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viernes, 31 de enero de 2025

#hemeroteca #lgtbi #activismo | “Existen solo dos géneros: fascistas y antifascistas”: las luchas LGTBIQ+ aglutinan el rechazo a Milei

Vigilia en Madrid por los crímenes de odio en Barracas, mayo 2024 //

“Existen solo dos géneros: fascistas y antifascistas”: las luchas LGTBIQ+ aglutinan el rechazo a Milei

Una gran movilización recorrerá centenares de localidades en Argentina y en grandes ciudades del mundo este 1 de febrero en respuesta al discurso de odio del líder ultra.
Martín Cuneo | El Salto, 2025-01-31
https://www.elsaltodiario.com/argentina/dos-generos-fascistas-antifascistas-luchas-lgtbiq+-aglutinan-rechazo-milei 

No era la primera vez que el presidente Javier Milei atacaba a la comunidad LGTBIQ+ en particular y a la izquierda en general, pero las amenazas proferidas el pasado 23 de enero en la Cumbre de Davos traspasaron un límite. “Los vamos a ir a buscar hasta el último rincón del planeta en defensa de la libertad. Zurdos hijos de putas tiemblen”, gritó. Y luego dirigió su mensaje de odio hacia las disidencias sexuales y a la “ideología de genero”, todo un leit motiv de la nueva extrema derecha mundial: “Quiero ser claro que cuando digo ‘abusos’ no es un eufemismo, porque en sus versiones más extremas la ideología de género constituye lisa y llanamente abuso infantil. Son pedófilos, por lo tanto, quiero saber quién avala esos comportamientos".

Lo novedoso del discurso de Davos es “su manifiesto deseo de exterminio”, explicaba en un comunicado la Asamblea Antifascista LGTBIQ+, la organización de la que parte la que puede convertirse en la mayor protesta contra la política de Milei de los últimos meses. En una asamblea autoconvocada el mismo 23 de enero en el Parque Lezama, en la ciudad de Buenos Aires, cientos de personas coincidieron en la necesidad de articular una gran movilización que pueda aunar diversos sectores damnificados por las políticas ultraliberales y ultraconservadoras de La Libertad Avanza (LLA). Una respuesta especialmente necesaria cuando, según analizan en el texto, se ha generalizado “un estado de impotencia anímica que es tanto individual como colectivo, impregnado por la frustración ante una falta de respuesta”.
La convocatoria ha trascendido a la comunidad de LGTBIQ+ y ha interpelado al conjunto de colectivos afectados por las políticas de Milei
La Marcha Federal del Orgullo Antifascista Antirracista LGTBIQ+ tendrá lugar el 1 de febrero a las 16h (hora argentina) en el centro neurálgico de la ciudad —del Congreso a la Plaza de Mayo—, con réplicas en centenares de localidades de Argentina y otras ciudades del mundo. La convocatoria ha trascendido a la comunidad de LGTBIQ+ y ha interpelado al conjunto de colectivos afectados por las políticas de Milei. Uno de los lemas de la manifestación refleja esta intención de aglutinar luchas: “Existen solo dos géneros: fascistas y antifascistas”.

Para Alejandra Rodríguez, activista transfeminista integrante del colectivo YoNoFui, de la Columna Mostri y de la Asamblea Antifascista LGTBIQ+, tras las palabras de Milei la “sensación es que se está cruzando un umbral” y “frente al hartazgo” la respuesta va a “aglutinar un montón de conflictos, de luchas, de malestares, de trabajadores del Bonaparte, los sitios de memoria, los trabajadores del Ministerio de Salud” o el movimiento estudiantil contra la desfinanciación de las universidades.

Frente a este “cercenamiento” de las políticas públicas, que han llevado a la población argentina más vulnerable a “niveles inéditos de precarización y pobreza”, Rodríguez apunta que el movimiento por la diversidad sexual puede jugar un papel importante como aglutinador: “Somos una comunidad que tradicionalmente ha albergado la diferencia, la diversidad, y desde esa diversidad invitamos a todos los sectores de la sociedad a que vengan, nos apoyen, que nos acompañen en una manifestación que surge de nosotros, pero que es de todes porque los problemas que nos atraviesan son colectivos”.

