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miércoles, 14 de enero de 2026

#hemeroteca #lgtbi #violenciaintragenero | El Centro LGTBI pone en marcha Intra+, un proyecto para mejorar el abordaje de las violencias intragénero

El Centre LGTBI aborda las violencias intragénero desde el Projecte Intra+ //

El Centro LGTBI pone en marcha Intra+, un proyecto para mejorar el abordaje de las violencias intragénero

El proyecto quiere dotar a las profesionales de los servicios de intervención social de más herramientas para atender las violencias en las relaciones sexoafectives entre personas LGTBIQA+
Ajuntament Barcelona, 2026-01-14
https://ajuntament.barcelona.cat/lgtbi/es/noticia/el-centro-lgtbi-pone-en-marcha-intra-un-proyecto-para-mejorar-el-abordaje-de-las-violencias-intragenero_1590855

El Centro LGTBI de Barcelona pone en marcha el proyecto Intra+, una iniciativa pionera para diseñar un modelo que mejore el abordaje de las violencias en relaciones sexuales y afectivas entre personas LGTBIQA+ (conocidas como violencias intragénero). Este modelo quiere facilitar un abordaje integral de las violencias desde una perspectiva feminista, queer e interseccional.

El proyecto Intra+ analizará de manera participativa las experiencias y las necesidades del colectivo LGTBIQA+ en relación a las violencias en las relaciones sexoafectivas, con el objetivo de crear un modelo de atención y acompañamiento especializado.

En paralelo, se tratará de reforzar las capacidades técnicas del área de intervención social del Centro y trabajar con otros equipamientos para dar una cobertura profesional interseccional del tema y mejorar la detección, acompañamiento y derivación de casos de este tipo de violencias.

Intra+ también desarrollará materiales de apoyo y una guía práctica que consolide el modelo diseñado y que pueda servir como referencia para otros servicios y profesionales que atienden personas LGTBIQA+.

¿Qué se entiende por violencias intragénero?
El término violencia intragénero se utiliza habitualmente para referirse a la violencia que se puede dar en las relaciones sexoafectivas entre personas del mismo género.

Este término, sin embargo, puede resultar limitador y excluyente porque deja fuera la gran diversidad de relaciones que se pueden dar dentro del colectivo LGTBIQA+: relaciones que incluyen personas trans, no binarias, queer o asexuales, entre otras.

También se observa que, aunque comparten raíces estructurales con las violencias de género –como el patriarcado, el machismo o la heteronorma, entre otros- las violencias que se detectan en relaciones sexoafectivas entre personas LGTBIQA+ tienen sus propias especificidades.

Por eso, hay que abordar estas situaciones desde un marco feminista e interseccional, que reconozca y atienda estas particularidades pero que también tenga en cuenta que estas violencias no se producen al margen del sistema patriarcal, sino que a menudo lo reproducen, aunque sea desde cuerpos, géneros y sexualidades no normativas.

Llenar un vacío en la atención
Este proyecto nace con la voluntad de llenar el vacío existente en la comprensión y ela abordaje de las violencias en las relaciones sexoafectivas entre personas LGTBIQA+ (conocido como violencias intragénero), una realidad a menudo invisibilizada.

También parte de las demandas de profesionales que se encuentran con una falta de marco conceptual y de herramientas para intervenir desde diferentes ámbitos, con una mirada feminista e interseccional.

Para recoger estas demandas, se organizan diferentes grupos focales con profesionales de servicios de atención e intervención social que trabajan con personas LGTBIQA+. En estos encuentros se trabajan diferentes temáticas, como:
  • Los conceptos clave y los mitos que todavía rodean la violencia intragénero
  • Las violencias visibles e invisibles y cómo se manifiestan en diferentes contextos
  • Su frecuencia y los patrones que se están observando
  • Los tipos de abordaje que se están utilizando actualmente y los retos que plantean
Una realidad cada vez más visible
Desde el Centro LGTBI de Barcelona se ha detectado en los últimos años un aumento significativo de los casos atendidos por violencia en las relaciones sexoafectivas entre personas LGTBIQ+. Si en el 2023 el servicio de intervención social del Centro recogió 12 casos, en el 2024 fueron 22, mientras que el 2025 se cerró con más de una treintena de casos de violencia intragénero atendidos en el Centro.

Sin embargo, este aumento no se tiene que interpretar como un incremento lineal de la frecuencia de las violencias, sino principalmente como el resultado de una mayor capacidad de detección, identificación y acceso a los servicios.

Por una parte, la creación y consolidación de servicios específicos LGTBI, así como una mejor articulación con los circuitos de violencias machistas, ha reducido barreras de acceso históricas y ha favorecido que situaciones antes invisibilizadas lleguen a los recursos de atención. Por otra, los avances normativos e institucionales en Cataluña, junto con una mayor visibilización social de las violencias LGTBIfòbicas, han contribuido a legitimar la demanda de ayuda y a reforzar la confianza en los servicios especializados.

Hay que añadir también que la lucha feminista ha tenido un papel fundamental para cuestionar los mitos del amor romántico y hacer visibles las dinámicas de poder, control y desigualdad dentro de las relaciones afectivas y sexuales. Este marco crítico interpela directamente las relaciones LGTBI y ha facilitado que muchas personas puedan identificar violencias psicológicas, emocionales o económicas que anteriormente se normalizaban o se leían como conflictos entre iguales.

En conjunto, el incremento de casos atendidos refleja sobre todo un proceso de visibilización, reconocimiento y mejora de la accesibilidad a los servicios, más que un aumento repentino de la violencia en sí misma.

La mirada interseccional
Desde el Centro LGTBI se observa como los recursos y servicios existentes siguen teniendo una mirada muy heteronormativa sobre las violencias en las relaciones sexoafectivas, reproduciendo estereotipos LGTBIfóbicos o manteniendo prejuicios racistas. Hace falta una aproximación a la violencia intragénero con una mirada feminista interseccional que no genere más estigma y sea transformadora.

Desde esta perspectiva interseccional, se evidencia como las personas atravesadas por diferentes ejes de opresión son más vulnerables a las violencias. Por ejemplo, una persona trans en situación administrativa irregular será más vulnerable ante la violencia en cualquier ámbito, como la pareja, el trabajo, la vivienda o el ámbito institucional (por parte de extranjería o de los cuerpos de seguridad) y de la salud (como en el acceso a modificaciones corporales, como hormonación o cirugías).

Por lo tanto, durante el proceso de acompañamiento, es clave trabajar desde un enfoque estructural, reconociendo y dando respuesta a las múltiples y complejas desigualdades de las personas LGTBIAQ+. El riesgo de exposición a la violencia aumenta cuanto mayor es la discriminación y, paralelamente, disminuye la probabilidad de encontrar apoyo adecuado en un servicio.

La elaboración de un modelo de abordaje quiere contribuir a repensar y redefinir la conceptualización de los servicios y las metodologías de intervención profesional en la atención a las violencias intragénero. Este trabajo implica también redefinir el funcionamiento de los circuitos actuales, desde la acción coordinada y el trabajo en red entre los diferentes agentes y servicios especializados en violencia machista, así como de los ámbitos sanitario, social, policial, judicial, educativo, etc.

Las profesionales
El proyecto Intra+ está impulsado por el Centro LGTBI de Barcelona con la colaboración de Miriam Vázquez de Santiago y Marta Mariñas López, psicólogas especializadas en la atención al trauma que incorporan la perspectiva feminista queer e interseccional en su atención.

jueves, 29 de mayo de 2025

#hemeroteka #feminismoa #berdintasuna | Emakumeak parte hartzera deituz aurkeztu dute Berdintasun Mahaia

Hondabirriko Berdintasun Mahaiaren aurkezpena //

Emakumeak parte hartzera deituz aurkeztu dute Berdintasun Mahaia

Hondarribiko "emakume eta eragile feministek" osatuko dute Berdintasun Mahaia. Herrian berdintasunaren alde "eragiteko", bederatzi oinarriren gainean lan egingo dute aurrerantzean.
Oier Iriarte Arrondo | Bidasoko Hitza, 2025-05-29
https://bidasoa.hitza.eus/2025/05/29/emakumeak-parte-hartzera-deituz-aurkeztu-dute-berdintasun-mahaia/

Duela urtebete, “herrian eragiteko” asmoz, Hondarribiko Berdintasun Mahaia sortzeko urratsak egiten hasi ondoren; gaur, hilaren 29an, aurkeztu dute. “Emakume eta eragile feministetako” kide ugarik osatuko dute, eta “aholkularitzarako, eztabaidarako, azterketarako eta proposamenetarako” gunea izango da.

Bederatzi oinarri izango dituzte lan ardatz. Alde batetik, Euskal Autonomia Erkidegoko Berdintasun Legea herrian ere “errealitate bihurtzeko” asmoa dute. Bestetik, “lan arlo, kultura, jai, aisialdi, kirol”, edo gainerako eremuetako emakume eta gizonen arteko “desberdintasunak eta bereizkeriak identifikatu eta ezabatzeko” lan egingo dute. Ildo beretik, emakumeen “lan eta bizi baldintza duinak lortzearen” alde arituko dira.

“Gorputz eta identitate disidenteen” eskubideak bermatzeko eragingo dute, eta ikuspegi “intersekzional eta dekolonialetik” egingo dute lan. Edozein erako “indarkeria matxistak identifikatzeko, jendaurrean salatzeko eta biktimak babesteko” ekimenak sustatu nahi dituzte, eta emakumeen eta herriko eragile feministen arteko “sarea eratu” eta “haien arteko koordinazioa” ahalbidetuko dute. Alarde parekidearen aldeko apostua egiten du mahaiak.

Gainera, Berdintasun Mahaiaren lehentasunezko hizkuntza euskara izango da, eta “mahai kide guztien parte hartzea bermatuko duen aukerak eskainiko ditu”.

Hala, oinarri hauekin bat egiten duten emakume eta eragileak parte hartzera deitu dituzte, “bada-eta zereginik”. Berdintasun Mahaira batu nahi duen orok Udaleko Berdintasun teknikariarengana jo beharko du, eta “kontent” eta “beso zabalik” hartuko dute.

sábado, 17 de mayo de 2025

#hemeroteca #lgtbi #discapacidad | Las personas LGTBI+ con discapacidad sufren más discriminación que el resto del colectivo

Las personas LGTBI con discapacidad sufren más discriminación //

Las personas LGTBI+ con discapacidad sufren más discriminación que el resto del colectivo

Este sábado se conmemora el Día Internacional contra la 'Lgtbifobia'
Servimedia | La Vanguardia, 2025-05-17
https://www.lavanguardia.com/sociedad/20250517/10691744/personas-lgtbi-discapacidad-sufren-mas-discriminacion-resto-colectivo-agenciaslv20250517.html

El 45,31% de las personas LGTBI+ con discapacidad fueron objeto de discriminación por su orientación sexual durante el último año, una cifra superior a la media global del colectivo.

Según el informe 'Estado del Odio: Estado LGTBI+ 2025', publicado con motivo del Día Internacional contra la 'Lgtbifobia', que se conmemora este sábado, más del 20% de las personas con discapacidad o diversidad funcional o intelectual pertenecientes al colectivo LGTBI+ manifestaron haber sufrido agresiones en el último año.

Además, casi un 30% de las personas LGTBI+ con discapacidad han sido objeto de acoso. Estos datos revelan que la discriminación en personas con discapacidad pertenecientes al colectivo es mayor a la que sufre el resto de las personas LGTBI+.

En datos globales, más del 16% de las personas LGTBI+ han sufrido agresiones físicas o verbales, frente al 21,88% de las personas con discapacidad. Los datos que arroja el estudio muestran que las agresiones se han duplicado en un año demostrando un “preocupante repunte” que coincide con el auge de los discursos de odio y una respuesta institucional aún insuficiente.

