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lunes, 6 de abril de 2026

#hemeroteca #asexualidad | La FELGTBI+ reivindica la asexualidad: «No sentir atracción no es un problema»

Activismo asexual en una manifestación en Barcelona //

La FELGTBI+ reivindica la asexualidad: «No sentir atracción no es un problema» 

Esta orientación sigue estando entre las menos conocidas
Víctor Rojas | Six, 2026-04-06
https://www.revistasix.es/actualidad/la-felgtbi-reivindica-la-asexualidad-no-sentir-atraccion-no-es-un-problema.html

La negación persistente de la orientación de las personas asexuales y el cuestionamiento que enfrentan en distintos ámbitos es donde pone el foco la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+) con motivo del Día Internacional de la Asexualidad. «Las personas asexuales somos parte de la diversidad humana y tenemos una orientación sexual tan válida como cualquier otra», afirma Leticia Rey, integrante de la Comisión Ejecutiva de la entidad.

«Sin embargo, sufrimos un cuestionamiento constante, incluso por parte de profesionales sanitarios», añade Rey. En este sentido, alerta de que «hay profesionales de la Sanidad que niegan nuestra identidad. Aunque sea por desconocimiento, genera violencia sobre nosotras» y recuerda que «intentar intervenir, cambiar o corregir la identidad de las personas LGTBI+, entre ellas las asexuales, es una práctica de conversión calificada por la ONU como tortura».

La asexualidad sigue entre las orientaciones menos conocidas. Ante esta situación, la FELGTBI+ reclama su inclusión en los contenidos de educación en diversidad sexual, de género, familiar y corporal, en línea con lo establecido por la ley estatal. Rey defiende que «la educación sexual y afectiva integral es un derecho que protege a todas las personas» y añade que «hablar de asexualidad y de atracciones no normativas amplía la libertad y el conocimiento general como sociedad».

Además, sostiene que este enfoque contribuye a relaciones «más sanas, más honestas y más consentidas» y recuerda que el consentimiento «debe ser explícito, específico, voluntario y reversible, además de deseado de forma entusiasta».

Por último, advierte de que «nadie debe sentirse en la obligación de desear o participar en prácticas sexuales» y rechaza la patologización del colectivo: «No sentir atracción no es un problema. Asumir que una persona asexual es inmadura, está traumatizada o tiene algo que resolver es patologizar».

domingo, 6 de abril de 2025

#hemeroteca #asexualidad | Cinco vivencias asexuales para entender la orientación más invisible de la sociedad

Bandera asexual en el Stockholm Pride 2012 //


Cinco vivencias asexuales para entender la orientación más invisible de la sociedad

Un grupo de personas asexuales hemos decidido redactar este escrito, donde contamos nuestras vivencias, nuestros anhelos o nuestros sentimientos, en el Día de la Visibilidad Asexual.
Varias autoras | El Salto, 2025-04-06
https://www.elsaltodiario.com/lgtbiq/asexualidad-orientacion-invisible 

“El espectro asexual es tan complejo como las personas a las que cobija, y a quien no le encajemos en su imagen mental de asexual, que amplíe su definición”, dice Clara. “Si no te atraen las mujeres, es porque te atraen los hombres”, le decían a Víctor. “Cuando encontré el espectro asexual fue cuando entendí todo lo que me había pasado en todos los años anteriores”, explica Olivia.

La asexualidad define a quienes no sienten atracción sexual, o a quienes la sienten poco o con menor frecuencia. En este sentido, conviene realizar la siguiente aclaración. Cuando hablamos de no sentir atracción sexual o de sentirla de manera no normativa no nos referimos a que no sintamos deseo sexual o ganas de tener relaciones sexuales. Habrá quienes sí y quienes no. La atracción sexual es la forma en la que nos atraen las personas, o dicho de otra forma, es cuando una persona en concreto despierta nuestro deseo sexual. Podemos querer intimar (o no) con alguien porque nos hemos enamorado, porque queremos conectar más o porque a nuestro cuerpo le apetece.

La asexualidad es, probablemente, la orientación sexual más ignorada o invisible en nuestra sociedad. Por ello, un grupo de personas asexuales hemos decidido redactar este escrito, donde contamos nuestras vivencias, nuestros anhelos o nuestros sentimientos, en el Día de la Visibilidad Asexual, que es el 6 de abril.

Clara

—Yo no bebo, ni fumo.

—Follar, entonces, tampoco, ¿no?

Es una conversación real que tuve con un conocido de conocida. De estas personas con las que te encuentras por primera vez en alguna quedada por el centro y no vuelves a ver en tu vida. Cuando era adolescente, este tipo de charlas esporádicas era mi espacio seguro para practicar el salir del armario, para comprobar cuáles podrían ser las consecuencias de dejar escapar las ideas que me flotaban por la cabeza.

—Pues no.

El chaval ya no supo qué responderme, el chiste le había salido un poco rana. ¿Cómo hacer que me avergonzara por algo que admitía con tanto desparpajo? ¿O era el momento de darme el sermón de positividad sexual? No sería el primero.

El sexo es una cuestión compleja. De pequeño te dan a entender que es algo malo, pero si no lo haces no eres un adulto de verdad. Es una manera estupenda de conectar con los demás, pero ten cuidado con los peligros que tiene para la salud. Hazlo sólo en el momento adecuado, en las condiciones adecuadas, pero no le tengas miedo. Se parece mucho a las drogas y al alcohol, en ese sentido. Nunca le he visto el atractivo a ninguno, en general las molestias y el riesgo superan con creces el nulo beneficio.

Desde el activismo asexual se lucha tanto por desmentir los estereotipos que hasta da vergüenza cuando encajas en alguno. Pero no querer participar en todo esto del sexo, drogas, y rock and roll no me hace una persona menos adulta, ni más pura. Podría hablar de mi experiencia como persona asexual como si fuera algo que nada tiene con el resto de mi personalidad, o resaltar todo lo que desencaja con estos estereotipos (el rock and roll sí que me gusta, por ejemplo), pero sería mentir por omisión. El espectro asexual es tan complejo como las personas a las que cobija, y a quien no le encajemos en su imagen mental de asexual, que amplíe su definición.

Ser asexual no es una elección, pero tampoco siento que lo sea el no consumir. Se acerca más a una necesidad, a mi naturaleza, a algo tan mío como lo es el hecho de no tener una cola de mono. Lo que me pide el instinto es dejar espacio en mi vida para otras experiencias que no me hagan daño.

Seguro que hay algo que desearías que no estuviese en tu vida, aunque no sea ni el sexo ni el alcohol ni el tabaco. Pero, ¿puedes pensar en algo cuya ausencia enriquece tu vida?

Víctor (pseudónimo)

Decía el escritor alemán Hermann Hesse que quien no encaja en el mundo está siempre cerca de encontrarse a sí mismo. En mi caso, sin embargo, esto no ha sido así en absoluto. O, por lo menos, en lo que se refiere a la sexualidad. Siempre sentía que algo no encajaba. Mi vida era, de alguna manera, un puzle en el que la mayoría de las piezas encontraban su lugar, salvo aquellas que tenían que ver con mi sexualidad. Pero nunca lo entendía, nunca llegaba a darle explicación, nunca conseguía comprender dónde encajaban aquellas piezas, si es que en algún momento podrían encajar. Y, al final, desechaba estos pensamientos, los apartaba de mi mente, casi como cuando se pospone la molesta alarma del despertador.

Y así iban transcurriendo los años, con una ligera pero constante desazón en torno a este tema. Un día, fruto de la más absoluta casualidad, me topé con la asexualidad. Visto ahora, lo veo incluso como un favor que me hizo el destino. Y es que, a partir de ese momento, me di cuenta de que eso es lo que soy. De repente, todo cobró sentido. Todas las piezas del puzle encajaban. La desazón había dado paso a un sentimiento de plenitud que yo no había conocido antes.

Reflexionando ahora, con el paso del tiempo, me doy cuenta de que uno de los grandes obstáculos a los que nos enfrentamos las personas asexuales es, precisamente, la falta de referentes, de visibilización. Para parte de la población, sencillamente no existimos. Y mejor no hablemos de las mofas que en ocasiones se hacen dirigidas a nuestro colectivo. Por todo ello, quisiera con esto aportar mi granito de arena. Un granito que, tal vez, pueda ayudar a alguien que esté leyendo estas palabras. Y no es ésta una cuestión baladí puesto que, en nuestro mundo hipersexualizado, puede no resultar nada sencillo comprender que uno es diferente. Que uno, simplemente, no siente atracción sexual. Algo tan fácil pero tan complejo al mismo tiempo.

¿Cómo darse cuenta? ¿Cómo ser conscientes de ello? “Si no te atraen las mujeres, es porque te atraen los hombres” es la idea reduccionista que se suele escuchar. Y parece que la inmensa mayoría de personas han llegado tácitamente a un acuerdo para aceptar esa afirmación como una verdad inamovible. Espero que, como dije antes, estas palabras sirvan para ayudar a alguien. Y que, de alguna manera, hagan cierta la afirmación de Hermann Hesse con la que empezaba este escrito.

Olivia (pseudónimo)

Desde el comienzo de la adolescencia, ya me sentía diferente al resto, algo que no acababa de encajar con el resto de personas de mi entorno, pero no entendía exactamente qué es lo que me pasaba.

En aquel entonces, la gente de mi edad comenzaba a tener encuentros con sus primeras parejas o ligues en el cual contaban sus experiencias más eróticas, pero a mi parecer no le veía gran sentido a lo que hacían. Tenía otra visión, otra manera de percibir a una pareja o cualquier tipo de relación.

Es verdad que en aquella época no le daba gran importancia a la situación porque no me interesaba mantener ningún tipo de contacto en cuanto a lo sentimental como a querer experimentar temas de adultos, pero si me sentía de algún modo “rechazada” por la sociedad, por no tener las mismas expectativas o lo que se puede considerar normal de tener las primeras experiencias.

Años más tarde, cuando comencé a experimentar más en la vida, y al ver que mi círculo de amistades ya llevaban unos años manteniendo relaciones con parejas, sacaban el tema del sexo, seguía sintiéndome fuera de lugar, no aportaba nada a la conversación. Veía una vez más que no acababa de entender exactamente porque la gente le daba tanta importancia al sexo y por qué no podían disfrutar de otra cosa, como por ejemplo poder salir a ver una película al cine, salir a hacer deporte o simplemente disfrutar de la compañía de la otra persona simplemente hablando, sin que pasará nada más que eso.

