Mostrando entradas con la etiqueta Correspondencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Correspondencia. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de noviembre de 2019

#libros #lesbianismo #mujeres #historia | Preciadas cartas (1932-1979) : correspondencia entre Gabriela Mistral, Victoria Ocampo y Victoria Kent

Preciadas cartas (1932-1979) : correspondencia entre Gabriela Mistral, Victoria Ocampo y Victoria Kent / edición de Elizabeth Horan, Carmen de Urioste Azcorra y Cynthia Tompkins.
Sevilla : Renacimiento, 2019 [11-11].
668 p.
Colección: Biblioteca de la Memoria. Serie Menor ; 77.
ISBN 9788417950378 / 29,90 €

/ ES / Correspondencia
/ Exilio / Franquismo / Lesbianismo / Mujeres - Historia / Segunda República / Sexilio / Testimonios

La presente colección de cartas representa la amistad de tres mujeres excepcionales a lo largo de cinco décadas. Comienza poco después de los primeros encuentros de sus protagonistas en el Madrid de la Segunda República y termina en 1979 con la muerte de Ocampo. Las autoras del epistolario son Gabriela Mistral (1889-1957), Victoria Ocampo (1890-1979) y Victoria Kent (1882-1987). Proceden de tres distintos países, pero encarnan un mismo interés común en el desarrollo político y social de las sociedades que transitaron. La correspondencia supera las barreras del tiempo y del espacio debido a la distancia física sufrida como resultado de guerras, enfermedades, exilio y encarcelamiento. La relación de amistad transatlántica evidenciada a lo largo de las cartas abarca un amplio recorrido. Un libro imprescindible para establecer la historia LGBTQ y revelar cómo el género y las identidades sociales se entretejieron en las redes humanitarias durante la Guerra Civil española y el posterior franquismo.

Gabriela Mistral. Se consideró «mestiza de vasco». Maestra desde los 14 años en escuelas rurales de Chile. Colaboró en la reforma educacional de México. Poeta, periodista y diplomática, fue galardonada con el Premio Nobel de Literatura en 1945. Sus escritos incluyen todo el mundo hispanoparlante y sus seductivas cartas revelan la astucia política y la eficaz conciencia moral detrás de las maniobras para salvar vidas y proteger niños.

Victoria Ocampo. Gran mecenas argentina, es reconocida por la fundación de la revista y la editorial Sur y los textos autobiográficos publicados en Testimonios y Autobiografías. Su correspondencia permite entrever la relación con los intelectuales y el funcionamiento de Sur. Estas cartas constituyen un cambio de paradigma al iluminar su intimidad con Mistral y Kent y sus intervenciones políticas.

Victoria Kent. Fue una distinguida abogada y política durante la II República. Ocupó el cargo de Directora General de Prisiones y trabajó activamente en favor de los presos republicanos durante la Guerra Civil. En el exilio fue editora de Ibérica, revista para los republicanos exiliados. Su correspondencia con Mistral y Ocampo muestra su preocupación por los derechos humanos.

miércoles, 4 de julio de 2018

#hemeroteca #homosexualidad #historia | Chaikovski, mártir gay

Imagen: Google Imágenes / Escultura homenaje a Chaikovski en Moscú
Chaikovski, mártir gay.
David Torres | Público, 2018-07-04

http://blogs.publico.es/davidtorres/2018/07/04/chaikovski-martir-gay/

Acaba de publicarse en inglés un libro con la correspondencia íntima de Chaikovski basado en más de cinco mil cartas conservadas en la casa museo dedicada al compositor en Klin. La novedad respecto a ediciones anteriores es que esta vez han salido a la luz numerosos fragmentos donde se desvelan sus preferencias sexuales, fragmentos anteriormente censurados por las autoridades rusas. Entre muchas otras intimidades, el lector curioso puede descubrir así, en las confesiones que le hacía a su hermano Modest, también homosexual, que Chaikovski se dedicaba a espiar junto a un amigo a los soldados que desfilaban en el cuartel que había bajo su ventana, que se enamoró hasta el delirio de un criado o que tuvo varios amantes masculinos.

Que Chaikovski tuviera que silenciar su amor por los hombres en la Rusia zarista fue una tragedia, que en la Rusia de Putin haya que pasar de puntillas sobre el tema recuerda aquella cacareada sentencia de Marx de que lo que pasa como tragedia se repite como farsa. Es una farsa, en efecto, tener que seguir escondiendo en un hoyo la homosexualidad de uno de los más grandes compositores de la historia; es un disparate que una reciente película biográfica, financiada por el gobierno y filmada para celebrar el centenario del compositor, ni siquiera mencione el tema; son un absoluto ridículo las declaraciones del ministro ruso de Cultura, Vladimir Medinsky: “A decir verdad, no hay evidencia de que a Chaikovski le gustaran los hombres”. Hay evidencias a montones, desde las docenas de cartas donde revela su pasión por la belleza masculina hasta sus numerosos romances con alumnos, sirvientes y aristócratas.

En un número hilarante de los Monty Python, dedicado a analizar la vida y obra del compositor, Eric Idle comienza preguntando: “Chaikovski. ¿Era un alma atormentada que expresaba sus anhelos con melodías majestuosas? ¿O sólo un mariquita que hacía música?” Evidentemente, no podía ser las dos cosas y la dualidad sigue funcionando en un país profundamente homófobo donde todavía se confunde la homosexualidad con la pederastia. En 2012 Dmitri Kisjelov, un conocido presentador de televisión, desató una cruzada contra los homosexuales que se saldó con una oleada de palizas y asesinatos. Un año después, con la excusa de la protección de los menores, se promulgó una Ley contra la Propaganda Homosexual, todavía vigente, que vulnera por completo los derechos de la comunidad LGTB.

“Puede que haya sido homosexual” dijo Putin cuando le preguntaron sobre Chaikovski. “Pero en todo caso, aquí lo amamos por su música, lo demás no importa”. Lo que de verdad importa es que, de haber vivido en la Rusia actual, Chaikovski habría tenido que comportarse exactamente igual que hace más de cien años; habría debido ocultarse y disfrazarse bajo la amenaza de que lo mataran a palos; habría tenido que volver a montar la desgraciada pantomima de un matrimonio con una de sus estudiantes de composición, Antonina Miliukova, de la que se separó casi de inmediato; habría vuelto a beber aquel vaso de agua contaminada de cólera cuando todo el mundo sabía en San Petersburgo que primero había que hervirla para evitar la epidemia. Nunca se sabrá si fue un suicidio o no, si un tribunal de honor le obligó a evitar el escándalo de un juicio por su conducta licenciosa. En plena celebración del Orgullo Gay no estaría de más volver a escuchar el latido de un corazón que se apaga en el desconsuelo infinito del final de la Sinfonía Patética.

martes, 3 de julio de 2018

#hemeroteca #homosexualidad #historia | Chaikovski: "Cómo echo de menos ser su esclavo, su juguete"

Imagen: El Mundo / Iosif Kotek y Piotr Chaikovski
Chaikovski: "Cómo echo de menos ser su esclavo, su juguete".
Se publican en Rusia, sin censuras y por primera vez, las cartas en que el compositor ruso confiesa sus pasiones homosexuales.
Xavier Colás | El Mundo, 2018-07-03
http://www.elmundo.es/cultura/musica/2018/07/03/5b3b1d90468aeb43318b45a6.html

Piotr Chaikovski era devoto de su madre, un incomprendido en Rusia, muy admirado en Occidente y sostenido por una mecenas en la distancia. Compuso pensando en lo universal más que en el alma rusa, pero cuando cerraba tras de sí la puerta de su casa caían las imposturas de figura envidiada e incontestable.

