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viernes, 3 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #trans | A la intemperie: la situación de las travestis ante la pandemia

Imagen: Página 12
A la intemperie: la situación de las travestis ante la pandemia.
Las trabajadoras sexuales, las que quedan más que nunca expuestas a la violencia de la policía, las que pagan una pensión día por día, las que permanecen en la cárcel simplemente porque no tienen casa a donde ir: mujeres trans de distintos puntos del país hablan de la urgencia que viven y de las redes que en tiempos de crisis sanitaria salvan vidas.
Dolores Curia | Página 12, 2020-04-03
https://www.pagina12.com.ar/256545-a-la-intemperie-la-situacion-de-las-travestis-ante-la-pandem

El coronavirus reveló cómo las existencias más precarizadas pueden volverse más frágiles en tiempos de caos. El estado de excepción que genera la pandemia amplifica el travesticidio social, que es de larga data: la privación de todos los derechos esenciales como educación, vivienda, trabajo y salud. Es por eso que apenas se empezaron a advertir los efectos del aislamiento social, el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidades en diálogo con el de Desarrollo Social de la Nación consiguió que se incluyera en el programa 'Hacemos futuro' a la población trans. Eso implica una ayuda de alrededor de 8 mil pesos para las personas de todo el país que se inscriban a cambio de una contraprestación (casi siempre de formación), que este momento por obvias razones queda suspendida hasta nuevo aviso. Es un salvavidas a mediano plazo. También desde esos ministerios se amplió la política de asistencia alimentaria a personas trans y travestis. Pero esa mano del Estado, según las fuentes consultadas para esta nota, no está alcanzando a todas las personas que la necesitan. Demora en llegar o lo hace de modo insuficiente.

Apagando incendios
Por iniciativa de 100% Diversidad y Derechos y La Rosa Naranja, junto con las organizaciones que conforman el espacio Orgullo en Lucha, surgió la Red LGBTI+ “Nos cuidamos entre todes ”, que apunta a asistir a quienes ante la pandemia vieron agravadas su situación de vulnerabilidad. Recaudan donaciones, brindan ayuda para acceder a programas estatales de emergencia y monitorean las políticas públicas que se están llevando a cabo por este tema. La red trabaja para llegar a distintos puntos del país. La semana pasada entregó más de 300 kits con alimentos y artículos de limpieza a la población trans de la Ciudad de Buenos Aires, Morón y Lanús. Ahora, en asociación con ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados) buscan extender la ayuda a Neuquén, Salta, Mendoza, Misiones, Mar del Plata.

“Desde nuestra asociación civil La Rosa Naranja estamos conteniendo a muchas compañeras en el barrio de Constitución y sabemos que la situación aquí es terrible, de extrema necesidad, de hambre. Hicimos una colecta y cumplimos con una primera fase de distribución de alimentos pero nos quedamos cortos. Estamos tratado de gestionar con el Estado una entrega de alimentos masiva. Hasta el día de hoy las respuestas están por llegar”, lamenta Marcela Tobaldi de La Rosa Naranja.

Ornella Infante, activista trans santiagueña y Directora Nacional de Políticas contra la Discriminación del INADI, recuerda las primeras horas de la cuarentena: “Fue tremenda la avalancha de llamados que empezamos a recibir: ¡Te pedían comida con desesperación! La mayoría de las travestis y trans son trabajadoras sexuales y con esta situación, si no pueden generar servicios sexuales, no pueden generar ningún otro tipo de ingresos, no pueden pagar el alquiler y se vuelve una cadena de deudas. Muchas van quedando ya al límite del desalojo”. Ornella cuenta que forma parte de un grupo de WhatsApp donde están muchas de las activistas que ahora integran el Estado. Allí socializan los casos urgentes y van apagando incendios lo más rápido que pueden: “Hace pocos días me llega el dato de una compañera que vive en Río Negro pero que va a retirar su medicación a Neuquén y no estaba pudiendo cruzar de provincia. Así como esa situación, ¡cientos! ¿Pero como no va a suceder eso si la falta de acceso en materia de salud es un clásico en la construcción de nuestras trayectorias de vida?”.

Emergencia entre rejas
OTRANS Argentina fue una de las primeras organizaciones en poner el acento sobre la gran bomba de tiempo que son las unidades penitenciarias de cara al pico del COVID-19. En Sierra Chica por ejemplo, tal como relata desde La Plata Aradia García, Secretaria de ese espacio político, se suspendieron las visitas como medida de protección “pero lo que eso genera es que las internas no reciban los alimentos que les suelen llevar amigas y organizaciones”. Muchas de las travestis privadas de libertad tienen aminorantes de la pena por lo cual podrían tener prisión domiciliaria... pero no tienen casa donde cumplirla. “Es por eso que desde OTRANS estamos gestionando un albergue, tanto para contener ese tipo de situaciones como a las víctimas de trata que lograron ser liberadas.” Algunas de las internas trans viven con VIH, tuberculosis y otras situaciones de salud que requieren dietas especiales, que se están viendo obligadas a suspender porque solo las pueden sostener a partir de lo que les alcanzan las visitas. Lo mismo para quienes toman medicaciones específicas que el sistema penitenciario no provee. "Trascendió la noticia de que había un grupo de internas en Sierra Chica que está confeccionando barbijos. Fueron presentadas por los medios como ejemplo de solidaridad. Lo que no se dijo es que esos barbijos no son para ellas sino para los agentes del Servicio Penitenciario, mientras a ellas para mantener la higiene de un pabellón de 150 internas no les dieron más que un jabón por persona y un bidón de lavandina de 5 litros", cuenta Aradia. Este grupo de mujeres trans tiene en el pabellón seis máquinas de coser. “Ellas nos pidieron la friselina para confeccionar los barbijos para ellas y para otras personas que los necesiten. Siempre se presenta la población trans como el último eslabón de la marginalidad pero esta historia es distinta, muestra a personas que están aportando algo desde el lugar en el que están. Es importante que mostremos las hipocresías. Vale la pena contar que al tiempo que se les prohibieron las visitas sí fue a verlas el director del penal. Pero resulta que a los dos días el director entró en cuarentena porque había estado de vacaciones en un país de riesgo”.

La noche tucumana
La noche que se declaró cuarentena, la policía de Tucumán pasó por las calles de San Miguel “limpiándolas”. “Los patrulleros se hicieron presentes de modo diferente”, cuenta Claudina Rukone, de la agrupación Loto, sobre un clima de tensión con las fuerzas de seguridad que la población trans conoce muy bien. Sigue Claudina: “Para nosotras esto significa algo bien distinto que lo que puede ser para ‘el vecino’. Cuando la única realidad que transitás es la noche pasar al encierro total puede ser durísimo. Ninguna tiene un espacio propio. La que vivía en una pensión corrió a resguardarse en la casa de una amiga, pero la amiga lamentablemente está en la misma que ella”. En pocos días la situación fue tornando cada vez más sofocante, cuatro personas viviendo en un monoambiente, por ejemplo, consumiendo los alimentos no perecederos que con suerte llegaban para una. Claudina relata la anécdota de una compañera que una mañana salió al supermercado y fue increpada por un oficial, como ejemplo de una situación que se repite: “Para nosotras salir y cruzarnos un policía no es lo mismo que para cualquiera. Tenemos el estigma del trabajo sexual eterno. Si te ven por la calle, no te preguntan si vas a ver a la abuelita”.

miércoles, 12 de febrero de 2020

#hemeroteca #trabajosexual #testimonios | Karina Núñez: "El trabajo sexual me visibilizó como persona"

Imagen: Página 12 / Karina Núñez
"El trabajo sexual me visibilizó como persona".
Entrevista a Karina Núñez, referente en Uruguay, que impulsa modificaciones a la ley que reglamenta la prostitución en su país.
Mariana Carbajal | Página 12, 2020-02-12
https://www.pagina12.com.ar/247021-el-trabajo-sexual-me-visibilizo-como-persona

En Uruguay la prostitución está regulada como trabajo sexual desde 2002. Karina Núñez, referente de O.TRA.S, rescata la existencia de una ley pero sostiene que la actual "favorece a los grandes traficantes que manejan el negocio".

En Uruguay la prostitución está regulada como “trabajo sexual” desde 2002. Sin embargo, la ley no trajo grandes mejoras en las condiciones laborales para las prostitutas registradas. En cambio, benefició a dueños de whisquerías, advierte Karina Núñez, activista y fundadora de la Organización de Trabajadoras Sexuales (O.TRA.S), desde donde están reclamando reformas en la normativa. “La ley 17.515 solo permite trabajar en whisquerías, bares de camareras o en áreas delimitadas por cada intendencia, las famosas zonas rojas. Nos quitan la autonomía, y esos 'kilombos' siempre son de otros. ¿Cómo hacemos nosotras para juntar la cantidad de plata para abrir un negocio? Esto ha generado que uno de los cuatro grandes traficantes que maneja el negocio del comercio sexual en el país tenga 240 locales, de los 7000 que se calcula que hay en todo el país”, dice Karina Núñez. Por eso, milita para modificar la ley y exige que sus voces, las de las trabajadoras sexuales, sean escuchadas y tenidas realmente en cuenta por el Estado. “Que se dejen de hablar de nosotras y hablen con nosotras”, pide en diálogo con Página/12.

La experiencia uruguaya puede ser interesante para analizar, en el marco del debate que se abrió en el país en los últimos días a partir de la difusión del afiche que eligió Jimena Barón para promocionar su nueva canción titulada “puta”, con una estética similar a la de volantes que promocionan el comercio sexual, pegados en postes, marquesinas de publicidad, y tachos de basura en microcentro, y que investigaciones de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX), han vinculado, en algunos casos, a redes de proxenetas.

Karina Núñez trabaja en la ruta, en lo que ella describe como “el interior profundo” de Uruguay, en una localidad pequeña. Anda de a dos o tres, cuenta. Su bisabuela, su abuela y su madre fueron también prostitutas. A ella, dice, le hubiera gustado ser maestra. Pero siguió la tradición familiar como “trabajadora sexual”. Es autora del libro “El ser detrás de la vagina productiva”, para el cual, cuenta, entrevistó a unas 300 trabajadoras sexuales para poder visibilizar sus vidas en primera persona. En Uruguay es referente de las trabajadoras sexuales.

Se la escucha orgullosa porque la menor de sus seis hijes, de 18 años, se acaba de inscribir para estudiar en la Facultad de Derecho. “Va a ser la primera universitaria de nuestra casa”, cuenta, a través del teléfono. Su otra hija mujer, que tiene 27 años, es empleada en una librería. “Son las primeras mujeres de la familia que no fueron explotadas sexualmente ni entraron al círculo del trabajo sexual”, destaca.

