Mostrando entradas con la etiqueta H-CL-ElDesconcierto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta H-CL-ElDesconcierto. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de noviembre de 2017

#hemeroteca #cine #pedrolemebel | La transformación de Alfredo Castro para la versión en cine de “Tengo Miedo Torero”

Imagen: El Desconcierto / Alfredo Castro
La transformación de Alfredo Castro para la versión en cine de “Tengo Miedo Torero”.
La adaptación de la obra de Pedro Lemebel se encuentra en pleno rodaje por estos días. Fue el mismo Lemebel quien creó el guión, visitó locaciones, revisó el vestuario y eligió a Castro como el protagonista de la cinta.
El Desconcierto, 2017-11-15
http://www.eldesconcierto.cl/2017/11/16/dialogando-con-labot-la-primera-robot-de-noticias-y-analisis-politico-de-chile/

Por estos días, el tiempo del actor Alfredo Castro está dedicado en gran parte en uno de los proyectos que lo mantiene más interesado: la adaptación al cine del libro “Tengo Miedo Torero”, el clásico publicado en 2001 por Pedro Lemebel.

Castro encarnará al protagonista de la historia, La Loca de Enfrente, un homosexual quien mantiene un romance con un guerrillero de izquierda perteneciente al Frente Patriótico Manuel Rodríguez, y que se ve involucrado en el atentado contra Augusto Pinochet en 1986.

La cinta ya lleva casi cinco años en desarrollo, y con varios obstáculos financieros entre medio, en las manos de los productores Daniel Oliva y Jorge López Vidales, será dirigida por Rodrigo Sepúlveda, y cuenta con un guión creado por el mismo Lemebel antes de su muerte en el año 2015.

De hecho, Lemebel estuvo involucrado con la iniciativa desde el comienzo, y además de ceder los derechos de la obra gratuitamente y a perpetuidad, visitó algunas locaciones y revisó el vestuario, y fue él quien eligió a Castro como el protagonista de la cinta.

El registro actualmente se encuentra en su fase de rodaje, según explicó el actor luego de que Corfo apoyara el proyecto luego de varios años de intento. “Era una vergüenza que ese proyecto no se adjudicara ningún fondo. Era como si la trayectoria de alguien notable, como Lemebel, no fuese reconocida en su tierra”, señaló el actor a Culto marzo pasado, y agregó que la cinta “será un bello homenaje en memoria de Pedro”.

domingo, 2 de abril de 2017

#hemeroteca #arte #testimonios | Sebastián Calfuqueo, artista visual: “La U. de Chile es un espacio patriarcal y colonialista”

Imagen: El Descomcierto / Santiago Calfuqueo
Sebastián Calfuqueo, artista visual: “La U. de Chile es un espacio patriarcal y colonialista”.
“Desbordar el territorio” es el nombre que lleva el esfuerzo conjunto de Sebastián Calfuqueo (25) con la curadora Maríairis Flores por materializar la intención del artista de reconocerse como mapuche y otorgar valor a lo que implica serlo en un país que niega dicha identidad. El Desconcierto conversó con Sebastián sobre las razones que sustentan su trabajo artístico, ser mapuche en la metrópolis, el legado de las tribus urbanas y la indiferencia de la “Casa de Bello” ante los discursos contrahegemónicos.
Belén Roca Urrutia | El Desconcierto, 2017-04-02
http://www.eldesconcierto.cl/2017/04/02/sebastian-calfuqueo-artista-visual-la-u-de-chile-es-un-espacio-patriarcal-y-colonialista/ 

-¿Desde dónde nace el interés por reivindicar, en primera instancia, la dimensión mapuche de tu existencia en el arte?
-Tiene que ver con un rollo muy personal de autodescubrimiento, en relación con el mundo mapuche. Esto comenzó a pasar el 2012, cuando estaba en el último año de la carrera de Artes Visuales. Hasta entonces, mi producción artística estaba muy ligada a los estudios de género, a lo queer. Sentía que ya había solucionado, de alguna manera, trancas que tenía en relación con mi identidad, pero sin explorar otras aristas, tales como ser hijo de feriantes y provenir de una pobla, un mundo muy diferente al del resto de mis compañeros que estudiaban arte, y mi condición de mapuche descendiente. Ese año hice mi primera aproximación al último tema, con “You will never be a weye”, un trabajo muy experimental y visceral que nació en el taller de Francisco Brugnoli. Mi principal miedo era reivindicar una identidad que también estaba sujeta a ser cuestionada, en tanto se podía decir que yo no soy 100% mapuche porque no tengo los dos apellidos. Sin embargo, al meterme en ese mundo, fui entendiendo que ser mapuche no se trata de apellidos o linajes. Mi producción artística aborda lo mapuche desde los tres ejes de la interseccionalidad: clase, género y, por supuesto, raza.

