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viernes, 7 de abril de 2023

#hemeroteca #gais #mayores | "Por ser gay, mis padres me aplicaron electrochoques"

Sport / Enric Mur y Ramón Ferrándiz //

"Por ser gay, mis padres me aplicaron electrochoques"
Enric Mur y Ramón Ferrándiz vivieron la represión franquista y familiar, y ahora en la vejez se enfrentan a la soledad y las estafas amorosas
Elisenda Colell | Sport, 2023-04-07
https://www.sport.es/es/noticias/sociedad/gay-padres-aplicaron-electrochoques-ahora-85747892 
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La soledad del colectivo LGTBI en la vejez: "En los bares de ambiente nos dicen que vayamos a cambiarnos el pañal"

Enric Mur y Ramón Ferrándiz vivieron la represión franquista y familiar, y ahora en la vejez se enfrentan a la soledad y las estafas amorosas
Elisenda Colell | EPE, 2023-04-09
https://www.epe.es/es/sociedad/20230409/soledad-colectivo-lgtbi-vejez-bares-85747887

"Para mí conocer a Ramon en la fundación Enllaç ha sido imprescindible para seguir viviendo, es como mi hermano", explica Enric Mur, jubilado de 68 años que se ha pasado media vida escondiendo su orientación sexual, rodeado de rechazo. Le escucha atentamente Ramon Ferrándiz, profesor de Bellas Artes ya retirado, de 66 años, que admite, sin tapujos, tener ganas de suicidarse pero no ser valiente para hacerlo. Se funden en un abrazo en la sede de la Fundació Enllaç, la entidad donde coinciden desde hace menos de un año, y donde han encontrado amigos y actividades para realizar con total libertad. Hablan de la soledad que sufren con mayor intensidad las personas del colectivo LGTBI al llegar a la tercera edad, así como de los problemas que tienen para enamorarse, ya que las estafas y engaños amorosos sobrevuelan el colectivo.

La historia de Enric Mur está teñida de dolor y libertad a partes iguales. "Él es como un Ave Fénix que surge de las cenizas", bromea su amigo. Mur descubrió su homosexualidad de muy pequeño. En la escuela, y en casa, le decían que estaba enfermo. "Mis padres me llevaban a terapias psicológicas y psiquiátricas, lo que ahora llaman terapias de reconversión. Una vez al mes, en Francia, me hacían electrochoques para corregirme", explica. Él tenía 15 años, y aquello duró hasta los 20. "Aún me acuerdo de los cables, las descargas... seguro que me ha pasado factura. Me podrían haber destrozado la cabeza, hoy podría estar en un psiquiátrico", cuenta.

La necesidad de amar
Mur jamás habló abiertamente con sus padres de su orientación sexual. "Nunca me atreví, y siempre viví con ellos. He tenido parejas, pero me tenía que ver a escondidas, los fines de semana", añade este auxiliar de geriátrico retirado. Aún hoy recuerda cómo, durante el franquismo, iba a los lavabos públicos de plaza Catalunya para encontrarse con otros chicos y tener su primeras relaciones sexuales. Luego llegó el destape, la libertad. "Yo recuerdo aquellos años en el Bocaccio, donde pasaba de todo: te podía venir un señor con su mujer, te cogía de la pierna y te pedía que te acostaras con él", cuenta Ferrándiz. Tienen historias para parar un tren. "Para mí el amor es una necesidad, pero no es correspondido. Como un libro, que lo disfrutas aunque sabes que se va acabar", sigue este hombre acostumbrado a los desamores.

En 1994 Ramón Ferrándiz decidió alejarse de todo y centrarse en cuidar de su madre, que siempre le entendió. "Hasta que murió, y me vi muy solo... aunque siempre me he sentido así", sigue. "Tú puedes estar rodeado de gente y sentirte profundamente solo", explica Ferrándiz. "Me he cansado de vivir, me he cansado de todo. La vida me ha decepcionado", justifica. Mur le da un beso en la mejilla y le agradece que esté a su lado. Ferrándiz llegó a Enllaç en 2018, cuando murió su madre. Mur hace justo un año que está en la entidad. "Hacemos actividades, tenemos un grupo de charla para conocer a gente... es un lugar donde sabes que se preocupan por ti", sigue Mur.

