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jueves, 26 de marzo de 2026

#hemeroteca #identidadnobinaria | Las personas no binarias se manifiestan en una decena de ciudades por la falta de reconocimiento a su identidad

Concentración de personas no binarias en Sevilla, este jueves //

Las personas no binarias se manifiestan en una decena de ciudades por la falta de reconocimiento a su identidad

La movilización de este colectivo, convocada por la Red Estatal Enebé, se ha realizado ante las sedes del Registro Civil
Pablo León | El País, 2026-03-26
https://elpais.com/sociedad/lgtb/2026-03-26/las-personas-no-binarias-se-manifiestan-por-primera-vez-a-nivel-nacional-ante-la-falta-de-reconocimiento-a-su-identidad.html

“Fuera del armario; orgullo no binario. Persona NB, ni hombre ni mujer”. Una treintena de personas, la mayoría jóvenes, se ha concentrado este jueves frente a la sede del Registro Civil en Madrid, en la calle Montera. Otros tantos lo han hecho a las puertas del mismo organismo en Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza, Valladolid, Murcia, Santander, Tortosa, Huelva y Vic. En total, una decena de protestas con el mismo lema ('Existimos, resistimos') para reclamar los derechos de las personas no binarias, aquellas cuyas identidades y/o expresiones sexuales o de género no encajan en las categorías tradicionales de hombre o mujer, de masculino o femenino.

“La situación en España es inaceptable. La falta de reconocimiento de nuestras identidades afecta a nuestra integridad física y mental, la privacidad y el acceso a la salud o al trabajo, y por ende el acceso pleno a derechos fundamentales y a una vida digna”, ha denunciado Arka, de 25 años, de la Red Estatal Enebé (no binarie), desde la concentración de Madrid. “No nos toman en serio. Pero no somos una moda, somos una realidad política y humana”, ha agregado.

La reivindicación de este jueves, de gran relevancia para el colectivo pues ha sido a nivel nacional y de las personas no binarias en solitario, llega tres años después de que asistieran a cómo la 'Ley trans' (la 4/2023 para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI) las dejara fuera de su ámbito de aplicación. “Ley trans estatal, binarismo colonial”, han clamado los manifestantes en Madrid. Para los colectivos de la Red Estatal Enebé, “la ley de 2023, celebrada como un avance hacia la autodeterminación de género, dejó fuera a las identidades no binarias, limitando la autodeterminación a dos opciones: hombre o mujer. Eso no es autodeterminación real”.

“El reconocimiento de las identidades no binarias es un derecho fundamental respaldado por la ONU”, han remarcado en el manifiesto de la protesta. En julio del año pasado, el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas mostró su “preocupación” porque la 'Ley trans' no reconociera a las personas no binarias, pues las expone a “situaciones de discriminación laboral, educativa, sanitaria, o en el espacio público”.

“Se están violando nuestros derechos garantizados tanto en la Constitución Española como en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos”, han insistido desde Enebé, que se fundó en 2024. Así, reclaman a los Gobiernos que ofrezcan opciones de género alternativas ―como X o el denominado tercer género―, como ya hacen Argentina, Canadá, Alemania, Dinamarca o algunos Estados de EE UU. En resumen, piden un reconocimiento pleno de su realidad en todos los ámbitos legales y administrativos; la no imposición de marcadores de género en el certificado de nacimiento; o el establecimiento de un proceso administrativo que permita añadir otra opción que no sea ni hombre ni mujer.

“Hace tres años, la política nos dejó de lado, pero también, de alguna manera, los colectivos LGT”, ha lamentado Alana Speck, de 61 años. “Dijeron que no iban a dejar a nadie atrás y al final nos ocurrió a nosotres. Nos sentimos abandonades”, ha agregado en conversación telefónica desde Sevilla, donde se ha manifestado. Speck, de origen alemán ha coordinado la protesta en la capital andaluza, tiene reconocido ese tercer género en sus documentos. No solo en su país de origen, sino también en España. “Sin embargo, no me la reconocen en la Seguridad Social o en la sanidad”, ha matizado.

“Sufrimos muchísimas discriminaciones en nuestra vida cotidiana y también violencias. Además, tenemos necesidades específicas y al no haber datos ni estadísticas sobre nosotres, quedan olvidadas”, ha remarcado Speck, “si no existimos legalmente, somos invisibles en todos los aspectos”. Ante los huecos dejados por la 'Ley trans', en abril del año pasado, Sumar presentó una Proposición de Ley en el Congreso para que se reconocieran los derechos de las personas intersexuales y no binarias. La coalición de izquierdas, socia minoritaria del Gobierno, planteó la modificación de 15 artículos de esa norma. La iniciativa quedó ahí.

“Es alarmante que más del 80% de las personas no binarias evitemos espacios por miedo a ser discriminades, acosades o a sufrir violencias. Esto nos obliga a escondernos para protegernos”, ha ahondado Arka desde Madrid. Casi nueve de cada diez personas no binarias ocultan su identidad ―practican el 'cispassing'; es decir, se codifican como hombre o mujer― en el ámbito sanitario. Además, un 32% ha sufrido discriminación laboral, según datos de la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea.

“En el fondo, estamos cuestionando el sistema binario género, algo que es clave en esta sociedad”, ha explicado Speck. “Cuando tú miras a una persona, lo primero que haces es ubicarla como hombre o mujer, con todo el peso, discriminaciones y jerarquía que eso conlleva. Nosotres rompemos ese binarismo y planteamos un cambio social profundo. Eso hace que sea más difícil que se nos reconozca”, ha incidido. “Ya que desde otros colectivos no se nos ha representado adecuadamente, hemos tenido que organizarnos nosotres. Que haya habido convocatorias en diez ciudades ya me parece todo un éxito”.

miércoles, 21 de enero de 2026

#hemeroteca #nobinarie | ¿Las listas electorales deben diferenciar a los candidatos no binarios?

Bloque no binarie en el Orgullo Crítico de Madrid, 28 de junio de 2023 //

El debate | ¿Las listas electorales deben diferenciar a los candidatos no binarios?

Al menos tres elecciones este año pondrán a prueba la instrucción de la Junta Electoral Central que obliga a que los candidatos en las listas se definan solo como hombre o mujer
Elena Valenciano, Alberto López Ortega | El País, 2026-01-21
https://elpais.com/opinion/2026-01-21/el-debate-las-listas-electorales-deben-diferenciar-a-los-candidatos-no-binarios.html 
Mientras no se reconozca un tercer sexo en el Registro Civil, cualquier candidato en una lista electoral deberá declararse como hombre o mujer, según declaró recientemente la Junta Electoral Central. Para Elena Valenciano, presidenta de la Fundación Mujeres, introducir categorías subjetivas quiebra la estrategia para la igualdad de sexos. El profesor Alberto López Ortega defiende que la igualdad se preserva incorporando a quienes siguen fuera.
La Junta Electoral Central (JEC) se pronunció recientemente sobre la posibilidad de que personas que se definen como “no binarias” puedan figurar con dicha identidad en las listas electorales y determinó que la normativa sólo reconoce las categorías “hombre” y “mujer”.

Existe un consenso universal sobre las barreras que dificultan la participación de las mujeres en el poder político. El fenómeno es mundial y se explica por una tradición que ha situado a las mujeres dentro del espacio privado y ha tratado de excluirlas del público. De la batalla para entrar a la Universidad a la lucha por el voto femenino, las mujeres han ido venciendo los obstáculos construidos por el poder patriarcal. Los derechos de las mujeres están retrocediendo en muchos países, y que las mujeres son hoy minoría en parlamentos, gobiernos y jefaturas de Estado: a nivel mundial, las mujeres ocupan menos de tres de cada 10 escaños; menos de uno de cada cuatro ministros son mujeres; solo 19 países tienen a una mujer como jefa del Estado y 22 al frente del Gobierno.

La preocupación por una democracia incompleta y por el déficit de representación femenina nos llevó en 1992 a Atenas para la cumbre Mujeres en el Poder, convocada por la Comisión Europea. La Declaración de Atenas constata la desigualdad política de las mujeres en Europa y reivindica la paridad como principio democrático básico: “Una participación equilibrada de mujeres y hombres en la toma de decisiones puede generar ideas, valores y comportamientos diferentes que contribuyan a una sociedad más justa y equitativa”. La ‘Declaración’ reclama reformas estructurales que garanticen la igualdad efectiva en los procesos decisorios públicos.

