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viernes, 10 de junio de 2022

#hemeroteca #antropologia #feminismo | Brujas, putas y cirujanos cómplices de violencias

Naiz / I Congreso de Antropologia Feminista en la UPV/EHU //

Brujas, putas y cirujanos cómplices de violencias.

El Congreso de Antropología Feminista ha hecho de la UPV de Donostia un disparadero de ideas, críticas y debates. Entre las 350 expertas invitadas, Itziar Gandarias, Nerea Azkona y Carmen Meneses hablaron sobre interseccionalidad, violencia obstétrica y prostitución.
Maddi Txintxurreta | Naiz, 2022-06-10
https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20220610/brujas-putas-y-cirujanos-complices-de-violencias 

Cientos de mujeres se han nutrido durante los últimos dos días –hoy les espera la última jornada– en el primer Congreso de Antropología Feminista que el Grupo de Investigación en Antropología Feminista (AFIT), junto con la Asociación Vasca de Antropología (Ankulegi), ha organizado tras aguardar con paciencia a que la pandemia y sus restricciones amainaran para que finalmente el congreso se pudiera hacer de manera presencial.

Dentro del evento imposible de resumir y entre tantos contenidos difíciles de seleccionar, las vascas Itziar Gandarias y Nerea Azkona trasladaron sus reflexiones sobre distintas violencias en uno de los paneles del miércoles por la tarde.

Gandarias aportó el enfoque interseccional y lo ayudó aterrizándolo en un estudió que realizó a las mujeres que han pasado por una asociación bilbaína que ofrece una alternativa habitacional temporal a las mujeres con dificultades económicas. Mujeres sin hogar, habitadas por múltiples violencias.

Mediante quince entrevistas en profundidad, analizó la situación de estas mujeres antes, durante y después de su paso por el albergue. La conclusión principal, que «no habían cambiado mucho de cómo habían entrado».

Una de las razones, esgrimió Gandarias, era la visión «cortoplacista» de la asociación, porque cuando las mujeres –la mayoría, migradas– conseguían acceder, por ejemplo, a la RGI, dejaban el albergue y «pasaban a la siguiente». Esto provocaba que, en muchas ocasiones, estas mujeres se vieran abocadas al «sinhogarismo encubierto» o, dicho de otra manera, la vivienda volvía a ser una preocupación diaria, o vivían hacinadas en pisos, o volvían a empleos «intermitentes».

Además de cortoplacista, el enfoque de la asociación era, a juicio de la ponente, antropocéntrico: porque no ampliaba la mirada para entender y tener en cuenta las violencias que, de forma simultánea, entrelazada y compleja, constituyen «el contexto» ineludible de estas personas. «Todo este círculo de precariedad y exclusión está atravesado por un continuum de múltiples violencias», aclaró la bilbaína.

Así, según Gandarias, diseccionar todas las formas de violencia que pueden atravesar a las mujeres, ese continuum, «nos puede permitir ir más allá de la jerarquización de abusos y promover la exploración de formas de violencia que no son tan estudiadas».

Itziar Gandarias admitió que «es imposible entender todos los ejes de la desigualdad», pero se puede aspirar a «iluminar los nudos y los ejes de tensión» que relacionan esas violencias. Así –y ya advirtió al principio de la ponencia que venía a exponer más preguntas que respuestas–, en el caso de mujeres en situación de sinhogarismo que pasaron por la asociación de Bilbo, ciertas preguntas podrían ayudar a identificar esos ejes de tensión: «¿El origen qué efectos tiene al intentar conseguir una vivienda? ¿Cómo influye en la economía de las mujeres en el caso de que tengan la situación administrativa regularizada?»

De las brujas a la biomedicina
Cuando acude a los centros sanitarios a dar formaciones sobre violencia obstétrica, los profesionales reciben a Nerea Azkona «con la escopeta cargada». Porque esta cuestión, que la antropología lleva estudiando desde hace más de 60 años e incluso la ONU siente la necesidad de nombrar y defender derecho de las mujeres a un «parto respetado», encuentra resistencias en algunos profesionales médicos y biomédicos.

En Donostia –en el disparadero de ideas–, sin embargo, Azkona no se topó con la hostilidad hospitalaria a la que está acostumbrada. Allí todas querían entender, escuchar y debatir. Y la violencia obstétrica fue tema central en muchos de los paneles de este congreso de tres días.

Azkona se centró sobre todo en los orígenes de esta violencia. O antes incluso de que la violencia obstétrica existiera, cuando las llamadas –perseguidas, castigadas, quemadas– brujas, las herboleras, sanadoras, curanderas, parteras, matronas y comadronas, eran las encargadas de ayudar a parir a las mujeres, antes de que esa potestad les fuera arrancada por los varones llamados cirujanos –sabios, médicos, dueños de decisiones ajenas–, la sabiduría de las mujeres fuera demonizada y las tumbaran.

Las tumbaron, literalmente. Porque después de que emergiera la figura del médico (restringida a los varones) y los cirujanos comenzaran a asistir los partos –«con unos estudios totalmente teóricos, pero con recursos y con instrumentos», apuntó Nerea Azkona–, el ginecólogo francés François Moriceau decidió en el siglo XVII que lo mejor para el profesional que atendía el parto –y no para la que paría– era que la mujer se tumbara con las piernas abiertas, para que él pudiera ver mejor.

«Este fue el primer elemento de la violencia obstétrica», remarcó la antropóloga en Donostia: «¿Porqué? Porque nos cambiaron de posición. Moriceau tumbó a la mujer. Al tumbarte con las piernas abietas, no ves. Es la vulnerabilidad absoluta. Estamos entregadas a la intervención de otros. Parece un simple cambio de postura, pero fue mucho más».

«Entraron los cirujanos en nuestras vidas y ya las mujeres no sabíamos parir», resumió Azkona.

Desde entonces, la violencia obstétrica ha evolucionado y se ha perpetuado hasta el punto en que muchas mujeres la «naturalizan». Y se manifiesta con varios síntomas: «Apropiación del cuerpo, patologización de procesos naturales o la pérdida de capacidad de decisión», entre otros.

Y es que este tipo de violencia cuenta con una fuerte estructura que la sostiene: «la biomedicina, el patriarcado y el capitalismo son los tres ejes de la violencia obstétrica», según alertó Virginia Murialdo Miniello en su ponencia del jueves por la mañana.

La prostitución fuera de la dicotomía
«Ni es un trabajo como otro cualquiera ni es, en sí misma, violencia. La realidad es mucho más compleja que esa dicotomía», señaló Carmen Meneses Falcón en su ponencia dedicada a los efectos del trabajo sexual en la salud de las mujeres prostitutas o víctimas de trata. La profesora de la Universidad Pontificia de Comillas sí que se arriesgó a que alguien la recibiera con la escopeta cargada porque, aseguró, la han censurado en varias ocasiones. No fue el caso.

Las que acudieron a este panel el jueves por la mañana tuvieron la suerte de escuchar la visión de una antropóloga que, en aras de recabar datos, ha entrado a vivir en cinco burdeles diferentes –uno en Euskal Herria– durante diez días en cada uno para entender eso que está oculto y alejarse de ciertas posturas que, tras la aprobación el martes de la ley para la prohibición del ‘proxenetismo en todas formas’ en el Congreso español, divinizada la moral y demonizada la prostitución, denotan ignorancia a la realidad de las trabajadoras sexuales y las desposeen de derechos.

Sobre la proposición de ley, Meneses criticó que es «criminalizadora» y que «va a repercutir enormemente a la salud de las mujeres». Mencionó estudios que demuestran que hay 8 veces más de probabilidades de violencia contra mujeres en los Estados que han criminalizado la prostitución.

Meneses expuso una radiografía en números de la prostitución en el Estado español y de las personas que la ejercen. En un sondeo contó 1.114 burdeles en el Estado, aunque intuye que tras la pandemia serán menos, «unos 800».

Respecto a las mujeres que, matizó, pueden ser quienes están en ejercicio de prostitución, trabajadoras sexuales o víctimas de trata, la gran mayoría trabajan en pisos, en burdeles y por internet. Solamente un 4-5% lo hacen en la calle, el lugar más inseguro para trabajar. El más seguro para ellas, confirmó, son los locales, ya que ahí cuentan con medidas y personal de seguridad.

En el estrato más alto de las mujeres que ejercen la prostitución estarían las «VIP»: las que trabajan en clubs, prostíbulos, centros de masaje, saunas u hoteles.

