría pensar que los protagonistas no iban a ser muy activistas y, sin embargo, la mayoría de personas que aparecen tienen un gran compromiso con las reivindicaciones del colectivo. ¿Os sorprendió?

Muchísimo. En el documental aparecen personas ateas que están lejos de la Iglesia y del mundo de las hermandades, pero que tienen una afinidad con la fiesta por el componente cultural. Sabíamos que ellas podían tener un discurso crítico. Lo que nos sorprendió fue que la gente que sí era religiosa y estaba dentro de las hermandades era la que tenía el discurso más elaborado. Tenemos que pensar que para ellos la Semana Santa es su vida y se han enfrentado muchas veces a detractores que han cuestionado su participación en esta fiesta siendo del colectivo LGTBIQ+. Cuando quedamos con ellas superaron con creces nuestras expectativas. No solo tenían un discurso muy elaborado, sino también la legitimidad de ser críticos. La cofradía es su cultura y su vida, por eso saben criticar con fundamento.

P. Fuera de Andalucía, incluso dentro de la propia Comunidad Autónoma, está extendida la idea de que la Semana Santa es una fiesta que defiende valores tradicionales y que está muy relacionada con los valores de la Iglesia. Luego en el documental hay personas que se atreven con toda naturalidad a hablar de las vírgenes en Sevilla como divas gays. ¿Dónde queda la religión en todo esto?

Cuando hablamos de religión, hay que hacer una diferenciación. Por un lado, nos referimos a la doctrina católica y a cómo la Iglesia está involucrada en la cultura cofrade. Pero, para mí, la religión también tiene otro significado. Después de hacer el documental he llegado a la conclusión de que incluso la gente que no es creyente y que no está dentro de la Iglesia, puede disfrutar de la Semana Santa. Ahí hay un componente religioso, entendiendo la religión como una cosa mucho más amplia, que te conecta con lo trascendente. ¿Cuánta gente que es atea se emociona viendo pasar a la Virgen de Macarena? Yo el primero. Hay algo ahí que también conecta con tu pasado, tu infancia, tu familia, tu barrio y tu ciudad. La Semana Santa de Sevilla tiene un gran potencial en el sentido de pertenencia a la ciudad. Para mí, eso es una forma de religión que no tiene nada que ver con creer en un Dios, en una doctrina, ni en una Iglesia.

Eso no quita que sea una fiesta que reivindica los valores tradicionales, pero es también una fiesta popular. Por eso en ella hay mucho espacio para la resistencia. A principios del siglo XX, Chaves Nogales decía que la Semana Santa siempre se ha construido a espaldas de las autoridades eclesiásticas y que el cofrade era como un ente que conspira contra la autoridad. Me parece algo para reivindicar.

P. Pareciera que el colectivo ha hecho su propia evolución dentro de la Semana Santa y esta tradición. “Yo a mi virgen le pedía no ser gay y ahora le pido que me vaya bien con mi novio”, comenta uno de los protagonistas de la película.

Aunque las personas queer han tenido una participación muy fuerte dentro de la Semana Santa sevillana y andaluza, no son ajenas al contexto mundial. Ha habido grandes avances en cuestiones de igualdad de género y sexualidad y las personas del colectivo que están dentro de las hermandades también lo han vivido. Las grandes diferencias que hay con respecto a hace un siglo es que todos estos temas se pueden hablar y reivindicar. Hay una conciencia política y un mayor acceso a la información, lo que las ha llevado a tomar consciencia de su posición en las hermandades. Ya no piden por favor, sino que exigen una legitimidad sobre su espacio en estas tradiciones.

P. El documental también aborda cómo históricamente el “mariquita capillita” ha tenido reservados ciertos espacios dentro de las hermandades, como los vestidores donde visten a las vírgenes. ¿Por qué ocurre esto?


Nosotros investigamos mucho la figura del ‘mariquita andaluz’, que es algo que se está estudiando desde la antropología desde hace poco. Durante el siglo XX, esta figura funcionaba como una especie de tercer género, aunque no me guste mucho esta expresión. En las comunidades andaluzas, teníamos hombres, mujeres y mariquitas. Estos tenían funciones reservadas para ellos, no solo dentro de la Semana Santa, sino en la vida social. A ellos se les presuponía la destreza física que se les atribuye a los hombres, pero al mismo tiempo, también un gusto por el detalle, el mimo y el refinamiento. Esta lectura hizo que tuvieran oficios reservados. En el caso de la Semana Santa, uno de esos ejemplos son los vestidores de imágenes.

P. ¿Por qué la Semana Santa? ¿Qué crees que ha impulsado tradicionalmente a los gays sevillanos a integrarse en las cofradías?


