Mostrando entradas con la etiqueta Autodefensa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Autodefensa. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de mayo de 2022

#hemeroteca #violenciasexual | Discotecas de Cataluña repartirán tapas de vasos para evitar agresiones sexuales con drogas

EITB / Discoteca //

Discotecas de Cataluña repartirán tapas de vasos para evitar agresiones sexuales con drogas.

Esta medida se une al método “Ask for Angela”, que permite al personal del establecimiento saber que alguien está en peligro cuando pregunta por Angela.
Agencias | EITB, 2022-05-26
https://www.eitb.eus/es/noticias/sociedad/detalle/8856355/discotecas-de-cataluna-repartiran-tapas-de-vasos-para-evitar-agresiones-sexuales-con-drogas/ 

Una veintena de discotecas de Cataluña repartirán tapas de vasos a las clientes para evitar que alguien pueda introducir droga en las bebidas para después, cometer una agresión sexual.

El objetivo de la repartición de tapas es incrementar la seguridad en los recintos y así, evitar agresiones por sumisión química. Todas las discotecas que lo soliciten tendrán las tapas de vaso.

Esta medida se enmarca dentro de un conjunto de acciones orientadas a implementar distintivos internacionales de seguridad en las discotecas. Los establecimientos que se adhieran a este plan recibirán formación y otras herramientas, como el método ‘Ask for Angela’, que permite al personal saber que, si alguien pregunta por Angela, es para alertar que están en peligro.

Los locales interesados podrán disponer de estas herramientas en un plazo de un mes, o mes y medio.

jueves, 17 de marzo de 2022

#hemeroteca #lesbofobia #justicia | Absolvieron a Higui de Jesús, atacada por lesbiana, acusada por defenderse

Google Imágenes // Higui agradece: 'Las quiero abrazar a todas' //

Absolvieron a Higui de Jesús, atacada por lesbiana, acusada por defenderse.

El activismo festeja en las calles de San Martín. La fiscalía había pedido 10 años de prisión.
María Eugenia Ludueña | Agencia Presentes, 2022-03-17
https://agenciapresentes.org/2022/03/17/higui-de-jesus-declaro-en-la-tercera-audiencia-del-juicio-en-su-contra-queria-declarar-me-siento-mejor/ 

Los jueces Gustavo Varvello, German Saint Martin y Julián Descalzo del Tribunal Oral en lo Criminal Número 7 de San Martín absolvieron a Higui de Jesús del cargo de «homicidio simple». Higui es lesbiana, tiene 47 años. El 16 de octubre de 2016 había ido a visitar a su hermana Mariana en Lomas de Mariló (San Miguel) y sufrió un ataque en un pasillo del barrio por parte de un grupo de hombres que la hostigaban por su expresión de género y su orientación sexual. En el ataque se defendió e hirió de muerte de a uno de ellos. Sin acceso a la justicia, estuvo presa durante ocho meses y luego con prisión domiciliaria, hasta hoy.

Hoy se realizó la tercera audiencia y no se esperaba que se diera a conocer el veredicto. El activismo que viene apoyándola desde hace cinco años, cuando empezó a construir la campaña por la absolución de Higui, estuvo en la puerta del tribunal durante estos tres días. Al cierre de esta actualización festejaban en las calles con cantos y bombos frente al Tribunal que en todo el proceso no accedió a que los medios entraran a la sala.

La abogada de Higui, Chiqui Conder -de la Gremial de Abogados y activista de ddhh- habló con Presentes al terminar el juicio. «Esta es una victoria nuestra, no del sistema judicial. Nos tienen que creer cuando denunciamos un abuso. Acá no se investigó nada de lo que le hicieron a Higui. Lo único que se ve en los fiscales es criminalizar a Higui por ser mujer, negra, pobre y lesbiana. Lo primero que hace el Estado con Higui, que ha sufrido múltiples violencias, es encerrarla y meterla presa. Eso habla de un Estado ausente», dijo a Presentes la abogada de Higui, Chiqui Conder.

Higui llega a los tribunales de San Martín en medio de aplausos y más cantos. Lleva en una mano la pelota de fútbol (con mensajes de las pibas de la Villa 31), cual amuleto, y con la otra una remera con la foto de sus perritos, que cada tanto llena de besos. Sube en el ascensor hasta el décimo piso, donde le toca sentarse en el banquillo de lxs acusadxs.

Se la acusa de homicidio simple por haber defendido en octubre de 2016 de un ataque sexual perpetrado por un grupo de varones. Quisieron violarla para “corregir” su lesbianismo. Higui se defendió con un cuchillo de jardinería que tenía encima: llevaba mucho tiempo sufriendo agresiones por su orientación sexual y su expresión de género.

La sala C, donde transcurren las audiencias, es diminuta. Hay lugar para cuatro personas de cada parte. La falta de espacio aumenta la tensión. Higui está acompañada de su psicóloga y de sus abogadas, Chiqui Conder y Claudia Spatocco. Está además la otra parte, que nadie sabe bien cómo llamar, la que va por Cristian «Pino» Espósito, el fallecido, 28 años, uno de los agresores que atacó a Higui y a quien ella al defenderse hirió de muerte.

Lo volvió a relatar hoy con detalles ante el tribunal que la juzga. Es el Tribunal Oral en lo Criminal Número 7, y lo integran Gustavo Varvello, Germán Saint Martin y Julián Descalzo.

Por la familia del fallecido entró a la sala la madre, que se apoya en muletas y lleva una remera con la cara de Espósito y una leyenda: ‘En el cielo nos vemos hijo’. Las otras mujeres que la acompañan usan remeras de ‘Justicia por Pino’. Y han pegado en el edificio algunos carteles que lo defienden. En las paredes del tribunal conviven los pedidos de absolución para Higui con las fotos y los pedidos de Justicia para decenas de pibes y pibas, todes muy jóvenes, todes pobres, todes de los suburbios.

En la audiencia de hoy estuvieron además la fiscala, Liliana Tricarico, fundadora y presidenta de la Asociación de Fiscales de la provincia de Buenos Aires. También la veedora Indiana Guereño por parte del ministerio de la provincia de Bs As y Romina Chiesa, directora de protección del Ministerio de Mujeres Géneros y Diversidad. También Viviana Figueroa, militante de la organización lésbica Las Safinas que llegó desde Rosario junto a otras compañeras. Higui estuvo toda la audiencia muy cerca de su psicóloga, Raquel Disenfeld. Fue un día difícil.

Piden cambiar de sala

El periodismo no pudo en los tres días entrar a la sala. Por un lado por falta de espacio pero también por una resolución emitida por el tribunal que dijo que no se podían publicar los dichos de los testigos. Alegaron proteger el proceso como si los años que pasaron no hubieran existido. Hay numerosos pedidos de organizaciones de comunicación y de ddhh que solicitaron al tribunal dos cosas: llevar el proceso a una sala más grande para que pueda ser cubierto por los medios, que también son pocos. Y otro para que los alegatos sean televisados. Esto tampoco ocurrió, ya que al terminar la audiencia se comunicó que los alegatos serían esta tarde a partir de las 17hs.

Qué dijeron quienes atendieron a Higui
Hoy declararon tres personas que atendieron a Higui. Sus dichos fueron contundentes. La primera, una policía que llegó al lugar de los hechos aquella noche. Esa policía contó que cuando acudió, a partir de un llamado al 911, encontró a Higui muy herida y golpeada, con la ropa rasgada y sucia, con aliento a alcohol. Estaba muy asustada y se había hecho pis. La policía dijo que no la podía cambiar de tan golpeada que la encontró, y que creyó que podía tener fracturas. Relató que en el lugar estaba también un flete llevando al hospital a Espósito.

En la audiencia de hoy se extrajeron de una bolsa algunas prendas recolectadas como supuesta prueba. Entre ellas, la ropa de Higui de aquella noche, que fue exhibida ante las partes y los jueces, como el pantalón de jogging azul que vestía.

La segunda testigo fue la primera psicóloga que la atendió cuando quedó detenida. Todos los dichos de la psicóloga apuntaron a un punto: «Higui no está mintiendo, lo que está diciendo Higui es cierto», repitió. Y habló desde las pericias psicológicas realizadas en aquel momento. Cuando la testiga llegó a este punto del relato Higui tuvo una crisis de angustia y pidió retirarse de la sala. Salió a tomar aire y fuerzas y volvió a entrar poco después.

La tercera testiga fue una psiquiatra que la atendió. Su testimonio fue muy breve.

Tras un cuarto intermedio, Higui pidió declarar y hacerlo sin público. En la sala solo quedaron su psicóloga, sus abogadas, los jueces, la fiscal y personal del tribunal. La madre de Espósito se quejó. “Ella tiene derechos”, le respondió un policía que custodiaba la entrada a la sala.

La declaración fue larga. Muy parecida a lo que dijo en su declaración indagatoria, donde repasó aquella noche violenta. Pero hoy lo contó con muchos detalles, de manera vívida, ilustrando ante el tribunal con su propio cuerpo cómo fue cada tramo del ataque y de su defensa. «Casi me quiebro pero me acordé de mis perritos», dijo Higui a Presentes.

Luego fue el turno del Enrique Stola. Citado como testigo conceptual, Stola había sido perito de parte y hoy declaró por videollamada desde España. Se centró en explicar qué es el estrés postraumático.

A eso de las tres de la tarde Higui salió del tribunal. “Quería declarar, tenía muchas ganas de hacerlo. Me siento mejor”, dijo a Presentes. Se la veía más aliviada. Sus abogadas acababan de recibir la noticia de que en dos horas, a las 5 de la tarde, serían los alegatos.