El estudio encargado por la Federación Estatal LGTBI+ revela también que el 20,3 % de las personas del colectivo sufrió acoso y fue víctima de insultos, aislamiento social o coacciones en el entorno digital, lo que equivale a 819.000 personas. La discriminación, en ámbitos como el empleo, el acceso a servicios o la vivienda, alcanzó en cifras globales al 25,25 % del colectivo (unas 1.282 500 personas).

El perfil de la víctima de odio por orientación sexual es el de un joven entre 25 y 34 años, con menores recursos económicos y que vive en poblaciones de menos de 10.000 habitantes. Otro dato destacado desvelado por el informe es que el 35,28% de las agresiones físicas a personas LGTBI+ se produjeron en la calle, mientras que casi el 17% de los casos de acoso tuvieron como escenario un centro de enseñanza. El entorno familiar tampoco está libre de odio, ya que representa casi el 13% de las situaciones de acoso y el 9,41 % de las discriminaciones.

#hemeroteca #lgtbifobia | Las discriminaciones al colectivo LGTBI aumentan un 22,5% en Catalunya durante el 2025

El portavoz de la Crida LGTBI, Ángel Camacho //

Las discriminaciones al colectivo LGTBI aumentan un 22,5% en Catalunya durante el 2025

Según un informe del Observatorio contra la LGTBIfobia, que ha registrado 125 incidencias del 1 de enero al 17 de mayo
La Vanguardia, 2025-05-17
https://www.lavanguardia.com/vida/20250517/10692894/discriminaciones-colectivo-lgtbi-aumentan-22-5-catalunya-2025.html

Las discriminaciones al colectivo LGTBI han aumentado un 22,5% en Catalunya durante el 2025, según un informe del Observatorio contra la LGTBIfobia, que ha registrado 125 incidencias del 1 de enero al 17 de mayo, mientras que en el mismo periodo del año anterior registró 102 incidencias.

El psicólogo social y coordinador técnico del Observatorio, Cristian Carrer, ha señalado que “el colectivo gay y las mujeres trans son los más afectados” por las discriminaciones y agresiones a pie de calle, en declaraciones a los medios durante la concentración en conmemoración al Día Internacional contra la LGTBIfobia, celebrada este sábado en la plaza '28 de junio' de Barcelona.

El informe muestra que los hombres gay continúan siendo el grupo más afectado, con 41 incidencias, seguidos por el colectivo trans, que también incluye a las identidades no binarias, con 39 incidencias.

Carrer también ha alertado de un aumento de casos de acoso en el entorno laboral y escolar y de la distribución de discursos de odio a Internet y redes sociales.

A su vez, ha advertido que el resto de colectivos también sufre violencias que se ven invisibilizadas por otras interseccionalidades que entran en juego, como el color de la piel, el lugar de origen o la situación de regularidad que dificulta la interposición de una denuncia.

Ante esta situación, las entidades reclaman una mayor implicación institucional en la sensibilización y la educación, tanto en las escuelas como en los lugares de trabajo, especialmente frente a “la legitimación de ciertos discursos de odio”.

La Plataforma de Entidades LGTBI de Catalunya y el Observatorio contra la LGTBIfobia se han concentrado este sábado bajo el lema 'Paremos el odio y el fascismo'.

miércoles, 7 de mayo de 2025

#hemeroteca #universidades #diversidad | Universidades por la diversidad: pensar, transformar y actuar desde dentro

Universidades por la diversidad: pensar, transformar y actuar desde dentro
La UOC acoge el sexto encuentro de la Red de Universidades por la Diversidad (RUD), que reunirá a expertas y miembros de más de 40 universidades para abordar los retos de la inclusión y la igualdad en el ámbito universitario. El programa incluye buenas prácticas, marcos legales, políticas interseccionales y el papel de la investigación ante el racismo y la LGTBIQ-fobia.
Andrea Romanos | UOC, 2025-05-07
https://www.uoc.edu/es/news/2025/universidades-por-la-diversidad-pensar-transformar-actuar 

Igualdad de derechos y respeto a la diferencia //
Las universidades son espacios de generación de conocimiento, pero también de reproducción de normas sociales. Desde esta premisa, la Red de Universidades por la Diversidad (RUD) organiza su VI Encuentro los días 12 y 13 de mayo en Barcelona, con la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) como anfitriona. El objetivo está claro: continuar avanzando en la construcción de universidades más justas, igualitarias y representativas de la diversidad sexual, de género, cultural, étnica y funcional presente en la sociedad... La inauguración del evento irá a cargo de Julio del Valle, director general para la Igualdad real y efectiva de las personas LGTBI+ del Ministerio de Igualdad; Eva Menor, consejera de Igualdad y Feminismo del gobierno de Catalunya y Àngels Fitó, rectora de la UOC, y tendrá lugar de 10.30 a 11 h.

El programa incluye ponencias sobre los marcos legales actuales en materia LGTBI, talleres de buenas prácticas y espacios de trabajo para las comisiones que integran la red. También participarán figuras destacadas como Lucas Platero (URJC), Miquel Missé y Marina Echebarría (UVa), y miembros de proyectos como el "Toolkit para una educación antirracista" del grupo Nodes de la UOC.

Las jornadas contarán con la participación del vicerrector de Alianzas, Comunidad y Cultura, Manel Jiménez Morales, quien reafirma "el compromiso de la UOC con los procesos de consolidación de nuestra universidad como espacio inclusivo y respetuoso con la diversidad para toda su comunidad". Y añade: "Tenemos la convicción de que la diversidad ofrece una riqueza necesaria en nuestra sociedad y que las instituciones educativas tienen la responsabilidad de reflejarla y potenciarla". Para él, "el objetivo de encuentros como éste no es sólo abrir espacio a la reflexión, sino también dotar a nuestros equipos académicos y de gestión de herramientas concretas que nos permitan mejorar la implementación de políticas propias de una universidad libre de discriminaciones para todas las personas".

Más allá de la representación: diversidad epistémica y transformación institucional

Para la profesora Adriana Ornellas, de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, hablar de diversidad en la universidad implica cuestionar también qué se enseña y desde qué mirada: "La carencia de diversidad en los espacios universitarios no se manifiesta solo en la ausencia o la poca representación de cuerpos diversos, sino también de 'mentes' diversas, es decir, es latente en los currículums que priorizan determinados autores (mayoritariamente, hombres blancos), teorías y perspectivas eurocéntricas y occidentales, y que obvian las contribuciones intelectuales de otras tradiciones de pensamiento".

Desde su ámbito de experiencia, la profesora defiende que la universidad puede ser tanto una reproductora del statu quo como un espacio de resistencia e innovación: "Como institución atravesada por relaciones de poder, la universidad puede ser tanto un reproductor de las lógicas dominantes como un lugar potenciador de pensamiento crítico y de prácticas de resistencia y transformación".

Es desde esta convicción que celebra la existencia de espacios como la RUD: "Espacios de reflexión y diálogo como los que promueve la RUD deberían ayudar a crear pequeñas grietas dentro del mismo sistema que nos permitan divisar otras posibilidades de saber, pensar y ser".

Una mirada antirracista en la universidad

Las universidades no son ajenas al racismo estructural. Para combatir esta tendencia, la profesora de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC Amalia Susana Creus advierte que hay que actuar desde la investigación y la práctica educativa: "Como espacios de creación e intercambio de conocimiento, las universidades tienen la responsabilidad de poner la inclusión y la equidad en el primer plano de sus concepciones y prácticas educativas, promoviendo la formación de personas sensibles y comprometidas con la igualdad y el respecto a la diversidad".

Creus coordina el grupo de investigación Nodes, desde donde trabaja para identificar y hacer visibles las formas de discriminación sistémica: "Buscamos contribuir, desde la investigación y la transferencia, a identificar y analizar los mecanismos del racismo estructural, así como impulsar la generación de prácticas y políticas antirracistas".

Para Creus, encuentros como este son clave para tejer alianzas y hacer avanzar el compromiso institucional: "Nos permiten compartir experiencias y forjar alianzas para construir una universidad verdaderamente comprometida con la diversidad, la inclusión y la justicia social".

Una universidad al servicio de la convivencia y los derechos humanos
Para Marina Echebarría, catedrática de Derecho mercantil de la Universidad de Valladolid y presidenta del Consejo de Participación LGTBI del Ministerio de Igualdad, la creación de la RUD es una respuesta a un déficit histórico: "La RUD se creó para dar respuesta al reto de integrar la diversidad sexual en la universidad. Su impulso obedecía a la necesidad de acoger a un colectivo creciente de estudiantes que no podían ver reflejada su vida en la vida universitaria".

Según Echebarría, la universidad no puede ignorar su responsabilidad histórica y su potencial transformador: "Nuestra historia es la de la negación y la represión de la diversidad del ser humano, y en esta infame tarea las universidades fueron factores importantes. En una sociedad democrática, plural y diversa, crear la RUD, expandirla y lograr sus objetivos es una necesidad inexcusable." El mensaje es claro: ante las amenazas a la autonomía académica y la convivencia, la universidad tiene que posicionarse como un espacio crítico, abierto y comprometido.

Trabajar desde dentro: políticas institucionales y acción colectiva
El VI Encuentro de la RUD también servirá para avanzar en el desarrollo de políticas universitarias específicas a través de talleres internos organizados por comisiones de trabajo en docencia, investigación, comunicación y cultura institucional. El objetivo es generar herramientas colectivas que permitan a los equipos de las universidades trasladar los compromisos con la diversidad a acciones concretas dentro de sus entornos laborales y académicos. El encuentro cerrará con la elección del nuevo equipo de coordinación de la RUD y la presentación del informe bianual de la red.

El encuentro se celebra en un momento en que los marcos normativos refuerzan la necesidad de integrar la diversidad de manera efectiva en el mundo universitario. El artículo 37 de la Ley Orgánica 2/2023 del Sistema Universitario (LOSU) establece que las universidades deben garantizar que ningún miembro de la comunidad educativa sea discriminado por razón de nacimiento, origen étnico, sexo, orientación sexual, identidad de género, discapacidad o cualquier otra condición personal o social. Esto supone un paso importante hacia la institucionalización de los derechos a la igualdad de trato y a la no discriminación dentro del sistema educativo superior.

A escala europea, iniciativas como los Inclusive Gender Equality Plans (IGEP) –que son requisitos de elegibilidad para acceder a financiación de programas como Horizon Europe– señalan también el rumbo que deben seguir las universidades para avanzar hacia modelos inclusivos e interseccionales.

Desde su creación en 2021, la RUD ha crecido hasta reunir más de cuarenta universidades de toda España. Esta red no solo visibiliza la necesidad de entornos educativos libres de discriminación, sino que promueve espacios de formación mutua, apoyo técnico y articulación política entre instituciones. En palabras de sus organizadores, se trata de pasar del compromiso teórico a la transformación efectiva: convertir las universidades en verdaderos agentes de cambio que garanticen la igualdad de derechos, el respeto a las diferencias y la promoción activa de una convivencia justa.

lunes, 24 de marzo de 2025

#hemeroteca #lgtbi #politica | El Gobierno presenta a las autonomías su estrategia LGTBI+: un pacto contra los delitos de odio y protección para los más vulnerables

Ana Redondo, ministra de Igualdad, en el Congreso el pasado 10 de marzo //

El Gobierno presenta a las autonomías su estrategia LGTBI+: un pacto contra los delitos de odio y protección para los más vulnerables

El plan llega dos años después de la aprobación de la ‘Ley trans’ y establece casi 300 medidas que ahora tendrán que pactarse con los gobiernos regionales, mayoritariamente conservadores
Pablo León | El País, 2025-03-24
https://elpais.com/sociedad/2025-03-24/el-gobierno-presenta-a-las-autonomias-su-estrategia-lgtbi-para-los-proximos-cuatro-anos.html 

El Ministerio de Igualdad tiene lista la ‘Estrategia Estatal para la Igualdad de trato y no discriminación de las personas LGTBI+’. De hecho, este lunes ha enviado su propuesta a todas las Comunidades Autónomas. El documento, al que ha tenido acceso EL PAÍS, establece “la hoja de ruta en el avance y salvaguarda de los derechos de las personas LGTBI+ para los próximos cuatro años”. Es decir, el desarrollo de mecanismos concretos para garantizar la igualdad y la protección. Esta estrategia llega dos años después de la aprobación de la conocida como Ley trans (la 4/2023, para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI+), que obligaba al desarrollo de medidas concretas para aplicar la norma.

