Mostrando entradas con la etiqueta Marta Sanz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marta Sanz. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de agosto de 2018

#hemeroteca #violencia #machismo | Violencia

Imagen: El País
Violencia.
También se agrede el cuerpo de las mujeres cuando no existe conciliación real ni reparto equitativo de las tareas domésticas.
Marta Sanz | El País, 2018-08-13
https://elpais.com/elpais/2018/08/07/opinion/1533644543_683661.html

La violencia contra el cuerpo de las mujeres, contra ese cuerpo en el que se encarna nuestro espíritu, voluntad, carácter, ideología, deseo, conocimiento, se expresa en el no me gusta que en los toros te pongas la minifalda, tápate o destápate, en la necesidad de reivindicar el ‘no es no’ y en la ‘objetualización’ de la carne de una mujer ‘patchwork’ troceada hasta quedar reducida al fetiche de una cabellera o a pierna estilizada por un tacón de aguja. Son violencia los insultos a una presentadora que lleva “demasiado” escote y la interpretación del cuerpo femenino como suciedad, vergüenza y pecado. Constituye una agresión, a menudo autoinfligida, exigir vaginas y pubis eternamente infantiles, elegancia innata, un empoderamiento —ay— proporcional a la turgencia del muslo. Es violencia que el cuerpo de las mujeres se contracture hasta ser solo metonimia del útero, santuario, vientre de alquiler y, en esa contractura, las mujeres pobres y desfavorecidas sean las más vulnerables. Se ejerce violencia cuando se penaliza a la mujer que es no madre y se culpa a la que lo es por el hecho de serlo demasiado. Desde distintas posiciones, se practican violencias contra nuestros cuerpos infantiles, púberes, jóvenes, adultos, menopáusicos, viejos.

Pero no olvidemos que también se ejerce violencia contra el cuerpo de las mujeres cuando no existe conciliación real ni reparto equitativo de las tareas domésticas; cuando hay trabajos que no se consideran trabajos y no se pagan; cuando se penaliza salarialmente la hipótesis de maternidad, crianza y cuidados, y se patologiza cualquier actitud contestataria de las mujeres; cuando ni la letra de la ley ni su aplicación son genéricamente desinteresadas y se juzga a las víctimas. Sobre todo, pesa la violencia sobre nuestro cuerpo, hasta enfermarnos, cuando la brecha salarial roza el 30% y aproximadamente tres millones de mujeres no llegan al salario mínimo. Según la encuesta de población activa de finales de 2017, casi una de cada cuatro mujeres ocupadas trabajaba con un contrato a tiempo parcial sin que ellas lo deseasen; a partir de los treinta años el sueldo de los hombres aumenta de forma constante y el de las mujeres no: en torno a los 55, la brecha salarial entre trabajadoras y trabajadores alcanza el 37%. Eso es violencia. La tasa de temporalidad, el trabajo a tiempo parcial, el paro, el paro de larga duración, la inactividad, el riesgo de empobrecimiento y exclusión indican que nuestra situación es peor que la de los trabajadores varones. La violencia económica, la violencia estructural, se desarrolla en paralelo a la violencia machista contra el cuerpo femenino. Diferenciar las violencias, como si no fuesen la misma, juega en nuestra contra.

domingo, 7 de enero de 2018

#hmeroteca #libros #literatura | El morbo literario de los tríos

Imagen: El Diario / Ilustración del Kamasutra
El morbo literario de los tríos.
Un libro reúne relatos de 11 escritores españoles y latinoamericanos sobre distintas relaciones entre tres personajes.
Miguel Ángel Villena | El Diario, 2018-01-07
http://www.eldiario.es/cultura/libros/morbo-literario-trios_0_726177645.html

