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viernes, 4 de julio de 2025

#hemeroteca #lgtbi | Paco Tomás: "Si algún partido empieza a repetir tu discurso, es que te está capitalizando"

Paco Tomás en Madrid, el 2 de julio de 2025 //

Entrevista a Paco Tomás, periodista y escritor: "Si algún partido empieza a repetir tu discurso, es que te está capitalizando"
Público conversa con el presentador del "programa LGTBIQ+ más longevo de España", Wisteria Lane (RNE), en vísperas de que se cumplan 1.000 episodios.
María Martínez Collado | Público, 2025-07-04

Paco Tomás se presenta prácticamente solo. Es un referente intergeneracional, especialmente entre las comunidades LGTBIQ+. El escritor y está a punto de grabar el episodio número 1.000 de , el "programa más longevo" del país. Llega a la entrevista como casi todas en estas semanas de Orgullo, con calor y cierto sabor agridulce. Es una sensación generalizada esa que nos hace percibir que solo durante las vísperas del día internacional por los derechos LGTBIQ+ se habla de los problemas, necesidades y logros de estas comunidades. Y, ciertamente, eso ya dice mucho del punto en el que nos encontramos como sociedad, pero también como medios de comunicación. Lo menciona justo antes de empezar con las preguntas.

Paco Tomás no se corta a la hora de opinar y en esta conversación nos ofrece algunas de sus impresiones sobre el panorama sociopolítico que nos ha tocado vivir, la escalada bélica a nivel mundial, las decepciones para con respecto a algunos supuestos referentes LGTBIQ+, y la necesidad de cuidarnos y acuerparnos desde los márgenes frente al ascenso de los discursos de odio.

P. ¿Cómo fue tu aproximación al activismo por los derechos LGTBIQ+ desde tus primeros pasos como guionista, columnista y comunicador hasta tu labor actual al frente de Wisteria Lane? ¿Qué papel ha jugado la visibilidad en tu recorrido, y cómo has visto evolucionar la relación entre medios y comunidad LGTBIQ+ en estos años?

A mí me interesaba el periodismo y fue lo que estudié. Nunca me planteé que mi orientación sexual fuera determinante en mi carrera. Llegó un momento en que yo estaba haciendo La transversal, un programa los domingos por la noche en Radio Nacional de España. Entonces me propusieron hacerme cargo del programa LGTBIQ+ que había en RNE en ese momento. Lo había empezado Leopoldo Alas, creo, en la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero. Luego lo hizo Luis Antonio de Villena. Y en ese momento me dijeron que si quería hacerlo yo.

Creo que también su idea era quitarme La transversal y pensaron: "Vamos a darle algo a este chiquillo porque le vamos a quitar el programa". Así que me dieron este otro programa, que salió adelante. Empecé a hacer Wisteria Lane y, realmente, ahí es donde empiezo a tomar conciencia de muchas cosas que hasta ese momento para mí eran muy difusas. Empiezo a tomar conciencia de mi orientación, de la lucha, de lo importante que es estar unidas en esta pelea, de las reivindicaciones de cada una de las comunidades.

Aunque yo no me considero activista —dentro de los grupos activistas dicen que sí soy parte de ese entramado—, para mí una activista es alguien que se sube a un barco rumbo a Gaza, que golpea la mesa de un ministerio para ser escuchada, como la gente de ACT UP con sus bolsas de sangre frente a las farmacéuticas. Eso es activismo. Yo soy un comunicador que está ahí en medio. Eso fue lo que me llevó, no solo dentro del espacio de Wisteria, sino también fuera, a empezar a reivindicar lo que iba aprendiendo en el programa. Porque todo lo que yo sé, me lo han aportado les invitades que han pasado por Wisteria Lane. De todo ese magma he aprendido.

Últimamente siento —y lo he comentado mucho— que eso, de alguna manera, ha perjudicado mi carrera periodística. Siento que solo puedo hablar de lo LGTBIQ+. Que a mi alrededor se ha creado una especie de "Paco habla de este tema", cuando he estudiado una carrera y puedo hablar de política, de Gaza, de la ley de autónomos… Pero solo se cuenta conmigo para hablar de lo LGTBIQ+. Siento que las personas LGTBIQ+ que no se visibilizan, que no hacen bandera de su orientación o identidad, tienen más posibilidades laborales. Aunque sean abiertamente LGTBIQ+, si no lo mencionan, parece que tienen más opciones que quienes sí lo hacemos. Y de eso me estoy dando cuenta ahora.

P. ¿Cuál ha sido la entrevista que más ilusión te ha hecho, de la que más has aprendido o que recuerdas con más cariño?

Es que son muchas entrevistas con las que he aprendido. He aprendido muchísimo del activismo: de escuchar a Boti García Rodrigo, a Beatriz Gimeno, a Miguel Ángel Fernández… Toda esa gente que estuvo en el activismo que nos ha llevado a celebrar ahora los 20 años de matrimonio igualitario. He aprendido mucho de escuchar a las disidencias: al Orgullo Vallekano, al Orgullo Crítico, a la gente de Proyecto Chueco. Y también a ensayistas, escritores, cantantes… No es una persona concreta. Y eso es bonito, porque demuestra la importancia de la comunidad, de cómo tejemos una red que entre todes nos salva.

P. Habiendo participado en proyectos como Wisteria Lane o habiendo seguido otros de cerca como es de la Berkana, has podido ser testigo de la importancia que tienen estos espacios como generadores de genealogías queer, comunidad, conocimiento o incluso archivo... 

Total. Y, además, creo que los medios tienden a equivocarse en cómo plantean los temas LGTBIQ+. Hace poco hubo una pregunta parlamentaria al presidente de RTVE sobre Wisteria Lane, que es un programa de dos medias horas semanales. Preguntaban si no sería importante darle más presencia o mejor horario. Y desde la presidencia contestaron que no tenían claro si era buena idea hacer programas específicos para la población LGTBIQ+, porque era mejor tratarlo de forma transversal.

La transversalidad, que es una idea utópica muy interesante, no es real. La mayoría de temas que tratamos en Wisteria, los libros que están en Berkana, no aparecen en los programas de mañana, de tarde o de fin de semana. Tampoco en los mainstream. Llevar a Pablo Alborán o a Vanesa Martín no es hacer contenido LGTBIQ+. Son personas visibles, sí, pero hacer contenido LGTBIQ+ es hablar de ensayos sobre identidad de género, sobre familias queer, sobre maternidades queer. Eso no está en los programas generalistas.

Ahí empiezo a ver la trampa de la transversalidad. Esa idea de "no crear guetos". Para nosotras esos espacios no son guetos, son espacios seguros. Y eso hay que potenciarlo. Ahora que vamos a cumplir 1.000 programas de Wisteria Lane, la gente nos dice: "Gracias por darnos la oportunidad de contar nuestros proyectos en un espacio que normalmente no tenemos". Si eso sigue pasando después de 16 años, significa que la transversalidad no es real. Se habla del asesinato de Samuel Luiz, pero no de ensayos sobre la violencia hacia las comunidades LGTBIQ+.

P. Una idea, la de transversalidad, que además no es nada nueva. Volviendo un poco atrás... Pienso en cómo nos vendieron los años 80. ¿Realmente crees que se rompieron tantas barreras como a veces se recuerda? ¿O pasa como con la trasversalidad y hay más mito que realidad?

Casi todo es mito. Los 80 están brutalmente sobrevalorados. Muy bien sobrevalorados, porque funcionó la estrategia: la Movida Madrileña, valenciana, gallega… Todo eso sirvió para no contar lo que pasaba realmente. Lo real era que el PSOE abría las puertas al neoliberalismo con políticas parecidas a las de Thatcher o Reagan. Y el activismo LGTBIQ+ vivía un adormecimiento total. Líderes como Jordi Petit lo han reconocido: hubo un parón, una sensación de conformismo, hasta que llegó la pandemia del VIH/sida.

Al principio, ese activismo del VIH fue rechazado dentro de los colectivos, especialmente gays, porque creían que coartaba la libertad sexual. Ir a un local gay con condones era como ir de monja. Y los colectivos pensaban que eso era cosa del Ministerio de Sanidad, no suya. Ahí jugaron un papel fundamental activistas de Radical Gai o LSD. Además, muchas lesbianas que se habían ido del movimiento por el machismo del hombre homosexual regresan para apoyar a sus hermanos maricas y a sus hermanas trans. Eso fue muy potente.

Pero pasó mientras estábamos muriendo. Generaciones desaparecieron. Y hoy se habla del VIH como algo de los 90, pero en los 80 ya moría muchísima gente. Los 80 no fueron un parque temático de color y fantasía, fueron durísimos. Para mí, como adolescente marica en un barrio, fueron durísimos.

P. Precisamente una compañera a la que he pedido consejo de cara a esta entrevista me sugería que te preguntara cuál fue tu relación con colectivos como Radical Gai o las LSD en los años 90. ¿Qué opinas de los colectivos actuales que beben de aquellos referentes, como el Movimiento Marika Madrid (MMM), Bloque Bollero, Trans En Lucha o ARROASEX?

Las disidencias hacen un trabajo fundamental. Desde el margen están ampliando el centro, y son necesarias. Es cierto que no tenemos por qué estar de acuerdo con todo lo que cada colectivo defiende —somos muy diversas—, pero necesitamos esas voces críticas. Si no las hay, estamos jodidas. Porque nos aburguesamos, nos adormecemos, y pensamos que el Orgullo son 27 carrozas con marcas haciendo pinkwashing. Eso es peligroso.

Lo que pasó en Budapest tiene que hacernos ver que el enemigo es el mismo para todes: para el MADO, para el Orgullo Crítico, el Orgullo Vallekano, el del pueblecito más pequeño, los colectivos rusos, ucranianos, estadounidenses… Es el mismo. Y cada vez más fuerte. Cuando entendamos eso, nuestro Orgullo no necesitará carrozas ni a Sonia y Selena cantando (que está fenomenal porque es una manera de de divertirnos). Pero nos vamos a dar cuenta de que no es determinante. De que eso es una celebración y que cuando nos juntemos todas a reivindicarnos y a protegernos, no vamos a necesitarlo. Las disidencias hacen ese trabajo, y hay que tenerlas presentes, incluso para criticarlas.

La última convocatoria del Orgullo Crítico recibió críticas, por ejemplo, por plantear abolir la psicología. Y me parece que es muy interesante que, además, dentro del Orgullo Crítico escuchen esas críticas. La psicología ha hecho mucho daño, sobre todo a las personas trans, sí. Pero también nos ha salvado la vida. Hay psicólogas ahora con un enfoque completamente distinto, que nos han dado herramientas.

O, por ejemplo, que haya bloques no mixtos… yo creo que necesitamos ser más mixtas que nunca. No que los maricas vayan en un sitio, las lesbianas en otro, las personas trans en otro… No. Necesitamos ir juntas. Pero bienvenida sea siempre la crítica y la disidencia. Porque nos hace crecer.

