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viernes, 20 de noviembre de 2020

#libros #reproduccion | Etnografía de los mercados reproductivos : actores, instituciones y legislaciones

Etnografía de los mercados reproductivos : actores, instituciones y legislaciones / Ana María Rivas Rivas, Consuelo Álvarez Plaza (eds.).
Valencia : Tirant lo Blanch, 2020 [11-20].
472 p.

/ ES / ENS / Libros / Biotecnología / Gestación subrogada / Legislación / Progenitura / Reproducción / Xaternidad
📘 Ed. impresa: ISBN 9788413555171 / 39,90 €

[.es] La importancia de los problemas de (in)fertilidad en las sociedades occidentales ha ido de la mano del auge de la industria reproductiva y del desarrollo de la biotecnología que ha incrementado las posibilidades ofertadas a las personas con dificultades para tener descendencia. Esto ha generado un floreciente mercado global de servicios reproductivos, en el que destaca España como líder europeo en tratamientos de reproducción asistida, solo por detrás de EE.UU. y Japón. Pese a la potencia económica que representa España en este sector, poco se sabe de los agentes implicados en estos procesos: donantes de óvulos y semen; gestantes por sustitución; familias usuarias; bancos de gametos; clínicas/centros de reproducción asistida; empresas/agencias intermediarias de la gestación por sustitución en otros países; profesionales especializados e identificadores de oportunidades de negocios que han descubierto un contexto favorable al emprendimiento y a la obtención de plusvalía financiera. El objetivo de este libro es conocer la incidencia recíproca de cada uno de estos agentes en la imagen que construyen de la donación reproductiva, en la actitud y prácticas que adoptan unos con relación a otros, en la recombinación de los componentes biogenéticos y sociales del parentesco que elaboran como resultado de la fragmentación de la maternidad/paternidad producida por las técnicas de reproducción humana asistida con donantes, y en la forma de juridificar las nuevas relaciones entre los integrantes de la triada resultante de estas técnicas: familias receptoras, donantes y descendencia.

viernes, 8 de noviembre de 2019

#hemeroteca #inmemoriam | Muere Margarita Salas, referente de la ciencia española

Imagen: El País / Margarita Salas
Muere Margarita Salas, referente de la ciencia española.
La investigadora inició el desarrollo de la biología molecular y realizó importantes aportaciones sobre cómo funciona el ADN.
Daniel Mediavilla | El País, 2019-11-08
https://elpais.com/elpais/2019/11/07/ciencia/1573124363_991474.html

Margarita Salas (Asturias, 1938), una de las científicas más destacadas de España, ha fallecido este jueves a los 80 años de una parada cardiorrespiratoria tras una complicación de una dolencia digestiva por la que llevaba tres semanas en observación y de la que iba a ser operada. Inició el desarrollo de la biología molecular en España. Su estudio del fago Phi29, un virus que infecta a las bacterias, permitió conocer cómo funciona el ADN y cómo la información que contiene se transforma en las proteínas que hacen funcionar al virus.

Salas tuvo que irse en 1964 a trabajar a Nueva York con el Nobel Severo Ochoa, escapando de lo que ella recordaba como “un páramo científico” sin financiación para hacer investigación. Allí estuvo trabajando durante tres años y aprendió cosas que marcarían su carrera posterior. “Hay que hacer investigación básica de calidad, pues de esta investigación saldrán resultados que no son previsibles a priori y que redundarán en beneficio de la sociedad", recordaba Salas que decía su maestro.

Regresó a España al Centro de Investigaciones Biológicas (CIB) con una ayuda de la organización estadounidense Jane Coffin Childs Memorial Fund for Medical Research y comenzó a trabajar con su virus phi29, en principio para conocer su funcionamiento a nivel molecular, buscando esa investigación de calidad a la que se refería Ochoa. Sin embargo, el conocimiento de ese microorganismo le permitió crear una tecnología que revolucionó las pruebas de ADN y ha reportado al CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) importantes beneficios económicos. Este mismo año, la científica ha recibido el premio de honor de la Oficina Europea de Patentes por toda su carrera. La presidenta del CSIC, Rosa Menéndez, ha lamentado la pérdida para la ciencia española y ha destacado la ilusión que le hizo a la investigadora ese premio y en particular otro que se otorgaba por reconocimiento del público a sus esfuerzos.

El trabajo en el laboratorio de Margarita Salas le permitió conocer cómo se replicaba el ADN del virus, que tenía unas cualidades óptimas para multiplicar el material genético. Esta característica lo hacía interesante como herramienta para hacer las copias de ADN que muchas veces se necesitan para los análisis de pequeñas muestras recogidas en un lugar del crimen o en un yacimiento arqueológico. La investigadora, que estuvo casada con el también científico Eladio Viñuela (fallecido en 1999) e iba a cumplir 81 años el próximo 30 de noviembre, patentó su sistema de amplificación de ADN en EE UU en 1989 y después en Europa en 1997 a nombre del CSIC. Durante los seis años en que la patente estuvo activa, entre 2003 y 2009, generó más de seis millones de euros. Se estima que los productos que incorporan la tecnología desarrollada por Salas rondarán los 150 millones de euros en 2020.

La investigadora también es conocida por su labor como formadora de científicos. María Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas y discípula de Salas, recuerda que ella “trajo la biología molecular a España” y enseñó a muchos de los líderes de la ciencia española actual a hacer ciencia. “Apoyó a los científicos durante toda su carrera y creaba unos vínculos científicos y humanos intensos”, señala. Científicos destacados como Marisol Soengas, del CNIO, Jesús Ávila, uno de los más destacados en el estudio del alzhéimer, o la exministra de Ciencia y empresaria Cristina Garmendia recibieron sus enseñanzas. Blasco destaca también el énfasis que les transmitió en que una investigación básica de excelencia proporcionaría después, aunque no se buscase directamente, beneficios prácticos. Garmendia ha expresado su cercanía a toda su familia, "en particular a su hija Lucía", y ha asegurado que de la fallecida aprendió su "pasión por la ciencia y el rigor de todos y cada uno de los experimentos pero también la cultura del esfuerzo y el valor del trabajo en equipo".

Durante muchos años, Salas fue reacia a ocupar puestos administrativos. Trabajadora y formadora incansable, no quería dedicar tiempo a actividades que le alejasen de una pasión a la que siguió dedicada hasta sus últimos días. Sin embargo, con el tiempo comenzó a ceder y asumió su papel como figura representativa de la ciencia española en general y de las mujeres científicas en particular.

Blasco recuerda cómo durante los primeros años de Salas trabajando como investigadora en España tuvo que enfrentarse a las reticencias de grandes figuras como Alberto Sols respecto a la capacidad femenina para la ciencia. En EE UU, en un entorno más profesionalizado, eso cambió, pero a su regreso a España, a finales de los sesenta, tuvo que volver a pelear para demostrar que era una gran investigadora, además de la esposa de Eladio Viñuela. Lo logró, sin duda. En 1988 fue nombrada presidenta de la Sociedad Española de Bioquímica y en 1992 directora del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa. En 2007 se convirtió en la primera mujer española en ingresar en la Academia Nacional de Ciencias de EE UU y en 2003 entró en la Real Academia Española (RAE).

