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jueves, 12 de febrero de 2026

#hemeroteca #lgtbifobia | Nuestra pluma es más fuerte que sus puños

Nuestra pluma es más fuerte que sus puños
La paliza al árbitro alemán Pascal Kaiser pretende ser más que una agresión homófoba. Es un mensaje.
Enrique Alpañés | El País, 2026-02-12
https://elpais.com/espana/madrid/2026-02-12/nuestra-pluma-es-mas-fuerte-que-sus-punos.html

Pascal Kaiser tras la brutal agresión //
En los años noventa, casi todos los equipos de fútbol tenían una mascota y casi todos los colegios tenían un maricón. Yo fui el del mío (el maricón, no la mascota). Por eso, cuando llegó Manolito, en sexto de EGB, me alegré. Manolito era expansivamente alegre, sinuoso en el caminar. Tenía la mirada lánguida y los labios siempre hidratados con 'gloss', lo que le daba un puntito glaseado, la guinda de un barroco pastel. Manolito era maricón, vaya. Y esto me alegró muchísimo. No por haber encontrado a alguien como yo, apenas sospechaba entonces cómo era yo, sino porque los abusones hubieran encontrado un rival más débil.

Manolito pasó a ser el maricón oficial del colegio y yo ascendí al puesto de simple marginal. Durante ese año de tregua me junté con los chicos, gocé de un ascenso social e intenté incluso jugar al fútbol. Evité de todas las maneras posibles al pobre Manolito. Con el tiempo me he dado cuenta de que en realidad el pobre era yo, que Manolito no era más maricón, sino más valiente, más de verdad. En un mundo de niños que luchaban por ser hiperadaptados y uniformes, él supo llevar a gala sus diferencias.

Fui a un colegio público madrileño en una periferia de ladrillo visto y toldo verde. Tenía un patio modesto, de tres campos de fútbol. No es esta una forma de medir el espacio metafórica, aludiendo a un concepto espacial que todos conocemos. Era literalmente lo que había: tres campos de fútbol. Uno era el campo de los mayores, otro el de los pequeños y un tercero reconquistado para combinar fútbol y baloncesto. El resto era periferia. Los campos estaban delimitados por líneas de colores, fronteras infranqueables que separaban a unos niños de otros. Traspasarlas significaba ocupar el centro, formar parte de algo, dejar de ser público y pasar al escenario, al lugar donde pasaban las cosas. Yo siempre me moví en la periferia, flotaba en los márgenes, con el aire solícito del marginado. Aquel año me adentré en el campo de fútbol como quien entra en una guerra: esquivando golpes e intentando no llamar la atención. Pronto se recrudecieron los insultos. Era malo porque era un maricón.

Decía Alana S. Portero que “antes de definirte tú mismo, los demás te dibujan los contornos con sus palabras y sus violencias”. Y fue eso lo que nos pasó, en distintos grados, a Manolito y a mí. Eso fue lo que nos pasó a muchos niños LGTBIQ+, que aprendimos en un patio de colegio que nuestro lugar estaba en los márgenes. Fue el fútbol, antes que el sexo, el que nos marcó a muchos como maricones.

He pensado mucho en este tema estos días, al leer primero con alegría, después con rabia, la historia de Pascal Kaiser. La semana pasada, este árbitro alemán de 27 años le propuso matrimonio a su novio, Moritz, ante unos 40.000 espectadores antes de un partido de la liga de fútbol alemana. En el estadio la gente aplaudió, pero en las redes sociales empezó el acoso. Lo amenazaron, lo insultaron y filtraron su dirección. También se escribieron mensajes de apoyo y de gente escandalizada ante tanta homofobia. A estos les replicaban esa vieja letanía cacatúa: “¿Qué necesidad de exhibirse de esta manera?” “Prueba a hacer eso en Palestina”. Pero Kaiser no tuvo que irse a Palestina para sufrir las consecuencias. Estas llegaron hasta su casa.

El pasado domingo por la noche el árbitro llamó a la policía para denunciar, que restó importancia a sus palabras. 20 minutos después de colgar, tres hombres lo sorprendieron en la puerta de su casa y le dieron una paliza, según confirmaba —con una serie de fotografías escalofriantes— el diario francés L’ Equipe.

En Madrid se registra una agresión LGTBIfóbica al día. Es una dinámica que se repite; basta echar un vistazo a la hemeroteca. Homosexuales apaleados, mujeres trans hinchadas y amoratadas. Enseñamos las cicatrices, mostramos nuestros cuerpos como una cartografía del desastre. Nuestras heridas son el mensaje, nos dicen lo que puede pasar si no andamos con cuidado. La paliza a Pascal Kaiser no fue solo un delito de odio, fue un mensaje de advertencia. Para él y para todos los que somos como él. Nos están diciendo que deberíamos seguir en los márgenes, que hay espacios en los que no podemos estar, donde no podemos ser.

Me dan asco los violentos, pero también me dan rabia los tibios, los que dicen que la sexualidad es algo privado. La que se sale de la norma, claro. ¿Cuántas pedidas de mano heterosexuales y públicas hemos visto que no han acabado en paliza?

martes, 11 de marzo de 2025

#hemeroteca #homofobia | El suicidio de Rick en Guayaquil, Ecuador: bullying, homofobia y una madre que busca justicia

El suicidio de Rick: bullying, homofobia y una madre que busca justicia
El pasado 1 de febrero, Rick, de 16 años, se quitó la vida. Su mamá, Roxana, afirma que a su hijo lo mataron los hostigamientos, las burlas y las agresiones físicas en el colegio que estudiaba
Víctor Hugo Carreño | Edición cientonce, 2025-03-11
https://edicion111.com/2025/03/11/la-muerte-de-rick-bullying-homofobia-y-una-madre-que-busca-justicia/

Rick //
En el dormitorio de Rick, sobre un escritorio de madera, aún reposa el folleto de la carrera de Cine de una universidad pública, junto a un cuaderno de pasta azul que contrasta con otros dos en los que las cubiertas las acapara el colorido dibujo de una pelirroja adolescente sobre siluetas de flores. Una solitaria vincha en la que sobresalen dos corazones blancos y un fragmento de lo que era un tercero reposa también entre útiles escolares.

El primer cajón del escritorio guarda lo que fueron sus tesoros para su cuidado personal: productos de ‘skincare’, una brocha de polvo y un cepillo para el cabello.

La madre de Rick, Roxana Ramos, conserva casi intacto ese escritorio, así como la cama cuya cabecera está repleta de peluches, y el clóset con prendas ‘aesthetic’, como él las llamaba.

Todos son artículos u objetos familiares para ella. Rick quería ser actor, era un sueño que le había compartido y ya habían elegido una universidad; se maquillaba y usaba vinchas desde los 13 años y ella nunca lo reprimió; ni lo rechazó cuando a los 11 le dijo “siento que soy gay”.

Pero ese sueño por ser parte de una producción artística se desvaneció y su dormitorio ya no es escenario de sus sesiones de ‘skincare’. El pasado 1 de febrero, Rick, de 16 años, se suicidó, y su madre señala que el bullying homofóbico, la discriminación y la violencia de las que Rick fue víctima en el colegio en que estudió lo mataron.

Mofas de estudiantes (incluso de otros cursos), una caída porque un compañero le puso el pie para que se tropiece, balonazos durante el recreo, y un baldazo de agua en pleno patio de la institución.

Son las situaciones que relata Roxana porque su hijo se las contó en las conversaciones diarias que mantenían; o porque, tras ese 1 de febrero en que rogó a los paramédicos que le salven la vida, ella ha accedido a los chats que Rick mantenía con sus amigas.

Además del bullying, Roxana apunta al hostigamiento de una profesora, quien -según le contó una compañera de Rick tras su muerte- lo llamaba de manera despectiva “el homosexual” en plena clase.

Roxana busca justicia para Rick, el segundo de sus cinco hijos, a quien cargó en brazos hasta los seis años, su incondicional compañero para ver películas en casa, y quien la animaba a comprarse prendas de ropa o cambiarse de ‘look’.

“Yo perdí un hijo, no perdí un carro o una casa, y lo que estoy pidiendo es que se hagan responsables”, expresa Roxana en el comedor de su vivienda, en la ciudadela Alborada, en el norte de Guayaquil.

Para ella, los responsables son el colegio en el que Rick cursaba el segundo año de Bachillerato en Contabilidad y la profesora de Matemáticas que -afirma- hostigó a su hijo. En su búsqueda de justicia, el pasado 12 de febrero, Roxana presentó ante el Ministerio de Educación una demanda por maltrato psicológico en contra de la docente. Exige que tanto la maestra como la institución educativa y sus representantes sean sancionados.

A la vez, ha proporcionado información a la Fiscalía en una investigación que inició de oficio por el suicidio de su hijo; la defensa legal de la familia considera que tras la muerte de Rick hay elementos que configuran en delito de odio, hostigamiento e instigación al suicidio.

La abogada de la familia, Soledad Angus, señala que hubo motivaciones explícitas detrás de la muerte de Rick y la Fiscalía debe investigar. “No puede quedarse como simplemente un suicidio”, advierte.

***

Rick ingresó a estudiar al colegio que -según Roxana- causó dolor en él, en mayo de 2024, un mes antes de cumplir 16 años y celebrarlo comiendo pastel con su familia en casa. Ella conserva una foto de ese día: Él aparece sonriendo con sus tres hermanos menores.

Roxana cambió de colegio a su hijo (de uno particular a uno fiscal) el año pasado. Tomó esa decisión por estar inconforme con la enseñanza en la institución anterior. Pero el cambio le generaba temor; buscaba un lugar seguro para su hijo, donde no fuera violentado o discriminado por su orientación sexual.

– “Mamá, yo me siento que soy gay”.
– “Mi amor, yo te acepto como sea. Tú eres mi hijo”.

La conversación se dio cuando Rick tenía 11 años. Pero incluso antes Roxana no reprimió las actividades o los juegos por los que su hijo se mostraba interesado. De pequeño, por ejemplo, cortaba las tiras de sus mochilas para hacerle pelucas a sus muñecos.

“Nunca lo tratábamos como ‘eso no hagas’ o ‘eso está prohibido’, no, nunca. A él se le respetó bastante su niñez. Él era muy libre de hacer lo que quería”, recuerda.

En su adolescencia, vivió la misma libertad. Compró en una ocasión una mochila rosada de Hello Kitty que usaba para ir al cine con amistades o en paseos familiares. Y lucía también vinchas en su cabello.

