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jueves, 20 de abril de 2023

#hemeroteca #memoria | Una luz en la grisura

Hoyesarte / José Luis Cano y Vicente Aleixandre //

Una luz en la grisura
Luis Pardo | Hoyesarte, 2023-04-20

https://www.hoyesarte.com/literatura/poesia/vicente-aleixandre-una-luz-en-la-grisura-del-franquismo_253873/

Velintonia fue una calle de Madrid que hoy lleva el nombre de su vecino más célebre. Fue además el nombre del chalecito que habitó hasta su muerte Vicente Aleixandre (Sevilla, 26 de abril de 1898 - Madrid, 13 de diciembre de 1984), de cuyo nacimiento se cumplirán 125 años en unos días. Y fue también un símbolo de libertad en una época sin libertad, lugar obligado de peregrinación para un millón de jóvenes poetas que querían conocer al maestro, Premio Nobel de Literatura 1977.

En su ‘Examen de ingenios’, José Manuel Caballero Bonald evoca –de forma poco poética, todo hay que decirlo– su propia excursión a la legendaria vivienda del autor de la Generación del 27 “como estaba mandado, a poco de llegar a Madrid”. “Cumplí entonces –continúa– los trámites y emociones reglamentarios: llamada telefónica para concertar la cita, indicación de si iría solo o acompañado, promesa de puntualidad y discreta duración del encuentro. Custodiaba el jardincillo un perro silente y una mujer me pasó a la sala donde reposaba el poeta. Había allí como un vaho de enseres domésticos en desuso, un cerco venerable alrededor de la figura recostada del poeta. Daba la impresión de que permanecía así no por motivos de salud sino de cansancio, mientras aguardaba metódicamente la consecutiva llegada de jóvenes visitantes. La operación tenía un cierto aire de besamanos, solo que en versión de camarilla poética”.

Leyendo en cambio ‘Mirador de Velintonia’, la memoria personal que ha escrito Fernando Delgado (Santa Cruz de Tenerife, 1947) con sus recuerdos de cuanto vio y vivió en aquella residencia, la impresión resulta muy distinta de lo que pudieron ser esos paseos en romería al santuario que presidía el escritor de ‘La destrucción o el amor’ desde su ‘chaise longue’. La obra de Delgado se centra en los años setenta, cuando el autor tinerfeño era “un recatado y tímido que temía el salto de cualquier liebre de la vida y aspiraba al tiempo a que las liebres me saltaran a la chistera”, deseoso de comerse el mundo y temeroso de ser engullido. Todo a la vez. Aparte de algunas noches de farra madrileña, el libro retrata especialmente todas las sensaciones del exilio, el interior y el exterior, gracias a su contacto directo con muchas figuras señeras de entonces, todos con más o menos relación con Aleixandre, “gran exiliado del interior” y “embajador del exilio”. Una galería de figuras, mayormente poetas pero no solo, cuyas vidas y obras quedaron marcadas por su salida del país o su permanencia en él. Delgado, que aparte de novelista y poeta es periodista, recogió y ahora comparte multitud de testimonios de muchos de ellos. Por eso es inevitable que haya tristeza y dolor en muchas páginas como en otras hay madrugadas de diversión bañadas en alcohol y paradas en el Café Gijón, Oliver o Bocaccio.

Por el libro desfilan casi todos los temperamentos que pueden adornar a un poeta: conocemos con nombres propios al poeta irascible, al generoso, al comprometido, al soberbio, al ingenioso, al borracho, al tímido, incluso al violento capaz de abofetear a un crítico; muchos de ellos –a los que Jaime Gil de Biedma en sus diarios denominó “la tribu de Vicente”– orbitando alrededor de la figura del Nobel; en unos casos de forma presencial, en otros a través de las confidencias que tantos le hacían, entre ellos los “mundanos y picarones Luis Antonio de Villena y Vicente Molina Foix”, y que él tanto disfrutaba sin salir de casa por sus endémicos problemas de salud (“estaba al tanto de nuestras juveniles correrías nocturnas antes de que nosotros mismos se las contáramos”). “Hubiera podido ser un consejero de almas y de hecho lo fue para algunos de nosotros”, dijo de él Luis Cernuda.

