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miércoles, 22 de febrero de 2017

#hemeroteca #homofobia #cine | Cine gay en Uganda, un papel de riesgo

Imagen: El Independiente / Hassan Kamoga en Bilbao
Cine gay en Uganda, un papel de riesgo.
Mikel Segovia | El Independiente, 2017-02-22

http://www.elindependiente.com/tendencias/2017/02/22/cine-gay-en-uganda/

En Uganda la vida no es fácil. No lo es en la mayor parte del continente. En África la subsistencia se ha convertido para millones de personas en el estado natural de las cosas. Pero en este pequeño país centroafricano la asfixia la provoca el régimen del presidente Yoweri Museveni, más de tres décadas en el poder tras liderar un golpe militar. En Uganda la falta de libertad no la genera sólo la miseria. La ideología y la religión, especialmente, también cumplen su parte; la propia y la importada. Durante siglos las 52 tribus del país convivían, con sus más y sus menos, pero con suficiente armonía y respeto. Como en otros muchos casos, de nuevo el hombre blanco sembró la semilla y la fractura y el necesitado y autoritario dirigente le secundó. En este caso, el fruto plantado en la sociedad ugandesa fue el odio al homosexual.

Hace medio siglo apenas había documentados agresiones contra este colectivo. Hoy, Uganda se ha convertido en uno de los lugares más peligrosos para declararse abiertamente gay. Es un amor clandestino, castigado con la cárcel y la reprobación pública. Incluso con la delación en los medios de comunicación que no dudan en ocasiones en publicar listas de personas homosexuales para exponerlas al repudio público. Y por muy poco, ser gay o lesbiana no está castigado con la cadena perpetua y la pena de muerte. Lo contemplaba una ley que no prosperó gracias a la presión internacional.

Pero como en todas las dictaduras, siempre hay personas dispuestas a alzar la voz, a asumir el riesgo para denunciar una injusticia. Incluso aunque ello suponga poner en peligro su propia vida. Es el caso de Hassan Kamoga, un joven director de cine ugandés que ha decidido convertir el cine en la herramienta de denuncia más eficaz para cambiar la situación del colectivo LGTB en su país. Hassan se encuentra estos días en Bilbao, donde el 14º Festival Internacional de Ciencias y Artes Escénicas Gasylesbotrans le premiará por su labor en apoyo a este colectivo.

Un festival bajo amenaza policial
Hassan decidió el año pasado dejar atrás la clandestinidad y el silencio. Optó por arrojar luz a una realidad que según las cifras oficiales engloba a cerca de 500.000 ugandeses pero que, según sus cálculos, la comunidad homosexual de un país con 37 millones de habitantes debe ser mucho mayor. Lo hizo organizando el Festival Queer Kampala donde logró que se exhibieran hasta 29 obras audiovisuales, nueve de ellas africanas, con temática homosexual. La muestra se tuvo que celebrar de modo clandestino y bajo el temor de una intervención masiva de la policía. Comenzó con apenas 150 asistentes en su primer día y concluyó, tres días después, con más de 800.

No fue nada sencillo. Las autoridades ugandesas no sólo les exigieron tasas disparatadas e inasumibles para poder celebrarlo, sino que les reclamaron nombres de asistentes, lugares de exhibición y una minuciosa información que no hizo sino disparar la alarma de posibles operaciones y detenciones. Tras facilitarles unas localizaciones ‘oficiales’, los organizadores optaron de modo secreto por modificarlas para poder celebrar el festival con suficientes medidas de seguridad. Cada día en un lugar diferente. El cambio obligó a establecer mecanismos de comunicación dentro del colectivo a través de redes sociales y con total discreción. “Muchos tenían miedo de que si acudían iban a ser detenidos”, asegura Hassan. Este año volverá a intentarlo. Trabaja ya para que en diciembre pueda ver la luz la segunda edición del festival y lo haga sin la presión de las autoridades.