Los rusos tienen un refrán: "Glasa boyatsya, a ruki delayut". Significa que "los ojos tienen miedo, pero las manos hacen". El creador de 'El lago de los cisnes' jamás asumió públicamente su homosexualidad, atemorizado por eventuales represalias. Pero las manos de Chaikovski no fueron tan inmóviles como la sociedad: escribieron cientos de cartas confesando sus sentimientos y desazones sobre sus amantes, amores platónicos, chulos y mujeres misteriosas. Parte de Rusia sigue sin creer que uno de sus creadores más sobresalientes se sentía atraído por los hombres. Pero ya nadie puede quedar indiferente ante la reciente publicación en inglés de ‘Los papeles de Chaikovski: desvelando el archivo familiar’ (Yale University Press), una nueva edición de su correspondencia con pasajes anteriormente censurados por las autoridades rusas. Allí habla sin tapujos de su orientación sexual. Aparecen revelados sus deseos ocultos por otros hombres que conoció y sus amistades de clase alta. El asunto ha sido silenciado en Rusia, donde sigue siendo un tema muy controvertido, y hasta han cuestionado la autenticidad de cartas particulares guardadas en el archivo. "Dios mío, qué criatura angelical, y cómo echo de menos ser su esclavo, su juguete, su propiedad", escribe en una misiva sobre un sirviente.

Marina Kostalevsky, editora del libro, destaca como hallazgos "la libido sexual tan alta de Chaikovski y su descarado sentido del humor". La correspondencia original la forman más de 5.000 cartas que se conservan en los archivos de la Casa-Museo Estatal Chaikovski, en Klin, al noroeste de Moscú. Algunas cartas ni siquiera se habían publicado en ruso. En otra de ellas, que fue censurada en una recopilación previa en ruso, relata cómo ofrece dinero a un joven "de belleza impresionante" tras pasear con él, "pero él lo rechaza, lo hace por amor al arte y porque le encantan los hombres con barba". Tampoco se conocían sus episodios de voyerismo, con su amigo Petashenka, que acudía a su apartamento para ver a los cadetes formar en el cuartel que había frente a la ventana. Sus cartas a su hermano Modest (que también era gay) y sus mensajes a sus conquistas, como su alumno Iosif Kotek o su compañero de clase Aleksey Apujtin, completan un marco políticamente incorrecto para Rusia.

El ministro ruso de Cultura, Vladimir Medinsky, ha dicho varias veces que no hay evidencia que sugiera que el compositor fuera homosexual. De hecho una película biográfica que empezó a plantearse hace cuatro años ignoraba su sexualidad, una cautela nada extraña en un país donde reivindicar cualquier atavismo gay puede chocar con la ley o suponer la pérdida de ayudas estatales. Kostalevski considera la homosexualidad de Chaikovski "el principal tabú", aunque su obra ya fue censurada durante los tiempos soviéticos para ocultar su interés por lo religioso "y sus referencias al régimen zarista".

Las cartas también reflejan las luchas internas del compositor, su modestia, su gran timidez y su sentimentalismo. Y su incatalogable relación con Nadezhda von Meck, una acaudalada viuda que subvencionó su obra durante más de una década. Ambos mantuvieron una relación casi puramente epistolar. Chaikovski estaba atrapado en un falso matrimonio con Antonina Miliukova, y a la vez metido en un impostado juego de tonteo y seducción con Von Meck que no podía llegar a ningún lado: "Cada nota que salga de mi pluma estará dedicada a usted" y otras frases dulzonas es todo lo que esta madre de 11 hijos logró del artista.

martes, 29 de mayo de 2018

#books #homosexuality #history | The Tchaikovsky Papers : Unlocking the Family Archive

The Tchaikovsky Papers : Unlocking the Family Archive / edited by Marina Kostalevsky ; translated by Stephen Pearl ; adapted from the russian edition, compiled, and edited by Polina E. Vaidman.
London : Yale University Press, 2018 [05-29].
320 p.
ISBN 9780300191363

/ EN / ENS
/ Correspondencia / Historia – Siglo XIX / Homosexualidad / Música / Piotr Ilich Chaikovski / Rusia / Testimonios

This fascinating collection of letters, notes, and miscellanea from the archives of the Tchaikovsky State House-Museum sheds new light on the world of Pyotr Ilyich Tchaikovsky. Most of these documents have never before been available in English, and they reveal the composer’s daily concerns, private thoughts, and playful sense of humor. Often intimate and sometimes bawdy, these texts also offer a new perspective on Tchaikovsky’s upbringing, his relations with family members, his patriotism, and his homosexuality, collectively contributing to a greater understanding of a major artist who had a profound impact on Russian culture and society. This is an essential compendium for cultural and social historians as well as musicologists and music lovers.

Marina Kostalevsky is an associate professor of Russian at Bard College. She is the author of many publications on Russian literature and music. Stephen Pearl is former chief of English interpretation at the United Nations. His translations have won the 2008 AATSEEL Prize (for Ivan Goncharov’s ‘Oblomov’) and been short-listed for the 2016 Oxford-Weidenfeld Translation Prize (for Goncharov’s ‘The Same Old Story’).

miércoles, 21 de marzo de 2018

#hemeroteca #mujeres #historia | Cartas de mujeres en la Europa medieval : España, Francia, Italia, Portugal (Siglos XI-XV)

Cartas de mujeres en la Europa medieval : España, Francia, Italia, Portugal (Siglos XI-XV) / Jean-Pierre Jardin [et al.] (coords.).
Madrid : La Ergástula, 2018 [03-21].
444 p.
ISBN 9788416242337 / 28 €

/ ES / ENS
/ Correspondencia / Edad Media / Feminidad / Mujeres – Historia / Mujeres en la litearatura

Espejo del alma e instrumento de comunicación y de acción política, la carta es un objeto de análisis que viene suscitando un interés creciente. Situada en el cruce de la historia y de la literatura, ofrece en efecto un campo de experimentación privilegiado para la investigación pluridisciplinar, que se ha concretado en los estudios de conjunto que se han multiplicado últimamente. Pero si son numerosos los trabajos dedicados hoy a la materia epistolar, escasos son aquellos que se centran en las cartas escritas por mujeres en el periodo medieval.

Este libro propone precisamente un acercamiento a la correspondencia de estas mujeres, y más particularmente, a las cartas escritas entre los siglos XI y XV en España, Francia, Italia y Portugal, tratando de destacar sus particularidades. El análisis de los documentos de carácter público o privado, así como de los textos cronísticos y literarios donde aparecen cartas transcritas o inventadas, no solo permite medir el papel de mediación e información que se les atribuyó a las mujeres de la Edad Media, sino también observar las modalidades de actuación de unas grandes figuras femeninas a través de su correspondencia. En algunos casos, además, se pueden entrever unos recursos y marcadores que serían propiamente femeninos.

jueves, 9 de febrero de 2017

#hemeroteca #mujeres #literatura | Fortún y Laforet: entre la mujer vieja y la nueva

Fortún y Laforet: entre la mujer vieja y la nueva.
Un epistolario revela la admiración y el amor entre ambas autoras.
Carmen Morán | El País, 2017-02-09
http://cultura.elpais.com/cultura/2017/02/09/actualidad/1486664720_420590.html

En los últimos años de su vida, Elena Fortún se califica como una mujer “vieja” en las cartas que escribe a Carmen Laforet, y morirá con sentimiento de culpa, creyendo haber sido mala esposa y mala madre. Desea para su amiga del alma, 35 años más joven, un futuro distinto; desea que sea una mujer nueva. Pero cuando Laforet publica ese libro, en 1955, ‘La mujer nueva’, tanto la protagonista como su autora siguen atrapadas en esa España del franquismo que también aplastó a Fortún, donde no hay diferencia entre sexo y género y los roles que se reparten al nacer aprietan como un corsé.

