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lunes, 16 de septiembre de 2019

#hemeroteca #trabajosexual | Ámsterdam estudia remodelar el Barrio Rojo

Imagen: El Salto
Ámsterdam estudia remodelar el Barrio Rojo.
El gobierno de la capital neerlandesa debate con vecinos, trabajadoras sexuales y empresarios qué hacer con el controvertido centro de la prostitución. La corriente abolicionista gana espacio y advierte de que la legalización no ha frenado el tráfico de personas.
Carles Planas Bou | El Salto, 2019-09-16
https://www.elsaltodiario.com/trabajo-sexual/amsterdam-estudia-remodelar-barrio-rojo

Las luces de neón del distrito rojo de Ámsterdam se van apagando: hace una década había hasta 500 ventanas; hoy, quedan unas 330. Según la ley, cada ciudad es autónoma para organizar su propia industria sexual y establecer licencias. La estrategia del anterior gobierno local de la capital neerlandesa, que impulsó el cierre de los escaparates en callejones —los más preciados por su privacidad— por considerar que daban amparo a actividades criminales explica la mengua estos ventanales.

La nueva alcaldesa de la ciudad, la ecologista Femke Halsema —elegida en junio de 2018—, se ha sumado al debate sobre qué hacer con el Barrio Rojo proponiendo varias medidas que van desde cerrarlo y abrir burdeles en otras zonas de la ciudad a ampliar los escaparates del barrio, pero manteniendo las cortinas de las ventanas cerradas para evitar que se conviertan en una atracción turística.

Los pasos que se han dado hasta ahora hacen pensar que el cambio es inevitable: en marzo de este año, el Ayuntamiento aprobó la prohibición de las visitas guiadas por esa área. Además, durante este verano, agentes municipales se han reunido con vecinos, trabajadoras autónomas y propietarios en un debate público sobre esas propuestas cuya resolución se votará a finales de año.

Con ello, el equipo del Gobierno local quiere “garantizar los derechos” de las prostitutas autónomas y combatir las actividades criminales asociadas a este mundo. La prostitución en burdeles se legalizó completamente en el año 2000 para combatir el tráfico sexual y el maltrato de las prostitutas, pero esa problemática sigue más que viva dos décadas después.

En 2017, las autoridades procesaron a 157 traficantes, 127 de los cuales fueron declarados culpables, más que en 2016. Aún así, esos datos pueden referirse a otro tipo de trata, como la que destina al sector agrícola a personas en régimen de semiesclavitud. También asistieron a menos víctimas, 952, algo que se achaca a la disminución de recursos destinados a combatir este problema, que han sido destinados a la vigilancia antiterrorista.

La falta de datos oficiales sobre la industria hace que el debate sea más complejo, pero las estimaciones del Gobierno y de las Naciones Unidas señalan que de las 30.000 trabajadoras sexuales que hay en todo el país hasta 3.000 mujeres podrían estar siendo forzadas a prostituirse cada año, muchas de ellas del este de Europa. De éstas, casi la mitad —unas 1.320— son menores. La situación es preocupante porque, en muchos casos, esas víctimas tienen poca visibilidad.

“Es un barrio antiguo, extremadamente caro, y para tener a gente rica y privilegiada deben desaparecer los burdeles y los escaparates”, lamenta Antje. A sus 53 años, esta enfermera nacida en la capital que optó hace media década por salir del hospital y ejercer de ‘escort’ para gente con discapacidades ve en las medidas de los últimos años una agenda oculta de gentrificación.

Trabajadoras que pagan impuestos
Es otro día gris y húmedo en Ámsterdam, pero cuando uno sale a la calle los grandes ventanales sin cortinas siguen mostrando la intimidad de sus habitantes. También en el concurrido Barrio Rojo, cuyos canales medievales serpentean entre las luces de neón de tiendas de juguetes eróticos, burdeles y locales donde operan, cada vez menos, las trabajadoras sexuales de la capital neerlandesa. Desde 2000, ofrecer servicios sexuales es legal, pero aún hoy ser trabajadora sexual en los Países Bajos es difícil.

El gobierno legalizó la prostitución a finales del siglo pasado. Aunque aceptada, la industria del sexo no tenía un sitio legal donde ejercerse, creando un absurdo parecido al que vive actualmente el mundo cannábico. En el año 2000 se puso fin a esa situación con la regulación de los burdeles: se convirtieron en negocios autorizados con licencias y, desde entonces, las prostitutas entraron al sistema, crearon su sindicato y pagan impuestos como otra trabajadora más. El turismo sexual es un jugoso negocio que actualmente aporta al país unos 100 millones de euros al año.

No obstante, su situación no es idílica. “Es horrible como hay gente de la calle que se ríe de ti, te saca fotos o te mira con pena como si fuese una víctima”, explica Kim, una socióloga estadounidense de 26 años que en 2016 se mudó a Ámsterdam para estudiar y que por curiosidad empezó a trabajar en las ventanas. “Exhausta”, tuvo que parar y ponerse a trabajar en un restaurante, pero al poco tiempo también lo abandonó, explica, por su “ambiente sexista”.

Por temor al qué dirán, Kim evitó compartir su realidad con su familia. Antje la entiende, pasó por lo mismo. “No estoy avergonzada de lo que hago, pero aún debo llevar una vida en paralelo”, asegura. A diferencia de otras, ella está registrada como autónoma de cuidado personal, no como prostituta, una situación que puede considerarse en cierto modo afortunada, ya que estar registrada como trabajadora sexual dificulta alquilar un piso, adquirir una hipoteca e incluso abrir una cuenta en un banco, como denuncia el sindicato de las trabajadores y trabajadoras sexuales PROUD. “Siguen siendo mal vistas”, remarcan. Legalización sí; aceptación, ya no tanto.

A pesar de ese estigma social, las trabajadoras sexuales también destacan los beneficios de un sistema que les permite “ser independientes”, aseguran, y tener un espacio legal con derechos. Hay quien opera como ‘escort’, quien trabaja por internet y quien lo hace en burdeles o en las ventanas del Barrio Rojo —en la calle sigue prohibido—. Esas ventanas se alquilan por tiempo y las prostitutas pueden decidir cuando, cómo y con qué clientes trabajan. Los servicios sexuales suelen pagarse a 50 euros, aunque cada trabajadora pone sus condiciones. “Me siento más segura y empoderada detrás de la ventana que como mujer andando por la calle”, señala Kim. Las ventanas cuentan con un espacio sanitario y un mecanismo de protección que, en caso extremo, las conecta con la policía.

