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martes, 21 de abril de 2026

#hemeroteca #lgtbifobia | La justicia de la UE sentencia que la ley anti-LGTBI de Hungría viola los valores de la Unión

Imagen del último orgullo prohibido por Orbán y que resultó ser el más masivo en Budapest //

La justicia de la UE sentencia que la ley anti-LGTBI de Hungría viola los valores de la Unión 

Es la primera vez que el TJUE condena a un Estado por atentar contra los principios fundacionales de los Veintisiete
Pablo León | El País, 2026-04-21
https://elpais.com/sociedad/lgtb/2026-04-21/la-justicia-de-la-ue-determina-que-la-ley-anti-lgtbi-de-hungria-viola-los-valores-de-la-union.html

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha condenado a Hungría por su normativa en contra de las personas LGTBI+. El máximo órgano de justicia de la Unión ha publicado este martes su fallo con respecto a la “ley de propaganda LGTBI”, que fue aprobada en 2021 por el Ejecutivo del ultraderechista Viktor Orbán. “Esta ley es contraria a la propia identidad de la Unión como ordenamiento jurídico común en una sociedad caracterizada por el pluralismo”, ha argumentado el TJUE. “Hungría no puede invocar su identidad nacional para justificar la adopción de una ley que vulnera los valores europeos”, ha añadido el organismo judicial, que condena por primera vez a un Estado por violar los principios fundacionales de los Veintisiete.

Las personas LGTBIQ+ siempre han estado en la diana de Orbán y su partido, el ultraconservador Fidesz, que ha controlado el Gobierno durante 16 años. Aunque el 12 de abril fueron derrotados por el conservador y proeuropeo Péter Magyar, que consiguió aglutinar el apoyo de la oposición, el legado ultra y de deterioro del Estado de derecho de Fidesz ahora mismo sigue vigente. La inquina del exprimer ministro ultraconservador hacia las personas LGTBIQ+ se intensificó a partir de 2021 y tuvo su máxima expresión en el veto gubernamental al Orgullo del año pasado. La base normativa de esa prohibición era, precisamente, la ley de propaganda anti-LGTBI. Esta legislación imitaba una similar promovida en Rusia por Vladímir Putin, de quien Orbán siempre ha sido uno de los principales aliados en la UE. La aplicación de la norma de inspiración rusa llevó a modificar otras normativas, como la referente a la protección de la infancia.

Para el TJUE, se trata de “un conjunto coordinado de medidas discriminatorias” que vulneran, “de manera manifiesta y especialmente grave”, los derechos de las personas LGTBIQ+. La legislación húngara “estigmatiza y margina” al colectivo, han argumentado los jueces en su fallo, “tachándolas de perjudiciales para el desarrollo físico, mental y moral de los menores debido únicamente a su identidad o su orientación sexuales y (...) las asocia con la delincuencia pedófila, lo que puede reforzar esta estigmatización y fomentar comportamientos de odio hacia ellas”.

El Ejecutivo ultraderechista, aliado de Vox en la UE, acabó vetando en el espacio público cualquier mención a la diversidad, además de promover la censura de libros que trataran el asunto o en los que hubiera personajes no normativos. En marzo del año pasado, Orbán expandió la ley a una nueva esfera: “Ya no solo limita la libertad de expresión, ahora también restringe el derecho a reunirse. Y de nuevo, lo justifica en la protección de los derechos de los niños”, explicaba entonces Eszter Polgári, abogada y responsable jurídica de Háttér Society, la principal organización de defensa de derechos del colectivo de Hungría.

El Orgullo, al ser considerado una reunión LGTBI+, fue prohibido. Finalmente, entre fuertes medidas de seguridad, amenazas de extrema derecha y una retórica incendiaria por parte del Ejecutivo de Orbán, la cita se celebró. De hecho, fue el Orgullo más masivo de la historia del país al congregar a cientos de miles de personas, además de decenas de políticos de la UE, a los que sumaron los de numerosos Estados miembros, como la vicepresidenta del Gobierno Yolanda Díaz.

“Hungría ha violado el derecho de la Unión en varios planos: el Derecho primario y secundario, relativo a los servicios en el mercado interior; la Carta de derechos fundamentales de la UE (el artículo 2 del Tratado de la UE); y el Reglamento general de protección de datos (RGPD)”, ha determinado este martes el TJUE. Su decisión responde a un recurso que interpuso la Comisión Europea en diciembre de 2022, el año siguiente de la aprobación de la ley de propaganda.

Esa norma, señala el organismo judicial europeo, parte de la premisa de que toda representación de la realidad LGTBIQ+ “puede suponer un perjuicio para el interés superior del menor”. “Este enfoque revela una preferencia por determinadas identidades y orientaciones sexuales en detrimento de otras, que quedan por ello estigmatizadas, lo cual es incompatible con las exigencias que se derivan de la prohibición de la discriminación por razón de sexo y orientación sexual”, argumenta el fallo. El modelo impuesto por Orbán se podría definir como lgtbifobia de Estado. “Las restricciones en cuestión no parecen en modo alguno justificadas por el objetivo de promover el interés superior del menor”, añaden los jueces.

El fallo coincide con los argumentos de la abogada general del TJUE, Tamara Ćapeta. “Hungría no ha aportado prueba alguna del posible riesgo de daño que el contenido que retrata la vida cotidiana de las personas LGTBI+ pudiera suponer para el desarrollo saludable de los menores”, ha defendido la abogada. “Dichas modificaciones se basan en un juicio de valor según el cual la vida homosexual y no cisgénero no tiene el mismo valor o estatus que la vida heterosexual y cisgénero”, ha incidido Ćapeta.

Además, el TJUE, que ha condenado a pagar las costas del proceso a Hungría, ha detallado que la normativa húngara atenta contra la ley general de protección de datos, pues amplia el acceso a registros de antecedentes penales de las personas del colectivo, y también contra la libertad de prestar y recibir servicios de comunicación audiovisual, al limitar la posibilidad de que los medios difundan contenidos LGTBIQ+.

Este caso, uno de los más importantes de la historia de la UE basado en la vulneración de derechos fundamentales, ha tenido también el respaldo del Parlamento Europeo. Por su parte, hasta 20 Estados miembros exigieron a Hungría la anulación de la ley de propaganda y los tentáculos de sus enmiendas. Los países que censuraron la norma húngara fueron Austria, Bélgica, Chipre, República Checa, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Irlanda, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Portugal, Eslovenia, España y Suecia. Todos ellos publicaron un comunicado diplomático en mayo del año pasado. No se unieron al mismo, además de Hungría, Italia, Polonia, Bulgaria, Rumania, Eslovaquia ni Croacia.

“Este es el primer test de fuego de la comunidad internacional con respecto al nuevo Gobierno de Péter Magyar para pedir cambios más allá de lo cosmético”, ha declarado Esther Martínez, de Reclaim, organización de defensa de derechos civiles en la UE, tras conocer el fallo del TJUE. Actualmente, la Comisión Europea bloquea 18.000 millones de euros para Hungría debido al deterioro sistemático del Estado de derecho promovido por Orbán. Para descongelarlos, la Comisión reclama reformas legislativas de calado.

jueves, 12 de marzo de 2026

#hemeroteca #homofobia #persecucionespoliticaas | Senegal endurece la ley contra la homosexualidad: “Estamos en pánico, basta con la mínima denuncia para que te señalen y vengan a por ti”

Manifestación anti-LGTBI en Dakar el 6 de marzo de 2026 //

Senegal endurece la ley contra la homosexualidad: “Estamos en pánico, basta con la mínima denuncia para que te señalen y vengan a por ti” 

Cientos de personas LGTBI+ y activistas por la defensa de este colectivo se esconden o huyen del país. La norma penaliza con hasta 10 años de cárcel lo que denomina “actos contra natura”
José Naranjo | Planeta Futuro, El País, 2026-03-12
https://elpais.com/planeta-futuro/2026-03-12/senegal-endurece-la-ley-contra-la-homosexualidad-estamos-en-panico-basta-con-la-minima-denuncia-para-que-te-senalen-y-vengan-a-por-ti.html

El Parlamento de Senegal aprobó a última hora del miércoles una modificación legal que endurece las penas contra la homosexualidad e intensifica la represión contra activistas, colectivos y miembros de la comunidad LGTBI+. En las últimas semanas, un clima social de creciente homofobia, que ha incluido la publicación en redes sociales de fotografías, identidades y direcciones, ha provocado que cientos de personas LGTBI+ u otras vinculadas a la lucha por los derechos de este colectivo huyan a países vecinos y europeos, si consiguen un visado, o se refugien en ciudades y pueblos del interior, según las asociaciones de defensa de sus derechos. Pierre (nombre ficticio) ha dejado su hogar en Dakar y se esconde en casa de un amigo: “Estamos en pánico. Basta con la mínima denuncia para que te señalen por la calle y vengan a por ti”, asegura.

La reforma modifica el artículo 319 del Código Penal, vigente desde 1965, que sanciona los llamados “actos contra natura” con penas de entre uno y cinco años de prisión para quienes mantengan relaciones con personas de su mismo sexo. Con el cambio aprobado, las condenas pasan a situarse entre cinco y 10 años, con las penas más altas en los casos en los que haya menores implicados. La norma amplía además el alcance de la persecución penal a “personas y organizaciones que promuevan o financien la filosofía LGTBI”. También se endurecen las sanciones económicas: las multas, que hasta ahora podían alcanzar los 2.250 euros, podrán llegar a 15.000 en función de la gravedad de los hechos. En la legislación senegalesa, la homosexualidad queda así equiparada a conductas como la necrofilia o la zoofilia.

