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sábado, 22 de junio de 2024

#hemeroteca #gais #estereotipos | El gaytriarcado de la moda, la belleza y la decoración

Lorenzo Caprile en 'Maestros de la Costura' //

El gaytriarcado de la moda, la belleza y la decoración

Beatriz Miranda | El Mundo, 2024-06-22 [Newsstream]

https://www.elmundo.es/loc/sin-noticias-de-dior/2024/06/25/6675a3acfdddfff2168b4594.html

Datos y clichés. En una ocasión, una conocida mía diseñadora y lesbiana que hoy triunfa mucho a nivel internacional se me quejó de que en la moda española mandan demasiado los gays. Como si ser varón y homosexual fuera un valor añadido al talento. Me hizo reflexionar. Es verdad que los modistas más célebres de aquí a Pekín son señores, en su mayoría gays. Como peculiaridad existe alguna mujer y lesbiana, pero muy pocas, que se sepa, declaradas. Algo que ocurre con otros sectores, en especial los relacionados con la estética. Léase, la belleza y la decoración, profesiones liberales en las que hay muchas personas que también pertenecen al colectivo LGTBI y destacan por su gusto y sensibilidad artística. Mi conocida alegaba que esto que ella llama ‘gaytriarcado’ en la industria de la moda, la peluquería, el maquillaje y el interiorismo es una cara más del machismo. No lo tengo yo tan claro, pero la realidad es que los datos refuerzan el cliché. En estos gremios hay más jefes masculinos que femeninos, pero supongo que tiene mucho que ver que las mujeres aún lo tienen mucho más difícil a la hora de salir del armario y la sociedad tiene más prejuicios contra ellas, por eso muchas disfrazan de amistad íntima o de bisexualidad puntual sus relaciones. Se trata de la vuelta de tortilla de lo contrario, el del ambiente sospechosamente heteruzo que se respira en otros círculos, en especial el taurino y el del fútbol. Le cuento a Javi Cid el tema de esta columna y le digo que me voy a volver homófoba al cierre de la edición de este especial LGTB que tanto trabajo nos da cada año. Es una broma, claro. "Habrá ‘gaytriarcado’ en la moda, pero en el Ibex no, y es más importante", recela. Tiene razón. Javi es el gay más influyente de mi vida. Nos conocemos -y trabajamos juntos- desde hace más de 20 años y tiene un talento increíble escribiendo. Tras él está Caprile. Para mí son mucho más que dos señores gays. Son mis amigos íntimos y punto y yo espero serlo de ellos, que no su mariliendre, concepto que me espanta y me suena a mujer de relación tóxica con el resto de mujeres y hombres heteros que se hace amiga de gays porque simplemente no se sienten amenazadas por ellos. Pues sí, otro cliché. Como en todo, en el mundo LGTBI hay buenas personas, malas y regulares. He conocido de todo, incluso lo más insólito, como gays misóginos, que los hay y muchos. Como heteros. Idiotas en general. Comprendo que las celebraciones en el marco del Orgullo son necesarias porque aún hay mucho camino que avanzar en muchos lugares del mundo y hay que celebrar los logros en materia de derechos, pero lo cierto es que todos los años me produce el mismo conflicto hacer el suplemento anual con la percha de esta fecha tan señalada. Si yo fuera lesbiana no querría salir en ninguna lista por el hecho de serlo, pero tampoco, ahora que lo pienso, cualquier otro ranking, que los carga el diablo... Si algún día deja de conmemorarse el Gay Pride será porque todo está superado. Yo no lo viviré pero quizás mis hijos. Ojalá.

lunes, 26 de junio de 2017

#hemeroteca #gais | Los crímenes estéticos que cometen los gais

Imagen: El Mundo
Los crímenes estéticos que cometen los gais.
Beatriz Miranda · Sin noticias de Dior | El Mundo, 2017-06-26
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/sinnoticiasdedior/2017/06/26/los-crimenes-esteticos-que-cometen-los.html

Es darse un paseo por Madrid por las fiestas del Orgullo y deleitarte con crímenes estéticos que no representan al colectivo gay en general, afortunadamente. Uno es hortera o no independientemente de su condición sexual y estos delitos no son cometidos sólo por los homos, sino también por los heteros, aunque los hayamos etiquetado.

Vayamos por partes, al puro estilo Diana Aller, mi ídola.

-Depilación excesiva. Si Dios nos puso pelo, tendrá algún sentido. Empezando por las cejas, muchos se las depilan a lo Cristiano y dejan a una peluquera de Marco Aldany como si fuera Chewbacca. El perfilado de las mismas es muy chungo, muy rotulador, sólo se permite en viejecitas presumidas. Es muy horrible, incluso el entrecejo brillante como para beber sopas. Por no hablar de los torsos y las piernas. En Chueca hay hombres con menos pelos en el cuerpo que una actriz porno. Creo que se estila depilarse hasta la entrepierna, me imagino que por el efecto óptico que magnifica el tamaño.

