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domingo, 31 de julio de 2022

#hemeroteca #gais #testimonios | Contradicciones, hermetismo y maestría: la historia de Balenciaga se convierte en serie

El País / Alberto San Juan en el papel de Balenciaga //

Contradicciones, hermetismo y maestría: la historia de Balenciaga se convierte en serie.
Visitamos el rodaje de la primera serie original española de Disney+, inspirada en la vida del maestro de la costura de Getaria. Sus directores son los responsables de ‘Handia’ o ‘La trinchera infinita’, un sello de autor que pretende mostrar un retrato psicológico del creador vasco que triunfó en la alta costura de París
Ana Fernández Abad | El País, 2022-07-31
https://elpais.com/television/2022-07-31/contradicciones-hermetismo-y-maestria-la-historia-de-balenciaga-se-convierte-en-serie.html

Jon Garaño mira concentrado los dos monitores en los que Alberto San Juan, caracterizado como Cristóbal Balenciaga, está en su taller, ultimando un desfile. Una modelo que llega tarde se viste a toda prisa; otras se retocan el maquillaje para salir a la pasarela. La secuencia está medida al detalle, como una coreografía. Garaño grita “¡Moztu!” (corten en euskera), Aitor Arregi habla con San Juan. Y se repite la escena. Todo esto ocurre en una tarde de julio en plena ola de calor, pero en las pantallas se ve el París de finales de los años treinta, recreado por Mikel Serrano en los estudios Zinealdea de Oiartzun, a menos de 20 minutos en coche del centro de San Sebastián. Allí, entre molduras en tonos empolvados y muebles con pátina dorada, es fácil sentir que se está en otra época, la de Cristóbal Balenciaga, el modisto nacido en la localidad gipuzkoana de Getaria en 1895 que vistió a la realeza, triunfó en el mundo de la alta costura en París, fue respetado por Coco Chanel o Christian Dior (y maestro de Givenchy, Courrèges o Ungaro) y falleció apartado de todo en 1972. Precisamente de ese periodo de su vida, desde su llegada a la Ciudad de la Luz en 1937 hasta su final, va a hablar la serie que están rodando Garaño, Arregi y Jose Mari Goenaga, el trío de directores responsable de películas como la premiadísima ‘La trinchera infinita’, ‘Handia’ y ‘Loreak’.

Se trata de la primera serie de estos creadores. Y también de su primera experiencia con una plataforma, porque ‘Balenciaga’ (título provisional de la ficción) supone el desembarco de los originales de Disney+ en España. “El objetivo era buscar una historia que hablara de nosotros, contada por nosotros. Reivindicamos la legitimidad de buscar algo muy local para llegar a una audiencia global”, explica Sofía Fábregas, vicepresidenta de producción original de Disney+. Para ella, se imponía contar con un “sello autoral” en este proyecto en el que Lourdes Iglesias es coguionista y cocreadora y que, asegura Fábregas, será “un retrato psicológico, no historicista”, del creador. “Hemos tratado de huir del ‘biopic’, filtrando para quedarnos con lo que queremos contar: descifrar lo que había detrás de una mente creadora con unas capacidades únicas. Con una obsesión por el control, por avanzar. Vanguardia pura dentro de un cuerpo tradicional”, subraya Xabier Berzosa, productor ejecutivo, que destaca el empeño del modisto en “crear prestigio y no fama” a lo largo de su carrera. “A Balenciaga le pasaba como a [Stanley] Kubrick, que era un director muy obsesionado con intentar controlar cada faceta de su obra, hasta los doblajes. Le rodeaba el misterio, era muy perfeccionista… Vimos este paralelismo, que nos sirvió para traer a Cristóbal al terreno que conocemos y visualizarlo desde ese lugar”, confirma Goenaga.

Ninguno de los directores sabía nada del diseñador, pero llevan un año y medio inmersos en su obra: han visitado el museo de Getaria dedicado a su figura y viajado a París, donde la firma que aún hoy lleva su nombre les ha dado acceso a sus archivos; han hablado con gente que trabajó en sus talleres; han leído todos los libros sobre el creador que han caído en sus manos; han visto y vuelto a ver ‘El hilo invisible’, la película dirigida por Paul Thomas Anderson en la que el personaje interpretado por Daniel Day-Lewis es un trasunto de Balenciaga. “Nosotros queremos mostrar su viaje vital y profesional. En Balenciaga la revolución estaba en la continuidad. Parecía que iba en llano pero siempre iba subiendo”, explica con una metáfora ciclista Arregi. Para ello han contado con el asesoramiento de Miren Arzalluz, directora del Museo de la Moda de París ubicado en el Palais Galliera. “Muchos de los periodistas, clientas o artistas que conocieron a Balenciaga han dejado sus particulares testimonios sobre el modisto en artículos, libros y autobiografías varias, mostrando una visión de su vida y personalidad más idealizada que real”, señala Arzalluz en su libro ‘Cristóbal Balenciaga. La forja del Maestro (1895-1936)’ (Ed. Nerea). Y la labor de los directores está siendo recoger esas historias fragmentadas para dar su visión personal.

