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jueves, 25 de abril de 2024

#hemeroteca #feminismo #memoria | La antifémina de Colita y Capmany

'Colita. Antifémina', exposición en el CBA //

La antifémina de Colita y Capmany
Hoyesarte, 2024-04-25

https://www.hoyesarte.com/evento/la-antifemina-de-colita-y-capmany/

Hace 46 años, Colita (Isabel Steva Hernández) y Maria Aurèlia Capmany se unieron para reivindicar el papel de la mujer en una sociedad machista. Cada una desde sus profesiones, una, fotógrafa, y la otra, escritora, publicaron el que puede considerarse el primer libro gráfico abiertamente feminista de la Transición, ‘Antifémina’. Publicado en 1977, fue rápidamente retirado del mercado por la propia editorial (la estatal Editora Nacional), pero se convirtió en una obra de culto.

Años más tarde, Colita y Francesc Polop, director de su Archivo, recuperaron el proyecto localizando y restaurando los negativos originales. El libro fue finalmente reeditado y publicado en 2021 por la editorial Terranova y el Ayuntamiento de Barcelona. Ahora, y hasta el 5 de mayo, el Círculo de Bellas Artes (CBA) reivindica con una exposición el valor de esta obra clave y la figura de estas dos intelectuales valientes que lucharon en una época convulsa para dignificar el hecho de ser mujer y hablar de feminismo de manera clara y directa.

‘Antifémina’ ['Colita. Antifémina'] reúne, además de diverso material documental y audiovisual, 94 de las 176 fotografías del libro, y su estructura obedece a los 10 capítulos en los que está estructurado y en los que se abordan, en tono crítico y didáctico, la vejez, el matrimonio, el trabajo, la religión, la prostitución, la cosificación, la marginación, las modelos, el disfraz y el piropo. Los textos de Maria Aurèlia Capmany (1918-1991) se disponen a lo largo de las paredes de la muestra para rendir también homenaje a su memoria y demostrar, lamentablemente, la validez de muchas de sus reflexiones.

Organizada por La Fábrica y el CBA, esta es la primera muestra celebrada tras el fallecimiento de Colita en diciembre de 2023. Es también su último proyecto, ya que fue trabajado e imaginado con ella hasta el último detalle, lo que la convierte en un homenaje a su trayectoria.

jueves, 20 de abril de 2023

#hemeroteca #memoria | Una luz en la grisura

Hoyesarte / José Luis Cano y Vicente Aleixandre //

Una luz en la grisura
Luis Pardo | Hoyesarte, 2023-04-20

https://www.hoyesarte.com/literatura/poesia/vicente-aleixandre-una-luz-en-la-grisura-del-franquismo_253873/

Velintonia fue una calle de Madrid que hoy lleva el nombre de su vecino más célebre. Fue además el nombre del chalecito que habitó hasta su muerte Vicente Aleixandre (Sevilla, 26 de abril de 1898 - Madrid, 13 de diciembre de 1984), de cuyo nacimiento se cumplirán 125 años en unos días. Y fue también un símbolo de libertad en una época sin libertad, lugar obligado de peregrinación para un millón de jóvenes poetas que querían conocer al maestro, Premio Nobel de Literatura 1977.

En su ‘Examen de ingenios’, José Manuel Caballero Bonald evoca –de forma poco poética, todo hay que decirlo– su propia excursión a la legendaria vivienda del autor de la Generación del 27 “como estaba mandado, a poco de llegar a Madrid”. “Cumplí entonces –continúa– los trámites y emociones reglamentarios: llamada telefónica para concertar la cita, indicación de si iría solo o acompañado, promesa de puntualidad y discreta duración del encuentro. Custodiaba el jardincillo un perro silente y una mujer me pasó a la sala donde reposaba el poeta. Había allí como un vaho de enseres domésticos en desuso, un cerco venerable alrededor de la figura recostada del poeta. Daba la impresión de que permanecía así no por motivos de salud sino de cansancio, mientras aguardaba metódicamente la consecutiva llegada de jóvenes visitantes. La operación tenía un cierto aire de besamanos, solo que en versión de camarilla poética”.

Leyendo en cambio ‘Mirador de Velintonia’, la memoria personal que ha escrito Fernando Delgado (Santa Cruz de Tenerife, 1947) con sus recuerdos de cuanto vio y vivió en aquella residencia, la impresión resulta muy distinta de lo que pudieron ser esos paseos en romería al santuario que presidía el escritor de ‘La destrucción o el amor’ desde su ‘chaise longue’. La obra de Delgado se centra en los años setenta, cuando el autor tinerfeño era “un recatado y tímido que temía el salto de cualquier liebre de la vida y aspiraba al tiempo a que las liebres me saltaran a la chistera”, deseoso de comerse el mundo y temeroso de ser engullido. Todo a la vez. Aparte de algunas noches de farra madrileña, el libro retrata especialmente todas las sensaciones del exilio, el interior y el exterior, gracias a su contacto directo con muchas figuras señeras de entonces, todos con más o menos relación con Aleixandre, “gran exiliado del interior” y “embajador del exilio”. Una galería de figuras, mayormente poetas pero no solo, cuyas vidas y obras quedaron marcadas por su salida del país o su permanencia en él. Delgado, que aparte de novelista y poeta es periodista, recogió y ahora comparte multitud de testimonios de muchos de ellos. Por eso es inevitable que haya tristeza y dolor en muchas páginas como en otras hay madrugadas de diversión bañadas en alcohol y paradas en el Café Gijón, Oliver o Bocaccio.

Por el libro desfilan casi todos los temperamentos que pueden adornar a un poeta: conocemos con nombres propios al poeta irascible, al generoso, al comprometido, al soberbio, al ingenioso, al borracho, al tímido, incluso al violento capaz de abofetear a un crítico; muchos de ellos –a los que Jaime Gil de Biedma en sus diarios denominó “la tribu de Vicente”– orbitando alrededor de la figura del Nobel; en unos casos de forma presencial, en otros a través de las confidencias que tantos le hacían, entre ellos los “mundanos y picarones Luis Antonio de Villena y Vicente Molina Foix”, y que él tanto disfrutaba sin salir de casa por sus endémicos problemas de salud (“estaba al tanto de nuestras juveniles correrías nocturnas antes de que nosotros mismos se las contáramos”). “Hubiera podido ser un consejero de almas y de hecho lo fue para algunos de nosotros”, dijo de él Luis Cernuda.

Se las apaña Delgado para –en un alarde de concisión– reflexionar con tino sobre la poesía de la segunda mitad del siglo XX, la literatura del exilio, el teatro o la crítica literaria. Habrá en el futuro muchos manuales de literatura que sigan ponderando la obra de Max Aub, Francisco Ayala, Rosa Chacel, José Hierro, Ángel González, Rafael Alberti o Aleixandre pero no tantos como este libro que nos permitan escuchar a sus protagonistas de viva voz comentar su obra y oírles hablar en el caso de los dos últimos –con mucho más que conocimiento de causa– de Federico García Lorca, Miguel Hernández, Gerardo Diego o Cernuda. Velintonia fue para Delgado y para muchos como él en aquellos años previos a la muerte del Generalísimo “un abrigo en la intemperie”. Francisco Umbral, por su parte, dejó escrito en El País que “contra toda la aventura en lo gris que fue el franquismo había una luz, un poeta”. Ese poeta fue, en palabras de Delgado, un “español excepcional llamado Vicente Aleixandre”.

miércoles, 7 de diciembre de 2022

#hemeroteca #inmemoriam | Raúl Guerra Garrido: un rebelde con causa

Hoyesarte / Raúl Guerra Garrido //

Raúl Guerra Garrido: un rebelde con causa.
José González Núñez | Hoyesarte, 2022-12-07

https://www.hoyesarte.com/literatura/raul-guerra-garrido-un-rebelde-con-causa_310111/

El pasado viernes, 2 de diciembre, nos dejó en San Sebastián Raúl Guerra Garrido, el buen farmacéutico y mejor novelista, el humanista que transmitió impagables valores morales a través de su vida y de su obra.

Una mala caída ocurrida semanas atrás ha sido el desencadenante de la situación clínica que el pasado viernes se llevó por delante la vida del escritor a los 87 años de edad. Quien de niño quiso “ser piedra para no morir”, tropezó con la piedra de la mala suerte, que los demonios alquímicos convirtieron con el paso de los días en losa fría.

Madrileño de nacimiento y de corazón, berciano por familia y por infancia (los días azules de su niñez los vivió en Cacabelos, pueblo en el que tuvo botica su abuelo materno, José Garrido) y donostiarra, por amor (de allí es su mujer, Maite Espinosa, y allí nacieron sus hijos) y por toda una vida de convivencia en la ciudad. Estos tres lugares han marcado la obra literaria y la vida de quien ha ejercido la literatura desde el valor de quien considera que “la dignidad es seguir siendo uno mismo cuando ser uno mismo es lo que más puede perjudicarte” (‘La estrategia del outsider’, 2012).

