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jueves, 30 de noviembre de 2023

#hemeroteca #queer #danza #flamenco | Flamenco punk y género fluido en el Ballet Nacional

El País / Ensayo de 'Afanador' en la sede del Ballet Nacional //

Flamenco punk y género fluido en el Ballet Nacional

La formación estrena en Sevilla un rompedor espectáculo inspirado en la estética del fotógrafo Ruvén Afanador
Mercedes L. Caballero | El País, 2023-11-30 *** [MyNews]
https://elpais.com/cultura/2023-11-30/flamenco-punk-y-genero-fluido-en-el-ballet-nacional-de-espana.html

Posiblemente, el Ballet Nacional de España (BNE) esté a las puertas de lo que será uno de los grandes acontecimientos de la temporada escénica. Pero también de los tres años que lleva dirigiéndolo Rubén Olmo (Sevilla, 43 años) y hasta de los 45 de trayectoria que la agrupación pública estatal está a punto de cumplir: Marcos Morau (Ontiyent, Valencia, 41 años), director de la compañía La Veronal, creador escénico contemporáneo y en principio ajeno al flamenco y a la danza española (pero no a montar obras para grandes colectivos), y el coreógrafo más internacional y solicitado del país, ha ideado para el BNE un espectáculo. Se trata de ‘Afanador’, y con el título de la pieza entra en juego el tercer hombre de esta singular ecuación: el de Ruvén (con “v”) Afanador (Bucaramanga, Colombia, 64 años), reputado fotógrafo internacional afincado en Nueva York, que además de llevar a las portadas más punteras el rostro de estrellas de cine y ‘top models’ desde hace décadas, cayó rendido al flamenco y lo registró en dos libros de factura de lujo y estética absolutamente fascinante de flamenco punk futurista en escenarios desérticos de Andalucía: ‘Mil besos’ (2009) y ‘Ángel gitano. The men of flamenco’ (2014). Dos dispositivos de costumbrismo rupturista en blanco y negro que despliegan sensualidad y dinamitan estereotipos. “Tanto él como yo nos acercamos al flamenco con una admiración y un desconocimiento que nos permite estirar el margen para llegar a deformarlo”, explica Marcos Morau. “Tenemos algo en común y es que no copiamos la vida, sino que la inventamos”.

La entrevista se desarrolla en la sede del Ballet Nacional de España, en Madrid, en vísperas del gran estreno de mañana en el Teatro de la Maestranza de Sevilla. En una sala, un grupo de bailarines con falda larga negra ensaya a las órdenes de Morau y ante la mirada de Olmo. En un banco, junto a otros miembros de las dos compañías, el BNE y La Veronal (“Me llevo a parte de mi equipo cuando monto para otras agrupaciones”, aclara Morau), descansa la publicación ‘Ángel gitano’, de la que asoman numerosos papelitos amarillos, que seguramente señalan ideas y momentos clave. Morau se desplaza por la sala mientras da indicaciones que los bailarines reciben y devuelven con sus cuerpos y con más preguntas. Del encuentro se desprende diálogo y reciprocidad. También entusiasmo. “La confianza es muy importante”, declara Morau, “no están acostumbrados a esta manera de trabajar basada en la improvisación y en la búsqueda, en dejar las cosas flotando y unirlas en algún momento, y hay una apertura y generosidad muy grandes”.

¿Y cómo está resultando la mezcla de lenguajes? “No se trata de que ellos bailen con el lenguaje de La Veronal, pero sí de que nos alimentemos en dos direcciones. Hemos llegado a un acuerdo: cómo entiendo yo el cuerpo y cómo conocen ellos el cuerpo. Se abren ventanas y noto cómo buscan la disociación, el cambio de foco… Por mi parte, nunca antes había trabajado con unos bailarines con semejante capacidad rítmica, con esa velocidad de pies y una particular manera de escuchar la música y trabajar el compás”, responde el coreógrafo. Afanador cuenta con música original de Juan Cristóbal Saavedra, música en directo (cante, guitarras y percusión) e interpretación de todo el elenco de la compañía, formado por 33 bailarines. Tras su estreno en Sevilla podrá verse en Madrid (febrero de 2024), Pozuelo de Alarcón (abril de 2024) y Valencia (junio de 2024).

Si en ‘Mil besos’ son mujeres, cantaoras y bailaoras de flamenco como Esperanza Fernández, Eva Yerbabuena y Matilde Coral son quienes inmortalizan las imágenes de Ruvén Afanador, en ‘Ángel gitano’ son ellos, Israel Galván y el propio Rubén Olmo, entre otros hombres de la profesión, quienes ocupan las páginas del libro. Más allá del binarismo, que también estará presente en escena, el género fluido empapa buena parte del montaje. Tal y como pasa en el libro habrá faldas, hombres con pezoneras, ropa interior y un juego de transformación y anulación de género. “Para mí, aquella sesión de fotos para el libro fue muy especial. Hacia el final del espectáculo, bailo tres minutos la escena de cómo se preparó la fotografía en la que salgo con el mantón y que responde a la muerte del cisne”, apunta Olmo. “Me mandó la grabación el propio Afanador”, cuenta Morau, “y aunque el espectáculo salta hacia otros lugares a partir de su universo, sí está esa mirada oblicua hacia el flamenco”.

Confiesa el coreógrafo que cuando hizo la primera videollamada para comentarle este proyecto (Afanador en Nueva York, Morau en España), el artista colombiano se mostró ilusionado y muy generoso. “Imagínate que me dijo: ‘Para mí es un honor que la gente más joven se inspire en mi trabajo. Disfrútalo, pásalo bien, estoy contigo y te veo el día del estreno”. Está previsto que Ruvén Afanador vuele a Sevilla para las representaciones en el Maestranza.

Preguntados por la singularidad de que un creador de danza contemporánea estrene en el Ballet Nacional de España en lugar de, por ejemplo, la Compañía Nacional de Danza, que dirige Joaquín de Luz, la otra agrupación pública estatal y tal vez, en principio, más afín a un lenguaje contemporáneo, ambos, Morau y Olmo, lo tienen claro por razones diferentes aunque complementarias. “Forma parte de la línea que mantiene el BNE entre la tradición y la vanguardia, las raíces y la apertura. Es una manera de crecer todos juntos. El Ballet Nacional de España es de todos y, por lo tanto, nos debemos a todos”, explica Olmo. “Yo creo que el Ballet Nacional de España es más moderno y abierto que la Compañía Nacional de Danza en estos momentos. Los bordes de las artes están más diluidos que nunca y es fundamental que nos crucemos y estemos interconectados. Me siento muy honrado de estar aquí”, declara Morau.

Gala y documental
Otra fecha se alza flagrante en el calendario del BNE en diciembre: el de la gala del 45º aniversario de la compañía, los días 21 y 22 de diciembre en el Teatro de la Zarzuela. “Me dieron solo un día pero rescaté otro quitándolo de los que tenemos para ensayar”, apunta Olmo. En escena, cuatro números de obras de repertorio de la compañía y el estreno del documental ‘Todo un pasado por delante’, del cineasta Emilio Belmonte, con música en directo de la Orquesta de la Comunidad de Madrid. “La película recoge la historia de la compañía, pero sobre todo el momento actual, con entrevistas a algunos de sus directores o viajes”.

La Veronal también tiene una agenda propia que llevará a la compañía por escenarios de medio mundo con actuaciones cerradas para los próximos cinco años. “Soy afortunado”, declara Morau. “Y aunque yo esté dentro de ese circuito de creadores que sí son programados, soy consciente del problema que existe con la danza contemporánea y de quienes la programan, como apuntaba Daniel Abreu” (se refiere Morau a unas declaraciones que el coreógrafo canario dio a este periódico el día 3). “Hay cinco o seis festivales y teatros en Europa que son los que deciden la programación y los demás la repiten. Vivimos en la cultura del plagio en muchos sentidos. Benditos los que somos programados, pero benditos también quienes somos conscientes de lo que pasa y de que no está bien que pase”, explica.

sábado, 6 de agosto de 2022

#hemeroteca #lgtbi #opera | La ópera como género fluido

Las Provincias / Enrique Sánchez e Inés Olaberría en 'As One' //

La ópera como género fluido.

Tendencia. La temática LGTBI inspira mucho a la lírica, sobre todo en España donde 'Hadrian', 'Brokeback Mountain' y 'As One' ya han abordado la pasión gay y el cambio de sexo.
Isabel Urrutia Cabrera | Las Provincias, 2022-08-06
https://www.lasprovincias.es/culturas/opera-genero-fluido-20220807235606-ntvo.html 

Hace más de 20 años muchos pensaban que la ópera tenía los días contados. Es un espectáculo muy caro, con argumentos arcaicos y convencionales, razonaban los alérgicos a 'Otello' o 'Tristán e Isolda', convencidos de que el siglo XXI le daría la puntilla. Pero nunca hay que adelantar acontecimientos. El género sigue en la brecha y se renueva. Se estrenan más óperas en todos los formatos y tocan cuestiones de rabiosa actualidad: la temática LGTBI con un sesgo testimonial y reivindicativo ha encontrado un filón y las principales temporadas de España les dan cancha, como ocurrió hace ocho años con 'Brokeback Mountain', con su estreno mundial en Madrid.

Las óperas sobre relaciones no heterosexuales no son nuevas (los aficionados conocen bien 'Billy Budd' y 'Muerte en Venecia'); lo novedoso su enfoque combativo y aleccionador. Y parece que el auge de los argumentos con impronta LGTBI no ha hecho más que empezar. Así, el Teatro Real puso el broche a su temporada con una versión semiescenificada de 'Hadrian', ópera compuesta por el estadounidense-canadiense Rufus Wainwright. Con libreto de Daniel McIvor y trasfondo gay, la protagonizan el emperador romano Adriano y el joven Antínoo. Se han presentado también en el Festival de Perelada.