De él se cuenta que nació en una familia humilde, de padre marinero y madre costurera, que logró su primer encargo cuando se acercó de chaval a la marquesa de Casa Torres y le dijo que podía replicar uno de sus lujosos conjuntos… “Ves que hay mucha fantasía”, reconoce Goenaga. Porque sí, el padre de Balenciaga fue hombre de mar, pero también alcalde de Getaria.

El icono y la aristocracia
El hermetismo que rodeó siempre al creador ha sido un reto, pero también un punto de partida para abordar las contradicciones que le rodearon. De ellas se ha empapado Alberto San Juan. Se sienta a comer en la cantina del estudio caracterizado como Balenciaga. Sigue moviéndose con los gestos delicados del costurero que se veían en los monitores del rodaje momentos antes, cuando grababa una escena en la que Balenciaga cogía unas tijeras para arreglar la manga de un vestido bajo la atenta mirada del actor belga Thomas Coumans, que en la ficción encarna a Wladzio D’Attainville, pareja y socio del creador. La ganadora del Goya Karmele Soler ha tardado una hora y cuarto en maquillar a San Juan para que sea “como el Cristóbal de 42 años”; dice que cuando lo tiene que caracterizar a los 76 puede tardar hasta dos. “La experiencia de las contradicciones la tengo muy presente, porque soy consciente de ella en mi vida real”, apunta el actor. En la serie, se mete en la piel del modisto que vistió a la aristocracia del San Sebastián de los años veinte, pero también a Jackie Kennedy y a ricas herederas estadounidenses como Bunny Mellon. El creador del icónico traje de novia de Fabiola de Mora y Aragón para su boda con el rey Balduino de Bélgica en 1960 y el de Carmen Martínez-Bordiú, nieta de Franco, para su enlace con Alfonso de Borbón en 1972. El innovador que siempre vestía igual, con un traje clásico, pero inventó siluetas que redefinieron la moda, como las líneas barril y saco o los vestidos túnica y ‘baby doll’. El gurú que cuando tenía 73 años y nada que demostrar afrontó el reto de uniformar a las azafatas de Air France. “A mí esto me resultó muy llamativo, cómo una persona que siempre hizo alta costura intenta hacer algo diferente a esa edad, cercano al ‘prêt-à-porter’, una última intentona al final de su carrera”, subraya Garaño.

“Hacemos una construcción de un personaje basado en una realidad pero que no deja de ser ficticio. Y es muy rico en sus contradicciones. Es homosexual y a la vez católico de misa diaria en un tiempo donde no podía vivir la homosexualidad con libertad. Es un tipo que defiende con firmeza su derecho a ser apolítico en un momento en el que suceden la Guerra Civil en España y la Segunda Guerra Mundial en Europa, cuando se enfrentan el fascismo y la democracia, nada menos. Se trata este conflicto también, la imposibilidad de que la vida no te salpique”, reflexiona San Juan. Ese afán de control que será el eje del relato se plasma de manera especial en su relación con los tejidos. “Es un perfeccionista, nunca satisfecho, siempre buscando ir más allá y tener un control total, hasta el punto de inventar una tela”, subraya el actor, que no sabía nada de costura antes de enfrentarse a este personaje. “Solo había enhebrado alguna aguja para mi madre de pequeño”, admite, “y con la moda tenía el prejuicio de asociarla a un mundo más superficial, de apariencia”.