Un libro editado por la Fundación Banco Santander recoge ahora parte de la correspondencia que ambas escritoras mantuvieron durante cinco años, de febrero de 1947 (Fortún exiliada en Argentina) hasta enero de 1952. Prologado por dos de las hijas de Laforet, Cristina y Silvia, y por la hispanista Nuria Capdevila-Argüelles, las cartas revelan ese espacio íntimo que tuvieron que buscar las autoras en aquellos años para compartir sus inquietudes y sus anhelos, sus miedos y su falta de libertad ante el machismo imperante, un espacio donde no fuera necesario “podar el árbol de los deseos”.

Fortún (Madrid, 1986-1952) y Laforet (Barcelona, 1921-Madrid, 2004) jamás escaparían de esa extraña espiritualidad que decían haber alcanzado, podando el yo para que no crezca y alcanzar así la pureza, una idea “que hoy leemos injusta y castrante”, señala Capdevila-Argüelles, catedrática de Estudios Hispánicos y de Género de la Universidad de Exeter.

“Nosotras”
Y lo corrobora Cristina Cerezales Laforet, hija de Carmen: “Las condiciones en España no cambiaron mucho y aunque ambas se llevaban 35 años la situación fue parecida para las dos”. Fueron, dice Capdevila-Argüelles las que abrieron camino al feminismo actual, tenían una conciencia de grupo. En las cartas aparecen muchas más escritoras, actrices, pintoras de aquel entonces, como Julia Minguillón, Josefina Carabias, Paquita Mesa, María Martos de Baeza, Fernanda Monasterio, Elena Quiroga, Carmen Conde, Matilde Ras, todas “exiliadas del canon”. Como ellas, las dos amigas “tenían también la capacidad y la necesidad de resistir; su obra es la expresión de esa resistencia y el camino de nuestro feminismo”, dice Capdevila-Argüelles.

En las cartas se aprecia una amistad que trascendía su edad y el poco tiempo que se vieron, apenas un par de veces: el enamoramiento, la adoración maternofilial que se profesaban nació de la admiración mutua como escritoras. Fortún está al final de sus días, enferma, no ha tenido una vida fácil: vio morir a su hijo y sufrió el suicidio de su marido con quien compartía una “relación doméstica tensa y desagradable”. Su obra ha influido a toda una generación. Laforet, en cambio, está en pleno éxito, a los 23 años ha conseguido ya el premio Nadal con su obra más famosa, ‘Nada’, y se dedica a la crianza de su prole, tuvo cuatro hijos. Pero ambas tienen algo en común, “ninguna se cree escritora, cuando son clave de la literatura; no buscan el encumbramiento ni tienen ansias de fama”, dice Capdevida-Argüelles. “Mi madre sentía cierto rechazo hacia su obra, quizá porque el éxito le llegó siendo muy joven y la paralizó, no se sentía satisfecha con lo que vino después...”, aventura Cristina Cerezales Laforet, también escritora. Ella es la encargada de contar en el prólogo la pequeña aventura para dar con las cartas que Laforet envió a Fortún. La ‘madre’ de Celia las mandó custodiar a su muerte a una mujer, Carolina Regidor, hija del primer ilustrador de sus cuentos. La familia Laforet dio con ella en una residencia de ancianos y prometió entregarles el legajo, pero murió al caer por unas escaleras. Fue una casualidad la que permitió seguir tirando del hilo: la portada de un libro de Marisol Dorao, ‘Los mil sueños de Elena Fortún’, se ilustraba con una foto de la escritora donde aparecía un sobre con una indicación: “Cartas de Carmen Laforet, para entregarle a ella después de mi muerte”. La autora tenía aquellas misivas y no tuvo inconveniente en devolverlas.

Con ellas se ha compuesto un epistolario donde dos mujeres dialogan en la distancia para espantar la soledad, o se preguntan, como Laforet: “¿Por qué escribirá uno. Todas las disculpas que uno inventa para escribir son falsas [...] o incompletas”. “Escribo [...] absolutamente convencida de que esta labor mía no da ni quita un ápice de espiritualidad al mundo, de que para nadie es importante; y yo me entrego a ella a sabiendas de sus muchos defectos, de sus enormes lagunas, de su mezquina talla...”. Estaba lejos de ser una mujer nueva.

viernes, 3 de febrero de 2017

#hemeroteca #mujeres #literatura | Carmen Laforet y Elena Fortún. Correspondencia inédita

Imagen: El Mundo / Carmen Laforet en los años 40
Carmen Laforet y Elena Fortún. Correspondencia inédita.
Sale a la luz, gracias a la Fundación Banco Santander, la correspondencia secreta, e inédita, entre las escritoras Carmen Laforet y Elena Fortún, la creadora de ese estupendo personaje que fue Celia. Es un epistolario rico en matices, íntimo, generoso, literario, lleno de amor y espiritualidad. Cristina y Silvia Cerezales, hijas de Laforet, cuentan los cómos y porqués de 'De corazón y alma' y Nuria Capdevila-Arguelles, catedrática de la Universidad de Exeter y que tan bien conoce la vida y la obra de Elena Fortún, las zonas más opacas de esa amistad.
Blanca Berasátegui | El Cultural, El Mundo, 2017-02-03
http://www.elcultural.com/revista/letras/Carmen-Laforet-y-Elena-Fortun-Correspondencia-inedita/39197

Lejanas en el espacio y en el tiempo. Apenas se vieron físicamente, se llevaban 35 años de diferencia, y, sin embargo, la amistad entre estas dos mujeres, marcada por la admiración mutua y una sensibilidad extrema, fue emocionante. La correspondencia que ahora se publica en la colección Obra Fundamental de la Fundación Santander, con el título ‘De corazón y alma’ va pautando, día a día, esa emoción. El título expresa bien el contenido del libro: 46 cartas -probablemente hubo más-, en busca del sentido de la vida, cartas literarias, espirituales, cartas de amor, entre las escritoras Carmen Laforet y Elena Fortún (una al principio, otra al final de su carrera literaria), que atraviesan cinco años -de 1947 a 1952- de esa España rígida y triste de posguerra “donde se ha parado el tiempo y lo que no es legal es pecado”, escribe Fortún en una de ellas.

Encarnación Aragoneses, que así se llamaba en realidad Elena Fortún, una mujer republicana, culta, madre de cuatro hijos, vivía entonces su exilio en Buenos Aires y trabajaba en la Biblioteca de la capital. “Consiguió el empleo -cuenta en su prólogo Nuria Capdevilla- gracias a Jorge Luis Borges y disfrutó enormemente allí, después del horror de la guerra y las dificultades de un exilio en otro continente”. Al contrario que Carmen Laforet, que a los 23 años obtuvo el premio Nadal por ‘Nada’, Fortún fue una escritora tardía.

Empezó a publicar las aventuras de la inteligente y libre Celia a finales de los años 20 y muy pronto, eso sí, conectó con infinidad de lectoras, que se identificaban con Celia y sus ocurrencias en aquellos tiempos cada vez más difíciles. Una de esas apasionadas lectoras era Carmen Laforet -también lo fueron Carmen Martín Gaite, Josefina Aldecoa, Carmen Conde y otras muchas mujeres de su generación- y parece claro que empezó a querer a Fortún a través de su literatura. “Me quedo asombrada de que esta mujer, que es la mejor escritora de su generación, me tenga en tanta consideración”, escribía Fortún a una amiga. Y así era.