Precisamente, el director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, desde el Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española, que se celebra en Sevilla, se ha referido a Salas, que fue elegida para la silla i de la institución en diciembre de 2001, como "una persona muy cumplidora en sus tareas en la RAE". Salas entró en la Academia en 2003 con el discurso ‘Genética y lenguaje’ y en 2008 depositó en la Caja de las Letras, del Instituto Cervantes, dos cuadernos con notas de sus investigaciones en el laboratorio de Severo Ochoa en la Universidad de Nueva York, informa Manuel Morales.

Hace pocos meses, cuando recibió el premio de la Oficina Europea de Patentes, Salas aseguraba que seguía yendo al laboratorio todos los días. Garmendia recordaba hoy que en su última conversación con ella planeaban una comida "para hablar de la empresa que junto a Luis Blanco y Antonio Bernard", los otros descubridores de las capacidades biotecnológicas del phi29, lanzaron hace unos años. Nunca dejó de disfrutar de su pasión.

Incansable contra el machismo
La bióloga molecular Margarita Salas ha fallecido este jueves a los 80 años viendo un pequeño sueño cumplido. “En el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) no ha habido ninguna mujer presidenta todavía”, criticaba Salas en una entrevista con este periódico en 2015. “Es evidente que a los puestos más altos no han llegado todavía las mujeres”, denunciaba. Dos años después, la química asturiana Rosa Menéndez cogió las riendas del CSIC, el mayor organismo público dedicado a la ciencia en España y la institución en la que Margarita Salas desarrolló casi toda su carrera.

Además de investigadora excelente, “Margarita fue también incansable en la denuncia de la situación de discriminación de las mujeres en la ciencia”, aplaudió ayer la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (Amit) en un comunicado. “Ella misma reconocía que tardó en darse cuenta de ese hecho y de cómo había afectado a su propia carrera, pero una vez que fue consciente ya no se detuvo en la denuncia pública de esa discriminación”.

miércoles, 8 de mayo de 2019

#hemeroteca #cuerpos #sexo #cyborg | La locura del sexo cyborg

Imagen: Público / Aneta y Samppa Von Cyborg
La locura del sexo cyborg.
David Bollero | Público, 2019-05-08
https://blogs.publico.es/kaostica/2019/05/08/sexo-cyborg/

El ser humano, desde tiempo inmemorial, ha transformado su propio cuerpo: tatuándose, perforándose orejas, nariz, lengua, ombligo... Quizás, en los últimos años, se nos ha ido la mano. El artista finlandés Samppa Von Cyborg ilustra a la perfección esta corriente hasta el punto de que a día de hoy a su mismísima madre le costaría reconocerle.

Más allá de las meramente estéticas, entre algunas de las motivaciones para modificarse el cuerpo están las sexuales. Así, la mujer de este artista se implantó un imán en la vagina y presume de haber sido la primera en tener un implante magnético de clítoris. Dudo que haya muchas personas que puedan rebatirle. No es de lo único que presume, puesto que gracias a ese implante asegura que el campo electromagnético que producen, por ejemplo, los altavoces de una discoteca sonando a todo volumen le proporciona un gran placer sexual.

Aneta Von Cyborg, que es como se llama la pareja del artista, a sus 36 años se ha autocoronado “reina de la biomecánica alienígena”. Este afán por someter los cuerpos a modificaciones tan agresivas, desde el punto de vista de ambos, es algo natural, pues sería estúpido aceptar las limitaciones que nos vienen impuestas por naturaleza. Donde unos ven una revolución existencial, otros asistimos perplejos a estos actos delirantes.

Mientras los llamados ‘biohackers’ sueñan con crear ojos biónicos o implantarse bajo la piel chips de radiofrecuencia para que puedan seguir pagando con tarjeta aunque se olviden la cartera o viajar sin pasaporte, el matrimonio Von Cyborg dice reforzar su vida erótica con imanes o vibradores dentro de sus cuerpos, paso a lo que denominan ‘sexo cyborg’.

Steve Haworth es otra de las leyendas en el mundo de los implantes subdérmicos y transdérmicos. Se autodenomina “escultor de la carne” y ve un futuro en el que en cualquier salón de tatuajes podremos pedir una implantación genital, por ejemplo. ¿Inconvenientes? La propia Aneta cuenta cómo terminó por quitarse su imán del clítoris cuando hubo de realizarse una resonancia magnética y no quería arriesgarse a que saliera disparado.

Hace algunos años, apareció también otro amante de traspasar los límites de la naturaleza: llegó el Lovetron9000, un vibrador implantado en la base del pene. El padre de la criatura es Rich Lee, un diseñador de Utah que ha trabajado en ello durante años. De camino al Lovetron9000, se ha implantado imanes en el cartílago de las orejas para que hagan las veces de audífonos y se ha intentado colocar una especie de tubos de metal en las piernas a modo de espinilleras perpetuas… que uno no sabe cuándo podrá salir una ‘pachanga’ de fútbol en el barrio...

Según detalla este inventor, el Lovetron9000, que ya acumula más de siete versiones a sus espaldas, proporciona estimulación a los centros de placer de la pareja, mejorando la experiencia sexual. Su publicidad asegura que soporta una fricción intensa y sus vibraciones rítmicas se pueden sincronizar con tu música favorita. Lovetron9000 cuenta con diferentes texturas, velocidades y vibraciones y, gracias a su carga inductiva inalámbrica, no precisa cambio de baterías. Eso sí, cada media hora de sexo necesitará aguardar 20 minutos hasta su recarga.

Ahora, pregúntense: ¿es necesario llevar implantado en el pene un motorcillo como el de un cepillo eléctrico de dientes para convertir su pene en un vibrador? Barajando pros y contras la respuesta parece evidente: No. Llámenme antiguo, pero no, no y mil veces no.

miércoles, 2 de mayo de 2018

#hemeroteca #cuerpos #trans | Cuerpo abierto

Kenny Jones, trans
Cuerpo abierto.
La batalla por el descubrimiento o invención de nuevos órganos es eminentemente política.
Paul B. Preciado · Filósofo | Ara, 2018-05-02
https://www.ara.cat/es/opinion/paul-b-preciado-cuerpo-abierto_0_2007399421.html

En los últimos días, la comunidad científica ha anunciado el descubrimiento de un nuevo órgano del cuerpo humano. Lo que han dado en llamar “intersticio” sería un “conglomerado de tejidos llenos de líquido, de la misma dimensión que la piel, que actúa de amortiguador protegiendo los músculos y otros órganos”. El anuncio ha generado una ardiente polémica en el ámbito médico. Mientras que parte de la comunidad científica afirma que es posible descubrir nuevos órganos hasta ahora no detectados por los modos tradicionales de examen o visionado, otra parte de la misma comunidad considera que la anatomía humana ha sido ya explorada de forma exhaustiva y que no hay posibilidad de hablar de “nuevos órganos”. Así por ejemplo, James Williams, director del Laboratorio de Anatomía Humana de la Universidad Rush, ridiculizaba el descubrimiento afirmando que “hoy en día los únicos órganos del cuerpo humano que se pueden descubrir son los que sirven para hacer música”.