--¿Usted hubiera querido que sus hijas sean trabajadoras sexuales?

--Que sean lo que quieran ellas pero que no sean oprimidas. Si me decís trabajadoras sexuales sí, prostitutas no.

--¿Cuál es la diferencia?

--Siendo trabajadora sexual, la ley en Uruguay te ampara. Podés tener visibilización como sujeto obrero. Te da la categoría de trabajadora, no es simplemente el hecho de comercializar tu cuerpo por especias.

--¿Qué cambió con la ley 17.515 sancionada en 2002?

--Se nos empezó a meter menos presas, a dar preservativos, y se nos incluyó en el banco de previsión social para poder empezar a aportar para la jubilación.

La ley establece que “son trabajadores sexuales todas las personas mayores de 18 años de edad que habitualmente ejerzan la prostitución, recibiendo a cambio una remuneración en dinero o en especie. Se autorizará el ejercicio del trabajo sexual a aquellas personas que estén inscritas en el Registro Nacional del Trabajo Sexual y posean el carné sanitario con los controles al día”.

--Si un cliente no me paga, voy con mi libreta sanitaria a la jefatura de policía, y también puede intervenir un juzgado para demandarlo.

--¿Le pasó alguna vez?


--Dos veces. Y las dos veces pagaron. La primera vez, en la jefatura de policía porque el cliente aludió estar borracho y no haberse dado cuenta. Y la segunda en una instancia prejudicial. Esto fue en año 2007, 2008.

Según datos, de 2018, de la Dirección Nacional de Policía Científica, de Uruguay, en el Registro Nacional de Trabajo Sexual se inscribieron 12.358 personas, 11.559 mujeres y 799 varones (así figuran). De ese total, solo 80 están aportando a la seguridad social. Esto se debe, dice la activista, a que las trabajadoras no se afilian por falta de conocimiento para llevar a cabo los trámites necesarios para hacer los aportes jubilatorios y la lejanía entre el Estado, sus instituciones y las propias trabajadoras. “No hubo ninguna campaña informativa. Si no enseñás para qué sirven las herramientas es difícil que las usen. Muchas de las compañeras ni siquiera saben que tienen derecho a denunciar alguna forma de violencia aunque sean trabajadoras sexuales. Algunas compañeras no van a la policía porque consideran que no tienen derecho a ser cuidadas”, dice. Las trabajadoras sexuales organizadas estiman que por cada prostituta registrada “hay tres que no lo están” porque, en realidad, inscribirse “no les aporta ningún beneficio”.

La libreta sanitaria se tramita en cualquiera de las 58 policlínicas de profilaxis, que tiene el prestador del Ministerio de Salud, y las habilita a trabajar en locales.

--Te tiene que ver un médico. Con esa libreta, vas a la jefatura de policía en localidades del interior, o al Ministerio del Interior, si estás en la capital, y te hacen un prontuario de prostitución. Te sacan foto, de frente y perfil, con un número de ficha de prostitución. Volvés a la semana y te entregan el carnet. Dura dos años y cuesta casi 2000 pesos uruguayos, unos 53 dólares. Si sos extranjera, tenemos un gran caudal de mujeres dominicanas y de otros países de Centroamérica trabajando, necesitás documento uruguayo para iniciar el trámite. Cuando vas a otra localidad, tenés que pasar por la comisaría y avisás adónde vas. Eso, nosotras, estamos pidiendo que lo deroguen porque coarta la libertad de circulación: lo pusieron porque decían que ayudaba a rastrear a las víctimas de trata. Los tratantes se matan de risa porque nunca las llevan a la comisaría.

--¿Son monotributistas?

--Si, unipersonales, autónomas. Tenés obras social y jubilación. Yo estoy pagando 1751 pesos por mes (46 dólares): arranqué pagando 233 pesos uruguayos (6,17 dólares) en el 2003. Si una compañera quisiera arrancar hoy tiene que pagar 534 pesos uruguayos (14,14 dólares). Tenemos boletas que descuentan IVA. Doy una factura. Te genera un costo el postnet para el uso de la tarjeta de débito.

--¿Cuánto gana aproximadamente?

--El año pasado, estuve enferma, con un cáncer de cuello de útero. No me habilitaron la libreta y no pude trabajar. En 2018, cerré con 218 mil pesos uruguayos anuales (5772 dólares). Nunca trabajé una jornada de 12 horas, siempre por mi cuenta, en la ruta.

--¿La ley benefició a las mujeres en prostitución?


--No, benefició a los dueños de los locales. La ley quedó vieja. Solo permite trabajar en whisquerías, bares de camareras o en zonas delimitadas por cada intendencia, las famosas zonas rojas. Nos quitan la autonomía, y esos “kilombos” siempre son de otros. ¿Cómo hacemos nosotras para juntar la cantidad de plata para abrir un negocio? Esto ha generado que uno de los cuatro grandes traficantes que maneja el negocio del comercio sexual en el país, tenga 240 locales, de los 7000 que se calcula que hay en todo el país.

Tiene 46 años pero a sus clientes les dice que tiene 56 porque “cuanto más vieja sos, tenés más experiencia, te pagan por ser psicosexóloga”, dice y se ríe. “El órgano más caro que tengo es mi oreja, no mi vagina”, agrega. También dice que 7 de cada diez hombres que van a pagar servicios sexuales no llegan a una penetración “porque la sexualidad y la erotización van más allá del coito”.

--Nosotras llegamos a tener en la noche hombres que nos pagan por copa, disfunciones eréctiles, consejos sobre relaciones de pareja, vínculos fracasados y hasta les damos recomendaciones de cómo cuidar el tomate. En los pueblos, para los hombres es mucho más redituable que lo vean entrar dos o tres veces a un kilombo que al consultorio de un psicólogo o psiquiatra”, dice.

En diciembre le dieron el alta del tratamiento oncológico y ya puede trabajar, aunque no tienen ganas, dice. Pero no le quedan opciones: “¿Quién paga mis cuentas?”.

En 2017, cuenta, se presentó para un llamado de auxiliar de limpieza en su pueblo, Young, en el departamento de Río Negro. Del total que se presentaron para el puesto, quedaron cinco postulantes. Una fue ella:

--Cuando me hicieron la entrevista, me dicen que no poseo actividad laboral formal. A lo que respondo, que no he trabajado en otra cosa que esto desde los 12 años, cuando fui explotada sexualmente por primera vez por un vecino del barrio que me pagó a cambio de mi cuerpo.

--¿Y a partir de ahí siguió…?

--Si, seguí.

--¿Le hubiera gustado dedicarse a otra cosa?

--Me hubiera gustado ser maestra. Al final terminé siéndolo, pero no formalmente.

--¿A qué se refiere?

--Una enseña a tener sexo saludable, sin riesgo, respetuoso. Yo atiendo a personas muy mayores, con discapacidades notorias, o con estereotipos no marketineros.

--¿Por qué defiende la prostitución como trabajo?

--La defiendo porque es el mecanismo que encontré para visibilizarme como persona a falta de otros, inexistentes en mi camino de ser pobre.

--¿Ha sufrido violencia machista en prostitución?

--Qué mujer no ha sufrido violencia. Por ser mujer, no por ser prostituta o trabajadora sexual. Es cierto que en prostitución, se acentúa en algunos aspectos. ¿Qué pasa en la violencia en todos los ámbitos? ¿Sabés cuantas trabajadoras sexuales murieron por femicidio el año pasado en Uruguay? Una. ¿Sabés cuántas mujeres murieron por femicidio que no ejercían el trabajo sexual? 37. ¿Quién sufre más violencia? ¿Nosotras trabajando o ellas casándose? –responde, contundente.

En relación a las redes de trata para explotación sexual, Karina Núñez, cuenta que ha colaborado con la justicia para desbaratarlas, en 671 procedimientos desde el año 2009, “generando mapeos, teniendo el primer contacto”.

--¿Sabes cuantas gurisas se rescataron de redes de trata por mi colaboración? 27, el año pasado. Solamente las trabajadoras sexuales llegamos a donde ni siquiera puede llegar la justicia. Desde el Estado debería haber un diálogo real con nosotras y escucharnos porque somos las que estamos en territorio. El mercado del trabajo sexual en Uruguay lo dirigen las redes de trata porque viene un tratante del negocio y te dice “mirá, traigo 15 mujeres pero ellas cobran 1500 pesos cada una la media hora. Y llega a ese local que hay 4 trabajadoras sexuales con 40 o 45 años, que cobran mucho más. Y desplazan a esas compañeras viejas. El que maneja ese mercado es el que maneja esa mercancía. Y como no tenemos cómo unificarnos, quién nos escuche, quedamos en pelotas, a merced de ellos, y con el aval del Estado.

--¿Y entonces no cree que la experiencia de legalización en Uruguay favoreció a los explotadores?

--Si, lo creo y por eso lo combato.

--¿Qué modificaciones proponen a la ley?

--Primero nos tienen que escuchar, permitirnos estar en los lugares de decisión y monitoreo. Que se dejen de hablar de nosotras y hablen con nosotras. Hace algunos años, nos daban un curso para sacarnos de la ruta y ¿sabés de qué nos capacitaron? De motosierristas. Tengo certificado para cortar cualquier palo –dice y se ríe, entre divertida e indignada por la propuesta estatal--. Hoy nos encontramos con 600 compañeras que superan los 65 años de edad en el ejercicio del trabajo sexual. Debería ser considerado un trabajo insalubre para acceder a la jubilación anticipada a los 45 años. Nuestra vida útil es como la de los jugadores de fútbol. Pero que la jubilación venga de la mano de la reorientación laboral, porque también hay una cosa: no todas las prostitutas llegan a trabajadora sexual. Ser trabajadora sexual es reconocer que tu cuerpo es tu herramienta de trabajo. Muchas prefieren quedarse en el anonimato, por el estigma. Tenemos que ir a una policlínica en la que todo el mundo sabe que somos las locas del pueblo. Para ser puta tenés que tener ovarios, si no, no hay caso. Nos tienen que sacar del Ministerio del Interior y de Salud y tenemos que tener un registro que nos dé el Ministerio de Trabajo y nos deberían garantizar el acceso universal a salud sin aportes. Si de verdad se quiere generar un cambio, empoderar a las trabajadoras sexuales es el camino más justo.

lunes, 13 de enero de 2020

#hemeroteca #lenguaje #lenguajeinclusivo | Santiago Kalinowski: "Prohibir la 'e' es persecución política"

Imagen: Página 12 / Santiago Kalinowski
Santiago Kalinowski: "Prohibir la 'e' es persecución política".
El lingüista y lexicógrafo sostiene que el lenguaje inclusivo no pretende cambiar la gramática sino poner la atención en la desigualdad de género en la sociedad. Por eso destaca que “no es un fenómeno de cambio lingüístico sino un fenómeno retórico”.
Sonia Santoro | Página 12, 2020-01-13
https://www.pagina12.com.ar/241461-santiago-kalinowski-prohibir-la-e-es-persecucion-politica

Dice que el lenguaje inclusivo es un hito discursivo que va a ser asociado con esta época de la humanidad. Pero también que ningún grupo minoritario, por más poderoso que sea, puede cambiar la gramática de una comunidad. Entonces, aclara, “no es un fenómeno de cambio lingüístico sino que es un fenómeno retórico” que es “la configuración discursiva de una lucha política”. “El objetivo del inclusivo no es cambiar la gramática, no le importa. Hay gente que puede decir que sí pero en realidad es una intervención que lo que busca es terminar con mujeres asesinadas, mujeres que cobran menos por el mismo trabajo, mujeres que no pueden caminar por la calle tranquila. De modo que ahí tiene una enorme ventaja”, dice el lingüista y lexicógrafo Santiago Kalinowski, metiéndose en el debate sobre el lenguaje inclusivo con argumentos científicos y mirada política.