El ambicioso texto marca tres ejes estratégicos: el abordaje normativo de la violencia lgtbifóbica; la sensibilización y promoción de la diversidad, junto a la prevención y detección de la discriminación; y el acompañamiento, inclusión, protección, reparación y memoria de las personas del colectivo. A lo largo de 160 páginas se detallan casi 300 medidas, que ahora deben ser consensuadas con los gobiernos regionales.

Entre sus propuestas, el documento plantea desarrollar una “respuesta específica” a las falsas terapias de conversión. Estas “torturas”, como las describen las víctimas de las mismas, están prohibidas y castigadas, pero solo administrativamente ―actualmente hay una propuesta de ley para que conlleven pena de cárcel―. También busca mejorar la colaboración entre fiscalías y entidades para abordar los delitos de odio, además de fomentar la formación y sensibilización del ecosistema de la justicia con respecto a las personas del colectivo.

Además, promueve un Pacto de Estado contra los discursos de odio, una reclamación de la Felgtbi+ (Federación Estatal LGTBI+, que aglutina a 50 organizaciones en defensa de los derechos del colectivo); la modificación de la información que recoge el Registro Civil para que refleje mejor la realidad del colectivo; o el impulso del uso de lenguaje inclusivo en la administración.

Con respecto a las víctimas de lgtbifobia se busca mejorar su atención mediante la coordinación de servicios autonómicos y locales. Y para colectivos vulnerables, como refugiados, presos o personas sin hogar, plantea diversas medidas de apoyo. Del mismo modo, impulsa el estudio de la violencia dentro de parejas del mismo sexo y el desarrollo de programas de salud mental, con especial énfasis en la prevención del suicidio (según el informe ‘La situación de la salud mental en España’, elaborado en 2023 por la Confederación Salud Mental España y la Fundación Mutua Madrileña, el 32,1% de personas LGTBIQ+ ha intentado suicidarse o ha tenido ideaciones suicidas frente al 14,5% de la población general), y en la formación de profesionales.

Otro eje clave es la creación de redes y espacios de convivencia para la comunidad LGTBI+, tanto en zonas urbanas como rurales, así como la promoción de actividades de ocio inclusivo para jóvenes y personas mayores. Asimismo, el documento impulsa iniciativas para recuperar la memoria histórica LGTBI+ mediante archivos, eventos conmemorativos y procesos de reparación simbólica. Por otro lado, defiende una “educación sexual integral en todos los niveles educativos”, fomentando la formación del profesorado y el desarrollo de materiales didácticos. Asimismo, impulsa la inclusión de contenidos sobre diversidad en estudios universitarios y la investigación en este ámbito.

Interseccionalidad
El texto invita a incluir en el desarrollo de las medidas una visión transversal ―contemplar la superposición de discriminaciones, como por ejemplo ser migrante o vivir con una discapacidad además de ser LGTBI+― y también aplicarla a la hora de realizar investigaciones o el desarrollo de políticas.

Además, propone desarrollar acciones de sensibilización y formación para periodistas e ‘influencers’, mientras que en el caso de la publicidad defiende la creación de un código deontológico que evite los prejuicios y estereotipos. En el entorno digital, la estrategia demanda “identificar y prevenir los discursos de odio, en colaboración con las plataformas digitales”. Una propuesta que llega en un momento en el que algunas redes sociales, como Facebook, Instagram o X ―las dos primeras, propiedad de Mark Zuckerberg y la otra, de Elon Musk―, han eliminado la moderación de contenidos, justificándolo en la “libertad” de prensa e información; ahora, por ejemplo, toleran que se trate como enfermos a las personas LGTBI+

También hay medidas para el ámbito de la salud, el laboral o el deportivo. En este último, plantea “sensibilizar a clubes y federaciones, promover la inclusión y el deporte mixto, o fomentar la visibilización de las personas trans e intersex”. Mientras que en la esfera internacional se busca el fomento de la cooperación, “fortaleciendo alianzas y promoviendo la protección de derechos a nivel global”, además de consolidar a España “como líder en la defensa de derechos”.

Rendición de cuentas
El documento desarrolla “un sistema de seguimiento basado la rendición de cuentas” para evaluar los progresos. Para ello se aplicarán “indicadores cuantitativos y cualitativos” con la finalidad de “generar un conocimiento sistemático” sobre el desarrollo de la estrategia.

Esa evaluación de los avances se realizará basándose en cuatro criterios: la realización, es decir “el desempeño temporal, la ejecución y el presupuesto”, además de “identificar las dificultades encontradas y las soluciones implementadas”; la eficacia en “el logro de los objetivos y metas establecidos”; la eficiencia: “la relación entre los recursos utilizados y los resultados”, y los propios resultados, analizando “los efectos directos e indirectos en la realidad social”. De ahí se deduce que la estrategia tendrá una partida presupuestaria del ministerio, a la que se deberá sumar las aportaciones de las Comunidades.

El debate para concretar el desarrollo final de la estrategia con los Ejecutivos regionales puede ser áspero. El Partido Popular domina en 10 de ellos, al igual que en las dos ciudades autónomas, gobernando bien en solitario, bien con el apoyo de la extrema derecha de Vox.

Gran parte de los gobiernos autonómicos controlados por los conservadores se han opuesto de manera furibunda a la ‘Ley trans’. Así, el Parlamento de Cantabria, gobernado por el PP en minoría, aprobó en febrero una proposición no de ley que pedía al Gobierno derogar las leyes estatales que permiten la participación de deportistas trans en categorías de deporte femenino de competición. Desde Madrid, el Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso, con mayoría absoluta, intentó cercenar la normativa LGTBI+ de la región (que fue promovida por los populares en 2016 y aprobada por unanimidad) lo que llevó al Gobierno central a denunciar la iniciativa ante el Tribunal Constitucional, que paralizó en parte ese intento de recorte de derechos.

miércoles, 5 de marzo de 2025

#hemeroteca #feminismoqueer #queer | 8M 2025: por un feminismo queer

Protesta escolar en Madrid //

8M 2025: por un feminismo queer

No encajamos en vuestro mundo, ni queremos encajar. No nos dejamos callar con unas migas que se caen de vuestras mesas llenas de privilegios. Lo queer abre nuevos espacios de lo inteligible y lo vivible.
Alana Queer · Activista trans nobinarie, integrante de Sexualiarte | El Salto, 2025-03-05
https://osalto.gal/opinion/8m-2025-un-feminismo-queer

En su congreso en Sevilla en diciembre de 2024, el PSOE eliminó la ‘Q’ y el ‘+’ de las letras LGBTIQ+ en la conferencia marco del congreso. La enmienda presentada por la corriente del “feminismo tradicional” de Carmen Calvo fue votada a última hora de la tarde, cuando casi dos tercios de les delegades no estaban presentes. Como dice un artículo en eldiario.es: “La clave para que se aprobara esa enmienda, que va en contra no solo del propio camino señalado por el partido en su ponencia marco sino de la propia acción del Gobierno, fue precisamente la ausencia generalizada de delegados en la votación clave, que dejó el camino libre y sin contrapesos a las militantes organizadas y alineadas en torno a figuras como Carmen Calvo o Ángeles Álvarez”.

Así, la corriente del PSOE que se queja del “borrado de las mujeres” consiguió borrar a nosotres, las personas queer, nobinarias, no conformes con el género... a toda la diversidad más allá de lo LGBT tradicional.

Esta queerfobia no es nueva en el PSOE, y es algo específico del ‘TERFismo’ dentro del PSOE, que tiene su cruzada especial contra la teoría, el activismo y las identidades queer, señalando a todo lo queer como antifeminista, misógino y neoliberal o, en palabras de Carmen Calvo, “el Q+ responde a una teoría y a una ideología neoconservadora”. ¿De dónde saca esta conclusión sobre lo queer? Ya en verano de 2000 esta corriente del feminismo queerfóbico del PSOE publicó un “documento de debate“, oponiéndose a la Ley Trans y exponiendo su queerfobia.

Nuria Alabao dice sobre estos discursos transfóbicos: “El trasfondo sociocultural es el mismo que impulsa a la extrema derecha: una política destinada a apuntalar identidades fijas en momentos de incertidumbre máxima, donde muchas personas sienten amenazadas sus condiciones de vida por la indeterminación en muchos campos: por la situación económica, el cambio climático, la guerra, los cambios culturales o sociales”.

Según Ibai Fresnedo, militante transfeminista queer en EHGAM, en la revista Pikara, “esta exclusión va más allá de un ajuste del ideario interno del PSOE. Se trata de un ‘spoiler político’ que confirma la deriva tránsfoba y reaccionaria de este partido, que prima mantener las formas frente al statu quo y la promoción de un feminismo supremacista claramente diseñado para un sector acomodado y burgués, blanco y sexófobo. Un sector que se mira al espejo de la normatividad, mientras muchas personas en los márgenes seguimos luchando por nuestra existencia”.

Somos queer

Pero somos queer. Existimos, en los márgenes, aunque el ‘TERFismo’ del PSOE quiere borrarnos. Somos les rares, les monstrues. No encajamos en vuestro mundo, ni queremos encajar. No nos dejamos callar con unas migas que se caen de vuestras mesas llenas de privilegios.

Aunque se usa “queer” a menudos como sinónimo de LGTB, esto en realidad significa una despolitización de lo “queer”. Como dice Mary Nardini Gang en su texto Toward the queerest insurrection: “Lo queer no es una zona estable en la que habitar. Queer no es simplemente otra identidad que pueda añadirse a una lista de categorías sociales ordenadas, ni la suma cuantitativa de nuestras identidades. Es más bien la posición cualitativa de oposición a las presentaciones de estabilidad, una identidad que problematiza los límites manejables de la identidad. Queer es un territorio de tensión, definido contra la narrativa dominante del patriarcado monógamo heterosexual blanco, pero también por una afinidad con todes les marginades y oprimides. Queer es lo anormal, lo extraño, lo peligroso. Queer implica nuestra sexualidad y nuestro género, pero mucho más. Es nuestro deseo, nuestras fantasías y mucho más. Queer es la cohesión de todo lo que está en conflicto con el mundo capitalista heterosexual. Queer es el rechazo total del régimen de lo normal”.

Posiblemente es esto que da miedo a las TERF del PSOE, y por eso utilizan las estrategias de odio en contra de nosotres, quieren borrarnos. No encajamos en su visión de una “vida normal”.

Quizás queer se puede utilizar mejor como verbo, como “queerear algo” o “queering algo”, en lugar de como sustantivo o adjetivo, por dos razones. La primera es que lo «queer» cuestiona la idea de una identidad esencial o estable que pueda describirse como un sustantivo, ya sea homosexual, gay o queer. Utilizar queer como verbo significa cuestionar o criticar los supuestos sobre la estabilidad del sexo, el género y la sexualidad, así como la relación entre los tres. “Queerear” algo significa aplicar una mirada queer, hacer visibles las normas invisibles que están operando, los privilegios y mecanismos de marginación y exclusión, incluso más allá de la sexualidad y el género.

Por todo esto, la ‘Q’ —lo queer— importa, porque hace visible la diversidad de identidades, cuerpos y vidas que se quedan fuera de la cisheteronormatividad y que tampoco encajan en la nueva respetabilidad LGTB (sin IQA+), la nueva “homonormatividad” respetable, con sus matrimonios igualitarios con 1,5 niñes. Queer son los cuerpos y vidas disidentes, queer significa las posibilidades políticas de los cuerpos raritos, de las performatividades cotidianas de los géneros. Queer abre nuevos espacios de lo inteligible y lo vivible. En este sentido, el activismo queer lucha por cambiar fundamentalmente a la sociedad, rechazando a la cisheteronormatividad y declarándose orgullosamente queer, rares, monstrues, no normales.