Creyente
Mur le cuenta a Ferrándiz sus problemas y penas, que no son pocos. Explica que es muy creyente y durante 20 años fue profesor de catequesis. "Hasta que me desahogué con un compañero y al día siguiente me echaron: me dijeron que no era un buen ejemplo". Dice que a veces su familia le ha recriminado su religiosidad. "Un día una familiar me dijo: '¿y tú te consideras un buen cristiano?' De verdad, es que yo he llorado mucho", reconoce.

Estafas amorosas

Ahora ambos están solteros, no tienen hijos. A Ferrándiz ya no le queda familia y Mur cree que no acaba de encajar en ella. Pero el rechazo también viene de otros lugares. "A veces vamos a los bares de ambiente y nos llaman 'las gallinitas', para echarnos temprano. Un día nos dijeron que nos teníamos que cambiar el pañal. Que te digan esto delante de todo el mundo no es de recibo", se queja Mur. "Igual que necesitas amor, necesitas sexo, pero hoy día no están contigo más de 15 minutos: todo es rápido", se queja Mur, que visita saunas y locales de ambiente. Él sigue buscando el amor, pero le aparece en forma de estafa. "Te piden que les compres cosas, que les des dinero... y cada vez más. Yo busco a alguien con quien ser feliz", añade.

Al menos les queda el apoyo del local de la Fundació Enllaç, en la calle de Rosselló. Un lugar donde gais, lesbianas, personas trans y bisexuales de la tercera edad encuentran un espacio donde conocer a gente como ellos y poder librarse de los prejuicios del resto de personas de su generación. "Con todas las agresiones que está sufriendo el colectivo, la gente de mi edad tiene miedo de salir a la calle", lamenta Mur. "Aquí sabes que le importas a alguien", resume Ferrándiz.

sábado, 3 de julio de 2021

#hemeroteca #transformismo #memoria | Paco España, el icono del transformismo durante la Transición que saltó a la fama por imitar a Lola Flores

Google Imágenes / Paco España en 'Gay Club', 1981 //

Paco España, el icono del transformismo durante la Transición que saltó a la fama por imitar a Lola Flores.

Esta es la historia de Paco España, el icono del transformismo español durante la Transición, hasta su caída en desgracia.
José Carmona | Público, 2021-07-03
https://www.publico.es/sociedad/paco-espana-icono-del-transformismo.html 

"Damas, caballeros y mariquitas simpatizantes". Toda bienvenida marca el carácter de un espectáculo y esta era la forma con la que Paco España, vestido de folclórica, saludaba a los que cada noche se acercaban a los clubes donde, con su voz rasgada y cansada, cantaba, danzaba e imitaba.

Se dice que su fama fue tal que llegó a cobrar hasta medio millón de pesetas por actuación. Murió en 2012 con 67 años totalmente devorado por las subidas y bajadas que provoca el mundo de la farándula. De su legado, que en vida parecía inmortal, apenas quedan ahora un par de vídeos en YouTube, una aparición en el programa de televisión ‘Callejeros’ y otras pocas crónicas de su fallecimiento.

Por el día, cuando bajo el sol oculta el descaro de la noche, Paco España se llamaba Francisco Morera García. Nacido en el barrio de La Isleta, en Las Palmas de Gran Canaria, este hombre se dejó encandilar por las variedades nocturnas y se convirtió en uno de los transformistas más exitosos de la Transición, donde fue el rey con sus imitaciones a lo Lola Flores, a la cual parodiaba con un amor tan hiperbólico que le propulsó a la fama.

Criado en la España profunda de Franco en 1951, sus primeros escarceos en la interpretación vinieron con versiones de Joselito en las radios locales de sus islas. Ya como quinceañero sus ojos miraron con deseo Barcelona, de los pocos ambientes donde resistían ambientes liberados, y allí marchó en busca de su verdadero yo. Bata de cola para cantar por Lola Flores o trajes blancos ceñidos para ir por Paloma San Basilio. Paco España conoció la libertad que da la noche, pero también la condena que producen sus excesos, que le terminaron por pasar factura, y falleció de cáncer a los 67 años, olvidado por la farándula y por los espectadores.

