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lunes, 14 de abril de 2025

#hemeroteca #trans #testimonios | Hugo Marlo: “Las personas trans hemos venido al mundo para hacerlo mejor”

Hugo Marlo: “Las personas trans hemos venido al mundo para hacerlo mejor”
El cantante catalán, que publicó el año pasado su primer EP, reflexiona sobre por qué la identidad trans sigue siendo objeto de debate social y reivindica más referentes en positivo del colectivo
Marta Villena | El País, 2025-04-14
https://elpais.com/sociedad/2025-04-14/hugo-marlo-las-personas-trans-hemos-venido-al-mundo-para-hacerlo-mejor.html

Hugo Marlo //
Hugo Marlo (Terrassa, 24 años) atiende esta entrevista por videoconferencia tras haber descansado apenas unas horas en todo el fin de semana. Dos jornadas maratonianas para grabar el videoclip de su último sencillo, ‘Tu luz’, una canción contra el bullying. Como el resto de sus composiciones ―hace un año publicó su primer EP, ‘Estimarta’―, esta también es autobiográfica. “Sufrí acoso, no tenía amigos en el colegio ni el instituto”, cuenta el cantante y activista por los derechos de las personas trans. Su vida cambió tras participar con 17 años en ‘Got Talent Junior’. “Pasé de ser invisible para la gente a que me parasen por la calle y me pidieran fotos”, apunta. Sin embargo, Marlo no se reconocía en esas imágenes en las que aparecía como “una chica masculina”, faltaba algo. “Hasta que un día dije basta y me miré en el espejo”.

Pregunta. Y, ¿qué vio?
Respuesta. Me vi a mí mismo por primera vez: un chico trans. Ser trans es lo mejor que me ha pasado en la vida, me ha hecho madurar y me ha regalado personas maravillosas que de otra forma no hubiera conocido.

P. ¿Por qué su realidad es tan difícil de comprender para algunos?
R. Mi identidad no es algo debatible. Cuando le pregunto a la gente cis [aquellas conformes con el género asignado al nacer] cómo saben que son un hombre o una mujer me contestan: “Porque lo sé”. Pues para mí es lo mismo.

P. Y para su entorno, ¿fue fácil de entender?
R. En mi casa no fue bien acogida la noticia de quién era realmente, pero creo que las personas trans hemos venido al mundo para hacerlo mejor, para abrir mentes. Hoy, la relación con mi familia es genial.

P. Su transición ha propiciado muchos cambios, entre ellos, su voz.
R. El tratamiento de testosterona trae consigo cambios físicos y emocionales. Me daba miedo cómo podría cambiar mi voz, mi instrumento de trabajo, lo único bueno en aquella etapa tan difícil de mi vida. Ahora me encanta mi nueva voz, tengo un rango vocal más amplio para hacer más cosas.

P. ¿Qué otras cosas trajo consigo esa transformación física?
R. Cuando comencé la transición estaba en un equipo de fútbol femenino y la gente empezó a quejarse. Vale, lo entiendo, [con la testosterona] hay ganancia de fuerza y de músculo, pero de la forma en la que me trataron, los insultos que recibí... no tiene ninguna justificación. El fútbol había sido mi lugar seguro hasta entonces y se convirtió en un infierno.

P. Y, ¿qué hizo?
R. Pues buscar a otros hombres trans que quisieran formar un equipo. Fundamos el Fénix F.C y nos federamos en la cuarta división catalana masculina. Pero nos hemos retirado.

P. ...
R. Éramos muy pocos, no teníamos apenas cambios y había muchas lesiones. Además de la transfobia que sufríamos en los partidos y en las redes sociales.

P. ¿Cómo se relaciona con las redes sociales?
R. Me gusta sentir que visibilizo mi realidad y que eso ayuda a mucha gente, pero los comentarios de odio siempre están ahí. A veces estoy fuerte y lo llevo mejor, y otras, me da tanto miedo lo que me dicen que no quiero ni salir a la calle.

P. ¿Teme que la transfobia siga creciendo?
R. Creo que es importante no conformarse con que ya no nos matan. Tenemos que seguir defendiendo nuestro derecho a existir y señalar todo lo que lo ponga en peligro.

P. ¿Cree que hay suficientes referentes trans?
R. Evidentemente es difícil exponerse a tanto odio y convertirse en un referente visible. Más que cantidad, necesitamos ejemplos de vidas trans en positivo.

P. Como es su caso...
R. Mira, un día me escribió una madre por Instagram y me dijo que su hija le había dicho que era un niño y que se quería llamar como yo. Pero necesitaba preguntarme si las personas trans somos felices.

P. Y, ¿qué le respondió?
R. Que por supuesto, no he sido tan feliz en toda mi vida.

martes, 30 de noviembre de 2021

#hemeroteca #lgtbifobia #bullying | Campaña contra el acoso escolar al colectivo LGTBI en institutos de 25 municipios de la provincia

20 Minutos / Campaña contra el acoso LGTBIfóbico en Sevilla //

Campaña contra el acoso escolar al colectivo LGTBI en institutos de 25 municipios de la provincia.

El presidente de la Diputación de Sevilla, Fernando Rodríguez Villalobos, ha mantenido este martes un encuentro con el titular de la Fundación Triángulo, Raúl González del Río, para presentar la campaña de esta entidad sin ánimo de lucro, en la que colabora la Institución Provincial, para sensibilizar contra el acoso escolar al colectivo LGTBI en los centros escolares de Secundaria de la provincia.
EP | 20 Minutos, 2022-11-30
https://www.20minutos.es/noticia/4910694/0/campana-contra-el-acoso-escolar-al-colectivo-lgtbi-en-institutos-de-25-municipios-de-la-provincia/ 

La campaña, de contenido gráfico, se puede ver desde este martes en los institutos de Enseñanza Secundaria de 25 municipios sevillanos de menos de 20.000 habitantes. Además de carteles y postales, esta acción de sensibilización está acompañada de una serie de charlas sobre esta materia, que ya vienen impartiéndose durante todo este año en más del 50% de los centros de Secundaria de la provincia, ha detallado la Diputación en una nota de prensa.

El material tiene un código QR desde el que se accede a información sobre el procedimiento y protocolo de denuncias de este tipo de casos de acoso y bulliyng. Por otra parte, el objetivo de las charlas es permitir una mayor visualización del colectivo de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales, así como mejorar el acceso a la denuncia sobre acoso escolar en temas relacionados con este colectivo.

El mandatario provincial ha destacado, al término de la reunión, que la "igualdad de derechos solo se puede lograr desde una sensibilización permanente y generalizada en todos los ámbitos sociales, con especial empeño en el área de la educación de los más jóvenes".

La Diputación de Sevilla colabora con la Fundación Triángulo desde el año 2005. Según Raúl González, su presidente, es la entidad más antigua especializada en LGBTI de Sevilla y provincia, y actúa en varios ámbitos para dar respuesta y cobertura a los derechos de esta población, con atención social legal y psicológica; educación igualitaria, con más de 1.500 charlas al año en más de 300 centros; cooperación internacional para el desarrollo de los derechos humanos LGTBI en el mundo; con la organización del Festival Andalesgai, con diecisiete ediciones realizadas dando visibilidad a miles de películas de temática LGBTI.

lunes, 28 de junio de 2021

#hemeroteca #trans #testimonios | Un testimonio 'trans': "En clase, por fin, soy Derek"

El Periódico Mediterráneo / Derek ya es Derek //

Un testimonio 'trans': "En clase, por fin, soy Derek".

