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martes, 26 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbifobia #transfobia #terf | La 'agenda queer' no existe, es el miedo a la diversidad

Huffpost / Visibilidad arcoíris en el Orgullo LGTBI 2022 //

La 'agenda queer' no existe, es el miedo a la diversidad.

Desde un tiempo a esta parte, el feminismo cultural y la extrema derecha han acuñado un nuevo término.
Mariano Beltrán | Huffpost, 2022-07-26
https://www.huffingtonpost.es/entry/la-agenda-queer-no-existe-es-el-miedo-a-la-diversidad_es_62df7e8de4b03dbb991c7d65 

El lenguaje configura los parámetros con los que interpretamos nuestro universo, nuestra realidad. Cuando pretendemos deformar o reformar la realidad, el lenguaje se convierte entonces en la principal herramienta para dicha empresa: el lenguaje penetra en nuestro proceder, modela nuestras atribuciones, limita o expande nuestras expectativas.

Desde un tiempo a esta parte, el feminismo cultural y la extrema derecha han acuñado un nuevo término: agenda ‘queer’. Un término que recuerda a la infamia de ‘ideología de género’: el primero pretende señalar al colectivo LGTBI (y no solo) como enemigo del feminismo, el segundo pretende señalar la lucha feminista como perniciosa para la sociedad. Ambos términos pretenden presentarnos una realidad quimérica y problemática que debemos combatir; por eso se hace necesario señalar estos intentos de deformación de la realidad como falaces y peligrosos para los cuerpos y las vidas de las personas a las que señala.

¿Pero existe eso de la agenda ‘queer’? Quien refiere esa supuesta agenda presume que el ‘lobby queer’ está infiltrado en todos los organismos de la gobernanza internacional. Por ejemplo, la filósofa argentina María José Binetti (2021) indica que ‘la generosa financiación filantrópica de enormes corporaciones como Open Society Foundation, Arcus Foundation, Bill y Melinda Gates Foundation, Ford Foundation, Rockefeller Foudation, Children’s Investment Fund Foundation, etc., fluye hacia agencias de la ONU a través de planes o acciones específicos como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), ONUSIDA, UNESCO y ONU-Mujeres, todos ellos promotores de la agenda ‘queer’. Estos intentos de teoría de la conspiración los podemos ver también cuando la ultraderecha habla de los fondos que recibe la lucha contra la violencia de género. Lo preocupante de estas aseveraciones no es tanto el argumento delirante de ‘lo queer gobierna el mundo’ como el empleo del término agenda ‘queer’, que homogeniza y contribuye a la deshumanización de determinados grupos humanos.

Para el feminismo cultural, la supuesta agenda ‘queer’ defiende los siguientes postulados, sin matices y en bloque: trabajo sexual, gestación por sustitución, pornografía, identidades trans. La fascinación que tienen los dogmas por asumir que los de enfrente defienden otro dogma nunca dejará de sorprenderme. Conozco a personas que defienden la despenalización del trabajo sexual pero no apoyan la gestación por sustitución —y al contrario—; conozco a personas con diferentes puntos de vista sobre la hormonación en —menores— trans, y conozco a personas con diferentes enfoques sobre pornografía, BDSM y tantas otras cosas. Y todas ellas entrarían dentro del paraguas de personas ‘queer’ —que diría el feminismo cultural—.

Agenda ‘queer’ es un intento —poco elaborado— de señalar los cuerpos y las vidas de las personas LGTBI (y no solo) como enemigas del feminismo. El primer paso para deshumanizar esas vidas es insinuar que tienen un plan, una agenda oculta con la que pretenden reforzar, en este caso, al patriarcado. Teorías de la conspiración aparte, ¿alguien nota como la historia de la infamia a lo largo de los tiempos utiliza idénticas herramientas? Señalar como sospechosos y enemigos de ‘lo ético’ a uno —o varios— grupos humanos, homogeneizando su pensamiento o los repetidos intentos de ridiculización —¿nos acordamos de la frase de Alicia Miyares de “digo que las mujeres trans son tíos porque son tíos” y las risas subsiguientes en la Escuela Rosario Acuña?— son estrategias que la historia de la infamia aplica con diligencia para finalmente, ejercer sobre esos grupos violencia verbal y/o física explícita.

En cualquier caso, los intentos de introducir en el imaginario colectivo lo de agenda ‘queer’, además de tener por objetivo el señalamiento del colectivo LGTBI como enemigo del feminismo, tienen otro objetivo: apropiarse de la agenda feminista. Por eso, creo oportuno diferenciar entre ‘agenda feminista’ y ‘agenda del feminismo cultural’: la primera busca generar espacios de seguridad donde podamos encontrarnos todas, la segunda busca señalar la discrepancia como enemiga del feminismo. Lo que debería preocuparle al feminismo cultural es por qué lleva compartiendo agenda estratégica con la extrema derecha desde los años 70 del pasado siglo XX: recordemos las ‘Sex Wars’ y cómo se tejieron alianzas entre feministas culturales y el partido republicano norteamericano para ir contra la pornografía, alianza que después fue utilizada por la derecha para volver más agresiva su campaña anti-aborto. Recordemos cómo ahora Giorgia Meloni defiende lo mismo que Amelia Valcárcel sobre las personas trans, o cómo Salvini o Macarena Olona defienden las mismas tesis sobre gestación por sustitución que Alicia Miyares.

A veces, el feminismo cultural señala lo ‘queer’ como un invento neoliberal que sirve a los intereses del patriarcado, otras veces dicen que lo ‘queer’ es una identidad, otras que el ‘queerismo’ es una ideología contraria al feminismo. No consiguen acertar en su diagnóstico: a veces es identidad, otras es ideología, otras es una pata accesoria del patriarcado, otras es el elemento que más desestabiliza la lucha feminista. Múltiples intentos para opacar el verdadero diagnóstico: les molesta el disenso, los cuerpos no normativos, las vidas que no encajan en su cosmovisión de ‘lo-que-debería-ser-el-sexo’. Y pretenden imponer esa ‘agenda del feminismo cultural’ utilizando las herramientas del amo: la violencia, el señalamiento y la ridiculización.

Lo peor es que sus teorizaciones y conspiraciones tienen repercusión directa sobre los cuerpos y las vidas de las personas. La pinza entre la extrema derecha y el feminismo cultural empieza a ser asfixiante para todas, más allá del colectivo LGTBI. El marco teórico que proponen es tan estrecho y violento que cada vez cabe menos gente. Y parece que han encontrado un chivo expiatorio perfecto para seguir en este camino de señalamiento: el ‘queerismo’ —aunque nadie sepa exactamente qué es eso—.

No me cansaré de repetir que todas las vidas importan y que las estrategias de señalamiento, ridiculización y censura en los debates no son estrategias feministas, más bien al contrario, son las herramientas clásicas que el androcentrismo ha utilizado para reforzarse a lo largo de la historia. Si para defender tus posiciones necesitas aplastar las vidas de otras y tus alianzas se tejen con la extrema derecha, revisa tu marco teórico.

A modo de conclusión, algunas píldoras sobre epistemología popular: Los Reyes (o Santa Claus) no existen, son los padres; la ideología de género no existe, es la ultraderecha y la ‘agenda queer’ no existe, es el miedo a la diversidad.

Mariano Beltrán. Doctorando en Psicología y activista por los Derechos Humanos.

lunes, 30 de mayo de 2022

#libros #transfobia #terf | Delirio y misoginia trans : del sujeto transgénero al transhumanismo

Delirio y misoginia trans : del sujeto transgénero al transhumanismo / Alicia Miyares.

Madrid: Los Libros de la Catarata, 2022 [05-30]
144 p.
Serie: Mayor ; 896.

/ ES / Libros / Borrado / Ideología de odio / TERF / Trans / Transfobia
Ed. impresa: ISBN 9788413524917 / 14,50 €
Cita APA-7: Miyares, Alicia (2022). Delirio y misoginia trans: del sujeto transgénero al transhumanismo. Los Libros de la Catarata.

[.es] El feminismo afronta hoy uno de sus mayores debates: la cuestión trans. En ella los términos “sexo”, “género” y “mujer” son el centro de una agria disputa. Desde la tradición feminista comprometida con la justicia sexual y la igualdad efectiva entre mujeres y varones, Alicia Miyares disecciona la distinción “sexo/género”; el sexo es un dato biológico innegable y el género el conjunto de disposiciones, estereotipos e ideologías que condicionan la desigualdad social sufrida por las mujeres. La doctrina queer/trans impugna tal binomio: niega el sexo como categoría biológica, condenándolo a la irrelevancia política y jurídica, mientras afirma el género como una identidad autopercibida y subjetivamente autodeterminada. Ello conduce al peligro de ocultar la opresión femenina como una realidad social, en favor de “políticas subjetivas” de identidad de género. Esta tendencia se refleja en el ámbito legal, comprometiendo el sentido de leyes contra la discriminación por sexo u orientación sexual. Al exponer las conexiones con el transhumanismo, ideología prometeica que augura la intervención total en la condición humana, y sus derivaciones en nuevas formas de misoginia, Miyares propone una renovada argumentación por un feminismo que no diluya el significado tradicional del binomio sexo/género y, por tanto, que no naufrague en un caos de identidades y trampas conceptuales que lo abocan a su fragmentación, enmascaramiento y despolitización. 