Es una pregunta que nos hacemos todo el rato. ¿Qué hay ahí? ¿Qué es lo que brilla para que las comunidades disidentes se hayan acercado a lo largo de los siglos a esta fiesta? Es muy complejo de explicar porque no hay un único motivo. La primera media hora del documental intenta explicar cómo la Semana Santa se integra en la vida de las personas de la ciudad. De todas, no solo de las del colectivo LGTBIQ+, y lo hace de una manera sutil. Esto está ahí desde edades muy tempranas. Siempre me sorprende cómo hay muchísimos niños que saben moverse por el centro de Sevilla, el nombre de sus calles, incluso datos culturales sobre el patrimonio y autores del barroco. ¿En qué ciudad del mundo hay niños que estén tan conectados con el patrimonio cultural, aunque este sea limitado y concreto?

La cultura cofrade te atraviesa y está a veces mucho antes de que tomes consciencia de tu expresión de género y tu orientación sexual. Cuando cumples cierta edad y llegas a ciertas conclusiones sobre tu identidad, la Semana Santa ya estaba ahí. Más allá del colectivo, a mí me interesa qué hay en esta fiesta para que tantísima gente se acerque a ella y se establezca ese sentimiento de pertenencia. 


Y TAMBIÉN...
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Comentario de Raúl Solís / Facebook, 2024-03-25
A mí no es que me guste la Semana Santa, es que me encanta. Pero, aunque no me gustara, nunca me alegría de la tristeza del pueblo. Hay una psicopatía muy común de entender que el laicismo es oponerse a la Semana Santa. El laicismo es oponerse a que la Iglesia tenga poder civil, pero la Semana Santa en Andalucía es justamente el poder del pueblo apropiándose de una manifestación que fue pensada en el siglo XVI por la Iglesia de Roma para teatralizar los dogmas y adoctrinar a un pueblo que era analfabeto y aprendía viendo imágenes. Lejos de hacerse dogmática, el pueblo andaluz le robó la Semana Santa a la Iglesia y la convirtió en una fiesta de la heterodoxia, en una celebración de la vida en medio de la muerte y las ciudades se llenaron de cofradías gremiales de grupos oprimidos como los gitanos, los negros y artesanos. Digo esto porque he puesto una foto de un Cristo con paraguas y hay quienes entienden que me alegro de la lluvia o quienes creen todo lo contrario. Besos, abrazos, aplausos y viva la inteligencia colectiva del pueblo andaluz.

lunes, 19 de diciembre de 2022

#hemeroteca #homosexualidad #cofradias | ‘¡Dolores guapa!’, el documental que reivindica el papel de la comunidad LGTBIQ+ en la Semana Santa sevillana

Imagen del video que dio origen al documental '¡Dolores guapa!' //

‘¡Dolores guapa!’, el documental que reivindica el papel de la comunidad LGTBIQ+ en la Semana Santa sevillana

Hablamos con Jesús Pascual, que dirige un film divertido y profundo galardonado con el premio a Mejor Película de la Sección Panorama Andaluz en el Festival de Sevilla, y que ahora se puede ver en Filmin.
Juanjo Villalba | EPE, 2022-12-19
https://www.epe.es/es/cultura/20221219/dolores-guapa-documental-reivindica-papel-80002438

El clasismo, la homofobia y la plumofobia de una buena parte de la población de nuestro país quedó en evidencia cuando en 2019 se viralizó un vídeo en el que unos jóvenes sevillanos vitoreaban a la Virgen de los Dolores durante una procesión de la Semana Santa de Sevilla. “¡Dolores, guapa!”, “¡Reina del Martes Santo!”, “¡El barrio entero pa ti!”, gritaban emocionados. Las imágenes también le acabaron llegando a Jesús Pascual, un joven director, nacido en Alcalá de Guadaíra en 1997, y que se estaba licenciando justo en aquella época en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Sevilla.

“Lo que aparecía en las imágenes no me sorprendió en absoluto”, nos explica. “Expresiones de fervor como esas son bastante habituales en Andalucía. Lo que sí llamó mi atención fueron los comentarios de muchas personas en redes sociales: ridiculizaban a los protagonistas del vídeo con comentarios crueles. Me daba la sensación de que muchas de las personas que lanzaban críticas no entendían del todo lo que estaban viendo. Incluso a mí mismo se me escapaban muchos de los códigos que estaban ahí en juego: sabía que existía la figura del mariquita capillita, pero tenía muchas preguntas al respecto, así que empecé a investigar”.

