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jueves, 5 de marzo de 2020

#hemeroteca #feminismo #violencia | ¿Nosotras contra nosotras?

Imagen: Público / Movilización feminista en Madrid, noviembre 2019
¿Nosotras contra nosotras?
Cristina Fallarás | Público, 2020-03-05

https://blogs.publico.es/cristina-fallaras/2020/03/05/nosotras-contra-nosotras/

Cuando respondes a una pregunta es porque la aceptas. O sea, en tu respuesta va implícito el reconocimiento no solo de quien pregunta, sino de los términos en los que lo hace. Valdría como ejemplo universal e idiota aquel "¿A quién quieres más, a mamá o a papá?".

He pasado un año largo negándome a responder a la siguiente pregunta sobre la prostitución: ¿Eres abolicionista o ‘regulacionista’? Y lo he hecho porque se trata de una pregunta trampa, además de una pregunta, si se me permite, boba. Me la he tenido que oír decenas de veces, en tanto que feminista, y todas y cada una de ellas he respondido lo mismo: Mi lucha es por los derechos de las mujeres y sobre todo contra la violencia física, sicológica, económica, social, política, educativa, sanitaria, legal etcétera que se ha ejercido siembre y se sigue ejerciendo contra nosotras.

Todo este tiempo, además, me he negado a escribir sobre el asunto, y si lo hago ahora es profundamente preocupada por la fractura brutal que se está imponiendo al movimiento feminista. Más bien, fracturas. Porque como la del abolicionismo / regulacionismo no acabó de funcionar, o sea no acabó de quebrarnos, ha llegado una nueva andanada, la de la transfobia. Y parece que esta viene más dura.

El feminismo es un movimiento político, universal y solidario. Político, no social. Universal porque abarca el mundo entero. Y solidario, porque aquello que funciona en Chile se aplica en Alemania, y la agresión de una mujer en Canadá tiene su representación y respuesta en Italia o Filipinas. Deberíamos remontarnos a principios del pasado siglo XX para encontrar un movimiento político de tal envergadura. Y eso da miedo, claro que da miedo. Eso pone en peligro los privilegios de la mitad de la población, pero sobre todo la construcción económica global y toda opresión derivada del hecho religioso. La lucha feminista es una lucha por los derechos de las mujeres y contra la violencia habitual y constante que se ejerce contra nosotras. Y es una lucha de clase.

Por eso resulta evidente que hay enormes sectores de poder empeñados en fracturar el movimiento, en no permitir que crezca, que prospere, que cunda. Y la mejor forma de quebrar una lucha es desde dentro.

En cuanto al asunto del ‘regulacionismo’ o no de la prostitución, la cosa es bastante simple. Demos por buena la idea de que la prostitución es un trabajo que algunas mujeres ejercen por voluntad propia y libremente. Bien, para regularlo, como sucede con cualquier otro sector, sería necesario un censo de trabajadoras. No se puede reglamentar un sector difuso y confuso. Hay que delimitar el objeto. Eliminemos del grupo, en esto el consenso es total, a todas aquellas prostitutas fruto de la trata; eliminemos también a todas aquellas prostituidas por uno o varios seres humanos a la fuerza; eliminemos a aquellas que lo son como consecuencia del maltrato habitual; eliminemos a aquellas que, a raíz de ser prostituidas o abusadas desde menores, han sido educadas en la prostitución... ¿Qué nos queda? ¿Cómo censamos ese poco o nada que queda? ¿Qué tipo de legislación laboral podría crearse, de acuerdo con los derechos humanos y con la no aceptación de una brutal opresión de clase?

Sin responder a las actuaciones y preguntas anteriores, la cuestión de "regulación, sí o no" se convierte en un enunciado vacío cuya única utilidad reside en enfrentar a una parte del feminismo con otra. Y alimentar la risa de todos los puteros que en el mundo son, o sea millones y millones de hombres. Engordar también, sí, la satisfacción de la carcundia antifeminista, de nuevo millones y millones, de hombres y de mujeres.

Vamos ahora con el asunto de la transfobia, porque es más complejo.

En las últimas conferencias o clases o debates en los que he participado, se me han acercado grupos de mujeres jóvenes a afearme mi supuesta transfobia. Entiendo que eso quiere decir que odio a las personas trans. Llevo los suficientes años defendiendo sus derechos como para no tener que extenderme en explicaciones. Pero baste decir que, por supuesto, contemplo el género como algo diferente al sexo, y que respeto cualquier opción, faltaría más. Tener que decir esto, a estas alturas, me produce sonrojo.

