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lunes, 19 de enero de 2026

#hemeroteca #memoria | Retrato de la Transición : la memoria que escondimos en el desván

Retrato de la Transición : la memoria que escondimos en el desván / Francisco J. Leira Castiñeira ; prólogo de Joaquín Estefanía.

Madrid : Siglo XXI, 2026 [01-19].
496 p.

/ ES / Libros / ES / Historia – Siglo XX / Memoria histórica / Testimonios / Transición / 
 
📘 Ed. impresa: ISBN 9788432321283 / 24.90 €
📝 Cita APA-7: Leira, Francisco J. (2026). Retrato de la Transición : la memoria que escondimos en el desván. Siglo XXI.

Una memoria coral en la que los protagonistas de la Transición retratan las luces y sombras de un periodo político sobre el que debemos preguntarnos: ¿fue un proyecto exitoso?

En 1975 no cambió un régimen: murió un dictador. Así se abrió un pasillo de incertidumbre donde chocaron aperturistas, inmovilistas, reformistas y rupturistas. La Transición, congelada en sus relatos canónicos, acabó pareciéndose al retrato escondido de Dorian Gray: joven y lustrosa en la pared pública, ajada y contradictoria en el desván de la memoria. Este libro recupera ese lienzo y lo mira de cerca. No para negarlo, sino para leer sus grietas.

A partir de testimonios protagonistas de primera mano —voces que vivieron el miedo, la esperanza, la renuncia y el coraje—, el libro construye una polifonía crítica y comprensiva que desmitifica un proceso clave de nuestra historia. Con una mirada al pasado, el autor pretende rastrear los orígenes de nuestra democracia y se pregunta cómo reactualizarla ante la ola reaccionaria que vivimos.

‘Retrato de la Transición’ nos recuerda que este legado no es patrimonio de unos pocos, sino un esfuerzo colectivo, inacabado, que involucra a quienes lo construyeron, a quienes lo habitamos y a quienes lo heredarán.

lunes, 18 de noviembre de 2024

#libros #franquismo #migracioninterior | Fronteras de papel : franquismo y migración interior en la posguerra española (1939-1957)

Fronteras de papel : franquismo y migración interior en la posguerra española (1939-1957) / Miguel Díaz Sánchez.
València : Universitat de València, 2024 [11-18].
272 p.
Serie: Història i memòria del franquisme ; 73.

/ ES / Libros / ENS / Control social / Franquismo / Historia – Siglo XX / Memoria histórica / Migración interior / Represión 

🔓 Ed. impresa: ISBN 9788411184359 / 18.50 €
📝 Cita APA-7: Díaz Sánchez, Miguel (2024). Fronteras de papel : franquismo y migración interior en la posguerra española (1939-1957). Universitat de València.

Desde principios del siglo XX, la sociedad española fue consciente del éxodo rural que se daba dentro de sus fronteras y reflexionó sobre ello desde diversos ámbitos -económicos, culturales, sociales y políticos-. En la actualidad, la comprensión de este fenómeno se inscribe dentro de los debates surgidos al abrigo de movimientos sociales y políticos que han categorizado esta problemática bajo conceptos como 'España vacía' o 'España vaciada'. Aunque su traslación al ámbito académico también ha sido fructífera, la presente monografía pretende cubrir uno de los periodos menos analizados y conocidos dentro de esta corriente de estudio: el periodo autárquico de la dictadura franquista, que supuso el preludio de la "gran migración interna" española. Unos años escasamente "digeridos" por la memoria popular española en los que la restricción a la movilidad por motivaciones políticas y la deportación de personas migrantes a sus localidades de procedencia fueron aspectos dominantes en la gobernanza aplicada a la migración interior, lo que transformó la acción migratoria de miles de españoles y españolas en un acto de confrontación con la dictadura franquista.

jueves, 12 de septiembre de 2024

#libros #queer #literatura | Blackouts

Blackouts / Justin Torres ; traducción de Gabriela Ellena Castellotti.
Barcelona : Random House, 2024 [09-12].
336 p.

/ ES / Libros / NOV / Literatura / Estados Unidos / Gais / Historia – Siglo XX / Homosexualidad / Memoria sentimental / Patologización / Queer

📘 Ed. impresa: ISBN 9788439744153 / 20.81 €
📝 Cita APA-7: Torres, Justin. Blackouts. Random House.

Galardonada con el National Book Award 2023, una novela deslumbrante que desentierra un episodio fundacional de la comunidad queer y explora los orígenes de su patologización.

«Se difuminan los límites de la Historia, la autobiografía y la ficción con el arte. Hermoso». – Sam Sacks, The Wall Street Journal
En un remoto asilo en el desierto, un hombre joven acompaña a un moribundo. Han pasado diez años desde que coincidieran brevemente en una institución psiquiátrica. Ahora, el que está punto de morir le pide al otro que termine el proyecto al que ha dedicado su vida: la reconstrucción de la singular historia de Jan Gay. Esta investigadora, escritora y activista queer de principios del siglo XX dedicó su vida a documentar las vidas lesbianas y la cultura nudista en Estados Unidos y Europa, y sin embargo su trabajo fue el origen de un manual sobre la homosexualidad como perversión titulado ‘Desviaciones sexuales: un estudio de los patrones homosexuales’.

La lectura de las misteriosas páginas tachadas de dicho manual infame acompañará las vigilias diurnas que siguen a las calurosas noches de insomnio de aquellos dos hombres. En las horas de oscuridad mantendrán una larga conversación sobre sus vidas y las de Jan Gay y los sujetos que participaron en la truncada investigación.

En este atmosférico relato de amor, que es a la vez un collage documental y un homenaje a ‘Pedro Páramo’ y ‘El beso de la mujer araña’, Justin Torres desentierra un episodio borrado de la historia estadounidense para explorar los orígenes de la patologización de la comunidad queer; una bella e imaginativa novela que ha sido merecedora del National Book Award.

jueves, 25 de julio de 2024

#hemeroteca #lgtbi #memoria | Se presentó “Bandera Hueca, Historia del Movimiento Homosexual en Chile”, editada y actualizada

Se presentó “Bandera Hueca, Historia del Movimiento Homosexual en Chile”, editada y actualizada
Siempreviva Ediciones | Chile | Rebelión, 2024-07-25

https://rebelion.org/se-presento-bandera-hueca-historia-del-movimiento-homosexual-en-chile-editada-y-actualizada/

Víctor Hugo Robles, 'El Che de los Gays' //
La lucha por la despenalización de la sodomía, la emblemática e intrépida entrevista a Ernesto Muñoz y la realidad política de la lucha homosexual rural en los años 90, junto a las primeras organizaciones de las disidencias en los 70 y 80, forman parte del libro “Bandera Hueca. Historia del Movimiento Homosexual en Chile”, definido como un libro “fundamental en la memoria homosexual chilena”.

Recordando los muchos años de lucha por la despenalización de la sodomía en Chile, se presentó la polémica nueva edición actualizada de ‘Bandera Hueca. Historia del Movimiento Homosexual en Chile’, obra documentada e implicada que relata las batallas del movimiento LGBTQ+ de nuestro país, escrita por el periodista y activista de la disidencia sexual, Víctor Hugo Robles, conocido como “El Che de los Gays”.

Hace 16 años, evocando la primera protesta de la diversidad sexual en Chile, acontecida un domingo 22 de abril de 1973, protagonizada por un valiente grupo de homosexuales y travestis populares, Editorial ARCIS – Cuarto Propio, presentó en Santiago el libro ‘Bandera Hueca. Historia del Movimiento Homosexual en Chile’. Desde su presentación en la desaparecida Universidad de Arte y Ciencias Sociales ARCIS, el 22 de abril de 2008, ‘Bandera Hueca’ comenzó a circular en diversas instancias mediales y editoriales, nacionales e internacionales. A partir de ese momento, el inédito texto se constituyó en un referente de búsqueda, citas e historias de las disidencias sexuales locales, generando conversaciones y debates de creciente interés público, especialmente con el Movimiento de Liberación e Integración Homosexual MOVILH liderado por Rolando Jiménez.

La pugna con el Movilh
En un documento titulado “Necesarias Precisiones del MOVILH sobre el libro Bandera Hueca”, el Movilh salió al paso de “Bandera Hueca” acusando al autor del texto de “perverso”, “malicioso” y “visceral” por publicar un “texto donde se describieron dañinos, falsos, discriminatorios y descontextualizados hechos sobre la historia del MOVILH, nuestra historia, y sobre algunos de nuestros activistas”. La dura réplica del MOVILH fue enviada a múltiples organizaciones e instituciones en mayo de 2009, un año después de la presentación de ‘Bandera Hueca. Historia del Movimiento Homosexual en Chile’.

Hoy, rumbo a las dos décadas de la publicación de ‘Bandera Hueca. Historia del Movimiento Homosexual en Chile’, impulsados por las solicitudes de acceso y lectura del texto original, Siempre Viva Ediciones reedita ‘Bandera Hueca’, actualizando su contenido e información histórica, persistiendo e insistiendo en el ejercicio de la memoria social de Chile, incluyendo la controvertida carta del Movimiento de Liberación e Integración Homosexual MOVILH que confronta a ‘Bandera Hueca. Historia del Movimiento Homosexual en Chile’.

Buscando mantener la originalidad del texto publicado en 2008, el autor de la obra se dio a la tarea de revisar lo escrito y actualizar diversos episodios que transcurrido el tiempo fueron cambiando y evolucionando como las luchas legales que comprenden garantías de derechos, entre ellas la Ley Antidiscriminación (conocida como Ley Zamudio), la Ley de Unión Civil, la Ley de Matrimonio Igualitario y otros cuerpos legales e institucionales que han avanzado con la historia. Del mismo modo, durante estos años acontecieron noticias relativas al caso “Atala Riffo e Hijas”, así como se dio a conocer el fallo definitivo del trágico incendio de la discoteca Divine en Valparaíso.

