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lunes, 15 de diciembre de 2025

#hemeroteca #lgtbi #exclusionsocial | Un tercio de las personas LGTBI+ ha sido expulsado de su casa por su orientación o identidad

Manifestación del Orgullo 2025 //

Un tercio de las personas LGTBI+ ha sido expulsado de su casa por su orientación o identidad

Las condiciones socioeconómicas del colectivo empeoran por tercer año consecutivo, según una investigación de la Felgtbi+. Más del 11% es ‘nimileurista’
Pablo León | El País, 2025-12-15
https://elpais.com/sociedad/lgtb/2025-12-15/un-tercio-de-las-personas-lgtbi-ha-sido-expulsado-de-su-casa-por-su-orientacion-o-identidad.html

Más de un tercio de las personas LGTBI+ (un 34%) se ha enfrentado a alguna experiencia de sinhogarismo en los últimos cinco años, según concluye la investigación ‘Estado LGTBI+ 2025: Informe Socioeconómico’, elaborada por la Federación Estatal LGTBI+ (Felgtbi+). Debido a esa situación de expulsión del hogar, un 17% ha sido acogido por amigos o familiares; un 10% ha recurrido a un alojamiento temporal; un 9% se ha instalado en un lugar inadecuado; y un 4,5% se ha visto obligado a vivir en la calle, constata el estudio, realizado por 40dB, a través de 800 entrevistas, y elaborado en colaboración con la Universidad de Salamanca.

“A menudo, las personas LGTBI+ experimentamos ‘lgtbifobia’ en casa, el ámbito en el que deberíamos encontrar mayor respaldo. Esto afecta tanto a nuestra salud mental, como a nuestras posibilidades de formación o desarrollo profesional y vital”, ha detallado la presidenta de la Felgtbi+, Paula Iglesias, en la presentación del informe, este lunes en Madrid.

Aunque las personas trans son las que más sufren la expulsión del hogar, el porcentaje de hombres gais y bisexuales que enfrentan esta situación ha subido un 3% con respecto al año pasado, ha destacado Iglesias. La orientación sexual lidera entre los motivos para ser echados de casa. Le siguen los problemas con la familia y la identidad de género. Así, un 36% de las personas del colectivo ha enfrentado en algún momento de su vida la falta de hogar. “Esta expulsión del hogar expone al colectivo a más acoso, más discriminación y violencia”, ha destacado Iglesias.

“El sinhogarismo emerge como uno de los mayores desafíos socioeconómicos para las personas LGTBI+”, ha remarcado la responsable de investigación de la Felgtbi+, María Rodríguez. Para la investigadora, “la inestabilidad habitacional de las personas LGTBI+ está profundamente vinculada a las dificultades para acceder a empleos estables y con salarios dignos”. “Los datos presentados indican que hablamos de algo estructural, no residual”, ha añadido.

De hecho, el informe habla de una consolidación de tendencias que la investigadora de la Felgtbi+ observa desde hace tres años, cuando se publicó la primera edición del estudio. Así, hay un incremento sostenido del desempleo (un 2% más que en 2024); un aumento de la baja intensidad laboral (que pasa del 14,7% al 21,9%); además de un empeoramiento de los indicadores de pobreza relativa y carencia material.

“Todos estos elementos confirman una fragilidad estructural que afecta de manera especialmente intensa a las mujeres del colectivo y a las personas trans en general”, ha resumido Rodríguez. Esta afirmación se apoya en más datos como que el 11,5% de las personas LGTBI+ son ‘nimileuristas’ ―frente a un 7% de la población general―, algo que afecta con mayor incidencia a las mujeres lesbianas (afecta a más del 17%); o que el 43,3% no puede mantener la vivienda a una temperatura adecuada (más del doble que la población general).

“Lejos de los estereotipos que sitúan al colectivo en una posición de privilegio económico; en general, se produce un empeoramiento sostenido de las condiciones de vida de las personas LGTBI+”, ha alertado la presidenta de la Felgtbi+.

De ahí que desde la organización, que representa a más de 50 entidades de todo el territorio nacional, reclamen medidas concretas como avances en el Pacto de Estado contra los discursos de odio, demandado desde hace tiempo por la Federación. “Estos discursos calientan el ambiente político y social. Nos amenazan”, ha denunciado Iglesias.

También piden el cumplimiento del real decreto para la igualdad LGTBI+ en las empresas, pues consideran el acceso al empleo necesario para tener vidas dignas y estables. “Es necesario cambiar el discurso: salir del ‘amor es amor’ o del ‘queremos querernos en libertad’ para reivindicar el derecho a no ser discriminados”, ha pedido Iglesias. A lo que ha añadido: “Estamos viviendo una situación de amenaza y vulnerabilidad. Es urgente que las instituciones dejen de mirar hacia otro lado ante la exclusión de una parte de la sociedad; se trata de proteger y dignificar miles de vidas”.

#hemeroteca #lgtbi #exclusionsocial | Una de cada tres personas LGTBI+ ha sufrido alguna experiencia de sinhogarismo en los últimos cinco años

Presentación de 'Estado LGTBI+ 2025: Informe Socioeconómico' //

Una de cada tres personas LGTBI+ ha sufrido alguna experiencia de sinhogarismo en los últimos cinco años

Según el Informe ‘Estado LGTBI+ 2025: Informe Socioeconómico’, elaborado por la Federación. Estatal LGTBI+, en colaboración con la Universidad de Salamanca.
FELGTBI+, 2025-12-15
https://felgtbi.org/blog/2025/12/15/una-de-cada-tres-personas-lgtbi-ha-sufrido-alguna-experiencia-de-sinhogarismo-en-los-ultimos-cinco-anos/

Más de un tercio de las personas LGTBI+ (34 %) ha vivido alguna experiencia de sinhogarismo en los últimos cinco años y un 36% lo ha hecho a lo largo de su vida. Así se desprende del nuevo informe de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (LGTBI+) ‘Estado LGTBI+ 2025: Informe Socioeconómico”, elaborado en colaboración con la Universidad de Salamanca.

Según las conclusiones de esta investigación, también en los últimos cinco años, un 17% de las personas LGTBI+ ha tenido que residir con amistades o familiares temporalmente; un 9% lo ha hecho en un lugar inadecuado; un 10%, en un alojamiento temporal y un 4,5% ha tenido que vivir en la calle. Entre los motivos, el informe revela que la orientación sexual sigue siendo la principal causa; los problemas con la familia, la segunda razón más frecuente y la identidad de género, la tercera.

En este sentido, la presidenta de la Federación Estatal LGTBI+, Paula Iglesias, ha declarado que “estas conclusiones nos confirman que las personas LGTBI+ vivimos en nuestras familias de origen situaciones que nos llevan al sinhogarismo”. “Y es que, a menudo, las personas LGTBI+ experimentamos LGTBIfobia en el ámbito en el que deberíamos encontrar mayor respaldo. Esto afecta tanto a nuestra salud mental, como a nuestras posibilidades de formación o desarrollo profesional y vital”, ha explicado.

«Muchas personas LGTBI+ no tienen un hogar al que volver en Navidad»
“En estas fechas navideñas, muchas personas LGTBI+ no tienen un hogar al que volver, o se ven obligadas a meterse de nuevo en el armario para hacerlo”, ha denunciado. “Por eso, queremos poner en valor a nuestras familias elegidas. A las amistades que nos acogen y nos salvan. Pero no debemos olvidar que esta situación es consecuencia de un problema estructural. Por eso, ponemos la responsabilidad en el Estado y exigimos políticas que frenen el odio y formen a todas las personas, incluidas las familias, en el respeto por la diversidad”, ha reclamado.

“Necesitamos con urgencia un Pacto de Estado contra los discursos de odio hacia los grupos en situación de vulnerabilidad que frene el odio que llega a nuestras casas y se traduce en violencia. Además, reivindicamos el cumplimiento del Real Decreto para la Igualdad LGTBI+ en las empresas para favorecer la empleabilidad y la no discriminación del colectivo en el ámbito laboral, y que nos permita llevar vidas dignas e independientes”, ha reclamado.

Y es que, tal y como ha explicado la responsable de investigación de la Federación Estatal LGTBI+, María Rodríguez, “las cifras de sinhogarismo, junto al incremento de la baja intensidad laboral, sugiere que la inestabilidad habitacional está profundamente vinculada a las dificultades para acceder a empleos estables y con salarios dignos”. “El sinhogarismo emerge como uno de los mayores desafíos socioeconómicos del colectivo y los datos presentados hoy indican que hablamos de algo estructural, no residual”, ha asegurado.

Precariedad en el colectivo
Lejos de los estereotipos que sitúan al colectivo en una posición de privilegio económico, esta misma investigación refleja un empeoramiento sostenido de las condiciones de vida del colectivo por tercer año consecutivo. Según el informe “Estado LGTBI+ 2025: Informe Socioeconómico”, la tasa de desempleo de las personas LGTBI+ ha aumentado un 2% por tercer año consecutivo. Por otra parte, la baja intensidad laboral en los hogares LGTBI+ se dispara del 14,7% hasta el 21,9%.

