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miércoles, 26 de junio de 2019

#hemeroteca #influencers #gais | Fin de un ‘youtuber’ de 19 años: sería hasta gracioso si tanta imbecilidad no diese directamente miedo

Imagen: El País / James Charles en la gala Met
Fin de un ‘youtuber’ de 19 años: sería hasta gracioso si tanta imbecilidad no diese directamente miedo.
El vídeo que cargaba contra el 'influencer' James Charles alcanzó los 40 millones de visitas en un visto y no visto. Miley Cyrus y Kylie Jenner dejaron de seguirle. Su caída merece una reflexión.
Elsa Fernández-Santos | Icon, El País, 2019-06-26
https://elpais.com/elpais/2019/06/26/icon/1561562099_644484.html

Siempre he envidiado a los periodistas de belleza, rodeados de olores agradables, coloretes sin estrenar y eternas sonrisas. En los días malos, darme una vuelta por la planta de cosmética de un gran almacén amaina mi desánimo. Quizá por eso me cuesta creer que en el paraíso de las bases de maquillaje exista también el barro. Pero existe.

James Charles, celebridad del sombra aquí y sombra allá, protagonizó recientemente uno de esos culebrones cibernéticos con juicio sumarísimo tan sintomáticos de este delirante tiempo. Yo, la verdad, es que no sabía nada de este gurú de la belleza de 19 años hasta ahora, cuando se ha precipitado al vacío desde su olimpo de influencer millonario. Su fama empezó en Instagram, donde sus trucos para transformarse (ojos de gato, ceja perfecta) empezaron a causar furor.

Su canal de YouTube le catapultó al estrellato con vídeos que alcanzan hasta 20 millones de visitas. Con 17 años se convirtió en el primer chico que era rostro de una marca de maquillaje, Covergirl. También lanzó su propia firma. Con su aspecto andrógino, los vídeos de Charles empiezan siempre con un histérico “¡Hola, hermanas!”, emblema de la casa. Vivió su minuto de verdadera gloria global en la pasada gala Met, dedicada al camp, donde con maquillaje que transfiguraba su rostro de niño se codeó con la élite de la moda. Aquel día tocó techo.

Lo que vino después es un escándalo que intentaré resumir. Todo empezó cuando su vieja amiga y mentora Tati Westbrook, otra videobloguera, de 37 años, colgó un monólogo de 43 minutos titulado Adiós, hermana. En él, con tono de dulce gatita (“querido, lo hago por tu bien”), lo acusaba de no ser el mismo por culpa del dinero y la fama. Le seguía una interminable retahíla (“soy una influencer, una creadora, y tengo que hablar alto y claro”) que recoge una serie de malas prácticas entre videoblogueras (en su mayoría indescifrables para alguien ajeno a ese negocio) hasta llegar al meollo del asunto: en la fiesta de cumpleaños de Westbrook, James acosó a un hombre heterosexual. “Delante de todos, de mis hijos, tuve que disculparme al día siguiente... y eso no se hace... necesitas ayuda, James... Y, que quede claro, yo no odio a James Charles, le querré siempre”. Lo que no dijo es que se sentía traicionada porque Charles había promocionado las vitaminas de una marca rival.

En pocas horas, tres millones de usuarios se dieron de baja en el canal del maquillador, las acusaciones de presuntos acosos afloraron, las firmas asociadas a él empezaron a rescindir sus contratos y famosas admiradoras como Miley Cyrus y Kylie Jenner apretaron al botón de “dejar de seguir”. La debacle estaba en marcha. Charles respondió con otro vídeo, dramático, sin maquillar, con gafas y aire destruido. Pidió disculpas (falsas según el análisis facial realizado por otro canal) con el mismo sentimentalismo barato de su mentora: “Ella ha sido una madre para mí, su familia solo me ha dado amor y oportunidades, un hombro en el que llorar...”.