Bello acto en el Archivo Nacional
La presentación de ‘Bandera Hueca. Historia del Movimiento Homosexual en Chile’, realizada el pasado jueves 18 de julio en el Archivo Nacional, contó con la participación de la exdiputada María Antonieta Saa, el activista homosexual de Paine José Luis López y el crítico de arte Ernesto Muñoz. La exdiputada valoró el ejercicio de la memoria política del movimiento LGBTIQ+ y relató su trayectoria como diputada cuando –junto a otros parlamentarios- luchó por la despenalización de la sodomía en Chile. Por su parte, el reconocido crítico de arte, Ernesto Muñoz, recordó la primera entrevista sobre la realidad homosexual en Chile, publicada en Revista APSI en 1985 y que lo tuvo a él como protagonista principal. Finalmente, José Luis López, activista homosexual de Paine, compartió con los presentes la historia del primer grupo homosexual rural de los años 90 y celebró los avances en derechos de la comunidad de la diversidad sexual.

El momento más emotivo de la ceremonia aconteció con la entrega de libros y reconocimientos a personas significativas en la lucha de las diversidades sexuales: Eva, La Medallita, organizadora de la primera protesta homosexual en 1973; Ricardo Oyarzún, diseñador e integrante del Grupo Homosexual Integración en 1977; Marco Ruiz, fundador del Movilh Histórico e Iris Colil Barra, fotógrafa e integrante del Movilh Histórico en los años 90.

La lucha por la despenalización de la sodomía, la emblemática e intrépida entrevista a Ernesto Muñoz y la realidad política de la lucha homosexual rural en los años 90, junto a las primeras organizaciones de las disidencias en los 70 y 80, forman parte del libro “Bandera Hueca. Historia del Movimiento Homosexual en Chile”, definido como un libro “fundamental en la memoria homosexual chilena”.

#hemeroteca #lesbianismo #memoria | Isabel Franc: “Las lesbianas no estamos de moda ni lo estaremos nunca”

Isabel Franc //

Isabel Franc: “Las lesbianas no estamos de moda ni lo estaremos nunca”

La escritora presenta ‘Darrere les Persianes’ (Detrás de las persianas) un recorrido sobre el activismo lésbico en Barcelona, ilustrado por Rosa Navarro y editado por el Ayuntamiento de Barcelona
Amparo Pérez | El País, 2024-07-25
https://elpais.com/espana/catalunya/2024-07-25/isabel-franc-las-lesbianas-no-estamos-de-moda-ni-lo-estaremos-nunca.html

“¿Cuántas lesbianas conocéis desde Safo a la tenista Martina Navrátilová?”, es la pregunta con la que Isabel Franc (Barcelona, 68 años) empieza sus lecciones de literatura lésbica en el máster de Género y Comunicación en la Universidad de Barcelona. A esta clase también asisten las protagonistas del cómic ‘Darrere les persianes’ ('Detrás de las persianas'): “Cuando me propusieron el libro empecé a escribir desde una perspectiva autobiográfica, pero no quería que fuera una narración nostálgica”, explica Franc. La escritora, junto a la ilustradora Rosa Navarro, optó por dar voz a las nuevas generaciones y dejar que fueran dos estudiantes las que trazaran un recorrido por la historia de las lesbianas de Barcelona para Trabajo de Fin de Máster.

Franc lleva toda la vida escribiendo sobre lesbianismo, y aún no sabría decir si se trata de un género literario en sí mismo: “Mis alumnas no quieren ponerse etiquetas y me parece estupendo. Pero ellas pueden hacer esto porque otras trabajamos duro para acabar con nuestra invisibilidad, reivindicando la etiqueta de lesbianas, como una cultura y espacio propios”, subraya. ‘Darrere les persianes’ es el relato de las lesbianas con etiqueta y su primera parada es el archivo de Ca la Dona, donde Mercè Otero les descubre a las grandes figuras femeninas de la Segunda República como la deportista olímpica Ana María Martínez Sagi, la primera directiva del Barça.

Las estudiantes avanzan en la investigación, igual que lo hizo la historia. “Elena fue detenida el 17/07/74 en un bar de copas por actitud sospechosa, usando vestimenta masculina con la pretensión de engañar a las mujeres, por las que siente una irresistible inclinación”, reza una ficha policial replicada en el libro. Con la llegada del franquismo desaparecen los colores y el gris inunda las páginas: “Acostumbro a utilizar siempre la misma paleta de colores suaves, como el rosa pastel. Pero, cuando se produce este retroceso, me incliné por la oscuridad para dejar constancia de la pesadez del ambiente durante el régimen”, afirma Rosa Navarro (Vilanova i la Geltrú, Barcelona, 47 años), la ilustradora del libro.

Con sus dibujos, Navarro refleja los códigos que utilizaban las lesbianas durante el franquismo para no ser descubiertas, como llamarse “libreras” entre ellas. También dibuja los centros del Patronato de protección a la Mujer ―cárceles encubiertas donde iban a parar las que eran consideradas como señoritas de vida alegre― y caricaturiza las excursiones al campo y otros puntos de encuentro del colectivo. “Una de las grandes paradojas del franquismo es la segregación de sexos en lugares como las playas, donde, sin quererlo, terminó creando playas de ambiente. Uy, si las casetas hablaran”, bromea Franc.

Viñeta de Rosa Navarro recordando las Jornades de la Dona de 1976 //

Muere Franco, comienza la transición y vuelve el color a las páginas que revisitan las Jornades Catalanes de la Dona, las marchas del Frente de Liberación Homosexual de Castilla, el primer Orgullo LGTBI de Barcelona en 1977 y el activismo de Empar Pineda. “Empar fue la primera lesbiana que salió en TVE hablando de su sexualidad. Ella contaba que, al día siguiente de la emisión, en su barrio, una vecina dijo ‘Ayer Amparito salió en la tele’ y las otras respondieron ‘sí, la vimos, y ¿al final se casó?’, ignorando totalmente el tema del que hablaba en televisión”, critica Franc. “Las lesbianas hemos sufrido menos castigo público que los gays. Si dos mujeres se daban la mano por la calle no pasaba nada y, si vivían juntas, eran solteronas amigas. El beneficio es que tuvimos ‘más libertad’, pero, a la larga, el castigo ha sido más cruel: no existes, te quitan el derecho a ser”, admite Franc.

La “arqueología lésbica” sigue por el Distrito 3, barrio 9, en la calle del Cardenal Casañas, lugar frecuentado por otras activistas como la lesbiana separatista Gretel Amman y su pareja Lola Majoral―fundadora de Ca la Dona―, y remata la ruta con una mapa de locales clave para el lesbianismo de los 90 como el bar Núria, el Daniels, el restaurante Fortuny, o el Casal Lambada.

Llegan los 90, el primer reportaje sobre lesbianas por Rosa Montero en ‘El País’, y los activistas que trataban de quitar el halo de drama al lesbianismo: grupos de música como Xoxo Sisters― vestidas estilo ‘drag queen’―, o las fiestas Fes-Lu (Hazlo). En el 97, Franc publica ‘Con pedigree’ (Egales) bajo el pesudónimo Lola Van Guardia: “Fue un libro para que las lesbianas se rieran de sus “bollodramas”. Tenía una portada muy explícita y el subtítulo era ‘culebrón lésbico por entregas’, pero esto solo aparece en la primera edición, las librerías no lo querían. No sé si lo que no les terminaba era culebrón o por entregas”, recuerda con ironía.

‘Darrere les persianes’ llega hasta 2004, cuando se aprueba la Ley del matrimonio homosexual. “En ese momento aparece el transfeminismo, otra etapa del feminismo, del lesbianismo y de la colectividad LGTB, un paradigma que yo no he vivido en primera persona. Mi infancia, adolescencia, juventud y madurez son esto―dice señalando el libro―, la historia no se ha acabado, pero son las nuevas generaciones las que tienen que terminar de escribirla”. Pese al éxito de ventas del libro en plena celebración del Orgullo LGTBI, Franc advierte: “Las lesbianas no estamos de moda ni lo estaremos nunca. La diversidad se lleva mucho, pero es una tendencia hipócrita. A la gente le encanta un reportaje sobre artistas LGTBIQ+ pero, cuando la lesbiana es tu vecina de abajo, ya no hace tanta gracia”.

Se acerca el final: las estudiantes atraviesan el Paraninfo de la UB hasta llegar a la sala de audiencias, donde exponen su TFM, bajo la atenta mirada de la activista María Giralt, Mercè Otero y la propia Franc. Tras el éxito de la exposición, con Safo y Navrátilová en mente, todas prometen no volver a esconderse detrás de las persianas.

miércoles, 12 de junio de 2024

#llibres #lesbianisme | Darrere les persianes : breu història de les lesbianes a Barcelona

Darrere les persianes : breu història de les lesbianes a Barcelona / Isabel Franc (guión), Rosa Navarro (ilustración) y Maria Giralt (idea original).
Barcelona : Ajuntament de Barcelona, 2024 [06-12].
96 p.
Colección: Barcelona Memoria en Viñetas.

/ CAT / Libros / Cómic / Barcelona / Historia - Siglo XX / Lesbianas / Lesbianismo / Memoria histórica

📘 Ed. impresa: ISBN 9788491565840 / 15.00€
📝 Cita APA-7: Franc, Isabel (2024). Darrere les persianes : breu història de les lesbianes a Barcelona. Ajuntament de Barcelona.

