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martes, 16 de mayo de 2017

#hemeroteca #iglesia #pederastia | El enemigo número 1 del Vaticano: "El Papa tiene tres consejeros cómplices de pederastia"

Imagen: Religión Digital / Emiliano Fittipaldi presenta su libro 'Lujuria'
El enemigo número 1 del Vaticano: "El Papa tiene tres consejeros cómplices de pederastia".
El periodista de investigación Emiliano Fittipaldi -procesado por El Vaticano por revelar su trama económica- ahonda ahora en la impunidad de la pederastia en la Iglesia y acusa al Papa Francisco de ascender a cardenales con las manos manchadas.
Lorena G. Maldonado | El Español, 2017-05-16
http://www.elespanol.com/cultura/libros/20170516/216478959_0.html

Si El Vaticano tiene un enemigo íntimo, ese es Emiliano Fittipaldi. En ‘Avaricia’ (Foca, 2015), el respetado y controvertido periodista de investigación sacó a la luz un buen número de negocios sucios de la Iglesia: desde los lujos que se conceden a los cardenales a los fraudes millonarios, de las fabulosas inversiones en todo el mundo al gigantesco negocio de los hospitales, de las tramas del Instituto para las Obras de Religión a la realidad del tesoro del Papa. Fittipaldi, gracias a fuentes confidenciales, puso sobre la mesa los documentos internos vaticanos que dibujaron, por fin, el primer mapa del imperio financiero de la Iglesia. Esas revelaciones pueden costarle ocho años de cárcel por un proceso abierto en su contra.

El periodista no se achanta. Ayer presentó ‘Lujuria. Pecados, escándalos y traiciones de una Iglesia hecha de hombres’ (Foca) en el Centro Pastoral de San Carlos Borromeo de Entrevías, con intención de trazar para el mundo otro mapa vaticano: el de la pederastia y su impunidad. Apunte romántico: este Centro de barrio humilde fue una mítica iglesia 'roja' hasta 2007, cuando Rouco Varela la cerró por no ceñirse a los cánones. Sus sacerdotes vestían de calle, acogían a ex presidiarios y drogadictos, admitían ateos y musulmanes en misa y, en la eucaristía, en vez de hostias, repartían rosquillas. Para que los niños se animaran.

Iban a dar las seis de la tarde y la San Carlos Borromeo resistía híbrida, con su fachada henchida de graffitis y su Cristo crucificado dentro. Por qué no. Allí Fittipaldi, apoyado en una suerte de altar de andar por casa, comienza a explicar que si ‘Lujuria’ ha salido adelante, ha sido gracias al proceso que le abrió el Vaticano por ‘Avaricia’. "Gracias a su denuncia, han acudido a mí más y más fuentes", relata.

"Fue curioso. Las fuentes que se acercaban a mí me decían 'oye, has hecho una investigación increíble, pero las cosas más graves de esta revolución fallida del Papa Francisco no están relacionadas sólo con el aspecto financiero, sino con los abusos sexuales'. Todos subrayaban que en El Vaticano nada ha cambiado desde su llegada", cuenta. Al periodista no le valen las palabras del Papa. No le basta que diga públicamente que la cuestión de los curas pedófilos es una "tragedia" ni que ese horror es como "el mismo diablo". "Es un Papa, es lo que tiene que decir y es normal que lo diga. Pero mis fuentes me llevaron a analizar a los cardenales que el Papa ha ascendido, y ahí encontré a varios que han encubierto delitos de abusos sexuales, casos de pederastia. Ahora son sus consejeros".

Denuncias duplicadas con el Papa Francisco
Cuenta que también le guiaron a estudiar los números de las denuncias que habían llegado a la Congregación para la Doctrina de la Fe. "Si se hace esta operación, se puede ver cómo las denuncias se han duplicado durante el pontificado del Papa Francisco, en comparación con el período de Benedicto XVI, en la era Spotlight", resopla. "Se puede ver que tres de los nueve cardenales -los nueve cardenales que forman el C9, el pequeño consejo que está ahí para ayudar al Papa en sus decisiones- están dentro de estos números".