Un total de 135 diputados votaron a favor de la modificación de la norma, que también sumó tres abstenciones. Sin embargo, prácticamente todos los miembros de la oposición, que suma 30 escaños, decidieron ausentarse de la votación de la ley. Tierno Alassane Sall, diputado opositor, denunció la “mala fe” del Gobierno y del partido gubernamental Pastef, que acusaron a los regímenes precedentes de haber defendido o estimulado la homosexualidad. Por todo ello decidió no tomar parte en la votación, así como sus compañeros opositores.

“Tengo mucho miedo”
Hace dos semanas, Pierre hizo sus maletas y se mudó de la capital a un pueblo del interior del país. “Estamos atrapados. Todo este debate público no hace sino empeorar las cosas para nosotros. Siempre he intentado llevar una vida discreta, pero mis vecinos empiezan a sospechar. Tengo mucho miedo”, dice por teléfono desde la casa de un amigo. De 54 años, casado y con cuatro hijos, vive su homosexualidad en las sombras. “Hice de todo para disimular, para pasar desapercibido. Incluso mi matrimonio fue un intento de quitarme presión. Pero soy lo que soy. Las cosas se han puesto muchísimo peor. Siento que en cualquier momento me van a arrastrar por la calle, pegar una paliza o algo peor”, revela.

La reforma de la ley ha sido impulsada por el Gobierno senegalés y, en particular, por el primer ministro Ousmane Sonko, quien antes de llegar al poder se posicionó con claridad a favor de endurecer la legislación y llevó esta promesa a su campaña electoral. A comienzos de febrero, dos semanas antes de que el Ejecutivo elevara el proyecto de ley al Parlamento, más de 30 personas fueron detenidas en Senegal acusadas de “actos contra natura”, transmisión voluntaria del VIH, pedofilia y violaciones cometidas contra menores. Entre los detenidos se encuentran conocidos periodistas, presentadores de televisión y un cantante, lo que incrementó el interés de unos medios de comunicación que publicaron numerosos detalles de la investigación. Todo ello desembocó en una manifestación contra la homosexualidad que recorrió las calles de Dakar.

Este suceso no es sino el último de una vasta campaña homófoba estimulada por grupos islámicos, como Jamra o And samm djiko yi, que llevan años presionando a las autoridades para endurecer la legislación contra los homosexuales. Jamra asegura tener una lista de 650 homosexuales y activistas LGTBI+, con fotografías e identidades completas, que va a facilitar a las autoridades para que sean llevados ante la justicia. Algunos de esos nombres y direcciones, acompañados de retratos, se han filtrado a las redes sociales y a ciertos medios de comunicación, lo que ha incrementado el clima de miedo entre las personas LGTBI+. En los últimos años se han multiplicado las palizas, actos de violencia y la estigmatización de homosexuales, como cuando en 2023 una multitud enfervorecida desenterró el cadáver de un joven señalado como gay y le prendió fuego en una calle de Kaolack.

Sin embargo, el incremento de la homofobia no es exclusivo de Senegal. Más de 30 países africanos tienen leyes que penalizan la homosexualidad y, en los últimos años, un puñado de naciones como Kenia, Uganda, Malí, Burkina Faso y ahora Senegal las han endurecido. “En realidad es difícil hablar de retroceso en materia de derechos de las personas LGTBI porque nunca ha habido avances. Efectivamente ahora estamos mucho peor que hace 20 o 30 años, se han intensificado los ataques y se puede hablar directamente de persecución. Ahora se habla más de la cuestión LGTBI+ y se la considera una importación occidental, lo que ha complicado mucho las cosas”, asegura la camerunesa Larissa Kojoué, investigadora de Human Rights Watch (HRW).

En su argumentación de defensa de la reforma de la ley, los grupos políticos que sostienen al Gobierno en el Parlamento senegalés calificaron una y otra vez a la homosexualidad como una “perversión”, “desviación” y, en todo caso, como “un comportamiento totalmente contrario a nuestros valores y nuestra cultura”, defendiendo que endurecer las penas era necesario para “defender a nuestros jóvenes y nuestra infancia”.

Para Kojoué, quien se define como feminista, panafricanista y anticolonialista, “el discurso que define la homosexualidad como algo occidental no tiene ningún fundamento. Numerosos estudios han confirmado que no es así, que los homosexuales existen en todas las regiones del mundo. Defender lo contrario es una narrativa que divide, que manipula a la opinión pública, que está politizada”.

En África, países como Sudáfrica o Cabo Verde tienen una amplia tradición de respeto a los derechos de las personas LGTBI y otros, como Angola o Botsuana, han despenalizado las relaciones entre personas del mismo sexo. Sin embargo, son más la excepción que la norma. En mayo de 2023, Uganda aprobó una ley homófoba muy severa, que incluye cadena perpetua e incluso pena de muerte para la llamada “homosexualidad agravada”. En 2025, Burkina Faso penalizó las relaciones homosexuales con penas de entre dos y cinco años. Kenia y Nigeria han seguido los mismos pasos recientemente.

En el caso de Senegal hay un componente político añadido. Esta reforma legal procede del primer ministro Ousmane Sonko y coincide con una grave crisis entré él y el presidente del país, Bassirou Diomaye Faye. Pese a que ambos proceden del mismo movimiento político, el Partido Patriotas Africanos de Senegal por el Trabajo, la Ética y la Fraternidad (Pastef), que llegó al poder hace dos años, y fueron compañeros de oposición durante largos años, ambos aspiran a ser candidatos a las próximas elecciones presidenciales y mantienen posturas divergentes sobre cuestiones relevantes como la crisis de la deuda. Este miércoles, la mayoría de diputados se apresuraron a felicitar a Sonko por esta iniciativa, “no un mero acto legislativo, sino un acto de soberanía que conecta con el sentimiento de la nación senegalesa”, dijeron.

viernes, 13 de febrero de 2026

#hemeroteca #lgtbi #ideologiadeodio | La bandera LGTBIQ+ regresa a Stonewall desafiando al Gobierno de Trump

Momento del izado de la nueva bandera LGTBIQ+ en Stonewall //

La bandera LGTBIQ+ regresa a Stonewall desafiando al Gobierno de Trump

La enseña había sido retirada la madrugada del lunes de este monumento histórico
Pablo León | El País, 2026-01-13
https://elpais.com/sociedad/lgtb/2026-02-13/la-bandera-lgtbiq-regresa-a-stonewall-desafiando-al-gobierno-de-trump.html

La bandera LGTBIQ+ ha vuelto a ondear en el Monumento Nacional de Stonewall, en Nueva York. La enseña, que había sido retirada del lugar, en el barrio neoyorquino de Greenwich Village y cuna de la lucha por los derechos del colectivo, tras un memorándum de la Administración Trump, ha sido colocada de nuevo este jueves por funcionarios de la ciudad, gobernada por los demócratas. “Hemos prevalecido. Nuestra bandera representa la dignidad y los derechos humanos”, ha expresado Brad Hoylman-Sigal, presidente del distrito de Manhattan, donde se ubica Stonewall, tras izarla de nuevo.

Desde este jueves, la bandera LGTBIQ+ ondea junto a una estadounidense, que había sido instalada en el poste en sustitución de la multicolor que había sido retirada. El lunes por la mañana, los vecinos del barrio se percataron de que la enseña del colectivo había desaparecido del espacio, declarado Monumento Nacional de Estados Unidos en 2016 por el entonces presidente Barack Obama.

La enseña había sido retirada siguiendo las directrices de un memorándum, impulsado por la Administración del presidente Donald Trump, para “orientar sobre las políticas y procedimientos para la exhibición e izado de banderas y estandartes” en los espacios que gestiona el Servicio de Parques Nacionales, responsable de los monumentos nacionales. Ese documento establecía que los lugares oficiales solo pueden exhibir la bandera de Estados Unidos, la del Departamento del Interior y algunas excepciones, como banderas históricas o las relativas a las tribus indígenas americanas.

Stonewall es un lugar histórico no solo para Nueva York o EE UU, sino global. El 28 de junio de 1969, se desplegó una redada policial en el Stonewall Inn, local de ambiente de la zona, que tuvo como respuesta una gran protesta ciudadana de varios días y que acabó dando origen a la lucha LGTBIQ+. Desde entonces, el 28 de junio, jornada en la que se produjo la incursión policial, es el Día Internacional del Orgullo.

El izado de la nueva bandera, que había sido anunciado por las autoridades demócratas de la ciudad, ha reunido a cientos de personas, según 'The New York Times', y en torno a un millar, según otros medios locales. “Así que [Trump] quiere quitar nuestra bandera. Adelante. Tenemos un millón más para izar”, ha dicho a 'Reuters' una de las asistentes al izado, Nichole Mallete. “El colectivo LGTBIQ+ “no se va a dejar intimidar”, ha añadido. Al acto, presidido por el presidente del distrito de Manhattan, han asistido, además de ciudadanos, funcionarios municipales, del Estado de Nueva York y también federales.

Desde el Departamento de Interior del Gobierno de Trump, del que depende el Servicio de Parques Nacionales, han calificado el izado de la nueva bandera de “maniobra política”. “Esta puesta en escena demuestra lo totalmente incompetentes y desconectados que están los funcionarios de la ciudad de Nueva York respecto a los problemas que enfrenta la ciudad”, ha dicho un portavoz gubernamental.