No oculta su temor a ser arrestado y encarcelado, “pero el silencio no cambia las cosas”, recuerda. Por eso ha decidido dar la cara y lo hace sin ocultarse. Está convencido de que ser un personaje cada vez más conocido incluso le protege. “Nunca te arrestan por tu homosexualidad, saben que existe mucha presión internacional sobre esta cuestión y la camuflan con otro tipo de acusaciones”, apunta. En su caso, aún recuerda la razón de la última ocasión en la que fue detenido: “Iba de viaja a Nueva York y me dijeron que me detenían porque la fotografía de mi pasaporte no se correspondía con mi imagen actual, simplemente por eso”.

Un rechazo ‘importado’ por los evangelistas
En este contexto, miles de ugandeses han decidido abandonar el país y refugiarse en Reino Unido o en la vecina Kenia. La situación se complicó tras la última reelección en 2014 del ex guerrillero y presidente Museveni. Tres años antes la muerte a consecuencia de una paliza del militante homosexual David Kato, convertido hoy en un emblema de la lucha en favor de la libertad de orientación sexual en Uganda, había disparado la esperanza en el colectivo LGTB de que la presión internacional que le sucedió forzaría un cambio. No se produjo. Peor aún, el presidente Museveni intentó endurecer su posición y aprobó una ley anti homosexualidad, que contemplaba la cadena perpetua e incluso la pena de muerte en caso de reincidencia. La ley finalmente no salió adelante pero el Gobierno decidió rescatar del olvido la legislación aplicada en tempos de la colonia inglesa y que ya contemplaba, en los años 50, penas de hasta 14 años de cárcel por el delito de homosexualidad.

Hassan considera que el problema se agravó hace unas décadas, cuando la llegada “del hombre blanco” comenzó a cambiar la percepción de la homosexualidad en Uganda. “Cuando yo era pequeño la gente no hablaba de la homosexualidad. Nunca fue un problema en Uganda, no era un tema de debate”. Este director de cine asegura que la implantación de un movimiento de carácter religiosos, evangélico fundamentalmente, “que llegó de países como Estados Unidos y Canadá y Reino Unido con sus biblias a Uganda y con dinero” forzó el viraje de posiciones en la clase política hasta convertir el rechazo a la homosexualidad en una posición generalizada en la clase política.

Entre tanto, miles de ciudadanos ugandeses, como los de los otros 72 países en el mundo que castigan la homosexualidad, seguirán ocultándose. Escuchando con temor la radio por si les delatan, mirando de reojo la prensa por si le incluyen en una lista y esquivando a la policía por si les arresta bajo cualquier pretexto que oculte la verdadera razón. Hassan confía en que la presión internacional permita cambiar las cosas. Al igual que impidieron que se aplicará la dura ley que ideó Museveni, cree que la presión internacional “que es muy necesaria” hará que poco a poco la tolerancia se imponga “es un camino del que yo seguro no veré el final pero al menos aspiro a poner las bases”.

miércoles, 27 de enero de 2016

#hemeroteca #homofobia | Las minorías sexuales de Uganda luchan contra la persecución y reivindican el legado de Kato

Imagen: El Diario
Las minorías sexuales de Uganda luchan contra la persecución y reivindican el legado de Kato.
Cinco años después del asesinato del activista, el país continúa profundamente dividido por la cuestión de los derechos de los homosexuales. Las próximas elecciones presidenciales vuelven a poner sobre la mesa el tema de la polémica ley que permite condenar a los homosexuales a cadena perpetua o a la pena capital.
The Guardian · Traducción de Emma Reverter | El Diario, 2016-01-27
http://www.eldiario.es/theguardian/minorias-sexuales-Uganda-reivindican-Kato_0_478053174.html

El asesinato del conocido defensor de los derechos de los homosexuales, David Kato, que fue apaleado hasta la muerte hace cinco años, lejos de acabar con el movimiento de la comunidad LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales) lo ha reforzado, afirman sus simpatizantes.