Se hizo farmacéutico por la Universidad Complutense de Madrid, pero, según confesión propia, su ciencia galénica se estimuló más en los anaqueles de la botica del abuelo, durante sus vacaciones de verano en Cacabelos, que en las invernales explicaciones científicas de la Facultad de Farmacia. Allí, entre la piedra benzoar, el polvo del alicor, el bálsamo de Fierabrás, el rocío de la otra cara de la luna, algunas yerbas provenientes de ‘La Celestina’ y unos pocos elixires cordiales para pobres y ricos, adquirió una sólida formación científica y humanística, al tiempo que disfrutaba de unos buenos capuzones en el río Cúa («un río al que según avanza le llaman Cúa, Sil, Miño y Atlántico...»).

Después, se dedicó durante un tiempo a la investigación científica y a la actividad industrial, y no le faltaron ofertas para haber desarrollado una interesante carrera científica en el extranjero y tener la oportunidad de realizar otros sueños. Sin embargo, prefirió quedarse en San Sebastián, donde una tarde consiguió ver la deflagración del rayo verde desde la playa de Zurriola y pedir un deseo: dedicarse a la escritura y poder viajar a los mundos que lleva la literatura, a esos mundos a los que deseaba “volar con mis propias alas”.

En la etapa final del franquismo y durante la Transición, Guerra Garrido tuvo una actitud comprometida y participó activamente en la lucha por la democracia, defendiendo la libertad de expresión y, por encima de ella, la libertad de pensamiento; en las décadas siguientes fue un infatigable activista, que utilizó la palabra, el arma que mejor conocía, en su afán por debelar la barbarie terrorista y alcanzar una convivencia pacífica y culturalmente enriquecedora, sin la cicuta de los nacionalismos excluyentes. Aparte de ello, se implicó en la defensa de los derechos de los escritores y de la propiedad intelectual, participando en la creación de la Asociación Colegial de Escritores (ACE), de la que fue presidente entre 1984 y 1990; asimismo, fue uno de los socios fundadores de la Asociación Española de Farmacéuticos de Letras y Artes (AEFLA), de la que ha sido su presidente en los últimos años (2015-2022).

Miembro activo del Foro de Ermua, durante años sufrió ataques de los ‘cerebrorrapados’ de la ‘kale borroka’ y amenazas de muerte de los ‘almasecas’ de ETA. La farmacia que compartía con su mujer en el barrio de Alza de San Sebastián sufrió tres atentados por parte de los ‘parabellinos’, el último de los cuales, en julio del año 2000, la dejó completamente calcinada. Sin embargo, incluso en las situaciones más dramáticas, nunca le faltó la sutil estratagema del humor: “Jamás imaginé tener una jubilación tan llamativa”, dijo al ver la farmacia en llamas y quedar reducido a cenizas el lugar desde el que había tratado de “oponerse a la tortura abyecta del dolor”, mejorar la atención farmacéutica de los donostiarras y aquel en el que, en las largas horas de guardia nocturna, pudo escribir muchas páginas de buena literatura. Cuando supo que el incendio también había reducido a cenizas el diario heredado de su abuelo, intitulado ‘Personalia’, tomó la firme decisión de resucitarlo para afrenta de los incendiarios: ‘Cuaderno secreto’ (2003).

Raúl Guerra Garrido ha sido un ejemplo de resistencia y dignidad, cuyo precio consideraba haberlo pagado con la libertad impagable de poderse mirar al espejo sin ver el rostro canallesco de quien ha caído en la indignidad de la cómplice neutralidad, de mirar únicamente para otro lado cuando se quiere contemplar la belleza de un paisaje, nunca por la descripción de un relato impuesto. Ni siquiera en los tiempos más difíciles para la convivencia en Euskadi quiso renunciar a nada y mucho menos a la memoria:

“Quien teme padece ya lo que teme: tener miedo no es cobardía, solo es cobarde quien se doblega. Abomino a los sicarios y a sus cómplices instalados en las poltronas parlamentarias que cual Groucho Marx en las carreras, suelen dirigirse al pueblo preguntándole, ‘a quién vas a creer, a mí o a tus propios ojos’. Pero más me repugnan los ciudadanos de la mayoría silenciosa que no creen en sus ojos y simulan no enterarse de lo que a su alrededor sucede; en una situación límite e injusta, el neutral es el más canalla de los cómplices. En un tiempo así, ¿quién habla de victorias?, lo importante es sobrevivir. Pero no en silencio, ‘nos queda la palabra’” (‘Cuaderno secreto’, 2003).

Muy crítico con el nacionalismo, tanto con el de “toreo de salón” en la suerte de muleta como con el del sufriente “tercio de varas”, ha escrito artículos alertando sobre la fractura social en las provincias vascongadas y acerca del derrumbe moral que supone “la sociedad del miedo” y “transigir con la componenda”. A ello ha dedicado varias de sus obras más importantes. ‘Cacereño’ (1970, 1994) es acaso la última gran novela del realismo social; a lo largo de sus páginas el autor muestra una narrativa intimista para dar voz a ‘los otros vascos’, a los emigrantes que habían llegado desde otros lugares de la Península y sentían cómo el desarraigo iba secando los humores vitales, los afanes, los sueños…, y derramando el “vaso de la pasión” (el autor confiesa así la experiencia de ver el libro publicado tras algunos avatares editoriales: “era mi primer libro y, al contemplarlo me produjo el mismo éxtasis que a sir Edmund Hillary verse fotografiado en la cumbre del Everest”); ‘Lectura insólita del capital’ (Premio Nadal en 1976), la primera novela en la que se habla de ETA, aunque sin citarla (narra la historia de un industrial vasco, el señor Lizárraga, que es secuestrado por un grupo abertzale de ultraizquierda y para soportar su encierro dispone tan solo de un único libro: una versión resumida de ‘El capital’ de Karl Marx), y ‘La carta’ (1990), una magnífica novela corta que aborda con un coraje democrático insólito el asunto del llamado impuesto revolucionario en los largos años de plomo y desteje la compleja tela de araña de las complicidades silenciosas.

Pero hay más novelas en las que Raúl Guerra nos muestra un espejo de la sociedad vasca desde una doble perspectiva: la fractura provocada por ETA y la búsqueda de nuevos horizontes. Por ejemplo: ‘La costumbre de morir’ (1981), ‘Tantos inocentes’ (1996), galardonada con el Premio de Novela Negra Ciudad de Gijón, y ‘La soledad del ángel de la guarda’ (2007), que tienen como trasfondo la vida durante los “días de humo e incuria”.

En algunas de ellas, Guerra Garrido mezcla la novela de intriga con el testimonio histórico y el texto filosófico. No obstante, tal y como señala Fernando Aramburu, “una parte notable de su inspiración procede de la voluntad de dar forma narrativa a la denuncia social”. El autor de ‘Patria’ se declara seguidor del escritor-farmacéutico y afirma que ya en los años setenta “... transitaba por un camino literario y moral por el que yo habría de adentrarme al cabo de dos décadas. Nos precedió en la ruta, a mí y a otros, y de él aprendimos”.

En ‘La mar es mala mujer’ (1987), Guerra Garrido muestra las esencias duales del País Vasco: “machismo y matriarcado, fábrica y caserío, monte y mar”; es la historia de un maduro y experto capitán de pesca, con profundas raíces vascas y errante al mismo tiempo, que, tras el viaje de prueba de una nueva embarcación, regresa al puerto de Pasajes y se enfrenta a un doble conflicto que resume la crisis de su madurez, expresado al inicio de la novela, uno de los comienzos más contundentes de la narrativa española contemporánea: “Tengo 57 años y mi único problema son dos, no abandonar la mar y que no me abandone mi futura mujer”.

A las tierras de Castilla y de León ha dedicado, entre otras, ‘El año del Wolfram’ (1984), finalista del Premio Planeta, inspirada en los incansables buscadores de tesoros de El Bierzo, y ‘Castilla en canal’ (1999), merecedor del Premio de las Letras de Castilla y León, un delicioso relato de viajes, al tiempo que un ejercicio de memoria histórica y paisajística, que el autor hace tras recorrer a pie (“es como se saborean mejor los paisajes”) los más de doscientos kilómetros del proyecto de ingeniería civil más ambicioso de la España del siglo XVIII: la invención de un río navegable que diera salida a Castilla al mar Cantábrico para poner en valor las tierras castellanas y que sus trigos y lanas se pudieran comercializar; un camino que recorre las luces y la razón en busca del progreso y que, en Frómista, uno de los enclaves mágicos del trayecto, se cruza con el sendero de la fe del Camino de Santiago.

Desde el altozano de la memoria ya nos había dejado recuerdos de su trajinar infantil y juvenil por las tierras de El Bierzo y de la contemplación de sus paisajes en destellos de gozo únicos, instantes atrapados en la retina del alma, en ‘Viaje a una provincia interior’ (1990). A lo largo de su vida, nunca perdió su querencia por la arqueología industrial.