Se las apaña Delgado para –en un alarde de concisión– reflexionar con tino sobre la poesía de la segunda mitad del siglo XX, la literatura del exilio, el teatro o la crítica literaria. Habrá en el futuro muchos manuales de literatura que sigan ponderando la obra de Max Aub, Francisco Ayala, Rosa Chacel, José Hierro, Ángel González, Rafael Alberti o Aleixandre pero no tantos como este libro que nos permitan escuchar a sus protagonistas de viva voz comentar su obra y oírles hablar en el caso de los dos últimos –con mucho más que conocimiento de causa– de Federico García Lorca, Miguel Hernández, Gerardo Diego o Cernuda. Velintonia fue para Delgado y para muchos como él en aquellos años previos a la muerte del Generalísimo “un abrigo en la intemperie”. Francisco Umbral, por su parte, dejó escrito en El País que “contra toda la aventura en lo gris que fue el franquismo había una luz, un poeta”. Ese poeta fue, en palabras de Delgado, un “español excepcional llamado Vicente Aleixandre”.

sábado, 9 de diciembre de 2017

#hemeroteca #poesia #vicentealeixandre | Aleixandre y sus versos inéditos

Imagen: GranadaHoy / Vicente Aleixandre
Aleixandre y sus versos inéditos.
El lunes arranca en Málaga el Congreso dedicado al escritor y el jueves Lumen lanza una nueva edición de su 'Poesía completa'.
Charo Ramos | GranadaHoy, 2017-12-09
http://www.granadahoy.com/ocio/Aleixandre-versos-ineditos_0_1198380274.html

El próximo jueves llegará a las librerías la nueva edición de la ‘Poesía Completa’ de Vicente Aleixandre, el autor nacido en Sevilla que recibió hace ahora 40 años el Nobel de Literatura. Publicada por Lumen y a cargo del especialista y escritor Alejandro Sanz, incorpora poemas inéditos de una de sus etapas creativas más fructíferas, la llamada irracionalista, y quiere acercar a nuevos públicos al autor para el que no había más gloria que la de poder seguir comunicándose "con algunos corazones fraternos" una vez desaparecido.

El volumen se presentará en el Congreso sobre Aleixandre que, organizado por el Centro Andaluz de las Letras, arranca este lunes en Málaga, la ciudad donde el autor vivió desde los dos años y que tanto amó. En este foro, que hasta el viernes 15 analizará su poesía desde la perspectiva de una nueva época con nuevas sensibilidades, Sanz confía "en encontrar inquietud por descubrir al poeta entre los jóvenes escritores y lectores porque ellos son el futuro y la garantía contra el injusto olvido".

Sostiene Sanz que debemos reivindicar con mayor ahínco la alta poesía de quien contribuyó a dignificar y universalizar nuestra lengua. "Aleixandre es uno de los poetas más importantes e innovadores del siglo XX en lengua española, un poeta al que hemos de volver siempre porque su obra aborda con enorme belleza y humana profundidad los grandes temas de la vida: el amor, la muerte, el tiempo, la naturaleza, el deseo, la soledad, la vejez… Todo queda magistralmente vivido en sus versos, respirado, sufrido, gozado, anhelado. Su poesía es ‘una profunda verdad comunicada’, una luz que nos enardece y eleva, no para separarnos del hombre, sino para encontrarnos con él".

Cuando la Academia Sueca le concedió en 1977 la distinción, un periodista le preguntó qué significaba el Nobel para él. "Una respuesta. Considero el Premio Nobel como una respuesta. El poeta formula con su obra una pregunta. A veces, no la contesta nadie; a veces, solo un hombre: cada lector puede ser una respuesta al poeta. Pero la poesía es siempre multitudinaria en potencia. Yo he pretendido dirigirme a todos, incluso a los que no me leen. Y este premio es para mí como una gran respuesta colectiva", respondió Aleixandre.

