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miércoles, 13 de septiembre de 2017

#hemeroteca #politica #poblacionrefugiada | La candidata a la cancillería alemana de la populista AfD emplea en negro a una demandante de asilo siria

Imagen: El Mundo / Alice Weidel
La candidata a la cancillería alemana de la populista AfD emplea en negro a una demandante de asilo siria.
Weidel, aunque dice pagar sus impuestos en Alemania, tiene su principal residencia en la ciudad suiza de Biel. Desde el estallido de la crisis de los refugiados, Weidel y su compañera pusieron las tareas domésticas en manos de refugiadas sirias.
Carmen Valero | El Mundo, 2017-09-13
http://www.elmundo.es/internacional/2017/09/13/59b975e0e2704e635f8b461e.html

La formación populista de derechas Alternativa para Alemania (AfD) mantiene su retórica contra los refugiados en el eje central de la campaña electoral. Su candidata a la Cancillería, Alice Weidel, no tiene, sin embargo, reparo en que su casa la limpie una demandante de asilo siria y que además lo haga en negro.

Ése es el resultado de una investigación realizada por el prestigioso semanario 'Die Zeit' que cita como fuente a personas del círculo privado de la candidata, una economista con idiomas, larga experiencia laboral en Asia, lesbiana y, como el partido al que representa, contraria a la migración y muy dura en el discurso. "La corrección política pertenece a la basura de la Historia", es su lema.

Weidel, aunque dice pagar sus impuestos en Alemania, tiene su principal residencia en la ciudad suiza de Biel, con su novia, una suiza nacida en Sri Lanka y dos niños.

Según las informaciones recabadas por la revista, desde 2015, año del estallido de la crisis de los refugiados, Weidel y su compañera pusieron las tareas domésticas en manos de refugiadas sirias. La primera fue una estudiante islámica. A ella le sucedieron otras, siempre de la misma nacionalidad y parecida situación. Les pagan 25 francos suizos la hora, lo que dicta el mercado y siempre en metálico, sin contrato de trabajo o facturas de por medio.

La revelación de 'Die Zeit' ha sacudido las redes sociales y obligado a la revista a bloquear en su edición digital la publicación de cientos de comentarios por improcedentes. Entre los que superaron la criba de la redacción está, por ejemplo, el de KwameNkrumah, que asegura haberse reído de lo lindo con esa información. "Una instigadora al odio de la AfD emplea en negro a una persona que no quiere que esté en el país... es el chiste del año y la gente vota a esos payasos".

TGfKa Tricher, por el contrario, cree que la información de 'Die Zeit', una de las publicaciones más prestigiosas del país, es inventada. "Esto es una campaña de la prensa de Merkel. Esto es 'fake news'", comenta ese usuario, mientras que Hyperion87, con más ironía, alaba que la populista Weidel fomente integración a través del trabajo.

Alemania ha acogido desde el estallido de la crisis de los refugiados en verano de 2015 a casi 1,3 millones de personas en su mayoría procedentes de Siria, Afganistán e Irak. Fue una avalancha que puso sobre las cuerdas la capacidad logística de la primera economía de la UE, lo unido a otros factores relacionados con la seguridad, degeneró en una crisis política. En ese contexto emergió la AfD y ese el filón que sus dirigentes sigue explotando de cara a las elecciones generales del próximo día 24, aunque la situación ha vuelto en gran media a la normalidad.

viernes, 5 de mayo de 2017

#hemeroteca #politica | El falso lavado de cara de los ultras alemanes

Imagen: Público / Manifestación de AfD contra la acogida de población refugiada
El falso lavado de cara de los ultras alemanes.
Su nuevo liderazgo está representado por la antieuropeísta Alice Weidel, eurófoba y lesbiana.
Laura Cruz | Público, 2017-05-05
http://www.publico.es/internacional/falso-lavado-cara-ultras-alemanes.html

Que la ultraderecha está en Europa para quedarse no es más que una premisa que el tiempo se ha encargado de evidenciar. El panorama político de países como Austria, Holanda, Francia o Alemania ha cambiado y la aparición de opciones como Alternativa para Alemania no es un hecho circunstancial, aunque su auge es consecuencia del funcionamiento de la actual Unión Europea, sobre todo en temas que los potenciales votantes de estos partidos rechazan de pleno, como la austeridad económica.