Santiago Escalante, director y guionista de la obra teatral sobre Paco España que ha girado por todo el país durante este año, confiesa su admiración por este personaje: "Tenía dos hijos, pero no supo gestionar los altibajos y se fue a hacer puñetas. Termina en Canarias pidiendo ayuda y lo único que pedía era de comer, no una calle con su nombre. ¿Tanto miedo os da un maricón con una bata de cola?", arguye el escritor.

"La que puede, puede, y la que no a fregar escaleras", decía Paco España al subir a la platea y arrancarse a cantar. Con desparpajo, presencia y un abanico en la mano derecha sentía que Rocío Jurado o Rocío Durcal apenas eran unas noveles a su vera.

Aunque sus primeros pasos fueron durante el tardofranquismo, Paco España de verdad alcanzó repercusión en los setenta, durante la Transición. Actuaba en garitos de ambiente de Barcelona como el Gay Club y en sitios que surgieron en entre 1976 y 1977. La barcelonesa sala Bocaccio, clausurada en 1985, también le vio entre bambalinas en noches de farra junto a Carmen Sevilla y Miguel Bosé, entre otros artistas de la época. Su fama alcanzó para grabar un disco que reagrupaba todas sus composiciones y que aún hoy se vende en Internet de segunda mano.

Para el recuerdo queda que hasta Lola Flores acudió a un espectáculo a verle, pero ella quedó algo contrariada al entender que su hija Lolita era fruto de bromas y escarnio sobre el escenario. "Fue a un juicio contra ella y lo ganó Paco. Llegó a ser una persona muy importante y no pasaba desapercibido", esclarece Santiago Escalante, guionista de la obra de teatro sobre su figura.

El transformismo que desapareció durante el franquismo
Que un hombre se vistiera de mujer sobre un escenario apareció ya como un arte profesional a finales del s.XIX. "El transformismo será tan antiguo como la humanidad, pero reconocido como espectáculo fue gracias a las apariciones como las del italiano Leopoldo Fregoli, del que se dice que interpretaba hasta cien personajes, femeninos y masculinos, en una misma función", recuerda Juan Carlos Usó, autor de la obra 'Orgullo Travestido'.

El transformismo en España cayó en el olvido tras la Guerra Civil, donde la dictadura terminó de liquidar una variedad cultural que nunca tuvo un apoyo multitudinario ni fue aceptada de forma rotunda. Juan Carlos Usó pone sobre la mesa que "incluso durante la II República, en las ordenanzas municipales en vísperas de carnavales algunos alcaldes prohibían el disfraz femenino en hombres".

De hecho, hay testimonios de detenciones de transformistas durante la última república española, lo que indica que con la llegada de la dictadura todo esto se recrudeció más hasta su extinción en la práctica: "Cuando sale la ley de vagos y maleantes en 1933, se aplica a seis o siete homosexuales travestidos en el barrio chino de Barcelona. Sin embargo, desde 1918 hasta la II República es un periodo dorado. Meses antes de estallar la guerra, en Barcelona se abre el cabaret Barcelona de Noche, en la calle Tapias, y tenía hasta cinco transformistas en un mismo show", relata el autor de 'Orgullo Travestido'.

Un final solitario
Juan Carlos Usó ve en Paco trazas de una vida accidentada: "Sus comienzos no fueron fáciles. Se traslada a Barcelona porque es prácticamente el único sitio donde hay una cultura ‘trans’, incluso en las épocas más duras del franquismo, porque el barrio chino fue territorio apache para las autoridades", sostiene.

Como otros tantos, se vio superado por la fama; no supo vivir sin la adicción que provoca: "Es gente que ha tocado el estrellato y que luego cae en el olvido. Hay quien lo soporta y sabe reciclarse y quien no. Podríamos hablar de que Paco España acabó mal", relata el escritor.