A sus 21 años, este nulense ha logrado que su identidad de género se reconozca en su centro de estudios Su SIP sanitario ya lleva su nombre, pero el ‘oficial’ sigue en el DNI.
Noelia Martínez | El Periódico Mediterráneo, 2021-06-28
https://www.elperiodicomediterraneo.com/castello-provincia/2021/06/28/testimonio-trans-clase-derek-54388395.html 

Derek es Derek. Por fin. Al menos en su SIP sanitario y en su clase de ciclo medio del instituto Gilabert de Centelles de Nules, a este joven de 21 años, cuando pasan lista de viva voz o en el proyector, le llaman por su nombre. Lo del DNI es otra cosa, un proceso más largo que arrastra desde hace un año y donde aún no se reconoce su verdadera identidad. Tampoco en las notas finales ni en documentos legales, por ahora. Lo más sencillo para cualquiera, es para él otra discriminación a superar hacia las personas trans. «Al nacer me dijeron que por mis genitales yo era una niña. Pero realmente da igual lo que tenga. Porque al final es lo que tú sientes que eres. Yo no considero que haya sido nunca una niña. Soy trans porque me asignaron otro género con el que no me identifico. Pero es un cuerpo más», relata.

«Hay quien busca hacer daño»
A lo largo de su etapa de estudios --ahora también trabaja--, hay quien le ha llamado «reina y cosas así para hacer daño». Pero por fin este curso ha logrado «que en el instituto en la lista de clase conste Derek». «Primero lo pedí y desde el centro no sabían cómo hacerlo. Hablé con el colectivo LGTBI y con mi tutora, que me ayudaron para ver cómo era posible establecer ese cambio, y les doy las gracias. Ahora en la lista ya figura mi nombre real, Derek. En las notas finales y documentos aún sale el nombre legal, el del DNI. Hay muchas personas que no van a estudiar simplemente por eso, por no pasar por esa situación. Se puede cambiar y mejorar», recalca.

¿Cuál es su historia? Pasó su infancia y adolescencia en Nules. «En el cole siempre estaba la gente que te llamaba marimacho y cosas así. A mis amigos les conté que era trans con 16 años. Y a los 18, el mismo día de mi cumpleaños, se lo dije a mis padres y a mi familia, porque así si me echaban o no me apoyaban, pues me iba», cuenta desde su punto de vista.

"Mi sueño es ser feliz y que me respeten"
Y sucedió lo que más temía. «Mis padres no me aceptaban, ni entonces, ni ahora. Para poder seguir viviendo y respirando, sin tirarme por la ventana, me fui de casa, primero a otro piso en Nules y luego a Castelló», cuenta con una voz serena, pero que revela el sufrimiento interior pasado. ¿En qué cree que se tiene que avanzar? «En el respeto y la tolerancia de toda la sociedad, y que salga adelante la ley Trans estatal», afirma. Siempre ha vestido como ha querido pero «a veces estás en un bar y al lado te sueltan cosas, escuchas comentarios», apunta. «En Castelló enseguida busqué respaldo en el colectivo LGTBI y me han apoyado mucho y en general sin ningún problema», manifiesta. Su sueño por cumplir es «simplemente ser feliz y que me respeten». Opina además que «es una discriminación en todos los sentidos que aún no figure mi nombre en el DNI y dependa de lo que diga un médico». «Una persona tiene que ser libre para decidir cómo quiere que le traten y qué hacer, mientras no haga daño a los demás», matiza.

  • Balance de la oficina Orienta en Castellón
  • Los casos 'trans' de edad más temprana en Castellón son de 3 años
  • La oficina Orienta de Castellón es un servicio integral para personas LGTBI, familiares y allegados que promueve la Conselleria de Igualdad y que gestiona CASDA, con un equipo de profesionales del trabajo social, psicología y ámbito legal.
  • En su día a día, atienden a muchas familias, «aclarando dudas, atendiendo preocupaciones y desmontando prejuicios». Ante un cambio de identidad de género, los padres no saben cómo actuar, ni los menores cómo comunicarlo. Los casos consultados de edad más temprana han sido dos: un niño y una niña que, a los tres años de edad, ya expresaban que su identidad de género era diferente de la que les habían asignado al nacer.
  • Las mujeres trans de 50 años sufren una triple discriminación laboral
  • El equipo multidisciplinar de Orienta también atiende «a un gran número de personas migrantes, algunas en situación irregular, con escasos recursos y que provienen de países donde incluso temieron por su vida debido a su identidad de género». Ante situaciones de delitos de odio ofrecen asesoría legal y psicológica, pero en general en Castellón detectan «un cambio de mentalidad y mayor aceptación de la diversidad». Con todo, se da discriminación que afecta a la inserción laboral general de la población trans. Un colectivo «especialmente vulnerable, triplemente discriminado» son las mujeres trans y mayores de 50 años, «y muchas se ven relegadas a ejercer la prostitución para salir adelante».

lunes, 17 de mayo de 2021

#hemeroteca #lgtbifobia #testimonios | Exorcismo, suicidio, exilio y acoso: la LGTBIfobia persiste

Efeminista / Fotografía de Villar López //

Exorcismo, suicidio, exilio y acoso: la LGTBIfobia persiste.
Violeta Molina Gallardo | Efeminista, 2021-05-17

https://efeminista.com/exorcismo-suicidio-exilio-acoso-lgtbifobia/

A Noemí sus compañeros de clase le metieron en la cabeza que era «un monstruo» por ser lesbiana, Rubén fue sometido a un exorcismo para «curar» su homosexualidad y Juan José tuvo que exiliarse en España desde Colombia por las amenazas de muerte y violación que recibía por parte de un grupo armado cuando se enteraron de que era un hombre trans. Son solo tres de las muchas historias que demuestran que el sufrimiento por la LGTBIfobia no es cosa del pasado.

Con motivo del Día Internacional contra la LGTBIfobia, que se conmemora el 17 de mayo, los tres han decidido compartir su testimonio vital para denunciar la violencia y la discriminación que padece el colectivo de personas homosexuales, bisexuales y trans, con el objetivo de que otras no tengan que sufrir un calvario similar.

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) ha querido que Noemí, Rubén y Juan José sean este año las voces que contribuyan a una reflexión y sensibilización de la sociedad ante situaciones muchas veces ocultas, pero frecuentes aún en el siglo XXI, en las que se castiga a las personas por su orientación sexual, su identidad de género o su expresión de género.

Condena en secreto
Rubén nació en el seno de una familia evangélica ultrarreligiosa y vivió durante muchos años su homosexualidad en secreto porque la consideraba pecado: «Me sabía la Biblia de principio al final, me levantaba condenándome y me acostaba condenándome», explica.

Comenzó una relación digital con un chico a través de internet y su familia, al descubrirlo, reunió a varios pastores evangélicos en su casa para someterlo a un exorcismo y hacerlo confesar. Además, lo obligó a ir a Brasil para hacer un curso de «sanidad interior» para curar su homosexualidad.

Allí, le decían que su homosexualidad se podía comparar con la pederastia o con tener relaciones sexuales con un caballo.

Rubén se intentó suicidar en dos ocasiones y terminó rompiendo la relación con su familia a la que, a pesar de que lo sometió a un «bullying» diario por ser gay, ha decidido no denunciar.

«He crecido con el deber moral de cumplir con mi familia, ser un buen hijo. (...) No gano nada denunciando a mi familia, me sentiría mal. Además, los abogados me dijeron que mi madre podría entrar en la cárcel por lo que había hecho«, narra.

Huir para vivir
Juan José es un hombre trans colombiano que vive en España desde hace algo más de un año, país al que llegó como solicitante de protección internacional después de huir de Colombia tras recibir amenazas de muerte de un grupo armado por su identidad de género.

La escalada de violencia había comenzado con delitos de odio e insultos por la calle, mutó a amenazas de violación y para que abandonara el barrio y terminó con las amenazas de muerte: «Me dijeron que si no me iba, me iban a matar. En Colombia una amenaza no se queda en amenaza, se cumple«, subraya.