Este es el camino que han seguido los países democráticos y avanzados como España. La Ley Orgánica 2/2024, de representación paritaria y presencia equilibrada de mujeres y hombres, impone que las listas electorales estén integradas por personas de uno y otro sexo, ordenadas de forma alternativa, para asegurar la paridad entre mujeres y hombres. La JEC interpreta en su instrucción 3/2025 que la norma es muy clara al exigir alternancia y equilibrio entre sexos y por eso establece que en las candidaturas figure sólo la clasificación “hombre” o “mujer” según el DNI, “sin que quepa sustituirla por ninguna otra mención relativa a la orientación sexual, identidad sexual o expresión de género”. No existe una regulación específica que reconozca un tercer sexo en el Registro Civil.

El debate sobre la inclusión de personas no binarias en las listas no es una cuestión de sensibilidades individuales, sino un conflicto político y jurídico que afecta al núcleo de la paridad como principio democrático fundamental. La paridad y la acción positiva no buscan equilibrar identidades subjetivas, sino garantizar que las mujeres puedan alcanzarlo a través de una representación equilibrada de ambos sexos (ninguno más del 60% ni menos del 40%).

Si introdujéramos una categoría no binaria en las candidaturas, se rompería la lógica de una norma que busca corregir la desigualdad política de las mujeres. ¿Esa tercera categoría se contaría aparte? Entonces desaparecería el principio de equilibrio entre mujeres y hombres. Y si la autoidentificación es libre, entonces el criterio deja de ser verificable. Ya no podríamos constatar la paridad en las listas y la ley quedaría desactivada ‘de facto’.

Este conflicto se extendería a muchos otros espacios donde las políticas de igualdad intentan corregir desequilibrios entre los dos sexos. El impacto alcanzaría a acciones positivas como las cuotas en órganos de decisión, consejos de administración, etcétera. Si mujeres y hombres dejan de ser los sujetos de derechos ¿cómo medimos las brechas de la desigualdad? Introducir categorías subjetivas quiebra todo el andamiaje y la coherencia de la estrategia para la igualdad entre mujeres y hombres.

Mantener la claridad en las categorías “mujer” y “hombre” no debe verse como un acto de exclusión de nadie sino como una garantía para mantener los mecanismos que protegen el derecho de las mujeres a participar en el poder político, del que han estado excluidas durante siglos.

Elena Valenciano es presidenta de la Fundación Mujeres. Fue vicesecretaria general del PSOE entre 2012 y 2014. 

En un reciente ensayo, el sociólogo de Princeton Kristopher Velasco defiende que los derechos LGTBIQ+ se han convertido en un componente estructural de las democracias contemporáneas, porque funcionan como uno de los indicadores más nítidos de sus avances y retrocesos. Los ejemplos son incontables: democracias en regresión como Hungría que prohíben el Orgullo, o las restricciones en EE UU al acceso de las personas trans a documentos oficiales, lo que las borra en la práctica del Registro Civil. En ese patrón encaja la instrucción de la Junta Electoral Central (JEC) que obliga a las personas no binarias a inscribirse como hombres o mujeres para figurar en listas electorales. Hablamos de unas 400.000 personas en España que, de repente, se ven en la disyuntiva de mentir sobre su identidad o renunciar a ser candidatos.

Quienes defienden la decisión apelan a la igualdad: proteger la paridad. España ha pasado de un 6% de mujeres en el Congreso en 1979 a superar el 40%. Es un avance histórico, fruto de décadas de presión feminista y reformas institucionales. Pero de ahí a afirmar que reconocer a las personas no binarias pone en riesgo esos logros hay un salto injustificado.

Llevo años investigando cómo la ultraderecha instrumentaliza causas legítimas para erosionar otras. He documentado cómo se invoca el feminismo para atacar a inmigrantes o personas trans, o cómo se utilizan los derechos LGTBIQ+ para justificar políticas xenófobas. El patrón es siempre presentar la igualdad como un juego de suma cero en el que el avance de un grupo implica el retroceso de otro. Esa trampa retórica convierte los derechos en un bien escaso y siembra desconfianza entre ciudadanos que solo quieren vivir en libertad. Y, sobre todo, adopta el lenguaje de la igualdad mientras trabaja contra ella. Aquí sucede exactamente eso. Se dice proteger la paridad, pero se defiende una interpretación rígida de las categorías de género que deja fuera a quienes no encajan en ellas. No es avanzar en igualdad; es preservar un ‘statu quo’ excluyente.

La contradicción entre los derechos de las mujeres y los de las personas no binarias es falsa. Existen soluciones viables: crear una cuota específica restada del porcentaje masculino; permitir la inclusión sin alterar el cómputo siempre que se respete el mínimo de mujeres; fijar un mínimo de mujeres y un máximo de hombres dejando margen para otras identidades, o registrar su identidad en una categoría distinta. Alemania, Países Bajos, Canadá o Argentina ya han reconocido identidades no binarias sin que sus sistemas de paridad se tambaleen. Encontraron soluciones porque entendieron que enfrentar a mujeres y personas ‘queer’ es un falso dilema.

El fondo del asunto es el derecho a la representación, que no funciona con lógica de suma cero. La inclusión amplía el perímetro democrático. Cuando una persona no binaria ve a alguien como ‘elle’ en un Parlamento, recibe un mensaje poderoso: existes, importas, este sistema también es tuyo. La representación descriptiva aumenta la participación política, la confianza institucional y la salud mental de quienes han crecido sintiéndose invisibles. No es un capricho identitario; es un mecanismo de legitimación del sistema.

Las razones para la inclusión son muchas. Están las jurídicas: el Comité de Derechos Humanos de la ONU ya ha expresado su preocupación por la situación en España. Están las de coherencia: no podemos presumir de país abierto mientras pedimos a cientos de miles de ciudadanos que falseen su identidad para participar en política. Y están las feministas: el feminismo lleva décadas defendiendo que la biología no es destino y combatiendo los moldes que encorsetan. Las personas no binarias no amenazan al feminismo: lo encarnan.

Desde fuera, muchos ven a España como ejemplo de país inclusivo. Fuimos pioneros en matrimonio igualitario, en autonomía reproductiva y en leyes de identidad de género. Cada conquista tuvo sus profetas del apocalipsis. Y, cada vez, ampliar derechos no le restó nada a nadie. Reconocer a las personas no binarias es coherente con esa trayectoria y, en un contexto de retrocesos de la democracia, recuerda que la igualdad no se preserva excluyendo, sino incorporando a quienes siguen fuera.

Alberto López Ortega es profesor adjunto de la Universidad Libre de Ámsterdam.

miércoles, 9 de abril de 2025

#hemeroteca #nobinarie | Sumar pide en el Congreso reconocer el género no binario y poder incluirlo en el DNI

Bloque no binarie en el Orgullo Crítico ce Madrid, 28 de junio de 2023 //

Sumar pide en el Congreso reconocer el género no binario y poder incluirlo en el DNI

La formación de izquierdas ha presentado una Proposición de Ley que busca “reconocer y proteger” a las personas intersexuales y no binarias
Pablo León | El País, 2025-04-09
https://elpais.com/sociedad/2025-04-09/sumar-pide-en-el-congreso-reconocer-el-genero-no-binario-y-poder-incluirlo-en-el-dni.html

Sumar ha presentado este miércoles una Proposición de Ley en el Congreso que busca el reconocimiento de los derechos de las personas intersexuales y no binarias. A través de una solicitud a la mesa, la coalición de izquierdas, socia minoritaria del Gobierno, establece el mecanismo para reclamar más derechos para estas personas mediante la modificación de 15 artículos de la Ley 4/2023 para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI (la conocida como ‘Ley trans’). Esta norma “representó un avance importante en el reconocimiento de derechos para diversas identidades sexuales o de género”, detalla la propuesta, que defiende “una regulación más amplia, para que todos los colectivos de identidades diversas sean reconocidos y protegidos”.

Las personas no binarias son aquellas cuyas identidades y/o expresiones sexuales o de género no encajan en las categorías tradicionales binarias de hombre o mujer, masculino o femenino. “La Ley 4/2023 no incluye una mención explícita a este colectivo, lo cual limita su derecho fundamental a definir y expresar su identidad de manera libre y autónoma”, incide la propuesta de Sumar, firmada por la portavoz, Verónica Martínez Barbero, y las diputadas Julia Boada, Esther Gil de Reboleño, y Engracia Rivera.