Poco antes de recibir el Premio Nacional de las Letras (2006) regresó a Madrid y dedicó a su calle más icónica el estupendo libro ‘La Gran Vía es New York’ (2004). El premio reconocía una carrera plagada de historias entre la novela negra, el realismo social, el sexo, la melancolía y la reflexión sobre las delgadas lindes que separan el éxito del fracaso… y el atrevimiento que el propio autor hace explícito en ‘El otoño siempre hiere’ (2000), honda meditación acerca del tiempo, el ocaso y la muerte, y en la que encontramos una de las consejas que nunca abandonó a lo largo de su valiente caminar por la vida: “Entre dos caminos, el desconocido; entre dos caminos desconocidos, el prohibido; entre dos caminos desconocidos y prohibidos, el que temas”.

‘Quien sueña novela’, reza el título del libro con el que obtuvo el Premio de Novela Fernando Quiñones (2010), pero él supo que escribiría novelas desde que tuvo uso de razón porque siempre fue un gran soñador, aunque “hay que tener la costumbre de apuntar los sueños para poder acordarse bien de ellos”, ya que, “a partir de cierta edad la vida es recorrer las calles de la memoria, cruzar las plazas del olvido y doblar la dudosa esquina de los sueños”. Su última novela, ‘Demolición’, es un libro diferente que plantea un giro innovador en la escritura del novelista. La vida, nos dice, es una concatenación de dilemas que deciden el destino de los siguientes o acaso “la excusa de la que se vale la demolición para existir”. Y a ella se enfrenta el escultor Jesús Espóxito desde que recibió el encargo de una obra por parte de la Watemberg Gallery para la inauguración de su sede en Madrid.

En otro orden de cosas, apuntaremos que, junto con Javier Puerto y Juan Esteva de Sagrera, sus dos amigos catedráticos de Historia de la Farmacia, Raúl Guerra trató de “novelar el medicamento” en ‘El herbario de Gutenberg: La Farmacia y las Letras’ (2013), libro de recomendada lectura para quienes consideren que ciencia y arte, historia y literatura, son aspectos complementarios de una sola realidad: la del hombre, unas veces sano y otras veces enfermo, preguntándose acerca de sí mismo y de lo que le rodea. Cuarenta años antes había escrito el ensayo farmacéutico Medicamentos españoles (1972).

La amplia y variada obra literaria del escritor madrileño-berciano abarca, por tanto, distintos tipos de novela, el relato, el ensayo, la literatura de viajes y algunos textos inclasificables, aparte de sus deliciosos artículos en ‘Pliegos de Rebotica’ y en las páginas de ‘El Farmacéutico’, estos últimos recopilados en ‘Tertulias de Rebotica’ (2016). Entre sus páginas el lector puede encontrar diversos planteamientos temáticos y estilísticos: “los géneros literarios son una buena excusa didáctica, pero nada más”. Dentro de la fisonomía única de sus textos se pueden encontrar las huellas de sus muy leídos Pío Baroja, Ernest Hemingway, William Faulkner o Franz Kafka.

Raúl tuvo amor (el de su esposa, sus hijos, sus nietos y sus amigos) y tuvo honor (al margen de lo políticamente correcto), pero sabemos unas cuantas cosas más de él. Supo ser viejo cuando llegó a ser protagonista de esa edad en la que, lejos de ser la platónica “obra maestra de la sabiduría”, comienzan a fallar las tres potencias del alma.

No es que fuera ajeno a muchas de las cosas que ocurren ahora, pero muchas de ellas ya le resbalaban (“a la vejez, ciruelas”); en cambio, permanecía fiel a unas pocas: “Para el jubilado la amistad es un tesoro, pero hay que esforzarse en conservar viejos amigos y dar facilidades a uno nuevo; las tertulias son un buen recurso, y ya desaparecidas las de rebotica y agónicas las de café, recurrir a la imaginación: a estas alturas de la vida la charla puede ser interesante, ya nadie pondrá reparos en que hablemos libremente de religión, política y sexo (¿te acuerdas?)”, y pensaba que la capacidad de saber perder el tiempo (“qué hacer o no hacer con las horas libres, que aproximadamente son unas 24 al día”) podía aliviar, el dolor por la pérdida de la potencialidad anímica. Según Raúl, “la amistad comienza donde termina el interés y dura si hasta el silencio es ameno y no se necesita dar explicaciones, mucho menos pedirlas”.

Como el agradecimiento es la memoria del corazón (la frase es también suya), simplemente mostraré aquí mi gratitud por las facilidades que me dio para ser uno de sus nuevos amigos durante esta última década, y también por todo lo que antes me enseñó a través de sus libros.

A Raúl le parecía frívolo cualquier otro epitafio que no fuera el quevedesco “Fue” o el cinematográfico “The End”. Por eso, solo se me ocurre poner punto final a esta reseña brindando con el mágico licor de saúco, preparado «según arte» del abuelo José, para superar las melancolías del otoño y aliviar este estado gripado en el que nos ha dejado su muerte.

lunes, 10 de octubre de 2022

#hemeroteca #lenguaje | El malro aquel de disco Gabana

Hoyesarte / Gabana Club, para pasarlo baduten //

El malro aquel de disco Gabana.

F.L.S. | Hoyesarte, 2022-10-10

https://www.hoyesarte.com/literatura/premio-de-cuentos-breves/el-malro-aquel-de-disco-gabana_304477/

Yo nunca fui de guay como hacen otras. Voy de lo que soy y ya. Tengo treinta tacos, clarinete, pero no me como el techo. El tiempo quita y da. Si da menos y quita más es cosa de cada cual Pascual. Nunca me las di de listapán, ni me molaron las cosas de mucho texto, pero hasta hoy he sabido mantener a raya a brasas, agonías, tontos a las tres y lo siguiente. Nunca se me fue la pinza por nadie, hasta que conocí a Rodrigo Caco (en lo sucesivo el Rodri) en una fiestuqui de ejecutivos en Gabana Club, una discoteca superexclusiva, en la que solo te encuentras peña mazo pija, nada que ver con las discos de canis y chonis a las que mi peña acude, y a la que entré con mi tata Refugio (en lo sucesivo la Cuca), que es su secretaria en las oficinas de la Banca Caco.

Aquella noche llevaba yo un ‘outfit’ de lo más, con un ‘top’ de lentejuelas megahiperchuli de Bershka y unos ‘leggins’ de Mango tan ajustados que se me leían los labios, así que no había sordo que no se coscara de mi grito de guerra. En cuanto el Rodri me vio me enfiló. Aun estando más pedo que Alfredo, enseguida se percibía que aquel titi no era el típico pagafantas sino el puto amo, con un ‘look’ de primera y un ‘swag’ que te cagas.

De entrada, me preguntó si yo era Rosalía, esto es algo que mucha peña me dice, que me parezco mazo a la cantante, le respondí que ya me molaría, y él dijo que, aunque nos parecíamos como dos gotas de menstruo, yo era más guapi. Así que el menda me entró a saco Paco y, mientras metía ficha y mano, entre copa y copa, largaba sin parar de cosas de las que yo no entendía ni ‘flowers’. Pero qué me estás container, respondía yo sin parar, y no es que yo sea una bocachancla como casi todas mis loquis, pero estaba ya algo pedal. Así que el chorbo venga largar nivel pro que si la inspiración de capital, que si los tipos de interés (él lo era mazo), que si los peligros del apalancamiento (él se me apalancaba como una lapa brava), hasta de su parentela largó, al menos de una prima suya que dijo que era de riesgo, por lo que me cosqué de que se había dado con ella algún revolcón, lo que confirmó luego con lo de la sobreprima. Y yo ojiplática y flipándolo en colores. En cierto momento se le escapó que tenía que asegurar la cartera y… a ver, eso me rayó mazo, pues pensé que pensaba que mi intención era chorársela, y hasta ahí y ya. También declaró algo sobre su interés variable, por lo que di de fijo que el pavo era de esos para los que hoy eres lo más y mañana como que te dan el ‘passport’, ya ves truz. Pero, en fin, una noche loca es una noche loca y a quien le parezca mal que se vacune con la vaca Lola.

Yo estaba tan flipada con el melofo que en un momento dado me puse como en plan pa allá voy y le dije:

-Te voy a decir algo mazo ‘random’, tío –y poniéndole la boca en el auditorio le solté-: se me está haciendo el chirri Pepsi-cola.

No pude ni despedirme de la Cuca que andaba perreando por la pista los reguetones de Bad Bunny con unos titis que perdían más aceite que un catéter de arpillera.

Salimos de la disco y nos subimos a un buga mazo molón que metía un canteo que te cagas y que le trajo al Rodri el puertas de la disco, que le saludó como si fuera la mismísima hostia en bicicleta. Yo estaba ‘living’ y tenía ya el tanga más mojado que la barbilla de un retrasado mental. En cero coma llegamos a lo que yo creí sería su queli y resultó ser un folladero, eso sí, un casoplón de lo más, hasta jacuzzi tenía el menda lerenda. Y allí todo fue champán y farlopa fetén a cascoporro, morreo y magreo, vamos que el titi iba a full.