Un día entre tantos en mi adultez, y hablando con una amiga, nos dio la curiosidad de saber cuántos tipos hay de sexualidad. Nosotras sabíamos los más básicos como las personas gay, bisexual, hetero… ya que son los más comunes por así decirlo en esta sociedad, o al menos los que más se habla, y encontré el espectro asexual en el cual me identifiqué completamente y fue cuando entendí todo lo que me había pasado en todos los años anteriores. En parte debo darle las gracias a mi amiga y a la charla que tuvimos en aquel entonces, pude investigar y hablar con ella sobre el tema y poder expresarle todas las partes que estoy identificada en este espectro.

Aun así quise arriesgar y conocerme mucho mas y decidí emprender un viaje en cuanto a lo sentimental, tener una pareja y tener ese contacto. Lo que descubrí en ese momento es que no deseaba tener intimidad hacia esa persona, si no que lo hacía más por obligación para poder complacerle a el más que porque quisiera en ese momento hacer nada más. Decidimos acabar.

También debo agradecer a esta pareja a conocerme un poco más y saber que es lo que quiero y lo que no y hasta qué punto quiero alcanzar.

Quiero llegar a todo esto, a que no tengáis miedo y no dejéis de investigar, conoceros ya sea de una manera o de otra, tener experiencias sentimentales y descubrir quiénes sois en realidad.

Lucía (@acetivismo)

Entender quién soy y cómo funciono no me ha resultado nada fácil. Creo que todes estamos en constante evolución y aprendiendo sobre nosotres mismes día a día. Sin embargo, cuando eres una persona disidente, la sociedad te da la espalda, te invisibiliza y te violenta. ¿Cómo puede una persona entenderse cuando le están diciendo constantemente que sus experiencias no son reales? ¿Cómo puede una persona entender que no siente atracción sexual cuando ni siquiera has escuchado a alguien que parezca no sentirlas? Y si a nadie le pasa nada de esto, es que el problema lo tienes tú.

Yo soy una mujer bi (bisexual y birromántica), asexual (grisexual) y neurodivergente (ansiedad, TDAH sin hiperactividad y Altas Capacidades) y ha sido a un par de meses de mis 28 años cuando por fin he podido entender cómo funciono realmente. Y, aunque no lo parezca, incluso mis neurodivergencias afectan a la manera de ver, entender y gestionar mi sexualidad.

Para mí, el famoso despertar sexual de la adolescencia fue muy diferente al de otras personas. Me empezó a interesar el sexo más tarde que a otres (soy sex-favorable), yo funcionaba de manera menos normativa y también sentía que tenía muchas más dificultades a la hora de conectar con todo aquello relacionado con el sexo. El resto de las personas parecían funcionar mejor, pero yo no entendía por qué. Pero claro, el ser asexual y tener un déficit de atención hace que necesites conectar con el sexo de otras formas distintas. Es decir, que por asexual igual puedes conectar menos con el cuerpo de la otra persona y necesitas conectar de manera más emocional (o con gustos más específicos) y que por tener TDAH es normal que a veces te descentres un poco.

Pasaron los años y yo acabé aceptando que simplemente era “una pringada” que no había conseguido madurar aún en ese sentido. Acabamos creyendo que el sexo es como una puerta de entrada a la madurez como si realmente esto significase algo.

Pasado un tiempo me empezó a atraer una amiga, pero no entendí que realmente era bisexual porque no sentía que me atrajese sexualmente ningún género y simplemente tenía muchas ganas de tener una amistad cercana con mi amiga, no que sintiese atracción romántica. Visibilizar la asexualidad no solo es necesario para el colectivo asexual sino para todo el colectivo LGBTQIA+. Si hubiese sido consciente antes de que era ace, habría sufrido menos discriminación por ser bi y me habría identificado antes como tal.

Pasaron los años y cada vez veía más como desconectaba muchísimo con la forma de funcionar de todo mi entorno por lo que me acabé encerrando cada vez más en mi burbuja y no hablando de mi sexualidad con nadie.

Un día llegué a dar con la etiqueta “demisexual” y pensé que tenía que ser lo que me estaba pasando porque tenía deseo sexual pero no me fijaba en las personas que me atraían de la misma manera que el resto. Entonces, si tenía deseo sexual, mi atracción sexual seguro que aparecía al encontrar a la persona indicada. Pero no fue así. Como siempre hablan de que la atracción sexual va unida al deseo sexual, separar esto en nuestras cabezas es algo que cuesta muchísimo. Si lo hubiese entendido antes, me habría evitado muchísimas violencias.

Llegué a tener una relación sentimental de más de cuatro años con un hombre alosexual y fue ahí cuando me di cuenta de que la atracción sexual no iba a aparecer por lo que adopté la etiqueta de asexual entre lágrimas pensando que nunca podría ser feliz porque nunca podría llegar a acceder a ese mundo de “les adultes” que tienen sexo y son felices.

Pero pasaron los años y finalmente di con la etiqueta que realmente era la mía: “grisexual”. Me di cuenta de que podía sentir atracción sexual por las personas aunque no es muy común que suceda y tampoco es muy intensa. La mayoría de las veces podría decirse que es como que te da lo mismo que esté presente que no porque no es tan fuerte como para que te den muchas ganas de actuar demasiado. Es decir, es como que esa atracción no despierta tanto tu deseo sexual.

Y ahora por fin puedo entender como funciono y que hay maneras de gestionar todas mis dificultades con herramientas diferentes a las que me estaba dando la normatividad.

A lo largo de todo este camino me he encontrado a gente maravillosa que me ha ayudado a sanar y a entender qué me estaba pasando, pero también a gente que me ha violentado.

He sufrido agresiones sexuales por ser asexual de alguien que consideraba un apoyo importante en mi vida. Aprovechó mi vulnerabilidad para agredirme. Hay muchos recuerdos que mi cerebro ha borrado por el trauma, llegando incluso a olvidar que había sido agredida. Mi agresor siguió teniendo una relación muy cercana a mí después de agredirme repetidas veces porque yo ni siquiera sabía que había pasado. A día de hoy todavía no se bien qué pasó en cada momento, cuantas veces pasó y ni siquiera exactamente cuándo pasó todo.

Habrá mucha gente que dirá que el odio asexual no existe y que lo mío fue solamente una agresión machista (que también lo fue). Pero mi agresor me decía que yo no podía ser asexual, que me estaba autosugestionando, que igual tenía yo algún problema psicológico y que debería ir a terapia para arreglarlo porque yo sola no iba a poder. Y sí, psicológicamente me encontraba muy mal por las agresiones, pero no había ningún problema en mi forma de funcionar. Me hicieron sentir constantemente que no podía dejar a la otra persona sin sexo y cuando corté totalmente mi relación con esta persona, a una amiga mía le dijo que “demasiado había aguantado mi asexualidad”.

Nos hacen creer que después de sufrir violencias y discriminación no podemos ser felices y rehacer nuestra vida, pero para nada es así. A día de hoy soy más feliz que nunca y por fin estoy en el lugar que debería haber estado siempre. Soy feliz siendo asexual y si volviese a nacer elegiría volver a serlo porque creo que no me imagino la vida de otra manera. Ser asexual me ha marcado a muchos niveles, me ha permitido desarrollarme, deconstruirme y aprender a mirar el mundo con unos ojos mucho más amables y respetuosos. Por supuesto que ser asexual tiene sus dificultades porque no nos ponen el mundo para nada fácil pero el problema viene siempre de la sociedad que nos oprime.

Ro

Supongo que todo empezó cuando estaba acabando primaria o entrando en la ESO. Todo el mundo hablaba de si alguien te parecía guapo/a (el guape ni se mencionaba) y de quien te gustaba. Normalmente, eso iba relacionado, si una persona te parecía guapa, en esas edades se asociaba con que esa persona te gustaba. Hasta que no descubrí que era asexual con unos 15 años o así, era incapaz de decir que una persona me parecía guapa o atractiva, porque pensaba que si lo decía iban a asumir que me gustaba. En ese momento no lo vi, pero ahora reflexionando un poco, creo que me pasaba lo mismo con el contacto físico como los abrazos. No quería demostrar afecto de ningún tipo a nadie, no fuese a ser que alguien pensase que me gustaba. Algo super absurdo, pero en mi visión del mundo tenía todo el sentido. Siento que por no querer dar ningún indicio de que me pudiese gustar alguien rechazaba todo tipo de muestra de cariño.

Quiero aclarar que el sentido en el que digo gustar me refiero a sexualmente, ya que sí que siento atracción romántica. En esa época, aunque no supiese la diferencia entre romántica y sexual, todo iba junto, nunca pensaba en la atracción sexual, eso no significa que yo no supiese que algo no estaba igual en mi que en el resto y que no sentía las cosas como mis compis de clase o mis amigues. Por todo esto, mucha gente me preguntó, algunas personas de forma educada o amigable, otras de forma incriminatoria y despectiva, que si era lesbiana y no lo quería decir.

Tras esto y sabiendo lo que era, empecé a decírselo a mis amistades. En su mayoría fue bien, no lo entendían, pero no por ello me rechazaban ni me sentía juzgade. Si han hecho alguna broma de qué si era una ameba porque se reproducen de forma asexual, pero en sí todo bien. Muchas preguntas para intentar entender, a veces las mismas preguntas de forma repetida y no solo de elles, sino del resto de personas con las que salía del armario.

Con todas esas preguntas, une se cansa de ser profe de la gente en ese tema y estar todo el rato educando, yo descubrí todo lo que soy por internet y por leer testimonios (pocos), artículos… la gente puede hacer un esfuerzo, aunque sea pequeño, para leer algo, antes de volver a preguntar por enésima vez lo mismo. Además, algunas de estas preguntas eran, y siguen siendo, bastante invasivas como ¿Te masturbas? ¿Follas? También, algunos comentarios negativos como una profesora de la universidad que me dijo que las personas asexuales tienen un trauma y que deberían recibir atención psicológica u otras personas que me han dicho que eso no existe y que todavía no he encontrado a la persona indicada como si eso influyera en algo. Igual que es lógico y conocido por la sociedad que está mal decirle a una persona homosexual que no conocido a una persona de su mismo género que le atraiga todavía, también está mal y es una violencia hacia el colectivo asexual.

