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domingo, 23 de enero de 2022

#hemeroteca #homosexualidad #literatura | ‘El corazón de Tirana’, viaje desde el centro del olvido

Cuerpos Periféricos / 'Bad boy' en un Orgullo gay //

‘El corazón de Tirana’, viaje desde el centro del olvido.

Eduardo Nabal | Cuerpos Periféricos en Red, 2022-01-23

https://cuerposperifericosenred.com/2022/01/23/en-el-corazon-de-tirana-viaje-desde-el-centro-del-olvido/ 

El joven y aguerrido escritor kosovar Pajtim Statovci, tras el éxito de ‘Mi gato Yugoslavia’, retoma su estilo a la vez lúdico, mordaz y reflexivo sobre sus orígenes nacionales y la naturaleza de las “mentiras aceptadas” en tono de fábula, sin atenerse a coordenadas espaciotemporales uniformes.

En este caso el autor no solo denuncia la pobreza, el machismo y la homofobia de su lugar de origen, sino que también destapa, mezclando un cinismo descarnado y una desesperanza humanista, las grandes fisuras de esos países soñados por los que transita solo o en compañía de su amigo y amante Agim.

Así, descubre como en Italia, tras acoger a miles de albaneses, se los responsabiliza de la crisis económica. También descubre las trampas del llamado sueño económico de Berlín y como, aunque puede vivir libremente la diversidad sexual en determinadas zonas de Nueva York, también descubre un arraigado racismo, clasismo y violencia latente.

Su tono de realismo mágico, su indagación en el pasado hacia el futuro, en el que, ocasionalmente, los animales también emiten sentencias, como ocurría en ‘Mi gato Yugoslavia’, se unen aquí a un cuestionamiento permanente de las fronteras espaciotemporales y de las fronteras de género.

Enver, tras la muerte de sus padres, miente y pasa por empleos precarios para poder sobrevivir, pero tras su vida con diferentes amigos, amigas y amantes en diferentes lugares del mundo, vuelve a ver a su madre en esta Tirana, capital de uno de los países más olvidados de la Europa contemporánea.

La extranjería, las preguntas sobre la vivencia de la alteridad sexual, las sorpresas, el suspense y ese cinismo atemporal, aderezado con un profundo conocimiento de sus raíces y la historia del país del que proviene, hacen de ‘El corazón de Tirana’ otra gran muestra de aventura íntima, odisea coral, comedia descarnada y tragedia social vivida en primera persona. Statovci no busca la corrección política sino indagar con su prosa refinada y a la vez altanera los enigmas de un continente y un mundo interior que debe sobrellevar viejas heridas, sueños incumplidos y horizontes perdidos.

Traducido a varias lenguas, sorprende su conocimiento de que tras las apariencias, de un país, o un personaje, o un libro, siempre se oculta algo más. Un nuevo paso adelante en una de las voces más valientes, originales, desprejuiciadas y perturbadoras de la literatura europea contemporánea.

miércoles, 31 de marzo de 2021

#hemeroteca #trans #derechos | Identidades trans: una realidad que se abre paso en las aulas andaluzas

Imagen: Cuerpos Periféricos en Red

Identidades trans: una realidad que se abre paso en las aulas andaluzas.
José García | Cuerpos Periféricos en Red, 2021-03-31

https://cuerposperifericosenred.com/2021/03/31/identidades-trans-una-realidad-que-se-abre-paso-en-las-aulas-andaluzas/

Les niñes y adolescentes que cursan sus estudios en el Sistema Educativo Andaluz están de enhorabuena. Desde el pasado mes de enero ya está habilitado en el programa Seneca, que utiliza la Consejería de Educación para gestionar la información personal y académica de su alumnado, una pestaña de ‘detalle de identidad temporal’, con la que les alumnes trans y sus familias podrán modificar su nombre e identidad de género en el sistema. Algo que parece un mero detalle técnico pero que otorga al menor trans mayores garantías de un trato no discriminatorio, evita despistes de profesores que puedan nombrarles en un género no sentido y posibilita que toda la documentación expedida por el centro se realice con la identidad determinada por el menor y su familia. Bueno, toda menos la titulación, que no se podrá modificar hasta que se produzca un cambio registral de esa identidad, lo cual no depende de la legislación autonómica sino estatal, que a día de hoy no reconoce el derecho a la autodeterminación de género. Hablamos de la Ley/2007, de 15 de marzo, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo, que pretende ser sustituida por otra ley que aborde los derechos trans desde una perspectiva más global y que está generando acalorados enfrentamientos tanto con los grupos ultracatólicos como en el seno del propio feminismo.