Kato fue asesinado en su casa de Kampala en 2011, pocas semanas después de conseguir que un tribunal prohibiera al tabloide local Rolling Stone publicar los nombres, las fotografías y las direcciones de personas homosexuales y pedir abiertamente que fueran ejecutadas. Tres meses antes, Rolling Stone había publicado una fotografía de Kato en la portada, con el título: "Colguémoslos".

"La situación no ha cambiado mucho desde entonces pero el clima político es algo mejor que hace cinco años", indica Frank Mushiga, director ejecutivo de la organización Minorías Sexuales de Uganda y un gran amigo de Kato. "La situación es cambiante; un día todo está tranquilo y al siguiente se dan casos de violación, los políticos amenazan con impulsar una ley en contra de los homosexuales y los medios de comunicación publican artículos en contra de los gays":

Kato dedicó el último año de su vida a la lucha contra una polémica ley aprobada en Uganda que castiga las relaciones entre personas del mismo sexo con cadena perpetua y en algunos casos con la pena capital.

Sin embargo, a pesar de todos sus esfuerzos, la llamada ley "para matar a los gays" fue aprobada en febrero de 2015, tras lo cual aumentaron los ataques contra las minorías sexuales, con casos de violencia callejera, incendios de casas, desahucios, detenciones e intentos de linchamientos.

El Tribunal Constitucional de Uganda anuló la ley seis mes más tarde por motivos técnicos. Sin embargo, en 2014 se filtró el borrador de una nueva ley y todo parece indicar que el gobierno ugandés podría impulsar nuevas medidas legislativas para prohibir "la promoción" de la homosexualidad.

Si se aprueba, castigará la financiación de movimientos que promuevan "prácticas sexuales antinaturales" así como su "exhibición", con penas de siete años de cárcel. La lucha por los derechos de las minorías sexuales tiene una fuerte carga ideológica a lo largo y ancho del continente africano.

En la actualidad, el borrador parece estar parado. Sin embargo, en un mes se celebran las elecciones presidenciales y parlamentarias en el país y los candidatos podrían darle un nuevo impulso para ganar votos.

El presidente Yoweri Museveni, que ha estado 30 años en el gobierno y se ha mostrado abiertamente en contra de los derechos de los gays, se perfila como el ganador. Es consciente de que una legislación homofóbica podría tener consecuencias negativas sobre las relaciones exteriores, el comercio y la ayuda internacional, pero está siendo presionado por su partido para que endurezca la legislación actual.

Tendrá que enfrentarse al ex primer ministro Amama Mbabazi, el primer candidato presidencial de Uganda que se opone a la homofobia y a la discriminación por motivos de orientación sexual. Sus visiones contrapuestas son un reflejo de la brecha existente en Uganda en torno a esta cuestión, un tema que se ha convertido en un campo de batalla ideológico a lo largo y ancho del continente africano.

En 2015, Minorías Sexuales de Uganda presentó una demanda contra el pastor evangélico estadounidense Scott Lively ante un tribunal federal de Massachusetts, por crímenes contra la humanidad y por considerar que los discursos que pronunció en varios viajes a Uganda incitaban a odiar a la comunidad gay. También acusa al pastor de colaborar con líderes políticos y religiosos y ayudarlos a elaborar el texto de la ley contra la homosexualidad en el país.

"Esta demanda muestra el odio que exportan algunos misioneros extremistas y les exige responsabilidades", explica Mushiga: "Demuestra que los grupos homófobos occidentales y los grupos homófobos ugandeses conspiran para impedir que a la comunidad LGBT se le reconozcan derechos y libertades".

La interposición de esta demanda supone un momento crucial en la lucha a favor de los derechos de las minorías sexuales en Uganda y podría sentar un precedente para otros grupos que también sufren persecuciones y discriminación y que quieran evitar la "exportación" del discurso del odio.