En esta entrevista habla de las ideas que recoge el libro ‘La lengua en disputa’ (Ediciones Godot), resultado de un debate que tuvo lugar el año pasado en el marco de la octava Feria de Editores entre él y Beatriz Sarlo. Desde 2014, Kalinowski dirige el Departamento de Investigaciones Lingüísticas y filológicas de la Academia Argentina de Letras. “Lo que a un investigador le interesa es qué hacen los hablantes, no se ocupa de qué deben hacer los hablantes. El departamento tiene un servicio de consultas idiomáticas y al final de 2017 el teléfono no paraba de sonar. A principio de 2018, salió una entrevista en TN a una chica llamada Natalia Mira. Esa entrevista indignó a gran cantidad de gente y fue celebrada por una gran cantidad de gente y colocó el tema del lenguaje inclusivo en la agenda pública. Realmente explotó”, cuenta.

--Ella hablaba con la “e”…
--Sí, y lo hace de un modo muy consistente. Hay que tener mucha conciencia de cuáles son los formantes que están en una palabra porque hay que saber dónde va y donde no. Es una práctica lingüística que implica un gran conocimiento sobre la lengua, hay que saber más y no menos sobre la lengua. Porque se habla de “ignorancia”, de “esos brutos”... y para usar el inclusivo adecuadamente hay que tener mayor capacidad de reflexión y de información.

--¿Y las consultas de qué tipo eran?
--A los hablantes les produce mayormente ansiedad la idea de que haya un grupo minoritario que tenga el poder de cambiar la gramática de toda una comunidad. Esa idea se había difundido durante el siglo XX, por ejemplo, cuando intervinieron en contra de nuestro voseo. Existían en grandes nombres como Menéndez Pidal la idea de que lo que hacía la escuela resultaba linealmente en un cambio lingüístico en la sociedad. La escuela como un brazo de los intelectuales que pensaban hacia dónde tenía que ir la lengua. Esa era la idea de lo que había pasado en Chile con el voseo y se pensaba que iba a pasar lo mismo en Argentina. Entonces, está la idea de que un pequeño grupo puede cambiar la lengua.

La realidad es que no es así. Ningún grupo minoritario, por más poderoso que sea, puede cambiar la gramática de una comunidad. Este es el diario del lunes, digamos. La intervención en contra del voseo fue hecha desde el poder político, empresarial, de las editoriales que publicaban manuales.

--¿En qué época?
--Todo el siglo XX. Yo fui a la primaria, no se voseaba en mi escuela. El paradigma verbal que se enseñaba en la escuela era “yo, tu, él” no se enseñaba “yo, vos, él”. Eso es una intervención en contra de nuestro dialecto.

--Claro, algo artificial.
--En el aula tenías que acordarte de hablar de “tú” porque la maestra había recibido la directiva del Ministerio de Educación de que eso había que extirparlo de la comunidad lingüística. No tenía que estar en el aula, en los trabajos, en la conjugación, ni siquiera en el recreo. Si vas a los dictámenes de la Academia Argentina de Letras elevados a la autoridad de Educación en los años treinta y sesenta, dicen todas estas cosas.

--¿El argumento cuál era?
--El argumento es falso también: que la lengua verdadera es con “tú”. No hay lengua verdadera, “tú” es un rasgo dialectal también, mayoritario pero también rasgo dialectal al fin. El “vosotros” también es un rasgo dialectal, minoritario. Nosotros no vamos a intervenir España para que dejen de usar “vosotros” porque toda América y parte de España usa otra cosa. Entonces, en una intervención contra el voseo, el argumento es que es un rasgo de la lengua degradada. Y Menéndez Pidal lo llama así: “voseo degradante y degradado”. Entonces eso difundió la idea de que los argentinos hablamos mal. Inevitablemente si instituciones de máximo nivel, el Ministerio de Educación, la novela, el cine argentino de la época de oro, la radio, los manuales, todo eso nos mandaba el mensaje de que no había que hablar de “vos”, inevitablemente la conclusión a la que llega el hablante es que nosotros hablamos mal. Son ideas muy destructivas porque por todo lo que arrastra simbólica y culturalmente la lengua, si uno está convencido de que la lengua que uso todos los días es mala, degradada, contaminada, eso refleja sobre lo que pienso de mí mismo.

--En el libro se preguntaba sobre el vínculo de la realidad con el lenguaje. Volviendo al inclusivo, ¿cómo impacta en la realidad?
--Mi postura es que es un fenómeno retórico, que no es un fenómeno de lengua. La lengua cambia sin que nosotros decidamos nada. Esto sin embargo es una decisión consciente, pensada, diseñada, producto de una reflexión de décadas, entonces eso lo separa completamente. Entonces no es un fenómeno de cambio lingüístico sino que es un fenómeno retórico. Como fenómeno retórico es un rango de una configuración discursiva.

--Antes de que siga, ¿cómo define el inclusivo? ¿Es solo el uso de la “e”?
--El lenguaje inclusivo tuvo varios capítulos. Empezó con el desdoblamiento, que es gramatical. No hay nada que impida decir escritores y escritoras, ellos y ellas, es gramatical. Cuando eso se hizo pesado de sostener, se buscaron intervenciones de tipo ortográfico. El @.

--La x...
--La x vino después porque algunos cuestionaban que el @ era binario. Ese es el otro costado. Hay gente que prefiere el asterisco, no sé qué beneficio tiene. Y cuando se vieron ante la realidad de que eso no se podía pronunciar, tomaron una vocal del español que no se identifica con lo femenino ni con lo masculino --a pesar de que hay palabras con “a” que son masculinas como por ejemplo “el poeta”, “el periodista”, pero en general a la “a” se asocia con lo femenino y la “o” con lo masculino; la “e” también a veces se asocia con lo masculino, como cuando se dice “lectores”, pero eso no importó--; y se tomó esa letra que es la otra: se eligió la “e” y donde se pudo pronunciar la cosa explotó. Entonces la gente ve un joven usando la “e” y piensa que es la lengua del futuro, por ejemplo. Cuando en realidad lo que hay ahí muchas veces es un cronolecto muchas veces, muchos de los rasgos del habla de los jóvenes cuando dejan de ser jóvenes los abandonan. Y los nuevos jóvenes buscan cosas diferentes. Hay muchas conclusiones de ese tipo. Entonces, la cosa en lengua hay que meditarla bastante porque a veces es muy fácil equivocar el diagnóstico. Como configuración discursiva, (el inclusivo) es lo que rodea una lucha, eso es de toda la vida, toda lucha tuvo sus rasgos del lenguaje propios. Y este es uno muy creativo, con potencial, pero es eso: la configuración discursiva de una lucha política. Entonces, si llega a la realidad es porque habrá creado un consenso, ese consenso llegó a las Cámaras, de pronto los políticos porque les rinde o porque es una preocupación en agenda y eso hace que los voten y si los votan tienen ese mandato, y hay una ley de identidad de género. A mí me parece que la ley de identidad de género no hubiera sido posible sin esos consensos culturales porque ningún político se va a inmolar, necesita que haya masa atrás. Después está el aspecto del inclusivo que tiene que ver con la identidad individual de las personas de sexualidad no binaria, que es como lo opuesto por el vértice. El inclusivo nació como un tema de plurales.

--Sí, en realidad primero se hablaba de lenguaje no sexista, de no discriminar al género femenino, e incluso para muchas la “e” tiene un problema porque inviabiliza a las mujeres...
--Claro, hay muchos sectores del feminismo que dicen “esta es una nueva desaparición de la a”. También es un argumento. Pero lo que yo veo es que hay un consenso entre la mayor parte de los feminismos y es que no quieren imponerle al hombre lo mismo que el hombre les impuso. Quieren una instancia superadora. Como gesto político la “e” tiene esa búsqueda, de ser algo que es superior, es mejor, preferible a la invisibilización de la “o”. Así llega a la realidad, lo que pasa es que hay que interactuar con la hipótesis del relativismo lingüístico. Tiene mucho arraigo, incluso entre gente más preparada, el hecho de que hablar una lengua distinta tiene un efecto radical en el modo en que percibo y ordeno la realidad. Eso no es así, las diferencias son minúsculas.

--O sea, no vemos un mundo distinto por hablar con la “e”.

--No. Pero ese argumento tiene mucha andadura. Por ejemplo, a veces se leen cosas como: “los que hablan inglés distinguen meat de flesh y eso expresa una concepción diferente del mundo”. Y nunca explican por qué. Porque yo digo carne, carne viva, lo dije, en dos palabras, no en una pero lo dije. El hecho de que exista una palabra puede ser indicador a lo sumo de que hay un hábito más, ¿pero una concepción diferente del mundo? Lo mismo con las cosas que se supone son intraducibles. Con eso hay que interactuar porque se mete en los debates. La gente piensa que decir la “e” te va a cambiar. Y lo que va a pasar es que al decir la “e” yo te interpelo, te hago pensar sobre una problemática, te hago pensar sobre la persistencia de una injusticia y te obligo a interactuar con eso. Es ese el efecto que tiene la posibilidad de llegar a lo real.