P. Es muy pertinente ese tema que mencionas de los bloques no mixtos, viendo la gran brecha que se está abriendo en la orientación ideológica de mujeres y hombres. Hace unas semanas salió el Informe de Juventud en España 2024, donde había un dato muy revelador: el 63 % de las mujeres jóvenes decían estar comprometidas con esos derechos, mientras que entre los hombres jóvenes apenas se alcanzaba el 40 %. Esto se repite con muchos otros posicionamientos, como el reconocimiento de la violencia machista o el feminismo. ¿Qué está ocurriendo?

Si lo piensas, mientras el enemigo es el que aparece en esos datos que comentas y vemos que chicos entre 18 y 24 años llegan a decir cosas como que prefieren un régimen duro a una democracia... Si ese es el caldo de cultivo al que nos enfrentamos, no sé si estamos en un momento para pelearnos entre nosotras, discutiendo quién representa a quién, o diciendo que si eres gay y blanco ya eres el enemigo.

Creo que todo el activismo que se ha hecho, y toda la permeabilidad que hemos tenido respecto a lo aprendido del feminismo, ha transformado también a las comunidades LGTBIQ+. Es cierto que el colectivo gay ha tenido actitudes misóginas y machistas, pero creo que hay una nueva generación que ha dado un giro muy importante, igual que ha ocurrido en otras comunidades. Tenemos que darnos cuenta de que juntas somos invencibles y que fragmentadas estamos jodidas. El mensaje del Partido Popular el 28 de junio fue muy claro. Su lema era: "Orgullo y punto", con el punto del PP. Quitaron lo de LGTBIQ+, borraron directamente las identidades. Y luego decían: "Ante quienes pretenden colectivizar, viva la libertad". 

No nos quieren colectivizadas, no nos quieren juntas. Nos quieren separadas porque separadas somos más frágiles. Por eso creo que este es el momento de reivindicar nuestras diferencias, sí, pero también nuestra unidad. Porque no somos una única comunidad LGTBIQ+, somos muchas comunidades. Y dentro de cada letra hay otra inmensa pluralidad. Claro que hay diferencias de enfoque, pero ante el enemigo tenemos que ser una piña. Si no, pasan estas cosas: una cantidad de gente joven que no se siente interpelada.

Eso ha pasado porque muchos medios de comunicación han dado alas a ese discurso. Pensaban que no era tan peligroso, que el lobo no era tan fiero, y ahora ahí lo tienes: con altavoz, con consignas, con poder simbólico. En el fondo, muchos de esos discursos se basan en proteger el privilegio. La norma es el privilegio. Si opinas así es porque sientes que no te interpelan, y no te interpelan porque estás en un lugar privilegiado. Muchas reacciones responden a eso. Entonces sientes que el feminismo pone en peligro tu lugar, y en lugar de cuestionarte tu privilegio, decides atacar al movimiento feminista. Porque es más cómodo. Sentarte a deconstruirte es un trabajo duro, requiere compromiso.Hay quien prefiere decir: "Mira, esto me da pereza, mejor voy contra el feminismo, el movimiento LGTBI, el racializado…". Es más fácil atacar que cuestionarse. Porque a lo mejor pensabas que tu privilegio era poder entrarle a una tía en un bar porque llevaba escote, como si eso fuera una invitación a tocarle las tetas. Y no, no lo es. Hay que cuestionarse eso.

P. Y, ¿no crees que hay algo más? ¿No crees que hay un asunto relacionado con la identidad? Pienso en los hombres, en cómo se ha cuestionado su masculinidad blanca, occidental, etc. Pero también en algunas mujeres que atacan los discursos trans. Su malestar va más allá del privilegio... Alguien les está diciendo que hay muchas maneras de ser, que no hay una prescripción, un manual... ¿Qué te parece?

Totalmente. Se dan la mano. Esos hombres que sienten que su masculinidad hegemónica está en peligro, que dicen que ahora lo que se lleva es el "hombre blandengue" —como decía el Fary—, se dan la mano con el feminismo transexcluyente que decide qué es ser una mujer. Esos machirulos dictan lo que es un hombre, y las feministas transexcluyentes deciden qué es una mujer. Y lo hacen para excluir a otras personas. Eso me parece peligrosísimo. No hay diferencia entre lo que hizo el Partido Popular saliendo a la calle con los obispos —que creo que solo han salido una vez en la historia— para quitar derechos a otras personas, y una manifestación transexcluyente que hace exactamente lo mismo: ejercer una discriminación.

Manifestarse para quitar derechos a otros seres humanos tiene consecuencias históricas, y estoy convencido de que esas consecuencias llegarán. Como decías, todo esto tiene que ver con desde dónde han vivido esas personas su privilegio. En el caso de los hombres está clarísimo. Pero en el caso de esas mujeres transexcluyentes que lideran ese discurso, yo no he visto a ninguna que venga de los márgenes. Ni una. Son mujeres privilegiadas. Esto pasa también en el feminismo de siempre. Las sufragistas eran mujeres muy privilegiadas, que salían a pedir el voto mientras otra mujer —negra, pobre, esclava, migrante— cuidaba de sus hijos y limpiaba su casa. Entonces, ¿realmente estaban reivindicando también los derechos de esa otra mujer? ¿O solo los suyos?

P. ¿Qué posición crees que deberían tener las disidencias sexuales ante la escalada bélica de la que estamos siendo testigos? Bajo este contexto internacional es imposible no plantearse esta pregunta... 

Las comunidades LGTBIQ+ sabemos lo que es la violencia porque la hemos sufrido en nuestras propias carnes. Sabemos lo que es que te esperen en la puerta del colegio para pegarte, que te tiren una botella a la cara. Por eso, de forma natural, somos pacifistas y antibelicistas, y debemos tener una postura clara. Si empezamos a decir cosas como "Israel tiene derecho a defenderse", estamos traicionando nuestra historia. Estamos dándole la mano al enemigo. A esa cultura heteropatriarcal que usa la violencia como herramienta de poder. La misma cultura que te pegaba en el colegio y ahora bombardea Gaza.

En Palestina hay maricas, lesbianas, personas trans. Y sí, también están en peligro allí, como aquí, como en EEUU, como en Helsinki. Pero eso no justifica que un Estado extermine a una población. Yo estuve en Israel, me invitaron al Orgullo de Tel Aviv. Vi el cartón desde el minuto uno. Tel Aviv es un parque temático diseñado para parecerse a Occidente. Pero sales de allí, vas a Jerusalén, a Belén… y como marica, lesbiana o persona trans te apedrean. Tel Aviv acoge a quienes escapan de otras ciudades israelíes. Y lo que hace el Estado de Israel con las personas LGTBIQ+ palestinas es cruel: las usan para espiar a su propio pueblo, y si no colaboran, las denuncian ante sus familias. por respeto a nuestra historia, a nuestro relato, no tenemos otra opción que posicionarnos claramente en contra de eso. 

P. Y en el plano nacional, ¿crees que una figura que ha sido premiada por ser un supuesto referente LGTBIQ+, como Fernando Grande-Marlaska, ha cumplido con las expectativas que se depositaron sobre él cuando fue nombrado ministro del Interior?

Claramente no. Aunque él pensará: "No tengo por qué cumplir con vuestras expectativas". Y tiene razón, en parte. Porque las comunidades LGTBIQ+ somos muy diversas. Dentro de ellas, también hay quienes anteponen su privilegio a la memoria histórica colectiva. Pero siento que con Marlaska ha habido una oportunidad perdida. No sé si volveremos a tener un ministro del Interior abiertamente gay. Era una ocasión para entrar en temas que siguen pendientes desde la democracia.

Por ejemplo: ¿quién hay en los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado? ¿Qué ideología hay? ¿Qué actitud tienen hacia las comunidades gays, trans y demás? Porque si para perseguir la droga consideran que deben acosar a la comunidad gay, eso es discriminación. El líder de la oposición fue en un barco con un narcotraficante. No he visto redadas en la sede del Partido Popular. Consideran que la comunidad gay y drogas va a la par, y entonces hay un hostigamiento, una persecución y una criminalización de la comunidad gay que es absolutamente discriminatoria y que responde a un prejuicio. Esto no sucede en otros lugares y zonas de ocio donde también hay drogas. En la calle Ponzano seguro que las hay. No sé si hacen redadas, pero que las hay, seguro. 

P. Además, cuando se ha tratado de visibilizar esto ante el propio Ministerio, la respuesta ha sido: "Denuncia los presuntos abusos de la Policía ante la Policía"...

Es como decirle a una mujer maltratada que le diga a su maltratador que lo va a denunciar. Eso es inconcebible, y un ministro del Interior no puede permitirlo. Necesitamos mecanismos seguros para denunciar sin poner en riesgo nuestra integridad. Porque entrar a una comisaría a denunciar a un policía… no quiero ni imaginarlo. Es cierto que hay colectivos dentro de las fuerzas de seguridad que trabajan por el cambio, pero son minoría. Y cada vez les cuesta más que sus compañeros acudan a formaciones. Van 4, 10, 20 personas… pero los cuerpos son miles. Y la mayoría no está en ese lugar tan necesario para la convivencia democrática.

domingo, 29 de junio de 2025

#hemeroteka #transfeminismoa | Aliantza transfeministak faxismoaren aurka

Donostiako E28 manifestazioa //

Aliantza transfeministak faxismoaren aurka
Mijo Lizarzaburu · Donostiako asanblada transmarikabolloaren izenean | Berria, 2025-06-29

https://www.berria.eus/euskal-herria/aliantza-transfeministak-faxismoaren-aurka_2143892_102.html

Europan eskuin muturra izaten ari den gorakada edo Eneko Goiak hiriko pobreen aurka ezarritako politika arrazistak ez dira gertakari bakanak, eta faxismoaren aurkako erantzuna artikulatzeko eta aliantza zabalak egiteko beharra inoiz baino garrantzitsuagoa dela erakusten dute. Horren aurrean Transfeministok analisi sakona egin behar dugu indarkeria geroz eta bortitzagoaren eta atzerapauso legal eta politikoen aurrean izango dugun kokapena zehazteko. 

Aurreko hamarkadetako jardun feministak gogor jo ditu patriarkatuaren zenbait oinarri, eta asko dugun arren egiteko, asko lortu dugu. Orain ikusten gabiltzan indartze patriarkala, beraz, lortutakoa suntsitu nahi duen erreakzio hutsa da; adibidez, ‘tradwife’-ek eta ‘incel’-ek mediatikoki inpaktu handia duten arren, maskulinitate eta feminitate hegemonikoa produzitzeko identitate digital hutsak dira, zaharrak berri. 

