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viernes, 20 de junio de 2025

#libros #queer | Diarios porno : cómo triunfar en el hardcore sin ni siquiera intentarlo

Diarios porno : cómo triunfar en el hardcore sin ni siquiera intentarlo / Bruce LaBruce ; ed. y tradución de Juan Gallego Benot.
Córdoba : Almuzara [Cántico], 2025 [06-20].
288 p.
Serie: Los Juncos Salvajes.

/ ES / EN* / Libros / ENS / Bruce LaBruce / Cine / Disidencia sexual / Homoerotismo / Nopor gay / Punk / Queer / Testimonios

📘 Ed. impresa: ISBN 9788410288768 / 22.95 €
📝 Cita APA-7: LaBruce, Bruce (2025). Diarios porno : cómo triunfar en el hardcore sin ni siquiera intentarlo. Cántico.

Tiembla, querido. Tiembla hasta petar. Por primera vez, las obscenas reflexiones sobre el porno (gay) del único y verdadero Hereje de la Disidencia Maricona. Bruce LaBruce, ese director de culto y "pornógrafo a regañadientes", no es solo una pieza del engranaje del Nuevo Cine Queer, es su maldita columna vertebral.

Emergió como un virus en los bajos fondos de Toronto a finales de los 80 con fanzines punk queer y películas en Super 8 que hacían sangrar los ojos de la moral establecida, para luego infectar la escena internacional del cine independiente. Mientras tanto, LaBruce derramaba su tinta corrosiva y disparaba su cámara para revistas como "Honcho", "Inches", "Exclaim!", "Vice" y otros reductos de la contracultura que se atrevían a publicarlo.

Esta colección vomita sus artículos más viscerales, políticos, incendiarios y despiadadamente ingeniosos sobre la pornografía. El volumen incluye un enfrentamiento verbal entre LaBruce y la bestia sagrada del porno gay Peter Berlin, ensayos políticamente incorrectos, artículos que no piden permiso y tres diarios de rodaje brutalmente honestos para ‘Skin gang’, ‘The raspberry reich’ y ‘L.A. zombie’. Todo ello acompañado por fotografías que pulverizan los límites, obras de arte y retratos que no podrás borrar de tu retina, entre ellos imágenes de Richard Kern, Raul Hidalgo, Ricardo Gomes, Terry Richardson y otros conspiradores visuales.

😏 Bruce LaBruce (Southampton, 1964) se dio a conocer en su juventud a través del zine queer punk J.D.s y desde entonces se ha convertido en un referente mundial de la transgresión, con una actitud irreductible y un talento incomparable para la provocación. Sea mediante sus fotografías, sus escritos o sus películas, es uno de esos autores que jamás dejan indiferente y cuya acidez es inconfundible. El punk, la ironía, el fetichismo, la permeabilidad entre la alta y la baja cultura (por ejemplo entre cine independiente y pornografía, o entre la moda y lo kink), la rabia, el sexo, el activismo político y la brutal desarticulación de tabúes sociales son sólo algunos de los burbujeantes recursos que han construido su ecléctica trayectoria. Ha dirigido escandalosas y esenciales películas del cine independiente como No Skin Off My Ass, Super 8½, The Raspberry Reich, Otto; or Up with Dead People, L.A. Zombie, Gerontophilia, Pierrot Lunaire, It is Not the Pornographer That is Perverse..., The Affairs of Lidia o The Visitor. Ha publicado diversos libros y fotolibros, como Ride, Queer, Ride, The Reluctant Pornographer, Porn Diaries o Death book. Asimismo, ha colaborado profusamente con numerosas publicaciones, tales como The Guardian, Vice, Index Magazine, Exclaim!, Eye Weekly, National Post o Toronto Life. Su obra es admirada y censurada a lo largo de todo el mundo.

viernes, 31 de mayo de 2024

#hemeroteca #maricas #musica #testimonios | Txerra Bolinaga, el superviviente de RIP: “Lamento no haber salido antes del armario y no haber hecho de ello una pelea desde el principio”

Concierto de RIP en Orio, segunda mitad de la década de los 80 //

Txerra Bolinaga, el superviviente de RIP: “Lamento no haber salido antes del armario y no haber hecho de ello una pelea desde el principio”

El batería de una de las formaciones clave del punk de los ochenta continúa activo en bandas como Perlata. Este 2024 se cumplen 40 años de ‘Zona Especial Norte’, el disco que les dio a conocer junto a Eskorbuto 
Jaime Lorite | El País, 2024-05-31
https://elpais.com/icon/2024-05-31/txerra-bolinaga-el-superviviente-de-rip-lamento-no-haber-salido-antes-del-armario-y-no-haber-hecho-de-ello-una-pelea-desde-el-principio.html

Zona Especial Norte fue el nombre con el que se conoció a un plan presentado en 1983 por el entonces ministro de Interior del Gobierno de España, José Barrionuevo, para combatir a ETA a través de una serie de medidas represivas de excepcionalidad en el País Vasco y Navarra. También el título de uno de los discos más importantes e influyentes en la historia del punk en castellano, publicado un año después, con cuatro canciones de Eskorbuto y cuatro de RIP. Los primeros habían sufrido en sus carnes la ley antiterrorista a la que dio paso dicho plan, cuando fueron detenidos durante 36 horas por el contenido de sus letras. Y en Madrid, durante la grabación de aquel trabajo conjunto, RIP vivieron una experiencia semejante, recuerda ahora su batería, Txerra Bolinaga (Arrasate, 61 años): “Prácticamente al llegar, yendo con Iosu y Juanma [de Eskorbuto], la Policía Nacional nos detuvo a los RIP y a ellos. Salimos a las tres horas de comisaría y dijeron que no nos habían detenido, sino retenido”.

Era la primera estancia de la banda en la capital. En esas fechas consiguieron también dar un concierto en la sala baja del Rockola, donde les cortaron el sonido en la cuarta canción, Antimilitar. “Es verdad lo que decís, pero no se puede decir así” es la explicación que, según Bolinaga, les dieron. Los percusionistas de ‘Zona Especial Norte’ son los únicos artistas del disco que viven para contarlo: 40 años después, el batería de RIP es el último superviviente de su formación, mientras que por parte de Eskorbuto solo queda Pako Galán. Su trabajo, no obstante, continúa vigente.

“Los RIP siguen siendo un referente para el punk de aquí [por Euskadi], creo que también a nivel estatal y de algunos sitios de fuera, como Chile o Argentina. Está mal que lo diga yo, pero sí que veo que lo que hicimos ha quedado. En todos los conciertos que doy siempre vienen varias personas a decirme lo que le han marcado los RIP. No a la altura de La Polla Records, que trabajó bastante más e hizo muchos más discos, igual que Eskorbuto. Nosotros fuimos un poco vagos”, cuenta por videollamada Txerra Bolinaga, en la actualidad batería de los grupos Perlata, Konpost y Zero.

Bolinaga fecha en 1992 el fin de RIP, con ‘No te muevas!’ (1987) como único álbum propio de estudio, y al margen de reuniones posteriores para conciertos puntuales: “Estábamos fatal, el caballo nos afectó mucho. En 1992 hicimos algunos conciertos sin Karlos [‘Mahoma’, vocalista, fallecido en 2003], mientras él se desenganchaba. Así es como nos fuimos diluyendo, en buena parte por lo enganchados que estábamos. Es una pena no haber podido seguir un poco más. Estoy seguro de que si no hubiéramos estado tan enganchados habríamos tocado más años. Pero tuvo bastante que ver la heroína en nuestros bajones y parones. Los mayores malos rollos que tuvimos entre nosotros tuvieron que ver siempre con el caballo”.

En ese mismo año, el músico abandonó su Arrasate natal para mudarse a Vitoria-Gasteiz, donde reside desde entonces, y tratar también su adicción. Portu, el bajista, murió en 1997, mientras que Jul, guitarrista y hermano de Txerra, falleció en 2014, tras sufrir un desvanecimiento cuando tocaba precisamente una versión de RIP, Condenado, en un gaztetxe.

En Vitoria, además de la heroína, Txerra Bolinaga pudo soltar otro lastre como el de la represión de su sexualidad. Allí en los noventa fue uno de los fundadores de Gaytasuna, asociación por los derechos del colectivo LGTBIQ+. “Me costó mucho salir del armario. Hasta 1987 no se lo dije a mis compañeros de grupo, a mi hermano un poco antes. Yo ya sabía que era marica. No me gusta la palabra ‘homosexual’, prefiero devolver el insulto. Pero en mi época lo llevaba bastante mal, en ese momento no quieres ser diferente”, rememora. “Había mucha homofobia, aunque debo reconocer que no por parte de mis compañeros o de la cuadrilla. Con quien peor lo llevaba era conmigo mismo. Es verdad que el mundo del rock y del heavy era supermacho y generalmente homófobo. Algunas canciones lo dejan claro, no quiero dar nombres. Nosotros también teníamos un par de letras quizás no homófobas, pero sí machistas, que eran telita”.

RIP, como tantos otros grupos de su edad y estrato social, coincidió de lleno con la explosión de la heroína en Euskadi, a la cabeza del consumo en España. “Somos una generación que vio morir a mucha gente joven. Cuando haces un repaso... La heroína causó grandes estragos no solo en las capitales, también en Arrasate, en Bermeo o en Zarautz. Vimos muchas muertes por sobredosis. Más tarde llegó el sida, y no había apenas información”. La última reunión de los cuatro miembros originales tuvo lugar de la mano de la Comisión Antisida de Álava, de la que Txerra Bolinaga formaba parte, con el concierto benéfico HIESari aurre egiten!! en septiembre de 1994, editado como álbum en directo al año siguiente.