Higui absuelta

Higui fue recibida con aplausos y cantos en la calle. Durante todo el día, el sonido de ese acompañamiento crucial del activismo de la diversidad sexual y ddhh organizado -los cantos, la música, algún bombo, los gritos- llegaba lejano pero persistente hasta la sala del décimo piso. Parecía que era lo único que podía filtrarse hasta el piso 10. Higui lo escuchaba y eso alcanzaba. Esos sonidos eran de los pocos hilos conectores entre lo que parecen dos mundos diferentes. La justicia blindada sobre sí misma, patriarcal, donde hay que ponerse de pie cuando entran los jueces y acatar. La Justicia que decide que un juicio con esta relevancia no puede transmitirse ni cubrirse periodísticamente. Una justicia sin perspectiva de género, que hasta hoy no investiga el ataque a una lesbiana como un delito de odio.

Y esa justicia es también la que decidió absolverla. Antes de que el veredicto se conociera y cuando empezó a oscurecer, más y más personas se fueron acercando al tribunal. Primero para acompañar los alegatos. La defensa pidió, lógicamente, la absolución. La fiscalía, la detención inmediata de Higui y diez años de cárcel, en un alegato sin perspectiva de género. Ahí empezó a correr el rumor de que hoy se podía conocer el veredicto. Hubo tambores y música en la radio abierta, una asamblea y cada vez más personas sumándose.

Los escenarios no estaban claros y el aire estaba pesado. En la sala C, antes de que el tribunal diera el veredicto, Higui dijo que lamentaba y sentía mucho lo que había pasado.

Cerca de las ocho llegó la noticia a la calle, donde seguía llegando gente. Gran parte del activismo estaba ahí desde antes de las 9 de la mañana. ¡Absolución! se gritó saltando, cantando, abrazando. Por fin Higui salió del tribunal y corrió sonriente a la calle, a pleno festejo de la victoria, tras una lucha que llevó más de cinco años. La absolución a Higui pasó de consigna a realidad.

«Las quiero abrazar a todas», dijo. «Gracias guachas por no bajar los brazos». Caminó rápido hacia el micrófono que la esperaba en un lugar seguro que se había armado en una carpa. Agregó: Gracias a mis abogadas. Ahí adentro de la sala me decían «Higuis» y ellas le llamaron la atención al tribunal. Me enseñaron a respetar mi nombre».

Fueron más de cinco años de lucha contra un sistema judicial patriarcal, heterocisexista, desigual en su trato, por momentos absurdo. Un proceso complejo y difícil, lleno de vueltas y de sobresaltos, de demoras e injusticias. Y en cada uno de estos momentos en los que el apoyo y la organización de activistas de la diversidad sexual fue crucial, Higui se construyó también a ella misma como una activista. La que pidió: «Justicia para todos: para los chicos trans, para las travas encerradas en las cárceles, para los pibes pobres del gatillo fácil. Que aparezcan los nietos! Y que digan dónde está Tehuel».

Y TAMBIÉN…
Absuelta ‘Higui’, la argentina que mató al hombre que intentó violarla por ser lesbiana.

Eva Analía De Jesús había sido acusada de homicidio simple, pero su defensa alegó que actuó en legítima defensa. Decenas de personas celebran el veredicto frente al tribunal.
Mar Centenera | El País, 2022-03-18
https://elpais.com/sociedad/2022-03-18/absuelta-higui-la-argentina-que-mato-al-hombre-que-intento-violarla-por-ser-lesbiana.html
>
Absolvieron a Higui en el juicio por matar a un hombre cuando se defendía de violación grupal.

El veredicto lo dio a conocer el Tribunal Oral en lo Criminal 7 de San Martín. Higui llegó a juicio acusada de "homicidio simple" por defenderse de una violación grupal correctiva el 16 de octubre de 2016.
María Alicia Alvado | Télam, 2022-03-17
https://www.telam.com.ar/notas/202203/586725-juicio-higui-alegatos.html

miércoles, 16 de marzo de 2022

#hemeroteca #lesbofobia #justicia | «Para Higui la libertad»: comenzó el juicio mientras la movilización social reclama su absolución

Lavaca / Higi se dirige a las que la acompañan //

«Para Higui la libertad»: comenzó el juicio mientras la movilización social reclama su absolución.

Lavaca, 2022-03-16

https://lavaca.org/notas/para-higui-la-libertad-comenzo-el-juicio-y-el-acompanamiento-que-exige-su-absolucion/ 

Eva Analía de Jesús —conocida como Higui— fue atacada por ser lesbiana y estuvo siete meses presa en el penal de Magdalena por defenderse de un intento de violación en octubre de 2016. La Sala I de la Cámara de Apelaciones de San Martín le otorgó la excarcelación en junio de 2017 gracias a la presión que ejercieron diferentes colectivas y autoconvocades. Este martes comenzó el juicio y ahora el reclamo es por la absolución. Las audiencias seguirán el miércoles y jueves y se prevé que terminen el martes 22. Higui agradeció el acompañamiento: «Si hubiese sido yo la muerta, no hubiese pasado lo que está pasando». Crónica de la primera jornada.

“¿Vos estás por lo de Higui?”, pregunta Débora mientras sostiene su bicicleta en la estación Lacroze del tren Urquiza. Minutos más tarde se juntan varias personas. Algunas se apuran a subir al próximo tren, otras esperan a amigues para viajar hasta la estación Lourdes a unas veinte cuadras del Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 de San Martín, Provincia de Buenos Aires, donde este martes comenzó el juicio a Eva Analía de Jesús —conocida como Higui— que continuará durante esta semana (miércoles y jueves) y que se prevé que finalice el próximo martes 22.

En los días anteriores a que inicie el juicio se armaron grupos de whatsapp para organizar el acompañamiento. Desde Lacroze y Retiro salieron varios grupos y desde antes de las ocho de la mañana ya había personas en la puerta del TOC sobre la avenida Ricardo Balbín al 1700. Al rato se produjo el corte de calle.

“Vinimos a pedir la absolución de Higui, por el derecho a defendernos y poder visibilizarnos sin que nadie nos moleste”, dice Mar, una de las presentes. “Para que la justicia funcione y lo único que hizo fue defenderse de un ataque y la criminalizan por un montón de cosas que no hacen a la causa”, suma Lu. Caminan por la avenida, llevan banderas como capas, carteles que aseguran: “Para Higui la libertad. Organizadas te vamos a sacar”, “Yo también me defendería como Higui”.

El inicio
Es la primera jornada de un juicio pospuesto a comienzos del 2020 por un hecho ocurrido hace más de cinco años. Los testigos previstos para las tres audiencias serán 35. A las 9.15 llega Higui, y fue recibida con cantos y abrazos: “Fuerza Higui”, “Estamos cerca tuyo”, “Van a llegar más amigues”. Con camisa cuadriculada, anteojos negros, mochila y sosteniendo una pelota de fútbol, Higui saluda a quienes la rodean, va reconociendo rostros y se acerca a dar besos, y cuenta que la pelota “está firmada por las pibas de la 31”. También dice que está nerviosa, pero que se siente acompañada. Se acerca Paux y le entrega una remera, Higui la mira y se emociona, luego la abraza. “Estoy en la campaña desde el 2018 —cuenta Paux—, le quise hacer un regalo porque Higui me contó que se había muerto la Machona, que era su perrita, le pedí una foto para hacerle la remera para que la acompañe durante el juicio y me pasó esa donde están todas sus mascotas”. En la foto hay tres perros y dos gatos.

El horario estipulado para el inicio del juicio era a las 9.30 hs. Cerca de las once llegó la fiscal Liliana Tricarico (presidenta de la Asociación de Fiscales de la provincia de Buenos Aires) y más tarde ingresaron a la Sala C de los Tribunales de San Martin los jueces Germán Adolfo Saint Martin, Julián Descalzo y Gustavo Alfredo Varvello. “Estoy acá para pelear por la absolución de Higui, la conocí por la militancia lesbiana y luchando conseguimos que la dejen en libertad, el juicio iba a ser en 2020 y acá estamos peleando por su absolución”, afirma Lila. Higui fue atacada por ser lesbiana, en un intento de violación correctiva, el 16 de octubre de 2016 en San Miguel, se defendió, el agresor murió mientras ella era golpeada. La policía la encontró “inconsciente y golpeada” y el Juzgado de Garantías N°6 de San Martín la procesó por “homicidio simple”. Estuvo siete meses presa en el penal de Magdalena hasta que la Sala I de la Cámara de Apelaciones de San Martín le otorgó la excarcelación en junio de 2017.

“Ole ole, ole ola. Una lesbiana se defendió, se llama Higui, queremos la absolución”, se escucha, se exige.

Abrazo social
“Estamos acá porque somos todas feministas populares y formamos parte de la Coordinadora de Fútbol Feminista que hace tiempo acompaña la causa de Higui”, dice Paula, de Boca. “Pedimos la reforma judicial feminista urgente porque necesitamos una justicia que nos proteja y no que nos siga vulnerando los derechos que tenemos, como Higui, una lesbiana que se defendió, un macho se murió y estamos pidiendo la absolución porque la autodefensa no es un delito. Evaluemos cuándo lo es, evidentemente cuando se trata de las pibas, no lo es. Estamos acompañando con nuestros colores, que son los de Higui”. Cuentan que invitaron a Higui a ver jugar a Boca y la vieron feliz: “El fútbol es su cable a tierra para conectarse con el disfrute”. Durante la espera se organizaron varios partidos de fútbol, en otro sector se colgó también un aro para jugar al basket y por otro lado, un par de chiques boxeaban.