Pero el año pasado, Rick experimentó desde un inicio rechazo y violencia en el colegio. En los primeros días de clase, estudiantes de otros cursos lo abordaron y le preguntaron si era gay.

Rick no le contó a su mamá sobre este hecho. Se lo había contado a una amiga, quien -tras la muerte de él- lo compartió con Roxana y le envió la captura de pantalla de un chat.

Y pues le pregunto q por qué me dice eso.
Y pues medice que es que todos de mi curso y otros cursos anda hablando sobre ti.
Y yo what.
(Nota de Redacción: Los mensajes están transcritos tal cual los redactó Rick).

Pero sí le comentó de otros, como cuando un compañero, de manera intencional, le puso el pie y, por supuesto, tropezó. O cuando estaba en el recreo sentado con sus amigas y de repente sentía en su cara o espalda el golpe de un balón de fútbol. Nunca pudo identificar a los responsables, pero escuchaba risas burlescas grupales tras recibir esos balonazos.

“Él se iba a quejar con la tutora y no sabían quién era porque se tapaban entre ellos”, asegura Roxana.

Las burlas y agresiones que sufrió Rick entran en el denominado bullying homofóbico. Edgar Zúñiga, coordinador general de la Red Ecuatoriana de Psicología por la Diversidad LGBTI, explica que en el bullying homofóbico el detonante de una violencia reiterativa entre pares es la percepción por parte de los agresores de que una persona pertenece a las diversidades sexogenéricas.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) precisa, en el informe Abiertamente, Respuesta del sector de educación a la violencia basada en la orientación sexual y la identidad/expresión de género, que los estudiantes LGBTIQ+ tienen mayores probabilidades de sufrir violencia que sus pares que no lo son.

La violencia homofóbica y transfóbica, indica el documento, se basa en el miedo, la incomodidad, la intolerancia y el odio hacia la homosexualidad y hacia las personas sexualmente diversas.

“Esta violencia persistente se combina con todos los procesos internos de descubrimiento, de aceptación, de reconocimiento de su identidad, y eso puede provocar un impacto muy negativo en la vida de las personas, llegando incluso a intentos de suicidio”, indica Zúñiga.

En Ecuador, el suicidio es la tercera causa de muerte de infancias y adolescencias, según del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos. No hay datos específicos de suicidios de infancias y adolescencias LGBTIQ+ en el país, pero Zúñiga señala que -según estimaciones- las personas de las diversidades tienen hasta 8 veces más riesgo de ideación suicida que sus pares heterosexuales o cisgénero.

En Ecuador, la violencia por motivos de orientación sexual o identidad de género en escuelas y colegios está contemplada en el documento Protocolos de actuación frente a situaciones de violencia detectadas o cometidas en el sistema educativo, que establece directrices obligatorias para el abordaje de estos casos para instituciones públicas y privadas.

En la Guía de orientaciones técnicas para prevenir y combatir la discriminación por diversidad sexual e identidad de género en el sistema educativo nacional también se hace referencia a ese término y se señala que es deber de toda la comunidad educativa actuar para prevenir y abordar situaciones de violencia. En el documento, se recomienda que en estos casos el DECE (Departamento de Consejería Estudiantil, responsable del acompañamiento y seguimiento psicosocial de estudiantes) o tutor de curso actúen inmediatamente si recibe una denuncia.

Además de las burlas y agresiones de sus compañeros, Rick se sentía incómodo en las clases de Matemáticas. Aunque no le contó a su madre los términos despectivos que ella hoy conoce por una compañera de él, sí le comentó que la profesora se negaba a despejar sus dudas, revisar sus tareas y lo excluía de trabajos grupales.

En cuatro ocasiones, Roxana acudió al colegio para presentar sus quejas a la docente. De esos cuatro encuentros, en uno participó una funcionaria del DECE y en dos la tutora de curso. Además, en una reunión de padres de familia, expuso el caso de su hijo y, cuenta, otros representantes comentaron situaciones similares, pero la tutora respondió “los chicos exageran”.

En la demanda presentada por Roxana al Ministerio de Educación, se detallan estos hechos como “prácticas de hostigamiento” y que responden a sesgos discriminatorios de una profesora que usaba términos despectivos para referirse a la orientación sexual de Rick en plena clase.

“Si bien pudo haber, y seguramente hubo, violencia entre pares, esto fue incitado por alguien que tenía una posición de autoridad ante ellos, que es la docente. Entonces, si una docente le dice ‘el homosexual’ a un niño en clases, es mínimamente esperable que eso vaya a detonar violencia entre pares”, explica Soledad Angus, abogada de la familia.

Edgar Zúñiga, de la Red Ecuatoriana de Psicología por la Diversidad LGBTI, coincide con ella: “Muchas veces el bullying es auspiciado, de forma tácita o no, por los adultos, por los docentes, incluso los psicólogos de las unidades educativas”.

Zúñiga también explica que el aislamiento, la marginación y un trato discriminatorio son formas tácitas de violencia, pero -agrega- son situaciones que, lamentablemente, no son comprobables.

“Ahora sería impensable que alguien no te acepte en una unidad educativa porque eres diverso. No lo van a decir así, van a decir ‘no tenemos espacio físico’ o ‘no tenemos cupo’. Hay esta forma sutil de generar esta violencia y es una de las formas más perversas de violencia”, observa.

Uno de los pedidos de la defensa al Ministerio de Educación fue la suspensión de la docente porque se considera que hay un riesgo de que ejerza presión en los estudiantes durante las investigaciones. En la demanda, se adjuntó un CD con un vídeo en el que la profesora se dirige a un curso para -precisa el documento- amenazar a los alumnos para que no hablen de ella en el caso.

El video no muestra a la docente porque fue grabado sigilosamente por un estudiante. La mayor parte del tiempo se ve la espalda de quien está sentado en un pupitre en un aula de clases. Entre el natural bullicio de un colegio (hasta se puede escuchar a una persona tomando asistencia) se cuela la voz de una mujer que se dirige a estudiantes con frases como “no pueden difamar a una persona”, “si hago una contrademanda” o “tengo abogados”.

El Ministerio de Educación, en respuesta a un pedido de entrevista de edición cientonce, indicó que la docente se encuentra alejada de la institución educativa como parte de las medidas de protección mientras se lleva a cabo la investigación.

La cartera de Estado aclaró, además, que se trata de una investigación en curso y que se están tomando todas las medidas necesarias para esclarecer los hechos.

Dentro de este proceso, el colegio reportó que Roxana no había informado sobre el acoso escolar que sufría su hijo y el DECE no cuenta con ningún reporte, sostiene el ministerio en una de sus respuestas a este medio, pese a que Roxana acudió en cinco ocasiones a la unidad educativa.

“Ella fue a manifestar que era una profesora que lo trataba mal, a quien correspondía y quien tenía la obligación legal de activar protocolos era al colegio. No pueden exonerarse en que Roxana no puso una denuncia porque finalmente ella es un usuario que no tiene que conocer los protocolos, ellos sí”, señala Angus.

***

El último encuentro que Roxana mantuvo con la profesora de Matemáticas y la tutora del curso fue el 31 de enero, un día antes de la muerte de Rick. Habló con ellas porque una compañera de su hijo le había comentado que lo trataba mal.

Esto se menciona en la denuncia, pero en el comedor de su casa Roxana cuenta más detalles sobre las motivaciones de esa reunión. Aproximadamente una semana antes, ella pasó por Rick al colegio. No acostumbraba a recogerlo después de clases por sus otras ocupaciones, pero ese día pudo hacerlo.

Rick salió enojado, cuenta Roxana. Le preguntó qué le sucedía y respondió “nada, nada”. “Entonces, se acerca una compañera y me dice ‘señora, la profesora de matemáticas se le carga mucho’”.

Tras despedirse de ella, preguntó a Rick por qué no le había contado, pero él dijo que su compañera estaba exagerando. Roxana decidió igual hablar con la profesora. Incluso el mismo día de la reunión, antes de salir de casa, su hijo le pidió que no acuda al colegio.

Rick ya no le estaba contando a su mamá las situaciones hostiles que vivía en el colegio. Roxana se ha enterado de otras más por chats que les han facilitado las compañeras de su hijo.

En una nota de voz de casi 20 segundos por Instagram, él le cuenta a una amiga que en una ocasión le echaron un balde de agua. “Yo ya quería llorar, esta vez sí me enojé porque fueron muy bruscos conmigo”, le confiesa a Rick a su amiga.

Roxana recuerda que ese día hubo una fiesta de espuma por el último día de clases de tercer bachillerato, en el mismo mes de enero. Llegó mojado y golpeado, recuerda.

Cuando le preguntó por qué llegaba así, Rick no le contó lo que precisó a su amiga en la breve nota de voz. Le dijo que no había visto quién lo golpeó y que todos habían salido así. “Lo minimizaba, decía que hasta una compañera también salió golpeada”, lamenta Roxana.

En diciembre, hubo otro evento estudiantil sobre el que Rick tampoco le contó a su mamá. Roxana se enteró el mes pasado por redes sociales. En la cuenta de Instagram del colegio, hay un reel que fue subido el 24 de diciembre, con el mensaje “Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo”, en que aparecen fotografías de estudiantes varones con globos bajo sus camisetas y pantalones con los que buscan adquirir una silueta femenina exagerada. En una de ellas, afirma Roxana, aparecen compañeros de curso de Rick.

“Mi hijo ese día (del evento) vino un poco molesto”, señala. Solo le dijo que la fiesta estuvo “aburrida”. Roxana comenta que incluso días antes Rick había expresado su deseo de no acudir el día de la fiesta, pero luego no tuvo opción porque debía participar en una actividad obligatoria.

Rick no dijo nada más. No contó a Roxana sobre esa actividad que el mismo colegio posteó. Sí le llevó un poco de comida de la fiesta, como solía hacer cuando había festejos en la unidad educativa o cuando salía con sus amigas.

Estas parodias, asociadas a la costumbre de “las viudas” en el país, pueden ser tomadas como un agravio por un adolescente homosexual, considera Edgar Zúñiga, de la Red Ecuatoriana de Psicología por la Diversidad LGBTI.

“Es una cosa muy común en fin de año todo el tema de las viudas, todo el tema de la sátira a la figura femenina, a las identidades feminizadas, y es lógico que aquellas personas que están en un proceso de exploración vean eso como una burla”, explica.