“No le importaba a casi nadie. Como era la enfermedad de las tres haches, homosexuales, heroinómanos y haitianos, pensaban: se lo han buscado”, cuenta el batería. “Conseguir jeringuillas era difícil, había farmacias que ni te las daban. Parte de lo que fue el sida vino por compartirlas, porque no estaban a mano. Luego ya en los noventa empezaron las comisiones antisida con los kit de jeringuilla, algodón y una toallita de alcohol”.
Demasiado punks para el punk

Una de las canciones más célebres de La Polla Records decía desafiantemente “¿Quieres identificarnos? Tienes un problema”, y los grupos de lo que se convino en llamar Rock Radikal Vasco se emplearon bastante a fondo en eso a la hora de rechazar la etiqueta. También RIP. “Nadie quería estar en la etiqueta”, afirma Bolinaga. “Fue a raíz de un festival contra la entrada en la OTAN cuando algunos medios nos englobaron así a grupos bastante diferentes. Por ejemplo, estaba Barricada, con quien teníamos quizá parecido en las letras, pero no en la música. Luego nos dejó de importar, porque es verdad que sí que éramos radicales y sí que éramos vascos. Pero es algo que otros cocinaron, nosotros simplemente tocábamos”. Por rechazarlo todo, en un primer momento, la banda ni siquiera quiso considerarse punk.

“Hoy a mí el punk me parece una filosofía, más allá de una música y unas letras. Pero en aquel momento pasábamos, teníamos una actitud un poco de postureo. La realidad es que todos nuestros referentes lo eran. Nos impactó mucho ver a los Clash en directo, que sigue siendo para mí el grupo que está por encima de todo, o Sham 69, Chelsea, The Business… Después bebimos mucho de The Exploited y, sobre todo, de GBH, nos encantaban esos ritmos rápidos. ¡Los Ramones de repente nos parecían lentísimos! Encima a posteriori he visto letras de los Ramones, porque no entendíamos lo que decían, y me han parecido una absoluta mierda. The Clash eran combativos y tenían conciencia social”, abunda el ex-RIP.

En su disco en directo de despedida, RIP homenajearon a algunos de sus referentes con versiones adaptadas, como ‘Sink with California’, de Youth Brigade, donde tradujeron el “We’ll sink with California when it falls into the sea” del estribillo como “En California no hay Guardia Civil”.

Pese a no verse como un movimiento homogéneo, ¿hacían piña entre los grupos de su época? “Sí, íbamos juntos, la relación era buena, no tuvimos ningún pique con nadie. Con Eskorbuto teníamos muchísima relación, igual que con La Polla, Kortatu o Cicatriz. También es verdad que yo personalmente nunca me he sentido alguien violento ni dado a las broncas, pero éramos bastante macarras y con los heavies no teníamos buen rollo”, admite. De los primeros tiempos de RIP, recuerda que debutaron en el instituto donde estudiaba Jul, su hermano. Nunca vivieron de la banda. “Ni de lejos, estábamos muy mal pagados. La mayoría del dinero de los conciertos se iba en el viaje, y lo que sobraba iba para la vena. Como mucho nos darían 50.000 o 70.000 pesetas en alguno. Yo trabajaba con el camión, Karlos con el autobús... Tampoco nos llevaba nadie, nos llamaban al teléfono de casa de mi madre, que era el contacto que estaba en el disco, y decidíamos ir o no”. 

Nuevos tiempos, mismas luchas
Tras RIP, Txerra Bolinaga y su hermano Jul se unieron a Evaristo Páramos, cantante de La Polla Records, en los proyectos de corta duración The Kagas y The Meas, que publicaron un único álbum respectivamente en 2002 y 2004. Paralelamente, el batería se implicó en diferentes plataformas sociales. “Antes militábamos con la música, por así decirlo, con nuestras letras o yendo a tocar a determinados sitios, porque en los gaztetxes siempre era por una causa. Después vino mi toma de conciencia por otras vías, también por lo que a mí me tocaba”, explica.

Depositario del legado de una época que sigue marcando a muchos artistas emergentes, Bolinaga está concediendo generosas entrevistas retrospectivas este año y, a diferencia de los viejos tiempos, ahora todo lo que gana viene de la música: de las tres bandas en las que toca, los derechos de autor de RIP (“poquísimo”, aclara, porque de las reediciones dice que no le pagan las regalías) y las clases de batería que imparte. Con Perlata, grupo que se define como ‘kuirpunk’ con quien tiene previsto grabar pronto un álbum (el primero con él como miembro, puesto que su andadura empezó en 2015), ha podido resolver una vieja cuenta pendiente: “Tengo la espina de no haber salido antes del armario, lamento no haber dado el paso desde el principio y haber hecho de ello una pelea. Yo era marica y quería que otras personas tuvieran también referentes dentro de la música. Perlata es algo en lo que siempre he querido estar, un grupo que reivindica la diversidad y salir de la ‘heteronorma’. A mí me emociona y me encanta”. “También a veces en Zero o Konpost metemos letras de esa temática”, subraya.

Tanto Zero como Perlata están liderados por mujeres. “Las mujeres están tomando el paso y también el rollo marica, bollo y trans, aunque los hombres sigan copando los festivales. A mí me daba mucha rabia que el mundo del rock fuera tan machirulo. Lo gay antes estaba relacionado con la música disco y eso me rechinaba un poco, ahora afortunadamente existen otras cosas. Pero aún tienen que existir muchas más”, opina. Bolinaga extiende su deseo al género, en su dimensión más reivindicativa: “Lo que hicimos echó raíces y en algunas canciones teníamos mucha razón. El punk sigue vivo, hay gente joven haciéndolo, pero queda trabajo. Viendo cómo está el mundo, con la extrema derecha o lo que está pasando en Palestina, para mí tendría que haber muchísimo más punk y ser todo mucho más contestatario”.

domingo, 25 de febrero de 2024

#hemeroteka #emakumeak | Jesusi Etxeberria 'Punkaren beste aldea' filmean

Jesusi Etxeberria 'Punkaren beste aldea' filmean //

Zer egin dezakeen espazio batek
Jokin Azpiazu | Berria, 2024-02-25

https://www.berria.eus/kultura/zer-egin-dezakeen-espazio-batek_2120946_102.html

Nire lantokia den Gizarte eta Komunikazio Zientzietako Fakultateko ikasle eta irakasle askoren intereseko gaia da errepresentazioarena: nola agertzen diren emakumeak pelikuletan, zein diren erreferenteak musika munduan komunitate batentzat ala bestearentzat... Normalean honako eskeman oinarritzen da analisia: produktu kulturalek, esaterako, pelikula, disko edo liburuek, errealitatearen errepresentazio zehatza egiten dute, identitate batzuk ikusgarri eginez eta, ondorioz, beste batzuk ikusgaitz. Gizakiarentzat ezinbestekoa da bere burua kulturan eta mundu sinbolikoan islatua ikustea eta, beraz, hori gertatzen ez denean, ala isla distortsionatua edo arbuiozkoa jasotzen duenean, gizakia (eta gizataldeak) kaltetuak suertatzen dira. Baina eskema horrek komunikazio masiboaren mekanismoa erreproduzitzen du, zeinetan produktu kulturalak eta hartzaileak errepresentazio sinbolikoaren bidez soilik ‘ukitzen’ duten elkar, eta kulturaren alderdi material eta ekonomiko guztia nolabait lausotu egiten da analisiotan. Pentsa liteke gizatalde baten errealitatea (emakumeena, LGTB* jendeona, euskaldunona) medio kulturaletan egoki errepresentatzen denean prozesu atzeraezina hasten duela talde horrek askapenerantz. Ez nuke esango hala denik. Gizataldeon errealitatearen zati bat besterik ez da errepresentazio sinbolikoarena, eta hor gertatzen diren aldaketek, eragina izan arren, ez dute errealitate osoan eragiteko gaitasunik. Jendearen bizi-egoerak eraldatzea hori baino askoz gehiago da.

Musikaren esparruan dokumental, solasaldi eta liburu dezente eskaini dizkiogu gai horri, bereziki feminismotik eta LGTB* kolektibotik, eta askotan denak hartzen du dokumental yanki baten tonua. Badakizue, iparramerikarrak horretarako jaio ziren eta horren zain bizi dira, norbaitek haiei dagokien gairen bat darabilen dokumentala noiz egingo, eta horra haien aukera, kontatzeko haientzat musika egiterakoan erabakigarria izan zela halako edo halako artista telebistan ikustea.

Oso bestelako ikuspegia sumatu nuen, askoz osatuagoa, pasa den astean ‘Punkaren beste aldea’ dokumental-erreportaje laburra ikustean. Ez halabeharrez filma oso analitikoa delako, ez baita hala eta ez baitu izan beharrik ere. Pelikulak Jesusi Etxeberriaren istorioa kontatzen du, eta ondo kontatu ere. Arrasateko musika irakaslea da, jada erretiroa hartua duena baina musikaren saltsan interesa mantendu duena. Urte luzetan bere musika eskola txikian aritu izan da, pianoa eta solfeoa irakasten, baina baita gitarra elektrikoa eta baxua ere. Errealitateak berak bultzatu zuen instrumentu horiek irakasteko erabakia hartzera; izan ere, ikasle askok nahi zituzten tresna horiek jo, punk taldeetan jotzeko gogoa eta ilusioa zutelako gazte-gaztetatik. Jesusik instrumentuok jotzen ikasi zuen, eta gazteek ekartzen zizkioten proposamen musikalak aztertzen zituen, abestiak ikasi eta partiturak sortu, ondoren haiekin lantzeko. Horrela ikasi zituzten gazte askok The Clash, RIP edo Vulpessen kantuak. Askok eta askok musika taldeak sortu zituzten eta oraindik ere badabiltza han eta hemen.

Haietarikoak dira Perlata taldekoak, hain zuzen ere dokumentalaren proiektua martxan jarri zutenak. Ilusio handia egin dit talde batek beste disko baten ordez pelikula labur bat egitea erabaki izanak, eta energia eta denbora horri dedikatzeak, bai horixe. Bukaeran abesti bat egin diote Jesusiri, omenaldi modura, eta hor argi diote, bere musika eskola, etxe azpiko sotokoa, ez zela espazio bat soilik, zerbait gehiago zela. Gehituko nuke espazioak beti direla espazio bat baino gehiago. Ez dakigu inoiz zer egin dezakeen espazio batek harik eta gauzak gertatzen diren arte eta, kasu honetan, argi dago espazio horrek ez zuela Arrasateko punka sortu, baina bere inguruan garatu zen ekosistemak ate berriak ireki eta herriaren alderdi hori eraldatu zuela ezin da ukatu.

