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martes, 17 de julio de 2018

#hemeroteca #fiestas #seguridad | Mejor bien acompañada que sola

Imagen: El Diario
Mejor bien acompañada que sola.
Durante las fiestas de Santurtzi, las mujeres que lo han querido han sido acompañadas a casa para evitar agresiones sexuales. Vivimos en una sociedad en la que la compañía de un hombre da seguridad a las mujeres porque la presencia de otro supone una amenaza.
Lucía Martínez Odriozola | +Pikara, El Diario, 2018-07-17
https://www.eldiario.es/pikara/Mejor-bien-acompanada-sola_6_793780623.html

Santurtzi es una población de 45.000 habitantes en la provincia de Bizkaia que este fin de semana ha celebrado las fiestas patronales: la virgen del Carmen. La DYA estableció una carpa en el recinto festivo e hizo un ofrecimiento a las mujeres que lo desearan de acompañarlas a casa para evitar agresiones sexuales. En tres noches, de viernes a domingo, el personal voluntario acompañó a 84 hasta sus domicilios; la mayoría, menores de edad. El acompañamiento fue, sobre todo, a pie y a las zonas altas del pueblo, de noche, poco transitadas. La medida ha resultado polémica, pero efectiva: según fuentes municipales, no se ha registrado ninguna denuncia por agresión sexual.

Vivimos en una sociedad en la que la compañía de un hombre da seguridad a las mujeres porque la presencia de otro supone una amenaza: ¡Qué cosa!, ¿verdad? La periodista y feminista Irantzu Varela lo suele preguntar en sus talleres: " Si una noche caminas sola por la calle y oyes pasos a tu espalda… ¿Qué sientes?". "¿Y si es una mujer?". La respuesta suele ser: "Alivio". Mis amigas me hablan de diferentes estrategias: caminar por el centro de la calle; hacer rutas más largas, pero mejor iluminadas; hablar por el móvil con alguien de confianza; colocar las llaves entre los nudillos a modo de puño americano; aprender algunas técnicas de autodefensa... Pregunte usted y complete la lista. Y si es varón, pregúntese qué puede hacer para no provocar miedo cuando de noche camina tras una mujer sola. Por ejemplo, cambiar de acera y adelantarla.

La del acompañamiento no es la única medida social. Probablemente una de las primeras que se plantearon fue el establecimiento de vagones de metro exclusivos para mujeres. En las horas punta de grandes urbes el transporte público va petado. Esa medida segregacionista, se aplica en ciudades como México, Río de Janeiro, Tokio... El año pasado se propuso para Santiago de Chile.

Asociaciones de taxistas se comprometen con las usuarias a esperar hasta que abren el portal y se introducen dentro antes de emprender el viaje de vuelta en los servicios nocturnos. En ciudades como Bilbao, A Coruña, Terrassa y Vigo, los autobuses tienen por la noche un servicio de paradas a demanda. Las usuarias comunican al conductor en qué punto del trayecto quieren bajarse y, si no es un punto peligroso, así se hace.

Son medidas polémicas porque son proteccionistas y se aplican a personas mayores de edad solamente por el hecho de ser mujeres. En ocasiones, como en Terrassa, se pueden beneficiar ancianos, personas con minusvalías y menores. Lo dijo Voltaire: "Lo mejor es enemigo de lo bueno". Lo mejor sería que no fuera necesario, que ciertos hombres no hicieran tocamientos aprovechando que el metro va hasta las cartolas, que otros no se vayan en manada de cacería de mujeres para violarlas o que no acechen en los portales para colarse dentro cuando un mujer llega sola, pero las estrategias desarrolladas en distintas sociedades, basadas en la educación, no están dando resultado.

Sigue habiendo acosadores, abusadores y violadores que actúan, sobre todo, por la noche y en zonas de poco tránsito. Sigue habiendo hombres feroces y, francamente, mejor estas medidas de vagones para mujeres, paradas cercanas, acompañamientos y esperas que otras que podrían ocurrírsenos.

martes, 23 de enero de 2018

#hemeroteca #igualdad | El estruendo de las voces por la igualdad

Imagen: El Diario
El estruendo de las voces por la igualdad.
La Ley de Igualdad, aprobada en 2007, habla de “presencia equilibrada” de mujeres y hombres en aquellas instancias a las que afecta y en las que es de obligado cumplimiento, pero no se proponen ni articulan medidas para ello.
Lucía Martínez Odriozola | +Pikara, El Diario, 2018-01-23
http://www.eldiario.es/pikara/estruendo-voces-igualdad_6_732536751.html

A principios de año, recibí una propuesta de participación en una encuesta pública para designar el ‘vasco del año’. Paso por alto lo poco inclusivo del nombre. La invitación se refería tanto a la propuesta de nombres como a la votación posterior. Entre los vascos, solamente un nombre era de mujer y, además, del ámbito deportivo. El ‘además’ tiene su origen en que el deporte, junto a la política y la economía, es uno de esos tres ámbitos más y mejor atendidos por los medios de comunicación –¿es necesario decir que marcan e imponen la agenda?-. Mientras, el resto de los muchos problemas sociales queda muy fuera de foco.

Si los intereses de los medios están tan focalizados en la política, la economía y el deporte, no es extraño que los nombres de agentes de otros ámbitos no suenen de nada e, incluso, sean personas absolutamente desconocidas. Por descontado que un 20% de presencia femenina resulta inaceptable para cualquier persona que tenga un mínimo interés por la igualdad entre los seres humanos. La suma de la baja presencia de mujeres unida a los temas de siempre me produce tal desgana que, si en ese instante, hubiera caído una pluma de ave, su estruendo me habría distraído.

Y eso que el patriarcado es, sobre todo, muy ruidoso; ruidoso y ensordecedor. Siglos, en sentido estricto, dando la matraca, tañendo en masculino y androcentrismo cuanto le toca y, a finales del segundo milenio de nuestra era, las mujeres se le suben a las barbas. En primer lugar, para que los derechos del hombre sean derechos humanos y, en segunda instancia, para que las leyes se ajusten a esa declaración de derechos y, además, se cumplan.