Fuera de Argentina, colectivos LGTBIQ+ y de solidaridad con Argentina han convocado concentraciones en Río de Janeiro, São Paulo, Santiago de Chile, Montevideo, Ciudad de México, Lisboa, Berlín, Londres, Barcelona o Madrid.
“Somos una comunidad que tradicionalmente ha albergado la diferencia, la diversidad, y desde esa diversidad invitamos a todos los sectores de la sociedad, porque los problemas que nos atraviesan son colectivos”
En Madrid, la convocatoria surge de colectivos argentinos y de personas LGTBIQ+, con el apoyo del Orgullo Vallekano y de la red europea Argentina No Se Vende. Malena Becerra, de Argentinxs en Movimiento, uno de los colectivos de esta red, califica de “marea impresionante” la fuerza que ha adoptado la movilización tanto dentro como fuera del país sudamericano.

Para esta profesora nacida en Córdoba (Argentina), la reacción que encarna los discursos de odio de Milei se produce después de años de lucha en los que las personas LGTBIQ+ “se habían afirmado como sujetos políticos, ampliando derechos, haciendo que ya no se pueda hacer política sin incluirles”.

Y son precisamente estas conquistas, argumenta, “lo que mueven esta violencia feroz, inusitada”. Una violencia simbólica, continúa, pero que no se queda en el discurso, sino que se concreta en políticas como el cambio en el Código Penal que elimina el delito de feminicidio, los planes para acabar con la Ley de Identidad o con el cupo laboral para personas trans. Una estrategia de criminalización que también pasa por la censura de material educativo que previene abusos o muestra sexualidades o tipo de familias diversas, los recortes en la educación sexual integral o el desmantelamiento de los servicios sanitarios a personas con VIH, tuberculosis o hepatitis.
“Vamos a decir basta, con contundencia y e imaginación colectiva. [...] Porque nuestra vida y todas la vida vida están en riesgo y nosotres al closet [armario] no volvemos nunca más”
Y los discursos y políticas que promueven el odio, argumenta Becerra, van mucho más lejos y se traducen en agresiones y actos violentos, como fue el triple asesinato de Barracas, en el que fueron calcinadas tres mujeres lesbianas en mayo de 2024.

En 2001, las protestas de los piqueteros y de los ahorristas sirvieron para aglutinar sectores muy diversos en su oposición al sistema neoliberal. Un cuarto de siglo después, los colectivos LGTBIQ+ pueden ocupar ese lugar central en la lucha contra el ultraliberalismo conservador de Milei. “Vamos a decir basta, con contundencia y e imaginación colectiva. Porque nuestra vida y todas la vida vida están en riesgo y nosotres al closet [armario] no volvemos nunca más”, concluía el manifiesto de la convocatoria.

lunes, 13 de mayo de 2024

#hemeroteca #lesbofobia | Murió Andrea Amarante, otra de las víctimas del ataque de lesboodio en Barracas

"Fue lesbicidio. El Estado es responsable."

Murió Andrea Amarante, otra de las víctimas del ataque de lesboodio en Barracas

Radio Kermes, 2024-05-13

https://www.radiokermes.com/noticias/21776-murio-andrea-amarante-una-de-las-victima-del-ataque-de-lesboodio-en-barracas

El domingo cerca del mediodía se dio a conocer que murió Andrea Amarante, una de las mujeres lesbianas que fue atacada por su identidad sexual en un hotel de Barracas. Estaba internada con su cuerpo quemado en un 75% en el Hospital Penna desde la noche del ataque.

Andrea es una de las cuatro víctimas de un terrible ataque de homoodio provocado por Justo Fernando Barrientos, un hombre de 68 que está detenido desde el momento del hecho, luego de haberse autolesionado con una sierra.