En Alemania se da además una circunstancia extraordinaria: quienes apoyan a AfD creen, por norma general, que su economía está sosteniendo al resto de la Unión Europea y que lo que reciben a cambio son migajas en comparación con lo que dan al resto de miembros de la UE. De ese desencanto nació Alternativa para Alemania, partido con sólo cuatro años de vida que en 2013 se quedó a las puertas del Bundestag al obtener un 4,7% de los votos (se necesita un mínimo del 5% para poder tener representación parlamentaria).

En este tiempo, su intención de voto ha crecido hasta niveles cercanos al 15% el diciembre pasado, cuando se produjo un atentado terrorista en un mercado navideño de Berlín. Pero no todo ha sido un camino de rosas en estos años y sus divisiones internas también le han hecho mella. Hace escasas semanas su hasta ahora líder, Frauke Petry, abandonaba el liderazgo de la candidatura de AfD ante las próximas elecciones a la cancillería del 24 de septiembre. Le sustituyen Alice Weidel y Alexander Gauland, representantes de varias áreas del partido que, unidas, pretenden formar un consenso.

Si hay algo de esta designación que ha sorprendido a la opinión pública es que Weidel sea la nueva cara de AfD. Es lesbiana y vive con su pareja y sus dos hijos, lo cuál rompe totalmente los esquemas de familia tradicional que propugna su partido. Hasta ahora, era prácticamente una desconocida. Pero a pesar de esta discrepancia, Weidel es abiertamente eurófoba y contraria al Islam, como la mayoría de sus compañeros de partido. “Alice Weidel aún no ha dicho nada sobre la cuestión LGTBI, pero en su formación pueden decir que es una excepción que sea lesbiana. No van a cambiar su postura en ese sentido pese a ella”.

Ese es el análisis que hace Franco delle Donne, consultor de comunicación en el Parlamento de Berlín y autor, junto al periodista Andreu Jerez, del libro 'El retorno de la Ultraderecha a Alemania'. Según Franco, “la instrumentalización del miedo es una de las bazas de Alternativa para Alemania. Además, si tienes una postura que se contrapone con otra, inhibes una de ellas para que pueda prevalecer la otra sin conflicto. Eso ocurre con la homosexualidad de Weidel. La gente no va a dejar de votar a AfD porque ella sea lesbiana mientras esté en contra del Islam”, señala.

Sobre la salida de Petry, explica que “ella quería tener más peso en el partido y se lo jugó todo a una carta que salió mal. Coqueteó con la posibilidad de que AfD formase parte de alguna coalición de gobierno, pero no creo que sea lo más conveniente porque viven de eso, de ser la oposición a los partidos tradicionales”. También explica el éxito de Alternativa para Alemania con una premisa muy clara: “hay que dejar de creer que sus votantes son únicamente gente ultraderechista. Tampoco son una anomalía, han venido para quedarse. El partido tiene cuatro públicos principales: los euroescépticos, la extrema derecha, quienes creen que no hay justicia social y los anti-Merkel que se indignaron con la acogida de refugiados”.

Para combatir a AfD se formó el año pasado la plataforma “Aufstehen gegen Rassismus” (levántate contra el racismo). Aglutina a partidos, sindicatos, asociaciones e individuos de la sociedad civil. En ella participa desde abril del año pasado Ronda Kipka, quien cuenta que la elección de Weidel es un lavado de cara para el partido. “A pesar de que el partido es de naturaleza homófoba, ahora pueden decir que no lo son simplemente porque su líder es lesbiana, aunque continúen con el mismo pensamiento en tema de libertades sexuales. Este tipo de cuestiones distraen del verdadero problema: una parte importante y creciente de AfD es fascista y utilizarán todos los medios que puedan para fortalecer sus estructuras y obtener representación en las elecciones”, explica.