Juan José denuncia que en Colombia los mayores delitos de LGTBIfobia los comete el estado, además de la policía.

Tras el acoso, una red segura LGTBI en los colegios
Noemí se dio cuenta de que era lesbiana cuando estaba en el instituto en Lugo, lo que le supuso una «hecatombe» personal porque se consideraba «un monstruo», un «bicho raro», ya que no tenía ningún referente de mujer homosexual.

Su orientación sexual empezó a ser objeto de acoso en el entorno escolar, lo que la llevó a querer morirse, según rememora. Salir de Galicia fue una liberación para ella: en Valencia, donde terminó la carrera universitaria, encontró un grupo de amigos que la ayudaron a empoderarse.

Hace tres años se sacó la oposición de profesora de instituto y ha decidido visibilizarse entre sus compañeros y sus alumnos porque ha comprobado que en los centros escolares aún sigue presente la LGTBIfobia y ella no quiere que ningún adolescente pase por lo que ella sufrió.

«Soy funcionaria, no me pueden despedir. El mundo educativo tiene que ser más abierto«, asevera. Por eso, ha creado un grupo de apoyo LGTB donde el alumnado es libre para hablar de su orientación sexual y ha impulsado junto a otros compañeros una red educativa gallega donde el profesorado comparte buenas prácticas sobre diversidad afectiva.

domingo, 2 de mayo de 2021

#hemeroteca #transfobia | "Ir al colegio era ir al matadero": el relato de un joven trans que sufrió acoso escolar desde los tres años

Imagen: La Sexta / Lucas

"Ir al colegio era ir al matadero": el relato de un joven trans que sufrió acoso escolar desde los tres años.

Un 60% de las personas trans de entre 16 y 24 años asegura haber sido víctima de transfobia. Hablamos con Lucas, que ha llegado a sufrir "agresiones físicas diarias".
Iván Abio | La Sexta, 2021-05-02
https://www.lasexta.com/noticias/sociedad/colegio-era-matadero-relato-joven-trans-que-sufrio-acoso-escolar-tres-anos_20210502608ea91a86bd6a0001d62018.html

En España, dos de cada diez niños confiesa haber sufrido bullying y solo una de cada tres víctimas reconoce haber recibido apoyo de su centro. El acoso verbal y psicológico es el más extendido, siendo más de la mitad de los casos. El maltrato físico castiga especialmente a los menores LGTBI.

En laSexta hablamos con Lucas, un joven trans que nos resume en pocas palabras lo que suponía para él ir al colegio: "Para mí era como ir al matadero". Lucas, que ahora tiene 15 años, ha sufrido acoso desde los tres años.

Y durante mucho tiempo, asegura que ese fue su día a día. Nos cuenta que en el primero de sus tres colegios sufría agresiones físicas "diarias". Su madre, Pilar, asegura que esa situación es "un infierno".

Todos los ataques que ha sufrido Lucas tiene que ver con su identidad de género. "Desde que tengo cinco años, sé que soy un chico trans", confiesa. Dentro del colectivo, son los menores trans los que sufren más violencia y los que se declaran menos felices en comparación con el resto del alumnado.

En total, uno de cada tres menores trans afirman haber sufrido agresiones, como nos explica el sociólogo José Vela, con un 60% de las personas trans de entre 16 y 24 reconociendo que han sido víctimas de transfobia en algún momento.

sábado, 23 de enero de 2021

#hemeroteca #trans | Nahia regresa a 'Got Talent' con un mensaje: "Quiero que a los trans nos traten con la dignidad que merecemos"


Nahia regresa a 'Got Talent' con un mensaje: "Quiero que a los trans nos traten con la dignidad que merecemos".

La joven tiene una historia de superación.
Miriam Anguita | 20 Minutos, 2021-01-23
https://www.20minutos.es/noticia/4554504/0/nahia-regresa-a-got-talent-con-un-un-mensaje-quiero-que-a-los-trans-nos-traten-con-la-dignidad-que-merecemos/ 

Este viernes, Nahia Velvet se propuso romper con esa idea de que las segundas partes nunca son buenas con su estelar aparición en Got Talent. Y es que, la joven ya participó en otra ocasión, pero esa vez el miedo le pudo y abandonó, por sus inseguridades, la cola del casting.

No contenta con vencer sus miedos, Nahia se propuso también transmitir al público un mensaje muy importante sobre visibilidad y tolerancia desde su experiencia. "Creo que mi aportación puede servir para que mucha gente abra la mente y nos traten con respecto y la dignidad que merecemos", declaró la concursante,

“No he tenido una vida fácil, he pasado por un cambio de sexo. De pequeña me trataban mal en el colegio, me insultaban y me llamaban maricón. Yo me encerraba en los baños, porque para mí el recreo era horrible. Me diagnosticaron disforia de género, una enfermedad mental y me hicieron creer que estaba enferma de la cabeza. Quiero que nos traten con la dignidad que merecemos”, reivindicó.

Después, la artista comenzó su actuación, en la que destacó la dulzura en la voz de la joven. Este fue uno de los motivos por los que, entre los jueces, todo fueran elogios. “Estoy superilusionada y orgullosa de haberlo hecho, ahora me siento la mujer más fuerte del mundo”, expresó la donostiarra. Risto Mejide reflexionó sobre cómo a veces el miedo actúa como fuerza para moverse, y que había personas que se enfrentaban a sus inseguridades y personas que no. "Eres una valiente", le dijo a Nahia.

Pese a obtener solo dos síes, la cantante se mostró agradecida y recibió con una sonrisa las palabras de Edurne, para quien la joven tenía un registro muy especial.

viernes, 22 de enero de 2021

#hemeroteca #homofobia #testimonios | Alberto Ramos: «Escribí este libro tras sufrir agresiones físicas y sexuales»


«Escribí este libro tras sufrir agresiones físicas y sexuales».

Alberto Ramos publicó «Eighteen» tras padecer la homofobia extrema en Estocolmo. Hoy lo admitió Harvard y figura entre la poesía LGTB más vendida en Amazon.
Noelia Silvosa | La Voz de Asturias, 2021-01-22
https://www.lavozdeasturias.es/noticia/cultura/2021/01/22/escribi-libro-tras-sufrir-agresiones-fisicas-sexuales/0003_202101SF22P8991.htm 

Solo quien ha estado en el infierno sabe cómo salir de él. De ahí nació ‘Eighteen’ (EspasaesPoesía), el libro con el que a sus 18 años Alberto Ramos decidió dejar por escrito su calvario en Suecia. «Te juro que tenía miedo de que a mí me matasen y dijesen: ¡ay, que se ha caído, pobrecito! Y después, una misa y ya está», relata a dos años vista el autor mientras saborea su doble éxito, en la poesía y en la vida.

­-«Eighteen» es un auténtico viaje desde el infierno. ¿Pensabas llegar hasta aquí?
-Realmente, me cuesta un montón expresar con palabras cómo me siento, porque esto ha venido de un lugar tan oscuro y absolutamente diferente a lo que es ahora... Que todo esto viniera de un lugar con tan poca dignidad, con tanta violencia. Me parece increíble, como si todo hubiera dado una vuelta de 180 grados. Todo lo que ha acabado siendo ‘Eighteen’ empezó porque yo estaba yendo a terapia. Mi familia en Málaga no sabía nada.

-Ser escondido es de lo peor que se le puede hacer a un ser humano, dices. ¿Lo intentaste para que cesara la violencia?
-Yo llegué en agosto del 2015 con 15 años al instituto, con mi pedazo de abrigo de piel y con mi modo de vestir por aquel entonces, y me encuentro en un municipio de Estocolmo con una mezcla de cultura árabe, siria... Gente acostumbrada a ese discurso de odio a la homofobia, tanto en las iglesias como en sus casas. Ese fue un choque importante. Y eso que yo estoy acostumbrado a la homofobia, porque soy de un pueblecito del sur de Málaga tipo Vox. Pero es diferente los tontos ignorantes a la gente que no lo es. Es que era gente que hablaba tres o cuatro idiomas, de un buen nivel económico, pero que quiere que se mueran los gais. Yo me sentí en un lugar en el que no sabía si estaban todos locos o el loco era yo. Fue desde el principio. No importaba lo que yo dijera, no me dejaban en paz.