A causa del ataque perpetrado ya murieron tres de las cuatro mujeres que vivían en una habitación del hotel ubicado en Olavarría 1621, en el barrio de Barracas. Pamela Cobbas, de 52 años, murió en el Instituto del Quemado a horas de haberse provocado el incendio. El miércoles murió Roxana Mercedes Figueroa, de 52, quien también permanecía internada en la misma institución con el 90% de su cuerpo comprometido.

Sofía Castro Riglos fue la víctima que tuvo menos complicaciones, con quemaduras leves. Se supo que la semana pasada pudo brindar su declaración, que resulta clave en la investigación. De acuerdo a lo que la periodista Agustina Ramos, de Agencia Presentes, pudo reconstruir en esta nota, a partir de los testimonios de otros residentes del hotel, no fue la primera vez que Barrientos atacaba a las mujeres. En otras ocasiones las agredió con insultos. Incluso, los testigos del incendio explicaron que el agresor, luego de haberlas prendido fuego, cuando las mujeres lograron salir, las golpeó y las metió de nuevo en las llamas.

El odio y el abandono del Estado
Andrea Amarante fue sobreviviente de la tragedia de Cromañón. Desde la Coordinadora Cromañón, denunciaron que la mujer no fue incluida en el padrón que víctimas que el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires creó en 2005 y que allí faltan más de la mitad de las sobrevivientes.

“Andrea no percibió ayuda económica y tampoco es beneficiaria del Programa de Salud para víctimas de Cromañón. Estaba en situación de calle y dormía donde podía. Veinte años después, a Andrea se le hicieron realidad todos los miedos y pesadillas”, expresaron en un comunicado. También dijeron que una vez más, tras este ataque lesboodiante, el Estado le dio la espalda.

“¿Se entiende por qué necesitamos una ley definitiva, que incluya a todas las víctimas de Cromañón? ¿Dónde creen que están todos aquellos y aquellas sobrevivientes que quedaron fuera de la ley? Pueden empezar buscando en pensiones que se caen a pedazos, viviendo al día, hacinadas en piezas que no tienen ni cerradura, pueden encontrarlas obligadas a convivir con todo tipo de violencias. Si Andrea hubiera sido parte de la Ley de Reparación Integral, probablemente, hubiera tenido la oportunidad de acceder a un techo digno y seguro”, agregaron.

Respecto de la causa, que está en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 14, a cargo de Edmundo Rabbione, no se conocen avances porque no se brindó ninguna comunicación. Hasta ahora se sabe que el femicida no prestó declaración y tampoco hay novedades respecto de sí el juez considerará este terrible hecho un crimen de odio al género.

Los discursos de odio que se instalaron con más fuerza desde la campaña electoral de La Libertad Avanza, van de la mano con la falta de políticas públicas destinadas a los grupos vulnerables y que atenta en mayor medida contras las personas LGBT. Referentes de ese espacio y funcionarios del gobierno de turno han manifestado declaraciones homofóbicas en diferentes ocasiones.

Nuevo reclamo de justicia
Este lunes, a las 18, habrá una nueva manifestación, esta vez frente al hotel, convocada por la Asamblea de Barracas junto a más de diez organizaciones sociales y asambleas barriales. La concentración es a las 18 en Plaza Colombia (Avenida Montes de Oca al 800), para luego marchar hacia el hotel donde sucedió el ataque, Olavarría 1621.

«Desde el primer día hemos denunciado que éste no fue un caso aislado, ni su razón fue por las condiciones habitacionales, económicas o las facultades mentales de la persona que lo provocó: fue un crimen de odio hacia cuatro lesbianas. Los discursos de odio por parte del gobierno nacional, apoyados y viralizados por los medios de comunicación afines a su ideología, se materializan en acciones de violencia concretas en la sociedad», expresaron desde la asamblea.

Ataque lesbofóbico
En la madrugada del lunes 6 de mayo, un hombre de 68 años atacó con un dispositivo incendiario la habitación donde dormían dos parejas de mujeres, que eran sus vecinas de un conventillo de Barracas donde todos vivían.

Al momento del incendio, unas 30 personas debieron ser evacuadas de este edificio de tres plantas e inicialmente fueron seis los hospitalizados.

Tras la muerte de las mujeres, el lunes mismo la causa fue recaratulada como “homicidio”.

