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martes, 25 de febrero de 2020

#hemeroteca #arte #sida #memoria | Un virus en la institución: por qué el arte vuelve al sida

Imagen: El País / 'Ignorance = Fear', de Keith Haring (1989)
Un virus en la institución: por qué el arte vuelve al sida.
El homenaje de Arco a Félix González-Torres demuestra el creciente interés que museos e instituciones (y, ahora, también el mercado) demuestran por los años de la epidemia.
Álex Vicente | El país, 2020-02-25
https://elpais.com/cultura/2020/02/24/babelia/1582564844_427444.html

“Quiero ser un virus en la institución”, anunció Félix González-Torres en 1994, durante una conversación con el artista estadounidense Joseph Kosuth. “Todos los aparatos ideológicos se están replicando porque es así como funciona la cultura. Si funciono como un virus, un impostor, un elemento infiltrado, podré replicarme con estas instituciones”. En tres frases escasas, el artista cubano sentaba las bases de su práctica artística, pero también de su proyecto político. Uno de sus correligionarios en el Nueva York de los ochenta, Keith Haring –que nació un año después y murió seis antes que él, víctima de la misma enfermedad—, funcionaba, pese a las diferencias de forma, de una manera casi idéntica: adoptando los códigos gráficos del mundo capitalista para inocular en él ideas susceptibles de destruir su dogma blanco y heterosexual. Cada dólar gastado en los productos derivados que reutilizan los motivos de sus obras supone una victoria para su causa.

El homenaje a González-Torres que le dedica ahora Arco, que arranca mañana en Madrid, es sintomático del creciente interés que las instituciones –y, ahora, también el mercado— demuestran por una generación de creadores que, mientras el sida hacía estragos, cambiaron la manera de hacer arte y activismo político. En los últimos tiempos, los nombres de artistas como Nan Goldin, David Wojnarowicz, Mark Morrisroe, Dana Wyse o Zoe Leonard –que exigía “una persona con sida de presidenta” en una obra firmada en 1992— se han vuelto omnipresentes en museos y bienales de todo el mundo, a la vez que el legado de colectivos como General Idea o Group Material, que forzaron la conversión de los museos en espacios para el debate y el pensamiento, parecía cada vez más relevante en el contexto actual.

“No es una simple moda, sino una puesta al día, que sigue el paso de la cultura popular, donde la cuestión está más avanzada que en los museos. Siempre ha habido exposiciones sobre el sida, pero ha hecho falta un salto de generación para ver las cosas con perspectiva”, analiza la crítica de arte francesa Élisabeth Lebovici, que acaba de publicar 'Sida' (Arcàdia), que reúne sus ensayos sobre esta cuestión. La autora lleva años indagando en la relación entre el arte de los ochenta y noventa y las distintas formas de militancia que surgieron durante la epidemia. “Los activistas de la época fueron a buscar herramientas en el arte conceptual. Por eso, la lucha contra el sida empezó a usar la fotocopia, la instalación y la ‘performance’, produciendo una contracultura que se oponía a la representación mediática del enfermo de sida como un ser monstruoso”, señala Lebovici. El más conocido de todos fue el llamado ‘die-in’, variante del ‘sit-in’ de los ‘hippies’ que popularizó la organización Act Up. Los manifestantes se tumbaban en el espacio público y simulaban estar muertos, en una puesta en escena simbólica de las defunciones masivas que tenían lugar ante la indiferencia general.

Los museos y los investigadores llevan años regresando a este turbulento periodo y corrigiendo su deficiente representación. En 2015, una exposición itinerante, ‘Art AIDS America’, lanzó una mirada sobre la época en Nueva York y Los Ángeles. Pero, por bienintencionada que fuese, la iniciativa levantó protestas, recordando el difícil encaje de estas radicales propuestas en un contexto institucional: un colectivo organizó un 'die-in' en las salas de la muestra para protestar contra la ausencia de artistas negros, que consideraban sistemática en las instituciones del arte. En 2018, sucedió algo similar con una gran retrospectiva dedicada a David Wojnarowicz, que luego recaló en el Museo Reina Sofía de Madrid. Durante su paso por Nueva York, la muestra no gustó a Act Up, en la que militó el mismo Wojnarowicz, que murió de sida en 1992. La asociación acusó al museo de inscribir la epidemia del VIH en un pasado lejano y de no reconocer que seguía matando, mientras que la revista especializada ‘Frieze’ denunció que la muestra vehiculaba una versión “saneada” y “digerible” de la obra de Wojnarowicz, azote de la sociedad estadounidense que llegó a tildar a sus compatriotas de “esvásticas andantes”. ¿Era correcto hacer entrar en el canon occidental a un artista que escupía sobre él?

Los ejemplos abundan. Dos muestras recientes en Nueva York y Berlín han rescatado la figura del artista y director teatral Reza Abdoh, iraní establecido en Los Ángeles que murió en 1995 por complicaciones ligadas al sida. Al mismo tiempo, ‘Ángeles en América’, la obra que Tony Kushner estrenó en 1991, regresaba a Broadway, protagonizada por una estrella como Andrew Garfield. La Comédie Française de París, el gran templo del teatro público que fundó Luis XIV en 1680, acaba de incorporar ese texto a su repertorio, con un montaje del director Arnaud Desplechin. Mientras tanto, en Bruselas, el museo Bozar propone una retrospectiva dedicada a Keith Haring que presta atención a ese compromiso político que el ‘merchandising’ ha logrado disimular.

En España, existe la iniciativa del Anarchivo Sida, ambicioso proyecto de investigación que recopila prácticas artísticas y experiencias colectivas relacionadas con el VIH, atendiendo al espacio geográfico no anglosajón, a cargo del Equipo Re, formado por Aimar Arriola, Linda Valdés y Nancy Garín. El resultado ha sido visto, entre otros lugares, en centros como el Macba, en Barcelona, donde el proyecto se expuso en 2018 y 2019. "En nuestro proyecto museográfico figura la idea de releer la década de los noventa e introducirla en la narrativa del museo, que hasta hace poco estaba anclada en los setenta", explica el jefe de programas del Macba, Pablo Martínez. "Cuando se analiza ese momento histórico, es imposible no entender que el sida fue un acontecimiento fundamental, que afectó no solo a los artistas como individuos, sino también a sus formas de hacer. La crisis del sida reclamó una concurrencia pública del arte, un compromiso claro ante un conflicto concreto". Además, el genio individual y las prácticas en primera persona regresaron contra pronóstico, invalidando la muerte del autor enunciada por Roland Barthes y Michel Foucault. "Vuelve el yo, aunque sea un yo distinto al de antes. Ya no se puede entender como una entidad individual o atada al sujeto", añade Martínez.