Baina arazoa nahasiagoa da, mugimendu transfeministak egindako lorpenen aurrean altxatzen den erreakzioa ez datorrelako soilik eskuin muturretik, ezkerreko mugimenduetan ere ikus daitekeen fenomenoa baita antifeminismoa. Ikusi dugu ezkerraren zati batean TERF ideologiaren indartzea, ustezko biologian oinarritutako determinismo sexualaren izenean pertsona Transon aurkako gorrotoa zabaltzen. Baita Putafobiaren indartzea ere, lan sexualaren kriminalizazioa eta biktimizazioa soilik bilatzen duten jarrera salbazionisten zabaltzea eta putei langile klasearen parte den subjektu izaera ukatzen dioten diskurtsoen proliferazioa. Erreakzio bezala ulertzen dugu baita ezkerrean subjektu unibertsalaren ikuspegia indartzea ere. Subjektu heterosexual, zuri eta gizonezkoa borrokaren zentroan jarri eta beste identitateok fronte antifaxista baten izenean beste zapalkuntza ardatzak (arraza, generoa) ezabatu behar izatea. 

Transformaziorako batasunak sortzea ezinbestekoa da, baina kontuan izan behar dugu langile klasearen batasuna helburu bat dela, ez premisa bat. Eraiki egin behar den zerbait dela eta horretarako ezinbestekoa dela mugimendu antikapitalisten, independentisten edo feministen baitan dagoen hegemonia heteropatriarkala amaitzea. Gauza bera gertatzen da kolonialismoarekin, ezin dugu mugimendu feministaren eta antirrazistaren arteko aliantza aurresuposatu, baizik eta kondizioak sortu behar ditugu hori posible egiteko. Feminista antirrazistek esaten duten modura, ez da soilik gure arrazakeria begiratzea, baizik eta ezkerreko mugimenduen hegemonia zuria amaitzea (presentzia, lidergoa, diskurtso eta agenden orientazioa). Bestela, zapalduen artean hegemonikoa denak erabakiko du aliantzak noiz, norekin eta nola egin, eta hori gizon zuri hetero bat ez garen guztiontzat onartezina da. 

Mugimendu transfeminista fronte zabal antirrazista, antikapitalista eta independentistan artikulatzea dugu helburu. Transmaribollook hortik gure identitateak ezabatu nahi dituen faxismoaren aurka egingo dugu, baina baita ere gure borroka despolitizatu eta merkantilizatu nahi duen neoliberalismoaren aurka. Guk ez dugu nahi PRIDErik, genero trantsiziorako klinika pribatizaturik edo Israelgo estatu genozida gure izenean zuritzerik. 

Ez dugu nahi sistema heterosexualak gu onartzerik, guk ez dugulako onartzen sistema heterosexuala. Ez gatoz gizon eta emakume izatea erabaki dutenekin askatasunez eta zoriontsu bizitzera, gu gizonak eta emakumeak sortzen dituen erregimen heterosexuala bukatzera gatoz. Anbizio totala dugu ertzetatik dena aldatzeko. Ez ditugu marjina ederrak babestu nahi, baizik eta erdigunea suntsitu eta beste zerbait sortu, hau da, gizon eta emakumerik gabeko Euskal Herri transfeminista.

sábado, 9 de marzo de 2024

#hemeroteka #gizontasuna | Egoitz Arbiol Albeniz: «Ohartu behar dugu bizi garen jendartea dominazioaren kultura batean oinarritzen dela»

Egoitz Arbiol Albeniz //

«Ohartu behar dugu bizi garen jendartea dominazioaren kultura batean oinarritzen dela»

Hiruki Larroxako kide Egoitz Arbiol Albenizek 'Gizonak eta herri mugimendu parekide(ago)ak' hitzaldia eman zuen asteazkenean Baionako Biltxoko elkartean. Genero eraikuntza, parekidetasuna, eraldaketa tresnak eta abar izan zituen hizpide.
Julene Muruaga Hiriart | Berria, 2024-03-09
https://www.berria.eus/bizigiro/ohartu-behar-dugu-bizi-garen-jendartea-dominazioaren-kultura-batean-oinarritzen-dela_2121952_102.html

Gizontasunaren azterketa, pedagogia feminista, talde gatazken ebazpenen inguruko ikerketak, esku hartzeak, diagnostikoak eta dokumental lanak egiten dituen kooperatiba bat da Hiruki Larroxa LGTBQI+. Egun, ikus-entzunezkoetan ere ari dira bertako kideak, dokumental bat sortzen ari baitira Hernaniko (Gipuzkoa) LGTBI historiari buruz. 2020. urte bukaeran sortu zuten kooperatiba, Hernanin, eta Egoitz Arbiol Albeniz (Hernani, 1988) izan zen sortzaileetako bat. Biltxoko elkartean antolatutako mintzaldi baten kari, Baionan izan zen asteazkenean. «Inportantea da gizonak ardura hartzea gai honetan eta hastea gu geure burua deseraikitzen eta geure inguruak errotik eraldatzen», adierazi zuen.

Gizonak eta herri mugimendu parekide(ago)ak tailerra eraman zenuen asteazkenean Baionara. Nolatan?
Egiten ditugun hitzaldi guziak bezala, dinamikoa eta parte hartzailea izan zen tailer hau ere. Guk uste dugu horrelako hitzaldi formatuek ez dutela eskatzen pertsonen inplikaziorik, baina, eraldaketa pertsonalak eta kolektiboak egiten direnean, ezinbestekoa da inplikatzea.

Zeintzuk dira helburuak?
Gure helburua da birpentsatzea zer harreman sortzen diren militantzia arloan, generoa kontuan hartuta; hau da, gizon eta emakumeen, edo gizon eta gizon ez direnen arteko botere harremanak zeintzuk diren irudikatzen hastea edo identifikatzea da helburua. Tresnen inguruan ere pentsa dezaten nahi dugu, eta haiek nola garatu zehazten hasi nahi dugu guzion artean. Hori guzia nahi dugu harreman orekatu eta simetrikoak lortzen saiatzeko.

Genero botereen (des)eraikitzea, gizonek parekidetasunerantz egin beharreko urratsak, militantziaren barneko ohiko indarkeria sinboloak...

Horretara heltzeko, inportantea da nondik gatozen jakitea; ohartu behar dugu bizi garen jendartea dominazioaren kultura batean oinarrituta dagoela, eta dominazio horrek gurutzatzen gaituela guziok: edozein genero, edozein pertsona arrazionalizatu... eta klaseak ere kontuan hartu behar dira. Hori ikusten saiatzen hasita, ohartzen gara dominazio kultura oinarritzen dela patriarkatuak sortzen dituen bi identitate edo nortasun nagusitan, eta haien artean badela harreman asimetria bat; alde horretatik, gizona da subjektu pribilegiatua. Hortaz, zer egin gizon gisa horrelako espazioak hartzen ditugunean? Zer egin gizon gisa herrigintzan aritzen garenean? Ziurrenik, ohartu beharko genuke gure genero eraikuntzaz. Beharbada, agerikoa den zerbait da, baina gizonok ere badugu genero bat, eta genero hori ikasia da; ikasi ditugu hainbat rol, hainbat jarrera, ikasi dugu gorpuzkera jakin batzuk hartzen... eta jakin behar dugu nola eraiki ditugun, horiek desegiten hasteko.

«Gizonek gizonei hitz egingo ez badiegu, nork hitz egingo die?»,erran zenuen elkarrizketa batean.
Badago elementu zentral bat gizontasunean: gizonen arteko anaidia. Adibidez, Olatz Gonzalez Abrisketak ‘fratiarkatuaz’ hitz egiten du. Zer da ‘fratiarkatua’? Bada, gizonen artean izaten den boterekeria; hau da, gizonen artean ere erregulatzen gabiltza, behin eta berriro, boterezko harreman horietan. Eta, batez ere, ikerketa feminista askok esaten dute gizonak gizonekiko aritzen direla sozializatzen denbora guzian; adibidez, nerabezaroan oso argia da nola ‘ligoteoak’ hasten direnean gizonak gizonekiko dabiltzan ligatzen emakumeekin, heterosexualitateari dagokionez. Orduan, inportantea da gizonak gizonei hastea solasean, ziurrenik badaukagulako intragenero begirada bat; eta nik hitz egiten badiot gizon bati gizonen arteko dinamikaz edo pribilegioez, jakingo du zertaz ari naizen.

Eta emazteei dagokienez?
Emakume batek aipatzen diolarik gizon bati eraldaketa, adibidez, beti dago erresistentzia bat; eta hori oso injustua da, baina hala da, egituraz horrelakoa baita jendartea. Badago ardura kontu bat ere: ikusten dut emakumeak ari zaretela feminismoan, jendartearen eraldaketa sustatzen eta patriarkatua amaitzen saiatzen, eta gu inguruetan ibili gara beste gauza batzuk egiten eta beste gauza batzuetan pentsatzen. Uste dut inportantea dela gizonek ardura hartzea gai honetan eta hastea gu geure buruak deseraikitzen eta gu geure inguruak errotik eraldatzen.

Gizontasunari begira, nola ikusten duzu Euskal Herria?
Interesgarria da Euskal Herrian zer gertatzen ari den gizontasunaren kontuarekin; ezker mugimenduko gizonezkoak deseroso dira gai horren inguruan, eta hori oso interesgarria da. Horrek esan nahi du horri, behintzat, buelta bat eman diotela. Baina uste dut badagoela kezka bat gai horren inguruan, eta interesgarriena izango litzateke kezka utzi eta ekiten hastea. Ez geratzea kezka teoriko, emozional eta sentimentaletan, baizik eta ekitea.

  • LOTSABAKO
  • Hiruki Larroxa deskribatzeko bi hitz? Maitasuna eta borroka.
  • Erreferente bat? Nire anaia.
  • Kantu bat? ‘Inor begira izanda ere’, Micerena.

viernes, 10 de noviembre de 2023

#hemeroteka #sexulana | Carolina Clemente: «Puta estigma emakume guztiok kontrolatzeko dispositibo bat da»

Carolina Clemente, sexu langilea eta Putxas en Lucha kolektiboko kidea //

Carolina Clemente. Sexu langilea: «Puta estigma emakume guztiok kontrolatzeko dispositibo bat da»

Xalba Ramirez | Irutxuloko Hitza, 2023-11-10

https://irutxulo.hitza.eus/2023/11/10/puta-estigma-emakume-guztiok-kontrolatzeko-dispositibo-bat-da/ 

Ogibidea eta izatea bereizi ezin bizi da Carolina Clemente (Bartzelona, 1985). Sexu langilea da, eta duela hiru urte Donostiara etorri zen lanera eta bizitzera: «Euskaldunok duzuen indarra gustatzen zait, antolatzeko eta protestarako. Nire estigma borrokatzeko inspirazio iturri izan da». Izan ere, sexu langilea izateaz gain, Putxs en Lucha kolektiboko ekintzailea da, eta greba feminista orokorraren antolaketan ere dabil orain, buru-belarri.