Fue así como Jesús acabó arrancando el rodaje de ‘¡Dolores guapa!’, un documental que supone un acercamiento, sensible y filmado de forma bellísima, pero a la vez directo y muy esclarecedor, a toda la cultura marica que existe hoy en día y desde hace décadas en torno a la Semana Santa de Sevilla. Intentando comprender cómo y por qué se ha ido gestando a lo largo de los años. “Para Antonio Bonilla, el productor de la película”, continúa Pascual, “el tema principal siempre fue el sentimiento de pertenencia a la ciudad. A mí me atraía más explorar el modelo de homosexualidad local que existió en Andalucía hasta hace pocas décadas, cuyo rastro, considero, se conserva de forma especialmente vivo en el ámbito de las hermandades. En cualquier caso, la película habla de cuestiones que sobre todo tienen que ver con la identidad. Intenté reflejar esto desde la primera secuencia, en la que las imágenes se combinan con otro elemento fundamental en ‘¡Dolores guapa!’: la voz, el testimonio oral”.

Debido a esto, el documental se sostiene principalmente sobre sus personajes: una galería de personas pertenecientes a la comunidad LGTBIQ+ sevillana que nos relatan sus experiencias y reflexiones alrededor de la Semana Santa, la religión, Sevilla como concepto (casi podríamos decir, como ‘state of mind’), las cofradías, la actitud de la Iglesia y todas las complejas ramificaciones de todos estos temas. “Encontrar a los protagonistas fue más fácil de lo que podría pensarse”, confiesa Pascual. “Nos sorprendió la cantidad de personas que estaban deseando hablar del asunto. Muchas de las cuestiones que queríamos tratar en el documental eran temas que ellos ya habían reflexionado y discutido entre amigos maricas del ámbito cofrade. Empezamos a tener conversaciones con los perfiles que más nos interesaban y estos, a menudo, nos conducían hasta otras personas, amigos suyos, que iban ampliando el plantel”.

Los recuerdos de los protagonistas más mayores, especialmente de Antonio, de 88 años, conocido en su época como la Palomita de San Gil, plantean casi inevitablemente la relación que los habitantes de Sevilla habían tenido tradicionalmente con la homosexualidad. Parecería que, incluso en los oscuros tiempos del franquismo, existía cierta tolerancia hacia estas personas, algo inédito en otros lugares de nuestro país. “En el modelo local de homosexualidad vigente en la Andalucía franquista, el mariquita tenía unas funciones sociales reservadas para él”, nos explica Jesús. “Esto permitió a muchas personas vivir su pluma con mayor visibilidad. Antonio cuenta que, por ejemplo, se paseaba por la ciudad en los años cincuenta con vestido y tacones, y asegura no haber sufrido nunca represalias. Al menos, él no las percibió como tal. Otra de esas funciones ‘sociales’ era la de ser el chiste, divertir, entretener. También existían oficios concretos propios de mariquitas y, por supuesto, labores en el ámbito religioso-ritual mediante las que estas personas podían alcanzar cierto prestigio social”. Según Pascual, la transgresión de género que encarnaba la figura del mariquita llegaba a resultar incluso necesaria para el resto de la comunidad. ¿Podemos hablar entonces de tolerancia? Sí, pero con matices y matices que, nos asegura el director, no caben en una simple respuesta. “Lo que, desde luego, no podía cruzar a la esfera pública era todo lo relativo al deseo y la sexualidad. Aunque todo el mundo imaginaba que el mariquita tenía relaciones sexuales, este tema era completamente tabú”, afirma.

¿Por qué esa devoción?
Pero, ¿por qué la Semana Santa? ¿Qué ha impulsado tradicionalmente a los gais sevillanos a integrarse en las cofradías? “Era una pregunta que nosotros mismos teníamos y nadie nos daba exactamente la misma respuesta”, confiesa el director. “En muchos casos, existe una fascinación estética desde la infancia que te inclina a acercarte. También es normal para la mayoría de gente de Sevilla llegar a una hermandad por tradición familiar. Luego, ya dentro, conoces a otros como tú, de tu edad y mayores, que te sirven de referente y con los que puedes compartir esa fascinación”.

Una predilección que puede adoptar razones y formas muy diversas. Unos la ven como una exaltación de la belleza; otros como una catarsis, un cuelgue colectivo sin necesidad de drogas que casi estaría relacionado con el Carnaval; otros como un teatro y otros incluso comparan la celebración con el programa de televisión ‘RuPaul's Drag Race’. ¿Dónde queda la religión en todo esto? “¡Es que todo eso está muy ligado al sentimiento religioso!”, responde Jesús. “A mí todo eso me suena a Barroco y a Contrarreforma, ‘RuPaul’ incluido. En el documental, Antonio habla de las folclóricas como si fueran Vírgenes y de las Vírgenes como si fueran folclóricas. Otro de los entrevistados cuenta cómo compró para el Cristo de su hermandad la misma peluca que le vio a una amiga travesti. La religión, tal y como se vive en Sevilla y en Andalucía, incluye también toda esa fantasía. Ahora bien, no podemos dejarnos deslumbrar por lo llamativo de todos estos elementos; en ningún caso anulan todo lo reaccionario que emana de instituciones como la Iglesia. Conviene andar con pies de plomo, ponerlos siempre en cuestión”.

