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jueves, 25 de enero de 2024

#hemeroteca #homosexualidad | Un informático que lucha contra la homofobia con un libro a favor de la inclusión y el amor propio

La Voz de Galicia / Adrián Gómez //

Un informático que lucha contra la homofobia con un libro a favor de la inclusión y el amor propio

El rianxeiro acaba de publicar «Aqueles corpos nosos», su segundo libro
Laura Ríos | La Voz de Galicia, 2024-01-25
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/barbanza/rianxo/2024/01/25/pluma-contra-homofobiagalicia-futuro-concurso/0003_202401B25C8993.htm 

Bien podría comprarse la inspiración con el agua que brota a borbotones de un manantial. Sin pedir permiso, traza su propio camino entre las rocas, y llega al mar de las neuronas deseosa de buscar un estímulo que le dé salida. El destino final depende del artista, que a veces no encuentra mejor manera de calmar el caudal del río que dándole forma en un cuaderno en blanco.

Como en un trance involuntario, el escritor Adrián Gómez (Rianxo, 1994) ha tenido la sensación de viajar a través de las palabras más de una vez. En este caso, la catarata creativa le ha llevado a publicar el libro ‘Aqueles corpos nosos’, la segunda parte de la novela juvenil ‘Cando sangren os lobos’ en la que el artista combina elementos de la cultura mitológica gallega y temáticas sociales: «Tiña esa espiña de seguir coa historia, así que propúxenme facelo aínda que fose só para min».

Este runrún personal se convirtió en su segunda obra de la mano de la editorial Xerais. En esta entrega, los hermanos Xandre y Fernán vuelven a reencontrarse con demonios pasados, reales y metafóricos. Todo se retuerce en la vida de este par cuando en la ciudad de Santiago se produce un crimen difícil de resolver y empiezan a trabajar codo con codo para dar con las respuestas pese a la mala relación entre ambos.

Los entuertos profesionales y personales se van desenredando mientras los protagonistas van descubriendo cada vez más cosas de si mismos. Una de ellas es el amor, que en el caso de Xandre abre un armario del que nunca se había atrevido a salir por culpa de los estigmas sociales: «Namórase dun rapaz de Santiago e inicia unha relación con el».

Esta parte de la historia es la que más suele despertar el interés de los jóvenes, dice el autor, que agradecen ver como los personajes de la ficción se salen de los estereotipos. Así queda reflejado en las charlas que el escritor da en los institutos, en las que los chavales aprovechan para preguntarle por qué decidió reflejar la homosexualidad en su obra. La respuesta suele ser siempre parecida: «Non intentei facer un libro moralizante, pero si que penso que é importante falar estes temas coa xuventude, que se poida ver reflectida».

Comentarios negativos
Escribir para adolescentes no está bien considerado por todo el mundo, y eso es algo de lo que es muy consciente el barbanzano, que prefiere no dar más importancia de la que merecen a los comentarios negativos. «Teñen a idea de que ten menos calidade ou de que non é un libro de verdade, e iso non é así», explica.

Poco le importan estas opiniones al rianxeiro, que aparte de escritor trabaja como informático desde casa. Esto le permite tener momentos de desconexión mental en los que dejar volar la imaginación, algo que le funciona muy bien a la hora de buscar inspiración. Un poco de música de fondo y un cuaderno para anotar las ideas que le puedan ir viniendo son suficientes para que Gómez diseñe escenas en su cabeza que después acabaplasmando en el libro: «Cando escoito unha canción vénme un momento determinado da trama e xa sei por onde podo continuar a historia».

Sobre el futuro, confiesa que no quiere presionarse, pero que le gustaría ganarse la vida como escritor: «Sempre me gustou expresarme a través das palabras e gustaríameprofesionalizarme». Sabe que es difícil abrirse un hueco en el mercado, por eso le sorprende ver su libro a la venta en los establecimientos a los que él solía ir a comprar literatura juvenil cuando era un chaval. Más le vale acostumbrarse, seguro que esta no será la última vez.

domingo, 29 de diciembre de 2019

#hemeroteca #lenguaje #politica | Alerta lingüística en Galicia: los niños y jóvenes pierden el gallego

Imagen: El País
Alerta lingüística en Galicia: los niños y jóvenes pierden el gallego.
Familias, profesorado e instituciones culpan de la pérdida de hablantes a prejuicios y restricciones en la escuela y el mundo digital.
Sonia Vizoso | El País, 2019-12-29
https://elpais.com/sociedad/2019/12/25/actualidad/1577298134_836789.html