-Háblame de ser mapuche y homosexual. ¿Cómo le haces frente a la construcción occidental del hombre mapuche, es decir, guerrero, viril y masculino?
-Es complejo, porque no dejo de sentirme, en ocasiones, como un sujeto exotizado tanto desde el mundo del arte como desde el mundo mapuche. Caen sobre mí ciertas categorías muy rígidas. Prefiero decir que soy artista mapuche y feminista, en vez de mapuche y cola, porque lo primero trasciende mucho más que la definición de homosexual.
 
-¿Cómo vives la experiencia de esta doble subjetividad fuera del espacio artístico? En la calle, en Lo Prado.
-Para mí nunca ha sido un rollo. Transmito estas contradicciones a través del arte y con ello es suficiente. En el mundo real, por así decirlo, no siento la necesidad de estar constantemente reafirmando mi identidad como artista. No estoy todo el día hablando de arte. Lo encuentro básico. No estoy en todo momento pensando desde la mapuchidad o desde la colitud. Mi identidad es más compleja que esas dos categorías.

-¿Desde dónde nace tu aproximación hacia lo mapuche?
-Mis principales acercamientos fueron a través de mis abuelos paternos, quienes fallecieron cuando tenía 11 y 15 años. Tenía una disociación con el mundo mapuche. Iba al sur y oía a mi abuela hablar en mapudungún, o veía una ruka al lado de una vivienda social construída por el Estado que desplazaba a la primera a la función de bodega. Siempre tuve esa división entre esos espacios, entre lo que experimentaba en el sur y mi vida en Santiago viendo animé, por ejemplo, que creo que se nota mucho en la estética que caracteriza a mi trabajo.

-Y en cuanto a tu condición sexual, ¿cómo es salir del clóset en la periferia santiaguina?
-Eso derivó de mi entrada a la movida de las tribus urbanas y el descubrimiento identitario que de ahí se desprende: ser otaku, primero; luego entrar al visual, brit-pop, oshare… de todo. Tuve MySpace y fui Gold Camera en Fotolog, ponte. Ese punto de partida en la adolescencia repercutió más tarde en mi producción artística, al manejar otras herramientas teóricas y prácticas que me permitieron darles sentido a todos estos tránsitos. Durante mucho tiempo sentí que la homosexualidad y lo mapuche eran dimensiones irreconciliables. Con “You will never be a weye” sentí que al fin encontré el vértice que integraba esos dos ámbitos, al entender que esas categorías tenían en común el peso de la construcción identitaria colonial. Quiero decir, la imposibilidad de aunar ambos aspectos también tiene que ver con esta imagen típica virilizada del mapuche. Y no es así.

-¿Cómo abarcas los límites de las identidades que trabajas? Particularmente sobre la identidad mapuche, donde existen concepciones muy rígidas de qué sí es mapuche y qué no lo es.
-He intentado no juntarme mucho con el círculo de mapuches puristas. Eso me quita un peso grande en cuanto a las expectativas que debo responder. El purismo condiciona un estereotipo muy marcado sobre lo que debe ser mapuche, y yo creo que esa dimensión puede surgir desde otros devenires. Cito un ejemplo: hay chicas que son veganas y mapuches, lo que en ciertos espacios es complicado, pues el mapuche históricamente practica una alimentación omnívora. Mi pregunta es por qué el mapuche no puede modernizar o repensar las lógicas de su cultura. Repensar el machismo o el colonialismo. No tiene por qué quedarse pegado en la descripción de “La Araucana”.