Porque así es. Esta pestaña de ‘detalle de identidad temporal’ viene a derribar cualquier excusa o resistencia por parte de las direcciones de los centros, que son quienes pueden modificarla, a la aplicación del ‘Protocolo de Actuación sobre Identidad de Género en el Sistema Educativo Andaluz’, recogido en el Anexo VIII de la Orden de abril de 2015, por la que se modifica la Orden de 20 de junio de 2011 sobre medidas para la promoción de la convivencia en los centros docentes sostenidos con fondos públicos y la regulación del derecho de las familias a participar en el proceso educativo de sus hijos e hijas.

Dicho protocolo está amparado en una legislación autonómica, la Ley 2/2014 de 8 de junio, para la no discriminación por motivos de identidad de género y el reconocimiento de las personas transexuales en Andalucía, que contempla el derecho de autodeterminación de género, elimina la necesidad de aportar diagnósticos médicos previos que acrediten una disonancia estable entre el sexo asignado al nacer y la identidad de género vivida, reconoce todos estos derechos también para los menores trans y defiende la existencia de protocolos educativos que obliguen a crear espacios libres de acoso transfóbico ante la presencia de alumnado de estas características, a adoptar las medidas organizativas para que pueda utilizar las instalaciones educativas correspondientes a la identidad de género manifestada e, incluso, si se organizan actividades segregadas por sexos, las cuales se han de reducir siempre a la mínima expresión en virtud de los planes de coeducación, el menor debe ser agrupado conforme al genero expresado.

En este marco de reconocimiento, la normativa estatal se ha quedado completamente obsoleta, pero las normas autonómicas solo tienen eficacia en el ámbito de la propia comunidad autónoma y, por tanto, solo surten efectos para las relaciones entre las personas trans y la administración autonómica. Esto excluye el cambio registral de la identidad de género, competencia del estado, y necesario tanto para obtener un título académico como para expedir un pasaporte con tu identidad sentida y marcharte de Erasmus a Suiza, por ejemplo.

Mientras tanto, la ultraderecha presiona para que entre en las aulas un pin parental que, de aprobarse, obstaculizará ostensiblemente la creación de espacios libres de transfobia en los centros donde se requiera, a lo que hay que sumar las propias posiciones del profesorado alineado con las tesis de las llamadas ‘abolicionistas del género’, que están pidiendo a voces la derogación de este protocolo.

Desde el punto de vista jurídico, no parece que estas fuerzas involucionistas puedan ganar la batalla. Los Principios de Yogyakarta, del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, ya instaba en 2007 a todos los estados miembros a promover el respeto a la autodeterminación de género, así como la Resolución 2048 de 2015, sobre Discriminación Contra las Personas Transgénero en Europa, por citar algunas normas importantes en el ámbito internacional. Pero luego queda la batalla de la opinión pública, por los acuerdos que permitan crear mayorías parlamentarias capaces de sacar adelante la Ley para la Igualdad Plena y Efectiva de las Personas Trans, y ahí prosigue una contienda que también se libra desde las aulas.

José García es profesor de Educación Secundaria y Bachillerato en la Escuela Pública Andaluza.

miércoles, 13 de enero de 2021

#hemeroteca #cine #mujeres | María Castejón: “El ama de casa española nunca ha interesado ni al cine ni al feminismo”

Cuerpos Periféricos / María Castejón
María Castejón: “El ama de casa española nunca ha interesado ni al cine ni al feminismo”.

Eduardo Nabal | Cuerpos periféricos en red, 2021-01-13

https://cuerposperifericosenred.com/2021/01/13/maria-castejon-el-ama-de-casa-espanola-nunca-ha-interesado-ni-al-cine-ni-al-feminismo/

María Castejón Leorza es profesora, historiadora, programadora y crítica de cine. Recientemente ha publicado la obra ensayística ‘Rebeldes y peligrosas de cine’.