Lebovici coincide en que esa primera persona fue "un yo plenamente político, como demuestran los casos de Wojnarowicz o González-Torres". A esta especialista, la presencia estelar de este último en Arco no le supone un problema, pero sí le genera ciertas dudas. "Nunca dijo que no quisiera vender su trabajo, pero puso condiciones drásticas: él no vendía bienes ni objetos, sino posibilidades", señala la crítica de arte. Es decir, las características de sus relojes de pared o el número de caramelos necesarios para recrear una de sus obras, pero nunca la instalación en sí. "Cuando esa potencialidad se reserva a quienes tienen el poder de comprar esas obras –es decir, un círculo reducido de coleccionistas e instituciones muy ricas— se produce una contradicción respecto a su concepción del arte", apunta Lebovici. Para Martínez, si el sida se infiltra incluso en una feria como Arco es porque nuestra época no es tan distinta a la que se enfrentó a aquella epidemia desbocada. "La era de la expansión del sida coincide con un momento ultraconservador, el del thatcherismo y el reaganismo, cuando se atacan los avances de las mujeres y los de las minorías negras y homosexuales. Hoy vuelven a estar en peligro las identidades subalternas", concluye. Y las lecciones de aquel tiempo remoto siguen siendo útiles.

viernes, 7 de diciembre de 2018

#hemeroteca #sida | El día que Keith Haring hizo visible el Sida

Keith Haring pintando el mural en el Raval
El día que Keith Haring hizo visible el Sida.
El próximo febrero se cumplirán 30 años de la visita de Keith Haring a la ciudad. El mural que regaló a Barcelona, 'Todos juntos podemos parar el sida', provocó una pequeña revolución en el Raval y marcó la concienciación respecto al sida. Una exposición en el Macba y un documental recuerdan aquel momento.
Leticia Blanco | El Mundo, 2018-12-07
https://www.elmundo.es/cataluna/2018/12/07/5c0aa6e521efa015488b45eb.html

El próximo febrero se cumplirán 30 años de la visita de Keith Haring a Barcelona. El artista aterrizó en el Raval como un ovni: con una enorme sudadera, unas Air Max último modelo que fascinaron a todos los niños (y no tan niños) del barrio y un radiocassete gigante del que durante dos días, los que tardó en completar su famoso mural contra el sida, no paró de salir ‘acid house’, su música favorita para pintar. Haring escogió la calle más deprimida de lo que por entonces todavía se llamaba Barrio Chino (la leyenda dice que contó las jeringuillas que había por el suelo y donde más encontró, ahí se quedó) para pintar un mural con un mensaje activista, 'Todos juntos podemos parar el sida', que marcó un antes y un después en la lucha contra el VIH en España. La exposición ‘Anarchivo sida’ en el Macba y el documental '30 años +' de Lulu Martorell y Roger la Puente conmemoran el regalo que el artista pop hizo a la ciudad.

Haring aterrizó en España en febrero de 1989. La primera parada fue Madrid: visitó el Museo del Prado, le encantó ‘El jardín de las delicias del Bosco’ («contemplarlo te abre los sentidos», apuntó en su diario personal), le llevaron a Arco («aburridísimo, el efecto opuesto que el Prado») y al cabo de unos días vino a Barcelona. Allí visitó el Museo Picasso y en la inauguración de una exposición de Frederic Amat coincidió con Montse Guillén, a la que ya conocía de frecuentar El Internacional, el restaurante de tapas que Guillén tenía con su compañero, Antoni Miralda, en Nueva York. «Un día vino Andy Warhol con Haring y Basquiat al restaurante. Pidieron ‘butifarra amb mongetes’. Le pedí a Warhol que me firmara dos menús y recuerdo que dijo: ¡pero si ellos son mucho más importantes que yo!», cuenta Guillén en el documental.

Otro de los cicerones de Haring en Barcelona fue el DJ César de Melero, un gran admirador del artista que además tuvo la brillante idea de llamar a una amiga que tenía una videocámara (una ‘handycam’ de Sony) y grabó a Haring en acción aquellos 27 y 28 de febrero de 1989. El grafitero no derramó ni una sola gota de pintura roja en los dos días que tardó en pintar el mural. Lo hizo de memoria, sin bocetos, en la calle Salvador Seguí, rodeado de curiosos, niños que se arremolinaban junto a él en busca de chapas y una sonrisa y bastante prensa, para disgusto del tímido Haring. Más de un vecino con negocios no del todo legales se molestó, temeroso de que tanta atención mediática atrajera a la policía al lugar. De Melero también se llevó a Haring de fiesta al local donde pinchaba, el Club Billares ARS. El DJ recuerda cómo la primera noche, los gorilas del club no dejaron entrar a aquel joven que, con sus gafas redondas y su camiseta sin mangas, parecía un guiri más. Tuvo que salir a la puerta a buscarle y, una vez dentro, pidió champán para todos y Haring pintó un mural antidroga en la pared de la discoteca.

En el documental, Bonaventura Clotet se felicita por los avances que han permitido cronificar la enfermedad, pero recuerda que las diferencias entre ser portador del VIH en el primer y tercer mundo son más grandes que nunca:«Sigue muriendo un millón de personas cada año». «No era fácil estar vivo en aquella época», recuerda Ferran Pujol, impulsor de Bcncheckpoint, que recuerda el activismo de Act up en los años más duros de Reagan: «El sida afectó sobre todo a heroinómanos y homosexuales, así que hubo quien vio la pandemia como un limpieza social».

«Mis días están contados. Mis amigos están cayendo como moscas. No sé si me quedan cinco meses o cinco años de vida», escribía en su diario Keith Haring en febrero de 1989. En aquella época, antes de la aparición de los antirretrovirales, el diagnóstico del VIH era prácticamente una sentencia de muerte. Haring afrontó la noticia con miedo y tristeza, pero también con una insospechada entereza alimentada por la idea de que «el arte es más importante que la vida» y un objetivo: emplear el tiempo que el quedaba de vida en luchar contra el sida. «He de hacer todo lo que pueda, sacrificar comodidad y tiempo libre». Sus últimos meses fueron frenéticos: viajó por todo el mundo, pintando y concienciando. 353 días después de pintar el mural, Haring falleció en Nueva York, el 16 de febrero de 1990.

viernes, 26 de mayo de 2017

#hemeroteca #activismo #memoria | «El porvenir de la revuelta»: la urgente necesidad LGTB de echar la mirada cuarenta años atrás


Imagen: ABC / Fotograma de 'Abajo la Ley de Peligrosidad' (1977), de José Romero Ahumada
«El porvenir de la revuelta»: la urgente necesidad LGTB de echar la mirada cuarenta años atrás.
«El porvenir de la revuelta» es un ambicioso proyecto que se propone repensar las políticas de identidad sexual y de género desde el ámbito del arte, la investigación y el activismo, coincidiendo con el World Pride en Madrid. Dos de sus muestras capitales («Archivo Queer» y Anarchivo sida») ya han abierto sus puertas en Conde Duque.
Javier Díaz-Guardiola | ABC, 2017-05-26
http://www.abc.es/cultura/cultural/abci-porvenir-revuelta-urgente-necesidad-social-echar-mirada-cuarenta-anos-atras-201705262129_noticia.html

Puede que haya nombres como los de Pepe Espaliú que les resulten familiares. También el de Andrés Senra o Diego del Pozo Barriuso. Pero otros, como los de LSD (colectivo del que salieron las Cabello/Carceller), Radical Gai o La Radi, les suenen a chino, cuando tanto hicieron por la visibilización del colectivo LGTB en España. Estos y muchos otros. Sus investigaciones y sus obras salen a flote gracias al mega proyecto «El porvenir de la revuelta», cuyos dos primeros capítulos («Archivo Queer» y «Anarchivo sida») acaban de ser activados en Conde Duque. En las próximas semanas, este ambicioso programa que visibiliza cultural y políticamente las aportaciones de los movimientos de género en España irá presentando todos sus contenidos, que tendrán como sedes las principales instituciones culturales dependientes del consistorio madrileño (Matadero, CentroCentro, MediaLab)... Pero que aspira a mucho más, a llegar a los barrios, a inundar con eslóganes marquesinas, autobuses, la red de metro... Sobre todo ello hablamos con Fefa Vila, una de sus responsables.

