Mostrando entradas con la etiqueta Relaciones familiares. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Relaciones familiares. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de febrero de 2026

#hemeroteca #lesbianismo #literatura | Claire Lynch publica 'Un assumpte familiar', relato del desamparo que sufrieron las lesbianas en los 80 en Reino Unido

Claire Lynch, autora de 'Un assumpte familiar' //

Claire Lynch publica 'Un assumpte familiar', relato del desamparo que sufrieron las lesbianas en los 80 en Reino Unido

La obra explora las relaciones paternofiliales, el dolor por una madre convertida en una figura ausente debido a su manera libre de amar
El Diario, 2026-02-11
https://www.eldiario.es/catalunya/claire-lynch-publica-assumpte-familiar-relato-desamparo-sufrieron-lesbianas-80-reino-unido_1_12980956.html

La escritora Claire Lynch (Dartford, 1981) ha publicado su primera novela, ‘Un assumpte familiar’, que llega en lengua catalana de la mano de Edicions del Periscopi. En castellano, bajo el título ‘Un asunto de familia’, aparece en Penguin. La obra entrelaza dos épocas y dos generaciones distintas poniendo el foco en las relaciones paternofiliales, así como en el dolor de una madre convertida en una figura ausente por haber elegido amar de forma libre.

La novela reflexiona sobre el peso de las decisiones, la complejidad de los afectos y los estigmas de los años ochenta. También sobre las cosas que no se explican, ni siquiera a los seres queridos. “Los secretos son el elemento central de toda familia”, ha sostenido la autora durante la presentación. Y ha agregado: “Lo importante es saber qué historias explicamos y cuáles decidimos callar”.

La trama se sitúa en 1982 y pone el foco en Dawn, una joven esposa y madre que siente que la vida se le escapa lentamente. Todo esto cambia cuando conoce a Hazel, su nueva vecina, con quien inicia una relación tanto luminosa como prohibida. Cuando se lo confiesa a su marido desencadena, sin quererlo, una serie de acontecimientos que le obligarán a abandonar todo lo que le rodea, incluida su hija.

Cuarenta años después, Maggie –madre de dos hijos– pasa por una crisis personal. Cuando su padre, Heron, recibe un diagnóstico terminal, el pasado vuelve con fuerza y lleva a la joven a cuestionarse las historias que le habían contado sobre la madre, relacionadas con el silencio y con un supuesto abandono. La autora ha explicado que ambas líneas temporales le han permitido hablar de la misma familia, pero desde dos versiones muy distintas.

“Me interesaba la idea de que en realidad las personas somos exactamente las mismas a lo largo de nuestra vida, pero al mismo tiempo cambiamos profundamente”, ha dicho. También ha admitido que uno de los temas principales son los secretos, algo que “todas las familias tienen”. “Permiten hablar de nuestro pasado y decidir qué parte de la historia queremos transmitir y qué parte preferimos proteger y no transmitir a las siguientes generaciones”, opina. “No me parece que necesariamente un secreto familiar deba ser motivo de vergüenza, pero sí es importante saber qué historias cuentan y cuáles callan”, ha añadido.

Prejuicios y causas judiciales
La autora, que ha trabajado un par de años en la novela, explica que en un inicio quería escribir un libro sobre un padre y una hija en la que la madre no estuviera. “Justo en ese momento descubrí historias reales de madres con una experiencia muy diferente a la mía en una época de prejuicios y causas judiciales”, ha desvelado. Así, el desamparo que sufrieron las lesbianas en los años ochenta se convirtió en uno de los ejes centrales de la obra. “De repente oí que casi tenía la responsabilidad de explorar este tema en el libro”, ha asegurado Lynch.

También ha explicado que poca gente conocía estas situaciones, en las que se había negado la custodia de los hijos a madres lesbianas por su condición sexual. “A mi país le gusta explicarse como progresista y abierto, pero cuando descubres pequeños episodios históricos que contradicen esta versión, ya que es difícil encajarlos”, ha revelado la novelista, que admite que uno el hecho de que ocurra en un pueblo es diferente que si hubiera pasado en una ciudad.

“No hay que ver como una crítica, pero es verdad que en muchos lugares periféricos de las grandes ciudades hay unos años de distancia respecto a los cambios culturales y sociales”, ha dicho. “En una comunidad pequeña todo el mundo se mete en la vida de los demás”, ha concluido. “Hay una escena en la novela en la que el personaje de Dawn cobra una ayuda. Un día el Estado le paga, y al cabo de un par de días más, cuando ya se conoce la noticia, no sólo no le paga sino que no le permiten ver a su hija”, recuerda a la par que sentencia: “Esta frontera de lo que constituye una identidad aceptable por alguien es tan delgada que un día eres una persona valiosa por el Estado y al día siguiente eres peligrosa”,

jueves, 5 de febrero de 2026

#libros #literatura #lesbianismo | Un asunto de familia

Un asunto de familia / Claire Lynch ; traducción de Laura Salas Rodríguez.
Barcelona : Random House, 2026 [02-05].
224 p.

/ ES / Libros / Literatura / NOV / Armarios / Lesbianismo / Lesbofobia / Relaciones familiares / Secretos / Silencios

📘 Ed. impresa: ISBN 9788439746171 / 20.90 €
📝 Cita APA-7: Lynch, Claire (2026). Un asunto de familia. Random House.

Dawn es una joven esposa y madre que siente que su vida se le escapa lentamente. Todo cambia cuando conoce a Hazel, su nueva vecina: entre ellas surge una conexión inmediata, tan luminosa como prohibida. Pero en una época que no perdona a las mujeres que se salen del guion socialmente aceptado, la felicidad tiene un precio. Cuarenta años después, Maggie, madre de dos hijos, atraviesa una crisis personal. Cuando su padre, Heron, recibe un diagnóstico terminal, el pasado irrumpe con fuerza: las verdades que le contaron sobre su madre —su silencio, su supuesto abandono— empiezan a desmoronarse.

‘Un asunto de familia’, el aclamado debut de Claire Lynch, entrelaza dos épocas y dos generaciones para explorar el peso de las decisiones, la complejidad de los afectos y las cicatrices del estigma. Con una prosa delicada y valiente, Lynch denuncia el desamparo de las lesbianas en los años ochenta y celebra, al mismo tiempo, la fuerza del perdón, la resistencia del amor y los lazos que perduran incluso después del dolor.

lunes, 15 de diciembre de 2025

#hemeroteca #lgtbi #exclusionsocial | Un tercio de las personas LGTBI+ ha sido expulsado de su casa por su orientación o identidad

Manifestación del Orgullo 2025 //

Un tercio de las personas LGTBI+ ha sido expulsado de su casa por su orientación o identidad

Las condiciones socioeconómicas del colectivo empeoran por tercer año consecutivo, según una investigación de la Felgtbi+. Más del 11% es ‘nimileurista’
Pablo León | El País, 2025-12-15
https://elpais.com/sociedad/lgtb/2025-12-15/un-tercio-de-las-personas-lgtbi-ha-sido-expulsado-de-su-casa-por-su-orientacion-o-identidad.html

Más de un tercio de las personas LGTBI+ (un 34%) se ha enfrentado a alguna experiencia de sinhogarismo en los últimos cinco años, según concluye la investigación ‘Estado LGTBI+ 2025: Informe Socioeconómico’, elaborada por la Federación Estatal LGTBI+ (Felgtbi+). Debido a esa situación de expulsión del hogar, un 17% ha sido acogido por amigos o familiares; un 10% ha recurrido a un alojamiento temporal; un 9% se ha instalado en un lugar inadecuado; y un 4,5% se ha visto obligado a vivir en la calle, constata el estudio, realizado por 40dB, a través de 800 entrevistas, y elaborado en colaboración con la Universidad de Salamanca.

“A menudo, las personas LGTBI+ experimentamos ‘lgtbifobia’ en casa, el ámbito en el que deberíamos encontrar mayor respaldo. Esto afecta tanto a nuestra salud mental, como a nuestras posibilidades de formación o desarrollo profesional y vital”, ha detallado la presidenta de la Felgtbi+, Paula Iglesias, en la presentación del informe, este lunes en Madrid.

Aunque las personas trans son las que más sufren la expulsión del hogar, el porcentaje de hombres gais y bisexuales que enfrentan esta situación ha subido un 3% con respecto al año pasado, ha destacado Iglesias. La orientación sexual lidera entre los motivos para ser echados de casa. Le siguen los problemas con la familia y la identidad de género. Así, un 36% de las personas del colectivo ha enfrentado en algún momento de su vida la falta de hogar. “Esta expulsión del hogar expone al colectivo a más acoso, más discriminación y violencia”, ha destacado Iglesias.

“El sinhogarismo emerge como uno de los mayores desafíos socioeconómicos para las personas LGTBI+”, ha remarcado la responsable de investigación de la Felgtbi+, María Rodríguez. Para la investigadora, “la inestabilidad habitacional de las personas LGTBI+ está profundamente vinculada a las dificultades para acceder a empleos estables y con salarios dignos”. “Los datos presentados indican que hablamos de algo estructural, no residual”, ha añadido.

De hecho, el informe habla de una consolidación de tendencias que la investigadora de la Felgtbi+ observa desde hace tres años, cuando se publicó la primera edición del estudio. Así, hay un incremento sostenido del desempleo (un 2% más que en 2024); un aumento de la baja intensidad laboral (que pasa del 14,7% al 21,9%); además de un empeoramiento de los indicadores de pobreza relativa y carencia material.

“Todos estos elementos confirman una fragilidad estructural que afecta de manera especialmente intensa a las mujeres del colectivo y a las personas trans en general”, ha resumido Rodríguez. Esta afirmación se apoya en más datos como que el 11,5% de las personas LGTBI+ son ‘nimileuristas’ ―frente a un 7% de la población general―, algo que afecta con mayor incidencia a las mujeres lesbianas (afecta a más del 17%); o que el 43,3% no puede mantener la vivienda a una temperatura adecuada (más del doble que la población general).

“Lejos de los estereotipos que sitúan al colectivo en una posición de privilegio económico; en general, se produce un empeoramiento sostenido de las condiciones de vida de las personas LGTBI+”, ha alertado la presidenta de la Felgtbi+.