Otras cifras que destacan la precariedad económica del colectivo son que un 11,5% de las personas LGTBI+ ingresa menos de mil euros al mes (frente a un 7% de la población general) o que el 43,3% no puede mantener la vivienda a una temperatura adecuada (frente a un 17,6% de la población general).

“Los datos de 2025 consolidan tendencias que venimos observando desde hace tres años: incremento sostenido del desempleo, aumento de la baja intensidad laboral y empeoramiento de los indicadores de pobreza relativa y deprivación material. Todos estos elementos confirman una fragilidad estructural que afecta de manera especialmente intensa a las mujeres del colectivo y a las personas trans en general”, revela Rodríguez.

Por eso, la presidenta de la Federación Estatal LGTBI+ incide en que “cuando hablamos de derechos LGTBI+ hablamos de supervivencia, de acceso al empleo, de pobreza, de exclusión y de violencia estructural”. “Es urgente que las instituciones dejen de mirar hacia otro lado cuando se trata de proteger y dignificar miles de vidas”, manifiesta.

miércoles, 6 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #mayores | Federico Armenteros y el sueño cumplido de abrir la primera residencia de mayores LGTBI+

La Razón / Federico Armenteros //

Federico Armenteros y el sueño cumplido de abrir la primera residencia de mayores LGTBI+.

El presidente de la Asociación 26 de Diciembre explica que el nuevo centro dará asistencia a 65 mayores del colectivo.
Elena Magariños | La Razón, 2022-07-06
https://www.larazon.es/madrid/20220706/3t3bfh24uvh25g27quwsirq424.html

Si bien a día de hoy sigue siendo importante la reivindicación por los derechos del colectivo LGTBI+, lo cierto es que, socialmente, pertenecer a este es algo que está infinitamente más normalizado de lo que estaba hace apenas unas décadas. Venimos de momentos en los que ser homosexual era delito, y, aunque los más jóvenes no hayan nacido en aquel contexto, aún es lo suficientemente reciente como para que muchos ancianos aún tengan el recuerdo de haber crecido en un mundo que, desde que nacieron, les hizo pensar que «había algo mal» en ellos. Así lo define Federico Armenteros, presidente de la Asociación 26 de Diciembre, la cual presta ayuda asistencial a mayores del colectivo y que en septiembre concluirá las obras de la primera residencia de mayores LGTBI+ de Madrid.

«Queremos dar esta atención residencial al colectivo de forma preferente», dice, consciente de que están «muy cerca de conseguirlo». Después de que finalicen las obras, el siguiente paso es burocrático, tanto con el Ayuntamiento como con la Comunidad de Madrid, por lo que la apertura de la residencia Josete Massa. «Por nosotros nos pondríamos en marcha cuanto antes, porque tenemos muchísimas personas que ya estarían dentro y que ahora mismo se encuentran en otras residencias», explica. A estos mayores que están en espera, se les hará el traslado una vez se inaugure el centro, y serían los primeros en entrar.

La residencia dará servicio de alojamiento a 65 personas, además de a otras 15 que serán atendidas en el centro de día. Para Armenteros, esto es «un hito dentro del colectivo», ya que han conseguido «que la diversidad sea visible» también en las generaciones más longevas. «Son personas que han sufrido, que han sido o se han sentido excluidas», dice, por lo que se les va a ofrecer «un espacio de tranquilidad, un espacio seguro para ellas y para que puedan seguir teniendo un proyecto de vida, una ilusión, porque, aunque uno sea mayor, puede seguir teniéndolos».

Cuando Armenteros llegó al cargo de presidente de la asociación, reconoce que, realmente, «no éramos capaces de entender hasta qué punto, dentro de la historia del colectivo, salíamos de un momento muy en contra de nosotros, y de cómo esto había dejado su huella en cada una de estas personas». Y es que «ellos han vivido leyes como la de peligrosidad social o la de vagos y maleantes. Esas personas, que aún están vivas, figuraban en el código penal desde su nacimiento». Además, Armenteros recuerda que, a pesar de que estas leyes han sido derogadas, «no se nos ha reconocido esa situación injusta, así como tampoco se han reparado sus consecuencias». Son personas, dice, «que han nacido y crecido en la exclusión, creyendo que son personas no gratas, que no sirven, y eso ha generado casos claros, incluso, de estrés postraumático, y nadie les ha acompañado aunque hayan sido víctimas, como sí se ha hecho con otras».

En cuanto a la necesidad de crear una residencia para personas LGTBI+, Armenteros señala que se trata de un colectivo en el que las personas no suelen querer ir a residencias normalizadas. «Tendrían que volver al armario, porque nuestras generaciones no han sido educadas sino en la heteronormatividad», asegura. Del mismo modo, recuerda los testimonios de muchos de estos mayores, «muchos de ellos han llegado incluso a planear que, cuando llegue el momento de ser dependiente y necesitar cuidados, acabarían con su vida con tal de no ir a una residencia donde pudieran volver a sentirse así. Eso me puso en alarma, y fue cuando surgió la idea, por ver el estado de soledad en el que incluso hoy se encuentran».

De esta manera, la residencia nace con la intención de ser de titularidad pública, esencialmente, por el perfil al que va a estar dirigida: «Muchos de ellos son pobres debido a que tienen pensiones no contributivas, ya que, en muchas ocasiones, al descubrir que eran homosexuales les echaban de los trabajos». Y es que, con 426 euros, «difícilmente van a poder pagar una residencia privada». Pero, además, pretenden darle al centro un factor diferencial: «que sean los mayores quienes tengan voz, a través de la atención psicológica, la terapia ocupacional y las actividades colectivas e individuales, para hacerles partícipes activos de su proceso de envejecimiento».

martes, 29 de marzo de 2022

#hemeroteca #trans | Ángela Ponce. "La tasa de paro de las personas trans en España es de un 85%"

El Mundo / Ángela Ponce //

Ángela Ponce. "La tasa de paro de las personas trans en España es de un 85%".

Andrea M. Rosa del Pino | El Mundo, 2022-03-29

https://www.elmundo.es/loc/famosos/2022/03/29/6241d36afc6c8330238b45b1.html 

Desde que aceptó el reto de representar a España en Miss Universo 2018, Ángela Ponce (31) ha destacado tanto por su belleza como por su activismo. La sevillana habla sobre visibilidad, discriminación y derechos en cada entrevista que concede. Es más, durante los últimos cuatro años, la modelo ha participado en diversas iniciativas que prestan ayuda a la comunidad trans. Entre ellas, ‘El pelo no tiene género’ de Pantene.

"Esta iniciativa viene desde hace unos años y nace para dar oportunidades a las personas trans. Por ejemplo, un año ha tratado sobre la importancia de la familia, otro sobre la necesidad de generar oportunidades -porque la tasa de desempleo de las personas trans es de un 85% en España- y este 2022, junto a la Fundación 26 de diciembre y la academia Hair Krone, hemos decidido ofrecer formaciones para personas trans, además de siete puestos de trabajo. Algo que me parece muy relevante en este momento", comentó el pasado viernes a LOC.

P. Menciona que el 85% de la comunidad trans se encuentra en paro en España. ¿Por qué cree que sucede esto?
Creo que es un poco de todo: por falta de formación, por falta de oportunidades o por inseguridades. Por eso, a mi parecer, tu entorno es fundamental. Por ejemplo, tu familia puede hacer que tengas una infancia feliz o una infancia traumática. Y cuando no te aceptan, cuando te dicen que está mal ser como eres, formarse no parece una opción. Por otro lado, también existe el prejuicio. Por ejemplo, algunas marcas me han dicho que yo no puedo representar sus productos por ser trans, porque no saben si eso va a molestar a sus clientes. Y eso también podría pasar en una tienda, una cafetería o en cualquier lugar.

P. El 31 de marzo es el Día de la Visibilidad Trans. Y a pesar de que su lucha toma, cada día, más relevancia, hay gente que sigue sin darle la importancia necesaria. ¿Cuánto cree que se ha avanzado en esta materia durante los últimos años?
Yo creo que nuestra lucha, cada día, va teniendo un poco más de visibilidad. Porque si lo piensas, hasta hace poco tiempo, ser trans ni siquiera parecía una posibilidad. La gente pensaba "¿cómo van a existir niños trans? ¡Eso es algo de adultos!", pero cada día la identidad está más reconocida, cada día hay más personas que salen a manifestarse para que tengamos leyes y nos amparen. Aunque, la verdad, también creo que damos dos pasitos para adelante y cuatro para atrás. Por eso es importante que exista este día.

P. Hace un par de semanas fue el 8M y, como todos los años, las feministas transexclusionistas -quienes, desde la defensa del sexo biológico, están en desacuerdo con que las mujeres trans sean consideradas mujeres- se convirtieron en tema de discusión. Cuando usted escucha estos discursos, ¿qué siente?
Para mí, el feminismo sin las mujeres trans no es feminismo, porque nosotras no solamente somos mujeres, sino también mujeres en riesgo de exclusión social. Por ejemplo, yo me enfrento a cada una de las cosas que se enfrenta una mujer cis, con el añadido de las mujeres trans, con esa discriminación que sufrimos. No solo somos mujeres... ¡Somos lo más bajo de la escala social!

