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martes, 10 de mayo de 2022

#hemeroteca #homofobia #crimenesdeodio | Ante los asesinatos LGTBIfóbicos de Bilbao: ¡Organizarnos y movilizarnos miles!

La Izquierda Diario / Protesta en Madrid contra el asesinato de Samuel //

Ante los asesinatos LGTBIfóbicos de Bilbao: ¡Organizarnos y movilizarnos miles!

Las noticias sobre los asesinatos homófobos y abusos de varias personas LGTBI en Bilbao han generado una gran conmoción. Más que nunca es necesario luchar contra la homofobia y los discursos de odio.
Jase Tristán | La Izquierda Diario, 2022-05-10
https://www.laizquierdadiario.com/Ante-los-asesinatos-LGTBIfobicos-de-Bilbao-Organizarnos-y-movilizarnos-miles 

Las últimas semanas han resultado trágicas para el colectivo LGTB, al conocerse una serie de asesinatos homófobos. Según informa la prensa, el sospechoso de los hechos se citaba con diferentes hombres en sus domicilios a través de una conocida app de citas para personas del colectivo. Tras llegar al domicilio de las victimas les aplicaba sustancias estupefacientes y robaba su información bancaria para sustraer sus ahorros, acto seguido asesinaba a las víctimas.

Ya hay un total de ocho asesinatos, atribuidos a un hombre de unos 24 años, pero las fuerzas policiales de la zona han informado que podrían serle atribuidos otros cuatro casos en circunstancias similares. Se ha detenido al principal sospechoso, mientras familiares y amigos de las víctimas exigen justicia, al igual que se hace desde diferentes colectivos de la comunidad LGTBI.

Pero esto nos genera una reflexión importante: ¿cuál es la forma de terminar con los crecientes casos de homofobia, como estos de Bilbao o el caso de Samuel en junio del año pasado? ¿Es posible que la vía del punitivismo ofrezca una solución a la homofobia que crece bajo el impulso de la extrema derecha? No creemos que la solución vaya a venir de la policía homófoba y racista, ni de esta justicia patriarcal. 

Para el Observatorio Vasco LGTB+ estas agresiones “son sólo un símbolo, la punta llamativa de un iceberg, como ya lo han ido poniendo de manifiesto los datos en ascenso sobre incidentes y delitos de odio cometidos durante los pasados años, en especial en 2021".

Efectivamente estas agresiones no son otra cosa que una expresión concreta de la LGTBIfobia que va en aumento. Este aumento de los ataques al colectivo LGTB+ se ve reforzado por los discursos de la extrema derecha y la derecha “clásica”. Y mientras desde el gobierno progresista se hacen discursos contra la homofobia, no se toman medidas de fondo que puedan contrarrestar las campañas de odio de la extrema derecha. Lo más urgente sería comenzar por implementar la educación sexual y en diversidad sexual LGTBI en todos los niveles educativos, como parte de la educación obligatoria, al igual que las matemáticas o la geografía. Al mismo tiempo, avanzar medidas para la separación de la iglesia del Estado, y con todo el dinero que va a esa institución reaccionaria, financiar planes contra la homofobia en lugares de trabajo y estudio. Pero los “progresistas” del gobierno no están dispuestos a avanzar en ese sentido.

Más que nunca, unirnos y luchar contra la LGTBIfobia, para combatir a la extrema derecha que extiende discursos de odio contra el colectivo, al igual que lo hacen contra migrantes, mujeres y la clase trabajadora. La única forma de defendernos de estas agresiones es que sigamos fortaleciendo la lucha y la organización en las calles, para protegernos entre nosotres.

viernes, 1 de abril de 2022

#hemeroteca #homofobia | Homofobia en Qatar: autoridades dicen que no permitirán banderas del orgullo en los estadios

La Vanguardia / Abdulaziz Abdullah Al Ansar //

Homofobia en Qatar: autoridades dicen que no permitirán banderas del orgullo en los estadios.

El mayor general de la Policía, Abdulaziz Abdullah Al Ansari, aseguró que las icónicas banderas con los colores arcoíris serán decomisadas si son exhibidas en los estadios durante el mundial, aunque dio un insólito argumento. Las relaciones entre personas del mismo sexo siguen siendo consideradas un delito en la nación del Golfo Pérsico.
Izquierda Diario, 2022-04-01
https://www.izquierdadiario.es/Homofobia-en-Qatar-autoridades-dicen-que-no-permitiran-banderas-del-orgullo-en-los-estadios 

Al Ansari, mayor general de la policía en Qatar, aseguró que las parejas del mismo sexo serán "bienvenidas y aceptadas" durante el mundial, pero advirtió que no se permitirá la exhibición de banderas LGBTIQ+ en los estadios de fútbol, con un insólito argumento.

"Si un hincha levanta la bandera del arcoíris y yo se la quito, no es porque realmente quiera hacerlo, es decir, quitársela para insultarlo, sino para protegerlo", declaró a la agencia Associated Press. "Porque si yo no lo hago, quizás alguien más a su alrededor podría atacarlo... No puedo garantizar el comportamiento de toda la gente. Por eso le diré: ’Por favor, no hay necesidad de levantar esa bandera en este momento’”, continuó.

El insólito argumento que supuestamente busca "proteger" a los hinchas, en realidad se dirige a evitar manifestaciones públicas en favor de los derechos de las personas LGBTIQ+. Basta recordar que las relaciones entre personas del mismo sexo siguen siendo consideradas un delito en la nación del Golfo Pérsico.

Al Ansari es director del Departamento de Cooperación Internacional y presidente del Comité Nacional Contra el Terrorismo en el Ministerio del Interior. En sus declaraciones, reforzó sus argumentos: "Querés demostrar tu punto de vista sobre la situación (LGBTIQ+), demóstralo en una sociedad donde sea aceptado. Mira el juego. Eso es bueno. Pero no vengas e insultes a toda la sociedad por esta causa". Y concluyó: "Aquí no podemos cambiar las leyes. No se puede cambiar la religión durante los 28 días de la Copa del Mundo".

La supuesta "protección" de la que habla Al Ansari, escudándose en que las personas que exhiban banderas del orgullo "podrían ser atacadas", no es más que una cobertura para prohibir este tipo de manifestaciones públicas por parte de las autoridades estatales de Qatar.

Este caso, no hace más que sumarse a la extensa lista de actos de censura y hostigamiento a la comunidad LGBTIQ+ y la criminalización de la diversidad sexual que existe en el país organizador de la Copa del Mundo.

Y TAMBIÉN…
Qatar podría quitar a los aficionados las banderas arco iris “por su seguridad”.

Uno de los máximos dirigentes del país que acoge el Mundial de fútbol quiere evitar así que puedan ser agredidos en un país donde las relaciones entre personas del mismo sexo están penalizadas.
La Vanguardia, 2022-04-01
https://www.lavanguardia.com/deportes/futbol/20220401/8169822/qatar-quitar-aficionados-banderas-arco-iris-seguridad.html

martes, 23 de marzo de 2021

#hemeroteca #transfobia #terf | Lidia Falcón en un acto con Vox: la degeneración del feminismo reaccionario

Google Imágenes / No hay distancias para desmontar la Ley Trans

Lidia Falcón en un acto con Vox: la degeneración del feminismo reaccionario.

Lidia Falcón del Partido Feminista y Alicia Rubio de Vox participan en un acto organizado por la organización Hazte Oír, asociación española de extrema derecha de corte ultracatólico y ultraconservador, contra la aprobación de la Ley Trans, a la que consideran peligrosa y anticonstitucional.
Irene Ruiz | Izquierda Diario, 2021-03-23
http://www.izquierdadiario.es/Lidia-Falcon-en-un-acto-con-VOX-la-degeneracion-del-feminismo-reaccionario 

Aunque hace solo algunos años esto sería impensable, desgraciadamente en la actualidad este tipo de imágenes, en las que el sector más conservador y reaccionario del feminismo converge con la extrema derecha y la Iglesia en actos públicos y prioridades políticas, son cada vez más comunes.

En este acto convocado bajo el nombre de “Desmontando la Ley Trans” han analizado las supuestas catastróficas consecuencias que para ambas implica esta norma, su redacción y aprobación, que vendría a ser algo así como el fin del imperio romano, de la civilización tal cual la conocemos o la llegada del apocalipsis, según a quien le preguntes, con afirmaciones tan esencialistas como “si naces niña, lo seguirás siendo”. La única diferencia entre ambas formaciones y representantes políticas ha sido sobre la educación de los menores y la responsabilidad de las familias sobre la misma.

La presidenta del Partido Feminista, Lidia Falcón cree que el texto del Ministerio de Igualdad llevará al país a vivir una "distopía" por la que se busca un mundo "sin hombres y mujeres" y basado en un género que "no existe".

Falcón defiende una falacia al afirmar que la identidad de género se trata de “una filosofía de que los seres humanos no existen, siguiendo las directrices de campañas que dicen que hay personas que no se sienten bien en su cuerpo y que, por ello, hay que mutilarlo, modificarlo o cambiarlo".

Hace poco escribíamos sobre los mitos más repetidos que se lanzan sobre la Ley donde queda claro que las personas Trans precisamente pretenden con esta Ley que su transición sea despatologizada para que el reconocimiento de su identidad de género y con ello el cambio de su documento de identidad no dependa de ninguno de estos procesos si la persona no los elige.

Falcón también ha dicho que "estos lodos" vienen de la aprobación, con su "rotundo disgusto", en 2004 de la Ley contra la Violencia de Género porque "eliminó" a la mujer y la convirtió en un género como término que "importa".

