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martes, 2 de agosto de 2022

#hemeroteca #futbol #feminidad | La coleta alta en las competiciones femeninas de fútbol: cómo un peinado básico se convirtió en símbolo de superación

El País / Chloe Kelly celebrando el triunfo en Londres //

La coleta alta en las competiciones femeninas de fútbol: cómo un peinado básico se convirtió en símbolo de superación.

Las futbolistas de la Eurocopa eligen colectivamente un peinado ‘de toda la vida’ que apela al trabajo de equipo frente al individualismo.
Brenda Otero | SModa, El País, 2022-08-02
https://smoda.elpais.com/feminismo/la-coleta-alta-en-el-futbol-femenino-como-un-peinado-clasico-se-convirtio-en-simbolo-de-guerra/ 

La noche del domingo 31 de julio, Inglaterra ganó su primera Eurocopa, gracias a la selección femenina de fútbol. Las leonas ('The Lionesses'), como se conoce a esta selección, han logrado lo que ningún otro equipo ha hecho antes. La final ante Alemania, con 87192 seguidores en el estadio de Wembley, fue el partido con la mayor concurrencia de cualquier final de la Eurocopa, tanto para hombres     como para mujeres. La retransmisión fue seguida por 17 millones y medio de personas. Y el torneo, que se celebró en varios puntos de Inglaterra, ha sido el más visto de la historia de la Eurocopa femenina. Durante el campeonato, el público abarrotó las gradas para cada partido: se calcula que la audiencia se dividió mitad y mitad entre género masculino y femenino y se veían niños y niñas animando a equipos de todos los países. Todo esto lo lograron mujeres que hasta hace poco solo encontraban espacio para jugar en estadios de segunda, o desempeñaban segundos trabajos para mantenerse. En Inglaterra, durante días no se habló de otra cosa.

Pero entre las conversaciones íntegramente sobre fútbol, había un comentario que se colaba inevitablemente: ¿Por qué todas las jugadoras llevan el mismo peinado?. Era imposible no ver que prácticamente todas las futbolistas inglesas, de Chloe Kelly, autora del segundo gol en la final que lo celebró quitándose la camiseta, a Beth Mead, ganadora de la bota de oro del campeonato, jugaban con una impoluta coleta alta. No se les escapaba ni un pelo, ni siquiera cuando irrumpieron en la conferencia posterior a la final cantando a gritos. El equipo inglés sorprendía por ser homogéneamente blanco, sobre todo en un país con tanta pluralidad de razas. Sin embargo, en otras selecciones más diversas, como la francesa, las jugadoras también se recogían el pelo en una simple coleta, ya tuvieran el pelo liso o trenzado. La coleta alta y tirante, en ocasiones complementada con una diadema elástica se ha convertido en la tendencia de la Eurocopa 2022. No ha trascendido si el equipo cuenta con una persona encargada de su imagen. La delantera del Manchester United Alessia Russo, es según la prensa, quien ayudaba a sus compañeras a peinarse. Sin quererlo se convirtió en una especie de talismán para la selección, porque cada vez que les hacía las coletas, las leonas ganaban.

En julio, el interés en Pinterest para ‘estilos para coleta’ creció un 23% en Reino Unido en comparación con el año anterior y en TikTok suben las visitas a tutoriales para peinarse al estilo de las futbolistas. Con una audiencia acostumbrada al fútbol masculino, donde los jugadores buscan la individualidad, esta uniformidad estilística es toda una novedad. No hay tintes multicolores como los de Paul Pogba, crestas a lo David Beckham, peinados tendencia como los de Héctor Bellerín, o cambios tipo veleta como los de Cristiano Ronaldo. Ni siquiera nada parecido al estilo de Megan Rapinoe, la futbolista estrella del mundial femenino de 2019, que luce un bob corto teñido de rosa o platino.

En un torneo con grandes patrocinadores como Visa, Volkswagen, Nike, Adidas o TikTok, en el que se pretende inyectar popularidad al fútbol femenino que no deja nada al azar, parece improbable que algo relacionado con la imagen sea casualidad. Según The Times, que publicó un artículo sobre la cuestión del peinado el día de la final, es una demostración de cohesión, comparando el fenómeno con la selección de Rumanía del mundial masculino de 1998, en el que todos los integrantes se decoloraron el pelo, en parte por una apuesta o en parte por espíritu de equipo.