Aquí hay tela que cortar...

Sí. Llevamos un año trabajando en la que consideramos una propuesta arriesgada, complicada, pero apasionante.

¿A quién se le ocurre todo esto?

«El porvenir de la revuelta» surge en un contexto de relaciones entre artistas, investigadores y activistas. En muchos de los casos, las tres circunstancias se reúnen en las mismas personas, como es mi caso, contando con personas que son investigadores y que han utilizado las prácticas culturales y el arte como un dispositivo político y de activación. El proyecto no es algo que caiga del cielo, no surge de una llamada, sino que nace de un recorrido de décadas, en algunos casos, de gente trabajando sobre este tipo de cuestiones. Es cierto que ahora hay un pretexto, que es la celebración en Madrid del Orgullo Mundial (World Pride), que hay un gobierno municipal más sensibilizado con este tipo de propuestas culturales, y en ese contexto aterrizamos. Yo lo hago como directora artística, pero estoy a todo lo demás, poniendo cables si hace falta...

¿Y qué es «El porvenir de la revuelta»?

Ese es realmente un título de la filósofa y teórica del feminismo Julia Kristeva. Es un libro muy personal y una reflexión sobre qué debería hacer Europa en relación a su propio fracaso. Nosotros lo retomamos como metáfora y lo aplicamos a una necesidad de revuelta en el ámbito de la identidad de género: porque solo es posible reconstruir la Historia a través de la revuelta permanente. Es decir, hace falta que haya gente que siempre esté contestando, dialogando, que esté siempre abierta a reflexionar y criticar lo que se está haciendo. Incluso esperamos que nuestra propuesta tenga una réplica y unas superaciones, porque es un diálogo abierto a pensar qué es la disidencia sexual, cómo ha sido ésta en la Historia de España.

Celebramos también 40 años de las primeras manifestaciones del movimiento homosexual en Barcelona, y por eso el subtítulo de «Memoria y deseo», porque es preciso reactivar una memoria y activar un deseo que no solo es sexual, sino que, a través de la sexualidad, da pie a que se alcance una potencia de aceptación política. De ahí la llamada a la «revuelta». Queremos aceptar a todos los públicos.

Porque se corre el riesgo de que un proyecto así deje fuera a mucha gente. ¿Cómo se consigue convertirlo en algo inclusivo, que el heterosexual sienta deseo de abrazar y compartir algo como esto?

El proyecto está abierto a todos los púbicos en la medida en que interpela a la democracia y a la ampliación de lo vivible. ¿Qué es normal y qué no lo es? Solo esa interrogación abre una discusión en torno a la pertenencia a una comunidad, a una ciudad, a una relación, y a cómo ciertas fronteras normativas que se han impuesto históricamente han generado mucha violencia y mucho odio y muertes. Plantea qué tipo de responsabilidad tienen las instituciones, los poderes, los Estados. Nadie es inocente. Porque esa responsabilidad también corresponde a nuestros vecinos, a todas las personas que nos acompañan. Si hacemos ciudad todo el mundo, si hacemos mundo entre todos, todos tenemos que participar de los diálogos. El arte tiene esa capacidad: la de abrir diálogo, dar pie a nuevos imaginarios, a otras formas de vivir y de protestar. De forma que la heterosexualidad está convocadísima a esta exposición y a toda la programación del proyecto. Y no solo a la especializada. Nos gustaría llegar a los distritos, a gente joven...

Porque se está jugando todo el rato a hacer una lectura desde lo local a lo universal...

El camino va en las dos direcciones. Ambas posiciones se entrecruzan todo el rato. En los noventa, el activismo español, del que yo fui desde mi contexto impulsora, tuvo que mirar afuera, nutrirse de lo que allí pasaba y crear grandes alianzas internacionales, sobre todo por la pandemia del sida, la homofobia, la reacitvación de la misma que trajo la enfermedad. Pero creo que ahora hay toda una generación de jóvenes (y lo percibo como profesora de sociología que soy) que constata la necesidad de revisar nuestra propia Historia. De dónde viene y hacia dónde va el movimiento. Pero sobre todo, de dónde venimos, qué referentes tenemos a todos los niveles. Esa es una generación que ha nacido en la Transición y que necesita de sus propios referentes. Aquí nos planteamos también qué no se nos ha contado: ¿Qué pasaba en los setenta, durante la dictadura? ¿O qué pasaba en los ochenta, además de la Movida? Porque la Movida es lo que ha circulado como imaginario cultural en este país de forma prominente.

La clave siempre está en quién escribe la Historia...

Eso es en lo que estamos con este proyecto: dando la oportunidad de repensar. Frente a toda la teoría de género ya existente, el feminismo atraviesa todo el proyecto, y es necesario realizar una mirada radical en el sentido de ir a la raíz y de poner todo ese tipo de narrativas también en solfa.

Al poner cuarenta años de activismo y teoría «queer» en España sobre la mesa, ¿se observan también tendencias?

A mí me cuesta hablar de modas. Yo creo que estas las crea el mercado. Por eso no puedes dejar de moverte. Lo más «underground» y radical puede ser vendido como pipas a la vuelta de la esquina por la institución. Y aquí no se trata tanto de modas como de contextos sociales. Cada uno lanza una mirada, aunque las lecturas sean las mismas, aunque leas a Marx o a Simone de Beauvoir. Y cada mirada genera una necesidad propia. Sobre todo porque el mundo cambia. Y este no se caracteriza precisamente por ir a una velocidad lenta. Si algo caracteriza a esta época es que no nos da tiempo a interiorizar nuestros propios cambios individuales.

¿Cómo es nuestro contexto actual?

El movimiento LGTB ha tenido su recorrido, eso es evidente. Se nota en las universidades, en las prácticas culturales. Pero también ha habido una fragmentación muy fuerte. No existe ya el gran sujeto político que nos unía en otras décadas. El cambio social es brutal, muchas aceptaciones de formas de vida y familiares, de resignificar la sexualidad, son constatables, pero a la vez confluye una reacción muy conservadora. El capitalismo nos engulle a todos y nos posiciona en lugares muy inadecuados.

Esa sería la siguiente pregunta: el activismo, ¿se ha reactivado o se ha desactivado?

La reacción conservadora es evidente. Por ejemplo aquí, en Conde Duque, se nos ha exigido poner una advertencia en la puerta para indicar que las exposiciones no son aptas para todos los públicos, y que no es recomendable para menores. «Archivo Queer» ha estado anteriormente en el Van Abbemuseum de Eindhoven, donde no fue necesaria esa referencia. Yo manifesté que me parecía inadecuada hacerla aquí porque creo que ya imposibilita a que vengan los adolescentes, los colegios, a una muestra que cuenta con un equipo de mediación. Y colocas al espectador ante la barrera de la ansiedad por el sexo. Encierras en torno a un secreto el imaginario sobre las prácticas de gais o de otros cuerpos y sexualidades frente a la idea generalizada. Por eso es importante que vengan los heterosexuales.