Otra de las preocupaciones de esta activista es que “se subestimó el poder de AfD diciendo que cosas así de terribles (en referencia al nazismo) ya habían ocurrido y nunca podrían volver a repetirse en Alemania porque habíamos aprendido de ello. Nuestra plataforma quiere conseguir que la mayoría antifascista de la población se pueda articular para llevar a AfD a la marginalidad y reaccionar ante ese odio que profesan. De momento, hay un amplio consenso social en que el racismo es malo, pero no todavía en que AfD pueda serlo”, señala.

Dentro de este “Bündnis” (plataforma) se encuentra el partido político Die Linke, el que más a la izquierda del espectro ideológico se sitúa actualmente. Judith Benda es su candidata directa a las elecciones de la cancillería por el barrio berlinés de Neukölln. “La entrada al Bundestag de Alternativa para Alemania no es todavía segura, pero sí bastante probable. Su programa es racista, sexista y nacionalista. Si consiguen representación es deber de todas las fuerzas parlamentarias que se consideren antifascistas y que estén en contra del racismo hacer frente a AfD con todos los medios que tengan a su alcance. En Die Linke, por ejemplo, rechazamos toda cooperación con ellos. No apoyamos sus propuestas en los parlamentos en los que se sientan e intentamos que no se les incluya en invitaciones a eventos de los sindicatos, medios de comunicación o asociaciones y en otros lugares donde puedan expandir su discurso. Si esto no funciona, intentamos centrar nuestras intervenciones en atacar al racismo, sexismo y defender la democracia”, explica Judith.

Otra de las dudas que planea sobre Weidel es el hecho de que se haya descubierto recientemente que tiene dos residencias oficiales: una en Alemania y otra en Suiza, donde paga sus impuestos. Sobre esto, Judith Benda explica que es un debate que se da desde hace días en la esfera pública, pero que aún no se conocen bien los detalles como para hacer una evaluación pertinente. “Es posible que sólo se trate de una doble imposición. Si paga sus impuestos en Suiza pero conforme a la legislación alemana, no habría problema. Sólo se le podría acusar de evadir impuestos si tuviese su única residencia oficial en Biel (Alemania). Pero sí que es una extraña paradoja si se extrapola a los postulados ideológicos de su partido, que quiere una Alemania fuerte económicamente y con gran protección nacional”, dice.

La otra cara visible de AfD se llama Alexander Gauland y tiene 76 años. Es famoso por un comentario racista hacia el jugador de la selección alemana Jerome Boateng, de quien dijo que “la gente lo ve bien como jugador de fútbol, pero nadie querría tenerlo como vecino”. Boateng nació en Berlín pero su padre procede de Ghana. Este comentario suscitó una disculpa pública de la anterior líder de AfD, Frauke Petry. Ella misma no es el mejor ejemplo de moderación, pues el año pasado declaró que para impedir que los refugiados entrasen a Alemania habría que disparar contra ellos si fuese necesario.

Alternativa para Alemania ya está en 11 parlamentos alemanes y este domingo entrarán previsiblemente también al de Schleswig-Holstein, donde se celebran elecciones regionales. A partir del 14 de mayo serán también una realidad en el de Renania del Norte-Westfalia, el Land más poblado del país y cogerán impulso para la cita electoral de septiembre, donde podrían ser el primer partido de la oposición, ya que es más que probable que se repita una Gran Coalición entre democristianos y socialdemócratas. Sobre por qué se compara a AfD con otros partidos radicalmente opuestos, como por ejemplo Podemos, el consultor de comunicación Franco delle Donne explica que “la palabra populismo se ha transformado en un adjetivo negativo para denominar a todo lo que no nos gusta. Pero ojo con ese concepto, porque meter a Podemos y AfD en el mismo saco tiene una intencionalidad política. El populismo es una categoría política, no tiene por qué ser sinónimo de demagogia”.

miércoles, 26 de abril de 2017

#hemeroteca #politica | Los gais de la ultraderecha alemana no sólo existen, dirigen el partido

Imagen: El Español / Alice Weidel
Los gais de la ultraderecha alemana no sólo existen, dirigen el partido.
Alice Weidel, abiertamente lesbiana, pilotará al xenófobo AfD hacia las de septiembre en Alemania.
Salvador Martínez Mas | El Español, 2017-04-26
http://www.elespanol.com/mundo/europa/20170425/211229570_0.html

Una mujer lesbiana va a liderar la campaña del partido xenófobo y euroescéptico germano Alternativa para Alemania (AfD) para las próximas elecciones generales, previstas el 24 de septiembre. Se llama Alice Weidel, tiene 38 años y es empresaria y economista. Vive en pareja, tiene dos niños y el pasado fin de semana fue elegida principal candidata de AfD para la cita de septiembre junto a Alexander Gauland.