En el minuto final (esta vez la cosa, por fortuna, apenas duraba nueve), el maquillador se dirige a su madre y, bañado en lágrimas, remata la actuación: “Mamá, sé que quieres defenderme, estoy tan agradecido a ti y a todo lo que haces por nosotros, necesito que lo sepas”. Nada de esto debería hacernos perder ni un minuto de nuestro tiempo, pero es que solo el vídeo de Tati Westbrook recibió en poco tiempo 40 millones de visitas. Sería hasta gracioso si tanta imbecilidad no diese directamente miedo. Personalmente, seguiré confiando en las bondades de la planta de oportunidades de una gran superficie.

sábado, 24 de marzo de 2018

#hemeroteca #cine #testimonios | Kevyn Aucoin : el maquillador de las estrellas

Kevyn Aucoin : el maquillador de las estrellas.
[Kevyn Aucoin : Beauty and the Beast in Me].
Dirección y producción: Lori Kaye.
Participantes: Cindy Crawford, Andie MacDowell, Paulina Porizkova, Naomi Campbell, Christy Turlington, Linda Evangelista, Kate Moss.
Estados Unidos, 2017 / 86 min.
Estreno en Estados Unidos: 2017-07-07 / Estreno en España (TV): 2018-03-24

/ ES / EN* / Documental
/ Belleza / Gais / Homosexualidad / Kevin Aucoin / Moda / Maquillaje / Testimonios / Bullying homofóbico

Kevyn Aucoin, considerado el primer maquillador famoso (promotor de la imagen de las supermodelos de los 90), grabó a lo largo de los años cientos de videos de sus sesiones de trabajo y de sus propias reflexiones, mostrándonos una personalidad carismática que empezó a desarrollarse a partir de una infancia difícil hasta convertirse en el maquillador más demandado por las estrellas. 

Con 20 años, Kevyn Aucoin consiguió convertirse en el maquillador de Cindy Crawford para la portada de Vogue realizada por Richard Avedon, a la que siguieron otras 18 más. Atrás dejó una infancia traumática en el entorno rural de Louisiana, marcada por los abusos de sus compañeros de colegio. Hijo de una madre adolescente, convivió con su familia adoptiva en una ambiente irrespirable para un niño que, con 6 años, ya sabía que era gay. Aquejado de una extraña enfermedad, agromegalia, falleció en 2002 debido a un fallo hepático provocado por la ingesta de calmantes.

Christy Turlington, Naomi Campbell, Cindy Crawford, Linda Evangelista y Kate Moss son algunas de las incondicionales de Kevyn Aucoin que participan en este documental, una historia de la moda y la belleza de aquellos años que se apoya en el impagable archivo reunido por Aucoin gracias a su obsesión por documentar todo lo que hacía.

jueves, 22 de marzo de 2018

#hemeroteca #homosexualidad #testimonios | Kevyn Aucoin: la balada trágica del mejor maquillador de la historia

Imagen: El País / Kevyn Aucoin y Whitney Houston
Kevyn Aucoin: la balada trágica del mejor maquillador de la historia.
El festival Moritz Feed Dog emite el documental sobre la fugaz y abrupta historia del artista del maquillaje que definió la era de las supermodelos y se convirtió en una superestrella.
Noelia Ramírez | SModa, El País, 2018-03-22
https://smoda.elpais.com/belleza/documental-kevin-aucoin-maquillador-supermodelos/
  • “Tenía la habilidad de hacerte sentirte guapa” (Andie MacDowell).
  • “Podía hacerte cualquier cosa” (Naomi Campbell).
  • “Hacía cosas que no creerías” (Gwyneth Paltrow).
Cada vez que una estrella recogía uno de sus premios, allá por finales de los 90, el mismo nombre se repetía una y otra vez sobre el escenario: Kevyn Aucoin. Jennifer Lopez, Janet Jackson, Drew Barrymore o Courtney Love no dudaban en agradecer públicamente la labor de su amigo y maquillador de cabecera. El suyo y el de todas las mujeres dignas de negrita en la crónica social de la época: desde el celebérrimo escuadrón de supermodelos –Turlington, Campbell, Schiffer, Valetta, etc–, a actrices de renombre –Winona Ryder, Susan Sarandon, Julianne Moore o Paltrow (a la que maquilló el día que recogió el Oscar)– o divas incontestables como Liza Minelli, Whitney Houston, Tina Turner o Cher. Todas querían al chico desgarbado y altísimo que se convertiría, en palabras de Andie MacDowell, en “el maquillador más importante que haya existido”. Desde que llegó a Nueva York en 1983 hasta su muerte, en 2002, prácticamente todas las mujeres que poblaban las revistas de moda, acudían a los Oscar o llenaban estadios con su música recurrían a él. Aucoin las hacía sentirse especiales bajo sus manos. Así lo certifica el documental 'Kevyn Aucoin: beauty and the beast in me', una de las joyas de la programación del festival Moritz Feed Dog4, el certamen de cine documental de moda que arranca hoy en Barcelona.