Contrariamente a lo afirmado por Williams, el discurso médico-científico no ha dejado de descubrir (¿o habría que decir inventar?) nuevos órganos del cuerpo durante los dos últimos siglos. Ocurrió con el descubrimiento del clítoris en el siglo XVI, con el descubrimiento de las trompas de Falopio en el siglo XVIII, con el óvulo y el espermatozoide en el siglo XIX… la lista sería interminable. Lejos de lo que podríamos imaginar, que nuevos órganos puedan ser descubiertos (o inventados) no es una mala noticia, sino todo lo contrario.

Lo que la polémica actual por el descubrimiento del "intersticio" pone de manifiesto es la lucha entre dos epistemologías del cuerpo. Del mismo modo que Karl Popper elaboró la distinción introducida por Henri Bergson para diferenciar las “sociedades abiertas” de las “cerradas”, podríamos decir que hay dos epistemologías del cuerpo humano según las cuales los cuerpos podrían ser considerados como “cuerpos abiertos” o “cuerpos cerrados”. En las epistemologías del “cuerpo cerrado,” el cuerpo es entendido como una entidad sagrada, determinada por leyes naturales, una anatomía finita, un territorio absolutamente cartografiado, un espacio vallado (y dicho sea de paso, mercantilizado), en el que la ciencia puede intervenir para afinar la representación, pero cuya definición formal y funcional está acotada. Frente a ésta, existe una epistemología del “cuerpo abierto” según la cual el cuerpo está siendo redefinido y modificado constantemente por sus usos sociales y su relación con el lenguaje y la tecnología.

La batalla por el descubrimiento o la invención de nuevos órganos no es una mera cuestión de nomenclatura o de representación. Se trata de una cuestión eminentemente política. Donde hay un órgano es posible indicar una función, un uso, una relación social, y, por tanto, un proceso de agenciamiento y de re-apropiación. La Escuela Universitaria de Medicina de Nueva York que ha anunciado el descubrimiento del “intersticio” ha hablado inmediatamente de nuevas técnicas de diagnóstico y tratamiento. El descubrimiento del “intersticio” abre, por tanto, un nuevo dominio de intervención social, nuevas enfermedades, nuevas curas, nuevos fármacos, nuevas cátedras... Cada órgano es un ámbito de acción política. El carácter político de esta disputa por los órganos se pone de manifiesto de forma estridente en la resistencia del discurso médico-científico a aceptar los genitales transformados por las terapias hormonales y las prótesis sexuales como nuevos órganos de pleno derecho del cuerpo trans.

El dogma anatómico-político de la diferencia sexual que preside la anatomía del “cuerpo cerrado” hace imposible que la medicina reconozca y certifique la existencia de nuevos órganos genitales trans. Hasta ahora, el discurso científico-legal insistía en la posibilidad de transformar la anatomía femenina en masculina o viceversa. Se hablaba de las operaciones de “vaginoplastia” y de “faloplastia” para referirse a la construcción quirúrgica de una vagina o de un pene, pero no existía posibilidad de nombrar o reconocer otros órganos fuera del binarismo genital. El rechazo de un gran número de personas trans a las operaciones de reconstrucción genital hacia el binarismo y la aparición de intervenciones que no tienen como objetivo la construcción de una vagina o de un pene, como por ejemplo la “metoidioplastia” (que corta el ligamento del clítoris para transformarlo en órgano externo), pone de manifiesto la necesidad del reconocimiento de la existencia de nuevos órganos trans.

Mientras tanto, atrapados en la epistemología del cuerpo cerrado, nuestros cuerpos trans existen en un vacío anatómico-político. Habito ese vacío anatómico-político cuando voy, por ejemplo, a la ginecóloga, y espero, con mi nombre y mi cuerpo trans, en una sala llena de mujeres embarazadas. Imagino que las mujeres se preguntan si soy el acompañante de alguna de ellas. El estupor aumenta cuando la doctora me llama por mi nombre masculino. No soy el acompañante de ninguna mujer. Soy un hombre trans en una consulta ginecológica. Pero nada de eso puede ser nombrado ni certificado. ¿Cuándo aceptará la comunidad médico-científica descubrir, nombrar y autorizar nuestros órganos trans?

miércoles, 25 de octubre de 2017

#hemeroteca #genética | Una nueva técnica de edición genética corrige enfermedades en células humanas

Imagen: El País / Feng Zhang (d) junto a la estudiante Silvana Konermann
Una nueva técnica de edición genética corrige enfermedades en células humanas.
CRISPR permite reparar mutaciones en el ARN relacionadas con anemia y diabetes.
Nuño Domínguez | El País, 2017-10-25
https://elpais.com/elpais/2017/10/25/ciencia/1508946003_990505.html

Desde hace más de 3.000 millones de años, un sinfín de combinaciones y repeticiones de las mismas cuatro letras han bastado para dar lugar a todos los seres vivos del planeta. Los humanos somos los únicos que hemos desarrollado un cerebro capaz no solo de entender el funcionamiento básico de ese abecedario genético compuesto por las cuatro bases del ADN —adenina, guanina, timina y citosina, o A, G, T, C— sino reescribirlo gracias a la herramienta de edición genética CRISPR. Esta ya se ha aplicado para corregir defectos genéticos en embriones humanos y se está estudiando en pacientes con cáncer de pulmón y otros tumores.

Hoy se publican los detalles de dos nuevas versiones de ese editor de textos genético que perfeccionan la capacidad de los humanos para reescribir el genoma de los seres vivos sin introducir erratas que podrían generar mutaciones peligrosas.

El primer trabajo lo encabeza Feng Zhang, un investigador estadounidense de origen chino que fue el primero en aplicar el CRISPR en células de mamíferos y que actualmente es uno de los tres nombres más importantes en este campo, junto a las dos mujeres que desarrollaron la técnica, Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier. Los tres están involucrados en una batalla legal por controlar patentes sobre esta tecnología.

El equipo de Zhang en el Instituto Tecnológico de Massachusetts ha desarrollado una versión de CRISPR capaz de modificar el ARN, el ácido nucleico que lee y transcribe las instrucciones escritas en el ADN para sintetizar las proteínas. Todas las versiones de este intermediario genético también están hechas de cuatro letras, las mismas del ADN menos el uracilo (U) en lugar de timina (T). Estas letras siempre se juntan en pares de bases, la A con la T y la G con la C. Muchas enfermedades raras de origen genético se desencadenan por una sola letra de ADN mal situada en la secuencia.

La edición genética se inspira en el rudimentario sistema inmune con el que algunos microbios guardan en su genoma fragmentos del genoma de virus como si fuera un retrato robot que les permite identificarlos y lanzar contra ellos unas enzimas que cortan el ARN viral y lo desactivan. Zhang y su equipo han descrito un nuevo grupo de estas enzimas presentes en bacterias del género Prevotella, que incluye microbios que normalmente viven en los intestinos y la vagina. Los investigadores han desactivado la capacidad de esas enzimas —las Cas 13b— para cortar el ARN y le han añadido otra proteína que cambia una base de adenina (A) por otra de inosina (I), que se lee como si fuera una guanina (G). Este nuevo sistema se pega selectivamente a secuencias determinadas de ARN y corrige una A por una G. Los cambios son solo temporales —duran lo que tarda el ARN en degradarse dentro de la célula— y reversibles, lo que no sucede con el CRISPR convencional que se aplica al ADN y que, una vez cambiado, se queda así para bien o para mal.