De ahí que desde la organización, que representa a más de 50 entidades de todo el territorio nacional, reclamen medidas concretas como avances en el Pacto de Estado contra los discursos de odio, demandado desde hace tiempo por la Federación. “Estos discursos calientan el ambiente político y social. Nos amenazan”, ha denunciado Iglesias.

También piden el cumplimiento del real decreto para la igualdad LGTBI+ en las empresas, pues consideran el acceso al empleo necesario para tener vidas dignas y estables. “Es necesario cambiar el discurso: salir del ‘amor es amor’ o del ‘queremos querernos en libertad’ para reivindicar el derecho a no ser discriminados”, ha pedido Iglesias. A lo que ha añadido: “Estamos viviendo una situación de amenaza y vulnerabilidad. Es urgente que las instituciones dejen de mirar hacia otro lado ante la exclusión de una parte de la sociedad; se trata de proteger y dignificar miles de vidas”.

#hemeroteca #lgtbi #exclusionsocial | Una de cada tres personas LGTBI+ ha sufrido alguna experiencia de sinhogarismo en los últimos cinco años

Presentación de 'Estado LGTBI+ 2025: Informe Socioeconómico' //

Una de cada tres personas LGTBI+ ha sufrido alguna experiencia de sinhogarismo en los últimos cinco años

Según el Informe ‘Estado LGTBI+ 2025: Informe Socioeconómico’, elaborado por la Federación. Estatal LGTBI+, en colaboración con la Universidad de Salamanca.
FELGTBI+, 2025-12-15
https://felgtbi.org/blog/2025/12/15/una-de-cada-tres-personas-lgtbi-ha-sufrido-alguna-experiencia-de-sinhogarismo-en-los-ultimos-cinco-anos/

Más de un tercio de las personas LGTBI+ (34 %) ha vivido alguna experiencia de sinhogarismo en los últimos cinco años y un 36% lo ha hecho a lo largo de su vida. Así se desprende del nuevo informe de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (LGTBI+) ‘Estado LGTBI+ 2025: Informe Socioeconómico”, elaborado en colaboración con la Universidad de Salamanca.

Según las conclusiones de esta investigación, también en los últimos cinco años, un 17% de las personas LGTBI+ ha tenido que residir con amistades o familiares temporalmente; un 9% lo ha hecho en un lugar inadecuado; un 10%, en un alojamiento temporal y un 4,5% ha tenido que vivir en la calle. Entre los motivos, el informe revela que la orientación sexual sigue siendo la principal causa; los problemas con la familia, la segunda razón más frecuente y la identidad de género, la tercera.

En este sentido, la presidenta de la Federación Estatal LGTBI+, Paula Iglesias, ha declarado que “estas conclusiones nos confirman que las personas LGTBI+ vivimos en nuestras familias de origen situaciones que nos llevan al sinhogarismo”. “Y es que, a menudo, las personas LGTBI+ experimentamos LGTBIfobia en el ámbito en el que deberíamos encontrar mayor respaldo. Esto afecta tanto a nuestra salud mental, como a nuestras posibilidades de formación o desarrollo profesional y vital”, ha explicado.

«Muchas personas LGTBI+ no tienen un hogar al que volver en Navidad»
“En estas fechas navideñas, muchas personas LGTBI+ no tienen un hogar al que volver, o se ven obligadas a meterse de nuevo en el armario para hacerlo”, ha denunciado. “Por eso, queremos poner en valor a nuestras familias elegidas. A las amistades que nos acogen y nos salvan. Pero no debemos olvidar que esta situación es consecuencia de un problema estructural. Por eso, ponemos la responsabilidad en el Estado y exigimos políticas que frenen el odio y formen a todas las personas, incluidas las familias, en el respeto por la diversidad”, ha reclamado.

“Necesitamos con urgencia un Pacto de Estado contra los discursos de odio hacia los grupos en situación de vulnerabilidad que frene el odio que llega a nuestras casas y se traduce en violencia. Además, reivindicamos el cumplimiento del Real Decreto para la Igualdad LGTBI+ en las empresas para favorecer la empleabilidad y la no discriminación del colectivo en el ámbito laboral, y que nos permita llevar vidas dignas e independientes”, ha reclamado.

Y es que, tal y como ha explicado la responsable de investigación de la Federación Estatal LGTBI+, María Rodríguez, “las cifras de sinhogarismo, junto al incremento de la baja intensidad laboral, sugiere que la inestabilidad habitacional está profundamente vinculada a las dificultades para acceder a empleos estables y con salarios dignos”. “El sinhogarismo emerge como uno de los mayores desafíos socioeconómicos del colectivo y los datos presentados hoy indican que hablamos de algo estructural, no residual”, ha asegurado.

Precariedad en el colectivo
Lejos de los estereotipos que sitúan al colectivo en una posición de privilegio económico, esta misma investigación refleja un empeoramiento sostenido de las condiciones de vida del colectivo por tercer año consecutivo. Según el informe “Estado LGTBI+ 2025: Informe Socioeconómico”, la tasa de desempleo de las personas LGTBI+ ha aumentado un 2% por tercer año consecutivo. Por otra parte, la baja intensidad laboral en los hogares LGTBI+ se dispara del 14,7% hasta el 21,9%.

Otras cifras que destacan la precariedad económica del colectivo son que un 11,5% de las personas LGTBI+ ingresa menos de mil euros al mes (frente a un 7% de la población general) o que el 43,3% no puede mantener la vivienda a una temperatura adecuada (frente a un 17,6% de la población general).

“Los datos de 2025 consolidan tendencias que venimos observando desde hace tres años: incremento sostenido del desempleo, aumento de la baja intensidad laboral y empeoramiento de los indicadores de pobreza relativa y deprivación material. Todos estos elementos confirman una fragilidad estructural que afecta de manera especialmente intensa a las mujeres del colectivo y a las personas trans en general”, revela Rodríguez.

Por eso, la presidenta de la Federación Estatal LGTBI+ incide en que “cuando hablamos de derechos LGTBI+ hablamos de supervivencia, de acceso al empleo, de pobreza, de exclusión y de violencia estructural”. “Es urgente que las instituciones dejen de mirar hacia otro lado cuando se trata de proteger y dignificar miles de vidas”, manifiesta.

viernes, 21 de febrero de 2025

#hemeroteca #gais #testimonios | El orgullo de Robert De Niro cuando supo que su padre era gay: "Mi madre nunca quiso hablar del tema"

Los dos Robert De Niro, Jr. y Sr., hijo y padre //

El orgullo de Robert De Niro cuando supo que su padre era gay: "Mi madre nunca quiso hablar del tema"

Robert De Niro decidió llevar a la pantalla la vida de su padre, tanto la profesional como la personal. “Era mi responsabilidad hacer un documental sobre él”, explicó el actor a la revista OUT.
Juan Arcones | Informativos Telecinco, 2025-02-21
https://www.telecinco.es/famosos/20250221/robert-niro-padre-homosexual-historia_18_014831361.html 

Robert De Niro es de las pocas leyendas vivas del cine que nos quedan. Perteneciente a esa generación del llamado Nuevo Hollywood, ese del que salieron intérpretes como Al Pacino, Diane Keaton, Jane Fonda, Jack Nicholson o Dustin Hoffman, sigue conservando su posición en la industria superada la barrera de los 80 años. Aunque su presente está lejos de las grandes obras maestras que protagonizara en la década de los 70 y 80, se ha mantenido activo en estos últimos años, estrenando ahora su primera serie, ‘Día Cero’, con un reparto en el que comparte protagonismo con Angela Bassett o Matthew Modine.

El mítico actor ganador de dos Oscar ha hecho de todo. Ha probado comedia, drama, acción e incluso el terror. Cofundador del prestigioso festival de cine independiente TRIBECA, que ayudó a revitalizar el Soho neoyorkino tras los atentados del 11S, siempre ha sido muy celoso de su vida privada, pero nunca ha rehusado comentar la actualidad, como cuando llamó “payaso” a Donald Trump. Lo que siempre ha priorizado es contar su propia historia a su manera. Sin intermediarios o sin preguntas capciosas de la prensa. Y así es como presentó el documental 'Remembering the artist' sobre su padre, Robert De Niro Sr. Un proyecto en el que le reivindicaba como parte del movimiento abstracto de finales de los 70. Y también un tema que, por desgracia, seguía siendo tabú: la homosexualidad en la madurez.

“Saqué del armario a mi padre. Sentí que tenía que hacerlo. Me sentí obligado a ello”, explicó para la revista OUT, que le dedicó la portada y un extenso reportaje. “Era mi responsabilidad hacer un documental sobre él. Siempre lo había estado planeándolo, pero nunca lo hacía”. El documental se estrenó en 2014 en Sundance (festival también creado por otro actor de su misma generación, Robert Redford), y más tarde llegó a HBO. En él conocemos la vida de Robert De Niro Sr. como artista y cómo fue su relación con su hijo, que no duda en decir que, pese a no haber tenido la típica relación de padre e hijo que jugaban juntos al béisbol (un tópico muy norteamericano), sí que “era muy cariñoso". "Me adoraba... como yo adoro a mis hijos”, alegó.

Gracias a los diarios que dejó su padre después de morir de cáncer de próstata en 1993, De Niro consiguió descubrir más sobre su figura para poder hacer un documental que honrara su carrera, que permitiera que su nombre perdurara en la historia. Lo mismo hizo con su estudio, en el Soho neoyorkino, y que ha mantenido intacto desde entonces, como si fuera una especie de museo. Pero la realidad de su padre no fue fácil, y así lo dejó claro en esos escritos en los que consideraba ser artista una aflicción, y comparaba el ser gay con ese tipo de aflicción eterna.

“Mi padre probablemente estaba en conflicto por ser gay, sobre todo siendo de aquella generación y viniendo de un pueblo pequeño. Yo no tenía ni idea. Desearía que hubiéramos hablado sobre ello mucho más. Mi madre nunca quería hablar sobre nada, y cuando tienes cierta edad, tampoco estás interesado en ello”, explicó en la entrevista para OUT. “Pero con mis hijos, quiero que se paren un momento y piensen que hay veces que tienen que hacer las cosas ahora, y no dejarlas para después. Porque quizá, ese “después” sea dentro de 20 años y será demasiado tarde”. El proyecto de De Niro, de 40 minutos de duración, sigue al actor al estudio donde trabajaba su padre, y habla sobre su arte, y sobre su relación con él. “Era mi obligación documentar la obra de mi padre para preservarla para futuras generaciones. Esta película era un sueño que tuve durante muchos años. Años que pasaron sin que hiciera nada, no sé por qué. Mi deseo es rescatar a mi padre, un hombre que era diferente, nada convencional, un artista de verdad”.