Alicia Miyares (Arriondas, Asturias, 1963). Filósofa y escritora feminista. Doctora en Filosofía por la Universidad de Oviedo, es profesora en el Departamento de Filosofía Moral y Política de la UNED. Investiga sobre historia política y moral del feminismo en el siglo XIX y teoría política del feminismo. Es especialista en políticas de igualdad y participación política, y miembro del grupo de investigación “El camino hacia la paridad” de la Universidad de Oviedo. Es autora de numerosos artículos y capítulos de libros, y ha escrito los ensayos Nietzsche o la edad de la comparación (Trabe, 2002); Democracia feminista (Cátedra, 2003); Distopías patriarcales. Análisis feminista del "generismo queer" (Cátedra, 2021).

domingo, 7 de marzo de 2021

#hemeroteca #feminismo | Amelia Valcárcel, “Asturiana del mes” por su fundamental aportación al movimiento feminista

Imagen: La Nueva España / Amelia Valcárcel

Amelia Valcárcel, “Asturiana del mes” por su fundamental aportación al movimiento feminista.
La filósofa y catedrática es autora de “Sexo y filosofía”, una obra que cumple 30 años con plena vigencia y está considerada todo un clásico por sentar las bases teóricas del feminismo.
Mariola Riera | La Nueva España, 2021-03-07
https://www.lne.es/asturias/2021/03/07/amelia-valcarcel-asturiana-mes-fundamental-39202116.html

La filósofa Amelia Valcárcel ha sido distinguida como “Asturiana del mes” de La Nueva España por su aportación fundamental al desarrollo y consolidación del movimiento feminista español, tanto en el aspecto teórico como en su faceta activista. La distinción coincide con el 30.º aniversario de la publicación de la primera obra feminista de la escritora, “Sexo y filosofía. Sobre mujer y poder”, un libro que marcó un hito cuando llegó a las librerías en 1991 y está considerado ya un clásico al sentar las bases teóricas del feminismo.

La figura de Amelia Valcárcel trasciende, por otra parte, su consideración como una de las máximas exponentes del feminismo de la igualdad en España. En la actualidad es consejera de Estado, un nombramiento que le llegó en 2006, y ejerce como catedrática de Filosofía Moral y Política de la Universidad Nacional a Distancia (UNED). Es, además, vicepresidenta del Real Patronato del Museo del Prado desde 2004.

Nacida en Madrid el 16 de noviembre de 1950, siempre se ha considerado asturiana por orígenes familiares. La trayectoria personal y profesional de Amelia Valcárcel y Bernaldo de Quirós ha estado permanentemente ligada al Principado, una tierra en la que se formó y ejerció su labor docente. En 1970 comenzó a estudiar Filosofía en la Universidad de Oviedo, donde posteriormente ejercería durante tres décadas. Entre 1993 y 1995 fue consejera de Educación, Cultura, Deportes y Juventud del Gobierno del Principado de Asturias que presidió Antonio Trevín.

No se puede entender el movimiento feminista en España desde la última mitad del siglo XX hasta la actualidad –la llamada tercera ola– sin tener en cuenta los escritos de la filósofa, para quien tal causa debe entenderse como “esa suma de acciones contra corriente, rebeldías y afirmaciones que tantas mujeres han hecho y hacen sin tener para nada la conciencia de ser feministas”. En una definición más reciente, en una entrevista con este periódico, Valcárcel sentenció: “El feminismo no es algarada o calle: es el día a día en que cada mujer gana un espacio de libertad”.

La activista feminista Ángeles Álvarez destaca de la filósofa que “ha entendido, y se esfuerza en hacernos entender, la importancia de que las mujeres aspiren sin complejos al poder y muestren toda su autoridad. Todo esto la convierte en el actor clave del feminismo político en España”. Tan clave como lo fue y es su citada obra “Sexo y filosofía”, reeditada en su 30.º aniversario por la editorial Almud y que incluye un nuevo prólogo de la autora en el que profundiza de nuevo en la naturaleza del verdadero feminismo y en algunos de los peligros que lo amenazan. “Ha sido una suerte poder reeditar el libro. Amelia es alguien totalmente alejada de la hiperespecialización y el parcelismo que marca nuestra cultura actual. Una verdadera sabia, y no hay tantas”, explica el editor Alfonso González-Calero.

Un libro que, pese a sus 30 años, sigue “totalmente vigente”, en palabras de la también filósofa y discípula de Valcárcel Alicia Miyares, “pues la invisibilización de la categoría sexo de la que se habla en el mismo está plenamente de actualidad por la nueva deriva de su negación”, algo que la autora aborda en su prólogo.

La investigación y el activismo son otros dos aspectos de la trayectoria de Amelia Valcárcel que siempre han estado presentes. En su haber figuran, además, numerosos reconocimientos, como la Medalla de Plata de Asturias, en 2006, y la medalla a la “Promoción de los Valores de Igualdad” del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (2010). Es doctora honoris causa por las universidades de Veracruz y Nuevo León (México) y Valencia. A todo ello se suma ahora su distinción como “Asturiana del mes” de enero.

jueves, 14 de enero de 2021

#libros #feminismo #ideologiadeodio | Distopías patriarcales : análisis feminista del “generismo queer”

Distopías patriarcales : análisis feminista del “generismo queer” / Alicia Miyares.

256 p.
Madrid : Cátedra, 2021 [01-14].
256 p.
Serie: Feminismos.

/ ES / ENS / Libros / Feminismo / Ideología de odio / Queer / TERF
📘 Ed. impresa: ISBN 9788437642017 / 15 €

[.es] A lo largo de la historia las mujeres hemos padecido el invento de la "identidad de género", ese constructivismo esencialista que ha solidificado la de­sigualdad estructural entre los sexos. La «identidad de género» ahora es un neolenguaje que tiene por objeto prescribir qué, quién, cómo, cuándo y dónde alguien es "mujer". Su retórica se multiplica con prefijos como "cismujeres" o giros del lenguaje como "portadoras gestantes" o "seres menstruantes" para evitar el uso de la palabra correcta, "mujeres". La heterodesignación no quiere rendirse y se esconde en la transdesignación. La ginofobia, el machismo extremo y la minusvaloración de las mujeres asoman disfrazados de queer. La moneda está otra vez en el aire: o feminismo o distopía patriarcal.

viernes, 6 de marzo de 2020

#hemeroteca #feminismo #transfobia #interfobia | Asedio al feminismo

Imagen: El Diario / Movilización feminista
Asedio al feminismo.
¿Está siendo el feminismo objeto de ataque global liderado por homosexuales y trans para acabar con el sujeto político “mujer” y sustituirla al frente del movimiento feminista?
Pablo Morterero | El Diario, 2020-03-06
https://www.eldiario.es/andalucia/enabierto/Asedio-feminismo_6_1003059689.html

Afortunadamente, en los últimos dos, tres años, el debate feminista ha desbordado los espacios asociativos y académicos de antaño para encontrar acomodo no sólo en las redes sociales sino, sobre todo, en medios de comunicación on-line, los cuales han creado secciones específicas sobre feminismo.

Esto, por supuesto, no ha sido casual. Es el resultado de un trabajo tenazmente desarrollado por cientos, miles de activistas e intelectuales, así como al acierto en la elección de los ejes reivindicativos, donde, por ejemplo, la lucha contra la violencia machista ha hecho abrir los ojos a muchas mujeres, y a no pocos hombres. Pero como todo en la vida, la “socialización” de esta lucha también ha traído efectos no deseados en varios sentidos.

Uno, previsible, ha sido la sobre-reacción de las fuerzas ultraderechistas, que ha colocado en el centro de la diana a las feministas y sus reivindicaciones. En este sentido, el término “feminazi” ha sido uno de los éxitos terminológicos de la ultraderecha para demonizar esta lucha.

Pero otro, que a mí personalmente me ha cogido por sorpresa, ha sido la reacción de no pocas destacadas mujeres feministas, que tanto han aportado a la lucha por la igualdad. Intelectuales de la talla de Victoria Sendón de León, Carmen Domingo, Luisa Posada Kubissa y Alicia Miyares, por poner cuatro ejemplos recientes, han publicado artículos donde denuncian las estrategias que cuestionan a la mujer como sujeto político y que, a la postre, cuestionan la propia la lucha feminista. Es evidente que se trata de una legítima preocupación, con la que cualquiera puede empatizar.

Artículos como ‘Borrar el “sexo” y a “las mujeres”: delirio y misoginia’, de Alicia Miyares, ‘El feminismo tiene que ponerse a pensar’, de Luisa Posada, ‘En defensa del Partido Feminista’, de Carmen Domingo, o ‘El entrismo en el movimiento feminista’, de Victoria Sendón, producen la impresión de haberse escrito por personas que se sienten amenazadas por un enemigo que nunca duerme. Escritos articulados entorno a la idea de que existe un ataque organizado contra el feminismo al que hay que pertrecharse intelectual y moralmente, y al que hay que plantear batalla incluso utilizándose términos bélicos.

Y sorprende que sitúen como enemigo, que agazapado está preparando el asedio del feminismo, no a la reacción de la ultraderecha, no a los think tank del neoliberalismo, sino al lobby gay que presuntamente usa como arma de destrucción masiva la teoría queer.

Como hombre homosexual activista, que se ha manifestado públicamente como “aprendiz” feminista, estos argumentos me producen un terrible impacto, rozando la ansiedad. Pero si algo he aprendido de mis amigas psicoterapeutas, es que los señalamientos deben ser tenidos en cuenta, aunque sea para posteriormente descartarlo si tras ser meditados no nos convencen. Por eso, me he preguntado ¿será cierta esta argumentación, y desde mi ignorancia estoy contribuyendo a descabezar la lucha feminista que admiro y reconozco?

Por eso, en primer lugar, he querido centrarme en el aspecto formal, en las palabras que tejen los argumentos. Como bien sabe el feminismo, la elección de adjetivos y sustantivos no es inocente. La utilización de un término u otro determinan y condicionan los pensamientos, y su elección se convierte así en parte esencial del discurso. Porque corrigiendo a Sendón, no es “que cierto lenguaje puede llegar a ser performativo” sino que, por definición, todo lenguaje lo es.