«Munduko ogibiderik zaharrena» dela diote batzuek, baina errealitatea da polemika eta eztabaida iturri ere badela. Euskal Herrian azkenak, Katakrak argitaletxearen ‘Puta Zikinak’ liburuari erasoa, eta Donostiako Emakumeen Etxean sexu langileei buruzko hitzaldiak debekatzeko eskatzea. Clementek irakurketa globalak eskaintzen ditu, arazoaren erroetara joaz: sistema kapitalista heteropatriakala.

G. Eztabaida eta tabu itzela da prostituzioa oraindik. Zergatik?

Gizartea egituratzen den moduagatik: matrimonioa eta familia dira gizartea heteropatriarkalaren oinarria, eta gu gara ordena hori kontraesanetan jartzen duen pieza. Puta izatea eta emazte ona izatea txanpon beraren bi aldeak dira, desberdintasun batekin: gu etengabe gara diskriminatuak. Heteropatriarkatuaren eredu ona eta txarra lirateke.

Ordea, gu ere bagara ordena hori mantentzearen arrazoia. Zintzoki, ezkonduta dagoen jendeak, puntu batetik aurrera, sexu harremanak edukitzeari uzten dio; familiaren egonkortasuna mantentzen bada, askotan bada ihesbide hau badagoelako. Prostituzioak funtzio sozial garrantzitsua betetzen du ordena heteropatriarkalean.

G. Moral bikoitza dago?


Bai, noski. Gu sozialki zigortu behar zaigu, emakumeek gure eredua jarraitu behar ez dezaten. Beraiek ordena sozialari ekarpena egin behar diote, etxekoandre eta ama onak izaten. Familia jabetza zentzuan dago eraikia, eta sexualitatearen gaineko kontrola ere badago.

G. Katakrak argitaletxearen ‘Puta Zikinak’ liburua erasotu zuten Baionan. Zergatik horrenbeste arazo?

Batetik, badago ordena heteropatriarkala desafiatzea; eta bestetik, badago feminismoaren baitan, emakume askok prostituzioa identifikatzen dutela haiek bizi izan duten edo bizi dezaketen indarkeriarekin. Emakume guztiok bizi gara bortxaketaren mehatxupean, eta, pentsatzen dute, sexu lana egiten dugunon eskubideak babesten ari garenean, sustatzen ari garela haiek biolentzia jasatea. Abolizionistek egiten dutena da gu bihurtu gizonen jokabide txarren erantzule. Gu erantzule egiteko saiakeran, gizonak errugabetzen dituzte.

G. Zein da sexu langileen esplotazioaren egoera?


Lehenik eta behin, galdetu dezagun, zer da esplotazioa? Borondatearen kontra daudenak edo abusuzko lan baldintzak dituztenak? Bereizi egin behar da. Trata edo salerosketa egoeran dagoena, delituzko egoeran dago —askotan bera edo bere sendia mehatxatuta dago, bere jatorrizko herrialdean—, eta lan baldintza txarrak dituena, ekonomikoki baldintzatuta dago, kapitalismoan bizi garelako, baina ez du mehatxuaren aldagai hori.

Bi egoera ezberdin dira, eta soluzioa eman nahi bazaie, ezberdin planteatu behar dira. Salerosketarekin amaitu nahi bada, besteak beste, Atzerritarren Legea aldatu behar da. Lan esplotazioarekin amaitu nahi bada, bestelako neurriak hartu behar dira.

G. Gaiari buruz eztabaidatzen denean, badirudi emakume guztiak daudela salerosketa egoeran.

Arazoaren muinera iritsi den oso ikerketa gutxi dago. Nazio Batuen Erakundeak 2000. urtean egin zuen ikerketarik handiena, eta salerosketa egoeran zeudenenak zenbatu zituen. Behetik kontatzen ari zela jakitun, bider hogei egin zuen, eta ondorioa zen %15 inguru zirela salerosketa egoeran zeudenak Europan. Emakundek argitaratu duen Carmen Menesesen azken ikerketaren arabera, EAEn %15era ez da iristen.

Edonola ere, galdera da ea zergatik ez diren neurri efektiboak hartzen kasu horiei aurre egiteko. Non dago Polizia, zergatik ez ditu egoera hauek identifikatzen? Estatuarengandik diru mordoa jasotzen duten GKEak zergatik ez dira behar bezala iristen leku horietara?

Beraz, zergatik ez dira neurri eraginkorrak hartzen? Salerosketa erabiltzen da diskurtso bat sortzeko, izu moral eta demagogikoa sortzeko, erraietako emozioak sortzeko prostituzioaren inguruan, baina ez dago soluzio errealik.

G. Atzerritarren Legearekin erabat lotzen duzue soluzioa.


Atzerritarren Legeak exijitzen du salerosketa egoeran dagoen emakume batek, Europan geratu nahi badu, mugak zeharkatzen lagundu zuen pertsona salatu behar duela, eta ez esplotatu duen pertsona. Hiru hilabete ditu pentsatzeko; Suedian, adibidez, zuzenean deportatzen dituzte. Azken finean, dena da atzerritarren kontrolerako kontu bat.

G. Zein da lan baldintzen egoera eta zer egin daiteke?


Asko eta oso ezberdinak dira salatzen ditugun egoerak, adibidez klubetan: ez dira ordutegiak betetzen ari, arratsaldeko bostetatik goizeko zazpietara egon zaitezke lanean; espazio batzuetan, bezero batzuekin egotera behartzen zaituzte, langileak aukera edukiko balu egingo ez lukeena; praktika batzuetara behartzen da; eta batzuetan toxikoen kontsumora baita ere. Lege bat behar dugu, langileek aukeratzeko askatasun handiagoa izan dezaten. Noski, ez da erabateko askatasuna, kapitalismoan bizi gara eta, baina inork ez dezala derrigortu baldintza jakin batzuetara.

Bestetik, eskaintzen diren lan alternatibak ez daitezela izan feminizatu eta prekarioak. Askotan, emakumeak kaletik atera, eta josten jartzen dituzte, soldata miserable batzuen truke. APRAMP GKEak Senegaleko emakume bat «erreskatatu» zuen, eta konbentzitu behar izan zuten bere familia ez gehiago laguntzeko.

G. «Puta estigmaz» hitz egiten duzu. Zer da hori?

Puta estigma emakume guztion kontrolerako dispositibo bat da, gure sexualitatea kontrolatzeko helburuz. Emakume guztiok, gure jarrera sexualaren arabera, gara onartuak edo errefusatuak gizartean; eta, are okerragoa dena, kasu gogorragoetan, justifikatuko da zure bortxaketa, zure portaera horretarako egokia zelako. Nerea Barjolak ondo azaldu zuen Alcassarreko kasuaren harira, emakumeei sartu zieten beldurra, egoeraren erantzule eginez. Normatik kanpo zerbait egiten baduzu, zigortua izan zaitezke, eta bortxatu zaitzakete.

G. Salatzen duzunez, bada diskurtso bat sexu langileak «traumatizatuta» edo «disoziatuta» daudela dioena, bestela ez zutelako lan hau egingo.


Diskurtso eraikia da, eta klase kontzientziarik gabeko diskurtsoa da. Jendeak ez du amaitzen prostituzioan trauma bat dutelako, faktore sozioekonomikoengatik baizik. Eta, alderantziz, trauma duen jendeak ez du derrigorrez bukatzen prostituzioan, pertsona horrek dituen tresnen araberakoa da.

Gainera, diskurtso ezjakina da buru osasun eta psikopatologiei dagokienean: zeren hainbat sintomatologiekin ezin da sexu lanik egin, oso zaila da, hain zuzen, gorputzaren gaineko kontrol handia behar duelako; autodiziplina handia behar duzu sexu langilea izateko.

G. Sexu lana egiteko askatasunaz hitz egin beharko genuke?

Aukera askatasunaz baino, legitimitateaz hitz egin behar dugu. Diskapazitisimoaren bitartez zilegitasuna kentzen digute, eta, aldi berean, min handia egiten zaigu. Esaten digute: «Zu ez zara gai erabakiak hartzeko». Gauza bat da pertsona batek trauma bat izatea, eta bestea erabat galtzea bere bizitzaren ardura. Etengabe birbiktimizatzen gaituzte, zer helbururekin? Hobeto kontrolatzeko helburuarekin.

Demagun, bortxaketa bat jasan duen norbait. Esaten dizute «zu ez zara zure gorputzaren jabea, nik berrezi arte. Ordena heteronoromatiboa berriz ere besarkatu arte». Niri iruditzen zaidana da ez dutela nahi sistema produktibo eta erreproduktiboko disidenterik.

G. Kalean dauden sexu langileen egoera nolakoa da?

Kalean lan egiten dutenek urteak daramatzate ordenantza munizipalak eta mozal legea jasaten. Donostian, kaleko prostituzio oso-oso gutxi dago, beraz, udal ordenantzek ez dute eragin handiegirik; Irunen, adibidez, gehixeago. Lege hauek sexu langileen egoera asko prekarizatzen dute. Gehienak beste leku batera mugitu dira, eta geratzen direnak dira egoera okerrenean daudenak. Bezeroek, orduan, uste dute eskubide gehiago dituztela, eta gehiago eskatzen diete gutxiagoren truke. Gehiago autoesplotatu behar dira, eta nahi ez dituzten praktika gehiago egin. Lege hauek soilik sexu langileei egiten diete kalte. Soluzioa zein da? Beraiek eskatzen dutena: molestatuko ez dituzten eta molestatuko ez duten espazioak lan egiteko.

G. Donostiako egoera zein den azaldu dezakezu?

Donostian badaude klub batzuk, eta probintzian gehixeago. Azkenaldian asko joaten ari naiz, greba feministaren informazioa zabaltzeko. Tolosan bi, Irunen hiru… Donostian, batez ere, modu independentean alokatzen diren logelak dira. Noski, prezioak puztuta dituztenak.

Nik hemen lan egiten nuenean, logela batengatik 250-280 euro ordaintzen nuen, astero. Kontraturik gabe, noski, edozein unetan kalean geratzeko arriskuarekin. Normalean, hiru edo lau logelako etxeak izaten dira, eta hainbat gabiltza bertan. Guk gure anuntzioak jartzen ditugu, eta gure bezeroak lortu.

‘Soilik bai da bai’ legeak publizitatea jartzeko araudia aldatu du, eta orain anuntzioak debekatzen ari dira prostituzio orrialdeetan. Hau da: sexu lan independentea ari dira debekatzen. Emakumeek klubetara itzuli beharko dute, bezero kartera bat duten tokietara, eta bertako baldintzak onartuta. Hirugarrenentzat lan egiten duzunean, zure zaurgarritasun egoera handiagoa da, eta nahi ez duzuna egin behar izaten duzu.