Como dice Judith Butler, “el pensamiento de una vida posible es solo una indulgencia para aquellas personas que se saben a ellas mismas como posibles. Para ellas que están aún intentando ser posibles, la posibilidad es una necesidad”. Una necesidad queer. Y no nos dejamos borrar.

Somos feministas
El documento de debate del PSOE de 2000 dice: “El activismo queer desdibuja a las mujeres como sujeto político y jurídico, poniendo en riesgo los derechos, las políticas públicas de igualdad entre mujeres y hombres y los logros del movimiento feminista”. Detrás de esta afirmación hay la idea que el único sujeto político del feminismo es “la mujer”. Ya en 2018, Laura Gaelx Montero escribió en la revista Pikara: “Pero tras el concepto de “la mujer” subyacía una forma muy determinada de entender el sujeto político del feminismo. Esa “mujer” era el supuesto universal neutro: blanca, hetero, burguesa, de mediana edad, sin discapacidad… El equivalente perfecto al universal masculino como única medida de la existencia que tanto se había criticado”.

En su último libro ‘¿Quién teme al género?’ Judith Butler dice que “la categoría de “mujer” no dice de antemano cuántas personas pueden participar en la realidad que describe, ni limita de antemano las formas que puede adoptar esa realidad”. Y señala que “el feminismo siempre ha insistido en que la esencia de la mujer es una cuestión abierta, una premisa que ha permitido a las mujeres perseguir posibilidades que tradicionalmente se negaban a su sexo”.

Más allá, podemos cuestionar la limitación del sujeto político del feminismo a “la mujer” o “las mujeres”. Entiendo al feminismo como un movimiento social que lucha por la eliminación del patriarcado, del “cisalosexualheteropatriarcado”. Es decir, un patriarcado que no solo se basa en la discriminación de la mujer, sino de todo lo que se sale de las normas patriarcales: la presunción “cis”, que el sexo asignado al nacer (una asignación que en sí misma es un acto de violencia patriarcal) tiene que coincidir con el género o la identidad de género de una persona. La sexualidad obligatoria, no solo la heterosexualidad obligatoria, como dijo Adrienne Rich, sino la sexualidad obligatoria, que significa que obligatoriamente cada persona tiene que sentir atracción sexual (ser “alosexual”). Las personas asexuales de cualquier género tampoco cumplen con esa norma patriarcal, y quizás no sorprende que un alto porcentaje de personas asexuales se identifican también fuera del binarismo de género.

Mejor hablamos de feminismos, en plural, para hacer visible esa diversidad de feminismos. No existe un único feminismo con carnet de membresía, aunque hay quienes lo reclaman (en lo general, el feminismo transexcluyente).

Silvia L. Gil dice en su contribución al libro ‘Transfeminismo o barbarie’: “Cuando se sostiene que afirmar a las diferencias es reproducir el neoliberalismo, se olvida que la revuelta feminista que vivimos en la actualidad es radicalmente heterogénea, tan heterogénea como los efectos del poder contemporáneo. Esta revuelta está hecha de una pluralidad de cuerpos que de maneras distintas a lo largo del planeta se rebelan y resisten al heteropatriarcado. Esta heterogeneidad no es una muestra de debilidad, sino exactamente lo contrario: la fuerza que ensancha y enriquece el feminismo en un momento de restricción de derechos y jerarquización de vidas”.

Los feminismos queer —en plural— son parte de esos feminismos diversos. Feminismos diversos y combativos, como dice el manifiesto del 8M de Sevilla: “Queremos ir más allá del miedo infundido a los 'otros, otres y otras'. Queremos mirar a los ojos a quienes sufren opresión: mujeres, personas migradas, LGTBIQA+, con discapacidad, neurodivergentes, racializadas, pobres, sin vivienda, precarizadas, en guerra o que sufren genocidios. Mirarlas a los ojos y ver en ellas su humanidad y su valor en la construcción de un mundo mejor. Un mundo donde la otra no es amenaza, sino aliada necesaria en la construcción colectiva de nuestra utopía”.

Unos apuntes de un feminismo queer

Queer significa salirnos de las normas en todos sus aspectos, normas cisalosexualheteropatriarcales. Normas que nos hacen daño, que solo sirven para mantener al sistema heteronormativa, capitalista, colonial y capacitista.

La “amatonormatividad”, la norma que dice que las únicas relaciones validas son las de pareja, preferiblemente heterosexuales, es una de esas normas que nos hace daño. Buscamos otras formas diversas de relacionarnos. Las no monogamias éticas, la anarquía relacional, “descentrar el amor”, en palabras de Roma de las Heras, una de las autoras de la novela gráfica ‘Anarquía relacional’.

¿Lo queer quiere acabar con la familia? Sí, es necesario recuperar a la vieja demanda feminista de la abolición de la familia que ha caído en el olvido, como lo hace Sophie Lewis en su libro ‘Abolir la familia’. La abolición de la familia y del matrimonio que la sostiene —da igual si heterosexual o homosexual— es una institución patriarcal. Quiero acabar con la familia, con los privilegios del matrimonio, que debería desaparecer como institución legalmente privilegiada. Desarrollemos otras formas de crianza, de cuidados, de relacionarnos.

La familia no es un espacio seguro —no para mujeres, y tampoco para niñes—. Escribo estas palabras como superviviente. La mayoría de la violencia de género se produce en el ámbito de la familia. La mayoría de abusos sexuales a niños, niñas y niñes se producen en el ámbito de la familia, con una persona de la familia o cercana a la familia como perpetrador. Une de cada cinco niños, niñas o niñes sufre abuso sexual en su infancia, según un informe de Save The Children. Según ese informe, la mitad de les abusadores son familiares. Es decir, en una de cada diez familias hay una persona abusadora. ¿La familia como espacio seguro? Y esto todavía no incluye a otras formas de abuso – físicas, psicológicas, el abandono emocional… ¿Por qué pensamos hay niveles tan altos de problemas de salud mental en adolescentes, incluso el trauma complejo y el trauma de desarrollo? ¿Quizás tiene que ver con que la familia no es un modelo sano de crianza, ni para les niñes, ni para les progenitores?

Sophie K. Rosa dice en su libro ‘Radical Intimacy’, “la jerarquía establecida para las relaciones —en favor de la díada romántica y la forma de familia nuclear— se contrae y degrada intimidades más diversas y de camaradería. Este orden relacional puede resultar insular y alienante no sólo para las personas “solteras” —incapaces o que no desean formar una pareja romántica—, sino también para las que lo han hecho y siguen anhelando intimidad”.

Lo queer significar explorar una multitud de posibilidades de intimidad más allá de la familia, de la pareja, o de las relaciones sexo-afectivas.

Por la descertificación del sexo/género

La asignación de un sexo al nacer no es solo un acto descriptivo. Más bien, es un acto prescriptivo, con el sexo se asigna también un género binario correspondiente, con la expectativa que la criatura va a asumir ese género como propio, con todo lo que eso significa (expresión de género, comportamientos “acordes” con el género). Alok V Menon lo llama “jeroglíficos heterosexuales”, la idea de que de los genitales visibles al nacer se puede predecir la identidad futura e incluso la vida de una criatura.

La asignación de un sexo y género a nacer sitúa a la criatura ya en la jerarquía binaria de género. Al crecer, tiene que relacionarse de una manera con esa identidad y posición en la jerarquía. Puede asumirla, puede intentar subvertirla, oponerse a ella, como lo hacen las disidencias sexuales y de género.

Desde una perspectiva de un feminismo queer, la solución no es proveer más categorías (legales) de sexo/género, sino eliminar por completo esas categorías: la eliminación del sexo/género del registro civil, de certificados de nacimiento, documentos de identidad… la descertificación del sexo/género.

Queer tiene la interseccionalidad en sus raíces. Organizaciones como Act Up y Queer Nation rechazaron las estrategias de asimilación y respetabilidad de las organizaciones LGTB establecidas, que pretendían simplemente incluir a las personas queer en las estructuras existentes de la sociedad. Al mismo tiempo, comunidades de lesbianas chicanas o negras se rebelaron contra su «extranjería» no solo de la cultura dominante sino del propio movimiento de gays blancos y de clase media que decía representarlas. Las minorías sexuales y de género excluidas por pobres, negras, por seropositivas… se apropiaban del término y lo utilizaban como reivindicación de su ser desviades – queers. Las luchas queer siempre han incluido a las luchas de personas racializadas, migradas, pobres, diskas… E, incluso, las luchas antiespecistas. Queer se opone a las normas, a los mecanismos de marginación y exclusión, a la división en vidas vivibles y vidas desechables que ni merecen la pena de ser lloradas (pensamos en las más que 10.000 personas que murieron en el Mar Mediterráneo solo en 2024 intentando llegar a España. O en los animales no humanos).

En su último libro ‘Quién teme al género’, Judith Butler dice: “La única forma de salir de ese laberinto es unir las luchas por las libertades y los derechos de género a la crítica al capitalismo, formular las libertades por las que luchamos como colectivas, dejar que el género forma parte de una lucha más amplia por un mundo social y económico que acabe con la precariedad y proporcione atención sanitaria, vivienda y alimentos en todas las zonas del mundo”. Butler nos llama a “recordar a la gente por qué y cómo desea vivir, reclamando la vida para la izquierda, encontrando la vida en las relaciones que nos sostienen”.

Por un feminismo queer
“Necesitamos redescubrir nuestra revoltosa herencia como anarquistas queer”, dice Mary Nardini Gang en ‘Toward the Queerest Insurrection’. “Tenemos que destruir las construcciones de la normalidad, y crear en su lugar una posición basada en nuestra alienación de esta normalidad, y una posición capaz de desmantelarla. Debemos utilizar estas posiciones para instigar rupturas, no sólo con la corriente dominante asimilacionista, sino con el propio capitalismo. Estas posiciones pueden convertirse en herramientas de una fuerza social dispuesta a crear una ruptura total con este mundo. Nuestros cuerpos han nacido en conflicto con este orden social. Tenemos que profundizar ese conflicto y hacer que se extienda".

No lo podemos hacer soles. Necesitamos construir comunidad, apoyo mutuo, movimiento. Y todo esto mientras está creciendo la extrema derecha. Ante este auge del fascismo, Judith Butler dice que “podemos detener ese impulso, pero solo si intervenimos como una alianza que no destruye sus propios vínculos (...) liberar los potenciales democráticos radicales de nuestras propias alianzas en expansión puede demostrar que estamos al lado de una vida vivible, del amor con todas sus complicaciones y de la libertad, haciendo que esos ideales sean tan convincentes que nadie pueda mirar al otro lado”.