La frase "no hay dos sin tres" llevó a la autora y editora mexicana Paola Tinoco (México DF, 1974) a proponer un libro de relatos con historias de tríos. A pesar de que el enfoque era absolutamente abierto a cualquier tipo de narración, la mayoría de escritores que acaba de publicar en ‘Tríos’ (Anagrama) ha optado por cuentos con un fondo amoroso o erótico. Así, no cabe duda de que un cierto morbo literario alimenta las historias a tres bandas, desde las novelas clásicas hasta hoy mismo. De hecho, Tinoco señala en el prólogo de ‘Tríos’: "Fue difícil quitar de la cabeza de 11 escritores, de distintos países y edades, una imagen erótica de la palabra trío al hablar de este libro cuando era apenas un bosquejo. Al que no le brillaban los ojos, le brotaba una sonrisa".

Sus protagonistas representan un mosaico muy variado de personajes, desde adolescentes a ancianos; sus opciones sexuales abarcan todo tipo de variantes; y los desenlaces de los relatos oscilan desde la tragedia a la desenfadada ironía o a la moraleja. Pero es incuestionable que el factor amoroso, con sus dosis de engaños, celos o transgresiones, planea sobre estos cuentos que llevan la firma de cuatro autores españoles (Sara Mesa, Luisgé Martín, Andrés Barba y Marta Sanz), cinco mexicanos (Juan Villoro, Eduardo Antonio Parra, Yuri Herrera, Mariana H y Alberto Chimal), una chilena (Isabel Mellado) y un venezolano (Alberto Barrera). Aunque nacidos casi todos ellos entre las décadas de los sesenta y los setenta, sus trayectorias y estilos literarios resultan muy diversos y esta circunstancia contribuye a crear un libro con multitud de prismas y miradas sobre el tema.

Cultivador tanto del género de relatos como de la novela desde hace años, Luisgé Martín (Madrid, 1962) afirma a eldiario_es que "todavía conservamos muchas reminiscencias de la idea del ‘menage a trois’ cuando hablamos de tríos" y añade: "Los lados de un triángulo, siempre aleatorios, ofrecen mucho juego literario porque permiten escoger muchas combinaciones".

Martín confiesa que en su relato, titulado’ Isósceles’, "se echó al monte" como en la mayoría de su obra con un relato descarnado y dramático donde el personaje principal encarna una atormentada bisexualidad. "Nunca creí en la bisexualidad, pero al final me vi construyendo un personaje bisexual".

Este escritor madrileño, que ha publicado recientemente ‘El amor del revés’, un libro autobiográfico, está convencido de que las posibilidades narrativas de los tríos arrancan de la identificación de las parejas con la normalidad, con un supuesto equilibrio. "En cuanto entra un tercero en discordia", explica, "pone en peligro los estatus convencionales".

En esa misma línea, Marta Sanz (Madrid, 1967) argumenta que los tríos albergan "un elemento subversivo y transgresor de las relaciones de poder en el ámbito afectivo".

Resulta cierto que esas actitudes servirían también para triángulos de padre, madre e hijo único o para relaciones entre tres hermanos o para un trío de amigos, aunque de todos modos parece que el erotismo añade juego literario a las historias literarias o cinematográficas.

A la hora de pensar en triángulos están en la mente de cualquier aficionado a la cultura una películas maestra de François Truffaut como ‘Jules et Jim’; la novela cumbre de Ernesto Sábato, ‘El túnel’; la clásica ‘Vértigo’, de Alfred Hitchcock, o ‘El talento de Mr. Ripley’, de Patricia Highsmith. Sin olvidar el brillante y aclamado trío teatral de Arte, de Jasmina Reza, una pieza sobre la amistad. "En todas estas obras", subraya Marta Sanz, profesora también además de escritora, "encontramos una intriga sobre qué personaje acabará finalmente haciéndose con el poder en esas relaciones de triángulo".

En su relato ‘Carita de Jeanne Moreau’ (un guiño precisamente a ‘Jules et Jim’) esta autora apuesta por una trama por donde desfilan relaciones entre mujeres, entre amantes de diferentes edades y, en definitiva, amores en los que hay que superar distancias imposibles. La cobardía para romper con las normas, para transgredir, impregna este relato en el que Marta Sanz reivindica asimismo la posibilidad de "los amores tranquilos".