Fittipaldi aclara que el aumento de las denuncias puede ser positivo porque significa "que hay menos miedo a denunciar", pero señala que las alarmantes cifras confirman, igualmente, "que la pedofilia en El Vaticano es muy fuerte" y que "no han conseguido pararla de ninguna forma". Critica el poco compromiso del Papa Francisco con esa transparencia que prometió. "Dijo que la Iglesia tenía que ser como una casa de cristal en cuanto a aspectos financieros y abusos sexuales, pero no lo ha llevado a cabo. Por ejemplo, yo intenté acceder a los datos de la Congregación para la Doctrina de la Fe... intenté estudiar los datos de esas 400 denuncias que llegan cada año y ha sido imposible. No hay información de los nombres de las personas ni de los procesos".

Recuerda que la misma ONU pidió al Vaticano más transparencia, y que en uno de sus informes llegó a asegurar "que hay muchos hijos de curas que siguen sin tener ningún derecho porque la Iglesia ha comprado el silencio de las madres con salarios mensuales". "Eso lo dijo la ONU en 2014, no yo", dice, con aplomo, mientras asegura que "el ambiente de silencio instaurado es el mismo que hace 50 o 60 años". ‘Lujuria’, a pesar de lo que pueda parecer por su título, no es un libro que hable de sexo, sino de relaciones de poder, de protecciones y de impunidad.

Imagen y dinero
"No hay en el libro ningún detalle relacionado con el sexo, no me interesa. Mi intención era describir un sistema, el de la Iglesia, apoyándome en documentación internacional, y tratar de entender por qué la institución está haciendo lo que está haciendo". En su opinión, hay dos razones principales. La primera, por defender su imagen. "Tiene miedo de que la transparencia total pueda llevar a una derrota, a una desaparición de la Iglesia, pero yo pienso lo contrario. Esta falta de transparencia hace que se filtran escándalos y que los fieles vayan perdiendo la confianza".

La segunda, por el dinero. "Durante Spotlight en EEUU, así como en Holanda y Australia, la Iglesia perdió muchísimo dinero. Ese escándalo les costó mucho. Pero, ¿por qué en España, en Italia o en países de Latinoamérica no pasa? No es porque los curas sean mejores, sino porque hay una ley del silencio más extendida y que se apoya en una responsabilidad colectiva", reflexiona. "De los periodistas y de las familias católicas -que a menudo ceden a la autoridad del cura y no creen a sus hijos-".

Fittipaldi cuenta que, hasta ahora, en Italia no se ha indemnizado de ningún modo a las familias dañadas por la pederastia de la Iglesia, "mientras que en EEUU la Iglesia tuvo que vender palacios para hacer frente a las indemnizaciones". ‘Lujuria’ no es el libro de un charlatán.

El periodista sabe que una labor digna y valiente conlleva dar nombres, y los ha dado: "En ‘Avaricia’, según mis informaciones, el Papa Francisco salía como el Papa bueno, el que intentaba hacer algo y no lo conseguía. Pero en este libro, el Papa sí que tiene un papel de responsabilidad muy importante, porque puede hacer cosas y no las está haciendo, o está cometiendo errores muy graves, como elegir como consejeros a George Pell, Óscar Andrés Rodríguez Madariaga o Errázuriz, encubridores, cómplices de delitos de pederastia en el pasado".

George Pell, el amigo de los pederastas
En el primer capítulo del libro habla de George Pell, número 3 del Vaticano. "Es una de las personas que el Papa Francisco llamó y ascendió, y, aunque en España e Italia, su nombre no decía nada a nadie, en Australia sí era muy conocido, porque no sólo había encubierto abusos, sino que había defendido a curas pedófilos y les había ayudado", relata.

"Gracias a dos periodistas australianos, recibí unas 30.000 páginas de documentación de la Comisión de Investigación que se ocupó de esos casos, y ahí encontré información que nunca había sido publicada anteriormente: aparte de las cartas que se conocían, había un documento en el que George Pell pedía a sus curas que ayudaran económicamente a los curas que salían de la cárcel. Les daban un salario mensual, les compraban un coche, les pagaban la sanidad, etc.".