En los pisos, no obstante, «hay de todo», dijo: «Los hay seguros e inseguros». Para estos casos, Meneses ha contribuido a crear la web sexuando.es para que las trabajadoras sexuales puedan estar prevenidas ante posibles peligros. Una publicación en la web alerta de que a una de las usuarias un cliente le echó en la bebida la substancia conocida como ‘burundanga’. La antropóloga aseguró que, en el curso de su investigación, ha tenido que escuchar historias «terroríficas».

Y como es habitual, las más precarias y vulnerables, las que ocupan el estrato más bajo de las trabajadoras sexuales, son a menudo migradas sin papeles. Por ello, la antropóloga volvió a referirse a la ley que se está cociendo en el Congreso español para decir que lo verdaderamente urgente y beneficioso para las trabajadoras sexuales es derogar la Ley de Extranjería. «¡Que se la carguen!», reivindicó.

jueves, 9 de junio de 2022

#hemeroteca #antropologia #feminismo | Mari Luz Esteban, antropóloga: “La extrema derecha tiene al feminismo en el punto de mira porque pone en jaque cuestiones sociales básicas”

El Diario / Mari Luz Esteban //

Mari Luz Esteban, antropóloga: “La extrema derecha tiene al feminismo en el punto de mira porque pone en jaque cuestiones sociales básicas”.

Más de 300 expertas nacionales e internacionales en Antropología Feminista acuden al primer congreso sobre este ámbito realizado en Euskadi.
Maialen Ferreira | El Diario, 2022-06-09
https://www.eldiario.es/euskadi/mari-luz-esteban-antropologa-extrema-derecha-feminismo-punto-mira-pone-jaque-cuestiones-sociales-basicas_128_9069521.html 

Esta semana en Donostia se han dado cita más de 300 expertas nacionales e internacionales en Antropología Feminista en el primer congreso sobre este ámbito que se ha llevado a cabo hasta ahora en Euskadi. Su coordinadora, la doctora en Medicina y Antropología, y la responsable del Grupo de Investigación en Antropología Feminista de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), Mari Luz Esteban, además de organizar el evento, ha participado en una mesa bajo el título 'Antropología feminista, feminismo y sociedad: debates y relaciones'. “La Antropología Feminista es importante porque revisa la disciplina y la mejora. Socialmente, contribuye a la teoría feminista y al movimiento feminista con una aportación específica y con investigaciones detalladas de fenómenos concretos”, explica a este periódico.

A lo largo de su carrera, ha trabajado como médica de planificación familiar y ha desarrollado investigaciones sobre género, salud, cuerpo, las emociones y el amor. Actualmente es profesora de Antropología Social y responsable del Programa de Doctorado en Estudios Feministas y de Género en la UPV/EHU, donde coordina también el Grupo de Investigación AFIT (Antropología Feminista).

¿Por qué es importante que exista la Antropología Feminista?

Por distintas razones. La Antropología Feminista surge en los años 70 para dos cuestiones: revisar el trabajo que se había realizado para ver si se había tenido en cuenta el punto de vista de las mujeres o no, y por otra parte, para revisar la teoría porque no se estaban teniendo en cuenta las relaciones de género. Desde su creación ha habido una evolución, primero se llamaba Antropología de la Mujer, luego Antropología de Género y hoy lo llamamos Antropología Feminista. Es importante porque revisa la disciplina y la mejora. Socialmente, contribuye a la teoría feminista y al movimiento feminista con una aportación específica y con investigaciones detalladas de fenómenos concretos.

Su tesis doctoral, en el campo de la salud reproductiva y el género, se enfocó al estudio de la vivencia de las mujeres de su propia salud y la experiencia de los centros de planificación familiar. ¿Cómo eran esos centros de planificación familiar?

En los años 70 y 80 en algunos sitios de España las asociaciones feministas encontraron en estos centros de planificación familiar la manera de hacer frente a la falta de derechos sexuales y reproductivos. En aquella época la oferta que se hacía tanto desde la sanidad pública como de la educación era escasa en este ámbito. Por eso se crearon unos centros donde se ofrecía una educación sexual y anticonceptiva, se informaba acerca del aborto y se realizaban actividades fuera, en centros escolares e institutos. En muchos territorios como en Euskadi los centros fueron desapareciendo, pero en su época fueron importantes para las mujeres, porque eran reconocidos por ellas como centros propios, ya que cubrían necesidades que la educación o la sanidad pública no cubrían.

¿Considera que a pesar de que hoy en día las personas tienen más información sobre educación sexual a su alcance, aún hay mucho desconocimiento sobre este tema?

La manera de practicar la sexualidad ha cambiado. Por una parte, la población joven tiene acceso a una educación sexual que nosotras no teníamos, pero, por otra parte, han surgido nuevas maneras de relacionarnos. Hay una serie de cambios, pero yo no creo que se pueda hacer una lectura positiva ni negativa de ello, simplemente ha cambiado.

Usted como médico, ¿cómo valora la falta de perspectiva feminista en la Medicina y el sesgo de género en la atención sanitaria?

Si nos remontamos a los años 70, comprobamos que no se tenía para nada en cuenta lo relacionado con la salud de las mujeres. Si comparamos esos años con hoy en día, la situación es mucho mejor. Actualmente, existen redes de profesionales de la Salud, desde enfermeras, médicas, psicólogas, etc. muy bien formadas y con más conciencia. Las mujeres también se han formado en estos aspectos y saben que tienen derechos. Es cierto que con el tiempo han ido surgiendo colectivos críticos con la red asistencial y tienen razón, como por ejemplo, con el tema de la endometriosis, que es una enfermedad muy poco investigada y que afecta a muchas mujeres, con el tema de la violencia obstétrica o con el de la salud mental. Han ido surgiendo nuevas líneas de crítica y espero que surjan más porque eso hace que se presione a la red asistencial para que mejore. Otro de los problemas en este sentido es el desmantelamiento de la sanidad pública, en los años 80 se consiguieron mejoras, al menos en el País Vasco, donde comparativamente estamos mejor que en algunas partes del resto del país, pero se han perdido derechos.

¿Cómo puede afectar el auge de la ultra derecha a este tipo de avances que se han ido consiguiendo desde el feminismo?

Puede afectar muy negativamente. Se ha visto recientemente con el tema del acoso en las clínicas de aborto en Donostia, a las que acudían miembros de algunos colectivos de ultra derecha para rezar y para hacer campaña en frente de ellas. Veremos qué pasa, en principio se ha prohibido por ley hacer ese tipo de concentraciones. No es casualidad que la extrema derecha tenga al feminismo en el punto de mira porque estamos haciendo planteamientos totalmente revolucionarios y estamos poniendo en jaque muchas cuestiones sociales que son básicas, que tienen que ver con la familia, con el derecho a gestionar los cuerpos, etc. La extrema derecha, desde luego va a seguir por ese camino, no parece que vaya a frenar.

¿Qué puede hacer el movimiento feminista para enfrentarse a la extrema derecha?

Hay que seguir pensando, aliándonos y movilizando a las mujeres que salieron a la calle en las huelgas generales de 2018 y 2019, que fueron un 'boom'. Hay que realizar reivindicaciones y movimientos concretos y pensar en nuevas formas de hacer política más adaptadas a los cambios que está habiendo en la sociedad. En definitiva, hay que seguir en la línea de lo que hemos venido haciendo hasta ahora, pero adaptando las prácticas feministas al contexto y adelantándonos a algunas situaciones. La situación actual no es fácil y menos después de haber salido de una pandemia.

A lo largo de su carrera también ha escrito libros de poesía, como 'La muerte de mi madre me hizo más libre'. ¿Cómo la muerte de un ser querido puede hacer a alguien más libre?

En el libro, entre otros temas, hablo de las relaciones que hay entre el amor o las relaciones amorosas, y la libertad. Hablo de eso y menciono el caso concreto de la muerte de mi madre, que para mí supuso una crisis tremenda, pero por otra parte, en el libro cuento cómo una situación así puede hacer que te sitúes en el mundo de una forma en la que no lo harías si tu madre siguiera viviendo. Lo pongo como ejemplo de esa tensión que hay entre el amor y la libertad, algo que también trabajo en mi libro 'Critica al pensamiento amoroso'.

¿Se puede ser libre en una relación de amor?

Por eso digo que hay una tensión. No es solo amor o solo libertad. A mí lo que me interesa es pensar dónde queda tu proyecto personal si te comprometes en una relación amorosa. Si lo aplicamos al género, muchas veces se entiende que las mujeres tienen que entregar y punto, pero yo no hago ese planteamiento, me refiero a las relaciones en las que todos nos comprometemos al cuidado y hay una tensión en pensar dónde queda el proyecto de cada persona.

¿Y cómo se resuelve esa tensión?

