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martes, 4 de marzo de 2025

#hemeroteca #heterocuriosidad | Armie Hammer comparte la experiencia sexual que tuvo con un hombre

Armie Hammer comparte la experiencia sexual que tuvo con un hombre
El actor volverá al cine tras el escándalo que le acusaba de prácticas sexuales abusivas y canibalismo
Marina Ortiz Cortés | ABC, 2025-03-04
https://www.abc.es/gente/armie-hammer-comparte-experiencia-sexual-hombre-20250304164227-nt.html

Armie Hammer //
Armie Hammer está intentando volver a su lugar en Hollywood. A través de un pódcast que está grabando en su pequeño apartamento, el actor intenta lavar su imagen sin guardarse ni un solo detalle de su vida pasada. Ya ha respondido a las acusaciones de canibalismo, de su gusto por el BDSM y ahora ha desvelado algo nuevo sobre sus preferencias sexuales.

En el episodio número 119, Armie Hammer habla con la coach de salud Dani Cruz para conversar acerca de las adicciones a las sustancias a las que se ha enfrentado, así como otras disfunciones. Entre ellas, la adicción al sexo que le hizo plantearse en algún momento si quizás tenía interés en probar diferentes experiencias.

«Intenté liarme con un tío una vez», comenta Armie Hammer durante la conversación porque sentía que «las mujeres son lo peor» y que «los hombres gays lo tienen muy fácil». No solo eso, sino que puso de ejemplo una situación, que no queda claro si es una experiencia vivida o una idea de lo que podría pasar. «Estoy en un restaurante y mi móvil se enciende y es Grindr, alguien me está diciendo que está en el mismo sitio y que si quiero una felación en el baño. Y dices 'hey, chicos, vuelvo en cinco minutos'», comparte. Nada que ver con lo que interpretó en la película 'Call me by your name', junto a Timothée Chalamet.

Así que pensó «a lo mejor esto funciona para mí», y tomó la decisión de dar el paso. «Me acuerdo de que conocí a este hombre, francés, era guapo, y pensé que podía funcionar«, recuerda Armie Hammer. Eso sí, no expresa en ningún momento cuándo ocurrió esta historia. «Me acuerdo de que empezamos a liarnos y recuerdos pensar 'ugh, Dios, barbas. Ahora entiendo por qué a las mujeres les gusta cuando te afeitas. Esto es duro, ¿cómo lo hago?'».

«Y recuerdo que le abracé y me di cuenta de que tenía los hombros muy grandes, era muy grande y casi de mi altura, y que era muy raro», añade. «No me hizo sentir nada físicamente, absolutamente nada. Ni siquiera una contracción nerviosa», comenta Armie Hammer con total naturalidad. «Sin embargo, no puso fin a lo que estaba ocurriendo hasta que el hombre quiso tocar su «pene flácido». «No va a pasar, lo siento mucho. Le dije que tenía que parar ahí», finaliza la historia.

Otras confesiones impactantes
Por lo tanto, Armie Hammer confiesa haber probado suerte con los hombres, pero finalmente se dio cuenta de que era heterosexual y no tenía interés en seguir explorando. Hablando sobre las mujeres y su relación con determinadas personas ha admitido en varias ocasiones que no está orgulloso del comportamiento que tenía. En el pódcast de The Louis Theroux Podcast confesaba recientemente que había sido un «cabrón».

«Solía conquistar a alguien, hacerle 'love bombing' (manipular a alguien mostrando un amor desproporcionado) y luego dejarle tirado y pasar página. ¿Es un comportamiento de cabrón? Absolutamente, no hay manera de justificarlo», le comentó al presentador del espacio. Según explicaba, esa clase de acciones, el «usar» a gente, le hacía sentirse mejor.

A principios de febrero, Armie Hammer volvió a causar impacto entre sus seguidores al admitir que había comido el corazón aún caliente de un animal. «No te comes el corazón entero, una de las tradiciones es que le das un mordisco», reveló en su propio pódcast. Además, señaló que era «un rito de entrada a la caza» y que «todo el mundo» que conoce habría hecho algo parecido en su primera vez cazando.

lunes, 26 de agosto de 2024

#hemeroteca #gais #cruising | En busca de sexo anónimo e instantáneo: viaje al templo del ‘cruising’ en Madrid

Cruising en la Casa de Campo de Madrid //

En busca de sexo anónimo e instantáneo: viaje al templo del ‘cruising’ en Madrid

Un centenar de hombres gais acude cada día a la Casa de Campo para mantener relaciones sexuales a pesar de los robos, palizas y enfermedades a las que se exponen
Juan José Martínez | El País, 2024-08-26
https://elpais.com/espana/madrid/2024-08-26/en-busca-de-sexo-anonimo-e-instantaneo-viaje-al-templo-del-cruising-en-madrid.html

Los últimos destellos de sol doran las copas de los árboles de la Casa de Campo, los rabos de los conejos rebotan entre los setos como pelusas de algodón antes de desaparecer en las madrigueras. De fondo, el soliloquio de los pájaros y el silbido del tren invitan a cerrar los ojos y a respirar profundo en actitud contemplativa. En este idílico paraíso, unos 20 hombres deambulan por separado en búsqueda de más hombres. Parecen espectros que salen de los árboles y vuelven a perderse en la vegetación. Todos vienen a lo mismo: cruising, una práctica que moviliza a un centenar de gais diariamente hasta el pulmón verde de la ciudad para practicar sexo anónimo y ocasional. Estudiantes, trabajadores, desempleados, pensionistas, solteros, casados, jóvenes o con nietos buscan en los recovecos del bosque a algún amante efímero. El placer se encuentra fácil y el sexo es inminente, aunque los peligros merodean. Robos, palizas y enfermedades de transmisión sexual son algunos de los riesgos que han narrado a EL PAÍS estos discípulos del cruising durante los días en que este periódico ha hurgado en la meca del sexo instantáneo al aire libre en Madrid.

Para adentrarse en territorio desconocido, los periodistas suelen buscar un 'fixer', una figura esencial que ejerce de traductor de idiomas y de códigos culturales distintos. El término se popularizó en las guerras de Oriente Próximo y, desde entonces —aunque podría pensarse que desde siempre—, son una pieza fundamental del oficio. El ‘fixer’ de este reportaje ha pedido llamarse Camilo, prefiere no ser identificado para “evitar el estigma”. Es un latinoamericano de 30 años, practicante ocasional del ‘cruising’, aunque bastante enterado, la clave para desencriptar los códigos de esta práctica de señales sutiles.

Pronto llega la experiencia inaugural. Era un miércoles como cualquier otro de julio, antes del mediodía, en la zona cero de los encuentros fugaces. “Háblale”, azuza Camilo en su primera intervención como ‘fixer’, apuntando a un señor de sombrero Panamá, lentes de sol, bolso colgado, pantalón de dril, camisa de cuadros blancos y azules y unos 70 años. El ‘fixer’ se aleja para no despertar sospechas. “Buenos días”, dice el reportero. El hombre solo asiente tras unos impenetrables lentes polarizados. Entre dientes, responde que hace ‘cruising’ dos veces por semana y que tiene bastantes experiencias positivas que contar.

Tras unos segundos de conversación, saca una bolsa de plástico verde del bolsillo del pantalón y comienza a desdoblarla. Con ella, improvisa un asiento sobre el suelo y se sienta, sin mediar palabra. El periodista, que cree haber captado el silencio, se despide con el deseo de una buena tarde. Camilo se reincorpora a su lado y le da su primera lección: “¿Viste lo que pasó? Se ha puesto en posición”. Cuesta creerlo. “Volvamos”, reta Camilo. El señor sigue en el mismo lugar, aún sentado sobre el plástico verde.

—¿Qué te gusta hacer?

—¿Qué te gusta que te hagan?— responde el hombre con una pregunta, mientras se quita las gafas.

—¿Te gusta el sexo oral?― intenta descifrar el reportero, instigado previamente por el ‘fixer’.

—Sí, ¿quieres?— ofrece, mientras estira la mano hacia la pantorrilla de su interlocutor.

—No, gracias.

—Bueno, hasta luego.

El ‘cruising’ sigue un patrón claro: mirar, tocar y copular. Frotarse la entrepierna es el símbolo universal. Si el cruce inicial de miradas se prolonga unos segundos, uno de los dos se envía la mano a los genitales ―da igual si es por fuera o por dentro del pantalón―. Cada cual modifica el protocolo en función de sus gustos. Hay quienes se soban los pezones, otros se llevan los dedos a la boca para ofrecer una felación. Si el lisonjeado corresponde, no queda más que acercarse para hacer en el cuerpo ajeno lo que antes en el propio y buscar un lugar para la desnudez. El encuentro pocas veces dura más de 15 minutos. Hablar es solo una opción, que la mayoría descarta, como explica un veterano que busca lo mismo que todos: “La gente aquí no viene por deporte, viene a tocar pollas”. Poco importa que alguien vea: todos van a lo mismo y el voyerismo es tan rutinario como inevitable.

En la Casa de Campo esta práctica está a la vista de cualquier curioso o caminante despistado. Basta con salir de la estación del metro y caminar paralelo a la autovía que conecta con el zoológico. La zona es ideal para la experiencia: está tupida de árboles que forman laberintos y trincheras donde los hombres se desnudan, se agachan, se hincan, se empinan, se reclinan y, finalmente, se limpian.