Debate feminista
Dentro y fuera de los Países Bajos, la prostitución se ha convertido en uno de los temas que más divide al movimiento feminista. La corriente más presente en Ámsterdam es la regulacionista, que aboga por una legalización del trabajo sexual que dote de derechos a las prostitutas voluntarias para que ejerzan de manera digna y que persiga el tráfico. “Las mujeres siempre somos utilizadas como objetos”, asegura Kim. “Al menos en este trabajo yo tengo el control y establezco las condiciones”.

Aunque reconoce que no es un trabajo “que todo el mundo pueda y deba hacer”, la antropóloga cultural de la Universidad de Ámsterdam Marie-Louise Janssen ve en la prostitución regulada una “vuelta de tuerca al patriarcado” que permite a la mujer controlar su sexualidad sin paternalismos, y le reporta un salario para ser más independiente. “No es un modelo perfecto, pero al menos da a las chicas un entorno de seguridad jurídica”, explica. “Es ridículo pensar que todas las mujeres de las ventanas son esclavas”.

Sin embargo, otra corriente está haciéndose visible en la capital. Según la visión abolicionista, la prostitución es una institución patriarcal que fuerza a mujeres y niñas a ser explotadas sexualmente en beneficio de un proxeneta que las oprime y que condena a las más vulnerables perpetuando la desigualdad.

Así, a principios de abril, la asociación ‘Exxpose’ recabó 42.000 firmas para impulsar una ley que criminalice a los clientes que paguen por sexo con mujeres explotadas, siguiendo el modelo ya aplicado en los países nórdicos y en Francia, algo que ahora se debatirá en el Parlamento. “La prostitución es un círculo de abuso y violencia”, explica Natasja Bos, psicóloga y fundadora de esta iniciativa. “Si su legalización no sirvió para frenar el tráfico, ¿por qué no cambiamos de modelo?”. El debate sigue abierto.

sábado, 3 de agosto de 2019

#hemeroteca #lgtbi #orgullo | Amsterdam festeja Orgullo gay con desfile en los canales.

Imagen: El Nuevo Herald / Orgullo LGTBI en Ámsterdam, Holanda
Amsterdam festeja Orgullo gay con desfile en los canales.
The Associated Press | El Nuevo Herald, 2019-08-03
https://www.elnuevoherald.com/ultimas-noticias/article233489252.html

Decenas de miles de espectadores se congregaron el sábado a orillas de un canal en Ámsterdam para contemplar un desfile de botes decorados en el festival de orgullo LGBT de la capital holandesa.

Los organizadores dijeron que 80 botes participaron del desfile. Había representantes de la policía, las fuerzas armadas y una organización de funebreros.

Anticipando los Juegos Olímpicos del año próximo en Japón, participó un bote representativo de la comunidad LGBT de Tokio.

El desfile anual es el acto principal de Orgullo Ámsterdam, que finaliza el domingo. El lema este año fue “Recordar el pasado, crear el futuro”.

miércoles, 20 de marzo de 2019

#hemeroteca #turismo #trabajosexual | Ámsterdam impide visitas turísticas a las prostitutas del Barrio Rojo

Imagen: El País
Ámsterdam impide visitas turísticas a las prostitutas del Barrio Rojo.
El Ayuntamiento suspende las rutas guiadas por respeto a las mujeres que se muestran en las famosas ventanas.
Isabel Ferrer | El País, 2019-03-20
https://elpais.com/sociedad/2019/03/20/actualidad/1553107259_400570.html

El Ayuntamiento de Ámsterdam ha prohibido las visitas guiadas en el Barrio Rojo, la zona del centro de la ciudad donde se concentra el negocio de la prostitución. Aunque la medida alcanzará, en diversos grados, a otros puntos del casco antiguo, allí ha sido tomada “por respeto a las trabajadoras del sexo”. La mayoría se muestra en las ventanas y escaparates que han convertido el lugar en una atracción turística. Justo lo que el Consistorio quiere evitar. Desaparecen también las giras por los bares de la zona anunciadas solo para consumir alcohol en todos ellos. La medida entrará en vigor en enero.

Los paseos con guía por el Barrio Rojo se anuncian en todo tipo de publicidad relativo a la capital holandesa, pero “en estos momentos, está fuera de lugar ver a las prostitutas como un entretenimiento para el turismo”, ha dicho Udo Kock, concejal de Finanzas. El año pasado, el Ayuntamiento ya estipuló que los grupos dieran la espalda a las ventanas rojas que dan nombre al lugar, cuando se detuvieran para atender a las explicaciones del cicerone. Tampoco podían tomarse fotos, mirarlas de forma continuada o llamarlas a voces. Beber durante el paseo estaba también prohibido. De nuevo, se trataba de evitar la intimidación y reducir la congestión urbana.

Por De Wallen (los muros, en neerlandés) el nombre oficial del distrito, pasan más de un millar de grupos semanales, según cifras municipales. En hora punta, llegan a sumar 28 a la hora, y tanto los vecinos como las prostitutas se quejan del ruido y las aglomeraciones. La nueva regulación se ha impuesto al ver que la situación no mejoraba. En el resto de las calles de la ciudad, los grupos no podrán superar las 15 personas, y el guía deberá contar con el correspondiente permiso.

Aunque los grupos desaparecerán del Barrio Rojo, los turistas sí podrán ir acompañados de un experto en cualquier modalidad de embarcación por los canales, previo pago de una tasa de 66 céntimos de euro. Desde 2018 ocurre lo mismo con los autocares. Para evitar el efecto llamada y que aumente de nuevo el volumen de este tipo de diversión, se ha puesto fin a los paseos gratuitos. La autorización para el cicerone cuesta 100 euros. Los que operen sin licencia se arriesgan a una multa de 190 euros. Si el fraude lo comete una empresa, la sanción aumenta a 950 euros. En caso de reincidencia —tres veces como máximo— se retira el permiso de forma permanente.

lunes, 23 de julio de 2018

#hemeroteca #vih | Criminalizados por seropositivos: el gran reto de la comunidad del sida

Imagen: El País / Tjark Blackmore y Jevany Catherine, voluntariado en Aids2018
Criminalizados por seropositivos: el gran reto de la comunidad del sida.
Más de 15.000 personas de todo el mundo se encuentran en la conferencia internacional de Ámsterdam para debatir los últimos avances y los problemas en torno al VIH.
Pablo Linde / Emilio de Benito | Planeta Futuro, El País, 2018-07-23
https://elpais.com/elpais/2018/07/23/planeta_futuro/1532356764_836488.html

Cientos de lazos rojos decoran estos días la capital de los Países Bajos; en sus tranvías y en carteles de las calles de toda la ciudad hay un mensaje: “Sida: un millón de muertes al año. Población de Ámsterdam: 900.000”. La ciudad acoge durante toda la semana la conferencia anual sobre VIH (Aids2018), uno de los mayores eventos sobre salud que se celebran en el mundo.