Desde el inicio de su segundo mandato, Trump ha puesto en la diana a las personas LGTBIQ+. Una de las estrategias de ataque ha consistido en fomentar el borrado de la diversidad sexual y de género. Así, en febrero del año pasado, toda mención a la realidad trans y 'queer' desapareció de Stonewall y del site en el que se explica su historia.

A lo largo de 2025, Trump ha firmado 12 órdenes ejecutivas que erosionan los derechos LGTBIQ+. Por su parte, los republicanos, partido al que pertenece Trump, han impulsado 104 propuestas legislativas federales y más de un millar de proyectos de ley estatales que recortan derechos del colectivo, con especial incidencia en las personas trans.

miércoles, 11 de febrero de 2026

#hemeroteca #lgtbifobia | Almeida lo confirma: no pondrá la bandera LGTBI en el Ayuntamiento de Madrid durante el Orgullo

Almeida en la presentación del Nuevo Año Chino //

Almeida lo confirma: no pondrá la bandera LGTBI en el Ayuntamiento de Madrid durante el Orgullo

El alcalde considera que la polémica es "el clavo ardiendo" de la izquierda y le quita importancia.
El Español, 2026-02-11
https://www.elespanol.com/madrid/capital/20260211/almeida-confirma-no-pondra-bandera-lgtbi-ayuntamiento-madrid-orgullo/1003744125824_0.html

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha insistido en que no pondrá la bandera LGTBI en el Ayuntamiento coincidiendo con el Orgullo y considera que esta polémica es "el clavo ardiendo" de la izquierda con estas celebraciones.

"Cuando llegué dijeron que se iba a acabar el Orgullo, que no iba a permitir que continuara el Orgullo. Y el Orgullo se está haciendo como nunca en esta ciudad", ha sacado pecho el regidor al ser preguntado por la inadmisión por parte de un juzgado de la demanda de Vox contra las banderas LGTBI+ en el edificio de grupos municipales de la calle Mayor.

Tras inaugurar el centro de experiencias Discovery Center de Madrid in Game, Martínez Almeida ha defendido que no colocará esta enseña no porque "sea la del colectivo LGTBI" sino porque entienden que "de acuerdo a la normativa hay una serie de banderas oficiales que son las que tienen que ondear en los edificios".

Almeida ha incidido, sobre el juzgado que ha desestimado la demanda de Vox, que la resolución "exculpa completamente y exonera" al Ayuntamiento en lo relativo a la colocación de las banderas por parte de grupos de la oposición y además "niega la legitimación activa de Vox".

Ha cuestionado si el portavoz de Vox en el Consistorio, Javier Ortega Smith, será tan diligente para explicar "todas las razones" que le motivaron para poner la demanda, teniendo en cuenta lo activo que es para "denunciar cuando el Ayuntamiento tiene alguna sentencia en contra".

"Ha sido no solo desestimada en relación con el fondo, sino más importante, en relación con la forma, porque le niega la legitimación a Vox en este sentido, desde el punto de vista contencioso, para acudir a los tribunales", ha rematado. 

Medalla a Ayuso
Además, José Luis Martínez-Almeida, ve en el reconocimiento de Estados Unidos con la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid un reconocimiento "a la democracia más antigua del mundo", que cuenta ya con 250 años.

"Se cumplen 250 años de su independencia, es el país invitado a la Hispanidad y estrechar lazos y relaciones con naciones yo creo que siempre es bueno. Al mismo tiempo, insisto, es un reconocimiento a los 250 años de la democracia más antigua que hay en el mundo, que es la democracia estadounidense", ha planteado.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, anunciaba anoche este reconocimiento y afirmaba que EEUU es "el principal faro del mundo libre".

El Gobierno madrileño entregará el galardón a un representante de la administración estadounidense que visite de manera oficial España. Este mismo reconocimiento ha sido recibido en los últimos años por presidentes como el del Comité Europeo de las Regiones, Apostolos Tzitzikostas (2021); Ucrania, Volodímir Zelenski (2022), República de Ecuador, Daniel Noboa (2023), o Argentina, Javier Milei (2024).

#hemeroteca #lgtbifobia | La Administración Trump retira la bandera LGTBIQ+ del Monumento Nacional de Stonewall

Protesta en el Monumento Nacional de Stonewall, este martes //

La Administración Trump retira la bandera LGTBIQ+ del Monumento Nacional de Stonewall

El lugar, en el barrio neoyorkino del Greenwich Village, es considerado cuna de la lucha por los derechos del colectivo por las protestas de 1969
Pablo León | El País, 2026-02-11
https://elpais.com/sociedad/lgtb/2026-02-11/la-administracion-trump-retira-la-bandera-lgtbiq-del-monumento-nacional-de-stonewall.html

La Administración de Trump ha retirado la bandera LGTBIQ+ del Monumento Nacional Stonewall, en Nueva York, cuna de la lucha por los derechos del colectivo. El Servicio de Parques Nacionales, agencia federal responsable de la supervisión de los monumentos nacionales estadounidenses, ha retirado la enseña durante la noche del domingo o la madrugada del lunes, según 'Gay City News', la primera publicación en mencionar el asunto.

El Servicio de Parques Nacionales publicó el mes pasado un memorándum para “orientar sobre las políticas y procedimientos para la exhibición e izado de banderas y estandartes” en los espacios que gestiona. En ese documento se destacaba que en lugares oficiales solo se permite el izado de la bandera de Estados Unidos, la del Departamento del Interior y algunas excepciones, como enseñas históricas o las relativas a las tribus indígenas americanas.

Justamente, Stonewall es un lugar histórico, de memoria, que fue designado Monumento Nacional de EE UU en 2016 por el entonces presidente Barack Obama. Se ubica en el Greenwich Village, barrio de Manhattan que a finales de los sesenta y principios de los setenta concentraba los locales de ambiente de la urbe. El 28 de junio de 1969, una brutal redada policial asaltó el Stonewall Inn, uno de esos espacios. Como respuesta, se organizaron una serie de manifestaciones que dieron origen a la lucha LGTBIQ+: de ahí que el 28 de junio sea el Día Internacional del Orgullo, y todo el mes, una celebración de los derechos humanos. En Stonewall, la brutalidad policial provocó una reacción de protesta y animó al surgimiento de un movimiento social.

“Estoy indignado por la retirada de la bandera del Orgullo del Monumento Nacional Stonewall”, ha expresado el alcalde de Nueva York, el demócrata Zohran Mamdani en sus redes sociales. “Nueva York es la cuna del movimiento moderno por los derechos LGTBIQ+, y ningún acto de borrado cambiará ni silenciará jamás esa historia. Nuestra ciudad tiene el deber no solo de honrar este legado, sino de estar a la altura del mismo”, ha agregado. El martes, un centenar de personas se concentró en el Monumento Nacional Stonewall para protestar contra la retirada de la bandera. 

No es la primera vez que el Gobierno ultraconservador de Trump se fija en Stonewall. En febrero de 2025, retiró toda mención a la realidad trans y 'queer' del espacio, así como del 'site' en el que se explica su historia. Además, en junio del año pasado, el Ejecutivo ultraconservador de EE UU cambió el nombre de un buque de la Armada que honraba al activista y político Harvey Milk, otro icono de la lucha por los derechos LGTBIQ+. En 2009, el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad a Milk y en 2016, antes del primer advenimiento de Trump, puso su nombre al barco de guerra mencionado.

“Me complace anunciar que la Armada de los Estados Unidos cambiará el nombre del USNS Harvey Milk al USNS Oscar V. Peterson. Estamos eliminando la política del proceso de nombramiento de los buques”, defendió entonces el Secretario de Defensa de EE UU, Pete Hegseth. “Es un vergonzoso intento de borrar las contribuciones de las personas LGTBIQ+ a la sociedad”, respondieron desde la Fundación Harvey Milk, que defiende el legado del activista y que comenzó a vender camisetas con la forma del navío y el nombre original.

Previamente, en enero, nada más llegar por segunda vez a la Casa Blanca, Trump firmó una orden ejecutiva en la que solo reconocía la existencia de dos géneros: masculino y femenino. Desde el inicio del segundo mandato del republicano, en Estados Unidos se han impulsado al menos 12 órdenes ejecutivas presidenciales; 104 proyectos legislativos federales; y más de un millar de proyectos de ley estatales que erosionan los derechos LGTBIQ+, según los datos que recopila Trans Legislation Tracker.

Además, una de cada dos personas LGTBIQ+ de Estados Unidos (51,1%) se ha visto empujada a ser menos visible a lo largo de 2025, según la Encuesta anual LGTBIQ+ ('Annual LGBTQ+ Community Survey') que elabora Human Rights Campaign, organización estadounidense de referencia en la defensa de los derechos del colectivo, con más de 3,6 millones de afiliados. En esa investigación, un 47,5% reconocía haber ocultado su orientación o identidad en algunas situaciones: en espacios públicos (28,3%); en sus puestos de trabajo (26,5%); en las consultas médicas (25,4%); o en los colegios donde estudian sus hijos (40,1%).

“Durante décadas, la visibilidad ha sido la estrategia más poderosa en la lucha por la igualdad LGTBIQ+”, explicaban desde HRC, “ahora, sin embargo, la Administración Trump amenaza con deshacer este progreso al borrar a las personas LGTBIQ+ de la política federal y de la historia estadounidense".

“Siempre lucharé por una ciudad que invierta en nuestra comunidad LGTBIQ+, que defienda su dignidad, que proteja a cada uno de nuestros vecinos, sin excepción”, ha incidido el alcalde Mamdani con respecto a la retirada de la enseña multicolor de Stonewall.