Por su parte, Rubio, la vicesecretaria de movilización de la formación de extrema derecha que compartía acto con Lidia Falcón bajo el paraguas de “Hazte Oír”, y para la cual la existencia de las clases sociales y grupos oprimidos solo es una “teoría de interseccionalidad” que divide a la sociedad, ha dicho que “la Ley Trans sirve para que aquellas personas que no quieran ser oprimidas pasen a decir, por ejemplo, que se sienten hombres o blancos y viceversa. Es un método, que tiene como objetivo que la sociedad sea "igual" para acabar "no siendo nada", ha afirmado.

Sea lo que sea lo que Alicia Rubio haya querido decir con esto, no sabemos si no le parece bien que la sociedad sea “igual” o si tiene que ser algo concreto que no dice, aunque podemos imaginárnoslo.

Ambas argumentan también que en el mundo del deporte las mujeres trans acabarán con las categorías femeninas; y hablan de intrusión de estas personas en otros ámbitos como Eurovisión o Miss España, cuya última representante fue una mujer trans, como grandes problemas que, les deben parecer a ellas que nos afectan a las mujeres de la plebe a diario.

Ambas criminalizan a las personas trans al “alertar” de que personas que se autodeterminan de un género puedan entrar en baños o cárceles del género contrario. Resulta típico de cualquier posición reaccionaria replegarse y temer el cambio en vez de dedicarnos a pensar cómo podemos avanzar en construir un mundo menos binario y basado en el sexo biológico y los roles de género, y más en las características personales de cada persona independientemente de esto. 

El argumentario del odio que defienden Lidia Falcón y también Alicia Rubio se basa es una visión básica y esencialista del ser humano que se encuentra cerrilmente obstinada en algún tipo de destino biológico.

Como vemos, Falcón se muestra muy preocupada por los términos, pero pese a formar parte de una organización que se considera de izquierda no la hemos visto poner tantas energías para exigir la derogación de las reformas laborales, el fin de las externalizaciones, la derogación de la Ley de extranjería, o la movilización de recursos para ponerlos al servicio de las víctimas de violencia machista como expropiar las viviendas vacías de los bancos, cuestiones que afectan a tantas mujeres y que supondrían un cambio real en la vida de estas, algo que ni se plantean ni se consigue con su lucha por los “términos”.

Lidia Falcon identifica a las que sostienen sus posturas como "las feministas" que están en "primera línea de fuego contra" la norma y contra los "populismos" que se han "metido en los gobiernos" haciendo "campañas" en este sentido y que el movimiento feminista "nunca va a defender" porque según ella, esto supondría la "desaparición" del "objeto de la lucha" del mismo, que es "la mujer". Tiene pinta de que la mujer en la piensa Lidia solo es “mujer”, pero no es trabajadora, ni cuidadora, ni precaria, ni migrante, ni lesbiana, ni trans.

Pese a ser una figura conocida en la izquierda española, no está demás explicar quién es para las nuevas generaciones. Lidia Falcón es una política y escritora española, licenciada en Derecho, Arte Dramático y Periodismo y doctora en Filosofía, que se destacó por su defensa del feminismo durante la Transición. Fue militante del PSUC y sufrió persecución y torturas por sus ideas políticas durante la dictadura franquista. En 1976 creó el Colectivo Feminista de Barcelona. En 1977 fundó la Organización Feminista Revolucionaria, a partir de la cual se creó el Partido Feminista de España desde el cual lanza hoy estos mensajes del odio.

Explicamos esto porque, pese a nuestras diferencias ideológicas con las organizaciones y la tradición e ideología estalinista de la que forma parte, es necesario señalar la degeneración absoluta que está atravesando a un sector del movimiento feminista, un movimiento que debería ser plantearse y organizarse para transformarlo todo se convierte en un ala reaccionaria más de la sociedad de mano de la extrema derecha y de la Iglesia.

Sea la señora Falcón, o las señoras de derechas de misa dominical, las que defiendan este discurso reaccionario nos van a tener enfrente, nuestra lucha no está determinada por nuestro sexo biológico. Dejen de querer encapsularnos en sus pequeños esquemas mentales sobre cómo tienen que ser las personas para merecer su aprobación porque no la necesitamos, nuestro enemigo es el capitalismo patriarcal y quienes le hacen de sostén, no las personas trans, que son nuestras compañeras, amigas y familia.

lunes, 13 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #arquitectura #urbanismo | Una mirada urbanística de la pandemia

Imagen: Izquierda Diario
Una mirada urbanística de la pandemia.
Si realmente queremos minimizar futuras pandemias, es necesario modelar una alternativa que posibilite una nueva distribución territorial, unas nuevas dinámicas poblacionales, una economía que no se base en la deuda y el crecimiento infinito, pero sobre todo es necesario un nuevo sistema que lo permita.
Ángel Lezcano Orús | Izquierda Diario, 2020-04-13
http://www.izquierdadiario.es/Una-mirada-urbanistica-de-la-pandemia

Una de romanos...
En el 165 d.C. el Imperio Romano sufrió una gran pandemia en la que murieron más de cinco millones de personas. Conocida como plaga o peste Antonina, tuvo su origen en oriente, y fue propagada por las tropas militares romanas. La falta de higiene, el agrupamiento masivo de las tropas y el desplazamiento de miles de soldados a lo largo del Imperio fueron los principales factores de expansión y el aumento del riesgo epidemiológico.

Según los historiadores afectó a todas las clases sociales, entre un 7 y un 10% de la población, pero en las ciudades la mortandad fue de entre el 13 y el 15% debido a la gran concentración de población y la falta de higiene que previniera la expansión y permitiera el control de la enfermedad.

Los emperadores antoninos promulgaron numerosas leyes que incluían sanciones al incumplimiento de las normas establecidas, pero a pesar de que el Imperio Romano era pionero en la ingeniería civil y medidas higiénicas con el sistema de alcantarillado, los baños públicos o los sistemas de agua corriente, éstas no fueron suficientes para evitar que las condiciones de insalubridad fueran la constante en la época.

La gente apenas se lavaba las manos, la contaminación de los alimentos era la norma general, los propios baños públicos eran focos de infección, las ciudades estaban infestadas de ratas y moscas, la alta densidad de población y la gran conectividad dentro del Imperio facilitaba la transmisión de todo tipo de bacterias y virus.

Los romanos transformaron el paisaje y lo modificaron a su voluntad, talando y quemando bosques, modificando ríos y drenando cuencas fluviales enteras. Tal y como menciona el historiador Kyle Harper en su ensayo 'El fatal destino de Roma': "Los romanos vivieron en una encrucijada fatídica de la historia humana y la civilización que crearon fue, en aspectos que no podían ni imaginar, víctima de su propio éxito y los caprichos del medio ambiente". La pandemia afectó principalmente a las ciudades, pero su origen estaba fuera de ellas.

Higienismo y especulación bajo el primer capitalismo

Dejemos atrás al Imperio Romano y viajemos en el tiempo hasta la Ciudad Condal, Barcelona, a 1854, a finales de la Primera Revolución Industrial en España. Durante los siglos XVIII y XIX la población fue creciendo hasta tener una densidad de población tal que se estaba poniendo en peligro la salud de las personas. La ciudad por aquel entonces todavía conservaba sus murallas y su crecimiento estaba limitado por el propio espacio definido por su perímetro. Los problemas de salud pública no solo eran frecuentes en Barcelona; las epidemias azotaron duramente las grandes urbes, cada vez más pobladas y con serios problemas de hacinamiento.
 
A pesar de las cuarentenas impuestas para lidiar con la expansión de las enfermedades, la ciencia fue clara respecto a las soluciones que se debían aplicar: era necesaria una ciudad higiénica y funcional que permitiera la igualdad de todos los habitantes.

El urbanismo asumió la responsabilidad que le correspondía y propuso una serie de transformaciones que fueron factores clave para la mejora de la ciudad y de las condiciones de vida de las personas, y en 1859 se abre el proyecto de creación del Eixample de Barcelona.

El responsable del proyecto de expansión de la ciudad derribando las murallas que la constreñían fue Ildefonso Cerdá, ingeniero, urbanista y político. Cerdá, considerado como uno de los fundadores del urbanismo moderno, que pertenecía a la corriente de los socialistas utópicos, muy concienciado con la lucha contra la desigualdad y la mejora de las condiciones de vida de la clase obrera desarrolló numerosos estudios y tratados en torno a ella defendiendo un equilibrio entre los valores urbanos y las ventajas del medio rural.

Propuso una ampliación de la ciudad en forma de cuadrícula regular, integrando espacios verdes y servicios, calles de anchuras que minimizaban la gran densidad de población y anteponiéndose a las necesidades del futuro, proponiendo un modelo basado en manzanas con patios interiores, que favorecía la ventilación, la entrada de luz natural, e incorporaba una batería de medidas de los movimientos higienistas pero también de necesidades de la clase obrera.

Lamentablemente, en 1859, a pesar de que su proyecto se llevó a cabo, contribuyendo enormemente a la transformación de la ciudad, las presiones del capital hicieron que éste sufriera multitud de modificaciones, como la eliminación de la propuesta de edificar únicamente dos de los cuatro lados de cada manzana, y dedicar los dos restantes a zonas verdes.

Todas estas modificaciones fueron resultado del rechazo y la presión de la burguesía dominante, que no comulgaba con el carácter antiautoritario, antijerárquico, igualitario y racionalista del proyecto de Cerdá; pero también de muchos arquitectos e instituciones públicas que continuaron la inercia del sistema, vaciándolo de gran parte de sus fundamentos ideológicos, de clase e higienistas. La especulación y la densificación acabaron desvirtuando completamente el proyecto, y a pesar de todo ello supuso un claro cambio de paradigma en la forma de planificar las ciudades.