Alma Fernández, militante travesti irrumpe en la avenida con su estela de alegría. “Hoy estamos acá desde la asamblea 28J, desde ATE INTI, desde la Comisión Basta de Travesticidios y Transfemicidios. Estamos acompañando, como venimos haciendo desde hace años a Higui y pedimos su absolución. Esta consigna es un hito contra todas las violencias, todos esos silencios que queremos que dejen de pasar. Volvemos a habitar las calles después de la pandemia. Pedir la absolución de Higui es seguir marcando la agenda emocional de este país. ¡Furia Travesti!”.

En la radio abierta avisan que a un costado están activos los stenciles, mientras bajo un gazebo, un grupo prepara una delicia que más tarde será compartida por todes: guiso de lentejas y de arroz. En otro costado, se realiza un taller de autodefensa. La actriz, guionista y comediante Ana Carolina le dice a lavaca: “A ver si terminamos con este sistema de castigo, de que unas vidas valgan más que otras y sobre todo, específicamente en este caso, para que salga la absolución para Higui. No puede ser este doble discurso de que hay vidas que pueden defenderse y hay vidas que no. ¿Cómo es, quién decide, en base a qué parámetros? Por eso estamos acá”.

Rocío, de Sudor Marika, agrega: “Estamos pidiendo la absolución de Higui y haciendo presión social, estar acá en la puerta con nuestras presencias. Estamos atentas, atentos y atentes a lo que pasa ahí adentro porque a veces la impunidad también se refuerza cuando no hay miradas que estén ahí atentas y cuerpos presentes, entonces es y será importante estar estos días del juicio”.

Leo Grosso, María Rachid, Vilma Ripoll y Mónica Macha son algunes de les polítiques que participaron. Suenan los temas de la banda Kumbia Queers, que estará también el próximo martes 22. También los de Lía Crucet porque son los favoritos de Higui.

Por la radio abierta pasaron dando sus testimonios:
  • Mayra la hija de Nancy Montiel, detenida sin pruebas en septiembre de 2020 cuando apareciera el cuerpo de uno de los abusadores de su hijo, a quienes había denunciado. “Le quieren dar perpetua”, dice Mayra.
  • Pao, de Resistencia Trans, colectivo que nació por la falta de hormonas y la falta de salud transicional, dice: “Muches de nosotres fuimos tortas también, cuando tocan a una nos tocan a todes”.
  • Lourdes Hidalgo, sobreviviente del incendio en el taller de la calle Luis Viale, en Caballito: “La lucha se consigue en las calles”.
  • Carla, de Ni una migrante menos, explicó los derechos vulnerados de les migrantes.

“Si hubiese sido yo”
A las 14.20 hs se produce un cuarto intermedio. Higui se dirige hacia el micrófono y canta junto a les que le rodean: “¿Dónde está Tehuel?”. Luego sigue: “Gracias a todes por el apoyo, ahí adentro no sé cómo estoy aguantando. Son todos buenos ahora, pero como digo siempre, si hubiese sido yo la muerta, no hubiese pasado lo que está pasando, eso no más quiero decir. Gracias por estar acá. Les quiero”. Higui posa con la bandera de la diversidad y varies se acercaron a sacarse fotos con ella. “Parece mi cumpleaños de 15”, ríe Higui.

Raquel Disenfeld es la psicóloga de Higui, estuvo presente para acompañarla y mañana miércoles entrará al TOC como testigo. La conoció a la semana de haber sido excarcelada de la prisión de Magdalena: “Una compañera me preguntó si podía atender a Higui. Aprendió a conocerse, a valorarse. Antes se sentía culpable, pedía perdón. Es una lesbiana visceral, que se hizo a sí misma, no leyó nada de lesbianismo, en un momento se empezó a vestir como quiso, le gustó como jugaba el arquero colombiano y se puso Higui. Fue un acto de libertad. Tiene una ternura extraordinaria, sufrió desde su nacimiento todo tipo de violencia, pero se pudo conectar con el fútbol, con la naturaleza, ama a los animales. El amor a la naturaleza es supervivencia. En la cárcel la hostigaron por ser lesbiana, cuando fue a Magdalena dijo: puedo jugar al fútbol y eso la mantuvo viva. Y las pibas también”.

La describe como muy responsable con sus hermanitas, empezó a trabajar a los ocho años limpiando casas, paseando perros, cuidando bebés, sabe cocinar muy bien. Construyó su propia casa, agregó habitaciones a la casa de su madre, es autodidacta. En la pandemia invitaba a les chiques del barrio a comer fideos, sueña con poner un merendero. “Somos más que las violencias que hemos sufrido”, reflexiona Raquel.

Higui vuelve a entrar a la sala y permanece allí durante más de dos horas. Al salir, es recibida nuevamente con cantos, aplausos, sonrisas. “Higui corazón, aquí tenés les mostris para tu absolución”. La mayoría de quienes llegaron temprano, se quedaron hasta el final para acompañarla. “Cantemos fuerte así nos escucha adentro y sabe que estamos”, repitieron durante la tarde.

A las 18.20 hs la energía sigue intacta.

La segunda jornada comenzará este miércoles a las 9:30.

viernes, 4 de marzo de 2022

#hemeroteca #lesbofobia #justicia | Comienza el juicio contra Higui de Jesús

Página12 / Higui //

Comienza el juicio contra Higui de Jesús.

La joven imputada por defenderse de una violación.
Adriana Carrasco | Página12, 2022-03-04
https://www.pagina12.com.ar/404843-comienza-el-juicio-contra-higui-de-jesus 

En 2016 Higui (Eva Analía De Jesús) fue acusada de homicidio por defenderse de una violación. Se acerca el juicio en el que tendrá que declarar ante las instituciones que han ejercido violencia sistemática contra ella. Su historia expone la doble vara de una sociedad que se conmueve ante la noticia de un presunto abuso sexual grupal, ocurrido en pleno día en Palermo, pero que, cuando la víctima es de otro estrato social y se defiende, la conduce directamente al banquillo de los acusados. A pocos días del 7M, el día de la visibilidad lésbica, el movimiento LGBT y los feminismos populares reclaman su absolución.

El 15 de marzo, Higui (Eva Analía De Jesús, nacida en Haedo el 7 de junio de 1974) estará en el banquillo de los acusados en el Tribunal Oral en lo Criminal Número 7 de San Martín, adonde la llevarán imputada por “homicidio simple” por defenderse de un grupo de hombres que intentó violarla para “sacarle lo lesbiana”.

Amplios sectores del movimiento lgtb+ y de disidencia sexual y diversidad, feminismos populares e interseccionales, transfeminismos y agrupaciones de futbolistas se organizan para acompañar este juicio, que será histórico, de manera presencial y a través de las redes sociales bajo la consigna “Absolución para Higui”.

¿Qué es una violación correctiva? “Te voy a hacer sentir mujer”
El Día de la Madre de 2016 (16 de octubre), Higui fue a visitar a su hermana Mariana en Lomas de Mariló (Bella Vista). Reunidas alrededor de la mesa familiar pasaron la tarde comiendo y tomando cerveza. Higui se despide y, para salir a la calle, debe atravesar un pasillo entre dos viviendas. Allí se cruza sola con un grupo de hombres. Se sorprende de ver a uno de ellos, porque sabía que tiempo atrás lo habían echado del barrio.

No alcanzó a salir de la sorpresa cuando la atacaron en conjunto. Al menos uno de ellos la empujó y se le tiró encima, le bajó el pantalón y le rompió el bóxer, mientras entre todos la molían a golpes y patadas. Higui ya no podía ver bien, porque se tapaba la cara para protegerse de los golpes. Por eso no puede precisar cuántos hombres le desgarraron el bóxer y cuántos siguieron atacándola.

En medio de la golpiza, uno de los hombres le anunció “te voy a hacer sentir mujer, forra lesbiana”. Es lo que se llama “violación correctiva”. Se sostiene que todas las violaciones lo son. Pero es para debatir. Porque a una mujer cisgénero* heterosexual, el violador intenta corregirle su manera de ser mujer, pero no intenta “sacarle la heterosexualidad”.

¿Por qué se suele decir que toda violación es correctiva?

Las violaciones son maneras diferentes de corregir, disciplinar, instalar por el terror un sistema de sometimiento y reproducir un sistema de jerarquía sexual, que se infligen de distinta manera según el género, la edad y otras condiciones. Tampoco se puede considerar de la misma manera los abusos sexuales en la infancia.

La violación correctiva es parte de la cadena de disciplinamientos para que la lesbiana “se arrepienta, se cure” y se vuelva heterosexual a la fuerza. La manera de evitar este correctivo extremo es simular no ser lesbiana, enclosetarse, inventarse un noviazgo con un varón, escapar de la familia, la escuela, el barrio, mudarse a sitios donde las lesbianas no sean molestadas. Otra forma correctiva, antes de llegar a la escalada de violencia física, es presentarle novios a la lesbiana adolescente, a ver si “se cura”.

La figura de legitíma defensa en el caso de Higui
Higui no hubiera podido salir con vida del ataque de estos hombres de no llevar en el corpiño su herramienta de trabajo, un cuchillo de jardinería. El típico cuchillo pequeño que usan las mujeres para cortar los yuyos de la vereda en todos los barrios del país.