A Fittipaldi le parecen absurdas las modificaciones del derecho canónico: el hecho de que la prescripción de estos delitos haya aumentado de 10 a 20 años y que las penas se hayan alargado -esto se estipuló durante el pontificado del Papa Benedicto-. "Qué sentido tiene, si estas penas sólo tienen validez dentro del Estado del Vaticano, y allí no hay niños y no se desarrolla el delito. Lo que nos esperábamos eran nuevas reglas de transparencia que se aplicaran en conferencias episcopales. Hace tres años se creó la comisión de investigación, pero en un año se reúnen 3 o 4 veces máximo y no tienen poder investigativo. El único poder que tienen es el de escribir y dar consejos sobre qué hacer en caso de abuso y hacer jornadas de oración para las víctimas". Durante el pontificado del Papa Francisco, han llegado a la Congregación más de 1.200 denuncias de abuso sexual a menores.

Y TAMBIÉN…
Emiliano Fittipaldi: “Para Francisco, la lucha contra la pederastia no es una prioridad”.

"Algunos de sus colaboradores han encubierto delitos de este tipo". Admite que, desde hace 4 años, se han duplicado las denuncias de abusos, y pide más transparencia.
Jesús Bastante | Religión Digital, 2017-05-16
http://www.periodistadigital.com/religion/libros/2017/05/16/emiliano-fittipaldi-para-francisco-la-lucha-contra-la-pederastia-no-es-una-prioridad-religion-iglesia-libro-lujuria.shtml

#hemeroteca #iglesia #pederastia | Emiliano Fittipaldi: “Benedicto hizo poco, pero Francisco no ha hecho nada contra la pederastia”

“Benedicto hizo poco, pero Francisco no ha hecho nada contra la pederastia”.
Emiliano Fittipaldi, el periodista que encaró un proceso en el Vaticano por las revelaciones de la trama económica, aborda en ‘Lujuria’ los casos de abuso.
Jesús Ruiz Mantilla | El País, 2017-05-16
http://cultura.elpais.com/cultura/2017/05/14/actualidad/1494749387_626578.html

Mientras Emiliano Fittipaldi (Nápoles, 1974) seguía el rastro de algunos pecados capitales en el seno del Vaticano, le han salido varios mortales. Lo hizo a fondo con las investigaciones que dieron lugar a su libro ‘Avaricia’ (Foca) y, lejos de amedrentarse, ha continuado con ‘Lujuria’, que aparece esta semana en España.

“Tengo que estarles muy agradecido”, comenta. “Un día, mientras me encaminaba por el Vaticano al tribunal que nos juzgó a Gianluigi Nuzzi y a mí por revelación de secretos, un obispo se acercó a mí y me dijo: está muy bien el trabajo que han hecho respecto al asunto de las finanzas, pero lo grave está en los casos de pederastia”. Fittipaldi se quedó con la copla. Y dos años después, después de haber hilado un pormenorizado relato de los hechos que sacuden a la Iglesia en dicho asunto a escala mundial, concluye: “Benedicto XVI hizo poco, pero el papa Francisco no ha hecho aún nada contra la pederastia en la Iglesia. Es una enfermedad muy asentada en el seno de la Iglesia”.

Si 'Avaricia' mareaba a base de datos pertinentes, basados en las filtraciones que dieron lugar al ‘Vatileaks’, 'Lujuria' asombra acerca de la absoluta incapacidad de la cúpula de la Iglesia para frenar el vendaval de escándalos sexuales. En el primero, Fittipaldi destapaba la trama financiera e inmobiliaria en la que se mueve el dinero de la Iglesia. Ahora da cuenta de cómo varios encubridores de violaciones forman parte del núcleo duro de toma de decisiones: el famoso C9, un grupo de asesores principales que rodea a Bergoglio.

Por ‘Lujuria’ pululan protagonistas del libro anterior, como Tarcisio Bertone o el cardenal australiano George Pell, “miembro del C9 y, para mí, un auténtico criminal”, comenta Fittipaldi. Los años del episcopado de Francisco pasan y según él, cunde el desánimo entre quienes realmente creían que llegaba a cambiar las cosas y tienen ahora elementos para comprobar que difícilmente lo consiga. “Lo empiezan a ver como un genio de las relaciones públicas, pero no más. Este papa ha tenido varios aciertos, como su empeño evangelizador, pero está fracasando a la hora de destapar la trama de poder de la curia”.