#hemeroteca #lesbofobia | Murió la tercera víctima del brutal ataque en Barracas

Protesta por el asesinato de las tres mujeres lesbianas en Barracas //

Murió la tercera víctima del brutal ataque en Barracas

Tercer fallecimiento tras ataque de lesbofobia en un conventillo de Barracas.
Villamercedes, 2024-05-13
https://www.villamercedes.info/murio-la-tercera-victima-del-ataque-brutal-en-barracas/

En medio de una conmoción en el barrio de Barracas, una tragedia de lesbofobia dejó un saldo devastador. En un acto de brutalidad que conmocionó a la sociedad, tres mujeres perdieron la vida tras ser atacadas y prendidas fuego por un vecino en un conventillo local.

En el último desarrollo de esta desgarradora historia, se confirmó el fallecimiento de Andrea Amarante, una mujer de 43 años, que no toleró las quemaduras sufridas en el ataque perpetrado en las primeras horas del lunes. Amarante, quien tenía el 75% de su cuerpo quemado, luchó por su vida desde entonces en el Hospital del Quemado. Su deceso se suma al de otras dos mujeres que también fueron víctimas de este acto de violencia.

La comunidad está consternada por la pérdida de Amarante, la más joven de las cuatro víctimas y, sobreviviente de la tragedia de Cromañón, un hecho que marcó a toda una generación. La noticia fue confirmada por el Ministerio de Mujeres y Diversidad de la Provincia de Buenos Aires, que expresó su más sentido pésame y exigió justicia y el esclarecimiento inmediato de este crimen de odio.

viernes, 10 de mayo de 2024

#hemeroteca #lesbofobia | Hay un país (pero no el nuestro)

Ilustración de María Elizagaray Estrada //

Hay un país (pero no el nuestro)

El lesbicidio en Barracas y el odio como política de Estado
Sol Verónica Gui / Pablo Villarreal | Anfibia, 2024-05-10
https://www.revistaanfibia.com/lesbicidio-barracas-hay-un-pais-pero-no-el-nuestro/

El lesbicidio de Barracas renueva la preocupación por el odio como pasión movilizante y las políticas de la crueldad. El caso puede ser pensado a partir de otro suceso sin forzar líneas de causalidad directa: las declaraciones de Nicolás Márquez. Hay, en él, una ideología cargada de prejuicios y fantasías que durante años orientaron el comportamiento social para darle forma a una sociedad violenta y excluyente. Las palabras circulan y tienen consecuencias sobre la vida de las personas y la convivencia democrática. Desde el Laboratorio de Estudios sobre Democracia y Autoritarismos (LEDA) advierten que el efecto se profundiza cuando es pronunciado por una voz autorizada e institucionalmente relevante, como un presidente, sus funcionarios o sus asesores. En este ensayo, lxs autorxs analizan el caso y su lugar en la trama de las violencias de odio en Argentina.

hay un país (pero no el mío)
donde la noche es sólo por la tarde
(pero no el nuestro)
y así canta una estrella su tiempo libre

toda la muerte pensaré
ya que morir no es mío
y aún alumbro con sangre deslumbrada
(hay un país) el sueño de caída
(hay un país)
y yo conmigo (y siempre)
de amor inmóviles

Susana Thenón. Poeta, lesbiana.


Hace 14 años, Natalia “Pepa” Gaitán fue fusilada por lesbiana. Tras vastos procesos de movilización y discusión contra la discriminación y la violencia, el 7 de marzo fue convertido en el Día de la Visibilidad Lésbica. Su recuerdo siempre insiste. Pero hoy aún más, porque una imagen inundó la escena pública esta semana: el lesbicidio cometido por Justo Fernando Barrientos contra dos parejas que compartían habitación en un conventillo en Barracas. Pamela Cobos y Mercedes Figueroa fallecieron producto del incendio. Al momento de escribir estas líneas, una de las sobrevivientes continúa internada con el 75% del cuerpo quemado; la otra sufrió heridas severas.