Y es una prueba de que el movimiento a favor de los derechos de los homosexuales se ha reforzado, en parte gracias al legado que dejó Kato. La comunidad internacional condenó su asesinato, y los líderes mundiales y las organizaciones de derechos humanos pidieron que se investigara su muerte. Una muerte que ha dejado heridas abiertas en un país profundamente dividido por la cuestión de los derechos de los homosexuales.

"David se sacrificó por los derechos de la comunidad LGBT", explica John Wambere, un amigo de Kato y cofundador de Spectrum Uganda Initiatives, un grupo de defensa de los derechos de los homosexuales con sede en Kampala. "Su influencia sobre mí es mayor ahora que cuando estaba vivo, él nunca aceptaba el fracaso", explica. Y concluye: "Kato creía en el Estado de Derecho y en la justicia. Siempre me animó a mantenerme firme y a no esconderme. Su muerte me hizo más fuerte".

lunes, 9 de febrero de 2015

#hemeroteca #homofobia | Una revista LGTBI se enfrenta a la homofobia en Uganda

Una revista LGTBI se enfrenta a la homofobia en Uganda
Un mes después del lanzamiento de la primera revista contra la homofobia en Uganda, su directora explica a eldiario.es las reacciones que está generando en la sociedad. Hace cuatro años fue asesinado David Kato, un conocido activista LGTBI, tres meses después de que su foto apareciese en una revista sensacionalista. "El impacto ha sido enorme, desde llamadas felicitándonos por la valentía hasta amenazas de arresto, pero vamos a seguir publicándola", dice Kasha Nabagesera.
Maribel Hernández | El Diario, 2015-02-09
http://www.eldiario.es/desalambre/Uganda-homofobia-LGBT_0_354514839.html

Hace ahora cuatro años, David Kato, un conocido activista por los derechos LGTBI en Uganda fue brutalmente asesinado en su casa de Kampala. Los hechos ocurrían tres meses después de que su foto y datos personales aparecieran en la portada del diario sensacionalista -ya fuera de circulación- Rolling Stone. Desde entonces, los ataques contra homosexuales han sido constantes en este país de mayoría cristiana, auspiciados por los discursos políticos, y alentados desde púlpitos y medios de comunicación.

¿Cómo contrarrestar esa homofobia institucionalizada? Es una pregunta que Kasha J. Nabagesera, amiga cercana de Kato y una de las voces más destacadas dentro del colectivo LGTBI ugandés, lleva varios años formulándose. La fundadora de Freedom and Roam (FARUG) ha llevado ahora su lucha un paso más allá y acaba de lanzar la primera revista LGTBI de Uganda, Bombastic. 75 páginas de historias personales y opinión que pretenden sacudir conciencias y romper estereotipos.

"Me di cuenta de que no teníamos ningún espacio en el que poder compartir nuestras historias porque todas las plataformas se nos cierran con el argumento de que promovemos la homosexualidad", cuenta a eldiario.es desde Kampala. "Decidí que debíamos construir ese espacio propio, lejos de los medios de comunicación convencionales y su manera tergiversada de informar sobre la homosexualidad. Los medios lanzan mensajes en contra de los gays, han estado señalando a la gente, humillándola, así que el único modo de contar nuestras historias y promover un verdadero cambio de conciencia era éste", explica.

Bombastic nació "como un regalo de Navidad". El 22 de diciembre de 2014, antes de iniciarse las vacaciones, las revistas se distribuyeron a los diputados en el Parlamento. "Para que tuvieran algo que leer en esas fechas", dice con ironía su directora. En realidad, la salida a la calle de la publicación coincidía con los rumores que hablaban de un nuevo intento de aprobar la polémica Ley anti-gay.

En febrero del pasado año, entraba en vigor una ley que endurecía las penas y ampliaba los delitos vinculados a la homosexualidad. El texto fue un duro golpe para las organizaciones LGTBI y tras su aprobación se incrementaron los ataques. Aumentó el miedo y muchas personas optaron por abandonar Uganda y buscar refugio en países fronterizos como Kenia. Kasha y su equipo, que ya estaban trabajando en Bombastic entonces, se vieron obligados a cesar la actividad. Publicarla hubiera sido ilegal, un riesgo demasiado alto.