Eduardo Nabal.- ‘Rebeldes y peligrosas de cine’ nos muestra, de entrada, dos cosas: tu cinefilia neta y tu compromiso militante con el feminismo ¿Crees que el placer y el peligro han ido de la mano de lo que se siguen considerando grandes clásicos del séptimo arte? O dicho de otra manera ¿Buscas resquicios a los que agarrarte o hay algo en el cine comercial que crees supeditado, desde tiempo muy lejano, a una ideología heteropatriarcal?

María Castejón.- Personajes que podemos definir como rebeldes y peligrosas han existido siempre en el cine. Como crítica y espectadora consumo lo que podemos definir grandes clásicos del cine y el cine más comercial o mainstream. Como espectadora me gusta consumir tanto películas más canónicas como películas muy comerciales. Como crítica y programadora creo que tengo la obligación de ver casi todo. Hay mucha subversión y mucho patriarcado en ambas vertientes. Clásicos como ‘Un hombre tranquilo’, ‘El padrino’ o ‘Casino’ que ocupan un lugar destacadísimo en la Historia del Cine son machistas y profundamente patriarcales y violentos hacia las mujeres, y películas populares como ‘Miss Agente Especial’ son muy rompedoras desde el punto de vista de género.

E.N.– Empiezas mostrando el rostro y la irrupción de las pioneras en géneros considerados “masculinísimos” como el western, el cine de acción, la ciencia-ficción, el cine policiaco… ¿El tiempo ha puesto las cosas en su sitio o siempre ha habido voces insumisas dentro de estas corrientes aparentemente tan varoniles?


M.C.- Voces insumisas, afortunadamente, han existido siempre, En parte creo que existe cierto prejuicio por parte de la crítica fílmica feminista a analizar géneros populares como los que mencionas. Como si solo películas militantes o que ponen a sus personajes femeninos en encrucijadas que tienen que ver con el hecho de que sean mujeres o que sufran algún tipo de violencia fueran los referentes en los que hay que fijarse, los más válidos. Antes de iniciar la investigación que ha supuesto el libro apenas conocía el western. He alucinado mucho al descubrir esos personajes tan potentes en un género tan masculino. Personajes como el de Annie Oakley, la famosa pistolera que existió en realidad, son muy sorprendentes. Películas sobre su vida rodadas en los años 30 del siglo pasado, si bien están cargadas de ideología del amor romántico -en la vida real fue el marido de Oakley el que se mantuvo siempre en un segundo plano- son muy inspiradoras y reivindicativas. No podemos realizar lecturas rígidas o intransigentes de las películas porque si no nos perderíamos las subversiones. En el cine de acción, las adaptaciones cinematográficas de ‘Los Ángeles de Charlie’, que son bastante malas desde el punto de vista cinematográfico, suponen un paso adelante porque vemos a mujeres en roles de acción, mujeres en roles de acción y no a mujeres haciendo cosas de tíos, que es muy diferente. Además, las películas son muy absurdas, muy kitsch, divertidas e incluso paródicas. Creo que del cine de acción vienen grandes transformaciones. No hay más que acordarse de las furibundas reacciones a adaptaciones muy testosterónicas como ‘Mad Max’ o ‘Los Cazafantasmas’. Ver a mujeres protagonistas en roles de acción que históricamente han asumido los hombres es muy significativo. Significa que hemos tocado una tecla delicada. Que nos estamos comiendo nuestra parte del pastel. Ya no nos quedamos solo como espectadoras en nuestros grupúsculos viendo películas románticas o de mujeres en crisis o mujeres que deben empoderarse. Y eso es muy importante.

E.N.- En tu trayecto citas gran cantidad de filmes, pero te detienes en algunos que apuntalan tus tesis sobre la ideología, el género y la gran pantalla. ¿Todo ha surgido sobre la marcha o sabías cuales eran esos filmes decisivos para el avance de la imagen de las mujeres?

M.C.- El libro es la continuación de un comisariado que realicé en el año 2017 para el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. Todo el trabajo que hice para el ciclo, el trabajo que he realizado en Píkara Magazine y el trabajo como programadora en mis ciclos de ‘Heroínas de Cine’ me hacen ver mucho cine. Así que es un proceso en el que a partir de ejes principales que me pongo voy encajando películas. En este caso ha sido un proceso muy natural. He escrito muy cómoda porque es de las primeras veces que no me he visto condicionada por el registro académico. No he sentido esa presión y creo que se nota. Lo que sí te digo también, es que se han quedado temas fuera como el de un análisis profundo de las prostitutas en el cine, de las locas, de las pandilleras, de lesbianas, del cine de adolescentes… Hay bastantes más rebeldes y peligrosas.