Si en el pasado el movimiento feminista ha sido capaz de promover un discurso narrativo propio, no deja de sorprender que de la lectura de dichos textos se perciba trazas de discursos narrativos promovidos desde el neoliberalismo. Uno de ellos es el que se nuclea entorno a la expresión “lobby gay”, producido por la misma factoría que inventó la “ideología de género” y “feminazi”, y que parece incorporarse al discurso de estas autoras, bien de forma implícita, o bien de forma explícita, como hace Carmen Domingo.

Parece una obviedad tener que aclararlo, pero si por “lobby gay” entendemos un grupo de hombres homosexuales influyentes, organizados para promover la teoría queer y presionar así en favor de la gestación por subrogación / vientres de alquiler, hay que volver a insistir en su inexistencia. Como no hubo en el pasado ningún frente “judeo-masónico” para destruir el alma y la nación española.

No niego que haya empresas mediadoras en estos procesos interesadas en favorecer marcos legales que mejoren sus beneficios empresariales. Pero esos intereses empresariales no tienen sexo ni género, y menos aún orientación sexual. Detrás de sus accionistas seguramente encontraremos a hombres y mujeres heterosexuales o fondos de inversión gestionados por hombres y mujeres heterosexuales. Si hablamos desde el activismo, la Asociación por la Gestación Subrogada fue creada por un grupo de mujeres heterosexuales, movilizadas entorno a una mujer heterosexual que debido a una enfermedad no podía ser madre más que por esta técnica. Y como he argumentado en algún que otro artículo, es incierto que la mayoría de las personas que han sido progenitores mediante esta técnica sean hombres homosexuales.

Pero es que tampoco hay “lobby gay” para promover cosa alguna. Ni siquiera los establecimientos de ambiente homosexual masculino o aplicaciones de contacto homosexual (cara sin duda del mal llamado gayempresariado) son siempre propiedad de hombres homosexuales, sino que los hay también propiedad de personas heterosexuales o de fondos de inversión, que, como he dicho con anterioridad, carecen de sexo, género y orientación sexual. En este sentido hay que recordar que la aplicación más popular, Grindr, tras ser fundada en EEUU es actualmente propiedad de una empresa multinacional china.

Por desgracia tampoco existe un “lobby gay” de académicos, catedráticos y profesores, que en universidades públicas dispongan de recursos para teorizar y desarrollar estrategias de lucha homosexual masculina, ni de potentes y exclusivas asociaciones y fundaciones de hombres homosexuales donde implementar las estrategias desarrolladas desde el ámbito académico.

También la utilización por parte de Posada de la expresión “preferencias sexuales” chirría a estas alturas. Por el contexto, debe entenderse que se refiere a la orientación sexual, es decir, hacia las personas que te sientes atraído/a efectiva y sexualmente. Pero el término “preferencias sexuales” nos retrotraen a tiempos pasados, en los que se sostenía que el sexo y género de la persona hacia la que te sentías atraído/a era un acto volitivo, una opción, y que, por lo tanto, en cuanto a acto voluntario, debía de ser objeto de reproche social e incluso penal.

Siguiendo en el ámbito terminológico, cuando Sendón se pregunta “¿Por qué un gay o un trans tienen que pertenecer ‘per se’ al movimiento feminista?” parece que se refiere no a lo que legalmente y socialmente se considera un hombre trans (es decir, aquel hombre nacido con vulva y clítoris) sino de forma despectiva a una mujer trans (aquella mujer nacida con pene y testículos). Y respondiendo a su pregunta pretendidamente retórica, habría que responder que no. Que un hombre homosexual, una mujer transexual o una mujer cisexual (no transexual) no tienen que pertenecer ‘per se’ al movimiento feminista.

Entrando en el debate argumental, en los artículos citados, explícita o implícitamente se establece una relación causal entre “teoría queer” y “lobby gay”, siendo la primera el arma utilizado por los segundos con el fin de acabar, cual caballo de troya del neoliberalismo, con la categoría de mujer como sujeto político y eliminar así la lucha feminista.

Algunas de estas autoras utilizan expresiones como “planteamientos de la postmodernidad queer” (Posada), o “propuesta queer de proliferación paródica de los estereotipos genéricos” y “relatos queer” (Miyares), pero ninguna parece interesada en aclarar que la “teoría queer” no nace en el seno del movimiento homosexual masculino ni en el del transexual, sino en el feminismo, con autoras como Monique Wittig, Judith Butler y Eve Kosofsky Sedgwick. Si la teoría queer es una evolución (errónea o acertada) del feminismo ¿cómo ha podido pasar en 30 años a ser considerada por una parte del feminismo como una estrategia de gais y trans en alianza perversa con el neoliberalismo para acabar con el sujeto político mujer?

Ricardo Llamas, en su Teoría Torcida, ya nos advertía de la ‘otredad’ que se aflige a la homosexualidad. Esta otredad, le ha convertido en el chivo expiatorio perfecto para todo tipo de prejuicios. Algunas intelectuales, algunas de ellas lesbianas o bisexuales, han podido tener la tentación, de forma inconsciente, de descargar la responsabilidad en el hombre homosexual y en la mujer transexual. Miyares hace un relato muy interesante sobre esa estrategia política que une lo gay con la teoría queer, cuando afirma en relación a la ley que se promueve en Argentina: “La secuencia política queer es muy evidente: primero, lograr a nivel nacional de país leyes de “identidad de género” para posteriormente, amparándose en las leyes sobre “identidad de género”, proceder a promulgar leyes de borrado de la categoría sexo.“

Pero obvia realidades que imagino es debido a su desconocimiento. Las propuestas de eliminar la categoría sexo en las leyes de registros a efectos de filiación, no responden ni exclusiva ni plenamente a los postulados queer. De hecho, en países como Alemania, las personas que se auto identifican como queer o no binarias han luchado, y conseguido, la inclusión de una tercera opción ante la casilla “varón” y “mujer”.

Por otro lado, las propuestas de eliminación de dichas categorías registrales, responden a un hecho biológico como es el de las personas intersexuales, realidad por la que creo que el feminismo no parece mostrar ningún interés. Porque es falso que solo existan corporalmente bebés XX con vulva, clítoris, vagina y ovarios; y bebés XY con pene y testículos.

Hay bebés que nacen con una corporalidad de sus órganos sexuales que no responden al binomio varón/mujer, pero que por mor de la necesidad imperiosa (en días) de las leyes registrales, deben ser categorizados como “varón” o “mujer”. Bebés con sufren violencia patriarcal mediante operaciones correctoras de carácter estético para ajustarla a un patrón sexo-corporal.

Bebés con grandes clítoris (que pueden llegar a parecer penes sin serlo) que sufre ablación para que adopten el tamaño “estándar”, si ese concepto es posible. O bebés que se les injertan fragmentos de intestino para crear vaginas “penetrables”. O bebés a los que se les extirpan las gónadas para adaptar su morfología al fenotipo femenino. Y es que contra lo que defiende el feminismo de estas autoras, no existe per sé una categoría biológica de varón y mujer. Sí existen corporalidades mayoritarias y minoritarias, pero no únicas.

Tampoco he encontrado reflexiones dentro del feminismo en relación a la realidad de las mujeres SIA. Mujeres nacidas con vulva y vagina, que al crecer desarrollan sus rasgos sexuales secundarios femeninos (pechos, caderas, voz), han sido socializadas con mujeres, se auto perciben como mujeres, pero que al llegar a la pubertad descubren (si no se les oculta por familiares y profesionales de la salud) que tienen gónadas, carecen de útero y ovarios y sus cromosomas son XY.

Son mujeres que sufren la violencia machista, han podido ser abusadas sexualmente, sufren el techo de cristal, pero que sus cromosomas son de varón. Según su artículo, para Miyares algunas de las características del concepto “mujer” supone “parir con dolor, evitar la preeclampsia, menstruar durante largos años de nuestra vida y la endometriosis asociada, no sufrir cáncer de mama o de útero y por relajarnos un poco no tener celulitis”. ¿Significa acaso que para el feminismo que representa esta autora una mujer SIA que nunca podrá parir (ni con dolor ni sin él), no menstruará nunca, no sufrirá cáncer de útero… no es mujer?

Y es que el feminismo de Sendón de León, Domingo, Posada y Miyares parten de un determinismo biológico, la existencia universal de las categorías biológicas de varón y mujer, que no se corresponde con la realidad. Y cuestionar desde la realidad biológica ese determinismo no pretende eliminar la categoría mujer como categoría política, ni busca, en palabras de Sendón de León que “la batalla contra este sistema quede en manos de los gais y de los trans.” Lo que pretende es sumar a la lucha por la igualdad y contra el patriarcado a personas que no se ajustan al patrón sexual varón y mujer.

Y para finalizar sobre los argumentos, quiero compartir una última reflexión que apuntaba al principio. Leyendo los artículos citados tengo la impresión que están escritos por quienes se sienten amenazadas por enemigos un tanto difusos que ponen el riesgo los avances del feminismo. Y no puedo dejar de ponerme en su piel. Como miembro del movimiento LGTBI sólo puedo decirles que por parte de las asociaciones de homosexuales, bisexuales, transexuales e intersexuales que conozco no tienen como objetivo acabar ni con el movimiento feminista ni con las mujeres feministas que lo hacen posible, y menos aún buscan sustituirlas al frente del mismo.

Si hay algún sentimiento que compartimos es de gratitud con el movimiento feminista, junto con cierto sentimiento de pesadumbre por sentir que las otrora compañeras de lucha observan con sospecha nuestra lucha y nuestros objetivos.

Pablo Morterero es presidente de la Asociación Adriano Antinoo y co-autor de “Los personal es político. Historia del Movimiento Homosexual en Andalucía”.

viernes, 21 de febrero de 2020

#hemeroteca #feminismo #transfobia | El feminismo no es una teoría de la identidad

Imagen: Insurgente / Cadena feminista en Madrid, 2020-02-08
El feminismo no es una teoría de la identidad.
Alicia Miyares | Mujeres en Red, 2020-02-21
http://www.mujeresenred.net/spip.php?article2361

El Ministerio de Igualdad del Gobierno de España, lanza su campaña en redes sobre el ministerio que quieren. Es obligado puntualizar algunas cuestiones, sin detenerme especialmente en la estética ñoña de "mundo unicornio".