“Es un ataque deliberado contra la comunidad LGTBIQ+”, ha añadido el presidente del distrito de Manhattan, el también demócrata Brad Hoylman-Sigal. Además, ha afirmado que colocarán una nueva bandera, previsiblemente este jueves: “Las personas que se levantaron aquí en 1969 se enfrentaron a un peligro real. Honrar ese legado requiere acción, no silencio. El peor resultado sería un arresto, pero eso [la resistencia ante un abuso de autoridad] está en el espíritu mismo de Stonewall”.

martes, 10 de febrero de 2026

#hemeroteca #identidades #simbolos | Dirigentes republicanos quieren abolir la ikurriña en Estados Unidos: «Es una bandera revolucionaria e ilegal»

El Basque Centre de Boise, en el estado de Idaho //

Dirigentes republicanos quieren abolir la ikurriña en Estados Unidos: «Es una bandera revolucionaria e ilegal»

Los republicanos pretenden aprobar una norma que prohíba que ondeen en lugares públicos las banderas que no sean las oficiales del país
B. Campuzano | El Diario Vasco, 2026-02-10
https://www.diariovasco.com/sociedad/ikurrina-republicanos-estados-unidos-bandera-revolucionaria-ilegal-vasca-20260210121425-nt.html

Qué banderas pueden ondear y cuáles no en los edificios públicos en Estados Unidos. Esa es la cuestión que lleva tiempo debatiendo la Cámara de Representantes del estado de Idaho y que está salpicando a la ikurriña. Lo que en un primer momento surgió como una disputa sobre la bandera LGBTQ+ se ha extendido ahora hasta poner en duda si la bandera vasca puede volver a ondear en sedes gubernamentales. El principal enfrentamiento entre republicanos y demócratas está sucediendo en Boise, en el estado de Idaho y donde la presencia de la comunidad vasca es notaria. No en vano, es allí, donde se celebra el Jaialdi, al que en julio de 2025 asistió el lehendakari que además de presidir los actos de este macrofestival de la cultura vasca, acudió a estrechar lazos con las autoridades locales.

El objetivo principal de la legislación que intenta impulsar el partido liderado por Donald Trump es restringir banderas que representen posturas políticas o ideológicas en edificios oficiales. Pero hecha la ley, hecha la trampa. Y en respuesta a intentos previos de restricción, el Ayuntamiento de Boise declaró la bandera del Orgullo como bandera oficial de la ciudad para poder dejarlas colgadas todo el año.

Una de las personas que defiende a capa y espada esta llamada Ley de las Banderas es Ted Hill y fue también quien amenazó con nuevas restricciones y listas de banderas permitidas tras la 'trampa' de Boise. La ley que pretende impulsar el partido republicano precisa que las banderas que no estén expresamente autorizadas en el documento solo podrían exhibirse en días señalados. Además, quien no respete la norma tendría que pagar una multa de 2.000 dólares por día.

«La ikurriña representa movimientos extremistas»
El principal impulsor de estas restricciones ha realizado durante los debates legislativos celebrados en enero y febrero declaraciones controvertidas sobre la ikurriña. El republicano argumentó que la enseña representa «movimientos extremistas», llegando a declarar que «es una bandera revolucionaria. He estado en tierras vascas, pasé un tiempo y allí existía ETA, y era lo que ondeaban», espetó antes de mostrar su desconocimiento al mezclar la ikurriña, con ETA, España y Palestina y asegurar, erróneamente, que «es ilegal ondear esa bandera en España, por cierto. Creo que permitirla aquí sería ir demasiado lejos, porque entonces debería permitirse la bandera palestina».

Hill ha defendido en varias ocasiones que «el fondo del asunto es que este proyecto de ley es para unir a Estados Unidos, la bandera estadounidense y los símbolos que todos abrazamos. Y los otros son distracciones y son divisivos. No es el papel del gobierno mostrar favoritos en la esfera pública».

Defensa de la ikurriña
Estas declaraciones no han sido bien recibidas por la oposición y la parlamentaria demócrata por Boise, Anne Haws, ha interpelado a Hill sobre por qué la ikurriña debía ser restringida ahora, subrayando la inconsistencia de prohibir símbolos con profundo arraigo histórico en el estado. A juicio de Haws, la ley en cuestión no busca la neutralidad, sino imponer una visión ideológica. «Es irónico que hablemos de neutralidad mientras intentamos restringir símbolos que son parte integral de la identidad de nuestra comunidad», señaló en su última intervención antes de recordar los lazos de Idaho con Euskadi: «Como sabe, la bandera vasca ondea durante el Jaialdi, cuando la delegación vasca viene a nuestro estado y honramos esa profunda herencia en Idaho. Para mí, es una forma, un motivo y una ocasión muy apropiadas para ondear la bandera autonómica de la comunidad vasca. Me pregunto en qué se diferencia de ondear la bandera de otro país para una ocasión especial» .

Y TAMBIÉN...
La ley que prohibirá la ikurriña en edificios oficiales de Idaho supera el primer trámite

La comisión de la Cámara de Representantes recomienda que el proyecto legislativo avance pese a la oposición demócrata y de la diáspora vasca
Jurdan Arretxe | Noticias de Gipuzkoa, 2026-02-11
https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/sociedad/2026/02/11/ley-prohibira-ikurrina-edificios-oficiales-idaho-eeuu-10686387.html

miércoles, 21 de enero de 2026

#libros #patronato #franquismo | Redimir y adoctrinar : el Patronato de Protección a la Mujer (1941-1985)

Redimir y adoctrinar : el Patronato de Protección a la Mujer (1941-1985) / Carmen Guillén.

Barcelona : Crítica, 2026 [01-21].
272 p.
Serie: Contrastes.

/ ES / Libros / ENS / Franquismo / Iglesia y Estado / Memoria / Mujeres / Patronato / Persecuciones políticas / Represión / Transición

📘 Ed. impresa: ISBN 9788491998280 / 21.90 €
📝 Cita APA-7: Guillén, Carmen (2026). Redimir y adoctrinar : el Patronato de Protección a la Mujer (1941-1985). Crítica.
 Tras décadas de silencio, Carmen Guillén arroja luz al organismo franquista encargado del adoctrinamiento moral de las mujeres caídas.
De entre todos los fragmentos que componen la compleja historia del siglo XX español, pocos capítulos resultan tan oscuros y reveladores como los vinculados a las instituciones represivas del franquismo. La más longeva y, sin embargo, la menos conocida es el Patronato de Protección a la Mujer.

Desde 1941 hasta bien entrada la democracia, esta institución apuntaló su labor sobre cuatro pilares: trabajo y oración para redimir; disciplina y castigo para adoctrinar. En el cruce de intereses entre Iglesia y Estado, la doctrina católica sirvió para legitimar este control femenino. Miles de mujeres de todas las edades, procedencias y contextos socioeconómicos fueron entonces condenadas sin delito y encerradas sin juicio en nombre de esa moral. Bajo un disfraz de caridad se ocultó una realidad llena de abusos, trabajos forzados, robo de bebés y violaciones sistemáticas de los derechos humanos.

Este libro analiza el Patronato como una pieza clave en la arquitectura moral y política del franquismo y examina la huella que dejó en quienes lo padecieron y en una memoria colectiva que aún intenta asumir ese pasado.

miércoles, 14 de enero de 2026

#hemeroteca #lgtbi #franquismo #memoria | La memoria democrática incorpora (al fin) la historia LGTBIQ+

Jorge Martín Pérez, Víctor M. Ramírez y Consuelo García del Cid con Inés Hernand //

La memoria democrática incorpora (al fin) la historia LGTBIQ+

La jornada ‘Orgullosamente libres’ reconoce la resistencia de lesbianas, gais, trans o bisexuales durante la dictadura franquista y reivindica su papel en la democratización de España
Pablo León | El País, 2026-01-14
https://elpais.com/sociedad/lgtb/2026-01-14/la-memoria-democratica-incorpora-al-fin-la-historia-lgtbiq.html

Los derechos LGTBIQ+ no han dejado de avanzar en España desde la muerte del dictador Francisco Franco, hace más de 50 años. Sin embargo, ese camino ha sido complejo. Los primeros pasos se dieron en diciembre de 1978, cuando se despenalizó la homosexualidad, un año después de que se convocara, en Barcelona, la primera manifestación en defensa de los derechos del colectivo. “La Ley de amnistía del 77 no contempló a los presos LGTBI+ y no fue hasta 1995 que se eliminó del Código Penal la persecución de la homosexualidad”, ha recordado el presentador y guionista Paco Tomás este miércoles durante el acto ‘Orgullosamente libres’, una reivindicación de la memoria democrática LGTBI+ impulsada por el ministerio de Igualdad y el comisionado de ‘España en libertad: 50 años’ y celebrada en el Ateneo de Madrid.

“Para las personas LGTBI+ la memoria es muy importante porque se nos ha negado. Durante décadas se ha creado un discurso hegemónico desde el heteropatriarcado en el que las personas LGTBI+ no existíamos”, ha continuado Tomás, que ha presentado el acto con la divulgadora Inés Hernand, y en el que han estado presentes los ministros Ana Redondo (Igualdad) y Ángel Victor Torres (Política territorial y Memoria democrática).

Durante el evento, que ha llenado el salón de actos del Ateneo, se ha recordado a las víctimas del Patronato de protección de la mujer, a las de la Colonia Penitenciaria de Tefía, en Fuerteventura, o la represión sufrida en el Pasaje Begoña, en Torremolinos.