“Hasta ahora hemos conseguido desactivar genes, pero recuperar la función de las proteínas es mucho más complicado”, ha explicado Zhang en una nota de prensa de su institución. “Esta nueva capacidad de editar el ARN abre más posibilidades de reparar esas funciones y tratar así muchas enfermedades en prácticamente cualquier tipo de célula”, añade.

En su estudio, publicado en Science, los investigadores han usado su editor, denominado Repair, para corregir en células humanas mutaciones que causan anemia de Fanconi y un tipo de diabetes. El sistema tiene una tasa de éxito de entre el 20% y el 40% y el equipo ha reducido el número de erratas que introduce en el ARN de más de 18.000 a apenas 20.

El estudio “anticipa una serie de aplicaciones muy interesantes desde el punto de vista de la investigación básica, pero también su aplicación para tratar enfermedades congénitas, o para reproducir alelos, variantes protectoras de genes, por ejemplo corregir un oncogén mutado para evitar su activación y que lance la transformación tumoral”, considera Lluis Montoliu, investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CSIC), que no ha participado en la investigación.

Uno de los objetivos de Zhang es buscar nuevos tratamientos para las enfermedades mentales con una aproximación similar a la que se usa para el cáncer o las dolencias cardiovasculares. El problema es que el nivel de conocimiento de esas dolencias es aún mucho menor, como él mismo ha explicado. Su nueva creación podría ayudar a entender mejor el cerebro y su funcionamiento. “Por ahora esta sería la única herramienta para estudiar qué sucede cuando una base de adenosina se transforma en inosina y estos cambios están involucrados con el desarrollo del cerebro y la aparición del cáncer”, explica Marc Güell, experto en CRISPR e investigador de la Universidad Pompeu Fabra.

El segundo trabajo, publicado hoy en Nature, completa la caja de herramientas para modificar el ADN gracias a la primera versión de CRISPR capaz de transformar pares de bases de AT en GC, lo que permitiría corregir un cambio que es responsable de la mitad de todas las mutaciones patológicas conocidas, según el trabajo. Además, esta nueva versión de CRISPR reduce la tasa de errores introducidos en el genoma de forma involuntaria del 10% al 0,1%. Los investigadores han demostrado su nueva tecnología corrigiendo dos dolencias sanguíneas originadas por este tipo de mutaciones en células humanas. Gracias a esta nueva herramienta ya es posible editar cualquiera de las cuatro letras del abecedario genético.

Y TAMBIÉN…
El 'corta y pega' genético que no altera el ADN.
Laura Tardón | El Mundo, 2017-10-26

http://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2017/10/26/59f1cd7dca47411e498b45ea.html 

viernes, 5 de mayo de 2017

#hemeroteca #gestacionsubrogada | Abolicionismo y gestación subrogada

Imagen: Público / Concentración de RECAV en Madrid, 2017-05-06
Abolicionismo y gestación subrogada.
Pablo Pérez Navarro | Rebelión, 2017-05-05
https://www.rebelion.org/noticia.php?id=226247

Hace ya unos años que se celebra anualmente, en Madrid, una feria de agencias de gestación subrogada. Este año, la recién creada 'Red Estatal contra el Alquiler de Vientres' (sic) ha convocado una manifestación contra la “transacción” de bebés en el “mercado de mujeres” ante las puertas del evento. Basta pensar en que el público habitual lo componen quienes se plantean recurrir a esta técnica de reproducción asistida, junto a madres y padres que ya lo han hecho y acuden en compañía de sus hijas e hijos, para que la escena resultante recuerde, inevitablemente, a las manifestaciones ante las clínicas en que se practican abortos.

No está de más preguntarse, dada la violencia ética y estética implícitas en la convocatoria, bajo qué banderas se reúnen tantos colectivos por esta causa, qué discursos los aglutinan entre sí, quiénes los producen y, en fin, cuáles son sus referencias comunes en la arena nacional o internacional.

La tarea parece sencilla, ya que la nueva red cuenta con una página web en cuya posición central se nos ofrecen no ya uno, sino hasta dos manifiestos. Uno de ellos es el del colectivo 'No Somos Vasijas', que preside además la lista de los más de cincuenta que suscriben la convocatoria. El otro, la versión en castellano del de la red internacional 'StopSurrogacyNow'.

En el primero se equipara, con el tono casual de quien apela al sentido común, el “control sexual de los cuerpos de las mujeres” que implicaría la gestación subrogada con “la regulación de la prostitución”. Detalle que basta para inscribir este manifiesto, pese a que sus promotoras les guste manifestarse en nombre de “el” feminismo (como si este fuera uno, grande y libre), en una tradición muy específica: el abolicionismo de la prostitución.

El segundo manifiesto despliega, a su vez, una retórica calcada de la del abolicionismo de la prostitución. Más que su argumentario, sin embargo, llama la atención su perturbadora lista de colectivos “signatarios organizadores”, a la que merece la pena dedicar una atención pormenorizada.

Los cinco primeros puestos incluyen al 'The Swedish Women´s Lobby' y a cuatro colectivos pertenecientes al mismo. Basta un vistazo a su agenda política para comprobar que se centra en el “modelo sueco” del abolicionismo de la prostitución. Aderezado en este caso con campañas que, como la elocuente #pornfree , reclaman la intervención estatal contra la difusión de la pornografía. Por lo que se ve, con su abolicionismo simultáneo de la pornografía, la prostitución y la gestación subrogada, el lobby hunde sus raíces en esa moralista deriva del feminismo radical que fue el feminismo cultural, asociado a nombres como los de Andrea Dworkin y Catherine Mackinon. Entre cuyos méritos se cuentan, por ejemplo, el de reunir a miles de mujeres en una marcha contra la pornografía en Nueva York, allá por el año 1979.

A continuación, figura el 'European Women’s Lobby', del que las suecas forman parte. Entre cuyos objetivos se encuentra, cómo no, la lucha por “una Europa libre de prostitución”. Las siguen las francesas de 'LeCorp', que también reclama para sí ambos abolicionismos; al igual que el 'Cercle d’Etude de Réformes Féministes' (CERF) y la coordinadora feminista CADAC, quien celebró la criminalización de los clientes de la prostitución contra la que tanto han luchado los colectivos de trabajadoras del sexo en Francia. Como dato curioso, 'LeCorp' lucha, además, por el mantenimiento “de la distinción entre maternidad y paternidad”. No en balde, entre sus miembros más visibles y notables se encuentra Sylviane Agacinski, histórica crítica de la adopción gay y lesbiana.

