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miércoles, 26 de febrero de 2020

#hemeroteca #feminismo #politica | Beatriz Gimeno: “El feminismo tiene que ser capaz de centrarse en los grandes consensos”

Imagen: El Salto / Beatriz Gimeno
Beatriz Gimeno: “El feminismo tiene que ser capaz de centrarse en los grandes consensos”.
Ha sido diputada en la Asamblea de Madrid y presidenta de la FELGTB. El pasado 31 de enero, tomó posesión de su cargo como directora del Instituto de la Mujer, que quiere llevar al centro de Madrid y convertir en un ‘think-tank’ feminista.
Patricia Reguero | El Salto, 2020-02-26
https://www.elsaltodiario.com/feminismos/beatriz-gimeno-entrevista-directira-instituto-igualdad

“No me sorprende recibir críticas por mis posturas y, además, he dicho tanto y he escrito tanto que no puedo desdecirme, ni querría hacerlo”, explica Beatriz Gimeno a El Salto. Gimeno habla sobre prostitución desde la postura abolicionista que siempre ha defendido y se expresa con claridad sobre el uso del término “personas gestantes” o a favor de una Ley Trans. Ha sido diputada en la Asamblea de Madrid, presidenta de la FELGTB y es autora de ensayos sobre lactancia, prostitución y sexualidad. El pasado 31 de enero tomó posesión de su cargo como directora del Instituto de Igualdad, dependiente del Ministerio de Igualdad que dirige Irene Montero.

Gimeno fue, además, una de las pocas personas con cargos públicos en Podemos que habló en favor de las madres de Infancia Libre, la asociación de madres a la que la Policía investigó por constituir una trama criminal, argumento que desechó un informe de la Fiscalía Provincial de Madrid. “Recibí a las madres de Infancia Libre como diputada y volvería a hacerlo en mi nuevo cargo”, asegura.

Entre sus planes como directora del Instituto de la Mujer está devolver este organismo al lugar que ocupó alguna vez: uno desde el que servir de escuela de pensamiento feminista que permee las políticas públicas. El plan para poner en el centro el Instituto pasa también por cambiarlo de ubicación y de nombre.

En el acto de toma de posesión me llamó la atención que Irene Montero, al darte la bienvenida, habló de sus “discrepancias” contigo. ¿En qué discrepas con la ministra?
Concretamente no lo sé, no lo hemos hablado. Supongo que será más de una, porque somos de dos generaciones distintas y ya he aprendido que en el feminismo funciona mucho una cuestión generacional. Creo que explícitamente se puede referir al tema de la lactancia materna, porque yo escribí un libro que ella leyó cuando estaba embarazada y me escribió una nota muy elogiosa de mi libro diciendo que le había gustado mucho, pero que discrepaba en algunas cuestiones; seguramente era un guiño y se refería a eso.

Allí Montero pidió una “alianza feminista” para hacer frente a esta legislatura. ¿Es posible en el contexto actual esa alianza total?
Tiene que ser posible. Quizá no con todo el movimiento, pero sí con la inmensa mayoría. Tiene que ser posible porque lo que está enfrente es una extrema derecha internacional centrada en recortar derechos a las mujeres y en hacer un discurso antifeminista y claramente misógino. En este momento, el feminismo tiene que ser capaz de centrarse en los grandes consensos. Parece, muchas veces, que centrarse los consensos quiere decir olvidar lo que no lo es: no. Quiere decir que hagamos alianzas en lo que se refiere a los consensos y que sigamos trabajando cada una lo que no es objeto de consenso, tanto en el movimiento como en las instituciones... Tiene que ser posible por lo menos con la gran parte, porque nos estamos jugando mucho y todo lo que no sea fortalecerse ahora y avanzar puede significar un retroceso a corto plazo.

Empieza a parecer un mantra vacío esto de “que vienen los malos”. ¿Por qué tenemos que tener miedo las mujeres a la extrema derecha?
Por todo. Primero, porque intentarán si gobiernan, y así ocurre allá donde lo hacen, recortar derechos y ayudas necesarias. Estamos viendo en Murcia el pin parental, estamos viendo la dificultad de impartir en las escuelas educación afectiva y sexual, coeducación en igualdad de género... cosas que creo que son muy graves. Eso es aquí, pero cuando gobernaron intentaron recortar al derecho al aborto.

Luego, porque eso que se llama “guerras culturales” a veces se desliga de las “guerras materiales”, entre comillas, como si fueran menos importantes. Sabemos que no: la hegemonía cultural muchas veces tiene que ver con la materialidad de la vida. Cuando una visión se convierte en hegemónica, eso no es meramente cultural: eso es material y tiene que ver con derechos y con dónde pones el foco de las políticas. Y, entonces, creo que las políticas de la extrema derecha, además de esa supuesta guerra cultural —que yo no creo que sea cultural— perjudican mucho la vida en general y las mujeres especialmente. Eso lo sabemos. Sabemos que el neoliberalismo dificulta a todo el mundo, pero la vida de las mujeres la hace mucho más difícil.

En el acto de toma se posesión se lanzaron guiños al movimiento feminista. ¿No entra en tensión el movimiento con las instituciones?
Sí entran en tensión, pero tampoco lo conozco porque yo llevo unas semanas en la institución y es la primera vez en mi vida que estoy en las instituciones. Todavía no he tomado plena consciencia de la enorme diferencia entre ser movimiento y estar en las instituciones. Supongo que en las instituciones lo que te encuentras son límites constantemente.

El movimiento feminista y el movimiento LGTB pueden pedir y pedir y luchar por ello sabiendo que las instituciones te van a poner límites, y por tanto creo que en el movimiento tienes que llevar siempre propuestas de máximos, porque ya vendrán las instituciones a recortar. Y ahora me toca estar aquí, recortando las peticiones y poniendo límites. Llevo muy poco tiempo y creo que sí que chocan, pero esto es así no solo con el movimiento feminista sino con todos los movimientos. Esto en Podemos lo estamos experimentando todos y todas desde que entramos en el Gobierno y en las instituciones.

¿Entrar en política para asumir límites no es un poco frustrante?
Estos límites los asumo ahora aquí, pero ya los asumía en la Asamblea de Madrid y supongo que mis compañeros y compañeras en todos los parlamentos. Es frustrante, pero al mismo tiempo también se da la posibilidad de hacer algo. Así que, por una parte, es frustrante pero por otra parte es lo contrario, porque puedes hacer algo realmente aunque no sea todo lo que querías. Tiene una parte de ilusión.

Una fácil: ¿para qué sirve el Instituto de la Mujer y la Igualdad de Oportunidad?
Pues no es tan fácil, yo misma me he sorprendido de la cantidad de cosas que hace, muchas muy desconocidas. La parte que más me interesa —aunque no es que lo otro no me interese— es la que tiene que ver con el conocimiento. Queremos hacer una escuela de pensamiento feminista, queremos hacer algo parecido a un think-tank feminista. Queremos estar presentes en los cursos de verano. Queremos que el Instituto se convierta en un centro de debate y que los debates que se dan dentro del movimiento feminista se puedan dar también aquí contando con medios. Queremos que los estudios feministas se introduzcan como un área de conocimiento dentro de la universidad para blindar los estudios de género, colaborar con los másters, dar becas... Me gustaría ser quién desarrollara todo esto en este mandato.

“El Instituto estaba muy dejado de la mano de Dios”, y no lo digo yo, son tus palabras en una entrevista en El Diario.
Y luego dije “y del PP”.

Estaba dejado, entonces. ¿Por qué crees que estaba en esa situación y cómo se lo coloca en el lugar que quieres que ocupe?
Está dejado de la mano del PP porque el PP siempre quiso quitarle importancia al Instituto, al feminismo y a la igualdad. Era muy grande como para acabar con él y fue quitando competencias y, sobre todo, presupuesto, con lo cual quedó muy flaquito, aunque con mucha actividad. Es verdad que hacemos muchas cosas, pero a veces cosas muy pequeñas que no tienen suficiente visibilidad, porque el Instituto ha perdido la capacidad de hacer cosas grandes que sean propias del Instituto: una escuela de pensamiento feminista propia, unos cursos o unas jornadas que sean propias y que sean grandes. [El PP] no quería trabajar en feminismo porque lo que le interesaba era trabajar en “igualdad de oportunidades”, que es como los liberales llaman a la igualdad por arriba y no por abajo. De hecho, el PP cambió el nombre al Instituto de la Mujer y añadió “y de la igualdad de oportunidades”, que es redundante. El PP lo dejó y nosotros queremos devolverlo donde creemos que siempre debió estar.

Está en los planes cambiar el nombre y la ubicación. ¿Qué nombre? ¿Dónde?
Seguramente sea “Instituto de las Mujeres” pero está por decidir y, en cuanto la ubicación, creemos que hay que sacarlo de Condesa de Venadito, que es el lugar donde lo llevó el PP, un lugar aislado que no tiene buena comunicación por lo que es difícil que sea accesible. Hay que buscarle un sitio céntrico, que es lo que estamos intentando y algo que ya intentó Soledad Murillo en la anterior legislatura. Es uno de los objetivos que creemos y que debe tener cualquiera que queda reflotar la importancia al Instituto.