No se puede imponer una mirada conservadora en torno a la sexualidad, porque incluso en los ochenta y noventa no existía. Muchas de las imágenes recogidas en estos archivos circulaban con naturalidad por la calle. Era la época de Reagan, de Tacher, de la losa del sida, pero la sociedad civil, desde determinadas instituciones, activaba dispositivos públicos que eran puro aire fresco. Eso por no hablar de los setenta, de lo que ocurría en Barcelona en las Ramblas. Ahora se impone lo políticamente correcto, que es siempre una trampa para dejar de hablar y dejar de ver. Una mirada neutral es tan peligrosa como no mirar. El respeto sin matices, sin explicación, es una no mirada. Parte del activismo se ha subido a ese carro. En España, por ejemplo, el matrimonio homosexual se aceptó con mucha normalidad pero sin debate. Hay vacíos, y esos vacíos engullen toda la mirada y dan pie a toda una serie de disonancias: ¿Dónde está la educación sexual en este país? Desde esas cuestiones se derriban fronteras, se genera aceptación y se construye democracia.

¿Cómo debemos recorrer «El provenir...»?

Esta es una propuesta que ocupa todas las sedes culturales principales del Ayuntamiento de Madrid. En Conde Duque, lo que se activa hoy, lo que toca, es repensar el archivo. Crear un contra-archivo. ¿Qué es un archivo? ¿Se pueden archivar las experiencias “queer”? ¿Puede haber archivos disidentes en las instituciones? Estas preguntas se responden desde nuestra propia Historia y desde la disidencia de las prácticas sexuales en sus genealogías múltiples. ¿Por qué aquí? Porque esta es la sede del archivo de Madrid. Así fue pensado y por eso este era el lugar. Y hemos acabado en el sótano...

¡En las catacumbas!

Lo que no deja de ser una metáfora. Esto también lo hemos convertido en arte. Estar en las catacumbas es un artefacto artístico; el propio espacio ha sido concebido por el diseñador Jesús Vicente Marín (Oiko Arquitectos) no como un castigo, sino como un capítulo más del juego de lo visible y lo invisible. No todo puede ser transparente y las relaciones humanas también forman parte del misterio que hay que preservar. No todo puede ser explicitado. Y el archivo no es explícito en su totalidad. Se esconde, sale, emerge, y lo importante es marcar lo que ocurre cuando eso ocurre. Eso es lo que a mí me interesa de esta propuesta. Aquí emerge el archivo en esa tensión de hablar del contra-archivo, porque todo tiene su réplica. Como decía, esto viene de atrás y hay mucho material, mucho otro que se ha perdido; pero hay un deseo de reestructurar, junto a otras instituciones (como el Museo Reina Sofía, donde está depositado el Archivo Queer como parte de una investigación que se ha realizado, con Tabakalera-Donostia, con La Internacional...) este rastreo político perdido y constatar a qué puede dar pie cuando reaparece.

De ahí pasamos a CentroCentro.

Allí, a finales de junio se inaugura «Nuestro deseo es una revolución», que comisaría Juan Guardiola y que se comenzó pensando a nivel global, pero que terminó acotando a nuestro contexto, porque nos dimos cuenta al repasar las prácticas audiovisuales y la proyección de lo LGTB sobre el propio medio, de que, por unas necesidades de emergencia del contexto, estas alteraron la técnica de una manera particular. Es innegable que las prácticas visuales se han visto alteradas por la propia práxis de gais, lesbianas y feministas. El mundo anglosajón es el gran referente, pero aquí también han pasado cosas.

En Matadero tendrá lugar «Políticas de la noche».

Eso tiene que ver con la «performance» y con la música, y su título viene de constatar cómo la noche nos ha construido políticamente. Vuelve a ser otro cuarto oscuro, que va emergiendo activando realidades. Repensamos la noche también de forma urbanística (¿cómo se puede vivir la noche sin que todo tenga que ser comercial?), mientras otra parte se ocupa de cómo la noche ha construido nuestro propio deseo y nuestros propios cuerpos; también nuestro propio imaginario político, nuestra propia posibilidad de relacionarnos, rehacernos y repensarnos. La noche nos ha hecho libres: nuestra libertad se construyó a través de las sombras.

Eso serían los tres grandes núcleos, con un montón de ramificaciones.

Así es: por ejemplo, el archivo emergerá y saldrá a la ciudad llevando algunos de sus eslóganes a las marquesinas, a los propios autobuses, a carteles, para ver cómo son leídos por una nueva sociedad que no es la de los setenta u ochenta que los vio nacer. Por otro lado, Javier Saez ha «queerizado» el metro...

Explíqueme qué es eso.

Es un proyecto precioso, que realmente se pensó para la red de metro, pero Ayuntamiento y Comunidad no llegaron a un acuerdo y se va a activar en CentroCentro. En realidad, es proponer una nueva topografía, asignar a cada estación un nuevo nombre propio de la cultura LGTB, para repensar así la Historia. De esta manera descubres de forma sutil qué referentes tienes, quién nombra y cómo nombra. Eso tiene que ver con la memoria, con los afectos...

Y descubrir que hay estaciones que podrían llamarse «Alejandra Pizarnik», «Tracey Chapman» o «Manolo Trillo».

Da mucho de sí, porque a partir de ese mapa se activan pequeñas biografías de esas personas, que no tienen por qué ser grandes artistas o escritores, sino personalidades que han construido esta ciudad, este país, el mundo... El efecto que tiene el mapa es más grande del que pensamos. Nos gustaría, de hecho, acabar con un encuentro de activistas intergeneracionales que aparecen en ese plano en septiembre, todo en tono festivo; sacarlos del metro.

Se ha pensado mucho en la deslocalización por distritos.

Por eso hay actividades específicas para esos contextos y que llegarán o están llegando a los centros de proximidad, las bibliotecas, de Moratalaz a Carabanchel; talleres que desplazan los discursos, sin necesidad de que sea la gente la que se desplaza a las salas de exposiciones. En ellos se mezclará lo discursivo, la investigación, la cultura... «Tocar no dominar», de Diego del Pozo Barriuso en Fuencarral y Retiro, por ejemplo, se ocupará de la homofobia y los crímenes de odio.

Sobre indetidades y familias transexuales versará el de Lucas Platero y Esther Ortega, cuyo guante recoge Miguel Ángel López Sáez, profesor de psicología, que repiensa otros modelos de vida y que sobre todo golpea la línea de flotación binaria hombre-mujer, heterosexual-homosexual. Dejemos de usarlos porque los resultados son fantásticos en cuanto a aceptación. Andrés Senra firma «We are here, we are Queer» repasando la ciudad, estudiando cómo la ocupamos gais, lesbianas, transexuales; cómo nos movemos o que lugares nos encuentran o nos alejan en la misma, generando fronteras invisibles que se traducen al lenguaje del arte. Eso tendrá lugar en Medialab el 30 de junio. También se tendrá en cuenta a la comunidad gitana en Intermediae (María del Carmen Cortés e Iñaki Vázquez), el racismo y la xenofobia en el taller de Leticia Rojas y Francisco Godoy...

Aquí, en Conde Duque, hay un espacio al que han denominado «El Agitador». ¿De qué se trata?