En cuanto a la pederastia, resulta increíble cómo se multiplica la avalancha. “En el Vaticano se han doblado los casos. Registran unos 400 al año cuando hace poco tiempo estaban en 200. Lo malo, además, es la nula transparencia que se da al respecto, un error político, a mi juicio que demuestra el principio de Lampedusa: que algo cambie para que todo siga igual. Podemos saber quiénes son las víctimas, pero no aquellos sacerdotes implicados”, denuncia Fittipaldi.

Entre ellos, el periodista napolitano ha ahondado en varios procesos desconocidos y otros conocidos, como el de la archidiócesis de Granada. Algo que no deja de asombrarle es el caso italiano y español. “Cuando vi ‘Spotlight’, al final se citaban escándalos de todo el mundo. Pero no aparecía ni uno sólo en Italia y tan sólo uno en España. Van abriéndose denuncias individuales, pero no se ha acometido aun una causa general, como ha ocurrido en otros países. ¿Por qué en los lugares donde tiene más presencia la Iglesia no saltan estas causas generales? Está muy claro. Dominan el poder y varios escenarios del mismo: desde la educación a los medios de comunicación, cuentan con mecanismos que los frenan”.

O en la justicia, caso de Italia. “De acuerdo con una ley de la era Mussolini, la autoridad civil y la eclesiástica van por caminos distintos”. En otros lugares se ha roto el tapón y, pese a los intentos de ocultar o comprar el silencio de las víctimas, la vía judicial ha actuado con eficacia. “Pero produce mucha impotencia ver una y otra vez como algunos depredadores siguen siendo protegidos por las cúpulas, las diócesis y todo lo que se dice de ellos es que han sido trasladados o que han pasado a una vida de recogimiento y oración”, cuenta Fittipaldi.

Entre todos los pecados vaticanos, al autor de ‘Lujuria’, el que más le asombra es la hipocresía. Salta como el común denominador más presente en sus dos libros. Pero, en este último, de forma escandalosa. Por varias razones: “Porque los actos contra el sexto mandamiento entre varios sacerdotes están a la orden del día. Los cálculos estiman que la pederastia se extiende entre el 7% de ellos a escala mundial. ¡Es una barbaridad!”, alerta el autor.

Pero hay más: “Porque, si en las Sagradas Escrituras la doctrina contra los homosexuales no ha cambiado, un ‘lobby’ gay del que hasta Elmar Mäder, jefe de la guardia suiza alertó de su poder dentro del vaticano y cuya existencia ha sido admitida por el papa, controla contratos y carreras. Porque obispos eméritos como el de Mesina por un lado predican y por otro son nombrados herederos universales en el testamento de sus amantes. Porque los abusos de menores no se han erradicado, sino que en los tres primeros años de pontificado de Bergoglio han sido presentadas ante la Congregación para la Doctrina de la Fe 1.200 denuncias de abusos verosímiles a niños y niñas de medio mundo. Y, con todo, al parecer, no solamente no se ha castigado a los encubridores, sino que muchos de ellos han sido ascendidos”.

Aun así, no ve mala fe Fittipaldi en el papa Francisco. “Dicen que soy duro con él. Pero lo critico desde una posición progresista. Simplemente, como a Benedicto XVI, la trama de poder lo está sobrepasando”.

miércoles, 18 de enero de 2017

#hemeroteca #iglesia #pederastia | Emiliano Fittipaldi: “Con Francisco hay 1.200 denuncias de curas pederastas y no ha hecho nada”

Imagen: El Español / Emiliano Fittipaldi
“Con Francisco hay 1.200 denuncias de curas pederastas y no ha hecho nada”.
Emiliano Fittipaldi, periodista del caso Vatileaks 2, afirma que el Papa no hace lo suficiente perseguir el abuso a menores.
Ismael Monzón | El Español, 2017-01-18
http://www.elespanol.com/mundo/europa/20170117/186732313_0.html