Hablas de “mujeres” en plural... ¿Quién es el sujeto del feminismo?
Yo creo que las mujeres, y eso incluye desde luego a las mujeres trans y tampoco es un tema que a mí me resulte muy conflictivo. Si preguntas a la gente en la calle “quién es el sujeto del feminismo”, creo que la mayoría de la gente entiende que serían las mujeres. Es una discusión que me parece muy académica y un poco interesada. Desde el punto de vista académico, claro que se puede debatir: el sujeto del feminismo no ha dejado de ampliarse desde el siglo XIX con la introducción de lesbianas, de mujeres trans, de mujeres racializadas. Entonces, es una cuestión académica que puede ser muy interesante y se puede debatir, pero también creo que la calle la gente entiende que son las mujeres y desde luego las mujeres trans. No me parece tan complicado.

Dices que es un debate académico, pero a mí me parece que no solo. Las primeras críticas que he escuchado contra ti vienen de feministas que te cuestionan precisamente por esto. ¿Te sorprende?
No, sorprenderme no me sorprende. En el feminismo hay debates muy profundos, los ha habido siempre. Si miramos a los años 60, había un enorme debate dentro del feminismo de la igualdad y de la diferencia que era también muy brutal en el sentido de que, a veces, se defendían posiciones absolutamente antagónicas. Cuando esas cesuras se han ido limando, han aparecido nuevos debates que todos y todas, sobre todo todas, conocemos. No me sorprende, creo que es un debate puramente académico en gran parte basado en la ignorancia. Por ejemplo, se critica una Ley Trans cuyo texto definitivo aún no se ha presentado y que se ha dicho que se va a corregir. Muchas veces se critican cosas que no existen en las leyes.

No, no me sorprende. Yo recibo críticas por mis posturas. Tengo posturas muy definidas y he escrito tanto y he dicho tanto que no puedo desdecirme —ni querría hacerlo— y recibo críticas por mi postura con respecto a la prostitución, o respecto los vientres de alquiler, o a mi militancia LGTB, o las mujeres trans. Yo el feminismo no lo entiendo si no es transinclusivo; las mujeres trans están desde siempre y no me parece en ningún caso que sus derechos entren en conflicto con los de otras mujeres. No creo que ampliar los derechos de nadie quite nada. Se trata de ir garantizando y ampliando derechos para todas las personas. Los derechos no entran en conflicto y no se puede hacer competir diversos derechos, eso me parece una barbaridad. Los derechos no están en un mercado donde uno es el más legítimo que otro, hay que garantizarlos todos. Yo soy transinclusiva, la ministra lo es también y, además, tenemos una Dirección General de Diversidad que se ocupará de que los derechos de las personas trans estén garantizados al final de esta legislatura.

¿Te sientes cómoda hablando de “derecho de autodeterminación de género” o de “personas gestantes”?
Los hombres trans son personas gestantes, ni me siento cómoda ni incómoda, eso es una realidad legal y social. Yo quiero decir “mujeres y personas gestantes”, eso lo tengo claro. Pero hay personas gestantes que son hombres. Legalmente son hombres, socialmente son hombres, en su DNI pone que son hombres. Son hombres trans que pueden quedarse embarazados porque no han perdido su capacidad reproductiva, y hay que llamarlos “hombres gestantes”. Entiendo que algunas cuestiones de la realidad trans sean muy desconocidas para gente que no conoce a ninguna persona trans o la evolución de cómo han ido las leyes. Los hombres gestantes ya existen y a la hora de garantizar derechos podrían, por ejemplo, abortar, y hay que garantizar todos los derechos relacionados con la gestación, el parto y la crianza, porque estas personas existen. Ahora, si me preguntas si “personas gestantes” tiene que referirse a todas las mujeres... yo prefiero decir “mujeres y personas gestantes”.

Ya que estamos, vamos a otro jardín feminista que es el de la prostitución. Tú eres abolicionista y la ministra también. ¿Es el Ministerio de Igualdad un Ministerio abolicionista de la prostitución?
Irene ha dicho que ella es abolicionista pero quiere ser prudente porque es muy difícil tomar decisiones en ese campo y, como ella también ha dicho, la prueba es que en todo lo relativo a la prostitución, durante años de Gobierno del PSOE, incluso con mayorías absolutas del Partido Socialista, no se ha tomado ninguna medida grande en dirección a la abolición de la prostitución, sino al contrario. Por ejemplo, el Partido Socialista fue quién sacó la tercería locativa del Código Penal. Despenalizó la prostitución y luego Rajoy lo hizo aún más fácil.

Estamos en el tercer país en consumo de prostitución del mundo. Es un récord muy triste, pero lo cierto es que diversos gobiernos socialistas no han podido o no ha querido hacer nada, incluso con mayorías absolutas de Zapatero, que se declara abolicionista. La ministra quiere ser prudente y no basta con decir “somos abolicionistas, somos un ministerio abolicionista”, sino que vamos a ver lo que podemos hacer.

¿Y en Podemos? ¿No es un debate que se ha ido serpenteando para evitarlo?
No. Hemos tenido debate interno y no me parece justo decir que cuando no se llega a una postura clara o seguimos debatiendo es que se está eludiendo el debate, porque dentro lo hemos tenido y lo seguimos teniendo. Muchos círculos sí han tomado postura y hemos tenido debates internos profundos, por tanto no es que lo estemos dando de lado sino que lo hemos tenido y lo estamos teniendo. Es un debate quizá que no se ha concluido, porque no se ha ganado definitivamente. Creo que el punto de vista abolicionista es mayoritario y la mayoría de los círculos, pero no todos, se han posicionado. No lo hemos eludido: lo hemos tenido y lo estamos teniendo a fondo y con muchas dificultades pero hemos sido capaces de debatirlo con cierta calma.

El único Ministerio de Igualdad que conocemos lo creó Zapatero en 2007, fue muy celebrado y luego lo recortó. ¿Qué se puede esperar de un Ministerio de Igualdad en manos de Podemos?
Fue muy celebrado y con razón. El movimiento feminista tenía mucha ilusión en este Ministerio que se cargaron cuando vinieron los recortes, lo cual también demuestra dónde se recorta cuando vienen mal dadas. Yo me estuve manifestando aquí abajo el día en que salió publicado que lo iban a cerrar. Éramos muy pocas, como unas doscientas mujeres, delante de este Ministerio. Me parecía injusto porque mandaba un mensaje a la sociedad de que la igualdad era poco importante y de que el feminismo era poco importante, teniendo en cuenta que era el Ministerio que menos presupuesto tenía. Es decir, si había que cargarse algo, esto no era lo que más gastaba. Me pareció muy triste que desapareciera y la manera en que desapareció.

El feminismo, o te lo crees o no, pero no puede ser que lo pongas cuando tienes dinero y que cuando hay recortes, justo lo que menos gasta, te lo cargues. Me parece muy triste y recuperarlo era un objetivo. Qué se puede esperar: pues que perdure, que tenga capacidad de cambiar las políticas, de transversalizar el feminismo en todas las políticas públicas, de llevar la iniciativa en muchas cuestiones feministas, en lo que se refiere a la visibilidad del feminismo y del pensamiento feminista en las instituciones decir. Que sea un foco pensamiento y de pensar las políticas públicas.

Has señalado ya dos veces al PSOE...
No, no es señalamiento. Es decir las cosas, porque se nos está exigiendo algo que es evidente que hemos recibido. Por ejemplo, en el tema de la prostitución no es tan sencillo tomar esas decisiones y de que no es tan sencillo es prueba que diversos gobiernos socialistas no han podido, aunque supongo que lo habrán intentado. No me cabe ninguna duda de que las mujeres abolicionistas del PSOE, que llevan muchos años luchando, han intentado por todos los medios sacar posicionamientos o políticas abolicionistas de los distintos gobiernos... Pues no han podido, está claro. No es un señalamiento. Por eso la ministra dice que prefiere ser prudente antes que decir “vamos a hacerlo” y que luego no podamos.

¿El feminismo tiene que redistribiur la riqueza?
El feminismo es anticapitalista, por lo menos el de la cuarta ola. Yo diría que una de sus características es esta, y es lo que hace que el neoliberalismo y la extrema derecha están en contra nuestra. Hay que redistribuirla, por lo menos y para empezar, entre mujeres y hombres. La gente, cuando habla de redistribución de la riqueza, siempre piensa en la clase, pero además de la clase hay que incorporar la variable de género y eso exige políticas públicas muy fuertes de cuidados, de gestión del tiempo y, en definitiva, una socialización de los cuidados.

Tu primera reunión como directora del Instituto de la Mujer ha sido con Sedoac. ¿Por qué ellas? ¿Quiénes son las siguientes?
La primera reunión fue con Sedoac porque yo quise que así fuera. He trabajado mucho con ellas en la Asamblea de Madrid y es un símbolo de que queremos ocuparnos del suelo pegajoso de las mujeres y no tanto aunque también del techo de cristal.

Te quería preguntar por un tema que hemos seguido de cerca en El Salto, el caso Infancia Libre. Eres de las pocas personas que ha apoyado públicamente a las madres de Infancia Libre. ¿Por qué?
Con las madres de Infancia Libre se reunió Isa Serra y enseguida nos dimos cuenta de que eran mujeres que estaban intentando defender a sus hijos y a sus hijas de abusadores sexuales, y que no solo no estaban teniendo cauces para hacerlo sino que esto se estaba volviendo en su contra. Es un tema que empezó Isa Serra, y luego yo lo recogí como responsable de Igualdad de Feminismos en la Asamblea. Isa hizo un discurso moderado en la tribuna de oradores de la Asamblea que generó abucheos, pitos, golpes, incluso por parte de alguna gente del PSOE. Simplemente decía que, tal y como está el sistema montado, es dificilísimo denunciar abusos sexuales de los padres o parientes varones porque están funcionando prejuicios y está funcionando el SAP, y muchas de las instituciones lo que les dicen a las madres que no denuncien porque pueden perder la custodia.