Erreferente bat al zen Jesusi? Sarreran aipatu dugun ikuspegitik, argi eta garbi, ez. Dokumentalaren kartelak ondo dioen moduan, herriko punkaren itzaletako señora bat da. Inork ez du musikari izatea erabaki, ziur asko, hura kalean edo agertokian ikustearen ondorioz. Tentazioa da hemen esatea ‘hala ere’ bere eragina handia izan dela. Atrebentziaz esango dut ‘horregatik’ izan dela bere eragina handia. Leku bat eman zielako askori, ikasi eta jarduteko. Jakin gabe leku horrek zer egin zezakeen, eta, hala ere, egin behar zuelako ziurtasunaz. Espazio bat ireki zuelako, eta ez irudi bat. Eta espazioa beti da irudia baino gehiago, espazio soila baino gehiago den modu berean.

jueves, 30 de noviembre de 2023

#hemeroteca #queer #danza #flamenco | Flamenco punk y género fluido en el Ballet Nacional

El País / Ensayo de 'Afanador' en la sede del Ballet Nacional //

Flamenco punk y género fluido en el Ballet Nacional

La formación estrena en Sevilla un rompedor espectáculo inspirado en la estética del fotógrafo Ruvén Afanador
Mercedes L. Caballero | El País, 2023-11-30 *** [MyNews]
https://elpais.com/cultura/2023-11-30/flamenco-punk-y-genero-fluido-en-el-ballet-nacional-de-espana.html

Posiblemente, el Ballet Nacional de España (BNE) esté a las puertas de lo que será uno de los grandes acontecimientos de la temporada escénica. Pero también de los tres años que lleva dirigiéndolo Rubén Olmo (Sevilla, 43 años) y hasta de los 45 de trayectoria que la agrupación pública estatal está a punto de cumplir: Marcos Morau (Ontiyent, Valencia, 41 años), director de la compañía La Veronal, creador escénico contemporáneo y en principio ajeno al flamenco y a la danza española (pero no a montar obras para grandes colectivos), y el coreógrafo más internacional y solicitado del país, ha ideado para el BNE un espectáculo. Se trata de ‘Afanador’, y con el título de la pieza entra en juego el tercer hombre de esta singular ecuación: el de Ruvén (con “v”) Afanador (Bucaramanga, Colombia, 64 años), reputado fotógrafo internacional afincado en Nueva York, que además de llevar a las portadas más punteras el rostro de estrellas de cine y ‘top models’ desde hace décadas, cayó rendido al flamenco y lo registró en dos libros de factura de lujo y estética absolutamente fascinante de flamenco punk futurista en escenarios desérticos de Andalucía: ‘Mil besos’ (2009) y ‘Ángel gitano. The men of flamenco’ (2014). Dos dispositivos de costumbrismo rupturista en blanco y negro que despliegan sensualidad y dinamitan estereotipos. “Tanto él como yo nos acercamos al flamenco con una admiración y un desconocimiento que nos permite estirar el margen para llegar a deformarlo”, explica Marcos Morau. “Tenemos algo en común y es que no copiamos la vida, sino que la inventamos”.

La entrevista se desarrolla en la sede del Ballet Nacional de España, en Madrid, en vísperas del gran estreno de mañana en el Teatro de la Maestranza de Sevilla. En una sala, un grupo de bailarines con falda larga negra ensaya a las órdenes de Morau y ante la mirada de Olmo. En un banco, junto a otros miembros de las dos compañías, el BNE y La Veronal (“Me llevo a parte de mi equipo cuando monto para otras agrupaciones”, aclara Morau), descansa la publicación ‘Ángel gitano’, de la que asoman numerosos papelitos amarillos, que seguramente señalan ideas y momentos clave. Morau se desplaza por la sala mientras da indicaciones que los bailarines reciben y devuelven con sus cuerpos y con más preguntas. Del encuentro se desprende diálogo y reciprocidad. También entusiasmo. “La confianza es muy importante”, declara Morau, “no están acostumbrados a esta manera de trabajar basada en la improvisación y en la búsqueda, en dejar las cosas flotando y unirlas en algún momento, y hay una apertura y generosidad muy grandes”.

¿Y cómo está resultando la mezcla de lenguajes? “No se trata de que ellos bailen con el lenguaje de La Veronal, pero sí de que nos alimentemos en dos direcciones. Hemos llegado a un acuerdo: cómo entiendo yo el cuerpo y cómo conocen ellos el cuerpo. Se abren ventanas y noto cómo buscan la disociación, el cambio de foco… Por mi parte, nunca antes había trabajado con unos bailarines con semejante capacidad rítmica, con esa velocidad de pies y una particular manera de escuchar la música y trabajar el compás”, responde el coreógrafo. Afanador cuenta con música original de Juan Cristóbal Saavedra, música en directo (cante, guitarras y percusión) e interpretación de todo el elenco de la compañía, formado por 33 bailarines. Tras su estreno en Sevilla podrá verse en Madrid (febrero de 2024), Pozuelo de Alarcón (abril de 2024) y Valencia (junio de 2024).

Si en ‘Mil besos’ son mujeres, cantaoras y bailaoras de flamenco como Esperanza Fernández, Eva Yerbabuena y Matilde Coral son quienes inmortalizan las imágenes de Ruvén Afanador, en ‘Ángel gitano’ son ellos, Israel Galván y el propio Rubén Olmo, entre otros hombres de la profesión, quienes ocupan las páginas del libro. Más allá del binarismo, que también estará presente en escena, el género fluido empapa buena parte del montaje. Tal y como pasa en el libro habrá faldas, hombres con pezoneras, ropa interior y un juego de transformación y anulación de género. “Para mí, aquella sesión de fotos para el libro fue muy especial. Hacia el final del espectáculo, bailo tres minutos la escena de cómo se preparó la fotografía en la que salgo con el mantón y que responde a la muerte del cisne”, apunta Olmo. “Me mandó la grabación el propio Afanador”, cuenta Morau, “y aunque el espectáculo salta hacia otros lugares a partir de su universo, sí está esa mirada oblicua hacia el flamenco”.

Confiesa el coreógrafo que cuando hizo la primera videollamada para comentarle este proyecto (Afanador en Nueva York, Morau en España), el artista colombiano se mostró ilusionado y muy generoso. “Imagínate que me dijo: ‘Para mí es un honor que la gente más joven se inspire en mi trabajo. Disfrútalo, pásalo bien, estoy contigo y te veo el día del estreno”. Está previsto que Ruvén Afanador vuele a Sevilla para las representaciones en el Maestranza.

Preguntados por la singularidad de que un creador de danza contemporánea estrene en el Ballet Nacional de España en lugar de, por ejemplo, la Compañía Nacional de Danza, que dirige Joaquín de Luz, la otra agrupación pública estatal y tal vez, en principio, más afín a un lenguaje contemporáneo, ambos, Morau y Olmo, lo tienen claro por razones diferentes aunque complementarias. “Forma parte de la línea que mantiene el BNE entre la tradición y la vanguardia, las raíces y la apertura. Es una manera de crecer todos juntos. El Ballet Nacional de España es de todos y, por lo tanto, nos debemos a todos”, explica Olmo. “Yo creo que el Ballet Nacional de España es más moderno y abierto que la Compañía Nacional de Danza en estos momentos. Los bordes de las artes están más diluidos que nunca y es fundamental que nos crucemos y estemos interconectados. Me siento muy honrado de estar aquí”, declara Morau.

Gala y documental
Otra fecha se alza flagrante en el calendario del BNE en diciembre: el de la gala del 45º aniversario de la compañía, los días 21 y 22 de diciembre en el Teatro de la Zarzuela. “Me dieron solo un día pero rescaté otro quitándolo de los que tenemos para ensayar”, apunta Olmo. En escena, cuatro números de obras de repertorio de la compañía y el estreno del documental ‘Todo un pasado por delante’, del cineasta Emilio Belmonte, con música en directo de la Orquesta de la Comunidad de Madrid. “La película recoge la historia de la compañía, pero sobre todo el momento actual, con entrevistas a algunos de sus directores o viajes”.

La Veronal también tiene una agenda propia que llevará a la compañía por escenarios de medio mundo con actuaciones cerradas para los próximos cinco años. “Soy afortunado”, declara Morau. “Y aunque yo esté dentro de ese circuito de creadores que sí son programados, soy consciente del problema que existe con la danza contemporánea y de quienes la programan, como apuntaba Daniel Abreu” (se refiere Morau a unas declaraciones que el coreógrafo canario dio a este periódico el día 3). “Hay cinco o seis festivales y teatros en Europa que son los que deciden la programación y los demás la repiten. Vivimos en la cultura del plagio en muchos sentidos. Benditos los que somos programados, pero benditos también quienes somos conscientes de lo que pasa y de que no está bien que pase”, explica.

miércoles, 16 de junio de 2021

#libros #trans #testimonios | Trans : confesiones de una punk anarquista y vendida

Trans : confesiones de una punk anarquista y vendida / Laura Jane Grace, con Dan Ozzi ; traducción de Mari Carmen Boy.

Madrid : Altamarea, 2021 [06-16].
312 p.
Serie: Sotavento.

/ ES / Libros / BIO / Autobiografía / Anarquismo / Mujeres trans / Música / Punk / Rock / Testimonios / Trans / Transgénero

📘 Ed. impresa: ISBN 9788418481123 / 20.90 €
📝 Cita APA-7: Grace, Laura Jane (2021). Trans : confesiones de una punk anarquista y vendida. Altamarea.


Desde sus comienzos en 1997, Against Me! no solo ha sido una de las bandas de punk más influyentes del mundo, sino también una de las más polémicas. A lo largo de su carrera hacia el éxito, ha ido conquistando nuevos fans a la vez que ha levantado ampollas entre la vieja guardia que los apoyó desde el principio. Tuvieron problemas con la ley, cambiaron de batería en repetidas ocasiones y se enfrentaron a una furiosa horda de punks que los llamaban «vendidos» y se dedicaban a sabotear sus conciertos.