Bachi, uno de los protagonistas del documental, afirma en un momento que “hay dos religiones, la de Roma y la de Sevilla”. Para el director, esa frase, que a muchos les podría parecer una exageración, tiene todo el sentido. “A poco que entres en contacto con la forma de vivir lo religioso en Andalucía, enseguida te das cuenta de que en muchos aspectos la cosa difiere de la doctrina católica pura y dura. Le leí a Amiri Baraka que el Dios del que se habla en las canciones de los negros no es el mismo que el de las canciones de los blancos, aunque las palabras sean las mismas”.

Quizá precisamente por esto, y como se deja entrever en el documental, la Iglesia mantiene una actitud ligeramente ambigua respecto a su convivencia con la comunidad LGTBIQ+ en el entorno de la Semana Santa. Casi parecería que la institución se aprovecha del fervor de estas personas, pero sin acabar de aceptarlas. “A principios del siglo XX, el escritor y periodista sevillano Chaves Nogales ya escribió que la autoridad eclesiástica es uno de los principales enemigos de la Semana Santa”, nos explica el director. “Durante la fase de investigación, nos contaron que los arzobispos no suelen estar al tanto de los entresijos de las hermandades y su actitud con respecto a este asunto es la de ‘pasar la mano’, siempre que no haya ningún ‘escándalo’. En cuanto a la relación con la Iglesia, no hay unanimidad. Hay quienes sienten que las hermandades están dentro de la Iglesia pero que funcionan de manera distinta, quienes son católicos practicantes y van a misa todos los domingos, quienes son ateos y críticos con la Iglesia pero pagan su cuota de hermano y salen de nazareno… Las personas a las que entrevistamos que participan activamente en la vida de sus hermandades durante todo el año nos hablaban de su cofradía como el grupo pequeño de gente que conocen desde siempre y que ven con frecuencia, y nos reconocían que hay gente homófoba y tránsfoba dentro de las hermandades. En este sentido, a menudo lo comparaban con cualquier ambiente laboral”.

Aunque muchas de estas cofradías han sido, especialmente en el pasado, un refugio para los gais de Sevilla, un sitio en el que podían ser ellos mismos sin censura, sentirse útiles y queridos, e incluso ligar, hay que dejar claro que no siempre son un entorno seguro para la gente del colectivo. “Hay hermandades y hermandades, cada una con su idiosincrasia. Pero sí es cierto que algunas han supuesto históricamente y en muchos sentidos un refugio, un punto de encuentro para los diferentes, entre ellos los maricones. Como decía antes, el modelo de homosexualidad vigente en la Andalucía anterior a la influencia post-Stonewall permitía cierta visibilidad al mariquita; especialmente, en lo que se refiere a la transgresión de género. Dentro de las hermandades había tareas prácticamente reservadas para él: la de vestidor de imágenes marianas es, quizá, la más paradigmática”, comenta Pascual.

En definitiva, ‘¡Dolores guapa!’ es una carta de amor, más que a la Semana Santa, a la propia Sevilla, a su arte, a su manera de ser y de vivir y a la comunidad LGTBIQ+ de la ciudad. Una realidad quizá intuida por algunos, pero desconocida por la mayoría de los que no vivimos en Andalucía. “Nosotros siempre lo entendimos así”, explica Jesús, “sobre todo Antonio Bonilla, el productor”. Por desgracia, en la pieza no hubo espacio para mostrar todo lo que recopilaron a lo largo de su investigación. “Hubo anécdotas buenísimas que tuvieron que caerse, incluso entrevistas enteras ya montadas que desaparecieron”, reconoce Jesús. “Estamos muy agradecidos a todas las personas que colaboraron con nosotros, que son muchas más de las que aparecen en el documental. Pero, sin duda, le guardo un cariño especial a Antonio, la Palomita de San Gil. Conocerlo me impactó mucho. Haber podido registrar su testimonio es lo que más me enorgullece de la película, es un privilegio que forme parte de ella. El documental está dedicado a él”, concluye.

jueves, 16 de junio de 2022

#hemeroteca #homosexualidad #cofradias | Jesús Pascual: «La presencia activa y visible del mariquita en una hermandad sevillana es completamente legítima”

Secretolivo / Jesús Pascual, director de '¡Dolores guapa!'

Jesús Pascual:
La presencia activa y visible del mariquita en una hermandad sevillana es completamente legítima”
Alejandro López Menacho | Secretolivo, 2022-06-16

https://secretolivo.com/index.php/2022/06/16/dolores-guapa-jesus-pascual-hermandad-mariquita/

El director sevillano Jesús Pascual presenta en los cines su primer largometraje, ‘¡Dolores guapa!’, en el que analiza la relación entre la Semana Santa sevillana y la homosexualidad, situando la lupa en la figura del “mariquita andaluz” como icono representativo.