En agosto, cuando la Corte Constitucional declaró la nulidad de la ley anti-gay retomaron el proyecto. "Ganamos este caso y eso fue una buena noticia pero también tuvo su contraparte. Cuando se notificó la suspensión de la ley se produjeron reacciones adversas, mucha gente se volvió en contra de la comunidad LGTBI y hubo una escalada de la violencia. Es verdad que sin la nueva ley nuestro trabajo ya no es tan peligroso –concede la activista- pero todavía tenemos que luchar contra la antigua".

"Quemaron las revistas delante de nosotros"
"A los 16 años me di cuenta de que era lesbiana y mi vida finalmente tuvo sentido para mí. No lo tuvo para mi familia y lo escondí durante mucho tiempo hasta que ya no pude más. El chantaje era terrible: la gente pensaba que podía utilizar el secreto en mi contra y salirse con la suya. Gente que era muy cercana a mí. Ser gay me ha supuesto un viaje que no ha sido fácil. Desde aceptarme hasta aprender y comprender que no todo el mundo me acepta por ser quien soy. Si tuviera elección, no sería lesbiana. […] Mi esperanza es que al compartir mi historia te des cuenta de que soy igual que tú, la única diferencia es a quien amo. Y a quien yo ame no te afectará, no ensuciará a tus hijos ni a ti. La homosexualidad no se contagia".

Al principio no fue fácil recoger testimonios como este, de Angel. Kasha cuenta que la gente no acababa de entender el sentido de lo que les pedía. "Continué insistiendo, diciendo todos los días en las redes sociales por qué era importante para nosotros tener nuestra propia plataforma, y cuanto más lo compartía, más se iban emocionando los demás", recuerda. Tanto que llegó a reunir 500 historias. "Lo difícil fue escoger".

Junto al lanzamiento de Bombastic se ha puesto en marcha también la web Kuchutimes. En ella, además de ofrecer acceso a la revista e información, se comparten testimonios en audio y video. El objetivo de Kasha es llegar a todos los distritos del país, incluidas las islas. Y a los medios. Ellos fueron también de los primeros receptores. "Lógicamente, la revista no les gustó mucho –en el primer número hay artículos muy críticos con la prensa ugandesa-, tan solo tres medios han informado algo sobre Bombastic, la mayoría de los periodistas reaccionaron sarcásticamente, con risas, diciendo yah, yah".

Sesenta voluntarios se encargaron de distribuir gratuitamente las 15.000 revistas que se editaron. Se entregaron en supermercados, en tiendas, en la calle, en todas partes. La propia Kasha le dio una a un predicador. En una mano Bombastic, en la otra una Biblia. "Hay gente que reaccionaba bien, con curiosidad, veían mi foto y preguntaban qué pasaba con esa chica. Otros no se lo tomaron así. En una zona del Este de Uganda, unas personas que estaban en una tienda las quemaron delante de nosotros y amenazaron con llamar a la policía si nos volvían a ver".

"Nos acusan de ser pornográficos, de dar información ilegal"
Kasha Nabagesera evalúa el impacto de Bombastic un mes después de su salida. "Ha sido enorme. Hemos recibido montones de llamadas felicitándonos por ser tan valientes, por hacer algo así en un entorno como éste, pero también nos han llegado numerosos mensajes de odio, amenazas de arresto de parte de líderes religiosos y del propio ministro de Ética, acusándonos de ser pornográficos, de dar información que es ilegal porque la homosexualidad sigue estando prohibida", revela la activista, agradecida porque no paran de llegar nuevos testimonios.

Gracias a la publicación, Kasha asegura que ha conseguido sentarse y dialogar de tú a tú con funcionarios del gobierno, exponerles la violencia a la que sigue estando expuesta la comunidad LGTBI. Una semana antes de conversar con eldiario.es nueve ugandeses fueron arrestados en su pueblo por la policía tras expandirse el rumor de que eran gays. "Las violaciones de derechos humanos no han cesado", insiste.