En el montaje, con una dirección escénica de Jörn Weisbrodt, marido de Rufus Wainwright, se juega con el efecto de las imponentes fotos en blanco y negro de Robert Mapplethorpe. No por conocidas menos sugerentes: torsos desnudos, capullos abiertos y cerrados, esculturas en pose lánguida... seducen y contribuyen a crear el clima idóneo. Por lo demás, la música es melódica y convencional, más elaborada que la primera ópera de Wainwright -'Prima donna'-, pero en las antípodas del genio de Verdi o Wagner.

Poder, amor y muerte
'Hadrian' se representó hace cuatro años en Toronto y se inspira en 'Memorias de Adriano', de Marguerite Yourcenar. Una novela que en la España de hace 40 años -en traducción de Julio Cortázar- fue 'bestseller', porque Felipe González reveló que lo tenía como libro de cabecera. Con formato epistolar, aborda el desencanto del poder, la nostalgia del amor y la cercanía de la muerte con mucha reflexión filosófica y digresiones existenciales.

La dimensión que más interesa a Wainwright es la erótica, centrada en la figura de Antínoo, un hombre de gran belleza que tenía cautivado al líder romano, casado con Vibia Sabina. Al morir el joven -ahogado en el Nilo-, el emperador no disimula ni su dolor ni su pasión. Tarda poco en deificarlo, fundar ciudades que llevan su nombre y construir monumentos en su honor. Esta relación tan intensa y trágica cautiva a Wainwright. También se siente intrigado por la faceta opresora de Adriano, que persiguió a los judíos sin tregua. Interesado por la cultura hebrea desde que su bebé fuera gestado en el vientre de la hija de Leonard Cohen, le repele y atrae el lado oscuro del emperador.

El impacto del cine
La implicación personal y emocional de los compositores es máxima en los proyectos con marcada inspiración LGTBI. Así sucedió con la adaptación operística de 'Brokeback Mountain', un encargo de Gerard Mortier, difunto director artístico del Teatro Real, al compositor estadounidense Charles Wuorinen. Ambos eran gais y empoderados. No tenían nada que ocultar. Vieron claro que la fama de la película de Ang Lee (ganadora de tres Oscars en 2006, mejor director, guión y música original), ofrecía una oportunidad única de visibilidad y denuncia. Querían mostrar la represión y la violencia homófoba en el estado de Wyoming en los años 60.

Les fascinaba que los vaqueros homosexuales de la trama rompieran moldes y tópicos. La capacidad de gestión de Mortier y el talento creativo de Wuorinen se aliaron para subir a escena la pasión y desencuentros de una pareja que no termina de ser feliz porque el entorno social les corta las alas. No les costó convencer a Annie Prouxl, autora del cuento 'Brokeback Mountain' en que se basó la película, para que escribiera el libreto. Su 'première' mundial tuvo lugar en Madrid en 2014, con dirección escénica de Ivo van Hove. Hubo ocho funciones -con grabación en DVD incluida- pero no arrebató al público. Se la tachó de «musicalmente fría». Desde entonces se ha representado en Salzburger Landestheater y en el Rose Theater del Lincoln Center.

El bilbaíno Teatro Arriaga alienta también la normalización de la temática LGTBI. El año pasado ofreció una función de 'As One', de la estadounidense Laura Kaminsky, con puesta en escena de Marta Eguilior. De pequeño y rompedor formato, se considera la primera ópera trans. Se estrenó hace ocho años en la Brooklyn Academy of Music de Nueva York. El libreto de Mark Campbell y Kimberly Reed recoge las vivencias de esta, una directora y productora de cine muy reputada en Estados Unidos. La historia arranca con la infancia del personaje principal, nacido varón, y culmina con su transición, el tratamiento para transformarse en una mujer. Para recrear la evolución, un barítono y una mezzosoprano encarnan a la protagonista, Hanna, antes y después de su cambio de sexo.

La realidad LGTBI hace tiempo que no se considera un mundo clandestino. Se afronta sin tabúes ni prejuicios. También en los escenarios de los teatros de ópera, especialmente los españoles.

viernes, 15 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #orgullo | Carmen Lomana opina sobre el discurso que dio Isabel Pantoja en el Orgullo LGTBI: "Ella es muy moderna, es género fluido"

20 Minutos / Carmen Lomana //

Carmen Lomana opina sobre el discurso que dio Isabel Pantoja en el Orgullo LGTBI: "Ella es muy moderna, es género fluido".

"Todos lo sabemos, tampoco nos ha dicho nada nuevo", declara la 'socialite'.
20 Minutos, 2022-07-15
https://www.20minutos.es/noticia/5030458/0/carmen-lomana-opina-sobre-el-discurso-que-dio-isabel-pantoja-en-el-orgullo-lgtbi-ella-es-muy-moderna-es-genero-fluido/ 

El discurso de Isabel Pantoja el pasado sábado en el Orgullo LGTBI de Madrid todavía sigue dando que hablar. Y es que, aunque algunos consideraron que fue una confesión, otro los negaron y dijeron que era simplemente apoyo al colectivo.

"Soy una más de ustedes [...] Vuestra bandera es mi bandera", fue lo que dijo en su pregón y que más generó dudas y rumores sobre si había emulado a María del Monte y había salido del armario.

Sin embargo, Paloma García-Pelayo aseguró este martes en ‘El programa del verano’ que la propia tonadillera "niega rotundamente que haya sido ningún paso adelante". "Le sentó muy mal que se interpretara como una confesión de ser uno más en el sentido de ser homosexual", añadió. "Fue un comentario por empatía y por el aprecio que les tiene".

Rostros como Chelo García-Cortés o María del Monte, con quienes tuvo una gran amistad en el pasado, no confirmaron esta información, pero sí hicieron hincapié en la libertad de la cantante para decir lo que quisiera.

Quien también se ha pronunciado sobre el asunto es Carmen Lomana, quien, en declaraciones a ‘Gtres’, ha dicho que su discurso fue tanto un apoyo al colectivo como una confesión.

"Las dos cosas. Es un apoyo y luego es una manera de decir... Todos lo sabemos, tampoco nos ha dicho nada nuevo. Ella es muy moderna. Ella es género fluido, claro", ha declarado la ‘socialite’, se desconoce si usando "género fluido" en tono de broma, pues este término se aplica a las personas, que también forman parte del colectivo, que transicionan entre dos o más géneros de forma permanente o esporádica.

"Eso de salir del armario es algo que no me gusta nada, como si estuvieran encerrados. Simplemente dijo 'soy una persona que estoy aquí, me identifico con todos vosotros y os quiero'", ha sostenido.

En su opinión, también ha visto una correlación entre esta supuesta confesión y la de María del Monte: "Creo que hay dos cosas que la han animado a las dos, que han muerto sus madres. Aunque las madres lo supieran, eran gente mayor con prejuicios".

"Yo soy lo más liberal del mundo, lo que pasa es que yo no voy a decir que he salido de ningún armario, porque nunca he estado encerrada en ninguno", ha concluido Carmen Lomana.

martes, 28 de junio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #terminologia | ¿Qué significan las siglas 'LGTBI' y 'LGTBIQ+'?

Diario Crítico / Asistentes a un Orgullo LGTBI //

¿Qué significan las siglas 'LGTBI' y 'LGTBIQ+'?
Diariocrítico, 2022-06-28

https://www.diariocritico.com/que-significan-siglas-lgtbi-orgullo-gay

En los últimos años el significado de la denominación de las fiestas del Orgullo Gay han ido evolucionando para incluir a otros colectivos y orientaciones sexuales. En origen, el término 'gay' intentaba representar al colectivo homosexual, tanto hombres como mujeres, pero pronto el reconocimiento a transexuales y bisexuales pasó a estar presente en las siglas del colectivo -de ahí el término nuevo Orgullo LGTBI.

Así, de 'Lesbianas y gays' (LG) se pasó a 'Lesbianas, gays, transexuales y bisexuales', por lo que las siglas pasaron a ser LGTB, colocando antes a las lesbianas que a los gays -que pasó a representar más a los hombres homosexuales- en el orden de las iniciales.

Intersexuales y queers
Pero este colectivo siguió progresando hasta incluir a otras identidades como son los 'intersexuales', de ahí la letra I en las siglas de LGTBI. Los intersexuales son aquellos que presentan caracteres sexuales masculinos y femeninos y no renuncian a ninguno.

Otros, sin embargo, hablan de un colectivo más amplio: LGTBIQ+, ya que incluye a los 'Queers' y el símbolo de la suma, el +, quiere representar a cualquier otra minoría que no se sienta suficientemente representado con las siglas.

Los Queers creen que la concepción del sexo es social y por eso los combinan con libertad ni ideas preconcebidas. Sin embargo, parte del colectivo LGTB prefiere no incluir a los Queers como parte del colectivo y por eso sólo se habla de Orgullo LGTB.

Las personas 'trans'
En cuanto al término 'trans' representa varias identidades:

  • Hablamos de personas transexuales cuando una persona nace con un sexo biológico con el que no se identifica y realiza una transición física al sexo con el que sí se identifican, a veces incluyendo un cambio de órganos sexuales, y casi siempre llevan a cabo un tratamiento hormonal.
  • Hablamos de personas transgénero en un término más amplio que el término transexual, ya que se refiere a las personas que no se ven aceptados con el sexo biológico con el que nacen, pero no hace referencia a una necesaria transformación.
  • Hablamos de travestis cuando las personas quieren llevar la ropa asociada socialmente al otro género, pero no cambian su género biológico ni tienen por qué sentirse como personas del otro género.

La nueva identidad: no binaries/género no binario
Las personas 'no binaries', 'genderqueer' o personas de género no binario son aquellas que no aceptan que haya sólo 2 géneros biológicos y que haya que asumir que se forma parte de uno y que por tanto se debe identificar con uno de ellos.

Consideran que no se identifican con ser una mujer o un hombre, y no piensan que hayan nacido con un género erróneo y quieran ser identificados con el contrario, tal y como se veía en la sociedad tradicional.

