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martes, 27 de junio de 2017

#hemeroteca #antropologia #salud | Un hospital público en Campeche ofrece a sus pacientes la opción de descansar en hamacas

Imagen: El País
Un hospital público en Campeche ofrece a sus pacientes la opción de descansar en hamacas.
La práctica de antropología médica busca adaptarse a las costumbres de la población rural, en su mayoría de etnia maya.
Eugenia Coppel | Verne, El País, 2017-06-27
https://verne.elpais.com/verne/2017/06/27/mexico/1498515867_688088.html

“La gente de la península de Yucatán nace, crece, se reproduce y muere en una hamaca”, asegura el doctor Roberto Campos Navarro, un médico cirujano con estudios de posgrado en Antropología Social. Fue él quien puso en marcha, hace más de 20 años, un proyecto de hamacas hospitalarias que ahora se ha retomado en Campeche. La delegación del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en ese Estado anunció el 22 de junio que reanudaba esta “práctica de antropología médica” en el hospital rural de Hecelchakán, una comunidad a 72 kilómetros de la capital campechana.

La clínica cuenta con 30 camas de hospital, a las que se añadieron cuatro hamacas color verde elaboradas por artesanos de la zona. “El éxito de este programa, probado tiempo atrás, es parte de la adaptación sociocultural maya, [a los] usos y costumbres que identifican a los habitantes de la región”, se lee en la publicación de Facebook que ha sido compartida más de 5.700 veces en cinco días. Las mujeres que ocupan las hamacas en las fotografías son pacientes que acaban de dar a luz.

Ellas eligieron abandonar la cama hospitalaria cuando se les ofreció la alternativa que les es más familiar, explica a Verne el Delegado Estatal del IMSS en Campeche, Rafael Rodríguez Cabrera. El médico también es originario de ese Estado, en el sureste de México, y cuenta que toda su infancia usó una hamaca para descansar por las noches. “Vivimos en una tierra calurosa”, argumenta Rodríguez Cabrera en favor de esta cama suspendida hecha de hilos de algodón, tan popular en las regiones tropicales.

Muchas personas de esa comunidad -en su mayoría indígenas de la etnia maya- “no toleran la cama porque no están acostumbrados a ella”, dice el médico, quien defiende este programa intercultural por buscar que el espacio hospitalario sea lo más cercano posible a la casa. “Estar en un hospital ya tiene bastantes puntos en contra: la alimentación, el ambiente, el olor... y encima la cama, para los que nunca se acuestan ahí”, comenta Rodríguez Cabrera.

Él siguió los pasos del médico y antropólogo Roberto Campos Navarro, que en 1995 implementó las hamacas hospitalarias en la misma clínica. Pero antes de hacerlo, el también profesor de la Facultad de Medicina de la UNAM llevó a cabo una investigación académica, cuyos resultados se publicaron en un artículo de la Revista Médica del IMSS. En ese entonces, “100% de las pacientes que utilizaron las hamacas estuvieron de acuerdo con la innovación y 96% manifestó mayor comodidad”, se lee en el mismo.

En entrevista con Verne, Campos Navarro aclara que la hamaca solo se puede utilizar en ciertos casos médicos. Su uso no es adecuado para los pacientes que sufren “operaciones grandes, quemaduras de tercer grado o problemas traumatológicos”, explica. Tampoco para los pacientes en coma y, en general, nada que tenga que ver con una situación de emergencia: “son para dar comodidad y para el restablecimiento de la salud”, explica.

En su primera fase, las hamacas hospitalarias se mantuvieron en el hospital de Campeche durante más de diez años. Luego se eliminaron a raíz de un cambio en la administración pública, pero ahora se retoman. De acuerdo con el actual delgado del IMSS en el Estado, habrá un periodo para evaluar la recepción de la iniciativa antes de tomar el siguiente paso.