“Ser intersexual o persona no binaria en 2025 sigue siendo vivir en un mundo que ha establecido que hay que elegir entre solo dos casillas, y eso supone silenciar la verdadera identidad a muchísimas personas”, ha dicho Martínez Barbero justo antes de presentar la propuesta en el Congreso. Justamente, una de las demandas de la formación de izquierdas busca es la inclusión de una tercera casilla en el Registro Civil. “Durante los trámites de expedición o renovación del documento [tanto DNI como Pasaporte], se podrá optar por tres posibilidades: hombre, mujer o no binaria”, proponen.

Actualmente, España no permite el reconocimiento oficial de categorías de sexo o género fuera de las binarias tradicionales. “Es crucial para garantizar que las personas no binarias puedan acceder a servicios médicos, educativos, laborales y sociales de manera adecuada. La falta de esta opción puede dar lugar a discriminación y situaciones de abuso; dificultar el acceso a servicios públicos, a canales de denuncia y a una protección efectiva”, argumentan.

Las personas trans y no binarias tienen 16 veces más riesgo de sufrir depresión que el resto de población, la incidencia se multiplica por 11 en el caso de la ansiedad, según el estudio ‘Transaludes: salud en personas trans y/o no binarias en España’. Además, según un estudio de la asociación No Binaries España―cuyo lema es “existimos y resistimos”― , el 41% de estas personas sufrió violencia sanitaria en 2024 y más del 60% había sido víctima de acoso escolar en alguna etapa del ciclo educativo.

“El sistema económico capitalista se siente amenazado cuando las sociedades aceptan el no binarismo, al igual que la bisexualidad. Las personas no binarias son al género lo que la bisexualidad a la orientación; una amenaza a las normas del sistema”, resume Daniel Valero, que acaba de publicar ‘Confundidas, indecisas, promiscuas. Bisexualidad y deseo en un mundo monosexista’ (Paidós). Para el autor, “es una realidad que, como la trans, provoca que se desdibuje la forma en la que el mundo entiende el sistema sexo-género, que ataca directamente a lo patriarcal, al machismo”.

Las personas intersexuales han nacido con variaciones en sus características sexuales ―cromosomas, genitales, patrones hormonales…― que las deja fuera de las utilizadas para la inscripción registral del sexo (que se basan en la apariencia genital del bebé). “Esta diversidad biológica y natural ha sido históricamente mal abordada, mediante prácticas de normalización médica, sin consideración a los derechos de las afectadas. Desde el nacimiento, las personas intersexuales se enfrentan a numerosos problemas sociales, legales y médicos que limitan su desarrollo y su inclusión, generando vulneración de derechos fundamentales”, resume el texto. De ahí que busque prohibir, por ejemplo, “cualquier modificación genital correctiva por motivos estéticos o de asimilación a un sexo” en menores de 12 años”. Y también dotar de control a los individuos en caso de posteriores intervenciones.

La propuesta legislativa pide también evitar la difusión de contenidos que nieguen la diversidad física de las personas intersexuales, además de promover la realización de estudios sociológicos sobre su realidad. Además, reclaman indemnizaciones para aquellas personas intersexuales que hayan sufrido “modificación corporal genital u hormonal sin consentimiento”.

miércoles, 5 de marzo de 2025

#hemeroteca #feminismoqueer #queer | 8M 2025: por un feminismo queer

Protesta escolar en Madrid //

8M 2025: por un feminismo queer

No encajamos en vuestro mundo, ni queremos encajar. No nos dejamos callar con unas migas que se caen de vuestras mesas llenas de privilegios. Lo queer abre nuevos espacios de lo inteligible y lo vivible.
Alana Queer · Activista trans nobinarie, integrante de Sexualiarte | El Salto, 2025-03-05
https://osalto.gal/opinion/8m-2025-un-feminismo-queer

En su congreso en Sevilla en diciembre de 2024, el PSOE eliminó la ‘Q’ y el ‘+’ de las letras LGBTIQ+ en la conferencia marco del congreso. La enmienda presentada por la corriente del “feminismo tradicional” de Carmen Calvo fue votada a última hora de la tarde, cuando casi dos tercios de les delegades no estaban presentes. Como dice un artículo en eldiario.es: “La clave para que se aprobara esa enmienda, que va en contra no solo del propio camino señalado por el partido en su ponencia marco sino de la propia acción del Gobierno, fue precisamente la ausencia generalizada de delegados en la votación clave, que dejó el camino libre y sin contrapesos a las militantes organizadas y alineadas en torno a figuras como Carmen Calvo o Ángeles Álvarez”.

Así, la corriente del PSOE que se queja del “borrado de las mujeres” consiguió borrar a nosotres, las personas queer, nobinarias, no conformes con el género... a toda la diversidad más allá de lo LGBT tradicional.

Esta queerfobia no es nueva en el PSOE, y es algo específico del ‘TERFismo’ dentro del PSOE, que tiene su cruzada especial contra la teoría, el activismo y las identidades queer, señalando a todo lo queer como antifeminista, misógino y neoliberal o, en palabras de Carmen Calvo, “el Q+ responde a una teoría y a una ideología neoconservadora”. ¿De dónde saca esta conclusión sobre lo queer? Ya en verano de 2000 esta corriente del feminismo queerfóbico del PSOE publicó un “documento de debate“, oponiéndose a la Ley Trans y exponiendo su queerfobia.

Nuria Alabao dice sobre estos discursos transfóbicos: “El trasfondo sociocultural es el mismo que impulsa a la extrema derecha: una política destinada a apuntalar identidades fijas en momentos de incertidumbre máxima, donde muchas personas sienten amenazadas sus condiciones de vida por la indeterminación en muchos campos: por la situación económica, el cambio climático, la guerra, los cambios culturales o sociales”.

Según Ibai Fresnedo, militante transfeminista queer en EHGAM, en la revista Pikara, “esta exclusión va más allá de un ajuste del ideario interno del PSOE. Se trata de un ‘spoiler político’ que confirma la deriva tránsfoba y reaccionaria de este partido, que prima mantener las formas frente al statu quo y la promoción de un feminismo supremacista claramente diseñado para un sector acomodado y burgués, blanco y sexófobo. Un sector que se mira al espejo de la normatividad, mientras muchas personas en los márgenes seguimos luchando por nuestra existencia”.

Somos queer

Pero somos queer. Existimos, en los márgenes, aunque el ‘TERFismo’ del PSOE quiere borrarnos. Somos les rares, les monstrues. No encajamos en vuestro mundo, ni queremos encajar. No nos dejamos callar con unas migas que se caen de vuestras mesas llenas de privilegios.

Aunque se usa “queer” a menudos como sinónimo de LGTB, esto en realidad significa una despolitización de lo “queer”. Como dice Mary Nardini Gang en su texto Toward the queerest insurrection: “Lo queer no es una zona estable en la que habitar. Queer no es simplemente otra identidad que pueda añadirse a una lista de categorías sociales ordenadas, ni la suma cuantitativa de nuestras identidades. Es más bien la posición cualitativa de oposición a las presentaciones de estabilidad, una identidad que problematiza los límites manejables de la identidad. Queer es un territorio de tensión, definido contra la narrativa dominante del patriarcado monógamo heterosexual blanco, pero también por una afinidad con todes les marginades y oprimides. Queer es lo anormal, lo extraño, lo peligroso. Queer implica nuestra sexualidad y nuestro género, pero mucho más. Es nuestro deseo, nuestras fantasías y mucho más. Queer es la cohesión de todo lo que está en conflicto con el mundo capitalista heterosexual. Queer es el rechazo total del régimen de lo normal”.

Posiblemente es esto que da miedo a las TERF del PSOE, y por eso utilizan las estrategias de odio en contra de nosotres, quieren borrarnos. No encajamos en su visión de una “vida normal”.

Quizás queer se puede utilizar mejor como verbo, como “queerear algo” o “queering algo”, en lugar de como sustantivo o adjetivo, por dos razones. La primera es que lo «queer» cuestiona la idea de una identidad esencial o estable que pueda describirse como un sustantivo, ya sea homosexual, gay o queer. Utilizar queer como verbo significa cuestionar o criticar los supuestos sobre la estabilidad del sexo, el género y la sexualidad, así como la relación entre los tres. “Queerear” algo significa aplicar una mirada queer, hacer visibles las normas invisibles que están operando, los privilegios y mecanismos de marginación y exclusión, incluso más allá de la sexualidad y el género.