­-Pero tú aguantaste, no volviste a casa.
-Y volvería a aguantar. No me iban a quitar lo que yo había ido a conseguir. Y después, mi familia adoptiva allí hizo posible esa experiencia. No tiene nada que ver el mundo nórdico a la hora de hablar de oportunidades que si me hubiese quedado en España. Yo he aprendido sueco, francés, inglés perfecto; he podido entrar en Harvard para estudiar Ciencias Políticas.

-Aún así, llegaste a pensar en el suicidio.
-Las personas cohabitamos con un montón de pensamientos. Sí hubo momentos en los que dije: no quiero seguir viviendo. Me quedaba pensando en eso, no ya porque me sintiera mal conmigo mismo, sino porque digerir tanto odio pesa mucho.

-¿Qué desencadenó que saliera a la luz?
-Vino la policía al instituto, me pusieron la pulsera de seguridad, porque es que, si no me mataban, no era un cachondeo. Llevaron seguridad allí, hubo interrogatorios... Y entonces la directora colgó un domingo banderas del arco iris por todo el instituto, lo llenaron. Que fue solo un movimiento mediático, porque allí no cambió nada. Yo llegué el lunes y las vi. Pero me sentía inseguro, con pulsera y con todo. Lo compartí en Instagram y rompí mi silencio. ¿Sabes qué pasa? Que si no, esquivan tu historia sin la oportunidad de expresarte. Te juro que tenía miedo de que a mí me matasen y dijesen: ¡ay, que se ha caído, pobrecito! Y después, una misa y ya está. Por eso, según cumplí los 18, puse mi denuncia. Me contactaron los medios de comunicación y cambiaron mucho los roles porque la gente me conocía. Ya no era solamente el maricón, era Alberto Ramos, de Málaga, al que le estaban haciendo ‘bullying’ en Estocolmo.

-¿Hasta dónde llegaron las agresiones físicas en el instituto?
-Hubo... hubo hasta agresiones sexuales, para que te hagas una idea. Escribí el libro tras sufrir agresiones físicas y sexuales.

-En él escribes: «Aún me duele el alma de la primera vez que me tocó».
-Sí, y yo ahora porque lo he procesado. Pero es la primera vez que lo digo en una entrevista porque es la parte que más me duele, y la he escrito con más miedo todavía que el resto. Fue una salvajada. Yo hago esto desde la esperanza de que se eduque para proteger a las personas.

-Hablas del perdón para poder avanzar. ¿Tú perdonaste?
-Yo creo que hice ambas, porque si te soy sincero, lo que a mí más me pesa y por lo que tengo más rabia no es porque estas personas en particular piensen eso, porque sé que lo creen y que les han educado así, sino porque en un país como en Suecia sepan que pasa eso y que siga ocurriendo. Esa falta de medidas y de políticas, esa inacción, es por lo que yo quiero luchar.

-La victoria es resistir. Describes al agresor con la palabra «miedo». «La verdad es que tan solo estás asustado de ti mismo y me has hecho invencible en el proceso».
-Totalmente. Al final la ciudad me abrazaba, la gente me paraba por la calle, incluso en el instituto gente a la que yo ni conocía y que estaba sufriendo lo mismo y no se habían atrevido a decir nada.

-Y ya has lanzado otro libro, «Gay».
-Sí. Autopubliqué los dos en Amazon. Lo saqué el mes que hacía 50 años de la liberación del movimiento gay, en junio del 2019. Además, estoy trabajando en otros proyectos. Desde que publiqué ‘Eighteen’ he encontrado algo tan terapéutico en escribir que quiero seguir haciéndolo para no olvidarme de quién soy, de lo que he vivido y de todo lo que he pasado sabiendo que eso puede ayudar a muchas personas.

miércoles, 20 de enero de 2021

#libros #literatura #homofobia | eighteen

eighteen / Alberto Ramos.
Madrid : Espasa, 2021 [01-20].
248 p.
Serie: EspasaEsPoesía

/ ES / Libros / Literatura / Poesía / Bullying / Gais / Homofobia / Testimonios / Violencia homofóbica
📘 Ed. impresa: ISBN 9788467061291 / 12,90 €

[.es] Poesía contra la discriminación para celebrar el amor y la belleza. Alberto Ramos tenía solo 15 años cuando decidió meter en una maleta su esperanza y voluntad, abandonar Málaga y establecerse en Estocolmo, buscando una nueva vida. Y realizar su sueño de estudiar en el extranjero su bachillerato internacional. El instituto está situado en Södertälje, un peculiar municipio de Estocolmo con una gran influencia del cristianismo (católico y ortodoxo) e ideologías inflexibles y totalitarias por su población proveniente de las diásporas asiria (‘assyrier/syrianer’) y árabe. La resultante homofobia extrema de ese fuerte choque cultural hizo que lo que para Alberto comenzó como una aventura se transformara en una pesadilla que duró tres años. El joven tuvo que enfrentarse a continuos episodios de abusos, intimidaciones, desprecios y bullying por parte de sus compañeros debido a su orientación sexual. Las denuncias ante la policía no tuvieron efecto y fue entonces cuando decidió hacerlo públicamente a través de sus redes sociales, llegando así a los medios de comunicación. Estos se hicieron eco del caso. Le pusieron una pulsera de seguridad para estar conectado con la policía, comenzaron a ir agentes al instituto, la directora decidió llenar todo el instituto de banderas LGTB…

Todo su dolor quedó plasmado en ‘eighteen’, un diario poético en el que narra su experiencia a través de su poesía y sus ilustraciones. El libro condensa todo el dolor de esos años pero también su rebeldía y su voluntad de superarlo; se trata de un recorrido de crecimiento personal que refleja lo que es el abuso, el suicidio, la pérdida, el ‘bullying’, el trauma y la homofobia, pero también el amor, la celebración de uno mismo, el amor propio y la belleza, entre otras experiencias.

El libro está dividido en tres partes, cada una de ellas supone una etapa en el proceso de superación personal que llevó a cabo el autor («el fin», «la transición» y «el principio») ejemplificada con la evolución de la larva hasta convertirse en la mariposa.

👤 Alberto Ramos, Málaga, autopublicó este diario poético con 18 años, cuando aún cursaba el instituto. La obra original fue escrita en inglés, mientras su autor vivía una situación de homofobia extrema en Estocolmo, Suecia. Para sorpresa de Alberto, ‘eighteen’ vendió decenas de miles de ejemplares y se convirtió en un mediático ‘bestseller’ internacional número 1 que inspiró a muchos jóvenes en una situación parecida a la suya. Él cree que las experiencias son en gran parte lo que hacemos de ellas, y después de experimentar todo lo que han inspirado sus horribles vivencias, está determinado a seguir creciendo con ellas y, en el proceso, ayudar a quien esté en el mismo viaje.