La noticia del estreno del documental ocupó titulares y programas de televisión en todo Estados Unidos. Uno de los llamados “hombres duros” del cine revelaba que su padre era gay. Y eso confrontaba a una parte de la sociedad que se burlaba (y sigue burlándose) del colectivo, por considerarlos menos hombres, menos masculinos. Así que un actor como Robert De Niro tome su altavoz y hable sobre los derechos del colectivo LGTBI siempre es bienvenido, y ayuda a resignificar el problema y la continua discriminación que sufren, ya no solo en Estados Unidos, sino en el mundo. En 2016, el actor recibió el premio Excellence in Media de la asociación GLAAD (Alianza de Gays y Lesbianas contra la difamación), y habló alto y claro contra Trump y contra leyes discriminatorias como la de Carolina del Norte, que exigía que todos los ciudadanos utilizaran los baños públicos del género que se les había asignado al nacer, en detrimento de las personas trans.

“Este tipo de leyes nos recuerda que la lucha continua, y nos desafía a seguir vigilantes y agresivos protegiendo nuestros derechos”, denunció el actor. “Estoy muy feliz de formar parte de una comunidad tan activa en esta misión. Estoy orgulloso de estar aquí”. Y, al igual que De Niro, otros actores de su generación también se han posicionado a favor del colectivo, tratando de aportar su granito de arena (y su potente altavoz) para denunciar las injusticias. Uno de ellos es Al Pacino que, recientemente, reveló que donó a diversas organizaciones benéficas LGTBI su sueldo por la película ‘A la caza’ por considerarla “explotadora con la comunidad queer”.

jueves, 16 de mayo de 2024

#libros #homosexualidad #literatura | A la sombra de un laurel de Indias

A la sombra de un laurel de Indias / Jesús Nadador.
Roca Editorial, 2024 [05-16].
448 p.

/ ES / Libros / NOV / Literatura / Ambiente / Homosexualidad / Relaciones familiares / Violencia

📘 Ed. impresa: ISBN 9788410096011 / 22.00 € 
📝 Cita APA-7: Nadador, Jesús (2024). A la sombra de un laurel de Indias. Roca Editorial.
Un violento asesinato. Un padre que perseguirá la verdad. Un camino que le hará volver a sí mismo.
Don Mariano es un juez retirado que lleva una existencia infeliz en Zaragoza, donde dedica los días a cuidar de su jardín, su único refugio. Su monótona vida, sin embargo, se trastoca cuando recibe la noticia de que su hijo, David, de quien se distanció años atrás, ha sido asesinado en Tenerife. Las misteriosas circunstancias que rodean este crimen llevarán a Mariano a emprender un viaje a la isla en busca de respuestas. Lo que vivirá allí lo cambiará todo: siguiendo el rastro de David, descubrirá el turbio mundo que se esconde tras la pacífica faceta del lugar. En su esfuerzo por destapar esta red de crímenes se verá en el punto de mira de peligrosos enemigos, hará amistades inesperadas e, incluso, se reencontrará consigo mismo.

‘A la sombra de un laurel de Indias’ combina lo mejor del thriller y la novela de autodescubrimiento para regalarnos una historia apasionante y conmovedora. Un relato emotivo sobre cómo reconstruirnos cuando lo hemos dado todo por perdido, con la isla de Tenerife como telón de fondo.
 
DOCUMENTACIÓN
>
Leer a cara des-cubierta
Roca Editorial acaba de publicar un libro de temática LGTBI... pero no quiere que lo sepas.
Ramón Martínez | La mirada rosa, El Salto, 2024-10-22
https://www.elsaltodiario.com/mirada-rosa/leer-cara-des-cubierta

martes, 22 de agosto de 2023

#libros #cuidados #familia | Abolir la familia : un manifiesto por los cuidados y la liberación

Abolir la familia : un manifiesto por los cuidados y la liberación / Sophie Lewis ; traducción de Elena Fernández-Reanu Chozas.

Madrid : Traficantes de Sueños, 2023 [08-22].
155 p.
Serie: Mapas.

/ ES / Libros / ENS / Antifamilia / Cuidados / Familia / Feminismo marxista / Queer / Relaciones familiares

📘 Ed. impresa: ISBN 9788419833068 / 14.00 €
📝 Cita APA-7: Lewis, Sophie (2023). Abolir la familia : un manifiesto por los cuidados y la liberación. Traficantes de sueños.
🔓 Ed. digital: Open Access / Traficante de Sueños

https://traficantes.net/libros/abolir-la-familia

¿Y si la familia no fuera el único horizonte posible, ni siquiera el más deseable? Este libro se propone algo impropio: cuestionar la familia. Ciertamente, para aquellos que tienen suerte, las familias pueden estar llenas de amor y cuidado, pero, para muchos otros, son lugares de dolor, de abandono, de negligencia e incluso de abuso y violencia. De hecho, se sabe que la mayoría de los abusos se dan en la familia. Pero incluso en las llamadas familias felices, el trabajo no remunerado y no reconocido, que se necesita para criar a los hijos y cuidarse unos a otros, es interminable y agotador. Para Sophie Lewis las cosas podrían ser, sin duda, de otro modo. Y por eso se propone defender esta «infame propuesta»: abolir la familia.

En esta dirección, Lewis rastrea la historia de las demandas abolicionistas de la familia, desde el socialismo utópico de Charles Fourier hasta el Manifiesto comunista y los escritos de la bolchevique rusa Alexandra Kollontai; desde la política antifamilia, tan característica de la década de 1960, en feministas radicales como Shulamith Firestone y los homosexuales progresistas, hasta los marxistas queer del siglo XXI. La conclusión no deja de ser radical: solo pensando más allá de la familia podemos comenzar a imaginar lo que podría venir después.

sábado, 1 de julio de 2023

#hemeroteca #literatura #trans | Alana Portero: "No digo que el PSOE haya prendido la mecha de la transfobia, pero sí ha aportado parte del combustible"

la Sexta / Alana Portero //

Alana Portero: "No digo que el PSOE haya prendido la mecha de la transfobia, pero sí ha aportado parte del combustible"

Su ópera prima, 'La mala costumbre' (Seix Barral), está protagonizada por una niña transexual que se abre a la vida en el Madrid obrero y LGTBI+ de los noventa.
Sumergirse en el mar y abrir los ojos. Una experiencia desagradable: el agua turbia y las pupilas, incendiadas, en salazón. O una vivencia extraordinaria, incluso iniciática: el descubrimiento, en el fondo, de todo aquello. Alana S. Portero (Madrid, 1978) supo mirar en las profundidades de San Blas y en el interior de sí misma para, años después, brindarnos un relato que es un pecio que guarda un tesoro, 252 monedas de brillantina que no de oro, la revelación de una mujer a la que todos ven pero no saben mirar.

‘La mala costumbre’ (Seix Barral) podría ser, en la superficie, una novela trans obrera, aunque sencillamente —si bien ahí, en la naturalidad y en la verosimilitud, reside su grandeza— es la vida de una niña que observa y procesa el mundo a través de sus ojos, que terminan escocidos, pero también relumbrantes. Tal vez Alana sea un faro. Quizás ella aclare el agua, ilumine la noche, nos oriente en la costa y, lo más importante, nos trace el rumbo, que para los de secano es camino.

P. San Blas, años ochenta. Paro y dos heroínas: el caballo y la bravura de las mujeres.

Eran importantísimas, porque el tejido del barrio lo conformaban ellas. Me apetecía mucho contar la historia de las asociaciones vecinales y la historia política de aquellos años, con unas luchas sostenidas por ellas. Eran una presencia constante, vigilante, cuidadora y fundamental.

P. Entonces, el PSOE recluta a líderes vecinales y, de una manera más o menos sutil, descabeza la lucha en los barrios, pero ganándose el voto de sus gentes.

Sí, el PSOE jugó a eso: si quieres saber cómo es un españolillo, dale un carguillo. Funcionó maravillosamente, aunque tampoco los puedes culpar de asumir esos cargos, porque venían del barrio. En principio, los aceptaron con toda la buena voluntad, pensando que tendrían la oportunidad de cambiar las cosas, pero entraron en la rueda de la política institucional y todo se acabó. La distancia que se genera entre la alta política y el pueblo es insalvable y cada vez mayor. Desde arriba no se escucha a los de abajo y desde abajo tampoco se les oye a ellos.

P. ¿Ha percibido una fagocitación política de la lucha social en tiempos más recientes?

Podemos surgió del 15M. Entraron para cambiar las cosas desde las instituciones, pero inevitablemente la política fagocita. No podemos obviar que se han producido cambios y que han conseguido dotar de cierta honestidad a la alta política, aunque no escapan a sus inercias.

P. Una novela trans, pero también obrera. En este caso, no se atomizan las causas, pues usted también reivindica a la clase trabajadora.

Además, cuando se ve esa atomización, siempre se hace desde la mala intención. Eso presupone que las personas racializadas o LGTBI+, sea cual sea su apellido sociopolítico, no trabajan, no comen, no viven y no tienen que luchar por sus derechos laborales.

Pensar que eso que llaman luchas parciales —que no lo son, porque constituyen el centro de la vida de muchísimas personas— debilitan a la clase obrera es pensar que hay una unicidad de la clase obrera y que, entre otras cosas, vindican una identidad de la clase obrera.

No se me ocurre nada más identitario y cerrado que eso: defender que la clase obrera es una y que todo lo demás son aderezos, molestias o entretenimientos. Una frivolidad asquerosa y malintencionada, que además no sirve para nada y es una inutilidad intelectual.

P. Tiene una pluma refinada y una voz poderosa, que resulta auténtica y verosímil, una de las virtudes de La mala costumbre.


Me he esforzado mucho en escribirla con lo máximo que daba mi capacidad literaria. Tengo 44 años y he esperado hasta ahora, porque antes no podría haberlo hecho. Yo no tenía capacidad literaria para escribir la novela que quería. Necesitaba seguir madurando como escritora. Hay gente que tiene más talento y que con veinte años es capaz de escribir textos increíbles. No es mi caso. Yo necesitaba madurar y aprender.