En 2015 Antonello Tropea, sacerdote de Calabria, es detenido por la policía en un coche junto a un chico de 17 años con el que mantenía relaciones sexuales y mientras es investigado sigue ejerciendo como sacerdote. El mismo año otro cura de Sicilia, Calogero La Piana, renuncia a su cometido después de aparecer el testamento –del que nadie habla en el Vaticano- de un hombre que asegura haber tenido relaciones sexuales con el religioso. Y quizás el caso más clamoroso, en 2014, el cardenal australiano George Pell, investigado por encubrir presuntamente casos de pederastia cuando era obispo de Sidney y Melbourne, es nombrado jefe de las finanzas de la Santa Sede.

Son algunos de los episodios que repasa el periodista italiano Emiliano Fittipaldi en su nuevo libro, ‘Lussuria’ (Lujuria), que se podrá encontrar en las librerías italianas a partir del próximo jueves 19 de enero, editado por Feltrinelli. A Fittipaldi ya lo conocen bien en el Vaticano, porque con su anterior publicación, ‘Avarizia’, terminó siendo procesado en el caso llamado Vatileaks 2. Entonces fue acusado de difusión de documentos clasificados, que dejaban en evidencia la limpieza de las cuentas vaticanas emprendidas por el papa Francisco.

El periodista fue finalmente absuelto, junto a su colega Gian Luigi Nuzzi. Aunque ahora con Lussuria se dispone a proseguir con la lista de pecados capitales de la Iglesia. “Entre 2013 y 2015 la Congregación para la Doctrina de la Fe –órgano que se encarga de estos casos- ha recogido denuncias verosímiles sobre 1.200 curas pederastas, el doble de las que se procesaron entre 2005 y 2009”, denuncia a El Español el autor del libro en entrevista telefónica.

Sólo 200 de estos casos se produjeron en Italia, que, según Fittipaldi, no se queda atrás con respecto a los casos destapados en Estados Unidos por el Boston Globe y que fueron llevados al cine por la oscarizada ‘Spotlight’ (2015). La diferencia para el cronista es que en “Italia, América Latina y España existe una cultura del silencio, derivada de su fuerte tradición católica”.

De España no falta en el libro el llamado caso Romanones, por el que el padre Román Martínez se enfrenta a una pena de nueve años por presuntos delitos sexuales cometidos contra un menor desde 2004 a 2007, mientras el arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, niega estar al corriente de lo sucedido. “Lo grave de este caso”, explica el autor de ‘Lussuria’, “es que Francisco anima al denunciante a acudir a los tribunales, el obispo no ha colaborado con la Justicia y el Papa no ha castigado al obispo”.

Más allá de los casos particulares que afectan a prelados de todo el mundo, “la estructura” –que citaban los periodistas del ‘Boston Globe’- según Fittipaldi, no sólo no ha sido apartada, sino que “ha hecho carrera”. Al cardenal Pell, prefecto de la Secretaría de Economía de la Santa Sede y miembro del Consejo de Cardenales – el llamado C9, una suerte de Consejo de Ministros vaticano-, le persigue un proceso abierto por la supuesta ocultación de decenas de casos de pederastia entre los años 70 y 90. Pell ya dijo ante la comisión que lo investiga que en aquella época la pederastia en la Iglesia “era un asunto de poco interés”.

‘Lussuria’ recoge que otro de los miembros del C9 y uno de los hombres más cercanos al Papa, el hondureño Oscar Rodríguez Maradiaga, acogió en el arzobispado de Tegucigalpa a un cura investigado en Costa Rica por abusos sexuales. Maradiaga respondió después que preferiría ir él mismo a prisión, antes que incriminar a uno de sus sacerdotes.

“No me esperaba que ésta fuera la respuesta de Francisco”, sostiene Fittipaldi. El periodista señala que Benedicto XVI aumentó la prescripción de los delitos de 10 a 20 años. “Hizo poco, es inaceptable en una Iglesia que reclama transparencia, pero se puede decir que Ratzinger hizo más de lo que ha hecho Bergoglio”, sostiene.