Una coleta sencilla también transmite una sensación de pragmatismo que impregna a las jugadoras de todas la nacionalidades, también las españolas.

Aparte de todo lo anterior, en general una coleta que se mueve de un lado a otro en el campo, estéticamente potencia el ritmo y dinamismo del juego, sobre todo desde el ángulo de cámara a través del que se retransmiten los partidos de fútbol. O simplemente el fútbol recoge lo que ya está en el ‘zeitgeist’. Para la maquilladora de moda afincada en Londres Samanta Falcone la cola de caballo tirante es tendencia también en la calle: “Tiene que ver con la tremenda influencia de las Kardashian. La usan a menudo en marcas de e-commerce que conectan con un público juvenil, como pueden ser Boohoo, Misguided o Pretty Little Thing.” Otra maquilladora apunta a que ha empezado a llevar coleta alta por el efecto fresco que aporta, y desde entonces recibe comentarios positivos, tanto de hombres como mujeres.

En los equipos de los años 60 y 70, vemos a las jugadoras dándole al balón con peinados de todo tipo, desde pelo corto a capas a melenas por el hombro y raya al medio, un estilo no particularmente deportivo. Puede que a medida que el fútbol femenino acumule popularidad, fichajes estrella o contratos millonarios, la humilde coleta probablemente dejará paso a declaraciones de intenciones de estilo. Por ahora, es el claro símbolo de un torneo en el que el fútbol femenino es simplemente ‘fútbol’.
 
NOTA DE IGLU: Hay algo que se echa en falta en este artículo. como si se quisiera contar algo, pero se prefiere obviar. Se menciona, sin más, a Megan Rapione, pero evitando comentar que es lesbiana visible, algo bastante común en el fútbol femenino. Tal vez esa coleta nos hable más de cómo potenciar la feminidad de las jugadoras y dar una imagen de chica heterosexual. Resulta de interés recordar que en el fútbol masculino lo que aquí se denonina como 'búsqueda de individualidad' suponía gritos de homofobia hooligan partido sí y partido también, aunque pasado el tiempo se convirtieran en tendencia de influencer. Veamos a continuación el comentario que publicó Gracia Trujillo a esta noticia en su Face:

"En la pasada #Eurocopa todas las jugadoras llevadan coleta, alucinante. Se le escapa a esra articulista que jugar al fútbol les ha supuesto a las chicas (y les supone, aunque hoy sea en menor medida) que les digan marimacho, machorra, etc. Juegan muy bien pero no parecen tíos (ni bolleras), esa es la cuestión. Y más ahora que tienen patrocinadores potentes... Si no que se lo digan a las alemanas, por ejemplo, que jugaban hace años con pelo corto... el machismo y la lesbofobia que les tocó comerse fue de traca."

martes, 29 de marzo de 2022

#hemeroteca #trans #transfobia #deportes | Megan Rapinoe y Sue Bird se ponen del lado de Lia Thomas: "Nuestra familia trans está siendo atacada"

20 Minutos / Megan Rapinoe y Sue Bird //

Megan Rapinoe y Sue Bird se ponen del lado de Lia Thomas: "Nuestra familia trans está siendo atacada".

Las estrellas de fútbol y baloncesto, además de pareja fuera del deporte, han dado un paso al frente por el movimiento trans.
María Carbajo | 20 Minutos, 2022-03-29
https://www.20minutos.es/deportes/noticia/4977710/0/megan-rapinoe-sue-bird-lia-thomas-familia-trans-esta-siendo-atacada/ 

Megan Rapinoe y Sue Bird son dos de las deportistas estadounidenses más legendarias de la historia; la primera, en fútbol y la segunda en baloncesto. Ambas, que además son pareja fuera del césped y la cancha, han querido dar un paso al frente por los deportistas transgénero en estos días en los que el caso de Lia Thomas no para de copar el debate mundial y social.

La nadadora de Penn State logró recientemente una incontestable victoria en las finales de la División I de la NCAA, la liga universitaria de Estados Unidos, dejando claro su superioridad sobre el resto de mujeres participantes.