A Alberto siempre le han apasionado el arte y los idiomas. Después de graduarse con matrícula de honor en Estocolmo, estudió distintas disciplinas en un total de nueve universidades suecas, entre las que destacan la Universidad de Estocolmo y la Universidad de Lund, centrándose en la literatura, el diseño y los idiomas. Hace unos meses, fue admitido en la prestigiosa Universidad de Harvard para especializarse en ciencias políticas, donde estudia actualmente.

viernes, 22 de mayo de 2020

#hemeroteca #lgtbi #poblacionracializada #psicologia | "Es muy duro crecer en un ambiente de discriminación": así es la psicología especializada en LGTBI y en raza

Imagen: El País / Jeannette Tineo
"Es muy duro crecer en un ambiente de discriminación": así es la psicología especializada en LGTBI y en raza.
Hablamos con psicólogos y con pacientes para conocer sus experiencias.
Marta Villena | Verne, El País, 2020-05-22
https://verne.elpais.com/verne/2020/05/14/articulo/1589438991_464630.html

Como otras personas que padecen ansiedad o depresión, Adela G. (24 años) decidió buscar ayuda psicológica. Durante dos años, visitó a varios especialistas que, como cuenta la propia Adela, no parecieron ayudarla. "Uno incluso me diagnosticó en cinco minutos trastorno límite de la personalidad (TLP)", un complejo desorden mental que tiene que ver con comportamientos inestables y cambios frecuentes de estados de ánimo.

Ninguno supo ver que las emociones que experimentaba Adela eran fruto de una compleja lucha personal por definir su identidad de género y su orientación sexual. Finalmente, y por recomendación de una amiga, la joven madrileña acabó visitando a una psicóloga especializada en tratar a personas LGTBI. "Ella me acompañó en el proceso de esa búsqueda identitaria y me tranquilizó bastante cuando me dijo que no tenía TLP", cuenta Adela .

Massiel Valdez (30 años) también busca su lugar en el mundo y lo hace de la mano de otra psicóloga que trabaja bajo una perspectiva de raza y a la que accedió también por recomendación. "Es muy duro crecer en un ambiente de discriminación, ser siempre la diferente te hace sentirte muy sola", dice Massiel recordando su infancia en España –donde llegó con siete años desde República Dominicana–. "En mi colegio era la única niña racializada y sufría ‘bullying’ constante, delante incluso de adultos que no hacían nada al respecto".

No fue hasta la adolescencia cuando Massiel identificó esa discriminación como racismo. "En una sociedad donde la inmigración de personas no blancas no está normalizada, esa sensación de ser diferente persiste, recordándote continuamente que no eres de aquí, aunque lleves casi toda tu vida en este país". Ella considera que la sociedad no está realizando los esfuerzos necesarios para integrar a personas de otras razas y etnias, por lo que la joven lleva un tiempo debatiéndose entre quedarse en España, junto a su madre, o volver a República Dominicana.

El racismo y la LGTBifobia siguen presentes en la sociedad, tal y como denuncian asociaciones como SOS Racismo o el Observatorio Madrileño contra LGTBIfobia en informes elaborados anualmente. Una discriminación que influye en muchos casos en la salud mental de las personas racializadas y LGTBI. Ante esta situación, algunos profesionales de la psicología están ampliando su formación para incorporar una perspectiva racial y de diversidad sexual y de género.

Si bien cualquier profesional puede formarse adecuadamente, los psicólogos consultados para este reportaje pertenecen al colectivo para el que prestan ayuda psicológica. Sus vivencias personales les hicieron comprender la necesidad de ofrecer una terapia especializada. "Pertenecer al colectivo te permite tener más empatía con estas realidades", afirma Cristina Pineda (38 años), psicóloga LGTBI en la clínica CEPSIM. Sin embargo, esa pertenencia no garantiza un correcto tratamiento de los pacientes. "Hay que formarse, adquirir herramientas, aprender conceptos básicos como que la orientación sexual no se elige o que la identidad de género se construye", añade Cristina.

¿Qué se trata en estas terapias?
La psicóloga antirracista Marian Nvumba (40 años y residente en Bilbao) nos habla de que hay muchos motivos que pueden llevar a que las personas racializadas sientan autorrechazo o, en otras palabras, un racismo interiorizado. "Están la falta de referentes, el enaltecimiento de lo blanco por encima de todo lo demás, la discrimación continua por tu raza o tu origen, la estereotipación de las personas migrantes o refugiadas...", afirma Marian.

También es común encontrar este miedo u odio hacia la transexualidad u homosexualidad propia en las consultas LGTBI. Jordi Gómez (47 años) lo experimentó en primera persona al descubrir, tras muchos años casado con una mujer, y con dos hijos fruto de ese matrimonio, que era gay. "Entré en una depresión por ello, y era incapaz de aceptar mi homosexualidad o de verme relacionándome con otros hombres", cuenta el propio Jordi desde Sabadell.

Como explica a ‘Verne’ el psicólogo Gabriel J. Martín, especializado en psicología afirmativa (como se conoce de manera oficial a la terapia con pacientes LGTBI) para hombres homosexuales que ejerce en Barcelona, "la homofobia interiorizada se ve reflejada de varias formas: el no estar a gusto con uno mismo, la relación con los demás, la falta de confianza... la autoestima de esas personas está muy tocada cuando llegan a consulta".

Tras varias sesiones con su psicóloga LGTBI, Jordi consiguió aceptar su homosexualidad; tocaba entonces comunicárselo a su círculo más cercano. "Trabajé mucho ese aspecto con mi psicóloga. Recuerdo que mi madre se lo tomó fatal. Después de varios años sigue sin aceptarlo, pero quienes de verdad me sorprendieron fueron mis hijos de nueve y siete años. Se lo tomaron con una gran naturalidad, me dieron toda una lección de tolerancia", cuenta emocionado Jordi, que hoy vive con su pareja y lleva una vida "totalmente normalizada, gracias a esa terapia".

Las consultas sobre relaciones de pareja también son muy comunes en las terapias especializadas en LGTBI. Estela García (28 años) lleva asistiendo a una desde septiembre, cuando se mudó a Madrid desde Barcelona. Acude para aprender algunas cosas sobre cómo manejar su relación. "Con mi psicóloga trabajamos la identificación de conductas esterotipadas sobre las relaciones, generalmente basadas en el sistema heterosexual. Mi intención es corregirlas y así poder vivir una relación con mi novia lejos de esos estereotipos", cuenta. "Pero también tratamos otros temas más generales como mi adaptación a la ciudad, o cómo me está afectando el no encontrar trabajo".

Como explica la psicóloga Ana Adán, de la clínica 'Tú y yo Psicólogos LGTB', las relaciones psicoafectivas de las parejas homosexuales son diferentes de las parejas heterosexuales. "Las parejas homo se desarollan en ausencia de modelos, conviven en contextos homofóbicos, están sometidas a una visión externa llena de estereotipos y dentro de ellas se da lo que llamamos disparidad homofóbica, que somete a las parejas homo a más dificultades, estrés y conflictos que a las hetero", aclara Adán.

Incluso a la hora de abordar las relaciones de pareja homosexuales, Adán encuentra dinámicas distintas entre gais y lesbianas. "Las mujeres aún recibimos una educación en la que se da mucha importancia a estar en una relación, lo que hace que las participantes en una relación lésbica puedan vivirla con más dependencia, intensidad, sobreprotección, conocimiento excesivo de la otra y sobrecomunicación", afirma Adán.

Otra de las cuestiones que sale a menudo en las terapias es la de la violencia intragénero, que Adán califica como "la gran invisibilizada". Se trata de un tema delicado dentro del activismo LGTBI, ya que la violencia entre personas del mismo género se ha utilizado a menudo "para deslegitimar y desdibujar la lucha" contra la violencia machista. Pero tanto psicólogas especializadas, como la propia Ana Adán o Paula Alcaide, o personas que la han sufrido, coinciden en la necesidad de no ocultarla.

¿Cómo se especializa un psicólogo en terapia LGTBI o antirracista?
"La historia de una persona está determinada por cómo es leída racialmente y hay que tener esto en cuenta para abordar cualquier tema. Si no, en lugar de ayudarla terapéuticamente, se puede infligir mucho dolor", explica la psicóloga dominicana Jeannette Tineo (46 años) a ‘Verne’ en conversación telefónica desde Madrid. Sin embargo, no existen muchas opciones profesionales para especializarse en la atención a personas racializadas, como tampoco abundan para cuestiones LGTBI.