En ese sentido, el columnismo me ha ayudado muchísimo a sintetizar, a ser mucho más clara y a bajar a la tierra lo poético. He trabajado mucho para conseguir una voz genuina, mía y reconocible, con ese punto de madurez y de verosimilitud.

P. Había escrito poesía, pero ¿hay alguna novela previa guardada en el cajón?


Hay muchos intentos, aunque yo antes que escritora soy lectora. Y una sabe cuando no está funcionando...

P. La novela impactó en la Feria del Libro de Fráncfort y será traducida a once idiomas: ¿a qué atribuye el éxito?

Las lógicas editoriales a ese nivel se me escapan. Quiero creer que es una cuestión multifactorial. Por una parte, hay un trabajo muy bueno de mi agente, María Cardona, quien ha sido muy hábil. Por otra, es inevitable que haya una coyuntura sociopolítica y cultural que quizás favorezca leer con otros ojos algo que contiene una disidencia de género y sexual.

En realidad, quiero pensar que también hay bastante universalidad en la novela y que hay muchas personas que se pueden reconocer en ella sin necesidad de ser una mujer trans de mi edad. El feedback más importante que recibo es de mujeres mayores que yo, de diferentes barrios, que están disfrutando mucho ese retrato barrial, porque se reconocen en él. En principio, no deberían tener nada que ver conmigo, pero en realidad nos parecemos muchísimo.

P. Da un salto de San Blas al centro y, concretamente, a su corazón, que sería Chueca. Describe un Madrid que el lector conoce, pero que con su trazo sencillo cobra otra forma, primero desde el descubrimiento y después desde la aceptación. Es decir, pese a los pesares, suscribe una declaración de amor a la ciudad.

Eso lo he escrito con mucho cariño y cuidado. Como quien cuenta una leyenda o un sueño que se te va olvidando y, cuando te despiertas, empieza a hacerse jirones en tu cabeza: ese es el Madrid que yo quería contar. Casi no tienes herramientas para describirlo, por eso tiene que ser sencillo, porque vas atrapando recuerdos y sensaciones, aunque en realidad ya no existe o no lo ves.

Para mí, que venía de un barrio, ir al centro era como viajar a otra ciudad. San Blas, en los ochenta, quedaba lejos de Madrid. Por la distancia, pero también desde un punto de vista social, porque eran dos mundos muy diferentes. Era mi manera de contar esa llegada a un jardín de las delicias prometido y salvaje en el que no sabías lo que podía pasar.

P. La protagonista sale de San Blas y deja atrás a sus padres. Una relación sin duda marcada por ellos, pero, sobre todo, por una sociedad impermeable a todo lo que no fuese hétero y macho. Y eso le provoca un sufrimiento que encoge el corazón.

Es la historia de las gestiones de esos silencios tan herméticos, que se producían y que se siguen produciendo en muchas familias. No tienen nada que ver con el amor ni con el rechazo, porque los padres de la protagonista la quieren muchísimo y ella se siente muy querida y protegida por ellos, pero no saben comunicarse. Es más, se les ha extraído la posibilidad de hacerlo, entre otros motivos, por las jornadas de trabajo monstruosas, que los dejan sin ganas ni energías.

Sin embargo, ellos adoran a su hija y ella, a sus padres. Yo quería contar esos silencios, que se convierten en unos muros invisibles que no hay dios que los tire abajo. Sin embargo, da igual, porque el amor, el cariño y los cuidados los atraviesan, aunque la comunicación se vuelve imposible.

P. Un amor mudo, ciego —porque a veces los padres no quieren ver—e incluso rudo, ya que no saben hacerlo de otra manera. ¿Eso ha cambiado? ¿También la aceptación de un hijo LGTBI+?

Ha cambiado drásticamente. Lo que pasa que es un cambio muy frágil y endeble que, como estamos viendo actualmente, no está para nada interiorizado. Sí que se ha producido, simplemente por la visibilidad y por la cantidad de información disponible. Ahora es muy difícil no tener las herramientas para comunicarse con una infancia o con una adolescencia LGTBI+. Hemos ido a mejor y ese cambio es importante, pero me parece muy quebradizo y no estamos tan lejos de perderlo.

P. De cría, ¿se sintió querida?

Mi familia siempre ha sido extraordinariamente cariñosa, protectora y, a su manera, muy comprensiva. A mis padres quizás les costaba ponerles nombre a las cosas, pero no las ignoraban. Vamos, nunca me han ignorado. He tenido mucha suerte en ese sentido.

P. ¿Y usted cuándo le puso nombre?

Fue un proceso paulatino, porque había varios armarios de los que salir y primero tenía que atreverme yo. Digamos que al final de mi adolescencia y, sobre todo, en la veintena.

P. ¿Cree que su novela debería ser leída en los centros educativos para que los jóvenes puedan entender a las personas trans?

Yo no tengo esas aspiraciones, porque la educación me parece algo muy serio. Tampoco sé si poseo la capacidad para influir de esa manera, pero los lectores y las lectoras me lo repiten a menudo. Y también me han dicho que entendieron cosas que no comprendían antes. Es importante no analizar tanto, así como escribir menos ensayos y artículos, e incorporar las vidas a la cultura.

P. Precisamente, esta es una novela de aprendizaje, para la protagonista y para los lectores, que consigue eso: comprender a una niña que debe esconderse para sobrevivir, aunque ese encierro termine ahogándola.

Lo importante es contar las cosas con naturalidad. Cuando lo haces así, te das cuenta de que la situación, en este caso trans, se parece muchísimo a otras en las que un niño, o un adolescente, o una persona adulta se siente frágil y asustada.

Hay demasiados armarios de los que salir, no solo los LGTBI+, porque muchas personas esconden cosas que les dan vergüenza y que no se atreven a contar, o tienen miedo de que les rechacen si conocieran sus ambiciones.

Por ello, narrar la historia de una manera natural, sin pasarse con el trauma ni negar la dureza, pero incorporándola a la vida normal y corriente, ayuda a entender que somos tan mediocres o brillantes como cualquiera.

P. De hecho, la novela podría interesarles a distintos tipos de lectores y lectoras, pues en el fondo es la vida a través de los ojos de una niña. Una visión terrible y fascinante a la vez.

Yo trataba de escribir una novela de crecimiento clásica, cambiando las coordenadas que estamos acostumbradas a leer. Porque las novelas de crecimiento más famosas están protagonizadas por jovencitos aristócratas centroeuropeos, que no se parecen en nada a ninguna de nosotras, o de chavales neoyorquinos que atraviesan Estados Unidos en un autobús de Greyhound Lines.

En mi caso, establezco una coordenada madrileña, obrera, femenina, trans y callejera. Una vida con la que es difícil no empatizar, porque se parece a la de cualquier persona de barrio que intenta descubrir quién es.

P. El bus del galgo, todo un símbolo. En ese sentido, la novela está trufada de referencias a mitos y a personas LGTBI+, así como a iconos trans, que no dejan de ser otras diosas. ¿Los espejos son fundamentales?


En ‘La mala costumbre’ hay mucho viaje a través del espejo y mucha Alicia en el país de las maravillas. La protagonista está continuamente enfrentándose al espejo y lo atraviesa por la noche. Es decir, se coloca al otro lado y se convierte en el reflejo que desea por la mañana. Como un espejo en dos tiempos: por la mañana está delante y por la noche, detrás.

La búsqueda de ese reflejo es muy común en los chavales de barrio, con sus pósteres de futbolistas y grupos musicales pegados en las paredes de sus cuartos. Así, en mi libro hay un tono de santoral y de idolatría, casi de fetichismo de la imagen, que es consustancial a mí, porque pienso en esos términos y me ha marcado mucho. Veo un poco la vida a través de ese mundo de la estampita, de la hornacina y de las figuras sublimes.

P. No es una novela autobiográfica, pero ¿cuánto ocupa o pesa la historia de su vida?

Mucho menos de lo que parece. Los elementos personales son parte del andamiaje, sobre todo al principio del libro, porque me cuesta crear mundos que no conozco. Entonces, necesito un poco de suelo firme y he usado algunos elementos de mi vida, aunque muchos menos de los que parecería.

Cuando Bret Easton Ellis presentó en Madrid su última novela junto a Lucía Lijtmaer, dijo que contiene un 50 o un 60% de su vida real. Sin embargo, nadie se refirió a ‘Los destrozos’ como una autobiografía, como sí ha ocurrido con ‘La mala costumbre’ por estar escrita en primera persona —como la de Ellis— y por ser mujer y trans.

Es un prejuicio inevitable con el que tenemos que cargar: parece que todo lo que escribimos tiene que ser confesional. Y no es el caso: mi vida ha sido bastante más fácil que la de la protagonista.

P. De hecho, durante el auge neonazi de los noventa, usted era muy joven.

Yo eso lo viví, porque siempre he andorreado por la calle... y he corrido mucho delante de esa gente. Incluso estaban activos en mi barrio.

P. ¿Cómo explica la proliferación de neonazis en barrios obreros? ¿O precisamente por eso...?

Precisamente por eso. El desencanto es un catalizador del odio importantísimo. Como te descuides y no estés pendiente de ello, es el caldo de cultivo ideal. La frustración y la desatención producen una sensación de abandono muy grande y de descreimiento hacia las instituciones. Los barrios obreros fueron paulatinamente abandonados, ya desde los ochenta, pero la dejadez sigue ahí, aunque sea con diferentes máscaras.

P. ¿Quién o qué es hoy la clase obrera? ¿El migrante, la empleada del hogar, el trabajador precario, la cuidadora...?

Y el teleoperador con una carrera universitaria, la persona que barre las calles, el profesor mal pagado... Todos ellos somos la clase obrera, pese a que algunos reniegan de ella o incluso ni saben que lo son. Incluso muchos que se consideran de clase media son de clase obrera, porque su posición es muy frágil. Solo unos poquitos euros los separan de pasarlo verdaderamente mal.

P. O un título, aunque no les dé de comer. Una educación, por cierto, que recibieron gracias a unos sacrificados padres que quizás ellos no les podrán dar a sus hijos.

Efectivamente. Por eso, hoy la clase obrera es cualquier persona a la que se le extrae la plusvalía y el tiempo.