Algunos se consideran un tercer género y otras prefieren decir que no se identifican con ninguno de los aceptados socialmente, masculino y feminino.

El género fluido
Existe otra realidad más en cuanto a identidades sexuales, que es el género fluido: estas personas atraviesan periodos de transición imprecisos y variables en los que se identifica como un género y otros periodos en los que se identifica como otro.

Conclusiones
Dicho de otra manera, el clásico término de Orgullo Gay se quedó ya superado por el paso del tiempo y es más correcto hablar de Orgullo LGTBi para incluir todas las identidades y orientaciones sexuales identificadas.

lunes, 9 de mayo de 2022

#hemeroteca #lgtbi | La representación LGTBIQ+ en Eurovisión 2022. ¿Qué cantantes forman parte del colectivo?

RTVE / Sheldon Riley, Australia en Eurovisión 2022 //

La representación LGTBIQ+ en Eurovisión 2022. ¿Qué cantantes forman parte del colectivo?

Entre los abanderados, Paul Oscar, Dana Internacional y Conchita Würst.
RTVE, 2022-05-09
https://www.rtve.es/television/20220509/eurovision-2022-cantantes-lgtbiq/2346542.shtml 

Para la comunidad LGTBIQ+ el festival de Eurovisión es uno de los eventos más esperados del año y durante el mes de mayo miles de eurofans siguen minuto a minuto todo lo que rodea a este festival, que abraza la diversidad y se muestra inclusivo y tolerante. En 1997 se dió un gran paso cuando el representante de Islandia, Paul Oscar, se convirtió en el primer participante abiertamente gay. El año siguiente, fue la israelí Dana Internacional, la que alteró al convertirse en la primera mujer trans en ganar el festival. En 2014, Conchita Wurst revolucionó el festival y se impuso a todos con su tema ‘Rise like a Phoenix’. Año tras año, Eurovisión ha ido ganando fama de ser un festival abierto a todos que lucha de manera activa por la visibilidad del colectivo LGTBIQ+. Y este año no es la excepción.

Las vidas de los participantes en Eurovisión se desvelan en los días previos al festival con el fin de ganar más votos y hacer campaña. Este año, desde Islandia envían a Turín a la banda Sísý Ey, un grupo de tres hermanas que a ritmo de folclore y country quieren obtener la primera victoria para el país nórdico. Sigga, Beta y Elín son muy activas en redes sociales, y en su perfil de Instagram han compartido publicaciones en las que muestran su apoyo al colectivo. En un vídeo compartido también en la cuenta oficial de Eurovisión se puede ver a las tres hermanas luciendo camisetas en las que se leen frases como “Proteger a los niños trans” y “Los derechos trans son derechos humanos”. Además una de las hermanas, Elín, se identifica como de género fluido y lesbiana.

El representante de Israel, Michael Ben David, es también miembro del colectivo LGTBIQ+, se identifica como gay y, según podemos ver en sus redes sociales, mantiene una relación desde hace años. En la canción que presenta a Eurovisión, Michael Ben David se muestra ‘orgulloso’ y hace numerosos guiños a la comunidad queer mediante el baile y la escenografía.

Desde Australia envían a Sheldon Riley, un joven de ascendencia filipina que tuvo una dura infancia. Sheldon, que se identifica como gay, ha contado en numerosas ocasiones que sufrió bullying debido a que no era percibido como “un hombre lo suficientemente masculino”. Hoy, el australiano se muestra orgulloso de la persona en la que se ha convertido y lo demuestra tanto con su vestuario como con la emotiva canción con la que se presenta al festival.

Ronela Hajati representa a Albania este año en Eurovisión 2022. La artista es la representante que acapara más titulares ya que su participación no ha estado exenta de polémica. Desde su puesta en escena, hasta su estilismo, las redes sociales y los blogs son muy fans de Ronela y de todo lo que tiene que decir. En la Opening Ceremony celebrada el domingo, la de Albania lució un traje que era una verdadera obra de arte en el que se podía ver la bandera LGTBIQ+. Ronela demostró así su apoyo a la comunidad.

Un buen año de visibilidad para el colectivo
La representación LGTBIQ+ en el festival es un tema que se comenta todos los años. Esta comunidad es un grupo muy importante entre los fans de Eurovisión y los organizadores del festival lo saben.

Este año la representación del colectivo sigue siendo alta. El cantante MIKA, que es abiertamente gay, es uno de los presentadores de la gala, lo que lo convierte, junto con Assi Azar en 2019 y Nikkie de Jager en 2021, en la tercera persona LGTBIQ+ que presenta el festival de Eurovisión.

De esta manera, día a día vamos conociendo cada vez más cosas sobre los participantes en el festival que este año se celebra en Turín. Y aunque aún nos quedan cosas por saber de los representantes de Eurovisión, podemos decir que este año el colectivo está bien representado.

sábado, 6 de noviembre de 2021

#hemeroteca #generofluido #opera | ‘Parténope’ de Händel: poder femenino y ‘género fluido’ en el Teatro Real

Público / ‘Parténope’ de Händel, en versión de Christopher Alden//

‘Parténope’ de Händel: poder femenino y ‘género fluido’ en el Teatro Real.

Manuel Cuéllar | El Asombrario, Público, 2021-11-06

https://elasombrario.publico.es/partenope-handel-poder-femenino-genero-fluido-teatro-real/ 

El Teatro Real estrena la ópera ‘Parténope’ de Georg Friedrich Händel por primera vez en versión escénica en España. Una obra rompedora con la que Händel crea una mezcla entre ópera seria y cómica. Una ópera en la que las mujeres son las que mandan en un enredo de amores y venganzas, que llega en una multipremiada producción situada en el París de los años 20 que firma Christopher Alden.

Existe un chiste recurrente sobre la ópera en el que se afirma que la función no termina hasta que no muere la soprano. Son muchas las obras, sobre todo del siglo XIX, en las que los personajes femeninos acaban muriendo. Son mujeres enloquecidas, desquiciadas o sometidas a los designios de hombres que han marcado su destino. En ‘Parténope’, ópera en tres actos de Händel con libreto anónimo basado en una obra de Silvio Stampiglia, las cosas son de otra manera y podremos comprobarlo a partir del próximo día 13 en el Teatro Real, donde se estrena con dirección musical de Ivor Bolton y en una mítica producción ganadora del premio Olivier al Mejor Espectáculo de Ópera en 2009 y que lleva la firma del dramaturgo neoyorquino Christopher Alden. Se trata de una producción de la English National Opera en coproducción con las Óperas de San Francisco y Australia.

Según Joan Matabosch, la llegada de ‘Parténope’ al Teatro Real puede considerarse como un “auténtico acontecimiento cultural”, puesto que, según el director artístico del coliseo madrileño, “es la primera vez que esta ópera se interpreta escenificada en España”. Curiosamente, el famoso ensamble creado y dirigido por William Christie, Les Arts Florissants, a finales del mes pasado en el Palau de Les Arts de Valencia, terminó una pequeña gira europea en la que jóvenes cantantes ofrecieron una versión semiescenificada de este título ‘handeliano’.

‘Parténope’ es un invento teatral rompedor para su época, fruto del afinadísimo instinto del compositor británico. Cuenta Ivor Bolton que Händel ya habría visto representada esta historia con música de otros compositores y que contaba con un grupo de cantantes perfecto para llevarla a cabo. Pero lo hizo de una forma absolutamente renovadora: una ópera cómica revestida con la apariencia de una auténtica ópera seria. Una partitura en la que además se encuentran algunas de las arias más bellas y difíciles del compositor. ‘Agrippina’ había sido su anterior ópera cómica, estrenada en 1710; tuvieron que pasar 20 años para que Händel, autor de 42 óperas, regresase al género.

‘Parténope’ narra la sucesión de intentos de romances amorosos por los que se ve bombardeada la que en la mitología griega más tarde sería la reina de Nápoles y que da título a la obra. Christopher Alden toma la decisión de situar la historia en el París de los años 20 del siglo pasado. “Parténope es una mujer poderosa y fuerte, y mi equipo y yo empezamos a pensar en mujeres empoderadas en las que podríamos inspirarnos. Desechamos a Margaret Thatcher», cuenta divertido, «y también a Eva Perón. La mujer que más nos convencía era Coco Chanel, pero finalmente nos decidimos por la figura de la británica Nancy Cunard”.

Cunard nació en Inglaterra en 1896 y fue la hija única de un noble inglés. En 1917 se casó con el capitán Sydney Fairbain, de quien se divorció a los 20 meses. Fue entonces cuando se estableció en París, donde se dejaba ver en fiestas de la alta sociedad creando tendencia con sus modelos de inspiración africana y alternando con grandes personajes de la cultura. Se granjeó fama de mujer liberada, bebedora y promiscua, algo que al dramaturgo le venía de perlas para identificarla con el personaje de la ópera. “Es una obra modernísima ahora que estamos en pleno debate sobre el género fluido, la sexualidad y el empoderamiento femenino. Se trata de una mujer que está rodeada y asediada amorosamente por un grupo de hombres que cantan, en su mayoría, con tesitura de mujer. De hecho, uno de sus pretendientes es realmente una mujer disfrazada de hombre”, explica Alden. En ‘Parténope’ son las mujeres las que deciden y las que forjan su propio destino; tanto el personaje que da nombre a la ópera, como Rosmira, que utiliza su apariencia masculina para lograr sus intereses. Una comedia de enredos fantástica, divertida y con una música maravillosa.

Utilizar la figura de Nancy Cunard le permite a Alden, además, ponernos delante de una mujer no solo independiente y desprejuiciada, sino también apasionante. Ella fue mucho más que una ‘it girl’. Ha pasado a la historia como una sagaz editora. Su sello, ‘Hours Press’, publicó la obra de autores noveles como Samuel Beckett, Ezra Pound y Robert Graves. También fue escritora, poeta y periodista, y famosa por tomar partido político en contra del fascismo y el racismo, además de una ferviente luchadora por la justicia social.