-Afeitados con navaja terroríficos.
Patillas finas, barbas diseñadas con escuadra y cartabón que marcan la mandíbula. Quiero morir. Perillas sin sentido. De mosca. De chivo. Argh.

-El caso contrario: barbas y 'camisetas de bosque' pobladísimas, léase, pechos peludos, de los llamados osos. Una poda o esquilado no viene mal con estos calores. Es ya cuestión de higiene, por mucho símbolo varonil que sea el pelaje. Un buen corte con la maquinilla está bien, aunque luego seáis puercoespines. Si te vas a depilar entero, hazlo con cera, piensa en aquel al que vas a abrazar. Eres una lija viviente.

-Sandalias. Sólo deberían permitirse en frescos romanos.

-Bragas náuticas. Son antiestéticas, mejor traje de baño. Y dale con marcar paquete.

-Saunas. Digo yo que podéis iros al hotel a ligar. ¿Por qué a una sauna? ¿Para sacar el metro y ponerse a medir la distancia entre el bidé y la pared?

-Tatuajes. A cierta edad quedan fatal. Y de joven también (so sorry, los odio). Mucho cuidado con lo que se tatúa que le acompañará hasta la muerte.

-Plumas. Las boas de marabú multicolor son algo así como los gorros de Papá Noel en la plaza Mayor cada Navidad. Ser gay no obliga a tener o soltar pluma(s).

-Preturas. Sabemos que muchos se matan en el gimnasio, pero no se trata de que se marquen los tríceps a través de la camiseta o los cuádriceps a través de los vaqueros. Lo de marcar paquete es muy ordinario, también entre los heteros chulazos que quieren fardar de poderío.

-Cueros. No me gustan ni en Peter Marino ni en Freddy Mercury. Lo de los arneses y las gorras de piel negra en plan sado me horrorizan. No os representan, sí en cambio a la industria pornográfica y queremos creer que sois más que eso. Si pretendéis integraros en los sectores más carca, así los vais a ahuyentar más.

-Carrozas. Mientras haya víctimas de la homofobia, siempre es necesaria la reivindicación, pero ¿en forma de carnaval de Rio de Janeiro? Lo mismo me ocurre con el Día de la Mujer... No me convence. No voy a hacer la demagogia barata de que pongamos un día del ciudadano chino, otro del heterosexual y otro de la monja. Pero a veces pienso que la normalización pasa por no darle tanta importancia a este día. Eso sí, no todo el mundo piensa como yo y no hace ningún distingo. Aún hay quien discrimina a los homosexuales, y mientras eso suceda hay algo que hacer.

-Mariliendres. Mejores amigas de los gais, por lo general solteras de vida amorosa complicada y feminidad exagerada. Yo he ejercido, mismamente. Y ejerzo de alguna manera, tengo muchos amigos gais, pero menos lesbianas, a quienes les cuesta más salir del armario debido, claro está, al machismo. Será un tópico, pero las mujeres de mi perfil nos sentimos a gusto entre gais. Es una generalización absurda, probablemente, pero tenemos la sensación de que nos escuchan más y contamos con más intereses en común.

-Dietas pre-Orgullo mortales de necesidad desde un mes antes de las fiestas a base de pollo y pollo pero con a.

-Hipermusculación. Ojo a los esteroides. Hay algunos deltoides que no nos creemos que son fruto de horas de gimnasio. Lo de ir tanto a hacer pesas resulta muy egocéntrico. Un metaculto al cuerpo por lo general no va acompañado de un cerebro a la altura. Lo de marcar venas da grima.

-Cabezas rapadas al cero. Os pasáis con la maquinilla. Si algunos tenéis un pelazo que ni Bárcenas, presumid de él. Tampoco en plan melena, pero bueno.

-Abuso de la tendencia Palomo Spain. Ser trans no es lo mismo que ser travesti que ser drag. Aprenda la diferencia. No todos son Paco Clavel, además, y no llevan zancos ni plataformas. Muerte a esos zapatos.

-Camisetas de tirantes o de redecilla. Si usted no es Marlon Brando, no se disfrace, por favor. Siempre será un gogó.

-Desnudos injustificados. La gente siempre gana vestida. Se la toma en serio mucho más.

-Piercings. Deje sus pezones y su prepucio en paz, merci. También el cartílago de su nariz.

-Empacho de arcoiris. Y yo que creía que era el logo de 'Mi pequeño Pony'.

Conclusión:

No se trata de celebrar ahora sólo el estilo de los gais hipsters tipo Almodóvar o el pijismo de Iñaki Oyarzábal. Me quedo con una cosa reposada e intermedia tipo 'El Comidista'. Un tipo normal.

lunes, 12 de junio de 2017

#hemeroteca #moda #homopatriarcado | La gaycracia en la moda

Imagen: El Mundo / Pedro Almodóvar en la campaña de Prada
La gaycracia en la moda.
Beatriz Miranda · Sin noticias de Dior | El Mundo, 2017-06-12
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/sinnoticiasdedior/2017/06/12/la-gaycracia-en-la-moda.html

Espero no ofender a nadie con este texto, y deseo que no sólo me entiendan quienes me saben leer y conocen el tono de mis artículos. El post de hoy es reflexivo y está relacionado con mi interés creciente por el postfeminismo. Después de haber ido a tantos actos relacionados con la moda, fiestas, exposiciones y desfiles varios, y haber escrito tanto sobre el quién es quién en la industria, creo que es hora de hablar sobre la gaycracia en la moda, fenómeno también llamado gaypatriarcado.