Por todo esto, la ‘Q’ —lo queer— importa, porque hace visible la diversidad de identidades, cuerpos y vidas que se quedan fuera de la cisheteronormatividad y que tampoco encajan en la nueva respetabilidad LGTB (sin IQA+), la nueva “homonormatividad” respetable, con sus matrimonios igualitarios con 1,5 niñes. Queer son los cuerpos y vidas disidentes, queer significa las posibilidades políticas de los cuerpos raritos, de las performatividades cotidianas de los géneros. Queer abre nuevos espacios de lo inteligible y lo vivible. En este sentido, el activismo queer lucha por cambiar fundamentalmente a la sociedad, rechazando a la cisheteronormatividad y declarándose orgullosamente queer, rares, monstrues, no normales.

Como dice Judith Butler, “el pensamiento de una vida posible es solo una indulgencia para aquellas personas que se saben a ellas mismas como posibles. Para ellas que están aún intentando ser posibles, la posibilidad es una necesidad”. Una necesidad queer. Y no nos dejamos borrar.

Somos feministas
El documento de debate del PSOE de 2000 dice: “El activismo queer desdibuja a las mujeres como sujeto político y jurídico, poniendo en riesgo los derechos, las políticas públicas de igualdad entre mujeres y hombres y los logros del movimiento feminista”. Detrás de esta afirmación hay la idea que el único sujeto político del feminismo es “la mujer”. Ya en 2018, Laura Gaelx Montero escribió en la revista Pikara: “Pero tras el concepto de “la mujer” subyacía una forma muy determinada de entender el sujeto político del feminismo. Esa “mujer” era el supuesto universal neutro: blanca, hetero, burguesa, de mediana edad, sin discapacidad… El equivalente perfecto al universal masculino como única medida de la existencia que tanto se había criticado”.

En su último libro ‘¿Quién teme al género?’ Judith Butler dice que “la categoría de “mujer” no dice de antemano cuántas personas pueden participar en la realidad que describe, ni limita de antemano las formas que puede adoptar esa realidad”. Y señala que “el feminismo siempre ha insistido en que la esencia de la mujer es una cuestión abierta, una premisa que ha permitido a las mujeres perseguir posibilidades que tradicionalmente se negaban a su sexo”.

Más allá, podemos cuestionar la limitación del sujeto político del feminismo a “la mujer” o “las mujeres”. Entiendo al feminismo como un movimiento social que lucha por la eliminación del patriarcado, del “cisalosexualheteropatriarcado”. Es decir, un patriarcado que no solo se basa en la discriminación de la mujer, sino de todo lo que se sale de las normas patriarcales: la presunción “cis”, que el sexo asignado al nacer (una asignación que en sí misma es un acto de violencia patriarcal) tiene que coincidir con el género o la identidad de género de una persona. La sexualidad obligatoria, no solo la heterosexualidad obligatoria, como dijo Adrienne Rich, sino la sexualidad obligatoria, que significa que obligatoriamente cada persona tiene que sentir atracción sexual (ser “alosexual”). Las personas asexuales de cualquier género tampoco cumplen con esa norma patriarcal, y quizás no sorprende que un alto porcentaje de personas asexuales se identifican también fuera del binarismo de género.

Mejor hablamos de feminismos, en plural, para hacer visible esa diversidad de feminismos. No existe un único feminismo con carnet de membresía, aunque hay quienes lo reclaman (en lo general, el feminismo transexcluyente).

Silvia L. Gil dice en su contribución al libro ‘Transfeminismo o barbarie’: “Cuando se sostiene que afirmar a las diferencias es reproducir el neoliberalismo, se olvida que la revuelta feminista que vivimos en la actualidad es radicalmente heterogénea, tan heterogénea como los efectos del poder contemporáneo. Esta revuelta está hecha de una pluralidad de cuerpos que de maneras distintas a lo largo del planeta se rebelan y resisten al heteropatriarcado. Esta heterogeneidad no es una muestra de debilidad, sino exactamente lo contrario: la fuerza que ensancha y enriquece el feminismo en un momento de restricción de derechos y jerarquización de vidas”.

Los feminismos queer —en plural— son parte de esos feminismos diversos. Feminismos diversos y combativos, como dice el manifiesto del 8M de Sevilla: “Queremos ir más allá del miedo infundido a los 'otros, otres y otras'. Queremos mirar a los ojos a quienes sufren opresión: mujeres, personas migradas, LGTBIQA+, con discapacidad, neurodivergentes, racializadas, pobres, sin vivienda, precarizadas, en guerra o que sufren genocidios. Mirarlas a los ojos y ver en ellas su humanidad y su valor en la construcción de un mundo mejor. Un mundo donde la otra no es amenaza, sino aliada necesaria en la construcción colectiva de nuestra utopía”.

Unos apuntes de un feminismo queer

Queer significa salirnos de las normas en todos sus aspectos, normas cisalosexualheteropatriarcales. Normas que nos hacen daño, que solo sirven para mantener al sistema heteronormativa, capitalista, colonial y capacitista.

La “amatonormatividad”, la norma que dice que las únicas relaciones validas son las de pareja, preferiblemente heterosexuales, es una de esas normas que nos hace daño. Buscamos otras formas diversas de relacionarnos. Las no monogamias éticas, la anarquía relacional, “descentrar el amor”, en palabras de Roma de las Heras, una de las autoras de la novela gráfica ‘Anarquía relacional’.

¿Lo queer quiere acabar con la familia? Sí, es necesario recuperar a la vieja demanda feminista de la abolición de la familia que ha caído en el olvido, como lo hace Sophie Lewis en su libro ‘Abolir la familia’. La abolición de la familia y del matrimonio que la sostiene —da igual si heterosexual o homosexual— es una institución patriarcal. Quiero acabar con la familia, con los privilegios del matrimonio, que debería desaparecer como institución legalmente privilegiada. Desarrollemos otras formas de crianza, de cuidados, de relacionarnos.

La familia no es un espacio seguro —no para mujeres, y tampoco para niñes—. Escribo estas palabras como superviviente. La mayoría de la violencia de género se produce en el ámbito de la familia. La mayoría de abusos sexuales a niños, niñas y niñes se producen en el ámbito de la familia, con una persona de la familia o cercana a la familia como perpetrador. Une de cada cinco niños, niñas o niñes sufre abuso sexual en su infancia, según un informe de Save The Children. Según ese informe, la mitad de les abusadores son familiares. Es decir, en una de cada diez familias hay una persona abusadora. ¿La familia como espacio seguro? Y esto todavía no incluye a otras formas de abuso – físicas, psicológicas, el abandono emocional… ¿Por qué pensamos hay niveles tan altos de problemas de salud mental en adolescentes, incluso el trauma complejo y el trauma de desarrollo? ¿Quizás tiene que ver con que la familia no es un modelo sano de crianza, ni para les niñes, ni para les progenitores?

Sophie K. Rosa dice en su libro ‘Radical Intimacy’, “la jerarquía establecida para las relaciones —en favor de la díada romántica y la forma de familia nuclear— se contrae y degrada intimidades más diversas y de camaradería. Este orden relacional puede resultar insular y alienante no sólo para las personas “solteras” —incapaces o que no desean formar una pareja romántica—, sino también para las que lo han hecho y siguen anhelando intimidad”.

Lo queer significar explorar una multitud de posibilidades de intimidad más allá de la familia, de la pareja, o de las relaciones sexo-afectivas.

Por la descertificación del sexo/género

La asignación de un sexo al nacer no es solo un acto descriptivo. Más bien, es un acto prescriptivo, con el sexo se asigna también un género binario correspondiente, con la expectativa que la criatura va a asumir ese género como propio, con todo lo que eso significa (expresión de género, comportamientos “acordes” con el género). Alok V Menon lo llama “jeroglíficos heterosexuales”, la idea de que de los genitales visibles al nacer se puede predecir la identidad futura e incluso la vida de una criatura.

La asignación de un sexo y género a nacer sitúa a la criatura ya en la jerarquía binaria de género. Al crecer, tiene que relacionarse de una manera con esa identidad y posición en la jerarquía. Puede asumirla, puede intentar subvertirla, oponerse a ella, como lo hacen las disidencias sexuales y de género.

Desde una perspectiva de un feminismo queer, la solución no es proveer más categorías (legales) de sexo/género, sino eliminar por completo esas categorías: la eliminación del sexo/género del registro civil, de certificados de nacimiento, documentos de identidad… la descertificación del sexo/género.