-Eres un poco intenso, ¿no? –le dije.

-No lo sabes tú bien –respondió.

Luego fue al tigre y volvió en bolas. El tío era la pooolla con cebolla, estaba mazo cachas; vamos, de los que se mazan equis horas en el gym. Así que acabamos en el jacuzzo, jaja jiji, en fin, un desfase total.

Cuando se puso en modo ñaca-ñaca le dije que se pusiera condón, pero él que se había hecho la vasectomanía por duplicado y que disparaba con balas de fogueo. Sí sí, balas de fogueo. Hasta mirando pa Cuenca me puso el chorbo.

Cuando terminamos me dijo que me abriera, que le rayaba que las tías se quedaran a dormir. El tipo había pillado y ya le sobraba. Me flipé y me puse en rollo estás tú que me voy a ir a casa pateando, a ver tío que ya no hay metro, que cómo pillo un taxi a estas hauers, que mi queli está más lejos que Madridejos, pero no surtió, el tipo me dio veinte pal uber y andando.

Al día siguiente, en plena bajona y hecha chóped, me di cuenta de lo tontaca que había sido fiándome del fulano. Cuando le conté a la Cuca mi aventura me dijo que el Rodri tenía parienta, dos hijos y otro en camino, pero que a veces se las daba de ‘single’ para pillar cacho. Me cosqué de que la Cuca, que también se tiraba al Rodri en plan ‘random’, andaba un poco rayada conmigo, y no entiendo por qué, porque la Cuca es de las que tienen mucho vicio y lo mismo se monta un trío que hace tijera.

Un mes más tarde, la regla que si te he visto no me ‘remenber’. Y encima me dio un parraque que casi me voy de bruces willis al suelo. Me hice el test de embarazo y dio posi, me hice otro y retuit, fui al médico y me dijo que estaba de equis semanas.

Le guasapé al Rodri, le expliqué el malro y me dijo de quedar en el Glass Bar. Le compré el apunte, fui, le estuve esperando más de una hora, pero por allí no apareció ni Clifford. Me dejó compuesta y con tres cócteles supermegahipercaros a pagar. Así que me presenté en las ofis del Bancoca con la factura de la priva y le dije a la Cuca que o me hacía pasar o allí mismo la liaba en colores. Al fin el Rodri me recibió, pero cuando fui de buenas a darle un pico, el cabrón me hizo la cobra.

Se disculpó diciendo que no había podido acudir porque andaba agobiado de curro, que si la infusión, que si la suciedad absorbente, que si la suciedad absorbida, que si el canje, que si el balance financiero semental, pero que mi cuenta del Glass la pagaríamos a pachas, el rata. Yo le dije que tenía que hacer algo, que no estaba dispuesta a comerme el marrón yo solita. Y él en plan como que te peines tía, que revisara mi catálogo de follamiguis, que él, como me había dicho, desde salva sea la parte disparaba salvas, vamos que no se bajaba del ‘donkey’, un malro de lo peor, ya te digo. Le dije, ¡Perdonaaa, pero tío qué me estás container, me estás troleando o qué, si todos mis amigobios usan triple condón con refuerzo! Pues alguno pinchó, soltó, vamos que lo que es él en sus trece coma.

Pero si el unga-unga tenía un morro de aquí a Cascorro yo tengo un coño de aquí a Logroño y le dije que o hacía algo o la iba a liar parda, que su parienta se iba a enterar junto con toda la Bancoca desde el puertas hasta el atracador de paso. Yo me chiné, él se rayó. Llamó al segurata y, como de costumbre, me puso de patitas en la ‘rue’.

Lo hablé luego con la Cuca y ella zas, en toda la boca, que si yo flipaba, que si me había tirado un triple con el Rodri y me había columpiado, que el Rodri era mucho Rodri para una choni como yo, y que sí tal y que si Pascual. Le di dos yoyas y hasta la deit.

Y hasta aquí. He pensado ir a ‘Sálvame’ a largarlo y si hace falta me someto al bolígrafo, a la kopérnica o al potro de torzura, literal. Voy a joderle la vida a ese hijo de Pútez. Parece menterio, pero al final el malro me va a rentar mogollón. Porque el hijo lo tengo y el Rodri me lo va a pagar con sangre y ‘cash’. Que yo por las buenas la inmaculada confección, pero a las malas soy lo peor no, lo siguiente.

Y  los ganadores del III Premio de Cuentos son...
Hoyesarte, 2022-10-10
https://www.hoyesarte.com/literatura/premio-de-cuentos-breves/y-los-ganadores-del-iii-premio-internacional-de-cuentos-breves-maestro-francisco-gonzalez-ruiz-son_307936/ 

Como premio finalista, dotado con 1.000 euros, se ha elegido el cuento El malro aquel de Disco Gabana, remitido con las iniciales FLS por Francisco López Serrano, autor residente en Madrid. Un texto original y provocador por el uso insurgente de una jerga que apareció como una de las prolongaciones del rompiente de la “movida”, situándose entre la llamada “generación X” y los “milenials”. Con una voz llena de humor y vacía de tapujos, la narradora-protagonista muestra al tiempo su fuerza y su fragilidad e ilumina de forma crítica, pero alejada del victimismo, el resto de temas subyacentes del relato.

Y TAMBIÉN…
Francisco López Serrano: «Mi relato surgió como un experimento sociolingüístico»
Hoyesarte, 2022-12-05

https://www.hoyesarte.com/entrevistas/escritores/francisco-lopez-serrano-mi-relato-surgio-como-un-experimento-sociolinguistico_309386/

lunes, 10 de enero de 2022

#hemeroteca #homosexualidad #cine | ‘El poder del perro’ sigue cosechando premios

Hoyesarte / Fotograma de 'El poder del perro' //

‘El poder del perro’ sigue cosechando premios.

Javier López Iglesias | Hoyesarte, 2022-01-10

https://www.hoyesarte.com/cine/el-salvaje-poder-del-perro_298173/ 

Con ‘El poder del perro’, Jane Campion rompe más de una década de silencio y firma una nueva y brillante vuelta de tuerca a la lista de películas que, proponiéndoselo o no, alejan a un género tan clásico como el ‘wéstern’ de su rostro más convencional. Sobre la novela homónima de Thomas Savage, recientemente publicada en España por Alianza Editorial, la realizadora neozelandesa, que ganó con esta propuesta el León de Plata a la mejor dirección en el pasado Festival de Venecia y acaba de conseguir el Globo de Oro a la mejor dirección y mejor película dramática, levanta una más que inquietante urdimbre de sentimientos contrapuestos que reflejan las vulnerables personalidades de sus protagonistas.

Los hermanos Burbank, Phil y George, son antagónicos y pese a ello socios, se respetan y viven juntos como propietarios del mayor rancho del valle de Montana. Phil –eje central de la película gracias al gesto sobrio, siempre inquietante, del que dota Benedict Cumberbatch al personaje que interpreta– es un hombre hermético que, al tiempo, despierta temor y admiración en su entorno. George (Jesse Plemons) es la otra cara de la moneda gracias a su carácter paciente y bonachón. Uno es delgado y anguloso; el otro rechoncho y descuidado. Uno es violento y retador; el otro tranquilo y sensible. Necesitado de amor.

Son inseparables, cabalgan juntos acarreando las miles de cabezas de ganado de su hacienda e incluso duermen en la misma habitación y en las mismas camas que ocupaban cuando eran niños. Sus vidas fluyen en común hasta que George se enamora de Rose, una joven viuda (Kirsten Dunst, acaso en el mejor papel de su carrera hasta la fecha), se casa y decide traer a vivir al rancho a su esposa y al hijo de ésta, Peter (magnífico también Kodi Smit-McPhee, tal y como ha reconocido la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood al premiarle con el Globo de Oro al mejor actor de reparto), un enigmático adolescente de sexualidad incierta y sensibilidad a flor de piel.

Desde ese momento, Phil alienta su crueldad y decide hacer la vida imposible a los recién llegados. Sin piedad vuelca toda su violencia sobre la mujer y el chico, mientras George observa desconcertado una animadversión que no comprende. Así las cosas, hasta que el animal que Phil lleva dentro comienza a sentir una especie de irreprimible atracción por el joven.

Entre paisajes deslumbrantes discurre la trágica historia de traición y deseo de ‘El poder del perro’, que capta a través de una dirección de actores que ya se mostró plena en la realizadora hace casi treinta años cuando estrenó ‘El piano’ (1993). Sentires reprimidos y emociones capadas como consecuencia de una sexualidad extrañamente enclaustrada dotan a la película de una inquietante, soterrada, tragedia que aumenta en cada uno de los fotogramas de las más de dos horas de metraje.

Todo encaja en lo que se narra, también la atípica y disonante banda sonora de Jonny Greenwood, sobre un trasfondo asfixiante, áspero y masculino, en una América naciente de territorios sin horizonte y valores primitivos y extremos.