En una defensa legítima y proporcionada, Higui le tiró un puntazo a uno de los agresores para sacárselo de encima. Una lesbiana de 1,50 de estatura se defendió contra un grupo de hombres que la empujaron al suelo para poder destruirla a su antojo. Higui quedó desmayada en el lugar hasta que la despertó la linterna de la policía. “¿Quién te va a querer violar a vos, negra gorda?”, se burlaban los de uniforme. De un momento a otro estaba aturdida de dolor y despojada de toda dignidad en un calabozo de Bella Vista. Acusada de homicidio. Aunque ni siquiera se lo habían informado.

No sabía que el agresor estaba muerto. Higui estuvo varios días en un calabozo sin saber de qué se la acusaba, conmocionada por los golpes y sin atención médica, sin tener idea de qué funcionarios la entrevistaron. A los únicos que distinguía por su oficio era a los policías. A quien le preguntara, le contaba lo que le había pasado. La investigación se llevó a cabo sin perspectiva de género. En el Departamento Judicial de San Martín los casos de violencia de género se llevan junto con los demás delitos. Todo va a la misma bolsa. ¿Están en condiciones de juzgar a una lesbiana que se defendió de una violación correctiva?

La construcción de la lesbiana, negra, pobre, violenta
Es probable que los agresores hayan dado a Higui por muerta antes de abandonarla, pero en el juicio no lo van a decir. Y no solo eso. Van a quedar impunes por el ataque, porque la policía y el Poder Judicial desde el comienzo decidieron no creerle a Higui y construyeron a partir de sus prejuicios que una lesbiana pobre, negra, de un barrio conurbano, con las manos curtidas de trabajar la tierra, y que se toma unas cervezas para celebrar el Día de la Madre, es una violenta y una asesina.

Porque tomarse unas pintas de cerveza roja artesanal para celebrar Saint Patrick un pub de Palermo Rúcula es cool. En cambio, beber unas cervezas de cualquiera de las tres marcas de almacén sobre mantel de hule para celebrar el Día de la Madre en Mariló, es de borracha.

Trascendieron las fotografías que le tomó su hermana Azucena a Higui en un calabozo, muchos días después del ataque. En las imágenes se puede ver cómo la desfiguraron a golpes. La dejaron casi irreconocible.

La historia de Higui y la revictimización al infinito
A más de cinco años del ataque y habiendo conocido la vida en la cárcel, Higui fue tantas veces revictimizada que ya casi no consigue hablar sobre lo que le hicieron estos hombres. Ni su cabeza ni el resto de su cuerpo resisten un minuto más de revictimización. Y tendrá que declarar ante miembros de instituciones que han ejercido violencia institucional hacia ella y se mostraron prejuiciosas desde el minuto uno y desde antes también, independientemente de las ideas que cada funcionario tenga a título individual.

La fuerza policial y el sistema de Justicia argentinos tienen oídos para los hombres cisgénero heterosexuales, a veces también para los hombres de clase popular, pero no para una lesbiana negra y pobre que no hace “lo que debería hacer”: agachar la cabeza y cerrar la boca. Y terminar en una cárcel de mujeres, donde la mayoría de las presas están por narcomenudeo o por mulas. Y donde también hay presas por defenderse de hombres violadores y asesinos a corto o largo plazo.

Cómo se le va a ocurrir a una lesbiana jardinera del conurbano sacar su herramienta de trabajo para defenderse cuando se le vienen 3 o 4 hombres encima para violarla y matarla a golpes. Como nos decían antes, “relájate y goza”. (Y si eso ya no debe decirse, y la sociedad argentina lo considera repudiable, es porque nos rebelamos, ya no nos callamos, ya no agachamos la cabeza. ¿Alguien recuerda la historia de F., la maestra que llevaba a su hijo a taekwondo y terminó violada y asesinada por dos empleados de maestranza del club GEBA en 2001? A F. la Justicia “le cree” porque la violaron y asesinaron, no pudo defenderse y murió. Y porque era heterosexual, de clase media y madre de familia. Caso cerrado y agresores condenados en 2003. Y porque “le creyó”, la Justicia condenó al club a indemnizar a esa familia).

Si Higui no se apodara así (por el arquero colombiano René Higuita, que se caracterizó por la atajada escorpión, la que mejor le sale a Higui) y tuviera otro nombre y un apodo de clase alta, fuera rubia y con cabello lacio, de 1,70 de estatura, héterocis, con título universitario preferentemente de universidad privada costosa y residencia en Belgrano o Recoleta, habría oídos para ella y los presos serían otros.

Un freno a la violencia institucional
Higui sabe que va a tener que hablar ante un pelotón de fusilamiento, lo que va a ocurrir en la sala de audiencia si el tribunal no ampara su derecho legal a no ser revictimizada nuevamente. Su abogada defensora Gabriela Conder pedirá que Higui declare acompañada por su psicóloga, Raquel Disenfeld. No se puede solicitar que declare en cámara Gesell por la edad, porque es una persona mayor. ¿Por qué el sistema de Justicia argentino, si pretende ser justo, no admite que una persona tan vulnerada y revictimizada declare en cámara Gesell? Otra posibilidad es que desalojen la sala en ese momento y queden solamente el juez y dos o tres personas más, e Higui pueda declarar acompañada por su psicóloga. En el juicio también participará como perito de parte el médico psiquiatra Enrique Stola.

Del lado de la acusación estará la fiscal Liliana Tricarico, fundadora y presidenta de la Asociación de Fiscales de la provincia de Buenos Aires.

Se espera que se presenten 30 testigos a declarar en contra de Higui. Desde luego, no hay testigos presenciales del ataque que sufrió, porque estaba sola. Y en el barrio vivían hostigándola. Un grupo de hombres ya le había quemado la casa. Otro le mató al perro.

En Mariló hay lesbianas como en todas partes, pero no a todas se les nota tanto como a Higui. Antes les decíamos “bomberos” a las que se les notaba. Ahora las llaman “chongas”. Pero el closet es el mismo. Higui nunca estuvo en el closet, ni sabe qué es eso porque su mundo es otro. Su mundo es el fútbol, sus gatos, ganarse el sustento haciendo changas, estar atenta al calendario de castraciones de zoonosis para llevar a los perros del barrio.

“La verdad que no me siento ni nena ni nene, pero tampoco soy un pibito trans. Poné lesbiana. Yo me pongo que soy así, lesbiana. Recién me estoy descubriendo, me dejo ser. Por ahí un día me levanto re chonga, por ahí un día me levanto media tía”. Esto es lo que Higui siente sobre su identidad de género.

La violación como moneda corriente en su vida
Cuando hablamos de revictimización queremos señalar en concreto que a Higui se le contractura todo el cuerpo y regresa al estado de terror de cuando era niña y la violaban cada uno de los padrastros que tuvo, y se escapaba al potrero para jugar al fútbol. Así se crió.

En la entrevista que realizamos para Soy en enero de 2020 Higui recordaba que sus padrastros “eran re violines. Cada vez que mi mamá iba a tener familia, yo sabía que iban a aprovechar para violarme. Mi padre ya se había ido. Trabajaba en una metalúrgica, usaba zapatos con punta de acero y le pegaba patadas a mi mamá. Mi escapatoria era la cancha de fútbol. Me hice pis en la cama hasta los 13 años. La primera vez que me violó uno de los maridos de mi mamá, también la agarró a mi hermana la Tati”.

En la adolescencia logró sobreponerse, se fue de la casa y aprendió a ganarse la vida fabricando un carrito y juntando cosas rotas en la calle para arreglar y vender. Eso fue cuando tenía 15 años, durante la crisis económica y social de 1989. Hizo todo tipo de changas, hasta destapar cámaras sépticas por 100 pesos. Porque como era lesbiana pobre y de aspecto masculino, nadie la aceptó jamás para un empleo formal. Su vía de escape de esa realidad fue siempre el fútbol y logró ser una de las mejores del Oeste.

El fútbol como vía de escape
“Siempre jugué en clubes de barrio. Primero en La Esperanza, de William Morris. En mi camino jugué con ‘la Negra’ Amalia Flores, en cancha de 11 en el club La Amistad de Mariló”, recuerda Higui.

Amalia Flores (61) fue la primera jugadora argentina transferida al fútbol europeo. A los 30 años era crack en Yupanqui y le hicieron contrato para jugar en el Caivano de Nápoles.

“Fui la mejor arquera, la valla menos vencida desde los 12 años en La Esperanza hasta a los 31, en La Amistad. Pasé por los clubes El Galpón, La Quinta, Belgrano, Moreno, El Gallito. Con mi hermana Mariana jugábamos para Barrufaldi y salimos segundas. Esa vez jugamos contra el equipo de Rocío Oliva, mi hermana le hizo comer el tejido. En las prácticas siempre nos ganaban ellas, pero por los puntos les ganábamos nosotras”, cuenta Higui.

“Gané un montonazo de trofeos jugando al fútbol, que en esa época no venían con muñequitos de mujeres, eran todos de varón. Tenía mi casita de madera llena de trofeos, hasta que los malos me la prendieron fuego y se quemaron todos”.

Al día de la fecha no se sabe si el tribunal aceptará que las audiencias sean presenciadas por todos y transmitidas por streaming. Las organizaciones de lesbianas, lgtb+, feministas, transfeministas y de derechos humanos y medios de comunicación solicitan esa posibilidad porque se trata de un juicio histórico.

*”Cisgénero” quiere decir que se autopercibe con el sexo que le asignaron al nacer. Las personas “transgénero” son las que se autoperciben con un sexo diferente al que les fue asignado. Las mujeres y los varones pueden ser cis o trans.

jueves, 1 de abril de 2021

#hemeroteca #memoria | Y antes de todos, estuvo Ida B. Wells

Imagen: la Marea / Ida B. Wells

Y antes de todos, estuvo Ida B. Wells.