Aunque aclara que el video es reflejo de un problema estructural, considera que el colegio está incumpliendo con ofrecer espacios seguros para estudiantes de las diversidades sexogenéricas.

“Si alguien posteó eso y lo está poniendo como algo que representa a la unidad educativa, significa que hay una cero conciencia de la violencia LGBTIfóbica que hay en ese espacio”.

La ‘Guía de orientaciones técnicas para prevenir y combatir la discriminación por diversidad sexual e identidad de género en el sistema educativo’ recomienda que en las instituciones se desarrollen actividades de sensibilización sobre la discriminación y violencias contra personas LGBTIQ+.

Este medio consultó al Ministerio de Educación si en el colegio se implementan las recomendaciones del documento, pero la institución no lo precisó. Su respuesta fue: “El Ministerio de Educación se encuentra analizando y levantando información sobre este caso y las acciones de prevención y abordaje que ha realizado la institución educativa”.

Una respuesta evasiva en un contexto en que la ministra de Educación, Alegría Crespo, ha mostrado su abierta oposición a temas de género y diversidades en las instituciones educativas.

En un vídeo, publicado semanas atrás, anunció que el ministerio ha iniciado un proceso de revisión y fortalecimiento de los protocolos para prevenir y abordar vulneraciones de derechos en las aulas, pero a la vez señaló que no se implementará “ninguna acción basada en ideologías de género” ni habrá “imposición de agendas ideológicas”.

Estos términos son usados de manera despectiva por sectores antiderechos para oponerse al reconocimiento de derechos de mujeres, personas LGBTIQ+ e infancias y adolescencias.

Este anuncio fue tras la sentencia de la Corte Constitucional que dispone al Ministerio de Eduación elaborar un protocolo para acompañar los procesos de transición de género en escuelas y colegios.

El caso que estudió la Corte fue el de una niña trans cuya escuela no tomó las medidas para respetar su identidad de género. En el desarrollo de la sentencia, entre otros puntos, precisa que “la finalidad de la educación no se reduce a garantizar únicamente la adquisición de conocimientos, sino también se orienta al pleno desarrollo de la personalidad, y al ejercicio de otros derechos humanos”.

***

La última conversación que Rick tuvo con su mamá sobre temas del colegio fue un día antes de su muerte. Le comentó que tenía que presentar el siguiente lunes un proyecto en la materia de Matemáticas y el cuaderno de Filosofía. Roxana lo sabía, pues había hablado con los profesores de ambas materias.

Hablaron cuando Rick regresó del colegio, en las conversaciones diarias que mantenían y en las que también hacían bromas, o hablaban de su gata Meche.

Ese día, por la mente de Roxana ya pasó cambiar a su hijo a otra institución educativa para cursar el tercer año de Bachillerato. Le faltaba solo un año para terminar sus estudios secundarios y perseguir su sueño de ser actor.

Pero al día siguiente, Rick se suicidó en su dormitorio, aproximadamente a las 16:00. No dejó ninguna nota, pero su madre asegura que el bullying mató a su hijo.

A la media hora de su deceso, en un grupo de WhatsApp del curso de Rick, Roxana cuenta que llegaron mensajes como “¿Ya está muerto Rick?”, “jajajaja”, “que conteste aunque esté muerto”… En ese momento, ella tenía su teléfono, que está ahora en manos de Fiscalía.

En otro grupo de WhastApp de otro curso al que tuvo acceso Roxana, en un chat al día siguiente del fallecimiento de Rick, se lee la pregunta “como que un pelado de segundo murió??”. La primera respuesta fue: “Si. El marinconcito”.

El día de la velación de su hijo, acudieron la rectora, inspectora y tutora del colegio, cuenta Roxana. “Ahí les dije que nunca me ayudaron y que voy a hacer justicia”.

Hasta el momento, además de la investigación en el colegio por parte del Ministerio de Educación, el Ministerio de la Mujer y Derechos Humanos instaló una mesa interinstitucional para el seguimiento del caso, mientras que Fiscalía ha ordenado versiones, pericias y requerimientos de información, precisa la defensa de la familia.

Roxana busca justicia por el hijo a quien en cada cumpleaños le compraba una torta para celebrar en casa. A quien abrazaba en las fotografías que se tomaban juntos. A quien en una ocasión descubrió que, de la mesada que le entregaba, destinaba dinero para comprarle dulces.

“Se me fue mi hijo, se me fue todo. Me quedé sin mi compañero que me daba aliento”.

jueves, 13 de junio de 2024

#hemeroteca #homofobia #deporte | Dennis González, campeón de Europa en natación artística, denuncia homofobia: “No sé si estamos en el siglo XXI”

Dennis González //

Dennis González, campeón de Europa en natación artística, denuncia homofobia: “No sé si estamos en el siglo XXI”

El joven nadador de 20 años, a quien asegura que no le afectan estos mensajes, alza la voz: “Un niño que esté empezando en natación artística, si recibe estos comentarios, le va a afectar”
Irene Guevara | El País, 2024-06-13
https://elpais.com/deportes/2024-06-13/dennis-gonzalez-campeon-de-europa-en-natacion-artistica-denuncia-homofobia-no-se-si-estamos-en-el-siglo-xxi.html

“Sirena”, “trucha”, “vaya pluma” o “¿no puede caminar normal?”, tuvo que leer Dennis González, nadador y doble campeón de Europa en la competición europea de estos días en Belgrado, entre otros comentarios homófobos en redes sociales tras una de sus actuaciones que le valió el primer puesto en solo técnico martes. Pero Dennis no se ha quedado callado y ha alzado la voz. “Me iba a dormir, pero no lo puedo hacer tranquilo”, confesó en un vídeo —que ya suma más de 160.000 visualizaciones, 1000 comentarios y 17.000 me gustas— compartido en su perfil de TikTok para hablar sobre la situación. El nadador de 20 años —recién cumplidos hace un mes— ha confesado que le dan “igual” estos mensajes, pero ha querido hablar sobre ello por cómo podría afectar a los deportistas más jóvenes al iniciarse en la disciplina: “A parte de la impotencia que me puedan dar esos mensajes, que me dan igual […], tengo que dar voz y me da mucha rabia. Sé que un niño que está empezando en natación artística, si recibe comentarios así, le va a afectar”. No es, sin embargo, la primera vez que se enfrenta a comentarios homófobos en sus vídeos.

“Los comentarios son cosas que yo no entiendo si estamos en el siglo XXI o el siglo X a.C. todavía. Son gente que no ha ganado nada, que no sabe lo que es la disciplina, lo que es el trabajo. No saben lo que es ser campeón de Europa. No saben lo que conlleva todo eso”, continuó, recalcando el esfuerzo de sus hazañas. Y aconsejó “no dar bola a estos mensajes”, ya que solo “buscan atención”. “El día que le afecten a alguien y le repercuta en su decisión, sí que me importará, y no me voy a quedar callado”, zanjó Dennis.

Precisamente González encontró refugio de sus problemas de ‘bullying’ en el colegio en la piscina, donde unió sus pasiones: la natación y el baile. Su gran referente, Pau Ribes, pionero en la natación artística masculina. Pero ya dentro de la competición, se encontró con los comentarios homófobos de aquellos que no toleran la inclusión natural de los hombres en un deporte mayoritario entre mujeres. Y es que, por primera vez, los hombres podrán participar en natación artística en los Juegos de París de este verano, aunque el joven nadador se prepara el de Los Ángeles 2028.

El español ha logrado dos medallas de oro en el Campeonato Europeo de Belgrado —emplazado en Serbia desde el 10 de junio al 23, finalizando el viernes 14 las pruebas de natación artística— en solo técnico y dúo mixto libre con Emma García. Aún puede lograr una presea más en la modalidad de dúo mixto técnico junto a Mireia Hernández en la final del próximo viernes.

sábado, 9 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #educacion | Fracaso escolar y alumnos LGTBIQ+: "Nos estamos dejando mucha gente fuera por la discriminación"

RTVE / Visibilidad LGTBI //

Fracaso escolar y alumnos LGTBIQ+: "Nos estamos dejando mucha gente fuera por la discriminación".

Los alumnos del colectivo sufren más discriminación y acoso escolar, lo que afecta a su bienestar mental y emocional. Tienen así un mayor riesgo de absentismo escolar, malas notas o abandono, aunque la situación ha mejorado.
Rocío Gil Grande | RTVE, 2022-07-09
https://www.rtve.es/noticias/20220709/fracaso-escolar-alumnos-lgtbiq/2386216.shtml

Kai acaba de cumplir 21 años y es un chico trans y gay. Está estudiando un máster de arte para videojuegos y se define a sí mismo como un “chico listo”, algo que se evidencia en su madurez y en su forma de hablar. Nunca ha repetido curso, aunque ha tenido que lidiar con algunos altibajos que le han llevado a acumular, en ocasiones, hasta cuatro suspensos simultáneos. “Fuerza de voluntad tengo de sobra y nunca me he planteado repetir”, asegura a RTVE.es.

Pero el camino no ha sido ni está siendo fácil. Desde la adolescencia, su disforia de género (su identidad difiere del sexo asignado al nacer) ha sido para él “una auténtica tortura”, en sus propias palabras, que le hace sentir en ocasiones un “dolor y un peso sobre el corazón”. “A veces te cuesta respirar, sientes que te estás ahogando”, explica. No siempre es así de grave, depende del día, pero la ansiedad lleva años siendo su compañero de viaje y todavía hay días en que se mira al espejo y piensa: “Este no soy yo”.

Reconoce que vivir con ello “influye en el rendimiento de todo lo que haces”, y eso afecta también a los estudios. En plena adolescencia, Kai “lloraba todas las noches”. “Pensaba: si cuento lo que soy, a lo mejor dejo de tener amigos o dejo de tener padres”. La baja autoestima que ha sufrido por sentirse diferente ha estado acompañándole en los años más decisivos de su etapa educativa, pero logró sobreponerse y mejoró cuando salió del armario hace un año gracias a la aceptación entre sus amigos y compañeros, aunque sigue teniendo reticencias a su identidad de género en su entorno familiar.

La discriminación o el acoso derivan en baja autoestima, ansiedad, depresión...
La baja autoestima es uno de los problemas más habituales que tienen los jóvenes del colectivo, señala Ana Silva, psicóloga y terapeuta especializada en población LGTBIQ+ y voluntaria de COGAM, donde trabaja con dos grupos de sociabilización de jóvenes de entre 10 y 15 años y de 15 a 22.