Más de 15.000 personas —entre las que hay 800 periodistas de todo el mundo— estarán presentes en una cita que combina la exposición pública de los últimos avances médicos y científicos contra la enfermedad que ha sido durante años la infección más letal del mundo —desde hace tres la tuberculosis se cobra más víctimas— con un importante componente de la sociedad civil. Si algo bueno tiene el sida, es que es capaz de movilizar por una misma causa a cientos de organizaciones que luchan por el acceso equitativo a un tratamiento que convierte este mal potencialmente mortal en una enfermedad crónica y que se rebelan contra el estigma y la criminalización de quienes la sufren.

Uno de los grandes focos de la conferencia de este año será precisamente los colectivos más vulnerables, que pese a que representan un porcentaje muy pequeño de la población, acumulan en todo el mundo alrededor del 45% de las nuevas infecciones. ¿Quiénes forman parte de ellos? Como explica Chris Beyrer, expresidente de la Sociedad Internacional del Sida (IAS, por sus siglas en inglés, organizadora del congreso), son aquellos en los que el virus tiene una gran presencia y que sufren dificultades para acceder a los servicios básicos de salud y prevención. La definición, por tanto, varía en función del país, pero en muchos de ellos incluyen hombres que tienen sexo con hombres, transexuales, presos, trabajadores sexuales y drogadictos que se inyectan.

Estos últimos son uno de los grupos donde la enfermedad se está expandiendo más rápidamente, especialmente en Europa del Este y Asia, donde la epidemia ha crecido en un 20% en esta década. Este área geográfica será otro de los centros de atención en la conferencia, según explicó en la rueda de prensa inaugural su directora, Linda-Gail Bekker. Allí se concentran países donde las leyes contra las drogas son especialmente duras y criminalizadoras, algo que la evidencia ha demostrado que es completamente contraproducente para luchar contra la expansión del virus. A las puertas del congreso, unas horas antes de su inauguración este lunes por la tarde, una activista rusa clamaba en contra de las regulaciones de su país jaleada por varias decenas de personas. Es parte del ambiente que se respirará durante toda la semana en RAI Amsterdam, un enorme centro de conferencias que ya es un bullir de científicos y activistas.

Bekker destacó que este año se han presentado más de 3.000 estudios y que el congreso sentará las bases para que los políticos puedan tomar decisiones “basadas en la mejor evidencia científica”. Durante la presentación a la prensa, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, se mostró pesimista en cuanto a los objetivos que la comunidad internacional se ha marcado con respecto a la lucha contra el virus. Si sus colegas de Onusida ya advirtieron en un reciente informe de que la situación era “preocupante” por falta de financiación y una cierta “complacencia”, Adhanom dio casi por imposible alcanzar el objetivo 90-90-90 para 2020. Esto es lograr que el 90% de los seropositivos conozca su condición, el 90% de ellos la trate y, de estos, el 90% tenga una cantidad ínfima de virus en la sangre. Conseguirlo sería el camino para terminar con la epidemia, puesto que se reducirían drásticamente las infecciones. Sin embargo, como ha recordado el director de la OMS, hoy en día hay en tratamiento poco más de 21 millones de personas. “Haría falta ocho millones más en menos de tres años, no digo que sea imposible, pero tendríamos que ser muy agresivos para conseguirlo”, puntualizó.

Nuevos tratamientos
Los tratamientos contra la enfermedad también tendrán gran protagonismo estos días en Ámsterdam. Ya han gozado de él en algunas de las conferencias previas a la inauguración oficial, como por ejemplo en la primera sesión de expertos de la Organización Mundial de la Salud. El protagonismo fue doble. Una manifestación de mujeres que recorrió las instalaciones y llegó hasta el atril reclamando acceso al último de los fármacos, el dolutegravir (DTG), y la actualización de las guías de la OMS en el caso de las mujeres para incluir las novedades de este producto. "Estamos aquí para oír a la comunidad", dijo después de que dos de las manifestantes leyeran un manifiesto el presidente de la mesa, mientras se proyectaba un cartel que decía: "Damos la bienvenida a las protestas en AIDS2018. Apoyamos la libertad de expresión como una parte principal de la lucha contra el VIH y el sida".

Y es que ya se puede hablar de una medicina personalizada también en el VIH. No solo por los casos en que hay predisposición genética para que unos medicamentos funcionen mejor que otros. En este caso, es la salud sexual de la mujer el determinante. En concreto, la OMS apoya que se usen combinaciones con el DTG en mujeres adultas, niñas o jóvenes, con una excepción: que estén en situación de quedarse embarazadas, por edad y porque no toman anticonceptivos.

Como ha explicado Lynne Mofenson, de la Fundación Elizabeth Glaser para el sida pediátrico, esto se debe a que se ha detectado un problema en la formación del tubo neural de los fetos mayor en las mujeres que tomaban este medicamento antes de quedarse embarazadas que sí utilizaban otra combinación. "Ningún tratamiento tiene riesgo cero en el embarazo", insistió Mofenson. Comparado con el tratamiento estándar actual (y el más seguro, según los estudios), el riesgo de anomalías es del 12%, por el 10% entre las mujeres que no toman esa medicación. Pero lo importante ahora es que se puede elegir (aunque aún muchas mujeres no tienen acceso a ese ni a otro tratamiento). El DGT del laboratorio VIIV, que ha invitado a EL PAÍS a este congreso, es sencillo de tomar y tiene menos efectos secundarios, pero este estudio sobre los daños en el tubo neural de los fetos obliga a reevaluar su uso.