P. ¿A usted le ha tocado enfrentarse a alguna de estas feministas?
Por redes sí y resulta muy frustrante, porque ellas suelen ser personas que no tienden a razonar. No abren la mente. Por ejemplo, hace poco, en Estados Unidos, una nadadora trans, que ganó el oro en una competición, no fue aceptada por sus compañeras. Las otras se apartaron de ella y le pidieron a la cuarta que se subiera el podio... Y todo eso viene del desconocimiento. ¿Sabes que hay un comité olímpico que pone unas normas? Para tú poder competir, tienes que estar dos años en hormonas. Ellos estudian que tu nivel de hormonas que sea igual al del resto. O sea, si esta chica ha ganado, es porque se ha preparado, no porque tenga ventaja sobre las demás. Incluso tiene menos. Porque las trans no tenemos nada de testosterona en el cuerpo... Y las mujeres cis, algo tienen.

P. Comenta que ha tenido algunos enfrentamientos en las redes y yo recuerdo que, hace ocho meses, nos contó que mucha gente creía que podía insultarla solo por ser un personaje público. ¿Ha cambiado, en algo, la situación desde entonces?
Creo se ha ido relajando un poco, pero porque yo me he abierto, he permitido que la gente me conozca, que tengan otra mirada sobre mi realidad, que es también la de tantas personas. Creo que mi visibilidad ha ayudado a cambiar la perspectiva y mucha gente que antes era hater a tope, ahora me dice que me entiende. No obstante, pretender no tener haters es tapar el sol con un dedo, siempre están ahí y, la verdad, es agotador. Porque detrás de esas fotitos hay un ser humano y tú no todos los días puedes soportar que se te escriba "maricón", "hombre" o incluso "suicídate" o "deberías morir". La gente cree que por ser personaje público deberías estar preparada para aguantar y no.

P. ¿Puedo preguntarle si estas situaciones han hecho que usted busque ayuda psicológica, un terapeuta?
A mí me parece importantísimo hablar sobre salud mental. Pero la verdad es que yo no he necesitado la ayuda de un terapeuta, porque tengo una familia maravillosa que ha hecho de escudo conmigo. Mi entorno me ha apoyado siempre, entonces he podido ser feliz y manejar los insultos de mejor forma. Aunque cuando empecé mi transición, sí tuve que ver psicólogos y enfrentarme a situaciones incómodas. Entonces, la transexualidad estaba considerada un trastorno mental y yo tenía que "demostrar" que era una niña. Y eso me provocaba miedo, evidentemente. Iba cagada, porque tenía que contestar tests y pensaba "depende de mis respuestas, mi futuro".

P. Por otro lado, quiero preguntarle por su vida personal. La veo muy contenta con su novio Víctor en redes sociales, ¿hay planes de boda?
Hablamos sobre el tema, nos hace ilusión. A lo mejor veo un sitio que me gusta y le digo "¡mira, aquí nos podemos casar!" o cuando escuchamos una canción, pensamos en la boda. Pero ninguno planea casarse a corto plazo, porque hay muchas cosas que queremos hacer antes.

P. ¿Y le gustaría tener una familia grande con él?
Eso me lo planteo menos. Porque a mí me gustaría viajar mucho, seguir viviendo experiencias y, al final, un hijo es una responsabilidad grande. Además, ya tengo a Valentín, que es mi chihuahua y es como nuestro hijo. Pero tampoco me cierro a tener niños. Sé que en algún momento sí voy a decir "ahora sí que me gustaría".

lunes, 26 de julio de 2021

#hemeroteca #lgtbi #politica | Renta Básica Universal, la otra agenda urgente del colectivo LGBTI

Imagen: Catalunya Plural //

Renta Básica Universal, la otra agenda urgente del colectivo LGBTI.

Propuestas como las de una Renta Básica Universal desde una perspectiva de redistribución de la riqueza, sin que ésta suponga recortar otros derechos y a la que todo el mundo tenga acceso es una medida con una capacidad de transformación enorme por el colectivo LGBTI.
David Jiménez | Catalunya Plural, 2021-07-26
https://catalunyaplural.cat/es/renta-basica-universal-la-otra-agenda-urgente-del-colectivo-lgbti/ 

El movimiento LGBTI vive secuestrado por la urgencia. No es para menos, al ver las noticias preocupantes que nos han llegado las últimas semanas: agresiones LGBTI-fóbicas de todo tipo y, incluso, un asesinato homófobo que ha sacudido nuestras sociedades y ha generado horas y horas en las tertulias sobre qué es y qué no es homofobia, mientras el activismo debatía sobre cuál era la mejor manera de hacerle frente a la LGBTI-fobia. Asimismo, vivimos la urgencia del reconocimiento de los derechos de las personas trans, materializado en el debate en torno a la aprobación de la ley trans y de derechos LGBTI, con sus aciertos y sus carencias.

Ante estas urgencias, algunos colectivos lo han confiado todo a la acción legislativa. Parece que con la aprobación de la ley trans ya no habrá sufrimiento en el colectivo trans y la autodeterminación de género será una realidad, independientemente de quien seas y de donde vengas. Esto evidentemente es tan falso como que con la ley del matrimonio igualitario se llegó a la plena igualdad LGBTI o con la ley catalana 11/2014 contra la LGBTI-fobia se erradica toda violencia hacia las personas LGBTI. Las leyes LGBTI, al igual que las leyes contra las violencias que sufren las mujeres, están pensadas desde determinados espacios, determinadas clases sociales y a menudo los legisladores y legisladoras tienen en mente una idea concreta de mujer o persona LGBTI, con una extracción socioeconómica determinada. Un claro ejemplo lo encontramos en la misma ley trans aprobada por el Consejo de Ministros, que olvida las personas migradas, en parte debido al bloqueo que supone la ley de extranjería. Por lo tanto, ¿cómo resolverá los problemas de la comunidad trans migrada y precaria del Raval el hecho de que las personas con ciudadanía española puedan modificar una casilla del DNI? Esta problemática la ha señalada recientemente la activista trans Dean Spade en una entrevista, cuando dice que «debemos evitar leyes que sean sólo simbólicas, que no ofrezcan ayudas, que sólo sirvan para personas de alto estatus o que lo tengan más fácil, que es lo que hacen la mayoría de leyes». La activista estadounidense concluye que «debemos pensar soluciones que vayan más allá de tener la palabra ‘trans'» – o LGBTI, añado yo – «escrita en ellas».

Con todo esto no quiero decir que no sea un gran paso una ley que facilite la burocracia a las personas trans y prohíba las terapias de conversión de la homosexualidad y las cirugías de reasignación bebés intersex. De hecho, es un avance enorme. Pero hay una LGBTI-fobia que no se ve, que es más cotidiana y menos tangible y que constituye la otra agenda urgente para el colectivo LGBTI. Vivimos en un país donde 1 de cada 10 mujeres trans han experimentado el sinhogarismo. Las causas son muchas, pero las principales son el rechazo familiar y la LGBTI-fobia de los arrendadores de viviendas. Junto a este dato, pienso también en todos los jóvenes LGBTI que han vivido un año y medio de pandemia obligados a pasar a convivir con padres que no los respetan, privados de espacios de socialización seguros debido a la emergencia sanitaria y las terribles consecuencias que esto haya podido tener en la salud mental de esta parte de la población. Esta es la LGBTI-fobia menos visible, la que no abre informativos, pero que tiene que ver con cuestiones estructurales. La que provoca las altas tasas de desempleo de personas trans o que el 72% de las personas LGBTI vuelvan al armario en su entorno laboral por miedo a acabar despedidos.

Por eso, desde hace un año, un sector del activismo LGBTI reclamamos otra agenda urgente para el colectivo LGBTI, en alianza con colectivos sociales, sindicatos y redes como la Red Renta Básica. Reclamamos una agenda de transformación, que garantice la supervivencia de todo el colectivo y de toda la sociedad, sin dejar a nadie atrás. Es una agenda menos identitaria, pero que recoge el hilo de las primeras protestas LGBTI cuando por la Rambla un grupo de mujeres trans llevaban la pancarta «nosotras no tenemos miedo, nosotras somos». Este «ser», esta existencia, sólo es posible si garantizamos las necesidades materiales de todas las personas LGBTI y, por supuesto, de todo el resto de personas precarias de este mundo. Por eso propuestas como las de una Renta Básica Universal desde una perspectiva de redistribución de la riqueza, sin que esta suponga recortar otros derechos ya la que todo el mundo tenga acceso es una medida con una capacidad de transformación enorme por el colectivo LGBTI. El desarrollo de una Renta Básica de estas características supondría una herramienta para sacar de la precariedad a muchas personas trans, para empoderar a las personas LGBTI y que no tengan que volver a los armarios por miedo a perder el empleo y, acompañada de otras políticas de garantía de vivienda, pondría herramientas para no tener que sufrir situaciones de LGBTI-fobia dentro del hogar.