Lo que ha establecido la conversación en todos los estamentos del deporte es que Lia nació hombre y su ventaja física pone en jaque al deporte femenino, sostienen desde varios sectores, entre ellos el de sus propias rivales, que han firmado una carta para que la NCAA tome medidas y se preserve al deporte practicado por mujeres.

Entre tantas voces discordantes, Rapinoe y Bird han querido defender a todo el colectivo trans, con el asunto de Lia Thomas como trasfondo: "Nuestra familia trans está bajo ataque, hoy y siempre. No hay una posición neutral", escribían en Instagram.

"El amor vivir en solidaridad. Esta campaña es el comienzo de una nueva conversación, que se basa en amarte por completo, sin cuestionamientos. Uno que está arraigado en la humanidad y la confianza", prosigue el texto, un alegato en favor de la inclusión de los y las deportistas transgénero en todos los niveles sociales.

"Te invitamos a unirte a nosotros en la lucha por la igualdad de protección, el mismo respeto y la igualdad de oportunidades para los jóvenes trans y las personas en todas partes", concluye la pareja, que cuenta con una amplia masa de fans por su extraordinaria trayectoria deportiva y por su activismo por la comunidad LGTBI+.

Por su repercusión mediática, se está personalizando en la figura de Lia Thomas el debate de la inclusión de deportistas trans en las categorías de sexo acordes a su género sentido, y poniendo sobre la mesa si se ha de mantener precisamente la división de disciplinas en función del sexo biológico; sin embargo, Thomas no es ni mucho menos la única persona que, después de transicionar, ha comenzado a competir en otra categoría.

En el caso de los hombres que se sienten mujeres, los organismos exigen un mínimo de un año de tratamiento de reducción de testosterona y que esta no exceda de unos niveles establecidos, por lo que Lia Thomas y otros deportistas en su situación, compiten según las normas; sin embargo, el debate continúa en la calle y será uno de los temas a tratar en el deporte mundial durante meses.

domingo, 9 de febrero de 2020

#hemeroteca #lesbianismo #futbol | Megan Rapinoe: "En el deporte hay homofobia, por eso no hay futbolistas fuera del armario"

Imagen: Mujer Hoy / Megan Rapinoe
Megan Rapinoe: "En el deporte hay homofobia, por eso no hay futbolistas fuera del armario".
Hablamos con la mejor futbolista del mundo, activista por los derechos LGTB, azote de Trump e imagen de Loewe. Una mujer que juega en serio, gana y no se calla.
David Marchese | Mujer Hoy, 2020-02-09
https://www.mujerhoy.com/vivir/protagonistas/202002/08/megan-rapione-futbolista-entrevista-deporte-homofobia-rev-20200207154730.html

La capitana de la selección femenina norteamericana tiene un absoluto dominio de la escena. Descarada, juguetona, carismática, rápida. Cuando marca un gol, Rapinoe extiende los brazos, levanta la cabeza y despliega su sonrisa en una pose que tiene algo de insolencia, de operístico y de grácil entrega. Abiertamente homosexual, se ha convertido en un icono del colectivo LGTB, y tras obtener todos los premios de 2019 con 34 años, es la más deseada por firmas de lujo como Loewe, que ven en ella la encarnación de una audacia con la que nuevas generaciones pueden identificarse. El director creativo de Loewe, Jonathan Anderson, dice que le propuso colaborar con la marca tras verla hablar en la CNN: “Lo que decía resonó en mí. Megan es un increíble modelo a seguir”.

En términos estrictamente deportivos, Megan Rapinoe y la selección de fútbol femenino de Estados Unidos arrasaron en la última Copa del Mundo. Y, sin embargo, a pesar de los goles irrepetibles, lo que ocurrió fuera de los estadios fue aún más importante que aquel triunfo. Rapinoe y sus compañeras ganaban partidos mientras, paralelamente, demandaban a su propia Federación de Fútbol por discriminación de género y se enfrentaban al mismísimo presidente Donald Trump.