Pero, más allá de todo esto, algo mucho más importante turbaba a Tom Gabel, el fundador del grupo; un secreto que durante treinta años solo reveló en las páginas de su diario e insinuó en algunas de las letras de sus canciones. Tras una infancia difícil y una adolescencia delictiva y marcada por el consumo de drogas, Gabel siguió luchando por encontrar su propia identidad, hasta que en mayo de 2012 la desveló a todos en una entrevista para la ‘Rolling Stone’: Gabel declaró ser transgénero, y desde ese día vive como mujer bajo el nombre de Laura Jane Grace.

‘Trans’ es la historia íntima de la enigmática fundadora de Against Me!, que entremezcla el recorrido musical de la banda con el personal de Grace, e incluye numerosas entradas del diario que la cantante cultivó y conservó durante años. Más que una autobiografía musical llena de sexo, drogas y rock and roll —que, por otro lado, tampoco faltan—, ‘Trans’ aborda uno de los episodios más extraordinarios de la historia del rock.

😏 Laura Jane Grace es la fundadora, compositora, cantante y principal guitarrista del grupo punk Against Me! Desde el año 2012 es también una destacada activista que lucha por los derechos de las personas transgénero. Tiene una hija y vive en Chicago. Dan Ozzi vive en Nueva York, donde trabaja como escritor y periodista. Ha sido responsable de ‘Noisey’, la plataforma digital de la revista ‘Vice’ dedicada a la música.

domingo, 8 de marzo de 2020

#hemeroteca #musica #memoria | Las Vulpes, 37 años después: la autora de 'Me gusta ser una zorra' recuerda cómo una canción hizo temblar al país

Imagen: El País / Parte de las integrantes de 'Las Vulpes'
Las Vulpes, 37 años después: la autora de 'Me gusta ser una zorra' recuerda cómo una canción hizo temblar al país.
La guitarrista y autora de la canción 'Me gusta ser una zorra' rememora para ICON la polémica suscitada por su actuación en TVE en 1983, cuando hablar públicamente de la libertad sexual y el placer de la mujeres era un escándalo nacional.
Jaime Lorite | Icon, El País, 2020-03-08
https://elpais.com/elpais/2020/03/06/icon/1583482433_220535.html

El sábado 23 de abril de 1983, cuatro adolescentes actúan bajo el rótulo “Las Vulpess” en el programa musical ‘Caja de ritmos’, de Televisión Española. La canción que interpretan se llama ‘Me gusta ser una zorra’ y es una traducción (muy) libre de 'I wanna be your dog', de The Stooges. Por si el título no fuese lo suficientemente descriptivo, la letra proclama las militantes preferencias de una mujer por el placer carnal antes que por los cuentos del amor romántico. El tema se emite sin censura pasado el mediodía, después de que ellas rechazaran la petición de modificar su contenido. También sin pitidos en las palabras malsonantes, a pesar de que inicialmente se les había transmitido lo contrario.

Las consecuencias: ninguna, en principio. Hasta que, cuatro días después, el diario ABC dedica al incidente una página, firmada en nombre del periódico, con el título "Ya basta". En ella, se reproduce la letra de la canción de forma íntegra y se acusa al ente público de haber “transgredido ampliamente los límites constitucionales” por dar espacio a un mensaje que “degrada a la sociedad española, subleva al padre de familia, indigna al ciudadano responsable, quebranta la intimidad del hogar” y que vincula “al submundo de la patología sexual”, hasta llegar a aseverar: “Sin duda, hay campañas en marcha de descristianización de la sociedad y corrupción de la juventud”. La fantasía definitiva de un grupo punk, en resumen.

El programa se cancela. El fiscal de la Audiencia Territorial de Madrid interpone una querella por escándalo público contra Carlos Tena, conductor de ‘Caja de ritmos’, Loles Vázquez –alias Anarkoma Zorrita–, autora de la letra, y Mamen Rodrigo –Evelyn Zorrita–, cantante. Tres años después, el caso es sobreseído. Y casi cuatro décadas después, la compositora y guitarrista Loles Vázquez (55 años, Bilbao), hoy auxiliar de enfermería, recuerda en ICON cómo cuatro jóvenes vivieron, en primera fila, una lucha política que acabó en la tribuna del Congreso de los Diputados.

¿Por qué cree que causó tanto escándalo la emisión de ‘Me gusta ser una zorra’: por el momento político, por el lenguaje o, sencillamente, por machismo?
Por machismo está claro, pero sobre todo fue una cosa política. Querían atacar al PSOE, que en ese momento estaba en el gobierno, y a Televisión Española. No hubo escándalo hasta que ABC transcribió la letra en el periódico, porque con el sonido en directo no se había entendido bien. Estuvo claro. Saltó incluso al hemiciclo.

¿Imaginaban que podría pasar algo así antes de grabar la canción?
Esperábamos alguna reacción, pero nada fuera de lo común. Alguna carta de un grupo católico, alguna asociación o algo así. Lo de siempre. No aquel montaje grande. Cuando grabamos la canción, nos dijeron que las palabrotas iban a salir censuradas con un pitido. Y luego no se censuró. A nosotras, como somos del norte, la única palabra que nos parecía fuerte era “cabrón”. Si te pones, también puede parecer fuerte lo de “meter un pico en la polla”, pero vamos... Por eso, al final supongo que decidieron no censurar. Atacaron diciendo que era un espacio infantil, pero realmente era más juvenil, cerca de la una del mediodía. Como digo, no hubo escándalo hasta que lo armó ABC.

¿Y cómo experimentan cuatro adolescentes punkis de Bilbao una polémica nacional?

Me acuerdo de mi padre llamándome y diciendo “¡La que habéis liado!”. Después de lo de ABC, nos llamaban de las radios y de todos los medios. Nos vino muy grande. Pero no solo fue eso. Aquí en Madrid tuvimos que grabar [el sencillo con los temas ‘Me gusta ser una zorra’ e ‘Inkisición’] a todo correr, la discográfica nos engañó, nunca cobramos un ‘royalty’. Nos timaron completamente. Nos prometían una gira, nos daban fechas de conciertos, pero llegábamos a las discotecas donde teníamos que tocar y estaban cerradas o en obras. No podíamos actuar. Pero a la vez teníamos miedo de incumplir el contrato, por si encima teníamos que acabar pagando nosotras. En otros sitios conseguíamos actuar, pero venían autobuses llenos de fachas y nos tiraban botellas. Por eso nos acabamos separando al poco tiempo.

¿Se sintieron apoyadas, al menos, dentro del entorno del punk o en el País Vasco?
Hay que tener en cuenta la época. Es verdad que luego surgieron grupos vascos como La Polla Records, Cicatriz o Kortatu, pero nosotras fuimos la avanzadilla. No había escena aún. Escena como tal había en Madrid, pero estaba terminando. Así que no pudimos tener apoyo. Y de otros grupos punkis tampoco. A Eskorbuto en una entrevista les preguntaron por nosotras y dijeron, como con sorna, que todo lo que tocábamos se convertía en oro, daban a entender que éramos unas vendidas, que ganábamos dinero y por eso no éramos auténticas. Creo que fuimos un poco primerizas. Si hubiéramos surgido un poco más tarde, con el rock ‘radikal’ vasco, podría haber sido diferente. Pero no nos miraba bien nadie. Para los de Herri Batasuna también representábamos el capitalismo, el americanismo, lo anglosajón. Los partidos vascos, incluido el PNV, no querían rock en sus fiestas. Para ellos era algo de fuera.

En los últimos años, varios artistas han ido a juicio por el contenido de sus canciones. ¿Podrían Las Vulpes haber corrido la misma suerte hoy?
No hemos cambiado tanto. La falta de democracia que había entonces todavía continúa, aunque no sea al mismo nivel. A nosotras nos pasó lo mismo después en Radio Nacional de España, que emitió un fragmento de una actuación nuestra en el Rockola. Teníamos una canción criticando a la Policía, en la misma línea del rock ‘radikal’ vasco que vino después de nosotras, porque era lo que vivíamos socialmente. Y tiraron también el programa donde se emitió. Ahora seguimos muy al quite de lo que dicen los actores y los cantantes, la libertad de expresión está todavía amenazada. Hay que seguir teniendo mucho cuidado.

¿Qué le parece que la canción sea escuchada hoy como un himno feminista?
Es curioso, porque nosotras nunca nos consideramos abanderadas del feminismo. Recuerdo que, por aquella época, nos entrevistaron de una revista de mujeres y nos pusieron verdes. No estaban de moda los leggins, como ahora, pero nosotras nos comprábamos medias, las rompíamos, llevábamos minifaldas... Y claro, nos ponían de putas para arriba, decían que íbamos provocando. A nosotras no nos parecía que estuviéramos reivindicando nada. Hay que decir que yo tenía 15 años cuando empezamos el grupo y 17 o 18 cuando salí. Solo éramos amigas, de la misma cuadrilla que los de Eskorbuto o los de Zarama, y queríamos tener también nuestro propio grupo. No pretendíamos nada. Era nuestra vida, lo pasábamos bien, nos gustaba el rock, pasar el rato en el local de ensayo e ir a conciertos. Sin más.

La canción tomaba como base ‘I wanna be your dog’, de The Stooges. ¿Era por algo en concreto?
Iggy Pop [exlíder de The Stooges] era mi ídolo, tenía dos posters suyos en mi cuarto. Cogimos ‘I wanna be your dog’ porque era una canción sencilla. Nosotras no éramos habilidosas, estábamos empezando. El estribillo estaba claro. Si Iggy Pop decía “quiero ser tu perro”, pues nosotras teníamos que ser “zorras”. Escribí la letra pensando en las relaciones, en esos chicos que te vienen diciendo que te quieren mucho el primer día que te ven. Nosotras los mandábamos a la porra. A los que te venían con que tenían mucho dinero porque eran ejecutivos, pues también a la mierda. En general, a todos los que te venían de primeras hablando de amor.

¿Y qué tenían contra Lou Reed para querer meterle “un pico en la polla”?