En general, las críticas me llueven del hecho de haber afirmado que yo no soy un "cuerpo gestante" sino una mujer. Porque así lo creo, soy una mujer, y tal afirmación no supone negar que otra lo sea, por descontado. ¿Dónde está, pues, el problema? Supongo que en aquello llamado cisgénero que define a aquellas personas cuya identidad de género coincide con su sexo. Yo nazco con vulva y soy mujer. O sea, soy cis. Bueno, pues aceptemos la definición. Se trata de nombrar. El problema empieza cuando cunde la idea de que ese "cis" supone un eje de represión y de fobia, que son equivalentes, que ser "cis", o sea mujer con vulva, me convierte en alguien macerado en odio que ejerce violencia contra quienes no son como yo. En términos de sexualidad, vendría a ser como si el hecho de ser heterosexual encerrara en sí mismo una agresión. O el hecho de ser blanca. Por supuesto, yo puedo ser blanca y antirracista, lo que sería idiota es pretender que soy negra. Yo soy bisexual, lo que jamás ha hecho que observe con recelo a las personas heterosexuales.

Y aquí viene el meollo de la cuestión: Debe mediar una intención aviesa para considerar que toda aquella persona que no es transexual es tránsfoba. Y debe mediar un movimiento bien orquestado para crear una corriente de pensamiento que cunda en tal dirección. De eso se trata.

Estamos hablando de feminismo y de violencia. Es en la construcción del feminismo y la lucha contra la violencia y contra el capitalismo que la sostiene donde deberían centrarse todos nuestros esfuerzos, ¡madre mía lo que todavía nos falta!, y sin embargo llevamos ya demasiado tiempo enredándonos en debates impuestos y aparentemente incomprensibles. Incomprensibles a no ser que una se pregunte el clásico ‘Qui prodest’: ¿A quién beneficia?

Este miércoles, a cuatro días de la manifestación del 8M, he oído a Diana Cardo, activista trans, declarar a un periodista de la cadena Cuatro que si hace falta usarán "la violencia" (¿ella y quién más?) en la movilización para defender sus derechos.

¿De verdad hemos llegado a este punto?

¿De verdad una mujer activista y en teoría feminista cree que va a darse de hostias con otras mujeres feministas en una manifestación organizada a favor de los derechos de las mujeres y contra la violencia machista?

¿De verdad nosotras contra nosotras?

De nuevo: ¿A quién beneficia? Responda cada una lo que le venga en gana, pero tratemos de no lanzar la respuesta contra la cara de la que tenemos al lado. Si acaso, propongo echar una ojeada a los que, un poco más allá, se están frotando las manos muertos de la risa.

domingo, 11 de agosto de 2019

#hemeroteca #feminismo #censura | No es el feminismo, es la tontería

Imagen: El Diario / C. Tangana
No es el feminismo, es la tontería.
Que dentro de la militancia feminista haya contradicciones, errores, o hasta imbecilidad, no tiene tanto que ver con el feminismo sino con la condición humana.
Luna Miguel | El Diario, 2019-08-11
https://www.eldiario.es/zonacritica/feminismo-tonteria_6_930266966.html

Cancelar un concierto de C. Tangana por letras sexistas es una muy mala idea. Pero decir que son "las feministas" las que han provocado tal censura es una idea igualmente nefasta. Que dentro de la militancia feminista haya contradicciones, errores, o hasta imbecilidad, no tiene tanto que ver con el feminismo sino con la condición humana.

El ejemplo perfecto lo puso Philip Roth (…).

[Inciso, para quien no lo sepa: Philip Roth, escritor estadounidense fallecido hace no mucho, y conocido entre otras cosas por el rechazo que generaba, en un determinado sector feminista de la academia, su literatura plagada de personajes masculinos misóginos. A saber, que hasta una autora como Virginie Despentes se refiere a él como "un verdadero macho" en las entrevistas. Sí, la misma Despentes que quita hierro a las ideas de otros escritores misóginos y polémicos como Michel Houellebecq. Porque al final todo es una cuestión, creo, de filias y de fobias].

(...) Decía que el ejemplo perfecto lo puso Philip Roth cuando en una entrevista con ‘The Paris Review’ le preguntaron por "los ataques feministas que había sufrido su obra", y él zanjó el asunto pidiendo que "no se elevara a eso llamándolo ataque 'feminista'", pues solo se trataba de gente que había hecho una "lectura estúpida" de su obra. Me acuerdo mucho de esta genial respuesta de Roth cada vez que veo a una compañera —como ha sido el caso de Berta Gómez Santo Tomás, editora de La Fronde, entre otras tantas— siendo atacada y cuestionada por defender el carácter ocioso, ¿y gozoso? de la música de C. Tangana y al mismo tiempo mostrarse militante feminista, como si acaso ambas cosas fueran incompatibles. Feministas de cabecera como Luciana Perker, de hecho, llevan mucho tiempo reflexionando sobre la búsqueda de un "feminismo del goce". Y en su libro ‘Putita golosa’ ya se adentró en todos estos planteamientos, tratando de liberar el deseo, buscando "un deseo más justo, equitativo, menos cruento", porque para ella el feminismo también es potenciar la empatía, con el fin liberarse de las armas juiciosas "del amo".