La mayoría de estos jóvenes no ha tenido muchos referentes en los que fijarse y muchos se ven “considerados en la sociedad como algo menor”. “Ven que ellos son los raros, los que van en contra de la sociedad o incluso se ven un monstruo y eso afecta a todas las decisiones que van a tomar en la vida”. En el tema de los estudios, explica, puede derivar en no coger las optativas que quieren o la carrera que quieren porque sienten que “valen menos” o en la propia vida, a la hora de elegir pareja pensar: “Me conformo con alguien que a lo mejor no me trata bien, pero como soy raro…”.

No hay apenas datos en España sobre la diversidad LGTBIQ+ en las aulas y rendimiento escolar, pero las asociaciones que representan al colectivo y los psicólogos coinciden en que los niños y adolescentes gays, trans o bisexuales tienen más obstáculos que el resto debido a la presión social, la discriminación, falta de apoyo e incluso acoso escolar que todavía sufren muchos, si bien coinciden en que la situación ha ido mejorando considerablemente con los años. En Estados Unidos, por ejemplo, un 12,5% de los estudiantes gais, lesbianas y bisexuales declaró no haber ido a la escuela al menos una vez en el último mes porque se sentían inseguros allí o en el camino para llegar, según el Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo (Informe GEM) de la UNESCO.

En España, el 60% de menores del colectivo ha sido acosado y prácticamente el 80% del alumnado LGB no ha salido del armario, según el informe LGBT fobia en las aulas de 2015 de la FELGTBI. “Ellos sienten que la sociedad y su colegio no son un entorno seguro. ¿Cómo van a salir del armario si sus compañeros hacen bromas constantemente, o si sabes que te van a atacar?”, explica Silva.

“Casi todos los casos que vienen a consulta tienen que soportar 'bullying' o algún tipo de maltrato por parte de sus propios compañeros”, expone la psicóloga, que explica que esto “no solo les lleva a sentir inseguridad o baja autoestima” sino que “en muchos casos deriva en problemas de ansiedad y depresión”, que es “lo más común”. En casos más graves, aparecen problemas de salud mental como autolesiones, disociación o trastornos alimenticios, añade. En España, el 43% de personas homosexuales y bisexuales encuestadas que han sufrido acoso escolar homofóbico ha pensado alguna vez en suicidarse, según el informe de la FELGTBI.

Ante estos problemas, es habitual que los jóvenes dejen de ir a clase o sus notas se vean afectadas. “Puede ocurrir en los casos más graves que abandonen los estudios y tiren la toalla porque no se ven en un entorno seguro”, prosigue.

“Nos estamos dejando a mucha gente fuera”
“Nos estamos dejando mucha gente fuera y no nos damos cuenta”, apunta Alberto Alba, sexólogo, profesor y activista de FELGTBI, que subraya que no se trata de que las personas del colectivo tengan un mal rendimiento, sino de que “no están teniendo un apoyo para poder desarrollarse personalmente y al mismo tiempo académicamente”.

Es cierto que ha habido “un cambio muy importante” en lo que se refiere al respeto, a la diversidad sexual y la identidad de género en las últimas décadas, expone José Ignacio Pichardo, profesor de Antropología social en la UCM y responsable de numerosos estudios sobre la situación del colectivo LGTBIQ+. Destaca que estos cambios se han visto reflejados en el entorno educativo, donde “se ha reducido muchísimo” el porcentaje de actitudes homofóbicas y transfóbicas. Pero siguen existiendo: “A lo mejor ya no hay 20 alumnos en clase que las tienen, pero sí dos o cuatro que insultan y hacen la vida imposible y el resto de la clase no hace nada o incluso hay profesores que no hacen nada”.

La intervención de los centros puede ser fundamental y marcar la diferencia en la vida de un alumno. Lo sabe Fernando Siruela, orientador en el colegio El Salvador, de Leganés (Madrid), donde él y otros tres profesores han organizado un “rincón de la diversidad” para que los alumnos LGTBIQ+ puedan acudir a ellos presencialmente o por redes sociales cuando tengan dudas o problemas. Él mismo es gay y está casado, mientras que el resto de compañeros también está familiarizado con la diversidad, y cree que esto puede acercar a los alumnos al sentirse identificados con ellos.

"Pasamos de tener todo suspensos a tener sobresalientes"
Cuenta en concreto el respaldo que dieron a un alumno que llegó nuevo al instituto “armarizado”. Vivía con su madre, que tenía una mentalidad “cerrada” y no le aceptaba como era. “Llegó con todo suspensos”, dice, pero cambió a vivir con su padre, cuya mentalidad era mucho más abierta y tolerante, “salió del armario y pudo normalizar su situación”: “Pasamos de tener todo suspensos a tener sobresalientes y se llevó una mención especial a final de cuarto de la ESO por el cambio radical que había tenido”.

“Una persona que con 13 años le hubiéramos dado por perdido, ha pasado a ser el mejor, ahora estudia odontología”, destaca. Relata que otra chica lesbiana dejó de ir a clase porque sufrió acoso, pero el centro tomó medidas, expulsó temporalmente a los agresores y llamó a la Policía para que acudiera a dar charlas de sensibilización contra el acoso LGTBI y la gravedad de lo que algunos consideran meras “bromas”.

Destaca que el apoyo familiar es fundamental para que los propios muchachos se dejen ayudar y que la diferencia a cuando no lo tienen es radical. Otro joven trans que han tenido en el instituto, por ejemplo, que no lo tiene, “ha sido un alumno absentista y ha dejado de venir al centro por el conflicto emocional que tiene”.

La importancia de educar en diversidad
Pero Fernando lamenta que las actuaciones que se hacen desde los colegios son, sobre todo, “a título individual” por propuesta del profesorado y que la situación varía mucho respecto a los centros educativos. Y es que, aunque la ley educativa estatal (la LOMLOE) incluye el respeto a la diversidad afectivo-sexual y establece que se incluya en la educación una perspectiva inclusiva, no fija contenidos obligatorios en el currículo. Hay centros que ofrecen charlas a los alumnos u otras iniciativas, pero la situación no es homogénea. Y ocurre lo mismo con la formación del profesorado en esta materia, que es voluntaria y suelen pedirla aquellos que ya están más sensibilizados. Por ejemplo, Fernando nota que “los profesores que tienen ya 50 o 60 años tienen una actitud diferente respecto a los que tienen 20-30”.

“No tenemos una educación sexual integral e inclusiva”, lamenta Alberto Alba (FELGTBI), porque la que hay “no tiene en cuenta toda la educación emocional” que hace falta. Critica que la formación que se da es “mínima”, “como mucho dos, tres o cuatro horas a lo largo de la vida académica”. Critica también que los libros de texto de biología o ciencias naturales siguen “estableciendo diferencias muy marcadas entre lo que debe ser un hombre físicamente y una mujer”: “Y muchos no entramos en esos cánones”.

“No aparecen familias LGTBIQ+”, coincide Pichardo, quien lamenta por su parte que “el sistema educativo va por detrás de la sociedad”, donde los niños y niñas “ya saben que dos hombres se pueden casar y tener una familia”, por ejemplo. Y la falta de visibilidad y de tratar con naturalidad estos temas se traslada a los alumnos, donde han bajado las agresiones, “pero el hecho de que toda tu clase te deje de hablar porque se ha enterado de que te gusta a una chica y comentan que eres lesbiana sigue siendo acoso”.

Otro de los problemas que señalan las personas consultadas por RTVE.es es que hay familias que son reacias a que se eduque en esta diversidad, y eso genera que haya dudas o reticencias en los propios centros a llevar a cabo iniciativas que, en definitiva, fomentan el respeto hacia las personas LGTBI y combaten el acoso. Señalan también que los discursos “de odio” que en los últimos años han ganado un altavoz en la política contra lo que llaman un “adoctrinamiento” está perjudicando a los avances que se estaban produciendo.

Afortunadamente, cada vez hay más iniciativas para fomentar la diversidad y ayudar a los alumnos del colectivo. Destaca, por ejemplo, la "Asociación de Familias contra la Intolerancia X Género" (Ampgyl), o la primera red de docentes de Galicia de apoyo a la diversidad sexual.

Pichardo celebra que, cada vez más, el apoyo familiar a los jóvenes LGTBI es mayor, y esto “es un cambio muy importante”, porque “estos chicos y sus familias son motores de cambio en los centros escolares”. También, cuando las familias no corresponden a padre y madre heterosexuales: “Demuestran que no todas las familias son así y de esto se benefician todas las familias y toda la sociedad”.

domingo, 3 de julio de 2022

#hemeroteca #gais #testimonios | Fernando Tejero se sincera: "No quería creer que era homosexual"

Noticias de Gipuzkoa / Fernando Tejero //

Fernando Tejero se sincera: "No quería creer que era homosexual".

El actor ha hecho un duro relato sobre su orientación sexual en una entrevista para LELO con motivo de la celebración del orgullo.
Miriam Torija | Noticias de Gipuzkoa, 2022-07-03
https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/gente/2022/07/03/fernando-tejero-sincera-queria-creer-5771167.html 

Con motivo de las celebraciones del orgullo LGTBIQ+ son muchos los famosos que ponen sobre la mesa su orientación sexual y reivindican una manera libre de vivir la sexualidad. Es el caso de Fernando Tejero, uno de los grandes actores en nuestro país, recordado por varios papeles como el de 'Emilio' en 'Aquí no hay quien viva' o actualmente 'Fermín' en 'La que se avecina'. El intérprete se ha sincerado recientemente en una entrevista sobre las dificultades que ha sufrido a lo largo de su vida por su orientación sexual y para hablar sobre el acoso que vivió por ello.

"He sufrido bullying en el colegio por ser homosexual y tener pluma. Incluso en mi familia me llamaban marica. Llegué a plantearme ocultar mi orientación sexual toda la vida, e incluso casarme con una mujer y tener hijos porque no me aceptaba. Parte de mi familia e incluso algunos conocidos me aceptaron por ser una persona conocida. Yo no quería bajo ningún concepto creer que podía ser homosexual", explicó en una entrevista para LELO, una reconocida marca de bienestar sexual y juguetería erótica de lujo.

En el colegio sufrió bullying, y trató por todos los medios de ocultar la pluma que tenía de pequeño, ha recordado el actor. "Tenía la voz como afeminada. A día de hoy, tengo la voz grave por forzarla, por no querer tener esa voz. Yo la pluma me la quité a base de mucho esfuerzo y de no querer tener pluma". El motivo era el temor a la sociedad: "Tenía miedo a que no me aceptasen, aunque el primero que no se aceptaba era yo, yo no quería bajo ningún concepto creer que pudiese ser homosexual".