La frase [“Quiero meter un pico en la polla / A un cerdo carroza llamado Lou Reed”] era por una entrevista a Lou Reed que había leído, donde le preguntaban por Johnny Rotten [el pseudónimo de John Lydon, cantante de Sex Pistols] y él respondía: “A ese maricón yo le metería un pico en la polla”. Ya está. No había más.

¿Le sorprende que la canción siga siendo tan famosa?
Pues sí. Yo recuerdo que ya había desconectado completamente de la música, y que pensaba que lo nuestro era algo de lo que nadie se acordaba, cuando de repente me encontré en internet con todos esos artículos, con gente que decía que había crecido escuchándonos, jóvenes que hablaban de la canción... Me sorprendió mucho.

¿Por qué desconectó de la música?
Por mi vida personal. Había dejado de tocar y de componer porque no me hacía ningún bien. Todo lo que componía era triste, muy tétrico, así que era mejor para mí estar apartada.

¿No tuvo actividad fuera de Vulpes?
Poca cosa. Me fui a Barcelona a vivir un tiempo y estuve con gente de teatro. También formamos un grupo llamado Aves de Rap-iña, de rap. Ahora quiero escribir mis memorias, estoy en ello. Y ni me planteo salir a la carretera otra vez, estoy retirada.

En 2003 dieron varios conciertos y, tres años después, publicaron un disco largo. ¿Cuál fue el motivo de esa reunión y por qué no tuvo continuidad?
La reunión fue por el aniversario de la muerte de mi hermana [Lupe Vázquez, Pigüy Zorrita], que había sido nuestra batería. Se cumplían diez años. Aparte, nos sentíamos mal por no haber llegado a hacer nunca el disco, nos separamos apenas 15 días antes de cuando teníamos que grabarlo. Queríamos demostrar que no éramos un grupo de una sola canción, que habíamos hecho más que ‘Me gusta ser una zorra’. Queríamos ser algo más. Luego, cuando tocaba salir a defender el disco, me quedé embarazada. Cosas que pasan. Con las ansias de escenario me planteaba montar una nueva banda, pero había que hacer crecer a ese niño y luego llegó la crisis. Yo había trabajado siempre en hostelería, ya que estudié una carrera de Técnico de Empresas y Actividades Turísticas por la Universidad de Deusto, pero a mi vuelta a Euskadi tuve que reinventarme estudiando Auxiliar de Enfermería para entrar en el mercado laboral de nuevo. En este país no se vive del ‘rock & roll’.

En ese disco hay algunas canciones como ‘Punkis de plástico’ o ‘Deja tu sitio’ que son muy críticas con la escena. ¿Estaban defraudadas por la evolución de toda esa música emergente de los ochenta en País Vasco y Madrid?
Creo que todos los de ambas escenas hemos seguido en paralelo a lo que éramos entonces. Para nosotros, los de Madrid no eran punkis. En Euskadi estábamos viviendo las cargas policiales, ibas a cualquier sitio y tenías que protegerte. También estábamos viviendo a ETA. En Madrid estaban de fiesta, eran hijos de gente del cine que no tenían problema para llegar a fin de mes. Nuestras vidas eran totalmente diferentes. Los de la Movida Madrileña nos parecían pijos que se querían divertir. Y estuvieron bien en su momento, en la Transición. Pero no crecimos igual, no podíamos identificarnos con ellos. Para nosotros el punk era lo que se hacía en Londres, no esa cosa como de colorines de Madrid, que no la entendíamos. Nos parecía que tenían facilidades para todo. De todas formas, nosotras cuando veníamos a Madrid no nos juntábamos con ellos, sino con gente que estaba más en la tercera fila de la Movida. Gente, por ejemplo, de sitios como Vallecas. Había un movimiento en Madrid que no era tan cercano a la televisión, ni a todo ese colorismo.

¿Sigue teniendo contacto con Mamen Rodrigo [Evelyn Zorrita, cantante] y Begoña Astigarraga [Ruth Zorrita, bajista]?
Desgraciadamente vivimos en diferentes pueblos de Euskal Herria y nos vemos solo en homenajes. Begoña, después de ser madre, estudió Periodismo y hoy escribe para el diario Deia. Y Mamen continuó en la música con el grupo Puro Chile, pero también es madre de dos hijos y lo tiene más como ‘hobbie’ que como algo profesional. Sacó unas oposiciones en Correos.

¿Cree que hay grupos de mujeres que, en cierta manera, hayan recogido el testigo de las Vulpes, con mensajes también desafiantes?
Sí, ahora hay más. En aquella época desgraciadamente éramos la excepción, no se formaban grupos así salvo que algún productor buscase cuatro chicas para algo puntual. Después ha habido más facilidad, también porque ha llegado más música, se ha podido acceder a más grupos de fuera. Por eso las mujeres se empezaron a animar más a ir a conciertos y a formar sus propios grupos. De todas formas, mi intención al principio no era hacer una banda de chicas exclusivamente, pero no me quedó otra ya que mis hermanos eran mayores que yo y no me tomaban en serio para tocar con ellos en M.C.D. [sus hermanos Niko Vázquez y Bernar Vázquez son, respectivamente, bajista y batería originales de la banda]. Estoy muy de acuerdo con una frase de Joan Jett: “La guitarra no se toca con la vagina”. De una manera muy Vulpes, yo añado que tampoco con la polla.

¿Y le parece que el movimiento feminista ha tenido algo que ver también en esa normalización?
Sí, seguro que sí. Las mujeres están más integradas, llegan a más sitios. Y eso que antes mucha gente se reía de las manifestaciones. Tengo que decir que a mí, en su momento, también me pintaron una idea del feminismo que tenía al hombre demonizado, como si fuese lo peor del mundo acostarse con hombres y solo pudiéramos tener relaciones con mujeres para ser verdaderamente feministas. No es así. Con el tiempo se ha ido entendiendo que no es así, que sencillamente trata de que todos somos iguales.

jueves, 27 de febrero de 2020

#hemeroteca #lgtbi #feminismo | Femilistos

Imagen: Google Imágenes / Protesta feminista por las 11 de Bilbao, Madrid, 1983
Femilistos.
Amancio Delgado Álvarez | El Diario, 2020-02-27
https://www.eldiario.es/opinionsocios/Femilistos_6_1000259987.html

Corría el año 1983. En Bilbao. Las feministas habían convocado una manifestación. Acudieron hombres que en un momento dado lanzaron piedras a los grises, que cargaron contra la manifestación. Como los hombres eran más rápidos, huyeron. Los golpes los recibieron las mujeres, que habían querido impedir la presencia de hombres pero cedieron al final por un aquel de compañerismo.

A partir de aquellos incidentes las mujeres impidieron la asistencia de hombres a sus asambleas. Algunos montaron en cólera, reclamándose marginados.

Desde el movimiento gay pudimos contemplar las razones. Cuando hacíamos asambleas conjuntas con las lesbianas, constatamos efectivamente que la presencia de hombres cohibía la participación de las mujeres, que por alguna razón se sentían coartadas. Así que la decisión que tomaron de no aceptar hombres en sus asambleas la tuvimos que asumir con humildad respetuosa.

Fue por entonces que se puso en boga un término que luego pasó de moda: femilisto. Para designar al hetero progre blanco que en un rasgo de prepotencia típicamente masculino, se sentía imprescindible para liderar el crecimiento de la liberación tanto femenina como global.

Por entonces en el movimiento gay estábamos enfrentados los "serios" (las políticas nos llamaban) y las "locas", con la pluma como elemento de discordia. Según las "políticas", la pluma desacreditaba al movimiento, banalizándolo. Según las "locas", la pluma era la seña de identidad más patente para enfrentar al sistema. Luego el movimiento punk le daría a la pluma un sentido más social, y hoy día resultaría anacrónico que nadie pensase que un aro en la oreja o una camisa rosa desmereciese del respeto que se merece quien lo porte, sea del sexo que sea.

Hoy, cuarenta años después, contemplo con estupor que IU se atreva a marginar al Partido Feminista. Me pilla un poco a desmano y no soy capaz de entender si a la izquierda le parecen muy "plumeras" las mujeres o si a las mujeres les parecen muy "plumeras" las trans. Pero creo que en cualquier caso la izquierda no está sobrada de fuerzas, aunque haya conquistado dignamente el poder, como para permitirse lujos de "quítame allá esas pajas". Sospecho que hay movimientos de fondo de intereses inconfesables, pero no es de recibo que se invoquen a los Estatutos. Los Estatutos de cualquier formación, como las Constituciones, están para servir a los objetivos. Y si se han vuelto inadecuados, se cambian. Porque sino, se nos ve el plumero, la pluma.

jueves, 20 de septiembre de 2018

#hemeroteca #activismo | El libro Pussy Riot : de la alegría subversiva a la acción directa

El libro Pussy Riot : de la alegría subversiva a la acción directa / Nadya Tolokonnikova.
Barcelona : Roca, 2018 [09-20].
288 p.
ISBN 9788417092863 / 17,90 €

/ ES / ENS
/ Activismo / Feminismo / Persecuciones políticas / Punk / Represión / Resistencia / Rusia

Nadya Tolokonnikova, fundadora de Pussy Riot, artista y una de las figuras mundiales del activismo feminista, nos ofrece una guía oportuna a nuestros tiempos para la protesta radical y la resistencia política alegre, e ilustrada con impresionantes ejemplos.

El 21 de febrero de 2012, Nadya Tolokonnikova, miembro fundador del grupo femenino de activistas rusas Pussy Riot, fue arrestada por realizar una canción de protesta anti-Putin en una iglesia de Moscú y fue enviada a prisión durante dieciocho meses -un suceso que convirtió a esta imaginativa activista en un símbolo internacional de resistencia radical. El enfoque espontáneo y explosivo de la acción política de Nadya ha tomado muchas formas creativas; desde saltar por encima de alambradas de púas, hasta besar a policías, hacer activismo de guerrilla en garajes subterráneos y hasta llevar a cabo una huelga de hambre para protestar contra los abusos que sufren los prisioneros en las cárceles rusas. Como una de las voces más críticas a Putin, ha recibido latigazos por parte de la policía en Sotchi, quedó temporalmente ciega cuando unos agentes le arrojaron pintura a los ojos, y ha sido constantemente supervisada por el gobierno ruso. Con su emblemática máscara de esquí y su valentía inquebrantable, Nadya se ha convertido en una voz llena de esperanza y optimismo en un momento de abrumadora represión política y corrupción.