-Y hacia la opinión pública, ¿de qué manera crees que es posible dar a entender que estas dos subjetividades, mapuche/homosexual, sí son posibles?
-A través del feminismo. Es la única forma. Se me viene a la mente Andrés Caniulef, quien también es un sujeto que comparte esta condición, pero que a la vez se presenta como una figura muy higienizada, que pretende normalizarse mediante una masculinidad muy forzada con el fin de insertarse en el imaginario colonial y machista que persiste en Chile. El mapuche todavía no puede reivindicar esas dos categorías por miedo a salirse de la norma. De los homosexuales en Chile también se puede decir lo mismo. Están constantemente en la búsqueda de asumir marcadores visuales masculinos, que no se les note “lo loca”, ocultando cualquier signo que pueda atribuirse a lo femenino. En el colegio, tenía compañeros gays que me discriminaban por ser mapuche. Para ellos, caía en una categoría inferior por tener esta herencia.

-¿Consideras que hubieses llegado al mundo del arte fuera de la academia? Entendiendo que esta última también tiene la carga colonial y occidental que buscas combatir en tu trabajo.
-Siempre me gustó dibujar. Mi sueño desde chico era ser artista, pese a carecer de una formación familiar vinculada al arte. No sé si hubiese seguido el camino del arte de no ser por la academia, pero si sé que la Universidad de Chile no me brindó ningún tipo de apoyo. Hay personas al interior de esa institución que sí me ayudaron, como Francisco Brugnoli o Cecilia Flores, a seguir dándole a este discurso considerado demasiado disruptivo en ese espacio. Ellos me dieron oportunidades y reafirmaron mis convicciones al destacar que en mi trabajo sí había un discurso digno de ser reivindicado, pero en la Universidad de Chile eso se da muy poco. Me encontré con profesores que decían que lo que yo hacía era irrelevante, o que el discurso feminista era latero y no iba a salvar a nadie.

-Y en los últimos años, en los que el feminismo y sus demandas efectivamente han logrado legitimarse, ¿notas un cambio en esas opiniones?
-No. La Universidad de Chile sigue siendo un espacio patriarcal, colonialista y que no apoya a sus estudiantes. “El pago de la Chile”. Por ejemplo, a pesar de mi currículum, nunca he expuesto en la sala Juan Egenau de la Facultad de Artes. No he recibido retroalimentación ni felicitaciones desde ese espacio, aun cuando mi exposición tuvo amplia cobertura en medios tradicionales y especializados.

-¿A qué crees que se debe esta indiferencia?

-Creo que es porque la universidad se resiste a validar mi discurso. Nunca les interesó ni les va a interesar. De todos los artistas de mi generación a los que les ha ido bien, ninguno de ellos está trabajando al interior de la facultad. Es gracioso, porque personas que no tienen una carrera artística están ahí haciendo clases. Gracioso y preocupante, porque una disciplina que tiene como objetivo formar nuevos artistas no tiene profesionales que estén en el medio proponiendo nuevas cosas. En la facultad falta pensamiento crítico tanto desde el cuerpo docente, como desde los estudiantes.

-¿Y en qué sí ha contribuido tu paso por la universidad a la reivindicación de estas otras identidades?

-Considero que sí ha sido importante el que yo sea artista titulado, certificado y legitimado. Mirando hacia atrás en el árbol genealógico, te puedo contar que mi abuelo fue panadero y feriante, mi padre fue mecánico y feriante y yo, viniendo desde esta realidad periférica, soy artista. Lo interesante es que, al estar a nuestro alcance la educación superior, ya no son los antropólogos quienes hablan de lo mapuche como una otredad, sino que ahora somos los jóvenes mapuches los que tomamos la palabra para narrar nuestra propia experiencia en primera persona. No como un otro. Sin embargo, esto sólo tiene alcances en la Región Metropolitana. Piensa que La Araucanía sigue siendo la zona más pobre de Chile, donde siempre gana la derecha y las oportunidades son muy pocas.

-¿Cómo enfrentas esta paradoja, la de haber podido acceder a la educación superior, en el caso de los warriache (mapuches que residen en la ciudad), gracias a becas y créditos del Chile neoliberal? ¿Cómo asumes esa contradicción?
-Bueno, es la globalización también la que me permitió ver animación japonesa cuando era chico. Creo que uno se hace cargo del colonialismo para descolonizar ciertas prácticas, pero a la vez hay otras que ya están, ya nos componen y no hay cómo deshacerse de ellas. Si no hubiese sido pokemona en el 2007, quizás mi experiencia como artista no sería la misma.