Es un ámbito en el que se convocarán los resultados de experiencias que están teniendo lugar por toda la ciudad, como las conclusiones de los talleres. Siempre hemos dicho que queremos hacer un «archivo vivo». Porque esta es una memoria que se está activando, que se está construyendo todo el rato y tiene que ver con lo que estamos haciendo nosotros aquí pero también con lo que sucede fuera, estando o no previsto. [Su primer «ocupante» es Diego del Pozo Barriuso, con sus diagramas que repasan la Historia LGTB desde la cultura y el activismo].

Vuelvo a esta sede porque aquí realmente se recoge un doble archivo.

«Archivo Queer» recoge todas las prácticas activistas desde comienzos de los noventa. De nuevo 1992 es un detonante, un año de contestación a las Olimpiadas, a la Expo... Ahí emerge toda una generación cultural. En otros países es anterior, los años ochenta, pero aquí eclosiona todo en torno a ese año mítico. No es sólo el nacimiento de una nueva generación, sino también de una nueva forma de hacer activismo. LSD y La Radical Gai lo representan muy bien desde Madrid, aunque sus conexiones internacionales fueron básicas, como las que tuvieron con la Act Up-París, que ahora Robin Campillo ha homenajeado en Cannes. O errequeteerre, que fue el primer colectivo que empezó a actuar desde la Universidad, recogiendo este tipo de cuestiones.

La Radi ahondó más en los discursos textuales, LSD más en la representación y la necesidad de generar un imaginario lésbico, totalmente dejado de lado... La idea es que la investigación crezca, hacia atrás y hacia adelante. Junto a ella, la de «Anarchivo sida», que lleva Equipo re, y que es la primera en España que reflexiona críticamente sobre las prácticas culturales y la enfermedad. Qué supuso el sida y qué aportó a la cultura. Qué activismos y discursos se articularon en torno a la pandemia y cuáles son sus efectos actuales.

Supongo que ese es el sentido de las exposiciones.

Así es: plantear qué lecturas podemos hacer de lo que ocurrió hace 25 o 30 años y qué implicaciones tiene todo esto en nuestro ahora. Hay una Historia muy reciente, que ni siquiera estaba contada, pero que conecta con lo que somos hoy. Existe la hipótesis de que parte de la energía política contestataria que activó el 15-M y otro tipo de cuestiones tenía su origen más atrás. Las preguntas ya estaban hechas.

¿Cuál es el origen de todo este material que se despliega ahora?

El «Archivo Queer» está ahora depositado en el Museo Reina Sofía, gracias a una investigación de más de un año, pero fueron donaciones de artistas y activistas que tenían sus contenidos literalmente en su casa. Lo mismo ocurre con «Anarchivo sida», cuyos contenidos vienen de archivos personales, españoles, pero también de Iberoamérica, mucho de Chile, porque hay un deseo así mismo de pensar en global y fuera de los centros hegemónicos. Aquí hay también muy buenos artistas representados, pero los menos son los contenidos previamente institucionalizados. Forman parte de fondos muy precarios, personales, o de asociaciones muy recientes.

¿Por qué las inauguraciones escalonadas?

Porque somos un equipo pequeño. Es una cuestión de recursos y que tampoco queríamos vincularlo todo al World Pride. Que exista como pretexto es estupendo, bienvenido sea, pero no queríamos que todo se concentrara en una semana. Si algo hemos peleado ha sido incidir en que las políticas de género, de diversidad sexual, se tienen que desarrollar durante todo el año. Hemos hecho una propuesta que empezó en abril y terminará en octubre con una concentración de muchos actos en junio, por calendario. Pero hay actividades fundamentales en septiembre como el ciclo de cine «Talking back», de Virginia Villaplana; la presentación del documental «Cárceles bolleras», de Cecilia Montagut en octubre... Madrid tiene derecho a acceder a este tipo de actividades todo el año.

¿La idea es seguir, que haya segunda edición?

¡Ojala! Pero no depende de mí. La pelota está en el tejado del Ayuntamiento. Debería reintegrarse en sus políticas culturales. La cultura está para eso, para generar diálogo y pensamiento, no para colgar un cuadro en una casa.

En el diagrama de Barriuso hay exposiciones clásicas ya como «Radicales libres», «Trangenéricos», «A sangre y fuego»... ¿Es este el proyecto más ambicioso hasta la fecha?

Yo creo que, en términos de duración y de puesta en diálogo a piezas, artistas e investigadores, sin duda alguna. Y la voluntad ha sido no repetirnos, ni hacer de la misma manera. Posiblemente nos equivocaremos en muchas cosas...

Pero ha dicho que esperan crítica, que sería deseable que la hubiera.

La crítica siempre es sana. Hablar y dialogar es necesario. Dentro de la normalidad, la existencia de distintas sensibilidades, de distintos posicionamientos es hasta sano. Hablemos. Nos necesitamos los unos a los otros. También ha existido desde dentro. No ha sido este un proyecto fácil. Y en el diálogo con las instituciones, esto ha sido un milagro.

sábado, 16 de abril de 2016

#hemeroteca #vih #exposiciones | La crisis del sida, una lente para observar la sociedad

Imagen: Facebook Pepe Miralles / Anarchivo Sida, Tabakalera
La crisis del sida, una lente para observar la sociedad.
La muestra ‘Anarchivo Sida’ de Equipo re se puede visitar en Tabakalera hasta el 26 de junio.
M.E. | Noticias de Gipuzkoa, 2016-04-16
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2016/04/16/ocio-y-cultura/la-crisis-del-sida-una-lente-para-observar-la-sociedad

La otra mitad de la sala de exposiciones de Tabakalera acoge hasta el 26 de junio la exposición ‘Anarchivo Sida’, una propuesta documental y artística que forma parte de una investigación que comenzó hace dos años. Así, la muestra se pone en diálogo con la exposición de la otra mitad de la sala, ‘The Day After’, puesto que ambas parten de material de archivo, pero toman un camino distinto, ofreciendo propuestas muy diferentes entre ellas. ‘Anarchivo Sida’, comisariada por la plataforma Equipo re, se fija en la dimensión cultural de la crisis del sida. “No es una exposición sobre el sida, sino que lo toma como una lente para observar otros temas, como la evolución del cuerpo a partir de la década de los 80”, explicó Aimar Arriola, uno de los miembros de Equipo re junto con las chilenas Nancy Garín y Linda Valdés. La muestra combina documentación recogida por los comisarios con propuestas artísticas de distintos creadores del Estado y de Latinoamérica, por lo que el público se encontrará con textos, imágenes vídeos y pósters, entre otro material.

Los comisarios de la exposición no definieron esta obra como el resultado de un proceso de investigación, sino que es un paso más, ya que el trabajo no ha conluido aún. “No hemos partido de un archivo que estaba constituido, sino que hemos dado forma a distintos materiales que hemos encontrado, para luego llevarlo a la sala de exposiciones”, señaló el comisario vasco, quien aseguró que todo lo que se contempla en la muestra está bajo la tensión entre naturaleza y cultura.

La exposición se vertebra en tres apartados, según afirmó Valdés. “En primer lugar, reunimos el material relacionado con lo animal”, aseguró la comisaria chilena. Por ejemplo, nada más acceder a la sala se puede ver una obra de arte que muestra los aspectos biológicos que afectan a que una persona tenga sida.