Recordamos a la periodista estadounidense, y su lucha antirracista y feminista, en el 90º aniversario de su fallecimiento. En 2020 se le concedió el premio Pulitzer a título póstumo.
Manuel Ligero | La Marea, 2021-04-01
https://www.lamarea.com/2021/04/01/no-conoces-a-ida-b-wells-pues-deberias/ 

Antes de Rosa Parks, antes de Martin Luther King, antes de Malcom X, antes de James Baldwin, antes de todos ellos estuvo Ida B. Wells. Ignorada durante buena parte del siglo XX, solo recientemente se ha empezado a reivindicar la figura de esta mujer adelantada a su tiempo. Muy adelantada. Tanto que nació siendo esclava, unos meses antes de que Abraham Lincoln dictara la orden de emancipación de los esclavos afroamericanos en septiembre de 1862. Que una niña negra, nacida en el Estado sureño de Mississippi y en una época salvaje, lograra alfabetizarse, estudiar, independizarse, trabajar como periodista de investigación y militar como sufragista y defensora de los derechos civiles es una proeza. En realidad, lo sería para cualquier mujer, pero para una mujer negra, en ese contexto histórico, es algo sencillamente increíble.

Ida B. Wells estaba hecha de una pasta especial. A los 16 años, cuando se quedó huérfana (sus padres murieron a la vez y repentinamente por un brote de fiebre amarilla), en un manifiesto ejemplo de remango, decidió cuidar y sacar adelante a sus seis hermanos pequeños. Así que consiguió un empleo de profesora en una escuela de secundaria de Holly Springs. Profesora a los 16 años.

Es muy revelador colocar su vida y sus escritos en una línea temporal y compararlos con otros similares que ocurrieron mucho después. Fue, por ejemplo, una Rosa Parks ‘avant la lettre’. Wells sufrió un episodio parecido a bordo de un tren, cuando un revisor la conminó a abandonar su asiento en el vagón de mujeres y pasarse al vagón de los fumadores, que ya iba lleno de pasajeros. Ida, que estaba muy alejada del perfil del negro obediente, se negó. Ella estaba donde debía estar, en el vagón de mujeres, y de ahí no la iban a mover. La disputa subió de intensidad y otros dos hombres ayudaron al revisor a arrastrar a la brava Ida fuera del tren. Durante este forcejeo, y antes de ser expulsada, logró morder en la mano al revisor. Era indomable.

¿Qué hizo tras este lamentable suceso? Contó el caso en un artículo publicado en un periódico adscrito a una iglesia negra, con lo que ganó bastante popularidad en su comunidad, y denunció oficialmente a la compañía ferroviaria. El juez falló en su favor y consiguió una indemnización de 500 dólares. Era 1884, setenta y un años antes del sonado incidente protagonizado en un autobús por Rosa Parks.

La activista periodista
La fecha del incidente es importante porque ocurrió en una época y un lugar, los Estados del Sur, en el que los negros podían ser linchados impunemente por el simple hecho de ser «descarados» con los blancos o por «no ceder el paso en la acera a una persona blanca si esta se lo exigía». Así lo explicaba Ida B. Wells en su obra The Red Record (1895), un pormenorizado alegato contra el linchamiento cuya lectura produce escalofríos.

La turba podía linchar a un negro por un delito imaginado (el más común era el de la violación de mujeres blancas, había una verdadera obsesión con ese tema) incluso después de ser declarado inocente por un jurado. Para más señas: por un jurado enteramente blanco y en un tribunal presidido, obviamente, por un blanco. Ni siquiera eso los ponía a salvo. Es lo que le ocurrió a Meredith Lewis en Roseland (Luisiana) en 1893. Algunos días después del juicio por asesinato en el que fue absuelto lo sacaron de su casa y lo colgaron.

Wells denuncia en su obra la impunidad y la frecuencia con la que ocurrían estas atrocidades. Lo hace limitándose a relatar los casos ocurridos en los meses inmediatamente anteriores y el recuento es abrumador. Particularmente espeluznante es el caso de Henry Smith, torturado lentamente y quemado en la plaza pública el 1 de febrero de 1893 en Paris (Texas). El suplicio tuvo lugar ante una masa enfervorecida de 10.000 personas que celebraba con vítores «cada grito, cada contorsión» producida por el efecto del hierro candente en los ojos, la garganta y el cuerpo de Smith. Eso fue antes de que lo rociaran con queroseno y le prendieran fuego. Según varios diarios, aún estaba vivo mientras ardía en el patíbulo.

Aquella barbaridad, «más allá de toda descripción», como apunta Wells, fue cubierta por varios periódicos nacionales. Pero había muchos casos que pasaban totalmente inadvertidos. En el año 1893 nuestra reportera contabiliza cinco víctimas mortales sin que se sepa el motivo por el que fueron linchados. De dos de ellos ni siquiera se sabía el nombre. «El linchamiento es tan común en Estados Unidos que el hallazgo del cadáver de un negro, colgado de una rama entre el cielo y la tierra, tiene tan poca importancia que ni las autoridades civiles ni las agencias de prensa consideran que el asunto sea digno de ser investigado», denuncia Wells. En el prefacio de 'The Red Record', el líder abolicionista Frederick Douglass ponderaba así su ejercicio periodístico: «Usted ha tratado los hechos con una fidelidad fría y minuciosa, y ha dejado que esos hechos desnudos y sin contradicciones hablen por sí mismos».

No te puedes fiar de los blancos
Ida B. Wells aprendió pronto, y por experiencia propia, a desconfiar de los blancos. La victoria que consiguió en primera instancia en su caso contra la compañía ferroviaria fue posteriormente revocada por el Tribunal Supremo del Estado de Tennessee. «El sistema judicial de este país está enteramente en manos de la gente blanca», escribió Wells. «A esto hay que añadir el prejuicio inherente contra las personas de color, con lo que se verá claramente que un jurado blanco encontrará inevitablemente culpable a un acusado negro si hay la menor evidencia para justificar tal hallazgo». Las estadísticas, 126 años después de que escribiera estas líneas, parecen darle la razón: en 2020, más del 41% de los presos sentenciados a muerte en Estados Unidos (2.555 personas) eran negros; en cambio, el porcentaje de población negra del país no llega al 13,5%.

Al no encontrar en casa el suficiente apoyo a su causa antilinchamiento, Ida B. Wells hizo un «llamamiento mundial», con similar resultado. Vio con especial tristeza cómo eran recogidas en la prensa inglesa las noticias sobre la violencia contra los negros americanos. El Times de Londres, en un ejercicio supremo de cinismo y frío cálculo capitalista, desaconsejaba estas prácticas, pero no por inhumanas sino en aras de la productividad: «La matanza de negros por turbas sedientas de sangre no es un hecho infrecuente y no conduce al éxito de la industria. (...) El trabajo negro, que significa, en el mejor de los casos, trabajo ineficiente, aún debe confiarse a ellos en gran medida, y este terrorismo espasmódico disminuye aún más su eficiencia».

Afirmaciones como aquella ratificaron a Ida B. Wells en su idea de llevar la resistencia a otro nivel: «El dólar es el dios del hombre blanco, y detener esto será detener los atropellos en muchos municipios», escribió a principios de la década de 1890 en un artículo recogido después en el volumen 'Southern Horrors: Lynch Law in All Its Phases'. Esta convergencia entre la lucha por la igualdad racial y la lucha obrera podía, a su juicio, tener el beneficioso efecto de una «revolución incruenta». Pero había aprendido a no ser ingenua. Sabía que había que ir más allá y por eso empieza a hablar de autodefensa (una noción particularmente perseguida en nuestros días por los críticos del antifascismo).

«Las únicas veces en las que un afroamericano ha sido asaltado y ha podido escapar ha sido cuando tenía un arma a mano y la usó en defensa propia», afirma Ida en uno de sus escritos más revolucionarios. «La lección que esto nos enseña, y que cada afroamericano debería sopesar bien, es si el rifle Winchester debería tener un lugar de honor en cada hogar negro, con el objeto de ser utilizado para conseguir la protección que la ley le niega».

No es un miembro de las Panteras Negras quien así se expresa (el partido de los Panteras Negras no se fundaría hasta 1966), es una joven periodista afroamericana a finales del siglo XIX. «Cuando el hombre blanco, que siempre es el agresor, sea consciente del riesgo que corre de morder el polvo al atacar a una víctima afroamericana, más respeto tendrá por las vidas afroamericanas», añade. El concepto, en esencia, ya está ahí: las vidas negras importan. Black Lives Matter.

En todos los frentes
Evidentemente, todos estos artículos tendrían consecuencias para ella. Durante un viaje a Filadelfia, sus enemigos aprovechan su ausencia para quemar la redacción del periódico en el que trabaja como editora y del que es copropietaria en Memphis, el ‘Free Speech and Headlight’. Ida B. Wells se mantuvo, bajo amenaza, lejos de su antiguo trabajo. De hecho, no volvería a Memphis en los siguientes 30 años.

Se instaló primero en Nueva York, donde sus artículos contra el fenómeno de los linchamientos en los Estados del Sur armaron un ruido considerable, y después en Chicago. Allí protestó por el hecho de que se excluyera a los afroamericanos de la Exposición Universal de 1893. Solo desde el pabellón de Haití pudo poner en circulación un pequeño libro en el que contaba la historia de opresión que habían sufrido los negros americanos en «la tierra de los hombres libres y el hogar de los valientes».

