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jueves, 22 de junio de 2017

#hemeroteca #memoria | El activismo olvidado que ocupó sin armarios la calle cuando estaba prohibido


Imagen: El Diario / 'El ministerio tiene las manos manchadas de sangre', acción contra el sida, 1 Diciembre 1994 / Fotografía de Andrés Senra
El activismo olvidado que ocupó sin armarios la calle cuando estaba prohibido.
Desde la primera manifestación LGTBI en 1977, la memoria del movimiento ha estado marcada por dos líneas de activismo: los colectivos más institucionalizados y los grupos ‘queer’ radicales. La Radical Gai y LSD combatieron a principios de los 90 la pasividad del Gobierno ante la crisis del sida con sus propias campañas de prevención. El sociólogo Javier Sáez ha ideado un metro de Madrid en el que las estaciones son activistas LGTBI para rescatar su memoria: "No nos van a volver a meter en el armario".
Marta Borraz | El Diario, 2017-06-22
http://www.eldiario.es/sociedad/memoria-olvidada-activismo-LGTBI-movimiento_0_656885021.html

Cuando el 26 de junio de 1977 un grupo de lesbianas, travestis, trans y gays se echaron a la calle y ocuparon La Rambla de Barcelona, todavía eran consideradas por ley un peligro social. Al calor de los disturbios que unos años antes habían prendido la mecha del Orgullo en el bar neoyorquino de Stonewall Inn, el movimiento comenzaba a organizarse políticamente en España e intentaba dejar atrás los duros tiempos de feroz represión contra la diversidad sexual y de género en el régimen franquista.

Solo el Movimiento Español de Liberación Homosexual, formado por un pequeño grupo, entre ellos Armand de Fluviá, había logrado ponerse en marcha en la clandestinidad llegando incluso a editar una revista que lograba pasar a Francia para ser enviada de nuevo desde allí. Pero la efervescencia política tomó los últimos años de la década de los 70, que se inundó de colectivos agrupados en una Coordinadora de Frentes de Liberación Homosexual y el feminismo lesbiano empezó a irrumpir con fuerza en escena.

Fueron muchas las personas que "se visibilizaron políticamente en un territorio muy hostil. Ya en los 60 había pequeños grupos de travestis que arriesgaban mucho", explica el activista y sociólogo Javier Sáez del Álamo, que en 1982 huyó de la homofobia de su Burgos natal para asentarse en Madrid. "No es tanto un relato de nombres propios, sino una genealogía de experiencias y grupos con mucha necesidad de organizarse", prosigue.

La ley franquista de Peligrosidad y Rehabilitación Social, que perseguía a los homosexuales y que no fue derogada por completo hasta bien entrada la democracia, fue uno de sus principales blancos. La primera manifestación del Orgullo en Madrid estaba encabezada por una pancarta que pedía su retirada. "Fue en 1978 y había bastante gente, vinieron sindicatos y partidos políticos, porque aquella fue una época de mucha movilización. Luego fue una especie de travesía del desierto hasta el renacimiento del activismo con la pandemia del sida", explica Sejo Carrascosa, autor junto a Sáez del libro ‘Por el culo. Políticas Anales’.

La pasividad del Gobierno ante el sida
Además de la movida y una atmósfera de liberación sin precedentes, los años 80 trajeron consigo la crisis del sida y la pasividad de un Gobierno que silenciaba el problema y favorecía un discurso homófobo muy presente. "Todos teníamos amigos con VIH, así que comenzaron a crearse redes de afecto porque la falta de reacción institucional condenaba a la gente a la muerte simbólica y física", explica Fefa Vila, directora de 'El Porvenir de la Revuelta', un proyecto que conjuga arte y política para rescatar la memoria del movimiento y que puede visitarse en Madrid.

Ya existía el colectivo COGAM en un intento por agrupar a las principales organizaciones gays bajo una misma voz. Allí comenzó su activismo Boti García Rodrigo, expresidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales (FELGTB), que ha organizado la exposición Subversivas sobre la historia del movimiento. "Abrí la puerta de la mítica librería LGTBI Berkana con muchísima vergüenza para decirle a Mili, la librera, que era lesbiana y que a dónde podía ir. Ella me dio las señas de COGAM", recuerda.