Él es uno de los barones conservadores del partido. Ella, sin embargo, no sólo encarna el ala liberal de la formación, algo de lo que daba cuenta en una reciente entrevista con El Español. También hace visible a esa corriente de la ultraderecha alemana donde se mueve un grupo de homosexuales que, aun siendo una minoría, tienen ahora a alguien del colectivo lesbianas, gais, bisexuales y transexuales (LGBT) como referente en la vanguardia del partido.

“Nosotros no nos identificamos con el movimiento LGBT izquierdista, tenemos un punto de vista político de las cosas nacional-conservador siendo homosexuales. También los hay en el Frente Nacional francés”, dice a El Español Alexander Tassis, presidente de Alternativa Homosexual, la agrupación gay de AfD. Para él, el Frente Nacional de Marine Le Pen es “un ejemplo a seguir” en lo que respecta a los temas de homosexualidad.

En Francia, el Centro de Investigaciones Políticas del prestigioso Instituto de Estudios Políticos de París ha apuntado que hasta un 28% de los hombres homosexuales o bisexuales se han dicho capaces de votar a Marine Le Pen. El año pasado la revista ‘Männer’, la publicación de referencia del colectivo LGBT en Alemania, publicaba un estudio que Tassis cita satisfecho. “El sondeo indicaba que entre los lectores de la revista hay un 17% de electores de AfD”, señala el responsable de Alternativa Homosexual.

“No sé cuántos somos. Pero tenemos mucha gente trabajando en el partido que somos homosexuales”, apunta a este periódico Jana Schneider, integrante de los “Jóvenes Alternativos”, organización juvenil de AfD. Schneider tiene 23 años, es lesbiana y trabaja para la diputada regional de AfD en Turingia, Wiebke Muhsal.

El presidente de su partido en ese ‘Land’ del este germano es Björn Höcke, quien ha protagonizado recientemente polémicas por haber calificado de “monumento a la vergüenza” el monumento a los judíos de Europa asesinados en el Holocausto. Höcke, que cuenta con el apoyo de Gauland, también ha criticado que a Adolf Hitler se le identifique como “el mal absoluto”.

Críticas desde el progresismo LGBT
Schneider dice haber recibido ataques de otros homosexuales por ser una lesbiana comprometida con AfD. “Me han atacado desde la escena homosexual de la izquierda, uno es atacado desde este sector cuando se compromete a favor de una formación conservadora”, mantiene. Sin embargo, no es necesario viajar en el espectro político para hablar de homofobia.

En AfD se han escuchado claros comentarios de este tipo. Ahí está la opinión de Andreas Gehlmann, diputado del partido de ultraderecha en el Parlamento regional de Sajonia-Anhalt, quien se decía favorable el pasado verano a que los homosexuales vayan a la cárcel. “Eso lo tendríamos que hacer”, dijo Gehlmann en una sesión la parlamentaria del Land del centro alemán, aludiendo al comportamiento represivo del que hacen gala contra los homosexuales las autoridades de Marruecos, Túnez y Argelia.

“Hay algunos miembros del partido que se han expresado en contra de la homosexualidad, pero han sido obligados a pagar una multa o expulsados del partido. La homosexualidad no es un problema en AfD. A mí nunca se me ha atacado”, señala la integrante de los “Jóvenes Alternativos”.

Según explica a El Español Carsten Koschmieder, politólogo de la Universidad Libre de Berlín, en AfD hay dos corrientes, “una que se opone a la homosexualidad” y “otra que, como en el Frente Nacional francés, trata de mostrarse a favor de los gais”. “Alice Weidel es un ejemplo de ésto último”, comenta este investigador, aludiendo a la que es, junto a Gauland, la principal candidata de AfD para las elecciones de septiembre.