Como pionera que fue en todos los frentes, Ida B. Wells también militó en el movimiento en favor del derecho de la mujer al voto, una reivindicación a la que tenía sus propios matices que aportar. Creía que había que tener en cuenta todas las discriminaciones de las que somos objeto en su conjunto. No es lo mismo ser marginada por mujer que serlo por mujer, por pobre y por negra. A eso, mucho más tarde, se le llamaría interseccionalidad.

En 1913 fundó en Chicago el Alpha Suffrage Club, una asociación de mujeres negras en favor del derecho al voto. Como presidenta del club participó en la primera manifestación sufragista que tuvo lugar en Washington ese mismo año. Lo hizo a pesar de que la mayoría de sus compañeras blancas eran notorias segregacionistas y quisieron mandarla al final, cerrando la marcha, para que las blancas del Sur no se molestaran. Pero a Ida nadie le iba a decir dónde tenía que ponerse, ni en un tren ni en una manifestación. Así era ella.

Ida B. Wells murió en Chicago hace 90 años, el 25 de marzo de 1931. Tuvo que esperar hasta el año pasado para obtener el más alto reconocimiento de la prensa en Estados Unidos. En 2020 se le concedió el premio Pulitzer a título póstumo.

viernes, 1 de enero de 2021

#hemeroteca #identidades #trans | Qué bien habla Paca la Piraña


Qué bien habla Paca la Piraña.

A estas mujeres que conocimos en la serie 'Veneno' las curtieron a palizas. Alzar la voz, lanzar palabrotazas es una técnica de defensa. Para eso también está el lenguaje: para espantar a los crueles, para parar los pies.
Mar Abad | El Diario, 2021-01-01
https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/habla-paca-pirana_129_6666766.html

Por la boca del bienhablado asoman las palabras disciplinarias. Lo previsible, lo rutinario. Ni te altera el pulso ni te mueve el gesto. Pero llega Paca la Piraña, y los adjetivoshttps://draft.blogger.com/blog/post/edit/34163664606505255/2779818397492043601 y los sustantivos se ponen como locos. ¡Qué viene la Paca! ¡Que viene la Piraña! Y las palabras dejan por fin de hacer su trabajo burocrático y ya no hay sílaba que sepa dónde va a acabar.

Paca es la alegría del lenguaje. Lo imprevisible, la espontaneidad. Es el esplendor que surge de una persona que no tiene miedo ni vergüenza. Mira que ella lo repite, con la boca bien abierta, y a veces, abanicándose sobre sus dos tetazas.

Paca es el diccionario que sueña el académico gamberro. Paca es el ‘Diccionario secreto’ de Camilo José Cela actualizado con vestido de flores y gafas metálicas. Paca es el repertorio con rizos que Paco Umbral tomaría para el ‘Diccionario cheli’ de hoy.

Pa-ca: ¡pam!, ¡pam! Ahí sus dos taconazos de poderío. La Piraña: el golpe de la pe, la eñe que enseña los dientes. Paca es una filosofía del lenguaje; una posición política del habla. Esas palabrotas en cascada cuando hacen falta, esos tacos como truenos son su actitud. "Aquí estoy yo, con ‘to’ mi coño".

A estas mujeres que conocimos en la serie 'Veneno' las curtieron a insultos y palizas. ¡Bum! Un hostión sin un porqué. O peor todavía: por ser transexual. "La noche es mala", cuenta Paca. Había que levantar barreras de defensa y las palabras son un buen muro para empezar. Ahí se acaban las pijotadas de la buena y la mala educación. Lo que hay que mostrar es resistencia y es poder. Alzar la voz, lanzar palabrotazas es una técnica de defensa.

Para eso también está el lenguaje: para espantar a los crueles, para parar los pies. Qué ridículo es pasar estas palabras por el colador del "buen gusto" y el "mal gusto", cuando de lo que se trata es de sobrevivir. Es tan de ‘Alicia en el país de las maravillas’ abrir un libro llamado ‘El buen uso del español’ y leer que la norma es un maestro de ceremonias que "diferencia en dos tintas lo bueno de lo malo, lo bello de lo feo, lo justo de lo injusto, lo verdadero de lo falso". Pero ¿de qué estamos hablando?

Paca habla bien, habla bello, habla justo y verdadero. Bien, porque a muchos se nos cae la baba al escucharla. Bello, porque ya quisiéramos tener su gracia y su ingenio. Justo, porque su vida es la lucha por un derecho humano fundamental: que cada cual decida si es hombre, mujer, género fluido, género neutro o lo que le dé su santa gana. Verdadero, porque dice lo que quiere, sin vergüenza ni miedo. Sin pamplinas ni ‘chuminás’.

Aunque Paca también dice eufemismos. Espléndidos. Habla del ‘tracatraca’, del ‘chucuchucho’, de ‘darle al toto’.

A Paca se le dan bien las rimas. Maneja el arte de Góngora, Quevedo y los raperos. Dice: "Yo soy mujer polaca, con el coño atrás, como las vacas". O "hada morada, ya estás enterada". O "cariño, que te la endiño". O "estoy loca, porque nadie me lo toca". Y a veces se pone lírica y susurra: "Una mamadita de terciopelo".

Y esas manos. Y esos gestos. Ni todos los emojis de Unicode son más expresivos que Paca hablando. Esos labios rojos, pintadísimos, soltando palabras como meteoritos. Ese retrogusto que se le ve cuando dice que está "gorda como un centollo".

Paca se convierte en ‘tablao’ cuando empieza a hablar. Estira las palabras, a veces al compás de sus brazos. Alza el tono, lo pisa. Mete silencios, remueve el gesto. Paca es un espectáculo para los que amamos las palabras, y los acentos, y las jergas, y las letras puestas donde nadie las espera. Paca deja en ridículo esos libritos de hablar en público, de engatusar a audiencias y preparar charlas TED.

Hay tanto que aprender de Paca. En su consultorio 'Paca la Piraña, ¿dígame?' dedicó un día a la libertad de expresión y otro a la libertad creativa. Ella es esas dos libertades juntas con pestañas postizas y unas uñas rosísimas. Y con sus manos flamencas, ‘parriba’ y ‘pabajo’, nos dejó esta lección, que arroja al fango los manuales de innovación de los gurúes del marketing. "Eso que tú tienes en tu mente se llama creatividad, una maravilla que te ha ‘dao’ ‘er’ Señor, igual que a mí me ha ‘dao’ por ser una cotorra y darle a la lengua. Así que, cariño mío, tú no necesitas ningunas pastillas de la felicidad. Que tú ya eres feliz haciendo tus creaciones de tus centauros y tus sirenas, que arrastran el chocho por la arena".

jueves, 5 de septiembre de 2019

#hemeroteca #mujeres #historia | Nosotras cocinamos, nosotras envenenamos

'The Angel Makers of Nagyrév'
Nosotras cocinamos, nosotras envenenamos.
El final de las guerras supone siempre para las mujeres el rearme de nuestra opresión. Pero en Nagyrév, ellas se rebelaron.
Itziar Ziga | Naiz, 2019-09-05
https://www.naiz.eus/es/hemeroteca/gara/editions/2019-09-05/hemeroteca_articles/nosotras-cocinamos-nosotras-envenenamos

En Hungría, a principios del siglo pasado, a las mujeres que ayudaban a otras tanto a parir como a abortar se las conocía como hacedoras de ángeles, angyalcsinálók. Como nuestras sorginas, eran las que hacían. Cosicas quizás de mantener lenguas preindoeuropeas. Pero hubo un pueblo llamado Nagyrév, a unos 150 kilómetros al sureste de Budapest, donde las mujeres hicieron bastante más por el control demográfico local que traer o no traer criaturas al mundo: mataron a los hombres que las molestaban. Y conociendo lo molestos que acostumbran a ser los hombres con las mujeres a las que dominan bajo el patriarcado, una vez tomada la decisión entre ellas de liberarse, cayeron unos cuantos durante la digestión. 50, más o menos.

Los hombres habían sido llamados a La Gran Guerra y ellas se reorganizaron comunitariamente sin mandos y sin machos. Suele pasar, por ello hicimos nuestra la imagen de Rosie La Remachadora: el final de las guerras supone siempre para las mujeres el rearme de nuestra opresión. Pero en Nagyrév, ellas se rebelaron. Los hombres fueron regresando del frente y pretendían recuperar su despotismo en cada casa y en la aldea. Ya era tarde. Ellas pidieron consejo a una partera llamada Zsuzsanna, que fue encarcelada hasta diez veces por practicar abortos entre 1911 y 1921, y acordaron una solución: arsénico. Me encanta que se llamase como mi amona, como la «Susana, demonio y carne» de Buñuel. Alguien las delató en 1929, la sorgina prefirió su propio arsénico antes que la horca.

Hace igual 22 años, en una noche de euforia y spray, decoré Bilbao con la frase «Matahormigas para los hombres malos». Una mujer acababa de ser condenada a trece años de cárcel, y humillada en los telediarios, por sazonar las comidas de su marido abusador con tal veneno. Se llamada Remedios. Las mujeres nunca elegimos que nos maltraten, pero el patriarcado es un mientras tanto. De lucha feminista... y del ingrediente que tenga una a mano.
 
Y TAMBIÉN…
Las envenenadoras de Nagyrév.