Se va viendo según se vive. Las personas que viven en relaciones tienen derecho también a tener proyectos propios. Se puede ver en diferentes cuestiones, pero si lo aplicamos al tema de los cuidados, la tensión se resuelve si nadie se entrega completamente a ellos. Aquí habría que tener en cuenta varios elementos como la reciprocidad, el reconocimiento y la redistribución, y ver qué tiene que cumplir el amor para que sea justo y sano.

domingo, 29 de mayo de 2022

#hemeroteca #antropologia #feminismo | Cerca de 300 expertas se darán cita en Donostia en el primer congreso de Antropología Feminista de Euskadi

El Diario / Una manifestación del 8M //

Cerca de 300 expertas se darán cita en Donostia en el primer congreso de Antropología Feminista de Euskadi.

El congreso, en el que participarán expertas a nivel nacional e internacional, se llevará a cabo los próximos 8, 9 y 10 de junio en Donostia, bajo el título “Transformando el conocimiento. Habitando la incomodidad”.
Maialen Ferreira | El Diario, 2022-05-29
https://www.eldiario.es/euskadi/cerca-300-expertas-daran-cita-donostia-primer-congreso-antropologia-feminsita-euskadi_1_9034859.html 

El Grupo de Investigación en Antropología Feminista de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) ha organizado el primer congreso vasco sobre Antropología Feminista que se llevará a cabo los próximos 8, 9 y 10 de junio en Donostia, bajo el título “Transformando el conocimiento. Habitando la incomodidad”. En él, lo que buscan las doctoras, profesoras e investigadoras que componen el grupo, es “transformar tanto el conocimiento dentro y fuera de la disciplina como la realidad, para lo que es necesario reaccionar frente a lo establecido y convertir la incomodidad en una apuesta conceptual, personal y política”.

Pero, ¿qué es exactamente la Antropología Feminista? Según detalla Maider Galardi, una de las investigadoras de la UPV/EHU en esta materia, “es una disciplina dentro de la Antropología que desde hace unas décadas se empieza a cuestionar la Antropología hegemónica”. “Se trata de visibilizar esa mirada feminista en todas las investigaciones que realizamos. Seguramente hace años las mujeres no eran objeto de estudio, por lo que las introducimos como parte del objeto de estudio, aunque la Antropología Feminista va más allá, no solo las incluye como objeto de investigación sino que se cuestiona también el sujeto de estudio. Es complejizar todo para que la información que se recoja sea más enriquecedora y cuestione más cosas”, explica a este periódico.

Para Galardi, uno de los objetivos del congreso se basa en lograr que la Antropología Feminista recobre más relevancia y analizar las líneas metodológicas que se están llevando a cabo en esta materia tanto en Euskadi como a nivel nacional e internacional. Para ello, el congreso contará con la participación de cerca de 300 expertas que hablarán sobre antropología, género, migraciones, derechos humanos, violencia machista, realizarán un análisis desde la antropología feminista de las tradiciones y las fiestas, de la militancia social, el transfeminismo, en torno a la cárcel y los conflictos armados y, por último, sobre las maternidades feministas.

Además de las conferencias, tendrán lugar una serie de mesas redondas en las que participarán las investigadoras de la Universidad Complutense de Madrid, Marta Pérez y Elena Casado, la profesora en Antropología Cultural de la Universidad de Leiden de Países Bajos Jasmijn Rana, la investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Martha Patricia Castañeda, Diana Marcela Gómez, de la Universidad de los Andes, en Colombia, Miriam Grossi, de la Universidad Federal de Santa Catarina de Brasil y Carmen Gregorio Gil, de la Universidad de Granada, entre otras.

“Llevábamos desde 2019 o antes con la idea de crear este congreso en la cabeza, pero luego llegó la pandemia y tuvimos que paralizar todo hasta ahora, porque siempre quisimos que fuera íntegramente presencial. El Grupo de Investigación en Antropología Feminista de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) ya lleva siete años y es un referente a nivel estatal y es cierto que en España en los últimos años la Antropología Feminista ha ido teniendo más renombre. El congreso aportará nuevas ideas y un nuevo espacio a la Antropología Feminista, de cara hacia afuera, y, desde dentro, como nos vamos a encontrar cerca de 340 personas, será algo enriquecedor”, concluye la investigadora.

martes, 9 de abril de 2019

#hemeroteca #intersexualidad | El heroico general, ¿era mujer?

Imagen: El País / Casimir Pulaski
El heroico general, ¿era mujer?
Un estudio científico revela que Casimir Pulaski, el padre de la caballería de EE UU, era intersexual.
Antonia Laborde | El País, 2019-04-09
https://elpais.com/internacional/2019/04/07/actualidad/1554670520_885257.html

La revelación del misterio en torno a dónde descansaban los restos de Casimir Pulaski (Varsovia, 1745-Savannah, Georgia, EE UU, 1779) trajo consigo otro descubrimiento. Los científicos que dieron con la tumba del general polaco que sirvió al ejército de George Washington en la guerra de la Independencia estadounidense hallaron un esqueleto aparentemente de mujer: “Tan femenino como se puede”, dijeron. Tras poco más de dos décadas analizando los huesos del que se conoce como el “padre de la caballería” de Estados Unidos, los investigadores concluyeron que Pulaski debe de haber tenido rasgos intersexuales, es decir, discrepancia entre el sexo genético y el genital. "Esa es la única manera de explicar la combinación de las dos características que vemos", sostiene Virginia Hutton Estabrook, antropóloga y directora del estudio sobre Pulaski que aparece en el documental ‘Las historias ocultas de EE UU: ¿El general era una mujer?’, que se estrena este 8 de abril en el canal Smithsonian.

Durante más de un siglo no se supo si Pulaski había sido enterrado en el mar o en una tumba sin nombre en Savannah, Georgia. El polaco, fallecido a los 34 años, combatió contra los rusos en su país de origen y luego escapó a París. Ahí conoció a Benjamin Franklin, quien lo convenció para unirse a las filas de Washington en EE UU. En 1777 el general cruzó el Atlántico para guerrear contra los británicos, convirtiéndose en un héroe cuando murió en la batalla de Savannah. En dicha ciudad se erigió un monumento con su nombre, donde a comienzos de los noventa los científicos descubrieron que bajo la estructura descansaban sus restos en una caja de metal. Al exhumarlos, se percataron de que parecía el esqueleto de una mujer. La duda de si realmente se trataba del oficial de caballería del siglo XVIII quedó inconclusa después de que no lograran reunir los fondos para hacer las pruebas genéticas pertinentes. Pero una nueva generación tendría más suerte.

En 2015, Estabrook, profesora asistente de Antropología en la Georgia Southern University acababa de hacerse cargo de la custodia de las muestras de huesos de Pulaski. Por su parte, Lisa Powell, una de sus estudiantes, recibió entonces el material que su padre, científico, había recabado en las pesquisas realizadas cuando encontraron el cuerpo. Con el apoyo económico del Instituto Smithsonian, el equipo de investigación pudo confirmar que el esqueleto correspondía al héroe de guerra gracias a un examen del ADN mitocondrial de la abuela de Pulaski (cuyos restos también fueron exhumados), además de lesiones del polaco que coincidían con la información acumulada y sus características físicas. Ya lo tenían claro: el hombre del que se dice que le salvó la vida a Washington durante la batalla de Brandywine, el que nunca se casó ni tuvo hijos, no encajaba en las definiciones binarias de hombre y mujer.

“Una de las formas para distinguir los esqueletos masculinos de los femeninos es la diferencia de la pelvis. En las mujeres, la cavidad pélvica tiene una forma más ovalada. Tiene menos forma de corazón que la pelvis de los hombres. La de Pulaski se veía muy femenina", ha explicado Estabrook en una entrevista reciente a NBC News. Charles Merbs, que era antropólogo forense de la Universidad Estatal de Arizona cuando hallaron los restos del general polaco, ha aclarado a la prensa estadounidense que no cree que el general alguna vez creyera que era una mujer o un intersexual. “A lo más puede haber pensado que algo andaba mal", ha teorizado. "En aquella época las personas simplemente no sabían estas cosas". Este descubrimiento se detalla en el nuevo documental del canal Smithsonian.

Según datos de Naciones Unidas, hoy en día el 1,7% de la población nace con rasgos intersexuales. "Aunque hablamos de la intersexualidad como una condición innata, la anatomía intersexual no siempre aparece al nacer. A veces, no se descubre que una persona tiene anatomía intersexual hasta que llega a la edad de la pubertad, o en la edad adulta siendo infértil, o al momento de la autopsia. Algunas personas viven y mueren con la anatomía intersexual sin que nadie (incluso ellos mismos) lo sepa", explica la Sociedad de Intersexuales de Norteamérica.