La Ley de Igualdad, aprobada en 2007, habla de “presencia equilibrada” de mujeres y hombres en aquellas instancias a las que afecta y en las que es de obligado cumplimiento. El problema es que no se proponen ni articulan medidas para que esa presencia equilibrada sea una realidad, de modo que queda a la voluntad de quienes toman las decisiones en organismos, instituciones, departamentos, asociaciones e, incluso, clubes de coleccionistas de la muñeca chochona.

Tanto yo como personas de mi entorno formulamos muy habitualmente quejas por la bajísima presencia de mujeres en cualquiera que sea el escenario. Por lo general, se producen dos reacciones: Un gesto de aburrimiento, cuando no directamente un bostezo, que viene a expresar con palabras o sin ellas algo así como "¡Qué hartazgo!", y va seguida de un silencio muy elocuente; la segunda suele reivindicarse a sí misma: "Pues resulta que la decisión la han tomado las mujeres de la empresa". Como si eso explicara algo; más aún, como si lo justificara. Hay una tercera reacción, menos común: "No nos habíamos percatado, pero tomamos nota para la próxima".

Yo me siento muy identificada con la irritación esa de la primera de las reacciones reseñadas, porque somos muchas las mujeres que estamos hartas de que ni se nos vea ni se cuente con nosotras y de que, en esas ocasiones en sí estamos, nuestra presencia sea puramente testimonial. Pero ojo, hay una diferencia entre el hartazgo de quienes no favorecen la presencia de mujeres y de quienes la reivindicamos y exigimos: la nuestra es una propuesta de igualdad y la igualdad es uno de los derechos humanos. ¿Qué proponen ustedes?, ¿o acaso creen que lograrán acallar el estruendo de las reivindicaciones feministas, que conseguirán enmudecer a las mujeres? Van aviados.

martes, 16 de mayo de 2017

#hemeroteca #lgtbifobia | Deja que una lesbiana se instale en tu vida

Imagen: El Diario / Ilustración de Núria Frago
Deja que una lesbiana se instale en tu vida.
Es indigesto que te señalen como homófoba. Pero los trastornos sociales deben estar en constante vigilancia: el machismo, el racismo, la misoginia, la lesbofobia, la transfobia, la bifobia.
Lucía Martínez Odriozola | +Pikara, El Diario, 2017-05-16
http://www.eldiario.es/pikara/Deja-lesbiana-instale-vida_6_644345585.html

"Un día de estos debemos hablar de tu homofobia, Lucía".

Puse cara de interrogación. ¡Mi homofobia!

Es indigesto que una persona a la que admiras te señale como homófoba.

Me gusta revisarme a mí misma, mudar de piel, incluso de exoesqueleto.

Los trastornos sociales deben estar en constante vigilancia: el machismo, el sexismo, el androcentrismo, el racismo, el etnocentrismo, la homofobia, la misoginia, la transfobia, la lesbofobia, la bifobia. La proliferación de términos persigue concretar, afinar en lo muy sutil.

Todos estos que he enumerado son trastornos sociales crónicos, de modo que no debemos bajar la guardia. No nacemos con ellos, pero son parte de la primera indumentaria con que el patriarcado nos viste para protegerse a sí mismo. Para abrigarse. De modo que cuando llega ese punto de la vida en que empezamos a vestirnos a nuestro gusto, desproveerse de ellos es más doloroso que pelar una cebolla.

Estos trastornos crónicos exhiben una amplia graduación: desde el odio y agresión a quienes practican sexualidades diversas hasta quienes, como yo, somos receptivas cuando conversamos con personas que se han saltado la heteronormatividad y el binarismo, pero podemos dar por sentado que, como la mayoría de la ciudadanía es hetero, presumimos ese pensamiento hasta que nos lo niegan.

Es en ese punto en el que llega la reflexión que me plantea June Fernández, y es el inicio de este artículo.

"Yo soy yo y mis circunstancias", dejó escrito Ortega y Gasset. Probablemente, incluso, seamos mucho más nuestras circunstancias que nosotras o nosotros mismos. Hablamos de lo que somos y, mientras lo hacemos, elaboramos un relato preciso y certero. También hablamos de lo que vemos, pero vemos en la medida que sabemos, es decir, que somos.

Hace tiempo que vengo pensando que participar en el colectivo de Pikara me ha expuesto, en sentido estricto, pero sin riesgo, a convivir y compartir experiencias absolutamente ajenas a mujeres de mi edad, a mujeres heterosexuales de mi edad. No digo ya a varones heteros de mi edad. Me ha permitido acercarme a muy distintas formas de vivir las identidades sexuales, las relaciones afectivas, las muy plurales expresiones de género. Me ha permitido poner caras y nombres propios a conceptos como intersexualidad, transgénero, pansexualidad, poliamor, géneros fluidos. El elixir de la juventud es participar como igual en colectivos de jóvenes. Si no hubiera frecuentado a mujeres como June Fernández, Andrea Momoitio, Itziar Abad, si no hubiera compartido con ellas abrazos y risas, sería un poco más vieja y obtusa de lo que soy.

En definitiva, el contacto con ellas, compartir sus preocupaciones y acceder a sus cábalas me ha ayudado a ser mejor persona. Gracias, amigas. Celebremos el 17 de mayo con la expresión de distintas formas de vivir y gozar la sexualidad.

martes, 1 de noviembre de 2016

#hemeroteca #machismo | La igualdad, esa cuestión eternamente secundaria

Imagen: El Diario / José Luis Corcuera
La igualdad, esa cuestión eternamente secundaria.
El exministro Corcuera llamó a una tertulia de radio para desdecir a una periodista poniendo en duda sus conocimientos, llamarla “sabionda” y no dejar rebatirle. Desoír las manifestaciones machistas y priorizar la resolución de otros problemas aparcando la igualdad es un patrón de conducta nada extraordinario.
Lucía Martínez Odriozola | +Pikara, El Diario, 2016-11-01
http://www.eldiario.es/pikara/cuestion-eternamente-secundaria_6_575752432.html

La situación es la siguiente: él está oyendo la radio, le da un repente, coge el teléfono y llama al programa a desdecir a una de las contertulias que charlan sobre la crisis del partido socialista. Se presenta: “Soy José Luis Corcuera”. Lo pasan directamente a antena. La radio es Onda Cero; el programa, ‘Julia en la onda’; la periodista, Julia Otero; la contertulia, Elisa Beni; el oyente, ministro de Interior con Felipe González que pasó a la historia por la ‘ley de la patada en la puerta’ y por obligar a la ciudadanía a llevar siempre el ‘deneí’ encima, en la boca. Por cierto, en una ocasión dos periodistas de El Correo fueron a entrevistarle a su despacho ministerial y cuando le pidieron para la foto que se pusiera el carné en la boca resultó que no lo llevaba encima. Él no, pero el resto teníamos la obligación de portarlo.

