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jueves, 13 de noviembre de 2025

#hemeroteca #inmemoriam | En memoria de Tino Brugos, el compromiso sin fisuras

Tino Brugos //

En memoria de Tino Brugos, el compromiso sin fisuras

Promovió el Comité Interpueblos cántabro, el Llar Solidariu o la primera organización Lgtbi de Asturias 
Francisco Gómez Nadal | El Diario Montañés, 2025-11-13 
https://www.eldiariomontanes.es/obituarios/memoria-tino-brugos-compromiso-fisuras-20251113073152-nt.html

Cuando el dolor comenzó a regarse como la pólvora que astilla, el colectivo Desmemoriados escribió: «Todas las necrológicas que escribimos son también, aunque no queramos, un poco la nuestra. Porque cuando empezamos a echar a alguien de menos es como si comenzara a desaparecer algo de nosotros». Y en este colectivo confesaban lo inmenso que es el espacio que ha dejado vacío Tino (Valentín) Brugos (Santander, 1958). En pocas horas, desde que se supo la noticia de su muerte en la tarde del lunes 10 de noviembre, los pronunciamientos fueron la metralla de su legado. Sindicatos, movimientos sociales, colectivos memorialistas, internacionalistas… 'A un llau y al otru del ríu Deva' el dolor se iba transformando en memoria y las causas que de forma coherente y generosa apoyó Tino iban impregnando textos y sembrando compromisos.

Tino ha muerto en Santander, donde nació y donde dio sus primeros pasos políticos y sociales. Pronto se trasladó a Asturias a estudiar y ahí su huella es sideral. Desde el principio como líder estudiantil y dentro de los Comités de Solidaridad con América Latina (Cosal), que nunca dejó. Enseguida, como militante de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), más tarde como miembro clave en el sindicato Suatea (Sindicato Unitariu Autónomu de Trabayadores de la Enseñanza d'Asturies), parte de Intersindical Asturiana y de los STEs (Sindicatos de Trabajadores de la Enseñanza). Fue promotor del Llar Solidariu o de la primera organización Lgtbi de Asturias (Xente Gai Astur-Xega), y en Cantabria fue miembro fundador del Comité de Solidaridad con los Pueblos-Interpueblos.

Su compromiso con los pueblos oprimidos del mundo fue constante y sus intereses fueron de Nicaragua al Kurdistán, de Colombia a Siria… Con generosidad y valentía fue urdiendo complicidades entre pueblos como quien teje una densa maraña de humanidad. ¡Qué pocas personas son capaces de esa urdimbre! Y qué pocas lo hacen con memoria. Lector voraz y archivador disciplinado, el profesor de Historia que fue le hizo convertir su casa y su vida en un inmenso archivo de memoria que contiene una parte importante de las luchas antifranquistas pero, también, de los movimientos sociales, internacionalistas y sindicales de Cantabria y de Asturias.

Tino Brugos se había jubilado hace poco más de un año y su plan era pasar más tiempo a este lado del Deva. Ya se estaba notando. Su capacidad de movilizar sin llamar la atención y de conectar sin exigir adhesiones comenzaba a sentirse en el territorio. Su compromiso sin fisuras obliga a renovar los compromisos de las que quedamos. De momento, que sepamos honrar su memoria y que podamos alimentar cada una u cada uno una vida tan digna como la suya.

martes, 6 de julio de 2021

#hemeroteca #lgtbi #activismo | Tino Brugos: “Del mismo modo que, a mitad de los años noventa, alcanzamos la desmedicalización, es importante luchar por la despatologización de las personas trans”

Manifestación LGTBI //

Tino Brugos: “Del mismo modo que, a mitad de los años noventa, alcanzamos la desmedicalización, es importante luchar por la despatologización de las personas trans”

Poder Popular, 2021-07-06 

https://poderpopular.info/2021/07/06/tino-brugos-del-mismo-modo-que-a-mitad-de-los-anos-noventa-alcanzamos-la-desmedicalizacion-es-importante-luchar-por-la-despatologizacion-de-las-personas-trans/

Área LGTBI de Anticapitalistas | Tino Burgos es activista LGTBI en Asturies. Miembro del Sindicatu Unitariu y Autónomu de Trabayadores de la Enseñanza d’Asturies, se considera «de los perdedores de la Transición». Le preguntamos por sus inicios en el activismo LGTBI y la evolución de las luchas.