Pulaski es considerado un héroe tanto en Polonia como en Estados Unidos. El general es honrado cada año en el desfile del Día de Casimir Pulaski, en Nueva York. En Illinois hay un condado de 7.000 habitantes llamado Pulaski y en Chicago es festivo el primer lunes de marzo en su honor. También hay un puente de cuatro pistas bautizado Pulaski Skyway en Nueva Jersey.

sábado, 25 de agosto de 2018

#hemeroteca #prehistoria | El sexo entre especies y los secretos de Denny, la primera híbrida

Imagen: El País / Una mujer observa una reproducción de un neandertal
El sexo entre especies y los secretos de Denny, la primera híbrida.
Sapiens, neandertales y denisovanos copulaban entre ellos y es probable que tuviesen hijos con características peculiares.
Daniel Mediavilla | El País, 2018-08-25
https://elpais.com/elpais/2018/08/24/ciencia/1535120316_186140.html

Los humanos tenemos una sensibilidad especial para distinguirnos de los otros. El neurólogo argentino Facundo Manes cuenta cómo comprobó esta tendencia en un experimento con chilenos mapuches y no mapuches. “Les colocamos electrodos y les mostramos fotos de ambos grupos sociales. En cuestión de milisegundos el cerebro se da cuenta de si la foto pertenece a su etnia o no y si pertenece lo asocia con algo positivo y si no con algo negativo”, explica.

Las pequeñas diferencias entre los individuos de nuestra especie han servido para negar la humanidad a grupos casi idénticos en multitud de ocasiones y no cuesta imaginar el recelo mutuo que debieron sentir las poblaciones humanas de hace más de 30.000 años, cuando los sapiens aún tenían que compartir la Tierra. “Los denisovanos y los neandertales eran bastante distintos genéticamente. Como comparación, un denisovano y un neandertal eran más distintos entre ellos que dos personas cualquiera que vivan hoy, sin importar de dónde sean”, explica Viviane Slon.

La secuenciación del genoma de especies extintas ha mostrado que algunos de sus miembros superaron ese recelo inicial, copularon y tuvieron descendencia. En la actualidad, todas las poblaciones humanas, salvo los subsaharianos, tienen al menos un 2% de ADN neandertal, y los estudiosos del material genético antiguo han observado que, pese al escaso número de individuos del Pleistoceno cuyo genoma se ha secuenciado, los vestigios de cruces entre diferentes especies aparece en los análisis con una frecuencia inesperada.

Hace tres años, un equipo del Instituto de Antropología Evolutiva de Leipzig (Alemania) liderado por Svante Pääbo, el padre de la revolución del ADN antiguo, secuenció el genoma de un humano moderno encontrado en Rumanía. Solo había que remontarse cuatro generaciones para encontrar un ancestro neandertal en el árbol genealógico de aquel hombre. El hallazgo parecía improbable, pero esta semana se anunció un descubrimiento que hasta ahora se habría considerado imposible. Slon, Pääbo y varios miembros más del dream team de la paleogenómica de Leipzig habían encontrado al primer caso de descendiente directa entre dos grupos humanos distintos. Denny, como han llamado a la joven de 13 años encontrada en la cueva siberiana de Denisova, tenía una madre neandertal y un padre denisovano.

“Estos estudios nos dicen que la mezcla entre estos grupos sería frecuente cuando se encontraban, aunque no se encontrarían mucho, porque eran pequeños y estaban separados por grandes distancias”, afirma Sergi Castellano, un investigador del University College de Londres que cuando trabajaba en Leipzig demostró que neandertales y humanos procrearon durante decenas de miles de años. Más difícil de saber a partir de los análisis genéticos es la naturaleza de aquellos encuentros, si se trataría de un sexo más o menos consensuado, si después Denny fue criada también por su padre o si la tribu la aceptó como una más.

La adolescente de Denisova fue un pequeño milagro. Las especies de sus padres se habían comenzado a separar hace 390.000 años y desde entonces su compatibilidad reproductiva no había dejado de descender. Este fenómeno se ha observado en los cruces entre neandertales y sapiens. “Existen algunos estudios genéticos que apuntan a que la hibridación habría afectado negativamente a la fertilidad neandertal. Las madres sapiens que engendraban fetos masculinos habrían desarrollado un tipo de histocompatiblidad hacia el cromosoma Y del neandertal que, en muchos casos acabarían con abortos naturales”, añade María Martinón-Torres, directora del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) en Burgos.

Una vez nacida, también es posible que su carácter mestizo le complicase la vida. “Existen estudios, como los de Rebecca Ackerman, sobre híbridos de primera y segunda generación de monos babuinos, que demuestran que en los híbridos se producen un número muy alto de anomalías poco frecuentes en las poblaciones originales, y que son sin duda reflejo de alteraciones del desarrollo”, indica Martinón-Torres. “En estos híbridos existe un número significativamente mayor de patologías dentales bilaterales y asimetrías craneales, por ejemplo. Además, los híbridos suelen ser mucho mayores o mucho más pequeños que las especies parentales, lo que es evidencia de una modificación de los procesos de desarrollo normales”, continúa. “Podemos decir que aunque la pieza encaja, el encaje no es biológicamente perfecto”, concluye.

La directora del CENIEH apunta además a otro misterio en torno a aquellos humanos con padres de especies distintas. “Sabemos poco sobre cómo reconocer a un híbrido en el registro fósil. Tenemos siempre la idea de que tiene que tener un poco de su padre y de su madre o una morfología intermedia entre ambos. Sin embargo, estos estudios sobre híbridos de babuinos de Ackerman apuntan a que muchas veces no se parecen ni a su padre ni a su madre, sino que se producen novedades morfológicas”. La propia Martinón-Torres, en un artículo publicado en Current Anthropology que aborda la cuestión de los denisovanos como híbridos, propuso que en la búsqueda de más individuos de esta especie se traten de identificar anomalías, como cambios de tamaño significativos, asimetrías o patologías dentales. En este sentido, recuerda que, si se compara con los de los neandertales, “los dientes hallados en Denisova son gigantes”.

Es muy probable que Denny fuese una niña especial para su grupo, pero de ella solo se conserva un pequeño fragmento de hueso y su genoma no nos dice si era mayor o menor que un neandertal o un denisovano normal o si tenía un cráneo asimétrico. Para completar estos huecos del rompecabezas, los cazadores de denisovanos llevan años peinando amplias regiones de Asia en busca de nuevos yacimientos en los que comenzar a reconstruir a esta especie que solo conocemos por su ADN. Cuando se encuentren, la experiencia dice que también se hallarán los rastros del sexo entre especies y se podrá saber más sobre cómo se relacionaban entre ellas e incluso tratar de reconstruir cómo fue el final del resto de especies humanas con las que ya no podemos copular.

Y TAMBIÉN…
Hallada la primera hija fruto del sexo entre dos especies humanas distintas.

La secuencia genética de una adolescente que vivió hace 50.000 años en Siberia muestra que nació de una neandertal y un denisovano.
Daniel Mediavilla | El País, 2018-08-22
https://elpais.com/elpais/2018/08/22/ciencia/1534955666_091393.html
El legado de los neandertales: trombos, adicciones y depresión.
Un estudio con 28.000 personas muestra las penalidades que nos llegan de la promiscuidad de nuestros ancestros.
Javier Sampedro | El País, 2016-02-11
https://elpais.com/elpais/2016/02/11/ciencia/1455201016_320140.html
Svante Pääbo · Director de Genética Evolutiva del Instituto Max-Planck. “Somos una mezcla de retales de todos nuestros antepasados”.
El investigador sueco, director del equipo que completó el genoma del neandertal, asegura que el año próximo anunciará resultados "interesantes" de sus trabajos en Atapuerca
Luca Tancredi Barone | El País, 2014-11-24
https://elpais.com/elpais/2014/11/18/ciencia/1416305106_266934.html

jueves, 3 de agosto de 2017

#hemeroteca #historia | Inca, doctora y paladina del quechua

Imagen: El País / Huayna Cápac. Durante su reinado (1493-1525) contribuyó a la extensión del uso del quechua
Inca, doctora y paladina del quechua.
La antropóloga cuzqueña Carmen Escalante es la primera doctoranda que defiende su tesis en la lengua de sus antepasados.
Fernando Iwasaki | El País, 2017-08-03
http://elpaissemanal.elpais.com/documentos/inca-doctora-quechua/

En Marzo de 2017 la antropóloga cuzqueña Carmen Escalante, profesora de la Universidad San Antonio Abad del Cusco, defendió en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla la tesis doctoral ‘Rugido alzado en armas. Los descendientes de incas y la independencia del Perú’. La noticia en sí no tendría mayor trascendencia de no ser porque la doctoranda era ella misma descendiente directa del inca Yáwar Huácaq, porque las fuentes de su investigación eran documentos coloniales atesorados por su familia desde 1545 y porque defendió su tesis en quechua, el antiguo runa simi de los incas.