Se ofrecerán 9 funciones de ‘Parténope’ entre el 13 y el 23 de noviembre, con dos elencos en los que se han incluido grandes voces nacionales e internacionales. La soprano estadounidense Brenda Rae dará vida al papel protagonista en el primer elenco, que interpretará la española Sabina Puértolas en el segundo. Los contratenores Iestyn Davies y Franco Fagioli –dos de los más codiciados en los escenarios de todo el mundo– se turnarán en el papel de Arsace. Los también contratenores Anthony Roth Contanzo y Christopher Lowrey interpretarán el papel de Armindo. Las mezzos Teresa Iervolino y Daniela Mack darán vida a Rosmira (Eurimene). Los tenores Jeremy Ovenden y Juan Sancho se encargarán del personaje de Emilio y los barítonos Nikolay Borchev y Gabriel Bermúdez serán Ormonte.

jueves, 15 de julio de 2021

#hemeroteca #nobinarie #generofluido | Jóvenes no binarios y de género fluido: “Las etiquetas están anticuadas y nos limitan”

Alex Romám, joven no binario de 19 años, con su padre, Alonso Román, en Valladolid //

Jóvenes no binarios y de género fluido: “Las etiquetas están anticuadas y nos limitan”

Uno de cada cuatro menores de 30 años no se identifica al 100% como “hombre” o “mujer”. El anteproyecto de ‘ley trans’ les deja fuera, pero los colectivos pedirán que les tengan en cuenta
Lucía Tolosa | 2021-07-15
https://elpais.com/sociedad/2021-07-15/jovenes-no-binarios-y-de-genero-fluido-las-etiquetas-estan-anticuadas-y-nos-limitan.html 

Álex Román tiene 19 años y nunca se ha sentido solo hombre. Tampoco mujer. Se lo confesó a su familia con 15 años, tras una infancia llena de dudas. A su padre, Alonso Román, jamás le supuso un problema: “Mi hijo me lo contó entre lágrimas y muerto de miedo porque pensó que le trataría como un monstruo”. La madre no lo acepta y sufre. “Me pregunta por qué no puedo ser una persona normal”, cuenta el joven, cabizbajo. El progenitor asegura que no hay que darle importancia a “algo natural” y mira con orgullo a “su niño” mientras este critica que le encasillen y pide que respeten su identidad: el de una persona no binaria, de género fluido. El estudiante de Diseño explica que su orientación, homosexual, no tiene que ver con su identidad de género. Él nació con pene, pero se siente a la vez mujer y hombre. Simplemente dice que fluye entre ambos. “Las etiquetas están anticuadas y nos limitan. ¿Por qué tiene que haber cosas femeninas como los vestidos rosas y otras masculinas como el fútbol?”, pregunta con hastío.

Uno de cada cuatro jóvenes en España no se identifica al 100% ni con la categoría de femenino ni con la de masculino, según el informe 'Juventud en España 2020', una radiografía social de los menores de 30 años elaborada por el Instituto Injuve. Álex lamenta que el anteproyecto de ley trans que aprobó el Ejecutivo no incluya el reconocimiento legal de las personas no binarias, una posibilidad que contemplaba el primer borrador pero que fue descartada. Los colectivos pedirán su inclusión durante la tramitación legislativa, con la posibilidad de dejar en blanco la casilla del sexo en el DNI o incluyendo un tercer apartado.

Este vallisoletano asegura que los jóvenes tienen una mentalidad más abierta que sus mayores gracias a las redes sociales: “Sirven para conocer gente parecida a ti y sentirte acompañado”. El estudio de Injuve demuestra que internet (46%) es el principal canal de información para ellos. Su padre, de 58 años, señala que en su época no se hablaba de esto y que la cultura es clave. Juntos ven programas de drag queens, como años antes veían películas de princesas Disney. La brecha generacional existe, reconocen, pero aprenden el uno del otro a diario. Román se siente afortunado: “Muchos padres siguen sin aceptarlo”.

Estas son las historias de otras personas no binarias y de género fluido.

Lilo Szewc conoce de cerca el rechazo. Acaba de cumplir 22 años y se define como transgénero y no binaria. Es trans, explica, pero no quiere transicionar —es decir, someterse a una operación de cambio de sexo—. Ella no se ve reflejada en el género que le asignaron, pero tampoco se identifica totalmente con uno concreto: “Todos tenemos una parte masculina y femenina, pero no nos educan para planteárnoslo”. El presidente de No Binaries España, Darko Decimavilla, explica que ser trans no es hacer una transición: “Esa es una posibilidad pero no una obligación. A partir de ahí, puedes ser mujer trans, hombre trans o persona no binaria trans”. Lilo concuerda: “No existe una única manera de ser trans”.

Esta joven residente en Barcelona no recuerda cuándo tomó conciencia de su identidad, pero cuenta que de pequeña ya le molestaba no poder ir sin camiseta, como su hermano: “No quería que me crecieran los pechos, los odiaba”. También recuerda la primera denuncia que le puso a su padre por agredirla. Tenía 18 años y aguantaba palizas y comentarios discriminatorios constantes. Su madre se limitaba a gritarle y suplicarle que no contara esas “rarezas que sentía”. La justicia absolvió a su progenitor porque no vio maltrato, simplemente rencillas familiares.

Lilo habla de su familia con la voz entrecortada y llora cuando relata la decisión que tomó el año pasado: “Me fui de casa por miedo a que mi padre me matara”. Ahora vive sola y es trabajadora sexual. Tiene estrés postraumático y no suele salir: “La calle es un campo de guerra, sufro acoso por mi aspecto de mujer”. Apenas tiene contacto con sus padres: “Nunca me aceptarán como soy”. Lilo insiste en la importancia del arte y la ropa como medio de expresión: “Vestir y moverse como uno quiere es un acto político”. Lucas Platero, activista LGTBI e investigador del departamento de Psicología Social de la Universidad Autónoma de Barcelona, señala el adultocentrismo de muchos padres que les impide escuchar a sus hijos: “Faltan información y pedagogía, pero sobre todo actitudes abiertas para escuchar ideas que confrontan lo tradicional”. Lilo agradece la ayuda de una tutora en su instituto que habló con el claustro para exponer su situación: “Que te escuchen es el primer paso, especialmente en el colegio”.

Carlos Martínez y Quique Suárez, de 23 y 20 años respectivamente, solo se llaman así en el DNI. Para lo demás, son Noa y Joy, una pareja no binaria que vive con miedo a que les agredan o insulten por ser como son. “Algo tan sencillo como besarse atrae miradas y comentarios despectivos”, señalan. Sus padres no saben nada de su identidad. “El problema no es la diferencia de edad, sino la falta de pedagogía”, desliza Noa, que considera que no habrá igualdad hasta que toda la comunidad educativa incluya “temas de género y sexualidad” en el programa. “Las luchas sociales se ganan en la calle y luego en el Parlamento”, concluyen.

Noa se dio cuenta de su identidad al acudir a charlas sobre el tema: “Los raros no somos nosotros por preguntarnos quiénes somos, lo extraño es que la mayoría de la sociedad nunca se lo plantee”. La psicóloga y sexóloga Ana Lombardía achaca la intolerancia social a la falta de pedagogía. “La orientación sexual es independiente de la identidad de género. Es importante diferenciar la orientación, el género y el sexo, y las formas en las que las tres variables se pueden combinar en una misma persona”. Lombardía insiste en que estos términos siguen siendo “difusos” en los medios de comunicación, en lo educativo, sanitario y legislativo.

Andrea López no se atrevía a presentarse como Alec López, persona no binaria, bisexual y poliamorosa, en su pueblo de Zamora, Villalpando (1.400 habitantes). Es poliamorosa, explica, porque mantiene relaciones no monógamas con varias personas a la vez: “Esto era impensable en la generación de mis padres”. Ella vivió hasta los 18 años en “la burbuja cuadriculada” del pueblo “tragándose” las dudas sobre su identidad, hasta que se mudó a Salamanca a estudiar Ciencias Políticas. “La primera vez que vi a dos homosexuales besándose fue en la ciudad, la vida real no es lo que yo veía en el pueblo”, asegura. Alec siempre ha vestido “distinto” a los demás y se sentía una rémora. “Somos más complejos de lo que socialmente nos hacen creer”, defiende, y pone el ejemplo de amigos pangénero. El término alude a personas que pueden sentirse de todos los géneros. Estas personas no pasan de una identidad de género a otra, como en el caso del género fluido, sino que se identifican con distintas identidades de forma simultánea y fija.

Alec prefiere no contarle a sus padres cómo se siente: “No es por miedo, es más por pereza. Tendría que dedicar mucho tiempo para que lo entendieran. No tengo esa energía”. La joven cree que el lenguaje inclusivo ayuda a normalizar y, aunque confiesa que no le da especial importancia a los pronombres, reconoce su trascendencia. “Agradezco que la ministra Irene Montero los use porque visibiliza la diversidad”. Y concluye: “Vivir implica deconstruirse”.

Azucena Juez ya intuía algo antes de que su hija, Alia Ramos, de 22 años, le confesara que se identificaba como no binaria y lesbiana. Juez, de 52, aún se refiere a la joven como “ella”, aunque Ramos utiliza pronombres con el morfema e ('elles', 'nosotres'...). Es comprensiva con su madre: “La brecha generacional existe, pero no es excusa para no intentar comprender los nuevos tiempos”.

Alia destaca que el feminismo le ayudó a cuestionarse y reivindicar la diversidad de géneros y que considera clave tener referentes, así como informarse y expresarse en redes sociales, de las que es muy asidua. A su madre se le escapa una risa nerviosa cuando reconoce que comenzó a sospechar al leerla en Twitter: “Mi hija es más radical que yo, me cuesta adaptarme a este mundo tecnológico”. Alia, estudiante de Derecho en Madrid, señala que la universidad le abrió un mundo nuevo. Y pregunta con rabia: “¿Por qué tenemos que esperar a los 18, y a veces más, para empezar a vivir libremente nuestra sexualidad e identidad?”.

sábado, 6 de marzo de 2021

#hemeroteca #trans #discapacidad #moda | La modelo transexual y con discapacidad que triunfa en la moda

Imagen: Tododisca / Aaron Philip
La modelo transexual y con discapacidad que triunfa en la moda.