Las servilletas en el suelo, los pedazos de cartón y los condones añejos que se balancean en las ramas son testigos inertes de lo que se cuece en esos matorrales. Hay para todos los gustos: hombres sin camisa, en ropa deportiva, bañador, camisa leñadora o abuelos en chándal que no dudan en bajárselos hasta las rodillas para revelar a algún fisgón un par de nalgas escuálidas enmarcadas por unos tangas. Un paseo por este lugar basta para comprender el significado del término ‘cruising’ (crucero). Aquí todos navegan, deambulan a una velocidad moderada, casi en automático, sigilosos. Aquí todo parece que pasa lento porque lo que pasa rápido es tan fugaz que no logra percibirse.

Si bien la Casa de Campo es uno de los sitios más populares para el ‘cruising’, está lejos de ser el único. Numerosos foros digitales de la comunidad gay se encargan de geolocalizar y reseñar los lugares públicos para tener sexo: estacionamientos, baños públicos o parques. Las chinchetas más repetidas en estos catálogos revelan que otros puntos frecuentados para la práctica del ‘cruising’ son el El Retiro ―en los alrededores de la estatua del ángel caído―, los baños del intercambiador de Moncloa, o los del centro comercial Príncipe Pío. Los comentarios se centran mayoritariamente en quedadas: “¿Quien baja sobre las 19.00? Quiero comer buenos rabos”, o “Hola, ¿alguien esta tarde allí? Me va el cerdeo, escribirme por privado”, son algunas de las entradas más recientes de la Casa de Campo.

Desde primera hora de la mañana empieza el ajetreo. Los adultos mayores son los primeros en llegar, cuando los oficinistas apuran la tostada matutina. Algunos acuden a pie y otros en coche. Los segundos aparcan en el estacionamiento del zoológico y se apoyan en sus vehículos con la mirada clavada en los setos. Uno es un hombre de 75 años que tiene dos nietos. Viste camiseta polo rosada y pantalones cortos.

―¿Desde hace cuánto viene por aquí?

―Desde que me jubilé hace 11 años.

Acude cada mañana en su coche a este “expositorio de carne”, como él mismo lo define. Se considera “una persona muy respetuosa”, por el simple hecho de que no hace insinuaciones, aunque tampoco las rechaza. “Si alguien me dice ‘¿te la chupo?’, pues me la chupa, ¿qué le voy a decir?”, afirma cruzándose de brazos como si no tuviese más opción. No trae ni un duro por seguridad y no duda en voltearse los bolsillos para demostrarlo. Evita meterse en la arboleda, según dice, “porque roban”. “Me da miedo: yo soy muy mayor para andar con gente tan joven”.

Algunos jóvenes madrugadores llegan equipados con comida, botellas de agua y cartones, un elemento fundamental para evitar el roce de las posaderas con la maleza espinosa o la hierba seca. Se adentran sonrientes en la floresta deseosos de aplacar su libidinosa juventud en alguna zanja con olor a semen.

Quienes sostienen que el ‘cruising’ es una manera fácil de aumentar las pulsaciones, desconocen que los peligros son múltiples. Casi todos tienen una experiencia amarga que contar. El aislamiento, la ausencia policial y la oscuridad son características que hacen posible el cruising, pero también lo convierten en una práctica de alto riesgo. De esto sabe un hombre de 42 años, nacido en Canarias, quien predica una hipótesis. “Donde hay luz, no hay ‘cruising’”. Sabe de lo que habla, lleva varias décadas en este mundo, desde los tiempos en que la sede madrileña para el sexo gay a la fresca era el Templo de Debod. Esta sucursal cerró después de que un restaurante cercano instalara unos reflectores para iluminar la montaña. De ahí aprendió su regla.

Pero donde no hay luz, pasan cosas muy oscuras. Él mismo lo vivió un noche, cuando vio aproximarse a un grupo de 10, “de esos que van de negro y con la cabeza rapada”. Pensó lo peor. Ya sabía que algunos grupos ultras suelen quedar en las zonas de cruising para pegar a homosexuales. El canario, de aspecto muy varonil en el sentido más patriarcal de la palabra, narra que miró a los ojos al líder del grupo por unos segundos: “No sé cómo paso, pero el hombre se detuvo y ordenó a los otros que cambiaran de dirección”.

De los cinco días que El País ha pasado en la zona, solo en uno ha advertido la presencia policial. Tener relaciones sexuales en un lugar público acarrea una sanción administrativa que va de los 100 a 600 euros por exhibicionismo, según el artículo 37 de la Ley Orgánica de protección de la seguridad ciudadana. Si ocurre frente a menores de edad o personas con discapacidad, constituye una infracción penal, castigada con una pena de prisión de seis meses a un año o multa de 12 a 24 meses.

Las infecciones de transmisión sexual (ITS) son el enemigo silencioso. El preservativo no es imperativo, como explica un joven mexicano de 28 años, pelo lacio hasta los hombros y tez morena, quien afirma tener dos condiciones que desaniman a la mayoría de los pretendientes: no recibe dinero y no lo hace sin protección. “Hay personas que tienen VIH y, por maldad, te lo pueden pegar”, alerta otro. Todo esto en medio de un repunte de todas las ITS en la Comunidad de Madrid ―a excepción del VIH―, según el Informe del Estado de Salud de la Población de 2023.

Cuando el deseo se hace carne, la Casa de Campo emerge como el santuario perfecto para la práctica del ‘cruising’, que no por ser gratuito y rápido puede definirse como fácil. Más que una práctica es una tradición que, como todas las relegadas a la clandestinidad, tiene un origen tan difícil de determinar como lo es su final. El sexo al aire libre seguirá practicándose por la comunidad gay en el principal pulmón verde de Madrid, a escasos metros de parques infantiles, de la entrada al zoológico y de la ruta del anillo verde del ciclista. Siempre habrá adeptos del ‘cruising’, amantes de la adrenalina sin decoro, deambulando por la arboleda, o como prefiere decirlo el canario que lo ha practicado más de la mitad de su vida: “Siempre hay un alma perdida”. Dispuesta.

martes, 24 de mayo de 2022

#hemeroteca #lgtbifobia | El sexo libre, el asesino del Grindr y la viruela del mono: así se estigmatiza a la comunidad LGTBI

Diario Sur / Así se estigmatiza a la comunidad LGTBI //

El sexo libre, el asesino del Grindr y la viruela del mono: así se estigmatiza a la comunidad LGTBI.

Relacionar la nueva enfermedad con los hombres gays o culpabilizar a la víctima de un asesino en serie son nuevas formas de expresión del mismo tema de siempre: el discurso del odio.
Iván Gelibter | Diario Sur, 2022-05-24
https://www.diariosur.es/six/viruela-mono-estigmatizacion-lgtbi-20220524200748-nt.html 

No falla. Han pasado cincuenta y tres años desde que los Disturbios de Stonewall marcaron a la sociedad occidental, pero la injusta y peligrosa relación del colectivo LGTBI (lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales) con toda clase de maldiciones y plagas sigue presente, en compás de espera hasta que se encuentra una rendija para colar un discurso puramente de odio.

En estas últimas semanas hemos visto ejemplos de sobra. Durante meses un presunto asesino de gays ha rondado por las webs para ligar, esas mismas sobre las que se escribieron terribles ríos de tinta hace una década y que ahora están perfectamente normalizadas entre heterosexuales. Lejos de interpretar que el colectivo homosexual era la víctima de este individuo (cuyo móvil no parece ser otro que el robo), se han presentado en multitud de medios de comunicación 'profundos' reportajes sobre cómo funcionan apps como Grindr o Wapo, pero siempre obviando que dichas aplicaciones -en las que se va buscando principalmente sexo- tienen sus homólogas entre personas con intereses sexuales por el sexo opuesto.

Esta serie de publicaciones parecen aparentemente informativas e inofensivas, pero terminan por relacionar el sexo con desconocidos (una práctica tan legítima como el celibato) con la culpabilidad en la comisión de un delito. Nadie defiende al asesino, pero no se han dejado de escuchar en tertulias televisivas la «falta de cuidado» de muchos hombres en su afán por tener más sexo que nadie. Este resultado no solo es injusto, sino que además provoca una doble victimización en personas que fueron asesinadas y cuyos casos -no debemos olvidarlo- se trataron en un principio como muertes accidentales.

Por si esto de sufrir a un asesino en serie no fuera suficiente, la viruela del mono ha llegado a nuestras vidas para provocar lo mismo que la plaga del Sida: que se criminalice a una parte de la sociedad por su orientación sexual. Aún no estaban confirmados ni la mitad de los casos de la Comunidad de Madrid cuando en la mayoría de medios ya se apuntaba el nombre y la dirección del local en el que estas personas -presuntamente- se habían contagiado. Da igual que la viruela no sea una enfermedad de transmisión sexual (ETS), el daño sobre un colectivo a través de criticar una práctica que algunos consideran injustamente inmoral ya estaba hecho. 'Hay maricones contagiados de viruela porque son unos viciosos que follan en las saunas'. ¿Alguien se imagina que se criminalizara a los católicos si este contagio se hubiera producido al dar la comunión en una iglesia?

Frente a todas estas cuestiones -que además llegan a mezclarse entre sí con un resultado aún más doloroso-, estaría bien confrontar la realidad. Según el último informe del Observatorio Andaluz de la LGTBIfobia (presentado en el Orgullo de 2021), el aumento de las denuncias por hechos relacionados con el odio al colectivo habían aumentado un 8 por ciento, y eso que el último año analizado era 2020, el de la pandemia. Todos los expertos coinciden en que las cifras han seguido aumentando, un número que se suma a otros terroríficos, como que la palabra 'maricón' sigue siendo el insulto más utilizado en los colegios, o que cerca de la mitad de menores LGTBI han pensado alguna vez en el suicidio; dos datos que resultan especialmente inquietantes cuando se observa el aumento de casos de chavales que se quitan la vida en estas franjas de edad de los que se han informado en estos últimos años.