En esa breve incursión en el programa de Otero, Corcuera dejó ver sus entretelas de viejo machista. Muy recalcitrante. Para mostrarlas, eligió dos objetivos: Elisa Beni y Margarita Robles. El motivo de la llamada fue contestar a la contertulia, rebatir sus argumentos y, ya que estaba, se vino arriba y empaquetó también a Robles. Comenzó por desdecir a Beni y por descalificarla, negando que conociera el PSOE y su funcionamiento. Cuando ella quiso rebatirle, directamente la llamó “sabionda”.

Esa pauta de comportamiento no es extraordinaria y sigue este esquema: lo que dices no es cierto, no sabes de qué hablas, eres una listilla. O sea, primero, la negación; después, la descalificación y, por último, el insulto. Quienes siguen este patrón no lo hacen solamente con mujeres, pero sí es mucho más habitual que el resorte salte más fácilmente cuando discuten con mujeres. Eso es el machismo.

¿Qué dijo de Margarita Robles? Que era una independiente en el Parlamento, que no era militante de su partido y que tenía libertad de voto en el debate de investidura. Parece correcto, pero sólo lo parece. Corcuera demostró desconocer la Constitución española, o despreciarla, porque según su artículo 67.2: “Los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo”. Ni Margarita Robles, ni ninguno de sus compañeros de escaño. Corcuera ya demostró en 1992 su desconocimiento de la Carta Magna cuando el Tribunal Constitucional le tumbó aquella parte de la Ley de Seguridad Ciudadana que posibilitaba la patada en la puerta en los registros. En estos 24 años no parece haber dedicado muchos minutos a la lectura de la Constitución.

Margarita Robles es una jueza metida en política que tiene algunos hitos en su biografía. Por ejemplo, fue la tercera mujer que accedió al Tribunal Supremo, pero antes ya había sido la primera en presidir una sala de lo Penal y una Audiencia. Es decir, es una profesional a la que se puede enviar a muchos lugares. Y los socialistas madrileños la mandaron, por ejemplo, como número dos en la lista del Congreso. Sin embargo, al exministro Corcuera, cuya cualidad profesional más destacable fuera de la política es que era electricista, se le ocurrió mandarla “a la peluquería”. Para abundar en la descalificación, dijo que había sido número dos porque la pusieron a dedo. No es desdeñable, porque los electricistas suelen saber mucho de enchufes. El caso es que él fue ministro porque Felipe González lo nombró a dedo, que es como se nombra a los ministros. De hecho, en este momento, el dedo de Rajoy está en pleno funcionamiento.

Está feo eso de mandar a la peluquería a una señora. Y sus compañeros de partido deberían haber salido en tromba a afearle la conducta y devolverlo a esa caverna preconstitucional en la que vive.

Yo tuve la curiosidad de preguntar ese mismo día en Twitter a Idoia Mendia y Patxi López por esas declaraciones. “Me gustaría saber qué opinan @patxilopez @IdoiaMendia de que #Corcuera haya mandado a la peluquería a #MargaritaRobles. No vale el silencio.”

Los elegí porque soy vasca y ellos son los máximos dirigentes del PSE. No me contestaron. Hice un nuevo intento unos días después. “Pues @patxilopez e @IdoiaMendia no parecen tener tiempo para contestarme porque están en cosas más importantes.”

Lo de las ‘cosas más importantes’ era un sarcasmo, porque yo no creo ni remotamente que la lucha contra el machismo carezca de importancia. Es más, creo que la igualdad es prioritaria y que los dirigentes políticos no deben exhibir sordera cuando un conmilitón suelta perlas machistas como las del exministro Corcuera. Además, creo que las redes sociales posibilitan un contacto directo con la ciudadanía. En mi opinión, no vale usarlas para soflamas y autobombo y despreciarlas cuando una ciudadana interpela con corrección a dos políticos a quienes, además, conoce personalmente.

Desoír las manifestaciones machistas y priorizar la resolución de otros problemas aparcando la igualdad también es un patrón de conducta nada extraordinario. El patriarcado, o quizá mejor, los hombres, han demostrado históricamente que, en las revoluciones y los cambios sociales, la igualdad es una cuestión de segundo orden. Si no fuera así, estaríamos mucho más cerca de ella y, en esta España de principios del siglo XXI, la sentimos cada vez más lejos.

lunes, 3 de octubre de 2016

#hemeroteca #lenguaje | Putas, fontaneras y periodistas

Imagen: El Diario / Ilustración de Emma Gascó
Putas, fontaneras y periodistas.
El Ayuntamiento de Madrid hizo pública su ‘Guía de recursos para periodistas: el abordaje de la prostitución y la trata de seres humanos con fines de explotación sexual’. Deberíamos haber intuido que si para titular el folleto necesitaron 21 palabras, el contenido no le iría a la zaga.
Lucía Martínez Odriozola | +Pikara, El Diario, 2016-10-03
http://www.eldiario.es/pikara/Putas-fontaneras-periodistas_6_565603459.html

En todas las ciudades hay una calle o plaza con un nombre oficial ninguneado por la ciudadanía, que se empeña en llamarla de otra forma. Por ejemplo, en Bilbao oficialmente la estación de trenes se llama Abando Indalecio Prieto. Ahí es nada. Para cuando se lo dices al taxista, has perdido el tren. Así se llama en los papeles; coloquialmente, la llamamos Abando o estación del Norte. A secas. No se trata de que en esta villa seamos personas obstinadas. Es solamente que ya la llamábamos así cuando uno de los gobiernos de Zapatero decidió alargarle el nombre. Preferimos lo breve: al vaso pequeño de cerveza lo llamamos ‘zurito’ y a la copa de vino, ‘chiquito’. Y así vamos ganando tiempo. Somos gente de pocas palabras y, además, cortas.