Investigar i reflectir la història de les lesbianes a Barcelona és el propòsit de dues joves estudiants de màster quan s’adonen de com ha estat silenciada. Partint de les garants de la memòria històrica, l’experiència de les que en van ser protagonistes i la documentació que han anant recollint, ens fan un recorregut, a través del llenguatge del còmic, que s’inicia amb les figures més destacades de la República, com Lucía Sánchez Saornil, Irene Polo o Anna M. Martínez Sagi. Descobreixen les aberracions del Patronato de Protección de la Mujer, ens revelen els codis comunicatius de la clandestinitat, la resistència durant la dictadura i l’explosió social, cultural, artística i festera de la Transició, fins a arribar a la llei de matrimoni entre persones del mateix sexe, que va marcar un abans i un després. 

😏 Isabel Franc. Escriptora, articulista i docent al màster de Gènere i Comunicació, va iniciar la seva carrera literària amb Entre todas las mujeres, finalista del premi La Sonrisa Vertical. És l’autora de la celebrada trilogia de Lola Van Guardia. Va rebre el premi Shangay amb la novel·la No me llames cariño, el premi Jennifer Quiles per la novel·la gràfica Alícia en un món real i el VII Premi Terenci Moix de literatura LGBT per Elogio del Happy End. Va coordinar i editar Las HumoristAs. Ensayo poco serio sobre mujeres y humor. La seva darrera novel·la, Dos tazas, representa el retorn del seu personatge més emblemàtic, la inspectora García. 

😏 Rosa Navarro. Il·lustradora inconstant, va iniciar la seva carrera col·laborant amb revistes i llibres de text. El 2006 es va publicar Salidas de emergencia, el primer còmic de l’Estat espanyol en què es tracta el lesbianisme en clau d’humor. Degut a l’èxit assolit aviat va aparèixer la segona part, Salidas de emergencia. Bollería fina, publicat el 2007. Va ser el 2019 que va veure la llum el seu projecte més personal, Cappuccino Commotion, de caire autobiogràfic i amb nombrosos gestos de complicitat amb la cultura pop. 


lunes, 3 de junio de 2024

#libros #cine #historia | Hollywood antes de la censura : las películas pre-code. Vol. 2

Hollywood antes de la censura : las películas pre-code. Vol. 2 / Guillermo Balmori.
Madrid : Notorious, 2024 [06-03].
424 p.

/ ES / Libros / ENS / Cine / Código Hays / Historia - Siglo XX / Holllywood

📘 Ed. impresa: ISBN 9788418181849 / 39.85 €
📝 Cita APA-7: Balmori, Guillermo (2024). Hollywood antes de la censura. Las películas pre-code. Vol. 2. Notorious.


Se conoce con el nombre de pre-code a ese periodo de la historia de Hollywood, de 1929 a 1934, en el que el cine fue realmente libre. Mujeres con poder, parejas de hecho, hijos ilegítimos, adulterio, prostitución, guiños homosexuales, drogas… formaron parte de modo insistente del cine de aquellos años. Este segundo tomo pretende dar a conocer esta fascinante y sorprendente etapa del cine norteamericano a través de nuevas películas que complementan a las del primer tomo. Todo lo que Hollywood no podría después mostrar hasta bien entrados los años sesenta, ya se hacía en los años treinta.

viernes, 31 de mayo de 2024

#hemeroteca #identidades | Chupas y parkas, la exposición que pone en valor la importancia de la cultura mod y rocker

Una de las imágenes de la exposición //

Chupas y parkas, la exposición que pone en valor la importancia de la cultura mod y rocker
Abraham Rivera | El Confidencial, 2024-05-31

https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2024-05-31/chupas-parkas-exposicion-valor-mod-rocker_3888935/ 

Fue hace sesenta años cuando rockers y mods se hicieron virales. Desde las playas de Brighton, aquellas imágenes surcaron el mundo entero, y llegaron hasta los principales periódicos del planeta. Eran jóvenes con una estética muy determinada, unos vestían polos Fred Perry, chaquetas Harrington y botas Chelsea, mientras que los otros se caracterizaban por llevar pantalones tejanos, cazadoras de cuero y zapatos en punta.

“Espectacular batalla entre dos bandas: 800 mods contra 200 rockers”, se podía leer en el diario Pueblo la jornada siguiente a aquella tangana. Los meses posteriores publicaciones como Triunfo, Paris Match, Life o Gaceta Ilustrada comenzaron a interesarse por ellos. Era el inicio de una historia singular. Con ella da comienzo una de las exposiciones más curiosas e interesantes de la temporada. 

La cultura como identidad
Y es necesario aplaudir al Museo de Antropología, el encargado de acoger esta muestra, que bucea en la historia de dos de las subculturas urbanas más icónicas del siglo XX. La exposición, que puede verse hasta finales de septiembre, es uno de esos viajes que se disfrutan embelesado. El relato no deja atrás ninguno de los objetos más señalados de cada movimiento, desde motocicletas a prendas de vestir, pasando por incontables fanzines, fotos o discos.

Como se encargan de resaltar desde el propio museo, estas subculturas se articulan alrededor de conceptos como el sentido de grupo, pertenencia e identidad. Sus integrantes adoptan símbolos, lenguajes y estéticas que les permiten sentirse parte de una nueva comunidad. “La cultura se convierte así en parte de la identidad de estas personas incluso durante toda la vida”, resaltan.

Es un viaje a través de la evolución de las culturas rocker y mod desde sus orígenes hasta hoy. Dando comienzo con su aparición inicial, pasando por su auge y la revitalización que experimentaron a finales de los años 70, lo que impulsó una vasta producción cultural a nivel global, hasta su consolidación en España en los años ochenta. Todo ello de la mano de dos de sus mayores expertos, Rubén Olivares Rosell en la parte rocker y Dani Llabrés en la dedicada a los mods.

“En su momento, lo acontecido en Brighton fue más bien una anécdota”, comenta el segundo de ellos. “Aunque es cierto que catapultó la fama de los mods y rockers, en realidad fue un episodio insignificante. Cuando nos propusieron el proyecto, teníamos claro que no queríamos centrarlo en este hecho. Fue algo que, con el tiempo, trajo consigo muchos problemas”.

De la elegancia a los programas de radio

Los mods, en su búsqueda obsesiva de perfección, adoptaron elementos del Ivy League estadounidense y el estilo francés e italiano. Desde chaquetas de seersucker hasta trajes entallados de Brioni, su vestimenta reflejaba una estética fina y pulida. A esta mezcla añadieron una variedad infinita de prendas y detalles, manteniéndose siempre al tanto de las últimas tendencias musicales, desde el jazz de posguerra hasta el soul y el ska.

Bailaban al ritmo de la música negra en clubes emblemáticos como el Flamingo, fusionando influencias estadounidenses y europeas en su estilo de vida y sonido. Los nombres legendarios del jazz, el blues y el soul se sumaron a la escena británica, proporcionando la banda sonora para esta generación de jóvenes obsesionados con la moda y la música.

Por su parte, el rock and roll hizo su primera incursión en España en los cincuenta, principalmente entre personas de clase media-alta con acceso a tocadiscos y la capacidad de viajar y recibir influencias extranjeras. “Su llegada se facilitó también a través de los puertos marítimos y las emisoras de radio de las bases americanas, así como por las versiones europeas de éxitos estadounidenses y grupos mexicanos como Teen Tops o Los Llopis”, apuntan en la exposición.

Bandas y solistas locales como Los Estudiantes, Los Milos y Chico Valento permitieron que el estilo se consolidara a partir de los sesenta, con formaciones como Sirex y Mustang en Barcelona, y artistas como Mike Ríos y Bruno Lomas.

El fin de la dictadura facilitó la aparición de los rockers en las calles españolas, con programas de radio y televisión como Champú, peine y brillantina, El cocodrilo y Flor de Pasión, así como estrenos cinematográficos como American Graffiti y The Wanderers. “Surgieron bandas míticas como Loquillo y los Intocables, Los Rebeldes, Golden Zippers y Bulldog, alcanzando su apogeo durante los años 80 antes de regresar al circuito alternativo en las décadas siguientes”, continúan comentando. 

Influencias y lambrettas
“El guión original que nos proporcionaron no era exactamente como se puede ver en la exposición, pero desde el principio lo tuvimos claro”, comenta Llabrés, que es autor de diferentes obras de referencia sobre el movimiento mod. “Llevo involucrado en este ámbito desde 1985, y después de haber escrito varios libros, tenía una idea establecida sobre cómo organizar y estructurar el contenido. Desde el principio tuve claro que quería enfocar una sala principal en el origen de los mods: cómo surgieron, sus influencias de otras subculturas o tribus, y explorar los elementos clave de la estética, la música y las motos tanto para los mods como para los rockers”.

Después, hicieron lo mismo con la cultura rocker: indagar en sus orígenes, moda, estética, música y su relación con el motor, para finalmente contraponer ambas culturas, simbolizadas por las dos motos que aparecen en el centro de la sala. Entre los objetos de más interés, Llabrés destaca: La Lambretta de los coleccionistas Alvaro y Mocky Dimples, “una verdadera joya de la época, con todos los detalles típicos que la hacen única”; también una parca, firmada por los miembros de bandas como The Jam, Madness y The Specials; y fanzines históricos. “Entre las piezas más reseñables se encuentra una revista inglesa de los años sesenta llamada The Mods, dirigida a chicas adolescentes”, recuerda.

Fin de ciclo

Para Llabrés, los dos movimientos están en la recta final. “Lo siento así”, dice. “Aunque sigamos organizando festivales como el Euroyeye, que ya lleva 30 años, y aunque ya haya comprado los billetes de tren y encargado la ropa al sastre desde hace seis meses. Pero sí, estamos en la recta final. Hace muchos años que ya no somos una cultura juvenil. Ya estamos bastante viejos. La media de edad ronda los 40 y pico. Con los rockers, ni te cuento. En los ochenta, cuando nos peleábamos a golpes, ya eran mucho mayores que nosotros. No sé cómo lo estarán llevando. Espero que lo lleven mejor. Pero esto se acabará con nosotros, eso lo tengo clarísimo”.