En nuestro país lo religioso y lo sexual siempre han mantenido una relación difícil, tortuosa, casi clandestina. Pero paulatinamente y siguiendo el sendero del progreso, nuestra sociedad ha ido rompiendo tabúes y abriendo los debates. Hace algunas décadas hubiera sido impensable ver un largometraje como el que estos días se proyecta en latitudes de todo el país, ‘¡Dolores guapa!’. Pese a la incertidumbre de sus creadores, el documental, que ha sido completamente autoproducido, recibió el pasado año una buena acogida en el Festival de Cine de Sevilla. Jesús Pascual (Alcalá de Guadaíra, 1997), su director, se ha atrevido como pocos a indagar en la figura del homosexual en el ámbito cofrade de la capital andaluza. Un acercamiento plasmado en un reportaje respetuoso, bien hilado y que derriba estereotipos a uno y otro lado del espectro político.

P. Hay distintas formas de acercarse a la Semana Santa; la artística, la histórica, la sociológica, la familiar, la pintoresca… tú has elegido que el nexo de unión de todas estas facetas y de los participantes en el documental sea su homosexualidad. ¿Por qué?

Pero no la homosexualidad como la entendemos ahora. Queríamos investigar la figura del mariquita andaluz. En la Andalucía del siglo pasado, el mariquita funcionaba como una especie de tercer género. Ser mariquita no tenía que ver con ser un hombre que desea a otro hombre; de hecho, había hombres que tenían sexo con otros y seguían manteniendo su estatus de hombre. Ser mariquita estaba ligado, sobre todo, a una cuestión de expresión de género: ser leído como un cuerpo que no es del todo ni hombre ni mujer. Las teorías que luego llegaron desde, sobre todo, Estados Unidos proponían una forma diferente de entender el género y la sexualidad que no coincidía en muchos aspectos con el paradigma local andaluz. Pero un modelo no sustituyó al otro; chocaron y se generaron muchas nuevas realidades que tomaron cosas de uno y de otro. En el documental, queríamos rastrear qué queda del modelo autóctono del mariquita andaluz en las identidades del presente. Y lo hemos hecho buscando en uno de los ámbitos donde la presencia del mariquita andaluz ha sido históricamente más patente: el mundo de las cofradías.

P. Es una obviedad que en el mundo cofrade ha habido, hay y seguirá habiendo una representación notable del colectivo homosexual, tanto en las cofradías como fuera de ellas. ¿Cómo vive la Iglesia sevillana esta contradicción?


Depende. Hay párrocos que conocen bien a las personas que hacen una vida más activa en la hermandad. Están al tanto de cada situación y no ponen problema alguno. Luego, a medida que subes en la jerarquía, el asunto va cambiando. Durante la fase de investigación nos explicaban cómo los arzobispos muchas veces no entienden del todo lo que pasa dentro de las hermandades ni cómo funcionan y eso les lleva a adoptar una actitud de connivencia. Pero, al margen de la cuestión homosexual, las hermandades de Sevilla nunca han sido grandes amigas de la autoridad eclesiástica. Chaves Nogales ya escribió que el cardenal es uno de los enemigos naturales de la Semana Santa sevillana.

P. ¿Qué sentimiento entiendes que existe en el colectivo LGTBIQ con respecto a participar en la Semana Santa en particular y/o en el día a día de la Iglesia Católica? En el documental parece que el colectivo lleva esta relación con naturalidad, eso sí, al margen de las élites de las cofradías y de la propia Iglesia.


De nuevo cabe decirlo; hay de todo. En Sevilla, el hecho de pertenecer a una hermandad se vive con naturalidad, desde luego. Primero, porque tiene que ver con sentirse parte de la ciudad, del barrio, de sus ciclos y sus costumbres. Segundo, como marica, porque supone entrar en un mundo que muchos otros mariquitas antes fueron creando, configurando, cuidando… Por eso, la presencia activa y visible del mariquita en una hermandad sevillana es completamente legítima. Además, en muchos casos, las hermandades han funcionado como puntos de encuentro, y descubrir a otras personas como tú es un alivio cuando eres adolescente. En cuanto a la relación con la doctrina católica, cada una lo lleva a su manera: hay quien es más fiel y quien lo es menos. Está la que va a misa los domingos y la que se declara atea. Y las dos conviven dentro de las hermandades. Pero, de nuevo, esto no es exclusivo de las personas LGTBIQ+.