De modo que acusar al feminismo de censor por la mala práctica de unas pocas mentes, por un lado, y acusar a las feministas de malas feministas por gozar de la música de C. Tangana, por otro, no dejan de ser dos maneras de deslegitimar (como lo haría "el amo", sí) una lucha que es mucho más grande e importante de lo que lo son estas polémicas. Venga, hagamos que esto solo sea un bache veraniego y apuntemos un poco más arriba con nuestros dedos revestidos de uñas de gel.

lunes, 26 de octubre de 2015

#hemeroteca #prostitucion | Aviso de colectivos feministas a Ciudadanos: “A quien regularice la prostitución no le votaremos”

Imagen: El Diario / Inauguración de Feminario, Rafaela Pastor con pañuelo
Aviso de colectivos feministas a Ciudadanos: “A quien regularice la prostitución no le votaremos”.
La organización del XXVI Feminario censura la postura anunciada por Albert Rivera sobre su idea de regular la prostitución en España. Muy al contrario, el encuentro feminista aborda la prostitución como una forma de “violencia extrema contra las mujeres”. Rivera propuso hace meses legalizar la prostitución, actividad sobre la que llegó a calcular que el estado recaudaría unos 6.000 millones de euros.
Carmen Reina | El Diario, 2015-10-26
http://www.eldiario.es/andalucia/Aviso-feministas-Ciudadanos-regularice-prostitucion_0_445506151.html

“A quien regularice en este país la prostitución, las feministas no le vamos a votar. Y además, le vamos a cuestionar todos los días”. Éste ha sido el mensaje claro y directo que, como advertencia a Ciudadanos, ha lanzado este lunes la organización del XXVI Feminario, el encuentro que cada año desde hace ya un cuarto de siglo debate sobre la igualdad de género en todos sus ámbitos y perspectivas.

Las palabras de la organizadora del Feminario y presidenta de la Plataforma Andaluza de Apoyo al Lobby Europeo de Mujeres, Rafaela Pastor, han ido dirigidas directamente al partido de Albert Rivera, aunque sin verbalizar la palabra Ciudadanos: “No lo voy a nombrar porque además tiene nombre masculino”, ha señalado Pastor para referirse a la propuesta que hace unos meses realizó Rivera sobre la legalización de la prostitución.

Fue el pasado mes de abril cuando el líder de Ciudadanos quiso abrir el debate político sobre la prostitución con las propuestas que su partido recogería en su programa electoral de cara a las próximas elecciones generales, unas propuestas que pasaban por regularizar la prostitución e incorporar al mundo laboral a las mujeres que la ejercen, unas medidas que se trasladaban a un cálculo de unos 6.000 millones de euros de recaudación para el estado.

Para la organización del Feminario, “cuando defendemos los derechos de las mujeres, todavía no se entiende que digamos que la prostitución no es el trabajo más antiguo del mundo. Es la esclavitud del siglo XXI”, ha explicado la líder feminista antes de lanzar su mensaje directo a Ciudadanos sobre esta actividad que “dice que lo va a regular”.

La prostitución, de hecho, es uno de los temas que centra una de las ponencias y debates que conforman el encuentro feminista que tendrá lugar en Córdoba entre el 28 y el 31 de octubre, una actividad a la que la organización del Feminario directamente denomina como una forma de “violencia extrema contra las mujeres”, como reza en la programación de actividades del encuentro.

“Yo me pregunto por qué todo el mundo estaba de acuerdo en que aboliésemos la esclavitud en los Estados Unidos a principios del siglo XX y ¿cómo ahora dice algún partido político que (la prostitución) la va a regular?”, en alusión a las propuestas de Albert Rivera.

Alzar la voz contra la violencia de género
El XXVI Feminario, asimismo, se centrará en debatir y hacer un llamamiento contra la violencia de género que en estos últimos días se ha cobrado varias víctimas que se suman a la larga sangría de mujeres muertas a manos de sus parejas o exparejas este año 2015. "Queremos que cale en la sociedad que los crímenes contra las mujeres son el resultado de una violencia sistémica".

Junto a ello, las jornadas de este encuentro se dedicarán debatir sobre las políticas neoliberales como freno al avance de los derechos y libertades de las mujeres, además de tratar temas como la economía social en femenino, la ocultación de las mujeres en los textos literarios, la importancia del lenguaje en la igualdad, las mujeres en los medios de comunicación, la coeducación, el cambio constitucional desde una perspectiva feminista y la historia del feminismo.

A lo largo de las ponencias del XXVI Feminario pasarán por Córdoba para participar en este encuentro mujeres referentes como la política Amparo Rubiales, la escritora Juana Castro, la abogada y fundadora del primer partido feminista de España, Lidia Falcón, la exministra Carmen Calvo, la filósofa y política Amelia Valcárcel, la presidenta del PSOE, Micaela Navarro y la exministra Carmen Alborch, entre otras.