Las ciencias sociales y el estudio de los autoritarismos sociales contemporáneos aportan a desentramar las situaciones que componen el mapa de dolores sociales de los últimos meses. Se trata de una coyuntura signada por la crisis y por las formas que asume la violencia social, por las narrativas políticas que la intensifican y le ofrecen un marco de sentido a su despliegue. Lo que hay detrás del lesbicidio de Barracas puede ser pensado a partir de otro suceso, sin forzar líneas de causalidad directa entre uno y otro elemento: la entrevista de Ernesto Tenembaum a Nicolás Márquez en un programa central de la mañana radial. El biógrafo y amigo de Javier Milei, con quien incluso comparte chapuzones ocasionales en la piscina de la residencia de Olivos, es uno de los principales referentes ideológicos de la ultraderecha. Saltó a la fama durante las jornadas de discusión sobre la legalización del aborto dado su estrecho vínculo con Agustín Laje, pero cuenta con un historial propio de publicaciones negacionistas de la dictadura y obsesionadas con las figuras del ciclo progresista latinoamericano, a las cuales ha dedicado una decena de libros.

Durante una hora, Márquez lanzó al aire algunas afirmaciones prejuiciosas. “El Estado promueve y financia la homosexualidad incentivando una conducta autodestructiva”, “la sexualidad es una determinación natural”, “hablar de homofobia patologiza a quienes difieren con la ideología de género”. Su intención era una identificación positiva con la homofobia, relegitimarla como identidad política, como nomenclatura de resistencia a un estado de cosas y no como adhesión a impugnar a alguien que se coloca como otredad, a quien se le intenta degradar con las armas de la moral tradicional conservadora como si eso justificase la violencia, la crueldad, la persecución y la opresión. Estas y otras afirmaciones se sustentan en un tándem de prejuicios sociales de vieja monta, infundidores de un pánico moral que históricamente el movimiento LGTB y los feminismos trabajaron para desarmar. La idea de una esperanza de vida menor asociada a conductas adictivas fue desmontada por un gran proceso de discusión a escala internacional durante las últimas décadas del siglo XX, y en Argentina desató una fuerte gesta organizativa en los albores de la post-dictadura.

La interpretación de los problemas que Márquez distorsiona viene siendo planteada por la sociología desde hace más de un siglo: no podemos comprender un hecho social a través de los individuos, es necesario observar sus determinaciones sociales. Dicho sea de paso, debe ser por este carácter crítico y desnaturalizante que los libertarios odian tanto a las ciencias sociales, y es la razón por la que debería tener más espacio en el debate público dominado por adivinadores y charlatanes de todo tipo. La ultraderecha omite activamente que el riesgo de vida de las disidencias está atado a la exclusión violenta que este sector recibe por parte de la sociedad, y que nada tiene que ver con una condición natural del individuo. La mayoría de las veces, es la discriminación dentro del propio hogar la que conduce a la expulsión hacia situaciones de marginalidad, en un marco donde la condición sexual obtura la posibilidad de acceder a un trabajo o a un alquiler. En Argentina, organizaciones vienen reclamando políticas contra la crisis habitacional y la realización de relevamientos a la población LGTBIQ+. La falta de datos sobre esta cuestión en nuestro país (1) y sus grandes urbes no imposibilita plantear la pregunta sobre por qué dos parejas de mujeres adultas vivían hacinadas en un conventillo de Barracas, y qué nos dicen estas condiciones de vida sobre formas de exclusión social previa que pueden haber sufrido.