El problema de la pederastia es una constante en los discursos del Papa argentino. Se ha reunido en diversas ocasiones con víctimas de los abusos, creó una comisión para investigar estos casos y estableció un nuevo procedimiento para que cuatro congregaciones diferentes estudien la revocación de los obispos que han ocultado episodios de este tipo antes de la decisión final de Papa.

"Un obispo que cambia a un sacerdote de parroquia cuando se detecta a un pederasta es un inconsciente y lo mejor que puede hacer es presentar la renuncia”, declaró el año pasado Francisco en el regreso de su viaje a México. También durante su pontificado, el Vaticano abrió su primer proceso judicial por pederastia, contra el exarzobispo de la República Dominicana, Jozef Wesolowski, pero el religioso murió súbitamente apenas iniciado el juicio.

“No juzgo las declaraciones del Papa en esta materia, soy un periodista de investigación y juzgo los hechos”, afirma Fittipaldi. Esta vez, espera “al menos no ser procesado por un nuevo trabajo periodístico”, como ya le ocurrió en el caso del Vatileaks 2. Entonces se le acusó de haber publicado papeles robados por el prelado español Lucio Vallejo Balda y la relaciones públicas Francesca Chaouqui.

“Los documentos en esta ocasión son públicos, sólo hay que dedicar tiempo para encontrarlos”, señala el autor del libro. ‘Avarizia’ fue publicado también en español, aunque con ‘Lussuria’ habrá que esperar para que las editoriales españolas decidan si compran sus derechos.

jueves, 5 de noviembre de 2015

#hemeroteca #iglesia | Los documentos secretos del Vaticano revelan cuentas bancarias a nombre de papas fallecidos

Imagen: El Diario
Los documentos secretos del Vaticano revelan cuentas bancarias a nombre de papas fallecidos.
Juan Pablo I tiene un saldo de 110.864 euros en el Banco Vaticano y Pablo VI tiene dos cuentas corrientes con 400.000 euros, según las revelaciones del escritor Nuzzi. La beatificación se cotiza a medio millón de euros, pero puede ascender a 750.000 si se suman los regalos que los interesados hacen a los prelados. El estanco del Vaticano, con 10 millones de euros de ingresos al año, es la segunda fuente más importante de financiación del Estado y no paga IVA.
Jesús Bastante | El Diario, 2015-11-05
http://www.eldiario.es/sociedad/secretos-Vaticanos-filtracion-vatileaks-Papa_Francisco_0_449006030.html

"Son datos ya conocidos". El portavoz vaticano, Federico Lombardi, trataba de salir así al paso de las revelaciones contenidas en 'Via Crucis' y 'Avarizia', los dos libros publicados por Gianluiggi Nuzzi y Emiliano Fittipaldi y que desvelan el despilfarro de las cuentas vaticanas, desvíos de fondos e inversiones cuando menos poco éticas en el Vaticano. Unas revelaciones fruto de la filtración de centenares de documentos, incluyendo grabaciones al propio Papa, y que costaron la detención del eclesiástico español Lucio Ángel Vallejo Balda y de la italiana Francesca Chaouqui.

Algunas de las informaciones más sorprendentes revelan, por ejemplo, cómo en el IOR (Banco Vaticano) se mantenían abiertas cuentas a nombre de pontífices ya fallecidos, como Pablo VI o Juan Pablo I. Según la información desvelada por Nuzzi, la cuenta a nombre de "Su Santidad Juan Pablo I" tendría actualmente un saldo de 110.864 euros, mientras que Pablo VI mantiene dos cuentas activas que sumarían 400.000 euros.

Los documentos también hablan del dinero necesario para beatificar o canonizar a un católico. El proceso cuesta alrededor de medio millón de euros, a lo que hay que sumar los regalos que suelen hacerse a los prelados que participan en la causa, de modo que la factura puede subir a los 750.000 euros.