Mención aparte merece 'Against Child Trafficking' (ACT), de Holanda. De un modo que recuerda al modo en que el abolicionismo recusa la distinción entre la trata con fines de explotación sexual y el trabajo sexual voluntario, para ACT toda forma de adopción internacional representa “una forma legalizada de tráfico de niños”. Su ‘leitmotiv’: la abolición de la adopción internacional en un plazo de cinco años. Tarea en que lo acompaña de cerca, al parecer, Sakhee Pune, signatario radicado en la India cuya actividad en redes sociales se centra en la difusión de los contenidos producidos por ACT.

Al estadounidense 'Center for Bioethics and Culture', antes incluso que la prostitución, le preocupan cosas como abolir la eutanasia, hacer campaña contra la investigación con células madre o alertar de los riesgos psicológicos que supone nacer como fruto de una donación de esperma; entre otras cuestiones que alinean sus preocupaciones bioéticas con las de El Vaticano. Ideológicamente próximo se encuentra FINRRAGE, una red de difusión de trabajos académicos críticos con los avances de las tecnologías reproductivas. Los más recientes datan de mediados de los noventa. La tecnofobia de este grupo traspasa con comodidad el terreno de lo conspiranoico, como resulta evidente cuando advierten del peligro de que energía nuclear, guerra biológica y tecnologías reproductivas se combinen en malas manos.

Les sigue la 'Women's Bioethics Alliance', cuyas inquietudes bioéticas se concentran, en este caso, en dos temáticas: prostitución y gestación subrogada. Restricción que parece afectar, igualmente, a los 'Scandinavian Human Rights Lawyers'. Sólo que, en su caso, donde dice “derechos humanos” debemos leer: abolicionismo, promoción de los “valores cristianos” y de la “ley natural” (sic).

Como representación italiana encontramos, en primer lugar, a la facción romana del movimiento 'Se Non Ora Quando'. Difunde campañas abolicionistas y parece muy próxima, por las temáticas que la ocupan y las autoras que difunde, en la órbita de la Librería de Mujeres de Milán. Vista la importancia del “orden simbólico de la madre” para el feminismo de la diferencia italiano, apenas si sorprende que una técnica de reproducción asistida que posibilita no ya a una crianza, sino hasta un nacimiento sin figuras maternas, les suscite al menos ciertos recelos. Las acompaña, en segundo lugar, 'Generazione Famiglia', que por su parte combina la lucha por la libertad de expresión con la famosa cruzada contra la “ideología de género”, el matrimonio entre personas del mismo sexo y, así en general, los peligrosos avances del lobby LGTB.

Faltarían tan sólo por mencionar a 'Make Mothers Matter', dedicadas a políticas de desarrollo dirigidas específicamente a madres; 'La Lune', grupo de lesbianas de Estrasburgo cuya página web parece estar fuera de servicio; y EMMA, una revista feminista alemana.

Resulta inevitable preguntarse, desde una perspectiva feminista, por el significado de que la lucha contra la subrogada logre conciliar movimientos reaccionarios tan diversos, y qué relaciones se pueden establecer entre la prohibición de la gestación subrogada y temáticas como la censura de la pornografía o la homotransfobia más galopantes. No menos acuciante, vista la campaña en referencia a la cual se construye la nacional, es la pregunta por cómo llegan tan variados colectivos feministas, además de alguno LGTB, a prestarse a servir como correa de transmisión en nuestro país de tan estimulante coalición.

Posibles respuestas aparte, cabe decir que la continuidad central entre los abolicionismos de la prostitución y de la gestación subrogada se mantiene como hilo conductor de la red incluso aunque obviáramos ambos manifiestos. El breve texto de la convocatoria a la manifestación incluye no una, sino hasta dos comparaciones con la prostitución. No parece, por tanto, demasiado arriesgado afirmar que la lucha contra la subrogada es ya el nuevo paraguas bajo el que se reúne el feminismo abolicionista en nuestro país. Cuestión que no tendría tanta importancia si no fuera porque el abolicionismo constituye ya, paradójicamente, uno de los principales motores de las violencias que pretende, supuestamente, erradicar.

Así, en el terreno del trabajo sexual, es justamente el abolicionismo quien condena a las trabajadoras y trabajadores a la total falta de derechos y a la desprotección jurídica frente a la explotación, quien fomenta el incremento de riesgos y del estigma que la clandestinidad conlleva, quien dificulta la lucha contra la trata al confundirla con el trabajo sexual voluntario y quien ignora, en fin, sistemáticamente sus demandas. Por no hablar de cómo esa confusión se ha convertido en un arma brutal de las políticas anti-inmigración, como hace años que vienen denunciando los colectivos de trabajadoras del sexo en nuestro país.

De modo similar, el abolicionismo de la gestación subrogada se ha convertido en el principal garante de los beneficios de la industria transnacional contra la que se manifiesta, propicia que se subrogue en mayores condiciones de desigualdad económica en diferentes partes del mundo, estigmatiza a las mujeres gestantes al representarlas como “madres” que abandonan o venden a sus hijos, contribuye a la elitización económica del acceso a los derechos reproductivos a la par que, por último, celebra violencias administrativas como la figura del bebé sin papeles de la gestación subrogada o la criminalización de quienes osan subrogar sin pasar por el exilio reproductivo.

Porque, efectivamente, nuestra ley sobre técnicas de reproducción humana asistida, de 2006, declara nulos los contratos de subrogación celebrados en nuestro país. Con independencia de que estos sean altruistas, como los que sí permiten las legislaciones de Inglaterra, Irlanda, Grecia, Hungría o la recientemente aprobada por la coalición de izquierdas en Portugal; o comerciales, como los que son comunes en Rusia, Ucrania y algunos estados de los Estados Unidos, como Chicago o California. Con su prohibición total, España se alinea con Italia, Malta, Francia y Alemania. Es esta diversidad legislativa, y no las ferias de gestación subrogada, quien genera exilios reproductivos muy similares a los de quienes cruzaban hace no tanto tiempo los Pirineos para abortar en Francia; o al que precisan aún hoy, con el consiguiente esfuerzo económico, emocional y administrativo, las mujeres solteras y lesbianas que llegan a España desde esa mayoría de países europeos en que se les niega el acceso a las técnicas de reproducción médicamente asistida.

A la postre, la primera víctima del abolicionismo es la diversidad de los debates en el ámbito del activismo y de la crítica feministas. Solo así se explica que tantos colectivos se reúnan en una red construida en tan gratas compañías y cuyo acto de presentación pasa por reunirse para acusar, entre otros, a otras mujeres (la subrogación sin madres representa apenas un veinte por ciento del total) de participar nada menos que en el “tráfico de niños”. Todo ello mientras, con un paternalismo impropio de cualquier feminismo, niegan la autonomía corporal a colectivos enteros de mujeres, como las trabajadoras del sexo o quienes deciden gestar para terceras personas.

Así las cosas, solo resta confiar en que las sucesivas mutaciones del abolicionismo sirvan como revulsivo para generar alianzas frente a quienes sostienen, justifican, producen o, en el mejor de los casos, ignoran, la violencia estatal dedicada a domesticar los cuerpos ajenos.