Así, ante un tribunal compuesto por profesores de las universidades de Murcia, La Sorbona y Loyola Andalucía, Carmen Escalante pronunció su discurso en quechua mientras proyectaba la traducción española del texto. Su gesto tuvo un enorme valor simbólico por tres razones: primero, porque le dio visibilidad a un idioma que todavía hablan en los Andes 10 millones de personas; segundo, porque en su propia ‘alma mater’ no habría podido defender su tesis en la lengua de los incas y —tercero— porque hablar en quechua en la vieja metrópoli era una suerte de justicia poética para sus antepasados.

En 1550 Francisca Pizarro Yupanqui —nieta del inca Huayna Cápac e hija natural del conquistador Francisco Pizarro— fue enviada a Trujillo de Extremadura y obligada a contraer matrimonio con un tío carnal. En la fachada del palacio de la Conquista todavía permanece una escultura de doña Francisca, quien acabó convertida en personaje de Tirso de Molina. Por otro lado, en 1603 Ana María de Loyola Coya —nieta del inca Sairy Túpac e hija del gobernador Martín García de Loyola— fue enviada a Valladolid e instada a casarse con Juan Enríquez de Borja, con quien fundó el marquesado de Oropesa. Los hijos del matrimonio emparentaron así con los fundadores de los jesuitas y los incas del Cusco. Ambas mujeres fueron desterradas para que su descendencia nunca llegara a ser agente de conflicto, pero también se fueron de los Andes hablando quechua, un idioma que desapareció con ellas y que otra mujer inca no volvió a usar en España hasta la defensa de la tesis doctoral de Carmen Escalante.

Según el catedrático Juan Marchena —director de tesis de la antropóloga cuzqueña—, la defensa de ‘Rugido alzado en armas’ no sólo ha supuesto la primera sustentación doctoral en quechua de Europa, sino el comienzo de una serie de defensas que van a permitir que doctorandos americanos puedan sustentar sus doctorados en sus respectivas lenguas aborígenes. Juan Marchena se muestra exultante, pues para septiembre está prevista la defensa de una tesis en aimara.

Mientras tanto, Carmen Escalante ha regresado a sus investigaciones cotidianas en Cusco, donde ha reeditado la ‘Autobiografía de Gregorio Condori Mamani’ (Ceques. Cusco, 2014), un clásico quechua escrito al alimón con su marido, Ricardo Valderrama, antropólogo eminente, profesor de la San Antonio Abad del Cusco y él mismo descendiente del inca Túpac Yupanqui. Los incas ya no combaten, pero se doctoran, enseñan en la universidad y defienden el quechua.

martes, 3 de mayo de 2016

#hemeroteca #testimonios | La muerte de Alberto

La muerte de Alberto.
El día de su fallecimiento, reducido a la sombra de un sueño, el escritor poseía la gravedad que siempre ha correspondido a las dimensiones de lo eterno: lo era todo y nada.
Jordi Llovet | El País, 2016-05-03
http://cultura.elpais.com/cultura/2016/04/29/babelia/1461941443_764276.html

Conocí a Alberto Cardín en 1973, poco después de su llegada a Barcelona —cuando ambos estábamos ya licenciados en carreras de humanidades—, gracias a Biel Mesquida y el grupo de intempestivos que, por así decirlo, lideraba éste hasta que lo sustituyó, por su espíritu combativo en lides homosexuales, valiente y activísimo, el propio Alberto. Fuimos compañeros de correrías, unas más venales que otras, banales todas: Alberto no era hombre de psicología matrimonial; pero tenía, eso sí, un sentido de la amistad como he conocido en pocas personas.

Pocos años más tarde le comenté si querría formar parte de un equipo de profesores de Estética, cuando la Universidad de Murcia sacó a concurso una cátedra de esta materia a la que estuve tentado de presentarme: el proyecto fracasó, y Alberto comentó entonces que, a fin de cuentas, no tenía ningún interés en ser profesor de universidad, porque consideraba, ya en aquella época, que “no hay nada que enseñar cuando no hay nadie que desee aprender”.

En 1987, año en que se fundó en Barcelona la Societat d’Estudis Literaris, SEL, que yo dirigía, Alberto pasó a ser socio numerario de esta con todos los honores: animaba las sesiones, no se mordía la lengua en ninguna ocasión, y cuando en nuestros simposios se trataba de una cuestión de antropología, que era su campo por antonomasia, llegaba incluso a la descortesía, como aquel día en que arremetió contra Jaume Casals, hoy rector de la UPF de Barcelona, y Abraham Anderson —que pareció llegar expresamente de Nueva York sólo para recibir el vapuleo de Alberto—, a propósito de una ponencia sobre el capítulo dedicado a los caníbales —él mismo lo era, en cierto modo— de Montaigne.

Se rodeó de amigos y amigas —no tenía ni un pelo de misógino—, y vivió a salto de mata durante varios años, hasta que le fue ofrecida una plaza de profesor de Antropología en la Facultad de Historia de la UB, cargo que por fin aceptó y que ejerció con un éxito abrumador: su inteligencia atraía y deslumbraba en medio de un panorama académico más bien desolador.

Por haberlo conocido en la ya citada SEL, Alberto trabó gran amistad con Ignacio Echevarría. Un día de primavera de 1991, después de un viaje que había realizado a Egipto, lleno de tentaciones y de riesgo, apareció en una de nuestras sesiones con un aspecto preocupante. Había contraído en 1985 la peor de las enfermedades que transmite Venus, o Afrodita, y el viaje a Egipto había resultado fatal para su salud. Una mirada velada, casi opaca del todo, una expresión doliente que todos los miembros de la Sociedad apreciamos con preocupación, parecía indicar que las cosas no iban bien, y que Alberto no iba a vivir muchos meses: por lo menos, esta es la impresión que yo tuve.

Desapareció de los corrillos y las asambleas, dejó de aparecer por la Rambla de Barcelona —su templo venéreo— y se encerró en casa convencido de que no podía ya hacer nada para combatir una enfermedad que, en aquellos años, no tenía ni remedio ni paliativos. Su madre acudió a cuidarlo, y sólo dos o tres personas más frecuentaban su domicilio para lo que fuera menester: Ignacio Echevarría, muy leal, entre ellos. Él fue quien me llamó, en la mañana del 26 de enero de 1992, para notificarme la muerte de Alberto Cardín. Fui enseguida. Estaba echado en un sofá, en el que apenas cabía la levedad de su altura, pero en el que su cuerpo, como el artista del hambre de Kafka, parecía a punto de hundirse entre las almohadas, y desaparecer. Su madre estaba sentada a su lado, pues había en aquel sofá todo el espacio imaginable. Él, reducido a la sombra de un sueño, poseía la gravedad que siempre ha correspondido a las dimensiones de lo eterno: lo era Todo y Nada.
 
Y TAMBIÉN…
Alberto Cardín, escritor, antropólogo y destacado agitador cultural, muere en Barcelona a los 44 años.

Combinó la narración con poesía, ensayo y articulismo.
Manuel Delgado Ruiz | El País, 1992-01-27
http://elpais.com/diario/1992/01/27/cultura/696466801_850215.html 

martes, 12 de abril de 2016

#hemeroteca #antropologia | Las enfermedades de transmisión sexual nos hicieron monógamos

Imagen: El País
Las enfermedades de transmisión sexual nos hicieron monógamos.
Con la ampliación de las sociedades, las enfermedades sexuales se hicieron endémicas y perjudicaron a los que tenían muchas relaciones.
Daniel Mediavilla | El País, 2016-04-12
http://elpais.com/elpais/2016/04/12/ciencia/1460464009_412113.html

El origen de la monogamia impuesta sigue siendo un misterio. En algún momento de la historia de la humanidad, cuando la aparición de la agricultura y la ganadería comenzaron a transformar las sociedades, empezó a cambiar la idea de lo que era aceptable en las relaciones entre hombres y mujeres. La mayor parte de las sociedades, a lo largo de la historia, han permitido la poliginia. El estudio de cazadores recolectores actuales sugiere que entre las sociedades humanas prehistóricas sería frecuente que un grupo relativamente reducido de hombres monopolizase a las mujeres de la tribu para incrementar su descendencia. Sin embargo, algo sucedió para que muchos de los grupos que a la postre fueron más exitosos adoptasen un sistema de organización del sexo tan alejado de las inclinaciones humanas como la monogamia. Como se puede leer en varios pasajes de la Biblia, la recomendación para gestionar las discrepancias solía consistir en la aniquilación a pedradas de los adúlteros.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Waterloo (Canadá) y el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Alemania), que hoy publican un artículo al respecto en ‘Nature Communications’, creen que las enfermedades de transmisión sexual desempeñaron un papel fundamental. En su hipótesis, que han puesto a prueba con modelos informáticos, plantean que cuando la agricultura permitió la aparición de poblaciones en las que vivían más de 300 personas juntas, nuestra relación con bacterias como la gonorrea o la sífilis cambió. En los pequeños grupos del Plesitoceno, los brotes causados por estos microbios se extinguirían pronto y tendrían un impacto reducido en la población. Sin embargo, cuando el número de individuos de la sociedad es mayor, los brotes se vuelven endémicos y el impacto sobre aquellos que practican la poliginia es mayor. En una sociedad sin condones de látex o antibióticos, las infecciones bacterianas tienen un gran impacto sobre la fertilidad.