El Patronato de la mujer era peor que una cárcel, no teníamos derechos, ni siquiera la libertad para hablar unas con otras. Había un adoctrinamiento religioso constante, maltrato psicológico y explotación laboral”, ha relatado Consuelo García del Cid, quien fue internada en 1975, con 16 años, en un centro adscrito a esta institución, las Adoratrices de Madrid, en la calle del Padre Damián. “Cuando conseguí ser libre, juré a mis compañeras que contaría esta historia. Pero cuando hablaba del Patronato, nadie me creía. Tuve que probar su existencia”, ha dicho la también autora de varios libros sobre la institución, como ‘Las insurrectas del Patronato de Protección a la Mujer’ (Anantes).

Aunque había sido creado con anterioridad, el Patronato fue recuperado por el franquismo en 1941 (la esposa del dictador, Carmen Polo, era su presidenta honorífica). “Era un entramado de centros gestionados por congregaciones religiosas y dependiente del ministerio de Justicia franquista, cuya finalidad era encerrar sin juicio a cientos de adolescentes y mujeres jóvenes que no encajaban en el modelo femenino promovido por el franquismo y que eran consideradas peligrosas”, ha explicado la investigadora.

En esa categoría entraban feministas, lesbianas, madres solteras, huérfanas, mujeres abusadas... “Fue un genocidio lésbico. La institución contaba con dos psiquiátricos, donde llevaban a las mujeres ‘con conducta homosexual’, como decían. Y un centro maternal, en Madrid, donde se robaron cientos de bebés”, ha detallado García del Cid.

Para ella, la Transición olvidó a todas las mujeres recluidas por el Patronato: “Se siguió encerrando a mujeres. Esas chicas no le importábamos a nadie”. La institución perduró hasta 1985, cuando fue disuelto por el Gobierno de Felipe González (PSOE). Y no fue hasta el año pasado, que un Gobierno democrático reclamara el reconocimiento como víctimas del franquismo para todas las mujeres recluidas por esta institución represora.

Además, el pasado junio, la Confederación Española de Religiosos (CONFER) pidió perdón a las víctimas del Patronato en un acto público. “Durante décadas, muchas jóvenes y mujeres adultas fueron internadas en nuestros centros contra de su voluntad. Fueron privadas de libertad, se las hizo creer que su existencia estaba marcada por la culpa o la vergüenza”, expresaron las superioras provinciales de las Oblatas del Santísimo Redentor, las Terciarias Capuchinas de Nazaret y de las Adoratrices. “Eso no fue un perdón para nosotras. Nadie ha sido juzgado por esto”, ha incidido García del Cid.

Lugares de Memoria
Hasta la Ley de Memoria democrática de 2022, que sustituyó a la de Memoria histórica de 2007, no se reconoció a las personas LGTBI+ como víctimas del franquismo. La nueva norma instauró también la creación de Lugares de Memoria y este año se va a inaugurar el de la Colonia agrícola penitenciaria de Tefía, un campo de trabajo, principalmente para hombres homosexuales, en la isla canaria de Fuerteventura que operó entre 1954 y 1966. Allí estuvieron recluidas más de un centenar de personas.

“Los testimonios de los presos describen un régimen disciplinario muy duro, que incluía palizas, hambre, y maltrato, humillación”, ha descrito el investigador Víctor M. Ramírez, que lleva años rastreando los expedientes de Tefía. “Se convirtió en el principal centro de represión de las disidencias sexuales bajo el régimen franquista”.

El Código Penal de 1928, aprobado bajo la dictadura de Primo de Rivera, fue el primero en castigar la homosexualidad en España, al considerarla un delito de escándalo público. Aunque después el Gobierno de la República abolió esa norma, el franquismo desarrolló sus propias estructuras represoras.

La Ley de vagos y maleantes, originaria de 1933, fue enmendada en 1954 para incluir bajo su jurisdicción la homosexualidad. El mismo año que se inauguró la Colonia de Tefía: una de las condenas por homosexualidad era la reclusión en “instituciones especiales, con absoluta separación de los demás”. Este campo de concentración estuvo operando hasta 1966. Después, hubo dos centros de detención para hombres que tenían sexo con hombres: uno en Badajoz (para pasivos) y otro en Huelva (para activos).

‌“Son personas a las que únicamente se las perseguía por su orientación sexual y eran condenados por ello”, ha apuntado el también autor de la investigación ‘El expediente especial de invertidos. La represión de las disidencias sexo-genéricas en Canarias tras su inclusión en la Ley de Vagos y maleantes’. Esa norma fue modificada años después, en 1971, cuando entró en vigor la Ley de peligrosidad social con el foco en castigar “los actos de homosexualidad”.

Al amparo de esta nueva norma, la madrugada del 26 al 27 de junio del 71, una incursión policial aterrorizó el Pasaje Begoña de Torremolinos. Casi una década antes, en 1962, en ese pequeño callejón se había inaugurado el primer local gay de España. Más adelante llegarían más: abrieron hasta medio centenar.

“Cantando y bailando también se defendían derechos”, ha afirmado Jorge Martín Pérez García, presidente de la Asociación Pasaje Begoña. A comienzos de la década de los sesenta, Torremolinos ya era frecuentada por turistas internacionales en busca del sol y playa. La apuesta por el turismo como motor de desarrollo y fuente de divisas llevó al nacionalcatolicismo a mirar para otro lado al ambiente del Pasaje Begoña. Al menos por un tiempo.

En la ‘Gran Redada’ de 1971 fueron detenidas unas 300 personas, muchas de ellas de origen británico y alemán. La noticia apareció en el periódico inglés ‘The Sunday Times’ (‘Turistas retenidos en una redada en bares nocturnos en España’, titulaba al día siguiente de la incursión) o en el semanario germano ‘Der Spiegel’. ‘La Vanguardia’ también habló del asunto y lo describió como un plan gubernamental para “proteger a la población local del ataque de una forma de vida extranjera”.

“Ahí se visibilizaba la diversidad, se daba la opción de existir”, ha incidido Martín. De ahí que el Pasaje Begoña sea considerado cuna de los derechos y libertades LGTBI+ en España y que haya sido también catalogado como Lugar de Memoria.

Además, ha habido una mesa redonda en la que han contado su experiencia los activistas históricos por los derechos del colectivo Jordi Petit; Isabel Franc; y Manolita Chen, una de las primeras mujeres trans en ver reconocida su identidad en sus documentos oficiales e impulsora de la Fundación Manuela Saborido-Manolita Chen, que da apoyo y acogida a personas LGTBIQ+ vulnerables.

“Todos sois unos referentes absolutos, clave en la democratización de España”, ha remarcado la ministra de Igualdad, Ana Redondo, que ha clausurado el acto. Previamente, se ha reconocido con la medalla y la placa de promoción por la igualdad a Petit y al Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGG, el Frente de Liberación Gay de Cataluña), organización que en 1975 comenzó la lucha por los derechos, aunque su actividad llevaba desarrollándose en la clandestinidad desde un lustro antes. “Somos la entidad que siempre ha estado ahí y que nunca ha desfallecido”, han dicho los representantes de FAGG al recoger la placa: “Vamos a combatir el odio y el fascismo, al que no vamos a dejar pasar”. 

domingo, 11 de enero de 2026

#hemeroteca #lgtbi #memoria | Cuando la ley convirtió la diversidad en delito: la represión homófoba del franquismo y sus ecos hoy

Primera manifestación LGTBI en Sevilla, 25 de junio de 1978 //

Cuando la ley convirtió la diversidad en delito: la represión homófoba del franquismo y sus ecos hoy

De la “peligrosidad social” a los discursos que cuestionan derechos: memoria democrática para entender por qué el odio no es pasado, sino una herida aún abierta
Lucía Parro Pantoja | Diario Red, 2026-01-11
https://www.diario-red.com/articulo/memoria/cuando-ley-convirtio-diversidad-delito-represion-homofoba-franquismo-ecos-hoy/20260111060000061609.html

Durante el franquismo, ser homosexual o trans no era una identidad: era un delito.

Un delito perseguido, castigado y patologizado por el propio Estado, que convirtió la diversidad sexual y de género en sinónimo de “peligrosidad social”. No se trató de episodios marginales ni de excesos aislados, sino de una política pública sostenida, articulada mediante leyes, tribunales especiales, informes médicos y un aparato policial destinado a vigilar, clasificar y corregir.

Como ha señalado el jurista Juan María Terradillos Basoco, la homosexualidad fue definida durante décadas en el derecho español como un paradigma de peligrosidad social, una categoría que permitió excluir legalmente a un colectivo cuya única “amenaza” era vivir su sexualidad fuera de la norma impuesta (Terradillos Basoco, 2020).

Más de cuatro décadas después del final de la dictadura, aquella legislación ha desaparecido del BOE. Sin embargo, las violencias simbólicas, culturales y sociales que la sostuvieron no han desaparecido por completo del espacio público.

Hoy ya no existen tribunales especiales ni centros de internamiento para “reeducar” a homosexuales y personas trans. Pero los datos oficiales, las agresiones registradas y determinados discursos políticos muestran que el rechazo y la discriminación siguen presentes, aunque adopten nuevas formas. La diferencia es fundamental: antes el Estado perseguía activamente; hoy la violencia persiste cuando se normaliza el cuestionamiento de derechos.