A lo largo de la historia, vemos cómo el conocimiento y la lógica no solo tiene que luchar con el desconocimiento o la ignorancia, sino que el principal obstáculo reside en los poderes económicos y políticos de cada época. Cada fase histórica del capitalismo se puede analizar desde una perspectiva urbanística y geográfica, cualquier sistema socioeconómico modifica directamente el espacio para adaptarlo a sus necesidades, y la propia ejecución de las dinámicas sistémicas y la configuración del espacio influyen directamente en la aparición y dispersión de enfermedades, epidemias y pandemias.

El capitalismo no atiende más que sus propios intereses. Sus respuestas no serán nunca un proceso de reversión de sus propias inercias sistémicas, sino la propuesta de medidas adaptativas a las nuevas condiciones históricas. El propio capitalismo se modifica a sí mismo y se adapta como si de un virus se tratara.

El capitalismo adapta el urbanismo a sus necesidades según la etapa

La industrialización de los siglos XVIII y XIX provocó importantes cambios en el modelo territorial y urbanístico debido a las nuevas necesidades del sistema capitalista y sus diferentes sectores económicos, que requerían una gran concentración de mano de obra y servicios auxiliares.

Esta fase de transformación territorial se compuso de tres factores principales: la migración poblacional del medio rural a las ciudades, la vinculación entre avances industriales y urbanísticos, y la construcción de infraestructuras con una red de carreteras y ferrocarriles. Tal y como refleja Saskia Sassen, de la Universidad de Columbia: "la primera fase keynesiana se caracterizó por la producción en masa, el consumo de masas y la construcción de grandes zonas suburbanas; las personas solo eran consideradas como trabajadores y consumidores."

El capitalismo del siglo XX requirió un modelo territorial y urbanístico concreto, caracterizado por la concentración poblacional y de los centros de producción, una alta sectorización del espacio público, la especulación, gran impacto medioambiental y limitación de la mejora de las condiciones de vida.

En los años setenta y ochenta muchas ciudades sufrieron la ruina económica, los centros urbanos se vaciaron de las empresas tradicionales y de clase media, y se llenaron de firmas especializadas e innovadoras que, aunque contribuyeron a la recuperación económica, profundizaron en la especulación del suelo y la vivienda, así como en la pérdida de capacidad adquisitiva con el aumento de costes de manutención y necesidades básicas.

Este hecho es el mismo que hemos observado en la última fase del capitalismo tardío, con la gentrificación y turistificación de muchos de los barrios obreros y cascos históricos. En la actualidad, con el aumento del comercio electrónico, vemos cómo la ciudad se vacía de tiendas de comercio local, se llena de camiones de reparto, se construyen grandes centros logísticos, y aumenta la congestión con el consiguiente aumento de la contaminación.

¿Y cuáles son las propuestas del capitalismo? Más capitalismo, de manos de soluciones tecnológicas, apostando por la Inteligencia Artificial, el Big Data, la implantación del 5G, el empleo de vehículos eléctricos autónomos y de drones.

Vemos cómo el actual modelo económico y social, basado en el crecimiento exponencial de la economía, en la deuda, en el extractivismo masivo de recursos naturales y el consumismo moldea el espacio natural y urbano a su antojo, sin asumir la responsabilidad de las consecuencias que genera con su funcionamiento (incluyendo las crisis cíclicas que forman parte de su dinámica natural). Y ahora, a paso cambiado, experimentamos otra consecuencia más, hasta ahora infravalorada: el aumento de las enfermedades urbanas y el riesgo epidemiológico.

Según el estudio "Targeting Transmission Pathways for Emerging Zoonotic Disease Surveillance and Control" (Loh et al, 2015): "las principales causas de la aparición de enfermedades zoonóticas (transmitidas de animales no humanos a humanos) son la deforestación y cambios en el uso del suelo (31%), la agricultura industrial (15%), el comercio y el transporte internacional (13%), la industria médica y farmacéutica (11%), las guerras y las hambrunas (7%), el clima (6%), la demografía y el comportamiento del ser humano (4%), el desmantelamiento de la sanidad pública (3%) y el mercado de carne de alimentos silvestres (3%)."

Si atendemos a los agentes que influyen en la dispersión de enfermedades, podemos destacar el clima, la estacionalidad, la demografía y la globalización. Según estimaciones de la ONU, en tan solo un siglo, desde 1950 a 2050, la población mundial que vive en ciudades o zonas urbanas pasará de 700 millones de personas a cerca de 6,5 mil millones.

Actualmente más del 55% de la población mundial vive en ciudades o zonas urbanas. En la UE esta cifra llega a ser superior al 73%, y en España del 79%, además de tener una enorme concentración en las ciudades más pobladas. Para el año 2050 se estima que las cifras mundiales aumentarán hasta casi el 70%, por lo que se puede llegar fácilmente a la conclusión de que el riesgo de dispersión de enfermedades también aumentará.

Es evidente que las enfermedades urbanas y las pandemias son también un problema de planificación urbana y territorial, pero sobre todo son un problema sistémico, ya que es éste el que genera la mayor parte de las causas y factores de dispersión de las mismas. La actual crisis sanitaria, ecológica y económica debe hacernos cuestionar radicalmente el propio sistema, siendo indispensable acudir a la raíz de los problemas, y realizar un análisis deductivo e inductivo del capitalismo.

Capitalismo y pandemias en el siglo XXI
Si atendemos a la particularidad de los espacios urbanizados debemos cuestionar cómo modificamos y habitamos el espacio natural, qué tipo de espacios urbanos generamos, a qué causas responden o qué consecuencias generan. La aglomeración masiva de millones de personas en un mismo espacio, dentro de un mundo globalizado e interdependiente genera inevitablemente una serie de complejidades sistémicas mayor que las soluciones que propone y lleva a cabo.

La interrelación de las actividades socioeconómicas de los diferentes territorios, la elevada influencia de las grandes ciudades sobre los territorios circundantes, la densidad poblacional, y la elevada cantidad de desplazamientos diarios favorece la dispersión de cualquier enfermedad.

Es necesario realizar un análisis profundo y una crítica fundamentada que cuestione la idoneidad de nuestro actual modo de vida, la actual ordenación del territorio, los modelos urbanos de concentración de población, producción y economía; el aumento del tejido urbano, el impacto medioambiental de las zonas urbanas, la dependencia de recursos de las ciudades, etc.

Si trasladamos la reflexión a la cotidianeidad actual, podemos hacer un claro autoanálisis de cómo todas esas consecuencias urbanas del capitalismo condicionan nuestras vidas. Basta con responder una serie de sencillas preguntas sobre la vivienda en las que estamos confinados: superficie, número de estancias, personas que habitamos en ella, existencia de zonas exteriores (balcón, terraza o jardín), cantidad de sol que recibe, si es interior o exterior, número de estancias que tienen ventanas, existencia de problemas de habitabilidad (acústicos, térmicos, de ventilación y de confort espacial y visual), accesibilidad, antigüedad de la vivienda, acceso a servicios básicos (agua, electricidad, gas, calefacción, comunicaciones), proximidad de zonas verdes, distancia al centro de trabajo o de estudios o la proximidad de servicios básicos (hospitales, centros médicos, tiendas, etc.).

El análisis debe ser extendido a la forma en que el entorno urbano condiciona nuestras vidas directa o indirectamente: población total, densidad de población, densidad de viviendas, compacidad del espacio urbano, distancia, tiempo y modo de desplazamientos; morfología de la ciudad, existencia de zonas sectorizadas o no (en barrios residenciales, zona empresarial, zona monumental, zona de servicios y ocio), tipos de transporte más empleados, superficie del área urbana, superficie y distribución de zonas verdes, calidad del aire, confort acústico, confort térmico, accesibilidad, proporción de calles, cantidad de árboles, distancia a redes de transporte público, etc.

Estos indicadores intervienen en la dispersión de enfermedades y la generación de epidemias o pandemias, pero también en la habitabilidad de los entornos urbanizados en el caso de que esas enfermedades se propaguen. El urbanismo no puede desentenderse jamás de su dimensión sanitaria y ecológica, ni del sistema socioeconómico que lo genera. La ruptura del equilibro natural suele desencadenar una serie de cambios ecológicos con consecuencias fatales.

En la crisis sanitaria actual, vemos que existen una serie de factores potenciadores de la probabilidad de riesgo de propagación e impacto: las zonas más castigadas se corresponden con las más densamente pobladas, las más dependientes del turismo, las que más desplazamientos generan, y las que tienen niveles más altos de contaminación.

La transformación del urbanismo hacia una sostenibilidad real no puede darse sin la conformación de una alternativa al capitalismo. Todas las propuestas reactivas adaptativas que se planteen en las ciudades serán insuficientes al intervenirse en un nivel intermedio en la responsabilidad de las causas y propagación de esas enfermedades.

Si realmente queremos minimizar futuras enfermedades y pandemias, es necesario modelar una alternativa que posibilite una nueva distribución territorial, unas nuevas dinámicas poblacionales, una economía que no se base en la deuda y el crecimiento infinito, pero sobre todo es necesario un nuevo sistema que lo permita. Dejemos de normalizar y convivir en la distopía, y luchemos por crear y hacer realidad la utopía.
 