P. ¿Qué significado tiene para ti el Día del Orgullo LGTBI?


Antes de mi autoaceptación, cada 28 de junio era como un rayo de esperanza. Hay gente igual por el mundo, existen, luchan, pueden “ejercer” como gays libres, sin ataduras ni complejos. En ese sentido, ver la prensa que recogía información sobre este tema era una bocanada de aire fresco que me recordaba que, pese a todo, se podía vivir y mostrar la orientación sexual sin excesivos problemas.

Tras la autoceptación, y sobre todo a partir del momento en que me integré como activista en el movimiento gay, el 28 de junio se convirtió en un día de júbilo que podía compartir con mi entorno (gay o hetero), que me permitía afirmarme en lo personal y sentirme parte de un colectivo global mucho más amplio. Era la posibilidad de mostrarte y proyectarte en la sociedad para recordar al resto que existimos, que tenemos cosas que decir y que reclamar. Sentir, año a año, que aumentaba la participación de gente me transmitía una gran satisfacción. Estábamos convirtiéndonos en sujeto colectivo, socialmente aceptado que formaba parte de una ciudadanía orgullosa que aceptaba la diversidad y la incluía en la agenda de la transformación social. Las grandes manifestaciones de la época de Aznar fueron en este sentido, momentos de plena satisfacción personal.

P. ¿Cuándo empezaste a ser activista en el movimiento?

La incorporación al activismo lgtb se produjo en el año 1990-91 por una curiosa combinación. En aquel momento, estaba muy implicado en el movimiento de solidaridad internacionalista y habíamos constituido una comisión para trabajar en la denuncia de los fastos del V Centenario que estaba preparando el gobierno del PSOE para 1992.

En el COSAL estábamos desde hacía tiempo un grupo de compas que éramos gays y de ese grupo, José Manuel González y yo, decidimos hacer un trabajo sobre la descripción que hacían los conquistadores de las costumbres sexuales de la población indígena. En realidad, asumimos el reto a partir de un artículo publicado por Eduardo Galeano en El País. El resultado fue un trabajo que salió publicado en varios boletines de los colectivos de aquella época (Gay Hotsa de EHGAM, Entiendes de COGAM, Homosexualitats del FAGC). De resultas, nos llamaron para participar en algunas charlas organizadas en el año 1992 y nos vimos metidos de lleno en la campaña “Mari, quita el 92”. Procedíamos de Asturies, donde no había llegado a existir ningún colectivo lgtb durante la Transición y alguien nos dijo que estábamos destinados a organizar el movimiento en Asturies.

Dar ese paso significaba una salida de armario en condiciones, más allá del entorno inmediato que conocía nuestra orientación sexual. Pronto comenzamos a reunirnos un grupo de amigos, coincidiendo con la fundación del Colleutivu de Femnistes Llesbianes en Xixón. Pocos meses después surgía Xente Gai Astur (XEGA) en Uviéu. Una auténtica revolución en el ambiente gay asturiano.

P. ¿Qué ha cambiado desde entonces?

Se podría decir que cambió casi todo. Quizás lo más importante tenga que ver con la visibilización de los temas lgtb en diferentes ámbitos. A principios de los noventa se había impuesto un modelo de invisibilidad tolerante. Había desaparecido la penalización, el estado no reprimía, pero tampoco legislaba nada con respecto a la cuestión lgtb. Era la época del VIH-SIDA. Salir del armario requería cierta valentía en según qué ámbitos. Sentíamos que tocaba ir con pies de acero para soslayar los problemas que podían plantearse, sobre todo desde las familias.

En paralelo, en todas las grandes ciudades había ido desarrollándose un circuito comercial gay con discotecas, pubs, saunas, bares… pronto la primera librería en Madrid y poco más. Esto permitía que esos lugares fueran sitios donde la gente se encontraba y se socializaba. Por otro lado, los sectores más dinámicos y reivindicativos del mundo lgtb que, diez años antes había generado los primeros colectivos, había sido también víctima del desencanto que produjo la Transición.