Hay una resistencia enorme por parte de las instituciones a reconocer que los abusos sexuales se dan sobre todo en la familia. Eso es así y no hay más que ver las estadísticas, pero estamos trabajando las violaciones por parte de extraños y se están destapando los abusos sexuales en la iglesia, mientras los abusos en las familias permanecen ocultos. La familia es el gran tabú para una parte de la derecha y para mucha gente. No se trata de decir nada malo acerca de la familia, que muchas veces es un núcleo de resistencia y de vida en épocas neoliberales tan duras, pero también es un núcleo todo tipo de abusos.

Finalmente, hemos visto que la trama no existe y que no son mujeres que estén raptando a sus hijos, sino que simplemente los están defendiendo. Imagínate que eres una madre y sabes que un familiar está abusando de tus hijos, pero te dicen que no lo digas porque te van a pasar a quitar la custodia: pues eso ha pasado.

Las escuchaste como diputada en la Asamblea de Madrid. ¿Las escucharías ahora?
Sí, por supuesto. El tema de los abusos sexuales y la familia es un tabú y es un tema en el que alguna vez vamos a tener que entrar, porque está ahí.

Se ha hablado muchos del puesto de cajera que Irene Montero omitió en su currículum. ¿Qué hay en tu currículum oculto?
He limpiado casas siendo joven y no lo pongo en mi currículum.

domingo, 23 de febrero de 2020

#hemeroteca #feminismo #politica | Beatriz Gimeno: "No se pueden hacer políticas de igualdad si no están dotadas económicamente"

Imagen: El Periódico de Aragón / Beatriz Gimeno
Beatriz Gimeno: "No se pueden hacer políticas de igualdad si no están dotadas económicamente".
Estrella Setuáin | El Periódico de Aragón, 2020-02-23
https://www.elperiodicodearagon.com/noticias/como-hemos-cambiado-mujer/beatriz-gimeno-no-puede-hacer-politicas-igualdad-si-no-estan-dotadas-economicamente_1410313.html

Esta activista política fue responsable del área de igualdad de Podemos en Madrid. Ahora es la nueva directora del Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades (IMIO). Es consciente de que el feminismo institucional sufre falta de personal y presupuesto, pero cree que el reto de devolverle a este organismo el papel que tuvo cuando se fundó, poco antes de los 90.

--¿Cómo ha sido su aterrizaje en el instituto?
--Bien, con ilusión y puede que cierta sorpresa. Me he dado cuenta de la cantidad de trabajo de gestión que hay aquí, muchas veces trabajo invisible, pero que se come el día a día.

--¿Hay poco personal?
--Hay poco personal, es una de las carencias que he notado en el instituto. El personal es muy bueno, está muy motivado porque es vocacional pero no está bien recompensado porque los complementos específicos a los funcionarios que hay en el instituto son muy bajos, de los más bajos de la Administración. Sí, tenemos problemas de personal y vamos a ver cómo lo corregimos.

--¿Faltan recursos para las políticas de igualdad?
--Sí, claro. A nosotras nunca nos parecería bastante. A todas las feministas nos parece que la igualdad requiere muchos más recursos porque le damos la máxima importancia. Pero en todo caso es evidente que sí faltan recursos de una manera muy evidente. No puede ser que en las cuestiones de igualdad, los específicos que cobran los funcionarios, por ejemplo, sean los menores. Eso es no darle la suficiente importancia. La dotación al instituto ha ido bajando en los últimos años hasta este Gobierno del PSOE, que los ha subido. Con la llegada del PP se perdieron muchos recursos.

--Esto se va a intentar cambiar, supongo.
--Claro, es una de las cosas que yo creo que el ministerio tiene en la agenda como muy importante. No se pueden hacer políticas de igualdad si no están dotadas económicamente. No podemos convertir el instituto en lo que querríamos que fuese si no tenemos suficientes recursos de personal y económicos.

--¿Sabe cómo está la situación en otros institutos de la mujer de España?
--Me tengo que reunir y retomar un embrión de red que había en los institutos de la mujer para ver qué se está haciendo. Algunas directoras sí que me han escrito que compartimos el diagnóstico y los problemas, incluso más allá de que seamos de diferentes partidos. Hay una queja fundamental en las mujeres que nos dedicamos a la igualdad y tiene que ver con la escasez de recursos y que muchas veces se abusa de la igualdad y del feminismo para hacer política pero luego no se plasma en lo que hace que pueda haber un cambio real, que es el dinero.

--¿Ha hablado con María Goikoetxea, la directora del Instituto Aragonés de la Mujer?
--He hablado pero no en profundidad. Me felicitó, nos vimos en el Consejo Ciudadano de Podemos, pero tenemos pendiente una reunión.

--¿Cómo ha evolucionado el IMIO desde 1990? ¿Qué papel ha adquirido ahora?
--Nació ligado a las urgencias que en aquel momento tenía el feminismo y asumió sus retos. Hoy muchas de estas cosas están conseguidas. Quería un observatorio que denunciara la publicidad machista, estudiar la normativa y corregir los sesgos machistas, hacer formación en feminismo, trabajar los temas de planificación familiar y aborto, querían que las estadísticas oficiales se desagregaran por sexo para poder tener estudios serios sobre mujer... Fue evolucionando al mismo tiempo que el feminismo. Con los gobiernos del PP sufrió un bajón en presupuesto y en importancia. El reto es devolverle el papel que tuvo cuando se fundó y en los primeros años de los gobiernos socialistas.

--Acaba de llegar pero, ¿cuáles son sus planes para el IMIO?
--No sé si son muy concretos porque el instituto es una organización muy compleja, que gestiona muchos programas, como fondos europeos, formación, subvenciones... Llevo casi tres semanas y lo que he hecho es intentar comprender todo el funcionamiento. Tengo que ver cómo viabilizar todos los planes que tengo. Lo que quiero es racionalizar la gestión y también, como feminista, convertir el instituto en un centro de referencia apoyando y blindando las carreras y estudios feministas en la universidad, tener una escuela de feminismo propia que sea referencia, hacer cursos de verano, poner el Centro de Documentación en funcionamiento, fomentar el trabajo en red con los otros institutos... También hay una parte importante que tiene que ver con la igualdad en el mundo de la empresa y laboral. Contamos con el apoyo del Gobierno pero fundamentalmente en Universidades y en Trabajo tenemos una sintonía especial que vamos a aprovechar.

--¿Se quiere pasar de la transversalidad a hablar de feminismo de manera concreta?
--No es pasar de una cosa a otra, la transversalidad es fundamental. Queremos seguir trabajando en en esa línea, pero sí que queremos tener algo propio y concreto del instituto que tenga que ver con el conocimiento y los estudios feministas. Incidir en lo concreto para que el instituto sea una referencia y se vea más. Esa visibilidad se la dará una escuela de feminismo propia y potente, por ejemplo.

--¿Se va a trabajar en ese conocimiento, por ejemplo, en que el sexo no se vea como algo a rechazar? Lo digo por las críticas que recibió por los artículos que escribió sobre sexualidad.
--No sé muy bien qué contestar, porque cuando leía esas críticas no daba mucho crédito. No me avergüenzo de lo que he escrito, ni me arrepiento. Yo con mis artículos y mis ponencias he sido invitada a dar charlas incluso en universidades católicas. Si de un libro de 200 páginas que trata sobre sexualidad extraes una frase es posible que quede rara o llamativa...

--¿Quizá por eso hay que abordar el sexo desde la Educación?
--Desde luego una educación afectivo sexual es imprescindible pero no porque lo diga yo, lo dicen los expertos. En Europa no se pude combatir el machismo si no se ofrece una educación de este tipo. Si que sabemos que la única educación en estos temas que reciben los niños y las niñas es el porno que están vídeos desde muy temprano en el teléfono móvil. Sí que están recibiendo educación sexual, pero es pésima y eso hay que combatirlo por otro lado.

--Ha hablado de que se va a trabajar para lograr más igualdad en las empresas. ¿Cómo?
--El Gobierno socialista también aprobó un Real Decreto que era un paso significativo en relación a la paridad y en extensión a la Ley de Igualdad. Nuestra intención es luchar de una manera muy efectiva por la igualdad retributiva. Eso lo vamos a hacer mediante los planes de igualdad, que ahora exige tenerlo a las empresas de más de 50 trabajadores. Este plan está pendiente de su desarrollo reglamentario y es ahí desde el instituto donde podemos incidir. Lo que hay que hacer es luchar contra la brecha de género. Hay que combatir la división sexual del trabajo y vamos a utilizar la inspección de trabajo, hacer formación en las empresas, asesoramiento…

--¿Y para conseguir que las mujeres vean interesantes las profesiones y estudios científicos?
--Es muy complicado. Se pueden hacer cosas concretas pero lo que estamos pidiendo es un cambio cultural y eso se hace mediante muchas acciones. Formación, adecuar la normativa… Nos hemos dado cuenta, aunque no era muy difícil, que el porcentaje de mujeres en estas carreras no llega al 30%. El PSOE propuso alguna acción como un año de gratuidad en la matrícula para las mujeres, pero yo creo que es una cuestión de visibilidad. Desde las familias o desde los medios de comunicación o la cultura en general no se está presentando a las jóvenes como vinculadas a estas carreras y lo que hay que forzar es que haya una mayor visibilidad para que las niñas tengan referentes y se vean en estos papeles. Desde el instituto tenemos programas para promover el interés de las alumnas.