No quiero que mis palabras se interpreten como un radicalismo o una vuelta de tuerca excesiva, tampoco como una ida de olla, porque es un hecho objetivo: ¿Cuántos varones muestran sus colecciones en Cibeles, por poner un ejemplo? ¿Cuántos de ellos son heterosexuales, aparte de los diseñadores gallegos que conocemos todos? ¿Se os ocurre algún nombre aparte de Adolfo Domínguez, Roberto Verino...? Sé que la orientación sexual de alguien no es algo relevante en nada, pero me llama la atención que abunden en el sector.

Aun consciente de que quizás no se sepa entender esta cuestión que me interesa, hago la pregunta en voz alta. No se trata de una denuncia de una situación, pues no me incomoda en absoluto, sólo me llama la atención desde hace tiempo esta realidad a la que nunca he encontrado explicación convincente. Los datos están ahí, aunque ninguna estadística. ¿Por qué hay tantos varones gais vinculados al mundo de la moda en los puestos de poder? ¿Por qué suena mejor la palabra modisto que modista?

Son siempre varones los mejores (mejor dicho, más alabados) diseñadores, maquilladores, peluqueros, comisarios de exposiciones, directores de agencias de comunicación de moda, conferenciantes y críticos de moda, salvo excepciones [Este fenómeno se repite en otros segmentos como la prensa del corazón]. ¿Se trata esto también de una discriminación femenina que afecta a la parte creativa de la profesión? En efecto, hay mujeres en la moda en todos los apartados mencionados antes, pero son las menos y tienen menos poder. Son mayoría y tienen más responsabilidad cuando desempeñan una labor editorial en la prensa femenina como periodistas o estilistas. Es decir, dando voz e importancia a los protagonistas, que son, reitero, en mayoría, varones y homosexuales, por este orden.

¿Es cierto que los hombres nos visten y comprenden mejor? ¿Y que las mujeres sólo diseñamos ropa que nos pondríamos nosotras mismas? ¿La competencia entre nosotras y el supuesto viborismo es real o lo fomenta la sociedad heteropatriarcal? ¿Es ésta una manifestación homopatriarcal?

Tengo una amiga lesbiana editora de una revista que siempre se queja de esta situación -lo de que es lesbiana es anecdótico porque no milita en ningún colectivo- y su pretensión es trabajar y tener las mismas oportunidades que el resto de personas independientemente de su género y orientación sexual. ¿Sufren las lesbianas doble marginación entonces? Bueno, este es otro tema. Pero también un hecho objetivo, porque no están tan integradas ni aceptadas en la sociedad como los gais. Hagan la cuenta y piensen en cuántos gais reconocidos trabajan en la tele de cara al público y cuántas lesbianas no vinculadas a algún colectivo. ¿Es esto otra forma de machismo?

En fin... Todo apunta que, a la vista de los acontecimientos, el lobby gay en la moda, también llamado marica entre los propios gais (no es una ofensa esto, por favor) es una realidad. Me niego a etiquetar a los varones gais por su supuesta mayor sensibilidad en estos asuntos, porque me parece un topicazo y a mí, si fuera gay y varón, no me gustaría nada que me redujeran a eso o que sólo me representara una cabalgata del Gay Pride. En efecto, en cifras me salen muchos más diseñadores gais que heteros. Los homosexuales suelen dedicarse a profesiones liberales como ésta y sería interesante que fuera objeto de estudio... no discriminatorio, por supuesto. Sino científico o estadístico. Para mí tiene interés.

Siempre he pensado que donde hay homofobia hay machismo: porque si vamos más allá, detrás de todo esto está la sociedad heteropatriarcal y no gaypatriarcal: quienes de verdad mueven los hilos, quienen tienen la pasta en el mundo de la moda son varones heterosexuales. los Arnault (LVMH) y los Pinault, por ejemplo. La jequesa de Qatar, como propietaria de Valentino, Tiffany y otras etiquetas, es a la industria como empresaria lo que antaño Coco Chanel o Elsa Shiaparelli al diseño de moda: una rara avis.

Esta situación está empezando a cambiar de verdad gracias a Miuccia Prada (que ha fichado a Almodóvar en su última campaña), a María Grazia Chiuri para Dior, a Claire Waigh Keller para GIvenchy, a Laura Kim para Oscar de la Renta y Carolina Herrera, a Bouchra Jarrar para Lanvin, a Natacha Ramsay-Levi para Chloé, a Vivienne Westwood y a Stella McCartney.

Aún queda camino por andar, chicas.