Como apunta Campion, el deseo marca ‘El poder del perro’ “pues este sentimiento tiene un interés fundamental para mí porque habla de lo que motiva a los seres humanos. Savage rompió con su libro los esquemas del ‘wéstern’ con su complejo estudio sobre las masculinidades” y ella, la realizadora, ha plasmado el espíritu del libro en una película imprescindible.

lunes, 8 de noviembre de 2021

#hemeroteca #vih #memoria | Cuando el sida dolió más que nunca

Imagen: ANRed / Una manifestación de Act-Up //

Cuando el sida dolió más que nunca.

Luis Pardo | Hoyesarte, 2021-11-08

https://www.hoyesarte.com/literatura/cuando-el-sida-dolio-mas-que-nunca_297269/ 

El sida, incluso tener la infección por VIH que puede provocar su aparición, duele y dolerá mientras no haya manera de erradicar al virus del organismo de forma definitiva, de curar esta enfermedad como se consiguió hace unos años, por ejemplo, con la hepatitis C. El sida duele y dolerá pero nunca causará tanto dolor como en los años ochenta y primeros noventa, cuando el diagnóstico era no solo prácticamente una sentencia de muerte, suponía además quedar señalado y sentirte culpable, rechazo e incomprensión.

Eran los años en que hablaba de grupos de riesgo (las famosas haches: homosexuales, heroinómanos y hemofílicos) en lugar de conductas de riesgo, como el sexo sin protección o compartir jeringuillas. Los años en los que los antirretrovirales no eran capaces de controlar de forma eficaz y prolongada la replicación del virus, situación que no llegaría hasta el año 1996.

Ahora que se cumplen cuatro décadas de los primeros casos de sida coinciden varias novelas en la mesa de novedades que recuerdan la dureza de aquellos tiempos en que una pandemia sacudió a todo el planeta como no volvería a pasar hasta la irrupción de la COVID-19; la tristeza de una época en que grupos de amigos iban sumando bajas como un pelotón sin armas en una batalla desigual.

Con ‘Los silencios de Hugo’, Inma Chacón (Zafra, 1954) recrea aquel clima de terror que rodeó al sida, cuando no había esperanza y el desconocimiento se traducía en miedo y éste en incomprensión hacia los infectados, que tenían el doble sufrimiento de sentirse vulnerables y al mismo tiempo rechazados, como si la peste hubiera vuelto para quedarse. Por eso, un gesto de Diana de Gales dando la mano a un enfermo o volver a ver jugar a Magic Johnson al baloncesto no mucho después de haber hecho pública su condición de seropositivo hicieron más por la situación de las personas afectadas que diez mil campañas de concienciación.

La novela de Chacón se inspira en una historia real y cercana que le marcó profundamente y que siempre quiso contar en un libro, y no pudo hasta ahora, ya con la distancia adecuada. La obra avanza a medida que vamos entendiendo los silencios de los protagonistas. El de Hugo, que con su silencio busca proteger y facilitar la vida de los demás a riesgo de no recibir la ayuda que necesita. También el de su hermana Olaya, que calla para evitar la compasión. Silencios distintos pero marcados por la enfermedad como hoy sucede con los problemas de salud mental, tan necesitados de romper el estigma y poder así pedir ayuda sin demora ni rodeos por el qué dirán.

La autora extremeña ha querido homenajear con esta historia conmovedora a “todas las familias que padecieron la enfermedad al lado de los enfermos”. En la historia de Hugo y Olaya unos lectores descubrirán y otros, de mayor edad, recordarán la incertidumbre con la que se vivía la infección, la angustia por alcanzar la carga viral indetectable para evitar así que un simple resfriado no se convirtiera en una neumonía letal, las reacciones tan diversas que la enfermedad provocaba en un mismo entorno familiar, las dificultades que vivieron los hijos pequeños de parejas seropositivas, la relación con los profesionales médicos o el efecto devastador que tuvo la heroína sobre una generación. En escenario tan desolador hay espacio para la vida que se abre paso, para los personajes con fuerza interior y ganas de sortear baches por pronunciados y numerosos que sean. Y un combustible poderoso para todo ello: el amor, el amor en todas sus variantes, el fraternal, el de pareja y el de los amigos.

De amigos en el Chicago de los años ochenta va la novela de Rebecca Makkai (Skokie, Illinois, 1978) ‘Los optimistas’. Como el libro de Chacón, la ficción de la estadounidense habla igualmente del poder del amor y la amistad cuando vienen muy mal dadas, como sucedió en el país de Ronald Reagan, en un periodo de optimismo y libertad que se transformó para muchos jóvenes en días de ansiedad y congoja ante la posibilidad de hacerse un test cuyo posible positivo no suponía más que confirmar una tragedia inevitable.

Estamos en 1985 y el AZT, el primer medicamento, a todas luces insuficiente, no estuvo disponible hasta dos años después. “Si me enseñas donde está la cola para la cura milagrosa, me haré la maldita prueba y me encargaré de que los demás también se la hagan”, clama uno de los personajes de un relato que alterna dos planos temporales y geográficos: la ciudad de los rascacielos entre 1985 y 1992 y el París de los atentados de 2015. La trama francesa, emocionante y con cierto suspense, describe la historia de una de las optimistas del título, Fiona, la joven que tanto ayudó al grupo de amigos gais infectados, entre ellos su hermano fallecido de sida, y que viaja muchos años después a Francia tratando de recuperar a su hija.

La ciencia, la inversión en ciencia, consiguió que las terapias fueran cada vez más eficaces y que, además, estratégicamente combinadas, lograran reducir al virus a su mínima expresión. Cuando eso pasó llegó la resurrección para muchos enfermos. Leemos de uno de ellos que “hubo unos meses que ni siquiera recuerdo y que estuve fuera de mí, y cuando la niebla se disipó, volvía a estar en casa. Podía levantar los brazos y comer. Cuando quise darme cuenta estaba haciendo ‘footing’. Bueno, en realidad, costó, pero esa es la sensación que tuve”. También pasamos por el tormento de los que no alcanzaron ese efecto Lázaro, como uno de los protagonista que llega un día en que con cada tos experimenta “una patada en las costillas atenuada por la morfina”.

Ciencia y acceso a los mejores tratamientos, esto último más complicado en Estados Unidos, fueron la clave para llegar a donde hoy estamos. Pero ni la ciencia ni los mejores tratamientos pueden hacer mucho cuando al dolor se suma el estigma. En la novela de Makkai un personaje rememora que el pintor Amedeo Modigliani bebía abundante alcohol para disimular la tuberculosis que le avergonzaba. Esto otro depende de todos, incluidos los escritores. Aquí dos grandes libros contra el estigma.

lunes, 22 de febrero de 2021

#hemeroteca #cine #lesbianismo | Secretas miradas y explícitos silencios

Imagen: Hoyesarte / Fotograma de 'Entre mujeres'

Secretas miradas y explícitos silencios.

Javier López Iglesias | Hoyesarte, 2021-02-22

https://www.hoyesarte.com/cine/entre-nosotras-secretas-miradas-y-explicitos-silencios_287733/ 

Entre íntimas miradas que aspiran a pasar desapercibidas y explícitos silencios, ‘Entre nosotras’, ópera prima del italiano Filippo Meneghetti, retrata la secreta relación amorosa entre dos mujeres. Con inteligente sensibilidad, la película rastrea las dichas y desdichas de una atípica pareja, –ambas han cumplido los setenta años–, que entre más sombras que luces mantiene viva su irrefrenable pasión.

Barbara Sukowa y Martine Chevallier interpretan a la pareja protagonista. Ambas se han ganado con justicia la lista de premios otorgados a una propuesta seleccionada por Francia como candidata a los próximos Óscar y Globos de Oro en la categoría de mejor película de habla no inglesa.

El sólido dúo interpretativo nos acerca a Nina y Madeleine, dos mujeres que han escondido su amor durante décadas. Para todos, incluida la desconcertada hija de Madeleine, interpretada por Léa Drucker, son simplemente dos buenas vecinas, dos amigas que viven, puerta con puerta, en el mismo edificio.

Sin embargo, clandestinamente, Nina y Madeleine tienen una vida en común. El hecho de vivir frente a frente les permite ir y venir libremente de un apartamento a otro. Pero un suceso inesperado va a cambiarlo todo. Su secreto no podrá mantenerse escondido mucho tiempo más si desean permanecer juntas.

Homenaje
Como ha confesado el propio Meneghetti –que hasta ahora sólo había realizado varios y premiados cortometrajes como ‘El intruso’ o ‘La bestia’–, el proyecto de ‘Entre nosotras’ ha llevado siete años a lo largo de los que en no pocos momentos ha estado a punto de venirse abajo. Pero se impuso la fuerza de la historia: “He sido testigo de historias similares que me han marcado profundamente. Siempre he pensado que si alguna vez pudiera hacer una película sobre estas cuestiones sería una forma de rendir homenaje a las personas involucradas. Quería contar la historia de dos mujeres que se amaban en secreto. Pero no sabía cómo plantearla. Un día, un amigo me habló de dos ancianas que vivían encima de su piso. Eran viudas desde hacía poco y vivían una frente a la otra y para sentirse menos solas, siempre dejaban la puerta abierta. A partir de esta anécdota, la película comenzó a brotar”.