Esta circunstancia biológica habría dado ventaja a las personas que se emparejaban de manera monógama y, además, habría hecho más aceptables castigos como los recogidos en la Biblia para los individuos que se saltasen la norma. A la larga, en las crecientes sociedades agrarias de los albores de la historia, la interacción entre la monogamia y la imposición de normas para apuntalarla acabarían dando una ventaja en forma de una mayor fertilidad a las sociedades que las practicasen.

Los autores del trabajo consideran que estos enfoques, que ponen a prueba hipótesis en las que se trata de entender la interacción entre las dinámicas sociales y las naturales, pueden ayudar a entender, no solo la aparición de la monogamia impuesta socialmente, sino también otras normas sociales relacionadas con el contacto físico entre humanos.

“Nuestras normas sociales no se desarrollaron aisladas de lo que estaba sucediendo en nuestro entorno natural”, explica en un comunicado de su institución Chris Bauch, profesor de matemática aplicada en la Universidad de Waterloo y uno de los autores del estudio. “Al contrario, no podemos comprender las normas sociales sin entender su origen en nuestro entorno natural”, añade. “Las normas fueron moldeadas por nuestro entorno natural y, a su vez, el entorno las moldeó”, concluye.

viernes, 25 de diciembre de 2015

#hemeroteca #fiestas #historia | ¿Cuál es el origen de las tradiciones navideñas?

Imagen: El País / Celebración navideña en Ocototlan de Morelos (Oaxaca, México)

¿Cuál es el origen de las tradiciones navideñas?.
La Navidad es una de las tradiciones más prolongadas en el tiempo, y también una de las más complejas.
Mónica Cornejo Valle | El País, 2015-12-25
http://elpais.com/elpais/2015/12/24/ciencia/1450948445_246463.html

Ante una pregunta con la que da pie a este artículo, uno se siente inclinado a dar por supuesto que la celebración de la Navidad arranca del propio acontecimiento explícito que celebran: el nacimiento de Jesús de Nazaret. Sin embargo, ningún estudio ha sido capaz de demostrar fehacientemente cuándo pudo haber nacido Jesús de Nazaret y, lo que es más inquietante, sigue sin existir prueba arqueológica que demuestre que la persona a la que reconocemos con ese nombre existiera, ni antes ni después del año cero de su propia era. A pesar de la incertidumbre científica, la Navidad es una de las tradiciones más prolongadas en el tiempo y también una de las más complejas, incluyendo un extenso calendario de eventos festivos que abarca casi tres semanas de rituales, costumbres, símbolos, mitos, ceremonias, leyendas, creencias y convenciones alrededor de las que nos reunimos un tercio de los terrícolas por lo menos (el equivalente a los dos mil millones de cristianos que habitan el planeta).

Las formas de celebrar la Navidad son tantas como celebrantes. Si en una familia ya puede ser difícil ponernos de acuerdo sobre si el besugo es más apropiado que el capón para la cena de Nochebuena, imagínese la cantidad de variaciones que podríamos hallar entre las navidades hawaianas, la copta en Egipto o la que celebran los inuit de Groenlandia con su tradicional kiviak (carne de ave fermentada en el cuerpo de una foca). En la actualidad, muchas costumbres se han ido mimetizando como efecto de la masiva presencia de medios de comunicación de masas y la hegemonía cultural de los países anglosajones en estos medios. Sin embargo, algunas de las tradiciones navideñas fueron coincidiendo tiempo atrás, como efecto de otros procesos globales de hegemonía cultural, especialmente la cristianización. En este sentido hay dos tradiciones que a menudo damos por sentadas pero que tienen orígenes controvertidos: la fecha misma en la que celebramos la Navidad y su desconcertante relación con dar regalos. ¿Cuándo surgieron y por qué? ¿Qué relación existe entre ambas cosas?

El nacimiento de Jesús y otras celebraciones del 25 de diciembre
Algunos historiadores y muchos paganos contemporáneos sostienen que las celebraciones que en nuestro calendario coinciden con el final de diciembre y el principio de enero no tenían su origen en la celebración cristiana sino, mucho antes, en los cultos agrarios que celebrarían el solsticio de invierno, que se caracteriza por ser la época en la que los días comienzan a alargarse de nuevo. Ciertamente, en estas fechas los romanos celebraban las festividades dedicadas a Saturno, dios del tiempo y la agricultura, que también incluían el intercambio de regalos y terminaban con la festividad del Sol Invicto el día 25 de Diciembre. Las saturnales se empezaron a celebrar al menos cuatro siglos antes de que el culto Sol Invictus adoptara una cierta autonomía ya con Aureliano en el siglo II d.C. Esta autonomía que el culto al Sol va ganando sobre el culto a los dioses agrarios tiene interés porque representa una forma particular de evolución del politeísmo al monoteísmo que se ha dado numerosas veces en la historia de las religiones antiguas.

Hasta cierto punto, esta tendencia preparaba el advenimiento del cristianismo imperial romano que prohibiría la festividad del Sol Invictus y otras muchas mediante el célebre edicto de Tesalónica dictado por Teodosio en el año 380. Pero ya antes de esa fecha los Padres de la Iglesia habían visto en el simbolismo del Sol Victorioso una imagen ajustada a su propia visión de Cristo, centrada en la victoria del Dios resucitado sobre la oscuridad de la muerte, aunque representado en la imagen de un bebé. Y es que también al Sol Invictus se le representaba como un bebé. Y también era un bebé el más antiguo dios resucitado Osiris, hijo de la otra célebre virgen de la antigüedad, Isis, a la que las primeras imágenes de la Virgen imitan.

Algunos cristianos rechazan esta teoría, pero el catolicismo romano acepta ampliamente que la fecha de la Navidad es una convención, como muestra la afirmación de Juan Pablo II: “A los cristianos les pareció lógico y natural sustituir esa fiesta con la celebración del único y verdadero Sol, Jesucristo, que vino al mundo para traer a los hombres la luz de la verdad” (1993, asamblea general 22 de Diciembre). Gracias al cronógrafo de Filócalo sabemos que al menos desde 336 (con el Papa Julio I) el nacimiento de Jesús se celebraba el 25 de Diciembre en Roma. En el año 440, el Papa León Magno estableció esta fecha para la conmemoración de la Natividad y ya en 529 el emperador Justiniano la declara oficialmente festividad del Imperio.

Aquellas iglesias cristianas que no se han regido por los concilios romanos, como la copta o la siria, celebran el nacimiento de Jesús coincidiendo con la Epifanía, nuestro día de Reyes, cuando se supone que el nacimiento de Jesús se da a conocer. Y también hay quien la celebra cuando simplemente cuando le viene bien, como se decretó en Venezuela en 2013 adelantando la fecha al 1 de noviembre, declarando la festividad nacional de la “Navidad Temprana”. Sea como sea, nada sabemos de las fechas históricas de estos hechos celebran, ni sabemos tampoco si tales hechos son uno de los rumores más exitosos de la historia o realmente aconteció algo parecido.

Los regalos, los Reyes Magos y Santa Claus
El reparto de regalos es una costumbre asociada simbólicamente con la prosperidad en diversas culturas. Existe la creencia en que dar y recibir bienes no es únicamente un acto social o económico, sino que propicia la abundancia, las cosechas generosas y otros dones posibles, entre ellos los bienes de salvación que se reciben en la otra vida. La antigua celebración del Sol Invictus, culminación de unas festividades de origen agrario, incluían el intercambio recíproco de regalos. La fiesta de la Natividad que la sustituyó después, tanto si se celebraba el 25 de Diciembre como si se celebra en la Epifanía de Enero, presenta este mismo rasgo. Probablemente no existe una continuidad histórica entre ambas costumbres (no se ha probado), pero es una coincidencia simbólica y estructural que caracteriza a la Navidad como una época propiciatoria de la abundancia, donde la generosidad se pone en juego, se da y se espera, recíprocamente. Naturalmente, las figuras que en el cristianismo han representado icónicamente estas ideas son los Reyes Magos y Santa Claus, pero ambas tienen orígenes muy diferentes.