Evidentemente, la RBU no es una varita mágica que acabe con todos los problemas, pero sí una parte de una agenda emancipatoria más amplia para acabar con toda esta LGBTI-fobia que no se ve. Otra agenda urgente, que incluye también la regularización de todas las personas migradas y el fin de la ley de extranjería, políticas que hagan de la vivienda un derecho real, la reducción de la jornada laboral y la garantía del derecho a cuidar y ser cuidado en condiciones de dignidad. Sólo así podremos construir sociedades más libres para todos.

David Jiménez.
Activista LGBTI a favor de la Renda Bàsica Universal. Filòleg, comunicador i militant de Crida LGBTI.

viernes, 16 de abril de 2021

#hemeroteca #trans #testimonios | Diana, de la calle y la droga a la reinserción social: una historia en positivo de una mujer transexual sin techo

Imagen: El Diario / Diana

Diana, de la calle y la droga a la reinserción social: una historia en positivo de una mujer transexual sin techo.

No quiso vivir "en un engaño", apostó por cambiar de sexo y ha dejado atrás las adicciones que le acompañaron desde niño. Ahora se saca un título como peluquera y mira al futuro con verdadera alegría tras haber tocado fondo con la muerte de su madre.
Javier Ramajo | El Diario, 2021-04-16
https://www.eldiario.es/andalucia/sevilla/diana-calle-droga-reinsercion-social-historia-positivo-mujer-transexual_1_7391253.html 

Diana tiene 50 años y ahora mira al futuro con optimismo. Su trayectoria en la vida puede ser calificada de muchas maneras menos fácil. "Sólo me falta montar en globo", bromea. Cree que dios le está recompensando en los últimos tiempos por su lucha en un pasado de esfuerzo. Lo que no se puede negar es que la historia de Diana es una historia de superación, de pelea por salir del lodo, de reinserción social. Y de que los merecimientos de los que muchos hacen gala tienen mucho que ver con el lugar en el que naces y el entorno en el que creces. Ella no quería vivir en una mentira, ella cambió la calle y la droga por un porvenir prometedor (¿una peluquería en Francia?). Ella, a quien su padre nunca la llamó Diana, eligió la vida tras haber tocado fondo. Es el relato de un caso positivo de una persona que ha estado en situación de calle. Y, como mujer transexual, víctima triple de rechazo social. "Si me dicen hace diez años como estoy ahora mismo no me lo hubiera creído". Dice sentirse feliz si su testimonio sirve para quienes, como ella, no ven salida a su situación. Hay salida, y la vida le sonrié "de una manera preciosa".

Sonríe también Diana, pero una úlcera en una pierna ha estado a punto de jugarle su última mala pasada y ha retrasado la obtención de un título oficial de peluquería. Padece de mala circulación por culpa de los tres litros de silicona líquida que una ATS de Madrid le infiltró hace unos años en glúteos y pechos por apenas mil euros. "Me rellenaron como los pavos". Paco era muy delgado y a aquello había que "darle forma". Se ahorró cinco mil euros (le pedían seis mil) con aquella 'operación' ya que, aconsejada por su madre, hizo venir a la ATS a Sevilla y evitó las dos semanas de reposo en un hotel de la capital de España a las que le obligaban. Ella la cuidaría, como siempre, al igual que Diana le devolvió los cuidados de toda su vida acompañándola durante seis meses en la cama del hospital mientras su luz la iba apagando el cáncer. El dinero para la silicona lo iba a conseguir Diana mediante un matrimonio de conveniencia con una venezolana, que se presentó en su casa el día de la boda pero a ella la encontró en pijama y se quedó sin papeles. Así discurrió su vida hacia abajo, y hacia arriba, entre el drama y la búsqueda constante.

El género
Su padre fue durante toda su vida celador en un hospital de Sevilla y ella era la pequeña de cinco hermanos. Paco se enamoraba de los niños y no entendía por qué. "Me hacía su mejor amigo para estar más tiempos con ellos", recuerda. Su primer acercamiento íntimo lo tuvo con Antonio, a los once años. Su madre, como buena madre, le pilló desde la ventana del patio. "El día que naciste me di cuenta de que venías muy fino para ser un niño", le dijo después de un primer asombro.

Con el paso de los años, a los 22 ó 23, se lo planteó sin tapujos a su madre: "Yo quiero ser mujer, yo quiero ir más allá". No se conformaba con vestir de hombre y ser "mejor visto" para la sociedad, como le aconsejó su madre, que pensaba que así la salvaba y que le avisaba de que se le cerrarían puertas, de que iba a ser discriminada, aunque estuviera acabando el siglo XX. Pero Paco quería ser Diana y tirarse "al río", no quería "vivir una mentira", vivir "en un engaño". En cualquier caso, la respuesta también fue muy de madre, como el episodio de la ventana: "Yo te voy a apoyar en todo porque soy tu madre". Muchas amigas no tuvieron ese soporte, comenta Diana. Su padre lo asimiló de otra manera, lo aceptó por intermediación de su esposa, pero no estaba convencido. "Mi padre nunca me llamó Diana", resume. Lo aceptó por ella, no por él mismo ni por su nueva hija.

"Mamá, ¿y qué nombre me pongo?". Ella le propuso Diana, "y así siempre sabré que lo hice por ella". Luego vino la "pelea" con un juez, que le ofreció llamarse Reyes "porque era más ambiguo". Cuatro años de papeleos y endocrinos le valieron para ser una mujer de verdad. "Ya no tenía documento en el mundo que pedirme el juez", recuerda con sorna. Su madre sabía dónde iba cada noche, a la calle detrás del Hotel Los Lebreros y luego a 'la calle de las trans' en la Carretera Amarilla. "Mi madre era como una diosa para mí. Me ayudó tanto, aunque también le hice mucho daño".

Su relación con su madre acabó en un hospital. Seis meses de compañía de día y de noche en el Virgen del Rocío hasta la despedida más lenta, para "redimirse" de los disgustos que le había dado por culpa de la heroína y la cocaína, más allá de identidades de género. Su muerte hundió a Diana en la droga. Al no estar ya su madre, se refugió en ella y no se enfrentó a sus problemas. Le dejó diez millones de pesetas que tenía guardados en una caja fuerte y que volaron por su adicción. Vendió el piso que tenía y todo se le oscureció. 2.500 euros cada dos semanas como prostituta se iban en droga. "Cuanto más ganaba, más me gastaba". Ahora está "limpia" y lleva tres años sin consumir. Después de pasar cuatro años en situación de calle, un fortísimo accidente de coche fue el punto de inflexión tras "muchos años dando tumbos".

La droga y la calle

Aquellos tumbos empezaron pronto, en el cuarto que compartía con sus hermanos. Desde la litera de arriba veía fumar plata a su hermano mayor. "Desde siempre he vivido muy de cerca la droga". Sus "caramelos" de niño venían en paquetes de diez, lo uno llevó al otro y empezó a consumir desde muy joven. Se buscaba la vida, la mala, en la estación de autobuses del Prado y luego "andandito hasta las Tres Mil" a por su dosis, confiesa de su etapa en la calle. Cuatro años sin techo tras pasar por Almonte y también por Barcelona, donde vivió seis años.

De la calle recuerda el frío, el hambre, el rechazo, la discriminación, pese a la ayuda de "señoras mayores, sobre todo", asegura. También pasó por Málaga, donde buscó desesperadamente un trabajo como camarera o similar. "No paraba de echar currículums, pero mí no me llamaba nadie". No pasaba del 'ya te llamaremos' y solo le llegó una oferta cuando, cansada de pedir, había vuelto a Sevilla. "Tuve que recurrir a lo mismo. No tenía otra opción". No paraba de buscarse la vida y de vez en cuando se asentaba con alguna pareja. "Me sentía más segura a la hora de echar un cartón en cualquier suelo. Intentaba dormir en algún sitio que tuviera un guardia de seguridad de noche cerca. Siendo una persona transexual, he tenido muchísima suerte de que no me patearan y no me haya pasado nada durmiendo en la calle". Sabedora de que algunos se han aprovechado sexual y económicamente de ella, prefería la protección. "Con esta no me falta de nada, pensaban".

Una vez tuvo hasta que comprar una manta por diez euros a otra persona sin hogar, relata. En aquella etapa, tampoco niega algunos pequeños delitos para poder comer, principalmente "en algún chino", de donde alguna vez se llevó ristras de flores de pascua "para venderlas por los bares con mucho arte". Un día, una agente de policía que la conocía le pilló justo antes de ejecutar su penúltimo plan de supervivencia: "Ten cuidado con este chino que tiene muy mala leche", le dijo con picardía de paisano.

La integración
Derivada del albergue municipal a una casa de acogida de las Hermanas de la Caridad de Sevilla y con el alivio de la metadona, Diana recibió el mimo que ya no le podía dar su madre tras aquel accidente de coche con su amigo. "Me cambiaron el chip, porque yo quería quitarme la vida en aquellos momentos". Dos años y medio de desintoxicación y de tranquilidad le sirvieron para dar el salto a la reinserción por sí misma, sin las ataduras de un centro. Así se encontró con la Asociación Realidades para la Integración Social que, como en la Asociación Elige la Vida, le allanaron el camino, "pasito a pasito". De esa forma, además, cambió la calle por una academia de peluquería en Pagés del Corro, en Triana, dice mientras presume de su nuevo color de pelo. "Así practicamos y, de paso, salimos monísimas", bromea.