1) Se afirma que defenderán la Identidad (reconocimiento de las identidades), pues entonces no cabe denominarse "ministerio feminista". Como no creo que ignoren algunas de sus representantes, el FEMINISMO NO ES UNA TEORÍA DE LA IDENTIDAD. Desde sus inicios el feminismo es una teoría política que se ha enfrentado sin matices al determinismo biológico y construcción cultural de "la identidad ser mujer/hacerse mujer". Afirmar la identidad y teoría feminista son posiciones teóricas contrarias, quien considere la identidad como factor de estrategia política, recaerá en el más puro "mujerismo" .

2) Cuando se afirma que reconocerán la identidad, muestran el temor de no utilizar la expresión al completo: se refieren a la "identidad de género", un "virus jurídico" de nefastas consecuencias para las mujeres, que desgraciadamente desde posiciones de poder no se quiere, ya no digo cuestionar, sino analizar. La secuencia política, de la que no se quiere que haya ni siquiera debate, nos la ofrecen los países que ya han legislado de modo favorable respecto a la "identidad de género": Aprobación de la identidad de género e inmediatamente después legislación para erradicar la categoría "sexo" por ser una "falsa noción" hasta llegar a la eliminación de la categoría "mujeres" (ya he desglosado esta cuestión en otro artículo). A esto, por no extenderme, solo cabe decir que si el "sexo" es una ficción más lo es la "identidad de género".

3) La "identidad de género" es una ficción teórica del relato queer. Pero no sólo eso, lo acordado por 29 personas en Yogyakarta no tiene carácter vinculante para los países, como sí lo fue la Conferencia de Beijing. Como decía la "identidad de género" es una ficción teórica y quiero remarcarlo especialmente porque en fechas recientes la Ministra afirmó que el ministerio tiene por misión consolidar y "garantizar derechos por encima de los debates teóricos". Creo que es de obligado conocimiento para su Ministerio que si se lleva adelante una ley donde se afirme el reconocimiento de la "identidad de género" o "autopercepción de género" o "género sentido" o similares, porque la expresión va cambiando según el feminismo va desvelando sus trampas, no está en absoluto garantizando derechos, sobre todo para las mujeres, sino validando una teoría de marco reducido. Más aun se puede absolutamente garantizar y extender derechos a "minorías sexuales" sin recaer en afirmaciones y autopercepciones de corte subjetivo. Conviene recordar que la esfera pública y el marco legal que le da sustento no se articula en sensaciones, intimas convicciones, sentimientos o deseos que difícilmente pueden ser comunes.

Twitter Ministerio de Igualdad / Una de las imágenes de la campaña en redes sociales
4) Ante estos planteamientos, muy posiblemente se reaccionará con "cortinas de humo", siendo la más notable en rango la de feminismo, sujeto político y mujeres. El feminismo es una “teoría política” con un grupo social de referencia, las mujeres, cohesionado en torno a la vindicación política de igualdad. Cuestionarlo es tan absurdo como si afirmáramos que el sujeto político del colectivo LGTBI son las personas heterosexuales, o el del movimiento obrero son los empresarios. Así es que quien se entretenga con esta cuestión es que no quiere abordar la cuestión política de fondo: el reconocimiento de la "identidad de género" es contraria a la agenda feminista.

5) Por último, y en este caso vuelvo a la imagen de presentación del Ministerio, hubiera sido deseable que en vez de representar, parece que en su mayoría, a mujeres abrazando la bandera LGTBI, se hubiera representado la bandera feminista (hay muchas versiones de ella). Es más, sería deseable también que el colectivo LGTBI se pronuncie claramente sobre cuestiones vitales de la agenda feminista. por citar las más relevantes, ¿cuál es su posición sobre la prostitución o la practica del alquiler de vientres?.

jueves, 13 de febrero de 2020

#hemeroteca #feminsimo #misoginia | Borrar el “sexo” y a “las mujeres”: delirio y misoginia

Google Imágenes / Kenny Jones
Borrar el “sexo” y a “las mujeres”: delirio y misoginia.
Alicia Miyares | Tribuna Feminista, 2020-02-13

https://tribunafeminista.elplural.com/2020/02/borrar-el-sexo-y-a-las-mujeres-delirio-y-misoginia/

En los relatos queer el “sexo” no puede ser caracterizado como hecho biológico o “sexo natural”. Y también se debe despojar al “sexo” de significado social. Desde posiciones feministas estamos obligadas a preguntarnos ¿Por qué la clase social, la raza y el “género” tienen significado social y el “sexo” no? Despojar al “sexo” de significado social es lo mismo que afirmar que la estratificación sexual no existe y el feminismo es una invención sin base real alguna. Para que no haya margen de error en lo que quiero transmitir: imaginemos que alguien afirmara que la “clase social” carece de significado social, negaríamos entonces la estratificación y las desigualdades sociales y dejaríamos sin efecto la lucha del movimiento obrero; o supongamos que la “raza” carece de significado social ¿podríamos entonces perseguir el racismo?

El negacionismo sobre el “sexo” evita hacer frente a la verdad incómoda planteada por el feminismo, la pervivencia de la injusticia sexual. La injusticia sexual no se combate ignoran que el “sexo” sea un dato biológico, se combate no otorgando a datos biológicos disposiciones naturales de carácter o función social diferenciada.

La negación del “sexo” comporta la negación de la categoría “mujeres”. La amenaza a la que nos enfrentamos como feministas es que la eliminación de la palabra “sexo” o “mujeres” se está haciendo realidad en leyes, informes o documentos elaborados tanto a nivel de país, como alentados por organismos internacionales como la ONU, por ejemplo. El ejemplo más extremo nos lo brinda Argentina con su propuesta de ley denominada “Asignación sexual compulsiva: eliminación de la categoría sexo en documentos y protección de la diversidad corporal” [1]. En el momento en que escribo, la ley se encuentra en trámite parlamentario. Pero me quiero detener en ella porque, independientemente de cuál sea su destino, no dudo en que sea objeto de imitación en otros países. La secuencia política queer es muy evidente: primero, lograr a nivel nacional de país leyes de “identidad de género” para posteriormente, amparándose en las leyes sobre “identidad de género”, proceder a promulgar leyes de borrado de la categoría sexo. De ahí mi interés en describir esta ley denominada “Asignación sexual compulsiva”

El objetivo de la ley es eliminar la categoría “sexo» de cualquier documento público o privado, ya que la noción de “sexo” es falsa: “la asignación jurídica y registral de un «sexo» es inexacta (falsa), irrelevante jurídicamente, arbitraria, invasiva, discriminatoria, inútil y confusa”. Argumentan los redactores que “la falsa noción de sexo” ha derivado de la supuesta “naturalidad” del sexo, basándose en la biología y en paradigmas médicos/científicos. A su vez, nos hacen saber que el “sexo anatómico” es sólo el producto de una lectura ideológica. Llegados a este punto de lectura de la ley no puedo dejar de preguntar retóricamente, si el sexo es producto de una lectura ideológica ¿podría ser posible una lectura ideológica que nos liberara a las mujeres de parir con dolor, evitar la preeclampsia, menstruar durante largos años de nuestra vida y la endometriosis asociada, no sufrir cáncer de mama o de útero y por relajarnos un poco no tener celulitis? Frente a evidencias biológicas, científicas y médicas, los redactores de la ley basan su argumentación de “la falsa noción de sexo” en una única persona, Judith Butler. La propuesta queer de proliferación paródica de los estereotipos genéricos con fines subversivos va camino de dejar de ser subversiva para transformarse en norma legal. Ya me referí en otros contextos a que Butler, pretendiendo desnaturalizar el sexo, naturaliza el género. Afirmé además que la versión butleriana del género perpetúa la invisibilidad de las mujeres. Y esto se refleja de modo harto elocuente en la propuesta legislativa de eliminar la categoría “sexo” de todo documento público o privado.

Veamos con un poco de detenimiento el proceso de borrado de las mujeres. Dos son los principios rectores que inspiran la propuesta legal:

1. La noción de “sexo” es falsa por lo tanto también es falso el binomio varón/mujer.
2. Cuando un artículo de una ley “haga referencia a alguna falsa noción de sexo y/o género, ésta debe entenderse comprensiva de toda persona sin distinciones”.

Estos dos principios reguladores dan paso a un galimatías jurídico y lingüístico cuando aborda la cuestión de las acciones positivas (“afirmativas” en el texto). Más en el caso de las acciones afirmativas y las mujeres. Se informa en el texto legal que las leyes o normas específicas para las mujeres, como criterios de paridad, dispositivos contra la violencia ejercida sobre las mujeres, edad de jubilación, son tan “excepcionales que no justifican todo el andamiaje jurídico para portar de manera visible pretendidos datos sobre las características sexuales de una persona”. Si partimos de una perspectiva feminista, cabe oponer a esta afirmación que la “excepcionalidad” denota carencia de un país en legislar sobre igualdad. Los redactores de la ley insisten, por el contrario, en que los “pretendidos datos sobre las características sexuales” no justifican el andamiaje jurídico relativo a leyes específicas, ya que niegan de antemano que el sexo sea la causa de la desigualdad e infrarrepresentación de las mujeres. Así, de un plumazo, los redactores de la ley erradican cualquier planteamiento crítico de las relaciones sexo/género, negando el primero y transformando el segundo en categoría constitutiva del yo. Niegan, pues, el feminismo como la teoría crítica de las relaciones sexo/género.