Sara Mesa, nacida en Madrid en 1976 pero crecida y formada en Sevilla, donde vive, reconoce que se siente cómoda con el formato del relato o de la novela breve. "Cuando se trata de un encargo como en 'Tríos'", comenta, "intento llevar la propuesta a mi terreno, a mi estilo literario. Tengo que decir que la mayoría de mis novelas son cortas y me gusta la brevedad".

Convencida de que existe una producción de calidad en el género del relato, tanto en España como en América Latina, opina Sara Mesa que la literatura se nutre de los conflictos y en esa medida "los tríos siempre rompen con la normalidad establecida". Esa tercera pata de una historia que tantas veces busca el lector la ha centrado esta autora en un relato donde dos adolescentes se disputan las atenciones de un monitor en un campamento de verano. Para ilustrar que un cuento suele girar alrededor de una única escena, Sara Mesa define ‘Escarabajos’, el título de su relato, "a partir de una niña que espera fuera de un dispensario a que se resuelva una situación entre su amiga adolescente y un hombre adulto".

Acostumbrados a saltar de un género a otro en una época en que las fronteras de la creación se vuelven cada día más difusas, los 11 autores de ‘Tríos’ han transitado por la novela, el cuento, la poesía, el periodismo o el ensayo. Pero estos recorridos literarios discurren por caminos muy diversos en cada autor.

De esta manera mientras Luisgé Martín define un relato como "algo que cae del cielo" y la novela como "una operación de cavar la tierra"; Marta Sanz confiesa que las historias cortas la inclinan más a escribir poesía en lugar de un relato breve y Sara Mesa explica que se deja llevar por la narración para adivinar al final si se trata de una novela corta o de un cuento.

En cualquier caso, todos ellos recogieron el guante que les lanzó Paola Tinoco para participar en un libro sobre las infinitas posibilidades de los tríos. Amorosos especialmente.

miércoles, 12 de octubre de 2016

#hemeroteca #libros #mujeres | Marta Sanz: "La igualdad sexual todavía es una ilusión"

Imagen: El Mundo / Marta Sanz
Marta Sanz: "La igualdad sexual todavía es una ilusión".
La escritora publica ‘Éramos mujeres jóvenes’ (Fundación José Manuel Lara), un ensayo que propone una aproximación subjetiva a los prejuicios y tabúes que rodearon los usos amorosos del posfranquismo y la democracia.
Andrés Seoane | El Cultural, El Mundo, 2016-10-12
http://www.elcultural.com/noticias/letras/Marta-Sanz-La-igualdad-sexual-todavia-es-una-ilusion/9940

‘Éramos mujeres jóvenes. Una educación sentimental de la Transición española’ reitera y confirma varios de los rasgos que funcionan como constantes irrenunciables en la literatura de Marta Sanz (Madrid, 1967), sea en forma de columna, novela o, como en este caso, ensayo. Elementos como el deseo de no excluir de sus historias el valor documental e incluso de subrayar su valor como reflejo de una época, el interés por escrutar los entresijos de las relaciones afectivas y familiares, la lucha contra los tabúes y las tergiversaciones de la realidad, o la reflexión sobre la mitología del amor romántico, la liberación de la mujer, o sobre la conversión del desnudo femenino en objeto de consumo; son aspectos destacados que se entrelazan en las páginas de este ensayo cuyo objetivo último es desvelar los prejuicios y tabúes que rodearon los usos amorosos del posfranquismo y la democracia. "Conceder la palabra a las mujeres es un acto de justicia que repara el silencio y la invisibilidad", afirma la escritora en el libro.