Realidades le ofreció un piso en el Polígono Sur, en el que ya lleva dos años y que le ha enderazado la vida. Aún dependiente de la metadona, espera poder pasar su transición hacia un futuro laboral como peluquera en apenas unos meses. "El mono de la metadona es más duro que el de la heroína". Desde hace tiempo no da pasos atrás, y compagina su formación con Radio Realidades, donde presenta un programa en el 106 de la FM, 'Vive y deja vivir', una máxima para Diana desde que supo dejar atrás la vida que le había tocado en suerte. Mientras, en la academia, se sirve de su "fuerza de hombre" en las manos para dar volumen a los peinados. Pese a "algunos prejuicios", se siente "en su sitio" con su tarea. "Hacemos hasta de psicólogas", resalta.

La vida no le ha permitido tener hijos de forma biológica pero "dios" le ha dado ahora "un regalo" de cuatro años, rubio y de ojos azulísimos, hijo de su actual pareja, un francés con quien le gustaría, por qué no, empezar una nueva vida en su país de origen y montar allí, por qué, una peluquería cuando ya tenga su título bajo el brazo. Sería una "recompensa a toda mi lucha y mi esfuerzo", de la que ya disfruta, después de haber pasado tantas dificultades y que ahora quiere mostrar abiertamente para ayudar a otros a salir adelante.

jueves, 25 de marzo de 2021

#hemeroteca #inmemoriam | Amistades en Bilbao lloran con pena y rabia la muerte de “Peter” joven sin hogar de 23 años

Imagen: Ecuador Etxea

Amistades en Bilbao lloran con pena y rabia la muerte de “Peter” joven sin hogar de 23 años.

La plataforma "Bestebi" contra la exclusión residencial y a favor de las "Personas sin hogar" se ha movilizado en los Tinglados del Arenal para lamentar y denunciar el reciente fallecimiento de un vecino de Bilbao, que aparecía muerto hace unos días en la calle.
Ecuador Etxea, 2021-03-25
https://www.ecuadoretxea.org/amistades-en-bilbao-lloran-con-pena-y-rabia-la-muerte-de-peter-joven-sin-hogar-de-23-anos/ 

“Una vez más, una persona muere en las calles de Bizkaia”. Desde la Plataforma “BesteBi”, se suman al dolor de su familia y amistades.

“Peter” que así le llamábamos, básicamente porque su nombre era difícil de pronunciar bien y a veces la confianza te permite estas cosas…. llevaba cerca de dos años por Bilbao. Estaba en situación de calle, hasta que para cumplir el confinamiento social es alojado en el polideportivo la Casilla. Al acabar el confinamiento y cerrar el dispositivo de alojamiento, decidió ir a un albergue municipal a pernoctar donde se ha alojado de manera más o menos continuada. En este tiempo Peter hizo muchas amistades en Bilbao, las cuales hoy lloran con pena y rabia su falta.

Peter, 23 años y de origen polaco era habitual del barrio de Uribarri. Una vecina con la que también había hecho buena amistad le dejaba vivir en su casa, así que a veces estaba en el albergue otras en la calle y otras en la casa de su amiga. Solía tocar la guitarra en la puerta de un comercio en Uribarri, de ahí que fuese tan conocido, tocaba muy bien. Siempre educado, adecuado, gracioso, irónico y rebelde como un adolescente.

Este acto no ha de quedarse en el recuerdo a Peter, si no en un llamamiento a la sociedad para que vea, escuche y sienta como suya esta situación de exclusión social que sufren las personas Sin Hogar. Ha pasado un año desde que empezamos con las medidas para atajar la situación Covid. Una situación que toda la sociedad está viviendo con dificultades, las personas que viven en la calle también. La pandemia está sacando a la luz cada vez más situaciones de sinhogarismo.

El sistema en el que vivimos mantiene la exclusión social como un fenómeno estructural y creciente. En concreto el sinhogarismo no sólo no remite sino aumenta en los últimos años, alimentado por un sistema injusto que deja de lado a las personas.

Desde la plataforma BesteBi volvemos a solicitar a las administraciones vascas el desarrollo efectivo de la cartera de servicios sociales y la actualización y activación de la estrategia global para erradicar el sinhogarismo en Euskadi, obligatoria para todos los municipios y con presupuesto, para evitar que siga habiendo personas que mueren en la calle. A las administraciones municipales en concreto, les volvemos a pedir que pongan en marcha en todos los municipios el “empadronamiento social”, como herramienta imprescindible para el acceso a derechos y prestaciones sociales de todas las personas, y cuyo funcionamiento positivo ya se está demostrando en otros municipios de Bizkaia.

También pedimos a la sociedad, a cada una de las personas de Euskadi, que amplíen su mirada hacia las personas sin hogar, que no las conviertan en invisibles. Que les reconozcan como personas, como conciudadanos y conciudadanas, con sus derechos y su dignidad.

A los medios de comunicación les pedimos que difundan éstas noticias, que se hagan eco de estas situaciones tan injustas que se dan aún, hoy día. Y también mensajes positivos que luchen contra la discriminación y el estigma que sufren las personas sin hogar.

Ojalá no tengamos que salir nunca más en recuerdo de una persona muerta en la calle; ojalá sea efectivo algo tan básico como lo recogido en el artículo 25.1. de la ‘Declaración Universal de los Derechos Humanos’ (DUDH) de la ONU:

“Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que /e asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad”.

lunes, 8 de febrero de 2021

#hemeroteca #trans #transfobia | Las mujeres trans, nuevo perfil entre las personas sin hogar

Plataforma del Voluntariado / Visibilidad trans //

Las mujeres trans, nuevo perfil entre las personas sin hogar.

Plataforma del Voluntariado de España, 2021-02-08

https://plataformavoluntariado.org/la-primera-causa-de-sinhogarismo-de-las-personas-lgtbi-es-el-rechazo-de-las-familias/

Una investigación realizada por la FRA (European Union Agency for Fundamental Rights) revela que, en España, más de un 10% de las mujeres trans se han visto obligadas a dormir en la calle al menos una vez en la vida y un 16% a alojarse temporalmente en casa de familiares o amistades. Además, la primera causa de sinhogarismo de estas personas es la expulsión del domicilio familiar debido al rechazo de la familia cuando se visibilizan como LGTBI.

De hecho, un estudio publicado por la ONG Faciam y realizado por la Universidad Rey Juan Carlos, el primero en España que relaciona y analiza estas dos circunstancias, constata un nuevo perfil emergente entre las personas que se encuentran sin hogar que hace referencia a su identidad de género.

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexual y Bisexuales (FELGTB), explica que este fue el caso de Luna, de 27 años y residente en Madrid a quién su madre echó de casa pese a que era estudiante y no tenía ingresos propios cuando se enteró de que era una mujer trans. “Le dije a mi madre que era una mujer cuando tenía 22 años, pero ella no quiso aceptarlo. Me dijo que, por favor, no volviera a hablar con ella de eso. Yo retrasé entonces el inicio de mi transición, pero tres años después me vio unos mensajes en el móvil en los que yo hablaba como chica con un chico que estaba conociendo. Entonces, ella me echó de casa”, asegura Luna.

Según, Alfonso Lara, responsable de la Línea Arcoíris de FELGTB, servicio telefónico de atención al colectivo, “la mayoría de las llamadas que recibimos relacionadas con información sobre recursos de alojamiento para personas sin hogar son de mujeres trans”.

“Legislación escudo”
Y es que, tal como recuerda la presidenta Uge Sangil, “las personas trans son las más vulnerables del colectivo y sufren unos índices muy elevados de sinhogarismo, desempleo y agresiones tanto físicas como emocionales”. “Necesitamos que se apruebe con urgencia esta legislación que nos servirá como escudo frente a las violencias. Nos urge que se garantice el derecho de autodeterminación, así como medidas que fomenten nuestra inclusión sociolaboral”.

Ahora, Luna vive con su novio, pero pese a ser licenciada en Relaciones Internacionales sigue sin tener una situación laboral estable y no ha encontrado trabajo “de lo suyo”. “Estuve trabajando en una residencia de mayores hasta que el familiar de un residente le dijo al centro que si seguían teniendo a una persona como yo a cargo de su padre, se lo llevaría. Me despidieron alegando cosas que no eran ciertas”, explica.

Y es que, tal y como denuncia la presidenta de FELGTB, Uge Sangil, “las personas trans, además de enfrentarse en muchos casos a la transfobia familiar, tienen que enfrentarse a múltiples discriminaciones en el ámbito laboral”. En este sentido, recuerda que, según la FRA, el 77% de las mujeres trans ha sufrido discriminación a la hora de buscar empleo. Además, alerta de que estas personas también suelen tener problemas a la hora de buscar un alquiler.