“Tuve depresión porque no me aceptaba. No quería creer que era homosexual. Esperaba un milagro para dejar de ser como soy”, continúa revelando. Su etapa en el colegio tampoco fue nada fácil. El actor admite que sufrió bullying durante su infancia y adolescencia debido a su condición sexual. Burlas e insultos que le llevaron a experimentar un tartamudeo nervioso que a día de hoy todavía padece en determinadas ocasiones. “Pensaba que estaba haciendo algo mal y que me iban a juzgar eternamente hasta que, finalmente, me dejó de importar la opinión de la gente y me acepté a mí mismo”, expresa.

El protagonista de series como Aquí no hay quien viva o La que se avecina, ha reconocido que tardó "bastante" en darse cuenta de su orientación sexual. "Yo llegué a Madrid en el año 95, creo recordar, a estudiar arte dramático y todavía no lo había hablado con nadie", se sincera. El actor tenía miedo de revelar su orientación sexual a sus padres, quienes se enteraron de ello por televisión. 
 
Y TAMBIÉN…
Fernando Tejero revela que "no quería bajo ningún concepto creer que podía ser homosexual"

El actor ha contado los problemas que ha tenido para asumir su homosexualidad y las consecuencias físicas y sociales que ha sufrido tras hacerlo público.
Público, 2022-06-30
https://www.publico.es/culturas/fernando-tejero-revela-no-queria-concepto-creer-podia-homosexual.html

viernes, 25 de marzo de 2022

#hemeroteca #lgtbifobia #educacion | La Junta presenta en Jerez un manual para prevenir el 'bullying' LGTBI

Diario de Jerez / Rocío Ruiz presenta el manual cpntra el bullying LGTBI //

La Junta presenta en Jerez un manual para prevenir el 'bullying' LGTBI.

Ha sido realizado por la abogada y experta en delitos de odio Charo Alises. Es una herramienta para detectar y actuar frente a casos de acoso escolar.
Diario de Jerez, 2022-03-25
https://www.diariodejerez.es/jerez/manual-prevenir-bullying-lgtbi-junta-jerez_0_1668433951.html 

La Consejería de Igualdad de la Junta de Andalucía ha presentado en el Campus Universitario de Jerez el primer Manual de Actuación para profesionales frente al ‘bullying’ LGTBI, una herramienta que permitirá a los educadores prevenir, detectar y actuar frente a casos de acoso escolar a alumnos por motivos de orientación sexual o identidad de género. Este documento ha sido elaborado por la abogada y experta en delitos de odio Charo Alises, vicepresidenta del Consejo Andaluz LGTBI y autora también de la Guía de Delitos de Odio LGTBI.

El manual elaborado por la Junta de Andalucía detalla las diferentes situaciones de acoso que pueden padecer los niños y adolescentes. Asimismo, define el ‘bullying’ e identifica sus formas para que los profesionales puedan prevenirlo y sepan cómo actuar. La guía también repasa las consecuencias para las víctimas, para las y los agresores, y para el resto del alumnado, y recoge los protocolos de actuación que existen en el ámbito educativo cuando se detecta un caso. Asimismo, se incluye la diferente legislación autonómica y nacional e internacional que afecta a este tipo de acoso. Y detalla cómo poder denunciarlo llegado el caso, ademas de desglosar las acciones legales que amparan a las víctimas, las responsabilidades que pueden darse en los centros educativos.

La consejera Rocío Ruiz ha señalado que "el acoso o agravio escolar, en este caso a menores y jóvenes LGTBI, es una agresión muy grave a sus derechos y en la mayoría de los casos les condicionará para toda su vida, porque ocurre en un momento en el que se tienen que desarrollar como personas, formarse, buscar lo que les interesa y encontrar su sitio en nuestra sociedad”. Por ello, mostró su confianza en que este manual “seguro que será un instrumento útil que cambiará el futuro de los niños y jóvenes andaluces, porque habrá evitado que pasen un sufrimiento del todo injusto”.

La responsable autonómica se refirió a los datos ofrecidos por el Observatorio Andaluz contra la Homofobia, Bifobia y Transfobia, que en su informe sobre LGTBIfobia en Andalucía durante 2021 constata que este tipo de discursos de odio y ataques han aumentado un 8% respecto al año anterior. Y que casi la mitad de las víctimas, el 42%, son menores de 30 años. “Es muy alarmante que sean jóvenes los que más sufren esta violencia, entre ellos muchos adolescentes”, ha lamentado la consejera, poniendo el acento además en que el 12% de los agresores son menores de 18 años, y un 25% se encuentran entre la franja de 18 a 30 años.

En este sentido, ha subrayado que el ‘bullying’ supuso el 20% de los casos registrados por el Observatorio durante 2021. Y un 15% del total de incidentes se produjeron precisamente en los centros educativos, “lo que dice mucho del trabajo que todavía queda por hacer en estos espacios”. “El repunte de ataques a la diversidad, al colectivo LGTBI, nos confirman que el sistema de prevención está fallando”, lamentó Ruiz.

La consejera ha considerado que estas agresiones y agravios en la infancia y la adolescencia “provocan una situación de desigualdad frente al resto del alumnado que puede derivar en situaciones de depresión, de inseguridad, de soledad y desgraciadamente, en algunos casos, les lleva a atentar contra su propia vida”. Y ha lamentado que la infradenuncia sigue siendo el patrón habitual de conducta.

Por otro lado, ha sido durante esta etapa cuando se ha creado la primera Dirección General de Diversidad o el primer Consejo Andaluz LGTBI, se ha celebrado el primer Congreso Internacional LGTBI Andaluz y se ha elaborado el primer informe para la elaboración de políticas antidiscriminatorias en Andalucía. La Consejería de Igualdad ultima además la Primera Estrategia para la Igualdad y no discriminación de las personas LGTBI en Andalucía.

“Podría estar un buen rato hablando de nuestra lista de ‘primeras veces’”, señaló, “pero si de algo estoy orgullosa es de haber conseguido que en la reciente Ley Andaluza para la Infancia y adolescencia, aprobada en julio del año pasado, se haya incluido la posibilidad de que la Junta de Andalucía, a través de esta Consejería, se pueda personar en los procedimientos que por delitos de odio se abran en nuestros juzgados”.

lunes, 23 de agosto de 2021

#hemeroteca #homofobia | Detenidos dos alumnos de un instituto por acosar a otros por su orientación sexual

Imagen: Última Hora //

Detenidos dos alumnos de un instituto por acosar a otros por su orientación sexual.

Los arrestados son un marroquí de 14 años de edad y un español inimputable al tener solo 13 años.
Julio Bastida | Última Hora, 2021-08-23
https://www.ultimahora.es/sucesos/ultimas/2021/08/23/1294621/homofobia-mallorca-detenidos-dos-menores-por-acosar-dos-conocidos.html 

Dos menores, uno de catorce años y otro de trece, han sido detenidos por agentes de la Policía Nacional acusados de acosar, vejar y hacerle la vida imposible a dos compañeros de clase por su orientación sexual.

Las víctimas, una chica (pansexual) y un chico (homosexual), estuvieron sometidos durante meses al constante ataque indiscriminado de amenazas, insultos y vejaciones. La gravedad de los hechos fue de tal magnitud que fue el policía tutor del centro y el propio instituto quienes detectaron esta conducta y activaron el protocolo de acoso.

Instituto
Los hechos se remontan al pasado mes de junio en un instituto de la zona del Llevant de Mallorca. Se omite de forma intencionada facilitar el nombre para proteger la intimidad de las víctimas. En grupos de WhatsApp de alumnos del instituto, los agresores no cesaban de atacar a las víctimas con frases como: «Transformers, bollera, guarra, sois unos enfermos» y otras alusiones más directas a su condición sexual. El acoso fue de tal intensidad que tuvieron que abandonar el grupo y sufrir en silencio durante meses el acoso al que estaban siendo sometidos.

La alumna, española de 14 años, denunció también haber sido víctima de malos tratos por parte de su agresor.

La segunda víctima, un alumno también de 14 años, acudió un día al centro vestido con una falda presionado desde las redes sociales. A partir de ese día se convirtió en el saco de boxeo de sus agresores, que sin piedad no cesaban de atacarle.

Una vez activado el protocolo de acoso, el policía tutor redactó un completo informe que, junto con los redactados por el jefe de estudios, tutor y director del centro, fueron remitidos a la Conselleria d’Educació del Govern. Acto seguido se interpuso la correspondiente denuncia en Policía Nacional. A partir de ese instante, agentes de la UFAM (Unidad Familia Mujer) se pusieron al frente de la investigación.

Tras recabar toda la información e interrogar a los alumnos, profesores y víctimas, hace unos días se procedió a citar a los acusados a las dependencias policiales. Una vez allí, acompañados de sus padres, los agentes les tomó declaración en calidad de detenidos. 

Uno de ellos, al ser menor de 14 años, es totalmente inimputable. No obstante, la Fiscalía de Menores redactará un informe para que se tomen medidas –no penales– contra él.

viernes, 6 de agosto de 2021

#hemeroteca #travestis #testimonios | Eduardo Gaviña: «En el instituto, era como ser negro y estar en una boda del Ku Klux Klan».

Imagen: Naiz / Eduardo Gaviña //
Eduardo Gaviña · Travesti, fotógrafo y mucho más: «En el instituto, era como ser negro y estar en una boda del Ku Klux Klan».
Eduardo Gaviña (Laudio, 1969) es el «alter ego» de Yogurinha Borova, una presumida espía rusa llegada del frío que canta en euskara canciones liberadoras ahora para el público infantil. Como Teresa Rabal, pero en drag queen y con pelucón.
Amaia Ereñaga | Naiz, 2021-08-06
https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20210806/en-el-instituto-era-como-ser-negro-y-estar-en-una-boda-del-ku-klux-klan

«Soy abertzale, maritxu y de izquierdas», suelta a bote pronto. Es Eduardo Gaviña, fotógrafo, cabaretera, cantante –seis discos en su haber– y creador de personajes superlativos como Yogurhina Borova. Son algunos de sus «haberes», porque también ha sido concursante de un reality [“Safari Wazungu”, ETB2, en 2016], videobloguer y, ahora, diseñador. No resulta difícil reconocerle vestido «de calle» por su camiseta, en la que se lee ”Stop LGBTIfobia”. Forma parte de la colección de ropa y de accesorios coloristas que le «nacieron» en el confinamiento, con sudaderas y hasta cortinas de baño o camisetas del Athletic –«el equipo necesita una peña un poco marica»–. Unos artículos para los que recibe pedidos desde Latinoamérica y Nueva York en su página web y en la tienda XL Polita, en las Siete Calles de Bilbo.