O, como dice Sophie K. Rosa, “la intimidad contiene un potencial radical porque es la esencia de estar vive”. Y nos llama, al final de su libro ‘Radical Intimacy’, a que “alimentemos, y nos alimentemos, de horizontes utópicos; unámonos para arrebatar nuestros deseos de las garras del capitalismo. Porque necesitamos lazos más fuertes, para mantenernos unides y evitar que el mundo se desmorone. Nuestro entrelazamiento mutuo debe ser cuidadoso, espacioso y flexible, sin ningún lazo demasiado apretado. En este macramé de diseño amoroso, podríamos encontrar la sabiduría, el propósito y la fuerza que necesitamos para tejer nuevos mundos”. Nuevos mundos queer.

viernes, 17 de enero de 2025

#hemeroteca #mujeres #activismo | Sindicato de Inquilinas, Afroféminas o Las Kellys: por qué es tan relevante que las mujeres conquisten más espacios de protesta

Una protesta de 'Las Kellys' en Barcelona //

Sindicato de Inquilinas, Afroféminas o Las Kellys: por qué es tan relevante que las mujeres conquisten más espacios de protesta

Además de las asociaciones feministas, actualmente hay otros colectivos encabezados por mujeres que demuestran un gran compromiso por cambiar situaciones injustas, donde la mirada femenina es crucial para buscar soluciones reales
Mar Carmena | El País, 2025-01-17
https://elpais.com/smoda/feminismo/2025-01-17/sindicato-de-inquilinas-afrofeminas-o-las-kellys-por-que-es-tan-relevante-que-las-mujeres-conquisten-mas-espacios-de-protesta.html

Cuando unimos las palabras mujeres y activismo inmediatamente se nos viene a la cabeza las movilizaciones feministas de 2018 y 2019: “La masividad de las marchas, su resonancia en los medios y en la agenda política del gobierno hizo que muchas mujeres descubrieran su capacidad para contribuir y cambiar el estado de cosas”, explica Patricia García Espín, profesora en el departamento de sociología de la Universidad de Granada. Sin duda, el 8M cambió la forma en que se percibe su papel en la lucha social, pero su implicación abarca muchos otros espacios anteriormente conformados mayoritariamente por hombres: ”Investigaciones recientes en España revelan que las mujeres intervienen de manera casi paritaria en la mayoría de las formas de participación desde hace unos 15 años. La antigua división en la que ellos copaban los espacios de la esfera pública y ellas eran expulsadas al ámbito doméstico se ha desgastado en las últimas dos décadas”, afirma la experta.

Las mujeres siempre han estado activas: una parte de ellas silenciadas, en los márgenes, construyendo a oscuros pilares de cooperación y sororidad; otra, con hitos visibles—aunque eclipsados por el protagonismo de los logros masculinos—, como la huelga de las cigarreras de Gijón en 1903 o la formación del primer sindicato femenino de Arte Fabril y Textil de Barcelona en 1913. A día de hoy, la mayor inclusión de las mujeres en la participación pública ofrece nuevos puntos de vista, generalmente más inclusivos. Ejemplo de ello es el Sindicato de Inquilinas, que lucha para que el alquiler sea una opción de acceso a la vivienda asequible y estable. Valeria Racu, su portavoz, afirma que en esta organización hay más mujeres, más disidencias sexuales y de género y más personas racializadas. Según ella, estas personas han estado históricamente presentes, ya que los colectivos oprimidos se componen por quienes realizan tareas esenciales que no son valoradas ni económica ni socialmente, como tejer comunidad: “Anteriormente, hemos colaborado entre nosotras, pero ahora hemos ganado fuerza y visibilidad. Hoy estas labores ya no son algo marginal, sino una cuestión que hemos puesto en el centro: la importancia de la colectividad no solo para sostener la vida, sino también para luchar por mejorarla”.

La perspectiva de género, imprescindible en la lucha social
“La revolución será feminista o no será” es una frase rotunda que puede leerse en pancartas y títulos de libros, escucharse en las bocas de diputadas y vestirse estampada en camisetas. Lo que viene a decir es que sin perspectiva de género no es posible que exista un verdadero cambio para todas y todos; no profundizar en la situación de las mujeres dentro de los problemas sociales supone obviar una gran parte de la realidad. Por eso, que los sindicatos y asociaciones partan del feminismo como pilar permite cubrir más problemáticas que, de lo contrario, corren el riesgo de no ser atendidas: “Tenemos claro que la única forma de mejorar la vida es no dejando a nadie atrás. El patriarcado y el neoliberalismo promueven la competición y el aislamiento, pero lo que hacemos gracias al feminismo y el sindicalismo es romper con estas ideas, apoyarnos mutuamente y cooperar”, explica Valeria Racu.

Por otra parte, Antoinette Torres Soler, mujer afrodescendiente, migrante en España y presidenta de Afroféminas, explica que en la lucha antirracista ocurre lo mismo: “La colaboración ha sido una necesidad para las mujeres negras en particular. Nuestras redes de apoyo vienen del tiempo en que sufrimos la esclavitud, por lo que para nosotras la cooperación es lo natural”.

Asociaciones como Las Kellys, formada por camareras de piso, deben su germen inicial también al desahogo colectivo. Lo que comenzó con denuncias en Internet terminó derivando en una agrupación, autoorganizada dirigida a una amplia diversidad de mujeres, tal y como indica su manifiesto: “En Las Kellys hay algunas están en paro, otras en activo, algunas de prácticas, otras son eventuales, algunas están afiliadas a diferentes sindicatos, otras a ninguno, algunas son españolas, otras extranjeras...”

Conquistar espacios para no ser invisibles

Con respecto al sindicalismo, Eva Bermúdez Figueroa y Beltrán Roca Martínez ambos profesores de sociología en la Universidad de Cádiz, escriben en su artículo ‘Participación de mujeres en el movimiento sindical. Análisis desde la perspectiva de los recursos de poder’ que en los sindicatos las mujeres “no han existido como personas con identidad propia y han sido invisibilizadas por la historia, la literatura y las propias organizaciones, que han presentado una clara hegemonía masculina”. En este texto se recogen, además, testimonios de mujeres sindicalistas que afirman haberse sentido infravaloradas en los sindicatos, y que han tenido dificultades para afiliarse y participar por cuestiones de conciliación familiar. Por eso, se crean asociaciones explícitamente femeninas que nacen con el fin de paliar estas carencias. Al igual que en el cine se habla de la ‘female gaze’ o mirada femenina —que pone sobre la mesa la perspectiva de la espectadora o directora y dota de capacidad de acción a las mujeres en la pantalla—, en la lucha social también es necesaria esta visión para que se genere un discurso en primera persona.

En el caso de Afroféminas: a pesar de haber nacido como un medio de comunicación, terminó convirtiéndose además en una asociación porque, según su fundadora, era el paso lógico que permitía trabajar en temas sociales y denunciar delitos de odio. Antoinette observó con preocupación la situación de la mujer negra, por lo que decidió crear un medio que hablase para ellas: “Siempre fuimos una asociación feminista negra. Se creó para y por las mujeres negras. Los hombres negros monopolizaban muchos liderazgos y nosotras queríamos otras cosas”.

Efectivamente, existen ciertas complejidades sobre las que nadie puede tener más conocimiento que las mujeres, ya que son quienes las sufren. Por ejemplo, explica Patricia Espín que, desde que las mujeres se incorporaron plenamente al mercado laboral, ha habido un aumento de afiliadas a sindicatos que se ha traducido en nuevas reivindicaciones como la conciliación: “Ellas se replantean cómo hacer las organizaciones más inclusivas y accesibles. Su enfoque ha sido fundamental en la creación de agendas”.

Las mujeres han cooperado desde siempre para sobrevivir a la esclavitud, a la marginación y a la violencia: en las fábricas, en las huelgas, en las familias. Hoy, más visibles que nunca, continúan conquistando poco a poco las calles, las asociaciones, las empresas, los sindicatos, los hogares y, en definitiva, la vida.

lunes, 28 de octubre de 2024

#libros #gais #masculinidad | Masculinidades gays y maricas : en la cultura española contemporánea

Masculinidades gays y maricas : en la cultura española contemporánea / Iker González-Allende (ed.).

Barcelona [etc.] : Egales, 2024 [10-28].
382 p.
Serie: G.

/ ES / Libros / ENS / REC / Cultura gay / Gais / Homonormatividad / Homosexualidad / Identidades / Interseccionalidad / Mariconeo / Masculinidad

📘 Ed. Impresa: ISBN 9788419728654 / 21,95 €
📝 Cita APA-7: González-Allende, Iker (2024). Masculinidades gays y maricas : en la cultura española contemporánea. Egales.

«¡A Dios pongo por testigo! ¡A Dios pongo por testigo que ni yo ni ninguna otra mariquita volveremos a sufrir humillaciones!»
Este libro analiza la diversidad de masculinidades de los hombres gays y maricas en la cultura española desde 1975 hasta la actualidad. Se exploran las múltiples formas en que los hombres gays y maricas encarnan y entienden la virilidad, desde posiciones cómplices con la masculinidad hegemónica hasta las masculinidades alternativas alejadas del comportamiento normativo. Los once capítulos de este libro cubren diversos géneros literarios y audiovisuales como la narrativa, la poesía, el teatro, la televisión y el cine. Se abordan distintos tipos de masculinidades gays como la disidente, la hedonista, la intelectual, la homonormativa, la seropositiva, la basada en los afectos y la de los hombres con diversidad funcional. Se estudian diversos escritores y directores, algunos distinguidos en el canon gay español (Rafael Chirbes, Vicente Molina Foix, Dionisio Cañas) y otros reconocidos más recientemente (Roberto Pérez Toledo, Héctor Lozano, Juanjo Olasagarre, Ángelo Néstore). Los capítulos indagan en las masculinidades desde una perspectiva interseccional, considerando múltiples aspectos identitarios como la clase social, la edad, la raza, la diversidad funcional y la identidad nacional.

jueves, 27 de junio de 2024

#hemeroteca #lgtbi #28j | ELA reúne a más de 200 militantes para celebrar el Día Internacional del Orgullo o LGTBI+

Concentración de ELA, tras la jornada LGTBI, en Tabakalera //

ELA reúne a más de 200 militantes para celebrar el Día Internacional del Orgullo o LGTBI+
ELA, 2024-06-27

https://www.ela.eus/es/noticias/ela-reune-a-mas-de-200-militantes-para-celebrar-el-dia-internacional-del-orgullo-o-lgtbi

Bajo el lema "De la Q al Transfeminismo, las identidades disidentes son parte de la lucha de clases", la sala de cine de Tabakalera de Donostia se ha convertido en escenario para celebrar y reivindicar el Día del Orgullo LGTBI (Día Internacional de Liberación Sexual) para ELA de este año.

Presentada por Izai Bujanda, responsable de ELA Gizalan en Nafarroa, ha llevado a cabo la contextualización teórica-política de este acto confederal, anticipando algunas ideas clave que posteriormente se han ido desarrollando a lo largo del acto, como, por ejemplo, desde lo Queer hasta el transfeminismo, en ese cruce de caminos ha puesto en cuestión las distintas categorías sociales estructurales: el hombre, la mujer, la heteronorma, la normatividad. Y ha señalado la necesidad de alianzas entre luchas diferentes, siendo el transfeminismo un ejemplo más de ello.

Se ha dado paso a la mesa redonda que ha sido el centro del acto, moderado por Leire Gallego y Jone Bengoetxea, responsables del área de género, y con las dos personas invitadas de hoy: Josebe Iturrioz, activista transfeminista y profesora, e Ibai Fresnedo, activista transfeminista y miembro de Hiruko Larroxak.

Fresnedo e Iturrioz han explicado cómo está el movimiento de liberación sexual en Euskal Herria. Fresnedo se ha referido al movimiento reformista y al choque con el movimiento autónomo. Sobre la necesidad de seguir interpelando a la política y a los discursos institucionales; sobre la apropiación y asimiliación de los discursos. De cara a las alianzas, sobre la necesidad de consensuar una agenda política junto a la lucha feminista, anticapitalista, antiracista y decolonial, etc.

Para responder a una de las preguntas principales del evento, se ha dado una vuelta de tuerca a la evolución del término o concepto "Q" (Queer): "A pesar de que hoy día muchas personas se sienten identificadas con el término y lo sienten como un signo de resistencia, no todas las personas de la comunidad LGTBI aceptan o utilizan el término de la misma manera", en palabras de Fresnedo. De la Q han pasado a hablar del Transfeminismo: "El transfeminismo no busca la aceptación de la identidad individual, lo que propone el transfeminismo es transformar el orden social, es decir, acabar con hombres y mujeres", según Iturrioz.