Cuando la ley convirtió la orientación sexual en un peligro
La represión franquista contra las personas LGTBI se articuló a través del derecho penal y administrativo. Un primer hito fue la reforma de la Ley de Vagos y Maleantes en 1954, que incorporó explícitamente la homosexualidad como conducta peligrosa. Aquella modificación permitió imponer medidas de internamiento, vigilancia y destierro bajo la retórica de la “protección social” y la “rehabilitación”.

En 1970, en pleno tardofranquismo, se aprobó la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, que sustituyó formalmente a la anterior, pero mantuvo intacta su lógica. El historiador Víctor Mora Gaspar ha documentado cómo los debates parlamentarios de ese año consolidaron un lenguaje biopolítico que definía a los homosexuales como una amenaza para el “bien común”, fijando el marco discursivo que justificaría miles de expedientes sancionadores (Mora Gaspar, 2019).

No se trataba de castigar hechos concretos, sino de perseguir identidades. La ley permitía el internamiento en cárceles, colonias agrícolas o centros psiquiátricos, la prohibición de residir en determinados lugares y la vigilancia continuada. La homosexualidad era tratada como una desviación moral o una patología contagiosa; la transexualidad, como una anomalía médico-social que debía ser corregida.

La arbitrariedad de estas condenas ha quedado ampliamente documentada en la investigación histórica. Miguel Fernández Turuelo, en su estudio sobre los expedientes de peligrosidad social en Valladolid a principios de los años setenta, muestra cómo bastaba una denuncia vecinal, un informe policial o una simple sospecha para activar el aparato represivo, con especial dureza hacia personas de clase trabajadora y sin redes de protección social (Fernández Turuelo, 2024).

El silencio, el miedo y la vergüenza fueron parte esencial de este sistema. Como recogen tanto estudios académicos como testimonios de víctimas, la represión no terminaba en la condena judicial: continuaba en la estigmatización social, el aislamiento familiar y la imposibilidad de reconstruir una vida en libertad.

Aunque la homosexualidad dejó de ser delito en diciembre de 1978, tras la aprobación de la Constitución, la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social no fue derogada completamente hasta 1995. Esta persistencia normativa demuestra, como subraya Terradillos, la dificultad de desmontar categorías jurídicas profundamente arraigadas en el ordenamiento y en la cultura institucional (Terradillos Basoco, 2020).

Memoria, transición y heridas no cerradas

La represión contra las personas LGTBI ha ocupado durante décadas un lugar marginal en las políticas de memoria. Mientras otros crímenes del franquismo comenzaban a ser investigados, la persecución por orientación sexual e identidad de género quedó relegada al silencio.

La tesis doctoral de Jordi Terrasa Mateu ha mostrado cómo, incluso durante los primeros años de la Transición, muchos expedientados por peligrosidad social siguieron sufriendo consecuencias penales y penitenciarias, sin reconocimiento público ni reparación efectiva. La estrategia de olvido también operó aquí, invisibilizando a un colectivo que no encajaba en el relato dominante de reconciliación (Terrasa Mateu).

El punto de giro: del castigo legal al reconocimiento formal
España protagonizó, a partir de los años 2000, avances legales que la situaron como referencia internacional: la aprobación del matrimonio igualitario en 2005, el desarrollo de leyes autonómicas LGTBI y políticas públicas contra la discriminación, y el reconocimiento progresivo de derechos para las personas trans.

Sin embargo, como advierten los sociólogos Óscar Guasch y Jordi Mas, los cambios legales no eliminan automáticamente los marcos culturales heredados. La construcción médico-social de la transexualidad y la persistencia de estigmas muestran que la igualdad formal convive con resistencias simbólicas profundas y arraigadas (Guasch y Mas, 2014).

La memoria democrática no consiste solo en recordar leyes pasadas, sino en analizar qué restos del pasado siguen operando en el presente.

Los números del presente: el odio no es residual
Según los informes del Ministerio del Interior, los delitos de odio por orientación sexual e identidad de género aumentaron de forma significativa entre 2023 y 2024, consolidando una tendencia al alza.

El Observatorio contra la LGTBIfobia, impulsado por la FELGTBI+, confirma esta realidad: agresiones físicas, insultos, amenazas y acoso siguen siendo experiencias habituales. La Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea identifica además a las personas trans como el colectivo más vulnerable a la discriminación y la violencia en el contexto europeo.

En mayo de 2025, El País publicó que una de cada cinco personas LGTBI ha sufrido acoso en España; ese mismo mes, RTVE informó de que las agresiones se habían duplicado en el último año y Infobae España señaló un incremento de aproximadamente el 10 %, con especial impacto entre jóvenes y personas trans. Las cifras apuntan a un fenómeno estructural, no a casos aislados.

Samuel Luiz: cuando el odio mata

El asesinato de Samuel Luiz en A Coruña en julio de 2021 marcó un punto de inflexión en la percepción pública de la violencia homófoba en España. En enero de 2025, la Audiencia Provincial de A Coruña impuso penas de hasta 74 años de prisión a los condenados, reconociendo el carácter homófobo del crimen, y recientemente, el Tribunal Supremo ratificó esa sentencia, enfatizando que la justicia debía responder con firmeza ante la violencia motivada por odio, según informó Togayther.

Para colectivos LGTBI, la sentencia supuso un mensaje institucional claro: la homofobia mata y debe ser tratada como un delito de odio. Pero el propio caso evidencia una realidad incómoda: el reconocimiento judicial llega después de la violencia.

El discurso como campo de batalla
La violencia no se limita al plano físico. El discurso importa. En 2025, varias declaraciones de cargos públicos generaron una fuerte polémica.

Ese año, el PSOE exigió el cese de una asesora del alcalde de Badajoz (PP) por comentarios considerados homófobos; en Elche, se solicitó la reprobación de una portavoz de Vox por afirmar que “las mujeres trans no son mujeres”; y durante el Orgullo LGTBI en Castellón, cargos del mismo partido recomendaron que las familias evitaran el centro de la ciudad y “no acercaran a los niños”. Estas posiciones se inscriben en una continuidad discursiva que cuestiona la legitimidad de los derechos LGTBI, aunque ya no se exprese en términos penales.

A estas declaraciones se ha sumado una estrategia política más amplia. En octubre de 2025, Vox impulsó en el Congreso iniciativas para derogar la Ley 4/2023 de derechos LGTBI y trans, una línea de actuación que ha sido replicada en distintas comunidades autónomas. Estas propuestas han avanzado en un contexto de pactos parlamentarios y gobiernos compartidos en los que el Partido Popular ha asumido, de forma directa o indirecta, el marco de debate planteado, normalizando la idea de que los derechos LGTBI son revisables, prescindibles o ideológicos.

No se trata solo de derogar leyes, sino de deslegitimar su necesidad. Cuando se relativiza la identidad del colectivo —como hizo Santiago Abascal al diluir los símbolos del Orgullo bajo un discurso nacional homogéneo— y al mismo tiempo se cuestionan las políticas públicas específicas de protección, se reactiva una lógica histórica conocida: convertir la diversidad en problema y la igualdad en exceso.

Minimizar también es negar
No todos los discursos son abiertamente hostiles. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, afirmó en 2021 que la homofobia “está en la cabeza de la izquierda”, una declaración criticada por colectivos LGTBI por negar la existencia de una discriminación estructural. También ha llegado a expresar incomodidad con la duración del Orgullo LGTBI en Madrid, sugiriendo que se “aguanta” durante demasiado tiempo. Para las organizaciones de derechos humanos, estas posiciones refuerzan una igualdad tolerada, pero no plenamente asumida.

Un eco internacional: Trump y el retroceso de derechos
La defensa o el cuestionamiento de los derechos LGTBI no es un fenómeno exclusivo de España. En Estados Unidos, desde que Donald Trump inició su segundo mandato en enero de 2025, su administración ha puesto en marcha una serie de órdenes ejecutivas dirigidas contra derechos vinculados a género e identidad, entre ellas decretos que defienden políticas de “género binario” y excluyen el reconocimiento federal de las identidades trans, así como otras que afectan al acceso a atención sanitaria y a la participación de personas trans en el Ejército.

A esta agenda política se suma también el uso explícito de la burla como herramienta discursiva. El 7 de enero de 2026, El País informó de un acto público en el que Trump ridiculizó a personas y atletas trans, utilizando su identidad de género como motivo de mofa ante su audiencia. El episodio fue interpretado por analistas y organizaciones de derechos humanos como una normalización del escarnio desde la más alta responsabilidad institucional.

Este contexto internacional pone de manifiesto que las tensiones culturales y políticas en torno a género y sexualidad no son aisladas: forman parte de una ola global de contestación a la diversidad.

Memoria democrática: del pasado al presente
Recordar la represión franquista contra las personas LGTBI no es un ejercicio identitario ni nostálgico. Es una herramienta para comprender el presente. El franquismo no solo castigó cuerpos: produjo discursos, categorías y miedos que no desaparecen automáticamente con un cambio legal.

Hoy no existe una ley que criminalice la homosexualidad o la transexualidad. Pero cuando se cuestiona la identidad trans, se caricaturiza el Orgullo o se desmontan garantías legales, no asistimos a una repetición literal del pasado, sino a una continuidad cultural que alimenta el rechazo, el miedo y la exclusión.