Bombastic es su forma de luchar contra la homofobia. "Nuestro plan es imprimir otras 55.000 copias y continuar captando fondos y recursos para poder sacar más números en papel". Esa es la apuesta. "Cambiar la actitud de la gente, que entiendan a las personas LGTBI, y que ellas sepan que no están solas, que hay mucha gente pasando por una situación similar". Para Kasha las amenazas son solo una parte más del proyecto. "No nos vamos a rendir, vamos a seguir publicándola. Tenemos demasiadas historias que sacar ahí afuera".

ENLACES
FARUG

https://faruganda.wordpress.com/
Kuchu Times
http://www.kuchutimes.com/
>
DOCUMENTACIÓN
“Tras la firma de la ley anti-gay muchos se creen con el derecho de atacarnos”
Maribel Hernández | El Diario, 2014-02-26

http://www.eldiario.es/desalambre/anti-gays-mucha-gente-derecho-atacarnos_0_233077640.html

domingo, 6 de febrero de 2011

#hemeroteca #homofobia | África persigue a los homosexuales

África persigue a los homosexuales.
Asesinatos, encarcelamiento, discriminación. Los informes secretos de la diplomacia estadounidense detallan cómo la homofobia campa en muchos países.
Luis Doncel | El País, 2011-02-06
http://elpais.com/diario/2011/02/06/sociedad/1296946803_850215.html

La persecución a los homosexuales es moneda común en los países africanos. Los informes confidenciales del Departamento de Estado ofrecen, país por país, una visión desgarradora de la tremenda homofobia que recorre África: presidentes que declaran sin empacho que a los homosexuales hay que cortarles la cabeza, regímenes que los persiguen por considerarlos una desviación moral, otros que aplican de hecho el apartheid gay, activistas asesinados...

"Es cierto que he dicho que habría que cortar la cabeza a todos los homosexuales. Pero, ¿finalmente he cortado alguna? ¿He arrestado a alguien por ser gay? No. Senegal sí lo hace y recibe la ayuda de los Objetivos del Milenio. Ya sé que hay homosexuales en mi país. Pero me conformo con que vivan en secreto. Mientras se mantengan en privado no me importa. Pero si usted está hablando de que se casen, eso nunca ocurrirá. Nunca aceptaremos a los gais".

Estas palabras salían de la boca del presidente de Gambia, Yahya Jammeh, en febrero del año pasado. Hablaba con el embajador estadounidense, que había acudido para tratar con el presidente de este minúsculo país de África Occidental el espinoso tema de la libertad sexual. "Quiero que tu Gobierno sepa que no soy el monstruo que creéis que soy", le decía. Es cierto que el discurso de Jammeh resulta más agresivo de lo que es habitual entre algunos líderes africanos. Pero, como muestran varias decenas de cables remitidos a Washington por diplomáticos destinados en el continente, no son ni mucho menos una excepción. La homofobia campa a sus anchas por las calles y los despachos gubernamentales de África. Y, lo que es peor, parece que va a más.

El asesinato la semana pasada de David Kato, un activista por los derechos de las minorías sexuales en Uganda, ha sido el último episodio de la batalla que se desencadenó en 2009, cuando un grupo de parlamentarios trataron de aprobar una ley que condenaba a muerte o cadena perpetua a los homosexuales "reincidentes". Finalmente la norma no salió adelante, en gran medida gracias a la presión de los Gobiernos occidentales. Pero su bloqueo no significa que la situación sea ahora idílica: las desviaciones sexuales se castigan en Uganda con 14 años de cárcel. Cuatro países de África -Somalia, Sudán, Nigeria y Mauritania- incluyen la pena capital para los hombres que tengan relaciones con hombres, según la asociación internacional ILGA. En total, 38 Estados de África tienen leyes contra la homosexualidad.