-¿Quiénes sí han logrado, en tu opinión, instrumentalizar el arte como herramienta política?

-Pedro Lemebel y Claudia Del Fierro son dos referentes que, para mí, pudieron trascender la esfera del arte y permear otras áreas, más públicas. Con “You will never be a weye” intento hacer un movimiento similar, en cuanto no es un objeto que descansa en una galería, lejos de todo. Está en internet, con acceso liberado, y hay gente que incluso ha hecho clases en cursos de básica y media con ese material. Hay muchos artistas que afirman que el arte no tiene que ser pedagógico. Yo creo lo contrario. Creo que el arte sí tiene ese potencial transformador, particularmente dentro del aula.

-Dijiste que el arte te había permitido resolver trancas personales. ¿Cómo transformas esos dolores personales en un producto? Un objeto de cerámica, como es el caso de “Gato por liebre”, o una instalación.
-“You will never be a weye”, para mí, es la obra que más éxito tiene en lo que refiere a tomar experiencias complejas y traducirlas al arte. Cuando pude realizarla, fue como exorcizar todo lo que me estaba pasando en ese período, de poder aunar dos subjetividades en conflicto y con ello empoderarme y seguir trabajando en lo que yo quería. Fue muy potente y sanador. Me demoré tres años en exhibir ese trabajo. En el 2015 decidí mostrarlo por primera vez en Galería Metropolitana, en una exposición apoyada por Luis Alarcón y Ana María Saavedra, y ese momento fue catártico: llanto y pena. Mis tías, que estaban presentes, me decían: “Qué doloroso ver esto. Por qué no nos contaste todos estos rollos. Pudimos haber hecho algo”.

-Desde tu lugar de enunciación, ¿en qué se expresa el colonialismo de Chile?
-En primera instancia, en la xenofobia. Creernos el jaguar de Sudamérica es atroz, si somos tan tercermundistas como el resto del continente. Otro aspecto que me llama la atención es que a la mujer mapuche se le exijan ciertas condiciones, tales como utilizar vestimenta y joyas tradicionales, a la vez que sobre el hombre mapuche no caen estas mismas exigencias. Eso también da cuenta de un colonialismo y machismo muy fuertes. Lo veo también en el encierro de la Machi Francisca, o en Lorenza Cayuhan pariendo engrillada. Y en el arte, por supuesto que está presente esta cuestión de recibir a artistas del primer mundo que vienen a “iluminarnos” sobre lo que nosotros tenemos que hacer. Hay muchos curadores y artistas que llegan con la idea de mostrarle, al artista latinoamericano, el camino correcto que debe tomar su obra. Además, en su reverso, están los artistas chilenos que aspiran a reproducir estéticas que vienen desde el norte global en sus trabajos, y eso lo encuentro penoso. 

Y TAMBIÉN…
Sobre la discriminación y lo queer en la obra de Sebastián Calfuqueo y Jesús Monteagudo
Artishock, 2015-01-07

http://artishockrevista.com/2015/01/07/la-discriminacion-lo-queer-la-obra-sebastian-calfuqueo-jesus-monteagudo/

miércoles, 5 de octubre de 2016

#hemeroteca #homofobia | Claudio Bravo por cánticos xenófobos y homófobos: “Castigar eso es quitarle el folclore”

Imagen: El Desconcierto / Claudio Bravo
Claudio Bravo por cánticos xenófobos y homófobos: “Castigar eso es quitarle el folclore”.
“A los jugadores nos tocan miles de cosas en todos los estadios del mundo. Insultos, escupitajos a la llegada del bus, piedrazos muchas veces. Pero eso es lo lindo de esta actividad”, aseguró el formado en Colo Colo.
El Desconcierto, 2016-10-05
http://www.eldesconcierto.cl/pais-desconcertado/2016/10/05/claudio-bravo-por-canticos-xenofobos-y-homofobos-castigar-eso-es-quitarle-el-folclore/

La FIFA informó este martes que el público chileno es el más irrespetuoso y discriminador de los que se juegan una chance hacia Rusia 2018. Con siete sanciones por cánticos principalmente homófobos y xenófobos nuestro país lidera el ránking seguido por México.