Es un exponente de los medicamentos de última generación, con muchos menos efectos adversos, lo que permite adaptarlos también al uso pediátrico, como ha expuesto Martina Penazzoto, de la OMS, y pueden servir para que los y las adolescentes infectados no abandonen la medicación, que es uno de los problemas para la adherencia al tratamiento, y que sean indetectable cuando empiezan a tener relaciones sexuales.

martes, 13 de febrero de 2018

#hemeroreca #sexo #gais | El Mercado de las Yeguas, la fiesta sexual más salvaje de Berlín

Imagen: El País / Mercado de las Yeguas
El Mercado de las Yeguas, la fiesta sexual más salvaje de Berlín.
En Berlín se celebra cada año una fiesta gay en la que unos hombres adoptan un papel sexual sumiso, y otros, dominante.
Luisgé Martín | El País, 2018-02-13
https://elpais.com/elpais/2018/02/08/eps/1518100938_079944.html

El Mercado de las Yeguas es una fiesta gay que comenzó a celebrarse hace varios años en Berlín y que se ha extendido a otras cuatro ciudades alemanas y a Ámsterdam. En ella sólo se admite a hombres, que deben decidir antes de entrar si desean desempeñar el papel de yeguas o el de sementales. Los primeros, las yeguas, acuden antes al club en el que se realiza la fiesta, y allí, ayudados por los “mozos de caballeriza”, se desnudan completamente y se colocan una capucha que les cubre los ojos. Cuando se abren las puertas del local para los sementales, todas las yeguas están ya desnudas y a merced de los deseos de éstos. Pueden usarlas sexualmente como deseen: con las yeguas que han elegido la capucha de color blanco deben respetar las reglas del sexo seguro; con las que, por el contrario, han elegido el color rojo, los sementales tienen libertad para actuar como prefieran. Los “mozos de caballeriza”, repartidos por todo el local, son los encargados de vigilar ese cumplimiento y de retirar del “mercado” a las yeguas que deseen abandonarlo.

A las fiestas de Berlín, que se ­celebran en el club Kit-Kat, acuden aproximadamente 200 personas, repartidas con bastante equilibrio entre sementales y yeguas. Hay sobre todo dos grandes espacios, amueblados con gruesos colchones de cuero negro, en los que los sementales montan a las yeguas, enmarañados unos y otros en figuras corporales interminables. Pero también en la barra del local o en las zonas más calmadas puede ­verse a una yegua arrodillada ante el semental, complaciéndole, mientras éste charla con otro o bebe una copa.

El Mercado de las Yeguas —dicen sus organizadores— no se rinde ante ningún moralismo. Es una exaltación del erotismo masculino homosexual que no renuncia a lo primario, a lo instintivo, a lo atávico. Sus leyes son, dulcificadamente, las del sadomasoquismo: poseer o ser poseído, dominar o someterse, imponer la propia voluntad o anularla completamente. Los ­asistentes tienen una media de edad alta, en torno a los 40 años, pero la tipología es diversa: desde cuerpos desastrados y fofos hasta jóvenes musculados.

Camilo F., un colombiano de 33 años que vive en Berlín, acude siempre a las fiestas del Kit-Kat y a las que se celebran en Leipzig, a una hora de viaje desde la capital. En 2017, según se anuncia rigurosamente en la página web del Mercado de las Yeguas (FickstutenMarkt), se habrán celebrado 15 sesiones entre las dos ciudades. “A veces me gusta ser yegua y a veces semental, no tengo un rol estricto”, dice Camilo. “En Leipzig, donde no me conoce nadie, suelo ser yegua, y en Berlín prefiero ser semental porque me encuentro con algunos amigos. Supongo que esa división tiene que ver con un análisis todavía machista de la sociedad, donde es más respetable ser el que domina. Pero las sensaciones son igual de poderosas en uno y otro caso, y no me avergüenzo de ninguna de ellas. Me siento completamente vivo en esas fiestas”.

Camilo asegura que en cada sesión del Mercado suele tener una media de 10 parejas sexuales, aunque cuando se desempeña como yegua, cegado por la capucha, no puede asegurar cuántas de ellas han sido distintas. “Sé perfectamente que en los días de Leipzig tengo relaciones con hombres por los que, en una situación normal, sentiría casi repulsión. Pero justamente eso es lo que hace este juego sexual fascinante: la transgresión de todas las convenciones del deseo, la aceptación de valores primitivos”.

Josep Maria Miró escribió una pieza de microteatro que arranca de este escenario y enfrenta a un hijo-yegua con su madre cuando ésta descubre su secreto. La obra se ha representado con éxito en Miami o en Venezuela, desde donde Eduardo Fermín, su director, habla con entusiasmo de la sordidez y oscuridad del texto. “Vi a muchos espectadores llorar y hablé con personas que salían asombradas porque desconocían que esos lugares existen. No hacían juicios de valor, sólo sentían compasión por los personajes”.

Durante la embriaguez de la fiesta, sin embargo, la compasión parece un sentimiento inoportuno: convienen más la euforia y la ­lujuria.

miércoles, 31 de enero de 2018

#hemeroteca #turismo | Los turistas en grupo deberán darle la espalda a las ventanas del Barrio Rojo de Ámsterdam

Imagen: El País / Distrito Rojo de Ámsterdam
Los turistas en grupo deberán darle la espalda a las ventanas del Barrio Rojo de Ámsterdam.
El Ayuntamiento regula las visitas para que no se intimide a las prostitutas y haya armonía en la zona más transitada de la ciudad.
Isabel Ferrer | El País, 2018-01-31
https://elpais.com/internacional/2018/01/31/actualidad/1517413362_379337.html

Las visitas guiadas por el Distrito Rojo de Ámsterdam, una de las mayores atracciones de la capital holandesa, cambian de aspecto por orden del Ayuntamiento. Cuando los turistas se detengan para escuchar las explicaciones del cicerone, deberán situarse de espaldas a las ventanas dedicadas a la prostitución que dan su nombre popular al barrio. Se trata de que muestren respeto y no miren a las mujeres de forma continuada. Tampoco podrán tomarles fotos ni dar voces en su dirección. Anunciadas este miércoles, las normas pretenden reducir la congestión de la zona y evitar que los paseantes intimiden a las trabajadoras del sexo.