Una decena de escritos confidenciales enviados a Washington entre noviembre de 2009 y febrero de 2010 cuentan al detalle cómo los diplomáticos estadounidenses trataban de convencer al presidente Yoweri Museveni de que paralizara la tramitación de la ley. Incluso la Iglesia católica intervino para mostrar su oposición a usar el Código Penal contra la homosexualidad, pese a que, según decía un cable enviado desde el Vaticano, considera estos actos como un "pecado moral". Además, los documentos obtenidos por Wikileaks, a los que El País ha tenido acceso, muestran el temor de EE UU a que otros Gobiernos endurezcan su legislación próximamente.

El embajador en Kampala aprovecha una cita con el líder ugandés para pedirle que contribuya a normalizar la situación de las minorías sexuales. Museveni le advierte de que no insista demasiado en este tema. "Nadie será ejecutado por sus tendencias", asegura. Pero le recuerda que la homosexualidad se considera en África como una enfermedad, no como algo que deba ser celebrado o promovido. "No nos presionen. Ya me encargaré yo", concluye Museveni. EE UU acepta y opta por la estrategia de no pisar el acelerador. "La embajada cree que puede ser contraproducente presionar más en este momento", señala en febrero del año pasado. Se refiere en este caso a un país donde la homosexualidad es ilegal, pero cuyas autoridades tienden a ser tolerantes. "El compromiso de EE UU será más efectivo si se enfoca hacia toda África para alentar al continente a despenalizar la homosexualidad y luchar contra la discriminación", dice otro cable.

Uno de los grandes temores que muestran los líderes africanos en sus contactos con los estadounidenses es aparecer ante sus ciudadanos como títeres de Occidente. Así, Museveni menciona una caricatura que circula por el país en el que se le dibuja como una marioneta de la secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton, y de los entonces primeros ministros de Reino Unido y Australia, Gordon Brown y Stephen Harper, como ejemplo del daño que puede ocasionar ser demasiado ‘comprensivo’ con las peticiones a favor de los derechos humanos. El mensaje a EE UU es claro: debe rebajar los pronunciamientos públicos y así lograr "el espacio político necesario" para impedir que salga adelante la ley. Porque los defensores del ‘apartheid’ gay no se basan solo en los valores ultraconservadores de la población. Adoptan una retórica antiimperialista para impulsar sus soflamas.

Pero la cruzada antigay no solo obedece a la defensa de unos valores pretendidamente familiares. La diplomacia estadounidense sugiere la posibilidad de que el líder ugandés tenga también intereses personales: un documento confidencial señala que Museveni puede estar interesado en sacar adelante la ley homófoba para utilizarla contra dos contrincantes políticos y dejar así libre el camino a la reelección en los comicios de este año, a los que se presenta tras 25 años a los mandos del país. Según la versión de los estadounidenses, el presidente de Uganda finge no conocer los detalles más ignominiosos del proyecto de ley que más tarde se tumbaría. Como, por ejemplo, que se incluye la posibilidad de encarcelar o ejecutar ya no solo a aquellos que mantengan relaciones con personas de su mismo sexo, sino a los que tengan constancia de ello y no lo denuncie a las autoridades.

Quizá lo más impactante de la lectura de los documentos dirigidos a Washington sean los argumentos que usan los defensores de aniquilar a un colectivo minoritario. Varios líderes africanos argumentan que la población demanda estas medidas. Por ejemplo, la pareja de hombres de Malaui condenada el año pasado a 14 años de cárcel y trabajos forzados suscitó el interés de la prensa y de los Gobiernos de Occidente. Pero la opinión pública del país -tanto los mayoritarios cristianos como los musulmanes- apoyaba el encarcelamiento, según aseguraba a la embajada el ministro de Justicia malauí. Cuando se le piden explicaciones por este caso, el presidente, Bingu wa Mutharika, se agarra a motivos bíblicos y sociales para argumentar por qué la homosexualidad choca con la tradición africana y la considera antinatural. "Cuando los ciudadanos se fijan en la naturaleza, no ven a ningún león teniendo sexo con otro león", explica al representante de EE UU.