E.N.- Te atreves sin temor con una década para mí sembrada de incorrección política y despropósitos machistas como son los años ochenta del siglo XX, pergeñaos de ‘family values’ ¿Crees que el clima sociopolítico del momento influye en la representación del género y la diferencia sexual en la pantalla?

M.C.- Los 80 fueron años bastante terroríficos, sí. ‘Atracción fatal’, que tiene un gran peso en el libro, es una reacción patriarcal brutal a la emancipación femenina de la Segunda Ola del movimiento feminista. Las películas, las series, no son un reflejo de la sociedad porque son una interpretación personal de quien se pone detrás de una cámara o de quien escribe una historia. Pero es innegable que estos relatos se nutren de la realidad. Creo que todas las décadas son muy machistas en general. Los 80 también nos dejaron la gran joya que es ‘Dirty Dancing’. La autora, Hadley Freeman, tiene un ensayo maravilloso que se titula precisamente ‘The time of my life’, en la que afirma que los 80 la enseñaron a ser feminista…

E.N.-Uno de los capítulos más evocadores y documentados está dedicado a esa vamp, a la vez mítica y olvidada, que fue Mae West. ¿Qué papel ha jugado la censura en este trayecto hacia la libertad sexual?

M.C.- Mae West le dio un vuelco muy grande a cómo leía el cine. Lo mismo me ocurrió como historiadora cuando me leí el libro ‘Mujeres, raza y clase’, de Ángela Davis. Vi cómo es posible que un personaje femenino construya su sexualidad desde el poder. Mae West fue muy consciente del poder que le daban sus curvas. Se comía el deseo de los hombres, lo masticaba y se lo escupía en su cara. Ese poder sexual no lo había conocido en el cine. Creo que Sharon Stone, en ‘Instinto Básico’, es de las pocas que lo recupera. Además, las películas de West son muy locas y divertidas y tienen una reivindicación de clase social muy potente, y es muy interesante cómo se relaciona con las mujeres, porque lo hace desde unos pactos muy reivindicables. Más allá de sus películas, Mae West fue una persona muy influyente y poderosa. Escribía sus propias historias, controlaba sus películas, salvó a la Paramount de la bancarrota y fue capaz de llegar al dinero. Y esto pocas mujeres lo han conseguido. Su descaro fue tal que tuvo que lidiar con la censura. Ella le dio la vuelta y se benefició. Pero sí que es verdad que en sus últimas películas se ve que la censura influyó. La censura funciona en dos direcciones. Prohíbe, pero al mismo tiempo crea interés. Lo prohibido siempre nos atrae, siempre nos llama. Censurar actitudes sexuales de mujeres conscientes de su sexualidad es muy sintomático de una sociedad judeocristiana que define la sexualidad femenina como peligrosa. Y es verdad. Porque pocas cosas hay tan poderosas como una mujer libre y consciente de su sexualidad. Es curioso, porque en estos últimos tiempos la censura también viene de cierto sector del feminismo que quiere prohibir conciertos, o canciones. Me acuerdo que cuando estrenaron ‘50 sombras de Grey’, un grupo de feministas llamó al boicot… Francamente me parece tan ridículo como peligroso este tipo de acciones que animan a la censura. En este país tenemos una historia demasiado larga con el tema…

E.N.-Hay filmes a los que dedicas capítulos enteros, como es el caso de ‘Carmina’ dirigida por su hijo Paco León ¿puedes explicarnos algo de la evolución de la figura del ‘ama de casa’ en el cine español?


M.C.- Para mí el personaje de Carmina es una diosa. Tiene la capacidad de hablarnos directamente desde su cocina, desde ese espacio doméstico al que han estado condenadas muchísimas mujeres españolas durante décadas para contarnos su verdad. Carmina es un personaje muy excepcional porque es muy brutal en sí misma. Las estrategias que desarrolla para afrontar la vida y la precariedad no las puede desarrollar cualquiera. El ama de casa española no le ha interesado demasiado ni al cine ni al feminismo. El modelo mayoritario ha sido el de madre complaciente y sumisa sin especial relevancia en las tramas. O la madre terrorífica de Furtivos. Hay una gran revolución en la representación de las mujeres españolas con las cineastas de la Transición, Cecilia Bartolomé, Josefina Molina y Pilar Miró, y sus películas ‘Vámonos Bárbara’, ‘Función de noche’ y ‘Gary Cooper que estás en los cielos’. En las tres películas se analizan de forma muy radical y profunda qué significa intentar salirse del modelo de ama de casa española. Creo que es un proceso muy interesante.