Alejandro Sanz es también el presidente de la muy activa Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre, que se ha hecho célebre en los últimos años por reclamar la recuperación de la casa madrileña que el autor ocupó desde 1927 al final de su vida, Velintonia, un espacio esencial para los autores del exilio interior y la España peregrina. "Velintonia no sólo es la casa de un Premio Nobel, sino la de cinco generaciones de poetas, desde el 27 a los novísimos. Por eso y por lo que allí se vivió forma parte indiscutible de nuestro patrimonio histórico y cultural y debe ser protegida y conservada, sin más demora, por nuestras administraciones públicas. Nuestros gobernantes tienen que cumplir con esa honrosa obligación y responsabilidad. No se puede privar a las generaciones futuras de un espacio de vida y creación tan sumamente importante en la historia de la literatura española y europea como Velintonia. Es uno de los mayores símbolos que ha dado nuestra lírica en el siglo XX", defiende Sanz.

En 1995 la Asociación inició una importante campaña de denuncia pública ante el lamentable estado de abandono del mítico inmueble que, a lo largo de los años, ha sumado numerosas adhesiones de importantes escritores, poetas y artistas como Claudio Rodríguez, José Hierro, Antonio Colinas, Pere Gimferrer, Guillermo Carnero, Ian Gibson, Clara Janés, Leopoldo de Luis, Javier Marías, Vicente Molina Foix, Mario Vargas Llosa, Rosa Torres-Pardo, Seamus Heaney, Javier Lostalé, Francisco Umbral y un largo etcétera. 22 años después, la Asociación de Amigos sigue intentando que "Velintonia no siga, desgraciadamente, ‘habitando el olvido’" y entre los últimos en apoyar su reivindicación, como ya publicó este medio, figura el grupo sevillano de pop Maga, que compuso una extraordinaria y emotiva canción, ‘La casa en el número 3’, y que llegó incluso a grabar la versión acústica del tema en la propia residencia del poeta.

En un año en que no se ha recordado como se debía al Nobel, la Fundación Lara acaba de publicar ‘Mirador de Velintonia’, un fascinante ensayo del escritor, periodista y gran amigo de Aleixandre Fernando Delgado. Sanz invita a seguir profundizando en el tema a través de la lectura de ‘Los cuadernos de Velintonia’ de José Luis Cano, donde no sólo se recogen las conversaciones que el recordado autor algecireño mantuvo con Aleixandre en su hogar sino también los acontecimientos literarios y políticos más importantes de una España marcada por la represión y la censura. "Son páginas vivas, escritas a vuelapluma, que reflejan sin falsos artificios literarios, con natural verdad, mucho de lo que se vivió en ese chalé desde 1951 hasta 1984, año del fallecimiento del Nobel. Estos textos nos ofrecen una imagen sincera y directa de cómo era Vicente en el día a día, de su pensamiento frente a los amigos, de sus inquietudes más allá de lo literario, de sus opiniones frente a determinados acontecimientos".

Sanz propone también releer los epistolarios para conocer la vida de Aleixandre. "Resaltaría, de los hasta ahora publicados, aquellos que son más íntimos y confesionales y que revelan aspectos muy importantes no sólo de su biografía, sino de su forma de ver y sentir el amor y la amistad, tan necesarios y decisivos en su vida y en su obra. En este sentido, los que más me han cautivado, en su conjunto, han tenido como destinatarios a José Luis Cano (Alianza, 1986), a Miguel Hernández (Espasa, 2015), a Ricardo Molina (Alegoría, 2015) y a Eduardo Moreiras (Universidad de Granada, 2016). Sin olvidar también algunos otros, como los dirigidos a José Antonio Muñoz Rojas (Pre-Textos, 2005) o a algunos compañeros de su generación (Castalia, 2001). Porque para que un epistolario pueda ser verdaderamente confesional debe existir amistad y cierto grado de complicidad".

jueves, 23 de noviembre de 2017

#hemeroteca #memoria | Carlos Arniches y Martín Domínguez, los arquitectos borrados por el franquismo

Imagen: El País / Hipódromo de la Zarzuela, Madrid
Los arquitectos borrados por el franquismo.
La Fundación ICO homenajea a Carlos Arniches y Martín Domínguez.
Abraham Rivera | El País, 2017-11-23
https://elpais.com/ccaa/2017/11/23/madrid/1511461473_253713.html