Si lo comparamos con lo que existe hoy, se puede apreciar que los cambios han sido muy profundos. En lo que se refiere al tema de reconocimiento de derechos, se ha alcanzado una cuasi equiparación, salvo, claro está, los aspectos referidos a las reivindicaciones que afectan al colectivo trans. Respecto al apartado del reconocimiento social, el cambio ha sido drástico en lo referente a la visibilidad y normalización social del hecho lgtb así como el respeto mayoritario alcanzado en términos sociales.

También ha cambiado la politización de la gente. La incorporación de los temas lgtb a la agenda política de cualquier organización (partidos, sindicatos o movimientos sociales), abre un espacio que –según cómo se presente y se trabaje- ofrece muchas posibilidades de cara a encuentros, puesta en común de reflexiones, debates y toma de decisiones para actuar.

P. ¿En qué situación crees que se encuentra actualmente el movimiento LGTBI?


Una característica del movimiento lgtb –en mi opinión—es la juventud de sus activistas y la continua rotación de gente en los puestos de liderazgo y visibilidad. Esto significa que desde los años 2004-2006, momento en el que se alcanzó el punto álgido de movilización y participación, se inició una nueva fase que vino marcada por la progresiva retirada de quienes habíamos impulsado la oleada movilizadora que se produjo entre los años 1996-2006. Quince años después, creo que elemento más llamativo es la ausencia de un eje central en torno al cual organizar el conjunto de reivindicaciones. Eso no facilita agrupar a la gente.

Por otro lado, la irrupción de nuevos componentes (irrupción trans y bisex) contribuyó a diversificar mucho las inquietudes y a complicar la realización de campañas que pudieran conciliar los intereses de cada una de las letras.

La presencia de la doctrina queer, en mi opinión no ha contribuido a reforzar el movimiento en su conjunto pese a que supone una ayuda importante para normalizar las identidades a nivel individual. Las identidades blandas (cada persona se convierte en un mundo) contribuyen a individualizar las reflexiones y presentar como válidas todas las alternativas resultantes (las que incitan a la movilización y las que justifican las actitudes individualistas, contrarias a la acción colectiva). Tengo una impresión negativa de una teoría queer que puede ayudar a visibilizar las diferencias y a respetarlas, pero, a la vez, dificulta las acciones de carácter colectivo. Creo que propicia y legitima soluciones individuales que dificultan la intervención organizada de un sujeto colectivo fuerte, en el sentido de tener una identidad basada en elementos ideológicos más definidos.

P. ¿Cuáles son los retos de lucha actuales del movimiento?

Pese a todo, creo que existen espacios para actuar colectivamente y presentar nuestra agenda política a la sociedad. Algunos retos que se me ocurren:

1/ Alcanzar el reconocimiento de los derechos que corresponden al colectivo trans. Del mismo modo que, a mitad de los años noventa, alcanzamos la desmedicalización, es importante luchar por la despatologización de las personas trans. 2/ No retroceder en los espacios de visibilidad alcanzados. Todo lo que se retrocede cuesta mucho volver a recuperarlo y, en este sentido, debemos permanecer en estado de alerta y denunciar cualquier posible reversión de derechos. Y 3/ Convertir el 17 de mayo, Día mundial contra las diferentes fobias, en una jornada tan importante con el 28 de junio. Visibilizar que seguimos sufriendo agresiones, denunciarlas, impulsar movilizaciones solidarias con la población lgtb de países que reprimen la orientación e identidad de género.

lunes, 6 de febrero de 2017

#hemeroteca #memoria #jornadas | Las otras protagonistas de la Transición

Las otras protagonistas de la Transición.
Entrevista a Gonzalo Wilhelmi.
Tino Brugos | Viento Sur, 2017-02-06
http://vientosur.info/spip.php?article12184

La convocatoria del congreso ‘Las otras protagonistas de la Transición. Izquierda radical y movimientos sociales’, que se celebrará en Madrid los días 24 y 25 de febrero ha generado una significativa expectación al tratarse de una convocatoria que se sitúa fuera de los tradicionales cauces académicos que aspira a reconocer el papel que le corresponde tanto a las organizaciones políticas de la izquierda revolucionaria como a los movimientos sociales en la protesta ocurrida en los últimos años de la dictadura y durante los gobiernos democráticos de UCD.

Hablamos con Gonzalo Wilhemi, animador de la convocatoria, para que nos comente algunos aspectos relacionados con los objetivos y planteamientos de la misma.