El colectivo tiene muchas cuestiones sobre las que reflexionar, como el excesivo culto al físico, el edadismo o la relación de ciertas (y muy minoritarias) prácticas sexuales con las drogas, asuntos complejos que nada tienen que ver los crímenes, los discursos de odio o la doble victimización, que es de lo que estamos debatiendo. Hablar de 'chemsexs', de sexo sin protección o de las saunas en el contexto de la viruela o del asesino en serie es simple y llanamente una irresponsabilidad. Si además se hace de forma intencionada, es directamente malvado. Suficientes mochilas cargan ya las personas LGTBI como para que ahora deban pesar en las espaldas la culpa por haber transmitido una enfermedad o ser asesinado como castigo por ser maricón, bollera, trans, o cualquier otro color del arcoíris de Judy Garland. Merecemos, al menos, el mismo respeto que el resto los ciudadanos.

viernes, 3 de septiembre de 2021

#hemeroteca #gais #violencia | Detenido en Argentina un hombre acusado de matar a otro en 2018 en Carabanchel en una cita de 'Grindr'

Imagen: La Sexta / Najuzaith Zahell, asesinado por Julián O. en Madrid //

Detenido en Argentina un hombre acusado de matar a otro en 2018 en Carabanchel en una cita de 'Grindr'.

En 2018 un amigo de la víctima alertó a la Policía de que le había encontrado muerto, desnudo y con varias puñaladas. Gracias a las redes sociales del presunto homicida y de sus familiares lo localizaron en un pequeño pueblo argentino.
Europa Press | 20 Minutos, 2021-09-03
https://www.20minutos.es/noticia/4809564/0/detenido-en-argentina-un-hombre-acusado-de-matar-a-otro-en-2018-en-carabanchel-en-una-cita-de-grindr/

La Policía ha detenido en un municipio de Argentina a un hombre que presuntamente mató a otro en su piso de Carabanchel al que había conocido ese día a través de la aplicación de citas homosexuales 'Grindr', ha confirmado a Europa Press fuentes policiales.

Todo ocurrió el 25 de febrero de 2018 cuando un amigo de la víctima alertó a la Policía de que le había encontrado muerto, desnudo y con varias puñaladas en su casa, situada en la calle Alejandro Sánchez de Madrid. Debido al grado de preocupación del amigo, había contratado a un cerrajero para entrar en su casa, ya que llevaba dos días sin responderle y se tenía lo peor, como así ocurrió.

La víctima, Najuzaith Z.D., de 35 años, tenía más de 40 puñaladas por todo el cuerpo, una de ellas mortal en el cuello. Entonces, el Grupo V de Homicidios de la Policía Nacional comenzó una investigación por las redes sociales del fallecido y comprobó que había quedado con una persona, que al día siguiente había tomado un avión destino Perú, por lo que se convirtió en el principal sospechoso.

Asimismo, encontraron imágenes en cámaras cercanas a la escena del crimen donde se le ve y hallaron numerosos restos de AND en la casa del difunto, ya que sospechaban que habían mantenido relaciones sexuales con el asesino. Dichas muestras las cotejaron con otros halladas en la casa del sospechoso, dan resultado coincidente.

En ese momento, alertaron a las autoridades internacionales y a Interpol de su búsqueda, informando de lo ocurrido a Fiscalía. Así, gracias también a las redes sociales del presunto homicida y de sus familiares lo localizaron en un bar de un pequeño pueblo argentino, La Bombilla, en San Miguel de Tucúman, su localidad natal, donde ha sido arrestado.

Se trata de Julián O., un hombre de 26 años. No había variado casi en nada su aspecto físico, que era similar al de su ficha policial. Los agentes creen que durante estos tres años y medio se ha escondido en varios países y varias casas. Además, no le constaban registros bancarios ni en la Seguridad Social. Aún se desconoce el móvil concreto del crimen, según han indicado a Europa Press fuentes de la investigación.


Y TAMBIÉN…
Compositor, pintor e ingeniero informático: Najuzaith Zahell, la víctima del asesino de Grindr.

La Policía busca al asesino de Grindr. El 22 de febrero, un joven de 34 años quedó con él en el barrio de Carabanchel, Madrid. 24 horas después, su cuerpo fue hallado con 20 puñaladas. La autopsia confirmó que el asesino se había ensañado. Su familia, que continúa a la espera de más datos en Puerto Rico, pudo repatriar sus restos gracias a una campaña de crowfounding.
La Sexta, 2018-04-23
https://www.lasexta.com/noticias/sociedad/compositor-pintor-e-ingeniero-informatico-najuzaith-zahell-la-victima-del-asesino-de-grindr_201804235adde3710cf26e616d223e6e.html

lunes, 8 de febrero de 2021

#hemeroteca #homofobia #violencia | Detenido por romper la mandíbula a un joven en una zona de 'cruising': "El maricón este ya no habla"


Detenido por romper la mandíbula a un joven en una zona de 'cruising': "El maricón este ya no habla".

El arrestado está acusado de un delito de lesiones aunque varios testigos aseguran que se trató de una agresión homófoba.
Luis F. Durán | El Mundo, 2021-02-08
https://www.elmundo.es/madrid/2021/02/08/601c184efdddffff6e8b45fd.html 

Un hombre de 32 años fue detenido la noche del pasado 24 de enero tras una dar una paliza a un joven de 22 que estaba en una zona de la Casa de Campo donde se reúnen homosexuales para mantener relaciones al aire libre (‘cruising’). Los testigos aseguran que mientras el atacante golpeaba a la víctima decía en voz alta: «El maricón este ya no habla».

El joven centroamericano herido sufrió la rotura de la mandíbula, hematomas en las costillas, golpes en la cara y una lesión en el cuello. Fue trasladado por los médicos del Samur al Hospital Clínico. El arrestado está acusado por el momento de un delito de lesiones aunque se le podría imputar también uno de odio en el transcurso de las investigaciones policiales que llevan los agentes de la Policía Nacional de la comisaría de Latina.

La zona donde se produjo está situada a pocos metros del metro de la Casa de Campo, en la calle San Manuel y cerca del comienzo de la carretera al Zoológico. Este enclave es un punto conocido de ‘cruising’, sexo con desconocidos. Dos peatones que estaban cerca del lugar oyeron sobre las 21.45 horas a un chico que pedía auxilio tras ser agredido. Al acercarse, vieron al joven con la cara llena de sangre. También pudieron escuchar a dos hombres de pelo rubio, que estaban a su lado. Ambos se reían y se decían entre sí: «El maricón este ya no habla». Al ver la llegada de los dos testigos, los presuntos agresores huyeron. Éstos avisaron al 091 de la Policía Nacional y al Samur para delatar los hechos y pedir ayuda médica para la víctima, mientras los atacantes se marchaban de inmediato.

Los médicos del Samur atendieron al agredido y lo trasladaron al Hospital Clínico con heridas de pronóstico reservado. Los agentes de la Policía Nacional tomaron en el lugar declaración a los dos testigos, que facilitaron la descripción física de los presuntos agresores: dos chicos corpulentos y con el pelo rubio.

Testigos
En una zona cercana los policías nacionales pudieron localizar a dos personas que podrían ser los autores de la agresión, ya que su aspecto correspondía con el facilitado por los testigos. Estaban sentados en un banco dentro del parque de la Casa de Campo. Uno de ellos tenía todavía sangre en los nudillos y la mano inflamada. El otro también, y en la ropa. Los policías preguntaron a uno los sospechosos el motivo de las heridas y contestó que eran producto de una caída. Agregó que no había participado en ninguna pelea. Sin embargo, no creyeron su testimonio y uno de ellos fue detenido por un presunto delito de lesiones. Tiene varios antecedentes policiales por malos tratos.

Los vecinos que viven cerca de la calle San Manuel cuentan que la agresión ocurrió en una zona donde jóvenes acuden para hacer ‘cruising’ a partir del atardecer. Señalan que los individuos se meten dentro de la Casa de Campo para practicar sexo y que los jardineros del parque recogen muchos días decenas de preservativos tirados entre los matorrales. Ernesto, vecino de la zona, señaló que los que practican el ‘cruising’ son muy discretos y que nunca había habido ninguna agresión homófoba en esa zona.

En un bar de la zona, un trabajador aseguró que con el confinamiento casi desapareció el ‘cruising’ en la Casa de Campo y que ha vuelto a practicarse esta actividad este invierno. «La verdad es que son muy discretos, pero todos sabemos qué hacen y el motivo por el que están ahí. Además se mueven por esa zona durante toda la madrugada, saltándose el toque de queda», señaló este empleado.