Por De Wallen (los muros, en neerlandés), el nombre oficial del barrio, pasan cerca de 31.000 visitantes a la semana de la mano de guías, y el Ayuntamiento quiere que vecinos y turistas puedan convivir. En realidad, las disposiciones, que entrarán en vigor en abril, son un refuerzo del pacto voluntario sellado por los propios guías en 2017. Ahí ya se mencionaba el respeto debido al recorrer un entorno cuya principal distracción son las mujeres que ofrecen sus servicios en las habitaciones ubicadas tras las ventanas. “Ya entonces se hablaba de darles la espalda cuando el grupo se pare frente a ellas para escuchar al guía. Se puede mirar, claro, todo el mundo es libre de hacerlo. No es una ley, sino una regulación. Pero intentamos que la gente sea respetuosa y no lo haga fijamente, ni demasiado rato”, señala Vera Al, portavoz municipal. Cuando vieron que solo el 40% de los guías, ya fueran particulares o corporativos, firmaba su propio acuerdo interno, las autoridades han pasado a la acción.

A partir de abril, todos los cicerones -que no podrán llevar a más de 20 personas- necesitarán una licencia para pasear por este barrio de más de 3.000 vecinos en el que se encuentran 293 ventanas de prostitución. La licencia cuesta 100 euros y dura año y medio. “Si son guías ilegales, deberán pagar una multa de 190 euros. Si lo hacen de forma fraudulenta en nombre de una empresa, serán 950 euros. A las tres sanciones, se pierde el permiso. Si queremos que De Wallen siga siendo un barrio habitable, los grupos turísticos no pueden ser grandes”, ha dicho Udo Kock, teniente de alcalde de Economía. Porque ese es el otro gran problema: entre las 11 y las 12 del mediodía, suele haber unos 27 grupos por hora deambulando por unas calles estrechas y serpenteadas de canales, según cifras oficiales.

Un día cualquiera, las aceras rebosan, la gente tapona la entrada de las tiendas o se queda quieta en un carril bici entorpeciendo el tráfico. De Wallen es un barrio medieval que conserva en su trazado la herencia de zona portuaria del río Amstel, del que toma su nombre la ciudad. El poder de atracción de Ámsterdam muestra aquí toda su fuerza, y los turistas no solo lo recorren a pie. Van en bici, tándem e incluso patinetes segway, vehículos que congestionan todavía más el lugar. De ahí que la nueva regulación indica que los grupos tampoco podrán permanecer demasiado rato en los puentes. O frente a los comercios en horario de venta. Las rondas, por otra parte, deberán concluir a las 23:00 horas. El propio consistorio admite que se trata de un plan ambicioso que depende de la buena educación del visitante. Por eso “habrá vigilantes de refuerzo y lo revisaremos si no da el resultado deseado”, según sus portavoces.

viernes, 17 de noviembre de 2017

#hemeroteca #racismo | Por qué es mala idea vestir al paje negro de San Nicolás con ropas de noble español del XVI

Por qué es mala idea vestir al paje negro de San Nicolás con ropas de noble español del XVI.
Ámsterdam no logra con el cambio de vestimenta acallar a los que opinan que su figura es un estereotipo del esclavo.
Isabel Ferrer | El País, 2017-11-17
https://elpais.com/internacional/2017/11/15/mundo_global/1510762705_608858.html

San Nicolás regresa el 5 de diciembre a Holanda cargado de regalos, como es habitual, y con la misma polémica que le ha acompañado en los últimos años. La tradición más antigua dicta que el personaje que recrea al obispo de Mira (Turquía) llega de España en barco de vapor acompañado de sus pajes, que responden al nombre genérico de Zwarte Piet (Pedro el Negro). La tradición más reciente incorpora una variación. Los ayudantes del obispo, con sus labios rojos, tez oscura, pendientes dorados, traje moruno y gorro de plumas, se han convertido para algunas asociaciones en el estereotipo del esclavo. Y todos los años, por estas fechas, se empeñan en recordarlo.

Este año, el Ayuntamiento de Ámsterdam ha tratado de desinflar a los críticos ante la tradicional cabalgata del 19 de noviembre, que protagonizan san Nicolás y sus pajes. La idea del Consistorio era vestir a los Zwarte Piet con ropajes más suntuosos, como se supone que lo hacía la nobleza española del siglo XVI. Y así, envueltos en más terciopelo y, ya de paso, con las caras menos tiznadas, alejarlos del estereotipo del esclavo.

Pero la polémica, lejos de acabar, se ha incrementado.

"Ahora recuerda la época en la que los poderosos abusaban de los derechos humanos". Las palabras son de Barryl Biekman, una política holandesa nacida en Surinam, la antigua colonia en el Caribe, que habla en nombre de la asociación que lucha por ‘blanquear’ la imagen del supuesto icono del racismo.

A Biekman le parece que el nuevo atavío de Zwarte Piet recuerda la "opresión de la Corona española en los Países Bajos. Es un error de cálculo". Biekman cree que vistiéndolo con ropa elegante, Ámsterdam "ha abrazado otro mal". Porque Biekman lo considera "una imagen negativa para la población de origen africano". Así, vestirlo de noble no evitará que los niños jaleen a un estereotipo racista, critica.

Pero los pequeños, en realidad, solo ven en la figura del paje a un tipo juguetón que no les castiga si han sido malos y reparte dulces y carga los regalos en un saco. Y cuyo poder de atracción, todo hay que decirlo, se deriva también de una vestimenta más atractiva que la indumentaria eclesiástica de san Nicolás, a pesar de que este monta un admirado caballo blanco de nombre ‘Amerigo’.

El aspecto de Zwarte Piet está en entredicho desde hace años. El debate era ya público y notorio incluso cuando Verene Shepherd, la consultora de la Comisión de Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación Racial, que analizó la tradición en 2015, dijo que le parecía "una vuelta a la esclavitud en el siglo XXI". Un año antes, Geert Wilders, el líder populista de derechas, siempre atento al pulso de la calle, pidió en el Parlamento protección oficial para "una tradición nuestra".

El asunto llegó hasta el Consejo de Estado, que eximió en 2016 al Gobierno de "decidir el color de los Pieten (en plural, en neerlandés). Es competencia de la sociedad cambiarlo o no, dictó el organismo. Sí es verdad que el ‘tizne’ negro de la cara ha ido aclarándose. Algunas ciudades incluso los pintaron de colores, pero entonces parecían payasos, y la moda se apagó.