Sin embargo, varias voces no le dan importancia al tema. En un reportaje de LUN, el arquero de la selección, Claudio Bravo, abordó la situación alegando que con los castigos “se termina con el folclore“.

“Se ha exagerado mucho en las sanciones, es un tema de educación en cada país, que no se acabará por sancionar. Sería extraño y ridículo jugar en un estadio en silencio. Se está transformando en un tema demasiado grave”, dijo el portero.

“A los jugadores nos tocan miles de cosas en todos los estadios del mundo. Insultos, escupitajos a la llegada del bus, piedrazos muchas veces. Pero eso es lo lindo de esta actividad”, aseguró el formado en Colo Colo.

“De parte de los jugadores no hay queja. A veces jugar de visita te motiva, es bonito, tener a la gente contra tuya. Castigar eso es quitarle el folclore“, agregó.

Otra de las voces que le quiso bajar el perfil al asunto fue el comediante Bombo Fica. El humorista dijo que el problema es que “estamos en una sociedad muy sensible” y “hay que asumir el costo de los tiempos modernos”.

“Hay que tener cuidado con lo que se hace y se dice, principalmente en los estadios. No vamos a poder molestar a alguien que sea pelado en el estadio. Además que son una minoría vulnerable y se pueden querellar. Y si te toca un juez pelado, estás jodido“, ironizó el comediante.

Por otra parte, la doctora en sociología Iskra Pavez de la Universidad Bernardo O’Higgins explicó que “no sólo puedes descargar tu rabia y el estrés de la vida moderna, atacar al rival con palabras u ofensas homofóbicas, xenófobas y machistas, sino que también es una conducta irracional, una conducta de masas“.

Para ella esto tiene que ver con una conducta de género y se atrevió a lanzar esta frase para el bronce: “Por eso los hombres acuden generalmente al trago para desahogarse y las mujeres a la conversación“.

Y TAMBIÉN…
Homófobos y xenófobos: Chile tiene el público más irrespetuoso del mundo rumbo a Rusia 2018.

La mayoría de las veces el público nacional fue castigado por cantos homófobos aunque también se registraron insultos xenófobos y políticos.
El Desconcierto, 2015-10-04
http://www.eldesconcierto.cl/pais-desconcertado/2016/10/04/homofobos-y-xenofobos-chile-tiene-el-publico-mas-irrespetuoso-del-mundo-rumbo-a-rusia-2018/

viernes, 25 de marzo de 2016

#hemeroteca #disidenciasexual | Josecarlo Henríquez y lanzamiento de #SoyPuto: “Semana santa está llena de ofertas, clientes que quieren la tortura sagrada para los cristianos”

Imagen: El Desconcierto / Josecarlo Henríquez
Josecarlo Henríquez y lanzamiento de #SoyPuto: “Semana santa está llena de ofertas, clientes que quieren la tortura sagrada para los cristianos”.
El escritor, prostituto y activista adelanta a eldesconcierto.cl algunas cosas inéditas de su próximo libro #SoyPuto: una crítica a Lemebel, un episodio entero dedicado a hacer pebre la concepción actual de la familia y una experiencia sexual con un parlamentario. “Para mí una fantasía constante es follar con el poder, cobrarle al poder por sexo, ser la puta del poder. Siempre me ha parecido interesante”, asegura.
Pablo Álvarez Y. | El Desconcierto, 2016-03-25

http://www.eldesconcierto.cl/pais-desconcertado/2016/03/25/josecarlo-henriquez-y-lanzamiento-de-soyputo-semana-santa-esta-llena-de-ofertas-clientes-que-quieren-la-tortura-sagrada-para-los-cristianos/

“Desde que salí en la tele he perdido a toda mi clientela de elite”, confiesa Josecarlo Henríquez, escritor, prostituto y activista del Colectivo Universitario de Disidencia Sexual. A pesar de esto, las historias quedan.