Tampoco es muy esperanzador el hecho de que algunos de los que levantaron la voz contra las normas homófobas no lo hicieran por considerar que criminalizar a los gais atente contra los derechos humanos, sino por otros motivos. Como un opositor ugandés, que sugería que la nueva legislación abriría la puerta a que un Estado persiguiera a otros grupos minoritarios, algo muy parecido a lo que hacía la Alemania nazi. Además, países relativamente más tolerantes corren el riesgo de caer por la pendiente persecutoria.

"La Embajada de Gabón ha contactado con Anne Marie Mboga, directora de Asuntos Criminales del Ministerio de Justicia, que está preparando un borrador de ley para penalizar la homosexualidad", se puede leer en un escrito confidencial del año pasado. EE UU tilda de ambicioso el objetivo que se ha marcado la alto cargo del Gobierno de Gabón. Y añade que es difícil que logre su propósito porque el proyecto está en una fase muy inicial, no ha sido consultado en otros sectores y carece de una estrategia definida. "Sin embargo, nos quedamos preocupados, ya que la mayoría de ciudadanos no considera que los ataques a los gais tengan que ver con los derechos humanos. Una ley así no encontraría gran oposición. La apatía de la opinión pública, y no tanto un activismo antihomosexual, es el peligro más importante en este país", añade el diplomático desde Libreville.

Prácticamente al mismo tiempo que en Gabón ocurría esto, una activista ugandesa concedía una entrevista a un medio opositor en la que mostraba su temor a la ley que por aquel entonces se tramitaba. "Por primera vez, estoy muy asustada. Esto no es solo sobre nosotros los gais. Afecta a todo el mundo: a mi pastor, a mis amigos. Estamos hablando de relaciones entre personas que no hacen daño a nadie", aseguraba. Un año más tarde, David Kato moría apuñalado a las puertas de su casa después de que una revista publicara su foto en la portada con el titular de "Cuélgale".

El homófobo, el asesinado y el diplomático, en la misma sala
El hombre que un año más tarde sería brutalmente asesinado por defender sus derechos tuvo el arrojo de comparecer ante un público que minutos antes había estallado en aplausos al oír que la homosexualidad es "el diablo contra el que hay que luchar". Un visiblemente nervioso David Kato se presentaba en diciembre de 2009 en un acto organizado en la capital de Uganda para discutir sobre la ley que pretendía legalizar el asesinato de gais y lesbianas junto a uno de los grandes impulsores de la norma, el diputado David Bahati. Un cable de la embajada describe la escena. Los defensores de los derechos humanos abandonaron la reunión en seguida por temor a que el diputado hubiera ordenado la detención de Kato.

Los diplomáticos hacen un magnífico retrato de Bahati. "Su homofobia es cegadora e incurable. Tiene una habilidad escalofriante para canalizar el enfado de los ugandeses por los fracasos sociopolíticos del país y convertirlo en odio hacia una minoría impopular, pero que antes era tolerada".

Bahati, por su parte, defiende la ley con la necesidad de "proteger a los menores frente a los depredadores sexuales" y de erradicar la homosexualidad. Pero en este trabajo no estaba solo. Uno de sus grandes apoyos fue el ministro de Ética e Integridad, Nsaba Buturo, responsable de una campaña de arrestos masivos a principios de los años ochenta. Una fuente de la embajada apunta a la primera dama, Janet Museveni, como la mayor defensora de la ley.

Contaron además con la inestimable ayuda de radicales evangelistas estadounidenses que hicieron una gira por África. Scott Lively -autor del libro ‘The Pink Swastiska’, donde acusa a los gais de ser los "auténticos inventores del nazismo"- se refirió en una charla en Kampala a los homosexuales como pecadores que presentan un grave peligro para la sociedad y encarnan "una institución maléfica" empeñada en conquistar el poder.