Pronto comenzaron a convivir dos estrategias para enfrentar la crisis del sida que derivaron en dos líneas de activismo: una más propensa a colaborar con las instituciones y otra radical que apostaba por la autogestión. En ese escenario irrumpieron dos colectivos que revolucionaron la escena activista madrileña a través de la acción directa y la provocación inspirados por el estadounidense Act Up: La Radical Gai y LSD.

Irrumpe el activismo ‘queer’
"No nos sentíamos cómodos en los grupos más asistencialistas. Queríamos romper con la invisibilidad en la representación porque andar con remilgos hacía que la gente se muriera", explica Vila, una de las impulsoras del colectivo de lesbianas LSD.

"La primera revolución era la supervivencia", apunta Carrascosa, que fue activista en La Radical Gai, surgida en 1993 como escisión de COGAM. Ambos grupos volcaron gran parte de su fuerza en hacer prevención del VIH y denunciar el silencio del Gobierno a través de acciones y campañas explícitas. "Alguien tiene que hacer la prevención", escribían en los ‘flyers’, posters y pegatinas que imprimían.

Fueron años de mucha intensidad en los que "intentábamos mariconizarlo todo, cuestionar la heterosexualidad, reapropiarnos del insulto, salirnos de las buenas formas. Era una manera de hacer política subversiva", prosigue Carrascosa. También LSD pretendía impactar en el imaginario colectivo porque "las lesbianas aparecían como sujetos invisibles" así que "lo que hicimos fue demandar un espacio público y político", esgrime Vila.

Esta fue época de traducciones de lo que se estaba produciendo en el pensamiento queer de puertas para fuera, lo que introdujo en España nuevos debates, y también de fanzines publicados por los propios colectivos. Tanto LSD como la Radical Gai tenían el suyo ( Non Grata y De un Plumazo), a los que más tarde se unió Bollus Vivendi, del grupo Las Goudous, que nació a mediados de los 90 en la recién okupada Eskalera Karakola, que todavía pervive en Madrid, con la idea de crear colectivos de lesbianas en el feminismo.

Rescatar la memoria
También la FELGTB, que en 2017 cumple 25 años, se había constituido ya porque un gran número de asociaciones se habían ido formando en diferentes comunidades autónomas. La universidad comenzaba a ser un espacio en el que articular el activismo LGTBI con la primera asociación, creada en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) en 1994, llamada RQTR.

Las organizaciones se dedicaban fundamentalmente a la prestación de servicios desatendidos por las administraciones, como la educación en salud sexual y "pronto comenzamos a reivindicar una ley de parejas de hecho, que luego se convirtió en la del matrimonio porque nos dimos cuenta de que pedir una ley menor era consagrar nuestra desigualdad", insiste Boti.

En la agenda de los grupos ‘queer’ minoritarios, explica el también activista de la Radical Gai Javier Sáez, no estaba esta demanda: "Nuestro discurso no se basaba en pedir leyes al Estado. Nos interesaba la autogestión y estábamos preocupados por la precariedad, el feminismo o la insumisión al servicio militar". Carrascosa coincide al hablar de las alianzas con otros movimientos, como el okupa, y la presencia en otras luchas. "Si había una huelga allí estábamos nosotros para gritar 'la patronal es heterosexual'", ejemplifica.

Aún así, para Sáez, "las peticiones al Estado del movimiento más oficial tienen sentido", pero "no era nuestra forma de hacer política". Para Boti, la luz verde al matrimonio igualitario tuvo mucho que ver con que "la clase política nos escuchó porque eramos una sola voz", dice la activista, que recuerda "haberse aprobado con una sociedad convencida de que lo merecíamos. Allí estábamos, con un alto responsable del Gobierno de Aznar ofreciéndonos una ley de parejas de hecho lo más amplia posible a cambio de renunciar al matrimonio. Y nos negamos".

40 años después de la primera manifestación LGTBI, los cuatro activistas reclaman la necesidad de hacer memoria y rescatar la experiencia colectiva de la disidencia sexual y de género, que pocas veces es nombrada y no suele aparecer en las páginas de Historia. Con esta intención ha imaginado Sáez un metro en el que las paradas son activistas o colectivos trans, gays, lesbianas o bisexuales: "Aquí tienes a 300 personas LGTBI y ‘queer’, pero podríamos llenar todos los metros del mundo. Estamos por todas partes. No nos van a volver a meter en el armario. Hemos ocupado el metro. Somos muchas, estamos organizadas, tenemos fuerza y dignidad. Hemos ocupado Madrid".