Ahora, esta activista internacional cuenta su historia con sus propias palabras, aprovechando su sabiduría tan duramente ganada para compartir sus principios básicos y experiencias, ofreciendo la inspiración necesaria para oponerse a los líderes autoritarios y a los gobiernos que amenazan con suprimir los derechos y libertades individuales. Para superar el pesimismo, el miedo, la incertidumbre y la desesperanza, ‘El libro Pussy Riot’ es una guía esencial para la desobediencia civil que fomenta nuestro derecho a cuestionar el status quo y hacer que la acción política sea emocionante, juguetona y poderosa.

Fusionando el punk y el optimismo para crear una cultura de protesta que inspire y una a la gente, ‘El libro Pussy Riot’ incluye una serie de listas, sugerencias y estímulos para crear un movimiento de resistencia a través del discurso y de la acción de protesta, y propone un camino inesperado, brillantemente creativo, inteligente y radical.

lunes, 11 de diciembre de 2017

#hemeroteca #vestimenta | De las Martens a las Nike: la extraña evolución de la moda en el punk

Imagen: El País
De las Martens a las Nike: la extraña evolución de la moda en el punk.
¿Ray Cappo de Youth of Today con unas Jordan? ¿Henry Rollins posando para Vans? El salto del postureo londinense a la estética 'skater' y 'normcore'.
Kike Marina | Tentaciones, El País, 2017-12-11
https://elpais.com/elpais/2017/12/10/tentaciones/1512935211_355215.html

El nacimiento del punk británico creó una serie de tótems estéticos pero, entre imperdibles, ‘tartanes’ y chaquetas de motero, el único calzado que destacaba eran las botas Doc Martens heredadas de los skins. En Queens, The Ramones habían establecido el patrón clásico de rockero con jeans, chaqueta de cuero y zapatillas (primero Keds, luego Converse, Tretorn, ¡incluso Nike!). Converse eran las elegidas por Sid Vicious, Darby Crash y, saltando un par de generaciones, Kurt Cobain.

En la Costa Oeste de Estados Unidos, el punk de universitarios con tendencias ‘arty’ se dio de bruces con la comunidad surf/skate. Como cuenta Jack Grisham en ‘Tenemos la bomba de neutrones’, “los primeros surfers eran como los punks, gilipollas que siempre se metían en líos”. Era cuestión de tiempo que se encontraran y mezclaran sus influencias.

X actuaban en la fiesta de cumpleaños de Tony Alva, una foto clásica de Minor Threat les muestra en una exhibición del skater Rodney Mullen, la revista ‘Thrasher’ regalaba discos de Bad Religion y Steve Caballero tenía su propio grupo. Estaban condenados a entenderse. Gracias al skate, el hardcore californiano abandonó un estilo punk británico que solo había visto por televisión y comenzó a apropiarse de Vans, camisetas y pantalones cortos. Al fin y al cabo, la vestimenta debía ser útil para la actividad de los conciertos.

El punk trajo el nihilismo, elevó la violencia y multiplicó las drogas. El hardcore, la versión espídica y heredero musical del punk, aceptaba con distintos grados los conciertos entre puñetazos y sangre. Middle Class, uno de los precursores, trataba de excitar a su público para que saltara y calmarlo cuando comenzaba la violencia real, Black Flag se sentían más cómodos entre golpes y Vicious Circle la incentivaba. La violencia que comenzó como pose atrajo a verdaderos violentos, pero las peleas cancelan conciertos y cierran bares.

El hardcore rechazaba la ética punk (o la falta de ella), la tendencia autodestructiva de éste se convertía en mensajes positivos. Algo que comenzó como una crítica al desorden del punk fraguó luego en un compromiso social y político que necesitaba un correlato estético. Ray Cappo, de Youth Of Today, aparece en la portada de su primer álbum con unas Jordan I KO sencillamente porque era el tipo de zapatillas que usaba la gente que le rodeaba.

Y de pronto llegó la imaginería deportiva
Nadie podía sentirse identificado con alguien que pasara demasiado tiempo mirándose al espejo, pero sí con quien parecía un skater salido de Bones Brigade. Luego le seguirán las camisetas de hockey o de skate, hasta conseguir que la imaginería deportiva acabara adentrándose en el hardcore. Sin relación alguna con el deporte, todas aquellas prendas mostraban un intento de normalidad que nada tenía que ver con los orígenes del punk, en una tienda de ropa londinense.

Una parte del hardcore hizo suya esa estética fijándola para siempre como canon a seguir, lo que inició una lucha por tener las mejores zapatillas que ruborizaría a los creadores primigenios. Pero algunas de las bandas originales han tenido problemas con las marcas de zapatillas. En 2005, Nike organizó una gira de sus skaters bajo el nombre ‘Major Threat ‘y con una imagen que recordaba algún siete pulgadas de Minor Threat.

Desde la multinacional lo entendían como un homenaje, pero no parecía buena idea hacerlo con Ian MacKaye, particularmente crítico con la apropiación de cultura underground por parte de las grandes corporaciones. Vans, con más sentido, colocó a Henry Rollins en su campaña de celebración de su cumpleaños. Una difícil relación entre marcas y subculturas en el que hay que ganarse el prestigio antes de lucir en las portadas.

lunes, 16 de octubre de 2017

#hemeroteca #lesbianismo #musica | Genderlexx: "Hay líneas rojas. Si el que programa es un machirulo, no vamos a tocar"

Imagen: El Salto / Genderlexx
Genderlexx: "Hay líneas rojas. Si el que programa es un machirulo, no vamos a tocar".
Clau, Juls, Marto, Rebe y Roma son Genderlexx, una banda de bolleras que presenta este mes su último disco.
Loren Bacap | El Salto, 2017-10-16
https://www.elsaltodiario.com/musica/genderlexx-grupo-punk-bolleras-tanta-rabia

‘Tanta Rabia’, el nuevo disco de Genderlexx, editado por Potencial Hardcore, ya está en la calle. Las canciones de este grupo llevan tres años ‘cuirificando’ los barrios y las provincias.

Temas como “Homofobia”, “Espacios” o “Tu opinión” versan sobre las experiencias personales de las componentes de la banda, íntegramente formada por bolleras, como se definen Clau, Juls, Marto, Rebe y Roma. En noviembre participarán en el Femme Rebellion Fest que se celebra en Alemania. El 22 de octubre actúan en Madrid en la Sala Republik junto a Eat my fear y Toys Sarasas.

¿Cómo se formó el grupo?
Rebe: todas queríamos ser parte de un grupo así.
Marto: era cuestión de tiempo que nos conociéramos. Éramos las bolleras [de Madrid] que teníamos que acabar formando este grupo.
Rebe: Fue gracias a una iniciativa de Core Tres que creó una página en Facebook para mujeres músicas en Madrid. La gente se fue apuntando por estilos pero me di cuenta de que faltaba el queer-punk. Yo me apunté como batería y Clau como guitarrista. Clau conocía a Marto [guitarrista] y a Roma [cantante].. Yo conocía a Rak, la primera bajista. Quedamos en La Hoguera Transfeminista. Luego Rak fue sustituida por Juls.

¿Qué objetivo tenéis como grupo?
Rebe: representar todo lo que hemos querido ver sobre un escenario, sentirnos grupo y sentirnos público. Era una necesidad que teníamos dentro de nosotras.
Marto: sí, ver tías encima de un escenario, pero no sólo tías... Ver bolleras cantando sobre cosas de bolleras. Afortunadamente hay más grupos. Pero cuando formamos Genderlexx sentíamos que estábamos muy poco representadas.

¿Qué es “sentirse grupo y sentirse público”?
Marto: Todas venimos de diferentes escenas pero necesitábamos identificarnos de alguna manera con lo que pasaba encima del escenario. Y en nuestros conciertos se genera un espacio muy seguro, con pogos de tías... Una vez tocamos en Albacete y una persona punki y muy joven nos dijo lo emocionante que había sido para ella vernos en su espacio de ocio habitual mientras esperaba a que viniese a buscarla su madre.
Rebe: También hacemos un poco de control sobre eso, estando pendientes de los comportamientos ofensivos que puedan tener hombres cis que se encuentren entre el público.
Juls: Es una cuestión de referentes. Llevamos toda la vida yendo a conciertos sin identificarnos con lo que sucedía sobre el escenario, ni con las personas que tocaban, ni con las letras que cantaban. Hay pocas mujeres en el punk, o se las reconoce poco, y muchas de las letras que llevábamos escuchando desde los 13 años eran muy machistas. Como chicas que habíamos estado en la escena de repente hacer música que nos representase nos parecía fundamental.

¿Cómo escribís las canciones?
Rebe: Es un trabajo individual. Venimos de diferentes estilos y todas las ideas que trae cada componente del grupo se acogen desde el diálogo. Es muy bonito.
Marto: Ya hemos conseguido encajar los estilos y gustos de todas, que no es fácil. Una viene del post-punk, otra del ska, otra del punk... Y eso no es fácil, pero hay un poquito de todas.
Rebe: Hay que tener en cuenta que el grupo se formó a partir de la identificación como bolleras y no tanto de una identificación estilística.