La tela a la que se refiere San Juan es el gazar, que Balenciaga desarrolló en 1957 junto al empresario textil suizo Abraham. En la serie se podrá ver ese tejido, que la responsable de vestuario, Bina Daigeler (nominada al Oscar por ‘Mulán’) ha adquirido para poder replicar algunos de los modelos originales del maestro de Getaria. Harán alrededor de 150. Porque el vestuario es una de las bazas del proyecto. Daigeler y Pepo Ruiz Dorado supervisan uno a uno a los figurantes que llevarán esas creaciones. Justo acaba de entrar en su improvisado taller —abarrotado de prendas y complementos— una mujer que encarna a una de las clientas de Balenciaga. Viste traje de chaqueta rojo, con sombrero a juego y guantes blancos. Todo está en su sitio. “Fuimos al archivo de Balenciaga en París y hemos intentado traer tejidos de París, Londres, Italia y de una tienda de sedas de Madrid. Ahora los figurinistas nos encontramos con el problema de que después de la pandemia hay una escasez de telas muy grande, es complicado encontrar proveedores. Y el Brexit también nos afecta”, explica Daigeler. Esas dificultades no se aprecian cuando se ve el resultado, creaciones que en pantalla parecerán auténticos ‘balenciagas’. En la serie se verán desfiles, los directores recalcan que “la plasticidad” del mundo de la moda hace que resulte muy atractivo para llevarlo al universo audiovisual; películas clásicas como ‘Falbalas’ (1945) o ficciones recientes, como la serie ‘Halston’, lo demuestran. Además, Balenciaga es sinónimo de atemporalidad. “Lo que más me ha impresionado es ver modelos que creó que tienen 80 años y son totalmente actuales”, apunta Ruiz Dorado. Para los figurinistas, es un reto emular a este referente, a quien Christian Dior llamó “el Maestro de todos nosotros”. “Hoy en día el nivel de recreaciones de época en las series es muy alto. Y ser fiel y hacer un trabajo digno de Cristóbal Balenciaga es una presión muy grande”, indica Daigeler.

Porque su legado no pierde actualidad. La ‘maison’ que lleva su apellido recuperó su línea de alta costura en 2021, tras 53 años apartada de estos desfiles, de la mano del actual director creativo, Demna [Gvasalia, de origen georgiano y mente detrás de Vetements], que insiste en mantener el espíritu del fundador en la firma. Lo demostró el pasado julio en las pasarelas de la alta costura parisina, donde desfilaron Nicole Kidman, Naomi Campbell o Kim Kardashian, ‘realeza’ contemporánea. Coincidiendo con el ‘show’, la marca reabrió la tienda que en 1937, cuando se mudó a París dejando atrás la Guerra Civil, inauguró Cristóbal Balenciaga en el número 10 de la lujosa Avenue George V. En un estudio de Oiartzun, esos salones pueden verse ahora como recién estrenados.

lunes, 5 de febrero de 2018

#hemeroteca #besos | Por qué la imagen de dos hombres heterosexuales besándose con fines cómicos es ofensiva

Imagen: El País / El beso de Ernesto Sevilla y Joaquín Reyes en la gala de los Goya

  Por qué la imagen de dos hombres heterosexuales besándose con fines cómicos es ofensiva.
Ya sean concursantes de 'OT', el presentador James Corden o Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla en los Goya, el mundo se empeña en perpetuar un chiste despreciativo.
Guillermo Alonso | ICON, El País, 2018-02-05
https://elpais.com/elpais/2018/02/05/icon/1517830105_823742.html

Hubo en la gala de los Goya celebrada el pasado sábado y emitida por RTVE ante una audiencia de 3.086.000 espectadores dos planos de hombres besándose en la boca. Uno fue natural y espontáneo: el de Mikel Serrano (ganador del Goya a la Mejor Dirección de Arte por ‘Handia’) y su marido Stefan, al que dedicó el premio. Otro fue entre los dos presentadores de la gala, Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla, dos hombres heterosexuales que durante el ‘sketch’ en el que se incluyó el beso aparecían caracterizados como si se acabasen de hacer un estiramiento, de maquillar excesivamente y de insertarse colágeno en los labios. Ese beso entre dos hombres heterosexuales, en pleno 2018, pretendía hace reír.

El caso no es aislado. El beso en la boca entre hombres heterosexuales es una gracia que se ha repetido durante décadas, que en algún momento pudo tener cierta capacidad de pasmo, pero que hoy languidece en los contenedores de los chistes caducos que nos empeñamos en seguir consumiendo. En la última semana muchos espectadores de ‘Operación Triunfo’ han reprendido a través de las redes sociales a dos concursantes del programa (el compostelano Roi Méndez y el ourensano Luis Cepeda) por una serie de imágenes subidas a las redes sociales de ambos.