Pablo Pérez Navarro. Investigador del proyecto INTIMATE en el Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra.

viernes, 31 de marzo de 2017

#hemeroteca #fundamentalismos | El obispo Reig Pla vuelve a la carga y cita como grandes males el "amor libre", la realidad virtual o la "pornificación"

Imagen: El Diario / Ignacio Arsuaga y Juan Antonio Reig Pla
El obispo Reig Pla vuelve a la carga y cita como grandes males el "amor libre", la realidad virtual o la "pornificación".
Anticoncepción, técnicas de reproducción asistida o el "poliamor" son algunos de los males de la "gran epidemia" que describe el prelado de Alcalá en una pastoral. "Nos dirigimos hacia una dictadura confesional (...) actualmente en la fase de ideología de género que podría evolucionar hacia el siguiente nivel: el transhumanismo". En su opinión, los cristianos "sufrimos a minorías dominantes que pretenden imponer su visión".
Jesús Bastante | El Diario, 2017-03-31

http://www.eldiario.es/sociedad/homofobo-Reig-Pla-denuncia-programado_0_628187471.html

El obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Pla, ultracatólico y conocido por sus declaraciones homófobas, ha sintetizado en un solo párrafo todos los males de la "gran epidemia" que sacude a la sociedad occidental, en su opinión, en su relato final del congreso 'La familia cristiana y la escuela católica: Minorías creativas para la renovación de la sociedad', celebrado en su diócesis.

Este es el párrafo en el que lista todos los males: "Injusticia social (con la síntesis del marxismo y el liberalismo), ecología idolátrica y fragmentada, anticoncepción, esterilización, aborto, 'amor romántico', divorcio, 'amor libre', técnicas de reproducción asistida, ‘pornificación' de las relaciones personales y de la cultura, sexualidad sin verdad, usurpación deliberada de la filiación natural de los niños, manipulación arbitraria de la anatomía, de la fisiología y de la identidad personal, eutanasia y suicidio asistido, 'poliamor', realidad virtual sustitutiva, manipulación y mejoramiento genético de embriones, bio-neuro-ingeniería posthumanista, etc. son sólo una parte de los escalones, programados, científica y sistemáticamente, en orden a la deconstrucción de la 'identidad - misión', querida por Dios para el ser humano".

Para describir este panorama apocalíptico, Reig Pla utiliza "la imagen del Papa Francisco, que ha comparado a la Iglesia con un hospital de campaña". Pero no en el sentido de acogida, tal y como lo ha explicado en infinidad de ocasiones Bergoglio, sino apuntando a que "los pacientes que hoy encontramos no son casos aislados sin conexión entre sí, sino personas que sufren una gran epidemia, el emotivismo contemporáneo, que identifica el amor con un sentimiento, y hace al hombre incapaz de edificar en el tiempo relaciones duraderas que le plenifiquen".

"Minorías dominantes"
Todo ello, producto del "proceso de la deconstrucción cultural al que estamos sometidos", donde los cristianos "sufrimos a minorías dominantes que pretenden imponer su visión". ¿Qué visión? La del "constructivismo filosófico, fruto del relativismo", que "ha sido sucesivamente aplicado por los 'poderosos' a la cultura, después al derecho y desde él a la enseñanza, a la sanidad y a todos los aspectos de la vida social, alcanzando, por imperio despótico de la ley, la intimidad del hogar y de las personas. El asalto en marcha, tras la falta de respuesta de algunas comunidades eclesiales cristianas, es ahora contra la Iglesia católica".

El obispo de Alcalá tira de sus clichés habituales, subrayando que "la ideología de género, las teorías queer y ciborg y el transhumanismo / posthumanismo llamado eufemísticamente humanidad aumentada mejorada, al que ahora se aspira, no son más que expresiones modernas de la tentación primordial 'seréis como dioses'; es decir, nos encontramos con una guerra a escala universal contra el designio de Dios: creación - encarnación - redención".

Despenalizar la palabra "esposo y esposa"
En todo este proceso, prosigue Reig, "reivindicamos la despenalización de las palabras prohibidas culturalmente: esposo, esposa, padre, madre, hijo, hija, varón, mujer y Dios". Y concluye que "nos dirigimos hacia una dictadura 'confesional' constructivista por un lado y nihilista por otro, actualmente en la 'fase' de ideología de género que podría evolucionar hacia el siguiente nivel: el transhumanismo".

Reig Pla es uno de los prelados que más aparecen en los medios de comunicación, y ha sido acusado hasta en tres ocasiones por los colectivos LGTBI por sus expresiones de odio contra los homosexuales, a quienes recomienda terapia, y a quienes advierte con "el infierno", como hiciera en la polémica misa de Viernes Santo retransmitida por La 2.

El obispo es, desde hace años, uno de los prelados más ultraconservadores, y uno de los pocos apoyos concretos de organizaciones como HazteOir, cuyo premio recibió en 2013.

viernes, 10 de febrero de 2017

#hemeroteca #biotecnologia | Después del libro imprimamos la carne


Imagen: Libération / Modelo de clítoris en 3D, Odile Fillod
Después del libro imprimamos la carne.
¿Qué sexo te gustaría si pudieras dibujarlo con una impresora biológica 3D? 
Paul B. Preciado | Parole de Queer, 2017-02-10
http://paroledequeer.blogspot.com.es/2017/02/paul-b-preciado.html
Artículo compartido de Libération

No voy a hablar de Donald Trump. Voy a hablar de la posibilidad de imprimir un órgano sexual con una impresora biológica 3D. Puede que sea otra manera de responder a Trump. Hasta hoy la transformación anatómica de un cuerpo transexual implicaba un doble proceso: la destrucción del aparato genital y esterilización. Esto pasaba y pasa aun, en la mayoría de las operaciones de vaginoplastia y faloplastia. Estas cirugías son la secularización técnico-científica de un ritual del sacrificio en el curso del cual el cuerpo trans es sometido a un suplicio, mutilado e incapacitado para todo proceso de reproducción sexual. El objetivo no es la intensificación vital del cuerpo (a la que llaman salud, placer o bienestar) sino la reafirmación de la norma falocrática y de la estética heterosexual penetrante-penetrado.

Tendremos pronto, no cabe lugar a dudas, la posibilidad de imprimir nuestros órganos sexuales con una bio-impresora 3D. La bio-tinta se fabricará a partir de un compuesto de agregados de células madre provenientes del cuerpo al que el órgano está destinado: este órgano será primero diseñado por un ordenador antes de ser implantado en el cuerpo que lo reconocerá como suyo. Este proceso ha sido experimentado ya para imprimir órganos tales como el corazón, el riñón o el hígado.

Curiosamente los laboratorios de investigación no hablan de la impresión de órganos sexuales. Evocan límites “éticos”. Pero ¿De qué ética se trata? ¿Porque es posible imprimir un corazón, pero no un pene, una vagina o un clítoris? ¿No sería en algún caso posible imaginar una cantidad n+1 de órganos sexuales implantados? ¿Debemos considerar la diferencia sexual como límite ético de la transformación del cuerpo humano? Acordémonos de cuando Johannes Gutenberg declaró en 1451, que era capaz de imprimir 180 copias de la Biblia (supuesta palabra de Dios) con 42 líneas de texto por página en solamente algunas semanas (por entonces hacían falta 2 años para hacer una copia a mano), él no solo fue considerado inmoral sino también hereje. Hoy, sabemos concebir una impresora biológica 3D pero no somos capaces de utilizarla libremente. Nuestras máquinas son más libres que nosotros.
 