¿Qué deben hacer entonces las mujeres para denunciar la desigualdad estructural?, ¿cómo han de proceder para exigir acciones afirmativas? La respuesta que ofrece esta ley a las mujeres es producto, a partes iguales, del delirio y la misoginia. Intentaré describirlo del mejor modo, aunque no es fácil por la opacidad lingüística utilizada para no nombrar de modo explícito a las mujeres. Se afirma en el texto que cuando un colectivo sienta ser discriminado será suficiente una declaración jurada. En el caso de que ese colectivo se encuadre en aquellos que han sido adscritos “compulsivamente” a “la falsa noción de sexo o género”, se les insta a que “el objeto de la declaración jurada no sea la pertenencia al falso binomio «mujer» sino simplemente declarar la pertenencia a un colectivo históricamente vulnerado por pautas machistas, hetero-patriarcales y hegemónicas”.

Así que como quien no quiere la cosa, el legislador nos propone a las mujeres que primero declaremos falsa la adscripción “mujeres”. Después se nos sugiere, a las “sin nombre” a partir de ahora, que declaremos ser vulnerables por pautas machistas, hetero-patriarcales y hegemónicas. Amén de no quedarme claro qué significa “pautas hegemónicas”, no sé tampoco cómo denunciar el machismo que deriva de la creencia en que un sexo es superior a otro y el sexo como se nos informa es una “falsa noción”. Por otra parte, ¿cree el legislador que el patriarcado sólo se reproduce en la heterosexualidad? Porque el patriarcado es una constante que puede expresarse tanto en personas heterosexuales, como homosexuales, transexuales, transgénero o cualesquiera tipo o práctica sexual que nos queramos representar.

Me imagino que ya habrán tomado nota que la palabra igualdad ni se la nombra, ni se la espera. Somos vulnerables. De hecho, la vulnerabilidad se está proponiendo como alternativa a la idea de igualdad. Y a partir de ahora se nos dice explícitamente que las mujeres luchamos no contra la desigualdad, sino contra la vulnerabilidad mediante declaración jurada. A estas alturas a mí me suena que, con supuestos tintes progresistas, a las mujeres, una vez más, nos están pautando el camino. Estamos siendo puestas bajo tutela. ¿Nos vamos a dejar?

[1] Si disponen de un momento, les recomendaría la lectura del proyecto en su totalidad: https://www.diputados.gob.ar/proyectos/proyecto.jsp?exp=7037-D-2018

domingo, 18 de agosto de 2019

#hemeroteca #feminismo #transfobia | La transfobia no es feminismo

Imagen: El Español / Gustravo, trans en MADO 2017
La transfobia no es feminismo.
Seguiré defendiendo a mis compañeras con uñas y dientes. Porque la transfobia nunca va a ser tolerable, venga de la extrema derecha o del feminismo radical. Hay mujeres trans que no se maquillan, van en vaqueros y con el pelo corto, así como hay hombres trans con el pelo largo y maquillándose. El problema no es que aún vivimos en una sociedad dividida por géneros, donde no es lo mismo ser hombre que mujer, y por lo tanto es necesario que te reconozcan tu identidad propia para poder desarrollar tu vida con el menor sufrimiento posible.
Marcos Ventura - Coordinación del grupo de políticas trans de FELGTB | El Diario, 2019-08-18
https://www.eldiario.es/tribunaabierta/transfobia-feminismo_6_932016808.html

Este último mes hemos tenido un debate público que, sinceramente, esperaba que en España nunca tuviéramos. Es un signo de los tiempos que corren; en estos momentos de auge de las extremas derechas populistas como no lo ha habido desde la Segunda Guerra Mundial, nos vemos obligadas a volver a debatir temas que ya dábamos por zanjados: que la violencia machista tiene un componente estructural que la diferencia de la violencia doméstica, que las personas homosexuales o bisexuales no estamos enfermas, y que la identidad de las personas trans es real y válida independientemente de nuestra genitalidad. Pero lo que hoy me preocupa sobremanera es que este último debate no lo hemos tenido solo con la extrema derecha, sino con un sector del movimiento feminista.

Podría escribir todo un monográfico de críticas sobre lo que se dijo en las Jornadas feministas Rosario Acuña de Gijón, pero no quiero extenderme demasiado. Podría decir que no diferenciar teoría ‘queer’ de activismo transfeminista y usar un manifiesto de un colectivo concreto para vincular esta corriente de pensamiento a la defensa del alquiler de vientres y la defensa del sistema prostitucional transnacional es un totum revolutum que tiene una finalidad clara: vincular el transfeminismo con cuestiones emocionalmente repudiadas por el feminismo radical, para generar ese mismo repudio hacia el transfeminismo, siendo una aplicación de la falacia de composición, según la cual lo que es válido para una parte (un manifiesto de un colectivo concreto) es válido para el todo (el transfeminismo). Y esto no es cierto, pues la FELGTB es una entidad declaradamente transfeminista, pero no tiene una postura a favor ni de la regulación de la prostitución ni de los vientres de alquiler.

Podría decir que las ponentes dejaron bien claro que ni sabían, ni les interesaba saber, de la realidad que viven las personas trans. Porque el problema real de las personas trans no es cómo vestirse, como sugirió una ponente diciendo que no hay que confundir el género con la historia de la moda. Hay mujeres trans que no se maquillan, van en vaqueros y con el pelo corto, así como hay hombres trans con el pelo largo y maquillándose. El problema no es adecuarse más o menos a los estereotipos de expresión de género (estereotipos que, por otra parte, no se cuestionan cuando son perpetuados por mujeres cisexuales), el problema es que aún vivimos en una sociedad dividida por géneros, donde no es lo mismo ser hombre que mujer, y por lo tanto es necesario que te reconozcan tu identidad propia para poder desarrollar tu vida con el menor sufrimiento posible. No comprenden que lo que oprime a las mujeres no es nacer con vulva, sino que se las lea y trate como mujeres. Y esto es tan cierto para mujeres trans como para mujeres cis. Si por tener vulva se les asigna mujeres al nacer, el esencialismo biológico según el cual mujer es quien tiene vulva forma parte del mecanismo de la opresión que sufren las mujeres cis.

Podría decir que acusar al reconocimiento de la autodeterminación del género de acabar con la ley de violencia de género es una forma tremendamente falaz de pretender sembrar el pánico entre las mujeres. Porque la figura del abuso de derecho ya existe. El matrimonio no exige pruebas de amor para llevarlo a cabo, y sin embargo sí se investiga en caso de que se sospeche que un matrimonio de conveniencia pretende violar las leyes de extranjería. No veo a nadie diciendo que aceptar el derecho al matrimonio supone derogar la ley de extranjería.

Podría decir que se llegó a afirmar en las jornadas que había gente que prefería identificarse como trans que como lesbiana. Como si cualquiera se arriesgara a la increíble cantidad de violencia que aún hoy supone ser una persona trans si no lo necesitara para poder vivir. O como si no existiesen hombres trans gais y mujeres trans lesbianas. Peor aún, como si la orientación o la identidad sexual fuesen una elección. Y aquí es donde sí quiero centrarme. Porque quieren hacer ver que ser trans es una elección, que la realidad trans es "la última ideología de moda" y no una vivencia personal absolutamente indisponible e incapaz de ser ignorada sin consecuencias graves para la salud de las personas. Este discurso es peligrosísimo, y deja entrever que no han llegado a revisarse el privilegio cisexual que supone vivir en esta sociedad cuando tu identidad coincide con la identidad que la sociedad te reconoce. Estamos debatiendo como si fuese un mero posicionamiento lo que es la realidad más íntima y relevante de la persona, y estamos cuestionando los esfuerzos de mucha gente, no ya por tener vidas dignas, sino simplemente por sobrevivir. Y eso, se pongan como se pongan, es transfobia.

¿El problema teórico que da pie a debatir la identidad de las personas, según sostienen algunas, es el uso de la palabra género? Pues que se queden con la palabra, pero que nos respeten nuestra identidad sexual. Aunque tristemente, si solo fuese eso, nunca se habría dicho la ya infame expresión "y digo tíos, porque son tíos". Cuando Hazte Oír sacó su bus tránsfobo a pasear por las calles del país, los sectores progresistas reaccionaron de inmediato. Salió en todas las noticias, y La Sexta le dedicó especiales durante más de una semana. Sin embargo, ahora la reacción ha provenido prácticamente en exclusiva de personas muy vinculadas al activismo transfeminista. ¿Cuál es la diferencia entre "Los niños tienen pene, las niñas tienen vulva, que no te engañen" de Hazte Oír y "Digo tíos, porque son tíos" de Alicia Miyares?

Es exactamente el mismo discurso transfóbico y peligroso para el bienestar de nuestras menores trans, pero pronunciado por personas intocables para la opinión pública. Dejando de lado el hecho de que el feminismo radical abolicionista no parezca tener ningún problema con compartir cada vez más postulados con el fundamentalismo religioso, resulta especialmente preocupante que los medios denuncien el discurso tránsfobo en un caso, pero cuando denunciarlo supone admitir públicamente que grandes referentes del feminismo no sólo se están equivocando, sino que están propagando un discurso de odio, lo ignoren.

No quiero restarle un ápice de valor a las aportaciones que estas mujeres (singularmente Amelia Valcárcel y Alicia Miyares) han hecho al feminismo, pues son referentes por méritos propios. Pero si son admiradas como referentes, y no idolatradas como diosas, es porque podemos hacer juicios críticos sobre sus posicionamientos, y aquí se están equivocando. Espero que más pronto que tarde vean todo el daño que causan con su postura y la rectifiquen, que es de sabias, y ellas sin duda lo son.

Pero mientras tanto, yo seguiré defendiendo a mis compañeras con uñas y dientes. Porque la transfobia nunca va a ser tolerable, venga de la extrema derecha o del feminismo radical. Porque el transfeminismo no es ni más ni menos que garantizar los derechos humanos de las personas trans, y luchar porque todas las personas vivamos en un futuro libres de toda clase de violencia, y por lo tanto es una lucha irrenunciable que debemos pelear cueste lo que cueste.

martes, 6 de agosto de 2019

#hemeroteca #gestacionsubrogada | El debate comienza con el nombre: ¿vientres de alquiler, gestación subrogada o por sustitución?