Roi colgaba una fotografía en la que los dos compañeros (heterosexuales y con novia) se besaban en la boca. Cepeda, una imagen en la que los dos se tocaban el culo. Después otra en la que tocaban el trasero a Naim Thomas, concursante de la primera edición del programa. Este artículo de la web LGTBQI Estoy Bailando resumía muy bien por qué las imágenes no eran divertidas, por qué no tenían el carácter normalizador que seguramente tanto Roi y Cepeda buscaban en ellas y recogía un ‘tuit’ que sintetizaba a la perfección cuál es el problema:

Awarcate, 2018-01-26: Normalizar es la conversación que tuvieron Marina y los Javis sobre el colectivo. Que llaméis "normalizar" a que dos personas cisheterosexuales se den un beso y lo suban a las redes sociales en un contexto de broma realmente me hace pensar que no tenéis ni idea.

Awarcate, 2018-01-26: Que me gustaría saber cuántos de los que decís que es una reacción exagerada pusisteis a parir a Dani Rovira cuando se subió al escenario de los Goya con unos tacones para "normalizar" el papel de la mujer. ES LO MISMO.


Efectivamente, intentar solidarizarse con un colectivo recurriendo a un lugar común (que las mujeres llevan tacones, que los homosexuales se tocan el culo) es algo tan equivocado como peligroso, sobre todo cuando la imagen pretende, a su vez, intentar despertar las carcajadas. La reivindicación a través del humor es necesaria, pero es incompatible que aquello que se reivindica se convierta a la vez en una caricatura. No se puede normalizar nada a la vez que se busca con ello un efecto cómico.

El humorista y presentador británico James Corden, conductor de los últimos Grammy y famoso globalmente por el espacio ‘Carpool Karaoke’. incluído en su programa nocturno ‘The late late show with James Corden’. En este espacio, donde se sube a un coche a cantar con estrellas del pop, besó en la boca al cantante Harry Styles, excomponente de One Direction. Corden es heterosexual –está casado con la productora de televisión Julia Carey y tienen tres hijos–. Styles tiene en su haber una abultada lista de conquistas femeninas y en 2013 negó ser bisexual en una entrevista en la edición británica de la revista masculina ‘GQ’.

Pero cuatro años después, promocionando su debut en solitario tras la separación de la banda, afirmó al tabloide inglés ‘The Sun’ que nunca había "tenido la necesidad" de autoetiquetarse ni de dar explicaciones. Dejó así un halo de misterio que muchos percibieron no como una salida del armario, sino como un cable que el cantante estaba echando a muchos seguidores que se sentían confusos sobre su sexualidad, demostrando que no hay que posicionarse ni sentirse en un lugar inamovible en cuestiones sexuales y amorosas.

En todo caso, aquel beso no gustó. Sobre todo porque James Corden ha convertido el besar a otros hombres en un chiste recurrente de su repertorio. Lo ha hecho con Harry Styles, con el presentador radiofónico Nick Grimshaw, con el humorista David Walliams, con el actor Joseph Gordon Lewitt y con el intérprete de Harry Potter, Daniel Radcliffe, entre otros. A menudo, estos besos van acompañados de una pluma impostada. No es solo un chiste ofensivo desde un punto de vista social: es nefasto desde un punto de vista humorístico.

Si estos gestos entre hombres heterosexuales buscan demostrar que hay una nueva generación –no necesariamente biológica, pues a James Corden y Roi los separan 16 años– que está dispuesta a remover esa roca llamada virilidad que durante décadas pesó como una losa, fantástico. Si quieren demostrar que el contacto entre hombres, la celebración de la pluma y la adopción de ciertos comportamientos considerados hasta ahora femeninos ya no son tabú entre hombres heterosexuales, grandioso.

El problema llega al querer convertirlo en un chiste o, al menos, al provocar risas entre los espectadores que lo presencian. Los besos entre hombres no son graciosos. Son solo besos. Curiosamente este chiste no tiene poder alguno si se hace entre mujeres. Dos mujeres heterosexuales besándose en la boca pueden pasar por dos amigas cercanas que se demuestran su cariño o, más probablemente, una escena que busca excitar al espectador heterosexual masculino. Nadie se ríe, porque no entra en juego el elemento de la hombría rota.

Para explicarlo sencillamente: el beso de Mikel Serrano y su marido, una pareja que se muestra su cariño, normaliza. El beso entre Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla, dos hombres heterosexuales que buscan una carcajada, ofende. El beso entre los concursantes Agoney y Raoul en el escenario de ‘Operación Triunfo’, dos hombres que independientemente de su condición sexual interpretaban una canción en la que estaban enamorados, normaliza. Los besos y caricias entre el ‘youtuber’ Jorge Cremades y sus amigos en vídeos que tienen nombres como ‘Cuando eres jodidamente gay’ son, sencillamente, lamentables y propios de otra era.