En varias páginas web se indican zonas donde se puede practicar en Madrid el ‘cruising’ y una de ellas es este enclave de la Casa de Campo.

lunes, 3 de febrero de 2020

#libros #cruising | Cruising : historia íntima de un pasatiempo radical

Cruising : historia íntima de un pasatiempo radical / Alex Espinoza ; traducción de Carlos Valdivia Biedma.
Madrid : Dos Bigotes, 2020 [02-03].
ISBN 9788494967450 / 19,95 €

/ ES / EN* / ENS / Ambiente / Comunidades homosexuales / Cultura gay / Cruising / Gais / HsH / Ligoteo / Sexo anónimo
ISBN 9788494967450 / 19,95 € 

[.es] Esta obra esclarecedora examina las fuerzas políticas y culturales que subyacen tras el atemporal arte del ‘cruising’. En esta obra, Alex Espinoza —hijo de mexicanos que migraron a Estados Unidos— nos guía en un viaje sin censura por el atemporal arte del sexo entre hombres en lugares públicos. Combinando la labor de investigación y la historia oral con su propia experiencia personal, Espinoza examina las fuerzas políticas y culturales que subyacen tras este pasatiempo radical. Desde la Grecia antigua hasta las célebres «molly houses» de la Inglaterra del siglo XVIII; desde los efervescentes años 70 hasta los algoritmos de Grindr y los casos de Oscar Wilde y George Michael, el ‘cruising’ sigue siendo un reclamo del espacio público y la manera de crear un lugar en el que hombres de todas razas y clases interactúen incluso a la sombra de gobiernos represivos. En esta obra esclarecedora, el autor ilustra cómo este «hábito» funciona como un poderoso desafío al patriarcado y al capitalismo, a excepción de que se esté practicando ‘cruising’ en el baño de unos grandes almacenes, por supuesto...

jueves, 18 de julio de 2019

#hemeroteca #cruising #turismo | La fiebre del cruising: cómo el sexo al aire libre amenaza un Parque Natural en Ibiza

Imagen: El Mundo / Ses Salines, Ibiza
La fiebre del cruising: cómo el sexo al aire libre amenaza un Parque Natural en Ibiza.
Promocionadas entre el cotizado turismo LGTBI como el paraíso del 'cruising', las dunas del Parque de Ses Salines y su flora están en peligro por el continuo trajinar de cuerpos desnudos.
Ricardo F. Colmenero | El Mundo, 2019-07-18
https://www.elmundo.es/papel/lifestyle/2019/07/18/5d2f33e021efa068448b4628.html

Quedan dos horas para la puesta de sol y un centenar de personas al final de la playa. Todos hombres. Casi todos están desnudos y, de estos, casi la mitad están solos. Hace un lustro, el gobierno de Ibiza redactó una guía LGTBI en la que se decía que esta era la mejor hora. «¿La mejor hora? Para el hambre no hay hora», corrige un veterano.

Desde la punta sur, Es Cavallet parece un túnel de arena blanca flanqueado por un mediterráneo de tonos turquesa, y dunas de sabinas que se elevan como un tsunami verde. Postes intermitentes de un metro, unidos por una soga, y un par de señales, prohíben ascender por ellas. Son las responsables de que este escenario forme parte del Parque Natural de Ses Salines, declarado Patrimonio de la Humanidad, aunque pocos lo saben. Lo que nadie ignora es que se encuentran en uno de los paraísos naturales del ‘cruising’, o sexo en lugares públicos con desconocidos.

«Se liga por las miradas, los ojos no engañan», me informa de cómo va la cosa. «Luego, al que te mira, lo puedes ir siguiendo entre las dunas y, al final, pues te encuentras», concluye. «También te puedes meter a pelo, y buscar aventuras», dice otro.

El cordón que impide el paso desaparece en este punto, y se abre un canal de libre ascenso a las dunas. Al principio de un par de metros, que luego se convierte en un sendero, después en dos, y finalmente en un laberinto.

A los pocos minutos aparece un hombre de unos 50 años con un gorro y una mochila a la espalda. Es decir, con solo un gorro y una mochila a la espalda. Busca mi mirada y me señala con el cuello la apertura a un nuevo sendero. Luego espera hasta que le sobrepaso, y vuelve al sendero principal. Un poco más adelante, bajo una sabina, dos hombres charlan desnudos apoyados en una nevera.

Hace lustros que estos paseos traen de cabeza a geólogos, ecologistas y responsables del Parque Natural. En Diario de Ibiza, este invierno, hicieron balance. La práctica, insistía de nuevo el biólogo y ecologista del GEN, Joan Carles Parlem, está desmontando las dunas. En concreto, arrancando las plantas y raíces que forman su frágil esqueleto, y las protegen del viento, como la ‘silene cambessedesii’, que da una flor del tamaño de una moneda de 20 céntimos, y que parece un molino de viento rosa de cinco aspas. Tras desaparecer de la península por culpa del ‘boom’ inmobiliario, ya solo sobrevive en Ibiza y Formentera.

«El trajín de gente y actividades sexuales es continuo», añade el geólogo y geógrafo Francesc Xavier Roig. Se abren nuevos caminos. Al pisotear las plantas se rompe su estructura defensiva, y la arena va desapareciendo. Como un cuarto oscuro al sol, y menguante.

De momento, todos los intentos por evitar el trasiego han sido infructuosos. Hubo un tiempo en el que se colocó una pequeña valla que desapareció, y también algunas señales. A veces por vandalismo y otras por falta de conservación. Vicenç Forteza, técnico del Parque Natural, se quejaba: «Hace algunos años hicimos campañas para informar a quienes transitaban por allí, pero provocaba conflictos. Los informadores se encontraban con gente violenta, agresiva. A veces les decían: 'déjanos acabar'. Lo puedes hacer un día, pero al siguiente vuelven. Y no es lo mismo informar a alguien que está solo tomando el sol o buscando espárragos o paseando a su perro, que a una pareja o a varios que están practicando sexo».

Desde los senderos, oficiales y clandestinos, se escucha la música del dj del Chiringay, local icónico del turismo LGTBI. A su entrada ondea la bandera arcoíris, visible desde todos los puntos de la playa. Toda la clientela son hombres y están en pareja. Toman cócteles o zumos de colores mientras el ‘staff’ empieza a preparar las mesas para las cenas entre estatuas de desnudos masculinos, musculados, bronceados y dotados como vasos de tubo.

Decenas de webs turísticas promocionan entre el turismo LGTBI el ‘cruising’ en las dunas, como si fuera visitar Pacha, comer ‘bullit de peix’ o bucear en la plataforma Mariana. El LGTBI es ahora mismo el turismo más preciado del mercado. En 2018 tuvo un impacto en el PIB español de más de 6.100 millones. En Baleares ya ronda cerca del millón de turistas y el 10% del total, quizá un porcentaje mayor en Ibiza, al considerarse una de sus mecas. Su perfil es el de un varón de entre 30 y 55 años residente en zonas urbanas, y con un nivel cultural medio alto. Y lo más importante, gasta un 33% más que un no LGTBI, según un informe de Community Marketing & Insights.

En 2014, el gobierno insular, entonces en manos del Partido Popular, editó su propia guía, que incluía las dunas de Es Cavallet como escenario ideal para el ‘cruising’, recomendando la última hora de la tarde, haciendo que ecologistas y técnicos del Parque del propio gobierno se llevaran las manos a la cabeza. Allí se decían cosas como «mantener esta zona en perfecto estado de conservación es un compromiso de los ciudadanos del mundo con las generaciones futuras». O que «es importante tomar medidas de seguridad ya que las zonas de ‘cruising’ atraen a los amigos de lo ajeno y con frecuencia se denuncian robos». Tras aparecer en los medios esta recomendación institucional tuvo que ser retirada.

martes, 9 de julio de 2019

#hemeroteca #cruising | Lumagorri advierte sobre las agresiones en las zonas de cruising

Imagen: Halabedi / Info de Lumagorri en una zona de cruising
Lumagorri advierte sobre las agresiones en las zonas de cruising.
Ya han colocado carteles advirtiendo sobre las agresiones en diferentes zonas de cruising y marcado unas pautas en caso de sufrir algún tipo de agresión.
Halabedi, 2019-07-09
https://halabedi.eus/en/lumagorri-advierte-sobre-las-agresiones-en-las-zonas-de-cruising/

Lumagorri HAT ha decidido comenzar una campaña para que las personas que sufran una agresión en una zona cruising denuncien el ataque.

El cruising es un espacio de ocio y esparcimiento sexual gay, un espacio que no siempre es seguro y libre de agresiones. Lumagorri HAT remarca que es “un espacio conquistado que debemos cuidar, entre otras cosas, no ensuciando, recogiendo los condones, sobres de lubricantes, papeles y otros envoltorios”.

En la campaña que han puesto en marcha este verano, remarcan que cualquier tipo de intimidación, agresión, acoso, daños personales o daños a los bienes de cada persona, debe ser denunciados. Y matizan: estas agresiones pueden ser producidas por individuos o grupos de personas, por agentes de la autoridad o incluso por personas pertenecientes al colectivo LGTBI.

“Lo más importante es que tengamos en cuentas que no somos culpables de las agresiones que recibimos y que los espacios de cruising tienen que ser también espacios seguros”, señalan.

¿Y si sufro una agresión en una zona cruising?
En caso de agresión en una zona cruising Lumagorri HAT insiste en que es importante mantener la calma. Si hubiera testigos, es importante conseguir su número de teléfono para poder contar con su apoyo a la hora de que se investiguen y juzguen los hechos.

En caso de encontrarte sin nadie y en una situación de soledad, se debe llamar a una persona amiga de confianza para recibir su apoyo.

Y si se han sufrido daños físicos o psicológicos se llama a acudir a un hospital o Centro de Salud para recibir la atención adecuada.

Pero ante una agresión, Lumagorri HAT llama a denunciar y a no callarse. Se puede denunciar en una comisaría o en el juzgado. “Es importante que nos informen de que se ha hecho para poder tener conocimiento de la denuncia”. Pero si no se desea denunciar, también llaman a ponerse en contacto con el colectivo en el número de teléfono que Lumagorri HAT ha habilitado: 633 309 653.

sábado, 1 de junio de 2019

#hemeroteca #endohomofobia #politica | Un colaborador de Ayuso se inventó el bulo sobre Carmena y los 'picaderos gais'

Imagen: El Plural / David Enguita

Un colaborador de Ayuso se inventó el bulo sobre Carmena y los 'picaderos gais'.