Ahora, la hija de Laforet, la también escritora Cristina Cerezales, se explica, y nos explica, así esta relación: “Me llama la atención, tanto en esta correspondencia como en la que mantuvo con Ramón Sender, la capacidad enorme de mi madre de amar a los autores por su literatura. Tengo la impresión de que ella descubría en sus escritos la esencia del autor o de la autora y se enamoraba de esa esencia antes de conocer físicamente a la persona, que en estos dos casos apenas se encontró físicamente con ellos”.

El prólogo en el que Cristina Cerezales Laforet cuenta cómo le llegaron estas cartas es casi un relato policíaco. Porque a partir de aquel día en que Loli Viudes, amiga de su madre, le entregó las cartas de Elena Fortún, empezó la búsqueda rocambolesca de la otra parte de la historia: las cartas que su madre había dirigido a la creadora de Celia. Cuenta Cerezales que leía una y otra vez las cartas de Fortún y que en ellas encontraba siempre “el eco de la voz de mi madre en un momento de plenitud de su vida, y también de amor y de entrega”. Había muchas pistas en las cartas de Elena Fortún para encontrar las cartas de su madre. Una de ellas era clave: “Si tardas en saber de mi -escribía Fortún a Laforet, ya desde el hospital barcelonés, donde murió- trata de ponerte en comunicación con Carolina Regidor de Durán, pues a ella llamarán si me ocurre algo... Cuando me muera, pídele a Carolina tus cartas, que guardo todas en un sobre...”

El asunto se complicó porque Carolina Regidor murió justo el día anterior a la cita en la que iba a entregarle las cartas. El azar quiso, sin embargo, que Cristina Cerezales, en su búsqueda, encontrara el libro de Marisol Dorao, ‘Los mil sueños de Elena Fortún’, y que en la fotografía de portada apareciera el escritorio de Elena Fortún, en el que se veía un sobre que ponía “Cartas de Carmen Laforet, para entregarle a ella después de mi muerte”. A partír de ahí, todo fue fácil, aunque hayan pasado ya más de cinco años.

La correspondencia la inicia Elena Fortún en Buenos Aires (“Vente, estos países nuevos necesitan de la juventud de Europa. Europa ya no necesita nada... ¡Es tan vieja, y está tan chocha!”) y la termina Laforet (“Voy a entrar en un convento, una semana, a hacer ejercicios espirituales”), que ya no espera contestación de su querida Elena, muriéndose como está en el hospital Centellas de Barcelona. Las de Elena son cartas largas, pulcramente escritas, siempre fechadas. Las de Carmen, con letra volandera de difícil comprensión, muchas de ellas sin fecha ni lugar. Es decir, cartas que reflejan bien la personalidad de sus autoras.

Publicamos aquí cuatro cartas, dos del principio y dos del final, de esta importante correspondencia entre Elena Fortún, creadora de Celia, y Carmen Laforet, autora de ‘Nada’.

Imagen: El Mundo / Elena Fortún en Buenos Aires, años 40
-----------------------------

Buenos Aires, 1 de febrero de 1947

Queridísima Carmen Laforet:

Verdaderamente la quiero y me quedo asombrada de ello. Su divina humildad diciendo (¡usted que es en estos momentos la primera escritora española!) que aprendió a escribir de mí... me conmueve hasta los huesos. Y no por ser yo quien escribió esos libros que usted leía cuando era chica, sino por esa pureza de alma que le hace decirlo.

Imaginará usted que soy una vieja solterona. En lo de vieja acierta, que ya lo soy, pero en lo de solterona no. Me casé cuando aún era adolescente y no había pensado en escribir una sola idea. He tenido cuatro hijos, de los que solo me vive uno, tan lejos de mí material y espiritualmente que es ya como si no tuviera ninguno. Él está casado y vive en Norteamérica.

Ahora le parecerá a usted mentira que un hijo, que es el sentimiento más profundo de nuestro corazón, pueda estar separado de la madre sin ningún dolor por ambas partes. Esta es una ley natural. Cuando los hijos son hombres los queremos solo por el recuerdo de haberlos querido tanto.

Mi marido vive conmigo. ¡Toda una vida matrimonial sin casi recuerdo de haber sido soltera alguna vez! Por eso hablo con conocimiento. Los artistas, sean del tipo que sean, están solos siempre y no debería ser permitido que invadieran el hogar... Pero usted tiene razón, no puede vencerse esa gran fuerza de la vida que nos arrastra en la juventud..., sobre todo en España, donde se ha parado el tiempo y lo que no es legal es pecado.

¡Cómo va a estar usted arrepentida de lo hecho! No. Sea usted feliz muchos años y acepte con alegría la responsabilidad de vivir una vida que no estaba destinada a usted. Además un hijo... Es como si las entrañas manaran miel durante el tiempo que son un rollito de carne..., y luego cuando ya andan, y los primeros sonidos que aún no son palabras..., y la risa que resuena dentro de nosotras haciendo eco... Querida Carmen, tiene usted unos maravillosos años de felicidad por delante. Luego, Dios dirá.

Por lo que me dice imagino que está escribiendo. Esta aventura de la maternidad ha de servirle mucho para comprender a los niños, porque una vuelve a hacerse chiquita con el hijo y a pensar con su cabecita..., y además se descubre que ya son cuando parece que aún no son nada. Dígame lo que prepara. Creo que nosotras las mujeres escribimos mejor lo que es un poco autobiográfico. ¿Ha leído ‘Marion’ de Vicki Baum? Es una austriaca la autora y me dicen que hay parte de su vida en esa obra. Si puede, no deje de leerla. Aunque tal vez no pueda...

Mi último libro en España fue recogido por la censura luego de estar en los escaparates. Ahora han prohibido Celia en el colegio y para seguir publicando el resto ha sido preciso hacerles varios cortes.

Me parece muy bien que se vengan ustedes a América. Buenos Aires es una ciudad preciosa donde la vida es muy fácil. Con esa corresponsalía o sin ella, vivirían aquí magníficamente. Hace algo más de siete años que vivimos aquí nosotros. Vinimos sin un centavo y a lo que Dios quisiera..., y sin juventud, cosa que América tiene muy en cuenta. Hemos pasado algunas amarguras, pero al presente estamos trabajando los dos, vivimos bastante bien (siempre con más amplitud que se vive en Europa) y sin preocupaciones de ninguna clase. La «Libertad» que brinda América no es un mito.

Mi marido trabaja en una editorial. Como es viejo y está pesado trabaja en casa haciendo traducciones y dirigiendo publicaciones ilustradas. Tiene una mecanógrafa para que le ayude. Por mi parte aún nos va mejor. Soy bibliotecaria de la Municipalidad de Buenos Aires, trabajo seis horas al día en trabajo de ficheros y cuento cuentos a los niños en la biblioteca infantil.

Como sigo escribiendo libros para Aguilar no tengo tiempo de hacer artículos o cuentos para revistas de aquí, ni en realidad me interesa. Ahora estoy haciendo un librito, ‘El cuaderno que olvidó Celia’, que son treinta días en el convento, cuando tenía nueve años, para hacer la primera comunión. Parece que una de las cosas que indignan a las monjitas de España es la falta de religiosidad que parecen revelar mis libros. Bueno, ahora verán. Quiero hacer algo místico pero no ñoño, y hasta con un poquito de gracia conventual, sin asomo de burla. Necesitaré las licencias eclesiásticas. No sé si estos señores encontrarán algo que no esté completamente en el dogma. Es posible... A veces me pongo a escribir, a escribir, y se me va el pensamiento en un arrobo que tal vez está fuera de la Iglesia... ¡Qué difícil!