¿Qué problemas os genera el hecho de ser un grupo íntegramente formado por bolleras?
Marto: Pues la falta de representación o que se cuestione la calidad de nuestra música por ser tías y bolleras. Esto último me parece un claro ejemplo de mirar desde el privilegio masculino heterosexual. Una vez un tipo me dijo que etiquetarse era muy de grupo de chicas. Como tocamos mucho en nuestros espacios nos libramos de muchos de esos problemas, pero de todas maneras a todas nos han hecho ‘mansplaining’ o comentarios machistas de cualquier tipo.
Juls: En espacios afines no suelen pasar muchas cosas pero cuando tocas en una sala los técnicos de sonido suelen estar muy desubicados y ser muy condescendientes.
Rebe: Yo creo que problemas como bolleras a la hora de tocar en una sala no tenemos. Tenemos los mismos que tiene cualquier banda de mujeres, pero como tenemos muy claro lo que queremos, hacemos piña. Por ejemplo, si un tío molesta entre el público paramos y le echamos. Si alguno hace un comentario paternalista se lo hacemos ver entre todas. Al final recurrimos a los cuidados entre nosotras.
Juls: Al fin y al cabo somos un grupo de tipas en un entorno ocupado principalmente por hombres cis y heteros. Así que ya somos “el grupo de chicas que hacen punk”. Pero nosotras además hacemos canciones sobre ser bolleras, sobre las luchas en las que participamos y nos atraviesan y entonces caen en el “¿Por qué sois tan bolleras?”, básicamente un desprecio a la temática de nuestras canciones y a nuestra identidad.
Marto: a ver, el tema es que no nos encontramos con muchos problemas por ser bolleras porque fuera de la red transfeminista nadie nos hace ni caso.
Rebe: nuestra invisibilización es la invisibilizacion normativa y aún así hemos encontrado puertas abiertas dentro de las diferentes escenas punk.
Juls: También existen escenas en las que a lo mejor no queremos entrar. Dentro de un punk más mainstream nuestro discurso podría ser demasiado rompedor, anticapitalista y agresivo y a lo mejor no queremos estar ahí. Nosotras nos sostenemos y apoyamos en nuestra red transfeminista y dentro de la escena punk estamos abriendo brechas.
Rebe: Estamos llegando a otros lugares gracias al esfuerzo de muchas compañeras a la hora de introducir el feminismo en espacios libertarios, por ejemplo. Ese trabajo favorece la visibilidad de proyectos como el nuestro y que los problemas sean menores.
Juls: Además, últimamente hay muchas más tipas subiéndose al escenario y creo que las artistas, desde diferentes escenas, estamos haciendo piña y eso se ve reflejado en un par de festivales que aúnan varios estilos como el Mad Grrrl Fest o ¡Al escenario, prima!. Hay compas raperas, traperas, cantautoras y cada vez más bandas de punk.
Rebe: A veces nuestra agresividad y el discurso de nuestras canciones pueden tocar el privilegio a quienes organizan conciertos o incluso a bandas con las que podríamos compartir cartel. Hay a según qué grupos a los que no les interesa crear vínculos con quien les tocan los privilegios. Criticamos las categorías rígidas de género y clase y al identificarnos como grupo de bolleras, algunas pueden sentir que estamos cuestionando su paradigma de mujer. Pero también hay festivales afines a nuestras posturas, anticapitalistas o transfeministas, como por ejemplo el Mad Grrrl Fest, donde se crean redes entre personas con identidades diferentes.
Juls: Tenemos un estilo muy punk y letras cañeras sobre la experiencia de ser bollera y crecer siendo bollera y esto no es del agrado de todos los oídos. Los promotores comerciales no nos van a llamar. Para empezar porque piensan que esto no tiene público, cuando nuestra experiencia nos dice que la gente con la que hemos organizado eventos ha flipado con la cantidad de público que convocamos. Pero eso también provoca que recurramos a la autogestión.
Rebe: Sí, y contamos con el apoyo de plataformas como Core Tres o CuirMadriz y colectivos transfeministas de todo el Estado español que se han puesto en contacto con nosotras para invitarnos a tocar.
Marto: Ningún promotor “convencional” nos ha llamado jamás. Pero hay líneas rojas. Si el que programa es un machirulo, no vamos a tocar.
Juls: O que haya habido una denuncia feminista al espacio o la sala.
Rebe: Solemos tocar con gente afín política e ideológicamente. No somos un grupo de relleno.
Juls: Siempre nos han llamado desde la red transfeminista del Estado español. Espacios donde nosotras nos sentimos seguras y a gusto. La música es nuestra contribución a una lucha en la que nos encontramos inmersas en muchos frentes. Poner el cuerpo sobre el escenario es nuestra arma política.
Rebe: Dentro del grupo hay diversidad de opiniones sobre si deberíamos tocar en espacios de otro tipo, espacios no tan afines a nosotras...
Juls: Sí, pensamos que hay que estar en la boca del lobo, poniendo el cuerpo, soltando la rabia. Entrar en otros ambientes donde no nos conocen pero nuestro discurso puede llegar al público. Por ejemplo dentro de la propia escena punk de Madrid los grupos de tipas escasean.
Marto: Cuando hablamos de tocar en espacios que no nos pertenecen hablamos de resistencia. Tocar en un espacio que no es afín como grupo de tías y bolleras puede ser agotador e incluso peligroso ya que existe la posibilidad de que surjan un montón de problemas.

(Todas, bromeando) Si nos llamasen del Viña Rock tocaríamos.

¿Qué satisfacción personal os proporciona estar en Genderlexx?
Marto: Como grupo, ya nos conocemos y nos queremos. Estar en un concierto con un pogo de tipas, con gente descamisada en un espacio seguro en el que la gente se lo pasa bien... ¡Ése es el concierto al que me gustaría ir de público!
Rebe: Creo que en estos tres años de Genderlexx todas nos hemos abierto y hemos crecido gracias a que hemos propiciado unas dinámicas de grupo a las que no estábamos acostumbradas en otras bandas a las que hemos pertenecido.
Marto: hemos creado una red de aprendizaje y cuidados entre nosotras. También tenemos la percepción de que toda la gente de nuestro entorno se involucra y colabora para montar conciertos o ayudarnos en lo que sea, como esa gente quiere que Genderlexx “suceda” y eso es muy bonito, porque estamos y nos sentimos muy arropadas.
Rebe: Y esa red de cuidados se extiende fuera del entorno más cercano porque cuando vamos a dar un concierto fuera de Madrid, por ejemplo, tenemos casa donde dormir. Existe como una red estatal de solidaridad transfeminista.
Marto: Yo que no venía de la escena punk, y que no conocía a casi nadie, he hecho un montón de amigas en el camino.
Juls: El punk tiene dinámicas muy patriarcales mientras que Genderlexx funciona como una familia en la que nos cuidamos y escuchamos. Puede haber días que no ensayamos porque alguien necesita apoyo y hablar de algo que ha ocurrido. Al estar tan politizadas, hay compas que se sienten muy identificadas porque hablamos de cosas que les atraviesan, lo que ayuda a tejer redes. Cuando tocamos en cualquier sitio no lo consideramos un espacio de ocio sin más, sino un espacio donde compartir, conocer y crear alianzas.

¿Qué otros grupos y artistas con una identidad tan fuerte como la vuestra recomendaríais?
Juls: Viruta, La Tía Carmen, Alicia Ramos...
Marto: La Ira, La Furia...
Rebe: Presas del Producto, Troika.

viernes, 30 de junio de 2017

#hemeroteca #queer #archivos | Piedras, papel y tijera

Imagen: Soy
Piedras, papel y tijera.
Hace más de una década que el Queer Zine Archive Project viene engrosando sus estanterías virtuales con una infinidad de fanzines, publicaciones, panfletos y posters queer cargados de nostalgia punk. Todo su inconmensurable material está disponible para ser consultado y descargado gratuitamente. Soy navegó entre sus páginas y recomienda algunos de los mejores exponentes de una estética cultora del collage, el feísmo, el escándalo y la acción directa como vías de comunicación contracultural.
Alejandro Dramis | Soy, Página 12, 2017-06-30
https://www.pagina12.com.ar/46885-piedras-papel-y-tijera

Ideas, papel, tijera, pegamento y una fotocopiadora cercana: he aquí todo lo necesario para asistir al nacimiento de nuestro propio fanzine, un término que más o menos se usa para designar un tipo de revista casera hecha con poco presupuesto y muchas ganas de manifestar broncas y alegrías, difundir hallazgos, entablar lazos o compartir experiencias, cuyos contenidos y modos de expresión difícilmente vayan a ser publicados por editoriales del establishment sin intervención o censura previa. Frente a sus orígenes inciertos se podría especular con que este formato artesanal de difusión e información corrosiva nació hace exactamente cien años, con el primer número de la revista Dadá publicada por la vanguardia antiartística homónima en julio de 1917, además cultora y entusiasta del collage, el feísmo, el escándalo y el pastiche como vías de comunicación revoltosa y combativa. Pero fue a partir de las décadas del 50 y 60 cuando el fanzine se convirtió en el principal medio de difusión de la contracultura y de los cómics underground, hasta que fuera ensalzado y utilizado con una potencia expresiva infinita por la subcultura punk y su filosofía del “hágalo usted mismx” a mediados de los 70 sin descansar hasta el día de hoy, sumándose a sus filas y páginas una serie incontable de otros colectivos e identidades disidentes.

Incorporando la tecnología y la difusión masiva de Internet pero también a pesar de ella, los fanzines continúan produciéndose hoy más que nunca, junto al rescate de publicaciones históricas que son digitalizadas, preservadas y a veces reeditadas en formato libro, bastante más perdurable que sus originales fotocopiados. Individuos, grupos autogestionados y editoriales independientes en todos lados y en Argentina, como las locales Alcohol & Fotocopias, Tren en Movimiento o Sentimientos de Urgencia publican, distribuyen, muestran y rescatan a diario ediciones antiguas o compilan fanzines queers de décadas anteriores como Homoxidal 500, Resistencia y Drag!, entre otros. Desde noviembre del 2003 el Queer Zine Archive Project, ubicable en www.qzap.org, incorpora fanzines digitalizados de todo el mundo al inabarcable abanico de temas de interés y difusión contracultural que rodea a la comunidad queer: sexualidades, políticas, cultura drag y cross-dresser, estrategias de resistencia contra la violencia institucional, anarquismo queer, música, artes, historia, performances, escenas, encuentros, informaciones e intercambio de todo tipo de experiencias personales y colectivas. Por el momento el archivo cuenta con solo tres publicaciones locales: Autodefensa para mujeres, Nada es natural y el número 2 de la mítica revista Somos, editada por el Frente de Liberación Homosexual. Soy se sumergió en el archivo más revoltoso de la web para leer y comentar algunas publicaciones disponibles en este espacio comunitario y gratuito de difusión de la actualidad fanzinera y, también, de revisionismo histórico e histriónico acerca de las letras que rodean a las comunidades queer alrededor del globo.