Imagen: Google Imágenes
El debate comienza con el nombre: ¿vientres de alquiler, gestación subrogada o por sustitución?
Esta práctica ha despertado en los últimos años un debate entre los partidarios de regularla y aquellos que abogan por su prohibición, una polémica que empieza con la forma en la que referirse a la misma. La ley habla de "gestación por sustitución" y la OMS de "gestación subrogada". Para las detractoras son eufemismos que pretenden "poner un barniz tecnocientificista y sanitario a un práctica que no es más que explotación reproductiva". "Vientres de alquiler es un vulgarismo y una falta de respeto para las mujeres que deciden llevar a término un embarazo para otra familia", indica un portavoz de Son Nuestros Hijos.
David Noriega | El Diario, 2019-08-06
https://www.eldiario.es/sociedad/Vientres-alquiler-gestacion-subrogada-comienza_0_928457752.html

La ley sobre técnicas de reproducción asistida de 1988 mencionaba, por primera vez en una normativa española, la "gestación de sustitución". Se refería a la práctica por la que, con un contrato de por medio, una mujer gesta a un bebé y renuncia a la filiación a favor de un tercero. Algo que tanto aquella ley como la actual consideran "nulo de pleno derecho", pero que se hace en países que lo permiten. Por eso, la "gestación por sustitución" ha despertado en los últimos años un debate entre los partidarios de regularla y aquellos que abogan por una prohibición más contundente. Un debate que comienza por la denominación con la que referirse a la práctica en sí.

Vientres de alquiler, alquiler de vientres, explotación reproductiva, maternidad subrogada, gestación por sustitución o gestación subrogada son construcciones que se han utilizado y siguen empleándose para referirse a lo mismo: que una mujer geste y de a luz al hijo de otros. En la práctica, gestación subrogada suele ser utilizada, aunque no solo, por aquellas voces que defienden su regulación; vientres de alquiler o alquiler de vientres por las que son críticas con ella y gestación por sustitución es el término utilizado en los textos legislativos, entre ellos, la Ley 14/2006, de 26 de mayo sobre técnicas de reproducción humana asistida, que no la permite.

"Desde el punto de vista científico, el término correcto es gestación subrogada o subrogación gestacional, que es el que recoge la OMS desde 2010", indica Marcos Jornet, portavoz de la asociación Son Nuestros Hijos (SNH), formada por familias que han recurrido a esta práctica. En su glosario de terminología en técnicas de reproducción asistida (TRA), publicado ese año, la Organización Mundial de la Salud define como "gestante subrogada" a "la mujer que lleva adelante un embarazo habiendo acordado que ella entregará el bebé a los padres previstos".

Por su parte, para la portavoz de No Somos Vasijas, Alicia Miyares, el término 'gestación subrogada' se trata de un "eufemismo" que se utiliza "de forma sistemática" y que "impide que las personas tomen conciencia de en qué consiste esta práctica y este contrato. Con este término nos cuelan la idea de que es una técnica de reproducción asistida. No se puede considerar el embarazo y el parto una técnica".

Aunque esta plataforma lanzó su primer manifiesto en 2014 refiriéndose a esta práctica como "vientres de alquiler", le dieron la vuelta tras una reflexión: "De alguna manera, 'vientre de alquiler' cosifica a las mujeres al reducirlas a nada más que un vientre. Por el contrario, alquilar vientres señala de manera muchísimo más clara que es ese contrato el que está cosificando a las mujeres, al reducirlas nada más que a vientres" aunque "independientemente de que nosotras introduzcamos ese matiz, ambas expresiones reflejan perfectamente que estamos ante una práctica que cosifica a las mujeres y a los recién nacidos", explica.

"Si cambiamos el nombre, cambiamos el acto"
La discusión no es baladí. "En el fondo, la realidad es la misma, pero si le cambiamos el nombre también cambiamos el acto, el hecho en sí", explica la catedrática de lingüística general de la Universidad de La Laguna María José Serrano. "Todo cambio en la forma conlleva un cambio en el significado", indica. Así, mientras vientre de alquiler supone "una degradación de esa parte del cuerpo, que se considera un objeto desde el punto de vista cognitivo", gestación subrogada "no implica ninguna degradación, porque sería una gestación, que es un proceso natural, y subrogada sería como un encargo a otra persona". "No vamos a valorar cuál es mejor o peor, pero desde el punto de vista lingüístico el segundo es mucho más digno en cuanto a lo que se percibe", considera Serrano.

"No vamos a utilizar las palabras de los agresores", asevera la fundadora de Stop Vientres de Alquiler, Ana Trejo. "El único interés que tienen es poner un barniz tecnocientificista y sanitario a un práctica que no es más que explotación reproductiva, donde se alquilan los vientres de las mujeres para gestar bebés ajenos. No es un tratamiento médico, porque no se le prescribe a una persona que tiene una enfermedad, sino a un tercero", denuncia.

Por eso, ellas utilizan el término 'vientres de alquiler' para "denotar el sentido de explotación que conlleva esta práctica" aunque "evidentemente, cuando una mujer se queda embarazada lo hace con todo su ser y pone en juego su mente y toda su vida". "No hablamos de gestación subrogada porque la gestación es una capacidad biológica y las capacidades biológicas no se pueden subrogar. Es una falacia, una mentira", aclara. En cualquier caso, desde esta asociación prefieren hablar de "explotación reproductiva".

"Un vulgarismo y una falta de respeto"
Para Jornet, la utilización de esta expresión es "un absoluto disparate". "Estamos en contra de la gestación subrogada forzosa, en línea con la última resolución del Parlamento Europeo sobre la cuestión, que condena la gestación subrogada forzosa, lo que implica, como es evidente, que no toda gestación subrogada es forzosa. Si es forzosa, habrá explotación y, por supuesto, estamos en contra, pero definir per se la práctica como tal es una absoluta temeridad". Esa resolución, publicada en 2016, se refiere a esta práctica como "maternidad subrogada". Además, Jornet considera que "vientres de alquiler es un vulgarismo y una falta de respeto para las mujeres que deciden llevar a término un embarazo para otra familia". "Los vientres no se alquilan, se dona la capacidad de gestar", aclara.

La doctora en psicología social e investigadora del grupo AFIN de la Universidad Autónoma de Barcelona Beatriz San Román considera que el término 'vientres de alquiler' contribuye "a la cosificación de la mujer, lo que está fuera de lugar y es problemático, independientemente de lo que pienses desde otro punto de vista moral". "La práctica, si la definimos de forma neutra, supone llevar a término un embarazo para terceras personas. Podríamos pensar: ¿se alquilan los cuerpos o con los cuerpos desarrollamos una serie de actividades o trabajos?", se pregunta.

"Si nos ponemos puristas, nuestra legislación lo llama gestación por sustitución, lo cual ya sería un argumento para utilizar este término", indica San Román. Precisamente, esto es lo que esgrime la directora del Observatorio de Bioética y Derecho de la Universidad de Barcelona, María Casado. A principios de año publicaron un documento en el que se posicionaban contra esta práctica, utilizando la terminología legal. "Valoramos los distintos términos y hemos utilizado, justamente, el término legal", indica. "Técnicamente es lo más correcto, porque tampoco es un alquiler desde el punto de vista legal, no se alquila un vientre", añade.

Mientras Ciudadanos defiende una regularización de la gestación subrogada en España, el PSOE "rechaza la gestación por sustitución o gestación subrogada, eufemismo de vientres de alquiler", tal y como recogía en su programa electoral para las generales del 28A. Durante esa campaña, la plataforma No Somos Vasijas hizo llegar a las formaciones políticas un documento en el que pedía el compromiso de sustituir 'gestación por sustitución' o 'gestación subrogada' por 'alquiler de vientres' en todos los textos oficiales –incluidos las leyes–.

Para Mirayes los términos que se utilizan actualmente son "una manera de anestesiar a la ciudadanía para que en un trágala acepten una práctica que cosifica a las mujeres y recién nacidos y los desposee de derechos". "Por eso alquiler de vientres les molesta tantísimo (a los partidarios), porque les señala con el dedo de manera directa", añade.

La propia vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, se refiere a esta práctica como vientres de alquiler. Una posición que sorprende en Son Nuestros Hijos. "En 2006 el gobierno socialista, del que era ministra (de Cultura) Carmen Calvo, promovió una reforma de la ley de técnicas de producción humana asistida en la que no solo se sigue llamando 'gestación por sustitución', sino que además le pone ese título al artículo 10", explica Jornet. El cambio en el nombre del artículo es el único que afecta a ese punto, que mantiene una redacción idéntica a la de 1988.

La postura actual del partido socialista está, para San Román, "seguramente sustentada en la comparación de algunos casos realmente terribles en países donde hay una legislación pobre o un vacío legal, en lugar de mirar a otros países, como Reino Unido, Canadá, Israel o algunos estados de EE.UU. donde hay unas leyes que protegen y que protegen de la explotación". "Mientras nos perdemos en esta discusión tan polarizada, lo que no hacemos es pensar o debatir cuáles serían los aspectos que tendrían que contemplar una posible regulación: segurar la autonomía médica de la mujer, plantear cómo garantizar la trazabilidad si un niño quiere conocer su historia, etc." considera.

"Hablar de la estratificación reproductiva"
La investigadora experta en estudios sociales de la ciencia y doctora en sociología Sara Lafuente Funes se decanta por "gestación por sustitución, porque es el término que utiliza la ley". "Me parece más sencillo emplear una herramienta que ya se utiliza a nivel legal y está menos cargada que los otros términos y, a partir de ahí, abrir la conversación", explica. Porque, para ella, “los términos que más se utilizan (vientres de alquiler y gestación subrogada) plantean varios problemas”. “Ambos se refieren a la gestación como un hecho aislado, uno de forma más crítica y otro menos”, explica, lo que minimiza el impacto de la medicalización previa para el proceso de fecundación y la recuperación posterior.