La lengua gallega está atrapada en una paradoja. Tras resistir a 40 años de marginación y desprecio durante la dictadura, encara una preocupante crisis cuatro décadas después de que la democracia le abriera las puertas de la escuela y las instituciones. Los estudios sociolingüísticos alertan de que la transmisión a los niños del que aún hoy es el idioma más hablado en Galicia se está rompiendo. “La lengua necesita una alimentación diaria para sobrevivir, y lo que ha ocurrido es que los padres han dejado de hablarles en gallego a sus hijos”, opina Pilar Ponte, profesora en secundaria con casi 20 años de experiencia y premiada por sus innovadoras iniciativas para la normalización lingüística.

El informe del Consejo de Europa que alerta del retroceso que ha sufrido el idioma propio de Galicia en la última década ha confirmado los peores pronósticos, considera que la escuela es una de las causas e insta a la Xunta a enmendar su política lingüística. Entidades y organizaciones de profesores y padres habían advertido en 2010 de que el modelo escolar implantado ese año por el Gobierno autonómico del PP ponía en riesgo el mantenimiento del idioma entre los más pequeños, que ya lanzaba señales de debilitamiento. Alberto Núñez Feijóo, abandonando la senda marcada por Manuel Fraga, decidió retirar la prioridad al gallego en las aulas. Estableció que su uso fuese exactamente igual al castellano, marcó unas asignaturas concretas para cada lengua excluyendo el idioma propio de ciertas materias como las matemáticas o la física y suprimió los programas voluntarios de inmersión lingüística en Educación Infantil para niños de entornos castellanohablantes. El porcentaje de chavales que nunca habla en gallego se ha disparado 15 puntos en una década, del 29% al 44%.

“El gallego se nos está escapando entre los dedos porque no se están adoptando las políticas necesarias para mantenerlo”, esgrime Henrique Monteagudo, secretario de la Real Academia Galega, una institución que intentó sin éxito frenar la normativa de Feijóo en los tribunales. La justicia avaló la legalidad del modelo, pero el Consejo de Europa sostiene que no respeta los compromisos internacionales de España para preservar las lenguas cooficiales y en su última resolución reclama a la Xunta que lo enmiende. El Gobierno gallego ha dejado claro que no piensa hacerlo.

La Xunta presume de que las mismas estadísticas que revelan la pérdida de uso del gallego entre niños y jóvenes confirman que el porcentaje de ciudadanos capacitados para hablar y escribir en el idioma propio de la comunidad es “el más alto de la historia”. “En la franja que va de 15 a 29 años, a la que le afectó el decreto [de uso de lenguas en la escuela], el 90,16% de la población dice saber hablar gallego mucho o bastante, lo que es un dato muy bueno”, defiende la Secretaría General de Política Lingüística citando datos de este año del Instituto Galego de Estatística. “El gallego es la lengua cooficial con más uso de todas las de España”, recuerda.

“Lo que me transmiten los amigos que tienen, como yo, niños gallegohablantes es que al llegar a la escuela, en 15 días pierden su lengua”, cuenta Rute Pallarés. Ella ha escolarizado a sus hijos en un colegio público del área rural de Vigo en el que tanto las familias como el profesorado están muy comprometidos con el uso del gallego. “Todos tenemos claro que de esta forma los niños serán competentes en las dos lenguas, porque el castellano es la lengua ambiental cuando salen del colegio”, explica Pallarés, miembro de la asociación de padres del CEIP Paraixal. E incide: “Yo quiero que mis hijos sepan castellano, sería tonta si no fuera así, pero sin que pierdan el gallego; eso sería robarles riqueza y cultura”.

Xosé Soto, maestro en un colegio de Oroso (A Coruña), cree que rebajando la presencia del gallego en las aulas la Xunta cuestionó por primera vez en democracia la necesidad de proteger el idioma propio. “Se reabrieron debates en la comunidad educativa y en las familias que yo, tras 30 años en la docencia, consideraba superados", afirma. Con ambas lenguas "rodando en igualdad” pese a que el gallego está en inferioridad de condiciones, aduce, los niños se pasan al castellano porque “perciben que ese es el idioma del éxito”. “Se ha prohibido que determinadas materias como las matemáticas se den en gallego, y para las que sí se pueden impartir, los materiales de apoyo a los que podemos acceder en Internet son en castellano”, añade.