Para los comercios, la situación es delicada. La fiesta de San Nicolás es tan importante como la festividad de los Reyes Magos para las tiendas españolas. A los juguetes se suman dulces y chocolates decorados con la pareja: el santo y su paje. ¿Cómo acertar? La mayoría de la población es partidaria de mantenerlo como siempre, negro y vistoso, pero, últimamente, Pedro el Negro sale algo menos en envoltorios y paquetes. Una evolución impensable para Jan Schenkman, el autor local que presentó en 1850 el primer Zwarte Piet reconocible —un jovencito negro— como ayudante del santo, recogiendo una tradición hasta entonces folclórica y algo misteriosa que alcanza a Bélgica, Alemania, Suiza y Francia.

viernes, 17 de febrero de 2017

#hemeroteca #machismo #lgtbifobia | Multas contra el acoso verbal de tinte sexual en Ámsterdam

Imagen: El País / Amsterdam
Multas contra el acoso verbal de tinte sexual en Ámsterdam.
Las sanciones por silbidos ofensivos, groserías e insinuaciones costarán hasta 4.100 euros.
Isabel Ferrer | El País, 2017-02-17
http://internacional.elpais.com/internacional/2017/02/17/mundo_global/1487319949_341410.html

Eberhard van der Laan, alcalde socialdemócrata de Ámsterdam, ha anunciado la prohibición del acoso verbal de tinte sexual en espacios públicos padecido por mujeres, gais, lesbianas y transexuales. Es la primera ciudad holandesa que lo hace, y a mediados de año entrarán en vigor las sanciones, que pueden llegar hasta 4.100 euros. La decisión ha sido tomada después de que un sondeo encargado por el propio consistorio comprobara que el 59% de las féminas (de una muestra de 1.000) ha sufrido episodios de esta índole. Entre 15 y 34 años, 8 de cada 10 aseguran haber sido objeto de insinuaciones y silbidos ofensivos, o bien recibido insultos si rechazaban los avances de desconocidos.

La intimidación sexual de palabra no está tipificada en el Código Penal, y Van der Laan, abogado de formación, preguntó a varios expertos en derechos fundamentales si la interdicción sería legal. Si no chocaría con la libertad de expresión, protegida por la Constitución. Dos de los consultados así lo creyeron, y recomendaron, en todo caso, la redacción de una ley de ámbito nacional. Por el contrario, Janneke Gerards, otra jurista, contestó que no veía problemas. “Si una multa es recurrida, la decisión final dependerá de los jueces”, dijo. A la vista de que el veto “podría resistir la prueba de los tribunales”, según portavoces consistoriales, lo que se ha aprobado es una norma local “para sancionar la alteración del orden público y las molestias que ello ocasiona”. De este modo, basta con que un funcionario municipal (pasearán de incógnito) constate que ha habido provocación sexual para multar. Un nuevo reglamento les indicará cómo y cuándo deben actuar.

martes, 7 de febrero de 2017

#hemeroteca #prostitucion | Pasear entre putas

Imagen: Google Imágenes / Oudezijds Achterburgwal, Amsterdam
Pasear entre putas.
En Amsterdam, el modelo de turismo se construye para satisfacer el deseo masculino. Las mujeres en escaparates rojos son tan famosas como sus puentes y canales.
Andrea Momoitio | +Pikara, El Diario, 2017-02-07
http://www.eldiario.es/pikara/Pasear-putas_6_610049013.html

Amsterdam no existe en realidad. La ciudad, dicen, es el máximo exponente de lo que es capaz de hacer el ser humano. Construida sobre agua, la población ha aprendido a vivir en constante movimiento. Nada parece casual. Las casas están un poco inclinadas hacia delante para que los muebles no golpeen con la fachada cuando los suben por el exterior. Por esas escaleras tan estrechas, no caben grandes armatostes. En el tejado de casi todas las viviendas hay colgado un gancho, que utilizan para agarrar las poleas. A casas estrechas, grandes soluciones. Los impuestos aumentaban en función del ancho de la vivienda, así que construyeron hacia arriba.

Ciudad de mercaderes, la capital holandesa ofrece hoy a sus visitantes lo que ofrecía también a los primeros marineros que hicieron pie allí: un ocio en el que no cabe ningún juicio de valor. En una misma calle, justo detrás de la Iglesia Nueva –Oude Kerk–, de un vistazo, encuentras una tienda en la que venden trufas de setas alucinógenas, un ‘coffee shop’ y mucha cerveza. Sólo unas calles más allá, el aderezo que faltaba para la gran fiesta: las mujeres. Ellas están en el Barrio Rojo. La mayoría no son holandesas, que pueden presumir de haber logrado una igualdad, al menos formal, aceptable si se compara con otros países europeos, y trabajan detrás de otros escaparates. En los que están iluminados con la característica luz roja, que antes era un código pero ahora es un ‘souvenir’, las mujeres son principalmente de América Latina y de Europa del Este. Muchos de los clientes sí son ciudadanos holandeses y pasean por las calles del barrio rodeados de turistas, que acuden a la zona por distintas razones.

Algunas personas visitan el barrio por curiosidad, por puro morbo, para darse codazos entre ellas luego y susurrar: "Look, look". Lo que ven son putas. Esas luces rojas causan sensación, pero esta es muy distinta según quién mire. En la calle principal del famoso Barrio Rojo, Oudezijds Achterburgwal, el sexo es el producto estrella y todo está diseñado para satisfacer los deseos de hombres heterosexuales. Puedes pagar dos euros por ver dos minutos de un espectáculo erótico a través de una mirilla; ver porno en vivo; o acostarte con una prostituta. La tarifa habitual es de 50 euros por un servicio de 20 minutos, que incluye coito y felación. Ellas pagan entre 80 y 90 euros por el alquiler diario de las cabinas, que habitualmente se gestiona a través de una especie de sindicato, que está situado en los aledaños de la iglesia del barrio. En Amsterdam, el pecado y el perdón; la marihuana y los dulces, conviven puerta a puerta. "Que no os falte de nada", podría ser el lema de la ciudad.

En Holanda son expertos en negocios y se manejan sin dificultad en una doble moral, que imprime carácter. Todo vale si no molestas. Las reglas de oro son la discreción, y manejarse bien en los negocios. En el Barrio Rojo, debido al turismo masivo, la discreción holandesa no es tan viable. Además, ahora, en un intento institucional de darle otra cara a la zona, empiezan a aparecer nuevos restaurantes desde los que puede verse esa cara de la ciudad que la población tolera en la sombra. Las zonas oscuras son ideológicas. Una de las luces de neón más grandes del país está en este barrio, anunciando espectáculos de sexo en vivo. Las entradas, agotadas. En la cola, grupos de amigos y parejas dispuestas a divertirse. En la puerta, el dueño, un hombre mayor, de pelo blanco y largo, que controla con gesto de apatía todos los locales que tiene en la calle. Su emblema, un elefante rosa. Entre sus virtudes no debe estar la originalidad, pero en su cuenta corriente hay ceros suficientes para comprar y vender cualquier cosa. Bienvenido es, pues, en la ciudad en la que se vendió la primera acción del mundo.