Un invento de El Caribe
Las hamacas tienen su origen en los pueblos indígenas arahuacos, que se encontraban asentados en las Antillas y El Caribe cuando los españoles conquistaron América. La cama colgante se extendió más tarde por Europa y por el resto de las colonias, incluyendo lo que hoy es México.

El doctor Roberto Campos Navarro también es autor de una investigación histórica y etnográfica de la hamaca, donde comparte una descripción antigua de la misma hecha por el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo:

"..bien es que se diga qué camas tienen los indios en esta isla Española, a la cual llaman hamaca; y es de aquesta manera: una manta tejida en parte, y en partes abierta, a escaques cruzados, hecha red (porque sea más fresca) Y es de algodón hilado de mano de las indias [...] son buenas camas e limpias, e como la tierra es templada, no hay necesidad de ropa encima".

La mayoría de los expertos en el mundo maya señalan que las hamacas fueron introducidas por los conquistadores españoles en la península de Yucatán. En la actualidad, todavía son usadas para dormir en esta región, igual que en las costas de Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Veracruz.

jueves, 9 de octubre de 2014

#hemeroteca #antropologia | Apuntes sobre el paciente cero: antropología en los tiempos del ébola


Apuntes sobre el paciente cero: antropología en los tiempos del ébola
[Artículo original publicado en inglés en Somatosphere]
Almudena Marí Sáez, Ann Kelly y Hannah Brown | La Marea, 2014-10-09
http://www.lamarea.com/2014/10/09/apuntes-sobre-el-caso-paciente-cero-antropologia-en-los-tiempos-del-ebola/

El inicio de la historia de este brote de ébola nos resulta, a estas alturas, familiar: el 22 de marzo, el Ministerio de salud de Guinea anunció que se había declarado un brote de ébola, el primero en la historia de la región. Desde entonces, el virus ha avanzado y atravesado fronteras: por el oeste, hasta Sierra Leona, por el sur hasta Liberia y, más recientemente, por el norte hasta Senegal. Los casos de la enfermedad en Lagos y en Port Harcourt, Nigeria, han puesto en alerta máxima a países de toda la región. En lugares tan alejados como Kenia, hay carteles públicos que informan sobre las formas de transmisión. Con ya casi 4.800 personas infectadas y más de 2.400 muertos, la OMS ha declarado el brote “un acontecimiento extraordinario” y exige a los organismos de asistencia, tanto gubernamentales como no gubernamentales, que le presten una atención absoluta. Mientras crecen los niveles de hostilidad hacia cooperantes y sanitarios extranjeros y los esfuerzos para retirar los cadáveres y hacer cumplir la cuarentena se vuelven cada vez más violentos, rastrear los contactos contagiosos se ha vuelto prácticamente imposible. Después de la muy sonada infección por ébola de personal médico extranjero, los medios se han llenado de inquietantes imágenes de doctores enfundados en trajes protectores y residentes huyendo de la policía antidisturbios que intenta acordonar los barrios. Twitter y las páginas de Facebook están plagadas de previsiones apocalípticas, rumores y acusaciones por el fracaso a la hora de cortar de raíz el avance del virus.

Desde el punto de vista de los científicos sociales que trabajan en el contexto de las políticas de salud global, hay mucho que decir sobre los fallos en las medidas de bioseguridad, el trasfondo racista de muchas de las representaciones mediáticas, las historias de violencia dentro de las débiles infraestructuras sanitarias y la tergiversada y mal entendida resistencia a los procedimientos biomédicos. Lo destacable de este comentario es que no tiene lugar en los márgenes, sino que se articula en los informes de la OMS. Mientras el brote continúa, queda claro que las herramientas convencionales de contención están fallando; el ritmo de la transmisión ha bajado principalmente en las áreas donde la población ha tomado sus propias medidas de protección. Con la esperanza de acceder a estos recursos comunitarios, los antropólogos han sido llamados a formar parte de los equipos de contención y sus opiniones etnográficas se solicitan cada vez más. Como en otros casos de emergencia, la urgencia de una acción inmediata para controlar el ébola a menudo va en contra de las exigencias de una metodología de investigación lenta y reposada. La cuestión sigue siendo: ¿cómo emplear mejor los conocimientos etnográficos para que contribuyan a las prácticas de contención? ¿Qué hace un antropólogo cuando se enfrenta a las necesidades de salud pública inmediatas durante un brote?