Poco antes de la competición trascendió que la capitana rechazaría cualquier invitación a la Casa Blanca si el equipo vencía en el Mundial. Y Trump respondió, como siempre, vía Twitter: “Soy fan de la selección... pero Megan Rapinoe debería ganar antes de hablar”. Finalmente, no solo ganaron, sino que ella recibió tanto el Balón de Oro a la máxima anotadora como el premio a la mejor jugadora del torneo, convirtiéndose, de paso, en un icono del activismo en el deporte mundial. “Es genial que las niñas de hoy puedan ver a diferentes tipos de mujeres en posiciones de poder —dice Rapinoe—. Yo me siento un poco marginal, porque he llegado hasta aquí siendo deportista y sé que mucha gente ahora mismo estará diciendo: “Joder, ahora qué hacemos con esta tía, ¿dónde la ponemos?”.

Mujer Hoy: Durante el último Mundial Femenino que se celebró en Francia el pasado verano, se habló mucho, no solo de deporte o igualdad de género, sino también de su conflicto con el presidente Donald Trump y del componente político que había en él. ¿Se sintió incómoda estando en el centro del debate?
Megan Rapinoe: Hace mucho que elegí participar en el debate político. Obviamente, cuando el presidente de tu país tuitea sobre ti, todo crece exponencialmente, pero en general me siento bastante cómoda hablando de política, así que no tuve que decidir si involucrarme o no. Yo siempre estuve allí. Afortunadamente, en el equipo todas entendimos que teníamos que equilibrar nuestro juego con lo que ocurría fuera para que la política no se viera como una “distracción”.

M.H.: ¿Qué piensa de quienes defienden la idea de que el deporte debería ser un oasis apolítico?
Megan: No les entiendo para nada. Quieren que seamos modelos a seguir para sus hijos, que hagamos publicidad a sus productos, que participemos en desfiles y pasacalles... ¿Pues saben qué? No hacemos lo que hacemos para que luego nos exhiban calladas en sus vitrinas de cristal. Así no funciona la historia.

M.H.: Una curiosidad: ¿de dónde sale su ya clásica celebración con los brazos abiertos cuando marca goles?
Megan: Bueno, de un poco de arrogancia de mi parte. Es como decir: “¿Te lo estás pasando bien? ¿Qué más puedes pedir?”. Aunque para mí también era como decirle a Trump, o a los detractores en general, que no nos robarían la alegría ni al equipo, ni a la comunidad LGTB, ni a los Estados Unidos.

M.H.: ¿Siempre ha sido tan segura de sí misma?
Megan: Sí. En el colegio y en el instituto el tema de la identidad sexual podría haber sido algo incómodo, pero yo no supe que era gay hasta que estuve en la universidad. Creo que verme como gay fue como asumir que no iba a ser “normal”. Y si asumes que no tienes que seguir ninguna regla, vas por todas. Gran parte de mi seguridad viene de ahí, de no sentir la presión social para ser algo más que lo que quiero ser.

M.H.: ¿Y cómo se dio cuenta?
Megan: Redding, el pueblo de California donde crecí es bastante homogéneo en cuanto a raza, sexualidad y política. No tuve una infancia represiva u opresiva de ninguna manera y el concepto de gay simplemente no existía. Una vez que llegué a la universidad, conocí a otras personas homosexuales y estas cosas comenzaron a ser nombradas de manera natural. Me vi obligada a pensar por mí misma y a hacerme preguntas. Fue como si todas esas cosas que yo ya intuía de pronto pudieran decirse en voz alta.

M.H.: ¿Cree que el hecho de que sea una mujer abiertamente homosexual ha provocado que se la sometiera a un escrutinio excesivo?
Megan: No puedo imaginar un escenario en el que yo, una lesbiana que va con el pelo teñido de rosa, le pueda caer bien a cierto tipo de gente. Pero, precisamente, el hecho de no ser la típica chica blanca “normal” me da una perspectiva diferente de las cosas y esa es la base de mi activismo. No he sufrido tanta homofobia como otras, ni he sido perseguida, ni he tenido gente acosándome y llamándome camionera o algo así. Pero es un hecho que ser gay ha determinado que se me perciba de cierta manera.