 
NOTA DE IGLU: A pesar de que se afirme en este artículo que algunas de las zonas más afectadas por la actual crisis sanitaria son las más dependientes del turismo, los datos disponibles hasta este momento no lo corroboran: tanto Canarias como Baleares, por ejemplo, son las menos afectadas, siendo las zonas más turísticas de España. El resto de consideraciones parecen bastante acertadas, pero será necesario realizar análisis más precisos al respecto.

martes, 11 de febrero de 2020

#hemeroteca #feminismo #politica | Ministras feministas y racializadas, los peligros de la ilusión institucional

Imagen: izquierda Diario / Irene Montero, nueva Ministra de Igualdad
Ministras feministas y racializadas, los peligros de la ilusión institucional.
En estas pasadas semanas han sido varios los nombramientos de reconocidas feministas como cargos del nuevo gobierno social liberal del PSOE y Unidas Podemos. Empezando por Irene Montero de Podemos como Ministra de Igualdad, estos nombramientos han ilusionado a muchas mujeres dentro del movimiento feminista. ¿Pero qué podemos esperar realmente de esta institucionalización de nuestras reivindicaciones?
Irene Ruiz | Izquierda Diario, 2020-02-11
http://www.izquierdadiario.es/Ministras-feministas-y-racializadas-los-peligros-de-la-ilusion-institucional

Buen ejemplo de estos nombramientos “ilusionantes” ha sido el de Rita Bosaho, feminista afroespañola de Podemos, que ha tomado posesión del cargo de Directora General de Igualdad de Trato y Diversidad Étnico Racial en el actual gobierno, después de que la concejala del Ayuntamiento de Gijón, Alba González, renunciase al cargo ante el notorio malestar que habían expresado mujeres pertenecientes a colectivos racializados por su nombramiento.

También la diputada de Podemos, Beatriz Gimeno, ha tomado cargo de responsabilidad en este gobierno asumiendo la Dirección del Instituto de la Mujer junto a Boti García como Directora General de Diversidad Sexual, ambas reconocidas feministas lesbianas y defensoras de los derechos de los colectivos LGTBI.

El hecho de que haya mujeres racializadas o lesbianas en el gobierno es un cambio simbólico significativo y sin dudas un importante guiño al movimiento feminista, que ha sido uno de los movimientos sociales más activos y masivos en el último tiempo. Pero el que ellas sean parte del gobierno genera ilusiones en muchas mujeres que llevan a “institucionalizar nuestras demandas” con consecuencias como la no convocatoria de Huelga Laboral este 8M 2020.

Pero, ¿puede la presencia de algunas mujeres feministas, por más buenas intenciones que tengan, en un gobierno social-liberal hegemonizado por el PSOE producir un cambio real en las condiciones materiales de vida de aquellas a las que quieren representar?

Es decir, su nombramiento en estos cargos no implica que se vayan a cerrar los CIES o derogar la Ley de Extranjería, ni que vaya a haber educación sin discriminación para las gitanas, o educación sexual plena en todos los niveles educativos, dejando de financiar la educación concertada religiosa. Tampoco logrará acabar con la lesbofobia ni poner fin a la aterradora tasa de mortalidad de las trans, que se apoya en cuestiones estructurales como la precariedad y la explotación capitalista. Ni mucho menos implicará cambiar de forma sustancial las condiciones de vida de las mujeres en situación de prostitución o de las trabajadoras precarias.

Todo esto no depende de que un par de personas integren un gobierno, ni de su identidad sexual, ni de su buena voluntad. Alcanzar estas demandas conlleva poner en jaque al estado capitalista atacando a la propiedad privada y las instituciones patriarcales como la Iglesia.

Las conquistas que los movimientos de mujeres y LGTBI han logrado arrancar a los gobiernos históricamente, desde el derecho al voto, el derecho al divorcio y al aborto o el matrimonio igualitario, han sido subproducto de las luchas emancipatorias, con métodos radicales, autoorganización y confrontación con el Estado, nunca han sido “migajas” regaladas desde arriba.

Pero, al mismo tiempo, esa ampliación de derechos (y no para todas, ya que las migrantes siguen sin derechos políticos y sociales), siempre contrastó con una profunda desigualdad ante la vida. Las mujeres son mayoría entre las más precarias y las más pobres.

En concreto, sin derogar reformas laborales que han ayudado a condenar a las mujeres a una vida de precariedad y doble jornada laboral, no se puede pensar en un feminismo para las más explotadas. Y eso es algo que este gobierno ya ha anunciado que no va a hacer. Y tampoco puede haber un feminismo para la mayoría de las mujeres desde un gobierno que reconoce que no piensa meter mano en los intereses de la reaccionaria Iglesia católica o la gran banca.

El gobierno social-liberal necesita darse un baño de legitimidad, y lo hace mediante estas incorporaciones, cuya presencia no cambia el carácter imperialista y capitalista, racista y patriarcal del Estado.

En vez de seguir esta lógica del “mal menor”, que tiene mucho de mal y poco de menor, ¿por qué no organizarse de una vez para luchar por un movimiento de mujeres independiente del Estado, para desarrollar la coordinación junto a otros movimientos y la clase trabajadora?

Si la tarea es ardua será mejor que empecemos cuanto antes.

viernes, 26 de julio de 2019

#hemeroteca #trans #transfobia | Marcharon en Córdoba contra los travesticidios y transfemicidios

Imagen: La Izquierda / Marcha 'Memoria trans' en Córdoba, Argentina
Marcharon en Córdoba contra los travesticidios y transfemicidios.
La movilización se realizó este jueves por la tarde bajo el lema “Resistir para existir. Memoria trans”.
La Izquierda Diario, 2019-07-26
https://laizquierdadiario.com/spip.php?page=voice&id_article=134821

Cientas de personas marcharon este jueves desde las 17 para visibilizar el reclamo contra los travesticidios y transfemicidios. La marcha fue organizada por la Asamblea Trans Travesti Córdoba y se sumaron Ammar y la Red de Reconocimiento del Trabajo Sexual, además de organizaciones sociales, de mujeres y de izquierda como Pan y Rosas, Isadora, 1969 y Libre Diversidad.

Tuvo como consignas “Basta de travesticidios y transfemicidios, el Estado es responsable; inclusión laboral ya; infancias libres de violencia y discriminación; salud integral trans; y aborto legal para lxs cuerpxs gestantes”.

La marcha llegó hasta el Museo de Antropología, en la calle Irigoyen, donde se leyó un documento.

En el mismo se dio cuenta de la situación alarmante que vive el colectivo trans y travesti. “Nuestro promedio de vida es de entre 32 y 43 años y los motivos de nuestras muertes son todos evitables, ligados a la vulneración de nuestros derechos. Nuestras muertes son responsabilidad de todas las instituciones del Estado, legitimadas por una cultura heteropatriarcal”.

Se remarcó que este año se registraron 122 ataques de violencia hacia el colectivo diverse y disidente hasta el 17 de mayo, un hecho de violencia cada 27 horas. “El 76% de los casos de violencia fueron dirigidos directamente al colectivo travesti trans y el 24% a otras identidades diversas disidentes. El colectivo trans y travesti llevamos 44 compañeras muertas en lo que va del año”.

En cuanto a la Ley de Identidad de Género, se exigió que la Provincia de Córdoba adhiera plenamente y genere políticas públicas de una real inclusión. “Solo tres hospitales tienen una mirada amigable hacia las identidades trans y solo en uno se realiza la reasignación de género”.

Otro punto que se exigió fue la aplicación de legislaciones de inclusión laboral trans. En Córdoba, el proyecto presentado está cajoneado y también el que se presentó en la Universidad Nacional de Córdoba.

"Estamos en pie de lucha y en las calles, para que se nos reconozca como sujetes de derecho. A la oscuridad no volvemos nunca más", plantearon.

En la movilización se hicieron presentes familiares de víctimas de travesticidios y transfemicidios. Una de ellas fue Soledad Moyano, la hermana de Laura Moyano. En el escenario donde se leyó un documento, Soledad recordó: “Hoy se cumplen 4 años del crimen de mi hermana y todavía no tenemos justicia. Por eso seguimos gritando por Laura y por todas las que nos han matado, es muy duro, pero seguimos luchando”.

La marcha se realiza a pocos días del inicio del juicio por el crimen de Azul Montoro, que sentará un precedente importante en la provincia, ya que por primera vez el homicidio de una persona trans es calificado como femicidio. La joven trans de 23 años fue asesinada el 18 de octubre de 2017.

martes, 11 de junio de 2019

#hemeroteca #homosexualidad #despenalizacion | Botsuana elimina las leyes que penalizan la homosexualidad

Imagen: Izquuierda Diario / Celebración de la despenalización de la homosexualidad en Botsuana
Botsuana elimina las leyes que penalizan la homosexualidad.
La Corte Superior de Gaborone, capital del país, consideró este martes que son inconstitucionales dos artículos del código penal de Botsuana que criminalizaban las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo en ese país del sur de África.
Izquierda Diario, 2019-10-11
https://www.izquierdadiario.es/Botsuana-elimina-las-leyes-que-penalizan-la-homosexualidad

Activistas por los LGTB, presentes en la sala del tribunal, celebraron la decisión unánime, que se produjo un mes después de que un tribunal de Kenia rechazó un intento de derogar leyes similares, presentes desde la era colonial.

"En nuestra opinión, las secciones 164 y 165 menoscaban el derecho del demandante a la dignidad, la privacidad y la libertad y, en último término, son discriminatorias en la práctica", declaró uno de los tres magistrados instructores del caso, Michael Leburu.

En concreto, el fallo invalida las secciones 164 y 165 del código penal de Botsuana, aprobado en 1964, que criminaliza el "conocimiento carnal contra natura" y "los actos indecentes entre personas", respectivamente.

Los jueces dieron la razón a varios litigantes, entre ellos, Letsweletse Motshidimang, un ciudadano de Botsuana que cuenta también con el apoyo de organizaciones locales e internacionales como el Centro de Litigación de África del Sur (SALC, siglas en inglés).

Los demandantes habían pedido revisar la constitucionalidad de las leyes que criminalizan las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, que hasta el momento podían ser castigadas con penas de hasta siete años de cárcel.

El Gobierno presentó un amparo para evitar el fallo aduciendo que la sociedad botsuanesa no estaba aún preparada para este cambio legal, un argumento muy utilizado por los sectores antiderechos.

Los magistrados también rechazaron ese argumento al decir que “La opinión pública en casos como estos es relevante, pero no decisiva. Se trata de derechos fundamentales más que del punto de vista del público", consideró Leburu.