E insiste: “Ahora todo va muy rápido. Aún recuerdo de memoria todas las canciones de unos 50 discos. Antes todo costaba mucho. No teníamos dinero, así que igual podíamos comprarnos un disco al mes. Pero ese disco era oro, lo atesorábamos, lo escuchábamos una y otra vez hasta sabérnoslo de memoria. Estudiábamos cada detalle, cada foto, mira cómo lleva el nudo de la corbata este tipo, fíjate en esos zapatos”.

Chupas y Parkas se completa con un fanzine, repleto de textos, y multitud de actividades que se irán desarrollando a lo largo de estos meses. También con una sala dedicada a uno de los fotógrafos que mejor inmortalizó a las dos subculturas, Miguel Trillo, que además aparece en otras salas junto a las instantáneas de Daniel Martín, Vicente Mayor y Olaf Pla, otros tres grandes retratistas.

lunes, 20 de mayo de 2024

#libros #moda #franquismo | La moda en el franquismo : tul ilusión y arriba España

La moda en el franquismo : tul ilusión y arriba España / Ana Velasco Molpeceres.

Madrid : Catarata, 2024 [05-20].
240 p.
Serie: Mayor ; 1001.

/ ES / Libros / ENS / Cultura pop / Franquismo / Historia – Siglo XX / Moda / Vestimenta

📘 Ed. impresa: ISBN 9788410670259 / 18.50 €
📝 Cita APA-7: Velasco Molpeceres, Ana (2024). La moda en el franquismo: tul ilusión y arriba España. Catarata.


Los sueños que reflejaron las modas en la sociedad española a lo largo de casi cuatro décadas, desde el tul ilusión a las chicas topolino. La moda durante el franquismo, periodo aciago marcado por la represión, la escasez y el atraso, coincidió, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, con el surgimiento de una nueva sociedad. La cultura pop modificó gustos y actitudes, bajo el liderazgo estadounidense. La alta costura dio paso a la ropa lista para llevar y a los grandes almacenes. La España de la mantilla y las camisas viejas quedó atrás: la minifalda, los vaqueros y el bikini hicieron su aparición. Novedades que también encarnaron las rebeldes chicas topolino, con sus “zapatos de coja” y su llamativo estilo. E incluso muchachas menos extravagantes, más acordes a la Sección Femenina de Falange, que, peinadas con el recogido arriba España, soñaban con casarse con un velo de tul ilusión. Este libro habla de los sueños y las realidades que modelaron y reflejaron las modas en la sociedad española a lo largo de casi cuatro décadas. De Mariquita Pérez, muñeca fascista pero moderna, que acompañó y marcó el vestir de las niñas hasta que tomaban las “galas de mujer”. De las creaciones de diseñadores españoles como Ana de Pombo, Flora Villarreal o Balenciaga. También de la Guardia Civil y las incautaciones de tejidos del mercado negro, en el que las medias eran tan preciadas como los cigarrillos y las drogas. Del Sindicato Nacional del Textil; de los salones de belleza, los desfiles de modelos y de la tienda Loewe en el Castellana Hilton, donde compraba Ava Gardner.

😏 Ana Velasco Molpeceres. Es licenciada en Periodismo, graduada en Historia del Arte y en Geografía e Historia. Doctora en Español, está especializada en estudios sobre moda, cambio social, historia contemporánea y medios de comunicación. Ha publicado ‘Moda y prensa femenina en la España del siglo XIX’, ‘Eugenia de Montijo. Ni frívola, ni altiva. Emperatriz con voz propia’ y, en Catarata, ‘Historia de la moda en España. De la mantilla al bikini’ (2021). Es profesora en la Universidad Complutense de Madrid.

domingo, 23 de abril de 2023

#libros #cine #historia | Hollywood antes de la censura : las películas pre-code

Hollywood antes de la censura : las películas pre-code / Guillermo Balmori.
Madrid : Notorious, 2023 [04-23].
424 p.

/ ES / Libros / ENS / Cine / Código Hays / Historia - Siglo XX / Holllywood

📘 Ed. impresa: ISBN 9788418181580 / 39.85 €
📝 Cita APA-7: Balmori, Guillermo (2023). Hollywood antes de la censura. Las películas pre-code. Notorious.

Entre 1929 y 1934 Hollywood fue libre. Temas luego tabú como homosexualidad, adulterio, drogas o prostitución eran recurrentes en aquellos días... antes de la censura. Se conoce con el nombre de pre-code a ese periodo de la historia de Hollywood, de 1929 a 1934, en el que el cine fue realmente libre. Mujeres con poder, parejas de hecho, hijos ilegítimos, adulterio, prostitución, guiños homosexuales, drogas… formaron parte de modo insistente del cine de aquellos años. Este libro se centra en ese fascinante periodo de la Historia de Hollywood, analizando una a una las películas más características de aquellos años. Aquellas que a la postre han hecho honor a esta terminología moderna, ‘pre-code’, y que hoy día nos resultan verdaderamente impactantes. Pretende, así, dar a conocer esta fascinante y sorprendente etapa del cine norteamericano a través de sus películas. Todo lo que Hollywood no podría después mostrar hasta bien entrados los años sesenta, ya se hacía en los años treinta.

jueves, 13 de abril de 2023

#hemeroteca #inmemoriam | Fallece Mary Quant, la diseñadora que popularizó la minifalda y revolucionó la moda femenina

El País / Mary Quant en 1965 //

Fallece Mary Quant, la diseñadora que popularizó la minifalda y revolucionó la moda femenina

La influencia de Quant es inabarcable, no hay firma, grande o pequeña, cara o barata, que no se haya inspirado en su estética, casi la única que viene a la mente en el imaginario colectivo cuando se menciona la estética de los años sesenta.
Leticia García | SModa, 2023-04-13
https://smoda.elpais.com/moda/fallece-mary-quant-la-inventora-de-la-minifalda-que-revoluciono-la-moda-femenina/ 

Mary Quant ha fallecido a los 93 años, según ha confirmado su familia. La diseñadora, que nació en Londres en 1930, revolucionó la moda en los años sesenta desde su boutique Bazaar. Comenzó a diseñar al darse cuenta de que su estilo personal, con prendas de colores vivos y cortes geométricos, tenía mucho más éxito que las prendas de confección que vendía en aquella tienda que abrió en 1955 junto a su marido, Alexander Plunket Greene. El local estaba en King’s Road, el epicentro de la moda urbana londinense, el lugar donde acudían los jóvenes hambrientos de nuevos sonidos y nuevas formas de expresarse a través de la ropa (y el sitio donde, dos décadas más tarde, Vivienne Westwood abrió Sex). Los atrevidos diseños de Quant, medias de nylon, prendas coloridas y bailarinas con pulsera desafiaban la estética estricta y austera de la posguerra y se distanciaban con mucho de las prendas de moda entonces, inspiradas en la majestuosidad de la inaccesible alta costura y, sobre todo, en la silueta voluminosa de cintura estrecha que patentó Christian Dior en 1946 con el nombre de New Look.

“Antes de ella no había ropa moderna para los jóvenes, todos teníamos que vestir como nuestros padres”, contaba Twiggy, la gran musa de Quant, en una columna en el Vogue británico. La primera vez que Twiggy posó con su ropa, un vestido de corte trapecio por la rodilla, tenía 16 años y pesaba poco más de 40 kilos; representaba un modelo de mujer muy distinto al de las maniquís de entonces, mucho más joven, desgarbada y con un corte de pelo andrógino. Quant tuvo la visión de contratarla como embajadora de sus creaciones, cambiando (sin saberlo) el arquetipo de las modelos femeninas; con ella, el imaginario de la moda y de su público potencial rejuveneció varias décadas.

Si bien se le adjudica la invención de la minifalda (título que se disputa con André Courrèges, que realizó una colección de vestidos por encima de la rodilla en 1964) lo cierto es que Mary Quant, como a ella misma le gustaba admitir “recogió algo que ya llevaban las mujeres en la calle”. “Fue un proceso gradual, que se fue gestando desde una década antes, momento en que las faldas se fueron acortando”, explican en el catálogo que acompaña a la retrospectiva que realizó sobre Quant el museo Victoria and Albert. Lo que sí hizo la diseñadora fue arriesgarse; en 1964 sus faldas llegaron a medir 34 centímetros, causando una revolución, para bien y para mal, en la sociedad británica. Pero mientras muchos acudían a Bazaar a protestar a paraguazos, otros viajaban de distintas partes de Europa a comprar sus diseños para atreverse a llevarlos en distintas partes del mundo.

Como la de Chanel, la revolución de Quant fue más social que estética. La primera creó a principios del siglo XX un uniforme para una hipotética mujer activa (eso sí, adinerada) alejado de corsés e incómodas decoraciones indumentarias. La segunda, a mediados, liberó a toda una generación de jóvenes de clase obrera que no tenían acceso a la moda de diseñador y que poco a poco iban rebelándose contra el destino que imponía la sociedad; mujeres que empezaron a tomar la píldora, a entrar en el mercado laboral, a decidir sobre su cuerpo y a expresarlo a través de sus cortes de pelo andróginos (el de Quant, corto y geométrico, era obra de otro gran ídolo de la época, Vidal Sasoon) sus prendas coloridas y cortas, su música y su estilo de vida. La diseñadora no se cansó de decir que la minifalda (llamada así por el coche Mini, no por su longitud) era un símbolo de libertad y no de protesta. Pese a que durante los sesenta, muchas mujeres corrieron grandes riesgos al llevarla en su día a día e incluso llegaron a manifestarse para poder usarla, o lo que es lo mismo, para poder decidir sobre su cuerpo.