Por otro lado, está el tema de las parejas y conocer a alguien de forma romántica. Conocer a alguien de esa forma se me hace muy complicado, muchas veces me han rechazado (principalmente haciendo ghosting) al enterarse que era una persona asexual. Cuando no ha pasado eso y he estado conociendo a alguien, siempre tengo el miedo que esa persona acabe cansándose por no “poder darle lo que necesita” (sexo), porque, aunque soy sex-positive (no me incomoda hablar de sexo, ver/leer cosas eróticas…), no soy sex-favorable (querer mantener relaciones sexuales).

A día de hoy es algo en lo que todavía estoy trabajando para que no me afecte, aunque la teoría la tengo a la hora de la verdad pienso que nunca voy a encontrar a alguien y que me iría mejor si fuese hetero o lesbiana. Sé que por ser ace no estoy mal, pero sigo sintiendo la presión de la sociedad y el querer encajar en un mundo en el que no tenemos mucha representación ni visibilidad y a veces ni cabida.
  • Sobre algunas de las autoras de este artículo...
  • La asociación LGTBIQA+ DeFrente y Grupo asexual ACEmos Piña son algunos colectivos bisexuales que hay en activo en este momento y que las autoras de este artículo citan como referencia. Lucía divulga sobre asexualidad en @acetivismo.

jueves, 31 de octubre de 2024

#libros #asexualidad | No sex : pequeño tratado de asexualidad y abstinencia

No sex : pequeño tratado de asexualidad y abstinencia / Magali Croset-Calisto ; traducción de Carmen Cocina.
Madrid : Carpe Noctem, 2024 [10-31].
118 p.

/ ES / Libros / ENS / Abstinencia sexual / Asexualidad / Disidencia sexual / Sociología / Testimonios

📘 Ed. impresa: ISBN 9788412929300 / 17.00 €
📝 Cita APA-7: Croset-Calisto, Magali (2024). No sex : pequeño tratado de asexualidad y abstinencia. Carpenoctem.

Una aproximación didáctica, amena y sin prejuicios a un fenómeno poco conocido pero cada vez más presente. 
¿Qué es la asexualidad? ¿Y la abstinencia? ¿Es posible no sentir atracción sexual por nadie? ¿Por qué los jóvenes parecen haber perdido interés en mantener relaciones sexuales? ¿Qué razones hay para dejar de hacer el amor? En una era aparentemente hipersexualizada y obsesionada con el rendimiento, ¿cómo viven su intimidad las personas que han decidido dejar de mantener relaciones sexuales? En este ensayo divulgativo y reciente, publicado originalmente en Francia en 2023, la sexóloga Magali Croset-Calisto acude a la historia, la sociología, el psicoanálisis y los testimonios directos para responder a múltiples interrogantes y analizar la abstinencia y la asexualidad sin olvidarse del lugar y el significado que tienen en nuestra sociedad. Este breve tratado instructivo aspira a resolver dudas y a arrojar luz sobre la sigla menos conocida de los modernos movimientos de disidencia sexual.

😏 Magali Croset-Calisto es psicóloga, sexóloga y experta en adicciones, además de Doctora en literatura moderna. Es autora de una obra multidisciplinar que aúna las ciencias humanas, la salud, la enseñanza, el arte y la literatura. Colabora habitualmente en medios de comunicación y ha publicado ensayos como ‘Fragments d’un discours polyamoureux’ (Michalon, 2017) y ‘Moins de stress grâce au sexe’ (Albin Michel, 2019).

viernes, 8 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #terminologia | Glosario LGTBIQ+: términos para un lenguaje y una sociedad más diversa

Público / Marcha LGTBI en Palma de Mallorca, 2022-06-28 //

Glosario LGTBIQ+: términos para un lenguaje y una sociedad más diversa.

Heteronorma, drag, cisgénero... son conceptos que aparecen cada vez más en nuestro día a día. En este artículo se recogen las definiciones de algunos para poder usarlos correctamente.
Público, 2022-07-08
https://www.publico.es/sociedad/glosario-lgtbiq-terminos-lenguaje-sociedad-diversa.html 

Aunque algunos términos relacionados con el colectivo LGTBIQ+ están más asentados, hay otros cuya definición todavía no está muy extendida. Mientras que "homosexual" es una palabra que apareció por primera vez hace ya dos siglos, hay realidades que no han empezado a definirse y nombrarse hasta estos últimos años. En ‘Público’ hemos recopilado un glosario para poder incluir en el vocabulario estas palabras y entender mejor la realidad LGTBIQ+.

LGTBIQ+, ¿qué significa cada sigla?
Las siglas del colectivo hacen alusión a las orientaciones sexuales e identidades sexuales disidentes. La L se refiere a las lesbianas, aquellas mujeres que se sienten atraídas por otras mujeres. La G, a los gays, hombres que sienten atracción por otros hombres. La T hace alusión a las personas trans, aquellas cuyo género no se corresponde con el que les asignaron al nacer. La B, de bisexual, se refiere a las personas que sienten atracción hacia otra persona independientemente de su género. La I es de intersexual: las personas intersexuales son aquellas con una anatomía que presenta características del sexo masculino y el sexo femenino. Por último, la Q es de queer, un término que engloba a todas las personas que salen de los márgenes de la norma heterosexual y cisgénero.

Sexo y género, ¿cuáles son las diferencias?
El sexo hace referencia a características biológicas y anatómicas: los cromosomas, las hormonas y partes del cuerpo como los genitales. El género (mujer, hombre, no binario...) es el conjunto de características relativas a patrones de comportamiento y de identidad establecidas socialmente. Una persona cisgénero, por lo tanto, es aquella en la que su género y el sexo que se asignaron al nacer coincide mientras que, para una persona trans, su género y el sexo asignado al nacer no coinciden.

Cisheteronormatividad y cisheteropatriarcado
Según la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales, Bisexuales e Intersexuales (FELGTBI+), el cisheteropatriarcado es "la organización social en la que solo prevalece el criterio del hombre y siempre que sea heterosexual y cisgénero". La cisheteronormatividad es el conjunto de creencias e ideas arraigadas en la sociedad que excluyen, oprimen e invisibilizan las realidades de todas las personas que no sean cisgénero y heterosexuales.

Género no binario
Las identidades englobadas en el no binarismo van más allá del sistema que históricamente en las culturas occidentales solo ha reconocido dos géneros (mujer y hombre). Estas identidades comprenden a las personas que no se identifican con ningún género, implica diversas variantes entre las que se incluyen el bigénero, trigénero o pangénero, englobando este último a aquellas personas que pueden identificarse con varios géneros que coexisten en su cultura, además del género fluido de aquellas que transicionan entre dos o más géneros de forma esporádica o permanente.

Disforia de género y 'deadname'
La disforia de género es una expresión usada por profesionales de la medicina y la psicología que describe el estrés, angustia, infelicidad y ansiedad que las personas transgénero pueden sentir cuando su cuerpo y su identidad de género no coinciden.

El ‘deadname’ (la traducción literal al español es 'nombre muerto') hace referencia al nombre que tenía una persona trans antes de que esta, si decidiera hacerlo, lo cambiara por uno acorde con su identidad de género. El ‘deadname’ es aquel que normalmente le asignan la madre y el padre a la persona cuando nace. Muchas personas trans, cuando hacen pública su transición, eligen un nombre que se corresponde con el género con el que se identifican y expresan los pronombres con los que se les debe aludir. Este nombre no debe usarse para referirse a la persona cuando lo ha cambiado, ya que supondría no respetar su identidad.

Asexualidad y arromanticismo
Una persona asexual es aquella que experimenta poca o ninguna atracción sexual hacia otras personas, aunque pueden tener libido, sentir deseo sin que vaya dirigido hacia otra persona y disfrutar de prácticas sexuales como la masturbación. Una persona arromántica es aquella que experimenta poca o ninguna atracción romántica hacia otras personas.

Drag 'queen' y drag 'king'
Es una forma de expresión artística que consiste en que la persona que realiza drag caracteriza y performa uno o varios géneros en un espectáculo. Las drag ‘queens’ son artistas, a menudo hombres, que hacen interpretaciones exagerando los comportamientos y la vestimenta que se ven como femeninos. Las personas que interpretan exagerando los comportamientos y la vestimenta asociados con lo masculino con fines artísticos son drag ‘kings’.

lunes, 31 de enero de 2022

#libros #asexualidad | La revolución (a)sexual

La revolución (a)sexual / Celia Gutiérrez.

Barcelona [etc.] : Egales, 2022 [01-31].
180 p.

/ ES / Libros / ENS / Afectividad / Arromanticismo / Asexualidad / Interseccionlidad

📘 Ed. impresa: ISBN ‎9788418501517 / 16.10 €
📝 Cita APA-7: Gutiérrez, Celia (2022). La revolución (a)sexual. Egales.

El primero libro sobre asexualidad en español. Una guía completa.
‘La revolución (a)sexual’ es una guía introductoria para entender mejor la asexualidad. A pesar de que esta sea una orientación sexual igual al resto, pocas veces es tomada en serio. Existe un gran desconocimiento al respecto: o bien no se sabe qué es la asexualidad, o bien se tienen prejuicios e ideas erróneas sobre ella. Por tanto, Celia Gutiérrez ha elaborado este manual con el objetivo de aportar información asequible y útil, además de reflexiones personales, que ayuden a arrojar luz sobre este asunto, así como a replantearse ciertas cuestiones sobre la sexualidad que se consideraban obviedades pero que, a lo mejor, no lo eran tanto.