En este sentido, Sanz reconoce que el texto, propuesto a la escritora por la Fundación José Manuel Lara, es deudor y "continuación" del libro 'Usos amorosos de la postguerra española', de Carmen Martín Gaite, a la vez que asegura que entronca con la raíz que han seguido muchos de sus trabajos. "Muchos temas presentes aquí ya los trato en 'La lección de anatomía', un libro netamente autobiográfico, o en 'Daniela Astor y la caja negra', donde ya exploro todo el contexto de esta época". Esta obra sería el paso siguiente, donde aprovechando el componente subjetivo que se presupone al ensayo, la autora aprovecha para realizar un "ejercicio de introspección autocrítica" a fin de desdecir o de matizar muchos de los lugares comunes que siguen asociados a la vida sentimental de las mujeres. "Escribo motivada en gran medida por mis propia dudas, dudas sobre mi papel como mujer. De la infinidad de preguntas que surgen sobre esa reflexión surgen la mayor parte de mis novelas y este ensayo".

Pero como demuestra el propio volumen, sus dudas no son tan suyas. Sanz intercala la evocación de sus propias vivencias con las de varias mujeres más o menos coetáneas, sus "corifeas", que a través de un cuestionario, comparten con la autora su experiencia, sus referentes culturales, sus deseos, sus descubrimientos o sus decepciones desde la adolescencia a la edad madura; en definitiva, su posicionamiento ideológico sentimental. "Inicialmente pensé plantear el libro como un relato de experiencias personales en el que el componente autobiográfico se relacionase con el contexto, con el cambio de época", explica. "Sin embargo, me di cuenta de que esa perspectiva era demasiado limitada y decidí completarla con reportajes, noticias, estadísticas y, lo más importante de todo, con la mirada de otras mujeres nacidas entre finales de la década de los cincuenta y mediados de la década de los setenta".

Este experimento casi sociológico ha sido fuente de sorpresas para la autora, fuertemente impresionada por las ganas que las participantes tenían de contar sus historias, de fulminar tabúes. "Eso demuestra la necesidad de un libro como este, que desmitifica algunos tópicos y dota de nuevos significados algunos conceptos sobre los que habíamos dejado de pensar. Con qué palabras rellenamos el amor, una sexualidad satisfactoria, qué significa el miedo a la soledad o al envejecimiento..." La propia Sanz reconoce por ejemplo, que "uno de mis mayores miedos es la soledad. Tengo miedo de morirme vieja y sola". Aunque asegura que "esto tiene que ver con la condición humana en general, no con la sexual".

Mientras escribía el ensayo, la autora reconoce que se dio cuenta de lo difícil que es deslindar ciertos comportamientos eróticos universales de ciertos comportamientos locales e históricamente condicionados. De lo difícil que es tomar la decisión de si ciertas conductas eróticas son el resultado de la edad o del hecho de vivir en un determinado periodo de la historia, o de las dos cosas a la vez. Por ello asegura que "no me interesaba hablar de la esencia femenina, algo que nace de una mirada masculina, sino de las mujeres, y ver que dentro de esa pluralidad existe un componente biológico y otro de tipo histórico social, político y cultural que nos hace iguales y a la vez diferentes a nuestras madres e hijas". Como resultado, ha trazado a través de estos cuestionarios una suerte de hilo conector entre la generación encuestada, las anteriores y las siguientes.