Aaron Philip se ha convertido en la primera modelo negra, trans y con discapacidad en el mundo de la moda.
Manuel Jesús Ruiz Berdejo López | Tododisca, 2021-03-06
https://www.tododisca.com/la-modelo-transexual-y-con-discapacidad-que-triunfa-en-la-moda/ 

Hoy os contamos una historia de superación. La historia que hay detrás de Aaron Philip. Una historia que une moda, discapacidad y superación. Un 15 de marzo de 2001 nació en la isla caribeña de Antigua. Nada más nacer, siendo un bebé, fue diagnosticado con parálisis cerebral. Esta enfermedad afecta a función motora y le obliga a depender de una silla de ruedas para casi todo.

Debido a su enfermedad, cuando solo tenía 3 años, su familia decidió mudarse a Nueva York, concretamente al Bronx. La situación económica de la familia unida a los altos costes de los tratamientos e intervenciones médicas que necesitaba Aaron Philip fueron un gran problema. De hecho, cuando el pequeño tenía 11 años, la familia se quedó sin casa durante un tiempo.

Un año más tarde, Aaron comenzó hablar de como era vivir con parálisis cerebral y en 2016 lo publicó en una memoria llamada ‘This Kid Can Fly: It’s About Ability (No Disability)’, donde recogía todas sus experiencias.

En 2015, teniendo 14 años, Aaron salió del armario como persona de género fluido, identificándose como persona no binaria durante varios años. Para quien no lo conozca, el binarismo significa que no es solo hombre o solo mujer. Tres años después, en 2018, Aaron se declaró como mujer transexual, transgénero en Estados Unidos, al no estar operada de los genitales.

Su amor por la moda
Una de sus pasiones siempre fue el mundo de la moda. Sin embargo, se sentía muy frustrado ante la falta de representación y de aceptar a modelos con discapacidad en la industria de la moda.

«La verdad es que cuando una agencia de modelos me reclute/descubra se va a ACABAR la tontería para todos! y por todos quiero decir EL MUNDO! es la verdadera hora de la inclusividad/diversidad, chavales. Manos a la obra!», aseguraba en su perfil. Su mensaje se hizo viral y un año después, fue contratada por la agencia Elite Model Management New York City.

De esta manera, se convertía en la primera modelo negra, trans y con discapacidad en el mundo de la moda. Desde entonces, su vida ha cambiado y ha llegado a ser modelo de marcas como ‘Sephora’.

martes, 8 de diciembre de 2020

#hemeroteca #generonobinario | Igualdad destina 14.000€ a estudiar la población que no se siente hombre ni mujer

Imagen: Sentiido / Trans no binaries

Igualdad destina 14.000€ a estudiar la población que no se siente hombre ni mujer.

El departamento que dirige Irene Montero busca así obtener información sobre estas personas, que no se sienten identificadas por los conceptos de hombre y mujer.
J. Corbacho | El Confidencial, 2020-12-08
https://www.elconfidencial.com/espana/2020-12-08/igualdad-destina-14-000-estudio-no-binaria-ley-trans-lgtb-feminismo-irene-montero-podemos_2859895/ 

La Secretaría de Estado de Igualdad y Contra la Violencia de Género, dependiente del ministerio que encabeza Irene Montero, ha adjudicado este mes de noviembre un contrato menor (de 14.278 euros, impuestos incluidos) a la agencia de investigación social y 'coaching' 4Motion Vehicle Consulting SL, para que elabore un estudio sobre las personas no binarias en España. Esto es, aquellas "que no se sienten representadas en el binarismo de género" —por las categorías de 'hombre' y 'mujer'—, según lo definía el perfil de Twitter del área de Diversidad Sexual y Derechos LGTB el pasado 14 de julio, fecha en que se celebra el Día de la Visibilidad no Binaria.

Según consta en la web de Contrataciones del Estado, hubo dos empresas que se ofrecieron a realizar este estudio. La adjudicataria, ubicada en Torrelodones (Madrid), ha recibido el encargo 'a dedo', ya que la cuantía del contrato, menor de 15.000 euros, permite a la Administración asignarlo sin recurrir a criterios objetivos de ponderación. Una reforma de la Ley de Contratos del Sector Público bajó, en 2018, este tope desde los 18.000 hasta los 15.000 euros actuales para contratos "de servicio o suministros", como el presente.

Desde el Ministerio de Igualdad, explican a este diario que el pacto de coalición entre PSOE y Unidas Podemos incluía la redacción de la llamada ley Trans y que, "mientras el Ministerio de Igualdad está inmerso en el proceso de desarrollo de esta legislación, se ha considerado necesario recabar información sobre la situación y las necesidades de la parte más invisibilizada del colectivo sobre el que versa la norma: el de las personas que se consideran a sí mismas como no binarias".

Fuentes del gabinete que dirige Irene Montero enmarcan este análisis en la fase "previa a legislar", a modo de "diagnóstico que ofrezca información, cuantitativa y cualitativa, de esta realidad específica". Por ello, de momento, Igualdad no detalla qué novedades administrativas podrían derivarse de los resultados de este estudio.

Por ejemplo, en la primera propuesta de ley Trans, registrada por el Grupo Parlamentario Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea en marzo de 2018, sí se recoge que las personas no binarias puedan contar con una categoría específica en el DNI. En su proposición, explicaban, "es atendida de forma particular la necesidad de una categoría jurídica que responda a una expresión no binaria de existir y ser como persona" y que algunos países sí reconocen.

En dicho texto, se define a la persona no binaria como aquella "cuya identidad sexual, de género y/o expresión de género se ubica fuera de los conceptos de hombre/mujer y/o masculino/femenino, o fluctúa entre ellos (...) y pueden o no emplear un género gramatical neutro, pueden o no someterse a procedimientos médicos, pueden o no tener o desear una apariencia andrógina, y pueden o no utilizar otros términos específicos para describir su identidad de género, como pueden ser, entre otros, género 'queer', variantes de género, género neutro, otro, ninguno o fluido".

A pesar de la apuesta del ministerio por acciones como esta, el término 'no binario' resulta controvertido en determinados ámbitos del movimiento feminista, especialmente en aquellos sectores más opuestos al rumbo que la ministra Montero está dando a su departamento. Consideran estas voces críticas —vinculadas al 'feminismo clásico', y parte de ellas en la órbita del PSOE— que la actual titular de Igualdad orienta su labor hacia postulados 'queer', la teoría que asegura que las identidades y orientaciones sexuales son el resultado de una construcción social, lo que, para estas voces discrepantes, supone un "borrado de la mujer".

La adjudicataria
La empresa que ha recibido el encargo de realizar el estudio sobre las personas no binarias para el Ministerio de Igualdad, 4Motion Vehicle Consulting SL, nace en 2009 como una consultoría técnica vinculada al ámbito de la automoción. Unas labores que se expanden a partir de 2013, hasta convertirse en lo que es ahora: una asesoría que ofrece servicios de 'coaching', investigación social y orientación "a personas, equipos y organizaciones", ya no solo ceñida al mundo del motor. Una de sus líneas de trabajo es el análisis de "políticas públicas para la diversidad sexual y de género". Desde la consultoría, confirman a El Confidencial que el proyecto de investigación ya está en marcha.

Una de las responsables de la empresa adjudicataria [Isabel López Gómez] escribió en 2018, junto al psicólogo R. Lucas Platero, un artículo en la revista de la Asociación Portuguesa de Estudios sobre la Mujer sobre la identidad no binaria, en el que explicaba, entre otros asuntos, la necesidad de un "reconocimiento legal de una identidad de género distinta a la de hombres y mujeres", la de quienes “exceden el modelo binario hegemónico".

"Queremos contribuir a problematizar algunos de los efectos del modelo hegemónico de sexo y género, algo imprescindible para impulsar cambios transformadores”, exponían ambos autores, "conscientes de la importancia que tienen las narrativas de personas disidentes de este binarismo de sexo y género para la actividad científica, (...) como evidencia el número de revistas académicas que publican sobre ello (...), aunque en el Estado español no existen amplios estudios sobre estas realidades", añadían, tras criticar que, "en el ámbito legal, una persona de género no binario no existe".

sábado, 5 de diciembre de 2020

#hemeroteca #identidades | Lo que ‘nosotres’ tenemos que decir


Lo que ‘nosotres’ tenemos que decir.

Agénero, no binario, fluido, bigénero... Son menos de un 5% de la población y reclaman el reflejo de su presencia en leyes y documentos oficiales. La teoría ‘queer’ ha venido a reventar la concepción de género tradicional ligada a los genitales. Así viven su identidad quienes están fuera de la dualidad hombre o mujer.
Pepe Barahona y Fernando Ruso | EPS, El País, 2020-12-05
https://elpais.com/elpais/2020/12/04/eps/1607072645_532834.html

Vero se reconcilió con su feminidad al renunciar a ser solo mujer. La joven se mueve con una mutabilidad sorprendente entre lo masculino y lo femenino, virando involuntariamente con el lenguaje, los gestos, las poses y jugando con su pelo y la ropa. Tiene 28 años y es género fluido, una de las posibilidades que se enmarcan dentro del amplio abanico de las identidades ‘trans’ no binarias, todo aquello que está fuera de la dualidad hombre o mujer. “El no binarismo, el tercer género, ¿es artificial?”, se pregunta sarcástica. Y responde: “Sí, tan artificial como ser hombre o mujer”.