--¿Hay desigualdad entre las mujeres que viven en el mundo rural y las que residen en la ciudad?
--La despoblación alude a falta de recursos, a que el Estado se retira de determinados lugares, a que no hay servicios. Cuando no hay prestaciones sociales, como sistemas de dependencia o escuelas infantiles, las más perjudicadas van a ser las mujeres. Los servicios a quienes más apoyo dan es a las familias, pero en tanto que son las mujeres quienes más se hacen cargo de ese trabajo, es a ellas a quienes más afecta su falta. Al no haber esta red en el mundo rural son las mujeres las que se tienen que hacerse cargo de todo: tienen que trabajar en el campo o en la ganadería, como han hecho siempre, y muchas veces no reciben salario ni jubilación y además tienen que hacerse cargo de sus hijos o familiares dependientes; quizá en mayor medida que en la ciudad.

--¿Cómo se va a abordar la fiscalidad con perspectiva de género, la llamada 'tasa rosa'?
--Nosotras siempre hemos tenido una idea de introducir la perspectiva de género en casi toda la normativa y creemos que en el sistema fiscal tiene que haberlo en su conjunto. Si la fiscalidad no es muy progresiva y además progresista, tenemos claro que las mujeres van a salir perdiendo. Olvidamos que las rentas bajas están representadas por mujeres. Muchas veces la fiscalidad de las familias está pensada para dos progenitores y no para familias monoparentales, que son casi todas monomarentales, o para parejas de lesbianas, o mujeres que se dedican al trabajo del hogar. No hay una medida concreta, pero creo que se debe revisar poco a poco todo el sistema impositivo.

--¿Se va a hacer?
--Poco a poco se irá haciendo. Algunas de las cosas las tenemos en agenda y otras ya las hemos llevado al Congreso de los Diputados y también a los parlamentos autonómicos.

--¿Cómo se encara la violencia de género desde el instituto?
--No es nuestro principal ámbito trabajo, para eso está Victoria Rosell --delegada del Gobierno contra la Violencia de Género-- y el Ministerio de Igualdad, que lo tiene como una de sus prioridades, al igual que lo ha tenido siempre Podemos. La ministra Irene Montero ha dicho varias veces que la primera ley que quiere sacar es la de libertades sexuales, la ley del sí es sí. El instituto lo que tiene que hacer es retomar las campañas de sensibilización, que antes hacía muchas y tiene un presupuesto grande para campañas en medios.

--¿Cómo ha evolucionado el movimiento asociativo feminista en España desde los 90?
--Ha habido varios cambios. Hubo una efervescencia feminista durante la transición vinculada al divorcio, al aborto, a la sexualidad... fue un movimiento de emergencia social. Luego ha seguido luchando. Ahora ha surgido la cuarta ola feminista, que lo ha convertido en un movimiento global y ha puesto en el centro las múltiples violencias machistas que padecemos cada día. Este movimiento ha evidenciado que esto es una desigualdad estructural, lo ha visibilizado y lo ha hecho masivo y capaz de llegar a lugares donde antes no habría llegado. Es emocionante ver como en los últimos 8M había manifestaciones en pueblos pequeños donde salían las mujeres con su pancarta. Eso es penetración social.

--Queda menos de un mes para el 8M. ¿Qué prepara el IMIO?
--No lo puedo contar todavía. Como es el estreno del instituto, del ministerio y de la ministra, queremos hacer un gran acto para explicar nuestra agenda política para los próximos años.

jueves, 6 de febrero de 2020

#hemeroteca #feminismo #politica | Beatriz Gimeno: "Que un colectivo vulnerable como el trans exija derechos no pone en peligro los de las mujeres"

Imagen: El Diario / Beatriz Gimeno
Beatriz Gimeno: "Que un colectivo vulnerable como el trans exija derechos no pone en peligro los de las mujeres".
La activista feminista y LGTBI es la nueva Directora del Instituto de la Mujer. Concede su primera entrevista desde su despacho en el Ministerio de Igualdad.
Ana Requena Aguilar | El Diario, 2020-02-06
https://www.eldiario.es/sociedad/Beatriz-Gimeno_0_992851490.html

Lleva apenas cuatro días al frente del Instituto de la Mujer y la mesa del despacho de Beatriz Gimeno está repleta de papeles y carpetas. Está metiéndose el organismo en la cabeza, dice, y tiene tarea por delante, la que tiene que ver con el contenido pero también con la estructura. Gimeno llega con ganas de potenciar el Instituto como lugar de conocimiento feminista y habla de recuperar unas becas que hicieron que muchas profesionales que hoy son reconocidas en sus ámbitos por aplicar la perspectiva de género pasaran por allí. Pero también quiere aumentar la visibilidad del organismo y eso pasa por buscarle una sede más céntrica y por cambiar su nombre (un Instituto de las Mujeres, en plural, es la denominación que más suena), un trámite que ya se inició durante el mandato de la socialista Silvia Buavent.

Como hizo Irene Montero en su discurso de toma de posesión, Gimeno también reconoce la labor del equipo anterior y muy especialmente de Soledad Murillo, anterior secretaria de Estado de Igualdad. No es solo un ejercicio de sororidad, Gimeno cree que las políticas de igualdad hechas en legislaturas socialistas pusieron a España en la vanguardia.

Tengo que empezar preguntándole por las críticas que recibió cuando se supo que iba a ser directora de este organismo. Las más duras tuvieron que ver con algunos artículos y declaraciones sobre '"las bases éticas del follar" o sobre el sexo anal y los hombres heterosexuales. ¿Es el sexo una preocupación feminista?, ¿cree que hay razones para esas críticas?

Tengo una carrera ensayística que se enmarca dentro del feminismo. Lo de las bases éticas del follar es un artículo relativamente reciente. Creo que se acogieron a que en el título puse 'follaré', porque realmente no veo que nadie pueda estar en contra. Lo que venía a decir es que el sexo no es una actividad desconectada del resto de la vida social y que la empatía, la preocupación por la otra persona y por su bienestar, tiene que estar presente también en el sexo. No decía más y dejaba claro que esto no prefiguraba qué tipo de sexo hay que tener. El artículo estaba relacionado con la sentencia de 'la manada' y con el debate que había sobre las violaciones.

¿Y las declaraciones sobre el sexo anal?
Era una explicación fuera de contexto, sacada de una reseña del libro de Javier Sáez, 'Por el culo'. He escrito mucho sobre sexualidad toda la vida. La sexualidad sí que es una preocupación feminista y sí merece un hueco en la agenda feminista. Supongo que esto era lo más escandaloso para sacarlo de contexto. Soy muy crítica con la provocación por la provocación, pero me parece interesante investigar cómo subvertir algunas cuestiones dentro de la sexualidad, investigar sobre las zonas erógenas que están sobresignificadas en las mujeres y no en los hombres y sobre qué puede tener eso que ver con la dominación, por ejemplo.

Acaba de aterrizar en el Instituto, pero ¿cuál es su plan para el organismo?
Es verdad que el Instituto estaba muy dejado de la mano de Dios, o más bien de la mano del PP. Y, sin embargo, a pesar de esa falta de visibilidad, aún conserva mucha actividad. Quiero devolverlo al lugar que tuvo en su momento para el feminismo. Aquí han hecho prácticas muchas investigadoras, muchas periodistas, mucha gente que estaba haciendo tesis, máster de género... tuvo mucha influencia en ese sentido. Quiero devolverle un puesto importante como constructor del discurso, como lugar de debate feminista, como lugar de construcción de conocimiento feminista y de recoger también ese conocimiento. Quiero reforzar muchísimo las áreas del conocimiento, el área académica, universitaria. Quiero reforzar mucho los vínculos con la universidad y que vuelva a tener también un foco propio, un curso realmente bueno que sea propio del Instituto y que sea un referente en conocimiento feminista.

¿Hay algo que el Instituto de la Mujer pueda hacer más concreto por mejorar la vida de las mujeres?
Sí, pero es cierto que esto no es un ministerio, aquí no se aprueban leyes. Me gustaría hacer una especie de think tank feminista. También apoyar la parte legislativa o las ideas políticas. Y tenemos que introducir más a las mujeres más precarias. El Instituto también tiene que ocuparse de las mujeres que están en trabajo doméstico, de las mujeres que están en el cuidado a domicilio, de las Kellys...

¿Asumirá finalmente el Instituto de la Mujer la Biblioteca de Mujeres, que alberga miles de ejemplares y no tiene un lugar físico que la acoja?
Sí, esa es la idea, aunque aún no sé dónde estaría físicamente. Y junto a la biblioteca reivindicar el propio centro de documentación del Instituto, que tiene unas 60.000 referencias. Es un centro único en España y está poco poco usado. Queremos que pase a formar parte de las redes de bibliotecas especializadas.