Reseña: «La revolución (a)sexual» de Celia Gutiérrez
Gerardo Vázquez | Un cuarto oscuro, 2024-05-13

https://www.uncuartooscuro.com/la-revolucion-asexual-celia-gutierrez/

“Los únicos asexuales que conozco son algunos animales que se reproducen sin necesitar otro individuo… eso es ser asexual poder reproducirte sin la necesidad de otro individuo”. “¿Qué hay de asexual en parecer una Barbie porno?” “No existe tal cosa como la ‘atracción romántica’. No existe tal cosa como los ‘arrománticos’, solo personas que no están dispuestas a comprometerse en una relación…”

Lo anterior es una pequeña muestra de comentarios que han recibido a través de redes sociales algunas personas que se identifican como asexuales y hacen pública su orientación sexual. La desinformación aunada al contexto hipersexualizado en el que vivimos provoca una postura de incomprensión que en algunos casos llega al negacionismo. ¿Cómo va a existir alguien con nulo interés en el sexo (con otra persona y penetrativo, claro, que pareciera el único que mucha gente puede concebir) y/o que no desee involucrarse en una relación romántica de pareja?

Para contribuir a llenar ese vacío de información que existe, Celia Gutiérrez escribió «La revolución (a)sexual» (Égales,2022), uno de los primeros libros en español dedicado a la asexualidad. La autora no gasta páginas en explicar los motivos que la llevaron a la escritura de dicho texto. Desde el primer capítulo comienza a explicar conceptos básicos para comprender esta invisibilizada orientación sexual: qué es, qué no es, distintos tipos de atracción, entre muchos otros.

El libro ahonda en una de las concepciones fundamentales para desentrañar el misterio que para algunos representa la asexualidad: el modelo de atracción dividido, ese que sostiene que la atracción sexual y la romántica son dos ámbitos independientes, y que no forzosamente coexisten. Para algunas personas, incluso, una o ambas están ausentes. También explica ampliamente tanto las causas como las consecuencias negativas de la invisibilización, además de distintas formas en que se manifiesta la acefobia.

El enfoque de Celia Gutiérrez es muy semántico y literal. Explica sus motivos para considerar el término “disidencia sexual” por encima de otros como “diversidad sexual”, o para referirse a las identidades y orientaciones sexuales fuera de la cisheteronorma. Señala también lo poco práctico que resulta seguir añadiendo iniciales al acrónimo LGBTTTIQA+, y cómo las versiones más cortas priorizan ciertas etiquetas.

Una de las virtudes de «La revolución (a)sexual» es el enfoque interseccional de la autora. Es consciente de los rasgos que pueden generar puntos de opresión adicionales para las personas asexuales: género, edad, nivel educativo. Sin embargo, en ningún punto el texto revictimiza, presenta hechos y argumentos que demuestran las formas en que los distintos grupos sufren opresión.

En otra de las secciones del libro la autora realiza un recorrido por la historia documentada de la asexualidad. Por estas páginas desfilan personajes que podrían haber recibido la etiqueta de ‘asexual’ en caso de haber existido en ese entonces; las primeras menciones de esta orientación sexual, así como concepciones erróneas en torno a ella (algunas sobreviven hasta nuestros días). Gutiérrez concluye su libro con recuento detallado través de personajes asexuales en los medios culturales, ya sea que explícitamente se identifican como tales o sobre los que existe un consenso en la comunidad para reconocerlos de esa manera.

El estilo de Gutiérrez es muy meticuloso, para cada una de sus afirmaciones y propuestas incluye numerosas referencias bibliográficas. No duda en ser sumamente detallada en sus explicaciones, argumentos y justificación. Esto juega a su favor en caso de que se quieran refutar sus ideas, ya que no se perciben cabos sueltos. Por otro lado, esta característica provoca algunos momentos en que la lectura se vuelve reiterativa, y crea la sensación de que las mismas ideas se exponen más de una vez, en ocasiones de maneras muy similares.

No obstante, la lectura de «La revolución (a)sexual» no tiene pierde. Pareciera casi irónico que a través de un libro acerca de la asexualidad se puedan aprender y cuestionar tantas ideas y conceptos que nos ayudan a entender por qué nos relacionamos de la forma en que lo hacemos con nuestros vínculos sexoafectivos, en caso de que pertenezcamos a la población que no se siente repelida por el sexo. Todo esto desde el punto de vista de alguien que lucha por el respeto y la validación de todos los modelos de relación y orientaciones sexuales. Celia Gutiérrez deja claro en su pequeño volumen (menos de doscientas páginas) que el reconocimiento y respeto hacia la comunidad asexual no pueden quedar fuera de las luchas por los derechos de la comunidad sexodisidente.

jueves, 2 de diciembre de 2021

#hemeroteca #demisexualidad | La demisexualidad, una orientación sexual emergente

Jim Parsons como Sheldon Cooper /
La demisexualidad, una orientación sexual emergente.
Para las personas demisexuales sólo las emociones generan deseo.
Iratxe Landivar | Noticias de Navarra, 2021-12-02
https://www.noticiasdenavarra.com/actualidad/sociedad/2021/12/03/demisexualidad-orientacion-sexual-emergente/1207040.html 

A pesar de que la comunidad LGBITQ+ está cada vez más visibilizada en nuestra sociedad, cada vez son más las personas que creen que la bandera arcoíris diseñada en 1978 por el activista Gilbert Baker no es lo suficientemente inclusiva.

Aunque esta comunidad engloba diferentes identidades y orientaciones sexuales (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Intersexuales, Travestis, Transgénero y Transexuales y Queers) agrupar una realidad tan compleja como la sexualidad humana resulta complicado, puesto que existen otras identidades que no se ven incluidas en la comunidad, tal y como declaró Alejandra Gavidia, modelo asexual representante de El Salvador en Miss Universo: "Los asexuales somos invisibles, somos los fantasmas de la comunidad LGBTIQ +".

Otra orientación sexual menos conocida todavía es la demisexualidad. Solo una de cada diez personas en España ha escuchado hablar de ella y conoce su significado. Este término, conceptualizado recientemente y que todavía no ha sido recogido en el diccionario de la Real Academia Española (RAE), fue acuñado por la Asexual Visibility and Education Network o AVEN, es decir, la Red de Visibilización y Educación Asexual. Esta red diseñó también la bandera que representa y visibiliza este tipo de orientación sexual.

Aunque el modelo de relación de las personas demisexuales varía mucho de una persona a otra, lo fundamental es que haya conocimiento mutuo, intimidad y cercanía. Para las personas demisexuales sólo las emociones generan deseo, sin embargo, formar un vínculo afectivo no garantiza que la atracción sexual ocurra, es solo un requisito previo para que esto suceda.

Además de su reciente conceptualización, la falta de visibilidad también ha propiciado su desconocimiento hasta el momento. Otra orientación sexual desconocida es la sepiosexualidad, quienes sienten atracción por los valores y cualidades morales de otras personas como la inteligencia. LELO, marca especialista en el diseño de productos eróticos, realizó una encuesta donde siete de cada diez personas en España no había escuchado nunca este término. La asexualidad, personas que no experimentan atracción sexual de ningún tipo, tampoco era reconocida hasta hace muy poco tiempo. Por el contrario, la pansexualidad engloba a las personas que se sienten atraídas por otras, independientemente del sexo o de la identidad de género de estas.

Estos hechos demuestran la falta de educación sexual existente en la población, puesto que estas orientaciones son tan válidas como cualquier otra, aunque no tan populares como la heterosexualidad (atracción por el género opuesto), la homosexualidad (atracción por el mismo género) o la bisexualidad (atracción por ambos géneros).

Eso comienza a cambiar gracias a referentes como Michaela Kennedy-Cuomo, hija del entonces gobernador de Nueva York Andy Cuomo, que se declaró públicamente demisexual. Otro momento en el que la comunidad demisexual comenzó a verse reflejada fue cuando Sheldon Cooper, personaje de la serie 'The Big Bang Theory', mostró deseo sexual al tener una relación con Amy Farrah en la tercera temporada, a pesar de que se presentaba como asexual, aparentemente.

Anthony Bogaert, un psicólogo canadiense de la Universidad de Brock, concluyó en 2004 que si bien el 1% de la población británica se identificaba como asexual, en realidad la mayoría era demisexual sin saberlo, especialmente las personas más jóvenes. Este desconocimiento por desinformación puede derivar en sentimientos negativos como soledad, aislamiento e inadecuación.

Saber que hay personas que lo viven de manera similar ayuda a formar un sentido de comunidad, y a sentir apoyo y empoderamiento, lo que conlleva una libertad de la orientación sexual total y por lo tanto una mejoría de la calidad de vida.

lunes, 14 de junio de 2021

#hemeroteca #asexualidad | Clara, 23 años: «Nunca he sentido atracción sexual por nadie»

La Voz de Galicia / Clara Morató-Aragonés //

Clara, 23 años: «Nunca he sentido atracción sexual por nadie».

La asexualidad es una orientación sexual. Ni un problema, ni un desajuste fruto de un trauma. Clara descubrió la suya a los 19 años. «Te encuentras con muchas preguntas incómodas por el desconocimiento que hay», asegura.
Noelia Silvosa | La Voz de Galicia, 2021-06-14
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/yes/2021/06/12/nunca-sentido-atraccion-sexual-/0003_202106SY12P8991.htm 

La asexualidad no es sinónimo de celibato. Tampoco es la decisión de no tener relaciones sexuales. Y mucho menos, la secuela de un trauma o una disfunción hormonal. No es una patología ni un problema, sino una orientación sexual más. El halo de la invisibilidad la esconde, y no resulta fácil encontrar a una persona que quiera ponerle rostro. Pero Clara Morató-Aragonés presta el suyo sin dudarlo. Pertenece a la Asociación Catalana de Asexuales (ACA), y la exposición para ella es un mal menor cuando de lo que se trata es de explicarle al mundo su opción. Para ayudar a otros y, quizás, para evitar alguna de las muchas preguntas incómodas que habitualmente tiene que responder. «Quiero empezar por definir qué es la asexualidad, y es una orientación sexual que consiste en no sentir atracción sexual hacia otras personas. A mí me gusta poner como ejemplo lo que pueden sentir los heterosexuales hacia gente de su mismo género. Eso las personas asexuales lo sentimos por todo el mundo», indica la joven, que inmediatamente desmonta, uno a uno, los falsos mitos que la rodean: «No es el celibato, ni decidir no mantener relaciones, porque como asexual, heterosexual, o con cualquier otra orientación, puedes decidir tenerlas o no. Ni tampoco es todas esas cosas que nos suelen decir, como que es fruto de un trauma, un desajuste hormonal o un bajo deseo sexual».