El resultado es un relato que transmite veracidad. ¿Cómo no plantearse la cantidad de dramas similares que tienen lugar bajo los tejados del mundo?: “Los personajes de Entre Nosotras podrían haber sido un hombre y una mujer, pero a mí realmente lo que me interesa es lo que se aparta de la norma. Creo que es ante todo una película sobre la mirada de los demás. Y sobre la autocensura. Una censura invisible pero muy violenta. La mirada que tenemos sobre nosotros mismos se nutre de la de nuestros familiares y la de la sociedad. Y terminamos por interiorizar todo esto”, añade su director.

Sin juicios ni sentencias, sin víctimas ni verdugos, fluye con ternura y sensualidad ‘Entre nosotras’ dejando un potente rastro de reivindicación que hace partícipes a los espectadores. Es fácil sentirse en la piel de las protagonistas y eso lo logra la buena mano que maneja lo que la pantalla cuenta.

miércoles, 10 de julio de 2019

#hemeroteca #libros #literatura | Clara Campoamor, del amor y otras pasiones

Imagen: Hoyesarte / Clara Campoamor
Clara Campoamor, del amor y otras pasiones.
Hoyesarte, 2019-07-10

https://www.hoyesarte.com/literatura/poesia/clara-campoamor-del-amor-y-otras-pasiones_267361/

A Clara Campoamor (Madrid 1888-Lausana, 1972) se le conoce como una de las políticas pioneras de la democracia española, ensayista punzante y apasionada durante la Segunda República, de la que fue una de sus tres primeras representantes parlamentarias, además de tener un papel destacado en la consecución del voto femenino en las elecciones de 1933.

Fundación Banco Santander redescubre sus artículos ensayísticos sobre poesía escritos a principios de los años cuarenta durante su exilio. Un viaje poético y pedagógico que demuestra el conocimiento, la pasión, profundidad y compromiso educativo de una de las grandes pensadoras de nuestro siglo XX.

Beatriz Ledesma, una de las mayores especialistas en su figura, compila y prologa para la colección Cuadernos de Obra Fundamental 'Del amor y otras pasiones. Artículos literarios', un repaso a las querencias literarias de Campoamor en sus 17 años de exilio argentino.

La obra incluye 29 artículos de la revista ‘Chabela’, ensayos muy personales, diáfanos y rotundos en los que aborda a poetas del Siglo de Oro resonantes como Quevedo, Góngora o Garcilaso, del Renacimiento como Fray Luis de León o Cristóbal de Castillejo, o aún anteriores como Juan de Mena o el Marqués de Santillana, así como trovadores de un mundo de coplas, en el que también encontramos variados poetas del Romanticismo español como Espronceda, Zorilla, Bécquer, Federico Balart, Bartrina, etc. Sin olvidar a figuras muy admiradas por Campoamor como San Juan de la Cruz o Sor Juana Inés de la Cruz. También destaca la presencia del mexicano Amado Nervo o Manuel Machado, entre los poetas más recientes.

En opinión de Ledesma, Clara Campoamor habla en estos textos de los sentimientos que fueron la sustancia vital de muchos de los grandes poemas de nuestra lengua. Deseo, obsesión, traición, sufrimiento o abandono, y por supuesto, el amor en sus múltiples formas: platónico, pasional, conyugal, místico... En sus comentarios “nos está dando su presencia íntima, confidencial”, tanto por la elección temática como por los autores y anécdotas o poemas elegidos.

“Un corazón que siempre se mantuvo fiel a sí misma por encima de las convenciones de su tiempo y de los intereses partidistas”, así describe Ledesma a Campoamor.

martes, 28 de mayo de 2019

#hemeroteca #arte #memoria | Wojnarowicz, rigor y diversidad

Imagen: Hoyesarte / David Wojnarowicz en el Museo Reina Sofía
Wojnarowicz, rigor y diversidad.
Luis Domingo | Hoyesarte, 2019-05-28

https://www.hoyesarte.com/evento/david-wojnarowicz-el-rigor-y-la-diversidad/

El Museo Reina Sofía presenta la exposición ‘David Wojnarowicz. La historia me quita el sueño’, la primera gran revisión que se realiza de la multifacética obra del artista, escritor y activista David Wojnarowicz (Nueva Jersey, 1954 - Nueva York, 1992) desde la exposición realizada en 1998 en el New Museum de Nueva York y de la publicación en 2012 de ‘Fire in the Belly: The Life and Times of David Wojnarowicz’, la detallada biografía de Cynthia Carr.

Para esta retrospectiva, organizada por el Whitney Museum of American Art de Nueva York en colaboración con el Reina Sofía y el Mudam Luxembourg – Musée d’Art Moderne Grand-Duc Jean, se han reunido cerca de 200 obras –muchas de ellas pertenecientes a colecciones privadas estadounidenses– que muestran la pluralidad de estilos y medios empleados por Wojnarowicz (fotografía, pintura, música, cine, escultura, literatura, etc.) así como su relación con el contexto político, social y artístico de la ciudad de Nueva York de los años ochenta y principios de los noventa, marcado por el sida y las guerras culturales.

En su trabajo, la figura del marginado es el objeto de representación predilecto. Homosexual y seropositivo, se convirtió en un ardiente defensor de las personas enfermas de sida en una época en que muchos amigos y desconocidos morían ante la pasividad de la sociedad. Por otro lado, la obra de Wojnarowicz se puede enmarcar también en esa tradición de artistas iconoclastas, desde Walt Whitman a William S. Burroughs, que han analizado los mitos estadounidenses, sus repercusiones y su agresividad. Al igual que ellos aborda temas intemporales como el sexo, la espiritualidad, el amor y la pérdida.

East Village
Desde finales de la década de 1970 hasta su prematura muerte en 1992 debido a complicaciones relacionadas con el sida, Wojnarowicz realizó una obra conceptualmente rigurosa y estilísticamente diversa. Su trayectoria combina una amplia variedad de formas, medios y dispositivos, entre los que se encuentran el uso de la fotografía como herramienta narrativa; el recurso del ‘collage’ como soporte para la crítica y el posicionamiento político, apoyándose en la pobreza del propio medio; la adopción de la pintura para explorar diferentes procedimientos alegóricos, o el empleo del fotomontaje y el texto con el objeto de abordar las políticas ‘queer’ y de identidad que marcaron también su papel como activista.

Protagonista decisivo del efervescente entorno social y cultural que fue el East Village de Nueva York en los años ochenta, su trabajo es igualmente testigo del final de esa colectividad artística forjada en décadas anteriores y que se vio definida tanto por la precariedad económica de sus miembros como por su ánimo contestatario, colaborativo y experimental.

lunes, 27 de mayo de 2019

#hemeroteca #libros #arte #mujeres | Las artistas del exilio

Imagen: Hoyesarte
Las artistas del exilio.
Hoyesarte, 2019-05-27

https://www.hoyesarte.com/politica/las-artistas-del-exilio-republicano-espanol_265611/

Con el estallido de la Guerra Civil, Latinoamérica se convirtió en el principal refugio de los exiliados que huían del horror. Entre ellos se hallaban las artistas republicanas y sobre ellas versa ahora el libro de Carmen Gaitán Salinas ‘Las artistas del exilio republicano español’.

En sus páginas aparecen creadoras como Maruja Mallo, Remedios Varo, Roser Bru o Marta Palau, junto a otras como Elvira Gascón, Manuela Ballester, Victorina Durán o Mary Martín.

A través del estudio de las condiciones socioculturales en que las mujeres desarrollaron su actividad artística y las complejidades que estos procesos conllevaron para ellas, este trabajo propone nuevos relatos que enriquecen los discursos sobre nuestra historia artística reciente y los estudios en torno a aquella diáspora.

Dentro de sus producciones, a menudo fuera de los parámetros impuestos por las Bellas Artes, se dan cita la ilustración de revistas y libros, el diseño de moda, la decoración y la docencia del arte, pero también el muralismo y la escenografía, la pintura y el grabado.

Aunque compartieron la misma causa, estas artistas tuvieron trayectorias muy diversas que conformaron diferentes maneras de ver el exilio, la familia, el arte y, en definitiva, la vida.