La precariedad habitacional y sus problemas asociados son sólo uno de los aspectos de la violencia social contra la población LGTB. Según los datos del Observatorio Nacional de Crímenes de Odio, durante 2023, 133 personas fueron víctimas de este tipo de crímenes en el país, de las cuales 91 murieron (2). El mercado laboral también es un espacio excluyente: el Primer Relevamiento Nacional de Condiciones de Vida de la Diversidad Sexual y Genérica en Argentina —realizado en 2023 por un grupo de instituciones científicas y universidades nacionales— demostró que las tasas de desocupación son considerablemente mayores entre varones trans (14,3%), feminidades y mujeres travesti-trans (12,3%) y no binaries (10,1%), en comparación con la reportada para la población general (6,2% en el segundo trimestre de 2023, según datos del INDEC). El acceso al trabajo no resguarda de la discriminación y el maltrato: 14,2% de las personas que participaron del estudio señalaron que tuvieron un trato laboral desigual (ascensos, beneficios, cargas o prestaciones laborales) a lo largo del año anterior, y un 17,8% afirmó sufrir agresiones o discriminaciones en su ámbito laboral por su identidad sexo-genérica. Por último, las condiciones de vida descritas tienen un impacto obvio en la salud mental, presentándose altos niveles de estrés, ansiedad, angustia y depresión en la población LGTB argentina. En el estudio realizado en 2023, el reporte de estrés alcanzó un 86,5% en gays y 96,9% en mujeres y feminidades bisexuales, que también informan mayores niveles de angustia, miedo o ansiedad (88,6%), mientras que para los gays ese porcentaje llega al 80,5%. A su vez, más de la mitad de quienes respondieron la encuesta (50,2%) sostiene que tuvo depresión en el último año (3).

El problema de las declaraciones no son los datos en sí, sino la postura fanática y naturalista desde la que son interpretados. En Márquez (pero también en figuras como Mondino, Villarruel y hasta el propio Milei) hay una ideología cargada de prejuicios y fantasías que durante años orientaron el comportamiento social para darle forma a una sociedad cruel y excluyente. Una modalidad del conservadurismo que, en Argentina, hizo sentido sobre la reacción anti-feminista articulada políticamente en 2018, y que desplegó desde entonces una serie de argumentos que atentan directamente contra las luchas que disputan las condiciones de la reproducción social, actualizando prejuicios familiaristas (4) y ultrareligiosos de todo tipo. Y es que, siguiendo a Wendy Brown (5), el asalto neoliberal a lo social formatea el concepto de libertad, siendo apropiado por estos sectores como el derecho al privilegio del verdadero sujeto histórico (el varón blanco nativo trabajador), componiendo una ‘libertad asocial’ que excluye los consensos capaces de construir regulaciones igualitarias y redistributivas en el espacio de lo común. Es imperativo fertilizar lecturas críticas de las construcciones de verdad que pretenden instalar las voces oficiales. Siempre va a resultar insuficiente rebatir estos argumentos de manera aislada porque no se trata sólo de una ideología que produce posicionamientos sociales y políticos insensibles a los hechos: son sectores que, en esta coyuntura, ponen a circular discursos de odio que habilitan hechos de discriminación y violencia tal como sucedió el lunes por la mañana en Barracas.

El problema es dar cuenta de sobre qué bases están transformando nuestra sociedad. Porque el economicismo reinante oblitera el debate sobre los lineamientos morales que debemos establecer, justamente, para que el proyecto de vida del prójimo sea respetado. En este sentido, no hay que perder de vista que la violencia simbólica y la material no son una sin la otra. Las palabras que circulan en el espacio público llaman a la acción y tienen consecuencias sobre la vida de las personas y la convivencia democrática. Es por eso que los discursos violentos de las voces oficiales son condición indispensable para el pasaje a la acción por parte de los sectores interpelados. Los discursos de odio construyen un clima cultural de intolerancia y agresión hacia personas o grupos en función de su identidad, que en ciertos contextos pueden provocar en la sociedad civil prácticas agresivas, segregacionistas o genocidas. Ahora bien, este efecto se profundiza cuando es pronunciado por una voz autorizada e institucionalmente relevante, como un presidente, sus funcionarios, sus asesores. A este nivel, el odio no solo tiene consecuencias sociales, se vuelve una política de Estado que desrealiza la libertad de quienes no encajan en la norma masculinista, heteronormativa, capitalista y blanca que ordena el proyecto de Milei.

Cabe aclarar que hablar de discursos de odio nos remite a cualquier tipo de discurso pronunciado en la esfera pública que procure promover, incitar o legitimar la discriminación, la deshumanización y/o la violencia hacia una persona o un grupo de personas en función de la pertenencia de las mismas a un grupo religioso, étnico, nacional, político, racial, de género o cualquier otra identidad social (6).