¿Nos puedes contar algo sobre cómo surgió la iniciativa?

Pues mira, el origen está en la Fundación Salvador Seguí de la CGT a partir de la idea que tenemos de que hay un espacio, el que corresponde a las diferentes movilizaciones sociales ocurridas en aquellos años, que no ha tenido el suficiente reconocimiento. Se trata de intentar actualizar datos de aquella época intentando ver qué cosas se lograron con la movilización social y qué otras cosas no se consiguieron.

Por otro lado se trata también de reconocer la importancia de aquellas organizaciones que impulsaron las movilizaciones, y aquí hay que contar con el PCE pero también con todos aquellos otros partidos y asociaciones situados ideológicamente a su izquierda. Esto en sí mismo es muy importante porque el discurso oficial sobre la Transición no reconoce esto que, para quienes animamos la convocatoria, es un asunto central.

Entonces ¿estamos hablando de un congreso académico?

¡Qué va! En la Fundación Salvador Seguí somos más sindicalistas que académicos. Sin embargo, resulta paradójico ver el eco que estamos teniendo en las Universidades. Está prevista la presencia de gente de prácticamente toda España y de múltiples disciplinas.

El tema objeto de la convocatoria, la izquierda radical, no es un asunto que preocupe especialmente al mundo académico que ha jugado un papel importante en el diseño del relato oficial sobre la Transición. Por eso ha costado bastante cubrir, por así decirlo, la pata académica del encuentro. A estas alturas contamos con el apoyo del Departamento de Ciencia Política de la UCM así como de la Asociación Internacional de Historia Oral, unos apoyos que consideramos muy importantes porque avalan el rigor científico del congreso.

De esto se pueden sacar algunas conclusiones. No se trata de una iniciativa de cuatro resentidos que quieren echar abajo el discurso oficial ni de un grupo de excéntricos. Al revés, señalamos la existencia de unos actores decisivos sobre los que queda mucho por investigar, y en esa línea, la presencia de académicos como Rubén Vega, Pedro Oliver, Julio Pérez, Jaime Pastor o Pedro Ibarra es toda una garantía.

Otro aspecto que enlaza con lo académico es el de la presentación de los archivos existentes. Queremos que se conozcan para futuras investigaciones. Existen y están en fase de consolidación. En algunos casos se trata de depósito de material original, en otros son archivos digitalizados. Entre unos y otros, lo que se pretende es darlos a conocer y consolidar el objeto de estudio. Esto es muy importante para que iniciativas como esta puedan tener continuidad.

El objetivo entonces del congreso…

Mira, el objetivo es la militancia de los años setenta. Que aquella gente que participó en esta empresa, colectiva y diversa al mismo tiempo, pueda valorar su experiencia. Sabemos que hay un fuerte desánimo por la derrota pero desde esta iniciativa aspiramos a que hagan una valoración propia y no la del discurso dominante, que transmitan su testimonio y que puedan mejorar su propia valoración sobre lo que hicieron. Que no sean tan duros consigo mismos porque aquello fue importante. Hay otra gente que, haciendo muchísimo menos, está rodeada de un gran autobombo que no se corresponde con su aportación en aquellos momentos difíciles.

¿Estáis contentos con el desarrollo de la iniciativa?

Pues la verdad es que sí. Nos ha costado mucho poner en marcha todo esto. Hemos tenido que vencer resistencias y desprecios pero las cosas poco a poco van saliendo. Nos parece muy bonito lo que finalmente puede resultar. Reunir para reflexionar a grupos de diferente trayectoria ideológica del campo del comunismo, anarquismo, cristianos de base, grupos autónomos... Creemos que es una idea que, al final, puede ofrecer una reflexión colectiva enriquecedora.

¿Y con respecto a la infraestructura para organizar el encuentro?

Desde el inicio teníamos la idea de que había que sacarlo de la Universidad, que había que abrirlo a la participación popular y eso no pasa por hacer una discusión académica en un campus. La alternativa ha sido un centro cultural que nos cede el Ayuntamiento de Madrid.

La verdad es que no podía ser de otra manera porque apenas contamos con presupuesto económico. Tenemos también el apoyo de la CGT y el compromiso de financiar la edición posterior de los materiales del congreso.