La psicología LGTBI o psicología afirmativa no cuenta con una formación oficial y universitaria en España, aunque en los últimos años es cada vez más frecuente encontrar cursos especializados en psicología afirmativa en diversidad sexual y de género ofertados por asociaciones o instituciones como el Colegio de Psicólogos de Madrid. "La formación avanza al ritmo que avanza la sociedad, aquí todavía queda mucho por hacer en cuanto al reconocimiento y normalización de la diversidad sexual y de género", apunta Cristina Pineda.

Esta formación suele basarse en las directrices establecidas por la IPsyNet (‘International Psychology Network for Lesbian, Gay, Bisexual, Transgender, and Intersex Issues’), una red creada por la American Psychological Association (APA, la asociación estadounidense de psicología) de la que Gabriel J. Martín es representante en España. La institución americana fue la primera en impulsar la psicología afirmativa en la década de los setenta del siglo pasado, recomendando a los profesionales de la salud que dejasen de tratar la homosexualidad como una enfermedad, aunque la Organización Mundial de la Salud no la retiraría de su lista de enfermedades mentales hasta casi dos décadas después, en 1990. La transexualidad se mantuvo en esa lista hasta 2018.

La necesidad de abordar el impacto que el racismo ejerce en la salud mental de las personas racializadas también fue planteada en el siglo pasado por teóricos como el psicólogo y filósofo francés antillano Frantz Fanon, conocido también por su divulgación a favor de la liberación nacional de los pueblos coloniales. Su discurso influyó profundamente en las generaciones posteriores de pensadores y activistas antirracistas.

Sin embargo, como argumenta la psicóloga Tineo, "el hecho de que ni siquiera exista un debate social sobre el racismo en España hace que la vía a este tipo de formación se vea como algo prácticamente inimaginable". Para la psicóloga dominicana Yania Concepción (31 años), la psicología académica se basa en estudios y conocimientos únicamente de las personas blancas e ignora otras realidades como las de personas racializadas. Introducir esta especialización en la formación universitaria "conllevaría destapar lo racista que es la propia academia, como lo es la sociedad en general", añade Concepción.

"De momento, especializarse en una psicología antirracista pasa por ser activista y autoformarse: leer a Fanon, Grada Kilomba y tantos otros autores que ofrecen una mirada diferente a la europeísta blanca", recomienda Nvumba. "Y para aquellos profesionales que no sean racializados pero quieran ejercer bajo esta perspectiva, les recomendaría que al principio buscaran la supervisión de un psicólogo que sí lo sea", concluye.

miércoles, 1 de enero de 2020

#hemeroteca #libros #homofobia | Bullying, trata de mujeres, violaciones u homofobia: un libro que nace de la rabia de las 'Injusticias'

Imagen: AlicantePlaza / Mireia Brito
Bullying, trata de mujeres, violaciones u homofobia: un libro que nace de la rabia de las 'Injusticias'.
Thais Peñalver | AlicantePlaza, 2020-01-01
https://alicanteplaza.es/bullying-trata-de-mujeres-violaciones-u-homofobia-un-libro-que-nace-de-la-rabia-de-las-injusticias

El reloj puede marcar las 22:00 horas o las tempranas 4:00h, pero la historia rara vez cambia. El acelerar de los pasos sigue combinando rítmicamente con la luz que guiña desde la farola y con el tintineo de las llaves saltando escurridizas en el bolso antes de empuñarlas. La banda sonora de tantas noches, muchas historias y demasiadas protagonistas; pero un solo y mismo sentimiento: el miedo, que se expresa en el forcejeo del corazón por retenerse en el pecho, en la incertidumbre de no saber si andar sola por la calle es mejor que encontrarse con alguna sombra más. Esta es una experiencia común para cantidad de mujeres, una situación que Mireia Brito plasma en su libro ‘Injusticias’, el cual salió a la venta el martes 10 de diciembre.

"Esta historia la escribí de las últimas; es de las más recientes que incluyo. En ella pretendo plasmar que las mujeres queremos salir a la calle, estar seguras y volver a casa sin miedo. Que no tengamos que estar mirando hacia atrás, acelerando el paso y con las llaves entre las manos para conseguir llegar a casa. Esta es, digamos, la narración que más me representa", se identifica la autora. El libro contiene 52 relatos sobre desigualdades que surgieron, básicamente, de salir a la calle: "Yo iba caminando y presenciaba situaciones que me parecían injustas o que no me gustaban. Entonces, cogía el móvil y las escribía, como quitando mi rabia y moviéndola hacia las letras, plasmando ese sentimiento ahí", cuenta cómo se fue gestando el contenido de su obra.

Cuando sumaban alrededor de 300 relatos, Brito confiesa que fue un amigo quien la animó a publicarlas en un libro, una idea que la creadora de esta obra volvió real: "Pensé que podría servir para concienciar a través de, por ejemplo, un relato sobre ‘bullying’, haciendo que esa persona se dé cuenta de que alguien a su alrededor lo está sufriendo o de que ella misma, sin darse cuenta, está provocando que otra sufra. Me valdría con solo concienciar a una persona", muestra sus intenciones.

Con algunos de los textos escritos desde hace cinco años, la estudiante de Periodismo de la Universidad Miguel Hernández (UMH) dividió su libro en dos, dejando 26 relatos en cada parte, un número con una carga simbólica: "El 26 tiene como mote 'líder'; es como el número que inspira a los grandes líderes. Una paradoja del libro, porque yo lo que deseo es eliminar a los superiores", reivindica. Otra acepción en su curiosa simbología se encuentra en la palabra de algunos expertos, quienes sostienen que "26 son los movimientos que se necesitan para resolver un cubo de Rubik. Y, en cierto sentido, la vida y este rompecabezas se asemejan: ambos comparten patrones, soluciones y colores", interpreta.

Estos relatos ficcionan la realidad, ya que nacen de situaciones que observa la autora y a partir de las cuales crea una historia anónima inventada, dotándolas de títulos de personas ficticias como Clara, Raúl o Diego. En el libro se pueden encontrar un par de injusticias referidas al ámbito laboral, "más centradas en las malas condiciones laborales en las que está trabajando una persona", adelanta el enfoque de estas historias. Sin embargo, es el terreno social el que más se repite, por tratarse de las más fácilmente observables, con temas de rabiosa actualidad como "el ‘bullying’, la homofobia, las violaciones, las desigualdades de género e, incluso, chicas que vienen de otro país porque alguien les ha prometido una buena vida y unas buenas condiciones aquí, pero acaban siendo objeto de la trata de mujeres, de la prostitución", manifiesta su creadora.

Aunque autopublicado, ‘Injusticias’ también puede encontrarse en la librería Ambra, en Gandía. "Se puede pedir a través de Amazon y yo también los vendo, pero quería ampliar y que también estuvieran en librerías. La primera fue Gandía y ahora tengo la intención de llevarlos a alguna de Alicante y de Canarias, para que llegue a la gente de manera más sencilla", justifica su distribución la escritora neonata. Y asegura que la acogida en este primer mes de vida de la obra está siendo muy buena. "Me está escribiendo bastante gente que no conozco. Yo pensaba que el libro no se iba a mover más allá de mi familia y mi círculo. No me imaginaba que podría llegar a tantísima gente", comenta incrédula Brito.

viernes, 29 de noviembre de 2019

#hemeroteca #bullying #educacion | Profesores sin herramientas para afrontar el acoso escolar cuando estalla en sus aulas


Imagen: El Diario
Profesores sin herramientas para afrontar el acoso escolar cuando estalla en sus aulas.
Los futuros maestros y profesores no reciben formación en la universidad sobre el ‘bullying’, que afecta, según estimaciones, a más de uno de cada cuatro estudiantes. La Administración subraya avances y estrategias nuevas, pero CCOO señala que se ha recortado la formación a los docentes.
Elena Couceiro | El Diario, 2019-11-29
https://www.eldiario.es/sociedad/profesorado-acoso_0_968703809.html

A pesar de las frecuentes apariciones en prensa de casos dramáticos como el suicidio de menores acosados o la denuncia pública de casos que no han recibido suficiente atención, no se conoce de manera oficial cuál es la dimensión del acoso escolar en España. La asociación No al Acoso Escolar (NACE) sostiene que un 26% de los niños y adolescentes lo sufren.