Muchos fibrilan cuando escuchan a un asexual decir lo siguiente: «Una cosa es que otra persona no te active el deseo sexual y otra es no tenerlo. La asexualidad hay que equipararla al resto de orientaciones. Las personas en sí no son un activador de nuestro deseo sexual, pero por diferentes razones podemos decidir tener o no relaciones sexuales. Hay diversidad, como en cualquiera de las orientaciones». ¿Qué activa entonces ese deseo si no es otra persona? La motivación para mantener relaciones no tiene por qué radicar en lo que nos provoca alguien, como sucede en el caso de las personas alosexuales, que sí sienten atracción por otras personas.

«También puede ser por curiosidad, porque te sientes excitado, porque a nivel hormonal te sientes con ganas y tienes la libido activa. O, por ejemplo, porque quieres tener hijos o lo ves como algo importante para una relación de pareja, y no te importa tenerlas. Al final es dejar de entender que todas las personas tenemos relaciones sexuales porque otra persona nos está atrayendo sexualmente», señala Clara, que pone ejemplos de situaciones en las que los alosexuales también mantienen sexo sin que la otra persona les provoque el deseo: «En muchísimos casos, fuera de la asexualidad, todos hemos visto a homosexuales que pueden tener relaciones con personas por las que no se sienten atraídas, por desgracia porque muchas veces no tienen la misma libertad para expresarse. Y eso no quiere decir que no sean consentidas o no puedan llegar a ser placenteras. Por ejemplo, en mi caso, le propondría antes a mi pareja ver una peli que tener relaciones sexuales». Cabe decir que lo mismo les ocurre a muchas parejas longevas de todas las orientaciones que mantienen sexo casi por obligación, o como un mero trámite.

«Crees que algo va mal»
Clara descubrió que era asexual con 19 años, cuando una amiga que tenía dudas sobre su propia orientación le desveló el término. Hasta ese momento la confusión la había llevado a pensar que era lesbiana, y después, como define ella, una «hetero mal hecha, porque sientes que tu atracción no es como la que sienten otros y tienes esa sensación de que algo funciona mal en ti». En cuanto buscó en qué consiste la asexualidad, todas las piezas encajaron. «Es difícil darse cuenta. Siempre caemos en el punto de que cómo confirmas que no sientes algo. Porque al final es esta sensación de que lo que sienten los otros no acaba de encajar con lo que sientes tú, ves algo diferente pero no sabes exactamente qué. Con otras orientaciones puede ser más fácil, porque notas quién te provoca esto, pero aquí... Hay mucho dolor por esta invalidación, y un mal entendimiento. Existe mucha patologización, y la creencia de que esto se cura yendo a terapias y hormonándote, explorando tu cuerpo con otras personas aunque tú no quieras. Y eso genera autoodio», apunta.

El secreto para iniciar una relación sentimental entre un asexual y un alosexual, señala, es el mismo que para todas: la comunicación y entender las necesidades del otro. Ser conscientes de que lo importante no es que uno de los dos sea asexual, sino la prioridad que se le dé a equis conducta y la desigualdad en el interés por el sexo, «que puede pasar entre parejas heterosexuales en las que uno tiene un alto deseo y la otra, bajo. Hay que hablarlo. Y se pueden tener relaciones cuando los dos se sientan cómodos, o no tenerlas. A mí si no me importa, o me pilla en un día en el que quiero experimentarlo, y al final obtengo un placer físico, puedo mantenerlas. Es más plantearnos si es una actividad que realmente nos gusta, o una expectativa social», asegura. Pero hasta llegar a esta reflexión, Clara vio fracasar alguna que otra relación: «Tuve una en la adolescencia que acabó, en parte, porque yo veía que lo que sentía por esta persona no era lo mismo que sentían mis amigas por sus parejas. Pensaba que no era la persona indicada, una especie de ‘no te quiero lo suficiente'. Luego tuve otra relación con una persona que no es asexual, pero lo hablamos y fue muy fácil al haber comunicación».

Sí, una pareja sin sexo es posible. Sin embargo, no está exenta de críticas e incomprensión. «Siempre se dice que las relaciones de pareja van más allá del sexo, que hay que hablar del amor y demás, pero en el momento en el que planteas que una relación pueda no tener sexo, se la invalida completamente, parece que solo es amistad», dice Clara, que responde rápido a una pregunta complicada, ¿qué diferencia hay entre una amistad y una relación de pareja sin sexo?: «Al final, lo que diferencia una amistad de una relación es el hecho de que las personas que estén en ella la consideren una relación. Hay amistades superintensas que parecen parejas y no lo son. Son las propias personas quienes deciden qué tipo de relación tienen».

La asexualidad diferencia también entre distintos tipos de atracciones. Aparte de la atracción sexual que podemos sentir hacia los demás, podemos hablar de atracción romántica, el deseo de mantener una relación de pareja con una persona; y de atracción sensual, querer tener un contacto físico no sexual como abrazos, caricias o besos, entre otras. «Y este tipo de atracciones se pueden dirigir hacia géneros concretos o hacia todos», dice la joven, que aborda sin tabúes otro tema delicado, el de la maternidad en un escenario en el que el sexo no es ni de lejos una prioridad: «Al final son los motivos que te llevan a tener una relación sexual, en este caso tener un hijo, te apetezca ese día o no. Yo tengo claro que quiero ser madre, pero desde hace años pienso sobre todo en la adopción o la acogida, y concibo más una crianza en comunidad y no en una relación sexoafectiva».

Clara nunca experimentó la atracción sexual, y es más, bromea con que si algún día le pasase, probablemente se asustaría. «En mi caso nunca he sentido atracción sexual por nadie. En la comunidad sí la han sentido, pero en momentos tan específicos, bajo unos condicionantes o tan pocas veces en su vida, que al final su experiencia diaria se parece más a la de una persona asexual que a la de una que no lo es. Aquí es cuando hablamos del espectro grisexual de quienes la sienten a veces», matiza. En despojarse del prejuicio está la clave.

domingo, 24 de enero de 2021

#hemeroteka #asexualitatea | "Jendeak asexualoi buruz duen irudia? Erreprimitu hutsak garela"

Argia / 'Orain badakit: asexuala naiz' //

"Jendeak asexualoi buruz duen irudia? Erreprimitu hutsak garela"
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Askok uste du patologia psikiatriko baten edo aukera pertsonal (erlijioso) baten ondorio dela asexualitatea, baina identitate sexualtzat onartuta dago eta herritarren %1 asexuala da, ikerketen arabera. Kopurua handiagoa dela baina asexual askok hala denik ez dakiela uste du ordea gure elkarrizketatuak, hain da identitate ikusezina, hain da handia honen inguruko ezjakintasuna. Bere izena argitaratzea nahi ez duen 36 urteko emakumea elkarrizketatu dugu, Gipuzkoako herri txiki batekoa, eta 35 urte bete zituen arte ez zion izena jarri bizi eta sentitzen duenari: orain badaki, asexuala da.
Mikel Garcia Idiakez | Argia, 2021-01-24
https://www.argia.eus/argia-astekaria/2717/jendeak-asexualoi-buruz-duen-irudia-erreprimitu-hutsak-garela 

Kontaiguzu, zer da zehazki asexual izatea?
Asexual izatea da besteenganako erakarpen sexualik ez izatea. Erakarpen sexualik ez izateak ez du esan nahi desira sexualik ez dugunik; alegia, masturbatzea aukeratu dezaketete asexual batzuek, desira sexuala asetzeko. Beste batzuek ez dute ez erakarpenik ez desirarik; hainbatek, norbaitekin maitemindu ostean, harekin harreman sexualak izatea aukeratu dezake. Asexual bakoitza mundu bat da.

Zuk noiz jakin zenuen asexuala zarela? Zaila al da konturatzea?
Urtebete baino ez da nire identitateari izena jarri niola, 35 urterekin. Sentitu, horrela sentitu naiz bizitza osoan, ezberdin, baina izena iaz jarri nion, beraz bai, zaila da konturatzea. Aurretik, nire kasuan ongi samar eraman dut, ikusten nuen ezberdina nintzela eta pentsatzen nuen besterik gabe nire lehentasunak beste batzuk zirela, ez norbaitekin ligatzea. Baina egoera berean dagoen jende askok oso gaizki pasatzen duela badakit, arraroak direla eta normalak ez direla sentitzen dutelako. Kontua da jende asko dagoela asexuala izan arren ez dakiena.

Lehengo urtean, lan bat egiten ari nintzela, buru nahasmenduen “biblia” den DSM eskuliburuan (buru asalduren diagnosi eta estatistika eskuliburua) libidoaren nahasmenduari buruz asexualitatea aipatzen zen, eta gaiaz gehiago irakurtzeari ekin nion. “Ni hori naiz!”, pentsatu nuen.

Baina orduan buruko nahasmendutzat hartzen du DSMk asexualitatea?
Ez, orain jada ez. DSMko zerrenda berritzeaz arduratzen den American Psychiatric Association elkarteak 2007an ondorioztatu zuen asexualitatea ez dela nahasmendua, baina eskuliburua ez zenez 2013ra arte berrargitaratu, urte horretara arte nahasmendu gisa agertu zen. Berdin gertatu da beste sexu joera batzuekin: homosexualitatea 1990 arte zerrendan zegoen, eta transexualitatea nahasmendutzat hartu da 2018 arte. Eta hala ere, oraindik ere hormonak hartzea baimentzeko aurretik psikiatriarenera joan behar dute transexualek. Hauek guztiak nahasmendu gisa patologizatzea ezjakintasunaren seinale da, nire ustez. LGTBI+ kolektiboaren borroka garrantzitsua izan da, horri aurre egiteko.

Hori du estigma handienetakoa asexualitateak? Nahasmendu, trauma... gisa hartzen dela besteekin sexurik eduki nahi ez izatea?
Bai, jende pila batek horrela pentsatzen du, uste dute ez dela normala erakarpen sexualik ez izatea, eta horregatik nahiago dut nire egoera kontatzen ez aritu. Baina horrela jaio naiz eta kito, ez dut nahasmendu edo trauma gisa sufritzen.