--Se han hecho muchos manuales de uso del lenguaje no sexista que plantean que la lengua no es sexista, lo es el uso que hacemos de ella ¿qué opina de esto?
--La lengua la hacemos los humanos, la hicimos los humanos a lo largo de cientos de miles de años, no existe posibilidad de que no esté atravesada de nuestros prejuicios sexuales, religiosos, nuestras dinámicas de poder. Hasta cierto punto la lengua codifica esas ideas a nivel léxico. Por ejemplo, “mujer fácil”. Cambiaron la definición, pusieron “fácil: dicho de una persona”. Pero entre “hombre fácil” y “mujer fácil” el significado es radicalmente distinto, la condena moral sobre la sexualidad de la mujer sigue estando. Con el masculino pasó así, es la manera en que impactó en la gramática un ordenamiento social ancestral de la especie, patriarcal. No es que los hombres se pusieron de acuerdo y dijeron “vamos a decir así porque nos da una ventaja cultural e ideológica tener invisibilizada a la mujer”. Se fue dando porque donde había un espacio había un hombre. Donde había un bien valioso, había un hombre controlándolo. Eso que originalmente tenía que ver con la mayor fuerza física de los hombres, cuando ya no se necesitó fuerza física, sin embargo, siguió todo con la misma inercia. Y ese proceso a lo largo de cientos de miles de años termina creando un masculino por defecto. Es el no marcado. Fue el masculino porque la sociedad estaba ordenada de esa manera. Entonces si vos querés rebelarte ante ese ordenamiento social tiene todo el sentido del mundo que vengas a molestar con el masculino genérico. No es que la lengua es inocente. Y la lucha que hay que dar es cultural y esa es la lucha que da el inclusivo.

--¿Cómo son los procesos para cambiar el lenguaje, ¿cómo son los tiempos?
--Hay que acordarse del voseo. La lengua evoluciona sola pero no en aislamiento, los hablantes reaccionan ante muchísimos factores: con quién hablás, quién emigró, qué tensiones tenés con el vecino. Todos esos factores son tantos y tan complejos que son incontrolables. Entonces la gramática tiene tiempos muy largos. El objetivo de la intervención en contra del voseo era gramatical. Y la gramática es incontrolable, no la puede cambiar nadie. El objetivo del inclusivo no es cambiar la gramática, no le importa. Hay gente que te puede decir que sí pero en realidad es una intervención que lo que busca es terminar con mujeres asesinadas mujeres que cobran menos por el mismo trabajo, mujeres que no pueden caminar por la calle tranquila. De modo que ahí tiene una enorme ventaja. Los cambios lingüísticos se dan a distintas velocidades. Entonces, el género masculino no marcado es el resultado de cientos de miles de años de un ordenamiento social patriarcal. La contracara de ese argumento es: si creamos una sociedad absolutamente igualitaria, capaz que en cuatrocientos o mil años el genérico ya no nos va a resultar útil. Y los hablantes pueden llegar a crear algo diferente como impacto en la gramática de un ordenamiento social diferente. Pero eso es una especulación cuya vida es esta, la de los de los siglos y los milenios.

--Muchas escuelas y universidades están tomando al inclusivo como válido pero muchos ven en eso una imposición. ¿Cómo lo ve?
--Lo que pasa es que ¿cuál es la opción? Yo uso la “e” y eso es la expresión de una posición política que yo asumí. Estamos hablando en el caso de los feminismos. En el caso de los no binarios tiene que ver con la identidad, pero en el caso de los plurales, de la mitad de la humanidad tiene que ver con una posición política que estoy asumiendo y siento que tengo que protagonizar. Además es un tema del presente. Entonces, ¿qué significa que se apruebe esto en la escuela? Que no le van a bajar la nota porque use la “e”. Y resulta que si le bajás la nota por el uso de la e la estás persiguiendo no por lo que sabe o deja de saber de la materia sino por sus ideas políticas. Entonces, no le podés imponer, no le podés prohibir la “e” sin perseguirla políticamente. Eso es incompatible con la convivencia democrática. Lo mismo al revés. Como la “e” expresa una idea política, no se la podés imponer a otra persona, la persona tiene que llegar por su trayectoria a ese uso.

--A fin de año volvió la discusión por “presidenta”, y sigue generando efervescencia.

--Esto no tiene que ver con el lenguaje inclusivo.

--Pero tiene que ver con un lenguaje que nombre lo femenino, en ese sentido sí.

--Sí. ¿Qué dice el diccionario?

--Existe “presidenta” hace un montón de años.
--La palabra “presidente” se masculinizó en el siglo XIV. Las primeras documentaciones de “presidenta” son del siglo XV, llegó al diccionario en el siglo XIX, con bastante demora. Primero entró como “la esposa de”, en la acepción con que la conocemos ahora fue a final del XIX.

--¿Pero esto no es lenguaje inclusivo?

--Pega de rebote pero la realidad es que la palabra hoy preferible es “presidenta”, y lo dice así la RAE (Real Academia Española).

--Pero mucha gente sigue enojándose porque alguien dice “presidenta”.

--Sigue enojándose por varias cosas. Primero porque existe la idea también aberrante desde el punto de vista lingüístico de que el español tiene que respetar reglas de una lengua que se murió hace 2000 años. No sé por qué pero desde la Ilustración se hizo un gran esfuerzo por vincular el español con las lenguas clásicas y absorber prestigio de esa manera. Entonces se difundió la idea de que el español tenía que respetar las reglas del latín, lo cual es falso. Entonces “presidenta” es un sustantivo y los sustantivos evolucionan. Lo que está ahí supongo que es solidario con el inclusivo porque la gente cuando no le gusta Cristina la ataca por la lengua. Una cosa que hay que saber es que cuando uno ataca a alguien por un uso lingüístico, es una forma de discriminarla por otras razones --por su origen nacional, nivel educativo, clase social, raza--, por las razones de siempre. En este caso son políticas. Y ahí tiene que ver. Y de hecho decir “la presidente” es un caso de hipercorrección. Es como casi cometer el error por querer hablar demasiado bien.

--¿Hacia dónde nos lleva el inclusivo?
--Muchas veces se dice “el inclusivo no puede triunfar”, porque claro, se está pensando en el cambio gramatical. Es verdad. Me parece poco probable que se vuelva gramatical. Pero eso no es un problema porque su objetivo no es volverse gramática, su objetivo es la mujer y es la persona que tiene una identidad no binaria. Es la mitad de la humanidad y la minoría de la minoría. Eso es lo asombroso también de una intervención que puede atender intereses de un grupo enorme y del pequeño grupo de la comunidad transexual que no se identifica ni como hombre ni como mujer. O sea que es un modo adicional en que el inclusivo muestra su versatilidad.

--Tiene que ver también con hacia donde están yendo los feminismos en los últimos años, tomando reclamos que ya no son solo de las mujeres.
--Claro. Para mí es un hito discursivo que vamos a asociar con esta época de la Humanidad.

viernes, 10 de enero de 2020

#hemeroteca #femineidadtravesti | Femineidad travesti. El reclamo de la activista Lara Bertolini podría llegar a la Corte Suprema

Imagen: Página 12 / Lara Bertolini
Femineidad travesti. El reclamo de la activista Lara Bertolini podría llegar a la Corte Suprema.
¿La Real Academia vs Ley de Identidad de género? Lara Bertolini, activista por los derechos travestis, transgéneros y no binaries y traVajadora del Ministerio Público Fiscal de la Nación, viene reclamando hace rato su derecho a la denomimación "femineidad travesti" en su DNI. La Cámara de Apelaciones ha respondido con argumentos vetustos y citas del diccionario de la RAE. ¿Por qué habría de llamarse mujer o hombre una persona que no se reconoce en ninguna de esas dos categorías teniendo en cuenta que una Ley de Identidad de Género ya ha reconocido el derecho a esa determinación personal y pública? SOY entrevista a la doctora Alejandra Gils Carbó que acompaña este caso testigo que podría llegar a la Corte Suprema.
Adriana Carrasco | Página 12, 2020-01-10
https://www.pagina12.com.ar/240437-femineidad-travesti-el-reclamo-de-la-activista-lara-bertolin

En un fallo insólito, de una enorme violencia institucional y que apela a definiciones del diccionario de la RAE en lugar de conceptos jurídicos, la Sala G de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil le negó a Lara Bertolini el derecho a la identidad. Y le impide inscribir, en su documento y en su partida de nacimiento, su identidad autopercibida: femineidad travesti. El próximo paso de la activista travesti es plantear un recurso extraordinario ante la Corte Suprema de la Nación. La acompañan en la presentación les abogades Alejandra Gils Carbó y Emilio Marcelo Buggiani.

Los jueces Carlos Belucci, Gastón Polo Olivera y Carlos Carranza tuercen, con la máxima transfobia que puede esperarse del martillo patriarcal de Tribunales, el sentido de la Ley de Identidad de Género valiéndose de un diccionario español, que define travesti como “persona, generalmente hombre, que se viste y se caracteriza como alguien del sexo contrario”. Mirada jurídica digna de la “cultura de claringrilla” (como alude a esta forma de pereza intelectual María Moreno, en su artículo “Y que de Borges haiga novelas” donde atribuye esta caracterización a David Viñas). Esta mirada jurídica –con cataratas- se vale de un diccionario monárquico para decidir la vida y destino de una habitante de este país republicano.

Cuando los jueces Belucci, Polo Olivera y Carranza esbozan el concepto jurídico de “sexo” (“su” personal concepto de sexo, que no es el de la Ley de Identidad de Género), acuden a la definición de “sexo” de la Real Academia Española. Veamos cómo define “sexo” la RAE: “Condición orgánica, masculina o femenina, de los animales y las plantas. / Conjunto de seres pertenecientes a un mismo sexo. Sexo masculino, femenino”. La Ley de Identidad de Género argentina dice, en cambio, que “toda persona tiene derecho al reconocimiento de su identidad de género, a ser tratada de acuerdo con su identidad de género y, en particular, a ser identificada de ese modo en los instrumentos que acreditan su identidad respecto de el/los nombre/s de pila, imagen y sexo con los que allí es registrada”. En ningún lugar la Ley menciona que los géneros admitidos son solamente “varón/mujer-masculino/femenino”. Ni siquiera menciona “varón, mujer, femenino, masculino”, dejando abierta la posibilidad de inscripción a todos los sexos/géneros existentes. Y a todos los que vendrán.