Su clientela ha tenido a gente tanto de izquierda como de derecha, a padres de familia y a madres pedófilas, a personas que quieren sexo y a otros clientes burgueses que solo quieren compartir grandes cantidades de cocaína y conversar. “Por ejemplo, esta semana santa es semana de ofertas. Tengo muchos clientes sadomasoquistas que quieren la tortura tan sagrada para los cristianos”, asegura.

Todas las memorias, las interpretaciones y sus definiciones políticas como activista son lo que buscará presentar en el libro #SoyPuto, cuyo lanzamiento será el martes 12 de abril en el Centro Arte Alameda, a las 19:00 hrs. Un evento que, al igual que el resto de sus publicaciones en redes sociales, se ha llenado de denuncias y han intentado ser silenciado. “A pesar de esto, tengo hartos amigos, hartos amantes, hartos clientes que se encargan de ayudarme”

¿Qué vendrá a retratar el libro?
-Es un engendro, sin género definido, porque tiene en realidad de todo. Se divide en tres partes: relatos porno, que es como la cochiná, la historia viscosa; otra parte muy antifamilia, lo dañino de la familia, su rol de la mujer y los niños, cómo son despolitizados y no se les permite una emancipación sexual en un entorno en que el padre es siempre el que va a tener el poder sexual porque es el que se tira a la esposa y a los hijos; y otra parte más teórica, de disidencia sexual, que pienso que es antagónica a la diversidad sexual, la mezcla entre ambas la genera gente ridícula.

Partamos por la primera parte, ¿qué relatos inéditos vienen ahí?
-Hay una anécdota que yo tuve con un diputado, que es un diputado famoso. Igual el libro no anda delatando nombres y apelllidos, sino anécdotas. Ahora, si tú querís fantasear -porque también el libro invita a eso- fantasea con el diputado que tú quieras que esté en ese cuento. Era un diputado de izquierda, un padre de familia, que disfrutaba puños en su ano.

¿Cómo llegó a ti?
-Como llegan todos, a través de internet. Lo identifiqué altiro porque es famoso, y la experiencia estuvo bien, es que era un tipo simpático. Ahora, toda esa gente dejó de llamarme por mis entrevistas. Está paranoica porque sabe que hacen weas que no quieren que la gente se entere, no es posible que le paguen a un puto, no es posible, no es real.

¿Tenías fantasías desde antes con parlamentarios?
-Para mí una fantasía constante es follar con el poder. Cobrarle al poder por sexo, ser la puta del poder. Siempre me ha parecido una fantasía interesante.

¿Qué de especial tiene la gente poderosa?

-De partida está la clase. Yo no soy ni siquiera un puto caro, soy un puto barato en Santiago de Chile. Tampoco un puto regalado, pero sí barato. La diferencia que tienen es que como todo burgués, tiene tanto tiempo para el ocio, para hacer lo que quieran y viajar por el mundo, que no sé si son entretenidos a la hora de follar pero sí a mí me dejaban impactados en las cosas que querían, cómo lo querían y toda la plata que podían gastar.Nunca moralmente porque no soy una persona moral.

¿Y la gente sin poder?
-La clientela popular está bajo ese manto de vida precarizada de gente que tiene que trabajar, pagar deudas, que apenas tiene el tiempo para imaginarse una sexualidad. Cuando se la imaginan se la imaginan de forma reprimida y culposa, porque somos cristianos aunque no creamos en Dios. La culpa de la familia, la heterosexualidad y la pobreza hace que nuestra sexualidad sea muy fome.

Sobre esa segunda parte, ¿cuál es tu concepción de familia?
-Mi concepción es la de esa familia heterosexual, esa familia que castiga, disciplina y hace del sujeto un ciudadano obediente. También la familia que tortura, principalmente a través del hombre, que es el verdugo y violador de mujeres e hijos. La familia es un nido de fascismos.

Otro Lemebel

En la parte de disidencia, ¿qué otras cosas inéditas se vienen en el libro?
-Una opinión con la que quiero distanciarme de Pedro Lemebel. Por ahí me han dicho “ooh el nuevo Lemebel, se reencarnó”. Pero no. Lo admiro mucho en el papel, es maravilloso, pero yo soy activista de la disidencia sexual y Lemebel fue un anti disidencia sexual, y eso significó muchas cosas. Actos injustos que él provocó para que otros no pudiesen concretar cosas que estaban armando. Actos injustos como por ejemplo que él, que es un sujeto que no está de acuerdo con la dictadura ni la censura, se encargara de censurar. Parece que nadie habla de Lemebel cuando hace cosas malas.