Su autora, Carmen Gaitán Salinas, es doctora en Historia Contemporánea por la UCM, con Mención Doctor Europeo y Premio Extraordinario de Doctorado. Además se tituló en el Máster de Historia del Arte Contemporáneo y Cultura Visual (UCM, UAM y MNCARS) y en el Máster en Desarrollos Sociales de la Cultura Artística (UMA).

martes, 23 de abril de 2019

#hemeroteca #espectaculos #danza | VA Wölfl o la exploración estética

Imagen: Hoyesarte
VA Wölfl o la exploración estética.
Hoyesarte, 2019-04-23

https://www.hoyesarte.com/evento/va-wolfl-o-la-exploracion-estetica/

El pintor, fotógrafo y coreógrafo VA Wölfl presenta en Naves Matadero tres únicas funciones de su obra ‘von mit nach t: No 2’, una experiencia de sonidos y luces que incluye una revisitación de la iconografía histórica del asesinato de Robert Kennedy.

Wölfl es una figura destacada de la danza alemana y su compañía Neuer Tanz está a la vanguardia desde los años ochenta. Sus provocativas y hermosas producciones convierten cada noche en un acontecimiento y el escenario en un lugar de investigación estética. Estudió pintura con Oskar Kokoschka en Salzburgo, fotografía en la Folkwangschule de Essen y desde 2007 es miembro de la Academia de las Artes de Berlín. En sus obras se entremezclan los lenguajes de las artes visuales, la danza, el teatro, la música y la fotografía, borrando la línea divisoria entre éstos y provocando y estimulando la percepción del espectador.

En ‘von mit nach t: No 2’ encaja lo que no suele coincidir: lo militar con el baile o las alas de los ángeles con los sonidos violentos. Y cuando el ‘cubo blanco’ (al que se refieren en el mundo del arte para hablar del espacio expositivo) se ilumina de una luz monocromática, según los teclados de colores de Le Corbusier, y los intérpretes forman imperfectos grupos de sugerentes cuadros vivientes; cuando se queman los micrófonos, los bailarines se hacen pasar por astrofísicos o fantasmas, cae en picado acompañado de un ruido ensordecedor... es entonces cuando el espectador comienza una exploración estética única. Algo que merece ser vivido.

lunes, 22 de abril de 2019

#hemeroteca #homosexualidad #homofobia #teatro | Carmen Maura, ¿me pasas la sal?

Imagen: Hoyesarte / Félix Gómez y Carmen Maura en 'La Golondrina'
Carmen Maura, ¿me pasas la sal?
Noelia Barrientos | Hoyesarte, 2019-04-22

https://www.hoyesarte.com/evento/carmen-maura-me-pasas-la-sal/

No sé cuántas personas levantarían la mano sin dudarlo cuando les preguntaran si conocen de verdad a los seres a los que quieren. A sus padres, parejas, a sus propios hijos. De eso va la obra de teatro ‘La Golondrina’, -que desde el pasado mes de marzo llena la sala del Teatro Infanta Isabel de Madrid-. De una vida compartida y construida no en torno a mentiras, sino de omisiones.

De una vida hecha a base de paredes que marcan la frontera al país de los temas que dañan el corazón. De todos esos momentos que componen existencias y de todas esas barreras que has sido, o no, capaz de derribar para mirar más allá de la superficie y llegar a lo que no se ve a simple vista. El alma.

El texto profundo y muy bien trabajado de Guillem Clua se presenta así como una lucha: “el miedo que me daba el amor que le tenía hizo que él acabara odiándome”. Y es que querer da miedo, qué duda cabe. Porque unido a él está la enorme vulnerabilidad de poder perder al otro.

En esta historia, esos muros de granito los construye la gran Carmen Maura, Amelia, una profesora de canto que vive encerrada en su casa tratando de superar toda una vida perdida, sin camino de retorno, construida a base de paréntesis y silencios roncos.

Por su parte, Ramón, interpretado a lágrima vida por el magnífico Félix Gómez, llega con un machete escondido en la mochila, dispuesto a ayudar a esa mujer a derribar sus obstáculos, a encontrarse con una historia ya vivida pero irreal. Aún resuena como un eco perdido: “El amor hay que decirlo rápido y de verdad. Si no, un día te vas y se te queda el alma llena de agujeros”.

Falta de comunicación, un parásito invisible que arrasa con la convivencia. Todos esos sentimientos jamás trasladados a palabras y una realidad: ya es tarde para poder pronunciarlas. Ramón, en ese proceso de catarsis, lo dice: “Las palabras son importantes, sin ellas las cosas dejan de existir”. Y Amelia lo acaba admitiendo: “En todas esas fotos hay algo que podría haber cambiado”. Pero ya es tarde.

En esa escena intimista, en un salón de una casa cualquiera, con un piano dominando el escenario, Amelia empieza a dudar si podría haber hecho algo para que las cosas fueran diferentes. Para no sentirse una extraña en su propia vida.

Y llegan los lamentos: “Ojalá le hubiera preguntado por qué dejó de cantar”. En lugar de eso admite que en ese ‘fatídico día’ lo único que fue capaz de decirle fue: “Los kiwis se han terminado, si quieres postre tendrás que pelarte una naranja”. Se me ocurre que la versión más cercana a esta frase sería, para el ciudadano de a pie, “¿me pasas la sal?”.

Pero éste ha sido un estreno a medias. La obra ya se ha presentado en el Cervantes Theatre de Londres y en Avilés el año pasado. Son esas reminiscencias de grandeza que siempre lleva consigo una figura internacional tan icónica como Carmen Maura.

Y rizando el rizo, qué impresionante sería estar sentado en la mesa, mirar al frente y poder derribar barreras diciendo bien alto: “Carmen Maura, ¿me pasas la sal?”.

martes, 2 de abril de 2019

#hemeroteca #arte | El universo de César Manrique

Imagen: Hoyesarte / 'Universo Manrique' en el CAAM
El universo de César Manrique.
Hoyesarte, 2019-04-02

https://www.hoyesarte.com/evento/el-universo-de-cesar-manrique/

El Centro Atlántico de Arte Moderno presenta ‘Universo Manrique’, una gran exposición –la más destacada de la programación de su 30 aniversario– dedicada a la obra y la figura de César Manrique (Lanzarote, 1919-1992), cuya vida y obra han marcado su isla natal, el archipiélago y el relato de la historia del arte del siglo XX en España.

Producida por el CAAM con la colaboración de JTI, la muestra, que también conmemora el centenario del nacimiento de Manrique, se despliega a lo largo de las cuatro plantas y la fachada de la sede principal del centro, mostrando las múltiples facetas de este artista total, interesado en un arte dedicado a la vida.

César Manrique no sólo fue un destacado pintor, arquitecto autodidacta, paisajista, diseñador y escultor, sino que desarrolló, además, labores de mediador, precursor, promotor y emprendedor, educador y activista social y medioambiental.

En palabras de su comisaria, Katrin Steffen, la muestra es una invitación a participar del amplio universo creativo del lanzaroteño y se inscribe en un marco de pensamiento guiado por su fascinación por la belleza natural de su isla, la necesidad de mostrarla al mundo y la ineludible obligación de su preservación para las generaciones futuras.

200 obras
Los múltiples espacios de creación que desarrolló a lo largo de su trayectoria, marcada por ese carácter multidisciplinar, se refleja a través de una amplia selección de alrededor de 200 obras, entre pinturas, bocetos, dibujos, ‘collages’ y esculturas, así como sus diseños, su trabajo como interiorista, sus pinturas murales, sus colaboraciones e intervenciones arquitectónicas. Incorpora también fotografías y documentos de varios archivos que representan el contexto de su mundo creativo.

La muestra incluye material inédito procedente de diferentes archivos personales que nos acerca a un César Manrique que habla y reflexiona sobre su cosmos creativo y su vida. Además, el cineasta Miguel G. Morales ha creado, en diálogo con la comisaria, varios audiovisuales que ofrecen un acercamiento a su pensamiento y obra, junto con testimonios de otras personas que lo conocieron y lo acompañaron en su camino.

También destaca la aportación realizada por el archivo del fotógrafo Francisco Rojas Fariñas (Tenerife, 1926-2007), conocido como ‘Fachico’, uno de los pioneros del arte de la fotografía en Canarias, testigo de excepción de medio siglo de historia de las islas y amigo y colaborador de Manrique. Además han colaborado en la muestra los artistas Ildefonso Aguilar, Rubén Acosta, el equipo PSJM (Pablo San José y Cynthia Viera) y Santiago Morilla, así como Luna Bengoechea, Acaymo S. Cuesta, Moneiba Lemes y José Otero.

martes, 19 de marzo de 2019

#hemeroteca #arte #salud #mujeres | Arte y salud: retos y oportunidades

Imagen: Hoyesarte
Arte y salud: retos y oportunidades.
Hoyesarte, 2019-03-19

https://www.hoyesarte.com/educacion/arte-y-salud-retos-y-oportunidades_263171/

Desde hace más de un año, el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, el más importante de Cataluña, y el Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC) trabajan para difundir el patrimonio cultural, rompiendo barreras –sociales, económicas, de conocimiento, etc.– y conseguir que los usuarios del sistema sanitario obtengan beneficios terapéuticos a través de los valores y el bienestar que puede aportar el arte.

Así, en febrero pasado, ambas instituciones firmaron un convenio de colaboración, iniciativa que se enmarca en un programa transversal del Institut Català de la Salut que busca avanzar en el aprovechamiento del valor terapéutico de las diferentes disciplinas artísticas y culturales.