Según denuncia, “las personas trans que son expulsadas de sus hogares entran en una rueda de la que es difícil salir porque son sistemáticamente discriminadas por el mercado laboral cuando intentan buscar empleo”. “Necesitamos medidas para fomentar la inserción laboral de este colectivo que actualmente está en riesgo de exclusión”, defiende.

Derechos humanos
En este sentido, recuerda que “cuando hablamos de derechos trans o de una legislación trans, estamos hablando de derechos humanos. Derechos que, hasta ahora, y a pesar de vivir en una sociedad democrática que pretende ser igualitaria, se nos están negando cada día y de manera sistemática a muchas personas por el hecho de ser como somos”. “A día de hoy, las personas trans no son iguales al resto ante la ley, ni tenemos las mismas oportunidades a la hora de buscar un empleo o de alquilar una vivienda. Tenemos que conseguir consensos que pongan fin a estas situaciones”, asegura la presidenta de FELGTB.

Como medida previa a la aprobación de las leyes, FELGTB ha desarrollado un programa pionero de inserción laboral para personas trans, el programa estatal “Yes, we trans”, con el objetivo de fomentar la incorporación de profesionales trans al mundo laboral y acompañar a las empresas que los contraten para sepan cómo trasladar al resto de la plantilla el valor de la diversidad. “Queremos también hacer un llamamiento a las empresas para que incorporen el talento trans porque sin la implicación del sector privado, la inserción laboral de las personas trans nunca será posible. Así, las animamos a que incluyan a personas trans en sus equipos y descubran cómo la diversidad beneficia a toda la plantilla”, explica la presidenta de FELGTB. 

miércoles, 6 de mayo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #politica | El gobierno basura de Ayuso

Imagen: Público / Isabel Díaz Ayuso (i)
El gobierno basura de Ayuso.
David Torres | Público, 2020-05-06
https://blogs.publico.es/davidtorres/2020/05/06/el-gobierno-basura-de-ayuso/

El concepto de comida basura es sumamente resbaladizo ya que, cuando uno no tiene qué llevarse a la boca, lo verá ante todo como comida, mientras que si disfruta de una buena alimentación, lo percibirá mayormente como basura. La necesidad funciona como un pivote en el que el adjetivo pasa a sustantivo sin mayores problemas, al estilo de aquel sargento de caballería de 'Fort Apache', Victor McLaglen, que se ve obligado a probar un whisky repugnante con el que un avispado comerciante emborracha a los indios. El comerciante dice que dentro de los barriles hay biblias y, sin inmutarse, Henry Fonda pega un hachazo, ve brotar un chorro de vete a saber qué y ordena que le escancien unos versículos. El coronel escupe asqueado y le preguntaba al sargento si entiende de whisky. "Mi coronel, unos dicen que sí y otros que no". Cuando Fonda le pide que pruebe aquel brebaje, McLaglen da un sorbo y pone una cara de grima que merece dos Oscar. "¿Qué opina usted, sargento?" "Que es mejor que no tener ninguno".

Arriesgarse a quedarse ciego o a perforarse el estómago por un trago resulta un veredicto bastante insensato, pero los yonquis y los alcohólicos de salud no entienden gran cosa. Del mismo modo, cuando Cervantes escribió aquello de que no hay libro tan malo que no tenga algo bueno, ignoraba que estaban por venir las novelas de Ana Rosa Quintana, las memorias de Aznar, los chistes históricos de Pío Moa y los poemas de retrete. Vivimos inmersos en una cultura del sucedáneo donde hay productos de papelería que pretenden pasar por literatura, bazofias que fingen ser whisky y cosas de zampar a las que se denomina comida a falta de mejor nombre. Sí, contradiciendo al sargento borrachín de ‘Fort Apache’, a veces es mejor no tener ninguno.

La inefable presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, es más de McLaglen que de Fonda, es decir, prefiere la comida basura, la pizza industrial y las hamburguesas prefabricadas, a un menú sano y equilibrado. No para ella, claro está, sino para los niños y niñas de las familias con Renta Mínima de Inserción, a pesar de que diversas organizaciones, médicos y nutricionistas aseguran que se trata de una alimentación muy poco saludable, con exceso de sal, grasas y azúcar, una dieta que favorece el sobrepeso y la aparición de enfermedades a medio plazo. Cuando le preguntaron si ella le daría esta comida diariamente a sus hijos, Ayuso contestó que no es ningún problema que un niño se coma una pizza, aunque seguro que los suyos se zampan en los almuerzos algo mejor que plastas de Telepizza o bocadillos de Rodilla. Lo de Ayuso es una cínica variación de aquella ingeniosa respuesta de María Antonieta cuando le dijeron que el pueblo iba a sublevarse porque no tenía pan y repuso: "Pues que coman pasteles".

Hace sólo unos meses Ayuso estaba muy alarmada por los preocupantes índices de obesidad que afectan a un alto porcentaje de los niños madrileños con riesgo de exclusión social, pero ahora parece más interesada en lanzar una campaña infantil de Campofrío y La Piara en plena primavera. También decía, allá por mayo del año pasado, que le parecía ofensivo hablar de empleos basura cuando tanta gente estaba deseando tener uno. Probablemente, no se refería a su empleo administrando la cuenta del perro de Esperanza Aguirre: el sueldo seguro que era de órdago aunque, la verdad, el perro habría hecho el trabajo de dirigir la Comunidad de Madrid bastante mejor que ella. El verdadero problema es que hay mucha gente a la que le encanta su gobierno basura.

jueves, 30 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #mujeres | El empleo de las mujeres, el más castigado en una crisis que incrementará los niveles de desigualdad

Imagen: Público / Manifestación 8M en Madrid
El empleo de las mujeres, el más castigado en una crisis que incrementará los niveles de desigualdad.
Sindicatos, economistas y organizaciones internacionales coinciden en que la crisis del coronavirus está dañando sobre todo al empleo más precario, altamente feminizado, y manteniendo sobre los hombros de las mujeres el trabajo de los cuidados. Los sindicatos critican la falta de datos desagregados por sexo del impacto de los ERTEs.
Marisa Kohan | Público, 2020-04-30
https://www.publico.es/economia/mujeres-mas-castigado-crisis-incrementara.html

El horizonte para alcanzar la igualdad se aleja. Si antes de la crisis Naciones Unidas estimaba en aproximadamente un siglo el plazo para cerrar la brecha de género en los salarios, tras la crisis del coronoavirus esta meta se retrasará aún más. Porque si hay una coincidencia total entre sindicatos, expertas y organismos internacionales, es en que de esta crisis saldremos más desiguales. Incluso en países como España, donde el Gobierno está haciendo un esfuerzo evidente desde el inicio de la crisis por poner a las personas más vulnerables en el centro de la acción política. Entre ellas, las mujeres.

ONU Mujeres ha advertido que las consecuencias económicas de la pandemia serán terribles pero que se cebará especialmente con las mujeres, entre otros motivos, por su desproporcionada presencia en los trabajos informales a lo largo y ancho del mundo. Ellas ingresan menos, tienen menos capacidad de ahorro, ostentan los trabajos más precarios e inestables y muchas se ven forzadas a trabajar en la economía sumergida. Pero a su vez, resalta ONU Mujeres, son ellas las que asumen el invisible y a menudo no remunerado trabajo de los cuidados, en un ciclo que se retroalimenta a sí mismo: más tiempo para cuidados, menos trabajo, más precariedad.

No hace falta irse muy lejos para comprobar algunas de estas afirmaciones. En nuestro país hay cerca de un millón y medio de hogares monomarentales, de los cuales el 50% están en riesgo de exclusión, y el fin de la crisis financiera de 2008 tuvo, entre otras consecuencias, que las mujeres coparan el 75% de los contratos parciales (inferiores a las 40 horas semanales). Es decir, que tres de cada cuatro contratos a tiempo parcial son femeninos. Son ellas, también, las que ocupan los trabajos más precarizados y feminizados, es decir, los peor pagados y regulados. Un ejemplo: las trabajadoras del hogar, unas 600.000 mujeres, ni siquiera tienen reconocidos los mismos derechos que el resto de los trabajadores puesto que siguen en un régimen especial de la Seguridad Social. La mayor parte cobran sueldos de miseria en trabajos tan importantes como el cuidado de nuestros mayores o de los más pequeños.

"Las desigualdades ya existían. De hecho, las condiciones de precariedad se habían cronificado para un amplio sector de la población y para gran parte de las mujeres sobre quienes han tenido mayor incidencia las bolsas de pobreza, situaciones de marginalidad, hiperprecariedad, desamparo social, económico y violencia de género", explica la economista Carmen Castro. "A partir de esta pandemia todas estas desigualdades no harán más que amplificarse", añade.

Desde los sindicatos UGT y CCOO resaltan que el importante empuje que tuvo en los últimos dos o tres años el movimiento feminista, que logró poner en el discurso social y en la agenda política temas claves como a desigualdad económica, nos coloca en esta crisis en otra posición y con algunas lecciones bien aprendidas. Pero reconocen que este tsunami llamado coronavirus amenaza con llevarse muchas cosas por delante si no empezamos a pensar en un modelo económico distinto.