Casado y con hijos, pero también con amantes masculinos, las fuentes y personas cercanas le etiquetan como bisexual. Tuvo un gran amor posterior que provocó su final abrupto: "Su pareja murió de mala manera y todo se lo quedó la mujer del amante. Terminó en una pensión de mala muerte vendiendo sus trajes, de vuelta en Las Palmas". Su hermana ha querido en ocasiones desmentir esa versión de un Paco moribundo y desangelado, ya que asegura que se resguardó con ella y con su madre, que falleció con 102 años y que siempre estuvo orgullosa de su Paco. Un cáncer puso fin a su vida con apenas 67 años, y Paco España se apagó como la última estrella nacional que ha tenido el mundo del transformismo.

sábado, 18 de enero de 2020

#hemeroteca #memoria | Cuando en Bocaccio corrían en abundancia el pensamiento y el champán

Imagen: El País / Jaime Gil de Biedma (2i, primer plano), Bocaccio, 1978
Cuando en Bocaccio corrían en abundancia el pensamiento y el champán.
Un libro repasa la historia del templo de la ‘gauche divine’ barcelonesa a través de sus protagonistas.
Cristian Segura | El País, 2020-01-18
https://elpais.com/cultura/2020/01/18/actualidad/1579366316_909974.html

En Bocaccio ocurría de todo, incluso que se escapara un mono en la cabina de un avión. Sucedió en 1973, en uno de los viajes de fiesta y expedición cultural organizados por el club más transgresor de la Barcelona del tardofranquismo. Durante el vuelo a México, el animal se liberó de su jaula, provocando el pánico entre la tripulación. Era la mascota de Pitito Gamir, estrella de la vida nocturna española, y fue la actriz Mary Santpere quien lo tuvo que esconder en el aeropuerto para que no lo confiscaran. Bocaccio fue “un núcleo de irradiación” creativa excepcional, asegura el poeta y editor Pere Gimferrer en el prólogo de ‘Bocaccio, donde ocurría todo’ (Destino), libro que el periodista Toni Vall ha escrito a modo de elegía de un pasado que sobrevive en la memoria de sus protagonistas.

El libro es un recorrido por la historia de Bocaccio a través de 22 entrevistas a personajes que formaron parte del alma de la sala entre su inauguración, en 1967, hasta la venta de la empresa por parte de sus socios, en 1981. Vall es un arqueólogo de los objetos del local, de la mercadotecnia y de los muebles de diseño exquisito —creaciones de nombres como Óscar Tusquets— que se comercializaban en la tienda de Bocaccio. Vall establece un diálogo con sus interlocutores a partir del material ‘bocacciano’ que ha ido recopilando con los años. La cantante Guillermina Motta le obsequia con un taburete original de la sala, de terciopelo rojo —el color distintivo de la casa— y las patas de estilo modernista, el mismo taburete que Oriol Regàs, fundador de Bocaccio, regaló a Joan Manuel Serrat y que él continúa utilizando en sus recitales. Serrat revela en el libro que para los desplazamientos más complicados opta por dos réplicas que mandó fabricar.

El coleccionismo que ha alimentado el mito de Bocaccio parece inabarcable —buena parte de este legado se expone desde esta semana en el Palau Robert de Barcelona—. Vall cuenta que la puerta de entrada estuvo en venta en internet por 60.000 euros, mientras que la de la sucursal que Regàs abrió en Madrid, en la calle Marqués de la Ensenada, continúa en su lugar. Es uno de los últimos vestigios en pie de un pequeño emporio que creció en “una extraña abundancia de pensamiento y champán” como define aquel ambiente el arquitecto Oriol Bohigas. Los tentáculos de Bocaccio se extendieron a otras discotecas, como productora de cine, discográfica, editora de libros y también de revistas. Fue en la revista ‘Bocaccio’ que Colita publicó la famosa fotografía de Gabriel García Márquez con un ejemplar de ‘Cien años de soledad’ abierto sobre su cabeza. En aquella publicación se ganaban un sueldo autores como Juan Marsé, otro de los entrevistados por Vall. La imagen de la portada de su novela ‘Últimas tardes con Teresa’ es una creación de un grupo de habituales de Bocaccio: Oriol Maspons retrató en un plano picado a la modelo Susan Holmquist sentada en un coche descapotable. La revista ‘Fotogramas’ también publicaba la sección ‘Oído en Bocaccio’, llena de variedades de la que fue responsable Enrique Vila-Matas.