¿Puedes adelantar algo?
-Todo lo que te he dicho y nada más. Mucha gente que ama a Lemebel me va a odiar, pero también quiero dejar en claro que esto no es tampoco “odiemos a Lemebel”. Uno tiene que aprender también a ser críticos, dejemos de creer en las vacas sagradas. Él mismo dijo: “A nuestros propios ídolos tenemos que romper”. Él mismo hablaba de faltarnos el respeto, de no tener vacas sagradas.

A más de alguno te vas a echar encima.
-Es que también hay que separar, yo te estoy hablando de Lemebel político, persona, activista, que no le interesaba colaborar con activismos jóvenes a no ser que esos jovencitos le lamieran los pies. Pero cuando había una postura un poco más crítica no, Lemebel te vetaba de la faz de la tierra. Irá en la parte “Disidencia”, que se titula así.

No soy una persona moralista

¿ Cuándo empezaste la exploración por la sexualidad?
-Mi sexualidad la empecé a explorar en mi casa. Éramos una familia hermética, evangélica pentecostal. Mi vida hasta los 16-17 años de basó en ese encierro tortuoso, un centro de tortura, evangélico. Nunca dormí solo, siempre tuve un cuarto compartido con mis hermanos al lado del cuarto de mis papás, con una delgadísima pared. Entonces con unos padres calientes, jóvenes, que follaban siempre, estái condicionado a que tu sexualidad a temprana edad explote. Yo empecé a experimentar mi sexualidad con mis hermanos, tocándonos, jugando entre nosotros, haciendo tríos. Ya después invitando a vecinitos de nuestra edad.

¿Tu mamá se dio cuenta en algún momento?
-Yo creo que los papás se dan cuenta de todo. Pasa que hay cosas que nos producen tanta culpa que mejor que no exista. A mis papás siempre los molestaron con que tenían un hijo muy femenino. Por eso nos vinimos a Santiago también, escapando de ese cahuín de pueblo chico infierno grande que era Penco. Llegamos acá y no solo el hijo era muy femenino sino que además parece que nos anda espiando, juega con las muñecas, se viste de mujer con su hermana. Mi papá me torturtaba por verme vestido con la ropa de mi hermana. No me castigaba, me torturaba. Sabía cómo pegarme.

En otras entrevistas contabas el tema de los padres que te vestían con uniformes de los hijos.
-Es un cliché la huea del escolar en Chile, pero es un cliché delicioso, yo igual paso por fuera de los colegios y me derrito. Ahora, no me interesa que se crea que lo que yo hago es para que los abusadores de menores no abusen de sus hijos escolares, eso es una estupidez. Una persona que quiere abusar va a abusar, no va a pagar por sexo a alguien que se vista de escolar. Lo que yo hago simplemente es una especie de trueque de morbo, una hermosa y satánica coincidencia. El viejo que a mi me está pagando para que yo sea su hijo, está cumpliéndome a mí la fantasía de ser el hijo de un viejo que te da plata pa que te quedís callado antes de que la mamá se entere.

No haces un juicio moral del tema.
-No soy una persona moralista que ande con juicios de valor. Yo estoy cumpliendo mi fantasía, que de niño nunca pude lograr. Tanto un padre burgués como uno obrero va a tener esa fantasía. La gran diferencia es que el burgués la va a poder concretar más fácilmente, hay que subirle el sueldo a los obreros para que puedan concretarla ellos también.

¿La relación padre - hijo es tu mayor fantasía?
-Lo que pasa es que Chile es muy fome, repetitivo, monótono. No te voy a poder contar las 50 sombras de Grey con historias maravillosas, aunque en realidad ese libro es una fomedad. Pasan cosas interesantes, pero con la cantidad de tipos y tipas que yo me he acostado en este tiempo yo debería estar contando historias aberrantes. Pero Chile es un país un poco raro, fome para follar, la gente es muy obediente y pudorosa. Tengo que yo insistir en experimentar, pero están temblando. De ahí me dicen: “No no sabís que métemela no más”.