P. ¿Qué enfoque querías mostrar al público en ‘¡Dolores guapa!’?, ¿cuál era su objetivo principal?

El fenómeno de ‘el mariquita capillita’ me ha llamado la atención siempre. En el instituto, los compañeros que empezaron a tener sus primeras experiencias románticas y sexuales con otros niños al mismo tiempo que los heteros de la clase, lo hacían siempre en el marco de sus hermandades. Y a mí me intrigaba muchísimo qué pasaba ahí dentro. Luego, en 2019, se viralizó el vídeo de los jóvenes de El Cerro gritándole «¡Dolores, guapa!» a su Virgen y leí bastantes reacciones en redes cargadas de homofobia, plumofobia y clasismo. Noté que mucha gente no comprendía del todo lo que pasaba en ese vídeo. Yo tampoco tenía todas las claves. Y así nació el proyecto, desde la curiosidad. Me puse a investigar, leí todo lo que se ha escrito sobre el asunto, que es bien poco. Recurrí, entonces, a bibliografía paralela —por ejemplo, no encontré nada que explicara la inclinación del mariquita por la figura de la Virgen, pero sí se ha estudiado mucho su fascinación por las divas, así que acudí ahí y busqué similitudes y diferencias— y, sobre todo, a conversaciones con hombres homosexuales o mujeres trans cofrades. Algunas de estas personas llegaron a salir en el documental, otras se quedaron por el camino, pero todas nos ayudaron muchísimo. El documental lo realizamos Antonio Bonilla y yo, tardamos prácticamente un año. El verano lo pasamos entero montando el material. Nuestro objetivo no era otro que dilucidar el famoso vídeo viral, dar con las claves que lo explicaran, acercarnos con rigor a este fenómeno.

P. Buena parte de la izquierda política, sobre todo la más dogmática, ha manifestado siempre sus reservas con la Semana Santa, y más que con ella, con su idiosincrasia. ¿Qué les dirías a estas personas sobre la Semana Santa sevillana?


Que, desde luego, hay mucho, mucho, que reprochar a la Semana Santa de Sevilla, pero que conviene entender en profundidad cómo funciona y cómo ha llegado a ser lo que es hoy para que el reproche sea certero.

P. “Todo lo maneja el patriarcado; pero lo que hacen en la Semana Santa es puro mariconeo”, asegura uno de los entrevistados. ¿Crees que hay paralelismos entre la fiesta y la estética de las comunidades homosexuales y la Semana Santa?, ¿por qué ese gusto por lo rococó, lo ostentoso?

¡Claro que hay! La estética de la Semana Santa va cambiando y no es inmune a su contexto. Y los mariquitas han tenido y tienen bastante que ver en su configuración. Aquí, el ejemplo por antonomasia es Juan Manuel Rodríguez Ojeda, que renovó toda la estética de la fiesta a principios del siglo XX, ocupó varios cargos de gobierno en la hermandad de la Macarena, fue expulsado de ella por celebrar fiestas con hombres y hoy tiene un monumento frente a la basílica. Ese gusto por lo rococó o lo ostentoso, como dices, está en las vírgenes, pero también en las folclóricas o las travestis.

P. Hay un giro de guion interesante con el nazareno que se va vistiendo y que finalmente deja al descubierto un tatuaje con las siglas A.C.A.B, ¿es un caso real o es simplemente una metáfora?, ¿cuál era la intención?

Es un caso real. Con esa secuencia quería cerrar el primer bloque de la película, en el que intento exponer que la Semana Santa sevillana convoca a personas muy diferentes que, de compartir algo, comparten cierto sentimiento de pertenencia a la ciudad o a sus barrios. Los textos que aparecen sobre las imágenes del nazareno son de Chaves Nogales y Núñez de Herrera, que interpretaron la Semana Santa sevillana escapando del relato ortodoxo.

P. ¿Crees que la derecha, como con la bandera del país, se ha apropiado de la Semana Santa y ha impuesto su ideario?


Sí. Esto ya lo denunciaba Isidoro Moreno hace más de cuarenta años cuando hablaba del secuestro interpretativo por partes de estamentos y esferas de la ciudad —que coinciden, en parte sí y en parte no, con quienes conforman el mundo cofrade— interesados en que el tema permanezca intocable para cualquiera que no sean ellos mismos. Este secuestro de la interpretación responde a intereses concretos y defiende no pocos privilegios. La película es también una contestación a aquellos que siguen creyendo que son en exclusiva Sevilla.

P. ¿Veremos antes de morirnos alguna apertura oficial de la Iglesia al mundo homosexual?


Quizá sí, pero no será suficiente.