Debutó con Las Fellini haciendo de Mel G –«la culpa la tienen las Spice Girls»–, y por cosas de los nuevos tiempos, Eduardo ha pasado de vivir «muchas noches de ‘Walking Dead’» a disfrutar «del día, la naturaleza y el horizonte». Así, este euskaldunberri salido de AEK se dedica al público infantil con el espectáculo “Meri, Mari eta Lari”, pese a que tampoco hace ascos a locales alternativos madrileños con compañeras como La rata de Antequera. Por cierto, con las restricciones, el circuito drag de la noche está fatal. ¿A quienes citamos? «A Asier Bilbao o Andoni Mutiloa, que hace un espectáculo que se llama ‘Esnatu naiz’ en el que es un baserritarra que quiere ser Beyonce; es maravillosa». Mientras, en su canal de Youtube, Yogurhina canta: «Te imaginas un mundo sin pluma. / Un arcoíris en blanco y negro. / Un baño sin espuma. / Te imaginas un mundo sin vida. / Sin pelucones ni plataformas./ Sin reinonas y sin divas. / Déjame ser. / Tal como quiero ser. (...)» (“Plumofobia”, 2017).

El suyo tiene que ser una clase de cliente especial, que no lo importe ponerse en estos tiempos una camiseta que diga: «No más plumofobia»
Es muy interesante, porque no hay solo rechazo fuera del colectivo a la pluma, dentro del colectivo también hay muchísimo. Tienes que ser un chico y parecer superhetero. Pero yo digo que la pluma es maravillosa y es un arma de reivindicación, porque siéntete como te dé la gana. “Plumofobia” también es una canción pensada para reivindicar la pluma de las chicas.

En su perfil de Twitter se define como travesti. Yo pensaba que era drag queen, pero ¿me explica la diferencia entre travesti, drag queen y transformista?
¿Qué soy? Es complicado, porque yo no soy nada ahora mismo. Tengo esa sensación de estar en un limbo, y no me importa, porque no saben cómo clasificarme. A nivel laboral es peligroso, porque solo se acuerdan de mí cuando llega el Orgullo. Estoy en un momento como de indefinición: no soy teatrero, pero hago teatro; no soy fotógrafo pero hago fotos; soy hombre, pero me visto de mujer; no soy cantante pero hago canciones; no soy diseñador, pero hago camisetas. Y todo es así: no soy travesti, no soy transformista, no soy drag queen...

Te explico: transformista puede ser un chico o una chica que hace un personaje, que se transforma en una persona, pero no hay un tema sexual por medio, de disforia de género o lo que sea. A ti, por ejemplo, te gusta Marilyn Monroe y te transformas en ella: eres transformista. Una travesti tiene ya un componente sexual, de rollo femenino, que yo a veces reivindico, aunque no me sienta mujer. Ha tenido siempre un componente tan negativo que siempre lo reivindico. Y drag tampoco soy.

Me llamaron el otro día para “Drag Race” [programa de televisión que es la réplica estatal del famosísimo en EEUU de la drag RuPaul] y, tras una hora de teléfono, no me entendieron. Les dije que yo no encajaba allí y que sí que me podían llevar un día, porque soy la primera drag queen del planeta que ha hecho una canción para niños sobre diversidad. Sí que hay drags que van a colegios a contar cuentos, pero una canción ex profeso para ellos, creo que soy la única que lo ha hecho. Yo les expliqué que no me interesa el vestuario por el vestuario, sino contar cosas. No encajo en ningún sitio, pero soy feliz.

De profesión es fotógrafo.

Cuando vino lo digital, me barrió. Figúrate, cuando yo empiezo a tener sexualidad, aparece el sida. Llevas 21 años reprimido y, en un campo de trabajo en Coslada, se lo dices por primera vez a un americano: ‘Soy maricón’... y la otra meada de risa. Lo sabía desde el primer día. Bueno, pues cuando empiezo a tener sexualidad, llega el sida –nuestra sexualidad ha sido espantosa– y cuando me hago autónomo, el año pasado, aparece esta mandanga: otra vez, adáptate, el pánico, la ansiedad…

Hay fotografías suyas en la exposición sobre la webserie «Ni naizena naiz», sobre la experiencia de diez personas trans. ¿Iniciativas como esta sirven para conocer de cerca su realidad, más ahora con toda la polémica incluso dentro del feminismo? ¿Hay una necesidad de conocer para empatizar?
Sí, he hecho algunas de las fotografías. Las mujeres han estado tan ninguneadas, tan arrasadas, que a algunas como que les da miedo... es extrañísimo. Yo soy maricón y, te lo juro, lo sé desde pequeñito. Mi primer sueño erótico fue con un obrero de la construcción, porque, encima, me gustan ese tipo de hombres gigantones. Yo era supermariquita y supersensible de crío, no sabían si era un niño o una niña. De verdad, no somos maricones por hacernos los guays, ni por una decisión personal. ¡Con lo heavy que es vivir esto, y ellas sienten ese lado femenino y lo son de verdad! Es innegable.

No es fácil ser trans. Por eso choca que se diga que con la nueva ley los hombres se volverán mujeres.
Por favor. Es como si un millonario decide hacerse pobre: ¿Si estás en una posición privilegiada, por qué te vas a cambiar? ¿Qué dices? Esto no es un juego ni no son carnavales: son 365 días al año en los que estás incomodísima o incomodísimo en tu cuerpo. En otras culturas ya se hablaba de un tercer sexo.

Últimamente hay un repunte de la homofobia: no solo la muerte de Samuel en Galiza, es que se dan casos aquí en Zornotza, en Basauri...
Porque están alentando los de Vox a esta gente.

Muchos de los agresores son chavales muy jóvenes. No sé si es un problema de educación, se habla incluso del porno duro que consumen los adolescentes. ¿Hay más homofobia ahora o es que siempre ha existido?
Sí, esto es de siempre. Yo solo sé que en la EGB no recibí nada de bullying. Yo noté la diferencia cuando entré en el instituto de Llodio: «¡Marica, maricón…!». El viaje de estudios fue bastante espantoso. ¿Sabes qué pasa? Que lo teníamos tan interiorizado que ahora digo: “¡Si me estaban todo el rato llamando maricón y marica!», pero era como lo normal. Como si eres negro y estás en una boda de blancos del Ku Klux Klan, una pasada. Esto siempre ha existido, pero ahora hay más consciencia. Ahora tenemos voz y no nos vamos a callar.

¿Hacer espectáculos para críos va por ahí, por educarlos? ¿Y cómo reaccionan ellos?
Claro. La primera vez me llamaron de un colegio de Dima para hacer “Eraso sexistarik ez” y “Maite duzunarekin gozatu”, y yo estaba más acojonada que los profesores y los niños. Soy supertímido y estaba temblando. ¡Solo se me ocurre a mí traer unos tacones al patio! Vestido con un buzo de color carne, salí y los niños así [con la boca abierta]. Hay que hacer más cosas, porque normalizan… bueno, la palabra normal no sé, pero hacen ¡chas!: ‘¿Este es un señor feo, de 50 años, vestido de mujer y que canta y quiere que bailemos? ¡Pues bailamos!’. Y notas enseguida quién se separa, porque posiblemente en casa ha escuchado algo.

¿Suele haber reacciones negativas?
No. Son reacciones tontas, como separarse, como si fueras un bicho. Y pasa, ha pasado siempre.

En Donostia, recibieron amenazas.
Hubo dos llamadas a la casa de cultura Okendo diciendo que estábamos aleccionado a los niños: ‘Perfecto –les respondieron–, haga un escrito con su nombre poniendo los motivos por lo que cree que no tenemos que contratar a esta gente’. No hubo respuesta, claro. Cuando llegamos y nos enteramos, temblando, y las de la casa de cultura, cuidándonos. Lo que pasó ese día fue mágico: se generó una energía como si estuviéramos actuando en los 60.

Algunas de sus canciones son como himnos. Un ejemplo: «Maitatu bihotzez, inoiz ez ezkutatu. Sentipenak askatu, zarena kanporatu».
Esta es maravillosa, es el “A quién le importa” de Fangoria y Alaska en euskara y para críos. He hecho también otra canción, que llama “Ausarten kluba”, en contra del bullying. ¡Y luego voy a Torremolinos y digo que he hecho una canción en euskara para niños sobre la diversidad! Lo he hecho también en Galicia. El día siguiente que mataran a Samuel yo actuaba en el Teatro Colón de A Coruña en el Orgullo. Imagínate, se me pone el vello de punta: el teatro de pie y les hice bailar a los peques. Fue maravilloso, muy chulo.

lunes, 28 de junio de 2021

#hemeroteca #generonobinario #bolleras | Ana, 33 años: «Salí del armario siendo lesbiana, pero ahora me considero bollera»

Imagen: La Voz de Galicia / Ana García //

Ana, 33 años: «Salí del armario siendo lesbiana, pero ahora me considero bollera».

Ana ha salido dos veces del armario, primero con su orientación sexual y luego con el género. Desde pequeña tenía el runrún, incluso llegó a pensar que quería ser un chico, también que si era trans, hasta que de repente las piezas del puzle encajaron.
María Vidal | La Voz de Galicia, 2021-06-28
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/yes/2021/06/26/sali-armario-siendo-lesbiana-me-considero-bollera/0003_202106SY26P14991.htm 

Cuando Ana García (A Coruña, 1988) admitió, tras varios años de lucha interior, que era lesbiana tenía 17 años. La sensación fue similar a la de resolver un puzle, al entender por fin muchas cosas que le perturbaban desde que era una cría. Nunca nadie le dijo que no tenían que gustarle los chicos, como tampoco que había algo más que ser hombre o mujer. Con veintipocos, ya en Madrid, adonde se fue huyendo del ‘bullying’ que sufría en su ciudad natal, aprendió a vivir libremente y descubrió que no tenía que ser una persona binaria. «Me di cuenta de que cosas que yo había sentido o pasado desde que era muy pequeña, tenían su base en que el género que a mí me habían asignado al nacer no correspondía con el que realmente era», confiesa alguien a la que poco le importan los pronombres, porque para ella no la definen.