#hemeroteca #orgullo #testimonios | El Orgullo de ser

Imagen: Huffpost / 'Subversivas'
El Orgullo de ser.
Boti García Rodrigo | Huffpost, 2017-06-22

http://www.huffingtonpost.es/boti-garcia-rodrigo/el-orgullo-de-ser_a_22489477/

La niña que fui ha vuelto a Cibeles. La niña que, con 8, con 11, 14 ó 16 años tanto iba a Correos, ha vuelto hoy de nuevo a Cibeles. Me he visto entrar una vez más en el enorme edificio de Cibeles que consideraba mi casa. Mi familia paterna era toda de correos, mi padre, mi abuelo -que llegó a ser jefe de estafeta-, una tía -era bizca y estaba en la ventanilla de giros-, mi tío -ambulante postal y que, al final, resultó ser gay-, todos ellos funcionarios de correos, me inculcaron que ese, el enorme edificio en Cibeles, era mi casa.

Yo iba con frecuencia a recoger a mi padre, que trabajaba allí, y él, orgulloso, me paseaba y me enseñaba sus curiosidades y rincones, que si la capilla, que si el museo postal, que si las vistas de la plaza desde el torreón, que si esto o que si aquello.

Y hoy ha vuelto, después de tantos años la he visto volver.

Me he visto entrar, avanzar como tantas veces por el enorme hall un pelín triste, un pelín despistada, como desencontrada.

Hoy he visto a la niña que fui sorprenderse por una música, subir tras ella y pasmarse asombrada al ver lo que ve en la cuarta planta del enorme y familiar edificio. Y allí la he visto sonreír y llorar al mirar y al oír.

Al ritmo de ‘¿A quién le importa?’ y del pasodoble ‘Francisco Alegre’, late en CentroCentro de Cibeles Subversivas, 40 años de activismo LGTB en España, una exposición con fuerza y lágrimas, con corazón, con alma, con lucha y vida, con muchas vidas: las de quienes hace 40 años se sublevaron en este país siguiendo la estela de Stonewall, las de quienes saliendo de las catacumbas y desde la clandestinidad, a pesar y sobre la mucha represión de las leyes franquistas, supieron con su lucha estructurar un luminoso movimiento de liberación, luminoso y pacifico, integrador y sonriente.

La niña que fui ha encontrado por fin el lugar para pasar la vida, para reír y para llorar, para luchar y quedarse en esa lucha. Con mucho Orgullo.

Por esa cuarta planta del Cibeles de mi infancia circulan hoy muchas peligrosas sociales, muchos vagos y maleantes, allí se palpa mucha lucha y mucho sufrimiento. Se vive y se respira mucho Orgullo.

En el 40 aniversario del activismo en este país -coincidiendo por cierto con el 40 aniversario del nacimiento de una imperfecta democracia en la que no hubo sitio para las subversivas- la FELGTB ha montado una emocionante y emocionada exposición de visita obligada para quien quiera entender/nos. Entender las raíces, entender los porqués, entender las razones de tantas lágrimas. De tanto Orgullo.

Por allí se pasea la lucha avivada con las músicas de nuestra identidad, allí se halla la visibilidad de nuestro colectivo, allí los indicios de nuestra memoria.

Subversivas es memoria, explica de dónde venimos: quien no sabe de dónde viene, no puede saber quién es ni sabe tampoco a dónde va. El testimonio de nuestro camino recorrido con tantas dificultades ha de servir para continuar una lucha que no ha finalizado: la igualdad real del colectivo de la diversidad sexual, de género y familiar está todavía por conseguir.

Y en lo alto lucen las pancartas históricas de las manifestaciones -nuestra voz en cada Orgullo-, las pancartas llevadas con obstinada determinación en cada 28 de junio. "Esta batalla la vamos a ganar", gritábamos, y la fuimos ganando, fuimos ganando tenazmente la batalla de la igualdad legal de la mano de la ciudadanía, que –esta fue nuestra primera victoria- nos supo interpretar y acompañar. Y así, fuimos venciendo convenciendo.