"El Estado -concluyó- no puede actuar como un policía en las camas de la gente", y la criminalización de las relaciones sexuales de las personas "no forma parte del interés común".

Botsuana se suma así el grupo de 21 naciones en el continente africano, como Ruanda, Costa de Marfil o Seychelles, que no criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo, ya sea porque han sido despenalizadas o a causa de un vacío legal.

La noticia es un nuevo avance para la comunidad LGTBI en África, después del fallo adverso sufrido este 24 de mayo en Kenia, cuando el Tribunal Superior de Nairobi declaró constitucionales los artículos del Código Penal que criminalizan las relaciones homosexuales.

martes, 14 de mayo de 2019

#hemeroteca #lgtbi #activismo | Sejo Carrascosa: “Cuestionamos al Régimen y también al régimen heterosexual”

Imagen: Izquierda Diario / Sejo Carrascosa
Sejo Carrascosa: “Cuestionamos al Régimen y también al régimen heterosexual”.
Militante de la liberación sexual desde los años 70, Sejo Carrascosa nos cuenta sobre la historia de este movimiento en el Estado Español a 50 años de la gesta de Stonewall.
Roberto Jara | Izquierda Diario, 2019-05-14
https://www.izquierdadiario.es/Sejo-Carrascosa-Cuestionamos-al-Regimen-y-tambien-al-regimen-heterosexual-129795

En los años 70 la agitación social se extendió por todo el mundo, desde el auge del movimiento obrero hasta la eclosión de un movimiento por la liberación sexual, pasando por las luchas por la emancipación femenina o contra la discriminación racial. En el Estado Español todos estos ingredientes se encontraron en la llamada "Transición" tras la muerte del dictador Franco.

A través de esta entrevista recorremos la historia de la lucha contra la Ley de Peligrosidad Social, con la que el franquismo encarcelaba a la disidencia sexual desde 1970, la amnistía sexual y política como grito de la calle en una Transición manejada desde arriba, las primeras manifestaciones del Orgullo tras la muerte de Franco o las organizaciones que nacieron en ese caldo de cultivo para el cuestionamiento.

ID: ¿Cuál es la situación para la diversidad sexual a la muerte de Franco?

Sejo: Parece que Franco se lleve muriendo mucho tiempo, porque hay un movimiento creciente en las calles contra la dictadura y porque la burguesía quiere una cara nueva para pasar sus planes. Hay una eclosión del movimiento obrero, pero también sale a la calle la juventud. Había censura en los libros, en el cine, en la música y eso causaba una gran ansiedad por conocer, por formarse y por vivir de otra forma, porque lo que se nos ofrecía a la juventud no era nada bueno.

Ese es el escenario en el que hay que enmarcar la diversidad sexual, Chueca ya existía y al mismo tiempo, también podías ir preso. En estos barrios se juntaba la diversidad, también porque estaban las sedes de partidos políticos, como la LCR o la CNT en la Calle Libertad, o algún pub, como la Vaquería.

La Ley de Peligrosidad Social con la que nos detenían comenzó a aplicarse menos, porque estaban más ocupados reprimiendo al movimiento obrero o estudiantil y la diversidad sexual empezó a florecer. La liberación sexual se pelea en esos años y no queríamos que fuera sólo para los heteros, sino que en los espacios donde empezaron a surgir la vida en común o nuevas formas de parejas, también hicimos que ser marica o bollera no estuviera mal visto o no tuviéramos que esconder la pluma.

ID: En el momento en el que eclosiona esa diversidad sexual también lo hace la lucha para defenderla, ¿cómo es organizarse en esos años?

El movimiento surge en un primer momento para derogar la Ley de Peligrosidad Social, pero también llegan influencias desde el Mayo del ‘68, desde la contracultura americana del amor libre o desde el FUORI italiano, que se ven en las primeras organizaciones, cuando se funda AGHOIS, el FAGC o el MDH, por ejemplo. Esos nuevos planteamientos sobre formas de vivir se suman a algo que ya había, una base de análisis marxista de la sociedad, las relaciones y la familia.

En esos años cuestionamos a la Transición que está armando el régimen, pero también al propio régimen heterosexual, y se producen los que van a ser las obras más avanzadas, como los del FHAR francés, 'La cuestión Homosexual' de Jean Nicolas o los 'Elementos de Crítica Homosexual' de Mario Mieli, de Italia. Era importante tener una base política y por eso leíamos, nos politizábamos y cuestionábamos. Todo esto llevaba muchos años prohibido y por eso teníamos aún más avidez para hacerlo. Nos hubiéramos leído la guía de teléfonos si la hubieran censurado.

Había todo tipo de demandas, por ejemplo, se pedía que al igual que hubiera un descanso para el bocadillo en la fábrica, hubiera un descanso para tener relaciones sexuales. Se iba a dar charlas a las asociaciones de vecinos sobre cómo tener sexo anal. No había únicamente morbo para asistir a estas actividades, sino también una carga política de orgullo muy grande.

Y los movimientos sociales las iban aceptando, como en Madrid, donde el FLHOC participó en una Coordinadora de Grupos Marginales, que juntaba a los presos en lucha, los minusválidos, los psiquiatrizados y la diversidad sexual. Los márgenes eran importantes, eran desde donde queríamos cambiar el centro, en lugar de querer pertenecer al centro sagrado a toda costa, como ahora. Había grupos muy presentes que seguían planteando un cambio revolucionario, comunistas y anarquistas, que en la discusión entre reforma o ruptura hablaban de revolución abiertamente.

ID: Precisamente, sobre el concepto de marginación has comentado que se dan ciertas alianzas. Este tipo de solidaridad tiene toda una historia, ¿qué podemos extraer de estas experiencias de alianza en lucha para 2019?

Sejo: Las cosas han cambiado mucho, y ahora hay temas de los que no se hablaba entonces, como el racismo o el cambio climático. No tenemos que desterrar lo que teníamos, sino entender que hoy contamos con más piezas. Esto no quiere decir que vayamos a solucionar todo ahora, pero tampoco que votando una vez cada cuatro años se arregle algo, eso es una ilusión. En aquella época no nos planteábamos que no era lo mismo ser de la diversidad sexual que homosexual y gitano o lesbiana y migrante, por ejemplo, esto ahora está más presente.

Ahora es más fácil hacer alianzas porque es más fácil moverse y comunicarse. Entonces era muy difícil ir a otro país o no teníamos ordenadores. También tenemos que enfrentar una costumbre, y es que durante mucho tiempo a la lucha por la diversidad sexual nos han venido tratando como a un florero, para aparecer, pero no cambiar las cosas, o nos decían “hablar de lo vuestro”.

Por otra parte, la lucha del movimiento de mujeres en aquellos años fue muy importante para la diversidad sexual, con lo que se llamaba entonces las “urgencias”: aborto, divorcio, adulterio. Estas tres demandas venían prohibidas por leyes muy obsoletas del franquismo y se ganaron con la lucha de las mujeres, lo que sirvió mucho para sumar una cuarta, la Peligrosidad Social. Cuando pudimos trabajar en común, fue muy útil.

Además, hay que tener en cuenta el sectarismo de los partidos, ya que había todo tipo de grupos que trataban de intervenir en los frentes de masas para intentar cooptarlos en mayor o menor medida. Cada partido tenía su sindicato, su grupo juvenil, su grupo de mujeres y... su grupo de gais y lesbianas no. El PCE intentaba influenciar al MDH, pero no pudo porque era muy homófobo, como el PTE, la OIC o la ORT.

Sin embargo, los trotskistas, como la LCR, por ejemplo, sí que lo llevaban mejor. Los anarquistas tenían un conflicto con esta cuestión entre los grupos autónomos, que sí que la apoyaban y se parecían más a la nueva izquierda del Mayo Francés, con los cuadros de la CNT que venían del exilio y decían que “el sindicato no era sitio para putas y maricones”.

Las alianzas en realidad se iban haciendo en el día a día como una práctica. Cuando hablas con gente que ha vivido procesos revolucionarios ves que son momentos de una intensidad muy importante, porque tu vida deja de estar en manos del capital en ese tiempo. En la Transición un día estabas en una manifestación vecinal, otro día en la de las mujeres, otro día en la de la diversidad, porque sentíamos que eso era lo que había que hacer, y así se iba formando todo.

ID: ¿Podemos hablar de que hay una Transición para la diversidad sexual?

Sejo: Yo creo que sí, porque vivimos esa misma Transición, que según avanzaba ya nos iban diciendo que aquello por lo que luchábamos no iba a llegar, que se estaba pactando y que hay una crisis económica. El PSOE la gestiona a base de despidos y privatizaciones, viéndose mucha gente sin empleo. En los barrios obreros empieza a haber mucha droga, especialmente heroína. Se provocó una lógica de “yo paso” a fuerza de derrotas, se impuso el “yo paso” de la política porque nos hemos ilusionado, hemos luchado y no ha servido.

También, que se derogue la Ley de Peligrosidad Social es muy importante, porque va a haber un reflujo en lo que llamábamos “el desencanto”. Ya no te pueden detener por ser homosexual, pero te pueden matar por tener mucha pluma o equivocarte ligando. Muchas pequeñas organizaciones se disolvieron y se juntaron muchos factores, en una línea que pasaba por “ya no me persiguen por esto, ya no creo en organizarme y como no tengo trabajo ni perspectivas de futuro, me drogo”.

Yo soy de San Blas, un barrio obrero de Madrid, que estaba lleno de familias obreras jóvenes con dos o tres hijos. Todos esos niños somos del babyboom y en los años 1980 nos vimos sin trabajo ni muchas alternativas para cambiar la situación o para pasarlo bien, ahí aparece la droga, que sirvió para aplastar también a toda una generación que se venía movilizando.

ID: La década de los 80 llegará con esta serie de ofensivas, como el aumento del desempleo, la precariedad, la reconversión industrial, pero también son los años de la aparición pública del VIH, ¿cómo se vive y se combate?