Representamos a un equipo antropológico involucrado en un proyecto interdisciplinar sobre otra fiebre viral hemorrágica endémica en zonas de África occidental, la fiebre de Lassa (LAROCS). Coordinados por Charité Berlin, el proyecto nació para investigar e intervenir en la propagación del virus desde las ratas – su principal reservorio – a los humanos. Cuando se identificó por primera vez el brote de ébola en Guinea, se pidió a nuestra colega Almudena Marí Sáez que se uniese a dos intervenciones de contención del ébola. (…) Basándose en la actual hipótesis de que los murciélagos eran el vector primario, Almudena pidió información sobre el comportamiento de los murciélagos a la gente que convive con ellos (y a veces los consume). Al ampliar las investigaciones ecológicas mediante una detallada descripción etnográfica de las relaciones entre murciélagos y humanos, el equipo integró los comportamientos de los murciélagos -hábitos de descanso, preferencias alimentarias- con la mirada antropológica sobre los espacios y prácticas domésticas -cocinar, rezar, almacenar comida- esclareciendo así qué situaciones de proximidad pueden permitir la transmisión del virus. (…)

Este tipo de trabajo etnográfico es intenso y su comprensión de los mecanismos de transmisión primaria es todavía, como mucho, preliminar. Sin embargo, incluso en esta temprana etapa, la atención a las modalidades de existencia multiespecie abre nuevos campos a la investigación en situaciones de brote, profundiza en la comprensión de la transmisión primaria y ofrece explicaciones más ricas sobre cómo se propaga el ébola. El extendido rumor de que el ébola no es “real” se apoya en el hecho de que estas comunidades han convivido con estos animales y en este entorno “durante siglos” y nunca antes habían visto esta enfermedad. La epidemia se asocia, en cambio, a prácticas nunca antes vistas o sacadas de contexto, como desinfectar casas, levantar barreras o llevar a familiares a un hospital del que nunca salen. La enfermedad se convierte entonces en una extensión lógica de los esfuerzos de los oficiales del gobierno y los extranjeros para mantener a los residentes alejados del bosque.

Mientras el brote continuaba ganando velocidad, Almudena y Matthias Borchert, un epidemiólogo clínico y el principal investigador de LAROCS, se unieron a un equipo liderado por el Ministerio guineano de salud y Médecins sans Frontières, para llevar a cabo una investigación sobre la percepción de los intentos de contención del ébola dentro de la comunidad. En concreto, la cuestión era averiguar por qué algunos grupos recibían bien a los equipos de respuesta médica y otros, en cambio, no. Las discusiones en profundidad con las comunidades resaltaban la importancia de los ritos funerarios, ocasiones críticas en la transmisión y fuente de problemas para la salud pública. Para las comunidades con las que hablamos, la muerte es un viaje y para este viaje uno necesita ir equipado con materiales, como ropas que deben ser lavadas y planchadas antes de cerrar el ataúd. La persona fallecida puede también transportar cosas para otros que se encuentren en el más allá. Asistir al entierro, incluso entrar en contacto físico con el cuerpo, es visto como una obligación no sólo para con los vivos, sino también para con los allegados muertos con anterioridad.

Este tipo de información permite entender que cambiar las prácticas funerarias no es simplemente una cuestión de mejorar la higiene, sino también una perturbación del tejido social de las relaciones de parentesco. Truncar estas formas de contacto con los muertos está al mismo nivel que cortar los lazos con los vivos, implica una separación forzosa con el presente además de con el pasado. La atención etnográfica a la organización concreta de entierros y las dinámicas sociales del duelo tienen una enorme relevancia epidemiológica: el registro detallado de los asistentes fueron un instrumento crítico a la hora de rastrear los contactos interpersonales.