David Enguita, candidato en las listas del PP de Madrid, tiene relación laboral con un periódico ultraderechista que también defendió a La Manada.
El Plural, 2019-06-01
https://www.elplural.com/politica/un-colaborador-de-ayuso-se-invento-el-bulo-sobre-carmena-y-los-picaderos-gays_217606102 

El candidato ‘popular’ a la Comunidad de Madrid David Enguita, número 81 en las listas, está en el punto de mira por unas aberrantes difamaciones realizadas durante la campaña electoral. Colaborador del medio ultraderechista Mediterráneo Digital, llegó a decir que Carmena había tenido la ocurrencia de “permitir y legalizar las zonas de ‘cruising’ en Madrid para que los gais puedan ir a follar al aire libre”.

Sus declaraciones van en sintonía con la línea de un medio de extrema derecha y sensacionalista hasta la extenuación, que ya sorprendió con el tratamiento que hizo del caso de La Manada y con sus mensajes contrarios al feminismo. Llama la atención especialmente un artículo, recogido por ‘Los Replicantes’, titulado: ‘¿Por qué las feministas son más feas que las mujeres normales?’, por el que llovieron las críticas. El texto recogía afirmaciones del tipo: “A los hombres les atraen más las féminas que se depilan que las primas de Chewbacca", "a los dandis les provoca más una mujer con ropa que una en toples" o "a los señores les enamoran más las damas bien vestidas que las chonis escotadas".

El ideario defendido por el candidato popular está muy próximo a la extrema derecha. Basta entrar en sus redes sociales para apreciar que el tono y las quejas expuestas desde su cuenta personal se asemejan a las de Vox. Frases como "Ames a quien ames, Madrid te subvenciona" o "los chiringuitos políticos son conquistas de la izquierda" sirven como ejemplo de las ideas defendidas por el nuevo peso pesado del PP madrileño.

domingo, 27 de enero de 2019

#hemeroteca #cruising | Demasiado sexo para es Cavallet

Imagen: Diario de Ibiza / Dunas de es Cavallet, Ibiza
Demasiado sexo para es Cavallet.
La práctica de los encuentros sexuales entre desconocidos provoca graves daños en el sistema dunar.
José Miguel L. Romero | Diario de Ibiza, 2019-01-27
https://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2019/01/28/sexo-cavallet/1043654.html

'Cruising' entre las dunas. Las dunas de es Cavallet están en peligro por tanto ardor. No el del sol en plena canícula, sino el de la pasión desenfrenada. Meca mundial del 'cruising', el continuo trasiego por esa zona para mantener escarceos sexuales con desconocidos causa graves alteraciones en ese delicado sistema dunar.

En es Cavallet se practica mucho sexo, demasiado para ese ecosistema. El ‘cruising’ (encuentros sexuales furtivos entre desconocidos, principalmente entre homosexuales) se está cepillando el peculiar sistema dunar de esa zona, que forma parte del Parque Natural de ses Salines. Geólogos y biólogos, incluso los responsables de esa área natural protegida, alertan de los daños irreparables que producen los escarceos en ese paraje, una de las mecas gays. El lugar se ha convertido en un picadero al aire libre en el que la pasión desenfrenada degrada el paisaje y un sistema geológico único.

En el mundillo gay, es Cavallet es el no va más, especialmente para el ‘cruising’. Las páginas webs especializadas lo recomiendan como el lugar ideal para esa práctica. Venir a Ibiza y no pasear desnudo entre sus sabinas y montículos de arena en busca de amante/s, es como visitar París y no darse un garbeo (este puritano) por Notre Dame: «Si tienes ganas, puedes pasearte por las dunas en busca de 'aventuras'», aconseja la web ‘sexo-casual’. Ignorando el perjuicio que causan a ese ecosistema, numerosas personas saltan a diario «las barreras que delimitan las zonas inaccesibles y las trampas de retención sedimentaria», critica Francesc Xavier Roig, doctor en Geografía por la Universitat de les Illes Balears y doctor en Geología por la Universitat de Barcelona.

Es Cavallet es, en relación al ‘cruising’, incluso más famosa que es Trenc (Mallorca). Los geógrafos Pau Balaguer y Álvaro Sanz, que han realizado un estudio de los contactos esporádicos sexuales en Mallorca, han cartografiado y tipificado las localizaciones preferidas de esa isla, oasis eróticos entre los que esa playa mallorquina es el ‘top 1’. Allí, ocultos tras un follaje que «permite el camuflaje», discreta pero fogosamente, liquidan su sistema dunar.

El 'molinet' que frena el 'embat'
Lo mismo sucede en es Cavallet, donde, según detalla el biólogo y presidente del GEN, Joan Carles Palerm, el libre acceso «provoca el descabalgamiento de las dunas y que se quiebren sus estructuras». El sistema que las mantiene es muy complejo y cualquier alteración, como ese continuo trasiego, afecta fatalmente: «En el litoral siempre sopla un viento llamado ‘embat’, que va de mar hacia tierra. En primera línea hay pequeñas plantas, como el ‘molinet’, que son capaces de resistir ese viento y el consiguiente movimiento de tierra que ocasiona en el suelo. Son especies que viven muy poco tiempo, pero su corta existencia es vital para el sistema dunar, pues cuando el ‘embat’ alcanza las dunas, se eleva gracias a ellas. Eso permite que se asienten allí otras plantas, como el lotus o el barrón (‘Ammophila arenaria’)».

Pero quienes se adentran en las dunas en busca de una aventura sexual con un/os desconocido/s, inconscientemente «pisotean y rompen la primera estructura defensiva formada por la vegetación en línea, la de los ‘molinets’», indica Palerm. Y si no existe esa barrera, «el viento entra con fuerza y arranca, poco a poco, el suelo. Aparecen entonces las cárcavas, grietas en el terreno en las que se ven aflorar las raíces de las sabinas».

Desenfreno 'non-stop'
Al ‘molinet’ apenas le afecta el viento, «pues sus semillas aguantan mucho, son muy resistentes». Lo que queda para el arrastre es la estructura de la duna: «El viento se la carga entera –avisa Palerm–, pues se mete en ella y se la come... hasta que desaparece». También afecta «cuando las personas entran a las dunas por detrás, pero menos», dice Palerm, en referencia al camino que discurre en paralelo a los estanques salineros. La más peligrosa para el sistema es la entrada por delante, desde la playa.

El geólogo Xisco Roig alerta del grave daño que provoca el cancaneo (una forma más castiza de llamar al ‘cruising’) por ese espacio, así como el uso de las dunas para los encuentros ocasionales: «Por parte del Parque Natural de ses Salines se ha intentado reordenar los usos públicos de la infinidad de caminos que hay en las zonas de reposo, las dunas en las que la gente va a tomar el sol. Pero tras ser regulado, los transeúntes siguen acudiendo a esas áreas. Y eso provoca –alerta– la compactación del sustrato y la pérdida de la vegetación que fija y estabiliza ese sistema geológico».

Lo peor es que es un desenfreno ‘non-stop’: «El trajín de gente y actividades sexuales es continuo, lo que no favorece la recuperación de la restinga del sistema dunar (la barrera arenosa o cordón litoral) de la zona de ses Salines». Y si se debilita y fragmenta ese sistema, «parte de la arena se trasladará hacia las salinas», advierte. El constante trasiego sexual en es Cavallet provoca que «se compacte la arena y, consecuentemente, se creen innumerables caminos», lo que sentencia ese paraje.

Señalización que desaparece
Los cordones disuasorios que restringen el paso es como si no existieran. Y respecto a la cartelería instalada en los accesos a la playa que advierten de que está prohibido el acceso, o no hacen caso o es destruida, admite Vicenç Forteza, técnico del Parque Natural de ses Salines: «La señalización en es Cap des Cavallet ha desaparecido. Hay vandalismo al respecto».

Roig considera que una de las medidas para acabar con el ‘cruising’ es que «un informador se dirija a quienes se encuentren sobre las dunas para indicarles que por allí no se puede pasar ni reposar, y les explique que están en un parque natural. Si esos usuarios saben que, constantemente, habrá alguien que pasará para informar y que, por tanto, les molestará tanto el descanso como las prácticas que lleven a cabo, esa actividad al final se desplazará».

Es lo que ha sucedido, por ejemplo, en la Platera (l'Estartit, Girona), frente a las islas Medes. Xisco Roig fue el encargado de elaborar la gestión de esa zona: «Allí se incrementó la vigilancia y la campaña de concienciación, sin criminalizar a nadie. Eso, más el cordaje y las trampas de retención, dio lugar a que se desplazasen de lugar. El incremento presencial, de alguien que 'molestara' constantemente fue crucial».

«No tenemos adónde ir»
En es Cavallet se probó, pero con escaso éxito, según cuenta Vicenç Forteza: «Hace algunos años hicimos campañas para informar a quienes transitaban por allí, pero provocaban conflictos. Los informadores se encontraban con gente violenta, agresiva. A veces les decían, 'déjanos acabar que no tenemos adónde ir'. No es fácil para un trabajador enfrentarse a esa gente».

Además, comprobaron que las batidas tenían que ser diarias: «Lo puedes hacer un día, pero al siguiente vuelven. Y no es lo mismo informar a alguien que está solo tomando el sol o que se ha metido allí a buscar espárragos o a pasear a su perro, que a una pareja o a varios que están practicando sexo entre las dunas. Hemos padecido problemas de agresividad en esos casos».

El ‘cruising’, como comprobaron Balaguer y Sanz en su estudio sobre Mallorca, se da en todas partes, hasta en los baños de la UIB y en el metro: « Pero prefieren el medio natural, especialmente los sistemas dunares, como el que hay en Maspalomas (Gran Canaria). En el primer chiringuito que encuentras al entrar en esas dunas hay un ‘sex-shop’. En el Baix y en el Alt Empordà también hay dunas donde se practica, como en es Trenc (Mallorca), en Son Boi (Menorca) y en Ibiza, sobre todo en es Cavallet. Es un patrón que se repite en todos los sistemas dunares de España», lamenta Xisco Roig.