Además, "la idea de gestación subrogada se utiliza en relación a una técnica y no considero que sea una técnica, sino una práctica relacional en la que participan personas". "Vientres de alquiler me parece que es problemático porque ya bloquea la discusión en muchos lugares y hay gestantes a las que no les gusta. Es un término que se suele utilizar de forma estratégica para un debate, el problema es cuando lo cierra", continúa. En cualquier caso, pide "no dar por hecho que toda la gente que utiliza un mismo término piensa lo mismo".

Lafuente Funes, no obstante, propone extender el debate más allá del nombre. "Hay gente que considera que esto es una técnica y otros que creemos que las técnicas han permitido la inclusión de terceras personas y la posibilidad de transferencia de capacidades reproductivas, con niveles de invasión del cuerpo muy distintos", explica. Estas capacidades pueden ser la donación de óvulos o gametos, la subrogación o, en un futuro, la donación y el trasplante de úteros. "Son prácticas relacionales que involucran a terceras personas que no están involucradas en el proceso reproductivo y, a partir de ahí, deberíamos pensar qué se pone en juego: ¿Se da en un régimen de intercambio económico? ¿Relacional entre una amiga que gesta por otra que no puede? ¿Qué otras variables están teniendo lugar?".

"Más allá de meternos en la discusión es importante hablar de cosas como la estratificación reproductiva, donde la capacidad reproductiva de unas personas está puesta a favor de otras, con base a desigualdades globales, socioeconómicas y de lugar", desarrolla Lafuente.

miércoles, 10 de julio de 2019

#hemeroteca #transfobia | Bromitas de puro y carajillo

Imagen: Pikara / Alicia Miyares, Rosa María Rodríguez Magda, Amelia Valcárcel y Anna Prats
Bromitas de puro y carajillo.
Feministas ligadas al PSOE están canalizando el discurso de odio transmisógino con respaldo institucional y dinero público. Emplean estrategias de manipulación y chascarrillos ofensivos similares a los de la extrema derecha para crear enemigas ficticias con las que mantener su nicho de poder e intentar frenar la emancipación de las proletarias.
Teresa Bambú y Rebelión Feminista | Pikara, 2019-07-10
https://www.pikaramagazine.com/2019/07/transmisoginia-feminismo/

El colectivo trans ha empezado a empoderarse y a conseguir representación, pero a cada avance social le sucede siempre una reacción. En este caso viene representada en las que ondean la bandera de la mal llamada Cuarta Ola, representantes de un feminismo institucional cuyos hilos mueve el PSOE sin ningún tipo de decoro. La Escuela Feminista Rosario de Acuña celebrada la semana pasada en Gijón ha sido un buen ejemplo de lo expuesto: una mesa integrada casi totalmente por militantes y cargos de este partido. No me extenderé en esta columna en desglosar punto por punto las faltas de rigor académico de estas jornadas, ya que la misma cantinela de siempre ya la he explicado y resumido en trabajos en este y otros portales. Ahora lo preciso es denunciar el odio transmisógino en nuestras filas, y exigir una rendición de cuentas a quienes, vendiéndose como frente de vanguardia, ahora solamente representan palos en las ruedas para el movimiento con su discurso biologicista calcado al “los niños tienen pene y las niñas vagina” de HazteOír.

No se explica que personas con la formación en Filosofía de Amelia Valcárcel o de su discípula Alicia Miyares carguen contra un colectivo especialmente proletarizado y marginalizado como lo son las mujeres trans. A lo largo de sus intervenciones, plantean la transexualidad como una moda, ya que subyace su idea de que realmente se tratan de hombres con vestido a quienes califican constantemente de “tíos” o de “actores del género”.

Tampoco se explica que catedráticas mencionen la teoría queer no para hacer crítica constructiva, sino para verter mentiras acerca de esta como que, en palabras de Miyares, “vindica sexualidades extremas como algo pertinente como la pedofilia”, para posteriormente plantear a las personas trans como un producto de esta teoría. La asociación de la pedofilia con el colectivo LGTB para estigmatizarnos es algo que cualquiera con un mínimo de memoria histórica es capaz de señalar con repugnancia y que va mucho más allá de un error de interpretación de una simple teoría o una diferencia de opinión, pero en este gallinero primaba sobre cualquier principio democrático el vómito de odio y de chistes ofensivos acerca de “penes femeninos”, “sexadores de pollos” o “mujeres sin vagina”.

Esta tergiversación de los estudios sobre identidad sexual se hace palpable también en la intervención de Ángeles Álvarez, exdiputada del PSOE, que confunde con mala fe la transexualidad con la inconformidad de género o le da a dicha identidad “un significado vivencial y optativo” en base a una interpretación perversa de los diversos proyectos de ley de identidad de género en la que ignora deliberadamente qué dice la evidencia científica al respecto. Pero lo más sangrante resultó su justificación del bloqueo a la Ley Trans Estatal, impulsada por Podemos de la que en tanto que portavoz de la Comisión de Igualdad del Congreso ella misma fue artífice. Ante este proyecto de ley que proponía reformas que son cuestión de vida o muerte para el colectivo trans, ya había alegado frivolidades como “no podemos estar cambiando cada cinco minutos la identidad”. Y en el espectáculo bochornoso de la semana pasada volvió a banalizar con necedades como “cuidado, pueden darse casos de que haya hombres que se cambien el género para entrar en listas de paridad”, todas ellas aliñadas con el mismo tipo de bromitas de puro y carajillo.

Hace un año muchas pensarían que lo TERF [siglas en inglés de feminismo radical transexcluyente] se limitaba a las redes sociales. Pero en estas ponencias pagadas con dinero público y con el beneplácito de las instituciones se ha asistido al traslado del odio vertido en Twitter a las diapositivas, en las que Anna Prats, una de las mayores divulgadoras de la transmisoginia en la red, exponía a través de capturas a sus víctimas como trofeos de caza, y continuaba con la difamación y el ciclo de violencia ante los aplausos extasiados y los chascarrillos groseros de un público de filofascistas con ínfulas de revolucionarias. Todo para ya de vuelta a las redes poder victimizarse ante la posible denuncia por delitos de odio, apelando al miedo a hablar, creyéndose una antisistema cuando realmente ha ocupado ese púlpito bajo el ala del poder del partido de los GAL, la OTAN y el artículo 155.

El PSOE ha logrado fagocitar a la Academia y al movimiento feminista, y ha para ello alentado la transfobia en un contexto histórico en el que el fascismo ha repuntado, con exactamente el mismo mensaje biologicista y con las mismas técnicas de manipulación mediática y de los aportes académicos que aplica la extrema derecha. Sin darnos cuenta, este partido al que parece encantarle jugar con fuego con tal de instrumentalizar y controlar los movimientos sociales ha potenciado que cale el discurso fascista en nuestras filas. El verdadero caballo de Troya son precisamente quienes buscan enemigas ficticias para echar tierra por encima de las verdaderas demandas del movimiento feminista: la emancipación de las racializadas, de las discapacitadas, de las sáficas, de las trans. En definitiva, la emancipación de las proletarias, no de aquellas que han atravesado el techo de cristal y buscan mantener su nicho de poder ni de las que venderían hasta a su madre para conseguirlo. Canalizar el discurso de odio no ha sido sino la estrategia para dividir el movimiento feminista y vaciarlo de espíritu crítico hacia las instituciones burguesas y en particular, hacia las cuestiones de género en las que el PSOE se ha mostrado ineficaz, como la falta de dotación de recursos para la aplicación efectiva de la Ley Integral de Violencia de Género. Todo esto sin perjuicio de abanderarse como feministas con fines electoralistas.

No nos excedemos al tachar de ingenuas a aquellas personas que creían que este fenómeno se circunscribía a las redes sociales y a la crueldad que permite el anonimato, pero al fin y al cabo, tras esos perfiles hay personas con su ideología y, sobre todo, con sus conflictos de interés y su ansia de poder. Y por esto mismo tampoco nos excedemos si llamamos colaboracionistas a todas aquellas que callaron y miraron para otro lado, sabiendo perfectamente a quién estaban difundiendo, con quién estaban colaborando, a quiénes se estaban absteniendo de fiscalizar. Sea miedo, indiferencia, interés arribista o silenciosa aprobación, sólo esperamos que pese sobre su conciencia el resto de sus vidas. Las que verdaderamente vamos contra el sistema patriarcal y capitalista lo tenemos claro: estamos #HastaElCoñoDeTransfobia.

domingo, 7 de julio de 2019

#hemeroteca #transfobia | Machirulas del feminismo

Imagen: Wikipedia / Arakis y Amelia Valcárcel en las Jornadas 'feministas' de Gijón
Machirulas del feminismo.
Lo que de verdad les importa no es el feminismo, sino cómo diferenciarse del feminismo popular que se visualizó el 8M de 2018 para poder seguir defendiendo su parcela de diferencia.
Raúl Solís | La Voz del Sur, 2019-07-07
https://www.lavozdelsur.es/machirulas-del-feminismo/

Estos días se ha celebrado en Gijón un encuentro feminista que ha terminado creando una gran polémica por el alto contenido de odio vertido hacia las mujeres trans. Detrás de la Escuela Feminista Rosario Acuña y de la transfobia en nombre del feminismo, corriente que cada vez tiene más visibilidad, están las feministas institucionalizadas vinculadas al PSOE.

La fundadora de esta escuela, la filósofa feminista Amelia Valcárcel, que en su día fue consejera de Cultura del Gobierno de Asturias y ahora es miembro del Consejo de Estado; Alicia Miyares es también una destacada militante feminista dentro de las filas del PSOE; la exdiputada en el Congreso y exconcejala en el Ayuntamiento de Madrid Ángeles Álvarez fue quien bloqueó la Ley de Igualdad LGTBI en la pasada legislatura porque se opone frontalmente a que la identidad de género ocupe espacio en la legislación. Ni más ni menos que como Vox.