No se preocupe de contestarme. Escríbame siempre que necesite decirme algo sin averiguar si me debe carta o se la debo. Igual haré yo. Ya que me dice que siempre me ha tenido en su vida, no quiero salir de ella. Yo he vivido en Canarias. Justamente cuando usted nació yo debía de estar allí. Creo que es usted de Las Palmas. Yo estaba en Santa Cruz. Viví allí dos años porque mi marido es militar... Ya no es nada porque todo lo perdimos en la revolución.

Y antes de terminar quiero decirle algo de su letra. Usted es un genio. Su letra lo dice. Pero también dice que no hay nada más lejos que usted de una mujer de hogar, del ser central de un hogar. Dígale a su marido de mi parte que cuando se convive con un ser extraordinario no se le puede pedir nada, sino adorarle. Usted no puede vivir en la vida ruin de España (ruin materialmente), necesita amplitud para que lo material no aplaste lo espiritual. Aquí, por desdicha, hay poco espíritu, pero usted trae todo lo que necesita.

Vengan y será como si me encontrara con una de las niñas que fueron compañeras de Celia.

Un abrazo,
Elena Fortún

-----------------------------

Queridísima Elena:

¿Cómo estás?

Pienso en ti cada día. Y me parece que he hecho algo malo cuando me doy cuenta de que estoy acostada en mi cama, por la noche, y no te he escrito. Pienso que tienes dolor, y en lo que eso significa. Todas las mujeres que hemos tenido hijos sabemos lo que puede llegar a ser el dolor; y el dolor prolongado nos parece terrible... Si mejoras, a mí me gustaría saberlo. Pero solo si estás mejor; y no me escribas tú, sino que alguien me ponga dos líneas en una tarjeta diciéndomelo.

No sé si Carmen Conde está en Madrid. Le puse unas líneas dándole tu dirección y explicándole algo de ti. Pero ella, en verano, va y viene, y yo hace mucho que no la veo.

Dentro de unos días volveré a coger la novela, ya para darle los arreglos finales. ¿Por qué escribirá uno? Todas las disculpas que uno se inventa para escribir son falsas. Falta de dinero, afán de hacer algo que esté bien... Todo eso es falso, o por lo menos incompleto. Yo escribo artículos -que no me gusta hacer- para ganar dinero, esto es exacto. Escribo una novela procurando que dentro de su modesta categoría quede todo lo bien que yo pueda hacerla..., pero absolutamente convencida de que esta labor mía no da ni quita un ápice de espiritualidad al mundo, de que para nadie es importante; y yo me entrego a ella a sabiendas de sus muchos defectos, de sus enormes lagunas, de su mezquina talla, me meto en ella con cansancio, con rabia, con todo, y este trabajo, mientras lo hago, para mí es importante, porque me libera de otras muchas cosas. Me sirve de huida de mis malos fondos revueltos..., y ya está; por eso escribo, aunque me angustie escribir también.

¿Sabes que cuando yo iba a tener mi primera niña creía que ya no volvería a escribir? Creía que eso me serviría lo mismo. Luego resultó que no, que los hijos de carne y hueso son cosas aparte y que uno, por lo menos yo, no se puede entregar enteramente a ellos...

No te quiero marear con mis tonterías. Quiero que te pongas buena, que no sufras, quiero volver a estar una tarde contigo, muchas tardes y mucho más rato del que hemos estado nunca...

Te envío mi gran cariño. Tu Carmen

Imagen: El Mundo / Carmen Laforet con sus hijas Cristina y Silvia
-----------------------------

1 de noviembre

¿Nieva ya en tu bosque de pinos?

¡Cuánto me gustaría ver nevar junto a ti!

Queridísima Elena mía, ¡mi pobre Elena querida!

Me da mucha pena imaginarte en la cama y sufriendo tanto. Sí, ese dolor físico es terrible, y así como a veces uno tiene que tirarse de cabeza a una angustia espiritual para alcanzar algo mejor, yo creo que el dolor del cuerpo debe uno hacer todo lo que pueda por evitarlo. Te he dicho muchas veces, y es verdad, cuánto me gustaría estar a tu lado. Imagínate a veces que lo estoy. Pienso mucho en ti.

Dices que tengo mucha madurez espiritual... No sé. Cuando escribí ‘Nada’, aún no pensaba yo exactamente estas cosas que te digo. En la novela nueva tampoco las encontrarás del todo..., quizá en otro libro haya algo de esto.

En mi vida siempre encontré motivos para renunciar a algo. Aprendí poco a poco que cualquier cosa hay que pagarla, y nunca tomé nada sin saber de antemano que tenía un precio..., solo que alguna vez me sorprendió lo terrible que era el precio este que había que pagar. Una vez llegué hasta la anulación de lo mejor de mí... Me quedé como muerta espiritualmente. Traté de rehacerme, me rehíce, y luego vi un camino mejor...

Te voy a decir una teoría que no es mía, sino de otra persona, pero que me pareció justísima. Los seres, en algunos momentos de nuestra vida podemos encontrarnos copados, encerrados, angustiados..., entonces, si uno tiene vitalidad, necesita escapar. Solo hay dos escapes. Uno por abajo... y otro, por arriba... Es más fácil en apariencia el primero, pero lleva siempre, después del éxtasis, a la muerte del alma, poco a poco... El otro es tan difícil que uno a veces cree que no puede seguirlo, pero una vez que lo consigue, o al menos cuando lo intenta, siente por dentro lo que tú llamas la Gracia, la alegría de vivir..., no la alegría de un momento, sino la de siempre. Yo creo que el valor es quizá el intentar esta superación y luchar por ella..., ¿no te parece? Porque vale la pena. Eso intento yo hacer ahora. Pero en verdad tengo mucha suerte de encontrar quien me ayude.

Querida Elena, te quiero con toda el alma. Deseo con todas mis fuerzas que te pongas bien, que no sufras. Deseo mucho, mucho, poderte abrazar, decirte de palabra todas estas cosas mejor explicadas; estar junto a ti muchos ratos y que sepas hasta qué punto soy amiga tuya, hasta qué punto me has hecho bien, siempre.

Muchos, muchísimos besos de tu Carmen

¡Hasta muy pronto, queridísima!

-----------------------------

Sanatorio Puig de Olena, Centellas, Barcelona, 29 de diciembre de 1951

Queridísima Carmen:

Ayer llegó telegrama y carta. Gracias. El milagro es divino. Yo he pedido mucho su Gracia y te la ha dado. No te importe si alguna vez parece que te falta.

Cuando la ha dado una vez vuelve siempre. Lee si puedes a Santa Teresa. Primero su vida, luego las fundaciones al mismo tiempo que las cartas por orden cronológico. Y que Dios te bendiga, hija mía, y bendiga a tu marido y a tus hijitas.

No sé si esta será mi última carta. Estoy muy mala. Se me ha producido una dilatación de las venas desde la cintura hasta la cabeza. Estoy completamente deformada y parece que me van a estallar los músculos del cuello. No puedo casi tragar, pero me obligan a comer algo. Estoy sentada de día y de noche, y como tengo la tensión baja, todavía resistiré días y tal vez meses. Esto es lo que se venía preparando y los médicos no han visto. El corazón está completamente desplazado y la aorta ha perdido su forma.

Nada de esto tiene importancia. Hay que morir de lo que sea..., de la enfermedad de la muerte que decía Santa Teresa. Si tardas en saber de mí trata de ponerte en comunicación con Carolina Regidor de Durán, que vive en Ponzano 18 - 6°, pues a ella llamarán si me ocurre algo. Tu carta me ha conmovido por lo que en ella me dices y porque veo que Dios me escucha... En sus manos estoy.