Un sistema «más delicado» que el de es Trenc.
El daño en es Cavallet es mayor que en la playa mallorquina al ser una zona más estrecha y concurrida.
José Miguel L. Romero | Diario de Ibiza, 2019-01-27
https://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2019/01/28/sistema-delicado-trenc/1043653.html

El tránsito de centenares de personas por las dunas no es inocuo, como tampoco lo es la moda de apilar piedras: «Quienes practican el ‘cruising’ llegan a abrir una cantidad enorme de caminos. En es Trenc es brutal. En es Cavallet, el sistema es más estrecho y, quizás por ello, es aún más delicado, pues la concentración de personas es mayor. Esa actividad de encuentros da lugar a la compactación, a la fragmentación?», advierte el geólogo Xisco Roig.

Y como los encuentros continúan acabada la temporada estival, «el sistema no se llega a recuperar. En invierno, cuando incide el viento, las dunas siguen sufriendo la presión esporádica de los encuentros sexuales, de manera que se sigue compactando el terreno».


Y TAMBIÉN…
Baleares aprueba las leyes que prohíben las pajitas y bolsas de plástico y limitan la entrada de vehículos en Formentera.

La norma de Residuos, que contempla sanciones de hasta 2.000.000 euros, obliga a suprimir en 2021 los elementos de plástico de un solo uso. Las toallitas húmedas tendrán que tener información sobre su impacto y los hoteles y las instituciones públicas deberán ofrecer agua no embotellada gratis. Quienes vayan a Formentera en coche necesitan una autorización, si no se enfrentan a multas de hasta 10.000 euros.
Angy Galvín | El Diario, 2019-01-29
https://www.eldiario.es/sociedad/Baleares-aprueba-residuos-prohibe-plastico_0_862314224.html
Las organizaciones ecologistas proponen un impuesto para la caza y el esquí por su impacto ambiental.
Cinco asociaciones presentan una propuesta global para actualizar la fiscalidad verde en la que España ocupa los puestos de cola en la Unión Europea. El paquete incluye 13 nuevos tipos entre los que están la actividad cinegética, las estaciones alpinas o la minería por los daños que implican al medio ambiente. "Se trata más de cambiar actitudes que de recaudar", resumen los impulsores de la reforma fiscal verde.
Raúl Rejón | El Diario, 2019-01-29
https://www.eldiario.es/sociedad/organizaciones-ecologistas-proponen-impuesto-ambiental_0_862314223.html

domingo, 11 de noviembre de 2018

#hemeroteca #turismosexual | Sexo en las dunas y en el centro comercial: así es Maspalomas, la capital mundial del vicio

Imagen: El Español / Fiesta Winterpride en Yumbo, Maspalomas
Sexo en las dunas y en el centro comercial: así es Maspalomas, la capital mundial del vicio.
Hay mayor proporción de clubes de intercambio de parejas que de ambulatorios: uno por cada 3.000 habitantes. El sexo es el principal motor económico de la zona y empezó a practicarse en la playa, que sigue siendo el enclave favorito aunque se ha extendido a los centros comerciales. La gallina de los huevos de oro puede morir si al final cierran el paso a las dunas, que están muy erosionadas.
David López Frías | El Español, 2018-11-11
https://www.elespanol.com/reportajes/20181111/sexo-centro-comercial-maspalomas-capital-mundial-vicio/352215303_0.html

Es una tarde cualquiera en la playa de Maspalomas (Gran Canaria). Unos niños y sus padres juegan con cubos y palas en la arena. A unos metros de distancia, unos excursionistas holandeses pasean rumbo a las dunas. Un poco más allá, dos matrimonios alemanes practican sexo en grupo detrás de unos arbustos. Y más al fondo, cuatro o cinco veinteañeros gais que se acaban de conocer se lo montan debajo de unos árboles. Varios mirones, totalmente desnudos, se masturban viendo el espectáculo. Nadie se escandaliza. Es una tarde cualquiera en la playa de Maspalomas.

Este municipio canario se ha convertido, por números, en la capital mundial del sexo. Tal cual. Ningún otro pueblo o ciudad del planeta tiene una ratio de oferta turística sexual por habitante tan amplia y variada. Maspalomas, con poco más de 30.000 personas censadas, cuenta con más de una decena de clubes swingers (sale a casi uno por cada 3.000 habitantes). Pero además tiene cines X con cuartos oscuros, hoteles y apartamentos exclusivos para intercambios de parejas, clubes de striptease, locales de ambiente gay, playas donde tener sexo con desconocido es el principal reclamo y multitudinarias fiestas LGTBI que congregan a miles de personas de todo el mundo. Estas actividades se han convertido en el principal motor económico de Maspalomas, una localidad que cada año cuenta recibe a más turistas que Cuba.

Maspalomas es el epicentro mundial del llamado turismo libertino ('naughty journey'). Ningún lugar de este planeta tiene una oferta sexual por habitante tan abundante. Ni siquiera el pueblo francés de Cap d’Agde. ¿Se acuerdan de Cap d’Agde? Muchos la consideran la capital mundial del sexo en público. Ambos lugares son paraísos del mundo swinger. Pero haciendo números, los canarios adelantan por la izquierda a los franceses sin despeinarse.

Los dos sitios cuentan con muchas similitudes, pero también muchas diferencias y elementos identitarios propios. Uno de los más curiosos de Maspalomas es que la mayor parte del sexo se practica en dos lugares atípicos: el primero es en un enorme parque natural lleno de dunas. Un paraíso del vicio que se ha convertido en todo un reclamo turístico, igual que un monumento. El segundo son los centros comerciales, en los que usted puede comprar una cámara de fotos en un bazar ahorrándose el IVA y en el local de al lado meterse en un garito gay con mazmorras y cuartos oscuros.

Breve historia de Maspalomas
Maspalomas ya aparece en las cartas de navegación de Colón, como un lugar en el que los barcos cargaban provisiones en su viaje a América. Y aparece con ese nombre, que algunos dicen que procede de la cantidad de palomas que había en la zona, otros sostienen que es una derivación del nombre original guanche, y otros aseguran que su origen es catalán y es el resultado de fusionar los apellidos Mas y Palomares. Los del Institut Nova Història, esos que trincan grandes cantidades de dinero inventándose que Colón, Cervantes y hasta Halloween eran catalanes, aprobarán esa tesis.

Aparece el nombre de Maspalomas ya por el siglo XV, pero hasta mediados del XX sólo había dunas, un faro y casitas de pescadores. Es en 1960 cuando se empieza a crear la localidad turística que es hoy en día, aprovechando el inicio del aperturismo español. Dependía, como ahora, del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana.

Al igual que Cap d’Agde, Maspalomas es una localidad artificial que pronto tiene al sexo como protagonista. Pero en Francia el proceso fue distinto. La revolución sexual fue desde dentro hacia afuera. Esto es, desde tierra firme hasta la playa. Llegaron los primeros nudistas allá por los 60, acamparon en el pueblo y después fueron tomando la costa, que hoy en día es un lugar donde se practica sexo. En Maspalomas fue al revés. El sexo fue desde fuera hacia dentro (del municipio, se entiende). Porque los clubes swingers y todo lo demás llegaron hace relativamente poco. Pero el origen, donde empezó todo, fue la playa. Las dunas. Un vasto paraíso que es parque natural y picadero a partes iguales.

Arena y matorrales: contigo empezó todo
Las dunas es el origen porque fue el primer sitio en el que se practicó sexo en público en la isla de forma masiva. Cuando España se abrió al turismo en los 60, viajeros de Alemania, Inglaterra y Escandinavia encontraron allí el paraíso para dar rienda suelta a sus más bajos instintos. En el sur de Gran Canaria el clima es privilegiado. Sólo hay verano y primavera. El lugar ideal para ir desnudo. Y como estaba tan lejos de sus hogares y no había móviles con cámara ni redes sociales, lo que pasaba en Maspalomas se quedaba en Maspalomas.

Este concepto fue bien entendido por los homosexuales, que vieron en Maspalomas un lugar bien escondido para tener sexo. Un sexo entre personas del mismo género que tan censurado estaba a mediados del siglo XX. Aquí las dunas no juzgan.

Parte I: las dunas, el parque natural del sexo
La costa de Maspalomas casi 20 kilómetros de, pero 9 de ellos son los que están destinados a practicar sexo. Desde el faro hasta el final de la Playa del Inglés. De ahí hacia el interior, es una vasta extensión de terrenos llena de dunas de arena en las que nace una vegetación endémica. Árboles, arbustos y maderas con forma de nidos de cigüeña que ofrecen un refugio natural idóneo para el que busca privacidad.

La parte más próxima a la costa, a unos 500 metros de la orilla, es la que ocupan las parejas heterosexuales buscando sexo o voyeurs. La estampa es realmente surrealista, porque la gente tiende su toalla a más de medio kilómetro del agua. Porque aquí la gente no viene a bañarse. No al menos con agua.

La diferencia con Cap d’Agde es notable en este sentido. La localidad francesa tiene sólo 900 metros de playa, por lo que se producen aglomeraciones. La gente va en manada, de uno a otro lado, moviéndose entre melés sexuales. En Maspalomas es distinto. Al ser un espacio tan grande, decenas de hombres (la inmensa mayoría son varones) se dispersan en solitario, vagando sin rumbo entre montañas de arena.

Se paran en lo alto de las dunas, mirando al horizonte como el Che Guevara en su foto más mítica, en busca de parejas que estén en plena faena. Cuando los encuentran, se paran a una distancia prudencial y se empiezan a masturbar. Si la pareja les invita a participar, entran. Si no, se quedan mirando de lejos, atizándose.