Hay que reírse de todo y especialmente de uno mismo. Por eso sería un soplo de aire fresco que el humor en España empezase a romper la fórmula ‘machirula’ y humoristas gais, lesbianas, bisexuales y transexuales saliesen de los circuitos ‘underground’ para comenzar a hacer chistes sobre su propia realidad. Todo lo crudos que quieran. Como han hecho Ellen DeGeneres, Sandra Bernhard, Stephen Fry o Matt Lucas.

Incluso un país con ciertos reparos en cuanto a los derechos LGTBQI como México –donde una iniciativa del presidente Peña Nieto para legalizar el matrimonio igualitario fue rechazada en 2016– ha visto como un cómico, Manu Nna, ejecutaba uno de los ‘shows’ con chistes gais más crudos, bestias y divertidos que hemos visto en mucho tiempo (está en Netflix, no se lo pierdan). Del mismo modo que el humor feminista ha empezado a ganar terreno con ‘shows’ imprescindibles como ‘Deforme Semanal’ o ‘Feminismo para torpes’, dejemos que sean los miembros de la comunidad LGTBQI los que conviertan sus propios besos en un ‘gag’.

Y, después, cuando las muestras de cariño entre personas del mismo sexo ya sean algo aceptado y natural, volvamos a besarnos todos con todos.

domingo, 4 de febrero de 2018

#hemeroteca #visibilidad | La gente no puede dejar de hablar de estas doce cosas de la gala de los Goya 2018

Imagen: Twitter / El beso de Stefan y Mikel en la gala de los Premios Goya
La gente no puede dejar de hablar de estas doce cosas de la gala de los Goya 2018.
Se echó de menos a Dani Rovira; el beso gay; la sorpresa de Paquita Salas; dónde está Penélope; los chistes que nadie entiende...
Juan Sanguino | El País, 2018-02-04
https://elpais.com/elpais/2018/02/03/icon/1517688563_173521.html

En contra de lo que predijo Leticia Dolera, la noche no acabó siendo "un campo de nabos feminista precioso". La estadística más llamativa de la noche de los Goya 2018 fue que las mujeres dirigen un 7 % de las películas españolas y ayer ganaron un 100 % de los premios de dirección. Las victorias de Carla Simón (‘Verano 1993’) e Isabel Coixet (‘La librería’) sirvieron para que las reivindicaciones feministas no se quedaran en frases hechas, chascarrillos y abanicos y la Academia demostrase el movimiento andando: la mejor forma de apoyar a las mujeres de nuestro cine es dándoles la visibilidad que merecen.

Rebeldía, resistencia y amor. Eso pidió la actriz chilena Daniela Vega al recoger el Goya a la Mejor Película Iberoamericana para ‘Una mujer fantástica’ y de eso tratan las tres películas ganadoras de la noche: ‘La librería’, ‘Handia’ y ‘Verano 1993’. Con tres premios, ‘La librería’ se convirtió en la segunda ganadora de mejor película con menos galardones (por detrás de ‘Amantes’, que en 1991 ganó solo mejor película y mejor director) y, con 10 victorias, ‘Handia’ batió el agridulce récord de ‘Un monstruo viene a verme’ a la película más galardonada de la historia de los Goya que no gana mejor película.

Estos fueron los temas más comentados de la gala...

¿Los peores presentadores de la historia?
En Twitter la gente es muy exagerada y tiene muy mala memoria, de ahí que todo nos parezca "lo mejor" o "lo peor" de la historia. Pero, cerrando con una estadística más, Ernesto Sevilla y Joaquín Reyes, los presentadores de la gala, fracasaron en todos y cada uno de los intentos de hacer humor. El evidente nerviosismo de Sevilla anuló su ritmo cómico, especialmente cada vez que Reyes le dejaba solo sobre el escenario para ir a hacer cosas tan graciosas como vomitarle a El Langui en la cara. Las galas de premios suelen ser aburridas como concepto, pero esta resultó incómoda por culpa de una ristra de chistes que combinaban el mínimo común denominador ("los Javis, los Javis, los Javis; qué bien que no os llaméis los Gregorios") con un supuesto sarcasmo ("no sé si es peor escuchar una posesión diabólica o escuchar a Héroes del Silencio") y que no funcionaron en ninguno de los dos niveles.