En poco tiempo dejaremos de imprimir libros para imprimir carne. Entraremos en una nueva era de escritura biológica numérica. La era de Gutenberg se ha caracterizado por la desacralización de la Biblia, la secularización del saber, la proliferación de las lenguas vernáculas frente al latín y la multiplicación de lenguas políticamente disidentes. Entrando en la era Gutenberg biológica 3D, conoceremos la desacralización de la anatomía moderna como lenguaje vivo dominante.

Los regímenes de la hegemonía masculina y de la diferencia sexual (que aún prevalecen hoy en días a pesar de que están en crisis desde 1968) son equivalentes en el dominio de la sexualidad a lo que el monoteísmo religioso fue a la teología. De la misma manera que parecía imposible (o sacrílego) para el Occidente medieval poner en duda la palabra divina, parece hoy aberrante poner en duda el binarismo sexual. Sin embargo solo se trata de categorías históricas, mapas mentales, limitaciones políticas a la proliferación indefinida de la subjetividad. Las lógicas del binarismo sexual y de la diferencia entre homosexualidad y heterosexualidad son los efectos de la sumisión de la potencia de un cuerpo a un proceso de industrialización de la reproducción sexual. Nuestros cuerpos no son reconocidos como potenciales productores de óvulos o espermatozoides que se someten a la cadena familia-fordista en la cual están destinados a reproducirse.

Maculinidad y feminidad, heterosexualidad y homosexualidad no son leyes naturales sino prácticas culturales contingentes. Lenguajes del cuerpo. Estéticas del deseo. La posibilidad de diseñar e imprimir nuestros órganos sexuales nos enfrentara a nuevas cuestiones. No solo ya con que sexo anatómico hemos nacido, sino que sexo queremos tener. De la misma forma que los cuerpos trans decidimos intencionadamente introducir variaciones hormonales o morfológicas que pueden ser reconocidas exclusivamente como masculinas o femeninas según los códigos binarios de género, será posible implantar multitud de órganos sexuales en un cuerpo. Será posible tener un pene con clítoris o ninguno de los dos, o un tercer brazo en lugar del pene, o un clítoris en el plexo solar o una oreja erotizada consagrada al placer del sexo auditivo. Vendrá el tiempo de la estética contrasexual definida no por las leyes de la reproducción sexual o de la regulación política sino por los principios de complejidad, de singularidad, de intensidad y de afecto.

miércoles, 23 de marzo de 2016

#hemeroteca #reproduccion | La industria oculta de los óvulos

Imagen: Pikara / Ilustración de Emma Gascó
La industria oculta de los óvulos.
El control de la reproducción ha sido siempre un espacio de lucha política. Bajo el eufemismo de “donación”, se sostiene un mercado en el que los cuerpos de las mujeres precarias son sometidos a tratamientos e intervenciones agresivas. Entonces, ¿cómo es que el feminismo español no incluye este tema en su agenda?
Beatriz Gimeno · Activista lesbiana y feminista, escritora (de novela, ensayo y poesía) y bloguera
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| Pikara, 2016-03-23
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El otro día una periodista francesa me llamó para hacerme una entrevista sobre la donación de óvulos. No dejó de mostrarse asombrada por que España sea uno de los países en los que, habiendo un mayor tráfico de compraventa de óvulos (al mismo tiempo que un país con un fuerte movimiento feminista) sea uno de aquellos en los que menos se habla de esta cuestión. Es cierto.

El auge y la utilización de las tecnologías de reproducción asistida y la compraventa (donación) de óvulos sí son temas feministas. Sólo las mujeres se embarazan y paren mediante estas tecnologías y sólo las mujeres tienen óvulos. Ya sabemos que la tecnología, toda la tecnología, tiene un enorme interés para las ciencias sociales en sí misma en tanto que es, además de una técnica específica, una práctica social y discursiva de representación. Por supuesto que las tecnologías, la técnica, el conocimiento, la misma ciencia, todo ello está mediado por relaciones de poder, y si hacemos referencia a cuestiones reproductivas, estarán mediadas por relaciones de género, obviamente; que es lo mismo también que decir “poder masculino”. Ni por un momento debemos olvidar que el control de la reproducción ha sido siempre un espacio de lucha política, y lo sigue siendo.

La reproducción asistida que ocurre en la sanidad pública cubre una ínfima parte de la demanda existente, y en todo caso, habría mucho que escribir acerca de cómo se genera esa demanda, de cómo se crean nuevas categorías de mujeres estériles y enfermas (antes infértiles) necesarias para mantener de manera creciente la demanda, de cómo se relaciona esta demanda con categorías de consumo, con modas culturales, etc. Y no olvidemos que estamos hablando de una enorme industria mundial, una industria cuyo interés es el lucro y cuya materia prima son los biomateriales humanos (esperma, óvulos, embriones).

Las técnicas de reproducción asistida tienen un enorme impacto social que puede afectar a las relaciones de género, de parentesco, a las concepciones tradicionales de lo que es la maternidad y paternidad, pero que afecta también a la salud de las mujeres. Recordemos que la industria que utiliza como materia prima los óvulos no se dedica sólo a la reproducción asistida, sino que además de esta, está la investigación en clonación terapéutica y células troncales. En esta industria de biomateriales, la razón tecnocientífica capitalista ha generado una lógica utilitarista que requiere de óvulos de manera masiva. El problema es que los óvulos son un recurso limitado y de difícil acceso y para conseguirlos la industria ha puesto en marcha toda una batería de discursos médicos, jurídicos o científicos, además de una maquinaria publicitaria, en la que el papel de aquellos y la explotación de los cuerpos de las mujeres se invisibiliza y banaliza socialmente.

Hay muchas maneras de hacerlo. Por ejemplo, en todo este proceso, se suele hablar, en general, de “embriones”, como si estos surgieran de la nada, invisibilizando que son necesarios miles de óvulos para conseguir esos embriones. No se dice dónde ni cómo se van a conseguir esos óvulos, ni el precio que hay que pagar por ellos.

Otra manera de invisibilizar la cuestión es llamar “donación” a lo que en realidad es una compra. Como en el caso de los vientres de alquiler, la excusa que se da al hecho de que haya dinero de por medio y que aun así se llame “donación”, es la de que es necesaria una “compensación”. Lo que oculta dicha compensación es que, sin ella, no habría donaciones suficientes para cubrir la demanda. No hace falta “compensar” la donación de sangre, ni la de esperma y tampoco pagamos por la donación de órganos.

Aunque tampoco hay aquí espacio para profundizar en el papel de los mercados, lo cierto es que siempre que se abre un mercado en una situación de desigualdad estructural, las personas más pobres se ven obligadas a vender lo que sea demandado al precio que los más ricos fijan y quedan, a su vez, excluidos de los supuestos beneficios de ese mercado. Los pobres que venden un riñón no pueden acceder a comprarse uno en el caso de necesitarlo, etc. La inmensa mayoría de las mujeres que donan sus óvulos lo hacen por motivos económicos. En la actualidad, por ejemplo, es muy corriente encontrar publicidad para estas donaciones en las universidades. Sabemos que esta ha sido la manera en la que muchas estudiantes han podido pagarse las actuales matrículas universitarias. Y también sabemos que hay una auténtica industria de óvulos procedentes de los países más pobres de Europa: Rumanía y Polonia principalmente.