En el caso de los Reyes Magos, sabemos que su origen es bíblico. En el capítulo segundo del Evangelio de Mateo se cita a unos magos desconocidos que se presentaron en Jerusalén preguntado por “el Rey de los Judíos”. Los ancianos y sacerdotes de Jerusalén los mandaron a Belén de Judea y, siguiendo una estrella que ya habían avistado desde su Oriente original, llegaron a Belén y presentaron sus regalos a María. Aunque en distintas épocas y textos se ha discutido sobre el número de los magos de Oriente, las primeras representaciones artísticas occidentales los limitan a tres, uno por cada especie que ofrecen como regalo.

En el llamado Evangelio de la infancia de Armenia, redactado hacia el siglo V, se citan por primera vez los nombres de Melkon, Gaspar y Baldassar, que ya aparecen como reyes de tres lugares distintos (Persia, India y Arabia) anticipando la diferenciación fenotípica que se mostraría en sus representaciones hasta la actualidad. La primera constancia del impacto popular de esta fuente literaria lo encontraríamos en el siglo siguiente, en los frescos de San Apolinar Nuovo de Rávena, donde los tres magos aparecen llevando regalos a María y con sus tres nombres escritos sobre la piedra. Así, estas figuras van estableciéndose en el relato de la Navidad desde muy temprano y casi al mismo tiempo en que se van decidiendo los detalles de la fecha de la celebración y de la Epifanía. Si bien es cierto que regalar también formaba parte de las celebraciones precristianas de las Saturnales y del Sol Invicto, la Iglesia de Occidente asentada en Roma (no así la de Oriente) prefirió desvincular la Natividad y los regalos postergando estos últimos a la celebración de la Epifanía. Algo distinto ocurriría después con la Reforma Protestante, donde el acto de regalar se representa simbólicamente a través de Santa Claus.

Las figuras conocidas como Santa Claus, Papa Noel o Kris Kringle tienen su origen como rememoraciones del obispo de Myra (en la actual Turquía), San Nicolás, que vivió hacia el siglo IV y cuya santidad fue reconocida, entre otras cosas, por sus regalos a las familias pobres de la ciudad. La devoción por el santo se extendió por Europa ampliamente en la época de las cruzadas por su simbolismo como evangelizador en tierras infieles y su fiesta estaba asociada a su onomástica, el 6 de Diciembre, cuando se hizo costumbre hacer regalos a los niños. Durante la Reforma, sin embargo, tanto Lutero como Enrique VIII optaron por trasladar la celebración al día de la Natividad, el 25 de diciembre.

Preocupado porque San Nicolás y sus regalos eclipsaran la relevancia de Jesús en la celebración de su nacimiento, Lutero sugirió cambiar el nombre del santo y usar otros para referirnos a la misma figura, y así aparecieron nombres como “Padre de la Navidad” (Papá Noel). La imaginación romántica y el folclorismo del siglo XIX dotaron después a la figura de las complejas leyendas que son populares hoy en algunos países. Valga añadir, de paso, que las ropas rojas de la representación actual de Santa no fueron en realidad fruto de una exitosa campaña publicitaria de Coca Cola, como se suele repetir en la actualidad. El color rojo es un color habitualmente asociado a las representaciones tradicionales de San Nicolás en su calidad de obispo. El romanticismo y el folclorismo del XIX prefirieron a Santa Claus vestido de verde por crear un efecto bucólico y paganizante típico de la época, y ello tuvo un inesperado efecto uniformizador en las representaciones del viejo que traía regalos a los niños. Se extendió que era viejo, que era gordo, que venía del Norte (en vez de venir de Turquía) y se generalizó la imagen de un gran abrigo ribeteado de piel blanca peluda que vino a sustituir a la más tradicional imagen de un obispo oriental de rojo cardenalicio con su tiara y su báculo.

Lo que ambos finalmente tendrían en común es el asunto del regalo: una sencilla estrategia simbólica a través de la que convertimos el ritual conmemorativo de la Natividad en una ocasión para propiciar la prosperidad y la abundancia de cara al ciclo agrario que recomienza tras el solsticio de invierno. Hoy ya el ciclo agrario no es relevante para la mayoría, pero nuestros “años económicos” siguen un ritmo bastante similar y festividades como éstas siguen sirviendo para marcar simbólicamente los calendarios colectivos alrededor de los que seguimos organizando nuestro tiempo y renovando nuestras expectativas de prosperidad.

Mónica Cornejo Valle. Profesora de Antropología de las Religiones, Universidad Complutense de Madrid.

domingo, 30 de noviembre de 2014

#articulos #cruising | Rituales de interacción sexual entre hombres : una propuesta de análisis del discurso y de la práctica del sexo anónimo

Rituales de interacción sexual entre hombres : una propuesta de análisis del discurso y de la práctica del sexo anónimo / José Antonio Langarita Adiego · Universitat de Girona
En: Gazeta de Antropología (ISSN-e 2340-2792), v. 30, n. 3 (Noviembre 2014). UGR. Ejemplar monográfico dedicado a: “Cuerpos, sexualidades y poder”
/ ES / Artículos / Open Access
/ Antropología / Ambiente / Cruising / Espacios públicos / HsH / Sexo anónimo
TEXTO COMPLETO | Gazeta de Antropología
http://www.gazeta-antropologia.es/?p=4613
TEXTO COMPLETO | Digibug · UGR
http://digibug.ugr.es/handle/10481/33809

En este artículo se presenta un análisis de la práctica del sexo anónimo entre hombres. El objetivo es demostrar que se trata de una actividad que responde a una realidad social hostil hacia aquellas prácticas alternas a la heterosexualidad y la monogamia. La obtención de los datos presentados se ha realizado fundamentalmente a partir de la observación participante y la entrevista, aunque la revisión de registros literarios también ha contribuido a la redacción definitiva del artículo. Para ello se propone un análisis del sexo anónimo entre hombres desde la perspectiva de los rituales de interacción sexual, donde existen unas normas y ordenes que cada participante debe conocer y reproducir para conseguir los objetivos del encuentro. Este punto de vista nos permite entender y reconocer el proceso de negociación y acceso al sexo a partir del principio de anonimato.

jueves, 9 de octubre de 2014

#hemeroteca #antropologia | Apuntes sobre el paciente cero: antropología en los tiempos del ébola


Apuntes sobre el paciente cero: antropología en los tiempos del ébola
[Artículo original publicado en inglés en Somatosphere]
Almudena Marí Sáez, Ann Kelly y Hannah Brown | La Marea, 2014-10-09
http://www.lamarea.com/2014/10/09/apuntes-sobre-el-caso-paciente-cero-antropologia-en-los-tiempos-del-ebola/

El inicio de la historia de este brote de ébola nos resulta, a estas alturas, familiar: el 22 de marzo, el Ministerio de salud de Guinea anunció que se había declarado un brote de ébola, el primero en la historia de la región. Desde entonces, el virus ha avanzado y atravesado fronteras: por el oeste, hasta Sierra Leona, por el sur hasta Liberia y, más recientemente, por el norte hasta Senegal. Los casos de la enfermedad en Lagos y en Port Harcourt, Nigeria, han puesto en alerta máxima a países de toda la región. En lugares tan alejados como Kenia, hay carteles públicos que informan sobre las formas de transmisión. Con ya casi 4.800 personas infectadas y más de 2.400 muertos, la OMS ha declarado el brote “un acontecimiento extraordinario” y exige a los organismos de asistencia, tanto gubernamentales como no gubernamentales, que le presten una atención absoluta. Mientras crecen los niveles de hostilidad hacia cooperantes y sanitarios extranjeros y los esfuerzos para retirar los cadáveres y hacer cumplir la cuarentena se vuelven cada vez más violentos, rastrear los contactos contagiosos se ha vuelto prácticamente imposible. Después de la muy sonada infección por ébola de personal médico extranjero, los medios se han llenado de inquietantes imágenes de doctores enfundados en trajes protectores y residentes huyendo de la policía antidisturbios que intenta acordonar los barrios. Twitter y las páginas de Facebook están plagadas de previsiones apocalípticas, rumores y acusaciones por el fracaso a la hora de cortar de raíz el avance del virus.