El problema, explican desde los sindicatos, es que hasta el momento no cuentan con datos desagregados por sexos que den una dimensión real del impacto diferenciados por sexos que está teniendo la crisis en hombres y mujeres. Esto, afirman, dificulta enormemente pensar en soluciones concretas o en políticas públicas adaptadas a la nueva condición que es aún incierta.

Destrucción de empleo en sectores altamente feminizados
"No hemos podido hacer ninguna proyección real del impacto de la crisis y sus posibles soluciones, por la sencilla razón de que no tenemos datos desagregados por sexo del impacto de los Expedientes de Regulación de Empleo Temporal (ERTEs). Se los hemos pedido a Gobierno pero no nos los ha facilitado. Sin esto, se hace difícil analizar el impacto de los reales decretos que se están aprobando para servir de paraguas de protección social", afirma Elena Blasco Martín, secretaria confederal de Mujeres e Igualdad de CCOO.

"Este está siendo uno de los grandes problemas de esta crisis. Tenemos datos sobre sanidad: que el virus afecta más a los hombres porque mueren más, pero que se infectan más las mujeres, precisamente por copar la mayoría de los sectores que están en primera línea", añade Blasco. "Por experiencia sabemos que los sectores que han sido afectados por la crisis, sobre todo por los ERTEs de fuerza mayor que entraron en vigor a partir del 14 de marzo en que se decretó el estado de alarma, son aquellos que están altamente ferminizados por lo que las medidas están afectando a un número superior de mujeres que a hombres", abunda Cristina Antoñanzas, vicesecretaria general de UGT.

Esta sindicalista explica también que solicitaron al Gobierno datos sobre la cantidad de personas que solicitaron la opción de reducción de jornada del 100% del tiempo, que puso en marcha el real decreto Real Decreto 8/20 aprobado por el Gobierno el pasado 17 de marzo, pero no han tenido aún respuesta. "Según nuestra experiencia el 90% de las reducciones en este país las solicitan las mujeres. Por eso hay que tener mucho cuidado sobre cómo salimos de esta crisis y de que las medidas para la corresponsabilidad de la vida, tienen que asegurar que no sean las mujeres las que soliciten todas las medidas para protegerlas de alguna forma de la precariedad".

El efecto que tendrá la crisis en la mayoría de las mujeres será distinto al de los hombres. No sólo porque son mayoritarias en los sectores informales que tendrán mucho más difícil acceder a ayudas, sino también porque tener contratos a tiempo parcial va a influir en la renta de que dispongan en los ERTES. "No es lo mismo cobrar el 70% de un contrato a tiempo completo, que un 70% de un contrato a tiempo parcial", explica Antoñanzas. Y otra cosa que hay que abordar, para esta sindicalista, es que "en septiembre si no hay cambio, la gente que esté en ERTE pasa a cobrar el 50% de su prestación. Y esas prestaciones en contratos de tiempo parcial pueden quedar en salarios muy reducidos y mayoritariamente serán de mujeres".

Se necesita un cambio de modelo
Lo que esta emergencia del coronavirus ha puesto en evidencia para todos los actores consultados, es la crisis y la terrible depauperación de todo lo relativo a los cuidados. Una crisis que diversas instituciones y activistas llevan denunciando durante años y que precisa un abordaje similar a la emergencia climática. Un sistema de cuidados atendido por "sectores que socialmente hemos denostado, a los que no hemos cuidado sus condiciones y que están altamente feminizados", afrima Antoñanzas.

Por eso, salir de la crisis de forma igualitaria requerirá valores distintos. La necesidad de aplicar principios éticos a la economía "que supere el insostenible sistema socioeconómico actual y posibilite vivir vidas vivibles para la mayoría de la población", afirma Castro.

Para ello esta economista propone vertebrar la sociedad poniendo a los cuidados, repensar los sistemas de protección social más ligado a la vida de las personas y no carreras laborales basadas en el pleno empleo o garantizar la creación de empleo público, en el ámbito de los cuidados.

El riesgo para las sindicalistas es que tras la crisis volvamos al ‘business as usual’ (a lo de siempre). "Tenemos que poner en marcha urgentemente un ingreso mínimo vital o como quieran llamarlo que tiene que hacer frente a esta situación de vulnerabilidad, de pobreza de más de un millón de personas trabajadoras que además son familias monomarentales y trabajadoras en escenarios de semiesclavitud, como son las trabajadoras del hogar, prácticamente en la economía sumergida. Y exigir un modelo económico y social cuya prioridad sea el bienestar de las personas", reclama Blasco.

En su opinión, "es imprescindible contar con una perspectiva de género que refuerce todo lo alcanzado hasta este momento y que no puede dejar atrás en ningún aspecto la agenda feminista internacional". "Se habla de volver a la normalidad. Pero no hay que volver a ella. Hay que mejorarla. No podemos considerar como normalidad a esos aspectos de precariedad, discriminación y desigualdad como se han venido sucediendo hasta ahora", concluye.

sábado, 11 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #trabajosexual | Las prostitutas, en el limbo de la protección social: "Hay compañeras pasando hambre"

Imagen: El Diario
Las prostitutas, en el limbo de la protección social: "Hay compañeras pasando hambre".
"Muchas están en situación irregular, necesitamos medidas que lleguen a la población que está así, que las políticas sociales les permeen", denuncia Médicos del Mundo.
Ana Requena Aguilar | El Diario, 2020-04-11
https://www.eldiario.es/sociedad/confinamiento-prostitutas_0_1012799157.html

Las ves en las calles o en las carreteras, están en pisos, clubes y grandes prostíbulos. Ahora, en medio del confinamiento y del estado de alarma, ¿dónde están las prostitutas? Y, sobre todo, ¿en qué situación? Colectivos y asociaciones alertan de su extrema vulnerabilidad: sin derechos laborales reconocidos (la prostitución no es considerada un trabajo en España, tal y como confirmó una sentencia de la Audiencia Nacional de finales de 2018 ), en las profundidades de la economía sumergida y, en muchos casos, en situación administrativa irregular, las prostitutas no pueden acogerse a ninguna de las prestaciones aprobadas, tampoco en la mayoría de casos a las moratorias de alquiler. Expulsadas de los clubes donde viven y ejercen, o recluidas en ellos mientras su deuda crece, ni el alojamiento ni la alimentación de muchas está garantizada.

Las asociaciones que trabajan con prostitutas mantienen su actividad como pueden, pero el estado de alarma lo ha complicado todo. En Médicos del Mundo siguen en contacto con muchas de ellas para conocer su situación y tratar de atender sus necesidades. "Algunas siguen en los clubes y pisos porque también viven allí y están muy preocupadas de que las echen, también porque les cobran por cada día que están. Las que tienen deuda, van a ir aumentándola, y las que no la tienen, van a adquirirla. Algunas se habían ido a habitaciones que tenían alquiladas pero sin saber si las podrán pagar", relata la portavoz de Médicos del Mundo, Elisa García. La organización deriva todos los casos "a los servicios sociales disponibles" y gestiona el reparto de comida con los bancos de alimentos.

Alojamiento y alimentación son las dos palabras que se repiten en esta historia. Kenia se define como trabajadora sexual y es portavoz del Colectivo de Prostitutas de Sevilla. Explica que muchas viven en los mismos lugares donde ejercen la prostitución, lo que, o bien las mantiene allí a costa de seguir pagando a quien se beneficia de su actividad y con la amenaza constante de ser expulsadas, o bien tienen alquiladas habitaciones de manera informal. "Son acuerdos verbales, no tienen forma de justificar que tienen un alquiler para poder beneficiarse de las ayudas que se han aprobado", apunta. Si llegan a acuerdos con sus arrendadores, pueden tener un respiro. Si no, aguantarán como puedan y hasta que puedan.

En el caso de Kenia, que ejerce por su cuenta, ha acordado con el arrendador una bajada de la mensualidad y puede tirar este mes con una pequeña cantidad ahorrada. "Pero si esto se alarga hasta mayo yo me quedo sin pagar el alquiler. Las prostitutas vivimos al día, somos precarias del sector informal, estamos fuera de todas las coberturas", se queja. Al colectivo les llegan casos de mujeres de todo el país en situaciones muy complicadas: "Algunas se han quedado en la calle, no pueden pagar una medicación o hacer la compra. Hay compañeras pasando hambre. Las que están en situación administrativa irregular están aún más desamparadas, no saben a dónde ir". Muchas son madres solteras que arrastran, además, el miedo de que les quiten a sus hijos, explica.

Varios colectivos de prostitutas lanzaron al comienzo del confinamiento un 'crowdfunding' para recaudar fondos que convertir en una especie de caja de resistencia. De momento han conseguido 14.000 euros que esperan puedan paliar la situación de unas cien personas, mujeres y también sus hijos a cargo.