Paseo por sus calles junto a mi hermano. Me pregunto cómo alguien se puede empalmar con lo que para mí es la versión humana de las tradicionales ferias de ganado. Él tampoco se lo explica, pero tiene ante él los privilegios de la masculinidad, que pueden llevarse hasta el límite si tienes dinero. Nos dicen que esto es el ‘Disneyland’ de los adultos. Es cierto que, en este mundo, se trafica sin escrúpulos con ratones; igual que con mujeres.

Me sorprendo sintiéndome fervientemente abolicionista. Al menos, hasta que mi estómago vuelva a colocarse en su sitio. La última vez que estuve aquí no quise visitar la zona. Hoy, asumo mis contradicciones: No. No me gusta ver a mujeres expuestas en escaparates. "A quién le importa lo que te guste a ti", pensarán algunas. Es verdad. Además, aquí, poco importa mi opinión si no puede comprarse. El neoliberalismo brilla con fuerza en Amsterdam.

viernes, 11 de noviembre de 2016

#hemeroteca #prostitucion | Utrecht crea un 'barrio rojo' con escaparates para prostitutas para fomentar el turismo

Imagen: El Mundo / Barrio Rojo de Amsterdam
Utrecht crea un 'barrio rojo' con escaparates para prostitutas para fomentar el turismo.
El Gobierno holandés da luz verde al proyecto, que los vecinos temen que fomente el narcotráfico y la trata.
Imane Rachidi | El Mundo, 2016-11-11
http://www.elmundo.es/sociedad/2016/11/11/582488f046163f8e618b4592.html

Utrecht insiste en hacerle la competencia a Ámsterdam en el mercado de la prostitución. A pesar de haber fracasado en todos sus intentos anteriores, el Gobierno holandés acaba de dar luz verde a la apertura de lo que busca ser un inmenso ‘barrio rojo’ en la ciudad en medio de las críticas por tráfico de personas y explotación sexual que ya obligaron a las autoridades a cerrar los negocios anteriores de este tipo.

El barrio de Nieuwe Zandpad acogerá de momento 162 escaparates de prostitución en una nueva zona a orillas del rio Vecht. El Consejo de Estado ha rechazado las objeciones de los residentes contra esta construcción. Los vecinos no quieren más problemas ni experimentos de prostitución porque han escarmentado con las pruebas que hubo hasta ahora y que no han tenido precisamente un final feliz. Una construcción de este tipo cerca de una zona residencial no causará más que problemas, según denunciaron al Ayuntamiento de Utrecht.

No obstante, el Ayuntamiento ha concluido que la aprobación de este nuevo proyecto es "una decisión razonable basada en una profunda investigación" y que, aunque es posible que los visitantes de las prostitutas acaben en la zona residencial, no espera que eso conlleve problemas relacionados con el narcotráfico. La promotora inmobiliaria Beja Hoogeven será la encargada de levantar el complejo, que promete invertir grandes cantidades en las licencias, y en el alquiler del terreno, que será de 635.000 euros al año.

El municipio se vio obligado en 2013 a retirar la licencia y cerrar los barcos de prostitución en Zandbad y los negocios de otro complejo de ventanales en el barrio viejo de Utrecht. Los locales estaban perseguidos por múltiples denuncias y sospechas de trata de personas y explotación sexual. Había que cortar por lo sano y los vecinos aplaudieron entonces la decisión.

Los barcos cerraron de forma sucesiva a lo largo de ese año por estar involucrados en tráfico de personas procedentes de Europa del Este y por cobrar cantidades desorbitadas a las prostitutas. Más tarde, le llegó el final al ‘barrio rojo’ de la ciudad. Esos cierres pusieron en la calle a cientos de mujeres, lo que provocó manifestaciones y ataques al Gobierno por "no pensar en los intereses de las prostitutas".

Ahora los temores de ellas giran en torno a los precios de los locales. El abogado Marjan Wijers, que trabaja por los derechos de las prostitutas, ha trasladado la preocupación de estas profesionales al municipio. "Temen estar trabajando para el beneficio de la constructora y el municipio", aunque este último haya advertido de que los precios de alquiler serán "razonables" para todos.

Se espera que el nuevo ‘barrio rojo’ esté listo para la próxima primavera, pero la constructora aún no ha hablado de dinero. Se trataría de un mínimo de 635 euros por plaza y semana, según el abogado, que ha señalado que será un proyecto más lujoso que el que había en la zona vieja, donde se pagaba una media de 540 euros por alquiler semanal y por medio día de uso.

El alcalde, Jan van Zanen, ha prometido ponerle coto a los nuevos gerentes de los burdeles, que se harán cargo de un máximo de 32 habitaciones cada uno, para evitar abusos en los precios. "Nos encargaremos de que tanto la constructora como los gerentes no vayan a obtener altos márgenes de beneficios para evitar así que el alquiler sea demasiado caro", precisó el funcionario.

Utrecht apuesta de nuevo por los beneficios de la prostitución con la esperanza de que atraiga más dinero y turismo, lejos de los problemas de las drogas que suelen acompañar al negocio. Si funciona podría ser incluso un alivio para Ámsterdam, cuyo alcalde pidió hace unos meses a los visitantes que viajen a otras ciudades holandesas porque la capital de los ‘coffeeshops’ "no sabe qué hacer con tanto turista".

viernes, 1 de abril de 2016

#hemeroteca #matrimonio | Holanda: Las protagonistas de la primera boda gay de la Historia, 15 años después

Imagen: El Mundo
Las protagonistas de la primera boda gay de la Historia, 15 años después.
Berta Herrero | El Mundo, 2016-04-01
http://www.elmundo.es/sociedad/2016/04/01/56fe99f5ca47416c4d8b4578.html

El Ayuntamiento de Ámsterdam flota en pleno corazón del río Amstel. Frente a él se erige una estatua del filósofo Spinoza, natural de la ciudad, con la inscripción "El propósito del Estado es la libertad". Con excepción de algunos turistas, hoy son pocos los que se acercan a visitar al pensador más ilustre que ha dado Holanda. Sin embargo, el mismo día hace 15 años, el mundo entero estaba mirándole.