M.H.: Cuando se plantearon la demanda de la selección contra la Federación de Fútbol, ¿qué cambios deseaban ver, además de la equidad salarial respecto a los hombres?
Megan: La demanda abarcaba muchos aspectos. En un sentido amplio, se trataba de exigir la misma inversión y la misma atención para los equipos masculinos y femeninos. Desde el trabajo con los equipos juveniles, al marketing, pasando por cómo se venden las entradas, la publicidad, los presupuestos para el personal de apoyo, los entrenamientos, los viajes... Es todo eso. Los salarios que cobramos son la culminación de ese proceso. Sin equiparar todo lo demás, es difícil abrir una conversación sobre cuánto vale cada uno, porque nunca podría alcanzarse el valor y el potencial de cada equipo. Y al menos el nuestro no lo ha alcanzado. No sé exactamente qué están haciendo los hombre en esta discusión, pero sospecho que también merecen que se les pague más. Ambos equipos somos la principal fuente de ingresos de la Federación y están ganando mucho dinero a nuestra costa. Tendríamos que comunicarnos más entre nosotros.

M.H.: Teniendo en cuenta que el fútbol femenino es mucho más popular en Estados Unidos que en otros países, ¿por qué le cuesta tanto alcanzar un estatus más rentable?
Megan: La verdad es que no sé por qué no hay más inversión. El equipo nacional es, como dices, muy popular, gana mucho dinero y crece vertiginosamente, entonces, ¿se te ocurre un motivo por el que no se invierta más en nosotras además del sexismo? Las personas que van a ver los partidos de la Major League Soccer [la liga masculina], ¿van porque son fanáticos del fútbol o porque es una experiencia genial? El marketing de la MLS es excelente, la marca se vende muy bien, el ambiente siempre es festivo, es genial ir al estadio y formar parte de todo eso. Y creo que con la liga femenina podría pasar exactamente lo mismo.

M.H.: Seguro que muchas personas que la descubrieron el verano pasado no saben que antes del Mundial no estaba claro que siguiera con la selección. ¿Qué ha cambiado, como jugadora y como persona, para que ahora esté en el mejor momento de su carrera?
Megan Muchos cambios. Como deportista, cuando tienes 20 años físicamente puedes hacer lo que te dé la gana. Cuando cumples 30, no tienes más remedio que evolucionar tanto en tu estilo de juego como en la manera de cuidarte.

M.H.: Porque la alternativa de no hacerlo es...

Megan: Envejecer y retirarte. Por eso me siento tan afortunada de haber conocido a mi novia, Sue [Sue Bird, veterana estrella de la WNBA, la liga femenina de baloncesto y ganadora de cuatro oros olímpicos] en el preciso momento en que sucedió. Fue en 2016, justo después de los Juegos Olímpicos de Río. Fui con la selección, pero probablemente no debería haber formado parte de esa lista. En ese momento no estaba preparada. Acababa de salir de una lesión, tenía 31 años y claramente no estaba en mi mejor nivel. Entonces conocí a Sue, que también había tenido lesiones de rodilla pero que, a sus 39 años está teniendo una carrera increíblemente larga gracias a un cambio en la dieta y los entrenamientos. Hice ese cambio y comencé a centrarme mucho más en la recuperación y el descanso, en cuidarme. Conocer a Sue fue una suerte para mí en muchos sentidos. También en ese.

M.H.: Usted y Sue Bird están entre el puñado de atletas femeninas de élite que han salido públicamente del armario. Pero no hay hombres en la misma posición en las ligas deportivas profesionales más importantes. ¿Cómo se explica ese fenómeno?
Megan: Porque en el deporte hay homofobia. Es la explicación evidente, pero no la única. Para estos tíos decir que son homosexuales es poner en juego su calidad de vida, y creo que tienen mucho miedo a perderla. Has llegado hasta aquí, nadie en tu familia ha hecho algo así, tú y tu familia tenéis la oportunidad de tener una vida completamente diferente durante el resto de tu vida, y no quieres arriesgarte. Pero, obviamente, debe haber muchos deportistas masculinos homosexuales, y en algunos casos es un secreto a voces que lo son. Pero sí, parece una locura que ninguna estrella importante haya salido aún del armario.

lunes, 29 de julio de 2019

#hemeroteca #lesbianismo #deportes | Martina Navratilova: 40 años de activismo y azote de Trump

Imagen: El País / Martina Navratilova
Martina Navratilova: 40 años de activismo y azote de Trump.
La legendaria extenista, hoy día comentarista y firme opositora al político, sigue peleando por los derechos de los gais y la igualdad de género: “Quiero justicia, así que si veo algo injusto, lo denuncio”.
Alejandro Ciriza | El País, 2019-07-29
https://elpais.com/elpais/2019/07/26/gente/1564149389_977141.html