Son prácticamente desconocidos, invisibles, más allá de los círculos académicos más especializados. Y, sin embargo, han estado vinculados a algunas de las obras más importantes de España y Cuba. Carlos Arniches y Martín Domínguez formaron en la primera mitad del siglo XX una de las asociaciones de arquitectos más fructíferas y creativas de nuestro país, pero tras 1936 fueron represaliados por Franco. “La causa de su olvido fue la Guerra Civil y que no se posicionaron con el bando ganador. Ellos eran demócratas y no tenían una orientación política muy acusada. No empuñaron las armas, pero trabajaron para la República”, apunta Gonzalo Doval, responsable del Área de Arte de la Fundación ICO. El museo de esta institución (Zorrilla, 3) es el encargado de corregir ese olvido y recuperar su memoria en la exposición ‘Arniches y Domínguez. La arquitectura y la vida’.

Los dos arquitectos trabajaron juntos entre 1924 y 1936. Doce años en los que realizaron el Hipódromo de la Zarzuela, el Instituto-Escuela (actual Ramiro de Maeztu), el Parvulario de la Colina de los Chopos y el auditórium de la Residencia de Estudiantes (hoy destruido). Estaban íntimamente ligados a la actividad cultural, investigadora y científica de aquellos años, aunque sus proyectos conjuntos fueron más allá.

Sobre la autoría del Hipódromo, una construcción en la que colaboró el ingeniero Eduardo Torroja, Martín Domínguez Ruz, comisario de la muestra, junto a Pablo Rabasco, e hijo de uno de los arquitectos, apuntaba recientemente: “El régimen franquista quiso borrar el nombre de dos liberales, Arniches y Domínguez, de la autoría del Hipódromo. Y como no podían hacerlo porque era un conjunto que ganaron en un concurso, se les termino atribuyendo la autoría de las tribunas”. Hoy el museo del Hipódromo lleva el nombre de Eduardo Torroja.

La exposición, que puede visitarse hasta el 21 de enero, repasa la vida y obra de estos dos profesionales a través de 300 piezas recogidas en los diferentes lugares donde trabajaron. Martín Domínguez tuvo que huir a Cuba y asociarse con otros arquitectos de allí, al no serle reconocido su título. Eso no fue problema para que su firma esté en algunas de las edificaciones emblemáticas de la isla como el Edificio Radiocentro, el primero multinacional de La Habana, o el rascacielos FOCSA, uno de los principales logros de la historia de la arquitectura cubana.

“La vida de Martín Domínguez parece la vida de un aventurero, primero tiene que escapar de España al correr su vida peligro y cuando triunfa la revolución en Cuba tiene que volver a huir a Estados Unidos, donde se dedica a la docencia en la prestigiosa Universidad de Cornell”, puntualiza Doval. “Huye de una dictadura de derechas y de una dictadura de izquierdas. Es una cosa un poco increíble. Pese a los avatares de su vida, desarrollo en cada uno de los lugares donde residió una carrera excepcional”.

Arniches no tuvo mejor suerte. “El exilio es algo muy difícil de entender para alguien que no lo haya vivido, y hay muchos tipos. El de Arniches fue especialmente pernicioso, fue un exilio interior. Fue un exiliado dentro de su propia tierra; sin haberse ido”, comenta Domínguez Ruz para explicar su escasa producción tras la contienda. Ahora los dos pueden ver reconocido ese vacío mediante una muestra que pone en valor su brillante aportación a la historia de la arquitectura del siglo XX.

martes, 24 de octubre de 2017

#libros #memoria | Mirador de Velintonia : de un exilio a otros (1970-1982)

Mirador de Velintonia : de un exilio a otros (1970-1982) / Fernando Delgado.
Sevilla : Fundación José Manuel Lara, 2017 [10-24].
240 p.
ISBN 9788415673712 / 20 €

/ ES / ENS
/ Exilio / Exilio intelectual / Exilio interior / Franquismo / Homosexualidad / Memoria histórica / Vicente Aleixandre / Vida intelectual