"Cuando decimos patriarcal decimos heterosexual. Las categorías hombre y mujer no sólo son categorías políticas y sociales, sino también categorías económicas. La lucha LGTBI siempre ha tenido una visión de clase, precisamente porque los sujetos y cuerpos que se han alineado en esa lucha han sido los más precarizados y marginados ", ha añadido Fresnedo.

"Por lo tanto, desde el punto de vista de clase y transfeminismo, es importante subrayar que nosotras no queremos una sociedad formada por hombres/mujeres o heterosexuales/homosexuales emancipadas o iguales (brecha salarial, techo de cristal, matrimonio...); lo que queremos es una sociedad, directamente, sin hombres ni mujeres; porque el género es un dispositivo específico para la violencia y la dominación", señalaban ambos invitados.

Para terminar, han contado con la presencia de la clown Bea Egizabal, que ha vestido de humor un tema tan complejo, y los miembros de ELA que han participado en la jornada, se han concentrado a las puertas de Tabakalera para reivindicar la importancia del Día Internacional de la Liberación Sexual.

domingo, 23 de junio de 2024

#hemeroteca #lgtbi #ideologiadeodio | ¿Cómo pasó la cultura LGTB de ser antisistema a hegemónica?

Marcha del Orgullo en Córdoba //

¿Cómo pasó la cultura LGTB de ser antisistema a hegemónica?

La fiesta del Orgullo es una ocasión oportuna para reflexionar sobre la necesidad de estas manifestaciones en el mundo moderno, la adulteración interesada de la propia lucha LGTB o el propósito real de sus siglas
Manuel López Sampalo | La Razón, 2024-06-23
https://www.larazon.es/cultura/como-paso-cultura-lgtb-ser-antisistema-hegemonica_202406236677b42e901ca900018702e9.html

Del 28 de junio al 7 de julio tendrá ocasión la fiesta del Orgullo en Madrid, el evento Lgtbiq+ más importante de Europa, coincidiendo con el resto de las manifestaciones de este tipo «around the world». Veremos cómo a lo largo de estas semanas las principales cadenas de televisión se vuelcan con programaciones especiales sobre la celebración, cómo las grandes corporaciones y medios tiñen sus emblemas con los colores del arcoíris y hasta cómo algunos capitanes de las selecciones participantes en la Eurocopa lucen un brazalete multicolor, pese a que ningún futbolista de élite se haya atrevido todavía a salir del armario.

Subrayan estos gestos, afortunadamente, la evidencia de que muy lejos de ser esas reivindicaciones contraculturales y clandestinas iniciadas en los años setenta, en protesta por los incidentes acaecidos en el pub Stonewall en 1969, la cultura Lgtbiq+ es absolutamente hegemónica y es seguida a pies juntillas por el «establishment», al punto de que hasta muchos partidos políticos de derechas abrazan las manifestaciones del colectivo. Y en muchas ocasiones, como pasa con las grandes corporaciones que hacen bandera del ecologismo, el feminismo y el antirracismo, sacan el emblema arcoíris no por convicción sino por temor a ser acusadas de homofobia.

Unas prácticas denominadas «pinkwashing» o «capitalismo rosa» por parte de las corrientes más críticas del colectivo, que consisten en una serie de estrategias políticas y de marketing dirigidas a la promoción de instituciones, países, personas, productos o empresas apelando a su condición de simpatizante Lgtb con el objetivo de ser percibidos como progresistas, modernos y tolerantes.

«Las siglas Lgtbiq+ no sirven ya a más propósito que poner a desfilar a todo el que no quiera ser reducido a faschista o recluido en el armario de la incivilidad», comenta Pablo de Lora, catedrático de Filosofía del Derecho por la UAM.

Un cambio súbito

Cabe preguntarse entonces en qué momento la cultura Lgtb, como hasta entonces se conocía, pasó de ser antisistema y contracultural a convertirse en cultura oficial de las democracias liberales. Qué factor o factores fueron determinantes para que las manifestaciones del colectivo pasaran de los márgenes a los titulares.

Douglas Murray, periodista británico homosexual, no precisa este punto de inflexión, pero sí se refiere en «La masa enfurecida» a que «el cambio en los derechos de los homosexuales ha llegado tan de súbito que hemos visto cómo un dogma remplazaba al anterior: hemos pasado de una situación de oprobio moral a una posición que reprueba moralmente todas las opiniones que se salgan de los moldes de la nueva concepción».

Y agrega Murray que «hay personas, gobiernos y empresas que, como si se creyeran en la obligación de recuperar el tiempo perdido, plantean la cuestión homosexual en términos que van más allá de la aceptación para entrar en el terreno de esto es lo que te conviene».

Respecto a esta evolución o cambio de paradigma de la cultura Lgtbiq+, la escritora y filósofa británica Kathleen Stock se pregunta: «¿Por qué seguimos necesitando estas manifestaciones en el mundo moderno?» Su principal objeción al Orgullo, expresa la autora de «Material Girls», es que «como si se tratara de un impenetrable ritual sagrado heredado de una época anterior, no sé para qué sirve». «Tengo la impresión de que los desfiles están haciendo que algunos espectadores bien dispuestos hacia los grupos Lgtb se sientan claramente molestos», añade.

La reivindicación central
Pablo de Lora expone cuál es la reivindicación que ocupa hoy centralmente la agenda del colectivo Lgtbiq+. Se trata de «la autoidentificación de género, esto es la posibilidad de que, independientemente de cuál sea el sexo biológico del individuo, de si se ha sometido a tratamiento alguno para la disforia de género, se puede consignar la identidad sexual de acuerdo con la identidad de género en un registro público».

Esto ha causado, en palabras de Stock, «que muchas lesbianas y gays se sientan excluidos ideológicamente por sus ‘anticuadas creencias’ sobre la importancia del sexo biológico en la definición de la orientación sexual».

La periodista Rebeca Argudo asegura que «llegados a este punto yo tengo más dudas que certezas», y las expone a continuación: «¿Se puede reivindicar al mismo tiempo una cosa y la contraria? ¿Ser mujer a la que atraen las mujeres y que ser mujer sea anatema? ¿Defender leyes que tienen su base configurativa en el sexo y que el sexo es un constructo social? ¿Visibilizar lo trans y obviar el sexo biológico, obligando a referirse únicamente al sexo reasignado?».

Asimismo, la imposición de las políticas queers, hace que Murray se refiera al colectivo como «un conjunto extraordinariamente heterogéneo y contradictorio. Los hombres y mujeres homosexuales no tienen casi nada en común. La comunidad Lgtb apenas existe ni siquiera dentro de cada una de las letras que la componen». La interseccionalidad hace extraños compañeros de cama. De ahí que este año, tal y como reza en la programación oficial, el Orgullo de Madrid «exige el cese de la violencia contra el pueblo palestino». Además, seguro que no serán pocas las banderas palestinas que ondeen junto a la arcoíris durante los desfiles y manifestaciones.

Un pueblo que castiga al gay
Resulta llamativa la solidaridad con un pueblo, el palestino, donde por ejemplo en Gaza la homosexualidad está castigada y perseguida, o en Cisjordania, a fines de 2022, se decapitó a Ahmad Abu Marhia, gay palestino, al volver a la ciudad de Hebron tras haber huido a Israel como tantos otros compatriotas de su condición sexual.

Algo que ya viene de lejos: «Al inicio de la revolución homosexual hubo quienes abogaban por un ‘frente de liberación’ unificado que permitiera alinear el frente ‘frente de liberación homosexual’ con otros movimientos como los Panteras Negras, el Viet Cong, el régimen maoísta chino y la Cuba de Fidel Castro; el que estos movimientos fueran explícitamente contrarios a la homosexualidad no era más que una de esas contradicciones que deben superarse», relata el británico Douglas Murray en su ensayo «La masa enfurecida».

«Ser gay hoy, serlo bien, implica ser de izquierdas, estar con la ley trans, con Palestina, con la regulación del alquiler, el control a la prensa... Como un pack completo que uno debe asumir sin reflexión ninguna», explica Rebeca Argudo.

«¿Lo gay es político?», se cuestiona el propio Murray. Y expone que «la confusión más importante de todas es saber si ser homosexual significa sentir atracción por las personas del mismo sexo o si bien quiere decir que uno forma parte de un gran proyecto político».

 

Comentario: Jazinco / Resumiendo ..., qué gays ni que leches ... un negociaco de miles de millones al año.como pasó con la contracultura de los 60, los hippys, el punk ... revolucionaron e impulsaron las sociedades ... limitadas y anónimas.

domingo, 21 de abril de 2024

#hemeroteca #cuidados #familia | Sophie Lewis: “Abolir la familia no trata de separar a la gente, sino de unirla”

Sophie Lewis: “Abolir la familia no trata de separar a la gente, sino de unirla”
La pensadora Sophie Lewis cuestiona la institución familiar desde un feminismo marxista que apunta a superar el parentesco en la búsqueda de la liberación y el reparto de los cuidados en base a la interdependencia.
Sarah Babiker | El Salto, 2024-04-21
https://www.elsaltodiario.com/feminismos/sophie-lewis-abolir-familia-no-se-trata-separar-gente-unirla

Sphie Lewis //
En ‘Abolir la familia, un manifiesto por los cuidados y la liberación’ (Traficantes de Sueños, 2023), la pensadora y traductora Sophie Lewis revisa el pulso feminista contra la institución familiar como espacio de violencia y coerción, indagando con pasión divulgativa en los antecedentes teóricos de la crítica a la familia, así como en las experiencias y vivencias que han intentado superar los límites de las relaciones de parentesco.

En esta conversación con El Salto, además de adentrarse en las razones personales y políticas que le empujaron a escribir este libro, comparte en voz alta reflexiones que siguen intentando entender, interpeladas por el contexto actual marcado por el genocidio, qué horizontes políticos abre la superación de la familia, y qué resistencias encontramos dentro de nosotras mismas para afrontar esta revolución de la autonomía y los cuidados.

P. Me gustaría que para empezar nos explicaras cómo empezaste a interesarte por la familia como institución.

Creo que me interesaba el sufrimiento de mi madre, para ser sincera, sí, hay una parte de eso. Aunque en realidad mi familia no era una familia especialmente infeliz. Yo me volví infeliz en mi adolescencia. Pero en realidad, durante mucho tiempo, como niña, tuve una experiencia bastante agradable de la familia como un pequeño equipo, disfrutamos de la pequeña privacidad de nuestra pequeña unidad.

Por otro lado, siempre he sentido curiosidad por la intensidad de la propaganda a favor de la familia en la literatura, la televisión, el cine y la publicidad, pues siempre me ha parecido exagerada. Incluso cuando era adolescente, me preguntaba por qué tenían que obligarnos a querer casarnos hasta ese punto. ¿Por qué hay que insistir tanto, si se supone que es una elección natural que todo el mundo hace? Creo que probablemente por eso sentí curiosidad por la historia y todo lo relativo a la familia y el feminismo, y después a la reparación gay.

Me sentí bastante indignada cuando me di cuenta de lo mucho que se ha reescrito y borrado la historia de nuestros movimientos. Sentí casi como un crimen que mis camaradas transgeneracionales no me hubieran enseñado que, en cierto modo, toda la historia del feminismo puede contarse como una insurgencia contra el hogar privado y contra la familia patriarcal privada. De hecho, ya sabes, la invención de la palabra feminismo viene de un tipo abolicionista de la familia, Charles Fourier, en Francia. Esto a veces choca y molesta a las feministas porque, obviamente, al menos en el contexto anglo-occidental, se considera que el punto de partida es Mary Wollstonecraft con su ‘Vindicación de los derechos de la mujer’.