Básicamente en esto consiste la aberración y el acto de violencia institucional que cometen contra Lara Bertolini los jueces de la Sala G, y que puede ser reparada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Llegó el tiempo de las travestis

En estos días, Alejandra Gils Carbó –abogada y ex procuradora general de la Nación- está ocupada en varios temas: las nuevas formas en que el capitalismo arma sociedades anónimas simplificadas, de manera tal que puedan eludir toda responsabilidad frente a sus trabajadores y proveedores y por los daños que puedan causar (entre ellos los de la minería altamente contaminante); en lo personal, cuidar su alimentación (“lo mejor es la comida peruana, porque no usa harina de trigo ni muchos lácteos, e incluye pescado”, reivindica esta cocina migrante) y sumarse a la defensa de los derechos travestis-trans, como población en estado de extrema vulnerabilidad. Conclusión: es una jurista con la mirada puesta en los derechos en disputa hoy, y en los que vendrán en las próximas décadas del siglo XXI. Y se pone del lado de los derechos de las personas afectadas por esta fase del capitalismo globalizado.

Sobre la sentencia que le niega a Lara Bertolini el derecho a la identidad autopercibida, Alejandra Gils Carbó sostiene: “No puede detenerse una idea cuando su tiempo ha llegado. Los organismos internacionales, las Naciones Unidas, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, vienen dando un vuelco en materia de respeto a la diversidad y a la identidad de género. La cultura occidental está reclamando el derecho a las diversidades. Esta sentencia de Cámara, en cambio, está describiendo una ley que fue dictada teniendo en cuenta estos parámetros, con letra de la Real Academia Española”.

Derecho no binario


En esta nueva década del siglo XXI está surgiendo un nuevo paradigma: el Derecho No Binario. “Esta perspectiva implica una revisión de todos los aspectos discriminatorios del Derecho, en tanto no reconocen la identidad autopercibida. Y que incluye el derecho a no ser enclosetado por las instituciones, las normas, por toda la estructura”, dice la ex procuradora general.

El ámbito académico donde empieza a pisar fuerte esta perspectiva es la carrera de Derecho de la Universidad de Avellaneda, que ya organizó su primera Jornada de Derecho No Binario, con presencia de jueces, docentes y abogades.

Lara Bertolini trabaja en el Ministerio Público Fiscal y estudia Derecho en la Universidad de Avellaneda. En 2017 sufrió un ataque transfóbico por parte de un compañero de comisión que le gritó, entre otras cosas, “Vos sos un hombre vestido de mujer, no tenés que estar acá. Los tipos como vos son unos degenerados”. Tuvo que pedir una medida judicial de exclusión del agresor, ante la indiferencia del entorno. Un juez tuvo que dictar la orden de cesar al agresor en su función de estudiante. En ese momento, el único elemento que tenía Lara para frenar la agresión era el documento de identidad que la acreditaba como una persona de sexo “femenino”. Pero llega un momento en que eso no es suficiente. Porque su identidad autopercibida no es “femenino” o “mujer” sino femineidad travesti. Hoy Lara Bertolini se considera inscripta con una identidad errónea. Y pide “profundizar, completar el cambio ya inscripto” (como señala la primera sentencia favorable de la jueza Myriam Cataldi).

El fallo de primera instancia de la jueza Myriam Cataldi le concede a Lara el derecho a inscribirse como “femineidad travesti”. La sentencia está basada en normas internacionales a las que adhiere la Argentina y en amplio despliegue de doctrina jurídica de especialistas en géneros, en derecho de familia y en el nuevo Código Civil de 2015. Myriam Cataldi, titular del Juzgado Nacional en lo Civil Nº 7, es el ejemplo de magistrada que acude a las fuentes legítimas del Derecho argentino y no incurre en arbitrariedades. Los jueces de Cámara decidieron derribar esta pieza jurisprudencial de excelencia (vale la pena publicarla, leerla y estudiarla) con un fallo basado en dos entradas del diccionario de la RAE y en una definición de identidad de género construida conforme la estructura del pensamiento trinitario de San Agustín (“la identidad de género es la conciencia que se adquiere de la igualdad, la unidad y la persistencia de la individualidad como varón o mujer, pero no incluye al travestismo”, doctrina no solamente inspirada en aires académicos clericales sino contraria la Ley de Identidad de Género Nº 26.743).

No al recorte de los derechos humanos


“La ley de identidad de género viene a impulsar las políticas tendientes a compensar la desigualdad estructural que sufrió el colectivo travesti-trans durante siglos. La ley define la identidad de género quebrando el paradigma médico anatómico, pone fin al paradigma patologizante y reconoce el derecho a que toda persona sea identificada en su identidad de manera que coincida con la identidad de género autopercibida. Y establece que no puede haber ninguna norma ni reglamento que deje de reconocer el derecho humano a la identidad autopercibida. La Cámara de Apelaciones incumple todo esto. Tengo esperanzas de que la Corte Suprema haga lugar a nuestro planteo, ya que ha dictado fallos que hicieron pasar a nuestro Derecho a una etapa superadora en la protección a los derechos humanos, como los fallos ALITT, FAL y Arriola”, sostiene Alejandra Gils Carbó.

En el fallo ALITT, la Corte reconoce personería jurídica a la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti Transexual de Argentina, derribando la vieja doctrina que solía enseñarse en las aulas de la Facultad de Derecho durante la dictadura de 1976, de que el derecho debía proteger “la moral del hombre medio”, y sentenció en favor del reconocimiento de los “legítimos intereses sostenidos por los restantes miembros de la sociedad”. En el fallo FAL, la Corte determinó que cualquier aborto de un embarazo producto de una violación no es punible. Y en el fallo Arriola dictaminó la inconstitucionalidad de castigar penalmente a una persona por tenencia de marihuana para consumo privado.

Sumado a esto, la Oficina de la Mujer impulsada por la jueza de la Corte Elena Highton incorporó, en 2016, el registro de travesticidios y travesticidios. Por lo que la Corte Suprema ya está reconociendo las identidades trans y travestis.

De manera contraria a esta amplia jurisprudencia de la Corte Suprema, el fallo de Cámara que le niega a Lara Bertolini el derecho a la identidad, concluye en sus fundamentos como broche final el desbarajuste que un fallo favorable a Lara puede producir en los ámbitos “laboral, electoral, penitenciario y registral”. ¿Será este el verdadero fundamento del fallo de Cámara y lo demás serán excusas?

El recurso interpuesto por Lara Bertolini les responde sobre este punto a los jueces de Cámara: “Los casos que generaron incertidumbre –por ejemplo, la licencia por maternidad de dos madres lesbianas- se han resuelto en sede privada o judicial sin que se desmorone la pirámide jurídica ni se caigan los astros”.

¿Llegará el caso a la Corte Suprema? ¿Cuánto tiempo puede tardar la Corte en resolver? Ahora hay que esperar que termine la feria judicial y corra el plazo para saber si el recurso extraordinario será aceptado o rechazado. En caso de decisión favorable, los tiempos serán… “tiempos cortesanos”, dice Alejandra Gils Carbó. “Sin embargo, no pueden ser demasiado extensos porque hay una urgencia de un grupo social. Sobre todo si hay ministros de la Corte que hablaron de este tema. En el fallo ALITT dijeron ‘la urgencia es la vida’. Y debería ser un juicio participativo, con audiencia pública y amicus curiae, donde intervengan los colectivos travesti-trans, movimientos feministas, organizaciones de juristas y de derechos humanos”, sostiene la ex procuradora general.

En resumen, si nos atenemos al fallo ALITT, son los jueces de la Sala G de la Cámara de Apelaciones los que “ponen en peligro la coexistencia social pacífica”. Tal vez habría que pedirle a la Corte, en nombre de lxs habitantes de la Argentina, que nos proteja de la pereza intelectual y de la arbitrariedad de un Poder Judicial obsoleto frente a las grandes transformaciones del siglo XXI. Esperamos un juicio participativo histórico.

Lara Bertolini en primera persona: hablo por nuestra diferencia


Corría el 2016 y, ante las violencias sufridas por ser trava -gritos, insultos y golpizas-, decidí hacerme el nuevo documento de identidad. Sabía que la identidad travesti o cualquier otra que no sea femenino/masculino no estaba registrada, incumpliendo con la Ley de Identidad de Género. ¿Para qué una Ley de Identidad de Género si no te podés registrar con tu género? La Ley estaba bien, pero no se estaba cumpliendo. Aunque en ese momento no podía esperar. Corría peligro mi vida. Sin la inscripción “F” en el documento, no podía denunciar violencia de género. Tuve que negar mi verdadera identidad y tomar la única posible. Abrazarme obligadamente al binarismo significaba poder salvar mi vida. Pero de esa manera estaba negando mi verdadera identidad, para tomar la única identidad posible para las oficinas administrativas del Estado.

Vaya paradoja: un país con un paradigma legal que protege la diversidad como derecho humano –las leyes más avanzadas del planeta-, nos obliga administrativamente a mantenernos atadas a mandatos de obediencia opuestos a la diversidad.

Durante estos 4 años pude hacer más de seis denuncias por haber sido víctima de “violencia hacia la mujer”, gracias a mi documento de identidad, donde la letra F en el casillero de “sexo” ata con alambre a las identidades diversas. Pero gracias a ese “lo atamos con alambre” pude denunciar y salvar mi vida. ¿Cuántos ataques sufrí por ser travesti? Son tantos que no los recuerdo todos. Los más recientes: ataque en una universidad, no una sino dos veces; ataque en Parque Lezama con un botellazo, corrida por una patota de chicos en situación de desamparo a la salida de un teatro; ataque por parte de un empleado de Easy Barracas. Ayer nomás, apenas pude evitar ser apaleada en Constitución por cartoneras. Sí, apaleada por mujeres, que cuando los machos nos atacan a las travestis y una se defiende, ellas les protegen las braguetas y luego también terminan golpeadas por estos machos que tanto sacralizan. En cada ocasión fui atacada por travesti, no por mujer.

Llevo olor a prostitución y a barro, y este estado de extrema vulnerabilidad no se va ni siquiera siendo –como lo soy- traVajadora en el Ministerio Público Fiscal de la Nación. Hoy por hoy la única defensa que tengo y que me permite asentar una denuncia judicial es mi documento con la letra F. Pero esa letra F es una ficción que niega mi identidad: femineidad travesti. ¿Qué estadísticas y que políticas de prevención puede llevar adelante el Estado si ni siquiera nos permite registrarnos con nuestra identidad de género? El Estado nos está negando el derecho a la identidad, contrariando el plexo legal nos protege.

¿Si me leo “mujer”? No, no me leo “mujer”. Porque mi identidad es travesti, femineidad travesti, siendo lo más parecido a lo femenino pero no a una mujer, como otras identidades que pueden o no tocar el arpa del binarismo o ser quizás otra identidad que toque una nueva sinfonía identitaria.