Cuando me muera pídele a Carolina tus cartas, que guardo todas en un sobre, para que las rompas tú y nadie más las lea. Adiós, querida mía, no puedo escribir más. Que seas siempre feliz como lo eres ahora porque esa es la única felicidad, que quieras a tu marido con la ternura de ahora y a tus hijitas, y que Dios no consienta que estés sola el último día.

Te abrazo con todo mi cariño y te beso. Tu Elena

Si puedes comprar alguna vez un libro que se llama ‘Principio y fin del mundo’ de Whittaker, de la editorial Emecé de Buenos Aires, cómprale. Es un sabio inglés que se ha hecho católico. Es un matemático y un científico, pero creo que no he leído nada tan maravilloso.

Adiós.

-----------------------------

Y TAMBIÉN…
La correspondencia íntima entre la escritora Carmen Laforet y la tenista Lilí Álvarez desvela claves poco conocidas de su relación.
Flick | Dos Manzanas, 2010-11-18
http://www.dosmanzanas.com/2010/11/la-correspondencia-intima-entre-la-escritora-carmen-laforet-y-la-tenista-lili-alvarez-desvela-claves-poco-conocidas-de-su-relacion.html

viernes, 20 de enero de 2017

#libros #mujeres #literatura | De corazón y alma (1947-1952)

De corazón y alma (1947-1952) / Carmen Laforet Díaz, Elena Fortún ; prólogos de Cristina Cerezales, Silvia Cerezales y Nuria Capdevilla-Argüelles.
Madrid : Fundación Banco Santander, 2017 [02-20].
144 p.
Colección: Cuadernos de Obra Fundamental.
ISBN 9788416950447 / 10 €

/ ES / Correspondencia
/ Carmen Laforet / Elena Fortún / Mujeres / Mujeres en el franquismo / Mujeres en la literatura / Relaciones humanas / Testimonios

En este libro nos damos de bruces con dos escritoras de excepción, dos mujeres que entregan hasta el tuétano del espíritu en sus palabras, dos pioneras cada una en su generación, defensoras de la libertad del individuo para ser y sentir; la una, Elena, a las puertas de la muerte, batiéndose con el sufrimiento, y la otra, Carmen, en el fulgor de su carrera literaria, apremiada por el éxito y la necesidad de recogimiento interior. Estamos ante un libro revelador como pocos, trenzado de cartas que rebosan hondura y verdad por sus cuatro costados y que nos llevan, como el viento a las hojas, de la vida a la muerte, de la duda a la certeza, e la alegría a la tristeza y de la literatura a la vida.

En ‘De corazón y alma (1947-1952)’ hallamos un testimonio único e inédito hasta la fecha: la correspondencia de dos escritoras de excepción, dos mujeres entregándose hasta el fondo de su alma; dos pioneras, cada una en su generación, defensoras de la libertad de la mujer para ser y sentir con cada una de sus palabras. Estamos ante un libro revelador como pocos, trenzado de cartas que rebosan hondura y verdad por sus cuatro costados, y que nos llevan de la duda a la certeza, de la alegría a la tristeza y de la literatura a la vida.

Cristina Cerezales y Silvia Cerezales, hijas de Carmen Laforet y escritoras, narran en sendos prólogos el valor extraordinario que para su madre, lectora admirada de Celia, tuvieron estas cartas que cruzó con la periodista y escritora Encarnación Aragoneses desde 1947, año de ‘Nada’ y el Nadal, hasta la muerte de Elena Fortún en 1952.

Prologa también el volumen Nuria Capdevila-Argüelles, catedrática de Estudios Hispánicos y de Género en la Universidad de Exeter (Gran Bretaña), que junto a María Jesús Fraga se encargó de la selección de obra de Elena Fortún y Matilde Ras para la antología ‘El camino es nuestro’ (Colección Obra Fundamental, 2014).

domingo, 6 de marzo de 2016

#hemeroteca #libros #vicentealeixandre | Las cartas de amor de Vicente Aleixandre a Carlos Bousoño

Imagen: Google Imágenes / Aleixandre (4) y Bousoño (7) en el Congreso de Poesía, Segovia, 1952
Las cartas de amor de Vicente Aleixandre a Carlos Bousoño.
El escritor Emilio Calderón ha logrado reconstruir la relación que mantuvo Vicente Aleixandre con Carlos Bousoño, una de las principales revelaciones de la biografía, la más completa sobre el Nobel, que se publica en la próxima semana.
Víctor Fernández | La Razón, 2016-03-06
http://www.larazon.es/cultura/musica/las-cartas-de-amor-de-vicente-aleixandre-a-carlos-bousono-DA12125798#.Ttt1uI2PcG6jxRs

Vicente Aleixandre necesitaba amar y ser amado. Por eso decía que «amo con frenesí, con inmenso deseo de sacrificio, de dedicación, de dar mi sangre y mi vida». El contenido de su corazón incluso se filtró en buena parte de su producción literaria, hasta el punto de que su yo poético se fundía con su propio yo.

Todo eso queda patente en la biografía que Emilio Calderón ha escrito sobre el Premio Nobel de Literatura y que obtuvo el II Premio Stella Maris de Biografías y Memorias. «Vicente Aleixandre. La memoria de un hombre está en sus besos», que llega la próxima semana a las librerías, documenta la vida y la obra del autor de «Espadas como labios», siendo especialmente significativos los nuevos datos sobre sus relaciones sentimentales, algunas de ellas fundamentales para entender su producción literaria. Calderón, en una laboriosa investigación, acaba con varios tabúes sobre el escritor, entre ellos, su relación con Carlos Bousoño.

El biógrafo ha podido acceder a la correspondencia hasta ahora inédita que Aleixandre mantuvo con Carlos Bousoño. En ella para nada oculta el tono de lo que evidentemente era algo más que una amistad. Bousoño, quien falleció el pasado 24 de octubre a los 92 años, fue una de las principales relaciones sentimentales de Aleixandre, que debió iniciarse probablemente a principios de 1948, aunque ambos se conocían de años atrás.

La vecina de velintonia
La relación siempre fue conocida por aquellos que formaban parte del círculo más íntimo, del poeta, como Carmen Conde, que vivía en el piso de arriba de la mítica residencia de la calle Velintonia, la hoy abandonada casa de Aleixandre. Ella misma anotó este hecho en sus diarios personales el 16 de marzo de 1949. En estas agendas tampoco faltan los reproches hacia Aleixandre o la desconfianza hacia Bousoño, Carlitos para la escritora. Véase, por ejemplo, lo que escribió la académica el 8 de julio de 1950: «Cena en Mariano, con Vicente y Conchita. La comida de fin de curso que todos los años da Amanda [Junquera]. El padre de Carlitos viene y quiere que su hijo vaya con él a Europa, en coche..., y Vicente se prepara a que le lleven a él, o a ellos dos hermanos, también. –Lo de siempre: habilidad, economía, ¡y el chico en la mano!». Conde llegó incluso a sopesar la idea de dedicarle un libro a Aleixandre, proyecto del que solamente parece ser que escribió un índice. El capítulo número 10 debía titularse «Se define un muchacho: Carlos Bousoño».

Gil de Biedma, testigo
Carmen Conde no fue la única testigo de aquella relación. Uno de los grandes admiradores literarios de Aleixandre, Jaime Gil de Biedma, adelantó un día su visita al domicilio de Velintonia. Para su sorpresa, fue el mismísimo Bousoño quien abrió en albornoz la puerta.