P. No tuvo miedo a desnudarse en la novela, ¿pero temió que fuese interpretada como una autobiografía?

No, porque soy consciente y estoy convencida de que, aunque no es una autobiografía y ni siquiera una autoficción, todas las personas que escribimos ficción ponemos mucho de nosotras. Si tuviera miedo a ese tipo de exposición, habría abierto una mercería.

P. Precisamente, la exposición es uno de los fuertes de la novela.

Claro. De hecho, es un intento de ser honesta y una manera de llegar a un pacto íntimo con el lector y la lectora: "Yo me expongo, no me importa que interpretes esto como si fuese mi vida y, si te sirve pensarlo así y te ayuda a que el libro te llegue más adentro, me parece bien". El resto no me preocupa.

P. ¿Cómo ve la llegada de Vox a las instituciones?

Con espanto, con incomprensión y con preocupación. Estábamos acostumbradas a los turnos del bipartidismo y a una derecha que, en un momento dado, nos parecía democrática —aunque no estoy segura de que lo fuese—, pero Vox es el fascismo; un fascismo que se pone el uniforme y levanta el brazo; los terrores políticos que asolaron este país y Europa. Eso es Vox, ni más ni menos: el modelo húngaro derramándose sobre nosotros y nosotras. Insisto: siento muchísima preocupación y el tiempo dirá si había que preocuparse tanto o no. Porque lo veo como la llegada material del fascismo a las instituciones, del fascismo de siempre, del fascismo puro y duro.

P. ¿Algunos tránsfobos y homófobos también llevan máscara?

Soy muy contraria a la narrativa del maricón reprimido o de la persona transexual que se vuelve cruel, porque eso implica volcar otra vez la responsabilidad de toda esa violencia sobre nosotros y nosotras. Es un odio directo, sin más. No veo a un Ortega Smith armarizado que nos quiere pegar un tiro porque tiene terror anal y deseos anales. Es sencillamente un tipo que detesta todo lo que no sea él y que no tiene ningún problema en aplicar la violencia contra lo que odia o contra lo que le parece diferente.

P. Hay un episodio atroz que el lector puede presentir a medida que va pasando las páginas...

Está hecho adrede, porque coincide con un momento de gran euforia de la protagonista, justo cuando se descuida... Quería describir cómo andamos por la calle tanto las mujeres como las personas LGTBI+ que son muy visibles, porque no te puedes despistar... El lector acompaña a la protagonista y sabe a ciencia cierta que, tarde o temprano, le va a pasar algo.

P. El centro de Madrid y el de otras ciudades parecen espacios amigables o seguros, pero ¿son en realidad un oasis o un espejismo? Sin ánimo de demonizar ni de tropezar en el prejuicio, ¿sería más realista una visión panorámica que alcanzase también los barrios y los pueblos?

La capacidad para ir ocupando el 100% del espacio público con tranquilidad no existe para nosotras. Afortunadamente, es obvio que se ha ampliado, pero te aseguro que esas chicas que van de la mano por la Gran Vía luego se la sueltan en algunas calles, sean de su barrio o de su pueblo. Ni siquiera en los sitios seguros estamos completamente protegidas, porque la violencia, aunque sea verbal o simbólica, es constante.

P. ¿Duelen más las hostias de los cabestros o las políticas tránsfobas?


Unas son consecuencia de las otras. Lo que se propone desde arriba decanta muy rápido hacia abajo. Cuando un representante político te ha llevado a su terreno y de repente propone cosas así, tú la sientes como legítimas, por eso ambas duelen. Ha habido una grandísima irresponsabilidad por parte de las figuras políticas públicas. Es algo que se les ha acabado escapando de las manos y que han utilizado de una manera terrorífica, de modo que ha permeado un discurso que hace cinco años no existía.

P. ¿Por qué han sido tan atacadas las políticas del Ministerio de Igualdad, incluso desde el Gobierno? ¿Ha fallado algo? ¿Quizás la comunicación?


El PSOE aspiraba al Ministerio de Igualdad. De alguna manera, no sé si como ministra pero sí como influencia, Carmen Calvo lo quería para ella. En 2017, estaba a favor de la autodeterminación de género. Sin embargo, desde que en el reparto le cayó a Podemos, el Ministerio ha sido el saco de boxeo y el gran muñeco de paja. Además, ha funcionado, aunque probablemente ciertas políticas de comunicación podrían haber sido mejores.

P. A su juicio, una cuestión de egos.

Desde luego. Casi todas estas cuestiones de las políticas del odio tienen muchísimo que ver con las poltronas y con la pérdida de privilegios. Por ejemplo, muchas profesoras y catedráticas universitarias que han arremetido como bestias contra la ley trans han tenido miedo de perder su cátedra o su sillón, o de tener que compartirlo. Esto, a nivel político, ha funcionado así.

​​P. A la postre, ha sido una disputa que ha fragmentado al movimiento feminista.


Claro. Pero yo, como víctima de esa narrativa, no me voy a equiparar a mis agresoras. Es decir, yo no puedo aceptar la carga de haber dividido el feminismo. Solo acepto la carga de haber sido agredida de manera pública, junto a las mías, durante los últimos años. Yo simplemente estaba en mis espacios de siempre, militando y haciendo lo mismo de siempre, cuando de repente unas señoras nos han dicho que nosotras no deberíamos estar ahí.

En realidad, es una división mucho más pequeña de lo que parece, entre un feminismo elitista y otro de base. Las manifestaciones del 8M de corte tránsfobo o transmisógino eran muy pequeñas y las transinclusivas, gigantescas. Cuando una milita en espacios feministas, la inclusión de las mujeres trans es lo normal.

P. ¿Lo achaca a una cuestión generacional?

No, lo achaco exclusivamente al poder. El activismo transfeminista viene de la calle y está muy conectado con cosas muy callejeras. Y a las académicas y a las mujeres que están en despachos y ocupan puestos, eso no les gusta ni les hace ninguna gracia.

P. ¿Quiere decir que antes vivían más tranquilas?

Claro que sí. Además, se ha envenenado el debate de una manera terrorífica. La transfobia no solo parte de Vox y el PP, sino también del PSOE. Es una responsabilidad compartida, la diferencia es que desde la derecha te lo esperabas. No digo que el PSOE haya prendido la mecha de la transfobia, pero sí ha aportado parte del combustible.

P. La música es un flotador para la protagonista y usted invita a que la lectura sea acompañada con una lista de canciones en Spotify: un subidón festivo.

‘La mala costumbre’ pretende ser un canto a la vida o a las ganas de vivir. Es una chavala que está peleando como una cabrona por su derecho a ser feliz, a ser ella misma y a vivir. Se encuentra con muchos obstáculos y con mucha oscuridad, pero patalea como una desgraciada hasta conseguirlo.

P. ¿Y a usted la ha acompañado la música?

Mucho. Muchísimo.

P. ¿Y la literatura y las artes?


Todo. Han sido mi asidero, mi diversión, mi confesionario y mis momentos de placer más maravillosos.

P. Tuvo que haber buceado a pulmón para encontrar ciertos pecios o tesoros, como Orlando, de Virginia Woolf, cuya representación teatral acaba de ser censurada por Vox en Valdemorillo.

¡Hace falta ser patanes! Estoy convencida de que los políticos que han censurado Orlando en Valdemorillo no se han leído la novela, ni saben de qué va.

P. Ha sido reconocida por el Ministerio de Igualdad con un premio Arcoíris "por la excelencia con la que da visibilidad a las mujeres trans en todo su trabajo y muy específicamente en su novela, 'La mala costumbre'". Su discurso, dirigido "a ti, que me odias", ha impactado. Una oda a la resistencia.

Quise huir del victimismo: "No te lo voy a poner tan fácil". Quieren imponer la narrativa del lobo, es decir, ese mensaje de que cuando lleguen [al poder] se nos va a acabar prácticamente la vida. Bueno, eso primero habrá que verlo, porque formamos parte de unos colectivos de lucha y de resistencia.

También quise dejar al descubierto las carencias de las personas que odian: "Todo ese odio tú no lo puedes verter mirándome a los ojos. Es más, cuando me pegas una paliza, no me estás mirando a la cara".

Se odia casi siempre algo que no se conoce y que han construido susurrándote al oído. Se odia a un muñeco de paja. Se odia la idea que tienen de lo que es una persona LGTBI+, racializada o trans. Insisto: se odia la idea, no la realidad. "En el fondo, si te sientas conmigo, probablemente nos parecemos mucho. Y si nos ponemos a hablar de la España imperial, te puedo dar un montón de conversación".

Al final, son símbolos de ignorancia, de patanería y de la defensa de unas ideas que se alejan muchísimo de las realidades que creen que están defendiendo. Hace falta ser muy simple para odiarme sin haberse sentado nunca conmigo... "Busca los motivos, porque yo no te los he dado".

P. La novela está colmada de referencias a mitos. Elija uno contemporáneo.

Las profesoras de la Segunda República. Para mí se han convertido ya en mitología, porque son un símbolo de sabiduría y generosidad. Son diosas tutelares de todo lo bueno de este mundo, de la mezcla de la sabiduría y el amor.

P. ¡Cuántas maestras destinadas en pueblos tuvieron que vivir con sus tías, primas o cuidadoras!

Unas cuantas... El compañero o la compañera, el amigo o la amiga, el ama de llaves, la persona que limpia...

P. Y la criada del cura.


¡Por supuesto! Esos juegos del escondite son una cosa muy triste, pero muy nuestra.

P. ¿Nueva novela a la vista? ¿Quién la protagonizará?

He empezado un proyecto que no está muy alejado de ese mito moderno del que acabo de hablar.

P. ¿Con los pies en la tierra y ambientada en la época contemporánea?

Sí, pero no va a estar localizada en Madrid. Será una novela que mira hacia atrás, a la época de la guerra civil.

P. Una referencia, en todo caso, reciente, porque tampoco hemos cambiado tanto desde los tiempos de Sócrates, cuando los jóvenes respondían a sus padres, tiranizaban a sus maestros y despreciaban la autoridad, que diría el filósofo.


De hecho, no hemos cambiado casi nada. Cuando una estudia historia, se da cuenta enseguida. Solo hay que ver los márgenes de los códices de los escribas y de los notarios: cuando se aburrían de escribir, pintaban pollas, monos y gente bebiendo y escupiendo.