Jendeari esaten diozunean asexuala zarela, zein izan ohi da erreakzioa?
Ez dut hitza erabiltzen, “asexual” etiketak ez duelako laguntzen, jendea gehiago nahasten dut, baina azalduta ere jendeak ez du erraz ulertzen. Nik jende gutxiri azaldu diot, estigmatizatuta dagoen zerbait delako. Zortea izan dut eta etxean oso ongi hartu dute, baina aholkatu didate hori kontatzen ez aritzeko, barre egingo didatelako, jendeak min egiteko baliatu dezakeelako. Koadrilako biri ere kontatu diet, aurrerantzean ez daitezen tematu norbaitekin ligatu dezadan, eta galdera izan da: “Nola dakizu asexuala zarela, ez baduzu probatu zer den beste norbaitekin sexua izatea?”. Eta erantzun nien: “Eta nola dakizue zuek ez zaretela lesbianak, ez baduzue probatu?”. Betiko galdera da. Eta betiko ustea: zelibeak garela. Ez, ez gara zelibeak, beraiek erakarpena izan badutelako, baina arrazoi erlijioso edo bestelakoengatik erabaki dute ez dutela beste norbaitekin sexu harremanik izango.

Jendeak gutaz duen irudia? Erreprimitu hutsak garela, friki batzuk. Ulertzen dut jende gehiena ez dela ni bezalakoa, eta hortaz ezjakintasun hori egotea, azken finean sexu heziketan eta sexuari lotutako ikastaroetan ez baita asexualitatea lantzen. Guztiz ikusezin gara eta batzuetan denbora eman behar zaio jendeari. Beste kontu bat da errespeturik gabe barre egiteko eta iraintzeko erabiltzen badute nire identitatea. Duela hiru bat urte, ezagun batek jende pila baten aurrean bat-batean bota zidan: “Zer, estreinatu al zara dagoeneko?”. Nik esan nion bost axola zitzaiola nire bizitza sexuala. Guztiz barregarri utzi nahi izan ninduen jende guztiaren aurrean.

Nerabezaroa da beharbada garairik zailenetakoa?
Nik gaizki pasa nuen, mutilen bat gustuko nuelako adibidez, baina gustuko bakarrik, sexu erakarpenik izan gabe, eta ez nekien sentimendu horiek nola kudeatu. Lagunekin-eta, sentitzen nuen presioaren aurrean gaia saihesten nuen beti; “ligatu al duzu?” galdetzen bazidaten, nire bizitza pertsonala zela erantzuten nuen.

Kuriosoa da, beti pentsatu izan dut ez nuela ligatzen, baina lagunek esaten zidaten baietz, nirekin ligatzen saiatzen zirela, nahiz eta ni ez jabetu. Beharbada izango da erakarpenik sentitzen ez dugunez norabide horretan doazen seinaleak ez ditugulako harrapatzen edo ongi interpretatzen…

Sexuak agintzen eta baldintzatzen duen gizartean bizi gara, gizarte sexualizatuan. Nola eramaten du hori asexual batek?
Asexual batzuek oso gaizki pasatzen dute, bada jende bat adibidez pelikularen batean sexu eszenaren bat ikusi eta nazka sentitzen duena, gizartetik at sentitzen dute beren burua, baina ez da nire kasua. Egia da sexua oso presente dagoela gure gizartean, baina normaltasunez daramat; aspaldi esan nien lagunei “ni soltera forever”, eta lortu dut apur bat bakean utz nazaten, nahiz eta batzuetan egoera deserosoak bizi. Niretzat funtsezkoa izan da etxean izan dudan hezkuntza eta babesa.

Beste asexual batzuekin zure bizipenak partekatzeko beharra izan duzu?
Asexual elkarte batekin harremanetan jarri nintzen, baina oso itxiak iruditu zitzaizkidan, asexualok mundu guztia kontran bagenu bezala, eta adibidez Gehitu Euskal Herriko LGTB elkartearekin harremanetan jarri nahi nuela aipatu nienean erantzun zidaten Gehitun esango zidatela lesbiana erreprimitu bat nintzela. Orain lagun asexualak ditut, baina irekiagoak. Eta gainera, niretzat inportantea da elkartzea eta solastatzea ez bakarrik asexualekin, sexu joera guztietako jendearekin baizik, aberasgarriagoa delako. Nik, hain juxtu, asexuala ez den pertsona batengan daukat babes handiena; berak bere esperientzia kontatzen dit eta nik nirea, eta hor sentitzen dut askatasun handiena, gaiaz hitz egiteko. Aniztasuna lagungarria da, eta zentzu horretan adibide ona da Kanadako British Columbia unibertsitate publikoan nola jorratu duten gaia, genero eta identitate sexual guztietara irekitako komunitatea eraikitzearen aldeko apustua egin baitute, eta tartean asexualak ere hartzen dituzte kontuan.

Bikotekide erromantikoa nahi duenarentzat, oztopo handia da asexuala izatea?
Bikotean biak asexualak badira, primeran, baina sarri ez da hala, eta ezagutzen ditudan kasuetan ez da erraza hori kudeatzea, bikotekideetako batek sexu harremanetarako gogoa duelako eta besteak ez. Batzuek bikotekidea maite dutelako onartzen dituzte harremanak, baina nik ez dut ulertzen. Horrek ez du esan nahi sexu harreman horietan plazera sentituko ez duenik asexualak.

Ikerketen arabera, %1 da asexuala, baina apenas hitz egiten den asexualitateaz.
Are gehiago, nik ez dut sinesten %1 baino ez garenik. Nik neuk duela urtebetera arte ez dut jakin asexuala naizela, eta esango nuke beste asko ere antzeko egoeran dagoela, asexuala dela jakin gabe. Garai bateko neskazahar eta mutilzaharretako ugari ziur asexualak zirela.

Beste sexu identitate batzuen kasuan egiten den aldarrikapen eta borrokaren aldean, asexualitateak ezkutuan jarraitzen du?
Estigma handia dago oraindik eta ikusgarritasuna beharrezkoa da, baina ez da hain erraza. Ni neu herri txiki batekoa naiz eta ez dut etiketa hori eraman nahi gainean. Hain sexualizatuta dagoen gizartean, ez dugu lekurik, ikusezinak gara. Pentsa, batzuetan txapa eramaten dut asexualitatearen banderako koloreekin, baina ia inork ez du ezagutzen.

Zein da bidea, zuen identitatea aintzat har dezagun gizartean?
Hezkuntza da gako nagusia, sexuari lotutako ikastaroetan asexualitateaz ere hitz egitea, besteak beste saihesteko horrela sentitzen den jendeak bere burua arrarotzat hartzea. LGBTI+ kolektiboak ere hauspo handiagoa eman beharko ligukeela uste dut, oso baztertuta gaude kolektiboaren barruan.

Ikusgarritasun horren mesedetan onartu duzu elkarrizketa hau?
Bai, ahalik eta jende gehienarengana iristeko asmoz: ez bakarrik asexualei laguntzeko, areago, batez ere asexual ez zaretenei gure errealitatea ezagutarazteko. Jakin dezazuen ez gaudela burutik jota, ez dugula nahasmendurik, ez garela arraro, friki edo zelibeak; existitzen gara eta ziurrenik ezagunen bat duzu asexuala dena; tratatu ezazu errespetuz eta enpatiaz, ez izan astuna eta ez jokatu Zelestina moduan, ez tematu ligatu dezan, nahi ez badu.

domingo, 10 de noviembre de 2019

#hemeroteca #lgtbi #television | La edad de oro de las historias LGTBI en televisión

Imagen. El País / Fotograma de 'Pose'
La edad de oro de las historias LGTBI en televisión.
Un estudio que ha observado hasta 879 series en EE UU concluye que el 10% de los personajes en televisión son no heterosexuales.
Pablo Ximénez de Sandoval | El País, 2019-11-10
https://elpais.com/cultura/2019/11/09/television/1573314847_196643.html

La edad de oro de las series en Estados Unidos, con cientos de ficciones en producción cada año, ha traído también la mayor representación de la historia de la comunidad LGBT en la pantalla. Un estudio presentado el viernes que ha observado hasta 879 series en esta temporada concluye que el 10% de los personajes que el país está viendo este año en televisión son no heterosexuales. Se trata del porcentaje más alto que se haya registrado. Nunca tantos espectadores han visto a tantos gais y lesbianas como una parte más de la vida normal en sus series favoritas.

El año pasado, la asociación GLAAD (siglas en inglés de alianza de gais y lesbianas contra la difamación) encontró que la comunidad gay, lesbiana y transexual era el 8% de los personajes de la televisión y pidió que la industria elevara esos números hasta el 10%. Parece que ese cambio ya estaba en producción, porque en solo un año se ha superado esa cifra.

En total, la asociación ha contado 120 personajes LGBT en las cadenas de televisión tradicionales (15,4%). Por primera vez, entre ellos hay más mujeres que hombres. En los canales de pago (HBO, Showtime...), las cifras que ha encontrado el estudio son 121 personajes habituales no heterosexuales, más 94 personajes recurrentes en las series. El estudio concluye que Showtime es el canal con más diversidad, especialmente por el peso de la serie ‘The L Word: Generation Q’, una serie que sigue la vida de un grupo de jóvenes en Los Ángeles, la mayoría de ellos chicas lesbianas.

En las nuevas plataformas de 'streaming', como Netflix, Amazon o Hulu, GLAAD ha encontrado un total de 153 personajes no heterosexuales en las series de 2019-2020. El estudio destaca que ha aumentado especialmente el número de transexuales, que ha pasado de 26 a 38 en un año, y que la gran mayoría de esos personajes son mujeres.

Buscando otras variables de diversidad, el estudio anual de GLAAD destaca que la presencia de personajes latinos en las series ha aumentado del 8% al 9% en este año. Los negros siguen siendo el 22% de los personajes (más que nunca en la historia). Solo hay un personaje asexual: en ‘BoJack Horseman’, de Netflix.

GLAAD observa y defiende desde hace 24 años la presencia de personajes no heterosexuales en la industria del entretenimiento. El estudio difundido el viernes es el número 15 desde que comenzaron a hacer informes anuales. GLAAD se marca como objetivo que en 2025 la comunidad LGBT sea el 20% de los personajes en las series de 'prime time' y que al menos la mitad de ellos no sean blancos. “Es un paso importante para asegurarse de que nuestro entretenimiento refleja el mundo en el que se crea y la audiencia que lo consume”, dice la organización.