Algo parecido ha sucedido hace unos días cuando el Ayuntamiento de Madrid hizo pública su ‘Guía de recursos para periodistas: el abordaje de la prostitución y la trata de seres humanos con fines de explotación sexual’. Deberíamos haber intuido que si para titular el folleto necesitaron 21 palabras, el contenido no le iría a la zaga.

Efectivamente. La guía propone llamar a las prostitutas ‘mujeres en situación de prostitución’. Y para que no se haga reiterativo, se les puede llamar también ‘víctimas de explotación sexual’ y ‘víctimas de trata’. Supongo yo que la precisión periodística exigirá que está última se use solamente cuando en rigor hay víctima y hay trata, y no cuando el ejercicio de la actividad es voluntario. La trata es un delito perseguido y prueba de ello son las últimas actuaciones policiales, mientras que la prostitución se tolera siempre que no moleste demasiado.

Descartada pues la tercera opción, quedan las otras dos para llamar a esas mujeres. ‘Puta’ tiene 4 letras, mientras que las propuestas del ‘Ayunta’ (con permiso) suman 36 y 30 caracteres, respectivamente. Por más buena voluntad que ponga un periodista, titular con un circunloquio de 36 caracteres cuando lo puede escribir en 4 letras es un esfuerzo ímprobo. En los titulares periodísticos se imponen las palabras cortas, como en Bilbao.

Eso para denominarlas a ellas. Pero para que ellas lo sean, se necesita un segundo elemento: ese hombre que las busca para, por un dinero, obtener un servicio; coloquialmente, ‘quitar el cuidado’. A éste, el Ayuntamiento propone que se le llame ‘putero’, ‘prostituidor’ o ‘demandante de prostitución’. Afortunadamente, a la prostitución le podemos llamar ‘prostitución’. Una fatiga menos.

Al hacerse público, el colectivo Hetaira y la Agrupación Feminista de Trabajadoras del Sexo salieron a los medios con un comunicado. Ellas, que son quienes se dedican a ello, prefieren llamarse ‘putas’ y a la otra parte la denominan ‘cliente’. Puro pragmatismo, que por otro lado, son las palabras que usa la mayor parte de la gente.

Estos colectivos se quejaban de que la guía no permitiera que "las mujeres, en este caso putas, se autodenominen como deseen". Ahí dan un paso demasiado largo: El Ayuntamiento no ha regulado en materia de lenguaje –porque ni tiene competencia­–; ha elaborado una guía de recursos orientada a periodistas, pero a disposición de quien la precise. Nadie está obligada a usarla, salvo el personal del propio Ayuntamiento, es de esperar, porque exagerado sería que propusiera a terceros aquello que en su casa se desecha.

Quieren llamarse y que las llamen ‘putas’ y no ‘mujeres en situación de prostitución o explotación’. El comunicado decía que a las "fontaneras no las llaman mujeres en situación de fontanería". Mira que hay profesiones y oficios y tuvieron que elegir uno relacionado con las cañerías. Y mal traído porque la prostitución es la acción y el efecto de prostituir –y prostituye el cliente–, mientras que la fontanería es el arte del fontanero. En este caso, fontanera.

El Ayuntamiento de Madrid se ha metido innecesariamente en camisa de once varas. Los medios de comunicación y quienes trabajan en ellos manejan unos códigos que tienen que ver con la economía de espacio y la eficacia en la comunicación. Nada hay de malo, ni de raro, en que la Corporación municipal desee inducir una reflexión sobre el modo en que se aborda la prostitución en los medios. Pero el procedimiento no es en absoluto encargar una guía a una consultoría privada que demuestra desconocer los procedimientos periodísticos, o los acomoda a un objetivo distinto al de informar y hacerlo con eficacia.

El Ayuntamiento madrileño habría obtenido muchísimos mejores resultados si hubiera convocado a periodistas con el objetivo de poner en común cómo producen la información y cuáles son las necesidades y particularidades de los distintos medios. La única regulación que da resultado en los medios es la autorregulación y, dependiendo de cuál se trate, ni eso.

En las redacciones, hay decálogos de casi todas las materias imaginables, hay propuestas para buenos usos, códigos éticos y, en algunas de ellas, hasta libros de estilo. Se conciben, se encargan a consultorías o colectivos de afectados, se editan y envían a los medios y, bien por curiosidad bien por permeabilidad, los profesionales las miran. Algunas de ellas contienen propuestas de difícil encaje: la de Madrid, por ejemplo.

En el País Vasco, por iniciativa de la Comisión Begira para una comunicación y publicidad no sexistas, adscrita a Emakunde, hemos desarrollado durante la legislatura recién extinguida un proceso de autorregulación que se ha extendido durante dos años largos. En él han participado entre periodistas, profesionales de la publicidad, propietarios y directores de medios y agencias, además de formadores, un centenar de personas.

El resultado han sido tres documentos: un código ético para el tratamiento igualitario, un decálogo para evitar sexismos en la información y otro aplicable a la publicidad. El proceso culminó en febrero cuando 55 organizaciones se adhirieron a los documentos y se comprometieron públicamente a su cumplimiento. Más de medio centenar en un territorio de 2 millones de habitantes.