El Gobierno declaró por decreto que la atención y prevención a mujeres víctimas de violencia de género era un servicio esencial y, por tanto, debía continuar con todas las garantías durante el estado de alarma. Estableció la puesta a disposición de hoteles en caso de que los recursos de alojamiento no fueran suficientes. En esa consideración de esencial están también incluidos los servicios para atender a víctimas de explotación sexual y trata con fines de explotación sexual. Esa consideración de "víctima de explotación", sin embargo, es algo que solo unas pocas tienen y una acreditación que depende de las comunidades autónomas. El Ministerio de Igualdad confirma que trabaja en medidas para abordar la situación de vulnerabilidad que están viviendo estas mujeres.

Medidas para personas en situación irregular
Esa búsqueda de alojamiento, medicación, atención, comida es también la que llega a APRAMP. "Estamos intentando gestionar derivaciones a los recursos, alternativas de alojamiento y manutención. Es una vulnerabilidad absoluta, son el margen del margen", dice Rocío Mora, miembro de la organización. La detección e intervención con mujeres que APRAMP hace normalmente está siendo ahora más difícil y Mora resalta la importancia de seguir 'mapeando' la situación: "Tenemos miedo de perderlas". En las últimas semanas, explica, la situación se ha recrudecido. Mientras, las mafias siguen moviendo sus hilos para seguir operando y atender una demanda que sigue existiendo y que se canaliza a través de los extrarradios o de Internet, explica Mora.

"En la calle sí hay algunas mujeres que siguen prostituyéndose por necesidades económicas. Evidentemente sin ningún equipo de protección. Otras se han pasado al cibersexo", señala Elisa García, que cree que los recursos, ya de por sí escasos, quedan aún más pequeños en medio de esta crisis. "Muchas están en situación irregular, necesitamos medidas que lleguen a la población que está en esta situación, que las políticas sociales les permeen".

Kenia menciona lo que ha sucedido en el prostíbulo 'Paradise', en La Jonquera (Girona), uno de los más grandes de Europa. Su dueño ha presentado un ERTE para sus 69 trabajadores en el que las prostitutas que alquilan las habitaciones y que no tienen vínculos legales con el local no están incluidas. "Ahora se está evidenciando lo que denunciamos desde hace décadas: la falta de derechos, el desamparo en el que nos encontramos. En cambio este empresario sí tiene derecho a acogerse a ayudas, sí está reconocido".

Elisa García pide políticas públicas urgentes que aborden esta situación pero también que prevengan que la crisis económica que ha dejado el coronavirus precarice aún más la situación de muchas mujeres y les deje como única salida la prostitución.

miércoles, 8 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #poblacionromani | 8 de abril, Día Internacional del Pueblo Gitano: nada que celebrar, todo que luchar

Imagen: AraInfo / Acción de la Plataforma Rosa Cortés
8 de abril, Día Internacional del Pueblo Gitano: nada que celebrar, todo que luchar.
Tuve la oportunidad y el honor de ofrecer a Rita Bosaho y a Irene Montero este informe de la situación de la población gitana española que ahora comparto con ustedes. Con independencia de la pandemia, la ciudadanía gitana en el Estado español vive peor que en esos países a los que llamamos tercermundistas.
Silvia Agüero Fernández | AraInfo, 2020-04-08
https://arainfo.org/8-de-abril-dia-internacional-del-pueblo-gitano-nada-que-celebrar-todo-que-luchar/

Sumidas como estamos en la pandemia, cuyas consecuencias socioeconómicas serán sin duda mucho más graves que las sanitarias, llega la conmemoración del Día Internacional del Pueblo Gitano. Una conmemoración triste: nos falta demasiada gente. Triste también no solo porque no podamos salir a las calles a celebrar nuestra gitanidad sino porque el SARS-CoV-2 ha sacado a la luz todo el antigitanismo que nos rodea y ha puesto en evidencia la precariedad en la que vivimos la inmensa mayoría de las familias gitanas españolas. La exclusión social significa que nuestra gente vive al día y que no tienen recursos para subsistir durante el confinamiento. Es muy triste que diversas organizaciones gitanas nos hayamos tenido que movilizar para conseguir alimentos para que nuestras familias no se mueran de hambre durante la cuarentena.

Con independencia de la pandemia, la ciudadanía gitana en el Estado español vive peor que en esos países a los que llamamos tercermundistas.

Los rumores, los estereotipos, el racismo y el antigitanismo que vierte la sociedad en la calle, en el trabajo, en la escuela y a través de los medios de comunicación sobre las personas gitanas son una parte importante de las opresiones que vivimos cada día todas las gitanas y gitanos. La otra parte, la parte más difícil de soportar es el antigitanismo institucional que es el responsable de la situación de postración, abandono y exclusión en la que nos encontramos.

El antigitanismo institucional viene de lejos: en España ha habido más de 250 leyes que castigaban a las personas gitanas por el mero hecho de serlo, castigaban la forma de vestir, hablar nuestra lengua, incluso ir caminando juntas.

Desgraciadamente, la Constitución de 1978, a pesar del artículo 14, no ha supuesto en la práctica el acceso a la igualdad de la población gitana. La ciudadanía gitana española está recluida en guetos y sobrevive en niveles de exclusión social del 98%. Esa es la triste realidad.

Ningún gobierno, ni nacional ni autonómico, ha sido valiente en la implementación de políticas para mejorar la situación socioeconómica de la población gitana ni para enfrentarse al racismo. Ninguno. La experiencia de estos 42 años de democracia nos ha enseñado que da igual el color ideológico que abandere el poder, siempre es payo y siempre es antigitano porque no actuar en la búsqueda de soluciones contribuye a empeorar la situación. Evidentemente, esas situaciones de exclusión no se han atajado porque somos gitanas y gitanos quienes las sufrimos y nuestros cuerpos y nuestras vidas no les han importado a quienes han estado en el Poder. Aunque parezca mentira, hoy, en 2020, el Pueblo Gitano está peor que en 1978.

Y si alguien duda de esto, que se plantee si quiere ser tratada como gitana o como gitano.

Las políticas dirigidas a la población gitana han sido siempre diseñadas e implementadas por payos. No hay mecanismos de participación reales y efectivos para la ciudadanía gitana organizada. Existe un Consejo Estatal del Pueblo Gitano, compuesto en su mayoría por personas payas, en el cual, a pesar de los loables esfuerzos de las personas gitanas en él participantes, no se decide ni se participa en el diseño ni en la implementación de políticas sencillamente porque es un órgano creado tan solo para “hacer ver” que hay una participación.

Al igual que en el feminismo, en el antirracismo hay que descolonizar el pensamiento y el modo de hacer. No podemos seguir creyendo que las instituciones payas, llenas de personas payas, van a ser capaces de encarar adecuadamente la solución de los problemas específicos que sufrimos como gitanas. Por tanto, tenemos que reivindicar que se nos incluya y se nos cedan espacios de poder y de decisión.

En este mismo sentido, el Poder tiene que saber que no vale la interlocución con organizaciones de payos que trabajan con los temas gitanos. Ese camino ya debe estar superado. Forman parte del problema puesto que su objetivo es mantener el status quo actual y continuar haciendo sus proyectos y programas con las gruesas subvenciones que reciben y que solo sirven para el sostenimiento de una verdadera industria del asistencialismo.

Tuve la oportunidad y el honor de ofrecer a Rita Bosaho y a Irene Montero este informe de la situación de la población gitana española que ahora comparto con ustedes.

La crisis sanitaria, social y económica de la COVID-19, desgraciadamente, ha empeorado las situaciones que viven nuestras familias. No disponemos de datos sobre la incidencia de la pandemia en la comunidad gitana. Sí hemos podido saber que nuestra gente está necesitando intervenciones urgentes para que se les provea de alimentos y otros productos básicos en todas las regiones con independencia del nivel de desarrollo económico de esos territorios lo que nos da una idea de que la exclusión y la pobreza están extendidas por todas partes.

Dado el peor estado de salud autopercibida de la población gitana española está resultando en un gran número de víctimas del COVID-19. Insisto, no disponemos de datos, pero sabemos que son demasiadas las familias que están sufriendo la pérdida de sus seres queridos. Vaya para ellas y ellos nuestro homenaje y nuestra memoria.

La mayor parte de las familias gitanas se ganan la vida con actividades económicas (venta ambulante, chatarreo, música) que se han visto suspendidas por la crisis sanitaria lo que acarreará una grave crisis económica para estas familias. Por ello, desde diversas organizaciones genuinamente gitanas se han planteado diferentes propuestas tendentes a atenuar las consecuencias. Los responsables gubernamentales tienen que tener claro que es a estas organizaciones a las que tiene que escuchar para poner un plan de emergencia económico específico para estos sectores económicos.

Somos plenamente conscientes de la gravedad de la crisis que estamos padeciendo, pero no vamos a consentir que eso sirva de excusa para postergarnos una vez más. De esta crisis saldremos todas, sin dejar a nadie atrás o nos tendrán enfrente. Mientras tanto, con el saludo tradicional gitano, os expreso el mejor de mis deseos para todas y todos. ¡Salud y libertad!

A través de este enlace puedes leer el documento completo elaborado por Silvia Agüero Fernández de Pretendemos Gitanizar el Mundo y la Plataforma Ciudadana Rosa Cortés por la Memoria Gitana/ Camelamos: Informe situación Pueblo Gitano