G. Donostiatik joan behar izan duzu.

Beldurra ematen zidan bizilagunek salatuko ote ninduten, eta jada badira bi urte Donostian pisu bat ordaintzen dudala, askotan bertan ez nagoen arren, kanpora noalako lan egitera. Europako beste hiri batzuetara joaten naiz, Suitzara eta Belgikara. Nik, bertakoa naizenez, kanpora joateko aukera legala dut, baina nire kideek ez, gehiengoak egoera irregularrean dauden migranteak direlako. Lege hauekin guztiekin lana prekarizatzen ari dira, besterik ez.

G. Zer arazo izan duzu bizilagunekin?

Bartzelonan behin bota gintuzten lan egiten genuen pisutik. Polizia agertu zen eta egun batetik bestera bota gintuzten. Bartzelonakoak ginen bi langileontzat ez zen hainbesteko arazorik, baina Venezuelako gure kidearentzat arazo itzela zen; bertan bizi baitzen.

Hemen ez zait horrelakorik gertatu, baina etxea galtzeko beldurra handia da. Donostian bizitzea ia ezinezkoa bada, guretzat zer esanik ez; ez dugu nominarik… Guretzat oso zaila da etxe bat alokatzea.

G. Zein da zure historia, nola hasi zinen zu lanean?

Hasieran garai labur baterako zen, helburu zehatz baterako. Nik lan prekarioak egiten nituen, ikasle garaian, Caceresen, eta kanpora joan nahi nuen. Urteak neramatzan ezinegon psikologikoekin, jasan nituen hainbat egoeragatik. Parisera joan nahi nuen, filologia frantseseko karrera amaitzera, eta gure familian ez zegoen bitartekorik, eta, gainera, bestelako ardura batzuetan lagundu behar nuen.

Uztail batean hasi nintzen lanean prostituzioan, modu desesperatuan. Urri horretan bertan psikiatriko batean egon nintzen ingresaturik. Hurrengo hilabete eta urteetan osasun mentalaren sisteman gertatutakoak asko eragin zidan. Terapia ezberdinetan asko estigmatizatu ninduten; guztiaren oinarria prostituzioa izango balitz bezala. Berreztea zen haien helburua, ordena heteronormatiboan sartu nendin. Inolako hauturik egiteko gai izango ez nintzatekeen biktima izango banintz bezala, borondate librerik izango ez banu bezala. Ni ez nintzen pertsona bat izatea nahi zuten.

G. Nola egin zenion aurre?

Nire sintomatologia aldatu zuen egoera honek, eta hautu bat egin behar izan nuen: edo ez nintzen pertsona batean bihurtzen nintzen eta despertsonalizatuta bukatzen nuen bizitza osorako, edo estigmari aurre egiten nion, nire gainean inork botere gehiago izan ez zezan. 28 urterekin prostituziora itzultzea erabaki nuen, estigma horri aurre egiteko.

Psikologia ikasi nuen, eta beste sexu langileei laguntzeko asmoa nuen, terapeuta gisa. Topatu behar nuen ezinegona sortzen ez duen sexu lana egiteko modu bat.

Bestetik, zintzoki, ez dut batere gogorik egunero zortzi ordu emateko ezer ematen ez didan espazio batean, zu gaizki tratatzen dagoen pertsona bat dagoen tokian. Niretzat hau da ohikoena lan munduan: zure gainetik dagoen pertsona bat duzu, eta tratu txarrak jasotzen dituzu. Hori ez dut nahi.

G. Nola bizi duzu estigma hau?

Baldintzatzaile handia da. Harremanak baldintzatzen dizkizu, bestearen begiradan beti dagoelako. Eta, bestetik, indarkeria instituzionala dago. Kide askori seme-alabak kendu dizkiete, argudioetako bat delako sexu langilea izatea orain edo iraganean. Nire bizitza erabat baldintzatzen du horrek. Diskriminazio handia dugu osasun sisteman edo sistema judizialean; denak dirudi duela lotura sexu langilea izatearekin. Moral sexuala erabat sartuta dago gizartean.

G. Putxs en Lucha kolektiboko ekintzailea zara.

Ahalduntze ikaragarria izan zen, noski. Era berean, zaila egin zitzaidan, ez zuelako atzera bueltarik. Nire inguru guztiak daki sexu langilea naizela, baina nire aurpegia publikoki lotzeak ate asko itxiko dizkit. Lan munduan, etorkizunean, auskalo.

Bestetik, oso kontziente izan nintzen sexu langileok jasaten ditugun indarkeriak nik bizitakotik askoz ere urrunago zihoazela: deportazioa, polizia indarkeria, biolentzia instituzionala, kartzela… Eta hori guztia zure gorputzarekin nahi duzuna egiteagatik. Prostituzioa ez da beti atsegina, nik hori ez dut zalantzan jartzen, baina hortik justifikatzera norbait kartzelan egotea… ez dauka inolako logikarik. Amorru horrek bultzatu ninduen.

G. Greba feminista antolatzen ari zaretela aipatu duzu. Zein dira zuen aldarrikapenak?

Feminizatuak dauden lanetan ez balitz horrenbeste esplotazio egongo, prostituzioan egoteko behar gutxiago legoke. Behartutako sexu langile gutxiago egon dadin, egin behar den lehen gauza da emakume langileen lan baldintzak hobetzea. Gure lan baldintzen baldintzatzaileak diren auziak konpontzeko galdegingo dugu: Atzerritarren Legea, etxebizitzarako eskubidea… Oraindik antolatzeko fasean gaude. Edozein lanetan da zaila antolakuntza, pentsa gurean. Erabat baztertuta sentitzen den kolektiboa baita gurea. Prostituzioa lan gisa onartuta ez dagoen heinean, zaila da langile elkartasuna garatzea.

  • Prostituzio datuak EAE-n
  • Emakundek egindako azken ikerketaren arabera, 1.968 eta 2.308 emakume artean zegon, prostituzioan lanean EAEn, 2018an. ‘Sexu-esplotaziora bideratutako emakumeen eta neskatoen salerosketa Euskadin: beharrak eta proposamenak’, 2021ean argitaratutako txostena da, eta bertan jasotzen denez, %10-15 artean dira salerosketaren biktimak. Poliziaren, zein hainbat GKEren zenbaketen arabera. EAEn antzeman eta identifikatu diren salerosketaren biktima guztiak atzerritarrak dira, Espainiako Estatuan bezala, eta irregulartasun egoeran daude. Emakumeak Latinoamerikako herrialdeetakoak, Asiakoak, Afrikakoak eta Ekialdeko Europakoak ziren, 18 eta 35 urte bitarte zituzten eta gehienak ama ziren.

viernes, 24 de junio de 2022

#hemeroteca #queer #flamenco | Fernando López: “Somos incapaces de vislumbrar un mundo no binario”

El Salto / Fernando López con su 'Historia queer del flamenco' //

“Somos incapaces de vislumbrar un mundo no binario”

El bailaor Fernando López presentó en una de las cunas del flamenco, Jerez de la Frontera, su libro ‘Historia queer del flamenco’, que se editará en los próximos meses en Francia y Estados Unidos. El artista madrileño continúa compaginando arte, investigación y activismo en una prolífica carrera por un mundo más diverso.
Alejandro López Menacho | El Salto, 2022-06-24
https://www.elsaltodiario.com/flamenco/entrevista-fernando-lopez-historia-queer-flamenco-incapaces-vislumbrar-mundo-no-binario

La relación entre el flamenco y, concretamente de la danza, con “lo queer” no es un objeto de estudio usual. El artista Fernando López (Madrid, 1990) ha volcado toda una tesis universitaria en un ensayo editado por la Editorial Egales, sello especializado en temática LGTBIQ, que ya va por la cuarta edición y presentó en el Corral de San Antón, en pleno corazón de Jerez de la Frontera.

‘Historia queer del flamenco’ realiza un recorrido por aquello que se escapa de la norma en el flamenco, desde que apareciera la propia palabra en 1847 en el periódico El Espectador hasta nuestros días. Un ambicioso y extenso estudio sobre el que merecía la pena debatir y profundizar.

P. ¿Cómo ha sido recibido el libro en el seno de la comunidad del flamenco y del baile?
En general ha sido una obra bien recibida, tanto por la prensa como por los aficionados porque, aunque el tema pueda generar debate, está escrito y trabajado con seriedad. El estudio se apoya en un gran número de fuentes y, al final, siempre hay información que puede ser valiosa para todo el mundo: también para los aficionados al flamenco no son especialmente afines a cuestiones relacionadas con la diversidad de género y asuntos parecidos.

P. El flamenco ha sido un compartimento estanco durante muchos años, tratado como un género artístico sobrio, con unos códigos muy masculinizados y heteropatriarcales, como analizas en los primeros capítulos del libro; sin embargo, algo parece estar cambiando. ¿Consideras que esta masculinidad tan latente ha lastrado la libertad creativa del flamenco durante décadas?
Es verdad que el flamenco tiene esa parte conservadora. Lo curioso es que, al menos hasta la Guerra Civil, el flamenco era mucho más abierto de lo que ha llegado hasta nuestros tiempos. No es casualidad que tengamos todavía la imagen del flamenco como una cosa rancia, conservadora y heteropatriarcal, porque así fue su propia evolución en la dictadura franquista.

Pero lo cierto es que el flamenco, especialmente en las grandes ciudades, cafés cantantes y demás, antes de la Guerra Civil, era un género mucho más abierto de lo que ahora parece. Se mezclaba con otras músicas, otros bailes, había transformismo y artistas que cantaban canciones con contenido feminista. Todo aquello desapareció por completo durante la dictadura y el flamenco acabó convirtiéndose en algo muy binario en cuestiones de género y que respondía a los ideales de género y estéticos del Nacionalcatolicismo. El flamenco contemporáneo y el flamenco ‘queer’ son una reacción a ese tipo de flamenco.

P. ¿Cuál es el nexo de unión entre lo ‘queer’, un concepto todavía mutante, y el flamenco?
Hay puntos en común que tienen que ver con la marginalidad. Un espacio común fuera de la norma. El flamenco siempre tuvo ese carácter marginal, aunque luego fue un arte que se institucionalizó y sirvió para exportar la identidad española al extranjero y atraer turistas al país. Pero obviando este lado comercial, ambas comunidades tienen ese punto en común de poder acoger a personas que no tienen un lugar donde guarecerse; son los raritos, los pobres, los marginados, los que no tienen recursos…

P. ¿Crees que sigue habiendo un estigma sobre el hombre que se dedica al baile y la danza en el sentido de que deben bailar de un modo muy viril, potente y rudo?