Este feminismo transfóbico mezcla, en su delirio, el hecho trans con la defensa de los vientres de alquiler y la prostitución y, en un salto mortal, consideran que las mujeres trans van en contra de la abolición del género que ellas dicen defender. Si eres trans, automáticamente defiendes la regulación de la prostitución y los vientres de alquiler. Así lo ha decretado el dogma y sectarismo de esta corriente.

El problema de estas feministas es que, aunque apelan a la filosofía clásica del feminismo para justificar su ideología excluyente, no tienen ni idea más allá de los dogmas aprendidos, no conocen a una sola mujer trans y no les interesa en absoluto sentarse delante de alguna, conocerla y darse cuenta de que viven de prejuicios irracionales y de que se alimentan de noticias falsas como que un hombre en México se hizo mujer para integrar las listas electorales de un partido y romper la paridad. Este es el nivel, aunque no os lo creáis.

Las feministas transfóbicas critican que las personas trans conviertan el género en una categoría identitaria en lugar de analítica, pero ellas, en el fondo están planteando un conflicto identitario. Las TERF (feministas trans-excluyentes) son feministas institucionalizadas, que han vivido y viven del género y que encuentran en el feminismo lo que les da soporte vital como activistas, intelectuales, políticas o en la academia, pero tienen las santas narices de censurar a las personas trans porque son identitarias.

A las TERF, lo que de verdad les importa no es el feminismo, sino cómo diferenciarse del feminismo popular que se visualizó el 8M de 2018 para poder seguir defendiendo su parcela de diferencia (identidad) dentro de un universo donde ellas ya no son las únicas, como sí lo eran hace unos años.

Podríamos decir que estas TERF se dedican ahora a odiar a las mujeres trans porque piensan que es lo que les puede seguir haciendo diferentes, lo que las diferenciará de esas “niñatas jóvenes que no se han leído a Simone de Beauvoir y van de feministas”. Lo pongo entrecomillado porque es así como piensan de las jóvenes que se han sumado al feminismo en los últimos años.

Más o menos, vienen a pensar que antes eran pocas pero al menos estaban unidas. Sería deseable que el PSOE, partido con un fuerte compromiso por la igualdad, tome cartas en el asunto y no permita que en su interior se esté gestando una ideología de odio que enfrente al movimiento feminista con el LGTB.

Sería también maravilloso que reconocidas feministas fueran tajantes y se posicionaran nítidamente en contra de este feminismo odioso que a quien hará realmente daño será al movimiento feminista. En realidad, lo ideal sería que estas feministas transfóbicas dejaran de encontrar espacios y dinero público, como el que les ha cedido el Ayuntamiento de Gijón, para afirmar que “las activistas trans son tíos”, reírse de una operación de cambio de sexo o difundir ‘fake news’ que den algo de sostén a su odio irracional contra las personas trans.

sábado, 16 de febrero de 2019

#hemeroteca #gestacionsubrogada | El Gobierno rectifica en 24 horas sobre los vientres de alquiler

Imagen: El País / Protesta de RECAV
El Gobierno rectifica en 24 horas sobre los vientres de alquiler.
Justicia elimina las facilidades anunciadas para inscribir a los niños y avisa que perseguirá a las agencias que ofrecen este servicio en España.
Pilar Álvarez | El País, 2019-02-16
https://elpais.com/sociedad/2019/02/16/actualidad/1550334196_511235.html

El Ministerio de Justicia da marcha atrás en apenas 24 horas y anuncia que dejará sin efecto la instrucción que este viernes envió la Dirección General de Registros y del Notariado (DGRN) —que depende de ese mismo ministerio— a los registros consulares. En ella se abría la puerta a la inscripción de niños nacidos por vientres de alquiler en el extranjero mediante la presentación de una prueba de ADN que certificara la paternidad o maternidad de uno de los progenitores.

El Gobierno recuerda con esta rectificación que los vientres de alquiler están prohibidos en España. Los cambios llegan después de que esta semana se abriera una crisis en Kiev. Un grupo de parejas españolas iniciaron una protesta frente al Consulado. Les fue denegada la inscripción de los menores nacidos mediante vientres de alquiler, que supone que una mujer gesta durante nueve meses a un menor y cede la maternidad y paternidad a terceros. En Ucrania esta práctica si es legal en el caso de parejas heterosexuales casadas; y es uno de los destinos a los que más recurren las familias españolas junto con Estados Unidos, donde el coste de todo el proceso puede llegar a ser más del doble (120.000 euros frente a 60.000).

El Ministerio de Justicia da marcha atrás en apenas 24 horas y anuncia que dejará sin efecto la instrucción que este viernes envió la Dirección General de Registros y del Notariado (DGRN) —que depende de ese mismo ministerio— a los registros consulares. En ella se abría la puerta a la inscripción de niños nacidos por vientres de alquiler en el extranjero mediante la presentación de una prueba de ADN que certificara la paternidad o maternidad de uno de los progenitores.

El Gobierno recuerda con esta rectificación que los vientres de alquiler están prohibidos en España. Los cambios llegan después de que esta semana se abriera una crisis en Kiev. Un grupo de parejas españolas iniciaron una protesta frente al Consulado. Les fue denegada la inscripción de los menores nacidos mediante vientres de alquiler, que supone que una mujer gesta durante nueve meses a un menor y cede la maternidad y paternidad a terceros. En Ucrania esta práctica si es legal en el caso de parejas heterosexuales casadas; y es uno de los destinos a los que más recurren las familias españolas junto con Estados Unidos, donde el coste de todo el proceso puede llegar a ser más del doble (120.000 euros frente a 60.000).

Este sábado, colectivos y asociaciones contrarias a los vientres de alquiler califican esta marcha atrás del Ejecutivo como "un éxito". La filósofa y portavoz de No Somos Vasijas Alicia Miyares recuerda que durante las últimas 24 horas "las mujeres contrarias a esto" han estado "muy activas": "Si lo que se dijo ayer [por el viernes] salía adelante suponía el retorno a una época arcaica donde lo único que importaba era el material genético del varón, que se ponía frente a los de las mujeres y los menores". Ahora, para Miyares falta "la contraorden a embajadas y consulados". "Que no quede en un mero maquillaje", reclama.

Marcos Jornet es presidente de la asociación Son Nuestros Hijos, que engloba a familias que han recurrido a esta práctica, denominada también gestación subrogada. Considera que este nuevo giro supone "una contradicción y cargarse la seguridad jurídica que daba la nueva instrucción". Jornet señala el documento "lo único que hacía era regular los aspectos procedimentales para inscribir conforme a la ley de reproducción asistida, por lo que con instrucción o sin ella van a tener que inscribir a los menores".

La citada prueba de ADN, que hasta ahora no está recogida en la normativa, se admitía no obstante en la Embajada de España en Kiev hasta el pasado julio. Supone que un laboratorio español debía certificar que el menor compartía material genético de uno o los dos integrantes de la pareja española. La instrucción vigente hasta ahora, publicada en 2010, solo contempla la inscripción de los bebés tras conseguir un acta judicial de la filiación. Es un documento que se puede obtener en Estados Unidos y otros destinos como Canadá pero no en el caso de Ucrania, donde hasta ahora los funcionarios han tenido que ir buscando alternativas.

El Ministerio de Justicia ha anunciado en una nota que se compromete a perseguir a las agencias y establecimientos que ofrecen estos servicios y que se lucran conduciendo a cientos de parejas a procrear en terceros países mediante esta actividad ilegal. Todo ello, añaden, sin perjuicio de dar solución a las situaciones de hecho que se hayan creado atendiendo al interés superior del menor.

El anuncio de que perseguirán a las agencias que se lucren lo recomendó el pasado noviembre en un informe un grupo de expertos en la comisión de Igualdad del PSOE. El Ejecutivo ha apurado para lanzar ese compromiso. Llega un día después de que el presidente Pedro Sánchez anunciara la fecha para unas nuevas elecciones generales el próximo 28 de abril. Y ocho meses más tarde de que la vicepresidenta y ministra de Igualdad, Carmen Calvo, declarara que los vientres de alquiler "son la utilización de los cuerpos de las mujeres más jóvenes".

Ante la crisis de Ucrania, con familias que llevan desde diciembre pendientes de inscribir a los menores, el Ministerio de Exteriores remitió el viernes a embajadas y consulados un documento de 20 páginas en el que se ampliaban los criterios para el registro de estos menores, firmado por el director general de los Registros y el Notariado, Pedro Garrido Chamorro. Un portavoz de este ministerio aseguró el viernes que la nueva instrucción, que aún no se ha publicado en el Boletín Oficial del Estado, era ya de obligado cumplimiento en los registros consulares y sustituía a la anterior de 2010. La vía que se abrió en 2010, tras aprobar la Dirección de Registros y Notariado una instrucción basada en el interés superior del menor y que los colectivos feministas califican como “una puerta de atrás” para legalizar de facto los vientres de alquiler en España.

El texto admitía las pruebas de ADN como preceptivas, tras la última crisis vivida en Ucrania, donde varias familias han quedado atrapadas sin poder inscribir a estos bebés y volver a España con ellos. El 13 de febrero, iniciaron una protesta porque sus solicitudes fueron rechazadas. Exteriores se habían puesto ya en contacto con cinco parejas españolas para informarles sobre cómo “revisar esos expedientes” en base a la nueva instrucción que ya no vale."En apenas unos días han cambiado cuatro veces de versión y les han dicho cuatro cosas diferentes", lamenta Ana Miramontes, abogada experta en esta práctica y asesora de Son Nuestros Hijos. "Han tenido una actitud errática y sin criterio. Espero que les den una solución urgente tras meses de espera", añade. Las familias anuncian nuevas movilizaciones.