La secretaria de NACE, la profesora de Secundaria Carmen Cabestany cree que hay muy pocos docentes preparados para afrontar este problema, menos del 20% que reflejaba una reciente encuesta: "Yo creo que son menos los que están debidamente preparados con una formación exhaustiva", afirma en una conversación para eldiario.es.

José Antonio Luengo forma parte desde hace cuatro años del Equipo para la Prevención del Acoso Escolar de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, y señala "de una manera concluyente" que el "nivel de formación se ha incrementado muy significativamente en estos años", por las actividades de formación y por "la cantidad de situaciones que tenemos que atender en los propios centros, que son intervenciones sobre casos específicos que suponen una buena dosis de formación". Docentes consultados reconocen que "la preparación va siendo mejor, pero no suficiente, porque falta continuidad y seguimiento. Estamos a muchas cosas".

Rafael Guerrero, psicólogo y profesor de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid, lamenta que "en la universidad no se forma el futuro profesorado en la atención al ‘bullying’ y lo digo de una manera tajante. En los grados de Pedagogía, Psicología, Educación Infantil y Primaria no se estudia esto". Carmen Cabestany recalca que "en la formación para ser profesor de Secundaria no se habla del acoso escolar".

Por su parte, Isabel Galvín, secretaria general de la Federación de Enseñanza de CCOO de Madrid, critica que la Consejería de Educación estuvo ocho años sin considerar una cuestión prioritaria formar en esta materia" y en estos últimos cuatro años "esta brecha no se ha subsanado hasta compensar el desfase".

Denuncia que en 2011 la Comunidad de Madrid "recortó la formación del profesorado en un 80% y no se han revertido todos los recortes". Galvín apunta que "la exigencia hacia el profesorado es máxima, pero no se le dota de recursos humanos suficientes y formación suficiente y no se corrigen problemas estructurales como las altas ratios.

¿Miramos hacia otro lado?
"Es un tema tabú", señala Cabestany. "La sociedad, ante situaciones desagradables o conflictos, suele mirar hacia otro lado", y el acoso es una de esas situaciones, subraya Guerrero, que resalta que muchos maestros se forman por su cuenta en estos temas, aunque reclama que "habría que tener formaciones mucho más extensas que te habiliten para poder detectar una situación de ‘bullying’ y para ver de qué manera se puede intervenir". Cabestany está de acuerdo: "Al igual que hay formación del profesorado en temas de TIC, habría que incluir una formación de verdad, muy seria" sobre el acoso escolar.

Quizá porque se trata de un tabú, tanto el sindicato ANPE como NACE reclaman la reactivación del Observatorio Estatal de Convivencia Estatal, que lleva ocho años sin reunirse periódicamente. "Queremos saber cuántos suicidios hay provocados por el acoso escolar, en cuántas patologías psiquiátricas en los adultos y en los niños hay de base un caso de acoso escolar". Carmen Cabestany denuncia que "hay muchos niños que se autolesionan o muchos niños con ideación suicida en Primaria. Y todo esto está debajo de la alfombra".

¿Qué supone una buena formación del profesorado?
Todos los expertos coinciden en que el foco ha de estar puesto fundamentalmente en la prevención. José Antonio Luengo ha coordinado la publicación de numerosas guías disponibles online. En una de ellas puede leerse que "el trabajo de las tutorías debe ser potenciado" y en Educación Primaria, que no tiene tutorías como tal, "será necesario arbitrar propuestas organizativas flexibles pero efectivas para fijar la acción tutorial".

Sin embargo, Galvín considera que la administración educativa "no refuerza ni reconoce la función tutoríal, imprescindible para abordar esta cuestión". Rafael Guerrero, por su parte, aboga por " una educación emocional cuanto antes y de manera transversal".

Carmen Cabestany, por su experiencia, defiende que la prevención pasa por una tutoría entre iguales (TEI), un programa de centro donde todos los estudiantes de 5º de Primaria son tutores emocionales de los alumnos de 3º y los de 3º de la ESO son tutores emocionales de los alumnos de 1º de la ESO.

Cabestany forma al profesorado de los centros que solicitan este programa, que ha sido evaluado por la Universidad de Alicante y que "implica a todo el alumnado. Por eso es empoderador e inclusivo y se promueve de una manera más clara la empatía", que con otros modelos ya en marcha en los que los alumnos ayudantes o mediadores son solo un grupo escogido.

Isabel Galvín, de CCOO, subraya que "formar al profesorado en convivencia, en todas sus facetas, es clave" y es por tanto "una línea de formación prioritaria para el sindicato". Sus afiliadas y afiliados reclaman "formación en convivencia, en mediación entre iguales, en modelos de intervención para prevenir, en estrategia para detectar el acoso y en ciberacoso".

Aprender a atar cabos
Sin una formación completa, los profesores no son capaces de ver el contexto en el que se produce el acoso. De hecho, según el estudio citado, un 82,11% de los jóvenes han presenciado situaciones de acoso escolar, frente a un 59,73% de los profesores. Cabestany explica que estas situaciones "se producen cuando los profesores no están mirando, cuando sale uno y entra otro, en el patio o en una excursión". Por eso, no queda más remedio que aprender a atar cabos.

"Muchas veces cuando se ven niños aislados no se piensa qué hay detrás, se piensa que es rarito, que no tiene habilidades sociales", explica Carmen Cabestany. "Si entiendes el contexto verás que hay niños que te piden ir al baño nada más volver del recreo porque no quieren coincidir con los otros en el baño, porque les meten la cabeza en el váter o les observan desde el baño de al lado, como nos ha pasado en un caso reciente". También los pediatras, afirma Cabestany, deberían tener información sobre el acoso, porque así podrían "asociar que ese dolor de barriga el domingo por la tarde noche es un síntoma".

José Antonio Luengo cuenta que se han creado herramientas como cuestionarios con los que los niños responden "cómo se sienten en el grupo y si conocen a algún compañero que lo está pasando mal". El trabajo con los alumnos en la detección de estos casos y el "desmontar el concepto de chivato", como señala Carmen Cabestany, es fundamental para saber qué está pasando.

Un problema social que requiere un compromiso social
Si en algo coinciden todos los expertos entrevistados es que el acoso escolar es, en palabras de José Antonio Luengo, "una enfermedad social", frente a la cual toda la sociedad debería estar sensibilizada e implicada. El profesorado, señala Cabestany, "no conoce la gravedad de la situación y cuando reciben formación y conocen la dimensión del problema se implican a fondo. Yo he visto a profesoras llorar lamentando que no se dieron cuenta de este caso o este otro". Luengo afirma que "hay una suerte de ceguera ética que hace pensar que el insulto es algo banal, que es algo sin importancia. Estamos normalizando procesos como la ridiculización a compañeros y los chicos incluso te llegan a comentar que esto es lo que hay".