Exclusiones y prejuicios

En el mundo en el que se mueven los adolescentes, el gallego brilla por su ausencia, subraya Ponte. No hay una versión en esta lengua para Whatsapp ni para Instagram. Tampoco las radiofórmulas o los videojuegos suelen usar el idioma propio de Galicia y en plataformas como Netflix solo se ha estrenado hasta ahora una serie. El Consejo de Europa ha recriminado también al Estado su escasa presencia en la Administración central y en el sistema judicial. “La exclusión del gallego en la Administración, en la justicia y en las actividades socioeconómicas es evidente. No es un problema de demanda. Es simplemente que nos niegan toda oferta que permita el ejercicio pleno de los derechos lingüísticos”, sostiene Queremos Galego, la plataforma ciudadana integrada por 600 entidades que se formó para protestar contra el modelo escolar implantado por Feijóo.

Rute Pallarés apunta también a prejuicios todavía vigentes que hunden sus raíces en la dictadura. “Yo aún tengo familiares que hablan en gallego, pero cuando se dirigen a los niños lo hacen en castellano. Es algo que se arrastra del pasado, pero también influye que hoy está muy vigente eso de que tener una identidad propia es malo”, señala.

Rogelio Carballo, presidente de la confederación gallega de asociaciones de madres y padres de alumnos (Confapa), se declara gallegohablante y se dirige mayoritariamente a sus hijos en esta lengua, la que también hablan sus padres. Pero sus hijos se expresan en castellano. “A su edad yo hacía lo mismo y ahora hablo en gallego”, aduce. Aboga por “favorecer su uso por la vía del prestigio, de la utilidad y del enriquecimiento, pero no por la imposición: si el gallego tiene futuro, es porque convence, no porque se establecen obligaciones”.

Los sociolingüistas están inmersos en desentrañar las causas de esta crisis. Entre 2015 y 2016, el Consello da Cultura Galega, dependiente de la Xunta, detectó en un estudio un “escaso compromiso” de los jóvenes con el empleo del gallego pese a tener una “buena imagen” del idioma y admitir la “situación delicada” que atraviesa. “Mis abuelos siempre hablaron gallego y a mí siempre me hablaron en castellano”, contaba un adolescente de Viveiro (Lugo) en un grupo de discusión. “Pues mis padres hablan en gallego, pero, yo no sé por qué, me pasa como a ti, hablo castellano”, terciaba otro chaval. El informe, que incluía una encuesta a 800 chavales de entre 15 y 25 años, recogía una conclusión: “Cuando se les pregunta por la lengua de transmisión a su descendencia, la mayoría opta por el castellano”. Es un fenómeno para el que los entrevistados confesaron "no encontrar explicación".

“Dejar morir la lengua es como tirar la catedral de Santiago”
Cuatro de cada diez niños gallegohablantes que iniciaron su escolarización en el colegio Agro do Muíño del municipio de Ames, limítrofe con Santiago, se pasaron en algún momento de su etapa escolar al castellano. Así lo reveló en 2018 un estudio coordinado por la Real Academia Galega, uno de los más completos realizados hasta ahora para intentar diseñar medidas contra este retroceso. Este centro es un “claro ejemplo” de cómo el castellano está desplazando al gallego en las zonas cercanas a las ciudades, donde este último era hasta ahora mayoritario.

Mari Carmen Liñares, su directora, critica que se hayan igualado desde 2010 las horas de clase en ambos idiomas cuando el castellano lo absorben los chavales fuera de la escuela “por todas partes: en los medios, en los videojuegos...”. En el aula, defiende, se debe reforzar la lengua cooficial para que los niños sean realmente bilingües: “La prueba de ello es que los niños del rural [más gallegohablante] dominan ambas lenguas y los de zonas urbanas o periurbanas tienen dificultades para expresarse en gallego”. Y se muestra muy preocupada por el futuro del idioma: “Dejar que se pierda es como tirar la catedral de Santiago”.

La lingüista Pilar Ponte admite que la escuela es un “pilar fundamental” para conservar las lenguas, pero advierte de que “no hace milagros”. “Los gallegos tampoco podemos pensar que si nuestro idioma desaparece es solo por culpa de la escuela, es una postura bastante cómoda que nos libra de responsabilidad”, apunta. “Una cultura se mantiene en buena parte por la voluntad de los ciudadanos, y la cuestión es si los gallegos quieren defender y mantener la suya más allá de las verbenas y el churrasco”.