El flamenco es un arte muy masculino incluso para las mujeres. Para ellas, el hecho de que pudieran tener códigos que socialmente se consideran masculinos no suponía tanto problema porque era algo bien recibido, estéticamente aceptable. Esto no sucedía con los hombres afeminados. Lo afeminado era siempre lo débil, lo inferior y lo rechazable: algo que estéticamente no gustaba. Precisamente por eso los bailaores y los cantaores que se vestían de una forma más afeminada o se movían de otra manera, eran rechazados. De hecho, esto sigue ocurriendo y es uno de los puntos que todavía no hemos superado. Por ejemplo, en el caso de bailaores travestidos o que visten bata de cola que, lo hacen a menudo desde un baile con mucho tecnicismo y virtuosismo, un baile con un acompañamiento musical potente, que hace que su forma de bailar no sea considerada en absoluto afeminada, porque está construido desde una fuerza considerada como muy masculino, y que resulta atractiva para los espectadores. Son hombres vestidos de mujer, que portan accesorios femeninos, pero que bailan de un modo muy fuerte, muy masculino y muy intenso. Por tanto, son bien recibidos a pesar de llevar ropa de mujer. Hay pocos bailaores que hayan bailado de un modo femenino o afeminado (no es lo mismo) y hayan sido bien recibidos por el público, incluso hoy en día.

P. Hablas del baile de personas con diversidad funcional, es un capítulo muy interesante en el que abogas por una inclusión real.
El flamenco ha sido muy especial a la hora de acoger a personas con diversidad funcional o neuro-divergencia a lo largo de su historia. Al ser un arte que se desarrollaba, en parte, en comunidades marginadas, tenía la posibilidad de acoger a todo el mundo, porque no tenía ínfulas de alta cultura o cosas por el estilo. Pero es cierto que han sido casos excepcionales.

Ahora existen varios proyectos como los que nombro en el libro en el que se acogen a todo tipo de personas, cuerpos y bailes. El siguiente paso sería que no tuvieran que formar parte de un proyecto específico de inclusión sostenido por un discurso de apoyo social, sino que fueran artistas que pudieran desarrollar sus carreras en cualquier tipo de compañía y estilo.

P. Dices en el libro, en relación a un espectáculo de Israel Galván en el que se traviste de mujer, que “la comunidad flamenca del baile es una comunidad activamente reflexiva, capaz de plantearse preguntas con jondura”, ¿es positivo para el flamenco la eliminación de estereotipos ligados al género?
No es que sea positivo, es que es urgente, y no para el flamenco sino para la sociedad en general. Somos poco conscientes de cómo esos binarismos atraviesan nuestras vidas en todos los aspectos: la manera de vestirnos, cómo nos movemos, los espacios en los que podemos mear y los que no, los espacios en los que nos cambiamos en los gimnasios, las profesiones que podemos ejercer, las actividades de ocio, el tipo de música, nuestros roles sexuales… Todo pasa por ese filtro binario de género, y, por supuesto, el flamenco como parte de la cultura, también. Creo que aún no somos capaces de vislumbrar un mundo sin esa categorización binaria tan básica y al mismo tiempo tan presente en nuestro día a día.

P. ¿Queda algo de los cafés cantantes de antaño en España? ¿Qué es lo más parecido que tenemos en la actualidad?
Lo más parecido a los cafés cantantes que existe actualmente, y esa es mi apuesta fuerte, es lo que se llama flamenco contemporáneo, no los tablaos. Los tablaos realizan un tipo de espectáculo que se creó y gestó a lo largo de las décadas de los 30, 40, pero especialmente en los 50, espectáculos muy específicos destinados a los turistas que luego se han llevado a los grandes teatros, pero que no conservan el germen de experimentación, de espectáculo y de revista de mezcla que sí están siendo recuperado, de manera actualizada, por el flamenco contemporáneo. Sobre todo el tema de la hibridación, de la experimentación, del tipo de artista, que hoy llamaríamos multidisciplinar y que se veía cada día en los cafés cantantes. El proyecto estético está más presente en el flamenco contemporáneo y las performances que en los actuales tablaos.

P. Hablas de un activismo LGTBIQ-F (f de flamenco) en el libro. ¿En qué momento se encuentra?, ¿se ve amenazado por la deriva política en España?

Creo que la deriva de la ultraderecha en España y en Europa es un efecto de boomerang que se genera cuando se ha vivido un periodo de gran apertura y de conquista de derechos. Forma parte de la propia dinámica de los avances. Supongo, espero y deseo que sea un paréntesis, y que seamos capaces de dar el salto y seguir avanzando. Las perspectivas no son muy halagueñas y quizás hayamos tocado un máximo, un techo donde podemos llegar desde el activismo hasta dentro de un tiempo.

P. ¿Puede ganarse la vida un artista flamenco que rompa los patrones de género o está destinado a la marginalidad?

Hablo desde el privilegio más absoluto porque soy un artista que, paralelamente, tengo una carrera académica. Me puedo permitir dar clases en la universidad y compaginar la investigación con la creación, y esto me ayuda en mi trabajo artístico. Pero lo que veo en la comunidad del arte queer no es alentador: una enorme precariedad como la veo en la danza, y en general en las artes escénicas.

La gente joven que empieza tiene la sensación de una gran frustración, de no tener espacio, de que no se les permite el acceso. Hay pocos espacios y los que existen están ocupados por grandes estrellas que, de alguna manera, lo fagocitan todo y les impiden ir escalando, aunque sea poquito a poco, para poder dedicarse al baile de manera digna. La gente lo acaba haciendo porque la creatividad a menudo es pura necesidad, y sigue creando porque lo necesita y forma parte de su vida, pero muchas veces hay que compaginarlo con otra vida laboral.

miércoles, 25 de mayo de 2022

#hemeroteca #amor | Aura García-Junco sobre las relaciones abiertas: «Quería entender por qué generan tanto rechazo»

El País / Ana García-Junco //

Aura García-Junco sobre las relaciones abiertas: «Quería entender por qué generan tanto rechazo»
La escritora mexicana ha publicado ‘El día que aprendí que no sé amar’, un libro que rompe con el mito del amor romántico.
Beatriz Martínez | SModa, El País, 2022-05-25
https://smoda.elpais.com/placeres/aura-garcia-junco-sobre-las-relaciones-abiertas-queria-entender-por-que-generan-tanto-rechazo/ 

Aura García-Junco (Ciudad de México 1988) estudió letras clásicas, conoce los textos antiguos, pero también los contemporáneos. Así que se le ocurrió la idea de utilizar a Ovidio para enfrentarlo a las nuevas teorías feministas. Todo surgió una noche en la que tenía una cita y, tras explicitar que estaba en una relación abierta, la persona en cuestión reaccionó diciéndole: “Lo que pasa es que tú nunca te has enamorado”. Esa anécdota personal es la que precisamente abre ‘El día que aprendí que no sé amar’ (Seix Barral) un libro a medio camino entre el ensayo y la experiencia propia absolutamente revelador que intenta a golpe de investigación romper con el mito del amor romántico al mismo tiempo que se trata toda una serie de temas que impactan de manera directa en cómo abordamos las relaciones las mujeres en la actualidad.

¿Cómo empezó tu proceso de investigación para escribir el libro?

Estaba pasando por un periodo confuso en mi vida y mucha gente a mi alrededor estaba en la misma situación. Empecé a plantearme la pregunta, ¿qué está pasando con las relaciones en mi generación? Me di cuenta de que había una incertidumbre muy grande al respecto y pensé que era una buena línea de investigación. ¿Por qué nos sentimos tan perdidos, por qué estamos naufragando? Me puse a bucear en libros que hablaban sobre el amor, pero había tantos que decidí delimitar mi estudio y los temas que quería tratar. También quería introducir de qué forma impacta la cultura popular en nuestro modo de concebir las relaciones a través de las canciones, las películas.

Sería un trabajo arduo, hay montones de citas en el libro que nos remiten a otras tantas lecturas fundamentales...


Pasé alrededor de cuatro años de escritura, reescritura, lectura e investigación. Al final también le pedí a un amigo sexólogo que lo leyera por si estaba diciendo alguna tremenda barrabasada. Quería que fuera muy completo en el tema de la bibliografía para no reducir los temas a mis propios prejuicios y ofrecer todos los ángulos posibles.

De entre todas esas lecturas, ¿hubo alguna que te resultara más reveladora?

Fueron varias, siempre en el lado más radical de la balanza. Por supuesto, Brigitte Vasallo y su ‘Pensamiento monógamo. Terror poliamoroso’. También muchos libros de sociología, los de Eva Illouz, que tienen un sustrato histórico muy importante que ayuda a generar perspectiva.

Durante el tiempo que estuviste escribiéndolo supongo que se colaría no solo la actualidad, sino también los cambios en tu propia vida. ¿Cómo combinaste esa parte más ensayística con la personal?

Ha sido una época muy convulsa al respecto y hemos tenido que reformular los términos constantemente. Es una materia muy viva y lo interesante es que se trata de temas que no se pueden separar de tu propia existencia. Así que, conforme vives, tienes que repensarte. En ese sentido, se trata de un libro bastante impermanente, porque todo está cambiando constantemente. Por eso decidí incluir algunas de mis experiencias para introducir asuntos que me interesaba explorar.

No sé cómo estructuraste el libro, porque se hablan de muchos temas, algunos que están desde siempre, otros son muy nuevos y los estamos viviendo en tiempo presente...

Totalmente, creo que es algo que está en movimiento y es muy difícil de asir. Si escribiera el libro ahora, tendría que agregar unas cuantas cosas. Por ejemplo, hay algo que me obsesiona últimamente: El balance tan delicado entre la vida pública y la privada. Parece que tenemos que retransmitir todo lo que nos ocurre como si fuera un espectáculo y solo compartimos aquello que es bueno. Hay mucha mentira y vacío. Todo parece como parte de un experimento, así que nos va a tomar un rato entender las consecuencias y el análisis de estos fenómenos. Por eso creo que nos encontramos en una época bisagra tras el estallido de las redes sociales. No sabemos ahora dónde nos puede llevar.

También abordas de qué forma ha cambiado nuestra forma de buscar el amor (o el sexo) a través de las Apps de contactos...

Me parecía muy importante escribir de eso, porque es fácil perder la perspectiva cuando estamos rodeados de tanta tecnología que acaba impactando en la forma en la que nos relacionamos sin que nos demos cuenta. Hay cosas que son muy evidentes, estás viendo una pantalla, no a una persona, por lo que la deshumanización está muy presente. La tecnología se presta a crear una especie de aparador, una vitrina donde hay muchas caras que más bien parecen maniquíes con cierto grado de capacidad para contestar algunas preguntas estándar. Y con las redes sociales es muy fácil perder la perspectiva. Lo que más me incomoda es la propensión tan grande para agredir a otras personas, porque la lejanía que proporciona la tecnología te lo permite. Hay una enorme diseminación de los afectos y me parece muy duro ver cómo se pierde la capacidad de ver a las personas tal y como son, no solo como portadoras de ideas.