Carmen Cabestany aboga por llevar a cabo grandes campañas de sensibilización para llamar a toda la sociedad a implicarse frente al acoso escolar. Rafael Guerrero defiende que "si nuestros niños y adolescentes se desarrollan en casas, en colegios y en la sociedad en contextos de seguridad y protección esto no ocurriría" y hace especial hincapié en la educación emocional: "Si somos capaces de enseñarles que identifique la emoción, que sean empáticos, todo esto va a redundar en una buena autoestima y en la capacidad de saber pedir ayuda", elementos clave para limitar el impacto del acoso escolar.

sábado, 14 de septiembre de 2019

#hemeroteca #trans #educacion | La seguridad del alumnado trans depende de la voluntad y el trabajo gratis de “profes heroicos”

Imagen: El Salto / Carlos Herrero
La seguridad del alumnado trans depende de la voluntad y el trabajo gratis de “profes heroicos”.
Un estudio de la FELGTB revela que casi el 60% del alumnado trans sufrió transfobia en el ámbito escolar. El 74% de quienes la sufrieron en centros sin protocolos declaró no haber encontrado ningún tipo de apoyo por parte de la comunidad educativa, pero la creación de estos protocolos depende de la iniciativa personal de los docentes.
Patricia Reguero | El Salto, 2019-09-14
https://www.elsaltodiario.com/educacion/la-seguridad-del-alumnado-trans-depende-de-la-voluntad-y-el-trabajo-gratis-de-profes-heroicos-

Casi el 60% del alumnado trans sufrió transfobia en el ámbito escolar, una transfobia, según el sondeo, que se tradujo en forma de insultos (40% de incidencia), acoso (25%), amenazas (22%), ciberviolencia (18%), agresiones físicas (12%) y violencia sexual (9%) hasta el punto de que el 83% de los jóvenes que la sufrieron declaró que su etapa educativa fue menos feliz que la del resto del alumnado. Además, el 81% de las personas encuestadas utilizó un término negativo cuando se les pidió que describieran con una palabra su etapa escolar. Los adjetivos más repetidos fueron: horrible, agobiante, dura, infierno, difícil, costosa, incómoda y complicada.

Son algunas de las cifras que arroja la encuesta realizada a una muestra de personas trans de entre 16 y 24 años que la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) ha presentado esta semana, y que Carlos Herrero, profesor de Lengua y Literatura, interpreta así: “Todas las cifras del estudio son preocupantes porque lo que dicen es que no estamos haciendo nada para evitar un sufrimiento que sí se puede evitar; hay menores sufriendo y es responsabilidad de los adultos”.

Según la misma encuesta, que aunque se realizó entre una muestra que no llega a ser representativa sí ofrece datos significativos, el 58% de quienes sufrieron estas violencias aseguró que el centro educativo no tomó ninguna medida para castigar a quienes las ejercieron y que tras ser víctima de estas agresiones, solo el 15% de las personas encuestadas encontró apoyo en el profesorado. Según esta encuesta, mientras que en los centros educativos donde no existía protocolo de acompañamiento para menores y jóvenes trans, el 74% de las personas encuestadas declaró no haber encontrado ningún tipo de apoyo por parte de la comunidad educativa, en los centros donde sí se contaba con protocolo, esta cifra descendió hasta un 27%.

Sin embargo, la existencia de protocolos depende de la voluntad y del tiempo libre que los docentes puedan dedicar al asunto. Así lo explica Herrero, que además de profe de Lengua y Literatura es impulsor de la iniciativa LGBTayudamos, un grupo en el que participan una docena de alumnos en reuniones semanales, y que se organiza también para hacer guardias en los recreos a las que alumnos LGTB puedan acudir.

Herrero está orgulloso de la iniciativa, que se enmarca dentro del proyecto Escuelas Seguras de la FELGTB, pero hace una advertencia: “A mí me pagan por dar clases de Lengua, y todo lo que esté fuera de eso depende de mi voluntad: esto no puede ser así; la administración debe involucrarse y facilitar los recursos, y esos recursos son tiempo, horas, para hacer este trabajo, porque es una responsabilidad social”, dice, preocupado por que la solución al problema sea abordado mediante la presentación de “profesores heroicos” que toman la iniciativa.

Además de los espacios y debates que promueve LGBTayudamos, Herrero asegura que el ambiente en el instituto es favorable y que promover el respeto forma parte de la agenda de todo el claustro porque “podemos vivir en una sociedad donde el 99% no sepa qué es un complemento directo, pero no es una donde el 99% no sepa qué es el respeto”. Además, cree que a través de ‘La Regenta’ o de las lecturas de clase es posible hablar de diversidad afectiva y sexual. “Supongo que en unas asignaturas es más fácil que en otras pero, si se quiere, es posible hablar de estos temas”, asegura.

Sobre todo en secundaria
La hija de Violeta Herrero es una chica trans de 15 años. Hizo el tránsito en primaria, con 9 años, y se incorporó a la Secundaria con su nombre elegido y con su identidad. La educación Secundaria es la etapa en la que más personas sufrieron transfobia (37%), seguida de Primaria (25%), Bachillerato o FP Superior (22%), educación Infantil (9%) y Universidad (7%).

Violeta cree que los problemas que ha tenido que enfrentar en Primaria y en Secundaria han sido similares y los resume en tener que dar muchas explicaciones muchas veces: “Es una cosa un poco surrealista”. Aunque cree que su hija nunca ha sufrido acoso, la menor sí le ha contado que algunos compañeros cuchichean a sus espaldas, y recuerda cómo un día llegó a casa llorando porque había oído cómo alguien la insultaba por la calle.

“La verdad es que tengo la suerte de poder decir que ella siempre está contenta, pero es verdad que la mayoría lo pasa muy mal, están aislados, y hay intentos de suicidio y autolesiones”, dice en referencia a su trabajo en Familias Transformando, el grupo de COGAM al que pertenece, y por el que tiene que atender a veces a familias por teléfono.

Violeta cree que el hecho de que su hija hiciera el tránsito en Primaria ha hecho más fácil el paso al instituto, aunque eso no la libra de la transfobia. Sobre la existencia de protocolos, asegura que ni en el colegio ni en el instituto de su hija los ha habido. “En el cole nunca se hizo nada por más que lo intenté, luego en el instituto se han hecho talleres y se trabaja bastante”, dice.

Aunque, de nuevo, cree que si se trabaja el asunto es por iniciativas personales dentro de la comunidad educativa. “Creo que hay profesorado al que ella podría recurrir si pasara algo, pero veo que tenemos que fiarnos de la buena fe de las personas porque no hay un protocolo específico”, lamenta.

Derechos dependientes de la buena voluntad
Carlos Castaño, miembro de la Comisión Ejecutiva de FELGTB, insiste en la importancia de que una ley estatal como la presentada en el Congreso en la pasada legislatura legitime estos protocolos y de que las administraciones contemplen los recursos necesarios para ponerlos en marcha. Además, recuerda que muchas comunidades autónomas ya tienen leyes que contemplan la creación de estos protocolos, así como la formación del profesorado en diversidad afectiva y sexual.

Sin embargo, también recuerda que en muchas ocasiones, el bienestar de los menores trans depende de medidas que tienen coste cero como llamarles por su nombre (el 53% de las personas encuestadas afirmó que en el entorno escolar nunca o rara vez se las llamaba por su nombre), eliminar la separación por géneros en actividades como la educación física (el 89% respondió que en su centro existían actividades separadas por géneros) o los baños unisex (el 99% explicó que en sus centros los aseos están diferenciados por géneros).

Sobre si es problema de un profesor el bienestar de su alumnado, responde que sí: “A un profesor debe preocuparle que sus alumnos no sufran transfobia porque si un alumno está sufriendo ‘bullying’, este alumno no está teniendo las mismas oportunidades que el resto”.

De hecho, los datos de la encuesta indican que no se trata solo de un problema de felicidad, sino que la transfobia tiene una incidencia directa en el ámbito académico. Así, el 28% del alumnado trans víctima de violencia tuvo que cambiar de centro y los datos apuntan que la tendencia al abandono escolar temprano es un 17% superior en la población trans.