Vuelve, por favor, Dani Rovira
El público que asistió a la gala se rio poco: los planos de la retransmisión del patio de butacas fueron un escaparte de actores, actrices y directores con cara de aburrimiento. Hubo muchos que no entendieron en absoluto los chistes, como fue el caso de Maribel Verdú. Joaquín Reyes, saltándose todas las reglas del humor (que total, qué más daba ya) detuvo la gala para explicarle el chiste a Maribel. Ella siguió sin entenderlo.

Cuatro guionistas hicieron falta para escribir un total de cero bromas divertidas (rescatando, eso sí, el sketch autoconsciente de las musas inspirando a directores protagonizado por las espléndidas Miren Ibarguren y Marián Hernández) que incluyeron casposos chistes sobre cómo "los vascos no follan" (error: el beso con su marido dejó claro que Mikel Serrano sí) y la enésima referencia al anuncio de la lotería con Raphael y Montserrat Caballé que dirigió Pablo Berger hace cinco años.

Independientemente de quién ganase los premios (y cabe destacar que el verdadero ganador de la noche fue el pelo de David Verdaguer) quien perdió fue el público. Todo para que, por encima de la victoria de ‘La librería’, la gran sorpresa de la noche fuese que acabásemos echando de menos a Dani Rovira.

La guionista que reivindicó a Woody Allen como "un artista genial"
Hay dos mujeres en este planeta a las que les ha venido regular que la opinión pública decida, 25 años después, condenar a Woody Allen por los abusos que supuestamente perpetró sobre su hija Dylan: Kate Winslet, la protagonista de su última película (‘Wonder Wheel’), que se ha pasado toda la promoción sin saber qué responder ante la polémica de la que se libraron docenas de actrices antes que ella; y Laura Gost. La guionista del corto animado ‘Woody & Woody’ agradeció el premio Goya aclarando que lo escribió hace tres años y que considera a Allen "un artista genial". Los premios siempre llegan cuando menos te lo esperas y, a veces, cuando peor te vienen.

Emily Mortimer pasó las tres horas más aburridas de su vida
Un clásico anual de los Goya es traer actores extranjeros a la gala para no solo no premiarles sino además hacer los típicos chistes de guiris que ellos no van a entender. "Espera, Emily Mortimer, que Paco Plaza se ha quedado mortimer" le explicaba el presentador, Ernesto Sevilla, a la protagonista de ‘La librería’, dirigida por Isabel Coixet. Sentada al lado de Mortimer, Coixet le iba traduciendo las bromas, pero Emily no las entendía y no se trataba de un obstáculo de traducción: el resto del público tampoco se reía.

Marisa Paredes se reivindicó a sí misma
El 40 % del discurso de la galardonada con el Goya de Honor, Marisa Paredes, se dedicó a recordarnos que era la primera vez que le daban uno. Paredes, que lleva 58 años dignificando el cine español, solo ha estado nominada en dos ocasiones (por ‘Cara de acelga’ y ‘La flor de mi secreto’) de manera que el vídeo repaso a su carrera funcionó como un muestrario de todas las interpretaciones icónicas por las que no fue siquiera nominada. Nadie podrá igualar el discurso de Antonio Banderas hace tres años, cuando hizo una poética reflexión sobre su vida y su trayectoria y le pidió disculpas a su hija Stella del Carmen por haber estado más ausente de lo que le habría gustado, pero Marisa Paredes ni siquiera ha hecho el intento de contar algún relato más allá de recordar su etapa como presidenta de la Academia y su discurso de "No a la guerra" afirmando que volvería a hacerlo.

Un beso gay en la televisión pública
El ganador del Goya a la Mejor Dirección de Arte por ‘Handia’, Mikel Serrano, celebró su victoria besando a su marido y dedicándole el premio "a Stefan, Ich Liebe Dich". Una naturalidad mucho mayor que la de Antonio Resines y Pere Ponce cuando en 1997, durante una gala en la que todas las parejas de presentadores se besaban antes de entregar el premio, bromearon sobre que ellos no lo iban a hacerlo y luego acabaron atreviéndose entre coñas y risas incómodas.