El conflicto forma parte de la vida de Vero desde su adolescencia. La idea de sentirse mujer nunca acabó de encajarle y empezó a —como ella lo llama— masculinizarse, aferrándose a roles asociados a hombres; primero con la ropa, luego con el tabaco, el peinado, los andares e incluso la postura al sentarse. Así, su apariencia cuadraría con su orientación sexual; una forma de justificar, al menos ante el exterior, su atracción por las mujeres. Pero aun así algo seguía sin encajar.

Un conato de disforia, de rechazo a su propio pecho, a punto estuvo de llevarla por un camino de bloqueadores hormonales y testosterona que aflorasen al hombre y sepultasen a la mujer. Años después se alegra de no haber tomado ese camino. “Porque todo hoy hubiese sido distinto”, razona la joven, licenciada en Historia del Arte y diseñadora de arquitecturas efímeras.

Vero mantiene una relación estable con un chico. Explica que su orientación, pansexual —atracción por lo masculino o lo femenino cisgénero, transexuales o no binarios—, nada tiene que ver con su identidad de género. Nació con vulva, pero se siente ambivalentemente mujer y hombre. Varía entre uno y otro en función de la compañía, del tema de conversación o sin explicación alguna. Simplemente fluye, de ahí su género: fluido.

Como muchos otros no binarios, Vero prefiere el invierno al verano. A más capas de ropa, más posibilidades tiene de readaptar su vestimenta al género, siempre en transición. Entallado y colorido, mujer; suelto y oscuro, hombre. “Huyo del neutro”, recalca, “me gusta que la ropa fluya conmigo”.

“Si de la ecuación quitas el pene y la vagina, y los atributos físicos, solo quedan los roles, razona Vero. “¿Qué haces?, ¿quién eres? Yo soy género fluido y voy variando”, resuelve la joven o, dependiendo del momento, el joven.

El término género fluido —‘genderfluid’ en inglés— empezó a acuñarse a principios de 2000 por activistas ‘queer’, una teoría que entiende los géneros como una construcción social, una ficción cultural, que marginaliza y excluye a lo no normativizado. La comunidad LGTBI se apropió de esta voz, adaptada al español como ‘cuir’ y usada antes peyorativamente para referirse a ellos. De extraño o peculiar, hoy la palabra ‘cuirgénero’ ha pasado a englobar dos conceptos: transgénero, que su género no es el mismo que le asignaron al nacer, y no binario, que “tiene difícil encaje en las categorías hombre o mujer y que tienen asociadas ser masculinos o femeninos”, explica el profesor Lucas Platero Méndez, activista LGTBI e investigador posdoctoral del departamento de Psicología Social de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Alguien no binario, aclara Platero, “es quien dice que no es binario”. No hay más. “Son personas cuyas vivencias exceden las normas cotidianas y que tienen una mirada propia sobre su cuerpo, las relaciones que establecen y su estar en el mundo, de manera que buscan maneras habitables de poder ser y obtener reconocimiento de su entorno”, amplía el investigador.

Existen diversos estudios que fijan distintas prevalencias en la población general. En uno hecho en Bélgica, la ambivalencia de género o el no binario se daba en un 1,8% de quienes fueron asignados varones al nacer y en un 4,1% de las señaladas como mujeres. En otra investigación holandesa, el 4,6% de los inscritos como hombres en el nacimiento y el 3,2% de las mujeres en la misma situación se identificaban como ambivalentes con su identidad. Ese mismo estudio significaba que el 1,1% de los determinados como ellos y el 0,8% como ellas afirmaban tener una identidad de género incongruente.

“La diversidad de formas de entender el género no hace sino reactualizar la importancia que tiene el género y el sexo en nuestra sociedad”, asegura el profesor Platero. “Entender que hay condicionamientos sociales que dan forma al género no es lo mismo que decir que dicha construcción social no tiene un peso en la vida, aunque seas una persona disidente de tales normas. Saber que es una construcción social no te exime de la discriminación o del castigo por salirte de ellas”.

“Los géneros sobran”, afirma rotundo Sam, agénero, ‘queer’ y pansexual de 24 años. “Los usamos a modo de cajas en las que quedarnos encerrados y en las que hay que seguir unas normas de obligado cumplimiento”, sigue, “y lo que habría que eliminar es la importancia que se le da al género, no el género en sí”, añade. Sam es profesor de inglés y tiene un discurso muy didáctico. “Cuando hablas de helados, la gente piensa en chocolate o vainilla, pero hay más sabores; y eso mismo respondo cuando me preguntan que qué es ser agénero”, explica. “Porque yo no soy ni chocolate ni vainilla”, zanja.

Se define como una persona no binaria agénero transmasculino. No binario porque no se enmarca en la dualidad de chico o chica, agénero porque no se identifica con ningún género y transmasculino porque su estilo de vestir —“socialmente hablando”, explica— se suele identificar más con los hombres que con las mujeres. “Si naces con pene eres un hombre y te gustan las mujeres y las cosas masculinas; si tú naces con vulva eres una mujer, te gustan los hombres y las cosas femeninas y ahí tienes tu ‘starter pack’. Cuando empiezas a hacer la deconstrucción te das cuenta de que ese paquete inicial no tiene por qué ser así, hay muchísimas opciones y vertientes. Entonces yo separaría la genitalidad de la identidad, de la sexualidad y de las preferencias románticas”. Sam nació con vulva. En la adolescencia, probó a acentuar sus rasgos de mujer para intentar acomodar su apariencia a lo que le dictaban sus nuevas compañías. “Y fue horrible”. “Te puedes poner un disfraz”, en referencia a su ropa femenina, “un día, pero si te ves obligado a llevarlo acaba generando rechazo; y así me sentía cuando trataba de vestirme de mujer”.

Pasó por el quirófano para hacerse una mastectomía que le supuso “un antes y un después”. Pidió un préstamo a un banco y se operó. Cambió. “Solo entonces volví a tener esa sensación de bienestar con mi cuerpo como antes de que se me desarrollase ese pecho”, apunta.

Con su cambio físico también empezaron las preguntas —esta vez no suyas, pero sí de otros—, a las que respondía sin reservas. Ha tenido peleas, ha recibido insultos, pero se considera afortunado si se compara con las historias de otros como él. Convencido activista queer, reparte su teléfono en bares a quienes “de forma sincera y no como una anécdota de una noche de fiesta” demandan más información sobre el género no binario.

En torno a los 15 años y en mitad de una tormenta de preguntas sin respuesta se topó con el término agénero. “Encajó, vi que pegaba con lo que me pasaba”, recuerda Sam. Pero por falta de energías para enfrentarse lo dejó en pausa. Volvió a él un par de años después. “La etiqueta se ajustaba y, cuando descubrí que había otros como yo, ¡que existíamos!, sentí una enorme libertad”, recuerda.

En España, el ‘genderqueer’ se topa de bruces con la Administración, en la que se impone la definición únicamente dentro de la dualidad hombre o mujer. Existen precedentes como los de Australia, la India, Alemania o Argentina, donde o reconocen la existencia de un tercer género o permiten el uso de un sexo no determinado, la identidad de género autopercibida, en los documentos oficiales.

El Gobierno maneja un anteproyecto de ley consensuado con la Plataforma Trans Estatal —que aglutina a la mayor parte del colectivo— que incluye el reconocimiento de las personas no binarias para que dentro del derecho a la autodeterminación de género puedan elegir sin hacer referencia al sexo en los documentos oficiales, que deberán ofrecer la posibilidad “no binario”. Parte del feminismo pide que se paralice por considerar que la autodeterminación de género amenazaría las leyes que evitan la discriminación de las mujeres. Mientras, la realidad de las personas no binarias seguirá sin existir en el ámbito legal. Pese al limitado alcance de algunas normas autonómicas, la actual ley obliga a quienes quieran cambiar su género a dos años de tratamiento hormonal y a tener el diagnóstico de disforia de género, condición que patologiza al colectivo. Y pese a cumplirlo, solo podrán elegir entre hombre o mujer.

Mel Constain nació en Colombia hace 27 años y vive en Andalucía. La legislación de esta comunidad sí reconoce la posibilidad de cambiar el nombre registrado al nacer por el sentido, pero solo en los ámbitos en los que tiene las competencias, como el educativo o el sanitario. Con la ley en la mano, Mel solo puede cambiarse el nombre, un farragoso trámite burocrático que depende de que un juez acepte el nuevo nombre para que se identifique con uno de los dos sexos: o chico o chica. “Es una lucha continua para que te reconozcan”, critica Mel, que rechaza el proceso de hormonación. “¿Para qué? Si tampoco me identifico con ser un hombre”, zanja. “Exige mucha energía, y quiero emplearla para disfrutar mi identidad; a fin de cuentas, cualquier escenario legal actual no se ajustará a lo que necesito”.

Mel ejerce como ‘psicólogue’, en versión neutra, y es no ‘binarie’. En su discurso es habitual el uso de la “e” para evitar masculinos y femeninos. “Mis espacios seguros suelen ser aquellos en los que se habla con la e, porque ahí se me identifica como no binaria, se me reconoce y no se me etiqueta como mujer u hombre”, defiende. Elle —el pronombre con el que se encuentra a gusto— cambió su nombre a algo neutro. “Somos superbinaristas, todo está clasificado entre lo masculino y lo femenino, y el lenguaje está para adaptarse a la sociedad, está para que las personas construyan, creen cosas nuevas”, apunta Mel, que ha investigado durante sus estudios sobre el género no binario y que divulga lo aprendido como activista y ‘sexólogue’.

Augura que con el género no binario ocurrirá como con el lenguaje apropiado para hablar de la discapacidad. “Antes, a las personas con diversidad funcional se las llamaba subnormales, ¡algo impensable hoy! ¿Por qué a ‘nosotres’ se nos cuestiona el tratarnos en la identidad que nos sentimos?”.