Todo ello está expuesto con total transparencia en este enlace. En él, no solo se accede a los documentos finales, se puede revisar todo el proceso y los documentos de autoevaluación que generamos a petición de quienes participaron. Dicho de otro modo, se puede propiciar la autorregulación y se puede lograr. Queda pendiente contrastar los usos –buenos o malos– de los medios, con las propias personas afectadas (en este caso, al ser más del 50% de la población, con colectivos que defiendan sus derechos), que es lo que aconseja el compromiso ético con una sociedad que debiera ser mucho más exigente.

martes, 3 de noviembre de 2015

#hemeroteca #violenciamachista | Las mil y una violencias machistas

Las mil y una violencias machistas.
En las estadísticas de muertes violentas de mujeres del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad faltan muchos nombres, muchas historias. Este sábado nos sumaremos a la marcha estatal convocada en Madrid, para que se oiga un único grito de indignación y condena.
Lucía Martínez Odriozola | +Pikara, El Diario, 2015-11-03
http://www.eldiario.es/pikara/violencias-machistas_6_448015232.html

Según ellos, son 38, pero nadie duda de que están interesadísimos en que las cifras sean lo más bajas posible, sin importar que sean falsas. Y lo son, aunque sumáramos esos cinco casos que dicen estar sometidos a investigación. Ellos son los responsables del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Y los casos que están en investigación son cinco muertes violentas de mujeres: En junio, una turista danesa hallada muerta en un hotel en Málaga y cuyo marido fue detenido poco después; en julio, Sonia una conocida hostelera de Gijón, apareció sin vida en su casa; en agosto, detuvieron a un concejal de Serra por la muerte de su mujer, Dolores, en un incendio intencionado; en agosto, en Bilbao, Leyre apareció muerta y la investigación condujo a su exmarido, que intentó suicidarse días después; en octubre, apareció muerta una mujer finlandesa y detuvieron a su marido. Suman 43.

Y aún faltan muchos nombres, muchas historias. Y no solo de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas. Faltan los de sus hijos. Por ejemplo, en agosto, en Castelldefels: La mató a ella y a sus hijos de 7 y 12 años. Tampoco esos dos niños se introducen en las estadísticas. Ni las amigas de ellas cuando son asesinadas: Marina y Laura en Cuenca este agosto, a manos de Sergio Morate. Ni las hermanas: Teresa y su hermana Natividad en Elche nada más comenzar este año. Todas estas son muertes consecuencia de la violencia de género ejercida por sus parejas o exparejas contra ellas, es decir, son los casos que entran en la ley integral de lucha contra la violencia de género. Pero las estadísticas del Ministerio solo se centran en los cadáveres de ellas. Hijos, hijas, amigas, hermanas…, daños colaterales.

Quizá alguien esté pensando que aún son más, que según el Ministerio se han producido 11 muertes más: los suicidios consumados después de perpetrar los asesinatos. Si es así, se confunde y debe revisar lo torticero de su pensamiento, porque no son acumulables las muertes de los asesinos y sus víctimas. El asesino elige; la víctima sufre.

La violencia machista adopta muchas formas. Es esa que se produce cada vez que un hombre elige a su víctima simplemente porque es mujer, porque se cree en el derecho de ejercer poder sobre ella de forma violenta, porque la siente vulnerable y víctima fácil. El pasado fin de semana, un hombre fue detenido en Bilbao por realizar tocamientos en el pecho y en los genitales a una mujer. Ella se defendió; él, ante la sorpresa, huyó y poco después fue detenido.

La web feminicidio.net recoge multitud de casos de mujeres asesinadas por hombres. Algunos de los casos no solo no constituyen noticia en los medios de comunicación. Es que ni siquiera se investigan. ¿Hay algo que atente tan profundamente contra la dignidad humana como el hecho de que se produzca una muerte violenta y los cuerpos policiales ni siquiera consideren la necesidad de investigar quién y cómo la ha perpetrado?

Según los últimos datos de la web Feminicidio, hasta octubre eran 72 las mujeres asesinadas en España. Por ejemplo, ‘La cirolita’, una gitana de 60 años, resultó muerta en Murcia en septiembre en una pelea entre familias. O Nuria, de 41 años, murió en septiembre tras estar tres meses en coma por la paliza que le dio un cliente al que expulsó de una sala de juegos. O Denise Pikka, la peregrina asesinada y descuartizada en abril en el Camino de Santiago.

El asesinato es la violencia extrema. La mayor parte de los casos de maltrato a la pareja no llegan a ella: A veces, son años de palizas y vejaciones; del control de él sobre los movimientos, el teléfono, el gasto, las actividades, la relación con amistades y familia, la ropa, los estudios, el trabajo de ella; la descalificación ante los hijos, la humillación pública; la violación sistemática.

Violencia machista también es que un hombre viole a una mujer, que crea que le puede tocar el pecho y los genitales por la calle y lo haga, que le increpe con palabras groseras a su paso, o le diga que es bonita, o se gire obscenamente para mirarla de arriba abajo como si se tratara de una pieza de caza recién cobrada.

Violencia machista es que Manuel Baltar ofrezca trabajo a una mujer desempleada a cambio de sexo y que Feijoo, presidente de la Xunta, respalde a Baltar y diga que no hay delito porque finalmente no le dio el puesto de trabajo. Y que Vicente Sanz acose sexualmente a tres trabajadoras de Canal 9. Y que el magistrado Augusto Morales emita un voto particular en el juicio a un hombre acusado de rociar con gasolina a su esposa, porque, según él, eso no significa que quisiera matarla.

Violencia patriarcal también es que una médica de Alicante le diga a su paciente que el lesbianismo no es normal, que golpeen a dos personas del mismo sexo por besarse en un bar o que les echen, y que en las relaciones homosexuales se reproduzcan actitudes de control y dominación.

Estamos hartas, hartas de la normalización de la violencia, hartas de ver que hay una superestructura machista que no solo no reprime y condena muchas de estas violencias, sino que les otorga un carácter de fatalidad: Eres mujer y es lo que toca.

Y estamos indignadas de la parálisis e indiferencia de amplios sectores de la sociedad, de administraciones que reducen presupuestos de lucha contra ella, de partidos políticos que se abstienen porque la violencia machista no va con ellos, de hombres que se sienten personalmente acusados cuando tratamos estos temas, de esos elementos que empatizan más y mejor con el victimario que con su víctima.