Ese sonido que no se oye, ese reclamo que grita desaforado ¡paren de matarnos!, hace que hoy reclamemos por esas identidades perseguidas por los edictos policiales durante más de medio siglo en forma legal, ni hablar de las formas ilegales. Es un hecho que esta persecución desemboca en delito de lesa humanidad. Esa persecución es exterminio identitario. Somos muy pocas las de los años 70, 80 y 90 que quedamos vivas.

Sabemos que esta metodología histórica de exterminio y represión emergió con mayor violencia con la llegada al poder de Mauricio Macri y Patricia Bullrich.

Las travas y las trans lo hemos padecido y hemos intentado sobrevivir siempre, aun hoy. Ruleta rusa en Panamericana, servilismo sexual y esclavismo en las comisarías, trata y explotación de las mujeres trans y travestis, violaciones masivas, asesinatos a sangre fría.

Esta lucha del DNI es un más allá, es la identidad como principio de dignidad humana en un sentido universal, rompiendo el estereotipo jurídico de que las travestis somos delito por existencia, ya que formamos parte en forma mínima del Estado, se establecieron categorías jurídicas de crímenes (travesticidio de Amancay Diana Sacayán), se dio pensión a una mujer trans víctima de la violencia estructural por los tres poderes del Estado. Pero el Estado sigue ejerciendo el poder hegemónico de lo binario, sostenido por el anacrónico registro estatal y jueces oprobiosos. Eso me hace batallar más esta década. Si bien ya tuvimos una década ganada, hoy tendremos una década identitaria, de la mano de aquellas mariscalas que siempre han defendido su identidad y la de les otredades. Esas somos las mariscalas travas, las guerreras de todas las batallas.

viernes, 29 de noviembre de 2019

#hemeroteca #lgtbi #activismo | Bolivia hoy: "No se dejen engañar. Son días que lo escupen todo"

Imagen: Página12 / Nación Marica en Bolivia
Bolivia hoy: "No se dejen engañar. Son días que lo escupen todo".
En Bolivia se están abriendo las puertas a la ultra derecha conservadora declara a SOY Edgar Solís Guzmán. Cholo, pobre, quechua y maricón. Hijo de madre chola y padre minero, poeta y militante. Miembro del Movimiento Maricas Bolivia y co-conductor del programa radial Nación Marica.
Leonardo Gudiño | Página12, 2019-11-29
https://www.pagina12.com.ar/233545-bolivia-hoy-no-se-dejen-enganar-son-dias-que-lo-escupen-todo

Edgar Soliz Guzmán vive en La Paz, la ciudad encendida, en el país del fuego, en la nación tomada por el fascismo. “Yo no represento a nadie, así como el Movimiento Maricas Bolivia tampoco representa al activismo oficial LGBTI de Bolivia”. Son días que escupen de todo. La represión, las barricadas, las muertes y el desconcierto de época. ¿Cómo organizar la resistencia cuando la persecución es por marica y también por indígena?

P. ¿Cuál es tu posición frente a la actual coyuntura socio-política de Bolivia?

R. Es muy difícil en este momento tomar una posición. Las que estamos viviendo en carne, en corporalidad en Bolivia sobre todo en La Paz, en El Alto, hay que entender cómo hemos llegado a esto. Nosotras en el programa de radio Nación Marica siempre hemos sido críticas con cualquier ejercicio de poder. Entonces creo que hay que entender este proceso, cómo es que llegamos a este momento tan de crisis, tan conflictivo en el país. Para mí era muy difícil tomar una posición; de repente tú planteabas el golpe de Estado e inmediatamente te polarizaban, inmediatamente se te señalaba como masista. Para nosotras era importante tomar una posición crítica contra esta guerra por el poder. Yo no lo voy a llamar, pero sí condeno enérgicamente las primeras medidas de la proclamada Janine Áñez, este es un gobierno de transición ultra conservador, es un gobierno racista, es un gobierno provida, es un gobierno homo lesbo transfóbico. No lo voy a llamar Golpe de Estado pero tampoco le voy a llamar ejercicio democrático del país. Está en peligro la libertad de expresión, las libertades, la libertad para el ejercicio democrático del país de cualquier cosa. Sectores que vienen de la izquierda del MAS lo están visibilizando como un Golpe de Estado, y nosotras nos sumamos a esos sectores porque somos empáticas, porque creemos que no debemos callarnos, no debemos dejar de visibilizar o de denunciar la violación a los Derechos Humanos.

P. Y también acuerdan en que se acelere el proceso de pacificación.

R. Sí, yo te hablo de que todas nos merecemos entrar en un proceso de pacificación lo más antes posible pero tampoco somos tan ingenuas. En Bolivia se están abriendo las puertas a la ultra derecha conservadora. Es repudiable y totalmente peligroso desde cualquier punto de vista. El discurso y la imagen simbólica con la que esta gente toma el poder es con el discurso de devolverle la biblia al palacio, de sacar la Pachamama del palacio. Y Janine Añaez forma parte de esta comitiva de ultra derecha.

P. En ese sentido, para las identidades LGBTI hay garantías constitucionales y legales que se conquistaron en los trece últimos años.

R. Constitucionalmente sí, con todas las leyes ganadas, con toda la normativa generada en el país, a nivel municipal, departamental y nacional que reconoce a las personas con diversa orientación sexual e identidad de género. En Bolivia tenemos un artículo 14 inciso II, trabajado en Asamblea Constituyente que reconoce la orientación sexual, la identidad de género. Está la Ley 045 que sanciona todo tipo de discriminación entre ellas por orientación sexual e identidad de género. Todas estas leyes han sido ganadas por los y las activistas LGBTI que han estado en ese proceso y en esos contextos históricos en el país. Tampoco ha sido una concesión gratuita del Estado, del gobierno. Han sido las activistas, las maricas, las lenchas que se han metido en la Asamblea Constituyente para discutir, para plantear todas las normas ganadas. Como la mismo Ley 807 de Identidad de Género con toda la parte coja que tiene es una ley necesaria para el ejercicio ciudadano pero aún así no resuelve la transfobia en Bolivia.

P. Esta irrupción de la derecha fascista viene a disputar también esas conquistas.

R. Ellos no pueden tocar esas leyes, no pueden tocar esa normativa porque tendrían que hacer otra Asamblea Constituyente para cambiarlas. A eso, si se quiere, "lo tenemos garantizado" así entre comillas. Hay una normativa hecha en Bolivia producto de la lucha de las y los activistas, por supuesto en negociación con el gobierno que en su momento han dado paso a las leyes, hay que reconocerlo. Lo que sí siento, a pesar de que este es un gobierno de transición, es que hay riesgo de los temas pendientes que estaban en el tema LGBTI: el acuerdo de vivir en familia, que es la figura que se quiere plantear en Bolivia, igual a la del matrimonio igualitario en otros países; una ley específica contra crímenes de homo lesbo transfóbico que no existe en Bolivia, porque la Ley 045 es muy ambigua para este tipo de cosas; el tema de la adopción también. Actualmente está en peligro la libertad de expresión, la libertad sexual de todas las personas en Bolivia.

P. ¿Cómo interpela esta situación de represión extrema a las identidades LGBTI de Bolivia?

R. Es importante en este momento, así sea un gobierno de transición, generar una suerte de emergencia, una suerte de resistencia. Desde los lugares de enunciación es importante visibilizarnos, politizarnos. También tener voz propia, que cada una hable por sí misma. Este conflicto nos ha demostrado que ningún LGBTI de clase media acomodada va a renunciar a sus privilegios de clase. Yo veía en redes sociales a muchas personas del activismo LGBTI de clase media acomodada que han estado en las movilizaciones, cívicas, antes de la renuncia de Evo Morales, que estaban aplaudiendo precisamente la presencia y la salida de las Fuerzas Armadas de las calles para resguardar a sus zonas y para resguardarse ellos y a ellas. A mí me pareció eso incongruente con un activismo en Derechos Humanos. Por otro lado, maricas, que yo las conozco, han estado en las movilizaciones de la ciudad del Alto, llegaron de las provincias, de los sectores indígenas periféricos, llegaron hasta la ciudad de La Paz. Entonces, el movimiento LGBTI, si acaso hay un movimiento LGBTI, está desmovilizado. Precisamente porque hay gente que está apertrechada ahí arriba, viendo y aplaudiendo que las Fuerzas Armadas están en las calles, y por otro lado hay maricas, indígenas, en la ciudad del Alto, de sectores empobrecidos, que están marchando y se están movilizando, y hacen ondear también sus banderas LGBTI ahí donde la consigna en un primer momento era por el agravio a la Whipala. Desde este lugar creo que es importante visibilizarnos, politizarnos, enunciarnos. Decir que somos indígenas. Que no solamente somos maricones, también venimos de sectores muy empobrecidos.

P. Se percibe una fragmentación del movimiento LGBTI de Bolivia.

R. Estamos desmovilizadas y por supuesto que estamos fragmentadas. Esta polarización del ejercicio político, la guerra por el poder nos ha llevado a eso. Pienso en una militancia LGBTI con una impronta indígena, y la verdad que son pocas. Son personas que podemos contarlas con los dedos. No hay una cohesión, hay una fragmentación. En este momento hay una fragmentación del gran movimiento LGBTI, y son voces muy específicas las que están activando resistencia, pero sumadas a la movilización indígena. No tengo una respuesta en cómo cohesionar algo. Aunque sí considero que tenemos que replantear la figura de nuestros aliados y aliadas: las organizaciones que están en la militancia indígena; las activistas, compañeras trans, maricas, lesbianas que se reconocen individualmente como quechuas, aymaras; las compañeras que tenemos en el Oriente que son de tierras indígenas. Existe también una suerte de red latinoamericana que va desenmarcándose del activismo oficial LGBTI y va generando sus propias formas de reconocimiento de sus identidades indígenas. Tuvimos acercamiento en Chile con mucha gente mapuche, marica, feminista, lo mismo con Argentina, Perú. Necesitamos organizarnos porque no solo es homofobia, es racismo y clasismo.

viernes, 22 de noviembre de 2019

#hemeroteca #trans #memoria | El Archivo de la Memoria Trans llegó al Reina Sofía

Imagen: Página12 / Carla Pericles y amigas
El Archivo de la Memoria Trans llegó al Reina Sofía.
El gran álbum de la familia travesti.
Luciana de Mello | Soy, Página12, 2019-11-22
https://www.pagina12.com.ar/232291-el-archivo-de-la-memoria-trans-llego-al-reina-sofia

Comenzó como un album familiar. La familia travesti comenzó a juntar sus fotos privadas intentando atesorar los recuerdos que la vida difícil y las muertes prematuras amenazaban con borrar. Hoy el Archivo tiene 10 integrantes estables, más de 9 mil fotografías y una fuerte repercusión internacional. Ababan de ser invitadas por el Museo Reina Sofía de Madrid para participar, con motivo del Día Internacional de la Memoria Trans, en el ciclo “Hablamos por nuestra diferencia”. Aquí sus curadoras, abren para SOY las intimidades de cómo se formó este registro de la vida privada y de tantas existencias privadas de la posibilidad de vivir más allá de la foto.