La escena transcurre hace dos semanas en Wimbledon, uno de los clubes más exclusivos del planeta. Se enfrentan cuatro veteranas y cuando tan solo ha transcurrido el primer juego, una oficial del club irrumpe en la pista, detiene el partido y se aproxima a una de las tenistas. Esta luce una vestimenta íntegramente blanca, acorde a la estricta normativa del torneo, que a su vez prohíbe cualquier tipo de signo o expresión política. Sin embargo, en la gorra sobresale en rojo la palabra 'Impeach' ('procesar'), a modo de mensaje para un destinatario directo: nada más y nada menos que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

– Disculpe, pero debe quitársela.

– ¡Ups! Lo siento, pero olvidé que la llevaba puesta…

No es trivial el despiste ni la ironía de Martina Navratilova (Praga, República Checa), azote del mandatario desde que este todavía no hubiera puesto el primer pie en la Casa Blanca. “Él es una amenaza para el mundo, no solo para nuestro país. Es sexista y racista, por supuesto”, sostiene la legendaria extenista, reluciente número uno (331 semanas) y campeona de 18 grandes individuales y 31 en dobles. Una mujer que ahora, a sus 62 años, empuña con más fuerza si cabe la bandera del activismo que siempre ondeó. Lo hacía cuando era profesional y deslumbraba en las pistas de todo el mundo, y lo sigue haciendo hoy día, mientras ejerce de comentarista para la televisión y disfruta de su matrimonio con Julia Lemigova, con la que convive desde hace 11 años.

“Mi vida siempre se ha basado en la justicia, así que cuando veo algo injusto, lo denuncio”, expresa en una reciente entrevista concedida a ‘The Sunday Times’. Habla Navratilova a corazón abierto, sin pelos en la lengua. Habla la Navratilova combativa y reivindicativa, porque a su lucha, dice, todavía le queda un largo trecho. A los 18 años (1975) decidió abandonar la Checoslovaquia comunista —“si alguien dice que el comunismo es bueno, le invito a ir a vivir allí y comprobar si es tan genial…”— y solicitó asilo político en Estados Unidos, y en 1981, cuando obtuvo la nueva nacionalidad, contó abiertamente su homosexualidad, abriendo camino a otras deportistas.

Pero al impacto de la noticia le sucedió el rechazo de buena parte del aficionado, que percibía en su procedencia soviética y su agresivo estilo de juego una amenaza frente a la sofisticación tenística y el aderezo patriótico de Chris Evert, junto a la que protagonizó una hermosa rivalidad a finales de los setenta y los ochenta. A ello se le sumó la cancelación de patrocinios y abucheos en las pistas. “Creo que ahora vamos en la buena dirección”, apunta en su charla con el rotativo británico; “pero hay algunos contratiempos, como aquella gente que cree que puede pegarle a otra debido a su sexualidad. Es insano que alguien pueda pensar que eso es cosa suya. Es decir, ¿qué te afecta a ti que mi pareja tenga pene o no?”.

Residente en Florida junto a su esposa —Miss URSS en 1990 y ahora empresaria— y sus dos hijastras, Navratilova disfruta hoy día del tenis desde la barrera. Se retiró en 1994, aunque regresó en 2002 para estirar la trayectoria deportiva hasta 2006. “Ahora es diferente. Si aún pudiera seguir compitiendo y ganando lo haría, pero soy feliz de no poder hacerlo”, explica. “Para mí, la vida es como unas vacaciones después del tenis, porque ahora no tengo que preocuparme de si puedo hacer esto o no”, amplía antes de adentrarse en su faceta como analista para medios como la BBC.

Desequilibrio salarial y el ejemplo de Rapinoe
“Prefiero hablar lo menos posible y aportar cosas que el aficionado no pueda encontrar en Google, como las estadísticas. No quiero contarles lo que está ocurriendo, sino por qué está ocurriendo”, prosigue la exjugadora, que hace un año acusó a la cadena británica de valorar más a los comentaristas masculinos, al enterarse de que John McEnroe cobraba 10 veces más que ella por comentar partidos de Wimbledon. “Nos dijeron una cosa, pero luego los datos salieron a la luz y nos dijeron otra distinta. Una vez que se supo todo, ellos lo arreglaron”, cuenta a ‘The Sunday Times’.