Pero en el caso de los óvulos y bajo el eufemismo de “donación”, subyace crudamente la desigualdad de género. Una muestra de esta desigualdad es el tratamiento que se da a esta “donación” en la publicidad y en la información social y técnica, como equivalente a la donación de esperma. Se ha construido así un imaginario en el que supone lo mismo donar óvulos que esperma, lo cual es una desinformación interesada que vulnera los derechos de las mujeres, sin que hasta ahora la ley, ni el feminismo, hayan mostrado mucho interés en esto.

Para empezar, el esperma no necesita de ningún tratamiento para ser donado. Los óvulos sí, y muy agresivo. La donante tendrá que someterse a multitud de pruebas invasivas y dolorosas, la mayoría sin anestesia. Las mujeres, además, producimos un solo óvulo al mes, una producción claramente insuficiente para la industria. Para sortear esta bajísima productividad natural, se somete a las mujeres a una hiperstimulación ovárica, de manera que en lugar de un óvulo produzcamos de diez a veinte. Esto supone un tratamiento hormonal muy agresivo que mediante inyecciones diarias y constantes visitas al médico para pruebas de todo tipo, que convierte el cuerpo de la “donante” en una bomba de hormonas, con consecuencias psicológicas y físicas muy profundas.

Después de un control del proceso mediante ecografías y análisis constantes, se procede a la extracción de los óvulos mediante la introducción de una aguja aspiradora por la vagina hasta llegar al ovario en el que, mediante una punción, extraer el óvulo. Se trata de un procedimiento quirúrgico que requiere anestesia en todo caso, y anestesia general algunas veces, y que es doloroso antes y después.

El procedimiento completo para la “donante” conlleva riesgos –y dolores- de los que las clínicas no informan en su publicidad, ni tampoco a las donantes, y que está muy lejos de ser inocuo. La producción artificial de más óvulos de los que se producirían naturalmente puede dar lugar a menopausias precoces. Recordemos que los óvulos son limitados (unos 450 a lo largo de la vida fértil de una mujer) y la producción estimulada químicamente puede terminar obstaculizando una ulterior gestación por parte de la donante. También el ovario puede sufrir daños durante la extracción.

“Las drogas que se utilizan para la estimulación provocan numerosos efectos secundarios (problemas de visión, nauseas, vértigo, quistes ováricos, daños irreversibles en el ovario que produce esterilidad e incluso cáncer de mama asociación al tratamiento con clomífenos)”. Recientes estudios han señalado que entre el 0,3 y el 10% de las mujeres que se sometieron a este procedimiento padecieron el síndrome de hiperestimulación ovárica. Los casos más severos pueden incluir fallo renal, pólipos intrauterinos, quiste de ovarios, tromboembolismo, distrés respiratorio adulto y hemorragia por la rotura del ovario e infertilidad. La ASRM señaló que la aparición de estos síntomas más graves “no es en absoluto extraña” (Pérez Sedeño y Ortega Arjonilla 2014). A su vez, muchas de las hormonas utilizadas no han sido suficientemente testadas y las mujeres que las reciben son un laboratorio viviente de la biotecnología, como dice Silvia Tubert. Los riesgos se multiplican si una mujer se somete a estos tratamientos varias veces seguidas y, aunque la ley en teoría lo prohíbe, en la práctica no hay control y muchas mujeres “donan” en varias ocasiones poniendo claramente en riesgo su salud.

A las supuestas donantes que se enfrentan a todo esto por 600 o 1000 euros no se les informa adecuadamente de los riesgos. Y no se trata solo de riesgos potenciales, sino que demasiadas veces se hacen realidad. He conocido hace poco el caso de una chica, donante universitaria, que entró en coma después de someterse al procedimiento. Aseguró que no había sido bien informada y quiso denunciar, pero la clínica la presionó para que no lo hiciera y, finalmente, la indemnizó a cambio del silencio. Estas clínicas patrocinan todo tipo de publicaciones y congresos, y además contratan mucha publicidad en los medios.

Estamos hablando de bioeconomía; de un lucrativo nuevo nicho de mercado en el que la materia prima son los biomateriales procedentes de hombres y mujeres, pero en el que es el cuerpo de las mujeres el que sufre. La publicidad dirigida a los donantes de esperma y óvulo está claramente sesgada según género. A las mujeres se les habla de generosidad, de posibilitar que otras puedan ser madres, se las señala como mujeres comprometidas con la justicia social y con la maternidad. Es la imagen que ellas quieren tener de sí mismas, pero lo cierto es que sin dinero de por medio, la mayoría no se sometería estas técnicas. En el caso de los varones, por el contrario, no se menciona ningún tipo de sentimiento altruista, sino que más bien se busca dar una imagen divertida y desenfadada de la donación.

La biotecnología está utilizando los cuerpos femeninos como productores de materia prima biohumana y como laboratorios andantes para productos de consumo y para satisfacer un nuevo nicho de mercado: el mercado de la reproducción humana. Es un mercado que genera muchas dudas éticas y que, además, está fuertemente sesgado por el género y la clase social en cuanto a las posiciones de poder y de conocimiento que ocupan compradores/as y las vendedoras.

No conozco la razón de que el movimiento feminista no tenga aquí muy en cuenta esta cuestión, aunque tengo algunas sospechas; todas ellas, en todo caso, necesitadas de una comprobación empírica. Digamos que tengo la sensación de que en España aún seguimos presas de discursos falsamente contra hegemónicos (ahora mismo son, de hecho, hegemónicos) que se han construido a la contra de aquellos discursos salidos de una sociedad fuertemente represiva en lo sexual, como lo fue ésta hace medio siglo. No estoy segura, naturalmente, pero algo tiene que explicar el por qué en España triunfan discursos que mezclan el sexo, el cuerpo, el comercio, y triunfan precisamente en espacios en los que esos mismos discursos referidos a otras cuestiones generarían una enorme contestación política.

Sea o no sea ésta la razón, podemos estar seguras de que se trata de una anomalía, ya que aunque los debates sobre cuestiones como los vientres de alquiler, la prostitución, la compraventa de fluidos, óvulos, etc. se reproducen casi en sus mismos términos por todas partes, lo cierto es que defensoras/detractoras no son aquí y en Europa las mismas. El discurso anticapitalista está muy presente entre las feministas europeas que sostienen un discurso fuertemente crítico hacia estas prácticas, mientras que aquí ocurre lo contrario.

El feminismo tiene que implicarse en esta cuestión de lleno, porque estamos en riesgo de aceptar sin discusión una nueva fuente de despoder y desigualdad radical para las mujeres.

Y TAMBIÉN…
¿Me financias mi bebé?.
El precio de los tratamientos privados de fertilidad lleva a algunos afectados a organizar campañas de 'crowdfunding' para pedir dinero por las redes sociales.
Carmen Pérez-Lanzac | El País, 2016-03-25