El innovador trabajo en el contexto de los brotes de antropólogos como Barry y Bonnie Hewlett, Julienne Anoko o Alain Epelboin ha subrayado el importante papel que puede jugar la investigación etnográfica junto a los equipos médicos y las comunidades afectadas. Este papel incluye el desarrollo de prácticas funerarias que sean seguras pero incorporen la necesidad profundamente arraigada de las personas de atender adecuadamente los cuerpos de sus seres queridos, o el intento de tomar en serio los rumores y el reparo y usar esta información para construir relaciones de confianza entre los equipos externos y las comunidades afectadas. De esta forma, el trabajo etnográfico puede ayudar a romper los estereotipos o, como los llama Annie Wilkinsons, “las narrativas simples que culpan de la epidemia a la gente del lugar”.

En el contexto de un brote, los antropólogos se encuentran a menudo entre los pocos profesionales que quieren “estar ahí”. Hubo varias ocasiones en que Almudena y Matthias eran los únicos visitantes que podían permanecer en un pueblo el tiempo suficiente como para hablar con la gente y, más importante aún, escuchar sus preocupaciones. Para contener esta epidemia debemos aceptar las dinámicas del miedo y las obligaciones del cuidado en un contexto donde todo el mundo está asustado. Es una perogrullada antropológica, pero implica ver las poblaciones no como un obstáculo para detener la propagación, sino como nuestro único recurso. 


DOCUMENTATION
Ebola and the Case for Anthropology
Disability Fieldnotes, 2014-09-17
http://disabilityfieldnotes.com/2014/09/17/ebola-and-the-case-for-anthropology-some-readings/
Notes from Case Zero: Anthropology in the time of Ebola
Almudena Marí Sáez, Ann Kelly and Hannah Brown | Somatosphere, 2014-09-16
http://somatosphere.net/2014/09/notes-from-case-zero-anthropology-in-the-time-of-ebola.html
Brown, H. and Kelly, A.H. (2014). Material proximities and hotspots : towards an anthropology of viral haemorrhagic fevers. In: Medical Anthropology Quarterly, 28 (2), p. 280-303
TEXTO COMPLETO | PDF | Durham University · DRO
http://dro.dur.ac.uk/12441/1/12441.pdf?DDD5+qfvj43+gpdg62+qfvj43+gpdg62+qfvj43+dul4eg
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Y ADEMÁS…
“Los errores en la lucha contra el ébola se están repitiendo”. Profesor Barry Hewlett, pionero en su estudio
Europafocus, 2014-08-14
http://www.europafocus.com/2014/08/14/los-errores-en-la-lucha-contra-el-ebola-se-estan-repitiendo-profesor-barry-hewlett-pionero-en-su-estudio/
Ébola, epidemia de pánico 
Las costumbres de las comunidades de África, que viven con miedo la extensión del virus, pueden favorecer los contagios. La preparación del cuerpo de los muertos y los velatorios favorecen los contagios.
La Vanguardia, 2014-08-06
http://www.lavanguardia.com/internacional/20140806/54412801559/ebola-epidemia-panico.html
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BOOKS
Communication for behavioural impact (COMBI) : A toolkit for behavioural and social communication in outbreak response / World Health Organization (WHO). WHO, Geneve : 2012. 126 p.
TEXTO COMPLETO | PDF | WHO

http://www.who.int/ihr/publications/combi_toolkit_outbreaks/en/ 
Ebola, Culture and Politics: The Anthropology of an Emerging Disease / Barry Hewlett, Bonnie Hewlett. Cengage Learning, 2007 [11]. 192 p. ISBN 9780495009184 
http://books.google.es/books?id=okjRF9OSJLkC&hl=es&source=gbs_navlinks_s