Paquita Salas debería presentar la gala el año que viene
Brays Efe interpretó a la representante de actores que protagoniza (y da nombre a) ‘Paquita Salas’, la serie de Javier Calvo y Javier Ambrossi que estrenará su segunda temporada en Netflix a finales de año. Por fin la industria de cine español empieza a reírse de sí misma: Paquita, un personaje inventado, es lo más auténtico que pisó anoche el escenario de los Goya. Ella personificó el entusiasmo, las ganas y la caspa del sector con más cariño que mala leche y desconcertó a millones de espectadores que no tenían ni idea de quién era ni de por qué insistía en que las actrices "se hicieran unos Pasapalabras" si querían seguir siendo relevantes.

¿Pero dónde está Penélope?
Justo cuando Paquita Salas bajó al patio de butacas a codearse con la nobleza del cine español, el asiento de Penélope Cruz estaba vacío. Esta bomba de humo (o, como se le llama ahora, ‘ghosting’) demostró que Cruz es tan superestrella que hasta cuando se ausenta destaca. La actriz encajó con humor las referencias a su prueba para presentar el programa de Telecinco ‘La quinta marcha’ a principios de los 90 y a su participación en ‘Zoolander 2’, pero el chiste que más gracia le hizo fue el de Ernesto Sevilla sobre las rimas que se pueden hacer con "Goya". Al fin y al cabo ella, además de ser la mayor estrella que ha dado nuestro país, es de Alcobendas.

El discurso de los vicepresidentes dirigido a los políticos presentes
Un clásico de la gala es el discurso del presidente de la Academia alternado con planos de las caras de los políticos escuchando críticas a su gestión. Hace años resultaba incómodo, ahora es una parada anual obligatoria. Ante la baja por enfermedad de la presidenta Yvonne Blake, los vicepresidentes Mariano Barroso y Nora Novas animaron a sus compañeros de profesión a no dejar de soñar por mucho que ni las subvenciones públicas ni el 21 % de IVA cultural lo facilitasen. Pedro Sánchez, Cristina Cifuentes, Íñigo Méndez de Vigo (que replicaba el discurso con gestos como si estuviera en una boda), Albert Rivera, Manuela Carmena o Pablo Iglesias, sentado al final de la sala, escucharon con atención las quejas de los vicepresidentes. Iglesias aclaró en Twitter que "no estaba castigado" sino que la silla de su compañero Pablo Echenique no podía acceder al patio de butacas central. Mariano Rajoy, por su parte, también utilizó la red social para dar la enhorabuena a todos los premiados. Así, en general: a todos.

¿Solo trabaja una mujer como cámara en Televisión Española?
Por alguna razón, cada vez que había una reivindicación feminista (y hubo muchas) la realización intercalaba un plano de la misma mujer detrás de una cámara. Es de suponer que la intención era demostrar que en el ente público trabajan mujeres operarias, pero tras seis planos repetidos los espectadores empezaron a sospechar que si solo enfocaban a esa es porque no había más.

"Isabel, te queremos tal y como eres"
Precisamente de las señoras de mediana edad, ese demográfico que siempre ha apoyado el cine español, se acordó Isabel Coixet en su discurso. También le agradeció a su madre, en uno de los relatos más naturales e involuntariamente feministas de la noche, convencer a su padre de que "dejase a la niña leer, que de algo le servirá". Luego explicó, dios sabe por qué, que su madre estaba más delgada que Julita Salmerón. Y cuando subió por tercera vez al escenario el productor de ‘La librería’ (Adolfo Blanco) le dijo "Isabel, te queremos tal y como eres", que es lo más bonito que te puede decir alguien. Especialmente si es tu jefe.

¡Viva Julita Salmerón y su discurso!
En una noche que celebró a las mujeres de la profesión, una de sus máximas estrellas fue un ama de casa (pero no por ello menos artista): Julita Salmerón, protagonista del documental ganador y madre de su director Gustavo Salmerón, brilló más que nadie contando cómo había perdido seis kilos para la ceremonia, lo insignificante que se sentía entre tanta estrella (Javier Bardem, dijo, es el segundo hombre más guapo del mundo después de su marido) y que no sabía dónde iba a poner ese Goya. Y cualquiera que haya visto ‘Muchos hijos, un mono y un castillo’ sabe lo difícil que son esas tres cosas para ella.

Impagable Julita Salmerón: gracias por ser lo mejor de la noche.