Una de las polémicas actuales tiene que ver con el proyecto de ley trans que presentó Unidas Podemos y que este Gobierno ha mostrado intención de sacar adelante. Se dicen muchas cosas de ese proyecto, pero le pregunto una, ¿la libre determinación de la identidad de género es una amenaza para las mujeres o para nuestros derechos?
Me parece importante decir que la mitad de las cosas que se están diciendo no están en la ley, por ejemplo, lo que se dice de hormonar niños. En su momento ya se dijo que era un proyecto de ley presentado en bruto por los colectivos, que estaba sujeto a todo el trámite de debate parlamentario y a cambios. Yo sí que soy partidaria de algunos cambios, hay dudas legítimas. Por ejemplo, podemos poner 'mujeres y progenitores gestantes', las dos cosas, y no solo progenitores. Es verdad que nos ha costado mucho visibilizarnos en algunas cuestiones para ahora desaparecer. Esa nunca fue la intención.

¿Hay alguna otra cosa que cambiaría de ese proyecto o que le parezca controvertida?
A mí me parece que todo esto es una polémica interesada. Estamos hablando de un colectivo socialmente muy vulnerable. Olvidar esto me parece algo que una persona de izquierdas no se puede permitir. Yo creo que los colectivos muy vulnerables no nos ponen en riesgo. Cuando un colectivo vulnerable como el trans exige el acceso a derechos básicos eso no pone en peligro los derechos de las mujeres. Lógicamente, yo puedo entender algunas dudas, podemos hablarlo, pero de ahí a lo que está pasando... Estamos hablando del 0,1% de la población, de un colectivo con unas necesidades de reconocimiento de derechos materiales y simbólicos brutal. Estamos hablando de un colectivo muy machacado. Y, desde luego, sus derechos no nos ponen en peligro. Hay que asegurar sus derechos, es una cuestión de justicia básica y vamos a trabajar para ello y para que tengan la ley que se merecen.

La libre determinación de la identidad sexual sin necesidad de pasar un proceso médico está en la diana de un sector del feminismo, ¿disuelve esa libre determinación el sujeto mujer o nuestros derechos?
Todas las leyes que garantizan derechos, sobre todo a personas vulnerables, refuerzan los derechos de todas y de todos. Me parece que siempre es un avance social, y también desde el punto de vista feminista, las leyes que garantizan derechos a personas vulnerables.

¿Es este un debate esencialista?
Sí, el esencialismo siempre ha estado en una parte del feminismo. Como he dicho, puedo compartir algunas cuestiones, pero no entiendo tampoco el objetivo de ponerlo en el centro del debate ahora, cuando estamos en un momento en el que la extrema derecha del mundo realmente sí es un peligro y hasta el punto de que parece que se intentan romper muchos consensos básicos que se habían conseguido y que habían hecho del feminismo en este país la vanguardia.

Y, en medio, la teoría queer, a la que desde algunos sectores se señala como el enemigo feminista, ¿lo es?

Yo no soy queer, he sido siempre muy crítica con esta teoría, pero, de repente, la han convertido en el mal y también tiene planteamientos útiles. Hay muchas teorías queer, igual que hay muchos feminismos, y también han ido cambiando. Ha aportado cosas que nos han hecho pensar de manera diferente en algunas cuestiones. Y, siendo yo crítica con eso, pienso que no deja de ser una categoría académica, una teoría.

Cambiemos de tema. ¿Va a devolver este gobierno el derecho de las menores a abortar sin consentimiento paterno?
Está en nuestro programa y también en el del PSOE, espero que no haya problema y que podamos llevarlo a cabo.

Cuando hablan de actuar contra las agencias de vientres de alquiler, ¿cómo?
Nunca he entendido por qué se puede hacer una feria o publicidad de una actividad que es ilegal. No me corresponde a mí, pero creo que no se debería hacer publicidad de actividades que son ilegales en España. No puedes hacer una feria de drogas, de venta de armas... Hay que dificultar el registro de bebés nacidos de vientres de alquiler dando una moratoria.

Usted es abolicionista, pero este asunto ha sido también otro de los temas que se han usado para poner en duda qué tipo de feminismo iba a llegar al Ministerio de Igualdad y a sus organismos. ¿Es la ley de trata suficiente?
Como abolicionista, cualquier cosa me parecerá insuficiente si no es acabar con la prostitución. Yo lucho por tener un partido abolicionista y una sociedad abolicionista. Hemos dicho mil veces que dentro de nuestro partido hay debate, aunque creo que la mayoría es abolicionista. También me sorprende que haya habido una aceleración en estos debates. Antes, una parte del movimiento feminista sí que pedía una ley integral contra la trata fuerte, incluso las abolicionistas. Ahora parece que ya no es suficiente para nadie. Bueno, también creo que eso es un poco interesado. Habría que pensar que durante todos estos años no se ha hecho nada contra la prostitución y contra la trata y la explotación sexual. Esto al menos es un primer paso y me parece que toca el corazón de la prostitución

¿Fue un error del Ministerio nombrar a Alba González directora general de Igualdad de Trato y Diversidad Étnico Racial? Terminó dimitiendo después de las críticas de colectivos racializados y en su lugar se nombró a Rita Bosaho.
Creo que no se entendió bien cuál era el papel que iba a hacer Alba. Enseguida se centraron en lo de étnico racial y la idea de la Dirección General iba mucho más allá, sobre la precariedad. Pero asumimos las críticas de los colectivos racializados porque tienen razón en sentirse permanentemente postergados.

¿Qué hace un Gobierno y un organismo gubernamental dirigido por una feminista el 8M? Queda apenas un mes...
Todavía estamos en ello. Pero actos donde intentemos demostrar nuestra idea de feminismo.

martes, 21 de enero de 2020

#hemeroteca #heteropatriarcado | Cuando el patriarcado es un hecho, la revolución sexual es una obligación

Imagen: El Diario / Beatriz Gimeno
Cuando el patriarcado es un hecho, la revolución sexual es una obligación.
Con su sola presencia, Beatriz Gimeno rompe ese pacto no escrito en el que las mujeres modernas pueden hablar de sexo sin generar escándalo si son jóvenes, bellas, y pueden ser convertidas en objeto de deseo. Pero ella es lesbiana y mayor, además de no adecuarse a una imagen estereotipadamente femenina. Necesitamos muchas más voces como la de Gimeno algunas de ellas en puestos de gobierno y en las instituciones públicas. Porque el cuarto pecado de Beatriz es haber asumido estar en un puesto de poder y abrir caminos al feminismo.
Isa Serra | El Diario, 2020-01-21
https://www.eldiario.es/tribunaabierta/patriarcado-hecho-revolucion-sexual-derecho_6_987311273.html

"Siempre hemos existido, pero nunca hemos hablado".
"No me interesa ponérsela dura a hombres que no me hacen soñar.”
Virginie Despentes

En estos días hemos visto en muchos medios de la derecha ataques brutales a Beatriz Gimeno a costa de algunos de sus escritos sobre sexo, siendo este uno de sus temas de estudio e investigación y sobre lo que ha publicado mucho. Y no me resisto a hacer algunas consideraciones. Resulta que no puede ser el sexo lo que escandaliza a estas alturas. Los medios de comunicación generalistas, muchos de esos que ahora se escandalizan, están llenos de reportajes sobre sexo que se pretenden atrevidos: "Cómo gustarle más en la cama", "Qué les gusta a las mujeres", "El clítoris, ese desconocido" (será para ellos), "Las mujeres también se masturban", etc. Vivimos en un país en el que los niños y adolescentes están viendo porno duro desde los 13 años (según los estudios) y no reciben absolutamente otra educación sexual que esa. Vivimos en un país en el que, como en otros muchos, se vendieron cientos de miles de ejemplares de '50 Sombras de Grey' (escrito por una mujer) y en el que miles de chicas adolescentes hicieron cola para ver la película y en el que tanto uno como otra coparon durante semanas debates mediáticos en los que algunos "expertos" afirmaban que era un libro revolucionario para la sexualidad femenina. Vivimos en una sociedad pornificada y repleta de discursos e imágenes sexuales asumidos con toda normalidad. Discursos que a pesar de parecer transgresores (el sexo siempre necesita su punto de transgresión) no molestan. Será que no son tan transgresores. Así pues creo que el problema de lo que ha escrito Gimeno no es el sexo, sino desde dónde se enuncia y lo que enuncia.

El primer pecado de Gimeno es hablar de sexo desde una posición que no admite equívocos: la de sujeto sexual. Es sujeto sexual, habla de goce, placer y deseo (no consentimiento), exactamente como hacen los hombres desde siempre. Y además, pone a los hombres en una posición en la que ellos siempre ponen a las mujeres, en posición de ser estudiados, juzgados, curioseados, por así decirlo, definidos por quien desea. Y escribe sobre ello, lo hace público, como hacen ellos, como hacen sus novelas, sus películas, sus opiniones. Y eso es rompedor. La gran batalla del feminismo no sólo ha sido que las mujeres nos incorporemos en pleno derecho al espacio público, que tengamos voz ahí, sino que la democracia entrase en el ámbito privado al que las mujeres fuimos relegadas y donde más se nos ha sometido: eso supone conseguir la igualdad en casa y en los cuidados, pero también en las relaciones afectivo-sexuales. Romper la dicotomía misma y ser libres e iguales en ambos ámbitos.