Construido a partir de sus recuerdos como periodista, el nuevo libro de Fernando Delgado tiene mucho de memoria personal, aunque se centra sobre todo en los otros y en particular en los exiliados de fuera o de dentro –los habitantes del llamado exilio interior y su círculo de amigos– que fueron reintegrados a la vida colectiva a lo largo de la década de los setenta, entre el tardofranquismo y los inicios de la democracia. Con la mirada, dice el autor, de un “cronista de cercanía” que tuvo el privilegio de tratarlos o de conversar con ellos en aquellos años inaugurales, Delgado traza sus retratos y recuenta sus palabras, en un relato articulado en torno a la figura de Vicente Aleixandre que desde su ya mítica residencia de Velintonia tejió una vasta red de afinidades. Emociones, impresiones, gratitudes o desafectos pasan por estas páginas donde comparecen nombres fundamentales de la España peregrina como Francisco Ayala, Max Aub, Rosa Chacel, Rafael Alberti, Manuel Andújar, Juan Marichal, Tomás Segovia o Ramón Gaya, junto a otros como Gil-Albert, Pérez Minik, Cano, Bousoño, Aranguren, Gullón, Nieva o García Baena que reflejan, en sus evocaciones o anhelos de entonces, el nuevo aire de la época.

#hemeroteca #franquismo #memoria | Fernando Delgado escribe sobre el exilio "coordinado" por Vicente Aleixandre

Imagen: El Diario / Fernando Delgado
Fernando Delgado escribe sobre el exilio "coordinado" por Vicente Aleixandre.
EFE | El Diario, 2017-10-24
http://www.eldiario.es/cultura/Fernando-Delgado-coordinado-Vicente-Aleixandre_0_700630699.html

Fernando Delgado "recrea un tiempo irrepetible" en "Mirador de Velintonia", un libro sobre los valores del exilio con testimonios de quienes lo vivieron, articulados en torno a la figura y la casa de Vicente Aleixandre, aunque, ha recalcado en la presentación, esta "no es" una biografía del poeta.

"Mirador de Velintonia. De un exilio a otros (1970-1982)", editado por la Fundación José Manuel Lara, retrata a nombres fundamentales como Francisco Ayala, Max Aub, Rosa Chacel, Rafael Alberti o Juan Marichal, todos ellos reunidos en sus páginas en torno a la casa madrileña de Aleixandre, un lugar de "encuentro" intelectual.

"Yo quería hacer un libro sobre el exilio con gente del exilio, y eso está ahí. Ahora me parece que va a ser inevitable que parezca un libro sobre Vicente Aleixandre y me fastidiaría que alguien pensara que yo he intentado hacer la biografía que no se ha hecho porque no lo he intentado ni lo voy a intentar", ha recalcado el escritor.

Delgado (Santa Cruz de Tenerife, 1947) fue amigo íntimo del ganador del premio nobel de literatura en 1977, alguien que era "muy prudente" con su intimidad -"sobre todo, con su homosexualidad", apunta el escritor- y, por ello, él "jamás haría una biografía de Vicente Aleixandre.

Aunque Aleixandre (1898-1984) es el hilo conductor del relato y su domicilio en la madrileña calle Velintonia el refugio intelectual para los exiliados en el tardofranquismo, no es el protagonista de "Mirador de Velintonia", un lugar que para Delgado, cuando se trasladó a vivir a Madrid, se convirtió en una "obsesión" para él.

Construido a partir de recuerdos y notas de esos años, el nuevo libro de Delgado se centra sobre todo en los otros y en particular en los exilios de fuera y de dentro -los habitantes del llamado exilio interior y su círculo de amigos-, que fueron reintegrados a la vida colectivo durante la década de los 60.

Delgado, que tuvo el privilegio de codearse con aquellos intelectuales, traza sus retratos y recuenta sus palabras, en un relato que concluye con la última entrevista que el periodista le hizo a Aleixandre para el diario El País, el año 1982.

"La historia y la memoria histórica es una fuente fundamental de conocimiento", ha asegurado Delgado, quien también retrata en el libro a figuras como Gil-Albert, Pérez Minik, Cano, Bousoño, Aranguren, Gullón, Nieva o García Baena para reflejar, en sus evocaciones o anhelos de entonces, el nuevo aire de la época.