Se trata de uno de los episodios de asesinatos colectivos más prolíficos y prolongados en el tiempo que la historia del crimen conoce.
Miguel Ángel Manzanas | Nueva Tribuna, 2015-01-16
https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura---ocio/envenenadoras-nagyrev/20150116111128111313.html 

domingo, 25 de agosto de 2019

#hemeroteca #lgtbifobia #educacion | Alumnas que identifican la LGTBIfobia en clase y se organizan para combatirla

Imagen: El Diario
Alumnas que identifican la LGTBIfobia en clase y se organizan para combatirla.
Hablamos con alumnas de tres institutos que se han organizado por su cuenta para informar, concienciar y apoyar a compañeros LGTBI. "Ves al típico compañero que antes usaba el 'maricón de mierda' y ahora si ve a alguien hacerlo le llama la atención. Insultar con eso ya está muy mal visto en el instituto", explica Aj D'Andrea, del IES Sapere Aude (Madrid). "Algunos sabían sobre el tema, mientras otros solo diferencian entre gays y lesbianas", señalan un grupo de alumnas de 14 y 15 años del madrileño IES Profesor Julio Pérez, que dieron talleres de formación a compañeros más pequeños.
David Noriega | El Diario, 2019-08-25
https://www.eldiario.es/sociedad/Alumnos-identifican-LGTBIfobia-organizan-combatirla_0_926357675.html

En su instituto no se produjo ningún caso de violencia directa ni de bullying LGTBIfóbico de los que llaman la atención. No había agresiones y los alumnos no se cebaban con algún compañero por su orientación sexual. Aún así, Carla, Adelina, Alejandra y Nagore identificaron una homofobia mucho más normalizada, pero que cala entre los jóvenes y se convierte en un escollo más a la hora de salir del armario o hacerse visible. La violencia indirecta y estructural que supone el 'maricón' en tono jocoso o cuando algún chaval falla un gol en la pista de fútbol en el recreo.

"La gente dice que se lo dice a su amigo y que a él no le afecta, pero si lo dices por la calle y hay una persona del colectivo que lo escucha, puede que si le afecte. Son cosas de las que no se dan cuenta", razonan estas chicas, que este año cumplen o han cumplido 15 años.

En su instituto, el IES Profesor Julio Pérez de Madrid, en Rivas-Vaciamadrid, un grupo de juventud del ayuntamiento realizaba sesiones de refuerzo positivo, "para saber enfrentarse a los problemas", indica Adelina. Cuando les propusieron hacer un grupo en el recreo para debatir sobre temas que les interesasen, estas chicas se unieron para hablar del colectivo LGTBI porque "todavía en el siglo XXI hay muy poca gente que sabe lo que significan las siglas o tiene información del colectivo en general", justifica Carla.

No se quedaron en eso. Se pusieron manos a la obra y durante seis meses se reunían cada dos semanas en su tiempo libre en LaCasa+Grande, un espacio polivalente del municipio, para preparar las charlas que darían a los alumnos de 1º de la ESO junto a "Paula y Alberto, dos personas del ayuntamiento que nos han ayudado muchísimo", indica Alejandra. "Nosotras les decíamos las ideas que teníamos y ellos las pulían", añade Carla. El próximo curso, volverán a dar este tipo de formaciones.

Un e-mail anónimo
En el IES Sapere Aude, en Villanueva del Pardillo (Madrid), hace cuatro cursos aparecieron en las paredes carteles de un grupo anónimo, 'Sin Miedo LGTBI', que animaba a los alumnos que tuvieran dudas o quisieran información sobre el colectivo a escribir a un correo electrónico o a unas redes sociales. Durante aquel curso nadie supo quien estaba detrás de esas cuentas, que sí comenzaron a recibir mensajes de chicos y chicas que no tenían clara su sexualidad, que la tenían pero no sabían cómo decirlo en casa, que se sentían atraídos por su mejor amiga o personas heterosexuales cuestionando "porqué hay un Orgullo Gay".

"Estábamos hartas de que estuvieran insultándonos", explica Aj D'Andrea, "así que un día, como forma de rebeldía, dijimos que teníamos que ir al servicio para que los profes nos dejaran salir y colgamos los carteles sin que nadie nos viera". Aj (así la llaman sus compañeros y amigos) y su amiga Kamy tenían 14 años y ya habían sufrido vejaciones en el instituto, directa o indirectamente. "Oías que usaban el 'maricón' como insulto y ya te tocaba la moral", coincide.

Poco después, al grupo se unió su amigo Eric Schmitt, que sufrió agresiones físicas LGTBIfóbicas desde 1º de la ESO. "Todos habíamos tenido dificultades al hacernos visibles", lamenta. Según el informe 'LGTB-fobia en las aulas' elaborado por COGAM en 2015, el 11% del alumnado no se siente heterosexual y, de ellos, un 80% lo oculta por la falta de seguridad y respeto a la diversidad sexual. Este mismo estudio arrojaba otro dato: el 60% del los encuestados reconocía haber presenciado insultos homófobos en el entorno escolar y el 7%, agresiones físicas.

"Nosotros tardamos tres años en conseguir lo que queríamos conseguir", indica Eric. El primer año fue el e-mail anónimo. El segundo le dijeron a la orientadora del centro que ellos estaban detrás de 'Sin Miedo'. "Nos dijo que íbamos a hacerlo a lo grande y empezamos a preparar un día especial en el instituto, que acabó siendo la semana sin miedo, con charlas, mensajes por megafonía y carteles por todos lados", indica Aj.

El tercer año pidieron asesoramiento a COGAM, cuyos voluntarios dieron charlas por primera vez en el centro. "Fue el año grande, los tres con las banderas", presume Aj. Las charlas fueron las primera sobre el colectivo LGTBI para estos chicos, que en 2018 recibieron uno de los Premios Triángulo que concede cada año la entidad.

"En nuestro pueblo nunca he visto nada referente al colectivo. Cuando ganó Ciudadanos colgaron la bandera, pero la colgaron mal. Aquí nunca se había hecho nada", indica Eric. En Villanueva del Pardillo siempre ha gobernado la derecha y en las últimas elecciones, tanto municipales como generales, Vox ha sido segunda fuerza. Tras los últimos comicios, el partido de extrema derecha ha entrado en el gobierno local, gracias a su apoyo al Partido Local que ostenta la alcaldía. Precisamente, la presidenta de Vox en la Comunidad, Rocío Monasterio, ha solicitado conocer los nombres y apellidos de los voluntarios de las ONGs que imparten talleres LGTBI en colegios e institutos.

Un aula segura y más de 80 alumnos
Cuando Bel Lago llegó al IES Politécnico de Vigo con 16 años (ahora tiene 18) para estudiar bachillerato, los alumnos del grupo 'Apóiate' dieron una charla en su clase explicando qué hacían y presentándose. "Todo había empezado un par de años antes, cuando varias alumnas le dijeron a la tutora que querían crear un grupo para ayudar a personas LGTBI. La gente se empezó a unir y teníamos un aula segura para hacer reuniones", explica.

En el grupo de Whatsapp que crearon entonces hay ya cerca de 80 personas, entre exalumnos y otros que, como Bel, se han ido incorporando. Ahora trabajan de forma activa en el grupo alrededor de una treintena de personas, que no solo dan apoyo y formación a sus compañeros, sino que realizan charlas en otros institutos cuando se detectan casos de LGTBIfobia o solicitan información e, incluso, al profesorado y a madres y padres.

"En las charlas (a alumnos de la ESO, Bachillerato y FP), básicamente, nos presentamos, decimos cómo nos identificamos y, si queremos, contamos una parte de nuestra historia, explicamos tabús... Pero, sobre todo, los testimonios son lo que más toca a la gente", explica Bel. Las formaciones que organizaron Carla, Adelina, Alejandra y Nagore para sus compañeros más pequeños eran algo diferentes: "Primero poníamos un PowerPoint con el que explicábamos las siglas y las diferencias entre identidad sexual, orientación y género; después hicimos un vídeo sobre violencia homófoba; y al final teníamos un barómetro, donde decíamos afirmaciones o frases y ellos tenían que decir si las habían escuchado o dicho alguna vez o no", cuentan.

"Yo pensaba que iban a pasar de nosotras, pero estaban muy atentos y haciéndonos preguntas", cuenta Carla sobre la reacción de sus compañeros. "Había de todo, tienen 12 años y algunos sabían sobre el tema, mientras otros solo diferencian entre gays y lesbianas", añade Alejandra, para quien la experiencia "ha sido positiva, porque la mayoría nos decía que lo necesitaba". Ellas también aprendieron preparando las charlas. "Con el concepto queer casi nos explota la cabeza", reconocen.

La labor de estas chicas tiene un efecto rebote. En el Profesor Julio Pérez ellas mismas seguirán dando las charlas el curso que viene a más compañeros. En el Sapere Aure ya tienen relevo. "Aquellos compañeros a los que nosotros ayudamos ahora han cogido el testigo y ayudan y asesoran a los más pequeños", explica Eric. En el Politécnico de Vigo han traspasado incluso los muros del centro. "Cuando empezamos éramos el primer instituto de Galicia que teníamos este grupo de apoyo, pero a partir de que fuéramos a otros, se crearon grupos parecidos y ahora hay bastantes", indica Bel.