Sejo: La gran diferencia es que cuando viene ya no hay un gran movimiento social y estructuras que vayan a hacer frente a todo esto. Cuando empieza el VIH es un golpe muy duro, porque se piensa que es posible tener tu pareja, irte a vivir a Madrid o a Barcelona y tener a tu familia en el pueblo que no sabe nada, pero cuando llega es una bofetada en la cara, porque viene con un estigma muy fuerte para la diversidad.

Nos dejaron en la desinformación más absoluta, sólo sabíamos que te podías contagiar por jeringuilla, no sabíamos si se transmitía por el sexo o por darte un beso. El estigma y el rechazo a la diversidad que reunió en torno a si fue muy violento, con casos de gente que moría en la más absoluta soledad.

Los grupos de la diversidad de entonces eran mucho menos que años atrás. La COFLHEE, que había sido una coordinadora estatal se había quedado en Euskadi o en Galicia, con grupos de muy pocas personas y la capacidad de movilizarnos no era la de antes. Cuando el VIH surgió, muchos grupos decidieron no abordarlo para no estigmatizarse más, para no ahondar en esa relación gais=SIDA, diciendo que era un problema de salud pública, que se estaban creando los Comités Anti-SIDA y que se encargarían.

Entre esta postura y la debilidad numérica, se va a tardar en reaccionar ante el VIH-SIDA como una cuestión política para la diversidad hasta finales de los años 1980, cuando ya hay un discurso de que “afecta a todo el mundo y le puede pasar a cualquiera”, pero le pasa con mucha más virulencia a los sectores más oprimidos y marginados de la sociedad, aunque sean mucho más visibles las víctimas ricas y privilegiadas que arrastraron mayores campañas contra el SIDA.

Había también, cuando no una condena, una complacencia desde el argumento de que “Dios les ha castigado”, “es que son muy promiscuos” o “es que hay gente que se droga”. Todo esto supuso una reacción a una época pasada de liberación sexual, que incluso en los sectores más sensibilizados pintaba a las personas afectadas como víctimas, pero que en cierta manera, “se lo habían buscado” por cosas como tener más de una pareja. Esto trae una reacción moralista de abstinencia como forma de protección, frente a la idea de libertad sexual.

ID: Esta situación inaugura una nueva etapa en la que el eje pasa de la transformación de la sociedad a la resistencia, toda una división histórica de las estrategias de lucha de la diversidad sexual. ¿A día de hoy, que lecciones podemos sacar de esto?

Sejo: Las lecciones dependen de quién eres y de a dónde quieras llegar. Hoy en día, por ejemplo hay algo que se hace mejor que entonces, tener mayor sensibilidad hacia otras realidades corpóreas y políticas. Una lección es seguir rompiendo con el universalismo sobre la diversidad, que aún está muy a la medida de las personas no racializadas, o con el capacitismo.

También hay que entender que los ejes de opresión nos atraviesan de diferentes formas según quienes seamos. Se habla de ciudadanía, pero hay gente que es más ciudadana que otra. Tenemos que ver cómo unimos estas experiencias y sensibilidades para fortalecernos y eso es algo que pienso cuando veo como han sido todos estos años.

Ahora el feminismo hace aparición, pero su poder no está en hacer cuotas de mujeres, sino en un movimiento que esté en la calle cuestionando y proponiendo salidas a este sistema capitalista. También es importante ver que ahora es más fácil conocer lo que sucede en otros lugares, porque muchos movimientos están también a nivel internacional y nos puede aportar mucho ver cómo se lucha en otras partes del mundo.

viernes, 3 de mayo de 2019

#hemeroteca #violenciasexual #transfobia | Lucas Mathías Gargiulo: "Cuando les dije a los policías que soy un chico trans no quisieron asentar que me violaron"

Imagen: La Izquierda / Lucas Mathías Gargiulo
"Cuando les dije a los policías que soy un chico trans no quisieron asentar que me violaron".
Lucas Mathías Gargiulo, un joven trans tucumano de 24 años y activista por los derechos de la diversidad sexual, tuvo que denunciar el ataque que sufrió la madrugada del miércoles en un video en Facebook porque en la comisaría no le creyeron nada.
Alejandra Arreguez | La Izquierda, 2019-05-03
http://www.laizquierdadiario.com/Cuando-les-dije-a-los-policias-que-soy-un-chico-trans-no-quisieron-asentar-que-me-violaron

Lucas tiene 24 años y es activista por los derechos de la diversidad sexual. Fue perseguido, golpeado y violado por tres hombres. Luego en la comisaría desoyeron la denuncia y en un hospital le dijeron que no tenían personal para atenderlos. El odio hacia las personas trans al orden del día.

“Empecé a caminar por Paso de los Andes y antes de llegar a la Italia me interceptan tres tipos que venían en una moto. Comenzaron a golpearme hasta que no di más y me caí al piso. Ellos pensaron que yo era un chico gay, porque me decían ’ahora te vamos a hacer machito, puto", contó Lucas.

Pero eso no fue todo, en la fiscalía "no pusieron nada, pero nada, de la violación. Se los dije, que dejaran constancia, y me cambiaban de tema, no me escuchaban. Me mandaron a un médico forense en la Subjefatura de Policía, pero por las lesiones, no por la agresión sexual. Estuve dos horas esperando y recién me dijeron que el médico no iba a llegar, que venga a ver si lo encontraba a las seis de la tarde o que directamente fuera mañana", denunció.

El hecho, además, ocurrió a dos cuadras de la Comisaría Sexta, a tres cuadras de la Subjefatura de policía y a seis del ex Comando Radioeléctrico, donde ahora funciona la base de los patrulleros y motoristas del 911.

Basta
En la Argentina de la Ley de Identidad y la Ley de Matrimonio Igualitario, la diversidad sexual y las mujeres tienen un largo camino por recorrer. En la "década ganada" también ganó Bergoglio, que se convirtió en el papa Argentino y dijo que las personas trans eran "bombas nucleares", luego de declarar la "Guerra de Dios". La misma institución que pelea contra la Ley de Educación Sexual.

Mención aparte merece el Código Contravencional que rige en Tucumán fue implementado durante la última dictadura y permanece vigente, aunque haya sido declarado inconstitucional. Otorgándole el poder de “juez y parte” a la Policía, funciona como una herramienta para el control de los barrios pobres, hostigar a la juventud, y como una “caja chica” de ingreso de dinero. Se estima que en un mes son detenidas 500 personas y que la mitad de ellas cumple los siete días de arresto. La mayoría son jóvenes, los motivos son arbitrarios (“desorden en la vía pública”, “merodeo”).

El "sentido común" no nace de la nada, la Iglesia, la policía y los partidos patronales que la financian son responsables de seguir reproduciendo un discurso reaccionario, y frente al cual se amparan, por ejemplo, los atacantes de Lucas. En la provincia lo vemos encarnado en personajes como Silvia Elías de Pérez del PRO, el exgobernador peronista Alperovich y Manzur, ex ministro de salud de Cristina Fernández, todos con múltiples lazos con la Iglesia católica.

domingo, 10 de marzo de 2019

#hemeroteca #cine #antisocial | “El Ángel”: muerte, humor negro y antiheroismo en la Argentina de los 70

Imagen:Izquierda Diario / Carlitos, protagonista de 'El Ángel'
“El Ángel”: muerte, humor negro y antiheroismo en la Argentina de los 70.
Eduardo Nabal | La Izquierda Diario, 2019-03-10
http://www.izquierdadiario.es/El-Angel-muerte-humor-negro-y-antiheroismo-en-la-Argentina-de-los-70

Película argentina cuando menos “distinta” y “desbocada” que mezcla la comedia sexual, el melodrama familiar, el thriller con humor negro y la sátira social.

El filme parte de un hecho real, de un personaje de carne y hueso, de la historia de un joven que se convirtió en una suerte de demonio para la opinión pública y la prensa sensacionalista por el calibre de sus crímenes (robos y asesinatos) y por su conducta que se tilda de antisocial. Es ahí donde el trabajo sólido y a ratos sórdido (sin perder un atisbo de un extraño dinamismo y buenas dosis de humor negro) se desmarca de la “historia oficial” creando una suerte de personaje antiheroico, con una visión cínica de la existencia e incapaz de calibrar el alcance de su periplo como ladrón a mano armada por diferentes mansiones y comercios de la Argentina de los años 70 en plena ebullición social y bajo el manto ambivalente del peronismo.

El filme, no obstante, elude cualquier suerte de didactismo a favor de mostrar un personaje psicológicamente desbocado en un entorno marcado por la codicia, el miedo, la doble moral y el ansia de poder. La intervención de “El Deseo filmes” (productores también de la impagable “Relatos salvajes”) en la producción, le permite además desarrollar con mayor barroquismo e ironía la ambigüedad sexual de nuestro singular “Carlitos” que ocupa casi todos los planos de una historia contada con un brío y ritmo que ya de por sí la dotan de interés. Aparte de sus matices, claroscuros, detalles sangrientos y tensión entre todos los personajes que, empezando por el joven protagonista, acaban cruzando la raya con “la normalidad” y “las reglas sociales” para situarse del lado del crimen semiorganizado y del amor más allá de las convenciones.

“El Ángel” elude el moralismo, aunque tampoco pretende eludir el siniestro periplo de Carlitos por el amor, el desvarío y la muerte, que apenas dejan mella en su expresión descarada y angelical. Su contacto casi amoroso con su colega Rubén y la suerte de nueva familia disfuncional que forma con los padres de este, son algunas de las cartas que el realizador Luis Ortega juega con mayor soltura, valentía y falta de tapujos.