P. De ahí a la latrinalia, esas pintadas en las paredes y las puertas de los baños de los bares, gasolineras y demás aseos públicos, que también remiten a tiempos pretéritos.

Efectivamente. En Roma hay una enorme tradición de pintadas callejeras y de grafitis en los burdeles y los baños públicos.

martes, 20 de junio de 2023

#hemeroteca #lesbofobia | Unos padres agreden a sus hijas por una relación homosexual

Mallorca Diario / Imagen de archivo //

Unos padres agreden a sus hijas por una relación homosexual

Malik Dehouche | Mallorca Diario, 2023-06-20

https://www.mallorcadiario.com/unos-padres-agreden-a-sus-hijas-por-una-relacion-homosexual

La relación entre dos chicas he llevado a sus padres a agredir y proferir insultos homófobos hacia sus hijas. Concretamente, el padre y la madre de una chica, y la madre de otra menor. Los tres han sido detenidos en Palma por un delito de malos tratos en el ámbito familiar.

Según ha informado la Policía este martes en una nota de prensa, agentes del cuerpo policial han detenido a tres progenitores como presuntos autores de un delito de malos tratos en el ámbito familiar, en Palma. Por un lado, se ha detenido a un padre y una madre por malos tratos hacia su hija por mantener una relación con otra chica. También se ha detenido a la madre de esta última por los mismos motivos.

Agentes de la Unidad de Atención a la Familia y a la Mujer (UFAM) de la Policía Nacional tuvieron conocimiento de un episodio de malos tratos en dos familias diferentes por parte de los progenitores, ya que éstos supuestamente no aceptaban una relación que mantenían las jóvenes menores de edad.

La investigación se inició gracias a los protocolos existentes en el sector de educación, ya que en un instituto de Palma conocieron el caso de que dos chicas habían sido agredidas por su orientación sexual, por mantener una relación entre ellas.

Una vez recabada la información, los agentes iniciaron una investigación al objeto del total esclarecimiento de los hechos, tomando diferentes declaraciones y averiguando como una de las menores recibía presiones por parte de sus padres que querían que rompiera la relación con otra chica.

La presión fue en aumento recibiendo la joven insultos homófobos, así como golpes y tirones de pelo, hasta que llegaron a golpearla con un cable de cargador de teléfono móvil. Los padres de esta joven fueron a hablar con los padres de la pareja de su hija, obligándola a que dejara la relación, llegando a amenazar a la misma.

Entonces, la madre de la segunda chica, al tener conocimiento de la relación, de la que no tenía noticias, presionó a su hija para que rompiera la misma, profiriéndole insultos y agrediéndola, llegando también a utilizar un cable de cargador de teléfono móvil y un palo de madera pequeño.

En vista de los hechos investigados y de las denuncias interpuestas, los agentes procedieron a la detención del padre y la madre de una de las chicas, así como a la madre de la otra, todos ellos como presuntos autores de un delito de malos tratos en el ámbito familiar.

viernes, 15 de julio de 2022

#hemeroteca #gais #testimonios | Manu Soto, el nieto de Charo Vega, no se habla con su padre porque es homófobo: "Me he tenido que esconder de su familia"

Divinity / Charo con su nieto Manu en el plató de 'Sálvame' //

Manu Soto, el nieto de Charo Vega, no se habla con su padre porque es homófobo: "Me he tenido que esconder de su familia".

Manuel Soto ha concedido una entrevista a la revista 'Lecturas'. El nieto de Charo Vega ha hablado de los motivos que le han distanciado de su padre. El joven de 19 años asegura que su progenitor y su abuelo son las personas "más homófobas y machistas que he conocido en la vida".
Santiago Marín | Divinity, 2022-07-15
https://www.divinity.es/family/20220715/manu-soto-nieto-charo-vega-padre-homofobo-be5ma_18_07007979.html

Manuel Soto conquistó a la audiencia con su desparpajo y carisma en su breve paso por el plató de ‘Supervivientes’, pero sobre todo se ganó el cariño del público por el cariño que mostraba siempre al defender a Charo Vega, su abuela. El joven de 19 años, hijo mayor de Triana Jiménez, supuso un auténtico soplo de aire fresco para la actualidad televisiva. Tanto es así que, a pesar de que su abuela ya lleva más dos meses en nuestro país tras su breve periplo en Honduras, los medios siguen interesados en su figura.

Manu, que se define abiertamente en las redes como "gitano y maricón" o "gay romaní con la enfermedad de la perra tonta", ha sufrido varios episodios de acoso por su identidad. Entre los descalificativos que ha tenido que escuchar, desafortunadamente, el nieto de la íntima amiga de Carmina y confidente de la Pantoja tiene una frase grabada a fuego en su mente. Que "es una aberración por ser gitano y gay".

Demostrando que no tiene miedo de visibilizar su causa y que no está dispuesto a ocultar la discriminación que sufre a diario por su sexualidad y su etnia, Manuel suele usar sus redes sociales y sus intervenciones en los medios como altavoz para denunciar su dura realidad.

La dura historia personal del nieto de Charo Vega
En esta línea, este estudiante de traducción relataba su historia personal en un reciente reportaje con Lecturas: “Yo tardé en salir del armario, sabía que era diferente desde los 4 o 5 años porque salió una noticia de homofobia y vi a dos chicos besándose. Pregunté por qué hacían eso y mi madre me dijo que hay chicos a los que les gustan otros chicos y me emocioné viendo que había otra opción”.

Fue a los 15 años cuando se vio con fuerzas para liberarse y reivindicar su sexualidad: “A una amiga le dije que era bisexual y luego, cuando le dije que era gay, me respondió que yo era el último en darme cuenta. Después ya me he puesto en modo activista, muy concienciado con la situación que estamos viviendo. Los gitanos lo tienen menos normalizado porque en este país y en otros han vivido más marginados en la sociedad. Y también porque están atados a la religión”.

Respecto a esta reflexión sobre la homosexualidad en la comunidad gitana, esta revelación queer, es consciente de que aún “hay muchos prejuicios, muchos sitios en los que si eres gitano y dices que eres gay te miran mal y dicen que eres poco hombre”. Y lamentablemente sabe de lo que habla porque ha sido víctima de estos ataques por parte de su propio entorno.

Aunque su familia materna “nunca ha tenido ningún prejuicio en la vida”, de la rama paterna no puede decir lo mismo: “Mi padre y mi abuelo son las personas más homófobas y machistas que he conocido en mi vida, pero de mi padre me han alejado también otras cosas”, no daba más detalles al respecto, asegurando que “me he tenido que esconder” de esta ala de la familia por su orientación.

martes, 19 de abril de 2022

#hemeroteca #homofobia #teatro | Dafnis Balduz: "La homofobia no se puede comprender, no tiene explicación lógica"

El Español / Emma Vilarasau y Dafnis Balduz en 'L'oreneta' //

Dafnis Balduz: "La homofobia no se puede comprender, no tiene explicación lógica".

El actor catalán regresa a Barcelona con 'L'oreneta', una obra de Guillem Clua, con Emma Vilarasau de coprotagonista.
Joan Colás | Crónica Global, El Español, 2022-04-19
https://cronicaglobal.elespanol.com/cronica-directo/famosos/dafnis-balduz-homofobia-explicacion-logica_642806_102.html 

Dafnis Balduz (Vilanova i la Geltrú, 1983) lleva una racha imparable. Su estreno de ‘Malnazidos’ y el éxito de ‘La golondrina’ y otros proyectos teatrales le han llevado a no parar en los últimos años. Algo que él disfruta, considera que da “elasticidad” a los actores.

Desde marzo y hasta el 1 de mayo está en La Villarroel de Barcelona con ‘L’oreneta’, la obra de Guillem Clua que en su versión catalana cuenta con Emma Vilarasau como coprotagonista. Un texto desgarrador que sumerge al espectador en un laberinto de emociones que lo conmueve. El actor conversa con Crónica Directo sobre esta obra y, sobre todo, el contexto en el que se representa.

--Pregunta: Qué lujo seguir con una obra durante tanto tiempo, ¿no? ¿Qué tiene esta obra de especial?
--Respuesta: Muchas cosas (ríe). Es un texto que dispara contra todos. Habla de las relaciones de madres e hijos, y nos sentimos increpados porque al menos todos somos hijos de alguien. Habla de la pérdida, del dolor y de poder entenderse los unos con los otros, algo muy necesario en los tiempos que corren, lamentablemente, que las personas podamos entendernos, a pesar de todo.

--Para quien no la haya visto, ¿qué se encontrará el espectador?
--Una profesora de canto muy reputada recibe a un alumno que quiere que ella le dé clases. No tiene pinta de que ella pueda, porque él es un poco torpe y, a partir de aquí, descubrimos que ambos tienen más puntos en común.

--¿El misterio y la tensión también ayudan a enganchar al espectador?
--Sí, tiene un punto de ‘thriller’. Hay giros, ases en la manga que los personajes se guardan y el público y los personajes los descubren a la vez y uno quiere saber más.

--La obra viene de Madrid, donde estuvo casi dos años con Carmen Maura. ¿Hay diferencias en el montaje de Barcelona?
--Hay una muy clara y es que en La Villarroel el escenario está en medio y tenemos público en ambos lados. Cambia la escenografía y la distribución de la puesta en escena porque has de actuar para el público que te rodea. Y somos dos actores en escena. Eso te demuestra también que es un texto que se puede hacer bien desde puntos de vista distintos. Lo que pasa con las buenas obras es que si los actores cambian la función sigue teniendo valor.

--Usted, igual que Emma Vilarasau ahora, entró también en sustitución de Félix Gómez. ¿Esto implica un riesgo para un actor?

--Sí. Primero, porque cuando yo entré la obra ya era un éxito y tengo que estar a la altura. Y después, porque al hacer una sustitución se ensaya poquísimo, solo tuve cinco días. Tienes mucha presión, estás haciendo un protagonista y, en ese caso, tenía a mi lado a Carmen Maura, una de las mejores actrices de España... Había muchos hándicaps por los que uno tenía que dar el callo (ríe). También debo decir que el disfrute es enorme. Tener al lado a Carmen Maura y Emma Vilarasau es un lujo. Estoy teniendo una fortuna desde el primer momento. Trabajo con dos actrices grandiosas, generosas y que están dispuestas a que aprendas de ellas todo el rato. ¡Es una maravilla! Son clases magistrales a diario. Solo puedes estar agradecido y feliz, porque el viaje que haces con ellas es muy potente.