Porque asegura Sanz que muchas de las mujeres con las que ha hablado no ven que sus hijas sean más abiertas y libres que ellas. "Tengo la sensación de que estábamos encorsetadas en el franquismo, en tópicos como que la sexualidad femenina era sucia y peligrosa, pero ahora lo estamos en otros corsés, en nuestras exigencias y obligaciones desmedidas en la sociedad actual". Exigencias que se multiplican en el mundo de hoy donde la mujer debe ser exitosa en todos los ámbitos. "Si hay un adjetivo que nos pueda definir es sobreexplotadas, queremos a cumplir los cánones a todos los niveles, familiar, laboral, sexual... y eso es imposible y agotador". Lo cual aduce, es síntoma de que todavía no se ha conseguido a nivel social la tan cacareada igualdad. "Yo viví la fantasía, como muchas mujeres en este país, de que verdaderamente habíamos conseguido la igualdad y, a medida que me he ido haciendo mayor, me he ido dado cuenta de lo equivocada que estaba y de lo ingenua que era. Y de cómo aquella ilusión de igualdad y de libertad era absolutamente ilusoria y fantasmagórica". Este tipo de reflexiones, surgidas de temas como la educación sexual, el miedo a la soledad, las vulnerabilidades, las fortalezas impostadas, el mito del amor romántico, las relaciones entre madres e hijas, la influencia de los modelos culturales... y hasta el uso de las nuevas aplicaciones para ligar se trenzan en esta obra, mezcla de documentado reportaje y cruda memoria personal, que aborda con gran humor y un discurso reivindicativo temas convencionales de forma no convencional, con espíritu autocrítico y nada complaciente y que huye de los tópicos y de los nuevos dogmas del feminismo contemporáneo para arrojar algo más de luz sobre la formación de la identidad femenina y su relación con su entorno social.

martes, 11 de octubre de 2016

#libros #mujeres #historia | Éramos mujeres jóvenes : una educación sentimental de la transición española

Éramos mujeres jóvenes : una educación sentimental de la transición española / Marta Sanz.
Sevilla : Fundación José Manuel Lara, 2016 [10-11].
ISBN 9788415673262 / 20 €

/ ES / ENS
/ Historia – Siglo XX / Mujeres / Mujeres – Conducta sexual / Mujeres – Historia / Prejuicios / Relaciones amorosas / Tabúes / Transición

Una aproximación a los prejuicios y los tabúes que rodean los usos amorosos del postfranquismo y la democracia. Entre el ensayo, la memoria personal y el reportaje, este libro propone una aproximación subjetiva a los prejuicios y los tabúes que rodean los usos amorosos del postfranquismo y la democracia, a fin de desdecir o de matizar muchos de los lugares comunes que siguen asociados a las relaciones afectivas o sexuales desde la perspectiva de las mujeres. Para describir un recorrido que se aleja por igual del mito del amor romántico y de la auto-explotación comercial impuesta por el neoliberalismo, Marta Sanz ha alternado la evocación de las propias vivencias con las de un grupo de amigas más o menos coetáneas, suscorifeas, nacidas entre finales de la década de los cincuenta y comienzos de la de los setenta, que comparten con la autora su experiencia, sus referentes culturales, sus deseos, sus descubrimientos o sus decepciones desde la adolescencia a la edad madura. Lúcido, comprometido y bienhumorado, el conjunto traza un revelador autorretrato generacional en torno a cuestiones que rara vez trascienden las conversaciones íntimas.

DOCUMENTACIÓN
Marta Sanz: "La igualdad sexual todavía es una ilusión".

La escritora publica ‘Éramos mujeres jóvenes’ (Fundación José Manuel Lara), un ensayo que propone una aproximación subjetiva a los prejuicios y tabúes que rodearon los usos amorosos del posfranquismo y la democracia.
Andrés Seoane | El Cultural, El Mundo, 2016-10-12
http://www.elcultural.com/noticias/letras/Marta-Sanz-La-igualdad-sexual-todavia-es-una-ilusion/9940
‘Éramos mujeres jóvenes’: Marta Sanz describe los usos amorosos del postfranquismo.
La autora de ‘Lección de anatomía’ publica un relato híbrido entre el ensayo, las memorias y el reportaje sobre los usos amorosos de la mujer en el Post-Franquismo y los primeros años de Democracia. "No es un libro prescriptivo, sino descriptivo", asegura la autora, "una muestra de cómo es la mujer hoy, que invita a que seamos felices, ya sea con una pareja toda la vida o follando con muchas. No hay nada punible ni censurable aquí".
Amalia Bulnes | El Diario, 2016-10-11
http://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/Marta-Sanz-desmonta-feminismo-jovenes_0_568344181.html