El segundo apartado, titulado ‘Muerte’, muestra la tanto la vida como el final de la misma. “En un gran panel mostramos la exaltación de la vida a través de vídeos e imágenes de gente de fiesta, bailando”, explicó Garín, quien agregó que también han colocado unos pequeños textos explicativos al lado de cada obra o documento.

Por último, el tercer apartado, el más extenso de todos, trata el tema de la salud. “Hay bastante material sobre ello, y en parte hemos querido reflexionar acerca de quién es un efermo y quién una persona sana”, explicó Valdés. La chilena apuntó que han puesto interés a temas locales, pero también hay bastantes documentos de países de Latinoamérica. “Hemos puesto énfasis en las herramientas de prevención, con vídeos de pequeños talleres y folletos y carteles conocidos por todos”, agregó.

Por otro lado, hoy comenzarán las actividades paralelas con las conversaciones Salud/saber/poder, relacionadas con la crisis del sida.

‘Anarchivo sida’

La exposición. La muestra reúne producciones artísticas, documentación fotográfica, vídeos y recortes de prensa, entre otros, con la mirada centrada en la crisis del sida.

Fechas y horarios. La muestra estará abierta hasta el 26 de junio, los martes a jueves de 12.00 a 20.00 horas, los viernes de 12.00 a 21.00, los sábados de 10.00 a 21.00 y los domingos y festivos de 10.00 a 20.00 horas.

Actividades paralelas
Talleres y charlas. Comienzan mañana y se estructuran en cuatro bloques: el Taller de los nombres; ‘Salud/saber/poder’; ‘True in my body’; y ‘Cuerpos en la brecha’.

#hemeroteka #hiesa #erakusketak

Imagen: Berria
Artxiboetatik sortutako galderak.
Equipo Rek ondutako 'Anarchivo Sida' eta Maryam Jafriren 'The Day After' erakusketak ikusgai daude Tabakaleran, ekainaren 26ra arte. Artxiboak dituzte biek abiapuntu.
Ihintza Elustondo | Berria, 2016-04-16
http://www.berria.eus/paperekoa/1819/035/001/2016-04-16/artxiboetatik_sortutako_galderak.htm

Lehen aldiz, bi erakusketa batera zabaldu dituzte Donostiako Tabakaleran: ‘Anarchivo Sida’ —Equipo Rek eta Donostia 2016k elkarlanean ekoitzia— eta Maryam Jafri pakistandarraren ‘The Day After’ (Biharamuna) —Parisko Betonsalon arte eta ikerketa zentroaren eta Tabakaleraren koprodukzioa—. Bi erakusketa diren arren, abiapuntu bera dute: artxiboa. Dokumentazio bilketa baten bidez, historian egin diren interpretazioen inguruan hainbat galdera planteatzen dituzte. Artistek zalantzan jarri dute nolabait historiak ofizialki kontatutakoa. Lehen kasuan hiesaren inguruko ikerketa bat egin dute, eta bigarrenean herrialde kolonizatuen ingurukoa. Biak ekainaren 26ra bitartean egongo dira ikusgai.

‘Anarchivo Sida’ Aimar Arriola bizkaitarrak Nancy Garin eta Linda Valdes txiletarrekin elkarlanean garatutako proiektua da. Duela hiru urte ikerketa prozesu bat jarri zuten martxan Madrilen, eta orain Donostiara heldu da erakusketa forma hartuta. Hiesa gaixotasun gisa ez ezik, diskurtso politiko gisa ere lantzen du obrak. «Hiesaren krisiak kulturan izandako eraginean jartzen du arreta», azaldu du Arriolak. «Kontraartxibo bat sortzea da proiektuaren metodologia; ez du iraganaren lekuko edo babesgune izan nahi, errealitatea orainean idazteko tresna da artxiboa». Haren arabera, azken urteetan nazioartean gai hori asko landu dute, baina, gehienetan, testuinguru «hegemonikoen» ikuspegitik: Ameriketako Estatu Batuetan eta Europa erdialde-iparraldean jorratu dute, besteak beste. Horregatik, Latinoamerika, Euskal Herria eta Espainian jarri dute arreta.

1980ko hamarkadaren amaieratik aurrera, hiesaren inguruan publikatutako artxiboen bilketa bat egin dute: ekoizpen artistikoak, argazkiak, bideoak, kartelak, egunkarietako orrialdeak, prebentziorako eskuorriak... aurki daitezke erakusketan. Artxibo horietatik abiatuta, zenbait konturen inguruko gogoeta proposatu nahi dute komisarioek. Izan ere, iraganeko borroken oroimena berpiztu nahi dute, egungo zailtasunei aurre egiteko baliagarria delakoan. Globalizazioaren eta neoliberalismoaren inguruko ikuspegi kritikoa adierazi dute, eta Pablo Berastegi Donostia 2016ko zuzendariaren iritziz, «pentsamendu kritikoa, artea eta konpromiso soziala» uztartzen ditu erakusketak. «Ondoez neoliberala» idatzita dago kartel batean.

Carme Nogueira artista arduratu da erakusketaren diseinuaz, eta hiru ardatz kontzeptualetan banatu ditu dokumentuak. Animalia sinbolo gisa lantzen da lehenengo atalean; izan ere, azaldu dutenez, hiesaren inguruko politiketan funtsezko lekua bete dute animaliek, eta irain gisa ere erabiliak izan dira. Heriotzaren ingurukoa da bigarren atala, eta, bertan, hiesaren krisia gizarteak nola bizi izan duen erakusten da: legeak, erritu sinbolikoak, sinesmenak... landu dituzte. Azken atalean, berriz, osasuna da oinarri. «Gorputz batzuk normal gisa eta beste batzuk patologiko gisa irakurtzera garamatzan konbentzioa da osasuna», irakur daiteke bazter batean.

Erakusketari lotuta, hark irauten duen bitartean, lau jarduera egingo dituzte Tabakaleran. Gaur bertan hasiko da horietako lehena, 17:00etan: ‘Osasuna / jakintza / boterea’ izeneko tailerra. Bost jardunalditan banatu dute, eta haietako bakoitzean zenbait gai landuko dira: GIB birusa, ingurumena, sistema juridikoa... Gaurko saioan, gorputzaren politiken inguruko eztabaida sustatuko dute. Arriolaren arabera, gaur gaixotasuna landuko dute, batez ere, baina gainontzeko saioetan, abiapuntu baino ez da izango.

Deskolonizazio prozesuak
Maryam Jafrik 2015eko martxoan aurkeztu zuen The Day After proiektua Parisen, eta, orain, Tabakalerarako moldatu du. Dimentsio hirukoitza du lanak: artxiboa artistaren pieza gisa, ikerketa kasu gisa zein jabetza gisa landu du. ‘Independence Day 1934-1975’ (Independentziaren Eguna 1934-1975) obra da proiektuaren abiapuntua, baita erakusketako lehen pieza ere. Galdera honen inguruko gogoeta proposatzen du lan horrek: «Zein da artxiboen funtzioa deskolonizazio prozesuetan?». Obra hori osatzen duten argazkiak Europako koloniak izandako Afrikako eta Asiako herrialdeetan ateratakoak dira, independentzia lortu zuten egun berean. Independentziaren inguruko ekitaldiak eta ospakizun politikoak ageri dira, besteak beste. Irudi horiek batabestearen ondoan jarrita, artistak herrialdeen historia irakurtzea proposatzen du.