Por eso nos vamos a manifestar el sábado a las doce de la mañana en Madrid. Por eso queremos que en la capital este sábado se oiga un único grito: el nuestro, de todas, de todos, de indignación y condena. ¡CONTRA LAS VIOLENCIAS MACHISTAS!

viernes, 23 de octubre de 2015

#hemeroteca #machismo | El aizkolari resfriado

Imagen: Google Imágenes
El aizkolari resfriado.
Un puticlub se ha anunciado en ‘Los 40 principales’ con unos anuncios tan vergonzosos, que finalmente tanto el Instituto de la Mujer como el director de la radio han reaccionado. Sus argumentos son dignos de análisis.
Lucía Martínez Odriozola | El Diario, 2015-10-23
http://www.eldiario.es/pikara/aizkolari-resfriado_6_444165616.html

Los hay machistas y sexistas y si cada vez que en los medios de comunicación se difunde uno de ellos, en el espacio del anuncio, se produjera un silencio, o un blanco, tomaríamos conciencia de hasta qué punto estamos infestados de ellos. La publicidad recurre en demasiadas ocasiones a estereotipos sexistas, cuando no directamente machistas. Es de suponer que lo hacen para vender o atraer clientela y que además lo consiguen. Hace tiempo que tomé la decisión de que a mí así no me vendían un colín. Y esa resistencia cívica y pacífica es un gran mecanismo de control en las sociedades democráticas.

Pero hay dos tipos de publicidad machista, aquella que es burda hasta decir basta y la que incurre en ilegalidades o cuestiones penadas por las leyes. Hace unos años Mediamarkt, con motivo de una competición futbolística internacional, quiso vender televisores bajo el lema ‘Las mejores delanteras’. En las imágenes se veían una hilera de abultados bustos de mujer y otra de futbolistas protegiéndose los testículos con las manos, como en un lanzamiento de falta. Se puede ser más soez, claro, pero para qué concretar cómo. La tosquedad, no obstante, no es punible. Si alguna vez he ido a ese establecimiento, ya me han visto. No habrá más oportunidad. Y recomiendo esta actitud a cuantas personas sientan que esa no es forma de vender.

Estos días, ay, un puticlú de Burgos se ha anunciado en ‘Los cuarenta principales’ con unos anuncios tan repelentes, tan vergonzosos, tan tan, que finalmente tanto el Instituto de la Mujer como el director de la radio han reaccionado.

Leamos algunas de las perlas: “Boletus peluda, amanita jamona, lepista desnuda. ¡Todas comestibles! Sube y participa con tu champiñón morado... Y recuerda, quien de setas se alimenta, ¡se pone burro sin darse cuenta!”. O esta otra: “Otoño es la mejor época para hacer el amor porque se abre la castaña y crece el nabo. Sube al club Mississippi y comienza el nuevo ciclo limpio de polvo y paja”. Parecen fruto de un delirio, como mínimo, de alcohol. O de hongos.

No es sorpresa que la emisión de las cuñas ─por cierto, grabadas todas ellas por profesionales de la propia emisora─ supuso tal reacción que finalmente han sido retiradas y ahí es donde entran dos voces: una, la del director de la cadena, Fernando Berzosa; y la de Rosa Urbón, directora del Instituto de la Mujer, dependiente del Ministerio de Alfonso Alonso.

Berzosa recurre a dos fórmulas que siempre me han llamado la atención. Una: “Si alguien se ha sentido ofendido, le pedimos mil disculpas”. Stop. ¿Cómo que si alguien se ha sentido ofendido? Le están llegando a usted mensajes por todos lados de personas entre ofendidas e indignadas, de modo que, a poco agudo que usted sea, podrá colegir que sí, que hay más de un alguien que se ha sentido ofendido. Lo que sucede es que Berzosa no se cree que eso pueda ofender a nadie y lo manifiesta en esa oración condicional: Si alguien…

Dos: Algo parecido a “Pues en la redacción, donde más de la mitad son mujeres, los textos resultaron graciosos y nos reímos al oírlos”. En este caso, la razón de sorpresa tiene su origen en que consideren que ese es un argumento defensivo. “¡Cómo voy a ser machista, si tengo dos hijas y esposa!”, vino a decir un locutor deportivo bilbaíno cuando una periodista resaltó el tono machista de sus comentarios en la retransmisión de un partido de baloncesto. Qué gran argumento. No se preocupen quienes no tengan esposa e hijas: Pueden recurrir a la madre.

Y después llega la reacción de Urbón, la directora del Instituto de la Mujer. Dijo que los anuncios eran “impresionantemente soeces dado su carácter sexista”. Pero aclaró que no cuestionaba los servicios sexuales, sino la “forma de promocionarlos”.

Mire, yo soy vasca y en mi tierra se practica un deporte que consiste en cortar troncos a golpe de hacha. A quien lo practica, le llamamos ‘aizkolari’. Pues este es un aizkolari que se monta un lío y al intentar dar el hachazo al tronco, se lo clava en la mitad de la frente, zas, en el centro centro, con el asa hacia abajo. Se va el aizkolari a la consulta médica y se sienta a esperar. La enfermera que lo ve: “Pase, pase, a todo correr, que le miren lo del hacha en la cabeza en urgencias”. Y el aizkolari, todo tranquilo, responde: “Pero si yo no vengo por lo de la cabeza. El problema es que estoy resfriado y, cuando estornudo, me pego con el asa en los cojones”. Pues eso, Urbón, curemos el resfriado, que para lo de la cabeza ya tendremos tiempo.

DOCUMENTACIÓN
Retiran las cuñas publicitarias de un prostíbulo de Burgos por denigrar a la mujer.

El Instituto de la Mujer recibió una queja y actuó según el protocolo habitual: se dirigió a la emisora y ésta retiró la publicidad. "No fue un anuncio hecho para ofender a las mujeres", asegura Diana, dueña del Club Mississipi. Los anuncios se emitían tres veces al día durante los fines de semana en la emisora local de la Cadena SER de Aranda de Duero (Burgos).
Cristina Armunia Berges | El Diario, 2015-10-23
http://www.eldiario.es/micromachismos/Retiran-publicitarias-prostibulo-Burgos-denigrar_6_444515571.html

viernes, 2 de octubre de 2015

#hemeroteca #sexismo | Sobre gatillazos

Imagen: El Diario
Sobre gatillazos.
En la noche electoral, Eduardo Inda, tertuliano de La Sexta, insistió en utilizar metáforas falocéntricas para opinar sobre el independentismo. Como viene siendo habitual, esa cadena de televisión solo invitó a hombres a valorar los resultados electorales.
Lucía Martínez Odriozola | El Diario, 2015-10-02
http://www.eldiario.es/pikara/gatillazos_6_436816325.html

Fue el domingo por la noche, después de que se celebrarán las elecciones en Cataluña. No es que yo tuviera mala suerte al encender el televisor y comenzar a zapear, es que la tele estaba imposible. Las cadenas que se tienen a sí por serias habían llamado y comprometido a sus más granados colaboradores para que expresaran su opinión sobre los resultados electorales.