Queda mucho para ganar esa batalla al patriarcado; para que seamos sujetos activos, sujetos de derecho, sujetos de deseo, y no objetos sexuales dispuestos a responder al deseo masculino o, con suerte, a sumarnos al mismo. Quienes somos jóvenes hemos decidido sobre nuestros cuerpos de forma totalmente distinta a la generación de nuestras madres. Pero aún queda mucho camino para que quienes queremos vivir una vida con sexo podamos hacerlo disfrutando de nuestros cuerpos/deseos como debiésemos en un mundo libre de machismo. Y como nos explica Cristina Fallarás cuando recorre en su último libro las razones del éxito de 'Cuéntalo': la escasez de los relatos no obedece a una reticencia por parte de las mujeres a contar y narrar, sino al hecho de que la sociedad y sus instituciones públicas nos han negado un espacio donde hacerlo. Y vemos lo que ocurre cuando surge un discurso como el de Gimeno, que se la acalla mediante el escándalo, el falso escándalo que se reservaba para las mujeres que toman la palabra en público para enunciar un discurso que no les pertenece.

El segundo pecado de Gimeno es ser radicalmente feminista y no adecuarse al rol que el patriarcado guarda para las mujeres a las que permite hablar o escribir sobre sexo. Si romper con el monopolio masculino sobre la palabra cuando se trata de sexo -y por tanto de la hegemonía de su visión androcéntrica- es ya rompedor, lo que hace Gimeno y lo que ha hecho estallar el escándalo de estas derechas reaccionarias es desde dónde enuncia sus narraciones u opiniones: por una parte desde una perspectiva claramente feminista que quiebra el pacto según el cual las mujeres modernas pueden hablar de sexo siempre que lo hagan desde un lugar heteronormativo y patriarcal. La sexualidad que enuncia no es androcéntrica ni patriarcal, es extraña al patriarcado. Tercer pecado: ella misma, con su sola presencia rompe ese pacto no escrito en el que las mujeres modernas pueden hablar de sexo sin generar escándalo si son jóvenes, bellas, y pueden ser convertidas en objeto de deseo. Pero ella es lesbiana y mayor, además de no adecuarse a una imagen estereotipadamente femenina.

Hay una revolución sexual pendiente. En los años 60 se dieron muchos pasos, pero también sucedió lo que autoras como Kate Millet alertaron: tanto el avance del neoliberalismo como el hecho de que esa revolución se quedase "a medias" podía suponer una mayor cosificación del cuerpo de las mujeres y por tanto un retroceso en el avance por las libertades sexuales. Y es cierto: a esa revolución le respondió una contrarrevolución que hoy nos pesa. Desde el estallido de esto que hemos llamado Cuarta Ola del feminismo en el mundo entero, hemos hablado colateralmente de esas relaciones privadas que hay que democratizar y también de las libertades sexuales. Lo hemos hecho cuando millones de mujeres en todo el mundo, hemos roto el silencio frente a las agresiones sexuales sufridas a lo largo de nuestra vida con el #MeToo y el #Cuéntalo. El tabú que permanece muy vivo cuando ejercen violencia sexual sobre nosotras tiene la misma raíz que lo que impide que podamos hablar de sexo libremente. Y lo hemos hecho también cuando a raíz de la violación en grupo de la Manada y la sentencia que le siguió gritamos juntas en las calles #SoloSíEsSí. Es decir, somos sujetos activos de deseo y de voluntad cuando practicamos relaciones sexuales.

Estoy segura de que esta conversación abierta en los últimos meses o años en el espacio público ha dado lugar a millones de conversaciones entre mujeres jóvenes, en sus grupos de amigas, y amigos, con sus madres, con sus parejas. Conversaciones que han revolucionado conciencias y que implican un cambio culturan que no somos capaces de calibrar aún hoy. Pero tenemos una revolución sexual pendiente y la prueba es esta respuesta desproporcionada que nos parece también ridícula por lo que vislumbra: simplemente el hecho de que una mujer feminista y no adecuada al rol heteronormativo hable de sexo en el espacio público pone en crisis la masculinidad heteropatriarcal.

El ataque a Beatriz Gimeno es proporcional al miedo que tienen algunos a perder sus privilegios y el control como sujetos deseantes y activos sobre los cuerpos pasivos y sometidos de las mujeres. Y a que hablemos de lo que a nosotras nos interesa para avanzar en nuestros derechos y nuestra libertad sexual reduciendo la capacidad de la extrema derecha para imponernos debates que quieren hacernos retroceder. Han montado una guerra al feminismo y nosotras no vamos a renunciar a darla, porque como dijo Audre Lord, "¿quién dijo que era fácil?". Necesitamos muchas más voces como la de Gimeno algunas de ellas en puestos de gobierno y en las instituciones públicas. Porque el cuarto pecado de Beatriz es haber asumido estar en un puesto de poder y abrir caminos al feminismo.

viernes, 17 de enero de 2020

#hemeroteca #politica | Abogados Cristianos denuncia ante la Fiscalía a Beatriz Gimeno por justificar la quema de iglesias

Imagen: ABC / Polonia Castellanos
Abogados Cristianos denuncia ante la Fiscalía a Beatriz Gimeno por justificar la quema de iglesias.
La asociación denuncia a la directora del Instituto de la Mujer por un presunto delito de odio por un artículo publicado en 2013.
EP | ABC, 2020-01-17
https://www.abc.es/sociedad/abci-abogados-cristianos-denuncia-ante-fiscalia-beatriz-gimeno-justificar-quema-iglesias-202001171359_noticia.html

La Asociación de Abogados Cristianos ha interpuesto una denuncia ante la Fiscalía contra la nueva directora del Instituto de la Mujer, Beatriz Gimeno, por un presunto delito de odio por un artículo que publicó en 2013 en el que, según la asociación, «justificaba la quema de iglesias».

Abogados Cristianos se refiere en la denuncia, a la que ha tenido acceso Europa Press, a un artículo firmado por Beatriz Gimeno y publicado en Eldiario_es en 2013 en el que afirmaba: «En aquellos países en donde la Iglesia (o las iglesias) forman parte normal del ámbito de las libertades, nadie siente la necesidad de quemarlas. Pero ese no es nuestro caso. El aborrecimiento profundo que muchas personas sentimos aquí por la Iglesia Católica se lo ha ganado ésta a pulso».

La presidenta de Abogados Cristianos, Polonia Castellanos, considera que con estas palabras Gimeno «justificaba» los asesinatos a religiosos en el mundo por ser católicos: «el asesinato de 4.184 sacerdotes, 2.365 frailes y religiosos, 283 monjas y más de 3.000 seglares».

«No puede ser directora del Instituto de la Mujer cuando justifica el asesinato de miles de mujeres católicas», ha subrayado Castellanos, al tiempo que ha añadido que espera que la denuncia prospere ya que «la Fiscalía debería actuar ante el discurso del odio».

miércoles, 15 de enero de 2020

#hemeroteca #politica | Las frases más polémicas de Beatriz Gimeno, nueva directora del Instituto de la Mujer

Imagen: ABC / Beatriz Gimeno
Las frases más polémicas de Beatriz Gimeno, nueva directora del Instituto de la Mujer.
De llamar homófobo a García-Page a pedir el cierre de las cárceles en España.
ABC, 2020-01-15
https://www.abc.es/sociedad/abci-frases-mas-polemicas-beatriz-gimeno-nueva-directora-instituto-mujer-202001151437_noticia.html

La toma de posesión de Irene Montero como ministra de Igualdad ha conllevado nuevos nombramientos en el departamento, algunos de ellos acompañados de cierta polémica. Es el caso del de la nueva directora del Instituto de la Mujer, Beatriz Gimeno, que fue la presidenta de la FELGTB (Federación Española de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales) hasta 2007 y responsable del área de Igualdad de Podemos en la Comunidad de Madrid. En las redes sociales no se ha pasado por alto, recordando algunas de sus frases más polémicas.

Una de las frases de Gimeno que más repercusión tuvo fue su actitud ante la condena a prisión permanente revisable para el asesino de Diana Quer, «El Chicle». La ahora directora del Instituto de la Mujer, a través de Twitter, manifestó: «No queremos prisión permanente revisable. No queremos más presos ni más cárceles. Queremos cerrar cárceles y en algunos países se hace».

También contra algún miembro (sic) ha tenido palabras Gimeno durante los últimos meses. Uno de los más llamativos fue contra el presidente de Castilla- La Mancha, el socialista Emiliano García-Page, de quien destacó su «homofobia» por haber planteado pactos entre PSOE, PP y Ciudadanos para dar estabilidad a España: «Es que no sé si se me entendió bien la primera vez. La homofobia de García Page da mucho asco. Que ande proclamando que prefiere un gobierno con el PP antes que un gobierno de izquierdas para la mayoría social algo tendrá que ver».

En su página web, además, tiene recopilados todos sus artículos, con frases como: «Siempre me pregunto qué ven los hombres cuándo nos miran. ¿Qué ven cuando miran a una mujer anciana, a una niña, a una joven? ¿Cuánto de diferente es lo que ven si miran a una mujer deseable que a una que no se lo parece? Lo que me pregunto es a si su mirada sexualizada sobre los cuerpos femeninos se extiende a todos los cuerpos o sólo a los deseables, si es todo el tiempo, si es siempre y si, en todo caso, hay resquicio para encontrar algo de humanidad en esa mujer que miran».