Por su parte, en 'Avarizia', Emiliano Fittipaldi detalla cómo funcionan la gasolinera, la farmacia, el estanco y el supermercado del Estado Vaticano. Según las filtraciones, la farmacia vaticana recaudó 32,8 millones de euros en 2013, y 41,6 el año anterior. ¿La razón? Entre otras cuestiones, que vende sus productos con un 20% de descuento porque no se paga el IVA. De ahí, el libro colige que los sacerdotes "trafican" con medicamentos específicos, como el Hamolind, un fármaco contra las hemorroides.

Un territorio "libre de impuestos"
La Santa Sede, además, es un mercado "libre de impuestos" en lo referente a la venta de tabaco y combustible. De hecho, el estanco, con 10 millones de euros de ingresos al año, es la segunda fuente más importante de financiación del Estado vaticano, tras la gasolinera, dado que en la Santa Sede, además de IVA, tampoco se paga el impuesto italiano sobre combustible. Algo similar ocurre con el vino, que convierte al Vaticano en el país del mundo donde más se compra: un promedio de 70 litros por persona al año.

Las revelaciones del libro 'Via Crucis', escrito por Gianluigi Nuzzi, ahonda entre otras cuestiones en la fastuosa vida de los cardenales de la Santa Sede. "En el mismo corazón de la Iglesia hay un agujero negro que Francisco descubrió tras muchas dificultades: fraude y una mala gestión que se convierten en estafa", señala para agregar que "el Papa es consciente de el coste de la curia es similar a los fondos destinados a los necesitados. Un escándalo".

Según la obra, el dinero que llega al Vaticano para las obras de caridad y que es enviado por los católicos de todo el mundo, no termina en manos de los más necesitados, sino que se utiliza "para tapar los agujeros provocados por los gastos generados por algunos de los cardenales y hombres que controlan el aparato burocrático de la Santa Sede".

Antes de la investigación de Francisco
En la Santa Sede preocupa, y mucho, el hecho de que la documentación "no esté filtrada ni puesta en contexto", puesto que la práctica totalidad del material se refiere al momento en que Francisco decidió hacer una investigación a conciencia de la situación financiera de la Santa Sede. "El Papa fue quien decidió sacudir las alfombras, y salieron éstas y otras informaciones", subraya a eldiario.es un funcionario vaticano que prefirió mantenerse en el anonimato.

Lo cierto es que los adelantos de los libros también reflejan la lucha del Papa Francisco por luchar contra la corrupción y el despilfarro. En uno de los textos, publicado por Nuzzi, se ve cómo Bergoglio aboga por no pagar si no existen presupuestos previos ni autorización. "Si algo se hace sin presupuesto previo y sin autorización, no se paga (...) ¡Claridad! Esto se hace en las empresas más modestas y tenemos que hacerlo también nosotros", señala el Papa.

Por su parte, Fittipaldi revela datos desconocidos sobre los presupuestos en el Vaticano. Así, la Santa Sede tendría propiedades por valor de 4.000 millones de euros, que en su mayor parte no producen beneficios, mientras que Radio Vaticana pierde 26 millones de euros al año, por otros 5 de L'Osservatore, el periódico oficial del Vaticano.

#hemeroteca #libros #iglesia | El libro 'Avarizia' revela que la Iglesia ha invertido en petroleras, químicas y porno

Imagen: El Mundo / Emiliano Fittipaldi
El libro 'Avarizia' revela que la Iglesia ha invertido en petroleras, químicas y porno.
Estaría elaborado con la información facilitada por el cura español detenido por el Vaticano. El reportero italiano Emiliano Fittipaldi denuncia que la Santa Sede ha invertido en la petrolera Exxon y la química Dow Chemical.
Mònica Bernabé | El Mundo, 2015-11-05
http://www.elmundo.es/sociedad/2015/11/05/563b9cab46163fac218b45f5.html

¿No quiere caldo? Pues dos tazas llenas. Eso es lo que parece haberle sucedido al Vaticano. No sólo el periodista italiano Gianluigi Nuzzi -autor de la obra que en 2012 llevó por el camino de la amargura a Joseph Ratzinger hasta renunciar a su pontificado- ha publicado un libro que ha hecho temblar a la Santa Sede, sino que también ha salido al mercado este jueves una segunda obra, 'Avarizia', del reportero Emiliano Fittipaldi. El libro destapa más supuestos escándalos financieros del Vaticano y habría sido elaborado con la documentación filtrada por el sacerdote español Lucio Ángel Vallejo Balda, que la Gendarmería vaticana detuvo el pasado fin de semana.