Queer tiene la interseccionalidad en sus raíces. Organizaciones como Act Up y Queer Nation rechazaron las estrategias de asimilación y respetabilidad de las organizaciones LGTB establecidas, que pretendían simplemente incluir a las personas queer en las estructuras existentes de la sociedad. Al mismo tiempo, comunidades de lesbianas chicanas o negras se rebelaron contra su «extranjería» no solo de la cultura dominante sino del propio movimiento de gays blancos y de clase media que decía representarlas. Las minorías sexuales y de género excluidas por pobres, negras, por seropositivas… se apropiaban del término y lo utilizaban como reivindicación de su ser desviades – queers. Las luchas queer siempre han incluido a las luchas de personas racializadas, migradas, pobres, diskas… E, incluso, las luchas antiespecistas. Queer se opone a las normas, a los mecanismos de marginación y exclusión, a la división en vidas vivibles y vidas desechables que ni merecen la pena de ser lloradas (pensamos en las más que 10.000 personas que murieron en el Mar Mediterráneo solo en 2024 intentando llegar a España. O en los animales no humanos).

En su último libro ‘Quién teme al género’, Judith Butler dice: “La única forma de salir de ese laberinto es unir las luchas por las libertades y los derechos de género a la crítica al capitalismo, formular las libertades por las que luchamos como colectivas, dejar que el género forma parte de una lucha más amplia por un mundo social y económico que acabe con la precariedad y proporcione atención sanitaria, vivienda y alimentos en todas las zonas del mundo”. Butler nos llama a “recordar a la gente por qué y cómo desea vivir, reclamando la vida para la izquierda, encontrando la vida en las relaciones que nos sostienen”.

Por un feminismo queer
“Necesitamos redescubrir nuestra revoltosa herencia como anarquistas queer”, dice Mary Nardini Gang en ‘Toward the Queerest Insurrection’. “Tenemos que destruir las construcciones de la normalidad, y crear en su lugar una posición basada en nuestra alienación de esta normalidad, y una posición capaz de desmantelarla. Debemos utilizar estas posiciones para instigar rupturas, no sólo con la corriente dominante asimilacionista, sino con el propio capitalismo. Estas posiciones pueden convertirse en herramientas de una fuerza social dispuesta a crear una ruptura total con este mundo. Nuestros cuerpos han nacido en conflicto con este orden social. Tenemos que profundizar ese conflicto y hacer que se extienda".

No lo podemos hacer soles. Necesitamos construir comunidad, apoyo mutuo, movimiento. Y todo esto mientras está creciendo la extrema derecha. Ante este auge del fascismo, Judith Butler dice que “podemos detener ese impulso, pero solo si intervenimos como una alianza que no destruye sus propios vínculos (...) liberar los potenciales democráticos radicales de nuestras propias alianzas en expansión puede demostrar que estamos al lado de una vida vivible, del amor con todas sus complicaciones y de la libertad, haciendo que esos ideales sean tan convincentes que nadie pueda mirar al otro lado”.

O, como dice Sophie K. Rosa, “la intimidad contiene un potencial radical porque es la esencia de estar vive”. Y nos llama, al final de su libro ‘Radical Intimacy’, a que “alimentemos, y nos alimentemos, de horizontes utópicos; unámonos para arrebatar nuestros deseos de las garras del capitalismo. Porque necesitamos lazos más fuertes, para mantenernos unides y evitar que el mundo se desmorone. Nuestro entrelazamiento mutuo debe ser cuidadoso, espacioso y flexible, sin ningún lazo demasiado apretado. En este macramé de diseño amoroso, podríamos encontrar la sabiduría, el propósito y la fuerza que necesitamos para tejer nuevos mundos”. Nuevos mundos queer.

lunes, 21 de octubre de 2024

#hemeroteca #nobinarie | ¿Tercera casilla o eliminación del sexo registral? El debate está servido en el movimiento trans y no binario

Bandera 'genderqueer' en el Orgullo de Valencia 2019 //

¿Tercera casilla o eliminación del sexo registral? El debate está servido en el movimiento trans y no binario

Añadir una opción más a las de “hombre” y “mujer” para después avanzar hacia la eliminación del sexo registral es la postura mayoritaria. Voces críticas con esta opción abogan por reivindicar directamente la descertificación: “La tercera casilla es pan para hoy y hambre para mañana porque perpetúa el sistema de género”.
Deva Mar Escobedo | El Salto, 2014-10-21
https://www.elsaltodiario.com/lgtbiq/tercera-casilla-eliminacion-del-sexo-registral-debate-servido-movimiento-trans-no-binario

“Votos emitidos: 345. Sí: 188. No: 150. Abstenciones: 7. En consecuencia, queda aprobado el dictamen”. El palco del Congreso de los Diputados, desde donde han seguido la votación personas representantes de las asociaciones que han participado en la redacción de la norma, estalla en júbilo. Con estas palabras, la entonces presidenta de la cámara, Meritxell Batet, daba por aprobada la ley trans. Sin embargo, una de las personas invitadas a la votación tiene una sensación agridulce: Darko Decimavilla, de No Binaries España, reconoce que la normativa trae avances, pero deja de lado una de las reivindicaciones principales de las personas no binarias: la tercera casilla de género no binario en el DNI.

Esa tercera opción supondría la igualdad de condiciones entre hombres, mujeres y personas no binarias, además de ser “cuestión de justicia social”, explica Decimavilla. La asociación de la que forma parte ha sido la única específica de personas no binarias en la mesa de negociación de la norma con el Ministerio de Igualdad y sus postulados se han considerado representativos de la demográfica que representan. No obstante, las voces de otras personas no binarias se han alzado críticas con la reivindicación de la tercera casilla y piden en su lugar la descertificación del sexo registral.
La postura de la asociación mayoritaria de personas no binarias en España es la tercera casilla por “suponer la igualdad con hombres y mujeres” y ser “de justicia social”
El debate no es entre una opción u otra —quienes defienden la tercera categorización lo hacen como primer paso hacia la eliminación del sexo registral—, sino sobre si la reclamación política debería ser pedir esa tercera casilla o pasar directamente al objetivo final de la descertificación. “Reclamar una tercera casilla es pan para hoy y hambre para mañana porque perpetúa el sistema de género. Esencializa lo enebé como una tercera identidad cuando queremos plantear una crítica a las identidades en sí mismas”, explica Clara Galé, integrante de la plataforma Orgullo Crítico de Madrid. Esta organización lleva varios años pidiendo en cada manifiesto del día del Orgullo la descertificación del sexo registral.

El posible punto medio entre tercera casilla y eliminación del sexo registral se llevó al Congreso de la mano de Unidos Podemos en 2018 y varios grupos en 2022. En ambas propuestas legislativas se pedían “medidas que permitan omitir, a petición de la persona interesada, la mención relativa al sexo en sus documentos oficiales”, aunque este seguiría constando en todos los sistemas de la administración. Todas las fuentes consultadas para este reportaje se oponen a la idea. “Si voy a la administración, meten mi número de DNI en el ordenador y ya les aparece el sexo por mucho que no lo ponga en la tarjeta, ¿qué más me da a mí qué ponga o no?”, resume Decimavilla.

Reconocimiento, avances y retrocesos

El Estudio sobre las necesidades y demandas de las personas no binarias en España, publicado en 2022 por el Ministerio de Igualdad, es de las pocas fuentes estadísticas sobre esta demográfica. En él, un 63% de personas encuestadas afirman que utilizarían la tercera casilla si existiera.

Para Darko Decimavilla, la tercera opción de sexo es una forma de que la sociedad reconozca la existencia de las personas no binarias. “Lo que no se nombra no existe”, aduce esta persona integrante de No Binaries España. A partir del reconocimiento, argumenta, se pueden tomar pasos legislativos para proteger a las personas no binarias. “La ley no contempla que exista una persona enebé, solo habla de hombres y mujeres. En el momento en que alguien consiga una tercera casilla, eso sienta precedente y tendrán que incluirnos en las leyes”, especula.
Por el momento, el “sexo no especificado” o género no binario está limitado a las personas con pasaportes extranjeros mientras que los intentos de incluir el no binarismo de género en otras entidades ha acabado en fracaso
Alana Speck, une no binarie de origen alemán, consiguió que el Registro de Extranjería le considere como de “sexo no especificado” tras una lucha que llegó al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Esta persona ‘genderqueer’ estima que ahora serán unas 25 personas que, como elle, tienen una X en su sexo registral en lo que respecta a la administración de extranjería. Sin embargo, esto no ha abierto la brecha que esperaba en otros organismos. “Tengo diferentes géneros en diferentes administraciones”, cuenta Speck, para quien su lucha demuestra lo “absurdo” y “ridículo” que es el sistema de sexo registral.