Desde el punto de vista de los científicos sociales que trabajan en el contexto de las políticas de salud global, hay mucho que decir sobre los fallos en las medidas de bioseguridad, el trasfondo racista de muchas de las representaciones mediáticas, las historias de violencia dentro de las débiles infraestructuras sanitarias y la tergiversada y mal entendida resistencia a los procedimientos biomédicos. Lo destacable de este comentario es que no tiene lugar en los márgenes, sino que se articula en los informes de la OMS. Mientras el brote continúa, queda claro que las herramientas convencionales de contención están fallando; el ritmo de la transmisión ha bajado principalmente en las áreas donde la población ha tomado sus propias medidas de protección. Con la esperanza de acceder a estos recursos comunitarios, los antropólogos han sido llamados a formar parte de los equipos de contención y sus opiniones etnográficas se solicitan cada vez más. Como en otros casos de emergencia, la urgencia de una acción inmediata para controlar el ébola a menudo va en contra de las exigencias de una metodología de investigación lenta y reposada. La cuestión sigue siendo: ¿cómo emplear mejor los conocimientos etnográficos para que contribuyan a las prácticas de contención? ¿Qué hace un antropólogo cuando se enfrenta a las necesidades de salud pública inmediatas durante un brote?

Representamos a un equipo antropológico involucrado en un proyecto interdisciplinar sobre otra fiebre viral hemorrágica endémica en zonas de África occidental, la fiebre de Lassa (LAROCS). Coordinados por Charité Berlin, el proyecto nació para investigar e intervenir en la propagación del virus desde las ratas – su principal reservorio – a los humanos. Cuando se identificó por primera vez el brote de ébola en Guinea, se pidió a nuestra colega Almudena Marí Sáez que se uniese a dos intervenciones de contención del ébola. (…) Basándose en la actual hipótesis de que los murciélagos eran el vector primario, Almudena pidió información sobre el comportamiento de los murciélagos a la gente que convive con ellos (y a veces los consume). Al ampliar las investigaciones ecológicas mediante una detallada descripción etnográfica de las relaciones entre murciélagos y humanos, el equipo integró los comportamientos de los murciélagos -hábitos de descanso, preferencias alimentarias- con la mirada antropológica sobre los espacios y prácticas domésticas -cocinar, rezar, almacenar comida- esclareciendo así qué situaciones de proximidad pueden permitir la transmisión del virus. (…)

Este tipo de trabajo etnográfico es intenso y su comprensión de los mecanismos de transmisión primaria es todavía, como mucho, preliminar. Sin embargo, incluso en esta temprana etapa, la atención a las modalidades de existencia multiespecie abre nuevos campos a la investigación en situaciones de brote, profundiza en la comprensión de la transmisión primaria y ofrece explicaciones más ricas sobre cómo se propaga el ébola. El extendido rumor de que el ébola no es “real” se apoya en el hecho de que estas comunidades han convivido con estos animales y en este entorno “durante siglos” y nunca antes habían visto esta enfermedad. La epidemia se asocia, en cambio, a prácticas nunca antes vistas o sacadas de contexto, como desinfectar casas, levantar barreras o llevar a familiares a un hospital del que nunca salen. La enfermedad se convierte entonces en una extensión lógica de los esfuerzos de los oficiales del gobierno y los extranjeros para mantener a los residentes alejados del bosque.

Mientras el brote continuaba ganando velocidad, Almudena y Matthias Borchert, un epidemiólogo clínico y el principal investigador de LAROCS, se unieron a un equipo liderado por el Ministerio guineano de salud y Médecins sans Frontières, para llevar a cabo una investigación sobre la percepción de los intentos de contención del ébola dentro de la comunidad. En concreto, la cuestión era averiguar por qué algunos grupos recibían bien a los equipos de respuesta médica y otros, en cambio, no. Las discusiones en profundidad con las comunidades resaltaban la importancia de los ritos funerarios, ocasiones críticas en la transmisión y fuente de problemas para la salud pública. Para las comunidades con las que hablamos, la muerte es un viaje y para este viaje uno necesita ir equipado con materiales, como ropas que deben ser lavadas y planchadas antes de cerrar el ataúd. La persona fallecida puede también transportar cosas para otros que se encuentren en el más allá. Asistir al entierro, incluso entrar en contacto físico con el cuerpo, es visto como una obligación no sólo para con los vivos, sino también para con los allegados muertos con anterioridad.

Este tipo de información permite entender que cambiar las prácticas funerarias no es simplemente una cuestión de mejorar la higiene, sino también una perturbación del tejido social de las relaciones de parentesco. Truncar estas formas de contacto con los muertos está al mismo nivel que cortar los lazos con los vivos, implica una separación forzosa con el presente además de con el pasado. La atención etnográfica a la organización concreta de entierros y las dinámicas sociales del duelo tienen una enorme relevancia epidemiológica: el registro detallado de los asistentes fueron un instrumento crítico a la hora de rastrear los contactos interpersonales.

El innovador trabajo en el contexto de los brotes de antropólogos como Barry y Bonnie Hewlett, Julienne Anoko o Alain Epelboin ha subrayado el importante papel que puede jugar la investigación etnográfica junto a los equipos médicos y las comunidades afectadas. Este papel incluye el desarrollo de prácticas funerarias que sean seguras pero incorporen la necesidad profundamente arraigada de las personas de atender adecuadamente los cuerpos de sus seres queridos, o el intento de tomar en serio los rumores y el reparo y usar esta información para construir relaciones de confianza entre los equipos externos y las comunidades afectadas. De esta forma, el trabajo etnográfico puede ayudar a romper los estereotipos o, como los llama Annie Wilkinsons, “las narrativas simples que culpan de la epidemia a la gente del lugar”.

En el contexto de un brote, los antropólogos se encuentran a menudo entre los pocos profesionales que quieren “estar ahí”. Hubo varias ocasiones en que Almudena y Matthias eran los únicos visitantes que podían permanecer en un pueblo el tiempo suficiente como para hablar con la gente y, más importante aún, escuchar sus preocupaciones. Para contener esta epidemia debemos aceptar las dinámicas del miedo y las obligaciones del cuidado en un contexto donde todo el mundo está asustado. Es una perogrullada antropológica, pero implica ver las poblaciones no como un obstáculo para detener la propagación, sino como nuestro único recurso. 


DOCUMENTATION
Ebola and the Case for Anthropology
Disability Fieldnotes, 2014-09-17
http://disabilityfieldnotes.com/2014/09/17/ebola-and-the-case-for-anthropology-some-readings/
Notes from Case Zero: Anthropology in the time of Ebola
Almudena Marí Sáez, Ann Kelly and Hannah Brown | Somatosphere, 2014-09-16
http://somatosphere.net/2014/09/notes-from-case-zero-anthropology-in-the-time-of-ebola.html
Brown, H. and Kelly, A.H. (2014). Material proximities and hotspots : towards an anthropology of viral haemorrhagic fevers. In: Medical Anthropology Quarterly, 28 (2), p. 280-303
TEXTO COMPLETO | PDF | Durham University · DRO
http://dro.dur.ac.uk/12441/1/12441.pdf?DDD5+qfvj43+gpdg62+qfvj43+gpdg62+qfvj43+dul4eg
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Y ADEMÁS…
“Los errores en la lucha contra el ébola se están repitiendo”. Profesor Barry Hewlett, pionero en su estudio
Europafocus, 2014-08-14
http://www.europafocus.com/2014/08/14/los-errores-en-la-lucha-contra-el-ebola-se-estan-repitiendo-profesor-barry-hewlett-pionero-en-su-estudio/
Ébola, epidemia de pánico 
Las costumbres de las comunidades de África, que viven con miedo la extensión del virus, pueden favorecer los contagios. La preparación del cuerpo de los muertos y los velatorios favorecen los contagios.
La Vanguardia, 2014-08-06
http://www.lavanguardia.com/internacional/20140806/54412801559/ebola-epidemia-panico.html
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BOOKS
Communication for behavioural impact (COMBI) : A toolkit for behavioural and social communication in outbreak response / World Health Organization (WHO). WHO, Geneve : 2012. 126 p.
TEXTO COMPLETO | PDF | WHO

http://www.who.int/ihr/publications/combi_toolkit_outbreaks/en/ 
Ebola, Culture and Politics: The Anthropology of an Emerging Disease / Barry Hewlett, Bonnie Hewlett. Cengage Learning, 2007 [11]. 192 p. ISBN 9780495009184 
http://books.google.es/books?id=okjRF9OSJLkC&hl=es&source=gbs_navlinks_s