Bocaccio fue el epicentro de lo que es hoy popularmente conocido como la ‘Gauche divine’, es decir, la izquierda bien que en el libro de Vall continúa negando ser pija. Pero el sambenito de pijo progre caló, explica el escritor y exdirigente socialista Salvador Clotas, porque incluso personajes de la burguesía progresista de la ciudad como Narcís Serra, Pasqual Maragall o el editor Xavier Folch se negaron a pisar Bocaccio porque lo consideraban un lugar demasiado frívolo. La boîte de la calle Muntaner podía ser un espacio para la frivolidad pero inspiró multitud de creaciones culturales. Cuenta Joan de Segarra que Manuel Vázquez Montalbán trasladó a Amsterdam parte de la trama de ‘Tatuaje’, la primera novela del detective Carvalho, influenciado por un viaje que Bocaccio organizó a la ciudad holandesa. También de una noche de debate sobre el macartismo entre el editor Jorge Herralde y el estudioso del cine Román Gubern surgió ‘La caza de brujas en Hollywood’, un título de referencia de Anagrama, y, en una mesa del piso superior de Bocaccio se fraguó la revista ‘Arquitectura Bis’, de Bohigas, el diseñador Enric Satué y la escritora Rosa Regàs. Esta última y el filósofo Eugenio Trías también idearon allí entre copas el proyecto de la editorial ‘La Gaya Ciencia’.

Aquel mundo lo componían “una alegre, osada y perdurable banda de compinches”, según palabras de Herralde en su libro ‘Un día en la vida de un editor’. En una de las entrevistas, la actriz Mónica Randall no duda que todo aquello “surgió de la burguesía catalana”, de una clase social y de una Barcelona de la que muchos reniegan. Randall se pregunta si todavía existe algo de aquel espíritu: “En realidad ahora no sé lo que hay. Todo ha quedado hecho pedazos. Por mí se lo pueden quedar, no me interesa. Viví una Barcelona esplendorosa y ahora todo es una mierda”.

jueves, 16 de enero de 2020

#libros #memoria | Bocaccio, donde ocurría todo : historias y estética del mítico templo de la Gauche Divine

Bocaccio, donde ocurría todo : historias y estética del mítico templo de la Gauche Divine / Toni Vall ; prólogo de Pere Gimferrer ; traducción de Olga García Arrabal.
Barcelona : Destino, 2020 [01-16].
288 p. : il.
Colección: Imago Mundi.
/ ES / CAT* / ENS / Ambiente / Barcelona / Bocaccio / Franquismo / Gauche divine / Memoria sentimental / Ocio nocturno / Salas de fiestas / Testimonios / Transición / Vida intelectual
📘 Ed. impresa: ISBN 9788423356775 / 20,00 €

[.es] Bocaccio, la mítica ‘boîte’ de la calle Muntaner 505 abierta entre 1967 y 1985, forma parte de la historia de Barcelona, la historia de una época irrepetible, de las personalidades que frecuentaban el local, de los arquitectos, cantantes, actores, cineastas, editores, diseñadores, modelos y escritores que cada noche conversaban, bailaban, bebían y creaban allí. Una conjunción de creatividades, sí, eso era Bocaccio, el templo de la Gauche Divine. Algunas de estas personalidades aparecen en estas páginas gracias a la memoria exprimida, a una porción de su pasado que generosamente han transmitido a Toni Vall. Surgido de la imaginación y el afán emprendedor y desinteresado de Oriol Regàs, Bocaccio es además la historia de un éxito empresarial, de la creación de una marca muy reconocible y precursora del ‘merchandising’. Los objetos y los papeles que contienen la memoria de Bocaccio son también protagonistas de este libro.