Por el momento, parece que el “sexo no especificado” o género no binario está limitado a las personas con pasaportes extranjeros. Intentos de incluir el no binarismo de género en otras entidades han acabado en fracaso. En algunas ocasiones, ha sido el propio organismo quien se ha negado a reconocer el género no binario de la persona: el Registro Civil descartó inscribir a Decimavilla de esta forma en sus listados. En otros casos, un ente regulador ha deshecho lo que hizo una administración: la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) vetó en marzo de este año que el Gobierno de Canarias utilizara la casilla no binaria en sus documentos públicos.

Exposición en una sociedad enebéfoba

La argumentación que hizo el regulador de la privacidad para tumbar los formularios canarios era torticera y equiparaba el género con las creencias religiosas para aducir que no se debería dar más opción que hombre o mujer. Sin embargo, una de las explicaciones de la AEPD sí merece tenerse en cuenta porque reproduce la preocupación de muchas personas no binarias: que marcar una tercera casilla les exponga públicamente cuando prefieran pasar desapercibides.

Entre les encuestades para el estudio del Ministerio de Igualdad abunda la preocupación sobre algunos aspectos de la tercera casilla. Muches dicen que necesitarían más información sobre las consecuencias del cambio antes de dar el paso, y une de cada cinco confiesa que teme que constar como un “tercer género” le expondría a más discriminación. “Yo usaría el marcador de ‘tercer género’ (o, como mejor nombre, ‘no binarie’) si hubiese garantías (laborales, sociales...) de que es una opción segura respecto a mi integridad física y mental”, afirma una de las personas que participó en los grupos de discusión del estudio.
Para Darko Decimavilla, “la tercera casilla es más factible a corto plazo. La descertificación es una utopía y necesitaría abrir debates más amplios”
Decimavilla dice entender la preocupación “totalmente válida” de las personas que se expresan en esta línea, pero recalca que es el Estado el que debe encargarse de velar por la seguridad de les enebés. ¿Esta preocupación no desaparecería si elimináramos el sexo registral por completo? “Sí, pero la descertificación es una utopía y necesitaría abrir debates amplios, por ejemplo, sobre la ley de violencia de género. La tercera casilla es más factible a corto plazo”, responde Decimavilla. Esa es la postura de la asociación, aunque elle recalca que “una cosa es lo que defendemos por estrategia a nivel colectivo, y otra lo que pensamos como individuos”. “Cuando se eliminen las violencias por género y ya no sean necesarias las leyes que protegen a las mujeres, podremos eliminar el sexo registral”, analiza Decimavilla.

La descertificación y sus retos
Aunque minoritaria, la descertificación del sexo registral sería la opción preferida de un número considerable de personas no binarias. En el estudio encargado por Igualdad, un 17% de encuestades proponían esta medida. “Creo que más que añadir un tercer género en los documentos identificativos y administrativos, lo que debería hacer es eliminar el género por completo”, decía una de las personas participantes en el estudio.

Y es que reivindicar una tercera casilla es, para personas como Alana Speck, “abrir brechas, pero no la solución”. Esta persona afirma que incluir el género no binario en los registros en vez de eliminar el sexo pondría a las personas no binarias en el último escalón de una jerarquía. “En la Seguridad Social, la casilla uno es para hombre y, la dos, para mujer. Simplemente nos añadirían abajo del todo”, opina le ‘genderqueer’. Aunque ha luchado por su derecho a constar como no binarie en las administraciones, cree que “no vamos a cambiar el sistema de género con la tercera casilla” y que la eliminación de estas taxonomías permitiría fluir en el género.

Clara Galé, el integrante del Orgullo Crítico madrileño, también es rotundo: “Lo interesante tanto de la autodeterminación como de la abolición del sexo registral es quitarle poder al Estado para dárselo a la ciudadanía”. Y lanza una pregunta: “Si se pudieron eliminar casillas en la documentación como la referente al estado civil, ¿por qué no íbamos a poder suprimir el sexo?”.

En Reino Unido, país que carece de DNI y donde la identificación se hace de viva voz o mostrando un carné de conducir o similares, un estudio publicado en 2022 indagaba sobre las percepciones de las personas no binarias respecto al sexo registral. En sus resultados, muestran que un 57% de les encuestades estaban a favor de abolir el sexo legal, aunque creían que este horizonte es “un sueño imposible”.
Las posiciones a favor de la descertificación aseguran que es la medida necesaria en el camino para abolir el género y que no tendría por qué afectar a la legislación en materia de violencia de género o a las estadísticas
Cuando se habla de las dificultades de eliminar el sexo registral, muchas personas aducen preocupación en lo referente a las leyes de discriminación positiva hacia las mujeres o la recogida de estadísticas para elaborar políticas públicas. Speck cree que estas preocupaciones no tienen por qué tener fundamento: “Se puede luchar contra la discriminación sin que la identidad figure en el Registro Civil”. “Se prohíbe la discriminación por motivos de racialización, estado seropositivo o creencias religiosas sin que consten en ningún registro”, ejemplifica.

En lo que respecta a las estadísticas que recogen el género, este no binarie cree que con la autoidentificación puede bastar. Preguntade por qué pasaría si la gente mintiera para boicotear la propuesta —en la misma línea que influencers de la manosfera como Roma Gallardo afirmaban haberse cambiado el sexo a mujer para criticar la autodeterminación de género—, Speck responde que la verificación de los datos recabados “es un problema que tienen todas las encuestas”. Y recuerda que, según Foucault, las estadísticas y la mirada del Estado no solo reflejan la realidad, sino que también la construyen.

Más allá de visiones de un futuro sin género, las categorizaciones de hombre y mujer ya son un problema en el presente para personas trans y/o intersex que acuden, por ejemplo, al sistema de salud. Ya en 2020, el activista trans Rubén Castro denunciaba que su médica de cabecera no podía derivarle a ginecología porque el sistema no contemplaba poder citar a un hombre en ese servicio. Speck relata que su centro de salud no le invita a realizarse pruebas para el cáncer de mama o de próstata a pesar de estar en el rango de edad para ambos. Para esta persona, el motivo es que su cuerpo “no está previsto”. “Sería mucho más útil que el sistema incluya las características concretas del cuerpo de cada persona”, dice le ‘genderqueer’.

lunes, 23 de septiembre de 2024

#libros #enebe | Identidades no binarias

Identidades no binarias / Patri Catalán ; prólogo de Guille Jiménez.

Barcelona [etc.] : Egales, 2024 [09-23].
418 p.
Serie: Colección G.

/ ES / Libros / ENS / Enebé / Espacios públicos / Euforia de género / Identidad no binaria / No binarie / Salud

📘 Ed. impresa: ISBN 9788419728623 / 22.95 € 
📝 Cita APA-7: Catalán, Patri (2024). Identidades no binarias. Egales. 
✅ Rebiun: https://catalogo.rebiun.org/rebiun/record/Rebiun36222849
Un mapa para aprender acerca del no binarismo, un espacio seguro donde poder desarrollarte en libertad.
Lo que tienes entre tus manos es un mapa. En concreto, un mapa no binario. Patri Catalán ha cartografiado y recopilado toda la información posible, leyendo estudios científicos, libros y escuchando las experiencias propias de personas no binarias, para invitarte a aprender más. Y si eres una de ellas, saber dónde te sitúas, qué necesitas y cómo sentirte mejor. Elabora nuevos conceptos que ayudan a comprender y a crear un entorno donde las personas no binarias podemos existir y respirar. Desde ahí, trata las identidades de manera extensa y no solo dando su definición. No son meras palabras en una lista, sino nuestras experiencias vitales.

Espacios públicos y salud en general son otros temas que integra este mapa. Asimismo, muestra un modelo inclusivo de disforias y euforias de género que contribuirán a gestionar las transiciones que algunas personas no binarias realizamos. Y para personas binarias, incluye además apoyo social y conceptos sobre cómo cuidarnos, porque en un mundo donde estamos rodeades de enebefobia, os necesitamos. Las familias, amistades o parejas también encontraréis aquí vuestro pequeño espacio.