P. ¿Has encontrado problemas a la hora de que los protagonistas dieran la cara ante la opinión pública en el documental?


Encontramos a varios artesanos (bordadores, vestidores…), que querían participar pero que no se atrevieron por miedo a represalias. Estas personas viven de los encargos que les hacen las hermandades y temían que estos peligraran si salían en una película identificándose abiertamente como homosexuales. Una cosa es que se sepa en Sevilla, que se viva con naturalidad en el entorno de las hermandades, que la Iglesia «pase la mano»... y otra cosa es hablarlo en una película. Tampoco nos conocían ni sabían qué enfoque íbamos a darle al tema. Desconfiaban porque cuando este asunto se ha abordado alguna vez en televisión, se ha hecho desde la burla o el sensacionalismo. Tuvimos claro desde el principio que no queríamos voces distorsionadas ni caras pixeladas: había que llevar a la película la naturalidad con la que esta realidad se vive en los círculos cerrados. También está el tema de que cada hermandad tiene su propio carácter. De las que históricamente han tenido un perfil de hermano de clase alta no encontramos a nadie que quisiera hablar con nosotros. Al final, esto también es ilustrativo: el mariquita andaluz siempre ha pertenecido a las clases populares.

P. Hace pocos años se estrenó una película sobre el papel de la mujer en las cofradías, que llegó a generar cierta polémica en la comunidad católica. ¿Cómo está siendo el recibimiento de tu documental?

Estábamos preocupados por cómo iba a sentar el documental porque no nos hemos dejado nada en el tintero, nos hemos atrevido a contar todo lo que íbamos encontrando. Pero lo cierto es que la acogida del público y de la prensa ha sido muy buena. Notamos que mucha gente siente la película como suya, como si estuviéramos contando su historia, y se alegra con cada cosa buena que le pasa. Eso es lo que más nos emociona. La prensa más conservadora apenas se ha hecho eco de la película, así han demostrado su desaprobación. Supongo que lo que les escuece es, simplemente, que se le haya prestado atención al tema y se haya tratado sin tapujos, que exista una película que dé pie a dejar de hablar de todo esto en voz baja. Lo digo siempre: una buena crítica negativa sería bienvenida, pero el berrinche de un señoro no nos quita el sueño a estas alturas.

viernes, 19 de noviembre de 2021

#hemeroteca #homosexualidad #cofradias | '¡Dolores guapa!': la Semana Santa según 'los mariquitas'

Fotograma de '¡Dolores guapa!' //

'¡Dolores guapa!': la Semana Santa según 'los mariquitas'

La película de Jesús Pascual y Antonio Bonilla muestra el mundo cofrade LGTBI y descubre una Sevilla heterodoxa y popular a partes iguales. Un relato antropológico de devoción, sentimiento y esperanza con toques de fantasía semanasantera.
Valeria Reyes Soto | La Voz del Sur, 2021-11-19
https://www.lavozdelsur.es/cultura/dolores-guapa-semana-santa-segun-mariquitas_268095_102.html

“No soy religioso, soy capillita”, “De pequeño pedía a la Virgen no ser gay, ahora le pido que me vaya bien con mi novio”, “Hay dos religiones, la de Roma y la de Sevilla” o “Me imagino a Dios con la cara de la Macarena”, son algunas de las declaraciones que se escuchan en '¡Dolores, guapa!', documental dirigido por Jesús Pascual y producido por Antonio Bonilla, que recientemente se ha estrenado en el Festival de Sevilla, llevándose a su paso el premio a la mejor película de ‘Panorama Andaluz’. Se podría decir que la película “viene de frente”. Y no es para menos.

‘¡Dolores, guapa!’ se puede describir como una película del mundo mariquita en la Semana Santa, pero es mucho más que eso: es una de las radiografías más transversales y profundas jamás realizadas, no solo de la Semana Santa, sino de la cultura y la idiosincrasia sevillana, y por extensión, andaluza. A través de capillitas de diversa naturaleza, se va descubriendo una forma de mirar y vivir. Esta película supone un documento excepcional para cualquier amante de la cultura sevillana, pero también es una película obligatoria para el cofrade más ortodoxo: en ella encontrará una diversa muestra de sentires y formas de interpretar la religión, con unos testimonios emocionantes que dan muestra de hasta qué punto la fe o la religiosidad es una cosa tan popular y mística, pero también tan personal y universal.

Por supuesto, es un documental extremadamente tierno para aquellos niños y niñas que hayan jugado a los pasitos en sus casas, para los que grababan en los 90 cintas de VHS con las salidas procesionales, para los que dibujaban palios en el colegio con perspectivas imposibles y escribían en letras grandes y con faltas de ortografía el nombre de su hermandad. El colectivo LGTBI reconocerá en ‘¡Dolores, guapa!’ un contexto singular para abandonar los márgenes e integrarse en una sociedad a través de las cofradías; y los capillitas mariquitas no podrán dejar de aplaudir desde el inicio del documental, se reconocerán en los relatos y costumbres que aquí se narran.