La película no incide demasiado en las causas y si nos muestra con fuerza e ironía los actos del personaje principal que tiene una notable habilidad para moverse, entre el engaño y la trifulca, por un sendero y un ambiente marcados por la mediocridad y una suerte de hostilidad que va y viene con (y contra) nuestro imposible protagonista.

Así, un sabio humor negro con toques almodovarianos, acompaña a este thriller de calado “amoral” sobre un personaje disfuncional socialmente que realmente existió y que logra fascinar a la cámara en sus elegantes y sinuosos movimientos entre el crimen, la pasión, la mentira y la venganza. Irreprochable su factura técnica y la capacidad de combinar el horror con la poesía, el humor y el esperpento.

No estamos ante una película para amar a ninguno de sus personajes, pero si para sorprenderse con la personalidad del protagonista y su feroz interacción con todo lo que le rodea. Entre el nihilismo y la violencia cercana al absurdo, mezclada con toques románticos y de comedia en las relaciones entre los personajes principales, el filme logra un extraño distanciamiento no solo del protagonista sino de esa sociedad argentina de los años 70, de la que se erige en un producto extremo y en cierto sentido sintomático/patológico. El propio realizador reconoce haber minimizado algunos de los aspectos más sórdidos de la personalidad y andanzas de Carlitos para darle un toque pop y antiheroico con matices autorreferenciales y autobiográficos.

Arropada en una profusa sucesión de canciones de la época, “El Ángel”, desde su pesimismo humanista, puede provocar sentimientos encontrados dependiendo del tipo de público, pero esgrime resortes fílmicos, interpretativos y audiovisuales para no dejar indiferente a nadie.

martes, 25 de septiembre de 2018

#hemeroteca #inmemoriam | Activista queer Zak Kostopoulos fue asesinado en Atenas

Imagen: La Izquierda Diario / Zak Kostopoulos
Activista queer Zak Kostopoulos fue asesinado en Atenas.
El activista y performer queer Zak Kostopoulos fue brutalmente golpeado hasta la muerte, supuestamente después del intento de robo de una joyería en la calle Glastonos, cerca de la Plaza Omonia en el centro de Atenas. El incidente ocurrió el viernes pasado a plena luz del día y ante varios testigos.
Eduardo Nabal · Periodista y crítico de cine, Burgos | La Izquierda Diario, 2018-09-25
http://www.laizquierdadiario.com/Activista-queer-Zak-Kostopoulos-fue-asesinado-en-Atenas

Kostopoulos era un conocido activista queer y LGBTQ+ y artista drag que luchó para eliminar los prejuicios que sufren las personas seropositivas.

Los medios de comunicación griegos presentan el asesinato de Kostopoulos como un accidente ocurrido cuando el dueño de la tienda trató de "proteger su propiedad". Sin embargo, según informaron algunos activistas “su asesinato está en todas las noticias presentadas como un accidente: murió tratando de escapar a través de un escaparate después de intentar un robo a mano armada. El brutal video que acompaña a esos artículos muestra una verdad muy diferente: un Zak desorientado y desarmado que trata de escapar y el dueño de la tienda con otro hombre que lo patea brutalmente hasta matarlo".

Otra versión cuenta que Zak no tenía la intención de robar la tienda en absoluto, y entró solo para buscar protección de alguna pelea que sucedía cerca y terminó atrapad* cuando la puerta de seguridad se cerró automáticamente.

El espantoso y cruel video muestra a Zak, que ya apenas camina y lucha por mantenerse en pie, saliendo de la tienda por la ventana que rompieron con un extintor y perseguido por el dueño de la tienda y otro hombre que lo golpean mientras una multitud de espectadores se limitan a mirar. Cuando llega la policía motorizada griega, esposan a Zak, que yace golpeado y malherido en el suelo, en lugar de detener a sus agresores. El dueño de la tienda fue arrestado solo después de que el vídeo se hiciera público y se convirtiera en viral.

Después del asesinato de Zak, hubo una reunión de emergencia en la escuela politécnica de Atenas que acabó en una protesta espontánea de centenares de personas, con algunas protestas más pequeñas en otras ciudades. Más eventos están planeados por los activistas griegos en los próximos días ante este alarmante aumento de la violencia fascista y homófoba. 

DOCUMENTACIÓN
Greece: queer activist Zak Kostopoulos lynched to death in Athens.
Freedom, 2018-09-23

https://freedomnews.org.uk/greece-queer-activist-zak-kostopoulos-murdered-in-athens/

domingo, 1 de julio de 2018

#hemeroteca #homosexualidad #historia | Pioneros en la lucha por la emancipación: la Revolución rusa y la homosexualidad

Imagen: Izquierda Diario / Ilustración de Juan Artacho
Pioneros en la lucha por la emancipación: la Revolución rusa y la homosexualidad.
Luego de la revolución, Rusia fue el primer país del siglo XX en despenalizar la homosexualidad. No es exageración decir que fueron pioneros en el mundo. Un breve repaso por esta historia y la manera en que fue relegado y recuperado este legado.
Rodrigo López | Izquierda Diario, 2018-07-01
http://www.izquierdadiario.es/Pioneros-en-la-lucha-por-la-emancipacion-la-Revolucion-rusa-y-la-homosexualidad

En diciembre de 1976, en la revista ‘Critique Communiste’, Jean Nicolas, militante de la Liga Comunista Revolucionaria y activista gay del Frente de Acción Revolucionaria Homosexual, escribía “La cuestión homosexual”. Allí describía tres “etapas” en la lucha por la emancipación gay.

La primera generación corresponde a lo que podríamos denominar los “pioneros” de lo homosexual. En los ‘70 y ‘80 del siglo XIX se asistió a una progresiva medicalización de la homosexualidad que agruparía a un conjunto de prácticas sexo-afectivas bajo una etiqueta identitaria (homosexual), para diferenciarlas de (y subordinarlas a) aquellas que mejor se acomodaban a los fines de fortalecer la familia nuclear como ámbito privilegiado de la reproducción (la heterosexualidad). Como sostiene Zabiur, figuras como Karl Ulrichs o Magnus Hirschfeld son parten de un movimiento aun en formación cuya principal meta era la despenalización de la homosexualidad. Se inscribieron en el paradigma científico decimonónico en la “búsqueda de un fundamento biológico a la homosexualidad” [1] como reacción a la etiqueta de ‘contra natura’, y por esta vía a la construcción de una mirada positiva, aun tomando prestado (y cambiando el sentido) algunos de esos conceptos.

Una segunda etapa la ubicaba con el movimiento homófilo. Desarrollado en las décadas del ‘50 y ‘60 del siglo XX, predominantemente de clase media, el movimiento homófilo se dio objetivos políticos moderados: se abocarían a ganar una opinión positiva del público y de las autoridades mostrándose como discretos, dignos, virtuosos y respetables. Sus acciones se restringieron sobre todo a la búsqueda de ciertas reformas legales.

Una tercera etapa se abrió a partir de la irrupción de la revuelta de Stonewall en junio de 1969. La cuestión homosexual se replanteó en términos de liberación sexual con una crítica radical al sistema capitalista que, en medio de la radicalización política de los movimientos sociales que emergieron post Mayo Francés, buscó estrechar lazos con el resto de las luchas de los oprimidos y explotados.

Tendríamos que agregar una cuarta etapa cuando, a partir de los ‘80, con la aparición del HIV/SIDA, el embate neoliberal y la caída de la URSS, las aristas más revulsivas de aquel movimiento que se había desarrollado en los ‘70 fueron perdiendo filo y la mayoría de las organizaciones de gais, lesbianas y travestis se abocaron a las cuestiones de la identidad y al horizonte de la ampliación de derechos civiles y formales en los marcos de las democracias capitalistas.

Hoy el Mundial que se juega en Rusia ofrece una postal pobre en esta materia; Putin mantiene una de las legislaciones más represivas contra los homosexuales. Pero lo cierto es que a principios del siglo XX y adelantándose en más de 40 años al resto del mundo, la revolución socialista que puso en pie el primer Estado obrero de la historia en 1917, rápidamente despenalizó la homosexualidad y se transformó en un primer laboratorio de emancipación. ¿Dónde ubicar entonces la experiencia rusa en este esquema?, o dicho de otro modo, ¿por qué la experiencia rusa ocupó un lugar marginal en la memoria y la tradición de aquellas organizaciones de liberación sexual que se plantearon un horizonte anticapitalista? Exploremos brevemente el ensayo ruso para volver luego a estas preguntas.

La Revolución rusa y la despenalización de la homosexualidad
La Unión Soviética en 1922 fue el primer Estado en el mundo que despenalizó el delito de la sodomía. Healey señala que dentro de las visiones sobre la sexualidad en la izquierda rusa existían dos campos potencialmente contradictorios: aquellas que se anclaban en los anhelos por destruir el viejo orden y aquellas que intentaban definir uno nuevo [2]. Señala que mientras los primeros enfocaron sus esfuerzos en eliminar la influencia de la Iglesia y el Estado, los segundos, a los que define como “racionalistas”, esgrimían una idea de sexualidad donde las disciplinas modernas, la medicina centralmente, tenían que apuntar a reforzar el “biopoder”, la salud, la capacidad reproductiva y productiva de la nueva sociedad socialista.

Aun sin contar con un desarrollo coherente y sistemático sobre cuestiones referidas a la homosexualidad, durante los primeros años de la revolución, al menos hasta 1928, la vertiente libertaria del pensamiento bolchevique hegemonizó, en términos generales, los abordajes hacia el asunto.

Como señala Healey contra la historiografía liberal, si bien es cierto que previo a la revolución los escasos esfuerzos por despenalizar la sodomía fueron llevados adelante por las fuerzas liberales, fueron los bolcheviques quienes realizaron los avances más decisivos en esta dirección. El gobierno revolucionario se dio un Código Penal recién en 1922, y allí hay que reconocer la búsqueda deliberada, y no accidental, de separar las relaciones homosexuales consentidas entre adultos de los efectos del punitivismo de Estado.