«Agenda sexual radical para las feministas heterosexuales»
Por si todo esto fuera poco, Gimeno indicó que no solo «las feministas lesbianas deben tener una agenda sexual cuestionadora del heteropatriarcado» sino también que las «feministas heterosexuales también deberían tener una agenda sexual radical».

lunes, 13 de enero de 2020

#hemeroteca #feminismo #lgtbi | La diputada de Unidas Podemos Beatriz Gimeno, nueva directora del Instituto de la Mujer.

Imagen: El País / Beatriz Gimeno
La diputada de Unidas Podemos Beatriz Gimeno, nueva directora del Instituto de la Mujer.
La histórica activista Boti García será la responsable de la nueva dirección general de Diversidad Sexual y LGTBI.
Pilar Álvarez | El País, 2020-01-13
https://elpais.com/sociedad/2020/01/13/actualidad/1578925994_430338.html

La diputada de Unidas Podemos en Madrid y escritora Beatriz Gimeno será la próxima directora del Instituto de la Mujer, según confirman fuentes del partido. La histórica militante feminista y por los derechos LGTBIQ+, sustituye a Rocío Rodríguez Prieto en una institución fundada en 1983 y que tiene un gran reconocimiento del movimiento feminista, como ha recordado este lunes la nueva ministra de Igualdad, Irene Montero, en el acto de relevo del cargo con la vicepresidenta Carmen Calvo.

Gimeno (Madrid, 1962) es licenciada en Filología Semítica por la Universidad Complutense y tiene un hijo. En la Asamblea de Madrid desde 2015, ejerce como portavoz de la Comisión de Políticas Sociales, Familias, Igualdad y Natalidad. Está previsto que deje su acta de la Asamblea. Era la presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) cuando el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero aprobó el matrimonio igualitario en 2005. Es escritora de ensayo feminista, de poesía y relatos. Ha colaborado en varios medios de comunicación españoles e internacionales sobre cuestiones de feminismo, entre ellos El País o Pikara Magazine. También ha ejercido durante 10 años como técnica superior del Ayuntamiento de Madrid, en el organismo Madrid Destino, según consta en la web de la Asamblea de Madrid.

Imgen: El País / Boti García Rodrigo
La histórica activista Boti García Rodrigo (Madrid, 1945) será la directora general de Diversidad Sexual y LGTBI, un área de nueva creación. Boti es una luchadora por los derechos del colectivo LGTBIQ+ —“el de la diversidad sexual, de género y familiar”, como ella lo define—. Igual que Gimeno, fue presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB). Además, ocupó la presidencia de COGAM, y ha sido candidata a diputada por IU y por Equo. El Ayuntamiento de Madrid le otorgó la Medalla de Oro en 2018. Es licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid, ha sido docente y también funcionaria pública.

Por último, la investigadora y escritora Alba González (Oviedo, 1986) ocupará la dirección general de Igualdad de Trato y Diversidad Étnico-racial. González es doctora internacional en Género y Diversidad por la Universidad de Oviedo, Licenciada en Filología Hispánica, Máster en Igualdad de Género en Ciencias Humanas, Jurídicas y Sociales por el CSIC, y Máster en Género y Diversidad, también por la Universidad de Oviedo. Actualmente es concejala en el Ayuntamiento de Gijón por Podemos.

domingo, 17 de marzo de 2019

#hemeroteca #mujeres #exclusionsocial | Prostitución, drogas y agresiones sexuales: los peligros para una mujer en situación de calle

Imagen: El Diario
Prostitución, drogas y agresiones sexuales: los peligros para una mujer en situación de calle.
El Instituto de la Mujer sitúa la violencia de género como la segunda causa más frecuente que conduce a la mujer al sinhogarismo. Históricamente las mujeres han supuesto cerca del 20% del total de las personas sin hogar, por ello hay centros exclusivos para hombres y en los mixtos hay menos plazas para ellas. El aumento de personas que huyen de su país y solicitan refugio en España ha derivado en un incremento del número de mujeres en situación irregular que están en riesgo de quedar en la calle.
Natalia G. Vargas | El Diario, 2019-03-17
https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/Prostitucion-agresiones-sexuales-peligros-situacion_0_878062718.html

La calle es un lugar hostil para quienes se ven abocados a vivir en ella. Las personas quedan expuestas a cualquier peligro y si, además, eres mujer, se multiplican. Redes de prostitución, agresiones sexuales o violaciones acechan en cada esquina, junto a las drogas: un mal común. Por ello, cuando se localiza un caso de mujer sin hogar, las organizaciones y administraciones activan todos los mecanismos de prevención para evitar “por todos los medios” que una mujer acabe en la calle, tal y como afirma la coordinadora del área de Vivienda de Cáritas en Gran Canaria, Jennifer Montesdeoca. No existe un protocolo específico para ellas, pero sí son prioridad.

En los últimos años, las mujeres en situación de sin hogar han supuesto en el Archipiélago aproximadamente el 20% del total. Esta categoría va más allá de quienes están “sin techo”, e incluye a todas las personas en situación de exclusión social o en riesgo de estarlo, a las que no tienen un “alojamiento estable, adecuado, habitable y adaptado”, o a las que carecen de apoyo personal o familiar. Montesdeoca y el coordinador del área de Inserción Social de Cáritas en Tenerife, José Antonio Díez, coinciden en que las mujeres suelen contar con mayores redes de apoyo familiar, y por ello la presencia masculina en la calle es más fuerte.

Que históricamente hayan sido minoría en este ámbito ha hecho que en Santa Cruz de Tenerife no haya espacios de acogida exclusivos para mujeres, pero sí hay otros reservados para hombres. Por su parte, en la capital grancanaria, según el concejal de Cohesión Social y Juventud, Jacinto Ortega, todos los centros son mixtos. Sin embargo, el número de plazas para ellas es proporcional al porcentaje que ocupan en el conjunto de las personas sin hogar. Por tanto, siempre son menos que las dirigidas a los hombres. En cualquier caso, Ortega asevera que en las Islas las mujeres que pueden quedarse en la calle ocupan un lugar preferente y su asistencia es prioritaria. Así, el Ayuntamiento tiene convenios con algunas pensiones para alojarlas durante cortos períodos en dichos establecimientos. Una solución momentánea que permite ganar tiempo hasta acordar una definitiva.

Violencia de Género
El Instituto de la Mujer, dependiente del Ministerio de Igualdad, sitúa en sus informes a la mujer sin hogar como un colectivo vulnerable susceptible de sufrir una múltiple discriminación. Según los datos del organismo, el segundo motivo por orden de importancia que empuja a las mujeres a carecer de una vivienda habitable es haber sufrido ellas o sus hijos violencia en el núcleo familiar. Esta realidad se aplica a Canarias, ya que, tal y como señala el coordinador de Inclusión Social, las principales causas de este fenómeno son la violencia intrafamiliar o pertenecer a familias que llevan varias generaciones reproduciendo el estado de exclusión.

Los mayores riesgos a los que hacen frente las mujeres en situación de calle exigen una atención especializada. Cuando una mujer acude a una organización afirmando haber sufrido una agresión sexual en la calle o algún tipo de maltrato, de inmediato el personal le ofrece asesoramiento y la deriva a los organismos especializados.

Lo mismo sucede cuando una mujer en riesgo de exclusión justifica que su situación se debe a haber sufrido violencia de género por parte de su pareja. Según Jennifer Montesdeoca, en estos casos se plantea a la víctima la posibilidad de recibir ayuda por parte del DEMA (Dispositivo de Emergencia para Mujeres Agredidas) o se acude a la concejalía de Igualdad. Por tanto, no hay un protocolo conjunto, pero la asistencia que reciben está compuesta por las funciones que desempeñan distintas organizaciones. “Tratamos de utilizar todos los servicios que haya a disposición de la ciudadanía”, cuenta la coordinadora.

Nuevas realidades
Sin embargo, la realidad del sinhogarismo está cambiando y la cifra de mujeres en esta situación es cada vez mayor o, tal vez, más visible. Esta revolución está obligando a las organizaciones a ofrecer una respuesta rápida. “En la asociación Atacayte, donde atendemos a mujeres con niños en riesgo de exclusión, hemos pasado de recibir 48 solicitudes en 2016 a 104 en 2018”, revela el coordinador del área de Inclusión Social de Cáritas en Tenerife, José Antonio Díez. La transformación ha llevado a las ONG a modificar sus proyectos y a tener en cuenta la mayor presencia femenina y las distintas necesidades que conlleva. En ocasiones, la respuesta no es todo lo eficiente que debería ante la falta de recursos y la ausencia de preparación de las instituciones. “Los riesgos que sufren las mujeres exigen de una mayor sensibilización para trabajar con ellas”, valora Díez.

Las migraciones constituyen una de las principales causas del incremento. En este sector, las mujeres en situación irregular pueden llegar a ser víctimas de una triple discriminación por su perfil y por la mayor complejidad de su caso. “Se trata de mujeres que vienen sin nada, huyendo de algún conflicto en su país de procedencia en condición de refugiadas”, explica el coordinador de Cáritas. Además, Díez cuenta que en muchos casos las redes familiares o los acuerdos laborales por los que venían les fallan, dejándolas en estado de desamparo.