¿Qué aspectos fundamentales querías desmitificar a través de este libro?

Al principio no lo tenía claro, así que empecé con intuiciones y terminé con otras impresiones y muchas preguntas. Lo que sí me interesaba entender era por qué había personas que reaccionaban de una manera tan drástica e intensa al hecho de que yo tuviera una relación abierta, y para llegar a ese punto tenía que ver por qué era tan importante la idea de la monogamia y el concepto del amor romántico. Son fundamentos medulares no dichos, pero sí explícitos que condicionan todo lo demás. Por ejemplo, la idea del matrimonio, a la que yo tengo tanto rechazo. Tenía que desmitificarme a mí misma para hablar sobre eso, porque si no, hubiera sido un panfleto, y era algo de lo que quería huir. Así que para mí ha sido una especie de terapia enfrentarme a ciertos temas.

En el libro dices que el amor es un aspecto ideológico, social y económico. Por lo que ir en contra de la monogamia es hacerlo contra los constructos sociales que parecen inamovibles...

Estamos rodeados de estos valores y hay gente a la que le va la vida en defenderlos, porque para ellos es la base de nuestra sociedad, y eso implica la moral. Solo hace falta que hurgues un tantito para darte cuenta de que esto no es así. Las relaciones homosexuales están ahí desde el principio de los tiempos, así que es como tapar el sol con un dedo, y así muchas otras cosas. En el capítulo sobre la monogamia me interesaba hablar de que la no monogamia también ha existido siempre y desde otros lugares que no tienen que ver con el poliamor o las relaciones abiertas occidentales. Así que esos mitos están destinados a chocar con una pared. Para mí el libro es una invitación a pensar, a dar cabida a otras realidades que existen.

¿Por qué crees que las mujeres seguimos acumulando tantos traumas en torno a esa idealización del amor romántico? ¿Por qué a pesar de que seamos más conscientes que antes, sigue ocurriendo?

Efectivamente, sigue pasando. Yo creo que ahí es donde está el entramado más complejo. Porque, por un lado, nuestro primer aprendizaje sobre el amor nos lo dan nuestros padres. ¿Por qué eso se nos queda grabado a pesar de la cantidad de libros que hayamos leído? Por supuesto, ayuda leer, también la terapia para reflexionar, tener buenos amigues con los que hablar. Pero hay un sustrato del cual partimos. No surgimos de la nada, y en parte tenemos asumido ese discurso patriarcal tan nocivo. Es difícil desprenderse de todo eso. Por eso para mí es súper importante el llamado a la paciencia con nosotras mismas, porque al final, cambiar es difícil e implica muchas cosas, no solamente querer hacerlo.

¿Crees que se puede educar de alguna manera a las nuevas generaciones para que esa cadena heteropatriarcal se vaya rompiendo?

Creo que sí. De hecho, está ocurriendo, sobre todo porque tienen más referentes y referentes más diversos. Creo que antes, en anteriores generaciones no se hablaba lo suficiente de sentimientos. En la medida que tengamos una educación emocional sana, van a cambiar muchas cosas. Las emociones estaban relegadas al campo de lo que no se podía hablar, convirtiéndolas en algo estrictamente femenino y, por tanto, minusvalorado. Se ha intentado enseñar a través de la imposición de lo racional, aplastando lo emocional y eso es un error.

Ovidio y su ‘Ars Amatoria’ se convierten en un eje estructurador del libro. Cada capítulo comienza con una de sus citas en las que borras aquello que debemos desterrar...

Ha sido muy divertido hacer eso. Eran tres libros, en realidad, dos para los hombres, uno para las damitas de la época que se consideraban cortesanas, no mujeres de bien, como se decía. En su momento, se le tachó de libertino y revolucionario, porque explicitaba lo que se hacía y no se decía. Pero luego, corte a 2000 años después y, yo que estudié letras clásicas, me encuentro con que se habla de él en foros de Internet en el que los pick up artists lo utilizaban como modelo, porque, en el fondo, ahí hay ideas encapsuladas de muchos supuestos del amor romántico, incluyendo los más fieros y desagradables, como las incitaciones a la violación, explícito en el Rapto de las Sabinas, que él dice que fue por el bien de la comunidad, de la patria. Increíble, ¿no? Y a lo largo de los libros hay un montón de cosas que ahora son absolutamente inaceptables, pero… que siguen vigentes en muchos sectores de la sociedad, como la idea de poseer a la pareja y demás. Y claro, hay una movida con todo eso, porque es un receptáculo de valores súper occidentales y súper patriarcales, súper machistas que les encantan a los hombres. Ellos piensan: es lo que merezco, esto es lo que voy a obtener y lo voy a hacer de esta manera, porque estoy en mi derecho, porque soy hombre. Así que yo tengo una relación bipolar con Ovidio, porque es uno de mis poetas favoritos de la antigüedad por la belleza de sus textos, pero es cierto que hay que leerlo desde una perspectiva crítica.

¿Cómo querías tratar el cuerpo femenino en el libro?


Me interesaba tratarlo desde dos lados, desde la manera en la que la mirada de los demás conforma nuestra mirada sobre nosotras mismas, pero también sobre las otras personas. No se trata ya de que te guste más alguien o no, no es cuestión de autocensurarse, pero a las mujeres nos han jodido mucho históricamente con eso y ha constituido un arma para desvalorizarnos. Me gusta hablar también del cuerpo que envejece. ¿Por qué a los hombres se les permite envejecer y a las mujeres no? ¿No estamos yendo todos al mismo lado? También me interesaba mucho la manera en que nos ven desde fuera como objetos, y ahí entra en juego la cultura de la violación. ¿Cómo encajan en nuestro cuerpo esos supuestos, cómo nos sentimos, cómo tenemos que actuar, por qué tenemos que continuar tragando? Muchas veces siento que tendemos a hacer esa diferenciación tajante entre alma y cuerpo, o mente y cuerpo. Y no es así, porque una cosa impacta en la otra.

Todo esto entronca con lo que tú llamas “esa pequeña o gran red de abusos a los que toda mujer, incluso sin darse cuenta, ha estado sometida a lo largo de su vida”


Nadie se salva de eso, siempre hay fisuras entre las fichas del rompecabezas. Pero en el caso particular de las mujeres, se incrementan esas fisuras desafortunadamente, porque hay acoso, menosprecio sexual, presión social. Y todo eso se vuelve tan cotidiano que es difícil de desarraigar. Así que muchas mujeres optan por una supervivencia reptiliana, especialmente si han estado sometidas a algún tipo de violencia. Afortunadamente tenemos recursos que los hombres no tienen, la capacidad de poder hablar y tener amigas que nos escuchen. Creo que es algo que tenemos que sanar colectivamente, no hay nada peor que el dolor individual.

En el libro hablas de ‘La princesa prometida’ como una película que te marcó negativamente a la hora de hacer frente a la idea del amor romántico. ¿Crees que están surgiendo nuevas ficciones que ayudan a romper los tabúes y los clichés?


Ahora hay muchas, ninguna abarca todo, pero pienso en ‘Sex Education’, que además de ser una serie juvenil, tiene la capacidad de hablar de muchos temas profundos de una manera muy amena. Es la clase de series que pueden romper los estereotipos en los adolescentes. Hay otras que se enfocan en cosas muy concretas, acabo de ver ‘Heartstopper’, sobre el despertar homosexual de dos personajes y otros que se abren a la diversidad sexual. Si hubiera tenido ese referente cuando era adolescente hubiera sido como una caricia a mi alma. Me gusta que exista y que se pueda ver de una manera tan masiva. También es muy interesante 'Todo va a estar bien', de Diego Luna, porque rompe con muchos paradigmas, qué pasa cuando un matrimonio se acaba y hay hijes, cómo se reconfiguran las familias. Todas esas cuestiones empiezan a plantearse en la pantalla tratando se saltarse las reglas no dichas, los prejuicios naturales, me parecen súper imprescindibles.

sábado, 10 de julio de 2021

#hemeroteca #lgtbifobia | Más de 30 activistas LGTBI reclaman una respuesta no punitiva a las agresiones LGTBIfóbicas

El Salto / Protesta en la Puerta del Sol por el asesinato de Samuel //

Más de 30 activistas LGTBI reclaman una respuesta no punitiva a las agresiones LGTBIfóbicas.

Activistas, artistas, escritoras y académicas de distintos lugares del Estado español como Marc Giró, Samantha Hudson, Roy Galán o Elizabeth Duval, han suscrito el manifiesto “Contra la LGTBIfobia, cambiarlo todo para ser más libres”.
Francis Reina Corbacho | El Salto, 2021-07-10
https://www.elsaltodiario.com/lgtbiq/mas-de-30-activistas-lgtbi-reclaman-una-respuesta-no-punitiva-a-las-agresiones-lgtbifobicas 

“No queremos vivir con miedo. No permitiremos que la tristeza nos tumbe. Ante la LGTBIfobia, más visibilidad, más libertad, más comunidad. Ni venganza ni castigo: transformarlo todo”. De este modo se resume la respuesta de numerosas activistas LGTBI a las agresiones LGTBIfóbicas de los últimos días.

El rechazo de las soluciones punitivas y la demanda de políticas ambiciosas de sensibilización para prevenir la LGTBIfobia son los principales objetivos del manifiesto “Contra la LGTBIfobia: cambiarlo todo para ser más libres”, impulsado por un grupo de activistas LGTBI de Barcelona y que puede consultarse en https://contralalgbtifobia.org/. El texto, surgido como respuesta a la alarma social provocada por las agresiones LGTBIfóbicas de los últimos meses, ya ha sido suscrito por más de 30 activistas y personalidades LGTBI de todo el Estado, y está abierto a adhesiones de cualquier persona.

“La preocupación, el miedo y la rabia son emociones comprensibles y legítimas ante esta violencia, explicada de manera alarmista por los medios de comunicación. Sin embargo, esta es la forma en que la LGBTIfobia nos vence”, afirma el texto, que anima a las personas LGTBI a “seguir mostrando nuestra pluma y nuestros cuerpos e identidades disidentes de forma desacomplejada”.

El manifiesto rechaza explícitamente las políticas de “venganza y prisión para los agresores”, recordando que “históricamente el colectivo LGBTI ha sido especialmente reprimido y atacado por los poderes castigadores del Estado (pensemos en Stonewall o en la Ley de Vagos y Maleantes)” y denunciando “un sistema penal que persigue sistemáticamente y de forma desigual a personas precarias, racializadas”.

Conocedoras de las tácticas utilizadas por la ultraderecha en relación a la violencia machista, en el escrito también se advierte de la instrumentalización de la visibilidad mediática y política que estos grupos pueden hacer de las agresiones LGTBIfóbicas. “Quien más habla de castigo y de miedo es la extrema derecha, que utiliza estos sentimientos para vehicular su discurso de odio y extender el racismo en la sociedad mientras defiende los intereses de los poderosos”.