Insiste Mel en que aunque la adolescencia sea la fase en la que ‘todes’ exploraron, “el sentirse no binario siempre ha estado ahí”. “No es una construcción posterior, no es una ideología, aunque tiremos de las teorías ‘queer’”, sigue; “hemos pasado por una conflictividad interna, pero es algo común a todos; es un sentirse, como los ‘trans’ binarios o las personas ‘cisgénero’”. “No se decide tener una identidad con estigmas por gusto”, zanja.

El miedo al rechazo es una tónica constante entre las personas no binarias, aunque no todas responden igual ante él. Platero describe varias reacciones en su estudio "¡Faltan palabras! Las personas ‘trans’ no binarias en el Estado Español": desde el aislamiento, el regreso al armario o el hacer un uso instrumental de la identidad posible menos incómoda (o más útil) para cumplir con los objetivos.

La de Nel es otra opción posible: hacer activismo de su no encaje. “Me gusta atraer miradas y que les exploten las cabezas”, reclama. “Me pongo falda, me maquillo, voy con falda y vello en las piernas; soy un hombre, por mi transición con las hormonas, pero incorporo en mi vestuario prendas de mujer”, explica este joven malagueño de 20 años. Le gusta pensar que las utopías son solo el futuro, algo que ahora parece inalcanzable, pero llegará. No le preocupa que el lenguaje neutro todavía no esté en la calle, de hecho, le parece “muy ‘crazy’” que quienes le rodean, al verle, sepan cómo catalogarlo sin duda. Él prefiere el trato masculino, aunque sea género no binario. Nació con vulva y no le incomoda el pecho, que —como defiende— forma “parte de esa mezcla” que lo hace ser como es. “Y me encanta”, subraya.

Supo de su condición no binaria a los 13 años, cuando se topó con una escultura de Hermafrodito, mitad hombre y mitad mujer. Desde entonces está fascinado por ese ser mitológico, “tan lejano a la ficción y a lo que aspiraba a ser”. Se enorgullece al contar que, de todo el proceso, son sus abuelos, octogenarios, quienes más le han apoyado. “Me hago la ropa, ahora mismo una falda, con mi abuela y a mi abuelo le hace ilusión tener un nieto”, explica este estudiante de bachillerato de Artes.

Pese a su juventud, ya ha visto algunos avances. La psicóloga que lo trató por primera vez le obligó a definirse: A o B, hombre o mujer. Ahora, a esos niveles, ya se conoce el tercer género, en parte gracias al activismo de jóvenes como él. “Todos somos, como dice la teoría ‘queer’, seres individuales y llegará a un punto en el que las etiquetas no servirán de nada”, vaticina. “El género no binario será algo normal, una opción más; quizá yo no lo vea, pero si alguien llega a verlo: ‘¡Felicidades a todos, lo hemos conseguido!”.

lunes, 24 de agosto de 2020

#hemeroteca #queer #flamenco #memoria | Transformismo, ‘voyeurismo’ y género fluido: la estrecha relación del flamenco con lo ‘queer’

El País / La Paquera de Jerez, 'la reina de la bulería' //

Transformismo, ‘voyeurismo’ y género fluido: la estrecha relación del flamenco con lo ‘queer’

El bailaor Fernando López publica un libro sobre esta conexión tan fértil como pocas veces explorada. “Mi objetivo era el de reinterpretar algunos aspectos de la historia del flamenco, en relación con las cuestiones de género y de sexualidad, que habían quedado desatendidos”
Abraham Rivera | El País, 2020-08-24
https://elpais.com/elpais/2020/08/21/icon/1598004664_329736.html

El flamenco no es tan rancio y cerrado como nos lo han intentado vender. Esto es algo que podía intuirse a poco que rascáramos en su superficie. Sin embargo, en ocasiones es necesario tener certezas. Pruebas. Y eso es lo que nos ofrece Fernando López. Este madrileño, bailaor, coreógrafo e investigador, además de doctor en Estética, Ciencias y Tecnologías de las Artes por la Universidad París 8, ha escrito uno de los libros más brillantes sobre la periferia del cante y el baile. “Mi interés por las cuestiones de género empieza en el mismo momento en que decido bailar, a los 11 años, siguiendo los pasos de mi hermana mayor y sintiendo que haciéndolo rompía con unos patrones de comportamiento establecidos para los niños de mi edad, que no bailaban porque la danza era para niñas y para mariquitas”, cuenta el autor de 'Historia queer del flamenco: desvíos, transiciones y retornos en el baile flamenco (1808-2018)', un recorrido transversal por figuras, momentos y lugares que en origen quedaron al margen del discurso oficial.

“La danza fue un refugio, pero también un lugar de coerción, ya que la manera de moverse estaba muy fijada en función de su género, tanto para hombres como para mujeres, lo cual hizo de mis años de aprendizaje, y hasta convertirme en bailaor profesional, una experiencia a veces muy insatisfactoria”, continúa para justificar su interés por llevar a cabo una investigación de este calado. “Necesitaba entender de manera precisa qué cosas se nos había permitido hacer a los bailarines a lo largo de la historia y qué cosas, de manera más o menos velada, se nos habían prohibido”.

El libro no tiene miedo a hablar de prostitución masculina en el tablao, transformismo femenino, ‘voyeurismo’ y artistas de genero fluido en el siglo XIX. Temas que han formado parte del adn del género desde su creación pero que habían sido ocultados, olvidados o borrados. “Mi objetivo para el periodo entre 1808 y 1975 era el de releer, reinterpretar e incluso reescribir algunos aspectos de la historia del flamenco, en relación con las cuestiones de género y de sexualidad, que habían quedado desatendidos dentro de la bibliografía clásica”, recuerda López, que comienza trazando una certera genealogía de cómo la danza nace “macho” en contraposición al afrancesamiento de ciertos bailes, y lentamente se va feminizando hasta emprender un viaje sin retorno.

Sara Lezana (que protagonizó en 1963 'Los tarantos') y Paco España //

Una de las partes más acertadas del ensayo, publicado por la editorial Egales, especializada en literatura LGTBIQ+, es aquella que pone de relieve el valor de artistas en principio marginales. Es el caso de Mr. Artur, Paco España, Carmen de Mairena, Ocaña, Enrique El Travesti Cojo, La Otra Pantoja o Las Folclóricas Gaditanas, un cuadro flamenco formado enteramente por transexuales que tuvo un enorme éxito en los setenta y ochenta, llegando a firmar un contrato para actuar en Miami, donde estuvieron dos años. “Este grupo de gente rara incluye feministas, travestis, machorras y afeminados, pero también a gitanos, personas con diversidad funcional e intelectual, guiris y artistas incomprensibles empeñados en hacer las cosas de otra manera”, destaca el autor.

Las historias y anécdotas que López narra se acercan a todo tipo de perfiles y mundos. Del Torremolinos de los sesenta, cuna del movimiento gay y donde el bar Tony’s hizo furor, hasta el Copacabana barcelonés, emblema del travestismo y hogar del bailaor Margarita. La obra concluye con una mirada al incierto presente, tocado por la crisis de 2008, y en el que se describen valiosas iniciativas como ‘Sueños reales para cuerpos posibles’, espectáculo protagonizado por Lola López, bailaora con diversidad funcional, o ‘Flamenco inclusivo’, un proyecto de José Galán en el que se investigan algunos de los referentes tullidos de la historia del género. Sobre si ve con optimismo el futuro del flamenco queer, responde: “No tengo ni esperanza ni falta de ella, aunque sí una cierta curiosidad por ver lo que nos depara a mí y a mis compañeros artistas este nuevo periodo que se abre. En cualquier caso, estoy conforme con haber aportado mi granito de arena, tanto en la universidad como en los escenarios, y el efecto de ello solo el tiempo podrá determinarlo”.

jueves, 5 de marzo de 2020

#hemeroteca #feminismo #transfobia | La ley de Libertad Sexual aumenta la división feminista sobre género y trans

Imagen: La Vanguardia / Visibilidad trans en un Orgullo
La ley de Libertad Sexual aumenta la división feminista sobre género y trans.
El feminismo de la igualdad dice que la norma “pone en peligro a las mujeres”.
Cristina Sen | La Vanguardia, 2020-03-05
https://www.lavanguardia.com/vida/20200305/473971739541/ley-libertad-sexual-division-feminismo-genero-trans-debate.html

La polémica en el seno del fe­minismo ha acabado de estallar con la presentación del anteproyecto de ley de Libertad Sexual y en puertas del 8-M. El enfren­tamiento se ha ido larvando en los últimos meses entre el fe­minismo clásico y los colectivos que defienden el derecho de las mujeres trans a la identidad y la autodeterminación de género. El debate es complejo, muy enco­nado, y ayer feministas agrupadas en la Alianza contra el Borrado de las Mujeres denunciaron que la ley presentada por Irene Montero es utilizada para introducir “en el ordenamiento jurí­dico conceptos que ponen en peligro a las mujeres”.

¿Qué significa esto? Desde el feminismo de la igualdad se indica que el género es una cate­goría sociocultural por la que se establecen roles en función del sexo sobre los que el patriarcado asienta la subordinación de las mujeres. La lucha por la igualdad significa por lo tanto abolir estos roles de subordinación impuestos por el hecho de haber nacido con el sexo mujer. Si, por el contrario y tal como defienden los colectivos más cercanos a la teoría ‘queer’, se defiende la identidad de género como un derecho –que cada cual pueda decidir libremente si se define como hombre o como mujer– el principio de la lucha feminista se debilita. Por ello, ayer alzaron la voz en contra de la inclusión en el an­teproyecto de varias referencias a la “identidad de género”, y se subraya que su inclusión en
un texto legal “atenta gravemente contra los derechos de las ­mujeres”.

Se reclama así que se retire de la ley expresiones que niegan la realidad del sexo biológico, y se denuncia que el anteproyecto intenta “borrar” la realidad incontestable de la diferencia sexual. El anteproyecto ha eliminado algunos de los aspectos más polémicos de su borrador, pero desde la asociación se indica que incluir referencia a la “identidad de género” en varios artículos del texto abre la puerta a que esta corriente se vaya consolidando.