¿Qué tipo de respuesta estáis encontrando?

Pues creo que podría decirte que mejor de lo esperado. En lo que tiene que ver con investigadores y académicos la respuesta está siendo notable. Se trata de gente joven en su mayoría procedente de diversas Universidades. El por qué de esto, en mi opinión personal, se debe a la existencia de una versión oficial de la Transición que comienza a desgastarse. Hay una generación nueva que empieza a ver que sin la presión popular no se habría producido ningún cambio. Por otro lado estamos en un momento en el que las limitaciones del régimen del 78 son evidentes. Se pueden apreciar los límites del mismo y analizarlos significa volver al punto de partida para conocer lo que había en un momento en el que todo estaba en discusión.

Hay un segundo aspecto en el que la respuesta está siendo más tibia. Se trata del referido a los testimonios de ex militantes de aquella época. Es posible que haya gente que no tenga ganas, que tenga interiorizada la derrota pero también hay, seguro, quienes siguen creyendo que las cosas que pensaban no eran un sueño sino una posibilidad en aquel momento. Contamos con algunos testimonios de dirigentes pero con pocos de quienes fueron en su día militantes de base. Y sin embargo estas experiencias creemos que son muy importantes porque nos acercan a la realidad social de aquellos momentos.

Es curioso porque muchos hombres y mujeres que militaban en los años 70 mantienen hoy su activismo en el ámbito sindical. Su reacción es de apoyo pero, sin embargo, hay problemas para que hablen y cuenten su experiencia.

¿Habéis empezado a recibir ya materiales y comunicaciones?

Sí, estamos recibiendo ya textos de las comunicaciones que se van a debatir en el congreso. Hay alguna gente experta y otra que comienza ahora sus investigaciones, algunas de gran calidad.

Editar estos materiales previos ya cubre el objetivo propuesto. Pero es importante señalar también que el encuentro está diseñado para favorecer el debate y la participación. De hecho el tiempo para las comunicaciones será limitado y tras su lectura se abrirá un debate para el espacio y la participación que busca generar conocimiento nuevo sobre el objeto de estudio.

De las organizaciones políticas contamos con comunicaciones sobre la mayoría de ellas, cubriendo las principales corrientes: partidos marxistas, libertarios, cristianos anticapitalistas y asamblearios. Algo parecido ocurre con los movimientos sociales del momento. Está el movimiento obrero, que cuenta con dos mesas y unas diez comunicaciones, el movimiento feminista con una mesa y varias ponentes, hay otra mesa para hablar del tema LGTB, del movimiento vecinal también contamos con varias comunicaciones y también están el movimiento antinuclear, estudiantil, el campesinado andaluz, los presos comunes. Echo en falta el movimiento de minusválidos, muy activo y radical en aquellas fechas. Y también las luchas campesinas en Galicia.

Bueno, hay que añadir también la presencia del colectivo La Comuna, un espacio unitario que se centra en trabajar para desmontar la impunidad y denunciar la represión de la dictadura. Su trabajo de apoyo a la querella argentina contra los responsables de violaciones de derechos humanos durante el franquismo nos parece una magnífica noticia para la salud democrática.

No es sencillo, ni frecuente, encontrar un espacio común donde debatir, con respeto, sobre el pasado inmediato y el papel jugado por la izquierda radical en ese tiempo.

¿Está prevista alguna forma de continuidad?

Nos gustaría que de aquí salgan cosas. Más textos, vídeos, propuestas de investigación, reforzar los proyectos de archivos, recogida de testimonios orales, etc. y que todo ello sirva para animar a otra gente a hacer cosas parecidas en ámbitos diferentes como el local, el nacional/regional o en toda España. Hay lugares que tienen procesos históricos singulares que merecen estudios específicos.

Si de aquí saliera alguna iniciativa en esa línea creo que podríamos darnos por satisfechos.

Por último ¿alguna cosa más que quieras añadir?

Sí, señalar que este congreso sería imposible de celebrar si no fuera por el trabajo desinteresado, militante, de muchas personas entre las que se pueden encontrar veteranos y jóvenes, activistas de CGT y de otras organizaciones. Su trabajo está siendo esencial para que todo esto llegue a buen puerto.

Para más información: https://congresotransicion2017.wordpress.com/