La tele estaba monotemática y, además, yo tuve mala suerte, muy mala suerte, porque en el momento en que apretaba el botón para pasar de canal, justo en es mismo instante, entra en pantalla ¿quién?, Eduardo Inda. (Redoble de tambor). Está diciendo que el independentismo en Cataluña ha sufrido “un gatillazo” y parece estar muy satisfecho del hallazgo metafórico porque lo repite unas cuantas veces. Un gatillazo es, en el más inocuo de los casos, un error de puntería debido a ejercer demasiada presión sobre el gatillo (RAE dixit). De las cinco acepciones que recoge el DRAE, tres de ellas indican que significa la imposibilidad del varón de realizar el coito. Es decir, es una referencia androcéntrica. Y en mi opinión, bastante grosera.

Cabe pensar que quizá no se refería a esas tres acepciones, sino a la primera, pero no, porque más adelante insistió: “Van a necesitar mucha viagra”. Para determinados hombres, el valor de las cosas se mide en función de las reacciones de su pene. Así están las cosas.

No tardó mucho en dejar otra perla: “Un hombre, un voto y en Cataluña…”. No voy a caer en el chiste fácil de que tan reclamado periodista ignore que también las mujeres tienen derecho al voto y lo ejercen. Es peor, pretende que las mujeres nos identifiquemos en ese enunciado, es decir, que nos sintamos hombres: “Ser animado racional, varón o mujer” (RAE dixit). O sea, el hombre a veces es una mujer. ¿Usted lo entiende?

La cámara se aleja, deja ver al completo la mesa de contertulios, cuento y son seis, todos varones. A mí personalmente me parece impúdico que un profesional de un espacio informativo de una televisión realice su trabajo con tal desmaño que reiteradamente se olvide de que las mujeres existen y tienen cosas como mínimo tan interesantes de decir como los hombres.

La presencia igualitaria de mujeres en todos los contextos no tiene únicamente el fin de que estén representadas en la misma forma en que lo están en la sociedad, responde a muchos objetivos: Que se las vea; que se oiga su voz; que se note que las mujeres también tienen cosas que decir y, si dicen los mismo, que se oiga su voz diciendo lo mismo; que sean también referentes sociales; que lideren y se expresen…

Pero, además, yo creo que la presencia de mujeres en los medios y en los órganos de decisión supone un plus, aporta una mirada plural, lleva perspectivas que no comparten los hombres, introduce distintos estilos de liderazgo, enriquece la diversidad…

Ignorar a las mujeres, despreciar su participación, insistir en la confección de equipos compuestos exclusivamente por hombres, mirar al mundo solo desde la perspectiva del varón, considerar que los hombres representan siempre a las mujeres, eso sí que es errar el tiro, demostrar muy mala puntería. Eso sí que es un gatillazo en su primera acepción.

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Te puede interesar:

Recordamos la campaña que varias a asociaciones del mundo de la cultura hicieron para animar a los hombres a declinar invitaciones a espacios (mesas redondas, jurados, conciertos...) en los que se excluyese a mujeres: No sin mujeres

De paso, recordamos el artículo de Mónica Quesada Juan sobre el gatillazo, en el que reflexiona sobre cómo las normas establecidas sobre el sexo también suponen una presión para los hombres.

lunes, 16 de mayo de 2011

#hemeroteca #igualdad #feminismo | En el comienzo real de la igualdad

Blog Rioja Alavesa / Marisol Bujanda, alcaldesa de Moreda de Álava en 1979 //

En el comienzo real de la igualdad.

La mujer conquista más terreno en la política y en la Universidad que en las empresas. Eudel ha incorporado ya a 52 municipios en Berdinsarea, la red en contra de la discriminación y la violencia de género.
Lucía Martínez Odriozola | El Correo, 2011-05-16
https://www.elcorreo.com/vizcaya/v/20110516/guipuzcoa/comienzo-real-igualdad-20110516.html

Si en abril de 1979 las alcaldesas vascas elegidas en aquellas primeras elecciones municipales de la democracia hubieran necesitado viajar juntas, les hubiera bastado un pequeño utilitario. Eran cuatro: la regidora de Elantxobe, en Vizcaya; la de Zizurkil, en Guipúzcoa; y las de Salvatierra y Moreda, en Álava. En los comicios de 2007, habrían necesitado ya un autobús. Son 11 alavesas, 18 vizcaínas y 22 guipuzcoanas. En total, 51 alcaldesas. La diferencia la marca la Ley para la Igualdad de Mujeres y Hombres aprobada por el Parlamento vasco en 2005. Fue un texto pionero, aunque imperfecto, porque establecía que «al menos el 50%» de las personas llamadas a componer las listas electorales debían ser mujeres. Plazandreok, una organización feminista con arraigo en Guipúzcoa, había presentado diez años antes, en las municipales de 1995, una candidatura compuesta solo por mujeres. La encabezaba Juana Aranguren, abogada y feminista. Obtuvieron 2.287 votos en San Sebastián, el 2,41%.

La alegría de listas netamente femeninas no duró mucho. Según recuerda la propia Aranguren, que ahora repite como cabeza de lista, el PP recurrió a los tribunales y finalmente el Constitucional le dio la razón. Las listas debían estar compuestas en una relación de 60 a 40 por candidatos de los dos sexos. No se pueden componer listas de solo mujeres por la misma razón que tampoco puede hacerse de solo hombres: contraviene la Constitución. En abril ha fallado otro recurso del PP. El alto tribunal ha dado la razón a la ley andaluza dictaminando que las listas cremallera -aquellas que intercalan hombres y mujeres a partes iguales- buscan «la igualdad real». Aranguren cree que no se corregirá la mayoría de hombres en política sin dar más oportunidades a que las mujeres sean elegidas.