—¿Te consideras no binaria?
—Me considero no, es lo que soy. He tenido el privilegio de poder llegar a entenderme, a conocerme y a saberme. Soy una persona no binaria, hace 10 u 11 años salí del armario en ese sentido. Era otra época, de esto no se hablaba en los medios, ni en ningún lado. Yo llegué a través de la teoría feminista Y queer, empecé a leer textos sobre género y feminismo, entonces me di cuenta de que un montón de cosas que no me encajaban desde que era muy pequeña, empezaron a tener sentido. Dije: «¡Hostia, es esto!».

—¿A raíz de tu orientación sexual, descubres que eres no binaria?

—Al principio salí del armario con mi orientación sexual como lesbiana a los 17 años, que fue cuando por fin lo admití, lo del género vino mucho después. Me mudé a Madrid, empecé a vivir de una manera más libre y entré en contacto con muchas personas, con discursos, a leer sobre feminismo, sobre política... y esto ayuda mucho a abrirte la mente. Ahondé en lo que era el género, lo que significa, en todo lo que nos habían metido en la cabeza de los roles de género, y mi cerebro empezó a explotar. Era un puzle que tenía que encajar, y este fue el detonante. Me di cuenta de que cosas que yo había sentido o pasado desde que era muy pequeña tenían su base en que el género que a mí me habían asignado al nacer, no se correspondía con el que realmente era. Toda mi vida ha sido siempre una constante entre soy un chico trans o no soy un chico trans. Pero, de repente dije: «Es que no tengo que ser una persona binaria», y nadie me había hablado de ello. Lo mismo me pasó cuando creía que era la única lesbiana del planeta. Nadie me había hablado de que no tenían que gustarme los chicos.

—Pero no fue hace tanto, ¿no?
—Tengo 33 años. La primera vez que escuché la palabra homosexual de una manera mínimamente positiva fue en ‘El diario de Patricia’. Yo tenía 12-13 años, y dije: «Esto tiene que ver conmigo», pero el matrimonio lo aprobaron cuando tenía 17... Yo vengo de una casa con unos padres bastante conservadores en ese sentido. Parece que no, pero yo me marché de A Coruña porque me hacían bullying, me fui a Madrid para poder vivir mi vida y desarrollarme libremente. No fue hace tanto, pero hace mucho. En estos 16 años, a nivel político y social, el país ha avanzado muchísimo.

—¿En qué no te sentías mujer?
—Son cosas muy abstractas y muy difíciles de explicar, muy arraigadas a tus vivencias, a tus procesos emocionales, a cómo tú te relaciones con el mundo y el mundo contigo, a los roles... Que me trataran como la niña bonita, que me prohibieran hacer ciertas cosas porque eran de niño, eso me confundía mucho, porque yo decía: «Entonces quiero ser un niño...». Es muy difícil, es algo que nunca he llegado a explicarle bien a la gente. Los roles que nos imponen, a mí me ha ocurrido, y eso que tengo una madre moderna en ese sentido, que le parecía absurdo que jugara de forma pasiva con muñecas y prefería estimularme intelectualmente con juegos. Esto puede ser un punto de partida, cuando empiezas a ver que tienes que decidirte entre ser una niña o un niño. Te obligan a jugar con una cosa, ya están colocándote en un binario. Y empieza con los juguetes, pero sigue con los roles sexuales: cómo se supone que tiene que comportarse una mujer en la cama. Siempre tienes que estar dentro de un binario, y yo nunca he estado dentro de lo que tiene que ser una niña. Cuando fui un poco mayor, me preguntaba si sería un chico, pero en el fondo también pensaba: «No, no quiero serlo». Lo que dice mi círculo más cercano es: «Tú simplemente eres Ana, no te pueden definir de otra manera». Mucha gente dice que no puede hablar de mí como mujer, aunque la lectura social que se hace de mí por la estética, el pelo o la ropa, es que soy una mujer, pero cuando me conoces entiendes que no tengo nada que ver con eso, que hay algo más allá de ser hombre o mujer.

—Dentro de no binario, que es un término paraguas, no compras ninguna de las etiquetas, ¿no?
—No es que no las compre, es que tampoco las necesito. Yo hace 10 años que salí del armario y ni siquiera existía el término no binario, ni los pronombres neutros, por lo menos en España... Siempre digo que utilizo los femeninos porque tampoco tuve otra opción, yo estoy cómoda con los femeninos porque para mí, pero cada persona tiene una experiencia, el pronombre no me define, no define mi género.

—¿Está preparada la sociedad para incluir a personas que no se consideran ni hombre ni mujer?
—Depende de qué sociedad. La española ha demostrado que «si queremos, podemos». Cuando el matrimonio homosexual se legalizó en este país, en la calle no había unanimidad, y al final hoy en día queda mucho trabajo por hacer, pero es algo que la gente tiene normalizado. Ahora mismo estamos viviendo una revolución sexual maravillosa en la que todos los colectivos oprimidos están reclamando tener su lugar, su voz y respeto. ¿La sociedad está preparada? Yo creo que sí, no estamos pidiendo que la gente se vaya a la guerra, sino que respeten la identidad de las personas, igual que ellos pedirían que se respeten sus pronombres y su identidad, solo que no tienen que pedirlo porque va implícito, y nosotros lo tenemos que luchar. Hay una frase que dice: «El radicalismo del ayer, es el sentido común del hoy», y lo que hoy es radical, es el sentido común del mañana.

—¿Qué es lo más difícil del día a día?
—Para mí, tener que pelear por la simple idea de que me respeten. Que te estén diciendo todo el día que es una tontería, que te lo inventas para llamar la atención... porque llega un momento que te afecta. Esto lleva a unas dinámicas de ansiedad, y al final dices: «¿Y si estoy yo mal de la cabeza?». Llegar a plantearte estas cosas es muy duro. Tengo la suerte de tener acceso a terapia y a recursos que me ayudan a navegar con este tipo de situaciones, y le doy mucha importancia a mi salud mental, la cuido un montón, pero no todo el mundo puede hacerlo, y ahí aparecen los problemas.

—Te criaste en una familia conservadora, ¿cómo es hablar de género? ¿Te ha costado?
—Directamente con mi familia no lo hablo, porque yo no le puedo pedir a mi madre de 73 años que cambie su estructura mental para entender el género como lo hago yo. Para mi madre siempre voy a ser su niña, y punto. Me ha llamado nena toda la vida, y me van a seguir llamando nena. Poco a poco se va hablando más abiertamente del tema y aceptándolo más. Es una concesión que yo hago, que mi familia me entienda de esa manera. Creo que lo llevo bien, pero a lo mejor dentro de un año, te digo que me he dado cuenta de que realmente me hace daño.

—Saliste del armario como lesbiana, sin embargo, ahora reniegas del término.
—Lo utilizo, pero soy de las que les gusta reapropiarse de los términos negativos, y me considero bollera. Yo tengo una forma muy concreta de ver todo esto, y para mí es algo cultural.

—¿Qué matiz le ves que no te gusta?
—Son nombres más normativizados, y siempre utilizo maricón y bollera como la mayoría de mis amigas. Nos ayudan a reempoderarnos a raíz de un término que es un insulto y que es negativo. Lesbiana y homosexual a mí no me suenan bien y no los suelo utilizar en mi día a día de manera personal. Hay un componente cultural de todo esto, la cultura lésbica es una subcultura dentro de la cultura LGTB, y la llamamos cultura bollera. Yo culturalmente soy bollera, pero espiritualmente soy muy maricón, identitariamente soy una persona no binaria, y a nivel de orientación soy bisexual. Es un proceso muy intenso y muy bonito a nivel personal, y está en continua evolución.

—¿El que no se plantea nunca nada es que está en el género correcto?
—Siempre hay un detonante, a algunos les ocurre a los 15 o 20 años y otros salen del armario a los 60, tanto en lo que tiene que ver con la orientación sexual como con el género. Si entras en contacto con esas realidades y, sin más, no te llama la atención, no te paras a pensar en eso, tu cerebro no se activa en ese sentido, estás en donde tienes que estar, te han asignado correctamente. Pero si te queda algo por dentro, aunque tardes en darte cuenta, es que a lo mejor hay más. Es un privilegio no tener que plantearte tu identidad de género o tu orientación, perteneces a lo que la sociedad entiende por normal, por desgracia, y no vas a tener que pasar por una serie de experiencias. Si entras en contacto con este tipo de diversidad, y la dejas pasar, no tienes nada que plantearte. Pero cada uno somos un mundo, y no tiene por qué ser ese el momento correcto, igual llega dentro de un mes o 10 años.

—Para ti el pronombre no es vital, pero para otras personas la «e», el lenguaje inclusivo, es clave.
—Sí, la «e» no porque sea la e, sino porque es el lenguaje neutro que se hace a partir de esa letra, y es superimportante. El ser humano ha ido creando los códigos de comunicación, y a medida que las sociedades han ido evolucionando, el lenguaje ha ido creciendo y hemos ido buscando términos para ponerle nombre a cosas. Con esto es lo mismo, es una realidad que no es que sea nueva, pero ha estado invisibilizada y fuera de los constructos sociales hasta hace poco. Entonces necesitamos lenguaje, ponerle nombre a las cosas.

—Solo hay que ver como han ido creciendo las siglas del LGTB...
—Claro, es que hemos pasado del movimiento de liberación homosexual al movimiento gay, al colectivo LGTB... a ir visibilizándolo todo, porque lo que no se nombra no existe. Si no hablas de lesbianas, no existen, y no han existido hasta hace muy poco en el imaginario público. Y esto hace que llegues a tu consulta de ginecología y no tengan protocolos adaptados, y lo mismo ocurre con las personas bisexuales o trans.

—¿A ti hay algún detalle que te haya dolido especialmente?
—Con mi padre fue muy complicado el tema, y esto ha sido muy doloroso en mi vida, el que no aceptara mi sexualidad.

lunes, 17 de mayo de 2021

#hemeroteca #lgtbifobia #acoso | Más de la mitad de los jóvenes LGTB han sufrido acoso escolar

Noticias de Gipuzkoa / Una celebración del Orgullo LGTBI //

Más de la mitad de los jóvenes LGTB han sufrido acoso escolar.