Su tienda Baazar se convirtió en el epicentro del llamado ‘Swinging London’, el movimiento que en los sesenta convirtió a Londres en la capital de la modernidad, de una vanguardia real y liberadora muy ajena al naciente prêt à porter que empezaba a manejar la moda parisina. Los jóvenes del ‘Swinging London’ no distinguían entre música, ocio y moda, por eso Quant tampoco lo hacía. Y fue creando poco a poco toda una estética que se asociara a esa unión, de la ropa deportiva para llevar en la calle al ‘oversize’ o una próspera línea de maquillaje (delineador marcado, pestañas voluminosas, sombras de colores) que fue casi tan influyente como sus prendas. “La ropa de trabajo contemporánea, que ahora damos por sentada, fue también uno de los logros de Quant. Diseñaba ropa para mujeres que bailaban, salían, pero también corrían detrás del autobús”, cuenta el diseñador Jasper Conran en el documental sobre su vida, ‘Quant’ (2022). “Los bolsillos son clave en un vestido”, solía decir. Hasta ese punto su visión del diseño era revolucionaria. En el diseño femenino, solo Chanel se había atrevido a usarlos con asiduidad antes.

La diseñadora se retiró en el año 2000 y vendió su empresa a una compañía de inversión japonesa (uno de sus principales mercados) que a día de hoy sigue comercializando su línea de cosméticos. En 2009, su minifalda apareció en una edición especial de sellos que rendían homenaje al diseño británico (junto al plano de metro de Londres y las cabinas de teléfono) y en 2015 recibió el título de Dama de la Orden del Imperio británico. La influencia de Quant es inabarcable, no hay firma, grande o pequeña, cara o barata, que no se haya inspirado en su estética, casi la única que viene a la mente en el imaginario colectivo cuando se menciona la moda de los años sesenta. Cambió la imagen de la moda y acompañó con sus diseños los cambios sociales de su época, y lo hizo siendo mujer en un momento en que apenas había diseñadoras femeninas famosas, es decir, mujeres que pudieran pensar e influir en las necesidades indumentarias de otras mujeres.

* S Moda se puso en contacto con Mary Quant el pasado mes de febrero para entrevistarla y reivindicar su figura, pero su estado de salud no le permitió participar en el reportaje.

miércoles, 30 de marzo de 2022

#libros #trans #menores | Historias de la infancia trans

Historias de la infancia trans / Jules Gill-Peterson ; prólogo de Lucas R. Platero ; traducción de Javier Sáez.

Manresa : Bellaterra, 2022 [03-30].
302 p.
Premio Lambda Literary de no ficción trans. Premio John Leo y Dana Heller de la Popular Culture Association. Premio de la Children’s Literature Association Book.

/ ES / EN* / Libros / Historia - Siglo XX / Intersexualidad / Menores trans / Trans / Transexualidad
📘 Ed. impresa: ISBN 9788419160034 / 19,00 €
Cita APA-7: Gill-Peterson, Jules. Historias de la infancia trans. Bellaterra.

[.es] Sigue existiendo el mito generalizado de que la infancia trans de hoy en día es una generación completamente nueva y pionera, carente de una historia previa. Sin embargo, Jules Gill-Peterson nos muestra una historia rompedora y desconocida del siglo xx en la que no sólo existe la infancia trans, sino que hay rastros anteriores a la creación del propio término «transexual».

Gill-Peterson muestra el papel que ha jugado la medicalización y la racialización de la infancia, sumergiéndonos en los archivos de hospitales y clínicas norteamericanas y europeas. Nos acompaña por un recorrido histórico a principios del siglo xx, mostrando a las primeras criaturas con «sexo ambiguo» que buscaron atención médica. Ya en los años 30, nos presenta a personas trans que se acercaron a los hospitales en busca de médicos que estaban estudiando las vidas intersex, seguido de la creación de la categoría «género». Y en los años 60 y 70, nos enseña cómo se institucionaliza la atención médica a la infancia trans con la administración de hormonas, cambios de nombre y cirugías de modificación corporal.

Con este trabajo, ha transformado profundamente el estudio de la infancia y la infancia trans: ha cambiado los debates a los que nos enfrentamos, subrayando además el papel que juega la historia racial de la medicina en la exclusión de la infancia negra y trans usando el concepto de plasticidad de género. Finalmente, también ha ayudado a resituar las cuestiones raciales en el centro de los estudios trans. Supone una nueva forma de entender las vidas trans, desde el rigor de estudiar un archivo hasta ahora ignorado.

👤 Jules Gill-Peterson. Es profesora asociada de inglés y estudios de género, sexualidad y mujer en la Universidad de Pittsburgh. Jules trabaja actualmente en un proyecto de libro titulado ‘Gender Underground: A History of Trans DIY’, que replantea el siglo XX trans no a través de la medicina institucional, sino de las innumerables prácticas do-it-yourself de las personas trans que forjaron mundos médicos y sociales de transición paralelos.

lunes, 7 de marzo de 2022

#hemeroteca #homosexualidad #literatura | Los fantasmas del deseo

Diario de Sevilla / Emilio Peral Vega //
Los fantasmas del deseo.

'La verdad ignorada', un ensayo de Emilio Peral Vega que publica Cátedra, analiza el modo en que autores como Jacinto Benavente, Cernuda o María Lejárraga retrataron el amor entre hombres.
Braulio Ortiz | Diario de Sevilla, 2022-03-07
https://www.diariodesevilla.es/ocio/verdad-ignorada-emilio-peral-catedra_0_1662734715.html

El catedrático de Literatura Española de la Complutense Emilio Peral Vega sentía que una "deuda moral" lo vinculaba al escritor Eduardo Blanco-Amor (Orense, 1897 – Vigo, 1979). "Fue el primer autor sobre el que trabajé cuando terminé mi licenciatura, el primer artículo que publiqué hace más de 20 años se centraba en él, y por eso le tengo cariño", comenta el especialista, al que le pesaba que esa voz "extraordinaria" que había alumbrado novelas como ‘La catedral y el niño’ (1948) y ‘Los miedos’ (1961), el amigo de Lorca y responsable de la edición de sus ¡Seis poemas galegos’, no gozara de la repercusión que merecía. En el presente, su obra habita cierto limbo por cuestiones territoriales –"no ha sido bien tratado por los gallegos por escribir en castellano, y los castellanoparlantes no le hemos dedicado atención porque también escribió en gallego"–; en el pasado fue la libertad con la que vivía su sexualidad la que frenó la proyección de su trabajo. "Los miedos", indica Peral Vega, "estuvo a punto de ganar el Nadal, pero una delación cuando el manuscrito estaba en la última ronda de votaciones lo impidió. Lo acusaban de inmoralidad en su vida, y de que esa depravación se traslucía en la novela". También la Diputación de Orense señaló al escritor, y denunció sus prácticas "indebidas y contrarias a la moral y la naturaleza".

Blanco-Amor es uno de los autores analizados en ‘La verdad ignorada. Homoerotismo masculino y literatura en España (1890-1936)’, un ensayo que publica Peral Vega en Cátedra y que explora las diferentes actitudes que novelistas, dramaturgos y poetas tuvieron a la hora de reflejar el deseo erótico entre hombres. Blanco-Amor, del que se recoge en el volumen una selección de poemas de su libro ‘Horizonte evadido’ (1936), encarna el espíritu más desinhibido, la escritura más explícita, "como si su poesía fuera una exudación de todo aquello que no ha podido contar de forma más clara en sus narraciones". En el conjunto están presentes –no podían faltar– la actitud "a medio camino entre la máscara y la exhibición" de García Lorca o la visión "más trágica del amor" en Cernuda, pero el recorrido depara capítulos sobre la mirada compleja que los Martínez Sierra dedicaron a la homosexualidad en ‘Sortilegio’, una obra de teatro inédita que se publica aquí como apéndice; la disposición "juguetona, elusiva" del Premio Nobel Jacinto Benavente o la frivolidad de los ‘novelistas galantes’. "Se podía haber hablado de Juan Gil-Albert, de Vicente Aleixandre o de tantos otros, pero me parecía que cualquiera de esas posibilidades ya estaba encerrada en los autores que quería mostrar. No quería hacer un inventario exhaustivo", declara el investigador.

Benavente también padeció, lamenta Peral Vega, "esta miopía con la que miramos en este país, esa especie de juicio sumarísimo a todo aquel que hubiese tenido contacto con el ‘establishment’ franquista. Es muy injusto porque fue una casualidad que él acabara quedándose en España, y porque sufrió un profundo exilio interior y le costó amoldarse a un Madrid que ya no tenía nada que ver con la ciudad de los años 20, más abierta, donde él no se definía abiertamente pero sí se mostraba con cierto desparpajo". Que su sexualidad era sabida, pese a todo, lo confirma una coplilla "aguda" e "hiriente" que Ramón Gómez de la Serna recuerda de cuando Benavente llevó a las tablas su obra ‘Una señora’: "El ilustre Benavente / ha estrenado ‘Una señora’, / y a coro dice la gente: ¡Ya era hora!". En sus versos, el Nobel defendía el amor como la unión de la carne y el espíritu; en sus piezas teatrales, como en ‘Los favoritos’ o ‘Los intereses creados’, "se suceden los apuntes y las ambigüedades". Este dramaturgo que "jugó siempre entre dos aguas, las placenteras del triunfo masivo y las arriesgadas de la insinuación", supo "nadar y guardar la ropa, se burlaba de su público burgués diciendo y no diciendo".