E.N.–Y, por último, algún apunte sobre el papel jugado por los críticos de cine en todo esto.

M. C.- La crítica de cine, como otros muchos ámbitos culturales, ha sido un mundo muy patriarcal y masculino. Además no podemos olvidar que el cine en general tiene un punto de vista muy androcéntrico. Hay mucho rechazo por gran parte de esta crítica tradicional a asumir la perspectiva de género en sus lecturas. Es muy curioso cómo lo pueden ver como una amenaza. Hace pocos días emitieron ‘El hombre tranquilo’, de John Ford, y vi en redes como un crítico ridiculizaba una crítica que apuntaba al machismo de la película. A mí ‘El hombre tranquilo’ me parece una obra de arte. Pero si la veo no puedo obviar que John Wayne arrastra a Maureen O’Hara por la campiña irlandesa casi de los pelos durante más de dos minutos. Ese hecho no la invalida como obra de arte, pero sí que hay que visibilizarlo. Se suele decir que ‘El hombre tranquilo’ es un reflejo de la sociedad en la que se rodó en el año 1952 y que verlo de otra manera es ser casi unas histéricas. Será reflejo de cierta sociedad, porque solo tres años antes Simone de Beauvoir había escrito ‘El segundo sexo’ y estaba comenzando la Segunda Ola de los feminismos. La perspectiva de género hay que asumirla en todas las lecturas culturales y unirla al resto de elementos de análisis. Creo que enriquece cuando lo hacemos desde las ciencias sociales. En su día escribí sobre el tema a propósito de El último tango en París. No somos unas caprichosas y unas taradas a las que ahora se les ocurre prohibir películas como ‘Lo que el viento se llevó’ o ‘Blancanieves’. Queremos lecturas críticas y enriquecedoras. De todas maneras es un tema que me produce cada vez más pereza. Tanto la resistencia y los supuestos dignos cabreos de la crítica canónica porque nos ven como una amenaza y nos infravaloran, como las personas que piensan que Cruela de Vil fomenta el maltrato animal. A mí lo que realmente me gusta es seguir viendo películas y seguir buscando rebeldes y peligrosas...

sábado, 28 de marzo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #controlsocial | ¿Por qué el Covid-19 no nos va a cambiar en nada?

Imagen: Cuerpos Periféricos en Red
¿Por qué el Covid-19 no nos va a cambiar en nada?
Francisco Brives | Cuerpos Periféricos en Red, 2020-03-28
https://cuerposperifericosenred.com/2020/03/28/por-que-el-covid-19-no-nos-va-a-cambiar-en-nada/

Desde el minuto uno de esta crisis, algo lleva barruntándome a nivel interno. Algo profundamente injusto porque no logro empatizar con la supuesta conciencia general del pánico y la obediencia establecida. El miedo no logra afianzarse en mis neuronas y la establecida cita de los aplausos me repatea los hígados. No veo una sociedad empática, ni percibo un cambio de sistema, y mucho menos auguro que vaya a cambiar nada tras la pandemia, que por otro lado sabemos a ciencia cierta que se va a acabar. Todas las pandemias pasan, el egoísmo continúa.