“En unos tiempos en los que el clima cultural es cada vez más divisivo, una mayor representación de historias y personajes LGTBQ en televisión es especialmente importante para hacer avanzar la aceptación de estas personas”, dice en un comunicado la presidenta de la organización, Sarah Kate Ellis. “Series como ‘Pose’, ‘Schitt’s Creek’, ‘Batwoman’ y ‘Billions’ demuestran que no solo los personajes e historias LGTBQ de televisión se están haciendo más diversos, sino que los espectadores en todas partes responden de forma extremadamente positiva”.

sábado, 16 de marzo de 2019

#hemeroteca #sexualidad | Éstos son los cinco motivos por los que el sexo está en peligro de muerte

Imagen: El Español
Éstos son los cinco motivos por los que el sexo está en peligro de muerte.
La frecuencia de encuentros sexuales a día de hoy es hasta nueve veces menor que a finales del siglo XX, y la tendencia es a aminorar aún más.
Alfred López | El Español, 2019-03-16
https://www.elespanol.com/ciencia/salud/20190316/motivos-sexo-peligro-muerte/383462011_0.html

Con toda seguridad, nuestros antepasados hubiesen dado cualquier cosa con el fin de disponer de las mismas ventajas que hoy tenemos para mantener relaciones sexuales abiertas. Y es que, a pesar de que nunca fue tan fácil ligar como hoy en día -por liberalidad y diversidad de opciones-, años atrás no se desaprovechaban tantas oportunidades de tener encuentros sexuales como se hace en la actualidad.

Tenemos a nuestra disposición un sinfín de aplicaciones que nos ayudan a escoger a nuestra pareja ideal, ya sea para formalizar una relación como para tener una única y tórrida noche de sexo sin compromiso. A tan solo un par de clics y unos pocos mensajes a través de un chat podemos conseguir que un día aburrido y sin nada que hacer se convierta en una apasionada y excitante jornada.

Pero los expertos señalan que, a pesar de tener todo a nuestro favor, estamos en un momento en el que se da la paradoja de que ha descendido vertiginosamente el número de encuentros sexuales respecto a las décadas atrás. Según algunos estudios científicos, la frecuencia sexual es hasta nueve veces menor que a finales del siglo XX y la tendencia es a que esa cifra siga disminuyendo.

Los motivos de este notable descenso en nuestras relaciones se deben a múltiples factores, aunque entre sus principales claves se encuentran las largas y agotadoras jornadas laborales. La mayoría de la población activa del planeta invierte un gran número de horas al no disponer de un horario de trabajo flexible o intensivo, que por otra parte roba tiempo a las horas de asueto. Además, los desplazamientos exigen una gran cantidad de tiempo y energía todos los días.

Esto provoca que no consigan tener una conciliación familiar y/o de pareja, por lo que el poco tiempo que les queda libre, tras regresar a sus hogares, lo prefieren invertirlo en ocio y descanso en lugar de aprovechar para practicar sexo. La estresante vida, tanto laboral como familiar, sobre todo si se tienen que atender a hijos o personas dependientes, obliga a que el tema de las relaciones íntimas quede relegado a un segundo plano.

E incluso tercero, debido a que, cada vez son más quienes dan prioridad a mantener relaciones sociales y ver a los amigos, cara a cara o a través de las redes sociales, que a reforzar los vínculos emocionales con su pareja.

La irrupción de los contenidos de televisión vía streaming y el poder elegir el qué y cuándo se quiere ver algo ha ayudado para que las parejas prefieran, cada vez más, dedicar una mayor parte de su poco tiempo libre a ver series y películas cómodamente en el sofá de casa que a darse un revolcón. Común es encontrar estudios, debates y mesas redondas en los que se aborda el tema, bajo títulos tan ilustrativos como 'Más follar y menos Netflix'.

Pero no todos los usuarios de ese tipo de plataformas tienen pareja y, por tanto, menor es la oportunidad de poder mantener relaciones sexuales cuando y con quiénes quieren. Ante unas necesidades fisiológicas para desahogarse cada vez son más quienes prefieren ahorrarse todo el trabajo del cortejo y lo que ello conlleva (quedar con alguien, arreglarse, mostrarse de forma encantadora, seducir y conseguir llevar a la cama), optan por consumir a solas porno en Internet.

Una opción cada vez más frecuente entre los jóvenes es tener sexo de forma ocasional y casual con amistades, sin tener que meterse en una relación de pareja, lo cual les ahorra muchísimo tiempo. Es lo que comúnmente se conoce como follamigos o, más sutilmente, 'amigos con derecho a roce', y el Diccionario de la RAE se empeñó en bautizar con el término 'amigovio'.

Otra clave a tener en cuenta es el cada vez mayor número de personas, sobre todo jóvenes, que optan por tener una vida asexual, mostrando apatía hacia cualquier tipo de relación carnal en lo que se conoce como 'anafrodisia'.

Quienes eligen vivir de ese modo no lo hacen debido a algún tipo de disfunción o problema con el sexo, sino porque no consideran las relaciones carnales como una prioridad. Se encuentran en las antípodas del modo de pensar de las generaciones que nos han precedido, quienes intentaban aprovechar cada una de las oportunidades de tener sexo que se les planteaban, evidentemente porque las ocasiones eran menores.

domingo, 5 de agosto de 2018

#hemeroteca #asexualidad | No me interesa el sexo, ¿y qué?

Imagen: El País / Visibilidad asexual en el Orgullo 2017 de Londres
No me interesa el sexo, ¿y qué?
Los asexuales no se sienten atraídos físicamente por otras personas. Lo defienden como una elección más, y piden respeto.
Luisgé Martín | EPS, El País, 2018-08-05
https://elpais.com/elpais/2018/08/01/eps/1533131110_417201.html

En el libro 'Mi último suspiro', Luis Buñuel confesaba: "Desde los 14 años hasta estos últimos tiempos, el deseo sexual no me ha abandonado jamás. Un deseo poderoso, cotidiano, más exigente incluso que el hambre, más difícil a menudo de satisfacer". Y explicaba que, con la vejez, "apreciaba como una liberación la desaparición del deseo sexual y de todos los demás deseos".

Con mayor o menor magnitud, la cárcel del deseo de la que habla Buñuel condiciona la vida de la mayoría de los seres humanos, sobre todo en estos tiempos de hipersexualización social. Hay un grupo de personas, sin embargo, que se definen a sí mismas como asexuales. Cada una lo es a su manera, pero comparten un rasgo determinante: no sienten una atracción sexual convencional hacia otras personas.

En 2001, el estadounidense David Jay, que entonces tenía diecinueve años, fundó la red AVEN (Asexual Visibility and Education Network) con el propósito de reunir en ella a las personas asexuales y reivindicar su visibilidad. El triángulo AVEN muestra visualmente el espectro de la asexualidad: la línea superior representa la escala sexual de Kinsey, desde la homosexualidad pura hasta la heterosexualidad pura. En la verticalidad del triángulo, que va pasando del blanco al negro atravesando toda la escala de grises, se muestra la intensidad, la frecuencia y las características del deseo sexual. Cuanto más abajo, menos pulsión erótica existe. El vértice inferior del triángulo lo ocupan los asexuales puros.

Andrea vive en Madrid y tiene diecinueve años. Es gris-bisexual, lo que quiere decir que puede llegar a sentir excitación en momentos muy concretos y bajo determinadas circunstancias, pero que el sexo no es para ella el sustento de una relación ni algo interesante en sí mismo. Su primera pareja fue un chico demisexual. Los demisexuales sólo sienten atracción hacia aquellas personas con las que tienen una conexión emocional muy fuerte, no pueden separar el sexo del amor romántico. El segundo novio de Andrea era un chico de sexualidad convencional (un alosexual, en su terminología), y después de una primera etapa de normalidad la relación fracasó: “No me sentía cómoda teniendo el sexo tan presente. Era como ver comer a alguien cincuenta hamburguesas seguidas cuando tú con una te sacias”.

La búsqueda de un entorno social propicio y benévolo en el que poder comportarse con naturalidad y tener relaciones de todo tipo es la mayor dificultad de los asexuales. Avigail’e tiene 25 años y nació hombre en Colombia, aunque ha renunciado a su identidad masculina y se considera de género neutro. "En la secundaria casi todos mis compañeros de clase pensaban en el sexo todo el tiempo, se la pasaban viendo pelis porno y masturbándose incluso en plena clase. Miraban con morbo a las chicas, y si notaban en ti cierta indiferencia a todo eso, te tachaban de homosexual y te bulleaban". Para él los años de la adolescencia fueron muy duros, hasta que descubrió que había en el mundo gente con su misma orientación: “El año pasado decidí cortar todo lazo romántico con alosexuales y hasta me juré a mí mismo que nunca volvería a estar en una relación así de desequilibrada”.

Los asexuales no quieren que se les confunda con los célibes o con los que dejan de practicar sexo por razones morales; no quieren que se les atribuyan problemas hormonales o falta de libido; y no quieren que se sospeche que tienen miedo u odio al sexo. Piden simplemente que su comportamiento sea considerado una orientación sexual más. Ni Andrea ni Avigail’e creen que su vida sea menos plena o satisfactoria por no tener ese instinto erótico casi depredador que tienen la mayoría de personas en la juventud. "Si existe el sexo sin amor, ¿por qué no puede existir el amor sin sexo?", se pregunta Avigail’e, que ha conocido a través de Internet a una mujer paraguaya con la que planea compartir el futuro.

"Nada es blanco o negro", dice Andrea, que tiene ahora una relación con una persona trans y asexual. "Para algunos de nosotros, una simple caricia o un abrazo pueden ser considerados como trato erótico. Para otros, un beso. Y para otros, la genitalidad y el coito. No hay por qué hacer clasificaciones tajantes. Sólo reclamamos que se respete a cada uno en su singularidad y que no se crea que somos bichos raros".

sábado, 17 de marzo de 2018

#hemeroteca #asexualidad | Soy activista asexual mexicana y ayudo a otras personas con esta orientación

Imagen: El País / Bitty Navarro
Soy activista asexual mexicana y ayudo a otras personas con esta orientación.
Me interesa que la gente esté mejor informada, romper los tabúes y que menos asexuales sufran abusos correctivos y opresión médica.
Bitty Navarro | Verne, El País, 2018-03-17
https://verne.elpais.com/verne/2018/03/16/mexico/1521160950_066364.html

“No eres tú, soy yo”.