Adentrándonos un poco más, se llega a la zona gay. Está mucho más frecuentada, pero también es mucho más extensa, por lo que se tiene que caminar mucho. Tal vez sea gratificante, pero buscar sexo por las dunas de Maspalomas es una actividad físicamente agotadora desde antes incluso del coito.

Aparece en lo alto de una loma un transexual con acento italiano. Varios hombres se aproximan y ella les aclara con vehemencia que ella no es italiana sino suiza, de la parte de Lugano. Que por eso habla así. Nadie le ha preguntado y el dato parece resultar irrelevante para los hombres que la empiezan a magrear. Se esconden un poco y se ponen todos a follar.

Es una estampa habitual en Maspalomas y lleva más de 50 años siéndolo. Con los polvos en las dunas empezó todo, pero el sexo llama al sexo y el dinero llama al dinero. Personas de toda Europa fueron llegando, consolidando la localidad 100% turística. Como el tabú del sexo (hetero y homosexual) estaba más que superado, varios visionarios aprovecharon la coyuntura a principios de este siglo y empezaron a rentabilizar el sexo. ¿Cómo? organizando festivales de temática sexual y abriendo locales de intercambios de parejas. Los clubes swingers se han convertido en una de las señas de identidad de Maspalomas y cuentan con una particularidad: están todos ubicados en centros comerciales. En el mismo sitio donde se compra la comida o la ropa.

Parte II: sexo en el centro comercial
Maspalomas tiene un club hetero de intercambio de parejas por cada 3.300 habitantes, Más que ambulatorios. Además hay bares de encuentro previos a la fiesta (meeting point) y hasta salas de cine X donde el público acaba montando orgías. El elemento en común, más allá del sexo, es que todos estos establecimientos están en centros comerciales al uso.

Como localidad turística que es, Maspalomas está orientada al consumo. Y el sexo también se consume, por lo que los pioneros en abrir estos locales decidieron que los bajos de las galerías comerciales podían ser un buen lugar para que vienese clientela. Hay 4 centros comerciales referentes en este tema: el Cita, La Sandía, el Nilo y el Yumbo.

CC Cita
Detrás de ese nombre tan sugerente se esconde el más antiguo y decadente centro comercial de los 4. Aquí es donde los alquileres son más baratos. En las plantas de arriba hay restaurantes, bazares y antiguos recreativos reconvertidos a salas de apuestas. En los sótanos están los topless, el cine X y los clubes de intercambio. El más grande y famoso se llama Secret y es una discoteca de más de 200 metros cuadrados con una estética casi industrial. Huele a desinfectante y (como en todos los clubes swingers) hay una zona para parejas (vetada a hombres que van solos) y otra para todo el mundo. Allí, desnudos y cubiertos con una toalla, deambulan varones de todas las edades en busca de sexo, la mayoría de veces sin éxito. Y es que, en el mundo swinger, el single nunca acaba de estar totalmente integrado en la fiesta.

Al lado del jacuzzi hay un veinteañero canario que se hace llamar Bob Esponja “porque llevo a Bob Esponja tatuado en la polla”, explica con orgullo mientras luce el dibujo animado en el pubis. Él y su amigo se han hecho el trayecto de media hora desde Las Palmas, como cada mes, “porque es como una costumbre ya. Los canarios sabemos que en Maspalomas hay sexo, así que venimos cada 3 o 4 semanas”, aseguran. El Secret es uno de sus destinos favoritos porque es grande y se llena, “pero el más famoso es el 2x2, que está en el CC La Sandía”.

CC La Sandía
La mayor parte de los swingers que visitan la isla vienen de Inglaterra, Holanda, Alemania y Escandinavia. Cada uno tiene su zona preferida. La de los alemanes es el centro comercial La Sandía. Hay restaurantes temáticos de equipos de fútbol germanos, como uno dedicado sólo al Werder Bremen y otro al Borussia de Dortmund.

Entre equipos de la Bundesliga se encuentra el 2x2; es el único club swinger del centro comercial y tal vez el más frecuentado de la isla. Cada noche organiza fiestas temáticas con elementos extraños. Una de ellas, por ejemplo, es la noche española. No es más que un reclamo, porque en esa zona de la isla apenas se habla español. Los clientes son cada vez más jóvenes, Si antes era habitual que la media de edad no bajase de los 50 (siendo benévolos), ahora es mucho más habitual encontrar a gente de 30 o 40.

El 2x2 es un club de intercambio bastante diferente al de los del Cita. Se encuadraría en la categoría de clubes swinger premium, entre los que también se ubica el Moonlight. Para muchos, el mejor club swinger de la isla… pero ubicado en el Centro Comercial Nilo.

CC Nilo
Justo al lado de la comisaría de la Policía Nacional está el Centro Comercial Nilo. Es más pequeño que los otros dos, pero alberga, puerta con puerta, dos de los clubes más reputados de Maspalomas. Uno de ellos es el Eternity. Pero el que goza de mejor reputación es el Moonlight. Un lugar con unas instalaciones top, con una decoración muy cuidada, con espectáculos eróticos para calentar al personal, y que no huele a desinfectante.

Lo gestiona Giuseppe, que tampoco es italiano sino alemán. Entró en el mundo swinger hace 10 años, “pero mi mujer lleva 40 en el tema”: Hace 3 que decidió abrir el local y desde entonces se ha convertido en uno de los referentes del mundo swinger en Europa. Está contento con cómo le han ido las cosas, pero critica “que la administración no ponga más facilidades para los que regentamos este tipo de locales, que es el motor económico de la zona. Es un turismo de calidad, porque viene mucha gente de dinero. No verás ni una sola pelea en este público”, reivindica.

De fondo, un actor disfrazado de ladrón penetra a una actriz vestida de policía en el espectáculo de cada noche. En la calle, la comisaría de policía real es el único lugar donde hay actividad. Porque el resto del CC Nilo está cerrado. Todo lo contrario al Yumbo, que está lleno de vida.

CC Yumbo
¿Es posible que cohabiten en paz un montón de clubes gais y una mezquita? En Maspalomas sí. Concretamente en el Yumbo. Es el más grande de los centros comerciales de la localidad y el que se ha especializado en el público LGTBI. Allí comparten espacio un templo de rezo musulmán y casi todos los llamados locales de ambiente. “No hace mucho, sobre las 7 de la mañana, los de mantenimiento del centro comercial tuvieron que echar de malas maneras a unos turistas que estaban haciendo el trenecito (sexo en grupo masivo) en la puerta de la mezquita", cuenta un camarero de un restaurante de la zona.

En el Yumbo se celebran también varios festivales LGTBI muy importantes al año: el Pride en mayo, el Freedom en octubre y el Winterpride, que está teniendo lugar esta misma semana. La farmacéutica del centro comercial dice que en esas épocas se dispara la venta de viagras. “No sólo para la gente mayor. También la toman los jóvenes. Piensa que es sexo a todas horas; de alguna forma tendrán que aguantar”.

Los hoteles sexuales
Los hoteles para el público homosexual ya hace años que existen. Para el público heterosexual empieza a emerger con fuerza. ¿Dónde? En Maspalomas, cómo no. Resorts en los que sólo se puede acceder con pareja y en los que se puede practicar sexo en todos lados. “En la piscina, en el gimnasio, en el escenario...” enumera Manuela, una alemana que gestiona el Venus Resort.

Este hotel swinger empezó con 12 bungalows, pero la demanda fue tan alta que decidieron comprar un conjunto de 53 apartamentos que acaban de rehabilitar. La inauguración tuvo lugar hace poco más de un mes y ya tienen completas muchas fechas: “Faltan casi dos meses para fin de año y ya se han agotado las reservas”. explica. Cada bungalow cuesta 139 euros por noche.

No es el único. La Mirage fue el pionero en abrir este tipo de establecimientos en Maspalomas. Su dueño, un canario llamado Kiko, entró en el negocio sin ser swinger. Vio una oportunidad de negocio y la realidad está superando las previsiones. Se debe a que la clientela swinger está consolidada. Es habitual que parejas entren en el mundo del intercambio sexual. Lo que no es tan habitual es que salgan. El que es swingers se suele quedar. Así, es un público objetivo que va creciendo y que está conformado por turistas pudientes. La demanda es mucho mayor que la oferta.

Maspalomas y el sexo: un futuro incierto
¿Hasta dónde va a crecer el sexo en Maspalomas? Siguiendo la progresión lógica, en una década podría acabar siendo una especie de parque temático sexual. Se ha consolidado la oferta y la tarta tiene trozos para todo el que quiera entrar en el negocio (y hacer las cosas bien).

Pero no todo el mundo lo tiene tan claro. A pesar de los clubes de intercambio, los cines, los hoteles para swingers y los festivales gais, el principal reclamo de la Maspalomas sexual sigue siendo su parque natural. Las dunas. El morbo de pasear por un desierto y acabar teniendo sexo con un extraño es la piedra angular sobre la que se ha construido este imperio del vicio.

Pero más tarde o más temprano se acabará prohibiendo el acceso a las dunas. Por motivos puramente ecológicos. La zona está perdiendo arena por momentos. Sufre una grave erosión que terminará indefectiblemente con su clausura. “Si cierran las dunas matarán Maspalomas. La gente cambia de gustos y si prohiben el sitio más emblemático, se acabarán buscando otro destino turístico. Entonces allí abrirán clubes gais, clubes de intercambio...” barrunta un camarero del Yumbo.