Judith Butler dice: “el virus no discrimina”. La pensadora nos cuela la misma teoría caduca del medievo y las danzas igualitarias de la muerte. Este virus, como todos, no discrimina, obvio, la naturaleza selecciona que no es lo mismo. El coronavirus actúa según su propia naturaleza, se aloja en las grietas de cuerpas que le permiten sobrevivir. Si hablamos de discriminación, que es absurdo aplicarla a un virus, tendríamos que hablar de deseo: yo puedo desear no ser discriminado y resulta que el virus pasa de mi cuerpa y no me infecta. Pero el nombramiento del Coronavirus sí discriminó, la pandemia que, desde el minuto uno, se identificó como un virus chino, racializado, comunista y, por ende, susceptible de ser tomado a chirigota. Virus televisado, lo cual lo convierte en artículo de primera necesidad, prime time 24/7, vino a discriminar otras crisis globales, se asentó en la pantalla para no hablar de los campos de refugiados, de las atrocidades fronterizas, de los feminicidios, del genocidio de originarios a manos de multinacionales, del desfalco de la casa real española, de la CorinaVirus, de que Cataluña va a ser por fin aplastada y, sobre todo, a ocultarnos el incremento de tropas que EEUU ha desembarcado en las bases españolas desde hace un año. Declarar la pandemia como un estado de guerra es permitir que el estado de excepción vulnere de manera flagrante todas y cada una de la semilibertades en pro de la defensa de lo común que tanto gusta a los políticos airear para robar a espuertas bajo un estado de excepción. Arreglos, tejemanejes, desvíos de fondos, aprobación de regularización de empleos, desmantelamientos de sectores “no productivos” y, sobre todo, muy importante, implantación del miedo, que es lo que más favorece al poder.

Las redes me aturden y la televisión es una especie de viernes 13 con Freddy Krueger haciendo añicos a los que se quedan dormidos ante la pantalla. Lo sabemos todxs, el feminismo lo denunció públicamente el pasado 8M, aunque esto se lleva sabiendo desde que el mundo es mundo. Esto va de clases, de clases que no se igualan ni con la amenaza de la muerte.

Nace una nueva clase, se impone un clasismo por estatus y se aclara bajo pena de multa cuál es en realidad tu estatus social, no el que te crees que tienes, sino el que en realidad eres. Ejemplo, yo estado controlo si tú eres nueva clase social, acudo a tu terraza comunitaria (la privada es de la nueva elite social) para multarte por salir a respirar. Tú que tienes piscina en tu casa privada, sí estás bien para darte un chapuzón con cloro desinfectante; las piscinas comunitarias, esas no están bien. Este es el mensaje que quieren vendernos, todos unidos ante el coronavirus. TODOS (porque la disidencia de las todxs no la vamos a incorporar). La defensa de lo suyo frente a lo de ninguna. Nos la están colando. La violencia del secuestro improductivo frente a las bajas asumibles para no bloquear las camas de hospitales. Nos la están metiendo a pelo. El lenguaje de la guerra y la estructura militar frente al pacifismo y la no violencia. La defensa de la familia nuclear que puede enclaustrarse y gemir de gozo cada noche frente a las fluidas o poliamorosas que nos tienen vetadas las cuerpas de amantes. El placer está prohibido siempre que este sea entre maricas amantes de orgias (y si son catalanas más). ¿Dónde estaba este control de peligro público con los bucakes de los 90 en plena pandemia del sida? ¿Cuando clausuraron el ‘Strong’? ¿O ‘La Men’, el ‘Troyans’ o el ‘Odarko’? Repito, nos la están clavando a pelo y con porras cargadas de nuevos fascismos vestidos de Coronas, virus y otras Herpes, digo Ertes.

La histeria del control vecinal que insulta desde las redes a las ventanas, las madres a las que prohíben ser visitadas por sus hijos pues son casos de riesgo, y también la loca de turno que llama a la guardia civil para que le firme un salvoconducto que le permita salir de Madrid e irse al pueblo. El siempre bienpensante procomún frente a váyase con su miedo a la mierda. La ignorancia violenta frente a la encarnizada defensa de los territorios libres de virus. La estupidez de creer que un virus tiene nacionalidad, demarcación y, por supuesto, es urbanita. Ahora las alarmas de una España vaciada resultan ser de una España que no quiere ser pandemizada. Teruel existe pero no te acerques. Dame pan y dime tonto, volvemos a la postguerra. El lenguaje se militariza, las reservas, el racionamiento, la escasez, aislamiento, cuarentena, inmovilización, los daños colaterales y el ¿”delito sanitario”? Falta el toque de queda, que llegará pronto. No sé si se han enterado, pero hemos asumido que unos señoros con medallas y uniformes nos interpelen en códigos de lenguaje militarista todos los días en un telediario que parece sacado de una mala peli yanqui de cuarta. ¡¡¡Señoros!!! ¿Dónde estaban estas grandes medidas en la pandemia del Sida? Sí, a eso vamos, es la hora de confrontar las clases, usted maricón, silencio. Yo, CoronaVirus, declaro que estoy infectado. Usted sidoso de mierda, Yo población de riesgo. Usted “no hay vacuna desde los 80”, Yo “antes de fin de año esperamos tener vacunas”. Usted su medicación cuesta un dineral a las arcas públicas, Yo tengo que llenar mi carro de la compra como si no hubiera un mañana.