Una abuela cocina torrijas mientras su nieto, Richi, recuerda con ella cómo veían pasar La Estrella desde el balcón. Más tarde, le revelará que su primer amor aun le sigue doliendo. Una chica cuenta, mientras deshoja claveles, el refugio que encontró en los Dolores del Cerro cuando un día iba llorando por la calle desconsolada tras sufrir los insultos de sus compañeros del colegio. La virgen se convirtió en su mejor amiga y ahora su nuevo nombre no podía ser otro que Dolores, Lola. Un artista explica por qué los andaluces, si respetan su cultura y entienden que los símbolos del pueblo son, deberían ver lícito hacer un tatuaje de la Macarena vestida de flamenca.

Jesús Pascual, director de la película, fue cofrade de pequeño, en la adolescencia tomó distancia y de mayor volvió a conectarse. Hoy día se declara “macareno”. Antonio Bonilla, su productor, vivió al margen de las cofradías hasta que conoció a un chico en un festival de música electrónica: “Me eché un novio muy moderno, y cuál fue mi sorpresa cuando llegó la Semana Santa y me pidió que lo acompañara. En ese momento, empezó a llorar esmorecido mientras cangrejeábamos delante del paso. Ahí entendí que la Semana Santa es algo que atraviesa a todos”.

El famoso vídeo viral que decía aquello de "¡Dolores, guapa! ¡La Reina del Martes Santo! ¡El barrio entero pa ti!" fue un punto de partida para la película, pero ambos tenían claro que querían ir mucho más allá, que este documental no fuera una mera explicación sentimental, sino un recorrido antropológico mucho más amplio. “Hay clasismo y homofobia en las reacciones al vídeo y yo sabía que no era en absoluto motivo de burla. Empecé a investigar sobre homosexuales en la Semana Santa y cuál fue mi sorpresa cuando vi que no había nada escrito, tan solo algún vídeo desde una mirada exótica hacia Andalucía. Fue una decepción y al mismo tiempo una motivación”, declara Jesús. Por este motivo, tuvieron que investigar otras fuentes que les sirvieran de inspiración, como las referencias sobre las divas del mundo gay o un artículo del investigador Rafael Cáceres, ‘Globalización y diversidad sexual; gays y mariquitas en Andalucía’.

“La Semana Santa siempre se cuenta igual, con la misma visión, y hacen falta nuevas miradas. Esto no tiene nada con ser de izquierdas o de derechas, mariquita o heterosexual, va de ser sevillano”, cuenta Antonio. “La película ha mostrado que Sevilla es una ciudad mucho más compleja de lo que parece”, añade Jesús.

La Semana Santa en 'los márgenes' de una Sevilla expansiva
“Los hombres homosexuales estaban reprimidos y las mujeres lesbianas silenciadas, por eso el rol dentro de las cofradías ha sido muy distinto. Esta película se centra en cómo se construye el mundo mariquita, pero de alguna manera introduce la Semana Santa de los márgenes, de todos aquellos que se relacionan con esta celebración desde diferentes ópticas”. “Las lesbianas estaban en el Rocío”, añade entre risas Jesús.

“Es curioso porque, Antonio, uno de los participantes en el documental, habla de “mujeres mujeres” y “hombres hombres”, porque en aquella época todas las diversidades sexuales y de género se metían dentro de “lo mariquita”. Ser maricón o mariquita incluía ser transexual o travestirse. Dentro del término se metía todo, como hacía La Veneno”, relata el director.

Antonio y Jesús buscaron para esta película un amplio mosaico de perfiles, “era importante enseñar la amalgama de personas de diferentes barrios, edades y clases sociales”. Aunque como se dice en un momento del documental “todos, ricos y pobres, son iguales bajo el antifaz”.

Los barrios de los cofrades también toman fuerza a través de las presentaciones de cada personaje, que cuentan con una breve descripción en las que se detalla edad, profesión, barrio y hermandad a la que pertenecen. Sin embargo, y como apunta Antonio “la Semana Santa es una realidad transversal que supera los barrios, las líneas que separan los barrios se disuelven. En Sevilla te consideras más de un sitio según la Virgen a la que profeses devoción”. Y es que Sevilla, ciudad mariana donde las haya (su reconocimiento, su escudo y fervor popular así lo apuntan), adquiere un nuevo sentido a través de la expresión popular del mundo mariquita, que custodia como pocos esta relación de amistad, pasión y cuidado con las hermandades.

Como se dice en ‘¡Dolores guapa!’, “lo que importa en realidad es el amor y el trabajo que hacemos con nuestras vírgenes, ya Dios nos juzgará si es que tiene que juzgarnos. Por debajo de él estamos todos”. Hasta las paredes de la calle San Luis lo dicen: “No importa que seas bisexual mientas vayas a la Madrugá”.