Si el odio es una pasión constitutiva de los sujetos, al mismo tiempo no es característica esencial de ninguno. Importa, hoy, atender a la intensidad en la que se manifiestan esos discursos; y sobre todo, quién y en qué contexto los enuncia. Allí está la diferencia principal. No es lo mismo un discurso de odio emitido por un tuitero con 300 seguidores que el que pronuncia un influencer frente a un millón de personas. Es mayor el efecto de este último sobre el comportamiento de sus seguidores, porque es una voz legitimada. Ni hablar de cuando se ocupa el máximo cargo institucional de un país en un contexto de crisis económica y social, en la que las personas están sumamente predispuestas a encontrar y castigar a un chivo expiatorio. De hecho, en países con larga e innegable tradición de lucha contra los crímenes de odio, este comportamiento está tipificado en el derecho penal con la figura del “instigador de las masas” que hace un llamado a la violencia. No olvidemos que, en la delirante cacería de fantasmas que propone el discurso oficial, los derechos conquistados por la comunidad LGBT en defensa de la vida y la igualdad ante la violencia y discriminación estructurales fueron marcados como privilegios a erradicar. Esta operación ideológica refuerza el ataque que pone a diversidades y disidencias —sí, también— como parte de la casta que es objeto de odio del presidente y sus seguidores.

La estigmatización y discriminación histórica producto del VIH abrió un extenso proceso de luchas por décadas, que condujo a la reforma de la ley en 2022, dado el carácter social y político de una problemática hacia la cual históricamente solo se buscaron respuestas biomédicas y discriminatorias. La ley de cupo laboral travesti-trans fue implementada ese mismo año. En 2020, los feminismos consiguieron la legalización del aborto como reparación histórica y cuestión de salud pública. La ley de identidad de género, de la cual se cumple un nuevo aniversario, y el matrimonio igualitario son legislaciones que, cristalizando luchas sociales en el Estado, son producto de vastos procesos que involucraron a la sociedad toda. Desde la asunción del gobierno de Milei, no fueron pocos los sectores que denunciaron el azote simbólico y material a los derechos de mujeres y disidencias (el desmantelamiento de políticas antidiscriminatorias como el INADI, por ejemplo, y la pervivencia de una retórica de asedio). Y, sin embargo, se mueve. La necesidad de formular respuestas organizativas siempre permanece, como receta contra el dolor.

En Olavarría al 1600, un altar a las víctimas augura la necesidad de conjurar contra la muerte: este viernes 10 de mayo a las 17, organizaciones transfeministas convocan una movilización al Congreso de la Nación. La percepción de un presente signado por la catástrofe coloca a los discursos de odio como eslabones de la política de la crueldad sostenida por el gobierno nacional. Crueldad que aparece con diferente intensidad frente a grupos poblacionales diversos: pacientes oncológicos sin atención, comedores populares desabastecidos, jubilados con sus ingresos reducidos, mujeres a las que se les desconoce el trabajo de toda su vida en el hogar, trabajadores “castificados” por su adhesión a un paro nacional, comunidades educativas asfixiadas presupuestariamente. La lista sigue. Porque son pocos los agentes sociales exentos en esta concatenación de crueldades, aspirantes a ser abstractos “argentinos de bien”. Porque los discursos de odio y las medidas que justifican no sólo colocan a las comunidades asediadas en una posición socialmente amenazada y las silencian, atentan también contra nuestra posibilidad de habitar vidas dignas en una sociedad democrática.