La memoria democrática no consiste solo en derogar leyes injustas, sino en impedir que sus lógicas regresen bajo otros nombres. Porque el odio, cuando se normaliza, deja de parecer excepcional. Y cuando deja de parecerlo, vuelve a ser peligroso.

martes, 30 de diciembre de 2025

#hemeroteca #lgtbifobia | Presidente de Kazajistán firma ley que prohíbe la propaganda LGBT, como Rusia y Georgia

Kazajistán se suma a la prohibición de la 'propaganda' LGTBI //

Presidente de Kazajistán firma ley que prohíbe la propaganda LGBT, como Rusia y Georgia

EFE | Swissinfo, 2025-12-30

https://www.swissinfo.ch/spa/presidente-de-kazajist%C3%A1n-firma-ley-que-proh%C3%ADbe-la-propaganda-lgbt%2C-como-rusia-y-georgia/90705969

El presidente de Kazajistán, Kasim-Yomart Tokáyev, firmó hoy las enmiendas legales que prohíben la propaganda LGTBI en la nación centroasiática, a imagen y semejanza de lo hecho anteriormente por Rusia y Georgia, según informó Akorda, la Presidencia kazaja.

El correspondiente proyecto de ley ya había sido aprobado por ambas cámaras del Legislativo kazajo.

Los documentos explicativos indican que el propósito de las enmiendas, que también prohíben la propaganda de la pederastia, es proteger a los niños «de informaciones que dañan su salud y desarrollo».

La nueva norma prohíbe la publicación de este tipo de informaciones en los espacios públicos, los medios de prensa, las redes de telecomunicaciones e internet.

Esta ley fue presentada tras una petición hecha por ciudadanos kazajos hace año y medio, y redactada por un grupo de parlamentarios del país.

Según comentó anteriormente el diputado Yelnur Beisenbáev, uno de los promotores del proyecto, «estas enmiendas modifican nueve leyes, incluyendo aquellas sobre derechos de la infancia, publicidad, comunicaciones, cultura, educación, cine y medios de prensa».

Explicó que incluye una definición precisa de «la propaganda de la orientación sexual no tradicional» y establece limitaciones para su difusión, pero matizó que no prevé «la prohibición» o «el rechazo» de personas que pertenezcan a la comunidad LGBT.

«Nuestras leyes no prohíben pertenecer a la comunidad LGBT. Solo se prohíbe la propaganda LGBT», señaló a su vez el diputado Yedil Zabirshin, quien recordó que en la vecina Uzbekistán sí se castiga la pertenencia a la comunidad LGBT.

Organismos internacionales como la ONU, Human Rights Watch, Civil Rights Defenders y el Norwegian Helsinki Committee, criticaron con anterioridad las intenciones de Kazajistán de aprobar esta ley, al igual que hicieron en el caso ruso y georgiano.

Rusia aprobó la ley que prohíbe la «propaganda de relaciones sexuales no tradicionales», la pederastia y la reasignación de género en los medios de comunicación, internet, la publicidad, la literatura y el cine en diciembre de 2022.

Georgia siguió los pasos de Rusia en octubre de 2024, alegando que esta ley, que establece unas penas de hasta 4 años de prisión por cirugías de cambio de sexo y una multa de hasta 4.000 lari (unos 1.500 dólares) por difundir propaganda de relaciones homosexuales en instituciones educativas, «defiende los valores más importantes: la familia y los niños».

jueves, 16 de octubre de 2025

#hemeroteca #lesbianismo #memoria | Patronato de Protección a la Mujer: un reformatorio franquista para lesbianas que funcionó en democracia

Silvia Fernández y Eva García en una imagen de 2017 //

Patronato de Protección a la Mujer: un reformatorio franquista para lesbianas que funcionó en democracia

La lucha de su viuda logra que el Gobierno reconozca por primera vez como víctima de la dictadura a una mujer que fue recluida en centros religiosos de 1978 a 1985
Sonia Vizoso | El País, 2025-10-16
https://elpais.com/espana/galicia/2025-10-16/patronato-de-proteccion-a-la-mujer-un-reformatorio-franquista-para-lesbianas-que-funciono-en-democracia.html

La sevillana Eva García de la Torre estuvo recluida en un centro de castigo por ser lesbiana cuando la democracia ya estaba en marcha. Siendo menor y sin siquiera la asistencia de un abogado, fue juzgada en julio de 1978 en Andalucía y permaneció internada en Galicia hasta 1985 en entidades católicas del Patronato de Protección a la Mujer, la institución creada por la dictadura franquista para reprimir a las españolas que consideraba descarriadas. Tras sobrevivir a una adolescencia de violencia y trabajos forzados y llegar a alcaldesa de O Porriño (Pontevedra) por el PSOE, murió en 2022 sin ser consciente de su condición de víctima del fascismo. Este jueves su viuda, Silvia Fernández Quinteiro, ha recogido en Vigo de manos del ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, el certificado que acredita que sí lo fue, el primero que se entrega en España a una represaliada por el patronato.

El documento que oficializa que García de la Torre “padeció persecución por razones políticas e ideológicas” no es solo una reparación pública. Es también un “acto de amor”, el fruto de más de un año de investigación por parte de Silvia. “Es importante que se reconozca que Eva tuvo una vida injusta”, defiende esta abogada sobre quien fue su pareja durante casi dos décadas.

Todo empezó en enero de 2024, atravesando el duelo por Eva y tras leer en EL PAÍS un reportaje de Esther López Barceló sobre los horrores del patronato que dependía del Ministerio de Justicia franquista. “Cuando leí aquello, algo en mi cabeza hizo clic: “Eva estuvo ahí”, rememora su viuda. Relacionó lo que se relataba en aquel texto con todo lo que su mujer le había contado sobre su vida. Y decidió investigar. Consiguió sus expedientes de la Casa Cuna de Sevilla en la que vivió su infancia; del Tribunal Tutelar de Menores bajo cuya bota creció y sufrió; y del Patronato de Protección a la Mujer que la castigó por lesbiana.

Con el resultado de esas pesquisas y tras contactar con la Asociación Desterradas Hijas de Eva, se le ocurrió dar un paso hasta entonces inédito: solicitar formalmente ante el Gobierno central que Eva García de la Torre fuese reconocida como víctima del franquismo. Algunas de las expertas con las que consultó le advirtieron de que sería necesario modificar la actual Ley de Memoria Democrática para incluir en ella a las mujeres que sufrieron la represión del patronato. Pero se reunió con el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, y él le despejó esas dudas.

El ministro Ángel Víctor Torres entrega el certificado a Silvia Fernández //

Sin necesidad de cambiar la norma, Fernández Quinteiro tiene ya en sus manos el certificado que declara “ilegal e ilegítimo” al tribunal que juzgó a su pareja en 1978 y anula la condena que dictó. “Su internamiento, motivado en parte por su orientación sexual, se enmarca en las medidas de control y represión sobre las mujeres que fueron instauradas durante la dictadura franquista y que continuaron aplicándose en los primeros años de la Transición democrática”, reza el documento firmado por el ministro el pasado 20 de septiembre.

La vida de Eva García de la Torre comenzó en la Casa Cuna de Sevilla en 1962. Fue hija de una madre soltera que había sido repetidamente violada por su padre desde adolescente. Su expediente de aquella época reconocía que su abuelo era extremadamente violento, pero dictaminaba que ella debía ser tutelada por la dictadura para salvarla del “ejemplo corruptor que la menor recibe de su madre”. Como niña bajo el amparo del Gobierno de Franco, creció en centros religiosos en los que, según ella relataba, fue maltratada física y psicológicamente, además de esclavizada en talleres textiles, lavando ropa para hoteles y el Ejército, y sirviendo en casas de familias pudientes. “Si se meaba en la cama, dormía sobre el metálico, sin colchón. Si se rebelaba, la metían dos o tres días en un baño”, cuenta Fernández Quinteiro.

Con 16 años las monjas la denunciaron ante el Patronato de Protección a la Mujer por lesbiana. La señora de la casa en la que trabajaba como interna le encontró un escrito en el que García de la Torre confesaba que creía haberse enamorado de ella. Era julio de 1978 y el debate sobre derechos y libertades bullía en España a solo cinco meses del referéndum que aprobó la Constitución. Al mismo tiempo, una todavía adolescente García de la Torre era llevada a declarar ante un Tribunal Tutelar sobre su orientación sexual. Fue juzgada, condenada y recluida en los centros católicos que colaboraban con esta institución franquista.

Fue enviada a Vigo e internada en las Oblatas primero y luego en el El Buen Pastor, entidades religiosas que junto con otras como las Adoratrices, por ejemplo, colaboraron con el patronato en la represión de las mujeres, encerradas tras unos “muros por los que muchos hemos pasado sin saber lo que ocurría” dentro de ellos, recuerda Fernández Quinteiro. La democracia nacía en España, pero la dictadura no había muerto del todo. Allí estuvo recluida García de la Torre, obligada a rezar, a limpiar las instalaciones y a trabajar por una miseria. Fue costurera para una empresa textil, vendió libros y conoció al que luego fue su marido y padre de sus hijos. Estuvo a las órdenes de esta institución hasta 1985 cuando el Gobierno de Felipe González la hizo desaparecer. Ya casada estudió la carrera de Derecho y acabó siendo alcaldesa socialista de O Porriño durante siete años (2015-2022). Murió de un infarto a los 59 años, solo dos meses después de dejar el cargo asediada por una moción de censura. “Para las víctimas es importante que les reconozcan que tuvieron un sufrimiento brutal, que tenían razón, que no estaban locas”, concluye Fernández Quinteiro.

martes, 17 de junio de 2025

#hemeroteca #lgtbi #orgullo #lgtbifobia | Budapest mantiene el desfile del Orgullo LGTBI pese a la prohibición promovida por Orbán

Una marcha del Orgullo LGTBI en Budapest //

Budapest mantiene el desfile del Orgullo LGTBI pese a la prohibición promovida por Orbán

Europa Press, 2025-06-17

https://www.europapress.es/internacional/noticia-budapest-mantiene-desfile-orgullo-lgtbi-pese-prohibicion-promovida-orban-20250617112029.html

El alcalde de Budapest, Gergely Karacsony, ha anunciado que la capital húngara celebrará el próximo 28 de junio el desfile del Orgullo LGTBI pese a la nueva ley promovida por el Gobierno de Viktor Orbán para prohibir cualquier tipo de exhibición pública que pueda ir en contra de los valores y comportamientos que, según el oficialismo, deben exponerse ante menores de edad.