Aunque las muestras de LGTBIfobia no han desaparecido del todo -"llegamos a recibir un correo de un compañero diciendo que éramos una panda de maricones y que le parecía súper mal que en el siglo XXI siguiera existiendo esta enfermedad", lamenta Aj-, las cosas han "mejorado mucho". "Ves al típico compañero que antes usaba el 'maricón de mierda' y ahora si ve a alguien hacerlo le llama la atención. Insultar con eso ya está muy mal visto en el instituto", indica. "Mucha gente no siente la homofobia, pero se calla ante ella. Lo que había que hacer era animar a esa gente a que lo dijera", añade Eric. Nagore lo tiene claro: "La base de los problemas es la desinformación y, con la información que les damos, eso desaparece".

viernes, 23 de agosto de 2019

#hemeroteca #violenciasexual #autodefensa | Reconocidas como víctimas las hermanas rusas que mataron a su padre que las violaba


Imagen: El País / Una de las hermanas Jachaturián (d) con su madre
Reconocidas como víctimas las hermanas rusas que mataron a su padre que las violaba.
Las chicas se confesaron culpables del crimen y contaron el martirio a que habían sido sometidas durante años.
Rodrigo Fernández | El País, 2019-08-23
https://elpais.com/sociedad/2019/08/22/actualidad/1566494917_439185.html

El caso de las tres hermanas Jachaturián (María, Anguelina y Krestina) —que el año pasado mataron al padre que las abusaba— sigue acaparando la atención de la opinión pública rusa y despertando muestras de solidaridad. Las hermanas, que fueron encarceladas después de cometer el crimen, recuperaron más tarde una libertad limitada. Ahora acaban de ser reconocidas como víctimas, lo que da esperanzas de que el caso sea próximamente cerrado a pesar de la insistencia de las tías, hermanas de Mijaíl Jachaturián, que exigen que se castigue severamente a las jóvenes.

El empresario Mijaíl Jachurián, que tenía 57 años cuando murió, abusaba sexualmente de sus hijas, según ha confirmado la investigación, además de propinarles palizas y vejaciones psicológicas. El cuerpo sin vida, con numerosas heridas punzantes y cortes, fue encontrado el 27 de julio del año pasado; las chicas se confesaron culpables y contaron el martirio a que habían sido sometidas durante años.

Después de los abusos de turno sufridos la tarde de aquel día 27 —que incluyeron rociado de sus caras con gas de pimienta—, y una vez que el padre se hubo dormido, lo atacaron a golpes de cuchillo y martillo en su cabeza, cuello y pecho, causándole heridas mortales. En total, los policías contaron más de treinta cuchilladas.

El hecho conmocionó a la sociedad rusa y una vez conocidos los abusos a que las hermanas eran sometidas por su padre, se alzaron miles de voces en su defensa. El movimiento en favor de las hermanas Jachuturián se fue extendiendo por todo el país y ya hay más de 300.000 personas, entre ellas algunos famosos personajes locales, que han firmado una petición para que sean absueltas.

Este hecho volvió a poner de relieve un hecho conocido: que en Rusia no hay leyes que protejan realmente a los menores y esposas de la violencia familiar. La situación, que ya de por sí era deplorable, empeoró aún más con las reformas introducidas en 2017. Estas contemplan, entre otras cosas, que si un miembro de la familia da una paliza a otro miembro pero la víctima no es hospitalizada por ello, el agresor sea objeto solo de una multa o de hasta dos semanas de arresto.

La defensa de las hermanas confía en que ahora que el comité de investigaciones ha reconocido oficialmente que ellas fueron víctimas de torturas y abusos sexuales por parte del padre constituye un paso decisivo para logar una sentencia absolutoria basada en que actuaron en defensa propia y con ello cerrar el proceso. 

Y TAMBIÉN…
El caso de las hermanas que mataron a su padre abusador sacude Rusia.
El proceso contra las tres jóvenes Jachaturián destapa que sufrieron años de agresiones físicas y sexuales, y evidencia una epidemia de violencia contra la mujer.
María R. Sahuquillo | El País, 2019-07-14

martes, 6 de agosto de 2019

#hemeroteca #seguridad #delitossexuales | Las capitales vascas redoblan las medidas de seguridad ante las agresiones sexuales


Imagen: Noticias de Gipuzkoa / Protesta en Bilbao contra la violencia machista
Las capitales vascas redoblan las medidas de seguridad ante las agresiones sexuales.
Las grandes citas del verano se convierten en la prueba de fuego para la Ertzaintza y la Guardia Municipal. Recomiendan usar aplicaciones móviles con botones de alarma que conectan con las comisarías.
Jorge Napal | Noticias de Gipuzkoa, 2019-08-06
https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/2019/08/06/sociedad/las-capitales-vascas-redoblan-las-medidas-de-seguridad-ante-las-agresiones-sexuales

Gasteiz acaba de dar el pistoletazo de salida, cederá el sábado el testigo a Donostia y Bilbao pondrá la guinda a la vorágine estival. Las grandes fiestas de verano ya están aquí, y llegan en un momento especialmente sensible para municipios e instituciones vascas que viven con evidente preocupación el aumento de los delitos contra la libertad sexual, ante los cuales se han propuesto garantizar una protección integral, tanto desde el punto de vista sanitario, policial, judicial como social.

El verano y el alcohol son terreno abonado a todo tipo de desmanes, como bien pudo comprobar el año pasado Donostia con un saldo de siete denuncias por agresiones sexuales durante la Aste Nagusia, algo que ha quedado grabado en la retina de los gestores municipales. La Ertzaintza y Policías locales han recibido la consigna de extremar la vigilancia, más aún tras la preocupación que ha despertado la violación grupal en Bilbao.

La presencia policial da siempre a la ciudadanía mayor sensación de seguridad pero no garantiza de por sí que este tipo de citas multitudinarias concluyan sin incidencias. De hecho, el año pasado el Consistorio donostiarra se vio ante la tesitura de suspender la disko festa del Kursaal debido al goteo de agresiones sexuales al que no pudo ponerse freno. Precisamente, ocurría todo ello durante uno de los años que contó con más agentes, según reconoció a este periódico el concejal de Seguridad Ciudadana, Martín Ibabe.

La Ertzaintza distribuye estos días folletos para prevenir las agresiones sexistas. Incluyen, entre otros consejos, no aceptar citas extrañas, ni a ciegas. Además, se sugiere que los encuentros con otras personas se produzcan en lugares conocidos y que algún amigo o familiar esté al tanto de la cita a la que se tiene previsto acudir. Una serie de consejos que no han sentado precisamente bien en sectores feministas que, según aducen, no tienen por qué ver coartada su libertad por el hecho de ser mujeres, entendiendo que es el infractor quien se tiene que ver entre la espada y la pared.

Un equilibrio, el de la seguridad y la plena libertad, que no resulta fácil de cuadrar. Menos aún en eventos festivos como el que está a punto de estrenar Donostia este fin de semana, en los que el consumo abusivo de alcohol y otras sustancias hace perder el control sobre las emociones y sentimientos, propiciando escenas en las que se sobrepasan todos los límites, y que culminan con agresiones sexuales en los casos más extremos.

Geolocalización

Frente a este escenario en el que las mujeres defienden su derecho a caminar libres por las calles, la tecnología ha comenzado a ocupar un papel importante como herramienta disuasoria en caso de riesgo de agresión sexual. Existe, de hecho, una aplicación móvil que permite enviar a la policía la geolocalización ante una posible amenaza. La Ertzaintza está recomendando hacer uso de ella estos días. Con solo pulsar un botón, el servicio de Emergencias-112 sabe la ubicación exacta de la persona que hace la llamada siempre que instale en su teléfono móvil la aplicación que ha desarrollado el Departamento de Seguridad.

La app cuenta con dos botones de alarma que conectan directamente con la comisaría, una forma sencilla de dar el aviso evitando tener que teclear números en situaciones de tensión. El geolocalizador envía a su vez a los agentes la posición exacta de los usuarios en el momento de utilizar el sistema. Además del botón ‘Estoy sufriendo una agresión’, la aplicación tiene otro, ‘Estoy siendo testigo de una agresión’, dirigido a terceras personas que puedan denunciar estos ataques. El sistema es gratuito y puede descargarse como una aplicación más.

Zarautz ha sido el primer municipio de Gipuzkoa en poner en marcha la aplicación para móviles ‘Agrestop-Erastop’. Esta app, según destacó el Consistorio en su puesta de largo en mayo, se ha convertido “en una aliada de las mujeres”, ya que gracias a ella “se da acceso fácil y rápido a los organismos encargados de proteger a las víctimas y de perseguir y atajar esta lacra”.

En este caso la aplicación dispone de tres botones. El primero de los cuales indica que la víctima está sufriendo una agresión y envía una señal inmediata a la Policía Municipal, cuyos agentes pueden acudir rápidamente al lugar gracias al geolocalizador del sistema. El segundo botón -“denuncia una agresión”- realiza una llamada directamente a SOS Deiak para que intervenga, mientras que el tercero -“acompáñame”-, posibilita a contactos previamente designados acompañar a la mujer en su recorrido hacia casa. “Es muy importante que las mujeres tengan a partir de ahora esta herramienta que las permita caminar libres y seguras por nuestras calles”, subrayan desde el Consistorio.

No es el único soporte digital que ha nacido bajo la sombra de la amenaza. Emakunde presentó el mes pasado un nuevo recurso relativo a la atención de mujeres víctimas de violencia. Se trata de un mapa activo de geolocalización de recursos y servicios que existen en la CAV. Este mapa de recursos y servicios ofrece información sobre la oferta pública de programas y servicios para la atención a las mujeres y menores víctimas, tanto si son gestionados directamente por la Administración como si la prestación se hace a través de entidades privadas, y están localizados por municipios. Además de las plataformas digitales, la autodefensa feminista ha experimentado un notable crecimiento en Gipuzkoa tras la violación grupal a una joven de 18 años en los sanfermines de 2016, por lo cual el Tribunal Supremo ha condenado a los autores a 15 años de prisión. Desde entonces, cada vez más mujeres reciben una formación específica que parte de una base: la sensación de indefensión ante la violencia es “aprendida”. Dicho de otro modo: es posible plantar cara a los machismos, solo es preciso identificarlos.