Hace un par de años, Navratilova reprendió mediante una carta abierta a Margaret Court, la tenista (hombre o mujer) con más Grand Slams (24) de la historia. La australiana, ahora pastora cristiana, manifestó que el tenis “está lleno de lesbianas” y atacó duramente al movimiento LGTB. “Ahora está claro quién es Court: una jugadora asombrosa, y también racista y homófoba”, redactó la estadounidense, que en 2012, después de haber escuchado el reiterado desprecio de la oceánica, saltó a la pista central de Melbourne (llamada Margaret Court Arena) con una camiseta con la bandera arcoíris.

En el presente, contempla con admiración el discurso de la futbolista norteamericana Megan Rapinoe, capitana de la selección de EE UU y también muy crítica con Trump, hacia el que dirigió buena parte de su discurso tras conquistar del último Mundial. “Es fantástico lo que está sucediendo. Parece que lo del matrimonio gay y todo esto ha ido muy rápido, pero si vives en medio de ello va muy lento... Cuando alguien reconoce que es homosexual, ahora ya no sale en los titulares, y estoy emocionada. Esto es exactamente por lo que he estado peleando durante décadas”, cierra Navratilova.

Polémica con los atletas transgénero
El pasado mes de diciembre, Navratilova, muy activa en Twitter, escribió un mensaje que levantó una buena polvareda: “No te puedes proclamar como mujer y poder competir contra las mujeres. Debe haber algunos estándares, y tener un pene y competir como mujer no debería cumplir con ese estándar”. Después borró el tuit y se disculpó, pero se reafirmó en febrero a través de un texto en 'The Sunday Times': “Es una locura y es un engaño. Me complace dirigirme a una mujer transgénero en la forma que prefiera, pero no me gustaría competir contra ella. No sería justo”.

En la entrevista concedida ahora a la misma publicación mantiene su postura –“no puedes competir al máximo nivel como mujer por el hecho de que te sientas mujer. Lo respeto al cien por cien, pero todavía tienes un cuerpo de hombre...”–, aunque se expresa a fondo para matizar su perspectiva. “Fui atacada por mi gente. No me gusta hablar de lados, pero la gente de derechas me decía: estás en lo correcto, no debería ser permitido. Y eso no es lo que yo decía tampoco... Quizá no sabía nada de lo que estaba hablando, así que dije: dejadme educarme a mí misma y volveré a abordar el asunto”, explica.

Por eso decidió participar en un documental producido por la BBC, ‘The Trans Women Athlete Dispute’, en el que dialoga con personas situadas a un extremo y otro del debate. “Lo primero que aprendí fue lo larga que puede ser la transición, y mi empatía aumentó mucho. Sabía que era duro, pero cuando ves el dolor y la montaña rusa emocional que experimentan hombres y mujeres, tu corazón se apaga. Nadie elige esto, como yo no elegí ser gay. Lo entiendo plenamente”, reflexiona.

“Esto no se trata de estar a favor o en contra”, prosigue Navratilova, “porque queremos incluir, pero si incluyes a cualquiera, alguien es expulsado. Las mujeres han peleado duro para poder competir en el deporte, y de hecho hay países en los que todavía no pueden hacerlo; ahora que lo hemos conseguido, de alguna manera estamos siendo expulsadas hacia donde sentimos que no es justo”.

A raíz de lo que escribió en febrero, la extenista fue acusada de “transfóbica” por la organización Athlete Ally, que apoya al LGTB. “Puedo ir completamente por la vía trans, dejemos campo abierto y que todo el mundo pueda competir; entonces las mujeres se enfadarán conmigo. Y si voy en la dirección opuesta, los deportistas transgénero se cabrearán conmigo. Así que voy a enfadar a todo el mundo, no importa lo que diga... Para mí, esto se trata de justicia hacia las mujeres y las chicas. Así soy yo y, por cierto, abandoné un país comunista porque no podía decir lo que quería decir sin tener repercusiones”, zanja.