Las cartas recogidas por Calderón nos ilustran que Bousoño, además de amante, fue el receptor de las confidencias de Aleixandre. En este sentido, se sabe que existen misivas en las que el autor de «La destrucción o el amor» le hace partícipe de otras relaciones. Es el caso, por ejemplo, de la que redacta el 7 de julio de 1945, desde Vistalegre, donde le habla de Clara, la «niña rubia» que inspiró «Historia del corazón»: «Porque a ti puedo hablarte de Clara. He sufrido un engaño, y es que creí que aquí sufriría menos del mal de ausencia [...]. Sufro tanto que resulta que estoy un poco enfermo». Ese tono contrasta con el del epistolario que mantiene en la misma época con su buen amigo José Luis Cano, a quien le afirma, en referencia a Clara, que «pienso cómo amé a la rubia, preciosa, bellísima niña cuyo nombre no he puesto aquí. Y tengo sin embargo conciencia de que amo más a mi tremendo amor de hoy. Amo como no amé nunca».

Porque Aleixandre se volcaba cuando amaba. Eso es algo que no puede evitar reprimir cuando se pone en contacto con Bousoño. Así lo demuestra el 24 de marzo de 1948 cuando le dice «Carlitines: qué gusto, voy a escribirte como me de la gana. Libertad: diosa mía. Acabo de recibir tu carta hermosa: dulce, alegre, fresca. Una pura delicia. Ah malísimo: lo que me has dicho [y cantado con tus versos]. Qué chispeante eres, chiquillo. [Borro eso, que era un piropo]. Da gusto decir eso: “piropo”. Me da la gana de decirlo. A Carlitos le digo eso, y mucho más. Porque es guapísimo [¡mentira!] y porque le adoro, y porque es mío y me lo como a amor. A AMOR, qué gusto escribirlo con todas sus letras, y no llamarlo filosofía ni eufemístico circunloquio que le estrujan a uno el alma y le hacen a uno polvo. Pues sí: Te Amo ¿Ves? Lo he dicho y no se ha hundido el firmamento. Soy feliz. Estoy como el nadador por el agua, por el cielo. Carlitos: vente conmigo y vámonos... “a Sevilla por amor”. A donde sea». En la misma carta, el poeta apunta «ay, cómo me desencadeno cuando te amo [que quiere decir a toda hora]».

Volviendo a Bousoño, de la correspondencia, como apunta Calderón en su ensayo, se sabe que le comentó a su amigo Francisco Brines que estaba formada por unas sesenta cartas de amor, pero nunca habían visto la luz hasta ahora. El biógrafo ha tenido acceso a algunos de estos documentos, hoy guardados entre los numerosísimos papeles que Bousoño atesoraba relacionados con el Premio Nobel, entre ellos, su archivo personal, el mismo que trató de vender en octubre de 2007 junto con su esposa Ruth Crespo por unos cinco millones de euros a la Junta de Andalucía y la Diputación de Málaga. Sin embargo, la sobrina y heredera del poeta, Amaya Aleixandre, reclamó el legado de su tío, llevando a los Bousoño a los tribunales. Finalmente, el Supremo sentenció en enero de 2014 que los papeles eran propiedad de quien los había tenido siempre. No se conoce cuál será el destino definitivo de todo este fondo, probablemente uno de los más importantes de la literatura española en manos privadas.

Algunas de las cartas
7 de julio de 1945. «Querido Carlitos, sólo recibir tus cartas y escribirte es mi alegría. Porque a ti puedo hablarte de Clara. He sufrido un engaño, y es que creí que aquí sufriría menos del mal de ausencia [...]. Sufro tanto que resulta que estoy un poco enfermo. No digiero, duermo mal y me he desmejorado. En Madrid tenía a José Luis, al menos, con quien me desahogaba; aquí estoy absolutamente solo y no puedo sacar mi alma un poco a [la luz]. Como consecuencia no duermo, y al mismo tiempo no tengo ganas de comer, y tampoco digiero. Mi hermana está preocupada conmigo. Pero tú no te preocupes conmigo, porque creo que lo físico pasará, aunque lo moral no pueda pasar hasta octubre».

«Te haré la cuartilla de biografía, y esa otra que quieres sobre Pasión de la tierra; de la biografía ya he empezado esta tarde y te la mandaré en mi próxima carta, que será enseguida. ¡Qué lástima no poder decir algunas cosas! En broma, se me ocurriría escribir: “de otros datos de mi vida íntima no existe, por el momento, documentación accesible. Hemos pretendido alguna declaración directa del poeta; pero éste nos ha remitido a las memorias que está escribiendo y que anuncia para después de su muerte. Cuando hemos insistido en solicitar algún adelanto sobre su contenido, se ha sonreído ofreciéndonos mostrarnos depositarios o testamentarios de sus papeles”. ¿Qué dirá la gente?».

Marzo 1948
«Otro día. Otro día hacia ti. Qué impaciente estoy. Esperándote te escribo. Qué bonito estás Carlitines. Qué guapo y dulce para mi amor. Has entrado en mi cuarto; es de noche, como cuando cenaste aquí y nos vinimos a esta habitación, y yo me acosté y tú sentado en el borde de la cama reclinaste tu cabeza de niño sobre mi pecho. ¿Te acuerdas? ¡Cómo nos mirábamos! Yo creo que fue el día más feliz de mi vida, aunque el día de nuestro desposorio fue aún más por ser el más sagrado. ¡Qué verdadera mística es el amor! ¿Te acuerdas de aquellas horas, en el cuarto, mirándonos, besándote, sonriéndonos, fundiéndonos?

«El amante, el amado [qué graciosa palabra] es entonces eso: pedazo de cielo arrojado a los brazos de su amor para su con-fusión y su gloria. [¿Quién sabe lo que es gloria, divinidad [sí, divinidad], si no sabe lo que es estar enamorado y tener para él al ser entero que nos enloquece? Yo sé que mi capacidad de amor es inmensa y toda se desencadena para mi Carlitos. Para mi chiquillo. Chiquillo mío, te amo. Te amo: qué hermoso decirlo así, libre, feraz, reidor, latidor. Agresor también [...]».

«Oye, Carlitines [qué precioso nombre, Carlitos, niño mío, mi amor, mi dicha, mi locura, mi único destino]. Te querré hasta la muerte. Tú, español mío, chiquillo mío, no te irás nunca. ¿Verdad que nunca? ¿Verdad que no nos separaremos jamás?»

«El otro día estaba yo arriba con [nombre ilegible] y Carmen y Amanda. Aquél me preguntó “¿Tienes algo en preparación?”. Y yo contesté “Un libro de poemas amorosos”. Amanda y Carmen supieron. Tienen gran curiosidad... pero ni me piden que les lea nada. Cuando lean el poema con pausa, dirán: “Malísimo Carlitos” que “no le ama”. Pero yo las tranquilizaría diciéndoles: “Me ama... y le amo. Nos amamos. Nos amaremos [...]”.»

Poema inédito sin fecha dirigido a Bousoño


Bésame en la boca, me dijo el faraón
y yo le di mi cuerpo de varón
Ah, malo,
es un palo,
me dije después.
Qué talle más duro:
es un puro
ciprés.
Un detalle: el beso
era tan mojado
que había que pedir un paraguas.
“¿Me quieres?”, me dijo.
“Hombre, como a un hijo
no hay inconveniente”.
“Pero entonces, fijo,
quiéreme Vicente.
Pero no le quise. Sólo le di por...
fin amablemente
gracias por su amor.

martes, 26 de enero de 2016

#hemeroteca #libros #erotismo | La pluma ardiente de mademoiselle S.