Erakusketaren bigarren atalean, ikerketa kasuak daude, artxibo bat osatzeko baliabide direnak. Betonsalon egindako ikerketa kasuez gain, propio Tabakalerarako egindakoak ere badaude: Marokoko, Ekuatore Gineako eta Filipinetako kasuak dira horiek.

Hirugarren atal bat du erakusketak, artxiboa jabetza gisa jorratzen duena. Jafrik ‘Independence Day 1934-1975’ pieza osatzeko egin zuen ikerketan zehar, konturatu zen argazki agentzietatik eskuratzen zituen irudietako asko —Getty Images edo Corbis agentziek emandakoak, esaterako—, herrialde independizatuetako gobernuek ematen zizkioten berberak zirela. Horren harira, ariketa bat proposatzen du: agentziek emandako irudiak, argazki pribatuak eta nazionalak elkarren ondoan jarri ditu, eta haien artean antzekotasunik ba ote dagoen aztertzea da ariketaren muina.

viernes, 15 de abril de 2016

#hemeroteca #vih | San Sebastián 2016 y Tabakalera presentan Anarchivo sida

Imagen: DSS2016EU / Equipo re y Ane Rodríguez Armendariz
San Sebastián 2016 y Tabakalera presentan Anarchivo sida.
Una exposición y un amplio programa de actividades paralelas completan este proyecto comisariado por la plataforma Equipo re (Aimar Arriola, Nancy Garín y Linda Valdés).
DSS2016EU, 2016-04-15
http://dss2016.eu/es/noticias/item/3381-san-sebastian-2016-y-tabakalera-presentan-anarchivo-sida

Ane Rodríguez Armendariz, directora cultural de Tabakalera y Pablo Berástegui, director general de Donostia/San Sebastián 2016 (DSS2016EU), han presentado esta mañana junto a Equipo re ‘Anarchivo sida’, un proyecto que por primera vez atiende a las prácticas culturales en torno a la crisis del VIH/sida que se han desarrollado fuera del marco de los Estados Unidos de América y Europa centro-norte. Así, ‘Anarchivo sida’ pone el foco en contextos más cercanos como Chile o España, incluyendo Euskadi. Equipo re comienza a desarrollar este proyecto en 2012-2013, en el marco de las residencias de investigación del Museo Reina Sofía (Madrid), y llega ahora a Donostia/San Sebastián, gracias a la colaboración entre Tabakalera y DSS2016EU (muelle Pagadi).

Entendiendo que el VIH/sida no puede leerse tan solo como epidemia médica, sino como discurso político también, Equipo re busca con esta propuesta reactivar la memoria de las luchas del ayer para hacer frente a las complejidades del hoy.

Exposición
La exposición, que podrá verse hasta el 26 de junio en Tabakalera, presentará contenidos nunca antes reunidos, y producidos desde finales de la década de los 80 hasta la actualidad.

Procedentes de media docena de contextos (Euskadi, Andalucía, Madrid, Barcelona, Valencia, Chile, Colombia, Brasil y Guatemala), entre los materiales podemos encontrar producciones artísticas, documentación fotográfica y vídeos de performances y de acciones activistas, carteles y vídeos de campañas de prevención, recortes de prensa, entrevistas en diferentes soportes, y materiales online.

La exposición ha sido diseñada por la artista Carme Nogueira y se estructura a partir de 3 ejes conceptuales: el animal, como figura central en las políticas del VIH/sida; la muerte, prestando atención a cómo vivimos la muerte (legislaciones, rituales simbólicos, prácticas materiales y sistemas de creencias); y la salud como la convención por la cual algunos cuerpos son leídos como normales y otros como patológicos.

Artistas y agentes participantes en la exposición: ACT UP (Barcelona & Latino Caucus NY), Águeda Bañón, Rita Moreira, Miguel Benlloch, CEPSS Centro de Educación y Prevención en Salud Social y SIDA - Chile, Francisco Copello, Diego del Pozo Barriuso, Santiago Echeverry, EHGAM - Euskal Herriko Gay-Les Askapen Mugimendua, Pepe Espaliú, Rafael França, Antonio Gagliano, Iñaki Garmendia, La Radical Gai, Las Pekinesas, Las Yeguas del Apocalipsis (Archivo Web D21), LSD, Nicolás Malevé, Pepe Miralles, Guillermo Moscoso, MUMS Movimiento por la Diversidad Sexual - Chile, José Osorio, Daniel Palma, Miguel Parra Urrutia, Andrés Senra, The Carrying Society, TV SIDA

Actividades paralelas y programa de mediación
El programa de actividades paralelas ha sido diseñado por Equipo re, y su producción se ha llevado a cabo junto con el equipo de Mediación de Tabakalera, con el objetivo de ampliar el foco de partida del proyecto Anarchivo sida hacia problemáticas actuales sobre la representación y gestión política del cuerpo, tales como la alimentacion, el medioambiente o la inmigración, entre otras.

El programa, dirigido a cualquier persona interesada, comenzará mañana sábado y se desarrollará hasta el 24 de junio, estructurado en cuatro bloques: el Taller de los nombres; salud/saber/poder; True in my body; y Cuerpos en la brecha.

En las propuestas participarán los siguientes agentes: Miguel Benlloch, Jesús Jeleton, Miren Jaio, Héctor Rey, Susana Talayero, y Maia Villot, Harri Beltza, Consuelo Infante, Josebe Iturrioz, Josunene, Las Raras, Aimar Pérez Galí, Christian Rodriguez, Quimera Rosa, ACASGI, Edurne Epelde, Elena Urko, Hibai Arbide, Juana Balmaseda, Brais Varela, Salvamento Marítimo Humanitario, Nadia Jabr y Sejo Carrascosa.

"salud / saber /poder", este sábado a las 17 horas en Tabakalera
El cambio de relaciones entre salud, saber y poder que propició el primer activismo del sida es el punto de partida de esta actividad, la primera del extenso programa paralelo, que busca activar una red de intercambio entre diferentes formas de conocimiento práctico sobre la gestión política del cuerpo. "salud / saber /poder" se concreta en cinco sesiones de conversación y debate en torno a temas como el VIH/sida, la ecología y la alimentación, la diversidad funcional, el sistema jurídico y la migración.

La primera de las sesiones tendrá lugar este mismo sábado en Tabakalera (sala Taller), y en ella intervendrán el antropólogo y psicosociólogo chileno Christian Rodriguez, la asociación Harribeltza, que trabaja desde Oiartzun en materia de información y prevención del sida y ACASGI, organización sin ánimo de lucro nacida en Donostia/San Sebastián y que tiene el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas viviendo con VIH/sida.

#hemeroteca #vih #exposiciones | Una muestra repasa en Tabakalera el impacto del sida en la creación cultural

Imagen: Noticias de Gipuzkoa
Una muestra repasa en Tabakalera el impacto del sida en la creación cultural.
Convivirá en la sala contigua con las instalaciones fotográficas de la artista Maryam Jafri.
EFE | Noticias de Gipuzkoa, 2016-04-15
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2016/04/15/ocio-y-cultura/cultura/una-muestra-repasa-en-tabakalera-el-impacto-del-sida-en-la-creacion-cultural-

El impacto del sida en la producción cultural protagoniza una exposición que se celebra desde hoy en el centro Tabakalera de Donostia, donde se recogen intervenciones artísticas, vídeos de performances, publicaciones, carteles o recortes de prensa.