«En este libro te encontrarás el trabajo de le excelente cartógrafe que es Patri Catalán. [...] Ojalá consigas aquello que buscas en estas páginas. Quizás no tenga nombre [...], Pero es tan fácil como darle uno». – Guille Jiménez

😏 Patri Catalán (ella/elle) es una alicantina afincada en Madrid. Psicóloga, activista y escritora. Fue fundadora de una asociación nacional "queer" que daba apoyo a diferentes colectivos LGTBIAQ+. Ha participado en importantes congresos y publicado en una revista del grupo "Nature". Su anterior libro, "Manual de identidades sexuales", es una obra de referencia que profundiza en todas las identidades sexuales.

domingo, 25 de agosto de 2024

#hemeroteca #nobinario | Radiografía del reconocimiento de las personas no binarias a nivel mundial

Asistente a la mani del Orgullo LGTBI+ en Valencia, 2023-06-24 //

Radiografía del reconocimiento de las personas no binarias a nivel mundial

Al menos 19 países en el mundo tienen disponibles los marcadores de género no binarios. En España, esta opción no se incorporó en la ley trans estatal por el voto en contra del PSOE.
Candela Barro | Público, 2024-08-25
https://www.publico.es/sociedad/radiografia-reconocimiento-personas-no-binarias-nivel-mundial.html

Imagina que cada vez que tienes que rellenar un documento y señalar tu género falta algo. Para los y las que se identifican como hombre o mujer, este paso rutinario no genera ningún problema. Su casilla siempre está disponible. Sin embargo, las personas no binarias no tienen opción donde ubicarse. Lo que significa que, a nivel legal, no pueden existir tal y como desean. Esta cuestión, que parece tan sencilla de resolver, solo es posible en 19 países del mundo y, además, con garantías muy distintas en cada caso.

En este mapa extraído de la base de datos de la organización Ilga World, una de las más importantes en derechos LGTBI+ en el mundo, se pueden consultar los países que cuentan con marcador de género no binario. El color amarillo indica que está disponible, el morado explica las distintas variaciones en las que esta posibilidad existe, el negro representa que solo está disponible para personas intersex y el gris oscuro que no está claro si hay posibilidad de autodeterminarse como persona no binaria (a partir de ahora, personas NB). El resto de países aparecen en gris claro, en ellos el marcador de género no está disponible o no hay datos.

Las identidades no binarias más allá de Occidente

Visto el mapa, se observa que una gran parte de los países que reconocen la identidad no binaria no pertenecen al norte global. Es el caso de India, Nepal, Pakistán, Kenia o Argentina, en donde varía mucho el tipo de reconocimiento que existe. En Kenia, por ejemplo, solo está disponible para las personas intersexuales, aquellas que tienen características sexuales que no se enmarcan en "hombre o mujer".

Curro Peña, investigador, jurista y autor del informe Reconocimiento legal de identidades no binarias, ha estudiado de manera pormenorizada el reconocimiento legal y administrativo de las personas NB alrededor del mundo. "No todos los estados que reconocen la identidad de género no binaria lo hacen de la misma forma o lo hacen bien. En Pakistán, se permite legalmente una categoría de género no binaria, pero no que hombres y mujeres trans modifiquen sus documentos legales. En India, se reconoce una identidad de género no binaria mediante autodeterminación, pero las personas trans necesitan someterse a cirugía", remarca.

La religión hindú tiene representaciones de dioses con atributos femeninos y masculinos. Bajo esta influencia, países como la India, Bangladesh, Nepal o Pakistán reconocen un "tercer género". El mapa muestra estos países en amarillo porque reconocen el no binarismo, pero de una forma concreta que no termina de ofrecer unos derechos equiparables para la comunidad trans. En la India, por ejemplo, han existido históricamente comunidades como las hijras, kothis, aravanis, jogappas o shiv-shakthis que no se adaptan al rol binario y que, aunque están reconocidas, sufren una gran discriminación.

Al otro lado del globo, en América Latina, países como Colombia y Argentina "están avanzando" en el reconocimiento de la identidad de género no binaria y son, para el investigador, dos buenos ejemplos lejos de la mirada occidental. Sin embargo, el machismo y la lgtbifobia del presidente argentino Javier Milei pueden impactar en la garantía de este derecho que se consolidó por decreto en 2021.

Nueva Zelanda, Islandia y Malta a la cabeza
Algunos de los estados con mayor aval de los derechos de las personas no binarias son Nueva Zelanda, Islandia o Malta. Peña, que ha hecho un análisis comparado por países, considera que existe "relativa sencillez" para la autodeterminación en estos tres. Pero reconoce que el reglamento varía tanto de un país a otro que es complicado hacer una comparación fidedigna de quién está mejor y peor.

"En algunos países, solo se reconoce a las personas intersex, lo cual no es ideal porque no todas las personas intersex son NB y viceversa. En otros, se permite modificar la partida de nacimiento, el pasaporte o simplemente se eliminan los marcadores de género", explica el investigador. Su estudio y el mapa que incluye esta información reflejan la diversidad de fórmulas para asegurar este derecho y también los límites de cada país.

Algunos están mejorando poco a poco. "Alemania recientemente aprobó una ley que permite acceder a una identidad de género no binaria a través de la autodeterminación, corrigiendo su anterior limitación a personas intersex", explica el investigador.

El freno del PSOE al avance en derechos NB en España
En España, la situación está estancada. La ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha asegurado que la autodeterminación de las personas no binarias "no es una prioridad" para su ministerio. Aunque, recientemente, en una entrevista con ‘Público’ no dejó la puerta totalmente cerrada: "Es verdad que la casilla del no binarismo no está tampoco en los acuerdos con Sumar, los acuerdos de Gobierno. He respondido también a un par de preguntas en el Parlamento sobre este asunto, pero puede llegar el momento", dijo.

Con la aprobación de la ley trans en la pasada legislatura, este asunto pasó al debate público. Se llegaron a incorporar enmiendas a la norma para poder materializar los marcadores de las personas NB pero el PSOE votó en contra. "En España ha habido mucha resistencia. Se intentó con la ley trans estatal, pero el PSOE lo frenó. Primero se propuso permitir borrar el género del DNI y luego, se sugirió que el Gobierno estudiara cómo implementarlo", explica Peña. Las dos fórmulas decayeron por la negativa de los socialistas.

La situación para las personas NB nacionales contrasta con la realidad jurídica para las extranjeras. Tras una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, se reconoció la identidad NB a una persona de nacionalidad alemana, Alana [Andrea] Speck, que cambió su nombre recientemente. Con esta sentencia, 24 personas no binarias extranjeras cambiaron a sexo "X" o "indeterminado" en sus formularios del registro. Pero las personas NB españolas no pueden acceder al mismo derecho. Darko Decimavilla, de No Binaries España, fue le primere en intentar determinarse en el registro después de este cambio y se lo denegaron. Ahora, continúa su lucha en instancias superiores.

Solo Canarias y La Rioja permiten la autodeterminación
Solo Canarias y La Rioja tienen leyes que permiten la autodeterminación no binaria. En junio de 2021, Canarias aprobó una norma que obliga a las administraciones a dirigirse a las personas por su identidad de género manifestada, incluyendo identidades no binarias. En febrero de 2022, La Rioja aprobó una ley similar que permitía modificar documentación administrativa para reflejar una identidad no binaria. Decimavilla, sin embargo, mantiene que "no hay garantías reales" en las comunidades que sí les reconocen. Por ejemplo, en Canarias, la Agencia de Protección de Datos recurrió el texto por ir en contra de su campo de amparo. Algo que Decimavilla asegura que "no es cierto".

Otras regiones como Aragón, el País Valencià, Euskadi y Navarra también mencionan a personas no binarias en sus leyes, aunque sin especificar la modificación de documentos oficiales. En Andalucía, se anunciaron planes para adaptar formularios administrativos a identidades no binarias, y en 2024, Catalunya propuso una ley para incluir una opción no binaria en toda la documentación administrativa. Con todo, la autodeterminación de género para las personas no binarias no está reconocida a nivel estatal ni garantizada en la mayor parte de comunidades.


jueves, 15 de julio de 2021

#hemeroteca #nobinarie #generofluido | Jóvenes no binarios y de género fluido: “Las etiquetas están anticuadas y nos limitan”

Alex Romám, joven no binario de 19 años, con su padre, Alonso Román, en Valladolid //

Jóvenes no binarios y de género fluido: “Las etiquetas están anticuadas y nos limitan”

Uno de cada cuatro menores de 30 años no se identifica al 100% como “hombre” o “mujer”. El anteproyecto de ‘ley trans’ les deja fuera, pero los colectivos pedirán que les tengan en cuenta
Lucía Tolosa | 2021-07-15
https://elpais.com/sociedad/2021-07-15/jovenes-no-binarios-y-de-genero-fluido-las-etiquetas-estan-anticuadas-y-nos-limitan.html 

Álex Román tiene 19 años y nunca se ha sentido solo hombre. Tampoco mujer. Se lo confesó a su familia con 15 años, tras una infancia llena de dudas. A su padre, Alonso Román, jamás le supuso un problema: “Mi hijo me lo contó entre lágrimas y muerto de miedo porque pensó que le trataría como un monstruo”. La madre no lo acepta y sufre. “Me pregunta por qué no puedo ser una persona normal”, cuenta el joven, cabizbajo. El progenitor asegura que no hay que darle importancia a “algo natural” y mira con orgullo a “su niño” mientras este critica que le encasillen y pide que respeten su identidad: el de una persona no binaria, de género fluido. El estudiante de Diseño explica que su orientación, homosexual, no tiene que ver con su identidad de género. Él nació con pene, pero se siente a la vez mujer y hombre. Simplemente dice que fluye entre ambos. “Las etiquetas están anticuadas y nos limitan. ¿Por qué tiene que haber cosas femeninas como los vestidos rosas y otras masculinas como el fútbol?”, pregunta con hastío.