--Tampoco se quite méritos, que ha trabajado con grandes directores como Mario Camus, Ventura Pons, Lluís Pasqual, Alicia Gorina...

--Bueno... yo soy como una pequeña hormiguita (sonríe), voy picando piedra porque sé que la interpretación es el oficio al que me quiero dedicar, lo que más me gusta, lo que más me divierte.

--¿Qué le hizo meterse en esto?
--Fue muy inconsciente, desde los 3 años quería meterme esto. Me gustaban mucho las historias, meterme en una historia que no era la mía. Eso me atrapó desde siempre. Pasaban los años y cada vez vi que quería meterme y podía convertirse en un oficio y que uno se podía dedicar a ello. Por el momento es así y es una maravilla.

--Además tocando cine, televisión y teatro, mucho teatro.

--El teatro es donde empecé y el medio que he tratado más, pero por azar. Es cierto que a veces he tenido que decir no a un proyecto audiovisual si estaba implicado en una obra de teatro, porque dejar ciertas producciones implica un riesgo. Digamos que he sacrificado más el audiovisual que el teatro y, con ello, se ha resentido también mi economía, dicho ya de paso. Pero nunca fue voluntad de dedicarme más al teatro que el audiovisual. Pese a que soy muy feliz delante de la cámara.

--¿Qué le da la cámara?
--Es otra manera de expresar y contar historias. Para mí, lo mejor es poderse combinar las cosas, aunque luego vayas hecho polvo. Siempre que lo he hecho, he sido feliz, porque trabajas con una elasticidad muy grande, en dos medios al mismo momento, has de calibrar muy bien qué hacer en un sitio y en otro y has de estar muy despierto para no meter la pata. Es muy enriquecedor.

--Volvamos a la obra, que también tiene un mensaje enriquecedor, digamos: la aceptación del otro con sus diferencias. ¿Aún queda trabajo para aceptar al otro, al diferente?

--Aceptar no sería la palabra, porque parece que has de transigir con algo. Es, más bien, entender al otro, tener un mínimo de empatía con lo que igual no estás de acuerdo. Creo que, si nos explican algo bien, podemos estar de acuerdo. Hay cosas con las que no hace falta estar de acuerdo, son como son. La obra habla de entender los errores que puede hacer el otro. Eso es sanador, porque cuando entendemos las equivocaciones de alguien, somos más aptos para entender las nuestras, perdonarnos a nosotros mismos, comprender que esa persona que te ha hecho daño no quería, no era su intención. Está bien ser capaz de discernirlo porque el dolor será menor si ves que no había intención. Pasan muchas cosas.

--Además, se inspira en un caso real, el atentado homofóbico en una discoteca de Orlando en el 2016. Cuando en el último año ha habido un incremento de ataques y agresiones homófobas, ¿se hacen más necesarias obras como estas?
--La homofobia es algo que no tiene una explicación lógica real, no se puede comprender. Que uno piense que alguien, por su condición sexual, merece ser insultado, agredido e incluso asesinado, es que tiene un problema grave. Las personas somos libres para querer a quien queramos y como queramos. Y hemos de seguir siendo libres para que sea así. Quien no quiere entenderlo o comprender eso, que se ponga hojas, no sé. Yo no tengo necesidad de entender por qué una persona está enamorada o quiere tener relaciones sexuales con otra. No me ha de importar, no hay nada que decir, o cambiar siempre que las personas implicadas estén de acuerdo. Las personas pueden ser de muchas maneras, tener los deseos que tengan y sentir lo que sientan por los otros. Ante esto ni se puede ni se ha de hacer nada. Se trata de dejar que las personas vivamos libremente estas cosas. Que se debata sobre si hay un conflicto y tal. No. El conflicto lo tienen las personas que piensan que se deben imponer a los deseos y los sentimientos de determinadas personas. Esto no tiene ni pies ni cabeza.

--¿No resulta algo deprimente que aún tengamos que decirlo?
--Es gravísimo. Hace apenas cuatro días, como quien dice, en España se asesinó a un chico por su orientación sexual. Hemos de plantearnos qué pasa y qué educación damos para que esto suceda.

--Por otro lado, la obra habla de la pérdida de un ser querido. Un hecho del que no se habla mucho en algunos espectáculos.
--Se habla poco de cualquier cosa que tenga que ver con sentimientos profundos y se habla mucho de lo relacionado con los placeres efímeros y casi superficiales. Hace muchos años que se nos cargan las tintas con sexo, fiestas, drogas, evasión, relaciones efímeras... Las redes sociales son un culto a la superficialidad, a la belleza física, a la juventud y esto tiene un rendimiento en cuanto al sexo y el concepto de ocio y diversión nocturna. Cargamos mucho las tintas en esto. Necesitamos ‘likes’, gente que te diga que estás guapo todo el rato y no se habla nada de las cosas que realmente nos pasan y la falta que nos produce la pérdida de alguien, la ruptura con alguien, parejas o amigos, y que dejan una mella terrible. Todo lo que tiene que ver con lo importante no se quiere encarar porque no vende tampoco, porque la superficialidad y los placeres efímeros pasan por delante. Al final, llevamos una vida en la que el objetivo es llegar al fin de semana para evadirnos el máximo posible y construir poco con el resto de los humanos. Esta es una teoría, no tiene que ser real, pero creo que se habla más de eso y no de lo que nos haría más fuertes de cara a la vida.

--¿Esto hace que la obra sea catártica para el espectador?

--Completamente, porque la obra enfrenta, abiertamente y sin prejuicios, todas estas temáticas. Quiere que el espectador se cuestione, que se pregunte si ha hecho las cosas bien en los últimos tiempos en relación a sus amistades, familias, parejas… y lo consigue. En este sentido es productiva y catártica, sí.

--¿Eso también lo hace muy duro para usted como actor?
--Es duro porque la función es dura, es agotadora porque no puedes pasar de puntillas, te has de meter de lleno. Para mí, siempre te has de meter de lleno, pero no es lo mismo hacer un texto que otro. Esta es una obra muy exigente, también porque somos dos actores que estamos todo el rato en escena y es un desgaste. Además, la temática es suficientemente poderosa para implicarse con los cinco sentidos. Y a su vez, hacerlo es muy divertido como actor, porque pasas por una vorágine de sentimientos, porque a los actores nos gusta ensuciarnos con las emociones.

--Y tras esto, ¿qué otros proyectos tiene?
--En octubre se estrena ‘Los renglones torcidos de Dios’ de Oriol Paulo y tenemos gira hasta diciembre con ‘L’oreneta’. Luego hay cosas en el aire que no las sé seguras.

--¿Cree que la cultura vive un momento dulce tras la pandemia?
--Vive un momento dulce el audiovisual, no tanto el teatro de texto. Cuesta mucho llevar a la gente a ver obras de texto, Siempre ha costado, pero sigue costando. Está bien que haya trabajo en las plataformas y el audiovisual, pero los espectadores van poco al cine y al teatro, consumen desde casa. Deberíamos llegar a un equilibrio en que el cine y el teatro perduraran. Y que la gente vaya al teatro que, con la música, es lo único en vivo que se hace. Poder ver a los actores y actrices en teatro es un valor.

martes, 1 de marzo de 2022

#hemeroteca #homofobia #television | Así es 'La edad de la ira': adolescencia, homofobia y búsqueda de la identidad

20 Minutos / Fotograma de 'La edad de la ira' //

Así es 'La edad de la ira': adolescencia, homofobia y búsqueda de la identidad.

Charlamos con Amaia Aberasturi y Manu Ríos, los protagonistas de la miniserie de Atresplayer Premium.
Diana Arrastia | Cinemanía, 20 Minutos, 2022-03-01
https://www.20minutos.es/cinemania/series/la-edad-de-la-ira-amaia-aberasturi-y-manu-rios-adolescencia-homofobia-identidad-4964040/ 

Esa tormenta perfecta que es la adolescencia, con su problemática innata, encuentra uno de sus reflejos más reales en una novela (y crítica social) que nació en 2011 del puño y letra de Nando López. Ahora Atresmedia TV, en colaboración con Big Bang Media (The Mediapro Studio) y Masficción, ha actualizado ‘La edad de la ira’ y la ha convertido en una miniserie de cuatro capítulos que ya está en Atresplayer Premium.

“¡Ojalá en mi adolescencia hubiera tenido una serie como esta! Y ojalá me hubieran recomendado leer una novela así”, exclama la actriz Amaia Aberasturi, que ha cambiado el bosque de ‘Akelarre’ por las aulas del instituto. “Es una serie necesaria e importante en cualquier momento, un ‘punch’ más que viene a sumar”, matiza. Porque la ficción aborda, entre otros temas peliagudos, la homofobia y la búsqueda de la identidad en la adolescencia.

“Aunque estamos en un momento en que mucha gente está alzando la voz, eso no quiere decir que esté todo hecho. Hay que aprovechar este movimiento para seguir dando visibilidad a estos temas y seguir creando contenido como este”, afirma Manu Ríos (‘Élite’), quien da vida a Marcos, el personaje protagonista. Un adolescente popular en el instituto y sin problemas aparentes que un día asesina brutalmente a su padre y hiere de gravedad a su hermano. Presuntamente. Así arranca la serie.

“La procesión va por dentro... La situación que tiene en casa es bastante dura, con un padre muy recto y autoritario que no le deja ser él mismo y una madre que es una víctima, porque también se trata la violencia machista. Conocer a Sandra (Amaia Aberasturi) y a Raúl (Daniel Ibáñez) en el instituto le libera. Se da cuenta de que ser como él es no es malo y de que hay gente que lo va a aceptar y querer así”, desgrana el actor, que asume un trabajo interpretativo muy diferente al anterior.

“Es un cambio muy drástico, pero ha sido brutal investigar en otro terreno. Tanto en ‘Élite’ como aquí he tenido mucha suerte de rodearme de un equipo muy bueno a nivel profesional y personal", cuenta Ríos: "Ha sido muy duro meterme en esta historia en ciertas situaciones, pero también muy enriquecedor y he aprendido muchísimo. Estoy muy agradecido”.