Imagen: Público
La pluma ardiente de mademoiselle S.
Un libro reúne una selección de las cartas eróticas que encontró en un desván el diplomático Jean-Yves Berthault, una lasciva y sugerente relación epistolar.
Juan Losa | Público, 2016-01-26
http://www.publico.es/culturas/pluma-ardiente-mademoiselle-s.html

Difícil discernir si estamos ante un cuadro clínico de neurosis obsesiva o si se trata de una magnífica y trágica historia de amor en el París de los veinte. La pasión de Mademoiselle S. (Seix Barral), que edita y comenta el diplomático francés Jean-Yves Berthault, deja por momentos espacio a la duda. Por un lado tenemos un excepcional relato de una lujuria desenfrenada contada a través de unas doscientas cartas que el mismo Berthault encontró en un altillo parisino mientras ayudaba a una amiga en una mudanza. Por otro, la paranoia obsesiva de esa misma mujer plasmada en una lasciva relación epistolar con su amante, Charles, del que apenas sabemos que es más joven y está casado.

Grosso modo, lo que ocurre es que la señora Simone, parisina de clase alta para más señas, está caliente. Pero no caliente en plan esta noche no me importaría tener un affaire, no, caliente nivel en celo. Para muestra un botón:

“Habré sentido tu cálido aliento en mi botoncito en celo, y en tu boca habrás recogido el torrente de jugo que habrá brotado con tu beso”

Y por si hubiera alguna duda de lo que la señora Simone se trae entre manos:

“Quiero besar apasionadamente toda tu carne turbadora, tomar entre mis labios tu polla trémula y hacer brotar con mis caricias lo mejor de ti”

No todo es lujuria en estas misivas, mejor dicho, no todo está expresado en clave lujuriosa. También hay fragmentos —pocos, no se engañen— algo más implícitos, incluso líricos según se mire.

“Tu cuerpo pesa sobre mi cuerpo, sólo somos uno, nos abrazamos. Y, durante largos minutos, lamemos mutuamente nuestras carnes hasta el delirio, y el goce ardiente y doloroso nos mantiene jadeantes”

Pero es la excepción, la torridez con que miss Simone empalabra no tiene límites, y si me apuran tampoco parangón en aquella época, autores franceses que abordaron lo erótico-festivo de una forma más o menos desinhibida como Genet o Gide, daban por aquel entonces sus primeros pasos. Ajena a los tabúes y corsés de la época, con quizá los escritos del Marqués de Sade y Apollinaire en la retina, Simone escribe arrebatada por una suerte de libidinoso ímpetu literario que llega, sin rubor que valga, a la pornografía.

Un hallazgo único
“Tuve la extraña sensación de que ahí, al alcance de la mano, tenía una aventura extraordinaria, de que estaba ocurriendo algo importante”, explica el diplomático. “Leí primero una, y luego otra y otra, hasta descubrir por fin toda una correspondencia, de amor aparentemente, con un lenguaje más que atrevido, un lenguaje de una increíble audacia erótica”.

Sin dudarlo, Berthault compró a su amiga la colección de misivas y se puso manos a la obra para darle un sentido cronológico. “Aunque eran muy numerosas, me he limitado a escoger una parte para ofrecérsela a los lectores (algo más de un tercio), y por discreción he cambiado los nombres de los protagonistas y de los lugares mencionados”.

El resultado, más allá de la voluptuosidad del relato, es también un testimonio de época, húmedo y jadeante, pero testimonio a fin de cuentas. Los felices años veinte, su audacia y arrojo, la bisoñez libertina de aquellos años, se confabulan en esta historia. Simone y Charles, Charles y Simone. Como la década que acunó su pasión, aquello no podía durar y así fue. Tras dos años retozando junto a Simone, Charles tuvo a bien poner punto y final a la relación. El deseo de Simone se tornó dolorosa afectación y, como si de un mal augurio se tratara, el sueño sucumbió a la herida.

martes, 25 de agosto de 2015

#hemeroteca #homofobia | Nuevas cartas revelan la lucha de Alan Turing con su sexualidad

Nuevas cartas revelan la lucha de Alan Turing con su sexualidad.
Una correspondencia inédita desvela las consecuencias del tratamiento químico al que fue sometido el descifrador de códigos.
The Guardian · Traducción de News Clips | El País, 2015-08-25
http://elpais.com/elpais/2015/08/25/ciencia/1440514825_762019.html

Más de 60 años después de la muerte de Alan Turing, aparentemente por suicidio, su lucha con su sexualidad y su anhelo de una relación permanente han trascendido en tres cartas inéditas.

La correspondencia data de la década de 1950 cuando, después de haber sido declarado culpable de conducta obscena con un joven de 19 años, el mítico descifrador de códigos, cuyo trabajo fue esencial para que los aliados ganaran la II Guerra Mundial, fue condenado a sufrir una castración química.

La finalidad del tratamiento era eliminar sus deseos homosexuales, pero Turing le confió a un amigo: “He tenido un sueño que me ha revelado de forma bastante clara que me estoy convirtiendo en heterosexual, aunque no lo acepto con mucho entusiasmo, ni despierto ni en sueños”.

Y escribe: “Madre se ha quedado aquí, y parece que nos estamos llevando mucho mejor. Le he hablado mucho sobre el progresismo sexual y parece que lo ha soportado muy bien. Tuve un sueño bastante absurdo la otra noche en el que le preguntaba a mi madre qué opinaba de que me fuese a la cama con algunos hombres, y ella me decía: ‘Ah, muy bien, pero no te pasees desnudo de un lado a otro como hiciste antes’”.

También escribió sobre unas vacaciones que tenía previstas en un campamento dirigido por franceses en Corfú. “Espero tumbarme al sol, hablar francés y griego moderno, y hacer el amor, aunque el sexo y la nacionalidad... todavía están por decidir: de hecho, es bastante posible que se omita por completo este asunto. Quiero una relación permanente y podría verme inclinado a rechazar cualquier cosa que, por su naturaleza, no pueda ser permanente”.

Las cartas se enviaron a Nick Furbank, un experto en literatura que falleció el pasado año. Furbank fue el albacea de la herencia de Turing. El sobrino de Turing, sir Dermot Turing, que es abogado, ha incluido pasajes de ellas en su próximo libro, "Prof: Alan Turing Decoded" ["Profe: Alan Turing descifrado"].

Califica las cartas de su tío de “muy interesantes” ya que ofrecen la oportunidad de entender mejor a un hombre cuya muerte prematura hizo que fuese aún más difícil de descifrar: “Al mismo tiempo que recibía su tratamiento de psicoterapia, y... que le eliminaban las hormonas... [la correspondencia] indica que era presa de una gran confusión, que históricamente ha sido lo que todo el mundo suponía, pero que ahora se confirma”.

Añade que las cartas también arrojan luz sobre la relación de Turing con su madre: “Ha existido una tendencia a considerar sentimentaloide la relación, dando por sentado que todo era tierno y encantador, mientras que yo estoy totalmente seguro de que era más compleja y con algunas sombras oscuras. Esta correspondencia lo confirma”.

Turing y sus compañeros que también descifraban códigos en Bletchley Park aparecían retratados en la reciente película "Descifrando Enigma", protagonizada por Benedict Cumberbatch. Turing fue un matemático visionario y un científico informático cuyo trabajo durante la guerra descifrando códigos salvó miles de vidas. Hoy en día también se le considera el padre de la informática moderna. Aunque sus últimos años de vida se vieron ensombrecidos por su condena y su muerte causada por un envenenamiento con cianuro en 1954, a los 41 años, la Reina le concedió el perdón póstumo en 2013.