La UNESCO denuncia que el 54% de los jóvenes ha sufrido al menos una vez en su vida acoso escolar por su orientación.
RC / EFE | Noticias de Gipuzkoa, 2021-05-17
https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/actualidad/sociedad/2021/05/17/mitad-jovenes-lgtb-han-sufrido/1111947.html 

El 54 por ciento de las personas LGTB han sufrido acoso escolar al menos una vez en su vida por su orientación sexual o por su identidad de género, indica la Unesco a partir de una encuesta realizada a una muestra de más de 17.000 niños y jóvenes de entre 13 y 24 años.

La Unesco, que llevó a cabo esta encuesta en el marco de su Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo (Informe GEM), destaca en un comunicado publicado este lunes que el 83% de los estudiantes ha escuchado al menos alguna vez comentarios negativos hacia los estudiantes LGTB.

La entidad supranacional ha aprovechado la celebración del Día Internacional contra la Homofobia, la Bifobia y la Transfobia para dar a conocer este estudio, realizado en colaboración con la Organización Internacional de Jóvenes Estudiantes LGBTQI (IGLYO).

Falta de visibilidad
Los principales problemas detectados por los autores del informe GEM son la falta de visibilidad (un 58 % de los encuestados nunca informaron a ningún profesor del acoso sufrido), la carencia de formación de los maestros para encarar estas situaciones y la ausencia de contenidos sobre identidades LGTB en el currículo.

"La educación es algo más que matemáticas y palabras", señala Manos Antoninis, director del Informe GEM en el comunicado. "Las escuelas -añade- tienen que ser inclusivas si queremos que la sociedad sea inclusiva".

En Estados Unidos, el 12,5% de los estudiantes gais, lesbianas y bisexuales declararon no haber ido a la escuela al menos una vez en los treinta días anteriores porque se sentían inseguros allí o en el camino para llegar. En el caso de los homosexuales ese porcentaje era inferior al 4,6%.

En Nueva Zelanda es tres veces más probable que los estudiantes LGTB sufran acoso escolar que el resto de sus compañeros mientras en Japón, el 68% de las personas de entre 10 y 35 años de este colectivo sufrieron violencia en durante su etapa escolar por su condición sexual.

"Estoy enfadado con el sistema porque todo el mundo dice que puedes ser quien quieras, que puedes ser libre, que puedes expresarte en la escuela. Y luego, si intentas ser diferente, recibes reacciones negativas", se quejó un estudiante intersexual no binario de 19 años que participó en la encuesta de la UNESCO.

El organismo internacional recalca que un entorno de aprendizaje seguro es crucial para lograr la inclusión de los jóvenes LGTB y pide para ello a los gobiernos que implementen programas de educación en derechos humanos y estudios sociales.

jueves, 22 de abril de 2021

#hemeroteca #homofobia #justicia | La crueldad de la rectora del colegio que llevó al suicidio a Sergio Urrego

Imagen: Las 2 Orillas / Amanda Azucena Castillo

La crueldad de la rectora del colegio que llevó al suicidio a Sergio Urrego.

En un testimonio en la Fiscalía, Danilo Pinzón, quien fuera el novio del joven, revela detalles del maltrato que lo llevó a tomar la fatal determinación.
Santiago Puccini | Las 2 Orillas, 2021-04-22
https://www.las2orillas.co/la-crueldad-de-la-rectora-del-colegio-que-llevo-al-suicidio-a-sergio-urrego/ 

Siete años después de que el joven Sergio Urrego se lanzara del último piso del Centro Comercial Titán Plaza su novio, Danilo Pinzón, ha hablado. El pasado martes 20 de abril se presentó, junto con su padre, ante el juzgado 43 de conocimiento de Bogotá como testigo de la Fiscalía General en el juicio que se adelanta contra Amanda Azucena Castillo, la exrectora del Gimnasio Castillo Campestre de Tenjo, plantel educativo donde Sergio y Danilo cursaban su ultimo año de bachillerato en el 2014. Sus declaración fueron implacables: la rectora del colegio se ensañó con el caso de Sergio Urrego, en el que no escatimó mentiras ni mañas para acosar y desprestigiar al joven alumno y a su familia.

En primer lugar, Danilo Pinzón, hoy de 23 años, aseguró que su relación con Urrego era consensuada y que sus padres fueron obligados a señalar a Sergio, su exnovio, de abusador como una exigencia de la rectora Amanda Azucena Castillo, para que él se pudiera graduar de ese colegio. La rectora habría obligado a los padres de Danilo a radicar derechos de petición en el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), una comisaría de familia y tres entidades más, para denunciar falsamente a Urrego por acoso sexual, amenazándolos con que, si ese documento no tenía los sellos de radicado de las instituciones indicadas, Danilo Pinzón no podría seguir estudiando y tampoco graduarse del colegio que ella presidía.

“Jamás les dije a mis padres que fui víctima de acoso sexual, por parte de Sergio Urrego o alguien más y jamás presenté alguna prueba sobre esos hechos. Las palabras de acoso sexual vinieron a entrar al panorama, tiempo después en un derecho de petición que fue entregado por la rectora a mis padres para que ellos, radicaran y poder continuar con mi proceso de escolarización”, sostuvo Danilo.

Esta declaración corrobora lo que, por muchos años Alba Reyes, madre de Sergio, ha manifestado ante la justicia y diferentes medios de comunicación, y es que Castillo orquestó un plan para discriminar a su hijo Sergio, un joven estudiante más, lleno de sueños, desesperado por graduarse, que tenía planes de viajar a Australia de intercambio para luego estudiar ingeniería ambiental. Su padre, Robert Urrego, ha dicho más de una vez con voz entrecortada que su hijo se suicidó como un grito de protesta.

Mucha agua ha pasado por el puente desde el fatídico día. Antes de que Sergio tomará la decisión de quitarse la vida lanzándose al vacío desde la terraza del Centro Comercial Titán Plaza en Bogotá el pasado 4 de agosto del 2014, este pasó más de una noche escribiendo cartas para tratar de explicarle sus razones a su madre y amigos.

Entre sus letras, el estudiante de once grado dejó en claro que no aguantaba más la homofobia en su colegio, sobretodo la que venía por parte de la rectora Correa y otros funcionarios del Gimnasio Castillo Campestre en Tenjo, a los que se habría referido en un texto que se extendió por 90 renglones aproximadamente.

Su caso estremeció al país: Urrego era un alumno de buen desempeño académico y disciplinado, con buena ortografía y era conocido por ser un lector empedernido. Tras la publicación de los resultados del examen nacional ICFES, realizado un día antes de suicidarse, se supo que obtuvo el décimo mejor puntaje a nivel nacional. Pero eran pocos los profesores que lo querían.

Sergio era homosexual y contestatario ante la autoridad colegial, a la que le guardaba mucho rencor. Después de todo, fue un profesor quien lo sacó del closet tras exponer a sus padres y directivos del colegio una foto suya besando a su novio, Danilo Esteban, con quien mantenía una relación sentimental, aunque no públicamente previendo precisamente actos de discriminación en un colegio de valores abiertamente tradicionales.

Fue el 12 de junio del 2014 cuando Sergio y Danilo fueron citados a la oficina de la psicóloga del colegio, Ivón Andrea Cheque Acosta quien, junto a la coordinadora de turno y cuatro docentes más, les notificaron que tenían una semana para hablar de su relación íntima con sus padres puesto que, según la normativa institucional, estaban prohibidas “las manifestaciones de amor obscenas, grotescas o vulgares en las relaciones de pareja dentro y fuera de la institución” y, en ese sentido, su relación representaba una falta grave de la que sus padres debían enterarse. No hubo espacio para el dialogo, la orden venía desde rectoría.

Una amiga de clase recuerda lo preocupados y temerosos que estaban los estudiantes al verse obligados a hacer algo de lo que no se sentían todavía listos psicológicamente. Sergio se llenó de valor. Primero le contó a su papá, a quien le tenía una profunda confianza, y luego a su mamá. Los dos lo respaldaron y le recordaron que más allá de sus preferencias sexuales él era su hijo y lo iban a apoyar. El escenario fue radicalmente distinto para su novio Danilo: sus padres se escandalizaron, lo aislaron y lo retiraron de clases.

A esas alturas, ya el escándalo de la foto era tan grande que fue tema tocado en todos los salones de clases en el colegio y la intimidad de Sergio y Danilo era una enorme fuente de chismes entre los 600 estudiantes del Castillo Campestre. Su vida se tornaba color infierno, pero lo peor estaba por venir.

El 20 de junio, la rectora Amanda Azucena Castillo citó a los padres de Sergio al colegio. Alba Lucia Reyes, su madre, asistió sola pues su marido se encontraba laborando. La rectora Azucena, al ver la ausencia del padre de Sergio, sentenció que su hijo no podía entrar a clases hasta después de vacaciones cuando se diera la reunión con él presente. “¿Está violando mi derecho a la educación?”, le preguntó Sergio, y ella respondió desafiante que sí delante de su madre.

El 1° de julio, Sergio Urrego acompañó a su mamá Alba Reyes a radicar una queja ante la Secretaría de Educación de Cundinamarca en contra del colegio denunciando varios supuestos cobros arbitrarios en el colegio y la discriminación que tuvo con su hijo por su preferencia sexual. Esto fue interpretada como una declaración de guerra por parte de los directivos del colegio, en cabeza de la rectora Amanda Azucena Castillo.

En 2015, la Corte Constitucional estableció que sí hubo discriminación en el caso, sentando un precedente importante en el país que abrió un gran debate alrededor de las políticas de los colegios para prevenir la homofobia y garantizar los derechos de estos jóvenes en los ambientes escolares.

Ivonne Cheque y Rosalía Ramírez, psicóloga y veedora del colegio, fueron condenadas por el delito de discriminación; primera sentencia de este tipo en Colombia. Cheque fue condenada a 35 meses de prisión y el pago de 8,5 salarios mínimos por aceptar los cargos de discriminación agravada y falsa denuncia; pero por el bajo monto de la pena, la mujer está libre. La veedora Ramírez paga 27 meses de prisión y 72 millones de pesos por los delitos de discriminación agravada y ocultamiento de elementos materiales probatorios.

La defensa de la rectora Amanda Azucena Castillo logró dilatar el proceso buscando vencimiento de términos. De hecho, en 2020 logró prescripción penal por el delito de discriminación agravada, es decir que ya no tendrá que responder por este. Sin embargo, la rectora es aún procesada por ocultamiento, alteración o destrucción de elemento material probatorio, y falsa denuncia.