El terrible asesinato atribuido a Marcos impactará con fuerza en el día a día de los profesores y alumnos del instituto al que asiste el protagonista. “Es un golpe muy duro y se va a reflejar mucho en la relación de los tres amigos. Marcos desaparece, explota también contra ellos, está lleno de rabia, no entiende qué pasa, está frustrado, se siente culpable… Pero el apoyo de Sandra y Raúl le ayudará. La unión de estos tres amigos que se entienden y se aprecian tal y como son siempre está ahí”, valora Manu Río.

Y es que la oscuridad que es la vida de su personaje será alumbrada, entre otros, por Sandra, que además está enamorada de él. Y aquí reside el principal conflicto del personaje de Amaia Aberasturi. “Es una chica muy cañera, que parece que tiene las cosas muy claras, pero que se va dando cuenta, a medida que avanza la serie, de sus muchas dudas".

"No es tan madura como ella se piensa y aquí está la búsqueda de su identidad. Y sí, está muy enamorada de Marcos y, aunque ella es superliberal, no juzga y es muy defensora, le cuesta entender que el chico al que quiere sea homosexual... Lo bonito es que acabará amándole de otra manera”, explica la actriz.

¿Qué ha fallado?
En ‘La edad de la ira’ los problemas de los adolescentes son considerados con la importancia que se merecen. Y esto es algo que Manu Ríos valora especialmente. “Amaia y yo no hace tanto que vivimos la adolescencia y muchas veces sentíamos que nuestros problemas no eran importantes o que eran menores por ser de adolescentes".

"En esta serie se les da peso, muestra cómo los adolescentes no pasan simplemente por la edad del pavo, sino que de verdad están sintiendo y tienen que ser escuchados. Hay que dar valor a sus emociones... La tasa de suicidio ha aumentado y esto pasa por algo”, puntualiza, serio.

Homofobia, acoso, odio, violencia... ¿Son los viejos valores del sistema educativo y de las propias familias los causantes de las trabas que viven los más jóvenes para afrontar su identidad sexual? ‘La edad de la ira’ trata de dar respuesta a esta pregunta explorando cómo el sistema afronta la intolerancia en las aulas.

“En mi época del instituto, nunca se han tratado temas respecto al colectivo LGTBI, no nos han educado en que hay más opciones, en que no todo el mundo es heterosexual. Espero que hoy en día se esté haciendo y, si no, que esta serie ayude a la gente a reflexionar sobre lo importante que es que los adolescentes y los niños sepan que no está mal sentir lo que ellos sienten, que es normal”, defiende Manu Ríos.

A pesar de la crudeza de ‘La edad de la ira’ y de su tono dramático, no faltan “la risa, la locura y la felicidad. Esa luz no se pierde. Es una serie como la adolescencia, llena de altibajos. Como una montaña rusa. Que haya claros no la hace optimista, porque hay un asesinato a manos de un chaval que no puede más, pero lanzamos mensajes optimistas hacia la sociedad... Que se junten tres personas que se saben querer, que la homofobia no es un problema...”, celebra Amaia. “Hay un fondo esperanzador de 'hay gente buena que te va a apoyar y te va a querer como eres”, concluye Manu Ríos.

lunes, 7 de febrero de 2022

#hemeroteca #lgtbi #testimonios | El niño que no fui : infancia, adolescencia y adultez LGTB

El niño que no fui : infancia, adolescencia y adultez LGTB / Daniel Valero ‘Tgrillo’.

Barcelona [etc.] : Egales, 2022 [02-07].
260 p.
Serie: Colección G.

/ ES / Libros / ENS / Adolescencia / Heteronorma / Infancia / LGTBI / LGTBIfobia / Relaciones familiares / Relaciones sociales / Testimonios

📘 Ed. impresa: ISBN 9788418501609 / 18,95 €
📝 Cita APA-7: Valero, Daniel (2022). El niño que no fui. Infancia, adolescencia y adultez LGTB. Egales.


[.es] Hay una vivencia bastante común entre las personas que pertenecemos al colectivo LGTB y es que muchas de nosotras vivimos nuestras infancias y adolescencias a la sombra de los niños y niñas que no fuimos. El niño que no fui es esa persona que todo el mundo esperaba que fuese. Es el niño normativo, ajustado a las expectativas de un mundo que ya tenía pensado cómo debía ser por el mero hecho de haber nacido con un determinado cuerpo en una determinada sociedad. Es el niño que habría podido vivir su infancia de forma tranquila, aceptado y respetado por los demás chavales, el que no habría preocupado a su familia, el que podría haberse desarrollado al mismo ritmo que el resto.

Este libro es un viaje. Una historia acerca de relaciones familiares y sociales en una vida queer. De supervivencia contra la LGTBfobia. Y es un intento de responder algunas preguntas: ¿Cómo nos ha afectado a los adultos LGTB que somos no haber sido los niños que se esperaba que fuéramos? ¿Qué me habría gustado saber cuando era un adolescente que comenzaba a descubrir su orientación sexual y su forma de expresarse? ¿Qué podríamos hacer saber a niños, padres y a toda la sociedad para cambiar, poco a poco, la vida de miles de personas LGTB?

miércoles, 12 de enero de 2022

#hemeroteca #homofobia #testimonios | La dura historia de un comensal de 'First Dates': "Mis padres querían corregir mi sexualidad a toda costa"

El Periódico / Lester //

La dura historia de un comensal de 'First Dates': "Mis padres querían corregir mi sexualidad a toda costa".

El chico aseguró en el dating de Cuatro que intentaron inyectarle "hormonas masculinas porque era muy femenino".
El Periódico, 2022-01-12
https://www.elperiodico.com/es/yotele/20220112/first-dates-rechazo-padres-sexualidad-cuatro-13089488 

El restaurante de 'First Dates' abre diariamente sus puertas a personas con duras historias personales que buscan el amor . Este es el caso de Lester, un administrativo de 27 años, que habló del rechazo que sufrió por parte de su familia por su orientación sexual: "Mi madre y mi abuela fundaron una iglesia y mi padre era coronel del ejército nicaragüense. Para ellos los gays debían arder en el infierno".

Lester continuó su relato explicando que le desveló a su familia que era gay a los 15 años, instante en el que empezó a pasarlo mal: "Al enterarse me llevaron a una psicóloga y fue una etapa muy traumática para mí. Descubrí que estaba compinchada con mi madre para llevar la terapia de otra manera".

"Querían corregir mi sexualidad a toda costa, hasta el punto de que intentaron inyectarme hormonas masculinas porque decían que era muy femenino. Menos mal que una hermana de mi padre, mi tía, les frenó porque me iban a arruinar la vida", le contó el chico a Carlos Sobera durante sus primeros minutos en el programa de Cuatro.

Tras recordar esta dura etapa, Lester supo que iba a conocer a Stalin, un pinche de cocina de 26 años, que entró al restaurante aclarando que no se identifica con la simbología que tiene su nombre: "No soy comunista, pero no sé en qué estaban pensando mis padres para llamarme así".

Una vez que sentados en la mesa que el restaurante les reservó, lo cierto es que ambos aprovecharon la velada para conocerse un poco más a fondo. De hecho, ambos se mostraron tan alegres que se pusieron a bailar 'Ateo' de C. Tangana y Nathy Peluso con el resto de comensales del local.

En los últimos minutos de la cena, estos buenos momentos vividos no fueron determinantes, ya que ninguno de los dos quiso tener una segunda cita con el otro. "No hemos tenido ni química ni ‘feeling’. No he visto en él la pareja que me gustaría para una relación", explicó Lester antes de marcharse del restaurante.

miércoles, 10 de noviembre de 2021

#libros #gais #testimonios | El hijo del Capitán Trueno

El hijo del Capitán Trueno / Miguel Bosé.

Madrid : Espasa, 2021 [11-10].
488 p.
/ ES / BIO / Libros / Artistas / Gais / Homofobia / Memoria sentimental / Relaciones familiares / Testimonios 
📘 Ed. impresa: ISBN 9788467064247 / 19,90 €

[.es] La fama de Miguel Bosé es tal que la mayoría de nosotros le consideramos un viejo conocido. Alguien de quien creemos saberlo todo y que, pensamos, es muy difícil que nos sorprenda. Sin embargo, si hay algo para lo que el autor tiene un talento extraordinario, y lo ha demostrado desde el principio de su carrera, es para pulverizar los prejuicios.

Todos los lectores que al ver este libro se hayan preguntado, “¿qué me puede contar que yo no sepa?” se quedarán prendados de las primeras páginas (¡y qué páginas!) de una historia, la suya, que comienza con el aliento de los cuentos atemporales: unos niños perdidos a merced de un padre todopoderoso, acostumbrado a que su voluntad fuera ley, y una madre arrolladora de belleza legendaria.

Generoso y audaz como nunca le hemos visto, el autor nos ofrece la cara menos conocida de personajes memorables, desde un Picasso vulnerable y crepuscular, al hermoso y maldito Helmut Berger. Y, destinada a permanecer con nosotros mucho tiempo después de cerrar el libro, la Tata, auténtico espíritu benéfico, que nos recuerda a las mujeres corajudas dispuestas a todo para proteger a las criaturas indefensas.

Una historia que transcurre en el país de nuestro pasado, que bebe en los recuerdos de nuestra infancia y juventud y que demuestra, una vez más, que en la contradicción, en el dolor y en la alegría de vivir, Miguel Bosé nos entiende, nos acompaña y nos representa.

Miguel Bosé
, hijo del célebre torero Luis Miguel Dominguín y de la bellísima actriz italiana Lucía Bosé, nace en Panamá el 3 de abril de 1956. Al terminar sus estudios en el Liceo Francés de Madrid viaja a Londres persiguiendo su gran pasión: el baile. Antes de descubrir su vocación por la música, la que le convertiría en uno de los iconos del pop español, reside en París, Roma y Nueva York dedicado al teatro, la comedia musical y el cine. Esta es su autobiografía, la de una vida extraordinaria habitada por los personajes más importantes del arte y de la cultura que marcaron para siempre la historia del siglo xx y que fueron parte de su familia. Un relato lleno de memorias sensoriales, de espacios que hablan, de relaciones inéditas y de recuerdos tan bellos o más como la vida que le tocó vivir.