Una Somos

De los ocho números de la revista Somos publicados por el Frente de Liberación Homosexual entre 1973 y 1976 en Argentina, el Archivo solo cuenta con el número 2, nacido en febrero del 74. Confeccionado artesanalmente con abundantes textos, dibujos y un diseño austero, el ejemplar, distribuido de mano en mano clandestinamente, pone el grito en el cielo y en sus hojas por la derogación de los edictos policiales, el fin de las razzias y la reinante moralina anti-homosexual de la época, convocando a la unidad de lxs oprimidxs para “Amar y vivir libremente en un país liberado”, haciendo extensiva la lucha hacia toda América Latina y el resto del planeta. Un documento violentamente político que incluye informes sobre taxi-boys, la Unión Feminista Argentina y denuncias varias, aunque nunca exento de ironía y humor, como el “Test de inmoralidad” con el cual el lector puede descubrir en pocos pasos si es un degenerado y hereje acorde a las películas que mira, la ropa que usa o la facilidad con la que maneja los términos propios del excitante submundo del yire.

De colección

Una “Figura de acción” es un juguete coleccionable generalmente hecho en base a un personaje de una película o un cómic. Con el foto-fanzine Queer Action Figures ya nos imaginamos desde el título con qué maravillas nos encontraremos al echarle el ojo: imágenes de las más variadas personas en diferentes situaciones, posturas y vestimentas coleccionables, listas para recortar y pegar en los rincones más visibles de nuestro hogar, acompañadas con textos como: “No todas las lesbianas tienen gatos (pero algunas de nosotras tenemos armas)”, “Brindá tu apoyo a las Drag”, “Ejército de liberación queer. ¡Únete ya!”, “Acción revolucionaria travesti en las calles: estamos reclutando” o la ya clásica y más famosa de todas ellas, que retrata a una pareja de hombres blancos jóvenes vestidos con ropas caras en una ostentosa casa quinta junto a la frase “Somos igual que vos. Sexistas, racistas y clasistas”.

Black Power

Black Lesbians in the 70s and Before narra a través de un diseño caóticamente precioso las historias silenciadas de la comunidad lésbica afroamericana en los Estados Unidos desde los años 70 en adelante. Dibujos, collages, textos rabiosos a mano alzada, recortes de noticias que retratan las odiseas de mujeres que debían vestirse como hombres para sobrevivir a la violencia social, documentos sobre el primer encuentro nacional de mujeres feministas negras en mayo de 1973, o la formación en agosto del mismo año de la National Black Feminist Organization son algunas de sus joyas. La columna “Butch”, las corrosivas tapas de revistas hermanas, testimonios de segregaciones sufridas en primera persona y una lista de bibliografía especializada dan cuenta de los grupos de mujeres apartados de la historia oficial, además de la visibilización de los conflictos particulares que atravesó y atraviesa la comunidad de lesbianas negras en el mundo: lesbofobia, racismo, clasismo, sexismo y edadismo. El fanzine también proporciona direcciones de correo para contactarse y recibir consejos para crear un archivo histórico propio.

De Barcelona con amor

Queeruption es el fanzine de la fiesta internacional anual del homocore y el punk queer, evento nómade en el que suelen intercambiarse experiencias, recitales, fanzines e información de todo tipo. El número 8 es bilingüe español-inglés y cuenta con nada más y nada menos que 130 páginas que, lejos de andar con medias tintas, invita “a todas los queers radicales e ingobernables, o sea todos bolleras, maricas, trans, bi, tri y poly y asexuales, drag-kings ‘n queens, sadomasoquistas, locas... todas los que estamos hartas de esta sociedad heterosexista a venir y participar en el encuentro internacional Queeruption 8”. Manifestaciones y agrupamientos en varias ciudades del mundo encarnan los testimonios de estas páginas de diseño desquiciado que rinde culto a un feísmo de lo más hermoso, abarcando un sinfín de temáticas que van desde el movimiento okupa queer catalán y un manual de acciones políticas concretas en la vía pública hasta las más eficientes técnicas de reciclaje o los mejores consejos para la seguridad personal. Un auténtico volcán queer en erupción.

¡Guerra a la guerra!

Con un título y contenido de pocos pelos en la lengua y una potencia infinita que no necesita de mayores aclaraciones una vez visitadas sus revoltosas 6 páginas, Abolish Gender Abolish Patriarchy Abolish War es un fanzine-manifiesto que convoca con grito tipográfico a la acción directa contra toda forma de agresión y asimilación social del colectivo trans: “No queremos estar en televisión o en publicidades, ni vender productos o protagonizar series para el mercado. Vamos a exhalar fuego en tus entrañas y encenderlo debajo de tu orto. Somos lxs héroes y heroínas de nuestro propio movimiento -¡Únete!- La revolución trans empieza aquí y ahora. Un millón de géneros para un millón de personas. ¡Revienta el sistema binario!”. Publicado anónimamente hacia fines de los 90, el fanzine es una bomba molotov de tinta y fotomontajes que incluye hasta una imagen trucada de George W. Bush en pelotas para recortar y pegar en el fondo del inodoro.

Revistas del corazón

Si algo no le falta al fanzine CosmoQueer es una poderosa dosis de sarcasmo y humor políticamente incorrecto: informes sobre los celebrity que la juegan hipócritamente de héteros y son por eso galardonados como “mejores actores”, los eventos más calientes de la agenda gay y la calentura necesaria para hacer saltar todas las agendas, el consultorio amoroso de Carson, que responde a larguísimas consultas siempre con una sola y cínica frase o el test para descubrir qué clase de gay es usted y la posición político-partidaria que le corresponde a su ideología de género, todo esto bajo el patrocinio de grandes marcas y eslóganes publicitarios como “¿Podremos afrontar ser normales?”. Estas son algunas de las gemas de nuestra revista del corazón queer, impresa en rojo pasión, negro anarquista y publicada en un formato de mini fanzine por el colectivo agitador Revolting in Pink.

Páginas cruzadas

“¿Vendrías conmigo a un paseo cross-dresser? / Llevaré mi falda más bonita: la floreada, marrón, roja y amarilla / Y a medida que caminemos por el bosque / Los árboles nos atravesarán dejando su orgullo de verano / Y se despojarán de sus uniformes en un ataque de locura otoñal / Llenos de colores, luces y olores / Será hermoso”. Así arranca From Cross to Trans, un compendio poético de filosofía y cultura cross dresser con historias de vida que comparten experiencias e identidades todo terreno. Con un fuerte tono político pero intimista y confesional, el fanzine apela a la sensibilidad personal y poética de la belleza cross por encima de todo: “Estoy sentado hace una hora en una escalera mirando a la gente que pasa, a ver si hay alguna diferencia en la manera en que los hombres y las mujeres suben y bajan los escalones. No encuentro ninguna. Miro las piernas de una mujer. Creo que son sexy, me gustaría tener lo mismo”. Textos hermosos recorren sus páginas hasta el mini manifiesto de su contratapa: “Se fabulosx, fabulosx fabulosx. Fabulosx”.

La caja de Pandora

“¡Bellezas Queer!”, “¡Lesbomundo!”, “¡Desviación femenina!”. Estas y otras frases entre viñetas estrelladas adelantan en sus primeras páginas los contenidos del fanzine Fuzz Box. Imágenes de calabozos forrados en terciopelo, anatomías recubiertas de gomas y cueros se exponen entre collages que celebran los fetiches más queer de un futuro astrológico plasmado en las predicciones del “eroscopio”, un horóscopo que pasa revista a las perversiones semanales signo por signo. Afiches de Act Up Montreal en sus cruzadas contra el avance del vih/sida en los 90, una entrevista inclusiva al “Reverendo” Boyd Macdonald -el mítico creador del gay-zine Straight to Hell- y un erudito glosario queer completan este precioso fanzine plagado de fotomontajes porno de los años 70 combinados con recortes de noticias y manifiestos que no paran de excitar los ojos y el cuerpo.

El libro gordo

‘From Here to Here and Back Again’ nace de las experiencias personales de su editora y autora Shannon durante su residencia en Ámsterdam en 2005. Testimonial y enteramente escrito en primera persona, el fanzine reivindica la diversidad corporal y también pone en primer plano el racismo que oprime a las personas queer latinas, apelando a sus propias vivencias: “Estoy exponiendo mi cuerpo queer y gordo en público. Estoy empezando a performar. En realidad, estoy hablando de performance más que haciéndola. Mi amiga Alice y yo estamos pensando en hacer juntas un burlesque de chicas gordas. Hace dos años jamás me había desnudado frente a alguien y ahora estoy armando un burlesque. A medida que voy escribiendo sobre la violencia que experimenté en el mundo también quiero escribir sobre el proceso de sanación y re-aprendizaje. Necesito contarte que estuve años aprendiendo a amarme a mí misma mientras doy pasos hacia atrás y hacia adelante”.

Lectura queer obligatoria

Virulento manifiesto anti-heterosexista publicado “anónimamente por queers”, como figura en su austera portada, Queers Read This! fue distribuido de mano en mano como folleto durante la Marcha del Orgullo de Nueva York en junio de 1990, y desde entonces se convirtió en un documento legendario: textos sobre prevención de vih/sida, consejos para vivir en libertad confrontando los riesgos en una sociedad represiva, desahogos y formas de manejar y redirigir el odio y la ira hacia la psiquiatría, la medicina patologizadora, las instituciones educativas, la opresión heterosexual, la Suprema Corte de Justicia y un largo etcétera acompañado de fotos de Act Up New York, textos sobre arte y artistas queer y un análisis político y minucioso sobre los beneficios del uso de la palabra “queer”, sus múltiples acepciones y la necesidad urgente de dinamitar, a través de sus diversos significados, los encasillamientos.