Una íntima conversación con los que fueron los grandes testimonios de la sala de fiestas más famosa de Barcelona en un libro-objeto que incluye fotografías e ilustraciones de Perich. Oriol Bohigas, Beth Galí, José Ilario, Mónica Randall, Teresa Gimpera, Román Gubern, Joan de Sagarra, Toni Miserachs, Serena Vergano, Rosa Regàs, Enrique Vila-Matas, Joan Manuel Serrat, Oscar Tusquets, Guillermina Motta, Juan Marsé, Colita, Elisenda Nadal, Jesús Ulled, Georgina Regàs, Anna Maio, Jorge Herralde, Beatriz de Moura, Salvador Clotas y Gonzalo Herralde.

Toni Vall (Barcelona, 1979) es periodista y profesor de periodismo de la Universidad Autónoma de Barcelona. Durante diez años ejerció la crítica cinematográfica y televisiva en el diario ‘Avui’. Actualmente habla de cine en las revistas ‘Cinemanía’ y ‘Sàpiens’, y en el diario ‘Ara’ escribe sobre crónica cultural, social y política. También realiza entrevistas y análisis televisivo en diversos programas de radio y televisión catalanas y en medios digitales, y ha sido jurado de numerosos premios y festivales de cine. Es autor del libro de entrevistas a periodistas ‘Les veus de la influència’ [‘Las voces de la influencia’] y del libro ‘La meva vida en un clic’ [‘Mi vida en un clic’], sobre el fotógrafo Horacio Seguí.

#hemeroteca #memoria | El fetichismo de la mítica sala Bocaccio copa el Palau Robert

Imagen: El País / Teresa Gimpera
El fetichismo de la mítica sala Bocaccio copa el Palau Robert.
Una exposición revive la historia de la discoteca barcelonesa con unos 200 objetos originales.
Aldo Nicolai | El País, 2020-01-16
https://elpais.com/ccaa/2020/01/15/catalunya/1579124941_976821.html

La Barcelona del tardofranquismo y de la Transición quizá no hubiese sido la misma sin Bocaccio. Una mítica discoteca, en el subterráneo de la calle Muntaner 505, que fungió durante dos décadas como uno de los puntos de encuentro de la vida política, cultural y social de esos años en la capital catalana. La exposición ‘Bocaccio, templo de la Gauche Divine’ casi la devuelve a la vida con dos centenares de objetos, fotografías y documentos originales del local fundado por Oriol Regàs, que mantuvo sus puertas abiertas de 1967 a 1985. La exhibición, comisariada por el periodista Toni Vall, fue presentada ayer en un acto que copó las inmediaciones de la sala 4 del Palau Robert, donde se podrá visitar hasta el 13 de abril, en una propuesta que es un viaje por la “huella estética y conceptual” del club, según Vall. El periodista es autor también del libro ‘Bocaccio. Donde pasaba todo’ (Destino / Columna, en catalán).

La puerta original de la discoteca, con la icónica letra ‘B’ tallada en madera, fue prestada por un coleccionista privado y recibió a los visitantes en una sala que reproduce minuciosamente el interiorismo del local, proyectado por Xavier Regàs. El espacio está decorado con una moqueta granate y tapices un punto afrancesados y muestra objetos como invitaciones, copas e incluso un espejo de un lavabo. También, suenan de manera sutil canciones de bandas y músicos como Pink Floyd, Genesis o Lou Reed, en un repertorio musical similar al que se reproducía en un club donde acudían gentes y artistas liberales y de izquierdas. Un grupo selecto a quienes el periodista y escritor Joan de Sagarra bautizó como la ‘gauche divine’.

La muestra propone un recorrido por todo tipo de documentos que testimonian el legado del local por el que desfilaron personajes de toda condición intelectual, como el arquitecto y diseñador Oscar Tusquets, los fotógrafos Oriol Maspons e Isabel Steva, ‘Colita’, y el editor Jorge Herralde, entre muchísimos otros ilustres. Una de las musas de Bocaccio y, sin duda, su imagen indeleble era la actriz y modelo catalana Teresa Gimpera, quien no se perdió la inauguración y no pudo más que pararse frente al famoso retrato que le realizara Xavier Miserachs, donde posa tatuada con el logotipo de la discoteca. Al acto también asistieron asiduos del club social, entre ellos el escritor Enrique Vila-Matas, que trabajó como crítico de la revista que también editó Bocaccio.