Uno de cada cuatro jóvenes en España no se identifica al 100% ni con la categoría de femenino ni con la de masculino, según el informe 'Juventud en España 2020', una radiografía social de los menores de 30 años elaborada por el Instituto Injuve. Álex lamenta que el anteproyecto de ley trans que aprobó el Ejecutivo no incluya el reconocimiento legal de las personas no binarias, una posibilidad que contemplaba el primer borrador pero que fue descartada. Los colectivos pedirán su inclusión durante la tramitación legislativa, con la posibilidad de dejar en blanco la casilla del sexo en el DNI o incluyendo un tercer apartado.

Este vallisoletano asegura que los jóvenes tienen una mentalidad más abierta que sus mayores gracias a las redes sociales: “Sirven para conocer gente parecida a ti y sentirte acompañado”. El estudio de Injuve demuestra que internet (46%) es el principal canal de información para ellos. Su padre, de 58 años, señala que en su época no se hablaba de esto y que la cultura es clave. Juntos ven programas de drag queens, como años antes veían películas de princesas Disney. La brecha generacional existe, reconocen, pero aprenden el uno del otro a diario. Román se siente afortunado: “Muchos padres siguen sin aceptarlo”.

Estas son las historias de otras personas no binarias y de género fluido.

Lilo Szewc conoce de cerca el rechazo. Acaba de cumplir 22 años y se define como transgénero y no binaria. Es trans, explica, pero no quiere transicionar —es decir, someterse a una operación de cambio de sexo—. Ella no se ve reflejada en el género que le asignaron, pero tampoco se identifica totalmente con uno concreto: “Todos tenemos una parte masculina y femenina, pero no nos educan para planteárnoslo”. El presidente de No Binaries España, Darko Decimavilla, explica que ser trans no es hacer una transición: “Esa es una posibilidad pero no una obligación. A partir de ahí, puedes ser mujer trans, hombre trans o persona no binaria trans”. Lilo concuerda: “No existe una única manera de ser trans”.

Esta joven residente en Barcelona no recuerda cuándo tomó conciencia de su identidad, pero cuenta que de pequeña ya le molestaba no poder ir sin camiseta, como su hermano: “No quería que me crecieran los pechos, los odiaba”. También recuerda la primera denuncia que le puso a su padre por agredirla. Tenía 18 años y aguantaba palizas y comentarios discriminatorios constantes. Su madre se limitaba a gritarle y suplicarle que no contara esas “rarezas que sentía”. La justicia absolvió a su progenitor porque no vio maltrato, simplemente rencillas familiares.

Lilo habla de su familia con la voz entrecortada y llora cuando relata la decisión que tomó el año pasado: “Me fui de casa por miedo a que mi padre me matara”. Ahora vive sola y es trabajadora sexual. Tiene estrés postraumático y no suele salir: “La calle es un campo de guerra, sufro acoso por mi aspecto de mujer”. Apenas tiene contacto con sus padres: “Nunca me aceptarán como soy”. Lilo insiste en la importancia del arte y la ropa como medio de expresión: “Vestir y moverse como uno quiere es un acto político”. Lucas Platero, activista LGTBI e investigador del departamento de Psicología Social de la Universidad Autónoma de Barcelona, señala el adultocentrismo de muchos padres que les impide escuchar a sus hijos: “Faltan información y pedagogía, pero sobre todo actitudes abiertas para escuchar ideas que confrontan lo tradicional”. Lilo agradece la ayuda de una tutora en su instituto que habló con el claustro para exponer su situación: “Que te escuchen es el primer paso, especialmente en el colegio”.

Carlos Martínez y Quique Suárez, de 23 y 20 años respectivamente, solo se llaman así en el DNI. Para lo demás, son Noa y Joy, una pareja no binaria que vive con miedo a que les agredan o insulten por ser como son. “Algo tan sencillo como besarse atrae miradas y comentarios despectivos”, señalan. Sus padres no saben nada de su identidad. “El problema no es la diferencia de edad, sino la falta de pedagogía”, desliza Noa, que considera que no habrá igualdad hasta que toda la comunidad educativa incluya “temas de género y sexualidad” en el programa. “Las luchas sociales se ganan en la calle y luego en el Parlamento”, concluyen.

Noa se dio cuenta de su identidad al acudir a charlas sobre el tema: “Los raros no somos nosotros por preguntarnos quiénes somos, lo extraño es que la mayoría de la sociedad nunca se lo plantee”. La psicóloga y sexóloga Ana Lombardía achaca la intolerancia social a la falta de pedagogía. “La orientación sexual es independiente de la identidad de género. Es importante diferenciar la orientación, el género y el sexo, y las formas en las que las tres variables se pueden combinar en una misma persona”. Lombardía insiste en que estos términos siguen siendo “difusos” en los medios de comunicación, en lo educativo, sanitario y legislativo.

Andrea López no se atrevía a presentarse como Alec López, persona no binaria, bisexual y poliamorosa, en su pueblo de Zamora, Villalpando (1.400 habitantes). Es poliamorosa, explica, porque mantiene relaciones no monógamas con varias personas a la vez: “Esto era impensable en la generación de mis padres”. Ella vivió hasta los 18 años en “la burbuja cuadriculada” del pueblo “tragándose” las dudas sobre su identidad, hasta que se mudó a Salamanca a estudiar Ciencias Políticas. “La primera vez que vi a dos homosexuales besándose fue en la ciudad, la vida real no es lo que yo veía en el pueblo”, asegura. Alec siempre ha vestido “distinto” a los demás y se sentía una rémora. “Somos más complejos de lo que socialmente nos hacen creer”, defiende, y pone el ejemplo de amigos pangénero. El término alude a personas que pueden sentirse de todos los géneros. Estas personas no pasan de una identidad de género a otra, como en el caso del género fluido, sino que se identifican con distintas identidades de forma simultánea y fija.

Alec prefiere no contarle a sus padres cómo se siente: “No es por miedo, es más por pereza. Tendría que dedicar mucho tiempo para que lo entendieran. No tengo esa energía”. La joven cree que el lenguaje inclusivo ayuda a normalizar y, aunque confiesa que no le da especial importancia a los pronombres, reconoce su trascendencia. “Agradezco que la ministra Irene Montero los use porque visibiliza la diversidad”. Y concluye: “Vivir implica deconstruirse”.

Azucena Juez ya intuía algo antes de que su hija, Alia Ramos, de 22 años, le confesara que se identificaba como no binaria y lesbiana. Juez, de 52, aún se refiere a la joven como “ella”, aunque Ramos utiliza pronombres con el morfema e ('elles', 'nosotres'...). Es comprensiva con su madre: “La brecha generacional existe, pero no es excusa para no intentar comprender los nuevos tiempos”.

Alia destaca que el feminismo le ayudó a cuestionarse y reivindicar la diversidad de géneros y que considera clave tener referentes, así como informarse y expresarse en redes sociales, de las que es muy asidua. A su madre se le escapa una risa nerviosa cuando reconoce que comenzó a sospechar al leerla en Twitter: “Mi hija es más radical que yo, me cuesta adaptarme a este mundo tecnológico”. Alia, estudiante de Derecho en Madrid, señala que la universidad le abrió un mundo nuevo. Y pregunta con rabia: “¿Por qué tenemos que esperar a los 18, y a veces más, para empezar a vivir libremente nuestra sexualidad e identidad?”.