El país de origen de buena parte de las mujeres refugiadas en riesgo de exclusión social es Venezuela, de acuerdo con los datos emitidos por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), que contabilizan en Canarias un total de 19.000 peticiones de asilo solicitadas por personas venezolanas.

Los obstáculos para alcanzar una situación administrativa regular dificultan su integración social y su inserción laboral. Según el coordinador de Inclusión Social de Cáritas, las personas en situación irregular deben justificar tres años después de su llegada su situación de arraigo en el territorio para poder optar al acceso a la formación y al trabajo. Si no se acredita este arraigo, se abre un expediente de expulsión que no se aplica ya que la regulación prohíbe devolver a las personas solicitantes de asilo a su país de origen cuando este está viviendo una situación de conflicto. “Se quedan seis años en tierra de nadie”, lamenta Díez. Por tanto, en estos casos tampoco pueden beneficiarse de los programas formativos que ofrecen las organizaciones y se quedan un poco más cerca de la marginalidad.

El perfil nacional
El perfil de mujeres nacionales sin hogar difiere de las que proceden de otros países. Según los datos que aporta Díez, en muchos casos se trata de mujeres que cumplen 18 años después de que durante su minoría de edad se les aplicaran medidas de protección y de tutela al estar en situación de vulnerabilidad. Por tanto, al salir de los espacios de protección carecen de una vivienda habitable. Otros casos los protagonizan las mujeres víctimas de violencia de género y las que sufren algún tipo de problema de salud mental.

martes, 22 de enero de 2019

#hemeroteca #igualdad #politica | El Gobierno del PP dejó sin gastar el 30% del presupuesto del Instituto de la Mujer en seis años

Imagen: El Diario / Mariano Rajoy
El Gobierno del PP dejó sin gastar el 30% del presupuesto del Instituto de la Mujer en seis años.
De los 111,6 millones de euros planificados para este organismo, el Gobierno dejó finalmente sin ejecutar 33,7 millones entre 2012 y 2017, el 30% del total. La partida en la que más se dejó de gastar fue la destinada al desarrollo de actividades mediante convenios seguida de la de estudios y trabajos técnicos, en la que se enmarcan los informes que elabora o encarga el organismo. El recorte presupuestario ha sido la tónica habitual desde 2006. A partir de 2013 el gasto se congeló hasta este año, cuando de aprobarse las cuentas, se incrementaría un 21% respecto a 2018.
Marta Borraz / Raúl Sánchez | El Diario, 2019-01-22
https://www.eldiario.es/sociedad/Gobierno-Rajoy-presupuestados-Instituto-Mujer_0_859864225.html

Tres de cada diez euros presupuestados por el Gobierno entre 2012 y 2017 para el Instituto de la Mujer nunca fueron gastados. Es el balance que deja la legislatura de Mariano Rajoy al frente del Ejecutivo, que, junto al tijeretazo presupuestario año tras año, dejó a este organismo considerado clave en su día para la consecución de la igualdad prácticamente en el esqueleto. En la etapa popular, fueron inicialmente aprobados 111,6 millones de euros en total para gastar durante esos seis años en la partida destinada a igualdad de oportunidades, gestionada por el Instituto de la Mujer. Sin embargo, finalmente solo fueron ejecutados 77,9 millones.

Estas cantidades, ajustadas a inflación, implican que el ente, entonces dependiente del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y hoy del Ministerio de la Presidencia e Igualdad, nunca gastó el 30% de lo presupuestado. De 2008 a 2011, etapa de Gobierno socialista, el porcentaje de ejecución presupuestaria del Instituto se situó en el 80%. Anunciar a bombo y platillo cifras durante la presentación de los PGE es algo habitual, pero suelen ser un espejismo ante el desfase que al final del ejercicio se desvela en las cuentas. Aunque ejecutar menos de lo planificado es común a todos los gobiernos, el PP de Mariano Rajoy dejó de desembolsar 120.000 millones de las cuentas generales desde 2012.

Entre ellos, figuran los 33,7 millones que el Instituto de la Mujer, un organismo estatal al que la falta de asignación económica y el déficit de contenido han lastrado durante los últimos años, nunca desembolsó. Por otro lado, en algunas partidas sí se gastó más de lo programado, pero en total son solo 285.000 euros de más, una cantidad que no sirvió para compensar los millones que no se ejecutaron. Eldiario_es ha recopilado los datos de liquidación publicados por la Intervención General del Estado, dependiente del Ministerio de Hacienda. ¿Cuánto han cambiado las cifras respecto a lo planificado?

Si atendemos a la cantidad global, entre 2012 y 2017 el Gobierno ejecutó el 70% del dinero inicialmente reconocido, pero el porcentaje ha experimentado variaciones en unos años y otros: desde un arranque de legislatura (2012) en el 67% gastado, pasando por el pico en el que más dinero se desembolsó, un 81% en 2014, hasta llegar a los ejercicios en los que menos, un 62% en 2016 y un 66% en 2017. En 2018, el año en que triunfó en el Congreso la moción de censura y llevó en el mes de junio a Pedro Sánchez a La Moncloa, se gastó un 90% del presupuesto.

Pero, al margen de las cifras generales, ¿en qué conceptos ha dejado de gastar más dinero el Instituto de la Mujer?

Encabeza la lista el destinado al desarrollo de actividades a través de convenios, una partida genérica de la que únicamente se ejecutó el 38% de lo presupuestado y se dejaron de gastar más de siete millones de euros en estos seis años. En ella, se incluyen convenios de diversa índole, mayoritariamente entre administraciones públicas, para acciones como formación, sensibilización y otro tipo de actividades vinculadas a igualdad.

La partida de estudios y trabajos técnicos ocupa el segundo lugar en cuanto a cuantía en términos absolutos: el PP no ejecutó 6,8 millones de euros concebidos para ello. En "trabajos técnicos" se enmarcan contratos de servicios para acciones como, por ejemplo, el diseño del logo para el aniversario del Instituto. En cuanto a los estudios, se trata de informes en los que el Instituto de la Mujer participa o encarga. Desde 2015, en la página web del organismo no figura ninguna publicación de este tipo, que sí aparecen online desde 2009. De hecho, en 2015, 2016 y 2017, se ejecutó entre el 54 y el 61%.

A este concepto, le siguen las reuniones, conferencias y cursos, las ayudas a proyectos de investigación sobre temas de la mujer y el programa de incentivación de planes de igualdad para PYME. La Ley de Igualdad obliga a que las empresas de más de 250 empleados tengan su propio plan de igualdad, pero para motivar que esta medida fuera aplicada también en pequeñas y medianas empresas se diseñó este programa del que se dejaron 1,1 millones sin desembolsar.

Al margen de las cantidades absolutas, si nos fijamos en aquellas partidas en las que menos porcentaje se acabó ejecutando nos encontramos con varias vinculadas a la logística del propio Instituto, como seguros o arrendamientos de edificios, para las que algunos años no se gastó ni un euro de dinero público. Tampoco se ejecutó nada del presupuesto en 2012 vinculado a las transferencias a ayuntamientos para planes externos de conciliación ni el destinado en 2016 al programa de mejora de las condiciones laborales y reducción de las desigualdades retributivas, es decir, para combatir la brecha salarial. En cuanto a formación y perfeccionamiento del personal, solo se gastó en estos seis años un 2% del importe planificado y solo un 13% del de becas de formación.

Más de diez años de recortes
La directora del Instituto de la Mujer, Silvia Buabent, muestra su intención de relanzar algunas de las cosas que dejaron de formar parte de la actividad del organismo como las becas para realizar estudios en género o la elaboración de informes específicos "que nos sirvan para elaborar mejores diagnósticos" de cara a "implementar políticas públicas más pegadas al terreno". La que fuera concejala de Igualdad en Fuenlabrada (Madrid) apunta a la situación en la que se encontró el Instituto al comenzar a dirigirlo, con una "reducción muy importante tanto de recursos económicos como de recursos humanos".

En este sentido, el PSOE se ha propuesto volver a impulsar un organismo que "era el lugar de referencia en esta materia y que evidentemente dejó de serlo en los últimos años, sobre todo por la falta de voluntad política", afirma Buabent. Así se expresa también María Ángeles Jaime de Pablo, la presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis, que dejó de percibir en 2013 la financiación del Instituto dirigida a la formación jurídica con perspectiva de género que imparten. "Ahora hacemos lo que podemos... No tenemos ninguna ayuda pública para este proyecto, que era de las pocas formaciones feministas dirigidas a operadores jurídicos que existían entonces. Hacíamos un montón de cosas que hemos tenido que reducir", afirma.

Y es que el recorte presupuestario del Instituto de la Mujer ha sido la tónica habitual desde 2006. De aprobarse las cuentas presentadas por el Ejecutivo de Pedro Sánchez para este 2019, el gasto se incrementará un 21% respecto a 2018, hasta los 23,9 millones de euros, pero no alcanza el máximo de hace 13 años. Entonces, se presupuestaron 50,7 millones de euros que se fueron reduciendo paulatinamente hasta llegar a los 19,2 en 2013, el año que menos dinero se destinó a esta partida. El presupuesto se mantuvo más o menos congelado desde entonces, sujeto a ligeras variaciones, hasta este año. "Han dejado el Instituto de la Mujer vacío de contenido, parecía la casa deshabitada", concluye Jaime de Pablo.