“Eso de que van a cerrar las dunas llevan diciéndolo mucho tiempo. Pero no serán capaces. Saben que si las prohíben van a matar a la gallina de los huevos de oro, y eso no le interesa a nadie”; rebate otro camarero. Sea como sea, y si tiene curiosidad por ver el principal destino de turismo libertino del mundo, dese prisa: puede que antes de lo que parece todo acabe volando todo por los aires. Como la arena de las dunas en una tarde de sexo cualquiera en la playa de Maspalomas.

Y TAMBIÉN…
La capital mundial del sexo en público está a 3 horas de Barcelona: así lo viven.

Cap D'Agde es una villa nudista en la que incluso se puede entrar desnudo a comprar en las tiendas. La playa se convierte cada tarde en una orgía. 40.000 personas van cada verano a esta Sodoma y Gomorra de nuestros días.
David López Frías | El Español, 2017-07-23
https://www.elespanol.com/reportajes/grandes-historias/20170722/233227024_0.html

sábado, 2 de diciembre de 2017

#hemeroteca #cruising #sexoanonimo | El hombre que observaba felaciones en los baños para escribir su tesis doctoral

El hombre que observaba felaciones en los baños para escribir su tesis doctoral.
En los años 60 un sociólogo homosexual y pastor de la Iglesia Episcopal sacó a EEUU del armario con su trabajo sobre el sexo anónimo entre hombres.
Javier Yanes | El Español, 2017-12-02
https://www.elespanol.com/ciencia/20171130/265974437_0.html

Poco después de las cinco de la tarde de un día de trabajo a mediados de los 60, cinco hombres entran en los aseos públicos de un parque de la ciudad de San Luis (EEUU). Dos de ellos visten traje y corbata; otro, camiseta, pantalón corto y zapatillas deportivas; un cuarto aún lleva el uniforme caqui de la estación de servicio en la que trabaja. El quinto es lo que se conoce como 'watchqueen', alguien que se limita a vigilar para que nadie interrumpa lo que va a suceder a continuación: actos sexuales, casi siempre felaciones, en completo anonimato.

En aquella ocasión, el quinto no era un mirón sin más, sino un observador científico que dejó constancia de aquel y otros encuentros en su tesis doctoral, leída en 1968 y publicada después en forma de libro bajo el título Tearoom trade: a study of homosexual encounters in public places (Duckworth, 1970). Su autor era el sociólogo Laud Humphreys, cuyo trabajo generó tal polémica que se discutió la posibilidad de despojarle del título de doctor. Pero más allá del debate sobre sus métodos, la investigación de Humphreys abrió los ojos a toda una nación que hasta entonces mantenía la homosexualidad y la bisexualidad encerradas en el armario.

América profunda
Las raíces de Humphreys calcan el tópico de la América profunda. Nacido en 1930 en la pequeña ciudad de Chickasha, en Oklahoma, su madre falleció cuando él tenía 15 años. Su padre era un político del estado dedicado a promover leyes que prohibían ciertas actividades los domingos, y a crear una escuela especial de derecho en el propio capitolio estatal para evitar el incómodo problema de admitir a los negros en la universidad.

A los 25, Humphreys abandonó su religión metodista de origen en favor de la Iglesia Episcopal, afiliada a la comunión anglicana. Entonces cambió su nombre de Robert Allan por el de Laud en honor a un arzobispo de Canterbury del siglo XVII. Poco después entró en el seminario y fue ordenado sacerdote, pasando a ejercer durante diez años en diversas parroquias de Oklahoma, Colorado y Kansas.

Sin embargo, Humphreys fue desde joven una china en el zapato de la América profunda. Su defensa de los derechos civiles y de la población negra le ganaron numerosas enemistades durante sus años de sacerdocio, llegando a ser calificado como "amante de los negratas y comunista", según John F. Galliher, Wayne H. Brekhus y David P. Keys, autores de Laud Humphreys: Prophet of Homosexuality and Sociology (University of Wisconsin Press, 2004). Finalmente, en 1965 fue despedido de la parroquia de St. James, en un barrio acomodado de Wichita (Kansas), por acusar a sus ricos feligreses de no actuar contra la pobreza.

Había otro motivo más por el que Humphreys no encajaba en su ambiente de origen: era gay. Pese a que algunos de sus compañeros en el sacerdocio conocían su homosexualidad, lo mantuvo en secreto durante años. En 1960 se casaba con Nancy Wallace, con quien adoptó una niña y un niño. Pero durante su época como pastor, Humphreys pudo comprobar que la puritana fachada de la América profunda ocultaba un gran secreto: muchos de aquellos intachables ciudadanos mantenían actividades sexuales extramaritales a escondidas, en no pocas ocasiones de naturaleza homosexual.

Etnografía en los 'tearooms'

Con todo este bagaje de experiencias, Humphreys estudió sociología en la Universidad Washington de San Luis, y tras su licenciatura decidió elaborar una tesis doctoral sobre los comportamientos homosexuales encubiertos de los hombres estadounidenses. Para ello se centró en lo que se conoce como ‘tearooms’ (literalmente, salones de té), aseos públicos donde hombres desconocidos se encontraban para la práctica del sexo oral.

Durante su investigación, entre 1966 y 1967, Humphreys frecuentó varios ‘tearooms’ en los parques de San Luis, presenciando más de un centenar de felaciones. "Una tarde de verano, por ejemplo, fui testigo de 20 actos de felación en el transcurso de una hora, mientras esperaba en un ‘tearoom’ a que amainara una tormenta en la calle", escribía. "Los participantes me aseguran que no es raro en los ‘tearooms’ que un hombre haga felaciones a otros diez en un día. Personalmente he visto a un felador hacerse cargo de tres hombres en media hora de observación". El sociólogo añadía que a menudo los hombres "hacían cola para este tipo de servicio".

Es dudoso que el papel de Humphreys se limitara al de voyeur. "Su implicación pudo haber sido mayor de la que podía contar", escribieron sus biógrafos. Pero en cualquier caso, su función de 'watchqueen' era sólo un disfraz; la suya era una investigación etnográfica. Su objetivo no era estudiar los actos sexuales, sino a sus protagonistas: quiénes eran, cómo pensaban, por qué buscaban aquella actividad furtiva e impersonal. Para ello era esencial la conversación.

En ocasiones se identificó como investigador, pero dejó de hacerlo cuando comprobó que sólo aquellos con mayor nivel de estudios accedían a cooperar, lo que podía sesgar sus conclusiones. En su lugar, anotó las matrículas de los coches de 134 participantes, buscó sus domicilios y se presentó a entrevistarlos un año después para una supuesta encuesta de salud pública.

Derribando tópicos
Las conclusiones derribaron los tópicos que circulaban en la época sobre la homosexualidad. Para empezar, aquel comercio sexual no era tal en la mayoría de los casos. "Parecía que los amateurs superaban considerablemente en número a los profesionales", escribió Humphreys. El perfil de los participantes rompía los moldes: muchos de ellos no frecuentaban otros ambientes gais que los 'tearooms' y no se reconocían como homosexuales; estaban casados, incluso felizmente, tenían hijos y asistían a misa los domingos. Eran, en palabras de Humphreys, hombres de "Biblia en la mesa y bandera en la pared".

Así, Humphreys conoció a un reputado médico que amaba a su mujer "con sinceridad" y cuyos hijos estaban ya criados, pero para el cual "su día no estaba completo sin una visita a los baños públicos". Otro médico, cercano a los 60 años y con quien el sociólogo se aficionó a mantener agradables charlas, aparecía puntualmente desde hacía años en el mismo aseo todas las tardes excepto los miércoles, su día libre, "para una mamada".

Humphreys conoció a Tom, un químico treintañero de religión metodista, atractivo y deportista, casado con Myra, ama de casa católica, y con dos hijos. Tom acudía a los ‘tearooms’ desde que Myra, opuesta al uso de anticonceptivos, había recortado la vida sexual de la pareja. Otro de los entrevistados, en la crisis de la mediana edad, se ufanaba de su atractivo cuando era joven: "Todo el mundo quería chuparme la polla. ¡No me habrían cogido ni muerto con una de esas cosas en mi boca!". Pero los años habían hecho mella en su físico. "Así que aquí estoy, a los 40, con hijos crecidos, ¡y el mayor chupapollas de la ciudad!".

Casados y católicos
En conjunto, los resultados de Humphreys revelaron que el 54% de los encuestados estaban casados y vivían con su esposa. En el 63% de los casados, uno de los miembros de la pareja o ambos eran católicos. Sólo el 14% del total se correspondían con el cliché social del hombre homosexual integrado en la cultura gay, mientras que el 38% se declaraban heterosexuales y acudían a los ‘tearooms’ únicamente a recibir felaciones, pero no a practicarlas.

El estudio de Humphreys convulsionó los estereotipos de la puritana sociedad estadounidense, aunque su impacto quedó parcialmente oscurecido por la controversia sobre sus métodos de investigación, que recopilaban datos personales sin el consentimiento de los afectados. Pese a todo, el trabajo del sociólogo hoy perdura como uno de los estudios más importantes sobre la homosexualidad y la sexualidad encubierta.

El propio Humphreys salió del armario en 1974 y se divorció en 1980. Hasta su fallecimiento en 1988, ejerció un intenso activismo gay y contra la guerra de Vietnam, lo que le valió algún arresto y una ficha del FBI. Nunca fue aceptado por sus hermanos. Y ello a pesar de que, como el sociólogo sólo supo tras el fallecimiento de su padre en 1953, el muy recto y decente congresista Ira Denver Humphreys había viajado durante años al carnaval de Nueva Orleans para mantener encuentros sexuales con hombres. En una carta póstuma, Laud le escribió: “lamento que tú y yo nunca compartiéramos los dos grandes secretos que nos privaron de estar mucho más cerca el uno del otro”.