En todo caso, no me interesan tanto los puntos de partida y tampoco quiero limitar mi feminismo al contexto occidental. Lo que sí es cierto es que, en la historia de Occidente, incluyendo el feminismo burgués, se puede trazar una línea de análisis de esta opresión de género y del trabajo reproductivo, que surge de la privatización de la atención en el hogar —que comienza con los cercados [de las tierras] y la caza de brujas— y la invención del ama de casa como una figura para ese trabajo. Se puede trazar una forma de feminismo como política que quiere abolir la familia. Sé que suena un poco exagerado, pero en realidad no es tan controvertido si se amplía la mirada. Pero sí, ¿sabes esa acusación de la derecha de que las feministas quieren destruir la familia?, pues tienen algo de razón.

P. Para aclarar qué implica esta ampliación de la mirada destinas una buena parte del principio del libro a explicar por qué usas el término abolición a pesar de sus ecos.


No todos los marxistas están interesados en reflexionar sobre los elementos persuasivos de tipo psíquico o emocional y expresarlo. Yo creo que es importante hacerlo. Por supuesto, cada texto tiene una función diferente. Creo que el mío es un poco más accesible y seductor, o eso espero, en comparación con el tipo de marxismo histórico de peso pesado, los relatos de la aparición de la familia capitalista en las sucesivas etapas de la industrialización y así sucesivamente. Hacen falta estas reflexiones, simplemente, porque nos sentimos, naturalmente, muy asustados ante una propuesta que intuimos, y creo que correctamente, ataca nuestra propia constitución como sujetos. Intuimos que algo sobre nuestra propia composición como seres se ve amenazado por la idea de que podríamos haber sido cuidados y traídos a la existencia de otras formas, no exclusivamente en esta situación de escasez.

El miedo más obvio es simplemente: ¡oh! ¿entonces quieres separarme de mi gente? Una vez que superas eso, te das cuenta de que no se trata de separar a la gente. De hecho, y no tan abstractamente, diría yo, se trata de unir a la gente. Esta fue la gran visión sublime de gente como Alexandra Kollontai, cuando pensó que la gente sólo sería capaz de alimentarse realmente juntos, no coaccionados por la economía, en una situación en la que el hogar privado había sido liberado de la responsabilidad de la práctica totalidad de la crianza y la prestación de cuidados, la provisión de alimentos y de vivienda, de ropa, limpieza, trabajo emocional… El “amor rojo” como la idea de que hay que crear condiciones de posibilidad para que surja un amor libre y económicamente no forzado. Si amas a las personas de tu familia, quieres la abolición de la familia para ellos, porque quieres su máxima autonomía, así como su máxima inmersión en el cuidado. Pero esta lógica que hace que nuestras relaciones sean casi de propiedad, que el amor sea exclusivo y se defina a través de los celos y la escasez, es una lógica que nos dice que hay algún tipo de amenaza en la idea de abolición, la idea de que tu madre o primo o padre o hermano es, en cierto sentido, libre de pasar el rato contigo sin una sensación de miedo y escasez impulsando esa relación.

P. Justamente en tiempos de neoliberalismo e incertidumbre, la tendencia es volver a la idea de familia como espacio de seguridad, ¿qué implica esta pulsión?

Me encantaría saber más sobre cómo se está desarrollando en España esta reestructuración económica del capitalismo que se está produciendo desde hace un par de décadas. Sí, a veces se presenta a la familia como una especie de último bastión contra la atomización neoliberal, como un antídoto contra el individualismo y como un lugar donde hay solidaridad y refugio frente a las fuerzas del mercado. Pero esto es una fantasía. Es sociológicamente demostrable que la intensificación de esta retórica en torno a la familia se produce precisamente cuando el neoliberalismo requiere que la familia intervenga, que asuma cada vez más la provisión de servicios que podrían estar cubiertos, por ejemplo, por el Estado.

Hay una razón por la que esos arquitectos del neoliberalismo y neoconservadurismo, entonan casi la misma canción sobre la familia. El familiarismo es individualismo en realidad. Tal vez no sean sinónimos exactos, pero el uno presupone y requiere el otro en esta sociedad, teniendo en cuenta la forma en que se ha constituido: los valores familiares presuponen un sujeto autogestionario, neoliberal, responsable de todos los riesgos que puedan ocurrir a esta persona. Así que lo que esto crea es una situación de intensa vulnerabilidad y coacción. Las mujeres que sufren violencia doméstica no son, objetivamente, capaces de huir, de salir de sus relaciones abusivas en este tipo de condiciones.

El movimiento de mujeres hizo un análisis de esto a principios de los años 70, fueron las feministas del movimiento de liberación de la mujer las que hicieron el trabajo de descubrir toda la violencia que estaba ocurriendo en el hogar privado al que se presentaba como un santuario y un refugio frente a la idea del “stranger danger” [que todo individuo extraño puede ser peligroso] que se proyectaba en el hombre racializado, proletario, por lo general, y a veces también, históricamente, en una especie aristocrática de desviado sexual, es el tipo de proyección más común sobre dónde está el peligro.

Pero las feministas descubrieron y demostraron —esto ocurrió a finales del siglo XIX, y luego de nuevo a principios de los 70— que es la familia la que daña a los niños, que es la familia la que daña a las mujeres, que los asesinatos los perpetra generalmente una pareja íntima o ex pareja íntima o un miembro de la familia todavía hoy. Y, sin embargo, el feminismo ya no habla de eso. La crítica a la familia ha desaparecido totalmente.

P. Introduces un análisis interseccional de la familia, ¿por qué es este importante y a qué conclusiones llegas?

Diría que es crucial. De hecho, un capítulo entero de este libro tan corto está dedicado a este análisis. No abordo todas las cuestiones sobre la racialización de las familias, eso sería un gran reto y tal vez imposible, sé que de hecho hay muchas lagunas que no he desarrollado suficientemente, aunque quizá no debería centrarme en lo que no he abordado (ríe). Pero pienso que es necesario que sean otros quienes desarrollen más los elementos que sugiero: en general sobre el parentesco indígena y decolonial.

Nos encontramos ante esta especie de historia dual, en la que por un lado están los movimientos explícitamente feministas, no exclusivamente blancos, pero, a veces dominados por blancas que se hallan “dentro de la casa”, de la familia. Y luego, en el otro lado de este orden simbólico de la familia, están los que han tenido la familia impuesta colonialmente, o que están excluidos incluso después de esa imposición de los beneficios limitados reales de la familia. Cuando hablo de indígenas, hablo de los pueblos de América del Norte como mi principal ejemplo. Vivo en Filadelfia, soy un poco angloamericana en mi lente, me temo. Espero que esto quede explícito en el libro, pues entiendo estas limitaciones.

Hablo de la historia de la familia como una historia necesariamente racial. Así que, si quieres usar el término “interseccionalidad” para esto, creo que está bien. Extrañamente, no tiendo a usar esa palabra para describir mi análisis porque creo que un buen marxismo queer, trans y feminista tiene que incorporar el carácter racial y colonial de la historia capitalista. De lo contrario, apesta. Cuando miras cómo se construyó la familia, cómo se perfeccionó y diseñó una familia capitalista, tenía que haber un exterior, una población en oposición a la cual definirse. Y así es como se hizo, la familia tenía que construirse contra las prácticas de parentesco de otros colonizados, ya sea en Irlanda o la India o América del Norte. Así que tienes que partir de esto para entender por qué no tiene sentido decir que sólo se trata de abolir el hogar colonial burgués blanco, pues la privatización de los cuidados ya lleva implícita, en cierto sentido, esa dinámica de racialización.

Así que si dices: “Oh, sí, vamos a romantizar y dar un pase a los hogares que resultan estar habitados por descendientes de personas cautivas o, migrantes y así sucesivamente”, creo que acabas siendo bastante condescendiente, mientras pretendemos protegerlos de un cierto tipo de crítica. Mucha gente me dice “no entiendes a las familias iraníes, tienen hermosos rituales extendidos y prácticas de inclusión. La familia es extremadamente amplia en este contexto”. Entiendo que hay muchas formas de hogares privados que sobrepasan los límites de la definición de familia. Pero hay una razón por la que hay feministas abolicionistas en Irán, en la India, en estos lugares donde el hogar es más amplio y grande, y es porque las características clave de la privatización del cuidado con un concepto biogenético están presentes, la presencia de la forma de pareja, la presencia de la herencia y las estructuras hereditarias, estas cosas están presentes incluso en estas formas culturales alternativas. Así que, si miras el tema de otra manera, empiezas a percibir que es una especie de gigantesca artimaña que la crítica de la familia es de alguna manera blanca o privilegiada. En realidad, es al revés, y me parece muy interesante que nos hayan contado esa historia y nos la hayamos creído.

Yo en cierto modo me la creí también. Nos cuentan la historia de Shulamith Firestone [feminista que falleció en soledad en 2012], se insiste en ella: Una pensaría que la extrema derecha, ya sabes, los conservadores, no habrían oído hablar de esta persona, pero en realidad lo han hecho. Y es sólo ella: si tienes una alerta de Google para Shulamith Firestone verás como la sacan a colación una y otra vez y dicen: “era una persona loca que terminó muerta en su apartamento sola. Es una pena, necesitaba una familia, obviamente. Y esto es lo que pasa cuando pierdes la cabeza e intentas abolir la familia. Es Shulamith Firestone”.

Creo que la izquierda y los liberales hasta cierto punto aceptaron esta historia sobre la abolición de la familia, como algo que una mujer dijo… pero si nos fijamos en el archivo, vemos que las enfermeras negras anti-imperialistas en Oakland fueron mucho más intensas respecto a la destrucción de la familia si las comparamos con Firestone. Cuestionan la familia los movimientos de gays y lesbianas del sur global, con numerosas redes y grupos. Es el movimiento de liberación gay, la anti-psiquiatría, los grupos de liberación de las personas con discapacidad, sus alianzas para desinstitucionalizar, los que desbordan la idea de familia. Hubo una conferencia llamada Schizo Culture donde la gente hablaba de la opresión de los niños dentro del hogar. Hablamos aquí de formas de solidaridad profunda.

P. Hablabas antes de que la abolición de la familia ha desaparecido de la conversación actual de los feminismos. ¿Podrías recuperar aquí una breve genealogía de esta tradición?

Creo que, si se mira de cierta manera, se utilice o no el lenguaje del trabajo, hay toda esta historia de entender lo que sucede dentro de los hogares como trabajo. Podemos entender así el análisis del capitalismo de Charles Fourier como una especie de historia de la familia. La propuesta no es impecable, de hecho. es bastante defectuosa. Pero su forma de ver cómo la acumulación burguesa depende de los dones libres, el trabajo gratis, de la cocina privada, de la división marital del trabajo, es realmente brillante e importante y con razón influyó en Marx y Engels y muchos otros. Lo que dice Fourier es que los niños y las mujeres no serán miembros de pleno derecho de cualquier tipo de colectividad a menos que sean liberados de la cocina privada.

Saltando en el tiempo, Kollontai también dice cosas similares, aunque tiene un sesgo muy productivista. Considera que el verdadero trabajo es el que está mediado por el mercado, algo que resulta paradójico, siendo ella una figura tan brillante en el pensamiento sobre el amor, el cuidado y la transformación. Pero tiene una especie de prejuicio machista contra ciertos tipos de trabajo, algo que me parece que es un tema común en el feminismo, que es casi como una especie de elemento patriarcal dentro del propio feminismo, algo muy fascinante. De hecho, mi próximo libro es sobre eso.

Si nos fijamos en este análisis de Fourier, Engels y Marx lo pusieron en su manifiesto, Kollontai lo desarrolla en programas que se suponía que —y así fue de forma muy limitada— iban a cambiar las vidas y traer justicia reproductiva para millones de personas. Luego Lenin le dijo que tenía que parar, y que ya se ocuparían de la abolición de la familia más tarde, pero por desgracia no hubo un más tarde, como sabemos.

Saltamos 50 años y tenemos a la nueva generación del movimiento por la liberación de las mujeres retomando este análisis de lo que ocurre en la familia, como medio del capitalismo, y luego refinándolo y refinándolo. Yo soy muy fan, muy apologista, del análisis del salario por el trabajo doméstico. Y digo apologista porque parece que sigue habiendo muchos malentendidos a su alrededor. Sigo, como un disco rayado, insistiendo en que hay una reacción en contra de lo que proponían, que es también emocional, algo que no se reconoce lo suficiente.