Hace siete años, la activista travesti María Belén Correa abría un grupo cerrado en Facebook bajo el nombre Archivo de la Memoria Trans. Tantas veces lo habían hablado con Claudia Pia Baudracco, cómo hacer para reunir en un solo espacio a las compañeras y sus ropas, sus cartas, sus pelucas, su manera de pensar, de decir, de posar, de reir, de pelearse y defenderse, sus fiestas y sus descansos, sus colores y sus peinados, cómo contar tantos cuerpos y conjurarlos contra la máquina de exterminio que era el resto de una sociedad mirando para otro lado mientras eran asesinadas, encerradas o en el mejor de los casos exiliadas.

Había que encontrar la forma de que sus vidas comenzaran a nuclearse en un espacio propio que al mismo tiempo se proyectara al mundo. Y así fue. El grupo de Facebook pronto se convirtió en un semillero de fotos y relatos que alimentaría al archivo físico con sede en la ciudad de Buenos Aires. El objetivo que se planteaban era por un lado, contar acerca de sus vidas en imágenes, como forma de visibilizar la problemática de la identidad de género en la Argentina, un archivo que fuera abierto a toda la comunidad a través de distintas plataformas de acceso. Por otro lado, siendo un Archivo fundado y desarrollado por sus mismas protagonistas, la idea fue construir un lugar de trabajo, reunión, discusión y acción acerca de la identidad de género y la actualidad: la inclusión laboral y la lucha por una sociedad plural diversa e igualitaria. El material fundamental del Archivo de la Memoria son los álbumes de fotos de una gran familia. Montones de bolsas y cajas de los clásicos álbumes de fotos de las décadas de los ‘80 y los ‘90, cartas y postales de viajes, atesorados por sus dueñas que no solo conservaron sus fotos, sino que muchas veces han quedado al cuidado de las fotos de las que ya no están.

Un álbum familiar for export
En diciembre de 2017 el Archivo hace su primera muestra en el Centro Cultural Haroldo Conti: “Esta se fue, a esta la mataron, esta se murió”. Luego llegó el premio Ibermemoria, con el que se capacitaron en el trabajo de archivo, conservación y catalogación de las fotografías: “fue un gran paso. Pudimos aprender los procesos del archivo, comenzamos a trabajar con guardapolvos, a dividirnos en áreas de trabajo. Aprendimos a gestionarnos”.

Hoy el Archivo tiene 10 integrantes estables, más de 9 mil fotografías ingresadas y el trabajo que están haciendo comienza a tener una fuerte repercusión internacional. Este año fueron invitadas por el programa LGTBIQ+ del Museo Reina Sofía de Madrid para participar, con motivo del Día Internacional de la Memoria Trans, en el ciclo “Hablamos por nuestra diferencia” que comenzó en junio de este año y cerrará con la ponencia del Archivo el día jueves 21 de noviembre. Asimismo, acaban de confirmarles para mayo-junio del 2020, una exhibición de 100 piezas originales repartidas en tres salas del Museo Reina Sofía de Barcelona. Y eso no es todo, la agenda de la gira europea del Archivo comenzó con un intercambio de activistas entre Alemania y Argentina en el que Magalí Muñiz, encargada del área de relaciones públicas y comunicación, fue seleccionada para participar de una presentación en Berlín junto a un miembro del Bachillerato popular trans Mocha Celis en el Archivo LGTB de esa ciudad. El miércoles 20, la comitiva formada por María Belén Correa, Magalí Muñiz, Car Ibarra, Carla Pericles y Cecilia Estalles participaron del acto de las candelas en Madrid por el día internacional de la memoria trans. Debido a este viaje, este será el primer año que el Archivo no presida el acto en Buenos Aires, que esta vez será organizado por ATTA y el Hotel Gondolín en la plaza Roberto Arlt del microcentro porteño, cuya entrada por Avenida Rivadavia será rebautizada “Plazoleta Memoria Trans”.

En los últimos dos años, el Archivo de la Memoria Trans se ha multiplicado a niveles exponenciales y no dejan de llegar invitaciones de distintos paises en reconocimiento al trabajo titánico que realiza un elenco estable de tan solo 10 personas. Belén Correa reflexiona al respecto y apunta a que la rareza del Archivo de la Memoria Trans radica en el hecho de que es un archivo vivo que no para de crecer: “Existen archivos LGTB como el de Berlín, organizados mayoritariamente por gais, donde participan de forma marginal un par de transexuales. O está el Museo Travesti de Perú, la colección de un chico transformista que al morir dona todo su fondo (así es como se le llama al material de archivo) pero que tras su muerte no sigue creciendo en cantidad. Nan Goldin tiene un archivo de cierto tiempo, lo que ha sacado ella con su cámara, pero no tiene más fotos de esa época. Lo que tiene el Archivo de la Memoria Trans es que constantemente vienen chicas a traernos fotos de una misma época. Entonces todo el tiempo estamos armando el rompecabezas. Por ejemplo, el cumpleaños de Lorena del 86: ella cada vez que festejaba su cumpleaños pedía que la gente fuera de un color determinado. Ese año, lo sabemos por las fotos, ella pidió que se vistieran de azul. En este momento por ejemplo tenemos 3 fondos del cumpleaños de Lorena vestido de azul, de tres personas distintas que estuvieron en el mismo cumpleaños sacando fotos. Y esa misma situación la tenemos con varias etapas. Manifestaciones, cumpleaños, carnavales. En este momento estamos tan atrasadas que les estamos pidiendo a las chicas que guarden ellas las fotos hasta que nos pongamos más al día. Tenemos 15 personas que están en la gatera esperando que les pidamos sus fondos.”

Las fotos hablan, gritan y lloran
Cuando llega un fondo, primero se selecciona lo que va a archivo y lo que es un misceláneo: fotos de mascotas, paisajes, cosas raras: “Lo que pasa es que una chica que está en el exilio saca muchos paisajes, material que brinda información del contexto en el que está: edificios, lagos, patos, las mascotas que son como sus hijos. Los misceláneos completan la historia de una persona pero no nos sirven para exposiciones ni para lo que nosotras catalogamos. Ahora, una mesa donde están todas sentadas a comer es un documento de época porque al ver las gaseosas, la ropa, el lugar, una heladera siam con la manija y la bola, puedo reconocer el tiempo histórico en el que fue tomada. La foto de Pia (Braudacco) frente al Congreso: reconozco el año porque no está vallado y por el colectivo que está pasando en el fondo.

El siguiente paso es hacer la limpieza de la foto, el ensobrado en papel neutro y la enumeración del sobre. Cuando cada foto del sobre tiene su código, se registra en un libro y al final se escanea. Lo último que se hace es la catalogación: medidas, descripción, tipo de corte, si es sepia, blanco y negro, polaroid. También está el sector que hace negativos: limpia, escanea y descubre lo que está ahí oculto para catalogarlo. Todo ese trabajo en un solo dia a la semana, los martes de 9 a 16, en un departamento prestado. Ellas llegan, sacan sus equipos del armario donde luego deben volver a guardar todo -ya que el espacio se usa para otras actividades durante el resto de la semana- los conectan y comienzan a trabajar sin tregua para llegar a tiempo con el lanzamiento de la página web. Pero la cantidad de visitas guiadas, escuelas, periodistas, estudiantes, gente que se acerca a obtener información del archivo es tal que el trabajo nunca llega a estar al día. Todo esto sin tener ninguna renta que las ayude a tener un espacio propio o un sueldo mínimo para pagarle a sus trabajadoras. “Seguimos vendiendo pines para juntar para la comida del día, porque son diez personas para comer. Encima este año el archivo no fue aprobado en mecenazgo. Y sacarán notas, libros, películas, trabajos académicos. Lo sabemos. Pero lamentablemente Argentina tiene una desidia con el trabajo de archivo que es terrible”. En octubre pasado, el Archivo estuvo participando del III Simposio de Archivería en Cali, Colombia. Fue una experiencia importante porque la invitación les significó el reconocimiento internacional de su profesionalización: “Nos tomaron como pares. Estaba el Archivo de Cali, de Bogotá, de Mexico, de Barcelona, y querían saber lo que estábamos haciendo, porque lo máximo que encontraron es que en Berlín hay un archivo LGTB. Asi que les llamó la atención ¿un archivo trans? ¿Qué hacen? Porque lo nuestro es una logia, son los álbumes familiares donde todas nos conocemos y hay gente que sobrevive para contarnos la historia de la foto. Normalmente un archivo tiene que ir a investigar quiénes son las personas de esa foto del 1800 que tienen guardada, pero nosotras sabemos quiénes son, incluso tenemos el fondo de 1930 que nos dejó Malva Solís”. Malva Solís fue la travesti más longeva de nuestro país, murió a los 98 años y fue vestuarista del teatro Cervantes, del Maipo, de figuras como Moria Casán o Susana Gimenez. De origen chileno, llegó a los 16 años a la Argentina, cruzando los Andes a pie. Al morir, dejó todas sus fotos a Karina Sama, quien estaba filmando un documental sobre su vida. Karina hereda las fotos y en una de las presentaciones del Archivo, donde estaba participando como público, decide donarles el tesoro de Malva. Gracias a esta donación, el archivo, que antes tenía fotos hasta 1970, ahora cubre un rango de 1930 a 1990, porque Malva se encargó de nombrar a todxs quienes participan de las fotos.