martes, 9 de abril de 2019

#hemeroteca #lesbianismo #deportes | Megan Rapinoe, la delantera que quiere cambiar el mundo

Imagen: El País / Megan Rapinoe (d)
Megan Rapinoe, la delantera que quiere cambiar el mundo.
La capitana de la selección de fútbol estadounidense utiliza el alcance social del deporte para promover causas como la igualdad de género y los derechos LGBT+.
Álex Vicente | EPS, El País, 2019-04-09
https://elpais.com/elpais/2019/04/04/eps/1554379443_056789.html

Megan Rapinoe es una de las mejores futbolistas del mundo, aunque cada vez sea más conocida por sus logros al margen de los estadios. Esta delantera de mechas platino, mirada firme y físico robusto jugó un papel decisivo en la victoria de la selección estadounidense en el Mundial femenino de 2015 en Canadá y en la conquista del oro olímpico en Londres tres años antes. Pero, a sus 33 años, le interesa tanto marcar goles como cambiar el mundo. “Dispongo de una plataforma tan poderosa como el deporte, que interesa a millones de personas en todo el planeta. Y formo parte de un equipo que recibe una gran cobertura mediática. Callarme sería egoísta”, afirmaba Rapinoe durante unas recientes jornadas organizadas en París por Nike, con las que la marca quiso renovar su compromiso con el deporte femenino a pocas semanas del Mundial que se celebrará en Francia en junio y julio.

Sus combates son múltiples. A comienzos de marzo, Rapinoe decidió denunciar, junto a sus compañeras de la selección, a la federación del fútbol estadounidense por discriminación de género. Su objetivo es terminar con la diferencia de retribución salarial y condiciones de trabajo entre la selección masculina y la femenina, separadas por un abismo. La jugadora, que hizo pública su homosexualidad en 2012, también colabora con organizaciones como Athlete Ally, que lucha contra la homofobia en el mundo del deporte, o Common Goal, que incita a deportistas de élite a donar un 1% de su sueldo a causas relacionadas con la justicia social. Además, en 2016 decidió arrodillarse mientras sonaba el himno nacional de su país antes de un partido de la selección. Lo hizo en solidaridad con Colin Kaepernick, el ‘quarterback’ de los San Francisco 49ers que había protestado de idéntica manera contra la violencia racial y la opresión de las minorías. Fue la única en dar el paso de todo el equipo. “Supongo que, por el hecho de ser mujer y homosexual, siento una mayor empatía respecto a las personas que no se encuentran en una posición dominante. A mí me pareció una obviedad. Cuando alguien se ahoga, ¿vas a ayudarle o te quedas en la orilla?”, explica.

En tiempos no muy lejanos, Rapinoe habría sido desterrada del mundo del deporte. En este convulso presente, su gesto fue aplaudido. La federación sopesó sancionarla, pero terminó dejándolo correr. Es más: en 2018, la jugadora se convirtió en capitana de la selección, responsabilidad en la que se turna con otras dos estrellas del fútbol femenino como Carli Lloyd y Alex Morgan. Por si fuera poco, enseñas como Nike o Samsung la han escogido como imagen. “Las marcas han entendido que ya no pueden quedarse calladas. Si cada vez más personas toman partido, es porque han entendido que su silencio también estaba transmitiendo un mensaje”, sostiene Rapinoe, a quien no sorprendería ver metida, algún día, en la arena política.

La delantera nació en Redding, pequeña ciudad en el norte rural de California, cuya silueta lleva tatuada en el antebrazo. Tiene cinco hermanos, incluida su melliza Rachael, con quien creció jugando “como animales salvajes” a deportes como el hockey o el flag football, variante suave del fútbol americano. Fue en uno de esos partidos callejeros donde escuchó por primera vez la palabra “marimacho”. No le importó demasiado, aunque le apenó descubrir, durante su preadolescencia, que niños y niñas dejaban de jugar juntos en el patio del colegio. “Ninguna chica a mi alrededor jugaba al fútbol. Y existía una selección femenina desde los ochenta, pero nunca salían en la tele”, recuerda. Los tiempos han cambiado, desde entonces, en un país convertido en líder mundial del fútbol femenino, donde las niñas le gritan por la calle que, de mayores, quieren ser Megan Rapinoe.