Creo que lo que realmente está ocurriendo es una especie de respuesta emocional a la idea de que las mujeres están trabajando incluso cuando limpian la nariz de un niño. Creo que están escuchando: “limpiar la nariz de un niño apesta. No hay amor de por medio. No quiero hacerlo a menos que me pagues”. Están oyendo cosas que no están realmente en el texto, pero desde luego, son muy sintomáticas y muy comprensibles. Lo difícil de entender sobre este trabajo de maternidad es que hay una parte de él que es, —especialmente cuando se hace colectivamente, o tal vez sólo cuando se hace colectivamente— potencialmente muy satisfactorio para nuestros deseos, es potencialmente una maravillosa forma de hacer historia contribuyendo al desarrollo relacional de otro compañero. Pero al mismo tiempo, lo que estás haciendo es un recurso para el capital. Y eso es tan trágico y difícil de entender.

Realmente duele darse cuenta de que el mercado y el capital penetran en las relaciones íntimas y las partes de nuestras vidas que nos sientan bien y hacen que la vida valga la pena. No niego estas cosas íntimas que se romantizan en la propaganda sobre la familia, las intimidades profundas son lo que hace que la vida valga la pena para la mayoría de nosotros. Así que cuando desde el movimiento de salarios por trabajo en el hogar apuntan: “Ellos dicen que es amor. Nosotras decimos que es trabajo no remunerado”, toca explicarlo todo el tiempo: ¿Te das cuenta de que no dicen “nosotras decimos que no es amor?” Están diciendo que de hecho es trabajo y amor juntos. Ese es el problema. Y el marxismo hasta ese momento no había apreciado la magnitud del problema.

Es un caramelo amargo. Así que podemos ver que hay gente que piensa que si así es como funciona el capitalismo, entonces prefiere negarlo. ¿Conoces esa frase en la que Marx dice, “queremos mirar dentro de la fábrica y ver lo que realmente sucede”? Lo que decían en los años 70, desde el análisis de salario por trabajo doméstico es: “mira en la parte de atrás de la fábrica, hay otra puerta. Y detrás de esa puerta está el ama de casa cocinando sin salario”. Si no ves esa trastienda aún más oculta, no tienes ninguna esperanza de ganar de verdad al capitalismo. Entonces la gente inmediatamente quiere saber. Bueno, ¿qué podría significar eso? ¿Qué quieres que hagamos? Yo tampoco lo sé. Tenemos que resolverlo juntos. Es una constatación vertiginosa.

No creo que haya maneras fáciles de saber por dónde empezar. Y al mismo tiempo, paradójicamente, creo que hay muchas maneras en las que ya empezamos y hemos empezado, porque vemos incluso en los llamados hogares tradicionales cosas que vale la pena preservar. Eso es lo que significa la abolición, significa preservar y destruir, transformar todo a la vez. Por eso es la palabra correcta en mi opinión. No expandir o reformar o destruir.

Los abolicionistas siempre han enseñado que se pueden haber roto las cadenas de los esclavos, pero aun así no se ha logrado la abolición. La abolición no llega hasta que se haya creado un mundo en el que el humanismo sea digno de este nombre porque la idea de la esclavitud o la práctica de la esclavitud se ha convertido en algo imposible, impensable, algo que no se puede materialmente repetir. Eso es lo que sería la abolición.

En el caso del abolicionismo carcelario, no se trata de quemar las prisiones, sino de construir un mundo en el que la seguridad y la protección se proporcionen de verdad, que es lo que las prisiones y los tribunales y el sistema judicial dicen que nos dan. Así pues, la abolición es en realidad una superación positiva. Así que, con la familia, es el mismo tipo de abolición: No estoy intentando quitarte a tu abuela, pero tenemos que preguntarnos por lo que se supone que la familia debe hacer por nosotros. ¿Lo está haciendo? Hay pequeños trozos, conocimientos, prácticas y sabidurías, incluso dentro de la familia, que son parte de la respuesta, que nos dan pistas.

P. En esta era de limitada imaginación política, ¿cómo podemos pensar en esta superación positiva de la familia?


Yo veo dos cosas: una de ellas es concentrarse en fortalecer los proyectos e iniciativas de la izquierda como, ya sabes, recuperar las cosas que nos han robado y los bienes comunes. En España me siento bastante absurda hablando de comunidades porque aquí hay muchas y donde yo vivo no tengo el privilegio de ver los logros de los movimientos feministas materializados en el paisaje. Aquí hay una revuelta, la gente se apodera de un edificio, y desde ahí da comida gratis para todos en el barrio. Estos espacios autogestionados, en cierto modo, son parte de mi respuesta: ya hay conocimiento sobre cómo empezar a desarrollar ese “amor rojo”, no desde la propiedad, sino desde las lógicas de la interdependencia. Una interdependencia consensual, en la que empiezas a quitarte la bota de la coerción económica del cuello.

Y habría que decir, aunque quizás esta respuesta sea un poco decepcionante, que no se puede abolir la familia de manera aislada, de hecho, yo no recomendaría intentarlo. No estoy diciendo que esté en contra de las iniciativas independientes para ir a vivir en comunidad al campo, tal vez hay maneras de conseguir poder de esa forma. Pero en realidad creo que este libro, a pesar de que tiene “abolir la familia” en el título, es más un texto sobre cómo podríamos describir la reproducción social comunista, más que un eslogan o una llamada a las armas. No creo que se pueda vivir la abolición de la familia sin construir antes el poder para poder sostener un impulso revolucionario.

La ficción especulativa ayuda a ello. M. E. O'Brien y Eman Abdelhadi, mis queridos colegas, son escritores de ficción realmente brillantes que imaginan un futuro en el que el caos y el desorden llevan a una situación revolucionaria en la ciudad de Nueva York. En ‘Everything for everyone: An Oral History of the New York Commune, 2052–2072’ insisten realmente en el trauma y la dificultad de atravesar estos periodos de la historia en los que se está produciendo una transformación y de repente surge la posibilidad de sanar. Pero eso no se siente necesariamente bien porque estamos acostumbrados a las estructuras que nos han hecho quienes somos. Es una visión fascinante de lo que se puede sentir al empezar a abolir la familia, liberar Palestina, restaurar la ecología, incluso hay un elemento de lucha armada.

Lo que también me recuerda que la lógica de “todo para todos” se ha vuelto a poner en práctica en la lucha de los palestinos por su liberación. En el sentido de que la destrucción genocida del parentesco, de los linajes de sangre, de las familias forma parte de la lógica del genocidio. Y, por lo tanto, desde cierto punto de vista, se ha dicho, ¿cómo se puede hablar de problemas con la familia cuando todos estamos viendo el sufrimiento de las familias palestinas?

Me tomo muy en serio esta crítica. Pero también creo que hay otra lectura. En cierto sentido, creo que los supervivientes del genocidio estás defendiendo una lógica que supera la familia cuando dicen explícitamente: todos los niños son nuestros, nos pertenecen. Los palestinos rechazan la lógica xenófoba invirtiendo la deshumanización vertida sobre ellos por los colonos, cuando rechazan esa mirada nacionalista de lo nuestro y lo vuestro, la familia frente a los extraños, pues en todo este contexto de devastación y todo este genocidio, hay prácticas que van más allá de la solidaridad familiar.

Es en estos momentos que vemos también, y esto es desgarrador, la culpa que la gente siente cuando no pueden proteger a sus hijos con la familia como escudo. La gente habla de la culpa porque los niños mueren de hambre, y esto también nos dice que la familia es siempre un poco una fantasía de seguridad. No se trata solo de la seguridad para todos los palestinos que trabajan por la supervivencia mutua. Todos los habitantes de esa tierra son casi una familia porque están unidos. Están atrapados juntos, que es un poco como la familia, la familia también es un espacio violento. Y la única salida es encontrar una especie de autonomía mutua y la inmersión mutua en el cuidado.

Puede parecer una locura, cuando estamos hablando de uno de los ejércitos más grandes del mundo contra un pueblo indígena, luchando por su liberación, calificar esto como una “situación familiar”. Pero la única solución realmente está en la lógica que los familiares de los prisioneros israelíes han articulado cuando pedían todos por todos, es decir, liberar a los 15.000 prisioneros palestinos, a cambio de los 240 israelíes. Estaban diciendo que realmente rechazan la idea de este tipo de oposición fundamental entre los dos pueblos. Todos por todos es en realidad una de las mejores condensaciones de mi política que he escuchado nunca. Decimos todo para todos también. Decimos que todo es de todos, todo en común.

No son sólo palabras vacías, como vemos en estos momentos de la historia: lo que realmente queremos y lo que realmente merecemos se vuelve de hecho más fácil de ver, precisamente por lo insoportable del momento. No sé cómo justificar hablar de otra cosa que no sea Palestina. En los últimos meses, en todo lo que escribo o pienso, están las lecciones de la liberación palestina, su lucha y el genocidio al que se enfrentan. Una publicación alemana me pidió un ensayo sobre la familia. Me acaban de decir que quieren que quite todos los párrafos que mencionan Palestina, que es como la mitad del texto. Les he respondido que no, por Dios.

P. No puedo evitar preguntarte sobre la renta básica universal (individual e incondicional) y si ves que podría dar un sustento material que permitiese esta abolición de la familia en cuanto que aliviaría la coerción económica dentro de los hogares.

Apoyo la idea con cierta cautela. He leído muchos argumentos de Katie Weeks a favor. No estoy en desacuerdo. Creo que ella enfrenta las mismas dudas que yo al respecto. Quiero decir, desde una especie de perspectiva comunista un poco más antiestatal, tengo dudas sobre cuál podría ser el mecanismo que distribuya esta renta básica, especialmente si tenemos el poder para obligar al Estado a hacer algo así, ¿sería esto lo primero que deberíamos forzar a hacer al Estado? ¿Qué pasaría, por ejemplo, con las personas sin documentación? En resumen, me pregunto cómo haríamos para que el Estado haga esto. Y si pudiéramos: ¿no deberíamos simplemente deshacernos de él? No sé si deberías poner eso (ríe).

Me parece que hay demandas que surgen de los movimientos sociales que son beneficiosas independientemente de si la política que se pide realmente se transmite y se aplica. Así que realmente estoy a favor de la formulación de la demanda, para decirlo sin rodeos: “pagadnos”, esto es lo que decía el ala radical de las organizaciones nacionales por los derechos del estado de bienestar (‘Social Wellfare Movements’). En cierto sentido, es lo mismo que lo que pide el movimiento de salario por el trabajo doméstico. Ambos estaban muy relacionados: El colectivo de mujeres negras por salario por el trabajo doméstico, y el ala radical de la organización de derechos del estado de bienestar en Estados Unidos, decían: “necesitamos dinero, no porque queramos ser trabajadoras o porque estamos tristes porque no trabajamos. Estamos trabajando porque somos madres. Deberíais pagarnos por el trabajo de ser madres”. Es una retórica que se resistía a la moralidad de las madres como trabajadoras temporales incapacitadas. Decían: “nos lo debéis, es nuestro dinero, dádnoslo”. Es una demanda muy pura, y muy poderosa. La renta básica universal que se demanda así es algo con lo que estoy de acuerdo: Devolvednos lo nuestro. Expropiar a los expropiadores es la lógica del comunitarismo.

En general, creo que hay que recordarle a la gente, especialmente en el lugar donde vivo, Estados Unidos, que “They owe us a living” [nos deben una vida] —¿Conoces esa canción punk de los 80 en el Reino Unido? “¿Nos deben una vida?” Por supuesto.— La lógica neoliberal de que nadie te debe la vida y de que “yo no quiero dádivas”, contiene una gran mentira, y pura fobia machista a la interdependencia.