(1) Algunos datos sirven para ilustrar la situación habitacional de las disidencias en los países del Norte: según el Williams Institute de la Universidad de California, la juventud LGBT+ de los Estados Unidos representa el 9,5% del total de la población, pero al mismo tiempo, es el 40% de la población joven en situación de calle. En Gran Bretaña, representan el 7% de la población total, y sin embargo, son el 25% de la población sin techo.
(2) Según el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio de la FALGBT. https://falgbt.org/ultimo-informe/
(3) Datos del Primer Relevamiento Nacional de Condiciones de Vida de la Diversidad Sexual y Genérica en la Argentina. https://censodiversidad.ar/
(4) Cooper, Melinda (2020). Los valores de la familia: entre el neoliberalismo y el nuevo social-conservadurismo. Traficantes de sueños.
(5) Brown, Wendy (2020). En las ruinas del neoliberalismo: el ascenso de las políticas antidemocráticas en Occidente. Tinta Limón.
(6) Desde el LEDA construimos esta definición siguiendo las recomendaciones de organismos internacionales como la ONU y la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia, así como investigaciones académicas de nivel internacional.

jueves, 9 de mayo de 2024

#hemeroteca #lesbofobia | Vigilia por un ataque con molotov que mató a dos lesbianas en Argentina

Protesta junto al lugar del crimen //

Vigilia por un ataque con molotov que mató a dos lesbianas en Argentina
Swissinfo, 2024-05-09

https://www.swissinfo.ch/spa/vigilia-por-un-ataque-con-molotov-que-mat%C3%B3-a-dos-lesbianas-en-argentina/77213214

Un centenar de personas sostuvo una improvisada vigilia este miércoles en Buenos Aires luego de que un hombre arrojara una bomba molotov hacia la habitación donde vivían dos parejas de lesbianas, causando la muerte a dos de ellas en un ataque considerado un crimen de odio por activistas.

En la madrugada del lunes, un hombre prendió fuego la habitación de una pensión donde vivían cuatro lesbianas al arrojar un explosivo, en “lo que constituye un crimen de lesboodio”, escribió en un comunicado el Ministerio de la Mujer de la Provincia de Buenos Aires.

El agresor fue detenido y se encuentra internado tras autolesionarse, informó el texto.

Una de las mujeres falleció el martes y otra murió este miércoles producto de las quemaduras, confirmó a AFP María Rachid, referente de la Federación Argentina LGBT. Las otras dos resultaron heridas, una en estado crítico.

Al caer la noche del miércoles, un centenar de personas se congregó en silencio frente a la pensión donde vivían las mujeres y encendieron velas en una vigilia improvisada.

“Desde que asumió el nuevo gobierno lo único que se escucha son mensajes de odio a la comunidad homosexual; está permitida la discriminación”, dijo allí Valeria Bettini, de 50 años.

Una cama quemada yacía en la calle al lado de un contenedor de basura lleno de enseres calcinados y una joven escribía carteles que decían “basta de crímenes de odio”.

“Estoy acá porque hasta me da miedo salir con la pulserita, nunca había sentido esto antes”, dijo de su lado Roxana Rega, una artesana de 48 años que llevaba una pulsera tejida con los colores del arcoíris.

Opositores, organizaciones de derechos humanos y activistas de la comunidad LGBT acusan al gobierno de Javier Milei de promover un discurso de odio que se traslada de las redes sociales a la calle.

“Este crimen de odio no es un hecho aislado y se enmarca en los discursos que se repiten irresponsablemente desde el gobierno nacional”, escribió el ministerio de la Mujer de la provincia, gobernada por el partido opositor.

Desde que asumió en diciembre, Milei cerró el Ministerio de las Mujeres, el Instituto Nacional contra la Discriminación y prohibió el lenguaje inclusivo en todas las comunicaciones de la administración pública.

En su discurso en Davos el 17 de enero, calificó el feminismo como una “pelea ridícula y antinatural entre el hombre y la mujer” y dijo que el movimiento solo sirve para “darle trabajo a burócratas”.

Su canciller, Diana Mondino, comparó en noviembre el matrimonio igualitario con tener piojos y el 8 de marzo, Día de la Mujer, el gobierno desmanteló el Salón de las Mujeres de la Casa Rosada, en una acción considerada una “provocación” por organizaciones feministas.

Argentina es pionera en la región en la defensa de las mujeres. Aquí se originó el movimiento feminista Ni Una Menos en 2015 y nació el uso del pañuelo verde para simbolizar la lucha a favor del aborto, que fue legalizado en 2020.