Desde el feminismo que da apoyo a las reivindicaciones de las personas transexuales y desde estos colectivos se entiende, en cambio, que el género es una vivencia interna, personal e intransferible que hacen a una persona ser hombre o mujer independientemente del sexo asig­nado al nacer. Reivindican que se amplíe el concepto mujer. El debate es complejo pero ha enconado al feminismo con duras descalificaciones durante los últimos meses provocando una fractura.

Hay acusaciones de transfobia hacia el feminismo clásico, mientras que desde este femi­nismo se pide que no se mezcle la lucha por los derechos de las personas trans con el de la igualdad de las mujeres, porque son cuestiones diferentes y afectan a una población de tamaños muy diferentes.

Gemma Altell
, fundadora de la consultora G360, analiza la polémica evitando extremismos. La principal desigualdad la sufren las mujeres, todas, por el hecho de serlo y los ámbitos sociales vinculados a la feminidad.

El movimiento trans está cogiendo fuerza, indica, y puede que dentro de muchos años el ­género sea fluido, pero ahora aún no estamos en esta situación. Por ello, indica que la lucha de los colectivos LGTBI no debe eclipsar la de las mujeres, porque existe una desigualdad estructural.

El debate tiene un importante trasfondo político porque en torno al PSOE se aglutina el de­nominado feminismo de la igualdad, y en Podemos –con posiciones más diversas– se defiende el derecho a la identidad de género. Y en estos momentos la titular del Ministerio de Igualdad es Irene Montero. Hay también una lucha de poder político y social.

La división del feminismo entorno a esta cuestión se suma a la que ya hace años que se vive en torno al debate sobre la prostitución entre quienes defienden su abolición, al entender que es una forma de esclavitud de las mujeres que emerge de la sociedad patriarcal, y quienes consideran que las prostitutas son trabajadoras sexuales a las que se debe dar derechos laborales. El feminismo radical considera que legalizar el “trabajo sexual” es dar alas a los proxenetas y carta de naturaleza a una forma brutal de opresión patriarcal.

En este contexto se acerca un 8-M donde el ministerio de Irene Montero está tomando un protagonismo que no había tenido años anteriores. La iniciativa se ­había dejado a la sociedad civil, es decir, a todas las or­ganizaciones feministas, y el Ejecutivo se había mantenido en un segundo plano.

sábado, 8 de febrero de 2020

#hemeroteca #feminismo | Revuelta de mujeres

Imagen: El Diario
Revuelta de mujeres.
Adelante con la revuelta de las mujeres: de aquí al 8 de marzo y hasta el 8 de marzo del año en que entreguemos el alma, estaré con mis hermanas.
Elisa Beni | El Diario, 2020-02-08
https://www.eldiario.es/zonacritica/Revuelta-mujeres_6_993610637.html

"Si el sexo es irrelevante, todas las políticas para combatir la desigualdad estructural que las mujeres padecemos se tornan irrelevantes" - Alicia Miyares

Mujer. Mujeres. Mujeres lesbianas. Mujeres negras o asiáticas. Mujeres transexuales. Mujeres de campo y mujeres de ciudad. Mujeres profesionales y mujeres pobres. Todas mujeres. Que no deje de resonar la palabra mujer en la revuelta porque esta es una revuelta de las mujeres contra la opresión de los roles impuestos por razón de nuestro sexo. Porque tenemos un sexo, las mujeres tenemos un sexo biológico y es por esa mera razón por la que hemos sido obligadas a adoptar un rol y un constructo social que nos ha alejado sistemáticamente del poder, del espacio social y de la igualdad y nos ha arrojado tradicionalmente a la pobreza, la desigualdad, la precarización, la explotación, el doble trabajo, las discriminaciones laborales y toda la injusticia patriarcal. Por ser mujeres.

Mujer es un nombre hermoso. Mujer, sin prefijos que yo, desde luego, no admito.

A muchos les va a parecer extraño, pero antes de escribir esta columna he dudado siquiera unos instantes. Pocos. Lo he hecho porque sé lo que va a suceder, aunque para muchos de mis lectores suponga una novedad, sé el tipo de ataques que voy a recibir y, la verdad, me reafirmo en que no me importa. Pero fíjense en que me justifico y verán que eso es por algo.

Ayer se produjo el primer acto de la llamada "revuelta feminista", justo un mes antes de un 8 de marzo que arriba en un momento complejo y delicado: tras dos años de un éxito fulgurante que ha visibilizado, normalizado y extendido la lucha feminista y, precisamente por ello, en un momento en el que las fuerzas contrarrevolucionarias se han convertido en virulentos ataques. El hecho de que la ultraderecha haya convertido al movimiento feminista, un movimiento político sin duda alguna, en el blanco fundamental de sus discursos, no es sino un reconocimiento de la pujanza y los éxitos que la lucha de las mujeres está cosechando y de la constatación de que se trata ya de una fuerza política transversal y transgeneracional que no tiene ni visos de parar, ni intención de esperar mucho más tiempo para lograr sus objetivos.

Tras dos años de éxitos, este 2020 se presenta, sin embargo, con un muy diferente planteamiento respecto a la forma de continuar la lucha y con divergencias importantes por la intromisión de tendencias o teorías que están apartando, o intentando apartar, los tradicionales objetivos de lucha feminista de la agenda. En principio, la cuestión de si convocar una huelga este año en que el día de lucha cae en domingo a mí me resulta más o menos irrelevante. Ambas opciones tienen sus argumentos en pro y en contra, como ya descubrimos en ediciones pasadas. De facto, créanme, muchas mujeres que ocupamos espacios públicos no quedamos muy satisfechas con el resultado final de desaparecer de nuestros lugares para dejar que los ocuparan hombres. Eso en el caso de las mujeres que nos dedicamos a la comunicación fue un debate especialmente abierto y sin una conclusión homogénea.

La cuestión es que debajo de este debate meramente organizativo subyace otro más de fondo, que es el que resuena como un tamtam –esperemos que no de guerra– en el fondo de muchas divergencias que se empiezan a visualizar dentro de los colectivos y personas que se agrupan en la lucha feminista. Esta semana pasada, hemos visto mensajes en Twitter de la Coordinadora Feminista 8M con los carteles para este año y el texto "La huelga general feminista ¡va!" y la respuesta de la Asamblea Abolicionista de Madrid que rezaba: "El 8 de Marzo es el Día Internacional de la Mujer y ahí no se ve la palabra MUJER".

Y es que bajo la revuelta hay marejada. El feminismo es un trabajo político de lucha de las mujeres. La aparición densa en redes y en las asambleas de seguidores de las denominadas teorías queer está enconando las posiciones. El mostrarse contraria a estas teorías que pretenden que el sexo y el género no son sino un constructo social y que, por tanto, se puede fluir de uno a otro o a posiciones no binarias, les ha valido a reputadísimas feministas españolas una lluvia de insultos y de descalificaciones. De ahí entenderán mi pequeña reticencia a embarcarme en este sujeto que es un tabú soterrado dentro del propio movimiento feminista.

Yo lo tengo meridianamente claro. Soy feminista porque soy mujer y porque me bato por los derechos y la igualdad de las mujeres frente a la opresión de una estructura social que aún pervive y a la que llamamos patriarcado. Todas las mujeres son bienvenidas a esta mi lucha, también las mujeres transexuales, por supuesto: para mí son mujeres como yo. Pero no comparto las teorías queer. Me parecen antifeministas y, en ocasiones, hasta misóginas, porque todo lo que suponga diluir el sujeto político mujer de esta lucha es volver hacia atrás y no ir hacia adelante, como sugieren. Las teorías queer, en mi opinión, bajo una retórica que parece subversiva y transgresora, están diluyendo el sujeto político y saboteando banderas tradicionales del feminismo, como son la abolición de la prostitución, el rechazo de los vientres de alquiler o la pornografía como explotación y muchas otras. Yo respeto todo planteamiento filosófico o teórico que otros puedan tener, pero no puedo compartirlo porque si el sexo no existe, si el sexo es algo que pende de una decisión, entonces las mujeres no solo no somos un sujeto político de derechos, sino que veo cómo se abre la puerta a huir de la opresión fluyendo hacia el género que tiene un rol preponderante.

Un discurso de este tipo es un discurso que está llamado a destruir el feminismo y que pretende hacerlo desde dentro. Está además fomentando una reacción brutal y visceral ante esos planteamientos –el género fluido, el no binario– que se vuelve reacción contra el feminismo como si, de facto, el feminismo al completo estuviera de acuerdo con una formulación teórica que a mí me parece una cháchara efectista que no resiste mucha confrontación filosófica; es más, que no resiste ni una lectura analítica de muchos de los postulados que construye.

Así que adelante con la revuelta de las mujeres. De aquí al 8 de marzo y hasta el 8 de marzo del año en que entreguemos el alma, estaré con mis hermanas. También con las lesbianas, las transexuales y las racializadas. Por supuesto. Faltaría más. Para lo otro no contéis conmigo. Nadie va a borrar de mi lucha la conciencia de que ha sido mi sexo biológico el que me ha otorgado un lugar en el mundo que no era igualitario. Si me van a dedicar unos cuantos bufidos descalificadores en forma de "TERF" (trans exclusionary radical feminist), la verdad, estoy acostumbrada a que lo que digo levante ampollas. Yo soy lo que soy y no aquello que quieran denominarme.

Al resto, incluidos los que estaban muy lejanos a esta polémica, señalarles que no va a permanecer mucho tiempo aletargada y que, ahora mismo, incluso en los entornos del Gobierno de coalición, hay personas que defienden una y otra postura; lo cual puede, como imaginan, suponer algún problema.

Yo no soy de esconder la cabeza. Yo soy feminista porque peleo por los derechos de las mujeres y, además, he leído suficiente filosofía como para que no me acogoten una serie de frases y conceptos aparentemente sesudos pero de dudosa realidad conceptual.

Por la revuelta feminista, siempre.