Mucho antes de que Pat McGrath fuese la maquilladora que influye a toda una industria o que las Kardashian popularizasen sus líneas de maquillaje, estuvo Aucoin, conocido como el padre del ‘contouring’, estilista de belleza de cabecera de ‘Vogue’ y autor de tres ‘best sellers’ sobre maquillaje que provocaban tsunamis de fans en las librerías en cada lanzamiento.

Su abrupta historia de fama y celebridad acabaría en la idílica granja que había comprado al norte de Nueva York a los 40 años, tras las complicaciones de una sobredosis de barbitúricos contra el dolor crónico que le causaba su acromegalia, una enfermedad rara, crónica, causada por una secreción excesiva de la hormona del crecimiento. En los últimos dos años había crecido cinco centímetros y aumentado dos tallas de calzado. Se había vuelto adicto al Xanax y al Vicodin, anulaba citas y se desmayaba frecuentemente. Su muerte conmocionó a todo el mundo del espectáculo. Mary Tyler Moore resumiría la influencia de Aucoin en la vida de las mujeres prominentes que conoció: “Existen tres hombres en mi vida que tuvieron la habilidad de hacerme sentir la única persona del mundo mirándote, solo con sus ojos: una fue Sinatra, la otra fue el Papa y la tercera fue Kevyn”.

Tras su muerte se recuperaron centenares de cintas de grabaciones privadas del maquillador, que nutren buena parte del documental. “Cuando nadie grababa entre bambalinas, él siempre llevaba la cámara”, recuerda Crawford en la cinta. Con el granulado característico del VHS, aparecen por el metraje todas esas mujeres que marcaron una década antológica: vemos a una extrovertida Cindy Crawford contar chistes sobre pechos operados, a Naomi Campbell bailar coreografías, a Linda Evangelista bromear sobre el impacto de su polémica cita sobre no salir de la cama por menos de 10.000 dólares o a Whitney Houston a carcajada limpia. “Antes de que existieran los ‘selfies’ e Instagram, Kevyn ya lo dejó todo grabado”, apunta Amber Valetta. Tal era su fervor por registrarlo todo que hasta el espectador puede escuchar los mensajes suplicantes de citas y encuentros que le dejaban en el contestador Liza Minelli o Winona Ryder. “Supongo que lo hacía para dejar pruebas de su éxito frente al niño de 8 años que tanto sufrió, era como para decirse a sí mismo que todo iría bien”, apunta Paltrow.

El hombre que “sacaba la mejor parte de ti” también convivía con un escudo al que nadie podía llegar. Aucoin nunca superó el vacío y trauma de ser adoptado (“más que elegido, me sentía como no querido”, contó en una entrevista), un episodio que siempre relataba a su entorno más cercano. Nieto de un integrante del Ku Kux Klan, se crió en la homófoba Luisiana y a los seis años descubrió que era gay. “Era aterrador, me pegaban cada día. Solo tenía a Barbra Streisand”, cuenta en una entrevista televisada (a Streisand acabaría maquillándola en varias ocasiones).

A pesar de que contaba con el apoyo incondicional de sus padres adoptivos –dejaron de ir a la iglesia porque el cura condenó la homosexualidad en un sermón–, él sufrió bullying y amenazas durante su infancia y adolescencia. Cuando llegó al instituto tuvo que dejar las clases porque sus compañeros le amenazaban de muerte y hasta le intentaron atropellar. Tras estudiar cosmética y labrarse una carrera en Nueva York, Aucoin se puso en contacto con su madre biológica. La mujer, que accedió a encontrarse con él, le rechazó hasta en dos ocasiones porque era gay. “Creo en lo que dice la Biblia”, cuenta su madre biológica en el documental, “le dije que si le hubiese criado yo no hubiese sido gay”, afirma sin atisbo de duda. Una de sus parejas, Erik Sakas, recuerda en la cinta cómo afectó ese rechazo a su carrera. Aucoin optó por el activismo LGTBQ y grababa mensajes de apoyo para niños de la comunidad gay con sus amigas ‘celebrities’: “En ellas buscaba el apoyo materno que nunca tuvo”.

viernes, 16 de marzo de 2018

#hemeroteca #homosexualidad #testimonios | La triste historia del primer maquillador famoso