‘La verdad ignorada’ se acerca a las novelas galantes que escribieron Antonio Hoyos y Vinent (‘El martirio de San Sebastián’), Álvaro Retana (‘Las locas de postín’) y Alonso Hernández Catá (‘El ángel de Sodoma’), creadores "bastante olvidados que están captado la atención de la crítica en los últimos años" y que tienen la audacia de presentar peripecias libertinas y hacerlo desmarcándose de ellas ante el público, asegurando que las cuentan a modo de advertencia. Peral Vega encuentra en ‘El martirio de San Sebastián’ una muestra del talento sorprendente de estos autores: "El protagonista es alguien que vive en un prostíbulo, relegado a una buhardilla, lo que permite una percepción distanciada, que ese personaje que no puede amar libremente perciba el deseo desde arriba, como una especie de demiurgo que mueve a unos títeres", apunta el estudioso.

El ensayo arroja luz sobre ‘Sortilegio’, una obra de teatro sobre la que había "muchas referencias, escrita por María de la O Lejárraga, en la que no se sabe cuánto intervino Gregorio Martínez Sierra en la versión final", y que presenta a "un protagonista riquísimo, complejo", Augusto, que "invierte el modelo de la malcasada en la novela del siglo XIX. La mujer que contrae matrimonio para alcanzar un estatus social aquí es un hombre cuya fortuna familiar ha disminuido, que se casa con una muchacha para mantener su posición. Y él es sincero, sin mencionar la palabra advierte de que él no va a poder hacer feliz a esta mujer, insiste en que ella es una mujer buena y que merece otra cosa".

El capítulo de Lorca se detiene en los ‘Sonetos del amor oscuro’, donde radica "la expresión de la homosexualidad en su vertiente más erotizada", y en el "grito desgarrado" de ‘El público’. "Él no tuvo éxito hasta ‘Bodas de sangre’, y eso, para él, en cierta forma, supone una claudicación. Antes había transitado por todos los caminos de renovación de la escena: ha intentado el teatro simbolista, el de títeres, el histórico, el auto sacramental moderno... Es un creador que conoce los lenguajes de la modernidad y que harto de no tener la respuesta que espera acaba en un género de probada eficiencia. Sabe que hay dos vías: el teatro que se va a quedar en el cajón y el que le va a reportar éxito. ‘El público’ es su grito en el desierto".

De Cernuda, Peral Vega admira el modo en que llevó "la mejor tradición de la poesía becqueriana al siglo XX, esa poesía que parece sencilla, rechaza el engolamiento y da la impresión de fluir sola, aunque en realidad sea de gran complejidad", pero, además de esas "dotes expresivas", valora que el autor de ‘La realidad y el deseo’ y ‘Ocnos’ "no imposta en ningún momento, no hay un morfema en su obra que engañe". Nadie como el sevillano, sostiene Peral Vega, expresó con mayor "dignidad y contundencia el deseo homoerótico en el arranque del siglo XX". Cernuda forjó además "un conjunto metafórico de lanzas, de hierros, de heridas, de hojas que miran la luz y no acaban de nutrirse de ella, todo un lenguaje propio que revela su tragedia, esa imposibilidad de encontrarse en otro, y del que han bebido tantos autores que vinieron después". De él es el verso que da título al libro: "Yo sería al fin aquel que imaginaba: / aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos, / proclama ante los hombres la verdad ignorada, / la verdad de su amor verdadero".

viernes, 7 de enero de 2022

#hemeroteka #lgtbi #lgtbifobia #memoria | Kepa Yecora (EHGAM): "Frankismoaren garaietako irainak oraindik entzun daitezke"

Euskalerria Irratia / Oskar Sada 'Gomi' eta Kepa Yecora, EHGAM-Nafarroa

Kepa Yecora (EHGAM): "Frankismoaren garaietako irainak oraindik entzun daitezke".

Juan Kruz Lakasta | Euskalerria Irratia, 2022-01-07

https://euskalerriairratia.eus/nafarroa/1641561521316-kepa-yecora-ehgam-frankismoaren-garaietako-irainak-oraindik-entzun-daitezke 

Nafarroan, Frankismoaren garaietan, genero disidenteek pairatu zuten errepresioa aztertu dute, eta ikerketa horren ondorioak hobeki ezagutu ditugu gaur Metropoli Forala saioan.

Geoffroy Huard historialari paristarrak egin du ikerketa, Nafarroako Parlamentuaren eta Memoria Institutuaren enkarguz, eta EHGAM mugimenduaren laguntzaz.

Kepa Yecora EHGAMeko kidea da, ikerketan lagundu du. Gure mikrofonoetan azaldu duenez, LGTBI Legea tramitatu zutelarik, EHGAM bezalako elkarteek memoria historikoan ere kolektibo hau aintzat hartzeko eskatu zuten, eta eskaera horri erantzunez sortu zuen joan den urtean foru parlamentuak ikerketa hau egiteko lerroa aurrekontuetan.

Ikerketaren xedea zen errepresio judiziala aztertzea, baina trabak topatu dituzte: “Nafarroako auziak Zaragozan daude, eta han esan digute Pribatutasun Legearen arabera, 50 baino gutxiago dituzten auziak ezin direla ikertu. Institutua eta Koldo Martinez senataria lanean ari dira baimena lortzeko, eta, batek daki, agian azkenean baimena emanen digute; izan ere, beste erkidego batzuetan ahalbidetu dute halako ikerketak egitea, betiere konfidentzialtasuna bermaturik”. Yecoraren aburuz, “funtsezkoa da jakitea zer gertatu zen, zenbat jendek pairatu zuen prozesu judiziala eta zein nolako zigorrak ziren”.

Frankismoak Nagien eta Gaizkileen Aurkako Legeari izena aldatu zion, eta Arriskutsutasun Sozialaren eta Gizarteratzearen Legea birbataiatu zuten, hain zuzen ere genero disidenteak begiz jota zituztelako: “Homosexualei inbertitu esaten zieten ezarrita zeuden arau sozialak iraultzen zituztelako”.

Ikerketak argi utzi du maila sozioekonomikoa erabakigarria zen zigor judiziala pairatzeko tenorean: “Goi mailakoek ez zuten zigor penalik jasotzen. Homosexuala eta beraz gaizkilea zinen aztertzerakoan, ongi aztertzen zuten zein lanbide zenuen”, azaldu du Yecorak.

Nolanahi ere, judiziala ez zen errepresio bakarra. Jendartearen eta familiaren barruan ere bazen. “Emakumeak ikusiezinak ziren orduan, eta lesbianek tratamendu jakin bat izan zuten, batez ere familia barruan, errepresio soziala izan zen haiena”, dio EHGAMeko kideak.

Halaber, garai haietako homosexualek eta trans pertsonek bizirauteko zerabiltzaten kodeak eta estrategiak aztertu dituzte, baita haien militantzia ere. Horretarako hainbat elkarrizketa egin dituzte.

Yecoraren arabera, prozesu ederra izan da solasaldiok egitearena, baina baita oso gogorra ere: “Batetik ikusi dugu jende asko hil dela.; eta bestetik konprobatu dugu oraindik badagoela jendea beldurra duena, ez dena hitz egitera ausartzen. Eta aldi berean badago jendea ez diona zentzurik ikusten ordukoak gogoratzeari: zertarako oroitu surimendu hori guztia?”.

Mintzatzera ausartzen direnen lekukotasun askotan beste arazo bat dakusa Yecorak: “Bada jendea oraindik ez dena gauza pairatu duen sufrimendua identifikatzeko. ‘Gutxi jotzen zidaten’, esan izan digute. Edo halako errepresio bortitza pairatu ez genuenok zorteko sentitzen gara, gure gaztaroa libreki bizitzeko aukera ukatu baziguten ere. Homofobia integratua daukagu”.

Hori guztiori horrela, eskertuta mintzatu da Yecora: “Biziki eskertzen diegu parlamentuari eta institutuari aukera hau eman izana, nahiz eta batzuentzat beranduegi iritsi den, jada hilda daudelako”.

EHGAMeko kidearen irudikoz, “ezinbestean jakin behatr dugu nondik gatozen, zer nolako sufirimendua eduki duten pertsona horiek, oroimen historikoa presente eduki, eta kontziente izan orduan erabiltzen ziren oihuak eta irainak oraindik erabiltzen direla”. Haren ustez, “asko aurreratu dugu, baina oraindik asko falta da, badugul zer borrokatua, zer aldarrikatua”.

lunes, 8 de noviembre de 2021

#hemeroteca #vih #memoria | Cuando el sida dolió más que nunca

Imagen: ANRed / Una manifestación de Act-Up //

Cuando el sida dolió más que nunca.

Luis Pardo | Hoyesarte, 2021-11-08

https://www.hoyesarte.com/literatura/cuando-el-sida-dolio-mas-que-nunca_297269/ 

El sida, incluso tener la infección por VIH que puede provocar su aparición, duele y dolerá mientras no haya manera de erradicar al virus del organismo de forma definitiva, de curar esta enfermedad como se consiguió hace unos años, por ejemplo, con la hepatitis C. El sida duele y dolerá pero nunca causará tanto dolor como en los años ochenta y primeros noventa, cuando el diagnóstico era no solo prácticamente una sentencia de muerte, suponía además quedar señalado y sentirte culpable, rechazo e incomprensión.

Eran los años en que hablaba de grupos de riesgo (las famosas haches: homosexuales, heroinómanos y hemofílicos) en lugar de conductas de riesgo, como el sexo sin protección o compartir jeringuillas. Los años en los que los antirretrovirales no eran capaces de controlar de forma eficaz y prolongada la replicación del virus, situación que no llegaría hasta el año 1996.

Ahora que se cumplen cuatro décadas de los primeros casos de sida coinciden varias novelas en la mesa de novedades que recuerdan la dureza de aquellos tiempos en que una pandemia sacudió a todo el planeta como no volvería a pasar hasta la irrupción de la COVID-19; la tristeza de una época en que grupos de amigos iban sumando bajas como un pelotón sin armas en una batalla desigual.