Esa frase, que suena a cliché, funciona de manera muy literal en nuestro caso: el de las personas asexuales. No es raro que la gente -tanto los hetero como los gais y las lesbianas- se tomen personal el hecho de que no los consideres sexualmente atractivos. Es difícil hacer entender a los alosexuales (los no asexuales) que la falta de atracción sexual hacia ellos no es un rechazo por motivos personales, y que no se trata solo de ellos, sino de cualquier humano.

Cuando la gente me pregunta qué significa ser asexual respondo con la definición estándar y sin controversias: una orientación sexual que se caracteriza por la falta de atracción sexual hacia otros. Además, hago la distinción entre atracción sexual y sensual, ya que la segunda está relacionada con elementos sensoriales, como pueden ser las caricias, los masajes o la atracción por la percepción sensible de la música. En mi caso, tampoco siento atracción romántica, pero sí atracción amistosa, intelectual, sensorial y espiritual.

Me di cuenta de que era asexual cuando era adolescente, como a los 11 o 12 años. Mis amigas decían ‘es que estoy enamorada del más guapo de la clase’. ‘¿Y a ti quién te gusta?’. Aprendí rápido a esquivar, porque les costaba comprender que mi ‘crush’ de la época era Nelson Mandela y que no era sexual: estaba muy interesada en su historia y en cómo terminó con el apartheid en Sudáfrica. Desde entonces me di cuenta de que, en lo sexual, yo no era igual a los demás.

En la preparatoria empezó el bullying más fuerte y el acoso: era la única que no había besado a nadie y tampoco mostraba interés en las dinámicas sexuales que empiezan en la preparatoria. Lo más suave que me decían mis compañeros, mujeres y hombres, era ‘lesbiana’. A veces, dentro de la misma escuela, se ponían de acuerdo para sujetarme y que alguno de ellos me intentara besar. Cuando dices que no sientes atracción sexual, lo que provocas es que la sociedad te quiera corregir, y eso puede llevar a situaciones terribles de abuso.

A eso se suma el problema de que la asexualidad se aborde como si fuera una condición médica. Esta confusión ha provocado que muchos asexuales caigan en ser medicados y diagnosticados por la psiquiatría por algo que sencillamente no se puede modificar.

El internet fue, de cierta forma, mi refugio y salvación. Así me encontré con AVEN (Red de Educación y Visibilización Asexual, por sus siglas en inglés), que en esa época tenía foros únicamente angloparlantes. Yo tenía el privilegio de tener acceso a internet y era bilingüe de nacimiento, pues pasé parte de mi infancia y adolescencia en Estados Unidos.

Cuando llegué a la universidad estaba muy confundida, y a raíz del abuso social ya no me identificaba como asexual. Me hice novia de un amigo gay que estaba en el proceso de salir del clóset y por un tiempo nos hicimos una especie de pantalla mutua. Cuando él salió, yo seguía muy confundida, no había información suficiente y, ante todo, sentía que era mi culpa y que yo era la que estaba mal. Fui a muchas terapias, y tuve que escuchar a muchos doctores decirme que no era posible que no sintiera atracción sexual.

A mis 26 y 27 años [hoy tengo 32] decidí que no podía seguir aceptando dinámicas que me hacían daño profundo para no provocar el enojo de una pareja o la burla de amigos. A los médicos y sus ideas absurdamente centradas en Freud ya los había mandado a la fregada. De ahí me puse a explorar y encontré que los estudios de la asexualidad en el mundo angloparlante habían avanzado mucho.

Mi salida del clóset fuerte sucedió en el programa nocturno ‘Miembros Al Aire’, con Arath de la Torre, Leonardo de Lozanne y El Burro Van Rankin. Es la aparición como asexual más grande que he tenido. [La emisión es parte de Unicable, uno de los canales por suscripción que pertenecen a la cadena Televisa].

Hablar de ello fue puramente liberador, sobre todo cuando lo hice 100% público [también en mi cuenta de Twitter]. Significó pintarle el dedo a un sistema que durante 10 años me había metido en un bucle de abuso sexual socialmente permitido porque, ‘¿cómo va a ser alguien asexual?’ ‘¿Cómo que no sientes atracción?’ Y la peor de todas: ‘Yo te voy a hacer sentirla, ya verás’. Esto a los asexuales nos llega de nuestro mismo sexo y del opuesto. Muchas lesbianas han intentado convencerme de que el sexo entre mujeres es mejor que el sexo con penetración. Para mí da igual: sencillamente no me interesa la gente sexualmente. La presión llega a ser muy molesta y con los años te confunde.

Al asumirme como asexual, le puse un alto a todo eso que me había provocado confusión y me había hecho sentir que el problema era yo. Ahora sé que el problema yace en la ignorancia, en la falta de apertura al hecho de que los asexuales existimos.

En México hay nula literatura sobre asexualidad: no se ha investigado de forma confiable. Esa fue una de las razones que me llevaron a fundar la asociación Asexualidad Mx. La otra razón es que no quiero que nadie más tenga que pasar por las situaciones de abuso que tuve que pasar yo. Tenemos una página en Facebook, un Twitter y un grupo de privado de apoyo: como si fuera un grupo de ‘doble A’, pero para asexuales y en línea. Como soy la única que sostiene económicamente a la asociación, nos hemos tardado en crecer, pero ya tenemos más de 7.000 seguidores en Facebook.

Todavía no hay muchos activistas asexuales abiertos públicamente, porque la mayoría rehúyen al grado de mofa, abuso y tabú que esto implica. En México, se pueden contar con los dedos de las dos manos. Tampoco hay suficientes profesionales de la salud actualizados ni hay redes de apoyo fuera de las que hemos ido creando algunos, sobre todo en línea. Por el mismo hecho de que los asexuales no suelen salir públicamente, es un reto crear redes de asexuales que se quieran juntar en persona.

Los obstáculos y prejuicios a los que te enfrentas como asexual no sólo vienen del machismo o de la homofobia. De hecho, el asexual se enfrenta a la normatividad hipersexuada de la sociedad occidental y eso incluye el ostracismo por parte de algunas comunidades LGBT+. El sexo es símbolo de poder, de estatus, y es un elemento que te ayuda a socializar. A los asexuales se nos oprime por no formar parte del sistema hipersexualizado.

Yo no tuve problemas con mi familia por ser asexual, al contrario: aceptan perfecto que así soy y les da gusto que yo haya decidido aceptarme y dedicarme al activismo. Pero sí hay asexuales que tienen problemas fuertes. Ahora mismo, en AsexualidadMx, estamos apoyando a una chica que está sufriendo porque es hija única y sus papás la están presionando mucho porque quieren tener nietos. Los hombres asexuales también sufren estigmas muy pesados, que van desde ser considerados “poco hombres” y ser marginados en su grupo de amigos, hasta ser blanco de sospechas por pedofilia.

Hace poco publicamos el primer texto de una serie de colaboraciones para el colectivo: El sospechoso varón asexual, escrito por Oliver Terrones. También damos asesorías personales dentro de lo posible, pero siempre con el cuidado de aclarar que somos activistas, no terapeutas, porque muchas veces los niveles de culpa y de daño psicológico son tan altos, que tenemos que redireccionar a quienes llegan a pedir ayuda. Cuando detectamos que alguien necesita ver a un terapeuta o a un sexólogo, les recomendamos personas familiarizadas con el tema. A veces hacemos dinámicas de integración online y cuando me ofrecen el espacio, doy conferencias y talleres presenciales.

Los ataques de ‘trolls’ son comunes, y muchas veces llegan de miembros de la comunidad LGBT+: ‘Ni que fueran plantas’, ‘Solo se quieren sentir especiales’, ‘Son gais y lesbianas de clóset’. También nos dicen que somos mochos o frígidas o que estamos enfermos. Pero el peor ataque es la invalidación total, y ese viene de la gente que niega que la asexualidad existe o que es una orientación válida.

Con las parejas tampoco es fácil encontrar comprensión. En mi caso, durante mucho tiempo tuve que aguantarme y participar en actos sexuales aunque no lo deseaba. Ahora me he vuelto una maestra del NO, y veo muy difÍcil que quiera volver a tener una pareja en el sentido tradicional. Sé que no volvería a vivir con alguien y que no me casaría. El ser asexual me ha llevado a entender muy bien mis límites: saber lo que me sirve a mí y lo que me hace daño, y me ha llevado a buscar construir relaciones más sanas.

Yo no soy propensa a la atracción afectiva en pareja tanto como otras personas, pero sí hay asexuales que se casan y tienen hijos. En general, podemos decidir participar en actos sexuales por una amplia variedad de motivos: con fines reproductivos, por un acuerdo con la pareja, por mera curiosidad, por presión social, por el hartazgo ante la insistencia o, lo peor, rendirnos a pelear contra la falta de respeto al NO. Lo último cae en un área gris, pues es abuso sexual que no llega al grado de violación.

Como activista de la asexualidad, me interesa que la gente esté mejor informada, romper los tabúes, que menos asexuales sufran opresión sistémica -sobre todo abuso sexual correctivo y abuso médico- y que el público en general entienda que la asexualidad no es algo que salió de la nada. Probablemente lleva existiendo siglos, pero no se había notado porque la normatividad eran el abstencionismo y el puritanismo sexual. A raíz de la liberación sexual, surgió una sociedad diametralmente opuesta, donde el sexo parece ser una obligación. Fue entonces cuando empezamos a notar que los asexuales existimos.

Cuando se invisibiliza tu identidad, es muy posible que tengas conflictos psicológicos y depresión, porque no tienes una forma sana de nombrar lo que eres. La única forma que tienes para comprenderte de hacerlo es a partir de lo que escuchas de la gente: ‘soy raro’ o ‘soy un freak’. Por eso, lo más importante en esta etapa de AsexualidadMx es visibilizar esta orientación lo más posible e informar de forma responsable y profunda, sin estereotipos.

Texto redactado por Eugenia Coppel a partir de entrevistas con Bitty Navarro.