Imagen: Google Imágenes / Kevyn Aucoin y Jeremy Antunes
La triste historia del primer maquillador famoso.
Kevyn Aucoin llegó a lo más alto gracias a estrellas como Whitney Houston. Esta semana se estrena un documental sobre su vida, que tuvo un final trágico.
Ignacio Gomar · Viva la Diva | El País, 2018-03-16
https://elpais.com/elpais/2018/03/16/viva_la_diva/1521215361_055201.html

Octubre de 1986. El fotógrafo Richard Avedon retrata a una joven modelo llamada Cindy Crawford para la portada de ‘Vogue USA’. La sesión de fotos catapultó a la maniquí, que marcaría una época como una de las supermodelos de los años noventa. Detrás de aquellas imágenes alguien más había cumplido un sueño. Era Kevyn Aucoin, un maquillador nacido de una adolescente y criado en Louisiana (Estados Unidos) por una pareja que lo adoptó cuando era solo un bebé. Alcanzó la cima de su profesión con veintipocos años, gracias a un lema: ‘Lo importante es la belleza interior’. Para Aucoin, el maquillaje solo debía servir para ayudar a que una mujer descubriese esa belleza en sí misma. Bajo esa consigna se convirtió en uno de los maquilladores de famosos mejor pagados de la historia, y trabajó con centenares de celebridades de la época. También era una persona obsesiva con documentar todo, y grabó todas y cada una de sus sesiones de trabajo, así como momentos clave de su vida. Todo ello se recoge ahora en el documental, ‘Beauty & The Beast in Me’, que estrena el sábado 24 de marzo Movistar Plus. Una cinta conmovedora, ya que revela al hombre tras la figura del maquillador, atormentado desde la infancia por su condición de homosexual, y que justo tras lanzar su propia línea de maquillaje enfermó y murió.

La carismática personalidad de Kevyn Aucoin se forjó desde la infancia. A los seis años ya sabía que era gay y se crio en un ambiente traumático, marcado por los abusos de sus compañeros de colegio en un entorno rural del sur de Estados Unidos. Se trasladó a Nueva York a principios de los ochenta con solo 18 años, y pronto tuvo su gran oportunidad, trabajar junto a Steven Meisel para ‘Vogue’. Pasó de cobrar 150 dólares por sesión a 10.000. Por sus manos pasaron Cher, Janet Jackson, Tina Turner o Whitney Houston. También Kate Moss, Naomi Campbell, Christy Turlington o Cindy Crawford, con la que hizo otras 18 portadas. Fue el hombre detrás del ‘look’ de Gwyneth Paltrow la noche que ganó el Oscar a la mejor actriz, y también se convirtió en el maquillador favorito de Oprah Winfrey. Le apasionaba transformar a los famosos en otros, incluso usando prótesis. Lo hizo con Liza Minelli, a la que convirtió en Marilyn Monroe, o a Winona Ryder en Elizabeth Taylor.

Vivió varios años con su pareja, Jeremy Antunes, con quien se casó en una ceremonia no oficial en 2000. Un año después y justo un mes después de lanzar su propia línea de cosmética, fue diagnosticado de acromegalia. Un tumor en la pituitaria que tenía hace años sin ser diagnosticado y que le provocó deformidades y fuertes dolores en el rostro y extremidades. Falleció unos meses después, en mayo de 2002, por una insuficiencia hepática y renal a causa de la toxicidad del Tylenol. Era adicto a los calmantes que tomaba para mitigar el dolor de su enfermedad. Una semana antes de su muerte, su marido se sentó junto a él en la cama y le dijo que no podía seguir viendo cómo se destruía. “Te quiero, pero me prometiste que no harías esto más, y no voy a quedarme sentado viendo cómo te matas”.

“Podría pontificar durante horas sobre el genio, talento y versatilidad de Kevyn, pero simplemente diré que lo mejor de que te maquillase era que te permitía pasar tiempo con él”, dijo Gwyneth Paltrow sobre su amigo. “Perderle ha sido como perder una parte de la naturaleza, se hace difícil respirar sin él aquí”, declaró Sharon Stone. Su gran amiga Tori Amos le rindió un homenaje en su canción ‘Taxi Ride’. Todas las grandes celebridades a las que maquilló lamentaron públicamente su muerte. También su familia, que después de su desaparición apoyaron numerosas causas del colectivo LGTB en su ciudad natal. Hoy su firma de cosméticos mantiene vivo su legado. Su obsesión por inmortalizar cada instante permite ahora disfrutar de un archivo impagable de la historia de la moda y belleza de aquellos años, además de una lección de vida que invita a reflexionar.