Limitación de movimientos, TODOS EN CASA. Salvo los viejos que si se salen nos ahorramos las pensiones, salvo las residencias de ancianos que nos ahorramos las pensiones, salvo los sin sin, sin techo, sin papeles, lxs sin posibles, salvo los CIES (ah no… estos ya estaban confinados, y además a quién le importa.)

Sanitarios orgullosos de los aplausos, orgullo patrio todas las tardes a las 20h, aplausos en los balcones donde ir colando simpatías forzadas con las vecinas con las que no te hablas desde hace mil años. Aplausos en los balcones mientras el memo de turno nos cuela un pasodoble torero (un buen patriota). Aplausos para que al menos los niños puedan desfogarse y tener algo que hacer en todo el puto día encerrados. Aplausos por mil razones y motivos, tantas como individualidades necesarias tienen los claps del sistema. De verdad… ¡sanitarios!, ¿alguien se cree que va por ustedes? Obediencia Señoros, obediencia o multa. Obediencia o te saco de la carretera. Obediencia o permiso de empresa. Obediencia inhumana hasta para prohibir la asistencia al sepelio de nuestros muertos. ¿Alguien en su sano juicio va a vivir con esa culpa el resto de su obediente vida? No fui al entierro de mi hermano, mi primo, mi abuelo, porque no cumplíamos con la distancia de seguridad. Seguro que esa culpa te la cura un ERTE, ¡tranquilo! ¿De verdad nadie piensa reaccionar? Esto va de clases. ¿Aún no se han enterado? Nuevas clases emergen, limitación de movimientos, hay que tener una puta mascota para poder justificar tu huida del hogar porque no aguantas a tu familia o, lo que es peor, no te aguantas ni a ti mismo. Limitación de movimiento salvo que seas sacerdote y por supuesto aunque tu institución no haya puesto ni un duro para paliar la crisis, sí hay libertad de movimiento para las monjas que huyen del asilo dejando al capellán con los infectados. Licencia de movimiento para los políticos, y desvío de mascarillas, respiradores y guantes señalizados recogidos por colas de coches oficiales en la plataforma de desembarco (entrega directa del trailer al congreso), esos políticos no van a dejar de cobrar por no ir al congreso, esos no van a pasar por un despido ni un ERTE. Licencia para el rey (……… pitido) de ese no se puede hablar.

Hablemos pues del VIH. Esa clase social que la medicación nos secuestra mes a mes confinados en la sala de la farmacia del hospital. Ese Gregorio Marañón (históricamente homófobo) que se niega y no nos brinda la medicación que prescribe la doctora, porque “antes está la economía que la salud”.

¿Y pretenden hacernos creer a lxs que habitamos los hospitales, como enfermas crónicas, que ahora va a ser distinto? Hablemos de ese desplazamiento de lxs cuerpas inmunodepresivxs que no son nombradxs como población de riesgo. Los asmáticos SÍ, por supuesto, los diabéticos SÍ, los crónicos con enfermedades pulmonares también, los obesos, los ancianos, los alérgicos… ¡vaya! ¡Se les olvidaron los sidosos! ¡Qué casualidad…!

Probablemente sean de esa clase junto a los sintecho, los CIES, los sin papeles… a los que mejor no nombrar. También es altamente probable que seamos lxs primeras cuerpas en protocolo clínico ante la escasez para dejar morir primero. Es la ley que rige la selva del capitalismo.

Y en este punto, como colofón, ¿por qué he tenido yo la impresión de que mi cuerpa serológicamente vulnerable nunca ha merecido la preocupación, tan asumida ahora, de alguien que con un tremendo gripazo se me acercó, abrazó, besó o no mantuvo esa distancia de seguridad tan asumida hoy en día, sin cargo de conciencia?

¡Qué curiosa esta pandemia que tanto se preocupa por uno mismo!