Bocaccio, también en un libro
Coincidiendo con la inauguración de la exhibición, el comisario y escritor Vall presentó su libro ‘Bocaccio. Donde pasaba todo’, disponible en catalán en la editorial Columna y, en castellano, con Destino. La publicación es un recorrido por las memorias de 21 personas que estuvieran relacionadas de alguna manera con el sitio nocturno. Cada capítulo es un testimonio: el arquitecto Oriol Bohigas, la actriz Mónica Randall o la cantautora e intérprete Guillermina Mota, además de muchos de los ilustres ya mencionados, son quienes narran las anécdotas de los eventos, fiestas y viajes organizados en propia voz “de las personas que lo vivieron bien”, según el escritor. “No era solo una discoteca. Tampoco era un templo de la frivolidad, el pijerío o la burguesía, sino un punto de reunión de profesionales que destacaban en sus respectivos campos como la música, moda o el cine”, comentó Vall, que explicó que el ejemplar tiene un pliego central de fotos con toda la comercialización de la “personalidad estética” de la sala de la calle Muntaner 505.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

#hemeroteca #cine #franquismo | Cine vanguardista en pleno franquismo

Imagen: El País / Serena Vergano en un fotograma de 'Dante no es únicamente severo'
Cine vanguardista en pleno franquismo.
La Escuela de Barcelona, movimiento que apostó por la modernidad de nuevos lenguajes, cumple 50 años.
Blanca Cia | El País, 2017-11-08
https://elpais.com/cultura/2017/11/08/actualidad/1510141993_346016.html

Se llamó escuela pero nunca tuvo centro, ni profesores, ni siquiera alumnos propiamente. La Escuela de Cine de Barcelona nació como reflejo de la Escuela de Cine de Madrid que sí tenía actividad como formación cinematográfica y subvencionaba las películas de cineastas que daban sus primeros pasos, entre ellos Mario Camus, Francisco Regueiro o Basilio Martín Patino. José María García Escudero, director general de Cinematografía y Teatro entre 1962 y 1968, fue el que decidió que los cineastas emergentes de Barcelona, como Jacinto Esteva, Joaquim Jordà, Carlos Durán o José María Nunes, tendrían el mismo trato que los de Madrid.

“La Escuela de Cine de Barcelona fue un movimiento, no un lugar. Y si en Madrid se optó por el neorrealismo, la estética del blanco y negro, de mujeres de luto, en Barcelona la apuesta fue la modernidad de nuevos lenguajes, el futurismo, lo pop y la belleza de modelos de la época que se convirtieron en auténticas musas”, explica Esteve Riambau, director de la Filmoteca de Cataluña, que ha recuperado la filmografía de aquel movimiento: 15 largometrajes y seis cortos. “Hace 50 años, Barcelona vivió una especie de oasis en pleno franquismo, el régimen se ablandó un poco y fue el momento en el que confluyó el talento de gente brillante en el cine, la arquitectura, también en el mundo de la edición, diseñadores. Fue como un estallido de libertad y color antes de la recta final del régimen franquista, que fue muy dura”, cuenta Riambau.

Aquella movida barcelonesa, la ‘gauche divine’ catalana que agrupaba a personalidades tan dispares como los editores Jorge Herralde y Beatriz de Moura; los arquitectos Óscar Tusquets, Ricardo Bofill y Oriol Bohigas; los cineastas Pere Portabella o Jacinto Esteva y nombres de las letras como Terenci y su hermana Ana Maria Moix, Jaime Gil de Biedma, Manuel Vázquez Montalbán o la fotógrafa Colita, por citar unos cuantos, era como una tribu que se reunía en la sala Bocaccio o el pub Tusset. “En verano, los puntos de encuentro se desplazaban a las discotecas de la Costa Brava, como Madox o Tiffany’s, y también a Cadaqués. Cada uno iba a lo suyo pero se encontraban en los estrenos y eventos culturales y aquello creó una masa crítica que alimentó la Escuela de Cine de Barcelona y que coincidió con la fundación del Cercle A, las salas de cine de arte y ensayo”, añade. Estas fueron el círculo de exhibición de las películas catalanas de mediados de los sesenta y que también se programaron en los cines de arte y ensayo de Madrid.