La directora cultural de Tabakalera, Ane Rodríguez, y el director general de Donostia 2016, Pablo Berástegui, han presentado hoy en una rueda de prensa esta muestra, titulada "Anarchivo sida", que se celebrará hasta el próximo 26 de junio.

Esta exposición es fruto de un proyecto de investigación desarrollado a lo largo de tres años por el colectivo Equipo re -Aimar Arriola, Nancy Garín y Linda Valdés- para recopilar "la producción cultural, visual y performativa" en torno al sida desarrollada fuera del "marco hegemónico de EEUU y centro y norte de Europa".

Por este motivo, la muestra pone "por primera vez" el foco en la actividad artística generada en España, Chile, Colombia, Brasil y Guatemala en torno a esta temática desde finales de la década de los ochenta hasta la actualidad.

Reactivar la memoria de las luchas de ayer para hacer frente a las complejidades de hoy es el objetivo de este proyecto, que se estructura sobre tres ejes conceptuales: la dicotomía animal y hombre; la muerte y su simbología, y la salud.

Ane Rodríguez ha explicado que por primera vez Tabakalera acoge simultáneamente dos exposiciones ya que "Anarchivo sida" convivirá en la sala contigua con las instalaciones fotográficas de la artista Maryam Jafri.

Esta creadora paquistaní, quien ha expuesto su trabajo en la bienal de Venecia y estará presente este mismo año en la bienal de Sao Paulo, presenta en Donostia la muestra "The day after" en la que reflexiona sobre las diferentes posibilidades que ofrece el "archivo" como pieza de artista, caso de estudio o propiedad.

Varios mosaicos de instantáneas colgadas en la pared suponen el punto de partida para la reflexión de la artista, que trae a Tabakalera una de sus obras más destacadas, "Independence Day", que recrea las primeras 24 horas de algunos territorios que se transforman en naciones independientes.

Esta exposición ha sido concebida por Bétonsalon-Centre d'art et de Recherche (París), en colaboración con el centro donostiarra, que ha programado actividades paralelas para ambas exposiciones que permanecerán en sus instalaciones hasta mediados de junio.

#hemeroteca #vih #exposiciones | Archivos que hablan de cómo somos


Imagen: El Diario Vasco
Archivos que hablan de cómo somos.
Tabakalera abre hoy una muestra sobre el impacto del sida en la cultura y otra de Maryam Jafri. 'Anarchivo sida' revela de forma crítica los efectos de la epidemia del VIH. La creadora de origen paquistaní analiza cómo vivieron algunos países su primer día independiente.
Mitxel Ezquiaga | El Diario Vasco, 2016-04-15
http://www.diariovasco.com/culturas/201604/15/archivos-hablan-como-somos-20160414001201-v.html

Tabakalera dobla la apuesta. El centro cultural inaugura hoy dos exposiciones que retan al espectador con propuestas arriesgadas tanto en el concepto como en su presentación. En una sala se exhibe 'Anarchivo sida', un proyecto de investigación sobre el impacto que tuvo el sida en la producción cultural y los hábitos sociales, y que pone el foco en lugares como Chile, España o el propio País Vasco. «Buscamos la historia no oficial», explicaban esta semana sus comisarios a este periódico.

En otra de las salas la artista de origen paquistaní Maryam Jafri reflexiona sobre el uso del archivo como pieza de artista, e incluye una original colección de imágenes del 'primer día de independencia' de países surgidos entre 1934 y 1975. «También hay referencias a España en el caso de Filipinas», dice la artista.

Como recuerda Ane Rodríguez, directora de Tabakalera, es la primera vez, desde la inauguración del centro cultural, en que su espacio expositivo principal reparte sus salas en dos muestras distintas. Las exposiciones celebradas hasta ahora ocupaban las dos grandes naves. «Son contenidos distintos pero tienen un nexo común: utilizar los archivos como elemento artístico y como herramienta para conocer mejor los cambios sociales», añade la responsable del centro cultural.

Los responsables de las dos muestras trabajaban estos últimos días intensamente en el montaje. 'Anarchivo sida' está comisariada por el equipo Re, formado por el vizcaíno Aimar Arriola y las chilenas Nancy Garín y Linda Valdés, residentes en Barcelona. «Queremos que los contenidos expuestos apelen directamente al espectador porque hablamos de arte pero sobre todo de la gente», cuentan. En la sala contigua Maryam Jafri, nacida en Karachi y residente ahora entre Nueva York y Copenhague, ultimaba con mimo la colocación de sus imágenes. En un correcto castellano mostraba su interés por exponer en San Sebastián. La propia Ane Rodríguez colaboraba con la artista en la supervisión del montaje.

«Más que una epidemia»
La exposición 'Anarchivo sida', en la que colabora Donostia 2016, es fruto de un proceso de investigación y producción del colectivo 'Equipo Re', y toma como punto de partida la producción cultural en torno a la crisis del sida en el sur de Europa y América Latina. «El proyecto aborda el VIH no sólo como una epidemia médica, sino como un cambio de paradigma visual, afectivo y económico en plena convivencia con la consolidación de las políticas neoliberales y del proceso de globalización», informan sus responsables.

Tras tres años de investigación y producción de materiales, 'Anarchivo sida' se presenta como exposición en Tabakalera con la colaboración de la artista Carme Nogueira en el diseño de la muestra. La exposición aborda la articulación de la naturaleza con la cultura a través de tres cuestiones: la tendencia histórica de dividir al humano del animal; la dimensión cultural de la muerte; y la salud «entendida como la convención por la cual algunos cuerpos son considerados normales y otros enfermos».

Los contenidos de la exposición incluyen obras artísticas y fondos documentales desde mediados de la década de los ochenta hasta la actualidad. «Se trata de materiales nunca antes reunidos: producciones de artistas, documentación fotográfica y en vídeo de performances y acciones activistas, carteles y vídeos de campañas de prevención, recortes de prensa y otros materiales». Hay obras de Águeda Bañón, Santiago Echeverry, Pepe Espaliú o Pepe Miralles, entre otros. La exposición estará acompañada de un programa de actividades.

Descolonización
La otra exposición, 'The Day After', de Maryam Jafri, es una coproducción de Bétonsalon, centro de arte e investigación afincado en París, y Tabakalera. La artista articula la exposición en torno al archivo y a una triple dimensión del mismo: el archivo como pieza de artista, como caso de estudio y como propiedad.

El proyecto tiene su punto de partida en la obra 'Independence Day 1934-1975', que Maryam Jafri comenzó en 2009 y que sigue todavía en proceso. Esta pieza reúne fotografías de los días de independencia de algunas antiguas colonias europeas de África y Asia. «Son imágenes tomadas expresamente ese primer día de la independencia y rescatadas solo de los archivos de cada país», matiza la artista.

Las fotos retratan ese momento en el que un territorio dependiente se transforma en país y estado. Tomando como excusa esta pieza, el centro Bétonsalon inició una colaboración con Maryam Jafri para desarrollar una serie de casos de estudio con el objetivo de reflexionar en torno a las diferentes cuestiones y debates que generan los procesos de independencia y descolonización.