“Reforzar la atención a víctimas de LGBTIfobia”, apostar por “la sensibilización en diversidad sexual y de género en todos los ámbitos e instituciones de la sociedad” y “destruir los imaginarios heteropatriarcales” es, según los y las firmantes del colectivo LGTBI, “el único camino para acabar con la LGBTIfobia”. Samantha Hudson, David Jiménez, Elizabeth Duval, Miquel Missé, Rubén Serrano o Gabriela Wienner son algunas de las personas que ya han firmado y suscrito un manifiesto que pretende extender sus adhesiones en los próximos días.


Contra la LGTBIfobia, cambiarlo todo para ser más libres.
https://contralalgbtifobia.org/

En los últimos meses se han publicado numerosas noticias de agresiones LGBTIfóbicas. La sucesión de ataques, algunos muy violentos, e incluso un asesinato con motivación homófoba, está logrando extender el miedo entre las personas LGTBI y está recibiendo una gran atención mediática y política. La preocupación, el miedo y la rabia son emociones comprensibles y legítimas ante esta violencia, explicada de manera alarmista por los medios de comunicación. Sin embargo, esta es la forma en que la LGBTIfobia nos vence.

Contra el pánico y la venganza. No podemos dejar que nos dominen el miedo ni la rabia. No podemos permitir que se extienda un pánico social que coarte nuestra libertad y nos devuelva a los armarios. No daremos a los agresores el placer de escondernos, pues esa sería precisamente la gran victoria de la LGBTIfobia; seguiremos mostrando nuestra pluma y nuestros cuerpos e identidades disidentes de forma desacomplejada, en el espacio público y en todas partes. Tan libremente como siempre.

Tampoco ganamos nada con una comunidad LGBTI que exige venganza y prisión para los agresores. Compartimos la rabia, la tristeza y la sensación de impotencia y pensamos que es importante poder chillar con todas nuestras fuerzas #JustíciaParaSamuel, llorar colectivamente su pérdida y hablar con nuestros seres queridos y nuestras compañeras del miedo que sentimos.

Sin embargo, es importante recordar que históricamente el colectivo LGBTI ha sido especialmente reprimido y atacado por los poderes castigadores del Estado (pensemos en Stonewall o en la Ley de Vagos y Maleantes). Conocemos bien lo que han significado la policía, el sistema penal y la prisión para nuestra comunidad. Por ello, no podemos permitir que la LGBTIfobia sea la excusa para darle más poder a un sistema penal que persigue sistemáticamente y de forma desigual a personas precarias, racializadas y todo tipo de disidencias. Además, la cárcel no elimina la homofobia, sino que la agrava. La justicia tiene que ser otra cosa.

También advertimos que la instrumentalización de la rabia y el miedo hacen crecer el monstruo del fascismo. Quien más habla de castigo y de miedo es la extrema derecha, que utiliza estos sentimientos para vehicular su discurso de odio y extender el racismo en la sociedad mientras defiende los intereses de los poderosos. Nos negamos a alimentar la guerra del último contra el penúltimo.

La respuesta debe ser otra. Ante las agresiones, no podemos dejarnos llevar por el cortoplacismo y las respuestas fáciles, no podemos dejarnos convencer por quien quiere más vigilancia, más policía y más cárcel o por quien aprovecha para señalar a otros grupos oprimidos. El único camino para acabar con la LGBTIfobia es destruir los imaginarios heteropatriarcales que la justifican y sostienen. Para eso, es imprescindible reforzar la sensibilización en diversidad sexual y de género en todos los ámbitos e instituciones de la sociedad: para todo el mundo, poniendo todos los recursos.

Por desgracia, mientras libremos esa batalla, seguiremos recibiendo noticias de agresiones. Ante ello, es necesario reforzar la atención a víctimas de LGBTIfobia, proporcionándoles todo el apoyo necesario y mejorando la atención social y psicológica. También será necesario desarrollar estrategias de autodefensa LGBTI y necesitaremos comunidades fuertes que prevengan, acompañen y cobijen a quienes sufran agresiones. Y tendremos que trabajar con quienes cometen estas agresiones, con procesos de reparación y garantías de no repetición, huyendo de la lógica del castigo que nunca ha resuelto ningún problema social.

No queremos vivir con miedo. No permitiremos que la tristeza nos tumbe. Ante la LGBTIfobia, más visibilidad, más libertad, más comunidad.

Ni venganza ni castigo: transformarlo todo.

sábado, 8 de mayo de 2021

#hemeroteca #vestimenta | Alumnos y alumnas de institutos gallegos acuden con faldas en protesta contra quienes les discriminan por su vestimenta.

Imagen: Público / Todes con falda en Bueu

Alumnos y alumnas de institutos gallegos acuden con faldas en protesta contra quienes les discriminan por su vestimenta.

Profesores, estudiantes y trabajadores de dos institutos y un colegio de Bueu, en Pontevedra, acuden con falda a sus centros cada día 4 de cada mes bajo el lema #aroupanontenxénero.
Juan Oliver | Público, 2021-05-08
https://www.publico.es/sociedad/johan-carballeira-faldas-alumnos-alumnas-institutos-gallegos-acuden-faldas-protesta-quienes-les-discriminan-vestimenta.html 

Desde hace seis meses, las alumnas del Instituto de Educación Secundaria (IES) Johan Carballeira, en la localidad pontevedresa de Bueu, acuden cada día 4 de cada mes al centro vestidas todas con falda. La afirmación, así contada, parecería que no contiene noticia alguna. Pero sucede que el lenguaje que usamos sigue lastrado por años de heteropatriarcado. Al igual que las chicas, los alumnos varones, y las personas que no se incluyen en ninguna de esas dos categorías también visten con falda.

El 27 de octubre del 2020, Mikel, un joven de Euskadi, acudió a su instituto con falda. Sus profesores lo sacaron de clase y lo llevaron a un psicólogo que le preguntó si se sentía una mujer y le insinuó que se quitara la prenda. Él se negó, y sus padres le castigaron por ello. Mikel contó su historia en un vídeo que se hizo viral y que desató un movimiento juvenil en toda España. Ocho días después, miles de alumnas protestaron contra la agresión a su compañero acudiendo con falda a sus colegios e institutos.

Las estudiantes del Johan Carballeira –el instituto toma el nombre de un poeta, periodista y alcalde de la localidad, que cuenta hoy con 12.000 habitantes, asesinado por los fascistas en 1937– también lo hicieron. Pero decidieron que la protesta no debería quedar ahí. Por eso se han decidido a repetirla todos los día 4 de cada mes. El movimiento, etiquetado en las redes sociales como #aroupanontenxénero (#laropanotienegénero), empieza a tener eco, y el pasado martes se les unieron sus compañeras del IES Illa de Ons y del Centro de Educación Infantil y Primaria (CEIP) Plurilingüe A Pedra, también en Bueu.

"Después de la primera protesta pensamos que se nos quedaba pequeño. Aquello no podía quedar en el olvido y había que seguir", dice Lía Menduíña Otero, una de las promotoras de la iniciativa junto a sus compañeras Paula Montejano, Iria Estévez y Samella Clara Honorato. Estudian Primero de Bachillerato, y su profesor de Física y Química, Miguel Quiroga, las ha ayudado a organizarse y a ponerse en marcha para defender algo tan esencial como que ninguna de ellas ni ninguno de sus compañeros pueda ser discriminada o marginado por vestir prendas que el heteropatriarcado atribuye a un sexo determinado.

Cuando se les pregunta cómo han alcanzado ese nivel de concienciación siendo tan jóvenes –Primero de Bachillerato se estudia con 16 años– ofrecen una respuesta de adultos. "Siempre nos ha interesado el tema de la diversidad y de la igualdad, no sólo de género. Así que nos hemos ido informando y formando sobre el tema con lo que teníamos a mano", afirma Samella.

Este año, según explica Iria, el Johan Carballeira instauró la asignatura de Igualdad de Género en Primero de Educación Secundaria Obligatoria (ESO), como materia evaluable. "Debería existir en todos los colegios e institutos", subraya Iria. "Siempre nos hablan de la necesidad de aprender Matemáticas, Historia, Lengua... Pero no de algo tan importante como la igualdad, y no sólo de género", añade Lía.

El pasado martes, organizaron un acto conjunto con sus compañeras del IES Illa de Ons y del CEIP A Pedra abierto a todo el pueblo, y al que acudió el alcalde de Bueu, Félix Juncal, del BNG, con varios miembros de la Corporación Municipal. "La juventud siempre nos transmite que hay gente que viene detrás de nosotros y que intenta cambiar esta sociedad patriarcal, luchando por un mundo más justo desde la transgresión y el inconformismo", dijo ese día el regidor.

Poco a poco las instituciones gallegas se van incorporando a esa intuición que las jóvenes de Bueu tienen tan clara. En noviembre del 2018, a iniciativa de la diputada Luca Chao, quien formaba entonces parte de Podemos, el Parlamento de Galicia aprobó por unanimidad una moción que instaba a la Xunta a implantar "todas las medidas pertinentes" para evitar que los colegios con uniforme obliguen a las niñas a usar falda, de forma que esta sea una opción que las propias alumnas elijan, sin que nadie se lo imponga.

El martes pasado en Bueu, pese a la presencia del alcalde, las protagonistas del acto fueron las alumnas de los tres centros escolares del pueblo. Algo que Miguel subraya que debe mantenerse. "A veces pensamos que la opinión de un adulto tiene más valor que la de un menor de edad, y estas chicas están demostrando que eso no es así", señala Miguel.

A pesar de todo, convencer a la sociedad de algo tan elemental como que ninguna chica ni ningún chico deben sufrir discriminación alguna por vestir, hablar, gesticular, mostrarse o comportarse como les dé la gana no es fácil. "Hay padres que ponen alguna pega. Se han criado en un ambiente distinto al nuestro y les parece mal que una mujer se vista con ropa de hombre, o al revés, pero en general nos apoyan", explica Iria.

Entre sus compañeros hay alguno que se ha negado secundar la protesta. "Pero es más porque no han entendido de qué va esto más que porque se opongan", cuenta Paula. De hecho, han constatado que hay muchos otros que salieron de casa sin falda, probablemente por vergüenza a pasearse por la calle con ella, pero que se la pusieron al llegar al centro o la pidieron allí.

#Aroupanontenxenero ha empezado a crecer y quién sabe si acabará generalizándose. Seguro que ayuda a acabar algún día con ese uso discriminatorio del lenguaje que nos hace pensar intuitivamente a la inmensa mayoría de las adultas que sólo cuando empleamos el género masculino para referirnos al resto del mundo incluimos en él a todos nuestros congéneres.