Se nos viene encima otro año más, y en éste, en el 40 aniversario del activismo y el 25 aniversario de la FELGTB, el Orgullo va a ser mundial: la manifestación que saldrá el 1 de julio en el calor de Madrid, lo hará por los derechos LGTBI en todo el mundo y por la exigencia -¡Ya!- de la despatologización trans: basta leer las pancartas para entender los porqués de este Orgullo Mundial.

A nuestro colectivo le queda todavía mucho camino por hacer, nos queda conseguir la igualdad real, pero de la misma manera determinada y obstinada, con tantas razones que son personas y siempre de la mano de la ciudadanía, sabremos conseguirlo. 'Esta batalla la vamos a ganar'.

En este verano de 2017, la niña que fui ha vuelto a Cibeles. La niña que, con 8, con 11, 14 ó 16 años tanto iba al enorme edificio de Correos -un pelín triste, un pelín despistada, como desencontrada-, ha vuelto hoy de nuevo. Hoy me he visto entrar una vez más en ese enorme edificio de mi infancia.

Mas hoy la niña que fui ha encontrado caras, ha escuchado músicas, ha olido la vida en el edificio tantas veces visitado. Mucha vida y mucha lucha. Y de repente, ha encontrado su casa en las caras y en la lucha de las subversivas. Ha encontrado por fin el lugar para pasar la vida, para reír y para llorar, para luchar y quedarse en esa lucha. Con mucho Orgullo.

Boti García Rodrigo. Expresidenta de FELGTB, Federación Española de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales

jueves, 15 de junio de 2017

#hemeroteca #memoria | CentroCentro acoge la muestra “Subversivas: 40 años de activismo LGTB en España”

Imagen: Diario de Madrid / Inauguración de 'Subversivas', Madrid
CentroCentro acoge la muestra “Subversivas: 40 años de activismo LGTB en España”.
La delegada de Equidad, Derechos Sociales y Empleo, Marta Higueras, ha asistido este mediodía a la inauguración de la exposición.
Diario de Madrid, 2017-06-15
https://diario.madrid.es/blog/notas-de-prensa/centrocentro-acoge-la-muestra-subversivas-40-anos-de-activismo-lgtb-en-espana/

La planta 4ª del espacio cultural CentroCentro acoge desde hoy la exposición “Subversivas: 40 años de activismo LGTB”, que hace un recorrido histórico a través de nueve bloques temáticos con más de 200 piezas, originales y reproducciones. La delegada de Equidad, Derechos Sociales y Empleo, Marta Higueras, ha sido visitado la exposición señalando que “el Ayuntamiento de Madrid no es el protagonista de esta iniciativa, las protagonistas son las activistas, las subversivas de las que trata esta muestra”, y ha añadido que “todo el gobierno municipal nos sentimos absolutamente orgullosos de tener esta exposición en el Palacio de Cibeles”.

La muestra, organizada por la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales, celebra cuatro décadas de movimiento reivindicativo en defensa de los derechos LGTB en España. Así, comienza con una revisión del tiempo en que las personas que hoy se reconocen como lesbianas, gais, transexuales, transgénero y bisexuales eran encarceladas, torturadas y asesinadas, primero bajo el discurso religioso, y después con una justificación médico-legal. Tras el peso y la represión de las décadas del Franquismo, recuerda los primeros años del movimiento en la clandestinidad en los 70; hitos como la primera manifestación en las Ramblas en 1977, la progresiva definición y consolidación de los movimientos LGTB en el estado a lo largo de los 80, la pandemia del SIDA o la fundación de la FELGTB en 1992; hasta la aprobación del matrimonio igualitario (2005) y la Ley de Identidad de Género (2007).

Esta muestra, que forma parte de los actos organizados por diversas entidades para celebrar el Orgullo Mundial Madrid 2017, podrá contemplarse desde hoy y hasta el próximo 1 de octubre. Una exposición que marca un hito en la historia del movimiento LGTB al reconocer y poner el foco en el importante legado social e histórico de la lucha por la igualdad de este colectivo.

#hemeroteca #memoria | Arranca la exposición sobre los 40 años de movimiento LGTBi

Imagen: Twitter Dos Manzanas / 'Subversivas', exposición en CentroCentro, Madrid
Arranca la exposición sobre los 40 años de movimiento LGTBi.
Europa Press | El Día, 2017-06-15
http://eldia.es/sociedad/2017-06-15/10-Arranca-exposicion-anos-movimiento-LGTBi.htm

Desde aparatos de electroshock para "revertir" conductas homosexuales hasta dibujos de niños pertenecientes a familias LGTBi, todo ello se encuentra reunido en la exposición sobre los 40 años del movimiento LGTBi en España, que acogerá la cuarta planta de CentroCentro hasta el mes de octubre.