Como parte de este proceso de liberalización también hay que señalar la adhesión del gobierno soviético a la Liga Mundial por la Reforma Sexual. El Comisariado de la Salud, a cargo de Semashko, fue el que estuvo al frente de esta iniciativa. Higienistas, médicos y psiquiatras soviéticos trabajaron en común con el Instituto de Investigación Sexual de Berlín, presidido por Hirfcherld, uno de los centros más activos por el reconocimiento de los derechos homosexuales.

No obstante, la promulgación de leyes y sus efectos concretos en la vida cotidiana no era mecánica. Por el contrario, pervivieron soterradamente algunos discursos científicos y médicos que seguían patologizando las relaciones entre personas del mismo sexo. Fundamentalmente los enfoques racionalistas en la medicina encontraron un suelo fértil en la Rusia post-revolucionaria. Un sector del bolchevismo aún conservaba una mirada procreacionista sobre la sexualidad como principio reproductor de vida.

En este pasaje del enfoque legal (propio del zarismo) al enfoque médico, muchos interrogantes quedaron sin respuesta. Fundamentalmente: ¿la ciencia colaboraba efectivamente en permitir un desarrollo sexual libre, o más bien estaba preocupada en encontrar la razón última de esta “anomalía social”?

En el transcurso de la década del ‘20, y ya una vez que se clausura el proceso revolucionario en Europa y el stalinismo se va cristalizando como una burocracia política, las tendencias más libertarias van perdiendo peso al interior del Partido Bolchevique. Es en este marco que las nociones reproductivistas de la sexualidad se convirtieron en oficiales, utilizando todo el peso del Estado y la ley para reforzar un modelo de heterosexualidad obligatoria.

Los años del stalinismo y el “Termidor sexual”
Richard Stites utilizó el concepto de “Termidor sexual” para caracterizar este período [3]. El radicalismo sexual que acompañó a la revolución en los años ‘20 fue el principal blanco de este Termidor. Ideológicamente, señala Stites, para el stalinismo la vida privada de las personas no era políticamente relevante y las cuestiones sexuales eran distracciones burguesas.

De la mano de los grandes cambios experimentados tras la industrialización acelerada y los grandes procesos de urbanización, el stalinismo se abocó a reforzar una serie de mecanismos de control social para reforzar el rol de la familia y atacar diferentes formas de “criminalidad social”.

El contexto internacional también coadyuvó en este proceso. El ascenso de los nazis al poder a partir de 1932 fortaleció una retórica homofóbica a nivel internacional y la búsqueda de chivos expiatorios. La homosexualidad comenzó a ser señalada por el Estado como una desviación de clase y los homosexuales como “infiltrados” del fascismo.

En un artículo, Healey sostiene que los homosexuales rusos no lograron durante la década del ‘20 constituir una organización política que aprovechara los cambios introducidos por la revolución [4]. Políticamente desarmados, las posibilidades de una acción autónoma de resistencia eran lejanas, y mucho más a medida que las alas de la izquierda bolchevique fueron diezmadas y liquidadas bajo el terror stalinista.

La homofobia fue un discurso que sirvió para reforzar la estabilidad de la heterosexualidad como régimen de deseo y norma sexual hegemónica. Se alimentó de varios temores promovidos por la burocracia estatal: la corrupción de una juventud sana, la homosexualidad como remanente de la sociedad burguesa, el peligro del fascismo y las características no reproductivas del sexo entre hombres que amenazaba con la reproducción de la gran patria rusa.

Recuperar un legado, buscar herederos Volviendo entonces a la pregunta original: ¿por qué esta enorme experiencia histórica desapareció de la reflexión y las memorias gais durante buena parte del siglo XX?

En primer lugar, la brutal tradición homofóbica que instauró el stalinismo con el objetivo de fundamentar la liquidación de los progresos emancipatorios de la revolución. La reproducción de estos no fue autoría exclusiva del stalinismo; muchos de los argumentos esgrimidos para las políticas de persecución y criminalización a la homosexualidad en los años ‘30 en la URSS fueron repetidos, más tarde, en otras experiencias revolucionarias como la cubana [5]. Los prejuicios homofóbicos fueron adoptados como propios por parte de la nueva izquierda guevarista o maoísta [6].

Estas concepciones de la izquierda guevarista y maoísta anclaban su razón en un problema más profundo relacionado con el carácter de clase de estas organizaciones, sus estrategias y su política. Los movimientos guerrilleros reprodujeron una moral pequeñoburguesa basada en el atraso de las masas campesinas como fundamento de su homofobia. Nada más alejado de las tradiciones más avanzadas del socialismo revolucionario, que siempre estuvo a la vanguardia contra los prejuicios moralistas y reaccionarios.

En este marco las relaciones entre el emergente movimiento de liberación sexual y la tradición marxista nació bajo el paradigma de la mutua sospecha, y salvando algunas valiosas excepciones, la experiencia rusa en materia de libertades sexuales fue desplazada en el horizonte de pensamiento y acción por gran parte de este activismo.

Dean Healey sostiene que, si en la historia rusa muchos “espacios en blanco” fueron rellenados recién por la apertura de los archivos de la Unión Soviética luego de su caída, permitiendo avanzar en el conocimiento sobre terrenos antes inexplorados, tendríamos que decir entonces que “la historia de la comprensión y abordaje de la homosexualidad se encuentra seguramente entre los más ignorados” [7]. Durante años el acceso a información que permitiera esclarecer las actitudes revolucionarias hacia el amor homoerótico estuvo bloqueado.

Recién a fines de los ‘60 y principios de los ‘70 algunos referentes de la izquierda gay francesa e inglesa, con sus propias limitaciones, revisitaron los años ‘20 para extraer de allí algunas conclusiones. Se destacan algunas menciones en el ‘Deseo homosexual’ del francés Guy Hocquenghem, los escritos agrupados en torno a ‘Gay Left’, revista que se editara en Gran Bretaña entre 1975 y 1980, el texto de John Lauritsen y David Thorstad publicado en 1974, cuya gran contribución fue situar los esfuerzos rusos en el contexto del pensamiento progresista europeo y las políticas para demoler “los muros que separaban a los homosexuales del resto de la sociedad” [8].

Los avances realizados por la historia social a partir de la década del ‘90, entre las que se destacan las de Dean Healey y Laura Engelstein, permitieron rescatar del olvido las actitudes de la revolución hacia la homosexualidad e inscribirlas en el marco de un proyecto emancipatorio heredero de una larga tradición multifacética del pensamiento socialista. Socavaron la imagen de un ‘continuum’ en la construcción de una heterosexualidad conservadora y centrada en la familia entre los años ‘20 y ‘30, argumentando que el profundo viraje que implicó el stalinismo se realizó sobre la base de extirpar los ideales revolucionarios y antipatriarcales. En este marco inscribieron la recriminalización de la homosexualidad entre 1933-35 como parte de una política general tendiente a reforzar los roles de género y los mecanismos de control y disciplinamiento social.

La experiencia rusa adelantó muchas de las batallas que más adelante enarbolarían los movimientos de liberación sexual: la pelea contra el poder disciplinador del Estado, contra la institución eclesiástica y contra los efectos normativizantes de la medicina y otras disciplinas.

Los movimientos de emancipación sexual que se desarrollaron en los ‘60 y ‘70 legaron valiosas herramientas teóricas y políticas para pensar las vías para una vida libre de opresiones. Un arsenal con el que no contaban los bolcheviques cuando asumieron el poder. Como planteamos al inicio, los encuentros entre el marxismo y los planteos de liberación sexual no estuvieron exentos de tensiones, pero los bolcheviques se dieron una política de tomar como propias las experiencias más avanzadas del marxismo en su lucha contra los prejuicios morales para revolucionar el conjunto de las relaciones sociales.

El neoliberalismo fragmentó a las clases explotadas y los grupos socialmente oprimidos en identidades parciales, separándolas en luchas limitadas por sus reivindicaciones. Revisitar la experiencia de estos pioneros es, a fin de cuentas, volver a poner sobre el horizonte una perspectiva que se proponga unir lo que las clases dominantes separan artificialmente con el propósito de perpetuar su dominio. Porque compartimos enemigos comunes y anhelos similares: una sociedad sin explotación ni opresión de ningún tipo.
  • [1] Ibon Zabiaur, 'Pioneros de los homosexual', Anthropos, Barcelona, 2007, pp. 27-28.
  • [2] Dan Healey, ‘Homosexual Desire in Revolutionary Russia. The regulation of sexual and gender dissent’, Chicago, University of Chicago Press, 2001, pp. 110.
  • [3] Richard Stites, ‘Revolutionary Dreams: Utopian Vision and Experimental Life in the Russian Revolution’, New York, Oxford University Press, 1989, pp. 117.
  • [4] Ver Dan Healey “The Russian Revolution and the Descrminalisation of Hmosexuality”, ‘Revolutionary Russia’, Vol. 6, N.º 1, Londres, junio de 1993, pp. 46-49.
  • [5] A partir de 1965 se comienzan a implementar las Unidades Militares de Ayuda a la Producción, más popularizadas como UMAP, campos de trabajo a los que eran enviados opositores y gais.
  • [6] En su trabajo ‘Los antisociales. Historia de la homosexualidad en Barcelona y París’, 1945-1975, Geoffroy Huard trabaja los encuentros y desencuentros entre la izquierda y los movimientos de la diversidad sexual recorriendo alguna de estas discusiones.
  • [7] Dan Healey, ‘Homosexualidad y revolución’, Final Abierto, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 2018, pp. 29.
  • [8] John Lauritsen y David Thorstad, ‘The Early Homosexual Rights Movement (1864-1935)’, Nueva York, Times Change Press, 1974, pp. 62-63.