Ser homosexual en la ultraderecha
En la Federación de Lesbianas y Gais de Alemania (LSVD, por sus siglas alemanas) todavía cuesta entender cómo alguien como Weidel puede ocupar ahora una posición de liderazgo en AfD. “Es una paradoja, pero no es porque uno sea homosexual que no se puede ser racista, además siempre hubo políticos homosexuales o lesbianas que hicieron políticas contra el colectivo gay”, dice a El Español Markus Ulrich portavoz de la LSVD. “Para nosotros votar a Weidel es como votar a gente como Höcke o Gauland, está claro lo que es ese partido, independientemente de quién esté al frente”, añade.

AfD se opone a la legalización del matrimonio homosexual y se manifiesta a favor de la defensa de una idea tradicional de la familia. “A AfD no le molestan las uniones civiles de los homosexuales. Lo que molesta a AfD es de acompañar eso de la palabra matrimonio”, afirma Tassis, el responsable de Alternativa Homosexual. Schneider precisa que, en este tema, su partido no se diferencia de la Unión Cristiano Demócrata (CDU) que lidera la canciller Angela Merkel. “AfD está a favor del statu quo, porque, entre otras cosas, la unión civil es lo mismo que el matrimonio”, comenta la integrante de los Jóvenes Alternativos.

Alice Weidel, por ejemplo, mantiene una unión civil con su pareja. Pero ella, como el resto de homosexuales en AfD “no hacen política con su orientación sexual”, según los términos de Schneider. Le da la razón a esta joven Melanie Amann, reportera del semanario ‘Der Spiegel’ especializada en la extrema derecha y autora del libro de reciente publicación ‘Angst für Deutschland’ (Droemer HC, 2017) o “Miedo para Alemania”.

“Weidel está muy centrada en su carrera, es una ‘carrerista’, quiere tener éxito en el partido y conseguir un escaño en el ‘Bundestag’”, dice Amann a El Español. Por eso, entre otras cosas, Weidel “con tema de homosexualidad, es muy pragmática, ella se ha dicho a sí misma que su homosexualidad no es un problema y hace como si no pasara nada, aunque es ilógico porque niega parte de su personalidad”, agrega esta reportera.

El islam como amenaza homófoba
De lo que sí se está encargando Weidel es de transmitir en sus intervenciones, como la que protagonizó el pasado fin de semana en el congreso en el que fue investida junto a Gauland en el dúo de líderes de cara a los comicios, esa idea según la cual el “islam no pertenece a Alemania”. En un contexto marcado por la llegada de algo más de 1,2 millones de demandantes de asilo en los últimos dos años -mayoritariamente musulmanes- ese mensaje es a partes iguales contrario al islam y a la inmigración.

“En Colonia Weidel dijo aquello de que en Alemania importamos gente que son intolerantes con las parejas del mismo sexo”, recuerda Amann, la reportera y autora. “Los homosexuales de toda Europa tienen que darse cuenta de que el islam político es un peligro para ellos y sus derechos”, sostiene en ese sentido Schneider. “AfD es el único partido que aborda este tema de forma explícita y que dice que la mayoría de Islam en sus fondo y en su fundamento político es homófobo”, abunda esta joven. Para ella, esa crítica es algo que la propia “Alice Weidel encarna”.

Alexander Tassis, el presidente de Alternativa Homosexual, también se expresa en esa línea. Pero va más allá. Critica al resto de partidos políticos, acusándolos de participar en la “islamización de Europa”. “Es obvio que todos los partidos en Alemania tienen una agenda islamizadora. Los partidos están engañando a sus electores y nosotros los invitamos a despertarse. Somos el único partido que se opone a este fenómeno”, manifiesta Tassis. En AfD dicen que son el partido que mejor “defiende” a los homosexuales ante la amenaza islamista.

Para Koschmieder, el politólogo de la Universidad Libre de Berlín, palabras como las de Tassis no responden a una queja justificada en base a hechos que hablen de una islamización, sino que obedecen a un sentimiento que tiene más que ver con el miedo. “En realidad, esta gente se siente amenazada y se dicen: 'voto a AfD porque está en contra de los extranjeros, pese a que, paralelamente, desde ese partido se pueda criticar mi estilo de vida como homosexual”, concluye Koschmieder.