Las canciones de 'A quién le importa' y 'Francisco Alegre' acompañan de forman ininterrumpida una muestra que se divide en "nueve grandes hitos del colectivo". Así, los tres primeros espacios recogen la "clandestinidad, la represión y el Franquismo".

El libro 'Sodomitas' (1956), de Mauricio Carlavilla es una de las piezas más representativas del periodo oscuro en la lucha por la igualdad de derechos. Tal y como se recoge en una reseña al lado de un ejemplar del mismo, Carlavilla alertaba de "la manada de fieras sodomitas", que "por millares", llevará a cabo su "conquista" contra "su presa juvenil", a quien "corromperá".

Se recogen en este mismo espacio de la muestra aparatos de electroshock para "revertir" conductas homosexuales y fichas policiales de detenidos por su orientación sexual.

Fue en 1977 cuando una manifestación en las Ramblas de Barcelona marcó el inicio "oficial y visible". Esta manifestación fue duramente reprimida, pero el movimiento "ya era imparable". De este modo, los años 80 conocieron el "florecimiento de numerosos grupos de liberación gay, lésbica y transexual".

El tapiz memorial del Sida hace hincapié en el punto de inflexión que supuso la pandemia del Sida para la comunidad, y muestra la pérdida humana que se esconde tras las estadísticas. Se trata de una pequeña muestra de los más de 70.000 tapices individuales creados en 40 países por familiares y amigos de personas fallecidas a causa del Sida.

El tapiz llegó a España en 1993 promovido por la ONG Projecte dels Noms, siendo ahora custodiado en el Museo de Historia de Cataluña.

También se recoge cómo las lesbianas feministas "se independizan del movimiento" y todo ello vuelve a articularse en los años 90, donde surgen "nuevas formas de reivindicar".

El orgullo ocupa también una parte central en la exposición al ser "la gran herramienta para hacer avances". Por último, las partes finales de la muestra incluyen las "leyes de la igualdad", como el matrimonio igualitario, la ley de identidad de género y los 25 años de la FELGTB.

Un plasma emite en bucle el discurso que ofreció el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero cuando defendió el matrimonio igualitario en el Congreso el 30 de junio de 2005, por el que se consiguió modificar el Código Civil en favor del matrimonio igualitario.

Es en esta parte de la exposición donde hay un recuerdo especial para el dirigente Pedro Zerolo, de quien más tarde reconoció el propio Zapatero que fue quien le convenció para sacar adelante la ley del matrimonio igualitario.

El Ayuntamiento, "Orgulloso"
La delegada de Equidad, Derechos Sociales e Igualdad, Marta Higueras, ha afirmado este jueves durante la inauguración de la muestra que el Ayuntamiento está "absolutamente orgulloso" de contar entre sus instalaciones con esta exposición. La alcaldesa, Manuela Carmena, no ha podido acudir por encontrarse en Junta de Gobierno, pero Higueras ha remarcado el interés de la regidora en visitar la instalación.

La legendaria activista LGTBi Boti García Rodrigo ha reconocido haber "llorado mucho" al ver la exposición, que ha calificado de "emocionada y emocionante". García Rodrigo ha destacado que las personas 'subversivas' que aparecen en la exposición han contribuido "a cambiar la historia de este país".

"Quiero que leáis en los paneles, en los documentos... la historia de un colectivo que ha sufrido mucho, que ha salido de las catacumbas hasta alcanzar la igualdad legal con su esfuerzo; un colectivo que hemos sido vagos, maleantes, y peligrosos sociales, que ante todo hemos sido subversivas para teñir el mundo del color del arcoíris", ha expresado.

La activista ha destacado el "cambio de la mentalidad" de la sociedad española en lo referente al colectivo LGTBi como uno de los grandes logros conseguidos. Así ha contrapuesto el apoyo social que había a "acabar" con la homosexualidad a finales de los 80 al "70 por ciento de aceptación del matrimonio homosexual, y a ser una sociedad cómplices de las necesidades del colectivo".