Una película de episodios
‘Dante no es únicamente severo’ (1967), de Jacinto Esteva y Joaquim Jordà, está considerada como una de las películas más representativas de la Escuela de Barcelona: “No será la mejor pero sí la más emblemática de aquella locura. La idea la dio Néstor Almendros —director de fotografía— y la propuesta era hacer una película de episodios, al estilo de las que se hacían en París en la época de la vanguardia que representaba la ‘nouvelle vague’. Era una forma de empezar y, además, barata. Los episodios iban a ser cuatro: de Esteva, Jordà, Bofill y Portabella. Pero se pelearon y al final la película se montó solo con los de Esteva y Jordà. Tuvieron una subvención y se rodó lo que finalmente llegó a las pantallas como’ Dante no es únicamente severo’”. Un manifiesto con un inexistente argumento en el que brillaba Serena Vergano, una actriz de 20 años que se convirtió en una de las musas de la Escuela de Barcelona, junto con Romy o Teresa Gimpera.

Bellezas y exponentes de una Europa moderna, lo que se quería oponer a una España entonces gris y anticuada. “Vine a rodar a Barcelona una película que era una coproducción italo-franco-española y recuerdo que Paco Rabal me invitó a cenar y a dar un paseo por la ciudad. Me pareció triste, sucia y gris”, recuerda Serena Vergano quien pese a aquella impresión se afincó en la ciudad. “Conocí toda la movida del cine de entonces, como a Esteva, Jordà, Durán y Bofill [con el casó]. Y me convertí en la actriz de ellos, algo así como una musa. Pasado el tiempo, creo que me utilizaron un poco, pero tengo muy buenos recuerdos de aquella época, había un optimismo ciego y la confianza de que las cosas que hacíamos se verían fuera de España”. Teresa Gimpera fue otra de las musas de la Escuela de Barcelona.

‘Noches de vino tinto’ (1966) de José María Nunes, ‘Fata Morgana’ (1966), de Vicente Aranda y ‘Una historia de amor’ (1966), de Jordi Grau, son algunos de los títulos de la filmografía de la Escuela de Barcelona que se desintegró a los cuatro o cinco años de su formación: “Cambió el ministro [a Manuel Fraga le sustituyó Carlos Robles Piquer] y el director de cinematografía y la censura apretó. Portabella pasó a la clandestinidad, Jordà se fue a Italia a hacer cine militante y el grupo se fue desperdigando o reorientando”, comenta Riambau. O al Vietnam metafórico o hacia un cine más comercial.

El camino de Portabella en la clandestinidad
‘No contéis con los dedos’ (1967) era el corto de Pere Portabella que tenía que haber formado parte del proyecto de ‘Dante no es únicamente severo’, la película planeada a cuatro manos conjuntamente con Jacinto Esteva, Joaquim Jordà y Ricardo Bofill, quien también acabó por desligar su corto Circles(1966) del proyecto. “Era una diferencia estructural, un cambio de código. Yo era más radical”, explica Portabella, quien recuerda la escuela como un movimiento muy interesante.

“Yo tenía muy buena amistad con todos, pero mi cine era distinto. Ellos de alguna manera se acomodaron a producir películas dentro del marco regulado, que eran subvencionadas por el Gobierno. Yo tomé otro camino”, matiza. Se confiesa más implicado con la clandestinidad: “No soy, ni era ni mejor ni peor. Simplemente era distinto”, apunta el autor de ‘Nocturno 29’ (1968), otra de las películas que se encuadró en la llamada Escuela de Cine de Barcelona de mediados de la década de los sesenta.