Con ‘Los silencios de Hugo’, Inma Chacón (Zafra, 1954) recrea aquel clima de terror que rodeó al sida, cuando no había esperanza y el desconocimiento se traducía en miedo y éste en incomprensión hacia los infectados, que tenían el doble sufrimiento de sentirse vulnerables y al mismo tiempo rechazados, como si la peste hubiera vuelto para quedarse. Por eso, un gesto de Diana de Gales dando la mano a un enfermo o volver a ver jugar a Magic Johnson al baloncesto no mucho después de haber hecho pública su condición de seropositivo hicieron más por la situación de las personas afectadas que diez mil campañas de concienciación.

La novela de Chacón se inspira en una historia real y cercana que le marcó profundamente y que siempre quiso contar en un libro, y no pudo hasta ahora, ya con la distancia adecuada. La obra avanza a medida que vamos entendiendo los silencios de los protagonistas. El de Hugo, que con su silencio busca proteger y facilitar la vida de los demás a riesgo de no recibir la ayuda que necesita. También el de su hermana Olaya, que calla para evitar la compasión. Silencios distintos pero marcados por la enfermedad como hoy sucede con los problemas de salud mental, tan necesitados de romper el estigma y poder así pedir ayuda sin demora ni rodeos por el qué dirán.

La autora extremeña ha querido homenajear con esta historia conmovedora a “todas las familias que padecieron la enfermedad al lado de los enfermos”. En la historia de Hugo y Olaya unos lectores descubrirán y otros, de mayor edad, recordarán la incertidumbre con la que se vivía la infección, la angustia por alcanzar la carga viral indetectable para evitar así que un simple resfriado no se convirtiera en una neumonía letal, las reacciones tan diversas que la enfermedad provocaba en un mismo entorno familiar, las dificultades que vivieron los hijos pequeños de parejas seropositivas, la relación con los profesionales médicos o el efecto devastador que tuvo la heroína sobre una generación. En escenario tan desolador hay espacio para la vida que se abre paso, para los personajes con fuerza interior y ganas de sortear baches por pronunciados y numerosos que sean. Y un combustible poderoso para todo ello: el amor, el amor en todas sus variantes, el fraternal, el de pareja y el de los amigos.

De amigos en el Chicago de los años ochenta va la novela de Rebecca Makkai (Skokie, Illinois, 1978) ‘Los optimistas’. Como el libro de Chacón, la ficción de la estadounidense habla igualmente del poder del amor y la amistad cuando vienen muy mal dadas, como sucedió en el país de Ronald Reagan, en un periodo de optimismo y libertad que se transformó para muchos jóvenes en días de ansiedad y congoja ante la posibilidad de hacerse un test cuyo posible positivo no suponía más que confirmar una tragedia inevitable.

Estamos en 1985 y el AZT, el primer medicamento, a todas luces insuficiente, no estuvo disponible hasta dos años después. “Si me enseñas donde está la cola para la cura milagrosa, me haré la maldita prueba y me encargaré de que los demás también se la hagan”, clama uno de los personajes de un relato que alterna dos planos temporales y geográficos: la ciudad de los rascacielos entre 1985 y 1992 y el París de los atentados de 2015. La trama francesa, emocionante y con cierto suspense, describe la historia de una de las optimistas del título, Fiona, la joven que tanto ayudó al grupo de amigos gais infectados, entre ellos su hermano fallecido de sida, y que viaja muchos años después a Francia tratando de recuperar a su hija.

La ciencia, la inversión en ciencia, consiguió que las terapias fueran cada vez más eficaces y que, además, estratégicamente combinadas, lograran reducir al virus a su mínima expresión. Cuando eso pasó llegó la resurrección para muchos enfermos. Leemos de uno de ellos que “hubo unos meses que ni siquiera recuerdo y que estuve fuera de mí, y cuando la niebla se disipó, volvía a estar en casa. Podía levantar los brazos y comer. Cuando quise darme cuenta estaba haciendo ‘footing’. Bueno, en realidad, costó, pero esa es la sensación que tuve”. También pasamos por el tormento de los que no alcanzaron ese efecto Lázaro, como uno de los protagonista que llega un día en que con cada tos experimenta “una patada en las costillas atenuada por la morfina”.

Ciencia y acceso a los mejores tratamientos, esto último más complicado en Estados Unidos, fueron la clave para llegar a donde hoy estamos. Pero ni la ciencia ni los mejores tratamientos pueden hacer mucho cuando al dolor se suma el estigma. En la novela de Makkai un personaje rememora que el pintor Amedeo Modigliani bebía abundante alcohol para disimular la tuberculosis que le avergonzaba. Esto otro depende de todos, incluidos los escritores. Aquí dos grandes libros contra el estigma.

miércoles, 3 de noviembre de 2021

#hemeroteca #homosexualidad #vih #sida | 'It's a sin': SIDA, homofobia y la lucha por la libertad sexual en el Londres de los 80

Expansión / Los protagonistas de la miniserie 'It's a sin' //

'It's a sin': SIDA, homofobia y la lucha por la libertad sexual en el Londres de los 80.
Amaia Ormaetxea | Expansión, 2021-11-03

https://www.expansion.com/cine-y-series/series/2021/11/02/6181053f468aeba2358b4602.html

Ahora que se ha puesto sobre la mesa el debate sobre si antes se vivía mejor que en la actualidad, conviene ver miniseries como la estupenda 'It's a sin', que nos recuerda que para muchas personas cualquier tiempo pasado fue, definitivamente, peor.

En los últimos años (posiblemente desde el éxito de 'Stranger Things') se ha puesto de moda entre los que ya peinamos canas echar la vista atrás y recordar la década de los ochenta con cierta nostalgia. Aquellas tardes de juegos en el parque con los amigos, sin móviles ni consolas, comiendo chuches o bollicaos saturados de grasas trans y vistiendo ropa heredada de algún hermano mayor. Quizás entonces no éramos del todo conscientes de que también fue una década terrible para muchas personas, las víctimas de la heroína, del terrorismo, de los prejuicios sexuales y del SIDA.

La miniserie británica 'It's a sin' (HBO) nos traslada al Londres de principios de los ochenta y recorre toda la década a través de las vicisitudes vitales de un grupo de chavales homosexuales que comparte piso en la capital británica. Todos provienen de lugares o de familias en los que la homosexualidad se esconde o directamente se rechaza y vivir en Londres, lejos de sus hogares, supone para todos una liberación sexual y emocional que, desgraciadamente, dura demasiado poco.

La serie creada por Russell T. Davis arranca con un tono alegre y desenfadado. Ritchie (Olly Alexander) llega a Londres desde la Isla de Wight dejando atrás una familia opresiva que gestiona su padre con mano de hierro. Allí, por fin, conoce a otras personas que viven y sienten como él y acaba compartiendo piso con otros tres amigos gays que arrastran traumas similares y con Jill, la única chica del grupo (Lydia West, a la que conocimos en 'Years and Years'), que acabará convirtiéndose en una suerte de 'madre' de todos, la figura femenina protectora que en mayor o menos medida, ninguno ha encontrado en su casa.

Con el paso de los capítulos la serie se va oscureciendo. Con cuentagotas, empiezan a surgir noticias sobre una extraña enfermedad que sólo ataca a los gays. Pero, en los medios británicos apenas se habla de ello. Pasan los años y los casos empiezan a aumentar pero no así la información. A muchos enfermos se les retiene, incomunicados, en las alas de los hospitales dedicadas a los pacientes con enfermedades infecciosas. Muchos mueren completamente solos. A otros, sus familias consiguen llevárselos a morir a casa, pero mintiendo a familiares y amigos sobre su enfermedad real. Ser homosexual fue delito en Reino Unido hasta 1967.

'It's a sin' nos recuerda el calvario que tuvieron que pasar todos aquellos jóvenes que contrajeron el SIDA en los ochenta. Al sufrimiento derivado de una enfermedad que entonces suponía una sentencia de muerte se sumaba la vergüenza que muchos sintieron por haberla contraído: para muchos (los sectores más conservadores y homófobos de la sociedad), el SIDA era el castigo para un pecado imperdonable.

'It's a sin' se beneficia y mucho, de una banda sonora que, para muchos, es la de nuestra juventud. El título de la serie es el mismo que el de una de las canciones más famosas de los Pet Shop Boys. Su letra resume a la perfección el ‘leit motiv’ de esta ficción tan reveladora como emocionante: "Cuando echo la vista atrás siempre siento cierta vergüenza, siempre he sido la persona a la que culpar, por todo lo que hago. No importa cuando, donde o qué. Todo tiene algo en común: es pecado".

lunes, 1 de noviembre de 2021

#hemeroteca #homosexualidad #vih #memoria | Rebecca Makkai: «El sida evidencia las enormes desigualdades sociales que existen».

Naiz / Rebecca Makkai //
Rebecca Makkai · Escritora: «El sida evidencia las enormes desigualdades sociales que existen».

Nacida en Illinois en 1978, hasta la fecha había publicado dos novelas y un libro de cuentos pero ha sido «Los optimistas», su tercera novela, la que le ha consagrado como una de las voces más potentes de la literatura de EE.UU, habiendo sido finalista del Pulitzer y del National Book Award.
Jaime Iglesias | Naiz, 2021-11-01
https://www.naiz.eus/es/hemeroteca/gara/editions/2021-11-01/hemeroteca_articles/el-sida-evidencia-las-enormes-desigualdades-sociales-que-existen 

Lo bueno fue que en aquellos años emergió una colaboración que fortaleció el movimiento LGTBi, todos sus integrantes salieron a la calle a defender unos mismos objetivos. Mientras realizaba las entrevistas que hice para documentarme, empecé a interesarme por cómo funcionaba la memoria de quienes habían vivido aquella época. ¿De qué manera esta gente se relaciona con su propia experiencia? ¿cómo gestionan sus recuerdos?