La realidad indica que tiene razón: si la ley vasca forzara a constituir candidaturas absolutamente paritarias, la relación de ediles de ambos sexos sería idéntica. Durante el mandato que concluye a todos los efectos el próximo domingo, han sido concejalas el 35%. Es decir, los partidos en su conjunto no colocan en los consistorios a ese 40% obligatorio de mujeres en posiciones de ser elegidas.

Mireia Espiau es la técnica de igualdad de Eudel, la Asociación de Municipios Vascos. Es una de las impulsoras de Berdinsarea, red que agrupa a 52 localidades con una decidida vocación por la igualdad y por «erradicar la violencia contra las mujeres». La razón de que los 199 ayuntamientos restantes no estén integrados tiene que ver con las condiciones que se exigen para participar. Les han llamado las cuatro 'pes'. Inicialmente, contar con un 'plan de igualdad', con 'personal' y con un 'presupuesto'. Después se añadió la 'participación de las mujeres'.

Berdinsarea tiene como misión «impulsar, fortalecer, coordinar y evaluar programas y servicios» partiendo de lo local. En los pueblos más pequeños, de condición rural, Eudel propone la colaboración comarcal o por cuadrillas, como en ciertas poblaciones de Álava. San Sebastián abrió en noviembre del año pasado la 'Casa de las mujeres'. En palabras de Laida Arrieta, una de sus empleadas, es un espacio de reflexión, encuentro y formación, que persigue el «empoderamiento» de sus destinatarias.

En opinión de Espiau, las resistencias a las políticas de igualdad se eliminan «cuando el trabajo se hace despacio y tanto las técnicas de igualdad como sus destinatarios manejan los mismos lenguajes». La experiencia le indica que se obtiene un respaldo mayor cuando esos destinatarios son precisamente los representantes de los partidos políticos.

Consejos de administración
Más allá de la política, otro espacio interesante para medir la presencia y la fuerza de la mujeres es la Universidad. La directora para la Igualdad en la UPV, Jasone Astola, considera un avance que la institución académica haya optado por un equipo de gobierno paritario a pesar de que no lo impone norma alguna. El de Iñaki Goirizelaia es el primero de composición igualitaria en los 30 años de existencia de la institución. Los principios que inspiran el acceso a la función pública han sido tradicionalmente el mérito y la capacidad. La universidad vasca ha añadido recientemente un tercero, la igualdad. «Este principio no es aplicable solamente a hombres y mujeres, sino a la igualdad en general. Ahora, hay que desarrollarlo», señala.

Teresa del Valle, catedrática emérita de Antropología, ha sido una testigo de excepción. Se incorporó a la Facultad de Zorroaga en 1979, un año antes de la creación de la UPV. Participó junto a entusiastas progresistas en el nacimiento de la Facultad de Antropología y en el establecimiento de lo que primero se llamó 'Estudios de la mujer' y ya durante los años noventa se transformó en 'Estudios de género'. «La crítica feminista es interdisciplinar y las resistencias de ciertos investigadores se deben a la ignorancia, la falta de aprecio, o a que resulta incómoda», asegura esta pensadora. A la pregunta de por qué, Del Valle responde que «proporciona un marco teórico y metodológico para analizar realidades, descubrir desigualdades y proponer cambios».

Las estudiantes son hoy mayoría en las aulas universitarias. Sin embargo, eligen sobre todo las ciencias sociales y jurídicas, las experimentales y las de la salud. Los alumnos, en cambio, se imponen en las enseñanzas técnicas. Astola cree que la universidad no puede intervenir en esa realidad, que se fragua en la familia y durante los estudios primarios y secundarios.

Cuando se incorporan al mundo de la empresa, las emprendedoras pueden topar, según la empresaria María Victoria Cañas, con la incomprensión de las entidades bancarias. «Una mayor presencia de mujeres en sus consejos de administración ayudará a interpretar las necesidades de ese 50% de la ciudadanía», propone. Magdalena Múgica, presidenta de la Asociación Mujer Siglo XXI, asegura que no solamente son minoría en las cúpulas de las empresas: «Sucede igual en otras instancias, entre los trabajadores. Incluso en los sindicatos». El nombramiento de Nuria López de Guereñu como secretaria general de Confebask, la patronal vasca, ha roto algunos esquemas, sobre todo en el ámbito económico, donde están relegadas.

Cañas es propietaria de las bodegas Díez-Caballero. Se metió en el mundo del vino en 1979, el mismo año en que Teresa del Valle se estrenaba como docente en la universidad vasca y se celebraban las primeras municipales tras la dictadura. El mundo de la enología es masculino, pero en los últimos años algunas de las herederas de las viejas firmas se han hecho cargo de su gestión. «Las mujeres aportamos otros valores. Organolépticamente estamos más dotadas, percibimos mejor los olores y sabores, quizá por nuestro adiestramiento en la cocina. Además, mantenemos una mejor relación con clientes y distribuidores», afirma la empresaria. Magdalena Múgica coincide en que las mujeres imponen un nuevo estilo de dirección, más dialogante y empático.

Del Valle mantiene que la cultura define lo biológico, el sexo, con el propósito de establecer categorías de más o menos prestigio. La antropóloga considera que «falta mucho por conseguir. En situaciones de gran desventaja, la inercia no produce cambios a no ser que se establezcan elementos correctores». En opinión de la abogada Juana Aranguren, la igualdad se logra «con medidas legales». A pesar de que aparece recogida en el artículo 14 de la Constitución, aprobada en 1978, es aún hoy un objetivo. Jasone Astola distingue el marco legal y el plano de la realidad: «Ahora estamos en el comienzo real de la igualdad», sostiene. 
 

Y TAMBIÉN…
Cuando se hace camino al andar.

Se presentó en Moreda de Álava a las Elecciones de 1979 porque pensó en sí misma como ejemplo para impulsar en Euskadi el avance de las mujeres.
Blog Rioja Alavesa, 2019-04-04
https://blogriojaalavesa.eus/marisol-bujanda/