Este convenio empezará con un proyecto que estudiará nuevas terapias de arte en el ámbito de la psicología, centrándose en mujeres que presentan un trastorno por estrés postraumático de origen cultural diverso (inmigrantes o refugiadas) y que sufran situaciones de vulnerabilidad social. El tratamiento combinará nuevas estrategias didácticas del Museo y los principios de intervención terapéutica del equipo del Dr. Josep Antoni Ramos-Quiroga.

El objetivo principal de este proyecto es obtener mejores pruebas científicas de los beneficios del arte en la salud y que puedan ofrecerse a futuros pacientes.

Más información sobre las artes como recurso terapéutico en Arte y salud: retos y oportunidades.

jueves, 15 de noviembre de 2018

#hemeroteca #libros #historia | España, país de acomplejados

Imagen: Hoyesarte
España, país de acomplejados.
Luis Pardo | Hoyesarte, 2018-11-15

https://www.hoyesarte.com/literatura/ensayo/espana-pais-de-acomplejados_242248/

“Llegó bailando por el agua con sus galeones y sus armas buscando el nuevo mundo en aquel palacio al sol”. Son los primeros versos de 'Cortez the killer', una de las mejores canciones de Neil Young, escrita en 1975, con esos largos y emocionantes solos de guitarra que definen el sonido eléctrico del canadiense. Basta leer el título para saber que arroja un retrato poco favorecedor del conquistador español Hernán Cortés. Y escuchado el temazo de un grande del rock, pensemos en cuánta gente habrá evitado leer la increíble peripecia de Cortés sabiéndole un indeseable y cómo se las gastaba el extremeño con la población indígena en tierras mexicanas. Por eso es inevitable acordarse del viejo Neil cuando se miran los detalles de la portada de 'Imperiofobia y leyenda negra', de la profesora María Elvira Roca Barea (El Borge, Málaga, 1966). Está ilustrada con el 'Lienzo de Tlaxcala' (1522) y en él vemos a Cortés con cuatro caudillos indios, uno de los cuales explica las condiciones de la alianza alcanzada.

El propio Neil Young ha confesado alguna vez poco conocimiento histórico del asunto. Caso muy distinto es –o debería ser al menos– el de la BBC con su colección de documentales sobre la época de los descubrimientos de los siglos XV y XVI de la mano de ingleses, holandeses, portugueses, turcos o españoles. Y sin embargo, oh sorpresa, en estos documentales, con distribución mundial incluida nuestra televisión pública, únicamente los españoles fueron los que “robaron, mataron y acabaron con edénicas culturas indígenas”. ¿Manía a los españoles? ¿Hispanofobia? Más bien, antipatía crónica a un país que fue un imperio, uno de los cuatro más grandes en términos de extensión territorial tras el británico, el mongol y el ruso.

Escrito en un tono de transparente indignación e incluso a veces de muy saludable cabreo, el libro de Roca Barea analiza todas esas leyendas negras asociadas a los imperios hasta casi formar parte de ellos, explicando al detalle cómo se producen y propagan y por qué oscuros intereses algunas de esas leyendas siguen vigentes tantos años después, hasta hoy mismo, sustituyendo a la historia como la canción de Young. Concretamente la obra repasa las fobias varias que despertó Roma y aún hoy despiertan Rusia, Estados Unidos y España.

No es imperio si no se le odia
Merece la pena sumergirse en un relato que comienza antes de Cristo y llega hasta la actualidad, que sabe trazar conexiones del pasado con el presente y está bien condimentado con no pocas reflexiones de enjundia. Cada imperio tiene su propia cruz, amplificada, pervertida o directamente inventada por la anti-propaganda de los envidiosos: la Roma imperial con la destrucción de Corinto; el todopoderoso Estados Unidos como fuente y plaga de todos los males del mundo (“ahora mismo, una parte grande de la humanidad está convencida de que los estadounidenses, además de medio tontos, son unos ignorantes”) y su “colisión con el islam”; o el gigante ruso contemplado desde los años de la Ilustración como un lugar moralmente inferior habitado por verdaderos bárbaros pese a su aspecto de gente civilizada.

El odio a los distintos imperios que en el mundo han sido no es exactamente igual en todos los casos, pero sí hay elementos comunes que la profesora Roca Barea desmenuza con claridad meridiana: el racismo aunque sea el que proyecta el débil hacia al poderoso; el rechazo al diferente a veces apoyado en el color de la piel y otras en la religión; o el apoyo de una clase intelectual capaz de transformar con eficacia los prejuicios en realidades aceptadas por todos que no admiten discusión.

La religión como arma arrojadiza
La religión fue el fundamento de la hispanofobia profesada por los ingleses desde que Enrique VIII se proclamara cabeza de la Iglesia anglicana en 1534. Desarrollaron un sólido y perdurable aparato propagandístico capaz, como escribe Roca Barea, de convencer “al mundo occidental (y sigue convencido) de que los anglicanos eran grandes defensores de la libertad de conciencia y de la tolerancia religiosa mientras que los católicos eran la encarnación misma de la falta de libertad, la intolerancia, el atraso y la barbarie”.

Una máquina de enorme eficacia a la hora de ensuciar la reputación española cuyas debilidades y contradicciones la autora no se cansa de poner en evidencia con multitud de ejemplos. Uno especialmente revelador: hasta 1850 estaba perseguida por ley la presencia de cualquier miembro de la jerarquía católica en Inglaterra mientras que en España hacía ya unos cuantos años que había desaparecido la institución encargada de velar por la pureza católica. Aun hoy los miembros de la familia real británica deben renunciar al trono si se hacen católicos.

Es éste un ensayo sin tiempos muertos que sin duda alcanza sus mejores momentos cuando pone el foco en las dos cargas más pesadas del imperio español: la Inquisición y su relación con las colonias. Roca Barea admite que es poco menos que imposible derribar la idea sesgada que la mayoría de la gente tiene de la Inquisición como sinónimo de mutilaciones y torturas. Éstas se realizaron en no más del 1 o 2% de los casos y no eran barbaridades de patrimonio exclusivo español. “En Inglaterra una persona podía ser torturada o ejecutada –descuartizada para ser más precisos– por dañar unos jardines públicos, y en Alemania las torturas podían llevar a perder los ojos. En la vecina Francia era admisible desollar viva a la gente”.

Batalla perdida de antemano
Lo que irrita a la autora es las pocas ganas, por parte del ‘personal’, de conocer hoy todo aquello que ayude a desmontar los mitos más denigrantes: a estas alturas parece dar igual que los inquisidores fueran abogados que apoyaban sus conclusiones en pruebas y evidencias y no en rumores ni acusaciones anónimas; o que resulte innegable el papel pionero que tuvieron los legisladores del imperio español en el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas.

A la luz del merecido éxito editorial de esta obra se acaba de reeditar 'La leyenda negra', de Joseph Pérez, que con un estilo bastante más neutro profundiza en los elementos definitorios (la Guerra de Flandes, la Inquisición, las matanzas en las colonias…) de ese periodo de nuestra historia. En la introducción, el hispanista francés se pregunta si España no ha sido desde entonces víctima de una discriminación de orden ideológico, religioso o racial.

La mirada del otro
Lo que es seguro es que la imagen actual de España –la que tienen los propios españoles y la que proyecta fuera de sus fronteras– tendrá no poco que ver con su imagen pasada por mucha modernización, globalización, turismo y redes sociales que hayan contribuido y contribuyan al cambio más favorable. Aun así las transformaciones del siglo pasado y lo que llevamos del actual son innegables. De ello dan buena cuenta en un volumen admirable una veintena de autores, especialistas en historia, política, economía, deporte, literatura o gastronomía. En 'La mirada del otro' queda de manifiesto el papel del arte en el modo en que nos perciben desde fuera más de allá de don juanes y de cármenes, que también: puede ser como seres idealistas y generosos bajo la influencia de Cervantes; puede ser en el otro extremo como seres crueles, fratricidas y brutos con algunos dibujos de Goya en la cabeza; o divertidos, libres y desinhibidos gracias a la mirada almodovariana.

La obra es una excelente oportunidad para conocer cómo nos ven hoy los italianos, los ingleses o los chinos. No está mal que nos perciban como un país capaz de paralizar al planeta cuando se enfrentan sus dos equipos de fútbol más punteros. Y es estupendo que vendamos fuera nuestra cocina insuperable cada vez más y mejor. Pero sería bueno también que en esa poda de complejos nos desprendamos también de algunos otros asociados a nuestro pasado. Nunca es tarde.

  • Imperiofobia y leyenda negra. María Elvira Roca Barea. Editorial Siruela
  • La mirada del otro. La imagen de España ayer y hoy. José Varela Ortega, Fernando R. Lafuente y Andrea Donofrío (eds.). Editorial Fórcola
  • La leyenda negra. Joseph Pérez. Editorial Gadir