#hemeroteca #cine #visibilidad | El navarro Mikel Serrano, Goya a la mejor dirección artística por 'Handia'

Imagen: Noticias de Navarra / Mikel Serrano con el Goya a la mejor dirección artística por 'Handia'
El navarro Mikel Serrano, Goya a la mejor dirección artística por 'Handia'.
EFE | Noticias de Navarra, 2018-01-04

http://www.noticiasdenavarra.com/2018/02/04/ocio-y-cultura/cultura/el-navarro-mikel-serrano-goya-a-la-mejor-direccion-artistica-por-handia

El navarro Mikel Serrano ha sido reconocido con el Goya a la mejor dirección artística por ‘Handia’, la película más premiada de la 32 edición de estos premios, con diez galardones.

El pamplonés ha agradecido en euskera y castellano la oportunidad que se le ha brindado con este proyecto y ha compartido el galardón con quienes le han acompañado esta iniciativa, para concluir con un agradecimiento especial, en alemán, a su marido.

A este galardón también optaban Alain Bainée por ‘Abracadabra’, Llorenc Miquel por ‘La Librería’ y Javier Fernández por ‘Oro’.

‘Handia’ de Jon Garaño y Aitor Arregi es la película que ha cosechado más premios en la gala celebrada la pasada noche, pero la gran triunfadora ha sido ‘La librería’, de Isabel Coixet, que ha ganado los de mejor película, mejor dirección y guion adaptado. 


Mikel Serrano Lecea, Premio Goya 2018 a aa Mejor Dirección Artística por ‘Handia’: “Formar parte de ‘Handia’ fue una locura maravillosa que repetiría una y otra vez”.
Bea Ciordia | Noticias de Gipuzkoa, 2018-02-06
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2018/02/06/ocio-y-cultura/formar-parte-de-handia-fue-una-locura-maravillosa-que-repetiria-una-y-otra-vez

Ni en sus mejores sueños podía imaginar Mikel Serrano Lecea (Iruñea, 1975) que el pasado sábado por la noche se subiría al escenario del Marriott Auditorium Hotel de Madrid para recoger un ‘cabezón’ frente a la ‘crème de la crème’ de la Academia del Cine español, que se vistió de gala para celebrar la 32º Edición de los Premios Goya.

La pasión de Serrano por el cine, sin embargo, viene de lejos: tras completar sus estudios obligatorios en la ikastola San Fermín, el iruindarra se matriculó en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco de Bilbao, donde educó su gusto estético durante cuatro años.

Su primera gran oportunidad en el mundo del atrezzo llegó con ‘Loreak’ (2014), dirigida por Jon Garaño y Jose Mari Goenaga, aunque ha sido ‘Handia’ el filme que le ha coronado como uno de los grandes directores de arte del panorama estatal.

- El Goya que recibió el sábado es el primero de su vida. ¿Qué supone este reconocimiento?
- Es algo increíble porque, por un lado, supone un reconocimiento muy importante a nivel técnico y profesional, y, por otro, te da visibilidad dentro del mundo cinematográfico español.

- ¿Cómo vivió la gala del pasado sábado?
- Al principio estaba muy nervioso, sobre todo cuando llegué a la alfombra roja, pero conforme avanzaba la gala fui tranquilizándome poco a poco. Me ayudó mucho hablar con el resto de nominados de mi categoría, que son unos profesionales maravillosos y que se merecían el premio tanto como yo. De hecho, cuando abrieron el sobre del ganador y pronunciaron mi nombre en voz alta, no podía creérmelo. Fue todo bastante surrealista.

- ‘Handia’ se ha convertido en la tercera película más premiada de la historia de los Goya, aunque se escaparon los galardones de Mejor Película y Mejor Dirección. ¿Qué valoración hizo ayer el equipo tras finalizar la gala?
- En ese momento no hicimos ningún tipo de balance de la película ni de nuestro trabajo, ya que lo único que queríamos era disfrutar de la gala y del éxito de ‘Handia’. Más allá de si el reparto de premios fue justo o no, todos los miembros del equipo éramos conscientes de la calidad de los proyectos seleccionados en cada categoría. El hecho de que ‘Handia’ estuviera nominada a trece Goyas era una auténtica barbaridad, y, aunque nos hubiera encantado hacer pleno, sabíamos que eso era muy complicado. En lo que a mí respecta, formar parte de ‘Handia’ fue una locura maravillosa que repetiría una y otra vez.

- ‘Handia’ es su segundo trabajo junto a Jon Garaño y Aitor Arregi tras ‘Loreak’.
- Trabajar con los dos ha sido una experiencia muy gratificante; además, siempre estaré en deuda con Garaño y con Goenaga por haber dirigido un proyecto tan bonito como ‘Loreak’ y por haber confiado en mí para estrenarme como director artístico.