En concreto, la víspera del 1 de abril de 2001 la estatua de Spinoza recibió a más de un centenar de periodistas y unos 30 fotógrafos llegados de todos los rincones del planeta. Acudían a ser testigos, junto a todos los ciudadanos holandeses que encendieron la televisión esa noche, de cómo tres hombres le daban el "sí, quiero" a sus respectivas parejas, también hombres, convirtiéndose en los primeros en todo el mundo, en ser declarados marido y marido. Asimismo, lo hicieron dos mujeres, Anne Marie Thus y Helene Faasen, cuya boda pasaría a la historia de la Humanidad como la primera oficiada legalmente entre dos mujeres.

"Mi esposa y yo recordamos ese 1 de abril como un día muy especial, como recuerda toda mujer el día de su boda", cuenta a El Mundo Anne Marie. Pero con un añadido: "Ese 1 de abril ya sabíamos que no sería un día especial sólo para nosotros, sino para muchos otros, ya que se trataba de la primera vez en el mundo que se permitía a dos personas del mismo sexo contraer matrimonio".

Su boda fue posible gracias a la ley que había aprobado unos meses antes el Parlamento holandés. Algo más tarde, en 2003, Bélgica se convertía en el segundo país en regular el matrimonio homosexual. Tras ella, en 2005 dieron el paso Canadá y España. Por aquel entonces clamaba Pedro Zerolo que "este amor no se puede recurrir. Y este amor es algo que llevan muchas personas que llevan militando muchos años por vivir en un país más decente".

Una ley para salvar a los 'ciudadanos de segunda'
La figura de la política holandesa que mejor abanderaría el activismo homosexual, como lo hizo el socialista venezolano en España, es Henk Krol. "Todo empezó en 1977", narra a El Mundo Krol, hoy diputado en el Parlamento holandés pero, por aquellos años, director de ‘Gay Krant’ (literalmente, 'Periódico Gay'). Él fue quien eligió a los protagonistas de este primer (y multitudinario) enlace homosexual de la historia, que ofició el entonces alcalde laborista de Ámsterdam, Job Cohen.

"En 1977 había una gran campaña contra los derechos de los homosexuales en Estados Unidos. Nosotros decidimos celebrar un concierto benéfico en Ámsterdam y, con lo que recaudamos, pagamos anuncios a favor de ellos en medios estadounidenses, a modo de contra-campaña", recuerda Krol. Con el dinero que les sobró se pusieron manos a la obra para que se "reconociera a las personas homosexuales los mismos derechos que a las heterosexuales", expresa.

"A finales de los 70, en Países Bajos unos 20.000 niños eran criados por parejas de lesbianas -explica el diputado-, y eso les convertía en 'ciudadanos de segunda'. La única manera de ayudarles era ofrecer a sus madres un contrato que pudieran firmar y gracias al cual pudieran disfrutar de la igualdad".

15 años de matrimonio para todos
El 1 de abril de 2001, ese contrato llegó. "Tras décadas de muchos esfuerzos, Países Bajos se convirtió en el primer Estado del mundo en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo", se enorgullece Krol. Con la bandera del arcoíris reflejándose en los numerosos canales de Ámsterdam, la ciudad celebra hoy esa fecha bajo el lema "15 años de matrimonio para todos". Y es que, a pesar de que países como Dinamarca, Noruega o Suecia ya aprobaron en la década de los 90 leyes que reconocían la unión entre personas del mismo sexo, Holanda se convirtió en un referente internacional por ser el primer país en llamarla 'matrimonio'. Krol explica que los países escandinavos "sólo contemplaban una especie de 'unión' entre personas del mismo sexo; no las reconocían en matrimonio civil. Nosotros no queríamos que esta distinción se tradujera en un estatus diferente para las personas homosexuales: queríamos que gozaran de plena igualdad".

Esta igualdad es la que agradece Anne Marie: "Estar casadas nos da, ante la ley, derecho a cuidar la una de la otra, y sirve como amparo para nuestros hijos". Los niños de ambas han sido adoptados por Helene y, gracias al matrimonio, "son parte de su familia", explica. En la misma línea hace balance Krol: "Fue bueno para los niños, para las parejas, para la sociedad en general. Maravilloso". El diputado invita a quienes aún no lo entiendan a que "vengan a Holanda, vean cómo ha mejorado la sociedad" y se pregunten si esa mejora no se debe al amor. Lo que él se pregunta hoy es "quién puede estar en contra del amor".

"¿Quién eres tú para no darme igualdad de derechos?"
Sin embargo, Anne Marie recuerda que en 2001 de lo que se trató fue "de cambiar la ley. Y cambiar la ley no significa cambiar la forma de pensar de la gente; no significa que todo el mundo esté de acuerdo". Cuenta, de hecho, que "cuando le dices a la gente que estás casada, presuponen que estás casada con un hombre. Si les dices que estás casada con una mujer, se sonrojan y, avergonzados, reconocen que eso también es posible".

Aunque la excepcionalidad se va convirtiendo en normalidad con el paso del tiempo, para Anne Marie es vital que "se siga hablando de ello", ya que, según explica, todavía "hay gente que se muestra reacia al hecho de que estemos casadas y tengamos hijos". El debate también es, para Krol, el motor que impulsa el cambio en la sociedad: "En 1977, la mayoría de la sociedad holandesa estaba en contra. Sin embargo, tras mucha discusión, en 2001 un 87% decía estar a favor".

Poniendo de relevancia la "valentía" de aquellos homosexuales que tienen que vivir en países donde sus derechos no son reconocidos, Anne Marie desea, "con esperanza, que todos los países del mundo entiendan que los miembros de la comunidad LGBTI son personas que sólo quieren estar con la persona que aman, vivir con ella, cuidarla".

Y, para aquel que aún hoy se oponga a su matrimonio, la primer mujer que se casó con otra mujer tiene un mensaje: "¿quién eres tú para no darme igualdad de derechos? Si no estás de acuerdo con nuestro amor, al menos respeta que nos amemos". Es posible que ni Anne Marie, ni Helene, ni las más de 15.000 parejas homosexuales que se han casado en Países Bajos desde ese 1 de abril escuchasen la frase que, allá por el año 2003, dedicaba Zerolo a Ana Botella en un pleno municipal de Madrid, cuando oficializar el amor entre dos personas del mismo sexo aún no era posible en nuestro país; pero bien podrían suscribirla: "En su modelo de sociedad no quepo yo, en el mío sí cabe usted".