Francisco Brives es activista lgtbq, escritor y cineasta.

sábado, 9 de septiembre de 2017

#hemeroteca #inmemoriam | Kate Millet y el legado del feminismo pro-sexo

Imagen: Cuerpos Periféricos en Red / Kate Millett
Kate Millet y el legado del feminismo pro-sexo.
Una aproximación al pensamiento de una pionera de la tercera ola del feminismo, autora del imprescindible "Sexual Politics", cuya vida y su obra hicieron mella en la historia del movimiento.
Eduardo Nabal | Cuerpos Periféricos en Red, 2017-09-09
http://cuerposperifericosenred.blogspot.com.es/2017/09/kate-millet-y-el-legado-del-feminismo.html

Aunque aún hoy haya un sector del feminismo institucional o subalterno que haya querido presentar el pensamiento de la autora de la autora de “Sexual Politics” como un feminismo que se acomoda a sus presupuestos sin renovar, lo cierto es que, ya en 1970, Millet utilizó una serie de autores o literatos varones para deconstruir el pensamiento masculino sobre la sexualidad femenina desde una perspectiva abiertamente pro-sexo y post-Stonewall. Ella y otras autoras se pronunciaron en favor de las lesbianas en un momento de la historia del movimiento anglosajón en el que llegaron a ser definidas como la amenaza “lavanda” por el sector más conservador y asimilacionista del feminismo burgués y revisaron los conceptos marxistas y de los teóricos de la raza sobre el cuerpo femenino y el lugar de la mujer en la sociedad del momento. Como integrante por derecho propio del feminismo de la segunda ola no temió a los debates (aunque tuviera posiciones, en ocasiones contradictorias) sobre la pornografía, la prostitución e incluso la “edad de consentimiento”. Millet en “Sexual Politics” reivindica el carácter revolucionario del pensamiento que atisba tras la literatura de Jean Genet frente a la subversión fálica o el heroísmo viril de los héroes o anti-héroes de autores como Henry Miller o Norman Mailer, iconos de la contracultura occidental en versión heterocentrada. Para Millet el desafío homosexual es un camino por explorar, algo que sucederá en décadas posteriores. Nos habla del desafío postcolonial de “Los biombos”, una pieza de Genet y también afianza el lema de “lo personal es político” al llevar a primer término debates muchas veces evitados por el feminismo blanco y burgués aliándose, sabiéndolo o no, con el emergente feminismo negro y pro-sexo que conduciría a las mimbres de la queer theory de los ochenta y noventa.

En cierto sentido “Sexual Politics” fue la “Epistemología del armario” del feminismo pro-sexo y pro-derechos sexuales y reproductivos de los años setenta, liberando a muchas mujeres de prejuicios y anteojeras heredados de una mística de la feminidad que no se había desagarrado sino solo empezado a cuestionar o amoldado a otras formas de vivir en la esfera pública. Kate Millet no elude los debates sobre la raza y las diferentes orientaciones sexuales porque ya en los años setenta es consciente de que vive en un país que sufre, de manera cotidiana, los efectos sangrantes del racismo y la homofobia o lesbofobia, incluso, en menor medida, dentro del propio movimiento feminista. Analiza el pensamiento sobre la familia de los pensadores marxistas pero va más allá al colocar la posición social, económica y personal de la mujer como eje transformador mucho más importante de lo concedido hasta el momento, así como reconoce las diferencias entre las mujeres. Su cuestionamiento del “amor romántico” y su carácter opresivo aún siguen causando encendidos debates en muchos ámbitos. Para muchas de nosotras descubrir que ya en 1970 se planteaban cuestiones que en los noventa volvían al candelero nos dieron mucho que pensar sobre la revolución conservadora de la era Reagan y sobre el daño causado por algunos sectores del feminismo heterosexual, anti-sexo, colonial, blanco, abolicionista, sumiso y hoy en el poder.

Pero la vida de Millet no fue fácil. A pesar de su carácter de artista polifacética (escritora, pintora, escultora, cineasta…) paso años de dificultades económicas y ostracismo editorial y académico, y convertida en granjera sin demasiada suerte, se enfrentó a diversos problemas mentales. Con el tiempo tuvo que recuperar el aliento de una “vieja feminista”, su lugar en la historia y su posición luchadora incansable frente a nuevas generaciones no siempre conscientes de lo mucho que le debemos a esta mujer que soñaba compartir una granja con otras mujeres y que hace poco nos ha dejado para siempre.