La herencia infinita
“En los 80 siempre alguna andaba con la pocket en la cartera y se transformaba en la fotógrafa del grupo” recuerda Magalí. porque había que retratarse, dar cuenta de la ropa, los tacos, los labios, las tetas turgentes, la juventud gloriosa de los dias, los brillos estridentes de la noche, inmortalizarse en los cumpleaños puertas adentro, en la tregua de los carnavales, esas tres noches de comunión sin patrullero, cuando las travestis se lucían en el corso mientras una multitud se acercaba solo para verlas desfilar por las calles del barrio. La libertad eran esos días de carnaval contra los 361 restantes o el exilio. Había que hacer rendir la vida, el glamour, las alegrías tanto como las hormonas. Y ese es el espíritu vital del Archivo, la recuperación de una historia y una cultura militante de la vida, del humor, de las fiestas a como dé lugar. Porque además de su valor antropológico, histórico, cultural, anti(cis)tema, el trabajo que hacen cada martes es en sí mismo un acto de reparación histórica, una epifanía del rescate. “Lo que pasa es que nosotras nunca heredamos objetos, anillos, joyas, televisores, que es lo que normalmente se hereda. Esas son las cosas que inmediatamente se agarra la familia cuando una muere. Nosotras heredamos fotos porque es lo primero que quieren tirar, ocultar a la oveja negra, si ya se murió ya está. Nos pasó muchas veces que mientras estábamos velando a una compañera, se metió la familia dentro de la casa, un padre, una sobrina que seleccionó y tiró, tiró, tiró todo. Y cuando luego de 2 o 3 dias, por respeto, nosotras llamamos y preguntamos qué hicieron con las fotos, con los papeles, porque a veces hay una que junta mucho, nos dicen que ya tiraron todo, que ya está. Esa escena la sabemos de memoria. Por eso parte de nuestro trabajo es concientizar a las chicas de que si nos entregan las fotos, con nosotras van a sobrevivir. Porque las chicas no se quieren desprender de eso, es su vida. Entonces hay tres opciones: o las donás y nosotras nos quedamos con las fotos, o las das prestadas y nosotras las escaneamos, se las entregamos ensobradas y les enseñamos cómo las tienen que guardar para que no se deterioren, y sino las tenemos en concesión. Las dejan y cuando las quieran las vienen a buscar. Pero las tenemos en un lugar seguro, adentro de un mueble con una firma que si la chica fallece son nuestras”.

Próximamente...
Dentro de los proyectos inmediatos está el lanzamiento de la página web, para la que hoy en día se encuentran catalogando y la edición de dos libros, uno de fotografías relatadas y otro solo de relatos. También se están recopilando entrevistas para un proyecto que será el segundo material audiovisual sobre el Archivo, ya que el documentalista francés, Quentin Worthington, estrenará el 26 de este mes, en el Festival Chéris-Chéris de París, “Memorias reveladas”, un corto sobre el recorrido del Archivo desde sus inicios y contará con la presencia de la comitiva que se encuentra ahora en Reina Sofía. Durante diciembre se podrá ver en Buenos Aires ya que formará parte de la programación del FAQ en Casa Brandon.

martes, 22 de octubre de 2019

#hemeroteca #activismo | ¿Qué pasa en Chile? Quiénes mienten, quiénes hablan y qué dicen

Imagen: Página 12 / Juan Pablo Sutherland
¿Qué pasa en Chile? Quiénes mienten, quiénes hablan y qué dicen.
El escritor y académico chileno Juan Pablo Sutherland relata y analiza las razones y el impacto de la revuelta popular desde las calles de Santiago. Los subalternos hablan mientras el gobierno insensible ensaya fórmulas represivas y gran parte de los medios de comunicación califica la protesta social como violenta y vandálica. Aquí algunos pantallazos de realidad y una esperanza incierta que se huele en el aire.
Juan Pablo Sutherland | Soy, Página 12, 2019-10-22
https://www.pagina12.com.ar/226671-que-pasa-en-chile-quienes-mienten-quienes-hablan-y-que-dicen

"Chile es la copia feliz del edén" dice el himno nacional que cantamos todos los chilenxs desde esa pedagogía escolar nacionalista que se nos impone como una heráldica de la nación, profundizada en la dictadura de Pinochet, una especie de mantra que nos acerca a un paraíso que no vemos hace muchas décadas. El famoso cineasta chileno Raúl Ruiz comentó alguna vez que más bien la imagen de Chile se alojaba cómoda en los anillos del infierno, que este país sería una cita directa al infierno de Dante. Entre medio de esos dos lugares metafóricos, el paraíso y el infierno, Chile sigue viviendo una perturbación permanente y no resuelta desde la timorata democracia pactada que no despejó de raíz los malestares sociales vividos por largas décadas.

¿Quiénes son los estudiantes que se rebelaron?
El jueves 17 de octubre por la mañana los estudiantes secundarios sorpresivamente comenzaron una masiva evasión al Metro de Santiago por el alza de 30 pesos recién anunciada por las autoridades. Esos estudiantes son hijos de la gran población, jóvenes de colegios públicos que el sistema educacional chileno ha dejado abandonados para que se vuelvan parte de la maquinaría de la pobreza del sistema neo-liberal operada por la clase política hace ya 30 años, que con más o menos reformas vienen administrando como un modelo exitoso y diferenciado en la región.

El Presidente de Chile, Sebastián Piñera un empresario de derechas en su segundo mandato acaba de comentar en un foro internacional hace dos semanas, que Chile se levanta como una isla próspera y sin los conflictos sociales que vive la región. Anuncio que se le devolvería como un fatídico viaje sin retorno por estos días: Chile, la isla que publicitaba Piñera como si fuese una de sus exitosas empresas, comenzaba a hundirse sin que ningún actor de la clase política chilena tuviese la capacidad de contener ni explicar la revuelta social en curso.

Desde ese jueves, el paisaje público y social de la demanda específica fue tomando un carácter masivo y nacional constituyéndose como catalizador inorgánico de las desigualdades de Chile expresadas en diversos temas no resueltos: salud, salarios, educación, transporte publico, previsión social, todas ellas y más, esferas de vida de los chilenxs que no coincide con el relato del progreso y bienestar que el modelo neo-liberal narra con tanto éxito fuera y dentro de Chile.

¿Qué desencadenó la protesta?
La ineptitud, indiferencia y la prepotencia de las autoridades ya había comenzado con un relato irritante y torpe lanzado públicamente hacia los usuarios del sistema de transporte público de Santiago: Monkeberg, El Ministro del Trabajo del Presidente Piñera recomendaba inéditamente a los santiaguinos que se levantaran más temprano de lo habitual, es decir que madrugaran para viajar en el Metro, recomendación para usar el rango tarifario más económico desde las 7 de la mañana. La torpeza de esas declaraciones quedará como antecedente histórico de la poca sensibilidad hacia la población más pobre y masiva, usuarios del sistema junto a las capas medias empobrecidas. Un día de evasión por el boleto del metro se había transformando en una revuelta social que nadie había imaginado. El Metro comenzó a ser suspendido gradualmente por las protestas que tenían finalmente el carácter de desobediencia civil y que fueron violentamente reprimidas por la policía. En unas horas toda la población de Santiago caminaba sin transporte público llenando Alameda como si camináramos a una gran manifestación o si hubiese ocurrido un terremoto. El desastre no era natural, sino represivo y fue ampliándose cada vez más con la respuesta del gobierno el viernes 18 de octubre sentenciando que no cambiaría un ápice las medidas respecto al alza del boleto del Metro.

¿Qué dicen los medios de comunicación?
Para el viernes 18 en la noche Santiago ardía. Estaciones de Metro, supermercados comenzaron a iluminar una noche histórica de la revuelta en distintos lugares de la ciudad. Hay tres personas muertas hasta el momento, todos civiles.

Con luz de día y a cara descubierta la población comenzó a protestar en un masivo ruido de caceloras que invadió toda la Región Metropolitana del Gran Santiago y la suma del resto del país gradualmente. Para profundizar el conflicto, gran parte de los medios de comunicación y el gobierno comenzaron a calificar la protesta social como violenta, vandálica, narrativa de criminalización de la demanda, ubicando a los ciudadanos como delincuentes. Los medios alternativos y algunos pocos reconocidos se apartaron de dicha narrativa vacía que solo ve la violencia desde sus intereses y esconde la mayor de todas, la violencia del propio modelo.

Días en Estado de Emergencia
Hoy lunes 21, en el momento que escribo esta crónica desde el Barrio Bellas Artes en el centro de Santiago hay multitudes que protestan pacíficamente, la policía corre detrás de la gente reprimiendo como si la historia volviera a retroceder. Los militares están la calle y los helicópteros sobrevuelan la ciudad buscando al enemigo interno. Estoy escribiendo esta crónica y lloro, me emociono y escribo, la rabia se conjuga con el horizonte utópico por el que luchamos en los años 80. Llevamos tres días en Estado de Emergencia declarado por las autoridades políticas, las garantías constitucionales están suspendidas. Todo este ordenamiento represivo es el mismo de la constitución del 80 instalada por la dictadura de Pinochet y sus civiles. El mismo sector de la sociedad que vuelve aplicar las mismas y únicas formas que tienen para gobernar. La democracia que pensamos que habíamos ganado diluye sus garantías de protección cuando los pobres sin ciudadanía exigen una nueva vida. La democracia es un relato robado. La excepcionalidad de la violencia hoy aplicada a las multitudes corre como la verdadera política, nunca hubo diferencia. La excepcionalidad es en realidad la regla.

En muchas regiones del país estamos con toque de queda, un dejavu que nunca pensé vivir, luché contra la dictadura en los años ochenta y lo que estamos re-viviendo para mi generación y el país hoy es impactante. Hace tres horas hubo una manifestación multitudinaria en Plaza Italia en el centro de Santiago, miles de personas, jóvenes, mujeres, gais, travestis, lesbianas, estudiantes, trans, trabajadores, maricas, activistas disidentes, universitarixs, profesores, artistas, todxs las comunidades posibles que con solo caceloras en sus manos repetían un mantra colectivo: “Chile despertó”. No sabemos lo que va a pasar los próximos días. El gobierno ha renunciado al mandato de representar el sentimiento del país. Chile se alza, el pueblo de antaño que gritaba en las calles ha vuelto con rostro joven en un nuevo ciclo. La crítica del modelo es transversal sin la retórica anterior. Más bien este desborde de multitudes tocando cacerolas, invadiendo la ciudad vuelve a plantear algo tan básico y primordial que la política tradicional abandonó por el pacto con el poder económico: queremos vivir con dignidad y no como esclavos.

El barrio marica o barrio gay en el centro de Santiago se iluminó como el país por las fogatas y barricadas en plena revuelta nocturna. Una multitud con miles de ojos y bocas que se mueve sin miedo desafiando la fuerza militar y policial. No hay dirigencias, no hay liderazgos, no hay representaciones. No hay banderas partidarias, este revuelta solo grita a partir de la rabia y contra el abuso. Su fuerza es tan brutal y desbordantemente inorgánica que ya aparecerá alguna estrategia para aplacar esa furia. Pero hoy no lo sabemos. Mi pancarta en la manifestación de estos días da cuenta del ánimo con que he vuelto ha marchar luego de 30 años atrás contra la dictadura: MARICAS CONTRA EL CAPITALISMO.