“Los optimistas” es un relato en primera persona sobre los estragos que causó la pandemia del sida entre la comunidad gay de Chicago a finales de los años 80, la historia de una generación luchadora y optimista que, de la noche a la mañana, sintió que su mundo se venía abajo. Con una prosa sincera y emotiva y un relato estructurado en dos tiempos, Rebecca Makkai ha conseguido poner voz a los protagonistas de una época que sigue ocupando una posición marginal en los manuales de Historia Contemporánea.

Según usted, su primera idea fue escribir una obra sobre la «generación perdida», ese grupo de artistas estadounidenses que vivió el París de los años 20. Partiendo de esa premisa, ¿cómo acabó alumbrando una novela sobre los primeros tiempos del sida?

El deseo de acercarme a la “generación perdida” era para contar la historia de un grupo de jóvenes cuyo mundo se va desmoronando. Queriendo hablar de aquella época desarrollé un personaje, llamado Nora, que fue musa y modelo para varios de los pintores que hicieron fortuna en el París de antes y después de la I Guerra Mundial. El punto de partida de la novela era contemplar a Nora en su ancianidad, en la década de los 80, y que alguien contase su historia retrospectivamente. De ahí surge el personaje de Yale. Pero me di cuenta de que evocar un tiempo pasado no tiene tanta fuerza como escribir desde el presente, y Yale fue adquiriendo autonomía. Fue entonces cuando vi claro el paralelismo entre la llamada “generación perdida” y quienes padecieron la epidemia del sida en los 80. Lo curioso es que mientras de la “generación perdida” existe mucha documentación y se han escrito muchas obras, de la generación que vivió los peores años del sida apenas sabemos nada. Para mí eso fue un acicate para darle la vuelta al planteamiento inicial y ponerme a escribir otra novela totalmente diferente a la que tenía en mente.

¿Dónde localiza ese paralelismo entre la llamada «generación perdida» y quienes convivieron en el sida en los años 80?

El concepto de “generación perdida” es una invención de Scott Fitzgerald y aunque tendemos a pensar que se trató de un grupo de jóvenes cínicos que vivieron con despreocupación antes de dejarse atrapar por el desencanto, hay que poner en valor la alegría, la brillantez y el activismo de todos esos jóvenes que, de un día para otro, sintieron cómo la realidad que les inspiraba se iba destruyendo por las secuelas de la I Guerra Mundial. Antes de que tuviera lugar dicho conflicto, París fue una ciudad de acogida para muchos jóvenes con talento pero sin recursos que habían abandonado sus hogares buscando cumplir un sueño y que, contagiados por el frenesí creativo que vivía la ciudad, encontraron una nueva familia en sus compañeros de fatigas, pero llegó la guerra y la gripe y muchos de estos jóvenes murieron. Las comunidades gay que florecieron en las principales ciudades de EE.UU durante los años 70 también estaban formadas por jóvenes cargados de ilusiones que habían dejado atrás sus lugares de origen encontrando un nuevo impulso en el ámbito de la creación artística. El estado de shock en el que les dejó el sida, ese sentir que el mundo que habían construido se iba desmoronando mientras veían agonizar y morir a muchos amigos y conocidos, traza una similitud entre ambas generaciones.

¿Cómo se documentó para recrear aquella época? ¿A qué tipo de fuentes acudió?

De entrada, acudí a bibliotecas y hemerotecas y me sorprendió el escaso número de publicaciones sobre lo que había supuesto el sida en una ciudad como Chicago, que no tuvo una comunidad gay tan activa como la que podía existir entonces en Nueva York o San Francisco, pero que no deja de ser la tercera ciudad de EE.UU. Ante eso opté por realizar entrevistas a amigos de amigos que sabían o conocían a personas que habían estado involucradas en la lucha de la comunidad hay de Chicago en los años 80. Fue un trabajo de rastreo, unos testimonios me fueron llevando a otros hasta que pude acabar entrevistando a médicos, abogados, activistas, supervivientes, personas que habían perdido a compañeros en aquellos años o que llevaban siendo seropositivos desde entonces. Yo les hacía preguntas específicas porque yo ya tenía definidos a mis personajes, pero me faltaba ofrecerles un contexto. Para mí era muy importante hacer un retrato fidedigno de lo que fueron aquellos años y de ahí que tras concluir la novela diese a leer el manuscrito a muchas de esas personas.

En aquellos años el sida era una enfermedad que pesaba como un estigma sobre la comunidad LGTBi. ¿Cree que hoy en día se han superado esos prejuicios o siguen pesando de cara a no dedicar recursos suficientes a la investigación?

Todavía siguen pesando mucho esos prejuicios. Basta acudir a las estadísticas y ver cómo actualmente más de un millón de personas siguen muriendo al cabo del año víctimas del sida. Lo que ocurre es que la mayoría de esas nuevas víctimas pertenecen a países africanos que no merecen la más mínima consideración por nuestra parte, por eso caemos en el error de pensar que el sida es una enfermedad del pasado. En el fondo, el sida siempre ha reflejado exclusión y marginalidad. En EE.UU la mayoría de nuevos contagios se están dando en población afroamericana y latina del sur del país. ¿Y qué hace el gobierno ante eso? Pues recortar en sanidad y en investigación. De hecho, cuando Trump llegó a la Casa Blanca una de sus primeras decisiones fue despedir a todos los miembros del Consejo Presidencial para asuntos relacionados con el VIH. Esos recortes son un drama en un país donde hay mucha gente que no tiene acceso al seguro médico ni a los tratamientos más básicos. Es una enfermedad que evidencia las enormes desigualdades sociales que existen.

¿Cree que la epidemia del sida contribuyó a la lucha del movimiento LGTBi, a que este se organizase y coordinase con más efectividad?

Sí, sin duda. Desde los años 70 los gays habían emprendido una lucha con la idea de hacerse más visibles en la sociedad pero la aparición del sida y la estigmatización que padeció el colectivo hizo que emergiese un sentimiento de activismo mucho más acentuado. Muchos de los que empezaron a militar entonces pidiendo más recursos sanitarios y en investigación reorientaron ese activismo en la reivindicación de una igualdad plena de derechos para los homosexuales. Por otra parte aquella lucha también sirvió para involucrar en el activismo a los colectivos de lesbianas que, hasta ese momento, estaban al margen de todo, condenadas a la invisibilidad incluso por los propios gays. De hecho, una de las personas a las que entrevisté me comentó “si aquella hubiera sido una enfermedad que hubiera afectado masivamente a lesbianas, no sé si los gays hubieran tenido esa misma reacción de apoyo que ellos tuvieron por parte de ellas”. Lo bueno fue que en aquellos años emergió una colaboración que fortaleció el movimiento LGTBi, todos sus integrantes salieron a la calle a defender unos mismos objetivos.

En aquel caso sí que se puede decir que la epidemia trajo consigo una reacción de solidaridad ¿no?

Bueno, existió solidaridad entre los propios gays. Hubo una culpabilización del social colectivo que incluso caló entre muchos de sus miembros. Rebelarse contra el estigma fue lo que les hizo levantar la voz, luego fueron sumándose otras personas ajenas al colectivo pero yo creo que nunca fue una causa realmente popular. Los políticos, en general, sobre todo los del partido republicano, no vieron qué rédito podían sacar de apoyar esa lucha, incluso se esforzaron por mantener marginados a estos activistas como si fueran unos apestados. No deja de ser significativo que Ronald Reagan no pronunciase en público la palabra sida hasta 1987. La situación que hemos vivido con la covid es radicalmente distinta, no solo por la naturaleza de la enfermedad sino porque en este caso se trata de un virus al que todos estamos expuestos y eso obliga a la clase política a posicionarse sin subterfugios.

Volviendo a la novela, llama la atención que usted organice la narración en dos tiempos, en los 80, con la historia de Yale Tishman y en 2015, con esa subtrama protagonizada por Fiona, hermana de uno de los amigos de Yale, con cuya muerte se inicia la novela ¿Por qué le dio esta estructura al relato?

Mientras realizaba las entrevistas que hice para documentarme, empecé a interesarme por cómo funcionaba la memoria de quienes habían vivido aquella época. Cuando les hacía determinadas preguntas muchos de ellos me decían “hacía treinta años que no pensaba en esto”. Otros me sacaban fotos que ellos mismos no veían desde hacía décadas. Eso me llevo a pensar ¿de qué manera esta gente se relaciona con su propia experiencia? ¿cómo gestionan sus recuerdos? Porque me interesaba mucho cómo había evolucionado el sentimiento de culpa y el dolor en esas personas. Ese tipo de reflexiones me llevaron a desarrollar el personaje de Fiona y a trasladarlo a 2015. Fue una manera de introducir el tema de la memoria. En este sentido y atendiendo a la acogida que ha tenido su novela en EE. UU

¿Piensa que «Los optimistas» ha servido para reactivar la memoria histórica? ¿Cree que la literatura posee esa función?

La única responsabilidad que me arrogo como escritora es con mis lectores. Con “Los optimistas” lo que más me preocupaba era hacer justicia a esa generación de hombres gays que ahora tienen entre 55 y 65 años y que vivieron en primera persona aquellos años del sida. Me preocupaba que se vieran reconocidos en la historia que estaba contando y he tenido la suerte de que ellos han sido uno de mis mayores apoyos. Rescatar su memoria ha servido para que otras muchas personas hayan accedido a la novela, algunas sin saber de que iba o sin tener un conocimiento real de aquella época mientras que para quienes la vivieron “Los optimistas” ha sido una especie de catarsis y eso me hace sentirme especialmente orgullosa.