"No se puede prohibir la libertad y el amor", ha proclamado Karacsony en un vídeo difundido en su perfil de Facebook y en el que ha defendido la no discriminación y la "diversidad" como valores propios de la ciudad. De hecho, los organizadores aspiran a que puedan acudir dirigentes políticos de otros países de la UE evidenciar el aislamiento de Orbán.

Una veintena de Estados miembro de la UE secundaron el mes pasado una carta pública en la que pedían a Orbán derogar la ley aprobada en marzo en el Parlamento y que limita este tipo de eventos y planteaban incluso algún tipo de acción por parte de la Comisión Europea.

El Gobierno de Hungría, por su parte, alega que sólo busca proteger la familia con este tipo de medidas, tal como expone Orbán de manera reiterada en sus declaraciones y entrevistas. La Policía se ha negado por el momento a conceder el permiso para la celebración del Orgullo en Budapest.

viernes, 6 de junio de 2025

#hemeroteca #homofobia #franquismo | Badajoz tenía una de las cárceles de la represión «más duras» para el colectivo LGTBI

Javier Fernández-Galeano con dos de sus obras //

Badajoz tenía una de las cárceles de la represión «más duras» para el colectivo LGTBI

El historiador pacense Javier Fernández-Galeano guía una visita en el MEIAC por la memoria de las personas encarceladas por disidencia sexual y de género en el franquismo
Claudia Goyeneche | La Crónica de Badajoz, 2025-06-06
https://www.lacronicabadajoz.com/badajoz/2025/06/06/badajoz-tenia-carceles-represion-duras-118298520.html

Durante el franquismo, la cárcel de Badajoz se convirtió en un espacio de castigo para quienes el régimen consideraba sexualmente disidentes. Allí fueron enviadas personas de distintos puntos del país que no encajaban en el ideal de masculinidad impuesto por la dictadura: mujeres trans, hombres homosexuales o quienes simplemente rompían las normas de género. Según el historiador pacense Javier Fernández-Galeano, «Badajoz era la cárcel donde se enviaba a los homosexuales considerados más peligrosos», aquellos que debían ser castigados con mayor dureza por su supuesto «contagio social».

Esa historia, aún poco conocida, se recuperará mañana en el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC), antiguo edificio penitenciario de la ciudad. A las 11.00 horas tendrá lugar una visita guiada a la exposición ‘Variaciones sobre el Panóptico. De Cárcel a Museo (1995-2025)’, a cargo del propio Fernández-Galeano, en el marco de L@s Palom@s. El recorrido abordará cómo el arte contemporáneo dialoga con la historia represiva del edificio, en especial con la persecución franquista a las personas LGTBI que fueron encarceladas allí. «Hay que seguir haciendo memoria. Mucha gente aún no sabe lo que fue la cárcel de Badajoz para el colectivo LGTBI», señala este historiador.

Fernández-Galeano, uno de los principales especialistas en historia LGTBI de España, ha investigado en centros de Estados Unidos, Argentina y Reino Unido, y actualmente es profesor de Historia en la Universidad de Valencia. Entre sus publicaciones destacan ‘Maricas’ y ‘Queer Obscenity’, esta última centrada en cómo, durante las dictaduras de Primo de Rivera y Franco, se confiscaba y archivaba la cultura erótica como forma de censura y control. Al MEIAC llega con esta obra y con ‘Gestos en la noche’.

Ley de Peligrosidad
La llamada Ley de Peligrosidad, vigente durante el franquismo, permitía sancionar no solo actos, sino también a personas consideradas «una amenaza» para el orden moral y social del régimen. En ‘Gestos en la noche’, Fernández-Galeano analiza 181 expedientes tramitados en el juzgado de Valencia —provenientes de Murcia y la Comunidad Valenciana— entre el tardofranquismo y la Transición. Allí se procesaba a personas acusadas de homosexualidad, una categoría que incluía también a mujeres trans, prostitución masculina o relaciones no normativas. «La mayoría de los represaliados acababan en la cárcel de Badajoz o la de Huelva, por eso voy a presentarlo allí», señala este autor.

La peligrosidad se medía según factores como el nivel de integración social, la expresión de género o la actitud ante el discurso oficial. Negarse a encajar en el modelo masculino podía agravar la pena. El aislamiento en Badajoz funcionaba como castigo y como supuesto método de «rehabilitación», y podía prolongarse más allá de los tres años estipulados, según el criterio de los funcionarios, especialmente duros con los presos LGTBI.

Edificio panóptico
Sin embargo, dentro de esa dureza, también surgían formas de resistencia. En su investigación, Fernández-Galeano documenta cómo, a pesar de la violencia, las mujeres trans encontraban maneras de cuidar su identidad y su cuerpo, por ejemplo, maquillándose con yeso de las paredes para pintarse los labios, y estableciendo vínculos afectivos con hombres, a pesar de la prohibición.

El edificio que hoy acoge obras de arte contemporáneo fue durante décadas un instrumento de control y sufrimiento. Su estructura panóptica, ideada para observar sin ser visto, resume bien el modelo de sociedad que impuso el franquismo. «El panóptico permitía una vigilancia constante y un castigo ejemplar. En él se encerraba a quienes se desviaban de la norma, no solo por lo que hacían, sino por lo que eran o parecían ser», explica este historiador.

Archivos «a la luz»
Uno de los grandes anhelos de Fernández-Galeano es profundizar en el caso concreto de la antigua cárcel de Badajoz. «Sería genial, pero tienen que abrirse los archivos», afirma. Como recuerda, la historia siempre depende de los documentos, y por eso es tan valiosa la labor de archiveros: «Son quienes permiten que las historias salgan a la luz». Su deseo es realizar algún día un estudio de los expedientes que actualmente custodia el centro penitenciario. «Me gustaría rastrear mucho el tema de las relaciones de afecto, o sea, cómo se vigilaban los noviazgos, el amor, el sexo dentro de la cárcel, cómo la cárcel no era solo un espacio de dolor y arrepentimiento, sino que también había redes de afecto y solidaridad. Todavía no ha llegado ese momento, pero ojalá», admite este pacense.

Mientras tanto, los archivos de la antigua cárcel siguen esperando el momento en que quizá, Fernández-Galeano, vuelva para contar las historias de aquellos represaliados del colectivo que se quedaron entre rejas.

viernes, 23 de mayo de 2025

#hemeroteca #lgtbifobia | Erdogan sube de decibelios su discurso homófobo: "Los LGTBI son una plaga, enemigos de la humanidad que debo combatir"

Recep Tayyp Erdogan //

Erdogan sube de decibelios su discurso homófobo: "Los LGTBI son una plaga, enemigos de la humanidad que debo combatir"

Culpa al colectivo de alterar el equilibrio demográfico de Turquía reduciendo la tasa de natalidad a 1,5 hijos por mujer: "No permitiremos que se normalicen".
Luis Villajos | El Español, 2025-05-23
https://www.elespanol.com/mundo/europa/20250523/erdogan-sube-decibelios-discurso-homofobo-lgtbi-plaga-enemigos-humanidad-debo-combatir/1003743771807_0.html 

El presidente de Turquía, el islamista Recep Tayyip Erdogan, volvió a arremeter este viernes contra el colectivo LGTBI, tachando a sus miembros de "plaga" y de "enemigos de la humanidad" que deben ser combatidos.

"Estas personas son enemigas de la humanidad, de las mujeres y de los niños. La lucha contra la desviación LGTBI es también una lucha por la libertad, la dignidad y la salvación del futuro de la humanidad", declaró el jefe del Estado turco en el Foro Internacional de la Familia en Estambul.

Erdogan hizo estas declaraciones en su intervención en el Foro Internacional de la Familia, antes de recibir al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, este mismo viernes en Estambul.

Pese a la persecución que sufre el colectivo LGTBI en Turquía, en parte gracias al discurso y las políticas impulsadas por él y su partido, el mandatario denuncia, sin aportar prueba alguna, que científicos, artistas y políticos "están siendo linchados y prácticamente convertidos en cadáveres vivientes por criticar esa plaga".

Si bien la homosexualidad es legal en Turquía desde 1858, está sujeta a un fuerte tabú en grandes sectores de la sociedad.

Desde que el Gobierno turco, encabezado por Erdogan y su partido AKP, prohibiera en 2015 las marchas del Orgullo, la bandera del arcoiris es considerada cada vez más como un elemento subversivo.

En su intervención en el foro de este viernes, Erdogan criticó también la "legitimación del aborto".

En su opinión, los desarrollos favorables a los derechos de la comunidad LGTBI han alterado el equilibrio demográfico de Turquía, reduciendo la tasa de natalidad a 1,5 hijos por mujer, por lo que insistió que seguirá luchando contra el colectivo y la "neutralización de género".

"No nos someteremos a ninguna forma de intimidación. Continuaremos nuestra lucha contra las políticas de neutralización de género. No permitiremos que se normalicen", recalcó el presidente turco.