Fittipaldi denuncia que la Santa Sede ha invertido en la petrolera Exxon y la química estadounidense Dow Chemical, que una diócesis eslovena lo hizo en una televisión porno, y que fondos del hospital infantil Bambin Gesù -gestionado por el Vaticano en Roma- fueron destinados a remodelar el apartamento de un cardenal. Como Nuzzi, Fittipaldi basa sus afirmaciones en documentos de la propia Santa Sede, a los que ha tenido acceso y que reproduce en su libro. La polémica está servida.

Inversiones en Exxon y Dow Chemical
El hospital del Vaticano Bambin Gesú ha invertido en todo tipo de empresas, algunas de ética cuestionable, según el reportero italiano. Por ejemplo, la multinacional del petróleo Exxon, obligada a pagar miles de dólares de multa durante los últimos año por fraude financiero y desastres ecológicos como el del buque Exxon Valdez en Alaska. O el coloso estadounidense del sector químico, Dow Chemical, investigado por incidentes graves.

El Bambin Gesú es un hospital infantil que la Santa Sede tiene desde 1924 en Roma, fuera del territorio vaticano. "Un estatus que le permite a la Santa Sede no pagar impuestos, aunque los ingresos [del hospital] provienen casi exclusivamente del Servicio Sanitario Nacional italiano", explica Fittipaldi en su libro, donde también detalla los fondos millonarios del hospital. El centro sanitario recibe 270 millones de euros al año de la administración italiana, que no destina sólo a la atención infantil, como ponen en evidencia sus inversiones en empresas.

Una televisión porno
Pero el colmo de las inversiones fue la realizada por una pequeña diócesis de Eslovenia, la de Maribor, en el norte del país. Según explica Fittipaldi -que aporta documentos en su obra para demostrar sus afirmaciones-, dicha diócesis compró una sociedad propietaria de una televisión porno. Y no sólo eso: las aventuras financieras del obispado esloveno resultaron tan desastrosas, que acumuló una deuda de 800 millones de euros. "Para evitar la quiebra, el banco del Vaticano transfirió 40 millones de euros a la diócesis en 2014, por voluntad expresa del Papa Francisco, pero es como intentar tapar la grieta del Titanic con un pulgar", afirma Fittipaldi en su obra.

Desviación de fondos
"El Vaticano funciona exactamente igual que un banco comercial y hace negocio diversificando sus intereses. El negocio principal es el ladrillo y las inversiones financieras en todo el mundo, pero también tiene una posición dominante la industria de la salud", continúa explicando el periodista italiano en Avarizia.

Fittipaldi detalla que el cardenal Tarcisio Bertone, que fue ex secretario de Estado del Vaticano, gastó 24.000 euros de los fondos del hospital infantil Bambin Gesú para pagar un helicóptero en febrero de 2012 que lo llevara de Roma a la región de Basilicata, en el sur de Italia. El cardenal participaba en la inauguración de unas dependencias sanitarias vinculadas a dicho hospital.

Bertone también financió la remodelación de su apartamento en Roma con dinero que en teoría se debía dedicar a la atención sanitaria de los niños, afirma el periodista italiano. El coste de las obras ascendieron a doscientos mil euros.

El cardenal Bertone se defendió este jueves en una entrevista al diario italiano 'Corriere della Sera', asegurando que desconocía de dónde provenían los fondos que se destinaron a la remodelación del apartamento donde reside. "Los apartamentos asignados a los cardenales de la curia romana son propiedad de la Gobernación del Vaticano o del APSA [Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica], y son restaurados a cargo de las administración de la Santa Sede", declaró.

Por su parte, el Vaticano difundió el miércoles un comunicado informando que la Fundación Bambino Gesú -que gestiona el hospital infantil- cuenta con un nuevo consejo directivo y estatuto, e inicia "una actividad completamente renovada".